CONSUMADO ES
La expresión “Consumado es” (en latín, “Consummatum est”) es una de las últimas palabras
pronunciadas por Jesucristo en la cruz, según el relato bíblico del Evangelio de Juan (19:30).
Estas palabras tienen un profundo significado en el contexto de la fe cristiana y han sido objeto de
análisis y reflexión a lo largo de los siglos.
Contexto Bíblico
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La expresión “Consumado es” aparece en el Evangelio de Juan (19:30), en el momento en que
Jesús está crucificado en el Gólgota:
“Cuando hubo tomado el vinagre, dijo Jesús: Consumado es. E inclinando la cabeza, entregó el
espíritu” (Juan 19:30, RVR1960).
Esta declaración se produce después de que Jesús haya sufrido la crucifixión, y justo antes de
entregar su espíritu. En este contexto, “Consumado es” señala el cumplimiento de la misión de
Jesús en la tierra y el propósito de su sacrificio en la cruz.
Significado de la Muerte de Jesús
La muerte de Jesús en la cruz es un evento central en el cristianismo, ya que representa el acto
redentor mediante el cual Jesús ofrece su vida para salvar a la humanidad del pecado y la muerte.
La expresión “Consumado es” refleja la culminación de este proceso, en el cual Jesús ha cumplido
con su misión y ha establecido un nuevo pacto entre Dios y la humanidad.
El sacrificio de Jesús en la cruz es visto como un acto de amor y misericordia, que satisface la
justicia divina y permite la reconciliación entre Dios y los seres humanos. A través de su muerte,
Jesús derrota el poder del pecado y la muerte, y abre el camino para que los creyentes accedan a
la vida eterna y la salvación.
Otras Referencias Bíblicas
La victoria de Jesús sobre la muerte es también mencionada en la Carta a los Romanos:
“Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de
los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora
en vosotros” (Romanos 8:11, RVR1960).
Este pasaje resalta el poder del Espíritu Santo en la resurrección de Jesús y la promesa de vida
eterna para aquellos que siguen a Cristo. Al integrar esta referencia bíblica en el contexto de
“Consumado es”, se refuerza la idea de que la muerte y resurrección de Jesús son la culminación
del plan de Dios para la humanidad.
La Victoria de Dios
La expresión “Consumado es” también puede interpretarse como una declaración de la victoria de
Dios sobre el mal. A través del sacrificio de Jesús, Dios ha vencido al pecado y la muerte, y ha
establecido su Reino en la tierra. La muerte y resurrección de Jesús son la culminación de un
proceso en el cual Dios se revela a la humanidad y ofrece la salvación a aquellos que aceptan su
amor y misericordia.
Esta victoria de Dios no es solo un evento histórico, sino también un llamado constante a la
conversión y a la participación en la vida divina. Los creyentes son invitados a unirse a la misión
redentora de Jesús, siendo testigos de su amor y compartiendo el mensaje de salvación con los
demás.
La importancia de la expresión “Consumado es” radica en su capacidad para transmitir la
culminación del plan de salvación de Dios, la victoria sobre el mal y el inicio de un nuevo pacto
entre Dios y la humanidad. Esta declaración de Jesús es un recordatorio para los cristianos de la
profundidad del amor de Dios, manifestado en el sacrificio de Jesús en la cruz, y un llamado a vivir
en la esperanza y la alegría de la salvación.
LA SEXTA PALABRA—
«¡CONSUMADO ES!»
por Charles R. Swindoll14 de abril, 2022
Juan 19:30
El apóstol Juan relata que de nuevo Jesús gritó a gran voz. Pero note que existe una
diferencia. Esta vez, en lugar de lanzar un grito de angustia desesperada, de Sus labios salió
un grito de victoria gloriosa.
La escena que muestra la satisfacción de nuestro Salvador se entiende mejor si ponemos
como trasfondo dos versículos de Proverbios 13:
«La esperanza que se demora enferma el corazón,
pero el deseo cumplido es árbol de vida». (v. 12)
«Deseo cumplido es dulzura para el alma». (v. 19)
No solo se había cumplido el deseo del Salvador. Jesús había logrado Su meta de realizar la
expiación por el pecado humano. Todo había resultado conforme al plan de Su Padre. La
realización del deseo de Dios fue dulzura para el alma de Jesús y con gran satisfacción
proclamó fuertemente Su triunfo diciendo: «¡Consumado es!».
Esta es una maravillosa verdad revelada por el Espíritu Santo. Cristo vino para hacer la
voluntad de Su Padre y para cumplir hasta el último detalle todo lo que Dios quería que
hiciera. Para ser más específico y describir más profundamente esta verdad, podemos decir
que la voluntad del Padre quedó cumplida en cuatro aspectos distintos.
Primero, el velo del templo se rasgó en dos desde arriba hacia abajo. Usted debe recordar
que mientras las personas vivían bajo el peso de su pecado, reinaban las tinieblas y estas
separaban a la humanidad del Dios santo. La inmensamente gruesa tela del velo del templo
prohibía el acceso al Lugar Santísimo a todos los seres humanos. El único que podía entrar
era el sumo sacerdote. En Su muerte Cristo nos abrió paso por el pesado velo de las
tinieblas de la muerte y nos dio acceso a la brillante luz de la presencia de Dios. Jesucristo,
nuestro sumo sacerdote lo hizo de ¡una vez para siempre!
La segunda prueba de que el Salvador satisfizo todas las demandas divinas es que, Cristo
resucitó de los muertos. La resurrección y la ascensión demostraron que la muerte de Cristo
fue suficiente para salvar a Su pueblo de sus pecados. Su resurrección significa el triunfo de
Dios sobre la tumba.
Tercero, Cristo fue aceptado de nuevo en el cielo. Después de haber resucitado de los
muertos Jesús ascendió para tomar el lugar que le pertenece a la diestra de su Padre. Su
retorno triunfante a la gloria reflejaba Su victoria decisiva en la cruz.
Cuarto, el Espíritu Santo fue enviado después de que Cristo ascendió al Padre. Habiendo
recibido de nuevo a Su Hijo en el cielo, Dios envió al Espíritu Santo como Su signo de
exclamación divina, cumpliendo la promesa que Jesús les hizo a Sus discípulos de enviarles
un Consolador en Su lugar.
El grito final de Cristo al exclamar «¡Consumado es!» confirmó la eterna sentencia divina
sobre Satanás, el enemigo de nuestras almas. La muerte y la tumba, en un tiempo poderosas
armas en el diabólico régimen de Satanás, fueron eliminadas de su arsenal por la
abrumadora victoria de Cristo sobre el pecado. Con un solo golpe, Dios despojó a Satanás
de su poder y selló su destino eterno.
¡La obra de Cristo fue una obra triunfante, una obra realmente terminada!
—Todo se ha cumplido.
Luego inclinó la cabeza y entregó el espíritu».
Juan 19:30 NVI.
Trataremos con una palabra gloriosa, la cual he llamado para esta breve
reflexión: EL CANTO TRIUNFANTE DEL CALVARIO.
Alguien dijo de manera precisa, «aquí tenemos la palabra más grande
pronunciada por el Hombre más grande en el Día más grande».
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Y esto es cierto. Así que será un intento fallido esta tarde tratar de comprender
completamente lo que esta palabra significa; digo palabra porque en el griego, en
el cual originalmente fue escrita, es solo una palabra: TETELESTAI.
Y como dijo el Principe de los predicadores, Charles Haddon Spurgeon: «es un
océano de significado en una gota de lenguaje».
A pesar de nuestras limitaciones respecto a la profundidad de esta palabra,
trataré de mostrarles, con la ayuda del Señor y de su Santo Espíritu, la
importancia que tiene, y aún más, las implicaciones preciosas que de ella se
desprenden.
Primero, veamos su significado: proviene de teleos que es completar, llevar algo
a su fin, es el acto último que culmina un proceso. Tetelestai quiere decir
literalmente, “hecho». Algo completado. Se halla en modo indicativo perfecto y
en voz pasiva. Esto quiere decir que ES UN HECHO COMPLETADO CON
UN EFECTO PERMANENTE Y HECHO POR ALGUIEN MÁS.
El Dr. Samuel Perez Millos comenta que esta palabra «solía usarse legalmente
para escribir sobre la carta final de pago de una deuda… es decir, la cuenta
quedaba extinguida».
Ahora, ¿Cuál fue la razón por la que Jesús pronunció esta palabra?, ¿Qué
implicaciones tiene para el cristiano?, ¿Qué significa este potente CANTO
TRIUNFANTE DEL CALVARIO: «CONSUMADO ES»?
«CONSUMADO ES» ES EL GRITO DE LA VICTORIA SOBRE LA
MUERTE.
Normalmente primero se muere y después uno baja la cabeza como señal de que
se ha quedado sin aliento, sin fuerza alguna. Sin embargo, Cristo invierte las
cosas:
«Entonces Jesús, cuando hubo tomado el vinagre, dijo: ¡Consumado es! E
inclinando la cabeza, entregó el espíritu». Juan 19:30.
Mostrándonos así que la muerte no puedo enseñorearse de Él, al contrario, Jesús
mostró aun en esas horas de oscuridad que Él es Señor aún de la muerte, y con
este acto, ¡La venció para siempre! En el Calvario Cristo cumplió lo que fue
profetizado por Isaías siglos antes:
«El destruirá la muerte para siempre; el Señor DIOS enjugará las lágrimas de
todos los rostros, y quitará el oprobio de su pueblo de sobre toda la tierra, porque
el SEÑOR ha hablado». Isaías 25:8.
Consumado es, fue el canto triunfante sobre la muerte, sellado con el milagro de
la Resurreción.
¿Aún deberíamos temer a la muerte que Cristo venció? En estos días de
mortandad, ¡confiemos en Aquel que venció a la muerte!
«CONSUMADO ES» FUE EL CUMPLIMIENTO DE TODAS LAS
PROFECIAS HECHAS ACERCA DE ÉL.
Esta gran afirmación implica que todas las profecías del Antiguo Testamento
referentes a la vida y la muerte de Nuestro Señor Jesucristo se habían cumplido,
estaban consumadas.
El nacimiento, la vida y la muerte de Jesús habían sido anunciados de antemano
con asombroso detalle en el Antiguo Testamento: su alumbramiento (Is. 7:14),
dónde nacería (Mi. 5:2), su huida a Egipto y el regreso de allí (Os. 11:1), cómo
crecería, sus sufrimiento a manos de los hombres (Is. 50:6), su muerte y su
resurrección (Is. 53:12; Sal. 16:10), y otros aspectos casi fortuitos que se
mencionan, todos los cuales fueron cumplidos.
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INFORMA SOBRE ESTE ANUNCIO
Consumado es, es el CANTO TRIUNFANTE del cumplimiento de todo aquello
que los profetas escribieron y desearon ver acerca del Mesías.
«CONSUMADO ES» ES LA CULMINACIÓN DE TODO RITO Y
SACRIFICIO ANIMAL COMO OFRENDA POR EL PECADO.
Esto fue así, ya que los sacrificios rituales solo eran una sombra del Sacrificio
Perfecto, “Porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar
los pecados” (Hebreos 10:4).
Todo estos rituales eran «… la sombra de los bienes futuros y no la forma misma
de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que ellos ofrecen
continuamente año tras año, hacer perfectos a los que se acercan» (Hebreos
10:1).
Paul Tucker escribe al respecto:
Ese “Consumado es” señala el fin de los ritos del Antiguo Testamento, y de todo
el sistema relacionado con el sacerdocio y las ceremonias del Templo. El
sacrificio de Jesús fue completo y, puesto que supuso la culminación de todos los
ritos sacrificiales de la Ley, estos también quedaron “consumados” por esa única
ofrenda válida para siempre por los pecados.
Los sacrificios del Antiguo Testamento nunca fueron completos: siempre se
necesitaban más y más y más… Ninguno de ellos, ni todos juntos, bastaban para
borrar definitivamente las consecuencias del pecado; pero el sacrificio supremo
de Cristo sí que es suficiente: en vez de que el fuego de la condenación divina
consumiera el sacrificio —como sucedía en el Antiguo Testamento—, fue el
sacrificio de Cristo lo que consumió, lo que extinguió completamente, ese fuego.
La ira de Dios contra el pecado quedó plenamente sofocada por el infinito valor
de la ofrenda de Jesucristo. El suyo fue un sacrificio perfecto y completo al que
nada había que añadir, ni se podía añadir: todo lo que Dios requería en expiación
por el pecado se cumplió. Su justicia había quedado satisfecha»
«CONSUMADO ES», es pues, el CANTO TRIUNFANTE de LA
PERFECCIÓN DEL GRAN SACRIFICIO hecho por Cristo, y el cumplimiento
último de todos los sacrificios instituidos en el Antiguo Testamento.
Por eso escribe Mateo en su evangelio:
“Mas Jesús, habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó el espíritu. Y he aquí,
el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas
se partieron” (Mt. 27:50–51).
Todo esto para confirmar que el antiguo sistema ritual quedaba obsoleto, y que el
velo que nos separaba del Padre fue rasgado para que pudiéramos acercarnos a Él
por SU PERFECTO SACRIFICIO.
«CONSUMADO ES» ES EL CLAMOR DE LA VICTORIA SOBRE TU
PECADO.
EN EL CALVARIO SE OYÓ EL ESTREMECEDOR CANTO DE LA
SALVACIÓN… tu pecado y mi pecado fueron cubiertos por su preciosa sangre,
no necesitas hacer otra cosa que creer esta gloriosa realidad.
Deja de buscar salvarte a ti mismo, ¡jamás lograras hacerlo!
Porque es nuestra naturaleza tratar de salvarnos a nosotros mismos, sería bueno
que recordáramos lo que Pablo escribió : “Nos salvó, no por obras de justicia que
nosotros hubiéramos hecho, sino por Su misericordia” (Tit. 3:5).
Creo que la siguiente ilustración puede ayudarnos:
Hace muchos años un evangelista llamado Ebenezer Wooten recorría las zonas
rurales de Inglaterra predicando el Evangelio. En cierta ocasión, estaba plegando
su carpa después de una serie de reuniones en determinado pueblo (en aquellos
días el evangelista tenía que hacerlo todo él solo) cuando llegó un joven y le
preguntó:
—Sr. Wooten, ¿qué debo hacer para ser salvo?
—Llegas tarde, jovencito —le respondió el evangelista, mientras arrancaba del
suelo las estacas de la carpa sin levantar la mirada.
El muchacho se sintió más bien desconcertado e inquirió:
—¿Quiere decir que ahora que las reuniones han acabado es demasiado tarde
para que yo sea salvo?
—¡Oh no! —respondió el Sr. Wooten—. No es eso lo que quiero decir. Tú has
preguntado qué puedes hacer para ser salvo, y yo te respondo que llegas 1900
años tarde para hacer nada. El Señor Jesucristo ya hizo todo lo necesario en la
Cruz, y tú solo necesitas ponerte de rodillas, arrepentirte y pedirle que te reciba:
confiar en él como tu Salvador.
El relato continúa diciendo que eso fue lo que hizo el joven.
Es todo cuanto podemos hacer, ¿Lo hemos hecho? ¿Has desistido de tratar
inútilmente de salvarte?
¿Hasta cuando te resistirás a creer la realidad mas asombrosa del Universo:
«CONSUMADO ES»?
Solemos ver a Cristo en la crucifixión como un moribundo, víctima de las
circunstancias, ¡pero nada más alejado de la realidad! Cristo no fue víctima de las
circunstancias, el TENIA ABSOLUTO CONTROL DE TODO LO QUE
OCURRÍA EN EL CALVARIO.
Por lo tanto, este no fue un lamento débil o una palabra producto de la
resignación, sino UN CANTO TRIUNFANTE.
«No es una pobre víctima sino un siervo llevando a cabo lo que Dios le ha
pedido. El clamor de Jesús no es un grito desolado (¡POR FIN SE HA
TERMINADO!) sino el anuncio de un triunfo (¡SE HA CONSEGUIDO!)». —
Gary M. Burge.
Cuando nuestro Señor pronunció sus últimas palabras en la cruz del Calvario, los
llamados «gemidos de la cruz», nos dio una vislumbre de la profundidad de la obra que
estaba realizando allí en su muerte.
Consideremos brevemente entre esos «gemidos» la expresión «Consumado es». La
palabra griega usada en Juan 19:30 es Tetelestai. Este era un término de uso común
entre el pueblo de aquella época, y expresa una rica gama de significados. Por lo menos
cuatro clases de personas lo utilizaban comúnmente.
Los comerciantes usaban esta expresión para declarar pagada una deuda, emitiendo para
ella al deudor un recibo con la palabra tetelestai, que significa «cancelada». El apóstol
Pablo nos dice que nuestro Señor anuló el decreto de deudas que nos era contrario,
clavándolo en la cruz (Col. 2:14). ¡Qué tremendo precio pagado!
Los sacerdotes judíos también la utilizaban luego de examinar los sacrificios que serían
ofrecidos, declarándolos «sin defecto». Nuestro Señor fue examinado por las autoridades
religiosas y políticas, y uno de ellos declaró:«No hallo en él ningún delito». ¡Qué perfecto
sacrificio! Nuestro Señor «entró en el Lugar Santísimo, una vez para siempre, habiendo
obtenido eterna redención».
Los siervos también la usaban para comunicar a sus amos el término de un servicio que
se les había encomendado. El sentido de tetelestai aquí es «terminado». En su oración al
Padre, nuestro Señor dice: «Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me
diste que hiciese». La palabra «acabar» aquí en Juan 17:4 también es Tetelestai. ¡Cuán
grande es nuestra seguridad al oír al mismo Hijo de Dios declarar que su obra está
concluida, y que en nada puede ser disminuida!
Y también la usaban los artistas. Por ejemplo, cuando un pintor, al concluir una tela,
tomaba distancia de ella para observarla, podía declarar Tetelestai, porque allí estaba su
bella obra concluida. Nuestro Señor nos hizo «hechura suya» (la palabra aquí es ‘poema’,
que también es una obra de arte). Fuimos creados en Cristo Jesús «para buenas obras».
La iglesia se tornó la galería de arte de Dios, donde él expresa ahora y en el futuro su
multiforme sabiduría, por causa de la obra consumada en la cruz del Calvario.
¡Cuán grande privilegio para nosotros, pecadores destituidos de la gloria de Dios, haber
sido hechos obras de sus propias manos! Concédanos el Señor que nuestros ojos sean
alumbrados para ver más de su gloria, de la gloria de su obra consumada en la cruz, y
de «las riquezas de la gloria de su herencia en los santos».
La palabra griega “Tetelestai”, la cual significa “consumado es”, fue usada en la
antigüedad de diferentes maneras: fue usada cuando una deuda quedaba pagada
o cuando un siervo completaba una tarea encomendada por su amo. Al igual, era
usada por artistas que, al terminar su obra, inspeccionaban su arte y estaban
complacidos con ella. En cada uno de estos casos se declaraba “tetelestai”. Era
utilizada en el templo, cuando se presentaba un cordero de un año de edad para
sacrificio y se ofrecía la ofrenda, el sumo sacerdote tenía que inspeccionar el
cordero antes de ofrecerlo y si el cordero era perfecto, sin mancha, entonces el
sacerdote habiéndolo inspeccionado decía “Tetelestai”.
La palabra “Tetelestai” era adecuada tanto pensando en Jesús pagando una deuda
como en el caso de que Jesús estuviera diciendo “ya terminé la obra”. A Jesús le
fue asignado una tarea la cual fue completada en la cruz había. A la hora de Él
morir, al decir “Tetelestai”, estaba declarando la consumación de Su obra. Al morir
en la cruz, Jesús también estaba pagando por el pecado de los hombres, una
deuda que quedó paga por él. Completó todo lo que necesitaba hacer, cumplió con
la ley a cabalidad, Él estaba listo para morir y tres días después resucitar.
En esencia, eso es lo que “Tetelestai” significa; ampliando un poco, se puede decir
que Jesús no solamente terminó una obra en la cruz, sino que ahí mismo Él estaba
comenzando otra. La cruz fue el fin de algo y el comienzo de algo; fue el fin de la
era de la ley y fue el comienzo de la era de la gracia; fue el fin de los sacrificios
que se habían ofrecido en el templo todos los días, pero era el comienzo de una
nueva era de gracia bajo la dirección del Espíritu en base al sacrificio de Cristo en
la cruz.
Decía Charles Spurgeon, “Tetelestai es una gota de tinta en un océano de
significado”. En otras palabras, “Tetelestai” es una palabra que toma poca tinta
para escribir, pero el significado detrás de ella es inmenso cuando uno piensa en lo
que Cristo hizo. Cumplió la ley, terminó con los sacrificios del Antiguo Testamento,
pagó la deuda, desarmó los poderes de las tinieblas, me hizo libre, me justificó, y
al mismo tiempo, comenzó la nueva era de la gracia, comenzó la era del Nuevo
Testamento eventualmente dirigida por el Espíritu de Dios para salvación de todos
los hombres y por tanto Spurgeon consideró esto como todo un océano de
significado.
Una sola palabra con grandes implicaciones de bendiciones para nosotros, los
redimidos de Dios.
La Biblia narra los últimos minutos de vida de Jesús mientras
estaba en la cruz: «Entonces Jesús, cuando hubo tomado el
vinagre, dijo: “¡Consumado es!”. E inclinando la cabeza,
entregó el espíritu» (Jn 19:30).
«Consumado es». ¿Qué quiso decir el Señor con esta expresión?
Fundamentalmente, el significado es: ¡Misión cumplida!
¡Salvación efectuada! ¡Rescate pagado! En el momento de la
muerte del Mesías, el rescate del pueblo de Dios fue
completado, una obra de liberación perfecta y definitiva a la que
no se le puede añadir nada. La expresión «consumado es» (una
sola palabra en el griego) nos enseña que Cristo es el sustituto
perfecto y efectivo, el único capaz de salvarnos de una vez para
siempre: «porque por una ofrenda Él ha hecho perfectos para
siempre a los que son santificados» (Heb 10:14).
Morir no suele considerarse como una demostración de poder.
Para este mundo, la muerte está relacionada con la debilidad, el
fracaso, la derrota y la impotencia. Pero la muerte de Jesús fue
muy diferente. Aun cuando pueda resultar sorprendente, el caso
es que la muerte del Hijo de Dios fue una demostración
contundente de autoridad, victoria, éxito y control absoluto
sobre todas las cosas.
La expresión «consumado es» nos enseña que Cristo es el sustituto perfecto y efectivo,
el único capaz de salvarnos de una vez para siempre
Consideremos estas palabras: «Entonces Jesús, cuando hubo
tomado el vinagre, dijo: “¡Consumado es!”. E inclinando la
cabeza, entregó el espíritu» (Jn 19:30). A priori, estas palabras
no suenan a victoria, ¿verdad? Seamos honestos, no parecen
palabras de triunfo en absoluto, más bien todo lo contrario. ¿Qué
clase de poder puede haber en estas palabras? ¿Qué tipo de éxito
puede haber aquí? Desde una perspectiva humana, un hombre
clavado en una cruz no parece ser muy poderoso, ni exitoso y
mucho menos parece tener control de lo que le está pasando. No
obstante, a pesar de las apariencias, en la cruz del calvario
Jesucristo hizo un despliegue de poder sin precedentes.
Jesús demostró en la cruz Su poder absoluto para salvar. La
sangre de Jesús era el gran pago requerido para que fuésemos
liberados de la esclavitud del pecado y de sus consecuencias. Se
trata del gran pago que hizo que la justa ira de Dios Padre fuese
recibida por el Hijo y no por nosotros, siendo así la iglesia
salvada de toda condenación.
La muerte del Hijo de Dios fue una contundente demostración de autoridad, victoria,
éxito y control absoluto sobre todas las cosas
Una observación vital que debemos hacer cuando pensamos en
la muerte de Jesús en la cruz es que fue una muerte voluntaria en
todos los sentidos. El Señor no solo vino a la tierra a morir
voluntariamente, sino que también, al ser sin pecado, entregó Su
vida porque así lo quiso, estando en control de ella en todo
momento. ¡Nadie le quitó la vida a Jesús! Él entregó Su aliento
de vida porque Él deseó hacerlo, no porque nadie tuviera poder
sobre Él para quitársela (fue una entrega completamente
intencional). La Biblia lo afirma:
Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para
volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la
pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a
tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre (Jn 10:17-18).
Jesús es Señor soberano sobre la muerte. Cristo tiene control
absoluto sobre ella. ¡Esto sí que es poder!
El Señor no solo vino a la tierra a morir voluntariamente, sino que también entregó su
vida porque quiso, estando en control de ella en todo momento
Pensemos un poco sobre el gran poder de la muerte. La muerte
es muy poderosa, sin duda es el enemigo más fuerte que
tenemos. Es evidente que nadie puede con ella porque «la paga
del pecado es muerte» (Ro 6:23). Todos los seres humanos de la
historia fueron, son y serán derrotados por la muerte. La muerte
se levanta con inmenso poder como una reina invencible. Pero
—¡Gloria a Dios por este «pero»!— Cristo entregó Su vida
voluntariamente para volverla a tomar. Simplemente, la muerte
no pudo con Él; la gran «reina» no tuvo opción alguna de
retenerlo. Así el Señor dio Su vida cuando a Él le plació, y
después resucitó según el plan divino por el Espíritu Santo (Ro
8:11).
Sí, la muerte es tremendamente poderosa, pero nada poderosa
para nuestro gran Rey Jesús. Debido a que Él la venció,
¡nosotros la venceremos gracias a Él! Cuando la Biblia dice que
Cristo reina, es que ¡reina de verdad!
Está claro que morir no es una demostración de poder para este
mundo. Pero la muerte de Jesús fue distinta. Jesús demostró en
la cruz Su poder absoluto sobre la historia, demostró Su poder
absoluto para salvar y demostró Su poder absoluto sobre la
muerte. Solo podemos alzar la voz y decir: ¡Oh, gloria al poder
del Señor Jesús porque desde la cruz declaró por
amor: «Consumado es»!
Escrtio por: Debbie McDaniel
¿Cuáles fueron las últimas palabras de Jesús?
La Biblia dice en Juan 19:30 “Entonces Jesús, cuando hubo tomado el
vinagre, dijo: ¡Consumado es! E inclinando la cabeza, entregó el
espíritu.”
En Marcos 15:37 leemos: “Y Jesús dando un fuerte grito, expiró.” Muchos
estudiosos de la Biblia apuntan que el “fuerte grito” pudieron haber sido
las últimas palabras de Jesús las cuales Juan apuntó como “consumado
es.”
Lo dijo en alta voz, lo dijo para que todos pudieran escuchar. Sacó un
gran grito hacia su Padre en el cielo en frente de todos derrotando a
todas las fuerzas del mal pues Cristo había cumplido su misión en la
cruz.
Terminado.
Logrado.
Pagado en su totalidad.
Las últimas palabras tienen poder, y casi siempre tienen un sentido y
significado.
Y si como yo, alguno de ustedes han estado a lado de una amistad o
pariente quien dice sus últimas palabras en sus últimos momentos aquí
en la tierra, entonces conoces muy bien la fuerte conexión que tienen
para tu vida personal. Seguido nos encontramos pensando en esas
últimas palabras y en nuestro ser querido, atesoramos lo que nos dijeron
y recordamos…
No queda ninguna duda que Jesús sabía bien cuáles tenían que ser sus
últimas palabras. Conocía el poder que esas palabras tendrían por
generaciones, por lo que las dijo con un gran propósito, las cuales nos
siguen dando vida y significado hasta hoy.
¿Cuál es el significado de “consumado es”?
La Biblia de estudio Spurgeon lo explica de la siguiente manera:
“Consumado es. Solamente hay una palabra en griego para estas
palabras, sin embargo, para traducirlas al inglés necesitamos tres
palabras. Es como un océano de significado en tan solo una gota de
lenguaje”.
Jesús se convirtió en el último sacrificio por nuestros pecados. La palabra
“consumado” viene del griego “tetelestai” que quiere decir “pagado en su
totalidad” Este término es utilizado en términos de contaduría indicando
el pago de una cuenta. La singularidad de cómo se escribió indica en
pretérito que ya se terminó una acción pero que también continúa siendo,
y esta es la esencia de lo que Cristo vino a hacer, Él vino a terminar o a
consumar la salvación de Dios en nosotros. Él vino a pagarlo todo por
nosotros, toda nuestra deuda y todos nuestros pecados. Y lo sigue
haciendo todos los días.
¿Alguna vez pecó Jesús?
La Biblia claramente nos recuerda que Jesús fue perfecto y sin pecado.
Vivió una vida pura sin mancha por lo que solamente Él pudo ser
presentado como un sacrificio puro y grato ante los ojos de Dios. Aun a
pesar de haber sido tentado en todas las cosas, tal y como nosotros lo
somos, él vivió una vida santa.
“Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de
nuestras flaquezas, sino uno que ha sido tentado en todo como nosotros,
pero sin pecado” (Hebreo 4:15).
No había ninguna otra forma de que la puerta a la salvación fuera abierta
para nosotros.
¿Qué quiere decir que el velo se rasgó en dos?
Aquel día fue uno lleno de milagros…
En el instante en que Jesús respiró su último aliento el velo del templo
que cubría la entrada a lugar santísimo, el lugar de la presencia de Dios
entre la gente se partió a la mitad en su totalidad [la referencia bíblica se
puede leer en Mateo 27:51]. A veces en nuestras mentes podemos
imaginarnos un manto cualquiera, como las cortinas de nuestras casas,
pero en los archivos de la historia podemos ver que aquel velo era en
realidad de 60 pies de alto y hasta 4 pulgadas de grueso. El tamaño y
grosor de tal velo hubiera hecho imposible que cualquier humano lo
rompiera de una sola vez. Esto fue hecho milagrosamente por la mano
de Dios significando que abrió la puerta para que podamos venir ante él y
que su presencia no se confinaría jamás a un solo lugar santísimo, sino
en todos nuestros corazones.
¿Qué significa la muerte de Jesús para nosotros?
Hasta el momento de la muerte de Cristo había un sistema de sacrificios
ofrecidos para expresar perdón por los pecados. Era un sistema
complicado y difícil. Había sacrificios frecuentes por todo tipo de cosas
puesto que era la única manera que la gente fuera perdonada, la única
forma de hacer que las cosas fueran bien hechas.
La gente peca con frecuencia todos los días, lo hemos hecho durante
toda nuestra historia. Este pecado nos ha costado y nos cuesta mucho
puesto que nos separa de Dios. Construye un muro y nos aleja mucho
más lejos de las cosas que sabemos son buenas para nosotros
llevándonos al desespero. Pero la esperanza que ahora tenemos es
gracias a la muerte y resurrección de Jesucristo, él lo pagó todo. Solo
tenemos que aceptar que la cuenta ya fue pagada a nuestro favor.
Jesús vino a salvar, vino a rescatar a la gente sin esperanza para
darnos vida y libertad que solo podemos encontrar por medio de
Jesús.
¿Sabía la gente quién era Jesús?
Vidas fueron cambiadas aquel día cuando Jesús exclamó sus últimas
palabras. Muchos comenzaron a darse cuenta de quien él es en realidad,
ya no lo podían negar.
“El centurión y los que estaban con él custodiando a Jesús, cuando
vieron el terremoto y las cosas que sucedían, se asustaron mucho, y
dijeron: En verdad éste era Hijo de Dios” (Mateo 54:27).
Aquella realización fue muy profunda. La verdad tiene el poder para
cambiar vidas, para hacer todas las cosas nuevas, para ofrecer un nuevo
comienzo, perdón y propósito. Muchas vidas siguen siendo cambiadas el
día de hoy por aquel que pagó nuestra deuda.
¿Qué significan las últimas palabras de Jesús para nosotros el día
de hoy?
Significan que Cristo ha vencido, que él tiene la victoria y que a través de
él nosotros también somos más que vencedores. Quieren decir que
somos libres. Quieren decir que él pagó todo por nosotros. Quieren decir
que no hay nada que nosotros podemos hacer fuera de nuestra relación
con Cristo para ganar el amor del Padre.
¿Qué significan las últimas palabras de Jesús?
Quieren decir que nos ofrece un regalo. Quiere decir que el camino está
libre de obstáculos. Quieren decir que no tenemos que vivir bajo el peso
de la condenación, culpa o vergüenza. Quiere decir que a través de
Jesús hay perdón. Quiere decir que tenemos propósito, esperanza y vida
eterna en Jesús. Quieren decir que somos amados mucho más de lo que
imaginamos.
¿Cómo podemos encontrar paz y valor por medio de Jesús?
Si te encuentras en un lugar complicado en tu vida, no pierda aliento.
Pues en Cristo puedes encontrar paz verdadera. En su palabra él nos
recuerda que en esta vida tendremos tribulaciones, pero que también
podemos encontrar aliento puesto que él ha vencido al mundo. (Juan
16:33).
Aun a pesar de las batallas que tengamos en esta vida, nosotros nunca
estamos solos. Jesús siempre está a nuestro lado y jamás nos
abandonará en medio de nuestras dificultades. Jesús nunca nos dijo que
amaramos al mundo y todo lo que nos pueda ofrecer. Por el contrario,
nos llama a tomar nuestra cruz, negarnos a nosotros mismos y seguirlo a
Él. Nos dice que seamos sal y luz en este mundo.
Cada día es una nueva oportunidad y él tiene planes para marcar una
diferencia en estos días. Mi oración es que su gracia y sabiduría y fuerza
te cubran por completo el día de hoy. Que en él y solo en el podamos
encontrar paz de cualquier estrés o preocupación, que podamos rendir a
sus pies cualquier necesidad, lucha y duda y en lugar aceptemos su
amor, paz y perdón.
10 versículos bíblicos que nos recuerdan el poder de Cristo sobre la
muerte:
“Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que
fuéramos hechos justicia de Dios en Él” (2 Corintios 5:21).
“Porque la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida
eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 6:23).
“Sabiendo que no fuisteis redimidos de vuestra vana manera de vivir
heredada de vuestros padres con cosas perecederas como oro o plata,
sino con sangre preciosa, como de un cordero sin tacha y sin mancha, la
sangre de Cristo” (1 Pedro 1:18-19).
“Pero Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún
pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8).
“Y Él mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre la cruz, a fin de
que muramos al pecado y vivamos a la justicia, porque por sus heridas
fuisteis sanados” (1 Pedro 2:24).
“Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al
Padre sino por mí” (Juan 14:6).
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito,
para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, más tenga vida eterna”
(Juan 3:16).
“Porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que se había
perdido” (Lucas 19:10).
“Y todo esto procede de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por
medio de Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; a saber, que
Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo, no
tomando en cuenta a los hombres sus transgresiones, y nos ha
encomendado a nosotros la palabra de la reconciliación” (2 Corintios
5:18-19).
“Que si confiesas con tu boca a Jesús por Señor, y crees en tu corazón
que Dios le resucitó de entre los muertos, serás salvo; porque con el
corazón se cree para justicia, y con la boca se confiesa para salvación”
(Romanos 10:9-10).
La vida renovada
Cito de mi diario, 24 de agosto de 1965: «Luego de siete años de servicio a mi Señor,
todavía no puedo comprender por completo el acto de la crucifixión y la vida renovada que
sigue a la resurrección. Debo llegar a saber qué significa morir; que nunca se vuelva a
saber de uno».
Ahora, permítame decirle cómo me llegó la muerte, qué me mostró Dios horas antes del
momento de morir.
Estaba caminando dentro de mi estudio e invocando a Dios: «Oh, Señor, crucifícame,
crucifícame. Permíteme morir. Permíteme vivir la vida crucificada». Mentalmente me
estaba dirigiendo despacio hacia el Calvario, tratando de volver a captar y revivir esos
últimos momentos con Cristo en el Calvario. Trataba de imaginarme el sufrimiento, la
vergüenza, el dolor que él había soportado por mí. Intentaba atrapar las miradas de
quienes estaban de pie, mofándose. Luchaba por verlos clavar a Jesús en su cruz y luego
elevarlo sobre la colina. Esperaba oír el sonido del trueno y ver los relámpagos que
significaban que los cielos estaban observando la escena. Pero no hubo ningún trueno.
En cambio, en forma clara y fuerte, resonando sobre las colinas, provino el grito del
Salvador: «Consumado es».
De repente, me encontré gritando en voz alta: «Consumado es». Su muerte es mi muerte.
Yo estoy muerto con Cristo. Todo ha terminado». En ese momento todo estuvo claro, y la
luz comenzó a brillar en mi alma.
La crucifixión es un acto, no una forma de vida. Gracias a Él, las siguientes verdades que
nunca había llegado a comprender del todo, comenzaron a convertirse en reales. Nuestra
crucifixión finaliza cuando nosotros, con Cristo en nuestra cruz, podemos gritarle al mundo
entero: «Consumado es». Debemos reconocer de una vez por todas que Jesús completó
la obra, que no es nuestra, sino de él.
¡CONSUMADO ES!
julio 19, 2012 por Félix D. Ramírez Montalvo
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PREDICAS CRISTIANAS
Predicas Cristianas Prédica de Hoy: ¡Consumado es!
Predicas Cristianas Lectura Bíblica: Juan 19:30
INTRODUCCIÓN
Los evangelios presentan una serie de cuadros de la vida de Cristo.
Los primeros son preciosos. Nos hablan de una luz que llega a Belén y
que desde allí había de alumbrar a todo el mundo.
Unos años este cuadro nos muestra el poder de Jesús en ciegos que
ahora podían ver, cojos que podían caminar, un muerto resucitar,
multitudes que son alimentadas milagrosamente, pecadores que
encuentran la esperanza en sus palabras. Pero hay un enorme cambio
en los temas de estos cuadros de la vida de Jesús. Sucede lo
inesperado.
Estos cuadros cambian de colores brillantes, y se tiñen de colores
oscuros. Vemos a un Cristo sufriendo los horrores de una crucifixión,
cargando una pesada cruz en la que más adelante sería colgado en
medio de dos ladrones.
Contemplamos a un hombre recibir una serie de insultos y burlas,
recibir latigazos en su espalda, y puñetazos y escupitajos en la cara. Y
finalmente, lo escuchamos gritar con las últimas fuerzas que le
quedan: ¡Consumado es!
Estas palabras fueron pronunciadas con tanta intensidad porque
quería llamar la atención de todos los que estaban a su alrededor. Y
mientras aquellas personas se preguntaban qué significaban esas
palabras, dice la Biblia que Jesús… inclinando la cabeza, entregó el
espíritu.
Estas palabras significan mucho más que sus últimas palabras con
vida. Significan mucho más que el fin de la agonía infernal que
acababa de experimentar. ¡Consumado es! Se trata de dos palabras
que tuvieron significados diferentes, pero interesantes que
consideraremos brevemente.
I. PARA SUS DISCÍPULOS FUERON PALABRAS DE DERROTA
A. Al Menos Un Discípulo, Juan, Estaba Presente En La Cruz.
(Vers. 26)
Él iba a llevar el reporte a los demás discípulos. Imagínense la
confusión de ellos cuando Juan les narró los hechos de la cruz, y
terminando su relato como aparece en el vers. 30 Cuando Jesús tomó
el vinagre, dijo: ¡Consumado es! E inclinando la cabeza, entregó el
espíritu. Juan no podía creer lo que acababa de presenciar.
La idea del Cristo muerto en manos de sus enemigos iba totalmente
en contra de todas sus expectativas.
B. También Sabemos Que El Ánimo De Los Demás Discípulos No
Era Nada Optimista.
Aquellos hombres que escucharon el reporte de Juan, estaban
sentados, en silencio, con los ojos fijos en el suelo escuchando las
palabras de Juan. Cuando terminó, nadie se movió. Puedo
imaginarme a Pedro sacudir la cabeza diciendo ¿Y eso es todo?
¿Eso es lo que ganamos con todo lo que hemos hecho? ¿Dejamos
nuestros hogares y trabajos sólo para esto? ¡Creo que hubiera sido
mejor haberme quedado pescando! Con toda seguridad, Juan
contagió su desánimo a los demás discípulos.
Lucas 24:13-21 dice: 13 Aquel mismo día, dos de los discípulos se
dirigían a un pueblo llamado Emaús, a unos once kilómetros de
Jerusalén. 14 Iban hablando de todo lo que había pasado. 15 Mientras
conversaban y discutían, Jesús mismo se acercó y comenzó a caminar
con ellos. 16 Pero aunque lo veían, algo les impedía darse cuenta de
quién era. 17 Jesús les preguntó: —¿De qué van hablando ustedes
por el camino? Se detuvieron tristes, 18 y uno de ellos, que se llamaba
Cleofás, contestó: —¿Eres tú el único que ha estado alojado en
Jerusalén y que no sabe lo que ha pasado allí en estos días? 19 Él les
preguntó: —¿Qué ha pasado? Le dijeron: —Lo de Jesús de Nazaret,
que era un profeta poderoso en hechos y en palabras delante de Dios
y de todo el pueblo; 20 y cómo los jefes de los sacerdotes y nuestras
autoridades lo entregaron para que lo condenaran a muerte y lo
crucificaran. 21 Nosotros teníamos la esperanza de que él sería el que
había de libertar a la nación de Israel. Pero ya hace tres días que pasó
todo eso.
Note la amargura de sus voces. Era como si estuvieran diciendo:
“Teníamos grandes sueños y grandes esperanzas, pero ahora todo se
ha ido; nos hemos quedado sin nada. No hay nada qué hacer; Si algo
iba a suceder, ya es demasiado tarde, pues han pasado tres días”.
D. ¡Consumado Es!
Para sus discípulos estas eran palabras de derrota, como si le
hubieran apostado todo a Jesús… y hubieran perdido.
II. PARA LOS ENEMIGOS DEL SEÑOR FUERON PALABRAS DE
RENDIMIENTO
A. En La Biblia Descubrimos Que Cada Paso En La Vida De Jesús
Era Una Batalla A Muerte Contra Satanás.
Satanás movió a Herodes para que matara a todos los bebés en Belén
para matar al niño Jesús.
Luego lo vemos personalmente tentando a Cristo en el desierto,
retándolo a que se aventara desde la cima del templo para morir.
Luego vemos cómo engañó a Pedro para convencerlo de que no
muriera en la cruz.
Finalmente vemos que entró en Judas Iscariote para traicionar y
vender a Cristo con sus enemigos.
Además, los constantes rechazos de la misma gente entre la que hizo
milagros.
B. Sin Embargo, La Escritura Nos Aclara Lo Que La Cruz
Representó Para Los Enemigos De Cristo.
1 Corintios 2:7-8 – Pero hablamos sabiduría de Dios en misterio, la
sabiduría oculta que Dios predestinó antes de los siglos para nuestra
gloria, 8 la cual ninguno de los poderosos de este mundo conoció,
porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de
la gloria.
Satanás saboreó su triunfo en la cruz de Cristo y creyó haber
destruido el plan de Dios para la salvación de los hombres. La traición
de los judíos envío a Cristo a la cruz. Los soldados romanos fueron los
que pusieron los clavos a Jesús en la cruz.
Pero el que tomó todo el crédito por la muerte de Cristo fue el diablo,
que crucificó al Señor de la gloria. Literalmente se estaba cumpliendo
la antigua profecía dada en Génesis [Link] esta te herirá en la cabeza,
y tú la herirás en el talón.
Cuando Jesús gritó que todos estaba consumado, queriendo decir que
cualquier otro sufrimiento sería en vano, Satanás estaba convencido
de que había sido el triunfador. Pensó que había derrotado al Señor;
pensó que el plan de Cristo había fracasado y que sus planes
prevalecerían sobre los de Cristo. Pero este gozo sólo le duraría unas
horas nada más. Su desengaño fue una terrible pesadilla con la que
nunca contaba.
III. PARA EL DIOS EL PADRE FUERON PALABRAS DE
CUMPLIMIENTO
El vers. 23, 28 y 36 repiten una frase muy interesante: para que la
Escritura se cumpliera.
A. Tanto Las Profecías Como Las Demandas De La Ley Se Habían
Cumplido.
Jesús dijo 17» No penséis que he venido a abolir la Ley o los Profetas;
no he venido a abolir, sino a cumplir, 18 porque de cierto os digo que
antes que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la
Ley, hasta que todo se haya cumplido. Todas las profecías hechas en
relación con la vida y sufrimientos de Cristo se estaban cumpliendo.
Como nunca antes se habían cumplido todas las exigencias del Dios
que es tres veces santo. Nadie, ningún solo hombre había podido
cumplir completamente con la ley de Dios. Todos habían fracasado,
pero Jesús fue el único que llevó una vida plenamente recta ante los
ojos de Dios.
B. La Paga Por El Pecado Se Había Cumplido Por Completo.
La etiqueta del precio del pecado es la muerte. La muerte de Cristo fue
el pago total. Era imposible que se hubiera pagado de otra forma.
C. Consumado Es Significa Que No Se Puede Hacer Nada Más Ni
Se Necesita Nada Más Para Asegurar La Salvación De Los
Pecadores.
Hebreos 10:11-12 dice: 11 Ciertamente, todo sacerdote está día tras
día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que
nunca pueden quitar los pecados. 12 Pero Cristo, habiendo ofrecido
una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado
a la diestra de Dios.
Durante cientos de años, ríos de sangre habían corrido desde el altar
de Dios. Sin embargo, el precio del pecado nunca se había pagado. La
obra de los sacerdotes había sido imperfecta. Cada día que pasaba
traía nuevos pecados y con él nuevas demandas de sangre.
Pero la Biblia enseña que lo que miles de sacrificios de animales no
pudieron hacer, nuestro Señor lo pudo hacer con UN SOLO
SACRIFICIO HECHO UNA VEZ Y PARA SIEMPRE.
El famoso pintor y escultor Miguel Angel es considerado uno de los
grandes artistas de todos los tiempos. Se dice que cuando este
hombre comenzaba una de sus obras, la abandonaba en un arranque
de su mal carácter, de modo que él dejó más obras inconclusas que
las que completó. En Florencia, Italia, hay una amplísima muestra de
sus obras que nunca terminó.
Qué diferencia con el Señor Jesucristo: no dejó nada inconcluso. Nada
iba a impedir que culminara su gran sacrificio por nuestros pecados,
porque no hay nada que pueda detener su mano.
Todo lo que Dios se propone lo hace y lo termina por completo. Él
ofrece la salvación como una obra totalmente terminada. No queda
nada para que usted o yo hagamos. Y esto nos lleva a la siguiente
pregunta: ¿Qué significan estas dos palabras para los hombres y
mujeres de hoy?
IV. PARA EL CREYENTE EN CRISTO SON PALABRAS DE
SEGURIDAD
A. Esto significa que la salvación del verdadero creyente es totalmente
segura. Cristo lo hizo absolutamente todo. Muchos creen que la
muerte de Jesús en el Calvario hizo posible la salvación de los
pecadores.
Pero decir eso es restarle toda su virtud y minimizar la obra de Cristo.
Decir eso es decir que en la cruz nadie fue realmente salvo; es decir
que no fue comprada la salvación de nadie; es decir que sólo se
consiguió la POSIBILIDAD.
Pero la Biblia enseña claramente que sin derramamiento de sangre
NO HAY remisión de pecados. Y como la sangre de Cristo fue
derramada, entonces en la cruz Cristo compró todo lo que
necesitamos los pecadores para ser salvos. Cristo compró
EFECTIVAMENTE a los que son suyos.
B. Cristo Dijo: Mi Vida Pongo Por Las Ovejas.
Él vino a morir por su pueblo. Vino a morir por sus ovejas; vino por los
que el Padre le había dado; vino a morir por su iglesia. Vino a salvar lo
que se había perdido. Y las maravillosas noticias de la cruz, son que
Cristo tuvo éxito en lo que él se propuso hacer.
Así que el que se ha arrepentido de sus pecados y creído en Jesús
como su salvador personal puede oír las palabras de Jesús como una
garantía de que su salvación está asegurada, pues todo lo hizo el
Señor.
Lo único que hicimos fue recibir la salvación como un regalo. Todo
depende de Él. Por eso toda la gloria es para Él. El creyente no está
tratando de ser salvo, sino que sabe que todo ha sido pagado; todo ha
sido cumplido por Jesús.
C. Algunos Cristianos Que Dicen Haber Creído En Jesucristo
Como Su Salvador, Pasan Los Días Preocupándose Por Si Dios
Verdaderamente Los Ha Aceptado.
Nunca están seguros de su relación con Dios, y por eso viven
atrapados en el desánimo que produce el fracaso ante las tentaciones.
Se olvidan que por medio de Cristo han sido hechos ACEPTOS EN EL
AMADO.
Hermanos, “Consumado es” significa que nuestra aceptación por parte
de Dios es completa. Soy acepto por Dios no por lo que hacemos, sino
por lo que Cristo ha hecho por nosotros.
Estas palabras de Cristo también nos deben animar a continuar en
nuestro peregrinar por esta vida, pues si el Señor no escatimó en
darnos a su Hijo, tenemos la seguridad de que nos dará todas las
cosas que nos hagan falta.
V. PARA LOS PECADORES SON PALABRAS DE SALVACIÓN
A. La Muerte De Cristo Es La Única Solución Para La Necesidad
Más Grande De Todos Los Hombres: El Perdón De Sus Pecados.
Ningún pecado es imperdonable. No hay ninguna alma que quede
fuera del alcance del poder de la sangre de Cristo. No hay ningún
pecador por más vil que sea que no pueda ser perdonado si viene a
Cristo.
Tal vez alguien piense que ha sido tan malo que Dios no quiera
perdonarlo. Pero Cristo dijo: El que viene a mí, no le echo fuera. Venid
a mí, todos los que están cansados, que yo los haré descansar.
B. ¡Consumado Es!
Son palabras que indican que no hay nada que el hombre pueda hacer
para salvarse a sí mismo. La Biblia enseña que el hombre sin Cristo
está muerto. Como cualquier muerto, no puede hacer nada para
revivir.
Necesita recibir la vida desde afuera. Por eso la salvación es una obra
terminada, y no un proyecto que puede hacer uno mismo. Las buenas
obras no pueden ganar la salvación. Por más sincera que sea su
devoción, eso no puede pagar sus pecados.
C. La Muerte De Cristo Tiene Una Razón Muy Sencilla: Nuestros
Pecados.
No fue otra cosa más que nuestros pecados lo que llevó a Cristo a la
cruz. No hay más grave delito que perseguir en todo el universo que el
pecado suyo y mío. Fuera de Cristo, no existe ninguna esperanza.
Si Ud. nunca se ha arrepentido de sus pecados, le exhorto a que en
este día Ud. clame a Cristo por la salvación de su alma. No hay nada
más que hacer al respecto que reconocer nuestra culpa ente él y
acudir a Jesucristo para recibir el perdón de sus pecados.
CONCLUSIÓN
¿Qué Significado Tiene Para Ud. Hoy Las Palabras De Cristo
Cuando Dijo “Consumado Es”?
Si Ud. vive como si los eventos sucedidos en la ciudad de Jerusalén
hace dos mil años no tienen mayor importancia en su vida hoy, estas
palabras son una seria advertencia a su incredulidad.
Sus palabras representan una advertencia del grave peligro que Ud.
corre. La Biblia enseña que Cristo murió para salvar a los pecadores
de la muerte eterna. Aquellos que no creen en la necesidad de
realidad de un juicio de Dios al final de esta vida,
Si Ud. ha pasado mucho tiempo confiando en sus esfuerzos
personales para salvar su alma, yo le invito a abandonar esos
esfuerzos inútiles y acercarse a Cristo para obtener verdaderamente el
perdón de sus pecados por la sangre que él derramó en la cruz. Debe
estar dispuesto a dejar la vida que ha llevado hasta ahora y acercarse
en completa humildad ante él.
Si Ud. está luchando en medio de alguna aflicción, alguna tragedia,
algún dolor, algún desánimo, alguna tentación, estas palabras de
Jesús son palabras de aliento y esperanza.
Cristo no sólo murió para que tengamos vida eterna, sino para que los
suyos tuviéramos ánimo y coraje para vivir en un mundo de angustia,
aflicción y lleno de imperfecciones. Para vivir gozosos en la tribulación.
Si Ud. se está esforzando en servir a Dios, estas palabras son un
llamado a continuar perseverando en la gracia que un día nos salvó.
Son palabras que nos deben llenar de agradecimiento por la gran obra
que Dios hizo por nosotros. Son palabras para seguir firmes hasta que
él venga.