DESCARTES
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KENGS EL SUPREMO [Dirección de la compañía]
CONTEXTO
Descartes nace a finales del siglo XVI y vive en el siglo XVII. Es el primer pensador de la
modernidad. Además, es el máximo exponente del racionalismo, corriente fundada por el
mismo. Su madre muere cuando él era niño, y su padre lo interna en el colegio jesuita de la
Flèche. Allí, aprendió filosofía escolástica, pero el rechaza esa influencia, aceptando
únicamente lo que aprendió de lógica y matemática.
En el siglo XVII hay en Europa una serie de conflictos religiosos, porque se separan la iglesia y
el estado, y, además, la iglesia entre si. Esto sucede porque es el momento de la reforma
protestante de Lutero y Calvino, lo que lleva a grandes conflictos bélicos, siendo el más
importante la guerra de los treinta años, en la que participó Descartes. La obra que
comentamos es escrita durante esta guerra.
Además, es la época donde se constituyen los estados nacionales y donde se inicia la línea de
pensamiento político, que comienza con Maquiavelo. Además, se constituye una nueva ciencia
con la revolución científica, donde se propone un nuevo modelo de universo, el paradigma
mecanicista.
A pesar de las grandes epidemias, en esta época hay un crecimiento demográfico, se
construyen las grandes ciudades europeas, con grandes edificios. El reloj empieza a ser el
símbolo más visto. El estilo arquitectónico era el barroco. Se abandonan los estamentos
medievales y aparecen cada vez más las clases sociales ligadas al comercio, la burguesía.
Aunque rechaza la filosofía escolástica, esta le influye. Es influido por la definición de Beocio
de persona: sustancia individual de naturaleza racional. Le influye también el argumento
ontológico de San Anselmo. Le influye San Agustín, con la verdad de nuestra existencia.
Reconoce la influencia de Galileo Galilei. Descartes aplica el método de Galileo a la filosofía.
Le influye Miguel de Montaigne, el mayor exponente del escepticismo, aunque Descartes se
opone a su filosofía. Toda la filosofía de Descartes es una crítica al escepticismo.
Los rasgos principales de la modernidad son considerar el ente como idea y considerar la
verdad como certeza.
Los rasgos del racionalismo, corriente que el inaugura y a la que pertenecen otros como
Espinosa, son considerar que el origen y la validez de todo conocimiento está en la razón. A
esta corriente se va a oponer el empirismo. Otro rasgo del racionalismo es considerar que el
modelo de ciencia es la matemática, por lo que se utiliza el método deductivo. La metafísica es
un saber válido, porque no necesita de la experiencia. Su rasgo más característico es
considerar que la razón posee ideas innatas, y que, además, estas son las más verdaderas.
Descartes escribe las reglas para la dirección del espíritu, los principios metafísicos, y la
principal, que es la que comentamos, es el discurso del método. Aparte, escribió muchas otras
sobre geometría analítica.
El Discurso del Método pretende construir una ciencia universal, para demostrarle a Miguel de
Montaigne que el conocimiento si es posible. Para descartes, todos los saberes están
entrelazados, pero su base es la filosofía. Para elaborar esa ciencia universal, se necesita un
buen método que nos lleve a la verdad y no nos deje caer en el error. El propósito de esta obra
es encontrar ese método, que nos debe servir también para estructurar nuestro
entendimiento, nuestras pasiones y para organizar la sociedad.
FILOSOFIA DE DESCARTES
Descartes parte de que todos los humanos somos iguales, de que la razón es una y la misma
en todos los hombres. Por tanto, el método que se usa debe ser también uno y el mismo en
todos, y el saber que proporciona, también uno.
Descartes utiliza el método de Galileo, pero sin contar con la experimentación. Con este
método, pretende crear una ciencia universal. Construir un gran sistema de conocimiento es
como construir un edificio. Primero, hay que eliminar todo lo que sepamos, partir de cero.
Después, se necesita un diseño, un método que nos diga cómo hay que actuar. Una vez
teniendo esto, se necesitan verdades que sean indubitables. Por último, seguimos enlazando
unas verdades con otras hasta construir un sistema de conocimiento, y revisamos todo para
ver que no se ha producido un error.
El método que idea Descartes es un conjunto de reglas sencillas y fáciles que nos ayudan a
distinguir lo verdadero de lo falso. Concretamente son 4 reglas:
1. Criterio de evidencia: Lo evidente y por tanto verdadero es lo que se muestra a
nuestra razón con claridad y distinción.
2. Análisis: Dividimos lo complejo en simple, hasta encontrar unidades indivisibles, que
seas captadas por nuestra razón directamente, por intuición.
3. Síntesis: Una vez encontradas las verdades simples, unimos unas con otras por
deducción, hasta elaborar ya un sistema complejo.
4. Revisión del proceso: Revisamos el proceso para comprobar que no se ha cometido
ningún error.
El análisis nos exige llegar a verdades indubitables, y a estas se llega dudando. Debemos
dudar de todo hasta que no nos quepa la menor duda de que algo es real.
El método de Galileo, aplicado a la filosofía, lleva a Descartes a la duda. Esta es la duda
cartesiana, una duda metódica, universal y teórica.
Para rebatir el escepticismo, se pone en la piel de ellos para refutar su propio método, para
demostrar que no se puede dudar de todo, solo hasta cierto punto. Hay que dudar de quien
alguna vez nos ha engañado, y como los sentidos nos han engañado, no podemos fiarnos de
ellos.
Si dudamos de los sentidos, podemos dudar de la diferencia entre la vigilia y el sueño.
Considerar la vida como un sueño es un rasgo de la época. Entonces, dudamos del mundo
real.
Descartes pensaba que podía haber un genio maligno que trastocara nuestra razón, llega a
dudar incluso de las verdades matemáticas.
“Pienso, luego, existo”
Descubre que como pensamos, existimos, por lo que no podemos dudar de nuestra existencia.
Que dudamos es evidente, y si dudamos, pensamos, y si pensamos, existimos. Esto se capta
pro la razón con absoluta claridad y distinción.
Ya hemos encontrado algo de lo que partir, el cogito ergo sum, por lo que finaliza el análisis.
Ahora, empieza la síntesis. Por deducción, enlazamos unas verdades con otras. De “Pienso,
luego existo” deducimos que existimos, que somos una cosa que piensa, un res cogitans.
Somos una sustancia pensante. Sustancia es lo que existe por sí mismo y no necesita otra
cosa para existir.
Pensar es tener ideas, y tenemos tres tipos de ideas:
1. Adventicias: Son las que parece que proceden del exterior, pero no sabemos si hay
mundo exterior.
2. Facticias: Son las que fabrica nuestra mente combinando otras.
3. Innatas: Son las más validad, las que tenemos desde el nacimiento.
Solo podemos estar seguro de nosotros mismos, porque no sabemos si a nuestras ideas les
corresponden objetos.
Caemos en un solipsismo, nos quedamos solos con nosotros mismos, ya que somos lo único
de lo que no podemos dudar.
Tenemos como ideas innatas las ideas de pensamiento y existencia, por eso las captamos con
tanta claridad. También tenemos la ida de infinitud, porque no hay nada que nos la pueda
provocar, y la infinitud seria Dios. La idea de Dios ya lleva en si misma su existencia, y se
contrasta con dos argumentos:
1. El argumento ontológico de San Anselmo, que afirma que Dios existe, ya que es lo más
perfecto.
2. El argumento de la causa real proporcionada. Tiene que haber una proporción entre la
causa y el efecto.
Nosotros no nos podemos causar la idea de infinitud, nos la causa un ser infinito, por tanto,
existe Dios. Como Dios es bueno, garantiza que nuestra razón funcione bien, por lo que
acabamos de eliminar la hipótesis del genio maligno porque no puede ser que vivamos
engañados Es la bondad lo que salva todo el sistema cartesiano. La filosofía cartesiana acaba
con la moralización del conocimiento.
Demuestra que existe la res cogitans (alma), la res infinita (Dios) y la res extensa (mundo). En
sí mismo, solo existe Dios, pero por analogía es que existen las otras dos. En ell caso del ser
humano, somos res cogitans y res extensa, y una y otra son completamente diferentes.
Nuestro yo es el alma, y esta podría existir perfectamente sin el cuerpo. Como cuerpo, nos
podemos expresar en números, tiene extensión y movimiento, por lo que se rige por las
mismas leyes que los otros cuerpos (estamos en la revolución científica). La única conexión
entre la materia y el espíritu seria la glándula pineal, y de la primera podemos dudar.
Descartes nunca duda de la moral. Podemos dejar de conocer, pero no dejar de vivir. La duda
no se puede aplicar al campo práctico, solo al teórico. Mientras no tengamos una moral
definitiva, necesitamos una moral provisional, por tanto, debemos admitir las normas que
estén vigentes en el lugar donde vivimos.
El planteamiento de Descartes es precursor del de Kant, porque se pregunta las condiciones
de posibilidad del conocimiento humano. Descartes es un autor plenamente moderno.
COMENTARIOS DE TEXTO
SEGUNDA PARTE
Pero al igual que un hombre que camina solo y en la oscuridad, tomé la
resolución de avanzar tan lentamente y de usar tal circunspección en todas
las cosas que, aunque avanzase muy poco, al menos, me cuidaría al
máximo de caer.
En este fragmento de la segunda parte del Discurso del Método, descartes dice que quiere
avanzar en el conocimiento, pero tiene que hacerlo poco a poco, para evitar caer en el error.
La actitud de Descartes en la filosofía es cautelosa, prefiere avanzar poco pero firmemente.
TEXTO IMPORTANTE
Por otra parte, no quise comenzar a rechazar por completo alguna de las
opiniones que hubiesen podido deslizarse durante otra etapa de mi vida en
mis creencias sin haber sido asimiladas en virtud de la razón, hasta que
hubiese empleado el tiempo suficiente para completar el proyecto
emprendido e indagar el verdadero método con el fin de conseguir el
conocimiento de todas las cosas de las que mi espíritu fuera capaz.
En este fragmento de la segunda parte del Discurso del Método, nos queda claro que
Descartes es un autor moderno y racionalista, porque dice que todo ha de pasar por la razón,
y hasta que no lo pase por la razón, no aceptará nada. Todo lo que aprendió durante su etapa
en el colegio jesuita de la Flèche son opiniones que tiene que juzgar desde su razón, para
aceptarlas o no, pero esto no lo hará hasta que haya empleado el tiempo suficiente para
construir su proyecto, la ciencia universal, y para indagar en el verdadero método.
Y como la multiplicidad de leyes frecuentemente sirve de excusa para los
vicios, de tal forma que un estado está mejor regido cuando no existen más
que unas pocas leyes que son minuciosamente observadas, de la misma
forma, en lugar del gran número de preceptos del cual está compuesta la
lógica, estimé que tendría suficiente con los cuatro siguientes con tal de
que tomase la firme y constante resolución de no incumplir ni una sola vez
su observancia.
En este fragmento de la segunda parte del Discurso del método Descartes habla de que su
método va a constar con 4 preceptos. Comienza Descartes haciendo un paralelismo con las
leyes de un estado, porque estamos en un momento en el que se están formando los estados
nacionales, por lo que sus leyes son una preocupación; dice que para un estado es preferible
que haya pocas leyes muy bien cumplidas, y esto mismo él lo aplica a la filosofía. Continúa
hablando de que la lógica tiene muchas reglas, pero él cree que con pocas funciona mejor el
método, asique estima que con cuatro reglas es suficiente. Esto se basa en la navaja de
Ockham (principio de simplicidad). A continuación, enumera las cuatro reglas del método.
TEXTO IMPORTANTE
El primero (precepto) consistía en no admitir cosa alguna como verdadera
si no la había conocido evidentemente como tal. Es decir, con todo cuidado
debía evitar la precipitación y la prevención, admitiendo exclusivamente en
mis juicios aquello que se presentara tan clara e indistintamente a mi
espíritu que no tuviera motivo alguno para ponerlo en duda. El segundo
(precepto) exigía que dividiese cada una de las dificultades a examinar en
tantas parcelas como fuera posible y necesario para resolverlas más
fácilmente. El tercero (precepto) requería conducir por orden mis
reflexiones comenzando por los objetos más simples y más fácilmente
cognoscibles para ascender poco a poco, gradualmente, hasta el
conocimiento de los más complejos, suponiendo inclusive un orden entre
aquellos que no se preceden naturalmente los unos a los otros.
En este fragmento de la segunda parte del Discurso del método Descartes explica sus reglas.
Comienza hablando de la primera regla, el criterio de evidencia, diciendo que no va a admitir
nada que no sea evidente, y que hay que evitar la precipitación y la prevención, errores.
Continúa explicando los dos rasgos que tiene que tener algo para ser evidente: claridad y
distinción.
Continua con la segunda regla, el análisis, tomada literalmente del método de Galileo, que
Descartes aplica a la filosofía. Consiste en dividir las dificultades tanto como s epoda para
resolverlas tan fácilmente que sean captadas por la intuición.
Termina con la tercera regla, síntesis, tomada también del método de galileo. Consiste en
hacer el proceso inverso al análisis, ascendiendo gradual y deductivamente a conocimientos
complejos.
Según el último de estos preceptos, debería siempre realizar recuentos tan
complejos y revisiones tan amplias que pudiese estar seguro de no omitir
nada.
En este fragmento, Descartes explica la revisión del error
TEXTO IMPORTANTE
Las largas cadenas de razones simples y fáciles, por medio de las cuales
generalmente los geómetras llegan a alcanzar las demostraciones más
difíciles, me habían proporcionado la ocasión de imaginar que todas las
cosas que pueden ser objeto del conocimiento de los hombres se
entrelazan de igual forma y que, absteniéndose de admitir como verdadera
alguna que no lo sea y guardando siempre el orden necesario para deducir
unas de otras, no puede haber algunas tan alejadas de nuestro
conocimiento que no podamos, finalmente, conocer ni tan ocultas que no
podamos llegar a descubrir.
En este fragmento de la segunda parte del discurso del método descartes habla de como la
matemática es la estructura misma de la realidad, y por tanto es el método que tenemos que
utilizar para conocerla.
Comienza descartes hablando de largas cadenas, porque de una verdad vamos a otra. La
matemática comienza en axiomas y va enlazando, obteniendo por deducción demostraciones
más complejas. Hay una confianza absoluta en la razón y en el método deductivo. Si yo tomo
siempre como primera verdad algo evidente y sigo el método deductivo, puedo conocerlo todo.
Y como, en efecto, la exacta observancia de estos escasos preceptos que
había escogido, me proporcionó tal facilidad para resolver todas las
cuestiones tratadas por estas dos ciencias, que en dos o tres meses que
empleé en su examen, habiendo comenzado por las más simples y más
generales, siendo a la vez cada verdad que encontraba una regla útil con
vistas a alcanzar otras verdades, no solamente llegué a concluir el análisis
de cuestiones que en otra ocasión había juzgado de gran dificultad.
El tema principal es la matemática como modelo y como aplicamos la matemática a todos los
textos y como el método se basa en análisis y síntesis, que son las dos partes principales de
la matemática
TEXTO IMPORTANTE
Pero lo que me producía más agrado de este método Era que, siguiéndolo,
estaba seguro de utilizar en toda mi razón, sino de un modo absolutamente
perfecto, al menos, de la mejor forma que me fue posible. Por otra parte,
me daba cuenta de que la práctica del mismo habituaba progresivamente
mi ingenio a concebir de forma más clara y distinta sus objetos y, puesto
que no lo había limitado a materia alguna en particular, me prometía
aplicarlo con igual utilidad a dificultades propias de otras ciencias
En este fragmento de la segunda parte del discurso del método descartes habla de la
matemática, que se adapta perfectamente a la razón, ya que al igual que el resto del universo,
tiene estructura matemática. Cuanto más usa el método matemático, más fácil le resulta
entender la verdad en cualquier campo, porque entrena su razón. La idea principal es que la
matemática es aplicable a cualquier campo.
CUARTA PARTE
Hacía tiempo que había advertido que, en relación con las costumbres, es
necesario en algunas ocasiones seguir opiniones muy inciertas tal y como
si fuesen indudables, según he advertido anteriormente. Pero puesto que
deseaba entregarme solamente a la búsqueda de la verdad, opinaba que
era preciso que hiciese todo lo contrario y que rechazase como
absolutamente falso todo aquello en lo que pudiera imaginar la menor
duda, con el fin de comprobar si después de hacer esto, no quedaría algo
en mi creencia que fuese enteramente indudable.
En este fragmento de la cuarta parte del discurso del método descartes distingue claramente
el ámbito teórico del practico. En el ámbito teórico podemos dudar, pero en el practico nunca,
porque podemos dejar de conocer peor no podemos dejar de vivir.
Comienza descartes diciendo que en el ámbito practico, en relación con las costumbres,
entendiendo por costumbres los hábitos y leyes que regulan nuestra vida en sociedad, a veces
tenemos que seguir opiniones falsas como si fuesen verdaderas, porque si no tenemos una
moral definitiva, necesitamos una moral provisional. Admitimos las normas vigentes en el
lugar donde vivimos, aunque no sean las mejores, y lo debemos hacer como si fuesen
indudables.
Pero en el ámbito teórico, debemos dudar de estas leyes, para poder encontrar las mejores.
Debemos rechazar como falso todo aquello de lo que quepa la menor duda. Aplica el método
de Galileo a la filosofía.
Y, finalmente, considerando que hasta los pensamientos que tenemos
cuando estamos despiertos pueden asaltarnos cuando dormidos, sin que
ninguno en tal estado sea verdadero, me resolví a fingir que todas las
cosas que hasta entonces habían alcanzado mi espíritu no eran mas
verdaderas que las ilusiones de mis sueños. Pero, inmediatamente
después, advertí que, mientras deseaba pensar de este modo que todo era
falso, era absolutamente necesario que yo, que lo pensaba, fuese alguna
cosa. Y dándome cuenta de que esta verdad: pienso, luego soy, era tan
firme y tan segura que todas las extravagantes suposiciones de los
escépticos no eran capaces de hacerla tambalear, juzgué que podía
admitirla sin escrúpulo como el primer principio de la filosofía que yo
indagaba.
Podemos dudar d la diferencia entre la vigilia y el sueño
En este fragmento de la cuarta parte del discurso del método, descartes dice que aunque
puedo pensar que todo es falso, yo que pienso, soy algo, y si pienso, existo. Acaba de descubrir
su primera verdad, indubitable.
Posteriormente, examinando con atención lo que yo era, y viendo que podía
fingir que carecía de cuerpo, así como que no había mundo o lugar alguno
en el que e encontrase, pero que, por ello, no podía fingir que yo no era,
sino que por el contrario, solo a partir de que pensaba dudar acerca de la
verdad de otras cosas, se seguía muy evidente y ciertamente que yo era,
mientras que, con solo que hubiese cesado de pensar, aunque el resto de
lo había imaginado hubiese sido verdadero, no tenía razón alguna para
creer que yo hubiese sido. Llegue a conocer a partir de todo ello que (yo)
era una sustancia cuya esencia o naturaleza
En este fragmento descartes habla de la evidencia del cogito, loq eu hace que yo tenga certeza
de mi existencia es el pensamiento, y manifiesta un dualismo radical, porque odeos fingir que
no teneos cuerpo, pero no que no tenemos pensamiento.