0% encontró este documento útil (0 votos)
49 vistas111 páginas

Autógrafos Nazaríes: Exposición en Granada

Cargado por

pawlslightwood
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
49 vistas111 páginas

Autógrafos Nazaríes: Exposición en Granada

Cargado por

pawlslightwood
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

ʽAlāmas nazaríes.

Los autógrafos de los sultanes


(1454-1492).
Exposición.
Archivo de la Real Chancillería de Granada,
del 2 de febrero al 18 de marzo de 2022

Exposición
Organiza
Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico.
Delegación Territorial en Granada. Archivo de
la Real Chancillería de Granada.

Comisaría
David Torres Ibáñez

Edición y traducción de documentos árabes


Josef Ženka
Amalia Zomeño Rodríguez
Juan Pablo Arias Torres

Peritajes caligráficos
María José Mártir Alario
Catálogo
Restauración y análisis
Hueco. Conservación documental Textos
Teresa Espejo Arias David Torres Ibáñez (ed.)
M.ª del Rosario Blanc García Juan Pablo Arias Torres
Ana M.ª López Montes M.ª del Rosario Blanc García
Miguel Ángel Martínez Domingo Domingo Campillo García
Teresa Espejo Arias
Fotografías Ana M.ª López Montes
Domingo Campillo García Miguel Ángel Martínez Domingo
María José Mártir Alario
Montaje Josef Ženka
creARTE Amalia Zomeño Rodríguez

Diseño gráfico Diseño


Catálogo S.L. Catálogo S.L.
Índice

5 Presentación

9  os documentos de archivo: pervivencia de sus valores y reivindicación


L
de las pruebas documentales
David Torres Ibáñez

27 La Cancillería nazarí: documentos y oficiales al servicio del emir


Josef Ženka, Amalia Zomeño Rodríguez y Juan Pablo Arias Torres

55 ʽAlāma auténtica, ʽalāma falsa.


María José Mártir Alario

81  studio material y conservación de las ʽalāmas andalusíes del


E
Archivo de la Real Chancillería de Granada
María del Rosario Blanc García, Teresa Espejo Arias, Ana M.ª López Montes
y Miguel Ángel Martínez Domingo

100 Catálogo de documentos


102 Cat. 1
104 Cat. 2
106 Cat. 3
108 Cat. 4
4
5

Presentación

David Torres Ibáñez


Director del Archivo de la Real Chancillería de Granada
y Comisario de la Exposición

L as instituciones nos han legado los documentos como último vestigio, y a


veces único, de su actividad y de las realidades de la época en la que se de-
sarrollaron. El derrumbe de la sociedad andalusí y del reino nazarí, y la sustitución
política y cultural que se produjo al final de la Guerra de Granada (1482-1492),
nos han privado de los archivos que los poderes del Emirato acumularon durante
su vigencia y en el transcurso de sus actuaciones. El destino de los archivos del
Reino de Granada es una pregunta recurrente. Los archivos de la Granada musul-
mana, respondiendo a nuestro actual concepto, como conjuntos organizados de
documentos generados por instituciones y personas que desarrollan funciones
jurisdiccionales, no se han conservado. Sin embargo multitud de documentos
que emanaron de las instituciones granadinas han sido identificados y publica-
dos, y cada día nuevos hallazgos engrosan su nómina, en las diferentes tradicio-
nes documentales, bien con originales o con copias romanceadas, es decir en
forma de traducciones al castellano autorizadas por fedatarios públicos.

Entre los nuevos aportes se encuentran los documentos que presentamos en


la Exposición ʽAlāmas nazaríes. Los autógrafos de los sultanes (1454-1492), que
abarcan los cincuenta últimos años del reino nazarí a través de las rúbricas de sus
6

últimos monarcas: Abū Naṣr Sa‘d, y sus hijos Abū-l-Ḥasan ʽAlī (Muley Hacén) y
Muḥammad XIII (el Zagal), y su nieto Muḥammad XII (Boabdil).

El interés que suscitan estos documentos por parte de especialistas del Patri-
monio, historiadores y arabistas es grande, por su genuinidad y rareza. De igual
forma la sociedad se siente atraída por unos documentos que proceden de una
sociedad perdida, a menudo idealizada por haber sido sujeto de la literatura y
objeto de las ensoñaciones románticas, que han terminado por primar en algu-
nos aspectos sobre el conocimiento histórico.

Los archivos históricos tienen un cometido social en las actividades que desa-
rrollan: fomentar el aprecio de los ciudadanos por el Patrimonio Documental,
ofreciendo los documentos del pasado mediante los recursos divulgativos más
pertinentes, para el conocimiento y deleite general, así como poner a disposi-
ción mediante la edición de fuentes los recursos para la investigación histórica.

La Exposición es fruto de un intenso trabajo interdisciplinar en el que el Archivo


de la Real Chancillería ha contado con la participación entusiasta y generosa de
profesionales e investigadores, que han hecho factible la presentación de estos
elementos del Patrimonio Documental en su contexto histórico, para la difusión
del Patrimonio Histórico, y como transferencia a la sociedad de los resultados de
la investigación científica.

El Archivo de la Real Chancillería ha recuperado y conservado estos documen-


tos en su taller de restauración mediante la colaboración de los profesionales
de Hueco Conservación Documental, que han intervenido el documento de
Muḥammad XIII el Zagal. La doctora Espejo Arias de la Universidad de Grana-
da ha restaurado los tres documentos restantes. Para los análisis hemos podido
contar con la participación de miembros de diferentes facultades e institutos de
la Universidad de Granada. Las doctoras Teresa Espejo Arias y Ana María López
Montes del Departamento de Pintura de la Facultad de Bellas Artes de la UGR; la
doctora Maria del Rosario Blanc García del Departamento de Química Orgánica,
y el doctor Miguel Ángel Martínez Domingo del Departamento de Óptica, am-
bos de la Facultad de Ciencias, que han puesto sus conocimientos, laboratorios
y equipos al servicio del proyecto, así como los laboratorios del Centro de Instru-
mentación Científica de la Universidad de Granada.
7

Las fotografías que se incluyen en este catálogo y las que han servido para la do-
cumentación de los distintos estudios las ha realizado el doctor Domingo Campi-
llo García de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Granada.

La identificación de un documento falsificado en el siglo XVI, aconsejó además


someter a análisis grafocríticos a las rúbricas, trabajo que ha llevado a cabo la
doctora María José Mártir Alario, presidenta de la Sección de Pericia Caligráfica
del Ilustre Colegio Oficial de Doctores y Licenciados de Granada, Almería y Jaén,
que identificó la primera ʽalāma, y que es especialista en pericia caligráfica y au-
tentificación de documentos históricos.

Finalmente para la edición de los documentos árabes, sus transcripciones, tra-


ducciones y estudios hemos contado con la participación de arabistas de larga
trayectoria investigadora, especialistas en documentos nazaríes, el profesor Josef
Ženka del Departamento de Estudios de Oriente Medio de la Facultad de Artes
de la Universidad Carolina de Praga, la doctora Amalia Zomeño Rodríguez del
Departamento de Estudios Judíos e Islámicos del Instituto de Lenguas y Culturas
del Mediterráneo y Oriente Próximo del CSIC y el doctor Juan Pablo Arias Torres
de la Facultad de Traducción e Interpretación de la Universidad de Málaga.
9

Los documentos de archivo:


pervivencia de sus valores
y reivindicación de las
pruebas documentales

David Torres Ibáñez


Director del Archivo de la Real Chancillería de Granada

L a reciente identificación de documentos con ʽalāmas nazaríes en el Archivo


de la Real Chancillería de Granada pone de relieve, una vez más, el valor de
los fondos judiciales y notariales, conservados en archivos públicos como fuentes
para la Historia.

La Diplomática considera los documentos en relación a su contenido y a su fun-


cionalidad jurídica. Los tratadistas medievales distinguieron entre «documen-
tum», o testimonios históricos que dejaban constancia de hechos concretos, e
«instrumentum», es decir el testimonio escrito con validez legal, confeccionado
para servir de prueba y garantía de un hecho de naturaleza jurídica. Para el padre
de la ciencia diplomática moderna Theodor von Sickel, el documento es el tes-
timonio escrito de un hecho de naturaleza jurídica, redactado conforme a reglas
precisas, con el fin de conferirle fuerza de prueba. En este mismo sentido Pas-
cual Martínez definiría el documento diplomático como la «supervivencia escrita
10

que perpetúa hechos de naturaleza jurídica, y que formulada o redactada sin


intencionalidad histórica, sirve no obstante a la Historia como fuente primordial
y directa1».

Los «hallazgos» periódicos de documentos diplomáticos de fechas anteriores


a las del inicio de la actividad de las instituciones que produjeron los fondos
judiciales, a cuyos procesos se incorporaron, como es el caso de estos docu-
mentos árabes, nos hablan de valores legales permanentes más allá de los
puros informativos.

Así en los últimos años se han recuperado del fondo de la Real Audiencia y
Chancillería de Granada importantes documentos municipales y notariales que,
como elementos probatorios, se habían incluido en procesos judiciales. Entre
los más notables, el Libro de actas capitulares del concejo de Vejer de la Fronte-
ra (Cádiz) del año 14982, o el Registro de Antón García, notario de Torres (Jaén)
que recoge sus escrituras de 1382 a 14003; y que ostenta la calidad de ser el
más antiguo de los conservados en Andalucía, y el siguiente en antigüedad en
la corona de Castilla tras los registros de Ágreda de 1338 y 1368. Ambos do-
cumentos han sido recuperados, conservados y editados por la Consejería de
Cultura de la Junta de Andalucía4.

Aunque el fondo de la Real Audiencia y Chancillería del archivo granadino de


este nombre, tiene su inicio en la creación y funcionamiento del alto tribunal que
establecieron los Reyes Católicos en Ciudad Real en 1494, podemos encontrar
en él documentos fechados varios siglos antes, incluidos en otros a los que se
agregaron por sus valores permanentes legales y jurídicos, bien en forma de
original o de copias autorizadas por fedatarios públicos.

1 Lope PASCUAL MARTÍNEZ, “Metodología de la Historia, la Paleografía y la Diplomática”. Anales


de la Universidad de Murcia. Letras. Vol. 43 (3-4), 1984-1985, p. 126.

2 ES.18087.ARCHGR/01RACH//Caja 3071, pieza 1.

3 ES.18087.ARCHGR/01RACH//Caja 1345, pieza 1.

4 Archivo de la Real Chancillería de Granada, El registro notarial de Torres (1382-1400). Edición y


estudios. Sevilla: Consejería de Cultura y Deporte, 2012; Archivo de la Real Chancillería de Gra-
nada, Las Actas Capitulares de Vejer de la Frontera de 1498: edición y estudio. Sevilla: Consejería
de Cultura, 2018.
11

Los documentos de esta Exposición tienen como elemento común la ʽalāma que
ha servido para seleccionarlos. Pero por otra parte, los cuatro documentos que
se muestran, presentan variedad de características internas y externas que los
diferencian e identifican. Así en cuanto a los soportes escriturarios podemos en-
contrar pergamino (cat. 1) y papel: papel árabe (cat. 2) y papel occidental (cat.
3 y cat. 4). En cuanto a su originalidad diplomática contamos con tres originales
(cat. 1, 2 y 4) y un documento falsificado (cat. 3). Por su tradición documental,
encontramos originales y una copia romanceada autenticada por un escribano
público (cat. 4). Procediendo de la cancillería nazarí es evidente que todos los
documentos fueron redactados y emitidos en árabe, aunque el documento que
contiene la ʽalāma de Muḥammad XII Boabdil (cat. 4), nos ha llegado en forma de
copia notarial romanceada. A pesar de esta circunstancia, se ha querido incluir
en la selección documental para hacer notar y reivindicar el importantísimo valor
que tienen las copias romanceadas conservadas en los archivos de las institucio-
nes modernas castellanas, para la recuperación, pervivencia y transmisión de los
documentos andalusíes, que por estar autorizados por fedatarios públicos en la
forma legalmente prevista, mantuvieron también los valores a los que nos referi-
mos en este capítulo.

La ʽalāma según Labarta «designa una frase corta escrita en documentos oficiales
de algunas cancillerías del mundo árabe en época medieval y algo posterior. Se
caracteriza por su trazo en letra mucho mayor y más gruesa que el resto del texto,
[...] tiene carácter de validación a la vez que simboliza al monarca del que emana.
La ʽalāma figura en todos los documentos oficiales nazaríes expedidos a nombre
del sultán»5, y era trazada de forma autógrafa por los reyes. En el artículo que
se cita, la autora haciendo referencia al tratado que sobre la ʽalāma compuso el
príncipe Ibn al-Aḥmar, enumera los tres lemas usados por los emires y sultanes
nazaríes. Inicialmente se emplearía la frase «no hay más vencedor que Dios»,
más adelante «se escribió en la fecha», para posteriormente utilizar desde Ismail I
(1314) hasta el final de la dinastía «eso es correcto» (ṣaḥḥa haḏā)6 .

5 Ana LABARTA, “La ‘alāma nazarí: una galería de autógrafos reales”, Revista del Centro de Estudios
Históricos de Granada y su Reino, 30 (2018), página 28.

6 
Ibídem, página 31
12

Fig. 1. 1456, agosto, 10. S.l. Real provisión de Enrique IV. ES.18087.ARCHGR/001RACH/060CDTEX// PA 16.

La ʽalāma como elemento diplomático de validación, nos invita a establecer com-


paraciones sobre los sistemas de validación de documentos reales utilizados en
los reinos cristianos peninsulares, en el periodo que abarcan los cuatro últimos
sultanes de la dinastía nazarita de Granada.

La Diplomática determina que firmas, suscripciones y sellos forman parte del


protocolo final o escatocolo del documento, junto con la data tópica y crónica.
Desde la segunda mitad del siglo XV hasta el final de la centuria, la cancillería real
castellana expide albalaes, reales cédulas, reales provisiones7 y cartas misivas.
Todos estos tipos van intitulados por el monarca trastámara y requieren necesa-
riamente para su perfeccionamiento documental de su suscripción autógrafa. La

7 Denominadas por Floriano Cumbreño «cartas reales» para diferenciarlas de las reales provisiones
que expedían la Audiencia y Consejo.
13

Fig. 2. 1490, febrero, 11. Écija. Suscripciones autógrafas de los Reyes Católicos en las Capitulaciones
de Almería. Detalle. ES.18087.ARCHGR/060CDTEX//Perg. 76.

forma en la que se expresa ésta en Castilla es indefectiblemente «yo el rey / yo


la reina». También encontraremos suscripciones autógrafas de los reyes en los
documentos de carácter personal, pero no se tratarán aquí.

El análisis de ambos sistemas de suscripción de los documentos reales revelan


estas diferencias, pero también hay similitudes. Hay que hacer notar que tanto en
Castilla como en Granada, ningún monarca utiliza su nombre propio para suscribir
los documentos expedidos en la cancillería real. Unos utilizan la fórmula correspon-
diente de la ʽalāma, otros suscriben con la expresión «el rey». En ninguno de los
casos se utiliza el nombre propio; y ambas expresiones simbolizan y representan al
gobernante reinante en la fecha del documento, con la forma, solemnidad y fuerza
con que en los documentos castellanos, y solo en ellos, el sello que se apone o se
traza en la rueda, representa simbólicamente al rey. Este elemento personalísimo,
que incluye sus armas que son las del reino, con su intitulación, la expresión de sus
dominios y con alguna fórmula de devoción o humildad (i.e.: Dei gratia).
14

Fig. 3. 1459, julio, 30. Segovia. Privilegio rodado de Enrique IV. ES.18087.ARCHGR/060CDTEX//Perg. 118.
La lista de confirmantes la encabeza «don Çidi Çag, rey de Granada, vasallo del rey».
15

El contexto archivístico de los los documentos con ʽalāmas

Al igual que las piezas arqueológicas necesitan para su correcta valoración e


interpretación un contexto que se establece en su ubicación dentro de la exca-
vación, los documentos requieren de una información sobre la procedencia, las
circunstancias de su producción y los fines para los que fueron creados y conser-
vados. En este sentido, en nuestra Exposición vamos a encontrar documentos
con contexto documental y otros no contextualizados, por haber desaparecido
los elementos de referencia a lo largo de su custodia. El contexto se concreta
mediante la identificación de los procedimientos que incorporaron los documen-
tos árabes con intención probatoria.

En un archivo judicial los pleitos, con sus diferentes adscripciones según la per-
tenencia a un orden jurisdiccional de los órganos que los producen, y con sus di-
versas denominaciones por ello, constituyen las series documentales principales.
En efecto, los pleitos son los expedientes judiciales que recogen todos los actos
procesales puestos por escrito, desde la petición de demanda o auto de apertura
hasta la sentencia final y su ejecución, bajo la autoridad y el control del escribano
de cámara, fedatario judicial que los reúne y custodia en su oficio.

Entre los documentos que no han conservado las referencias a ese contexto están
los que contienen las ʽalāmas del sultán Abū Naṣr Sa‘d (cat. 1) y del sultán Abū
ʿAbd Allāh Muḥammad, al Zagal (cat. 2), que en la actualidad forman parte de la
Colección de documentos textuales del fondo de la Real Audiencia y Chancillería.
En ella se recogen aquellos documentos que han sido extraídos de su unidad
documental de procedencia por motivos de conservación, o por razones del so-
porte o de formato. En ambos casos en la fecha en que se estimó necesaria esa
operación no se dejó constancia de la signatura de procedencia, por lo que en
la actualidad se encuentran privados de una información crucial para establecer
su contexto; lo que aumentaría el valor histórico e informativo que de por sí ya
tienen. En cuanto a su valor legal es palmario, y este favoreció su conservación y
transmisión, al tratarse de documentos que constatan negocios jurídicos.

En el caso del documento de la alama de Sa‘d (cat. 1) se trata de la compraventa


en 1461, de una tienda en el zoco de los tintoreros de Granada, propiedad del
sultán. En el pergamino están recogidas escrupulosamente y por orden, todas las
16

fases de la venta, desde la pericial de tasación del inmueble, hasta la anotación


de la transacción en el registro de propiedades. Se observan todos los preceptos
de legalidad y autoridad en la autorización de los documentos, que son refren-
dados por escribanos, jueces y por el propio sultán que traza su alama en señal
de conformidad.

El documento de Muḥammad XIII el Zagal (cat. 2) se ha conservado en un frag-


mento incompleto, ya que falta la parte inicial que encabezaría la misiva de la
«carta real» que contiene un acto, bien de justicia o de gracia del sultán, con el
mandato de restituir las propiedades de un difunto a su viuda y herederos. Los
dos se describen y estudian en detalle en el siguiente capítulo de este Catálogo.

Ambos son documentos diplomáticos en el sentido que se ha manifestado más


arriba, y a los que Cesare Paoli describía como «escritos que tienen a la vez carác-
ter histórico y jurídico, revestidos con especiales formalidades externas»8. Fueron
otorgados ante las autoridades competentes, en la forma establecida para darles
legalidad, y autorizados por ellas; hechos que justifican su pertenencia e incor-
poración a pleitos posteriores, en época castellana, sobre propiedad de bienes,
litigios sobre sucesiones, testamentarías o herencias. Lamentablemente la infor-
mación que contienen no es suficiente para poder establecer su restitución a una
unidad documental concreta.

Por otra parte, bien conservados en sus correspondientes pleitos, en cuyos pro-
cesos fueron incorporados como pruebas, los documentos n.º 3 y 4 del catálogo
contienen las alamas de Abū-l-Ḥasan ʽAlī y de su hijo Muḥammad XII Boabdil.
Gracias a haberse conservado en su contexto documental, podemos conocer la
intención de su incorporación y la fuerza que se pretendía que ejercieran en la
causa defendida por la parte que propuso su presentación.

La alama de Boabdil (cat. 4) se localiza en el traslado romanceado y autorizado


por el escribano del número de Granada Juan Rodríguez, de la confirmación del
privilegio de señorío y jurisdicción de la alquería de Cázulas, otorgada el día 19
de diciembre de 1487 por el sultán Muḥammad XII. El documento original árabe

8 Cesare PAOLI, Diplomatica. Nuova edizione aggiornata da G. C. Bascapé. Firenze: Casa editrice
Le Lettere, 1987, pág. 18.
17

fue presentado como prueba, y es su traslado romanceado y autorizado por el


escribano público, el que se inserta en el pleito que se dirimió entre 1539 y 1555
en apelación ante los oidores de la Real Audiencia y Chancillería de Granada, a
instancias del concejo de Almuñécar con don Juan de Ulloa propietario de la al-
quería de Cázulas, sobre los términos del señorío y su jurisdicción9. Los sexitanos
se quejaban de que eran juzgados por el alcalde de señorío de Cázulas, cuando
ellos o sus ganados eran apresados dentro del término adehesado, consideran-
do que el conocimiento de estas causas correspondía a la justicia del concejo de
Almuñécar. El interés documental del pleito se incrementa con la inclusión de un
documento original en árabe que recoge el contrato de compraventa fechado
el 20 de mayo de 1492, de la alquería de Cázulas por parte del alfaquí Abū Abd
Allah Muḥammad y el caid Abū-l-Qasim b. Hani, en favor de don Rodrigo de
Ulloa, contador mayor de los Reyes Católicos, por el precio de 220 dinares de
plata, y que fue publicado por Antonio Malpica y Rodríguez Lozano en 198210.

En la pieza documental del pleito citado se localizan varios documentos árabes:


entre otros el que se muestra en la Exposición, que se otorgó antes de la con-
quista castellana, en forma de traslado romanceado y autorizado (cat. 4); y el
que está escrito en árabe, otorgado inmediatamente después, y que se inserta
físicamente con una anotación del escribano de cámara, de fecha 8 de octubre
de 1555. La diligencia da noticia y fe de su presentación por el procurador de
don Juan de Ulloa, Fernando de Córdoba, ante la Sala Pública de la Audiencia
y Chancillería, con la petición de que se una al pleito como prueba documental.

Además del evidente interés documental de los documentos nazaríes insertos,


este pleito revela, como concluyeron Malpica y Rodríguez en el artículo citado
sobre la alquería de Cázulas, que la compra de la alquería entera, como explo-
tación agrícola con división de regadío y secano, siguiendo el esquema usual
de la agricultura nazarí, se debe interpretar como una forma de apropiación del
territorio, amparada jurídicamente por las capitulaciones todavía vigentes, y

9 ES.18087.ARCHGR/01RACH//0962-003.

10 Antonio MALPICA CUELLO y José Antonio RODRÍGUEZ LOZANO, “La alquería de Cázulas y la
tierra de Almuñécar a finales del siglo XV (Notas y documentos para su estudio)”, Estudios de
Historia y Arqueología Medievales, (2) 1982, Universidad de Cádiz, págs. 71-89.
18

como medio más rápido para lograr la propiedad de la tierra y poder disponer
de «mano de obra rentable de forma inmediata», a diferencia del repartimiento
entre los repobladores cristianos, que era el mecanismo común para la incor-
poración de bienes.

El salvoconducto de Abū-l-Ḥasan ʽAlī, es un documento falsificado (cat. 3) por


autores conocidos, y forma parte de un pleito de hidalguía que se ventiló ante
la Sala de los Hijosdalgo de la Real Audiencia y Chancillería de Granada. Es sufi-
cientemente conocida la competencia y jurisdicción privativa que desarrolló esta
sala a lo largo de toda la historia de la Institución, en el conocimiento y resolución
de los pleitos y expedientes del estado hidalgo para los territorios castellanos
situados al sur del río Tajo. En una sociedad como la del Antiguo Régimen basa-
da en el privilegio, la pertenencia al estado hidalgo, asimilado a la baja nobleza,
reportaba una serie de beneficios a sus integrantes con exenciones de tipo fiscal,
y de naturaleza política mediante la reserva de la mitad de los oficios concejiles
de los lugares de su residencia.

La historia del pleito comienza el 3 de marzo de 1590 con la presentación de


una demanda ante la Sala Pública de la Audiencia y Chancillería de Granada, por
parte del procurador del doctor don Fernando Suárez de Figueroa, abogado y
vecino de Jerez de la Frontera, querellándose contra el concejo de esa ciudad
por haberle sacado prendas; es decir por haberle embargado bienes de su pro-
piedad, en concepto de impago de las obligaciones fiscales con las que en ese
momento debían contribuir los vecinos pecheros. A lo largo de todo el proceso,
que durará treinta años, se tratará por la parte de don Fernando de probar la
nobleza de su linaje, y de haber estado sus ascendientes en la propiedad y pose-
sión del estado de hidalgo. Tras recaer en el pleito las tres preceptivas sentencias
en grados de vista y revista, de la que solo la última fue favorable11 a los intereses

11 ES.18087.ARCHGR/01RACH//04853-001. Fol. 224 r: «Muy poderoso señor. Diego Fernández de


Salaçar sostituto de Miguel de Orozco, en nombre de el doctor Fernando Suárez de Figueroa,
vecino de la ciudad de Xerez de la Frontera en el pleito con vuestro fiscal y concejo de la dicha
ciudad ante vuestra alteza apelo, y me presento en grado de apelación, nulidad y agravio de
una sentencia en él dado por vuestros alcaldes de hijosdalgo, en veinte y siete de mayo de este
año, en que allanaron a mi parte como en ella se contiene. La cual como injusta y agraviada se
debe revocar declarando a mi parte por hijodalgo notorio en posesión y propiedad como en su
demanda se contiene, por lo general dicho y alegado en que me afirmo».
19

de los Suárez de Figueroa, se dio por concluso el día 2 de julio de 1520 con la
expedición de la real provisión ejecutoria de hidalguía12, a favor ya de Juan de
Suárez de Figueroa hijo del difunto don Fernando, que había fallecido en fecha
indeterminada entre el mes julio y mediados del mes de agosto de 1619. Como
muestra de la victoria familiar y signo externo del estatus nobiliario del menor
don Juan Suárez de Figueroa, se encargó y costeó una bella ejecutoria en per-
gamino ricamente iluminada y sellada con el sello de plomo del rey. Andando
el tiempo el códice diplomático fue adquirido por el Centro de Patrimonio Bi-
bliográfico, para depositarlo en el Archivo de la Real Chancillería de Valladolid13
donde se conserva en la actualidad.

Los intereses de don Fernando Suárez de Figueroa encuentran en Granada des-


de el primer momento un firme escollo en los fiscales que actúan en el pleito en
defensa del patrimonio real, utilizando los concluyentes testimonios de los tes-
tigos y el ataque a la nutrida batería de documentos probatorios que la defensa
presenta: breves pontificios, cédulas de los Reyes Católicos, y un salvoconducto
rubricado por el mismísimo rey Muley Hacen. Los fiscales desacreditan el docu-
mento nazarí. Y y van más allá al afirmar que los Figueroa no solo no han estado
nunca en propiedad y posesión del estado de hidalgos, sino que la familia tiene
un notorio origen morisco.

Abundemos en los documentos que son presentados como prueba y que en-
contramos en su forma original incorporados al pleito. La defensa de don Fer-
nando Suárez de Figueroa había intentado por el procedimiento de filiación, hacer
valer algunas escrituras justificativas de la hidalguía de Fernando de Figueroa, su
bisabuelo, fechadas entre 1484 y 1525. Entre éstas, cuatro cédulas reales firma-
das por don Fernando el Católico. En las tres fechadas en 1505, Figueroa tiene
el apelativo de pagador de gente de guerra y «faquí»; en la de 1511 el rey le
concede la merced de un repartimiento de ochenta fanegas de tierra en Píñar
e Iznalloz (Granada) por los servicios prestados en la Guerra de Granada14. Los

12 ES.18087.ARCHGR/01RACH//04606-013.

13 ES.47186.ARCHV//PERGAMINOS, CAJA, 84, 5. Acceso a las imágenes PARES (Ministerio de Edu-


cación y Cultura: http://pares.mcu.es/ParesBusquedas20/catalogo/show/539627).

14 Todos estos documentos se conservan en ES.18087.ARCHGR/01RACH//04853-001.


20

documentos castellanos tienen todos los visos de autenticidad –con la reserva de


poder avanzar en su estudio–, parecer común con los fiscales de la Audiencia y
Chancillería que no los objetaron en su día.

Otro de los documentos aportados es un breve apostólico de León X15. La inser-


ción del breve venía a apoyar uno de los argumentos de la defensa de que Fer-
nando de Figueroa, para hacer valer la calidad del bisabuelo de su patrocinado,
que había acompañado a don Fadrique Enríquez de Ribera, marqués de Tarifa
en su viaje a Jerusalén, presentando el documento pontificio como una carta de
agregación a la embajada de don Fadrique.

En efecto, el marqués de Tarifa y adelantado mayor de Andalucía emprendió


desde Bornos (Cádiz) el 24 de noviembre de 1518, un viaje de peregrinación que
le llevaría hasta Jerusalén en agosto de 1519; y de vuelta de Tierra Santa a Italia,
en un periplo en el que recalaría en Chipre y Venecia, para desde allí recorrer
toda la Península Itálica visitando sus ciudades más importantes desde el sur has-
ta Génova, retornando a Sevilla el 20 de octubre de 152016. Como compañeros
de viaje llevaba desde Bornos a diez personas entre las que se cita a don Alonso
de Villafranca, mayordomo del marqués, a un capellán y a ocho criados. ¿Sería
Fernando de Figueroa uno de ellos?. Eso era lo que el abogado de su biznieto
pretendía dejar patente a los alcaldes de los hijosdalgo.

Esta famosa peregrinación produjo también sus frutos literarios: el libro Viaje a
Jerusalén que escribiría el marqués, y la colección de poemas titulada Trivagia
cuya autoría se debe a Juan del Encina, que como peregrino se había incorpo-
rado en Venecia al grupo del marqués de Tarifa. Cierta historiografía demuestra
que la celebración de los Vía Crucis, promovidos por don Fadrique Enrique a su
regreso desde la Casa de Pilatos, pudieron haber dado origen en la devoción
popular a las liturgias y procesiones de la Semana Santa sevillana.

15 Breve apostólico de León X a favor de don Fadrique Enríquez de Ribera imponiendo exco-
munión a quienes hayan usurpado bienes del marqués de Tarifa durante su la ausencia por
su peregrinación. Dado en Roma el 28 de junio de 1520. ES.18087.ARCHGR/060CDTEX//
PERGAMINO 269.

16 Pedro GARCÍA MARTÍN, “La Odisea al Paraíso. La peregrinación a Jerusalén de don Fadrique
Enríquez de Ribera”. Arbor CLXXX, 711-712 (Marzo-Abril 2005), pp. 559-580.
21

En su diario de viaje el marqués de Tarifa refiere que había conseguido del


papa León X hasta tres documentos con penas de excomunión a los que le hu-
bieran usurpado durante la ausencia de la peregrinación cualquier bien17. Uno
de esos documentos, calificados de forma genérica como bulas, podría ser el
breve apostólico, inserto en el pleito, extendido en favor del marqués de Tarifa.
Pero en el texto del documento no se cita otro nombre que no sea el de don
Fadrique, y por supuesto no se cita a Fernando de Figueroa. Podemos admitir
que siendo vecino de Bornos, localidad perteneciente al señorío del marqués,
Fernando de Figueroa, pretendido alfaqueque, como se verá, debería conocer
y manejar con suficiente soltura el árabe para el desempeño de sus misiones y
embajadas, una habilidad que podría haber interesado al marqués para incor-
porarlo al grupo de peregrinos en previsión de su utilidad en el Mediterráneo
oriental y en las tierras palestinas.

Detengámonos ahora en la principal línea de la defensa, que se basó en probar


el desempeño del oficio de alfaqueque por parte de Fernando de Figueroa –al
que se filiaba el litigante– como muestra inequívoca de su hidalguía, arguyendo
que las Partidas reservaban ese oficio a personas de notorio estado noble.

En efecto, la Segunda Ley de Partida que dedica el título 30 a los alfaque-


ques, los define en su Ley como «Alfaqueques tanto quiere dezir en aráuigo
como omes de buena verdad que son puestos para sacar los catiuos. Estos
según los antiguos mostraron deuen auer en sí seys cosas. La vna que sean
verdaderos, onde lleuan el nome. La segunda sin cobdicia. La tercera, que
sean sabidores también del lenguaje de aquella tierra a que van como del de
la suya. La quarta, que non sean mal querientes. La quinta que sean esforça-
dos. La sexta que ayan algo de lo suyo». La Ley II está dedicada a «como
deuen ser fechos e escogidos los alfaqueques e que cosas deuen auer en sí e
otrosí quien los puede fazer. Escogidos muchos afinadamente deuen ser los
alfaqueques, pues tan piadosa obra han de fazer como en sacar captiuos. E
non tan solamente deuen escoger, que ayan en si aquellas cosas que diximos
en esta otra ley, más ha menester que vengan de linaje bien afamado. E este
escogimiento ha de ser por doze omes buenos, que tome el rey o aquel que

17 
Ibídem
22

estuuiere en su logar, o el concejo do morassen aquellos que ouiessen de


ser alfaqueques».

Para demostrar que Fernando de Figueroa había sido alfaqueque y rescatador


de cautivos durante la Guerra de Granada, y junto con las cédulas del Rey Ca-
tólico se presenta un documento colorado escrito en árabe que alegan que es
un salvoconducto del rey moro de Granada, en el que según sus traductores
recibe los apelativos de «christiano virtuoso, nombrado, charitatiuo, de buenos
respectos y aprouada vida y costumbres, de noble, limpio y generoso nasçi-
miento, a quien Dios guíe a su seruiçio», y el documento se le expide para «que
por virtud dél pueda entrar a su alta corte de Granada [...] como resgatador
qués del muy poderoso y afamado rey y [...] señor de Castilla, para resgatar y
liuertar los christianos questán debaxo del iugo y serbidumbre de los moros, en
los lugares de su reyno».

Este documento como se demostrará cumplidamente en los siguientes artí-


culos por los correspondientes especialistas, es una falsificación debida a las
artes de dos importantes falsarios granadinos del siglo XVI, Miguel de Luna y
Alonso de Castillo, sobradamente biografiados y estudiados por su participa-
ción principal en la fabricación de los hallazgos de la Torre Turpiana y del Monte
Valparaíso, y en la redacción de los Libros Plúmbeos. En la creación de este
«manuscrito carmesí», existió la dolosa intención del engaño, que Johannes
Mabillon18 atribuía a los documentos falsos confeccionados «ex dolo malo» con
el ánimo de crear falsos testimonios; en ellos el contenido es falso así como
toda la factura del documento. Los fiscales, fieles a su cometido, niegan la
validez del salvoconducto real, y también conocedores del historial de los tra-
ductores, lo tachan de patraña, sometiendo a estos peritos a un procedimiento
de ratificación de sus conclusiones que estudia en su artículo de este Catálogo
María José Mártir Alario.

A pesar de todo, la oposición de la defensa de Fernando de Figueroa insiste


durante el pleito en sus peticiones a la Sala sobre la naturaleza del oficio de
alfaqueque:

18 Johannes MABILLON, De re Diplomatica. Libri VI. París, 1681. Capítulo VII, pp 26-29.
23

«Lo otro porque no solo fueron los ascendientes de mi parte hijosdalgo notorios,
pero de tanta calidad y estimación que los señores Reyes Católicos estiman de la
persona de Fernando Suárez de Figueroa rebisabuelo de mi parte y conociendo
su calidad y nobleza le eligieron por alfaqueque rescatador para la embajada
de los christianos captivos, officio que por vuestras leyes de Partida entre otras
calidades de crédito y confianza presupone y requiere por precisa la de nobleza
y hallándole como le hallamos en la dicha dignidad y ofizio está probado por de-
recho que precedieron para dársele todas la calidades y diligencias necesarios.
Lo otro porque no solo fue estimado y reconocido por tal caballero noble por
los señores Reyes Católicos en la dicha dignidad y en darle el título y oficio de
su pagador de la gente de guerra y corresponderse con él con cartas que están
presentadas, pero el rey moro de Granada con quien avía de usar y contratar la
dicha embajada y dignidad de alfaqueque le da salvoconducto reconociéndole
en él por tal caballero noble, y las demás calidades requeridas por las dichas
Leyes de Partida».

Los fiscales pasando por alto los argumentos basados en la calidad de los al-
faqueques insisten en el origen musulmán del linaje, dando toda la fuerza a la
noticia de un pleito que el padre del litigante, Lorenzo de Figueroa, había tenido
en Bornos, por haberle injuriado llamándole moro: «Lo otro porque caso negado
que la dicha escriptura fuera verdadera y que fuera salvoconducto de rey moro,
como la parte contraria pretende antes se infiere della que el dicho Hernando
de Figueroa era moro de casta y descendiente de tales, y como un tal moro el
dicho rey habla en la dicha escriptura, por ser la parte contraria descendiente de
tales moros, como de su misma probanza consta y de las probanzas hechas en
esta causa constará».

A lo que la defensa responderá: «Lo otro porque no obsta el pleito criminal que
dió ocasión a poner nombre a mi parte de que descendía de los Bençerrajes
o moros porque está verificado lo contrario por línea recta de varón, que es la
que se ha de considerar en estos casos. […] Lo otro porque Fernando de Figue-
roa bisabuelo de mi parte, a quien se dió el dicho salvoconducto, no era ni fue
moro ni descendiente dellos, como el dicho fiscal alega, sino hijodalgo notorio
y descendiente de tales, como por mi parte está averiguado y probado. Y por
ser tal hijodalgo los señores Reyes Católicos don Fernando y doña Isabel, que
24

Fig. 4. 1593, diciembre, 3. Granada. Respuestas de Miguel de Orozco, defensor de don Fernando
Suárez de Figueroa en el pleito por su hidalguía. ES.18087.ARCHGR/01RACH//4853-001. Fol. 188r.
25

ganaron esa ciudad y reino, se servían y sirvieron de él antes que esta ciudad
se ganase; y después de pagador de la gente de guerra de este reino; y de
su faquique para la embajada de redención de cristianos cautivos en tierra de
moros, el cual oficio no le dieran los dichos señores reyes si el dicho Hernando
de Figueroa fuera moro o descendiente dellos. Ni menos el dicho rey moro, si
el dicho Hernando de Figueroa lo fuera, le llamara cristiano, ni le diera licencia
para entrar en esta ciudad y reino a resgatar cristianos, si no lo fuera el dicho
Hernando de Figueroa».

En el pleito que tratamos podemos comprobar la evolución de los apellidos de


la familia del litigante en apenas setenta años. Como el simple Figueroa, deviene
en el más sugerente Suárez de Figueroa, y la forma en que la defensa intenta de-
nominar así a los ascendientes de don Fernando, normalizando esta agregación.
No podemos dejar de considerar la época en la que el proceso se desarrolla,
coincidente con el final de las crisis que durante todo el siglo XVI motivaron el
asunto morisco y que se resolvería con la expulsión de 1609.

El pleito de don Fernando Suárez de Figueroa es una muestra documental más


de la teoría de la permanencia morisca y de las formas de asimilación de esta
minoría, que la historiografía viene avalando en los últimos tiempos con nume-
rosos trabajos basados de forma muy sólida en las fuentes documentales de los
archivos. El principal postulante de esta corriente en la defensa de la pervivencia
de la población musulmana en el Reino de Granada después de la expulsión
morisca de 1609-1614, es el profesor Enrique Soria Mesa19, que en sus trabajos
pone de manifiesto las formas de resistencia cultural y religiosa, y las estrategias
de ocultación y asimilación a la población castellana, a sus élites culturales, ad-
ministrativas y comerciales.

«La auténtica y más perfecta expresión de todo este proceso fue la consecución
de apellidos correspondientes a la más alta nobleza de sangre. Se buscaba con
ansia transformarse en un Mendoza, un Suárez de Figueroa, un Fernández de
Velasco o un Álvarez de Toledo, entre otros muchos nombres que en sí mismos
parecían portar un prestigio acumulado por siglos de luchas en la Reconquista,

19 Enrique SORIA MESA, Los últimos moriscos. Pervivencias de la población de origen islámico en el
Reino de Granada (siglos XVII-XVIII). Valencia: Biblioteca de Estudios Moriscos, 2014.
26

servicios a los reyes medievales y orígenes que de tan antiguos se perdían en


la noche de los tiempos. Con esta emulación, pues, no sólo se huía de la au-
téntica progenie sino que, de salir exitosa la empresa, se garantizaba un plus
de respetabilidad»20.

Con los documentos de esta Exposición se traza una secuencia de la historia


andalusí y del Reino de Granada desde mediados del siglo XV hasta entrado
el siglo XVII, a través de documentos en los que perviven los valores legales,
circunstancia que fue utilizada por quienes los utilizaron e incluso fabricaron,
con la convicción de su potencia como instrumentos para la construcción de
la Historia.

20 Enrique SORIA MESA, “La usurpación de apellidos en la España moderna como estrategia de
ascenso social”, en Monarquías en conflicto. Linajes y noblezas en la articulación de la Monarquía
Hispánica. Fortea Pérez, J. I. et alii (coords). Fundación Española de Historia Moderna, Universi-
dad de Cantabria, Vol. 1, 2018 (Ponencias), págs. 261-297 pp.
27

La Cancillería nazarí: documentos


y oficiales al servicio del emir

Josef Ženka
Departamento de Estudios de Oriente Medio de la Facultad de Artes.
Universidad Carolina de Praga

Amalia Zomeño Rodríguez


Departamento de Estudios Judíos e Islámicos del Instituto
de Lenguas y Culturas del Mediterráneo y Oriente Próximo. CSIC

Juan Pablo Arias Torres


Facultad de Traducción e Interpretación de la Universidad de Málaga

L os tres documentos auténticos aquí presentados son una buena muestra


de la producción cancilleresca redactada o producida en palacio por los
oficiales de la Cancillería nazarí llamada dīwān al-inšā’. A su cabeza estaba
un canciller que ostentaba el título de ra’īs al-kuttāb o jefe de los escribanos
(también llamado kātib al-sirr). El viajero egipcio ‛Abd al-Bāsiṭ b. Jalīl, quien
visitó el reino de Granada en los años 1465 y 1466, menciona que la función
de jefe de los escribanos de Granada era similar a la de canciller principal de
los sultanes mamelucos de El Cairo que él conocía. Como su título indica,
encabezaba a un grupo de escribanos al servicio del poder político. Los jefes
de la Cancillería nazarí de la época poseían una formación muy compleja.
28

Eran expertos en lengua, gramática, poesía, prosa, derecho islámico, ma-


temáticas y notariado. Algunos de ellos habían aprendido la escritura árabe
cancilleresca de forma impecable; otros conocían también el castellano y sus
formas de expresión.

En la documentación redactada entre los años 864-865/1459-1461 llegan a ac-


tuar hasta tres escribanos reales. En el documento n.º 1 del catálogo, el acta de
venta con la firma del emir Sa’d, figura uno de ellos, Abū ‛Amr Ibn Manẓūr al-
Qaysī, aunque en aquel momento ya había cesado en su función y había pasado
a ocupar el cargo de Juez supremo de Granada.

En la misma acta intervino también Muḥammad b. Hāriṯ, el oficial o escribano a


cargo del registro de las propiedades de la Casa Real. En otros dos documentos
reales del mismo periodo, no solo anotó al margen la correspondiente inscrip-
ción en el registro sino que también redactó el permiso del emir autorizando la
venta, lo que parece indicar que esta oficina del registro se hallaba en la Can-
cillería del palacio alhambreño. Muḥammad b. Hāriṯ desempeñó este cargo por
más de dos décadas. No fue extraño el caso de otros escribanos que trabajaron
en la Cancillería durante muchos años y durante los gobiernos de varios emires
manejando la correspondencia diplomática y la producción de documentación
sobre todo tipo de asuntos internos.

Los documentos presentados en este catálogo demuestran este complejo


mundo de la administración interna dirigida desde la Alhambra. Por la Can-
cillería pasaron decretos, mandatos de diferente tipo y otros asuntos relacio-
nados con el gobierno, ventas y registros de las propiedades de la Casa Real,
salvoconductos y un largo etcétera. Existían libros de registros y un archivo
de la Cancillería, aunque no conocemos muchos detalles. Los escribanos uti-
lizaban papeles de diferentes tamaños y color y, a veces, pergaminos para los
documentos notariales. Siempre sabían elegir el soporte y el tipo de escritura
adecuados para cada asunto, además de la validación y verificación necesaria
en cada caso. El canciller principal tenía incluso su sello que se ha preservado
en alguna misiva diplomática.

Los documentos n.º 1 y 4 del catálogo demuestran que en palacio trabaja-


ba gente con conocimientos notariales y formación cancilleresca-jurídica. Es
29

evidente que diferentes asuntos del emir exigían de la experiencia de un es-


cribano con formación para poder redactar los documentos legales para el
gobernante, incluyendo poderes legales. En ocasiones, los notarios de la ciu-
dad colaboraban con los escribanos de Cancillería. Por ejemplo, el pergamino
firmado por Sa‘d muestra la intervención de dos testigos instrumentales de
la venta quienes trabajaron con el juez de Granada en el centro de la ciudad.
Todo esto nos indica que la Cancillería fue el lugar que conectaba los do-
cumentos con el gobernante y con la gente de la ciudad y la élite política e
intelectual granadina.

El mejor ejemplo de este nexo de unión lo constituye el otro oficial al servicio del
emir que aparece en el pergamino de Sa’d, quien conectaba al soberano y los
asuntos de la Casa Real con la Cancillería. Se trata de un wakīl (representante le-
gal), denominado en las fuentes cristianas «mayordomo del rey», «hazedor e pro-
curador del rey» o «contador mayor del rey». Tenía a su cargo los asuntos finan-
cieros y económicos de palacio, pero también los asuntos particulares del emir.
Nuestro mayordomo, Muḥammad al-Qumārišī, poseía formación legal y militar
y procedía de una familia de sabios granadinos. Asumió este cargo durante el
gobierno de Muḥammad IX y continuó bajo Sa’d hasta los años sesenta del siglo
XV. Los distintos gobernantes que se sucedieron durante ese periodo le dieron
un poder absoluto para representarlos en todo tipo de asuntos. Su firma legal en
el contrato de venta es prueba clara de su presencia física en el momento de la
redacción del documento. Junto con los escribanos de Cancillería preparó todo
para que el emir lo verificase.

De este modo se puede decir que cuando, en última instancia, los emires pusie-
ron su firma en nuestros documentos todo ya estaba dispuesto por sus oficiales.
La ‛alāma, ese tipo de confirmación autógrafo, escrita por el puño y letra del
sultán, daba validez al documento, constituyendo una de las prerrogativas de los
emires, así como la forma de identificar su escritura.

La Cancillería fue una verdadera oficina al servicio del gobierno del reino que
siguió en funcionamiento hasta la caída de Granada. Si los emires, su alguacil o
mayordomo necesitaron ocuparse de algún asunto, la Cancillería lo atendió con
atención para que fuera comprensible y aceptable en la sociedad granadina o
fuera del reino.
30

Documento 1

1461, agosto, 18. [Granada].

Escritura de compraventa de un inmueble del sultán Abū Naṣr Sa‘d


al-Musta‘īn bi-llāh (i.e. Sa‘d).

(11 de ḏū al-qa‘da de 865 de la Hégira/18 agosto 1461).

ES.18087.ARCHGR/060CDTEX//Pergamino 303.

CONTIENE:

a) Documento de tasación de una tienda del Patrimonio Real en Granada (media-


dos de šawwāl 865/24 julio 1461).
b) Contrato de venta (16 šawwāl 865/25 julio 1461).
c) Permiso firmado por el emir para completar la venta (11 ḏū al-qa‘da 865/18
agosto 1461).
d) Inscripción en el Registro de las Propiedades del Reino (11 ḏū al-qa‘da 865/18
agosto 1461).
‫‪31‬‬

‫‪Transcripción‬‬
‫)‪a‬‬
‫ومولنا مح َّمد واله وصحبه وسلّم ْ‬
‫تسلي ًما‬ ‫بسم اللَّه ال َّر ْحمن ال َّرحيم َصلَّى اللَّه َعلَى سيدنَا َ‬
‫‪ْ 1‬‬
‫الانوت بسوق الصباغني [املعد لعمل]‬ ‫اهل البصر وامل ْعرفة مبا يشهدون به فيه وقفوا الى ْ‬ ‫‪ 2‬ش ُهوده من ْ‬
‫وج ْوف ُّيه‬
‫وهو في ا ْعتمار املعلم فرج بن َسالم وقبليه حانوت ال َعرابسي َ‬ ‫االسفَنج َداخل غرناطة احملروسة ْ‬ ‫‪ْ 3‬‬
‫ممر السوق وشرق ُّيه ‪َ 4‬حانوت الثغري األمني وغربيه املمر لتربعة الدجاجني وهو من ا ْمالك اجلانب الْعلي‬
‫بصرهم‬ ‫و َذلك فِ يما ذكر لهم وقو ًفا تاما نظروه ‪ 5‬نظ ًرا شافِ ًيا وت ْاملوه تامال كاف ًيا وظه َر لهم بدليل َ‬
‫وم ْعرفتهم ومبا ا ّداه ال ْيه اجتهادهم ان قيمته في التاريخ بحقوقه ‪ 6‬وحرمه ومدخله ومخرجه أربعماية‬
‫بوجه‬ ‫دينار من الذهب بالصرف املعتاد بالنقد قيمة سداد واحتياط ال غنب فيه وال حيف على َجانب أحد ْ‬
‫بحال وقيدوا بذلك شهادتهم في اواسط شهر ش َّوال عام خمسة وستني وثماني ماية عرف الله تعالي‬ ‫ول َ‬‫‪َ 7‬‬
‫خيره وبركته مبنه‬
‫شهد‬ ‫ ‬ ‫شهد‬
‫‪ 8‬محمدن بن احمد بن محمد الدبيح وابرهيم بن يوسف ابن الفقيه‬
‫‪ 9‬اكتفى ‪.‬اعلم باكتفائه مح َّمد بن مح َّمد بن مح َّمد بن منظور الق ْي ِسي وفقه الله تعلى ولطف به‬

‫)‪b‬‬
‫‪ِ 1‬بسم الله الرحمن الرحيم صلًّى الله َعلَى سيدنَا محمد واله وصحبه وسلَّم تسلي ًما‬
‫ري‬
‫َّص ّ‬ ‫دي ‪ 3‬الن ْ‬
‫الس ْع ّ‬
‫املستعيني َّ‬‫املولوي ْ‬
‫ّ‬ ‫لطاني االْ َمامي‬
‫الس َ‬ ‫السعيد ْالؤيد ْ‬‫اع َعلَى َجان ِِب ْالقام الْكرمي ًّ‬ ‫‪َ 2‬ب َ‬
‫‪4‬‬
‫السيم املخصوص مبز َّية‬ ‫صة ِإنْعامِ ه ْ‬ ‫َصر َأ ْع َل َم ُه * َوكِ يل َمقَامِ ه الْ َكرمي ُ‬
‫وخ َل َ‬ ‫َأ َّيد الله َمقَا َم ْه * ون َ‬
‫االسمى محمد بن محمد‬ ‫‪5‬‬
‫الصدر احلظي الْ َوجيه االكمل ْ‬ ‫التَّرفيع وال َّت ْع ِظي ْم الفقيه القَائد الوزير املعظم َّ‬
‫وحرس مجاده من املصونة ْالباركة ُمومنة بنت الْفارس االجند املجاهد‬
‫‪6‬‬
‫وصل الله س َعادتَه َ‬ ‫القمارشي َ‬
‫االسفنج َداخل‬
‫‪7‬‬
‫الص َّباغِ ني املع ّد لعمل ْ‬ ‫الانوت بسوق َ‬ ‫ْ‬
‫نصور املنسوب البن سعيد جميع َ‬ ‫ابو علي َم ُ‬
‫وحرمه و َم ْدخله و َم ْخرجه وكافة‬ ‫رسم الس َداد فوقه بحقوقه ُ‬ ‫وهو احمل ُدود واملق َّوم في ْ‬ ‫َاطة احملروسة ْ‬ ‫غرن َ‬
‫وصارت بيده‬ ‫منافعه ‪ 8‬ب ْي ًعا تا ًما بثمن قدره ا ْربعما ْية دينار من الذهب بالصرف املعتَاد قبضها البائع َ‬
‫خلوصا تَاما على السنة في‬ ‫ً‬ ‫ليوردها بحيث يجب من ‪ 9‬ال ْدار الْكرمية وبذلك خلص للمبتاعة متلك املبيع‬
‫ذلك واملرجع بالدرك بعد النَّظر ‪ 10‬والتقليب والرضا ولم يبق البائع جلانب بيت املال في املبيع بقية حق‬
‫بوجه وال بحال وعرفا قدره واشهدا به من عرفهما ‪ 11‬بحال صحة وجواز في السادس عشر لشهر‬ ‫ْ‬
‫ش َّوال املبارك عام خمسة وستني وثمني ماية والثمن املذكور هو مبلغ ما ثبت به السداد ‪ 12‬وفي تاريخه‬
‫]‪[firma] [firma‬‬
32

c)
َّ ‫ ْفي ال َّر ْس َم ْ ِي َف ْو َق ُه َو َر ْس ُم‬2 ‫أل ْم ُد لله ُي َس َّو ُغ ِب َح ْولِ الله َت َعلَى َو ُق َّوتِه ُح ْك ُم الْ َب ْيع َأ ْع َل ُه‬
ِ‫الس َدادِ َو َم ْبلَ ُغ ال َّث َمن‬ َْ 1
‫ ِب َو ْج ٍه َو َل ِب َح ٍال َّو ُكت َِب‬4 ‫اض فِ ي َذلِك‬ ٍ ‫ التَّا ُّم ْالُ ْطلَقَ الْ َعآ َّم * مِ نْ َغ ْيرِ َن ْق ٍد َو َل َر ٍد َو َل ا ْعت َر‬3 ‫يغ‬ ُ ِ‫فِ يه َما الت َّْسو‬
‫الادِ ي َعشَ َر‬ َ ْ ‫َّصرِ ي َأ َدا َم الله َع َلءه وفِ ي‬ ْ ‫الس ْعدِ ي ْالُ ْستَعِ ينِي الن‬
5
َّ ِ‫السعِ يد‬ َّ ‫َعنِ ْالَ ْمرِ الْ َعلِي ْالُؤ َّيدِ الْ َكرِ ِمي‬
‫انا َئة‬ِ ِ ‫ني َو َث َم‬
َ ‫وس ِت‬ِ ‫ ْمنْ َع ِام خَ ْم َس ٍة‬6 ‫لِذِ ي الْقَعدة‬
‫َص َّح َه َذا‬

d)
‫ احلمد لله ثبت في مغرم االمالك باحلضرة احملروسة في تاريخه وكتب محمد بن احمد بن حارث‬1
2

100 – 10 – 2 – 5 ‫واجبة‬
100 - - - ‫اصل‬
– 10 – 2 – 5 ‫بايع‬

Traducción
a)
En el nombre de Dios, clemente y misericordioso.
Dios bendiga y salve a nuestro señor y dueño Muḥammad, a su familia y a
sus compañeros. Los testigos de este documento, peritos expertos, testifican
aquí diciendo que han acudido a la tienda situada en el Zoco de los Tinto-
reros (sūq al-Ṣabbāgīn) [equipada para elaborar] buñuelos (isfanŷ), dentro de
Granada, Dios la guarde, siendo ésta la tienda en la que está establecido
el maestro Faraŷ b. Sālim. Linda al sur con la tienda de al-‘Arābisī, al norte
con el pasaje del zoco, al este con la tienda de al-Ṯagrī al-Amīn y al oeste
con el pasaje de la tarbea de Gallinerías. La tienda es una de las propieda-
des del emir (al-ŷānib al-‘ulya), según les ha sido mencionado. Los expertos
han hecho un examen completo, han investigado de forma profunda y han
meditado suficientemente y les ha parecido a través de los indicios de su
experiencia y conocimiento y de acuerdo con lo que les guía su esfuerzo,
que el valor de esta tienda a día de hoy, con sus derechos, zonas de respeto,
entrada y salida, es de 400 dinares de oro al cambio acostumbrado y al con-
tado, siendo éste un valor justo y ajustado, que no entraña fraude ni injusticia
para ninguna de las partes.
33

A esta información vinculan su testimonio a mediados del mes de šawwāl del


año 865/24 de julio 1461. Dios, ensalzado sea, conoce el bien, la bendición y
la bondad que hay en ello. Muḥammad b. Aḥmad b. Muḥammad al-Dubayaḥ,
testificó. Ibrāhīm b. Yūsuf b. al-Faqīh, testificó.
Conforme.
Muḥammad b. Muḥammad b. Muḥammad b. Manẓūr al-Qaysī informa de su
conformidad, que Dios, ensalzado sea, le dé éxito y le proteja.

b)
En el nombre de Dios, clemente y misericordioso.
Dios bendiga y salve a nuestro señor Mahoma, a su familia y sus compañeros.
En representación de su Majestad generosa y afortunada, protectora, poderosa,
guía y soporte, la benefactora afortunada y vencedora, que Dios mantenga su
poder y lleve sus banderas a la victoria, el representante de su Majestad, epítome
de la gracia y elegido por su preeminencia, el renovado, el glorificado, alfaquí, al-
caide, gran visir afortunado, bondadoso y completo, el renombrado Muḥammad
b. Muḥammad al-Qumārišī, que Dios guarde su felicidad y proteja su excelencia,
vendió a la honrada y bendita Mu’mina, hija del caballero el valiente y esforzado
Abū ‘Alī Manṣūr, apodado Abū Sa‘īd, la totalidad de la tienda situada en el Zoco
de los Tintoreros, equipada para elaborar buñuelos, dentro de Granada, Dios la
guarde, que se ha delimitado y valorado en el acta de apreciación escrita arriba,
con sus derechos, zonas de respeto, entradas y salidas, así como los beneficios
que vengan de ella. Esta es una venta completa hecha por un precio que asciende
a 400 dinares de oro al cambio acostumbrado, cantidad que recibe el vendedor
y pasan a su poder para ser entregado, según es obligado, al Patrimonio Real. Y
con esto se entrega al comprador la propiedad de lo vendido, de forma comple-
ta, según la Ley y con derecho de retracto por evicción, después de haberlo visto,
examinado y estar de acuerdo. De esta manera, no queda para el vendedor, de
parte del Tesoro Público en lo vendido ningún derecho de manera y forma algu-
na. Las partes conocen el alcance de lo que aquí se acuerda. Los testigos de este
contrato testifican que los conocen y saben que tienen capacidad legal.
A 16 del bendito mes de šawwāl del año 865/25 de julio de 1461. El precio
mencionado es la cantidad del acta de apreciación, con la fecha arriba escrita.
[Firmado por dos notarios].
34

c)
Loado sea Dios.
Da permiso, por la gracia de Dios, ensalzado sea, y por su poder, a la cuestión
de la venta arriba escrita en las dos actas escritas más arriba, tanto por el acta
de apreciación (al-sadād), como por la cantidad del precio acordado en am-
bas. Este es un permiso completo, absoluto y general, sin que haya merma,
devolución, ni objeción en esto, de ninguna forma o manera. Fue escrito en
nombre de su Majestad, protectora, noble, afortunada, benefactora, afortuna-
da y vencedora, que Dios mantenga su poder y lleve sus banderas a la victoria.
El día 11 de ḏū l-qa‘da del año 865/18 de agosto de 1461.
Esto es válido.

d)
Loado sea Dios.
Fue inscrito en el registro de las propiedades de la capital, que Dios guarde,
en su misma fecha. Escribió Muḥammad b. Aḥmad b. Ḥāriṯ.
Obligado: 100-10-2
Raíz: 100
Comprador: 10-2-5

Este documento escrito sobre pergamino contiene cuatro actas a través de las cua-
les se oficializa una venta, datada en el año 1461, por parte el emir Sa‘d (que reinó
intermitentemente en los años 1454-1455, 1455-1462 y 1463-1464). El documento
muestra un procedimiento jurídico que encontramos en otros escritos notariales
relativos a las ventas que hacen los emires de Granada en el siglo XV. En primer
lugar, unos peritos van a la propiedad que se venderá y tras examinarla dictaminan
un valor de venta que consideran justo. Estos expertos nombrados por el juez de
Granada dan testimonio [Fig. 1] y un escribano real lo pone por escrito para luego
ser ratificado ante el juez o su delegado (nā’ib). Luego los peritos testifican ante el
juez supremo de Granada, Abū ‘Amr Ibn Manẓūr al-Qaysī (m. 888/1483). Tras este
acto, el juez escribe sobre el pergamino, informando de su aprobación y confor-
midad con el testimonio dado por los expertos, de manera que este documento
podrá tener fuerza legal, incluso fuera de su jurisdicción [Fig. 2].
35

Fig.1. Firmas de los peritos tasadores nombrados por el juez de Granada.

Fig.2. Firma del juez supremo de Granada, Abū ‘Amr Ibn Manẓūr al-Qaysī (m. 888/1483).

Una vez establecido el valor de la tienda, el mismo escribano de Granada oficia-


liza el contrato de compraventa, datada el 16 del mes de šawwāl del año 865, lo
que equivale al 25 de julio de 1461. [Fig. 3-1 y Fig 3-2]

Fig.3. Detalle de la fecha del acta de compraventa (16 sawwal 865/ 25 julio 1461).
Arriba: Iluminación con UV. Abajo: Iluminación en el espectro visible.
36

El precio es el fijado en la tasación de los expertos, nada menos que 400 dinares
de oro, que paga una mujer, Mu’mina, hija de un personaje que debió ser im-
portante en la corte, Abū ‘Alī Manṣūr, conocido como Abū Sa‘īd. El documento
informa de que esos 400 dinares fueron entregados al Patrimonio Real (al-dār
al-karīma). La venta queda completa con la firma de dos notarios. El emir Sa‘d
no parece estar presente en este contrato, sino a través de su mayordomo (wakīl
al-sulṭān), Muḥammad b. Muḥammad al-Qumārišī, hijo de un afamado sabio de
Granada, quien firma en el documento [Fig. 4].

Fig.4. Firma de Muḥammad b. Muḥammad al-Qumārišī, mayordomo del emir Sa‘d.

Como en otras ventas de inmuebles del Patrimonio Real, en este caso contamos
con un tercer acta en el que aparece la ʽalāma o firma del emir Sa‘d. Se trata de
un breve añadido de seis líneas, con márgenes mucho más estrechos que los
anteriores, con una grafía experta y elegante y un texto árabe completamente
vocalizado, a través del cual se muestra la conformidad con las actas escritas
antes, así como con el precio estipulado y pagado. La firma de Sa‘d, añadida
inmediatamente después de la fecha del documento, se traza con un cálamo
mucho más grueso que el resto de las actas, y se superpone a la línea 5 del
texto. De esta manera, obviamente, esta rúbrica sobresale a primera vista en el
documento. [Fig. 5]
37

Fig.5. ʽAlāma de Sa‘d.

Finalmente, en el margen y en vertical, se muestra cómo después del cambio


de propietario de esta tienda la venta es registrada en los libros oficiales de las
propiedades de la Casa Real de Granada. [Fig. 6]

Fig. 6. Anotación registral de la venta de la tienda hecha en el Registro de libros oficiales


de las propiedades de la Casa Real de Granada.
38

El pergamino que nos ocupa muestra la venta de una tienda situada en el Zoco
de los Tintoreros (sūq al-Ṣabbāgīn) y se nos informa que en ella se elaboraban
buñuelos (isfanŷ). Este zoco debía estar situado en lo que actualmente es la plaza
de Isabel la Católica, quizá algo más al suroeste, muy cerca del emplazamiento
actual del Archivo de la Real Chancillería de Granada. Sin duda, la tienda estaba
integrada entre otras tantas, pero quizá haciendo esquina, puesto que linda al
sur y al este con otras dos tiendas y daba, además, a la que en época morisca
fuera la plazuela de Gallinería al lado del puente sobre Darro que llevaba el mis-
mo nombre (Puente de Gallinería). [Fig. 7]

Fig. 7. Plataforma de Ambrosio de Vico, marcada en naranja la posible localización de la tienda


objeto de la venta y en amarillo la plazuela de Gallinerías, en el Zoco de los Tintoreros.
39 39

Este nuevo documento no hace sino confirmar lo que conocíamos en el reina-


do del emir Sa‘d y de sus problemas financieros a la hora de afrontar la guerra
contra Castilla. Tras numerosas expediciones que llevó a cabo contra la fron-
tera en 1456, tuvo también que reprimir los ataques castellanos en la propia
Vega granadina. El saldo fue muy costoso. El emir tuvo que pagar unos doce
mil dinares de oro y seiscientos cautivos cristianos a cambio de una tregua de
cinco meses (octubre 1457-marzo 1458) que aun así dejaba la frontera de Jaén
indefensa. Las treguas se sucedieron con algunos periodos bélicos, pero su
segundo periodo de reinado terminó dejando las arcas vacías y con la necesi-
dad de reparar o reconstruir las defensas de Granada. La venta del Patrimonio
Real debió ser absolutamente imperativa, a pesar de que sabemos que gracias
al alquiler y aprovechamiento de estas tiendas, los emires debieron obtener
grandes beneficios, por lo que deshacerse de una de ellas debía ser un im-
portante revés para las rentas futuras de los nazaríes. Muchas de estas ventas
están bien documentadas en los archivos y bibliotecas de Granada. De hecho,
sabemos que poco antes de esta venta, en noviembre de 1460, el emir había
vendido ya otras dos tiendas en el próspero zoco de la seda en la Alcaicería de
Granada, en este caso por 400 y 350 dinares de oro, además de algunos moli-
nos de aceituna en el barrio de Ajšariš. Igualmente, Sa‘d vendió algunas fincas
de gran valor y extensas propiedades rurales en la zona del Alitaje (Manhal
al-Liṭāj), en abril de 1459 y abril y octubre de 1460, en el Abrevadero de Jalaf
(Manhal Jalaf) en la Vega de Granada, en Mayo 1460 o en Cenete de Guadix
en noviembre de 1459.
40

Documento 2

1485, agosto, 21. [Granada].

El sultán Abū ʿAbd Allāh Muḥammad bn Sa’d (i.e. Al-Zagal = Muḥammad XII)
restituye las propiedades que fueron del caballero ʽAlī al-Gāṭa
a sus herederos.

(9 de ša‘ban de 890 de la Hégira / 21 de agosto 1485).

ES.18087.ARCHGR/001RACH/060CDTEX//PA 10.
41

Transcripción
RECTO

‫مضمن هذه البرا َءة املكره‬ 1

َ ‫َعلَى َأن جميع اال ْمالك املتخلفة عن الفارس علي الغاطة‬


‫تس َّرح ل َز ْوجة‬ 2

‫َو ِل َورثِت ِه من غير ينازعهم َأح ٌد في شيءٍ من َها علَى ه َذا يعتمد وبحسبه‬ 3
‫يعمل بحول اللَّه وكتب عن األَمر العلي املو َّيد السلطاني املولوي الغالبي احملم َّدي النصري‬ 4
/ ‫َأيده الله في التاسع لشعنب املكرم عام تسعني وثمني ماىة * َص َّح َه َذا‬ 5

Traducción
… contenido de esta liberación obligando a que todas las propiedades dejadas
por el alférez ‛Alī al-Gāṭa sean restituidas a su mujer y a sus herederos sin que
nadie pueda litigar contra ellos al respecto. Así se cumpla y lo contenido aquí
se ejecute, con el poder de Dios. Escrito por mandato elevado del señor sultán
apoyado por Dios, vencedor con Dios, Muḥammad de la casa de Naṣr, que Dios
le ayude. Hecho a 9 de ša‘ban del año 890/21 de agosto de 1485. Esto es válido.

Transcripción
VERSO
1 En la çibdad de Granada a veynte e seys dias del mes
2 de mayo de mill e quinientos e çinco años me entrego
3 esta escriptura Diego de Palaçuelos vesyno desta
4 çibdad lo qual dixo que me daba por mandado de los
5 senores presydente e oydores [firma de Luis del Mármol, parcialmente ilegible]

Este documento contiene un curioso documento de liberación o confirmación de


la herencia de ‛Alī al-Gāṭā y de todas las propiedades dejadas por él. Bien puede
ser la resolución de algún pleito, bien la confirmación por parte de la autoridad de
que la Casa Real no tiene derecho ninguno en la herencia. Aunque no se ha con-
servado ningún documento de temática semejante de época nazarí, el escribano
utiliza frases ya conocidas en este tipo de escrituras cuyo uso se remonta hasta los
42

siglos XIII y XIV y que siguieron vigentes hasta la segunda mitad del siglo XV en
todo tipo de documentos como fueron los privilegios reales, otros mandamientos,
cartas abiertas, resoluciones de pleitos o confirmaciones de dictámenes religiosos.

Tenemos ante nosotros el único documento encontrado hasta la fecha con la


ʽalāma original de este soberano nazarí que, si bien comparte características si-
milares con la de su padre o hermano, presenta algunos rasgos excepcionales.
Al igual que su padre Sa’d en el documento n.º 1, al-Zagal utilizó para su firma
un cálamo mucho más grueso que el usado para redactar el documento pero, a
diferencia de todos los emires del siglo XV, escribe en paralelo las dos fatḥa-s de
la palabra ṣaḥḥa, fenómeno no observable desde el gobierno de Muḥammad VI
(m. 1362). Asimismo, en un rasgo totalmente propio y original, en la segunda
palabra de su firma –haḏā– la primera fatḥa ocupa una posición más alta que la
segunda. [Fig. 8].

Fig. 8. ʽAlāma de Muḥammad XIII al-Zagal.


43

En el margen inferior izquierdo figura parte de la rúbrica de miçer Ambrosio Xa-


rafi (m. ca. 1517) [Fig. 9], romanceador y escribano del número de la ciudad de
Granada desde 1500, el equivalente a los oficios de traductor jurado y notario
actuales. Pertenecía a una familia mudéjar castellana de intensa y fecunda tradi-
ción como traductores e intermediarios (su hijo Bernardino ejercerá el oficio en-
tre 1510 y 1521). De acuerdo con la que será práctica habitual del gremio, miçer
Ambrosio señaló con su «signo» el original árabe que iría acompañado de su
traducción hoy perdida y que, por la nota castellana del verso, sabemos que de-
bió servir de prueba en un pleito de 1506 promovido por Diego de Palaçuelos.

Un importante porcentaje de los documentos árabes que se han conservado en los


archivos granadinos lo han sido gracias a que fueron traducidos y usados en distintos
litigios ante las autoridades cristianas. En otros muchos casos los originales se han
perdido y solo disponemos de la traducción de los mismos (véase documento cat. 4).

Fig. 9. Rúbrica de Ambrosio Xarafi.


44

Documento 3

1484, julio, 30. [Granada].

El sultán Abū-l-Ḥasan ʽAlī bn Sa’d (i.e. Muley Hacén) otorga salvoconducto


para el rescate de cautivos a Fernando Suárez de Figueroa.

(6 de raŷab de 889 de la Hégira / 30 de julio de 1484).

ES.18087.ARCHGR/001RACH/060CDTEX//PA 65.

Contenido en el pleito de 1590-1620 entre don Fernando Suárez


de Figueroa con el fiscal de su majestad y el concejo de Jerez
de la Frontera sobre su hidalguía.

ES.18087.ARCHGR/001RACH/Caja 4853, pieza 1.


45 45

Transcripción
a)
‫ احلمد الله وحده‬1
‫ عن األمير املولى السلطان املجهد احملمد رافع ملة اإلسالم أ َّيده‬2
‫أيسره بيسره يستق ّر بحول الله تعلى وقوته هذا االمن‬ َّ ‫ الله بنصره و‬3
‫ وقد نذر بعني املودة والرضا واسمح بالدخول الى حظرته العلية غر‬4
‫ نطة حرسها الله تعلى الى النصرني املشكور املذكو راألزكى امللحوظ‬5
‫ االحمال واالعمال احلسيب االصيل هده الله تعلى الى طعته هِ ّرنده ذي‬6
‫ فغروه فكيك السلطان األعلى املشهور بالظفرفى االحوز و‬7
َّ
        *.‫ االقطار منتهى العزة واملريسة؟ ونه ّيته االمير صحب قشتلة‬8
‫السلبة لفك االسارى وعتق‬ َّ ‫ ملا تعود الدخول في سائراألعوام‬9
‫ الرقاب من دهر املسلمني في أوطان سلطنته ويكون دخوله باملقصد‬10
‫ الى حظرته العلية باالمن والرضا املذكور والعن ّية الكبرى‬11
‫ الدى اهب له في كتبه هذا في حطرته احلمرة قصبه غرنطة حرسها‬12
.‫ الله في ستة أيام من رجب عام تسعة وثمنني وثمان ماية‬13
.‫صح هدا‬
َّ

Traducción al castellano
por Miguel de Luna y Alonso del Castillo (1593).
«Figueroa. Xerez de la Frontera. [cruz]
Transunpto del saluoconducto
El licenciado Alonso del Castillo y Miguel de Luna, vezinos desta çiudad de
Granada por mandado de los señores alcaldes de los hijosdalgo desta corte,
vimos y leimos un papel escrito en lengua arabiga, que según por él parece es
un saluoconducto real del rey moro de Granada, y lo traduzimos y romança-
mos en lengua castellana en la forma siguiente:
Los loores a solo Dios. Por horden y mandado del bellicoso y afamado Hamet,
rey y ensalçador de la ley de la salbaçión, a quien Dios esfuerçe y ayude me-
diante su graçia, se conçede mediante ella este real seguro al christiano vir-
tuoso, nombrado, charitatiuo, de buenos respectos y aprouada vida y costum-
bres de noble, limpio y generoso nasçimiento, a quien Dios guíe a su seruiçio
46

Hernando de Figueroa, atenta a la benebolençia y singular gratitud suya, para


que por virtud dél pueda entrar a su alta corte de Granada, que Dios altíssimo
conserbe, como resgatador qués del muy poderoso y afamado rey, señor de
amplos y estendidos reynos y dichosa y abentajada era y cumplida feliçidad, el
rey y señor de Castilla, para resgatar y liuertar los christianos questán debaxo
del iugo y serbidumbre de los moros, en los lugares de su reyno, assí como y
por la misma horden que lo acostumbrado a haser en los próximos passados
años, con la seguridad, honra y confiança que es razón y mereçe la calidad de
su persona, lo qual por la presente se le conçede.

Ques dada y escripta en la fortaleza de su real corte de la Alhambra de Gra-


nada, que Dios altíssimo ampare, en seys dias de la luna de Rageb del año de
ochoçientos y ochenta y nueue.
La firma del rey dize assí: esto es verdad.
Concuerda la fecha desta real çédula con seys dias del mes de [tachado: marzo]
jullio, año del nasçimiento de nuestro salvador Iesuchristo de mill y quatroçien-
tos y ochenta y çinco años, y en fee dello lo firmamos de nuestros nombres.
Licenciado Alonso del Castillo. Miguel de Luna.
Está mandada traducir por estos dos f.158»

Presentado como prueba en el pleito


para obtener la condición de hidalgo de
Fernando Suárez de Figueroa, este sal-
voconducto es una burda falsificación de
la que probablemente fueron conoce-
dores –cuando no artífices– sus propios
traductores. El documento árabe, más
allá de su impostado tono bermejo, no
presenta las convenciones de puesta en
página, la caligrafía, el estilo o las fórmu-
las al uso para este tipo de documentos
Fig. 10. ʽAlāma falsificada de Muley Hacen. expedidos por la Cancillería nazarí (veá-
47

se el documento 1). Su lenguaje contiene además evidentes transferencias del


árabe dialectal (presencia de la imāla, confusión entre los fonemas velarizados o
neutralización con sus correspondientes no velarizados, cambios en la cantidad
vocálica, etc.) impropias de un documento oficial expedido en tal alta instancia.
La propia ʽalāma ni siquiera guarda algún parecido con la del sultán que por
la data expresa en el salvoconducto (6 de raŷab de 889 = 30 de julio de 1484)
debería presentar: Abū-l-Ḥasan ʽAlī (1464-1485), nuestro Muley Hacén. [Fig. 10]

El traslado al castellano fue realizado por Miguel de Luna y refrendado por Alonso
del Castillo, romanceadores granadinos bien conocidos por su implicación -entre
otros muchos asuntos- en la falsificación de los Libros Plúmbeos del Sacromonte.
Como curiosidad señalaremos que este visto bueno del Licenciado Castillo es
una prueba más de que, aparte de posibles desavenencias entre ambos, este no
solo era conocedor de las probadas invenciones de Luna sino, al menos en este
caso, su cómplice directo. De la traducción llama la atención la explicitación del
nombre del sultán, ausente en el original, como «el bellicoso y afamado Hamet»,
a quien en la posterior verificación del salvoconducto y de su traducción que
se verán obligados a hacer ante el mismo tribunal por las sospechas que aquel
documento suscitaba, añadieron «padre del que perdió este reino de Granada».
Otros detalles significativos son la libertad para interpretar algunos pasajes o el
error de cálculo en la fecha del calendario gregoriano (6 julio 1485) habitual entre
otros romanceadores de la época.
48

Documento 4

1555, mayo, 28. Granada.

Traslado romanceado y autorizado por el escribano público Juan Rodríguez


de la confirmación del privilegio de señorío y jurisdicción de la alquería
de Cázulas, otorgada el 19 de diciembre de 1487 por el sultán
Abū ʿAbd Allāh Muḥammad (i.e. Boabdil = Muḥammad XI).

(3 de muḥarram de 893 de la Hégira / 19 de diciembre de 1487).

Contenido en el pleito de 1541-1555 entre el concejo de la ciudad de


Almuñécar con don Juan de Ulloa, dueño de la villa de Cázulas y La Almijara,
y Melchor Afán de Rivera y Gadea, sucesor en el mayorazgo de ella, sobre
jurisdicción y términos.

ES.18087.ARCHGR/001RACH//0962-003
49

Transcripción
//204v […] E así presentada hizo muestra de vna çédula de vn rey moro que
fue de Granada, escrita en papel colorado y firmada de su mano según por
ella pareçía, y me pidió que pues el término que por la dicha notificaçión se
señaló al dicho fiscal de su magestad para que embiase quien se hallase a la
dicha traduçión es pasado, e días más, e no a enbiado que romançase la dicha
çédula, como por el dicho auto se me manda, e se la dé en pública forma. E yo
el dicho escriuano, visto que en los dichos dias ni hasta oy el dicho fiscal no a
enbiado por su parte persona alguna, romançé la dicha çédula de que de suso
se haze minçión, la qual tornada en lengua castellana dize en esta manera:

Con el nombre de Dios piadoso y misericordioso por el mandado alto del rey
guiado por Dios venturoso, franco, vençedor Mahamad de los de Nacre [sic],
Dios ensalçe su alteza y haga vitoriosas sus señas, sea puesta, con el ayuda
de Dios y su esfuerço, esta çédula real //205r en manos del que al presente
es señor de la alcaría de Cásulas, que Dios onrre aquella, que con lo que está
dentro de sus límites de casas e tierras de riego, e secano y sierras ásperas
y llanas, y pastos y prados, y aguas y árboles frutales, y en otra manera de
derechos y pertenençias, y con los pechos que en ella nos perteneçía y con su
juridiçión criminal. Y en otra manera subçedió en los dos alcaldes Abarçini y
Abenadha, que Dios perdone, por compra çierta de los reies nuestros antepa-
sados, santifique Dios sus ánimas, según lo contienen las escrituras que dello
tienen. Y toda ella subçedió después en los deçendientes del dicho Abenad-
ha y la poseen al presente y son los señores della, y en remuneraçión de su
fidelidad y serviçios y de los de la dicha su alcaría, hechos a uso y a nuestros
pasados en las guerras y salteamientos y otras cosas fechas por los christianos
en algunas partes deste nuestro reyno donde relunbró y pareçió lo que dicho
es. Les aprovamos e confirmamos a ellos y a quien después dellos poseyere
la dicha alcaría de Cásulas el señorío de todo lo que dicho es y con la dicha su
jurisdiçión syn alçada ni querella en ningún caso que sea, a ninguno de nues-
tros alcaldes ni juezes, eçebto en los casos de agrabios y tiranías para ante
nuestra alta persona e de nuestros subçesores en el reyno, perpetuamente
en la subçesión de días y noches y años, syn que en lo que dicho es aya ni en
cosa alguna dello mengua ni falta, y los que vieren esta çédula real sepan lo
50

que es, y cunplan lo que por ella se manda perpetuamente, con la ayuda de
Dios y su esfuerço. Y fue escrita a tres días de la luna de moharram, prinçipio
del año de ochoçientos y noventa y tres, Dios nos partiçipe sus bienes y ven-
diçión por su poder y honrra. Y al pié dello está escrito de letras gordas que
pareçe ser de mano del dicho rey: Apruéuase esto.

Concuerda la fecha de la çédula real de suso conthenida con diez e ocho días
del mes de diziembre del año de mill e quatroçientos e ochenta e siete del
naçimiento de nuestro salvador Jesuchristo.

Lo qual yo el dicho scriuano romançé en la manera que dicha es, y juro a


Dios y esta (cruz), y a Santa María y a las palabras de los santos Evangelios,
que a my entender va bien e fielmente romançada. Y la corregí y conçerté
con el dicho original en la dicha çiudad de Granada, el dicho día veynte e
ocho días del dicho mes de mayo del dicho año de mill e quinientos e çin-
quenta e çinco años. Al corregir y conçertar de la qual con el dicho //205v
original fueron presentes por testigos Joan Fernández Albotodo scriuano
de su magestad y Adrián Carrillo y Pedro Girón, vezinos y estantes en esta
dicha çiudad de Granada.

E yo el dicho Juan Rodríguez escribano romançador de las scripturas arábigas


en esta dicha çibdad de Granada y su reino por su magestad romançé la dicha
çédula de suso contenida y presente fuí con los dichos testigos a las dichas
notificaçiones, e al corregir e conçertar deste dicho traslado con la dicha çédu-
la original arábigo e la fize escrebir en estas dos hojas de papel, e fize este mi
signo (signum) en testimonio de verdad. Juan Rodríguez, escribano. [rúbrica].

El documento original en árabe fue presentado en 1555 en un pleito entre el


concejo de la ciudad de Almuñécar y el propietario de la villa de Cázulas sobre
sus términos y jurisdicción por parte del concejo de la villa de Cázulas y Diaz
Sánchez de Ávila. Los presentadores sabían que se trataba de una cédula real
firmada de un «rey moro». Para poderla utilizar como prueba en el dicho pleito,
hacía falta que se tradujera al castellano. Lo hizo el escribano romanceador de
las escrituras árabes de Granada Juan Rodríguez en una semana y en presencia
de testigos. [Fig. 11]
51

Fig. 11. Signo notarial de Juan Rodríguez romanceador y escribano del número de Granada.

El documento que aquí se exhibe es el original de esta traducción, entregado el


día 28 de mayo de 1555. No es el único documento árabe romanceado por Juan
Rodríguez en el mismo pleito. Dos años después, en 1557, tradujo también un
contrato de compraventa de la alquería de Cázulas, cuyo original árabe del año
1492 todavía se halla insertado en el mismo pleito.

El documento original fue un mandamiento real concedido por el emir


Muḥammad b. ‛Alī (Boabdil) en el cual confirma que la alquería es propiedad
de dos alcaides musulmanes, quienes sus antepasados la obtuvieron como
recompensa por sus servicios a la corona. Del siglo XV conocemos documen-
tos de carácter similar de Gor (Guadix) o Cúllar (Baza), en los cuales los emi-
res nazaríes vendieron villas enteras y después confirmaron esa propiedad a
los particulares.

En el texto árabe de este documento se utilizan frases que conocemos bien para
este tipo de escritura de cancillería mezclándose aquí con algunas expresiones
propias de los documentos notariales, especialmente cuando se habla sobre los
términos de la villa y su jurisdicción. Es interesante señalar cómo el relator subra-
52

yó sobre el documento esos términos relativos a la jurisdicción y el nombre de la


villa. Al final del documento original Boabdil trazó su ʽalāma que Juan Rodríguez
tradujo como «apruevase esto» (ṣaḥḥa hāḏā) añadiendo que le parece ser escrito
por la mano del rey.

Desde la caída de Granada podemos ver cómo diferentes romanceadores al ser-


vicio de la corona castellana se acercaron a la traducción de esta frase hasta el
tiempo de Juan Rodríguez.

En 1494 dos traductores musulmanes bilingües, Ibrāhīm al-Qaysī y Yūsuf el Mu-


déjar, no tenían ninguna duda de que la firma era del emir y la tradujeron como
«firme es esto». Su contemporáneo, el alfaquí (notario musulmán) Mahoma
Broçon utilizó la expresión «dize la firma del rey que esto se guarde». Después de
las conversiones en 1506, Ambrosio Xarafi, cuya firma aparece junto a la ‛alāma
de al-Zagal (documento 2), escribió que las letras del rey dicen «que sea firme
esto». Su hijo Bernardino Xarafi, en 1518, traduce «escrivió el rey de letra gruesa
çierto es esto». El mismo Juan Rodriguez, traductor de nuestro documento, optó
en 1527 y 1532 por las frases «çierto es esto», añadiendo que «estava escripto
de letras gordas que paresçen fechas del mano del rey». Finalmente, Alonso
del Castillo nos da su impresión y percepción de ‛alāma en 1559 que se puede
conectar con su participación en la creación o verificación de la ‛alāma falsificada
aquí exhibida: «Al pie deste preuillegio real dize en unas letras grandes que son
escriptas de la propia letra del dicho rey en lugar de firma çahhade que quiere
dezir aprueuase esto». Así se puede observar la evolución de la percepción de
la firma de rey nazarí y de su traducción que ha cambiado notablemente con los
romanceadores sin contactos directos con el periodo nazarí.

Respecto a la ‛alāma original de Muḥammad b. ‛Alī (Boabdil) se nos ha pre-


servado en una veintena de documentos de diferente carácter (diplomático,
notarial y en castellano), siendo la más antigua una capitulación firmada con
los Reyes Católicos en mayo de 1487 y la más reciente de 1491. Después de
la caída de Granada, Boabdil cesó de utilizar la ‛alāma por ser el signo del rey
que él ya no fue y empezó a firmar los documentos como Muḥammad b. ‛Alī tal
y como se puede observar en una capitulación de 1493 firmada en árabe o en
un documento romanceado del mismo año guardado en el Archivo de la Real
Chancillería de Granada.
53

Bibliografía

Abad Merino, Mercedes, “La traducción de cartas Espinar Moreno, Manuel, “Reparto de las aguas
árabes en un pleito granadino del siglo del río Abrucena (1273?-1420). 1a Parte”,
XVI. El fenómeno del romanceado como Revista del Centro de Estudios Históricos
acto judicial: Juan Rodríguez y Alonso de Granada y su Reino, 1 (1987), pp. 69–94.
del Castillo ante un mismo documento”,
Feria García, Manuel Carmelo y Arias Torres, Juan
Al-qantara: Revista de estudios árabes,
Pablo, “Un nuevo enfoque en la investiga-
32. 2 (2011), pp. 481–518.
ción de la documentación árabe granadina
ʿAbd al-Bāsiṭ Ibn Šāhīn, al-Maŷmaʿ al-mufannan romanceada (ilustrado con dos traduccio-
bi-l-muʿŷam al-muʿanwan, ed. ʿAbd Allāh nes inéditas de Bernardino Xarafí, escriba-
Muḥammad al-Kandarī, Beirut, Dār al-Bašāʾir no y romanceador del Reino de Granada)”,
al-Islāmīya, 2011. Al-Qantara, 26/1 (2005), pp. 191-247.

Álvarez de Morales, Camilo y Jiménez Alarcón, Gabriel Rojas, Manuel, La frontera entre los reinos
Margarita, “Pleitos de agua en Granada de Sevilla y Granada en el siglo XV (1390-
en tiempos de Carlos V. Colección de 1481): un ensayo sobre la violencia y sus
escrituras romanceadas”, en Carlos V, manifestaciones, Cádiz, Universidad de
los moriscos y el Islam, María Jesús Cádiz, 1995.
Rubiera Mata (ed.), Alicante: Universitat Galán Sánchez, Ángel, “Fuqaha y musulmanes
d’Alacant / Universidad de Alicante, 2001, vencidos en el Reino de Granada
pp. 59–90. (1485-1520)”, Biografías mudéjares o
Espinar Moreno, Manuel y Grima Cervantes, Juan la experiencia de ser minoría: biografías
Antonio, “Estudio de algunas cartas de los islámicas en la España Cristiana, ed. A.
reyes nazaríes dirigidas a los habitantes de Echevarría Arsuaga, Madrid: CSIC,
Huércal (1409-1488)”, Revista del Centro de pp. 329-384.
Estudios Históricos de Granada y su Reino, 2 Galán Sánchez, Ángel, “Identidad e intermedia-
(1988), pp. 39–58. rios culturales. La lengua árabe y el fisco
Espinar Moreno, Manuel, “De la mezquita de castellano tras la conquista del Reino”,
Maharoch al monasterio de San Jerónimo. Edad Media, 17 (2016), pp. 109-132.
Noticias para el urbanismo y la arqueología García-Arenal, Mercedes, “Miguel de Luna y los
de Granada (1358-1505)”, Cuadernos de moriscos de Toledo: ‘no hay en España
estudios medievales y ciencias y técnicas mejor moro’”, Chronica Nova, 36 (2010),
historiográficas, 18–19 (1994 1993), pp. 253–62.
pp. 73–97.
García-Arenal, Mercedes y Fernando Rodríguez
Espinar Moreno, Manuel, “El regadío en el distrito Mediano, Un Oriente español : los moriscos y
del castillo de Sant Aflaŷ repartimiento del el Sacromonte en tiempos de Contrarreforma.
río de la Ragua (1304-1524)”, Estudios de Madrid: Marcial Pons, 2010.
historia y de arqueología medievales,
García-Arenal, Mercedes, “Alonso del Castillo,
5 (1985), pp. 127–58.
Miguel de Luna y otros moriscos: una
Espinar Moreno, Manuel, “Nuevos datos para propuesta para la autoría de los Plomos”,
el estudio del río de la Ragua (Siglos XIII- Nuevas aportaciones al conocimiento y
XVI)”, Revista Estudios sobre Patrimonio, estudios del Sacro Monte IV Centenario
Cultura y Ciencias Medievales, 16 (2014), fundacional (1610-2010), coords. M.J. Vega
pp. 49-74. García-Ferrer, M.L. García Valverde, A.
54

López Carmona, pp. 145-169. Granada: Molina Lopez, Emilio y Jiménez Mata, Mª del
Fundación Euroárabe, 2011. Carmen, “La propiedad de la tierra en la
Vega de Granada a finales del siglo XV.
Jiménez Alarcón, Margarita y Alvarez de Morales
El caso del Alitaje”, Anaquel de Estudios
Ruiz Matas, Camilo, “La Huerta del Rey
Árabes, 12 (2001), pp. 449-479.
Moro. Noticias de la Granada nazarí a
través de documentos romanceados”, Seco de Lucena, Luis, La Granada nazarí del
Revista del Centro de Estudios Históricos siglo XV, Granada, Patronato de
de Granada y su Reino, 10–11 (1996), la Alhambra, 1975.
pp. 115–32.
Seco de Lucena, Luis, Documentos arábigo-
Labarta, Ana, “La ‘alāma nazarí: una galería de granadinos. Edición crítica del texto árabe
autógrafos reales”, Revista del Centro de y trad. al español con Introducción, Notas,
Estudios Históricos de Granada y su Reino, Glosarios e Índices, Madrid, Instituto de
30 (2018), pp. 27-49. Estudios Islámicos, 1961.

Labarta, Ana, “Misivas nazaríes en árabe. Soria Mesa, Enrique, “La venta de bienes de la
Análisis diplomático”, Doc. Instrum., casa real. El caso de Gor bajo Muḥammad
16 (2018), pp. 73-90. IX El Izquierdo”, Miscelánea de Estudios
Árabes y Hebraicos. Sección Árabe-Islam,
Ladero Quesada, Miguel Ángel, “Nóminas
42–43 (1994 1993), pp. 291–304.
de conversos granadinos (1499-1500)”,
en Estudios sobre Málaga y el reino Viguera, Mª Jesús, “À propos de la Chancellerie
de Granada en el V Centenario de et des documents nasrides de Grenade
la conquista, pp. 615-649, Málaga, (XIIIe-XVe siècles)”, Oriente Moderno, 88.
Publicaciones Diputación Provincial 2 (2008), pp. 469–481.
de Málaga, 1987.
Ženka, Josef, “A Manuscript of the Last Sultan
Malpica Cuello, Antonio y Rodríguez Lozano, José of al-Andalus and the Fate of the Royal
Antonio, “La alquería de Cázulas y la tierra Library of the Nasrid Sultans at the
de Almuñécar a finales del siglo XV (Notas Alhambra”, Journal of Islamic Manuscripts,
y documentos para su estudio)”, Estudios 9 (2018), pp. 341-376.
de Historia y Arqueología Medievales,
Zomeño, Amalia, “Del escritorio al tribunal.
2 (1982), pp. 71-89.
Estudio de los documentos notariales
Malpica Cuello, Antonio y Trillo San José, Carmen, en la Granada nazarí” en J.P. Monferrer
“Los infantes de Granada. Documentos Sala and Marcos Aldón (eds.), Grapheîon.
árabes romanceados”, Revista del Centro Códices, manuscritos e imágenes. Estudios
de Estudios Históricos de Granada y su filológicos e históricos, Córdoba, 2003,
Reino, 6 (1992), pp. 361-421. pp. 75-98.
55

ʽAl ma auténtica, ʽal ma falsa

María José Mártir Alario


Presidenta de la Sección de Pericia Caligráfica.
Ilustre Colegio Oficial de Doctores y Licenciados en
Filosofía y Letras y en Ciencias de Granada, Almería y Jaén

La metodología de la pericia caligráfica en la autentificación


de los documentos históricos

La metodología de la pericia caligráfica en la autentificación de los documentos


históricos no es distinta de la utilizada para la documentación contemporánea.
La diferencia reside esencialmente en los conocimientos que posea el perito
calígrafo actual cuando su formación no procede del ámbito de las Ciencias y
Técnicas Historiográficas y desconoce la metodología de la Diplomática.

La Diplomática es una ciencia con método y técnicas propias cuya finalidad es el


estudio crítico del documento en su totalidad, sin limitación de época y proce-
dencia, a fin de demostrar su autenticidad y el valor jurídico y diplomático, esta-
blecer su tipología, poner en relieve todos los valores subyacentes de cualquier
índole y evidenciar la adecuación o no entre el tipo documental y su contenido.
Para la averiguación de la autenticidad se analizan los elementos extrínsecos (so-
portes, tintas y tipos de formatos que confirmen la datación e incluso el lugar de
56

procedencia de los materiales de fabricación, la escritura, sellos y otros elementos


de validación y seguridad) y los elementos intrínsecos (lengua, estructura interna
o tenor documental, discurso diplomático destinado a dar validez al documento
y texto que recoge el hecho documentado).1 Unas técnicas que precisan por una
parte de la intervención de profesionales especializados en otras disciplinas como
la filología, laboratorios de física y química, reproducción..., y por otra el saber
dónde recabar la información y los medios que lo hagan posible, dado que su
amplitud temática en función del tipo de documento y época (paleografía, ono-
mástica, instituciones jurídicas, numismática, toponimia...) no permite abarcarlo
todo. La Diplomática es la ciencia que proporciona la metodología y técnicas a la
pericia caligráfica, ausente en la formación actual de los peritos calígrafos por di-
versos motivos y cuya consecuencia es un continuo replanteamiento de términos
y disparidad de métodos en busca de unos cimientos ya establecidos.

En cuanto al estudio técnico de los componentes de la escritura manuscrita, el aná-


lisis grafonómico de los textos y firmas tampoco se ciñe a un periodo cronológico
concreto, su aplicación es válida para cualquier tipo de escritura a lo largo de los
tiempos. Los componentes gráficos de presión, velocidad, continuidad, dirección,
distribución y disposición espacial, dimensiones y proporcionalidad, inclinación,
morfología y regularidad se manifiestan en todos los textos y firmas de cualquier
época, y su análisis e interrelación bajo las coordenadas de movimiento, espacio
y forma solo queda condicionado a las peculiaridades que imprime cada alfabeto
o a los estilos de escritura de cada uno en su evolución.2 Esta metodología gra-
fonómica, que analiza todos los elementos gráficos tanto de manera individual
como en conjunto, es la que se ha aplicado en el estudio y cotejo de unas ʽalāmas
nazaríes conservadas en dos documentos del Archivo de la Real Chancillería de
Granada con las ʽalāmas indubitadas disponibles para determinar la autenticidad.

Una de las dificultades que nos encontramos en las peritaciones caligráficas de


documentos históricos es la consecución de documentos indubitados originales.

1 
Ángel RIESCO TERRERO, Vocabulario científico-técnico de paleografía, diplomática y ciencias afines,
Madrid: Barrero & Azedo, 2003, p. 121.

2 M.ª José MÁRTIR ALARIO, El análisis grafonómico: la descripción científica de la escritura, Círculo
Rojo, 2016, www.grafos.org.
57

Obviamente las personas autoras o intervinientes en los mismos han fallecido y


la viabilidad del estudio depende del estado de conservación de fuentes diplo-
máticamente auténticas. A ello se añade a veces el impedimento de acceder
al original por distintas causas, no quedando más remedio que trabajar con re-
producciones fotográficas contenidas en publicaciones varias, lo que obstaculiza
realizar un análisis grafonómico completo cuando sucede.

Estas limitaciones se compensan con un estudio diplomático en profundidad de


los elementos intrínsecos y con el análisis del soporte y las tintas de la documen-
tación dubitada, es decir, dudosa o en cuestión. La concordancia en los resulta-
dos de estas tres vías de investigación llevarán a una conclusión o parecer sobre
la autenticidad del documento, ʽalāma en este caso, y se diferencia de las perita-
ciones caligráficas actuales en las que el estudio de materiales solo se efectúa en
determinados supuestos y el análisis diplomático o documentoscópico no es tan
exhaustivo o ni siquiera se plantea.

Análisis grafocrítico de las ʽalāmas

Los dos textos dubitados objeto de análisis son una expresión árabe denomina-
da ʽalāma. Traducida viene a ser «esto es correcto»; es una fórmula usada en los
documentos oficiales de algunas cancillerías árabes en época medieval y algo
posterior a modo de confirmación del contenido y en sustitución de la firma,
actuando como elemento de validación.

En la Granada nazarí entre 1341 y 1492 la trazaba el sultán en persona, a diferen-


cia de otros países que la escribía un funcionario encargado de esa tarea, como
señala Ana Labarta.3 Atendiendo a las fechas de los documentos dubitados, los
periodos cronológicos de las ʽalāmas corresponden a los sultanes Abū Nasr Sa‘d
al-Musta‘īn bi-l-Lāh, también conocido como Abu Nasr Saad, Sad o Ciriza, y a
Abū ul-Ḥasan ʿAlī ibn Saʿad, también llamado Muley Hacén o Mulhacén4.

3 Ana LABARTA, “La ʽalāma nazarí: una galería de autógrafos reales”, Revista del Centro de Estudios
Históricos de Granada y su Reino (30), 2018, p. 27.

4 Documentos números 1 y 3 del catálogo respectivamente.


58

Para el presente estudio, disponemos de los dos documentos dubitados origi-


nales más fotografías y una reproducción en mapa de bits de los documentos
indubitados, con diferentes calidades y procedentes de publicaciones.

El documento n.º 2 del catálogo5 no se ha sometido a análisis por tratarse de la


única rúbrica editada hasta el momento del sultán Muḥammad XIII (el Zagal).

Al hallarse escritos en árabe los textos objeto de estudio, se han de considerar


las características de este alfabeto para interpretar adecuadamente las concor-
dancias y diferencias que resulten del análisis y cotejo de los elementos gráficos
y contar con un asesoramiento de especialistas en esta escritura.

El alfabeto árabe ofrece diferencias frente al latino más allá de la morfología de


las letras. La concepción y el alto valor que se concede a la caligrafía en el mundo
árabe la sitúa en una de las artes que cuenta con una tradición de tradistas propia.
La lengua árabe pertenece al grupo de las escrituras semitas, procedente del tronco
de las escrituras sinaíticas del siglo XVII a. C, precedida fundamentalmente por el
arameo y nabateo sobre el que se funda el protoárabe, con variantes e influencias
según los lugares. Su momento crucial fue cuando el profeta Mahoma escribió los
primeros Coranes en La Meca y Medina con el alfabeto que se usaba en el norte de
la península arábiga en el siglo VII. Desde ese momento se puede hablar de caligra-
fía árabe y con el transcurrir del tiempo se fueron introduciendo una serie de per-
feccionamientos, «manos» locales denominadas según su lugar de origen, pero sin
diferencias importantes, contenidas a grosso modo en dos corrientes, una en la que
predominan las grafías curvas y redondeadas, escritura cursiva, y otra de forma alar-
gada y recta a la que pertenecen manos cuadradas y geométricas, escritura cúfica.6

Aunque existen numerosos dialectos, antes y ahora, y una marcada diglosia por
poseer dos variedades lingüísticas diferentes que los hablantes usan según la
ocasión, los grafismos son similares en la generalidad de los dialectos árabes y
sus variaciones son de estilo.

1485, agosto, 21. [Granada]. El sultán Abū ʿAbd Allāh Muḥammad bn Sa’d (i.e. Al-Zaghal = Muham-
5 
mad XIII) restituye las propiedades que fueron del caballero ʽAlī al-Gata a sus herederos. (9 de Shaa-
ban de 890 de la Hégira / 21 de agosto 1485). ES.18087.ARCHGR/001RACH/060CDTEX//PA 10.

6 
Gabriele MANDEL KÂHN, El alfabeto árabe. Estilos, variantes, adaptaciones caligráficas, Ediciones
Témpora, S.A., 2000, p. 9.
59

La difusión del alfabeto corrió paralela con la difusión del Islam, pues cuando se
escribió el Corán la escritura se concibió como un medio de comunicación entre
Dios y los hombres y ese concepto le confirió desde un principio un carácter
místico e incluso mágico, con una atribución simbólica a cada una de las letras.
Por ejemplo, âlif, cuya forma es comparable al número uno simboliza a Dios y
su unidad «asume el valor arquetípico de todo el alfabeto al que da inicio, y por
tanto, se suele identificar también con Adán, iniciador del género humano»7, y en
la ciencia de los secretos de las letras, i҅lm âHurûf, además de representar al uno
se le asigna la pertenencia al elemento fuego.

En la caligrafía árabe el cálamo es el útil escritural por excelencia y se encuentra


sacralizado al ser Dios quien enseña con él, como aparece en la nonagésima
sexta Sûra del Corán. Se identifica con la letra âlif por su forma y en cuanto al
concepto de inicio.

El cálamo es una sección de caña de diferentes diámetros, cuya punta se corta


de diversas maneras según las variaciones caligráficas y tipo de letra, ya sea una
punta recta, oblicua por un lado o en ambos8. En los tratados de caligrafía se
dan todas las recomendaciones junto a las tintas, papel e instrumentos del oficio
sobre la elección, corte, afilado y uso de los cálamos, aconsejando cómo pre-
pararlos según la escritura que se pretenda; así un cálamo oblicuo produce una
letra suave, uno recto da un trazo más enérgico, cuando es largo permite escribir
con más rapidez a una mano con soltura y si es corto la ralentiza.

7 
Ibídem, p. 27.

8 José Miguel PUERTA VÍLCHEZ, La aventura del Cálamo..., p. 211, véase nota 4: fotografías de corte
y preparación del cálamo a la manera tradicional por el calígrafo y teórico iraquí Hassan Massoudy,
La abécédaire de la caligrafhie arabe, París 2002, p. 45.
60

Al adentrarnos en los tratados de caligrafía encontramos unas descripciones y


consejos caligráficos acompañados de elocuentes comparaciones que nos re-
velan un alto grado de sensibilidad y estima hacia este arte, muy vinculado por
otra parte con la poesía, arquitectura y artes decorativas. Un poema de Ibn al-
Bawwāb (m. 1022), uno de los primeros calígrafos del que se conocen obras
firmadas, ilustra este sentir y su íntima conexión con la religión a la vez que con-
densa los principios básicos de la caligrafía:

«¡Oh aquel que desee dominar la escritura y anhele belleza caligráfica y formas!
Si tu interés por la caligrafía es sincero, pídele a tu Señor que te ayude.
Prepara cálamos rectos y duros capaces de dar forma a este arte.
Cuando vayas a sacarles punta, hazlo siempre promediadamente.
Fíjate en sus dos extremos, y afílalo por la parte más fina y delgada.
Haz derecho y equilibrado su cuerpo, ni largo no corto.
En el centro irá la hendidura, para que el corte sea uniforme en ambos lados.
Haz todo esto con exactitud, pues en el corte radica este arte.
Más no supongas que el secreto te revelaré, avaro soy del secreto que escondo.
Diré, en resumen, que habrá de ser [el corte] entre apuntado y redondo.
Vierte en tu tintero humo con vinagre y zumo de agraz.
Añádele almagre lavado con oropimente y alcanfor.
Cuando fermente, toma papel limpio, liso y probado.
Prénsalo después de cortarlo para que no resulte arrugado o irregular.
Después, esfuérzate en copiar modelos con paciencia: solo el paciente alcanza lo
que espera.
Comienza por escribir sobre una tabla entregándote con una firme decisión.
No te avergüences del mal trazo al comenzar a imitar y delinerar.
Es complicado, sí, pero se tornará sencillo: ¡cuán a menudo llega lo fácil tras lo difícil!
Cuando logres lo anhelado sentirás dicha y gozo.
Así da gracias a tu Señor y persigue su favor, pues Dios responde al agradecido.
Haz que los dedos de tu mano caligrafíen el bien, que es lo que dejarás tras esta
engañosa morada.
Y es que todas las acciones del ser humano mañana las hallará, en la desgracia,
escritas y divulgadas» 9.

9 José Miguel PUERTA VÍLCHEZ, La aventura del Cálamo. Historia, formas y artistas de la caligrafía
árabe, Granada: Edilux, 2007, pp. 111.
61

Este sentimiento se modificó con Ibn Jaldun (1332-1406) quien amplió la pers-
pectiva de la caligráfica a la escribanía administrativa al servicio del poder estatal
y la contempló en su doble dimensión comunicativa y artística, una actividad
fundamental en el desarrollo de la civilización urbana, situándola en un plano
secundario a la religión.10

Los calígrafos árabes apremian en sus tratados a una búsqueda contante de la


armonía y el equilibrio para que las formas de las letras, con proporciones irregu-
lares y una descompensada distribución espacial entre las zonas, no desentonen
en cuanto a dejar una zona superior más vacía frente a una inferior con nume-
rosas formas pequeñas; apelan a la limpieza en la ejecución, a la claridad de las
letras, a las formas de pupila en los blancos centrales, a la rectitud de las líneas
para evitar la discordancia o al embellecimiento mediante el despliegue de letras
aisladas o unidas con claridad, evitando la disonancia y así lograr una perfecta
nivelación entre ellas.

ʽAlāma de Abū Naṣr Sa‘d al-Mustain bi-llah

La ʽalāma dubitada del sultán Saad, obra en un pergamino datado el 18 de agos-


to de 1461, en la época de su segundo reinado (1455-1462) (documento n.º 1
del catálogo).11

La transcripción de la ʽalāma es ṣaḥḥa haḏā, formada por las letras sâd (s) en po-
sición inicial, hâ (h) final e inicial, dhâl (d) final.

Son cuatro letras de las veintiocho consonantes que constituyen el alfabeto ára-
be, ya que solo las consonantes se consideran letras, las cuales varían su forma
según su posición en la palabra (inicial, media, final) o si están aisladas.

Esta variación en la forma se debe al alto grado de cursividad y consiste en pe-


queños trazos de unión o en rasgos semicirculares de adorno final que no alteran

10 
Ibídem, p. 226.

11 Escritura de compraventa de terrenos del sultán Abū Naṣr Sa‘d al-Mustain bi-llah (i.e. Sa‘d), (11 de
Dulqaada de 865 de la Hégira/18 agosto 1461). ES.18087.ARCHGR/060CDTEX//Perg 303.
62

en esencia la figura de la letra.12 Concluye la ʽalāma con la expresión de cierre âlif


maqsûrah, conformada por la âlif (a) y yâ (y) sin los puntos diacríticos.

El árabe carece de letras vocales sobre la línea de escritura, son signos auxiliares
para la pronunciación de las consonantes, sus tres sonidos vocálicos (a, i, u) se re-
presentan mediante unos signos denominados mociones. En la ʽalāma tenemos
el signo fathah que corresponde al sonido de la a breve, cuya forma es un guión.

Otra de las mociones es el signo shaddah, a modo de tres abierto hacia arriba,
que indica una duplicación de consonante o longitud que se ha de dar (hh).

12 Miguel ASÍN PALACIOS, Crestomatía del árabe literal con glosario y elementos de gramática,
Edición corregida, Madrid: Imprenta y editorial Maestre, 1959, p. 13.
63

Y la muhmala, con forma de pequeña hâ situada en el interior de la hâ para


señalar que se trata de una letra no puntuada.

Una de las varias peculiaridades de algunas letras consonantes del alfabeto ára-
be es que comparten una misma forma y para diferenciarlas se añaden uno, dos
o tres puntos diacríticos.

Por ejemplo dāl lleva un punto encima a diferencia dhâl que no lo lleva, ambas
equivalen a la letra d pero se distinguen por su pronunciación.

La escritura árabe se escribe de derecha a izquierda, contraria a la latina. Este


cambio en la orientación de la ejecución del trazado implica invertir los concep-
tos de escritura progresiva y regresiva, y considerar desde ese punto los valores
de la inclinación y su relación con la velocidad, la medición de la dirección de
las líneas partiendo de la zona derecha, la orientación de los inicios y finales de
los trazos, la colocación de los signos accesorios como mociones y puntos y los
márgenes, máxime cuando no se divide la palabra al final de la línea, sino que se
traslada a la siguiente línea o se alarga su final por cuestiones estéticas.
64

horizontal vertical inclinado

tendido arqueado anillado

En el alfabeto latino los trazos esenciales o magistrales de las letras se clasifican


en rectos, curvos y mixtos en referencia a la s, aparte de los rasgos. En el árabe
los trazos de las letras son horizontal, vertical, inclinado, tendido, arqueado y
anillado13.

Para realizar el cotejo con la firma dubitada disponemos solamente de una repro-
ducción en mapa de bits de muy mala calidad, datada en 1460, que no permite
un análisis grafonómico completo.14

Tras analizar y cotejar ambas ʽalāmas se encuentran una serie de concordan-


cias de las que se destacan aquellas que se separan de las normas caligráfi-
cas, consideradas éstas como referentes de normalidad, así como gestos más
personalizados.

Por ejemplo, la dirección de la escritura es horizontal, tomando como referencia


la hâ final y la dhâl, en cambio la sâd inicial que debiera elevarse, aparece sobre
la línea de base o muy cercana a ella tanto en la dudosa como en la indubitada,
así como una elevación de la hâ inicial.

13 Gabriele MANDEL KÂHN, El alfabeto árabe..., p. 12, veáse nota 3.

Muḥammad AL-MANNŪNĪ, “Waṯīqa min Garnāṭa (864/1460) bi-sm wa-tawqī` al-`āhil al-naṣarī Sa`d
14 
al-Musta`īn”, Qabas min al-majṭūṭ al-magribī, vol. III, pp. 1348-1356, Beirut: Dar al-Garb al-Islāmī, 1999.
65

Las ʽalāmas se encuentran centradas respecto al texto, al cual invaden como


característica propia de estas. La distribución espacial en ambas es concentrada,
con escasa separación entre letras: ṣaḥḥa comienza más a la derecha del inicio de
hâ final y algunas letras están adosadas.

La ubicación de las mociones que se aprecian en ambas ʽalāmas concuerdan; el


punto de dhâl en la indubitada no aparece, pero podría ser por la calidad de la
reproducción.

Las ʽalāmas se caracterizan por unas dimensiones desproporcionadas por exceso de


tamaño y un calibre grueso al escribirse con un cálamo más ancho en comparación al
resto del texto del documento, una costumbre usual. El estilo utilizado por los sulta-
nes nazaríes es el thuluth, en donde la proporción entre la altura de la âlif de la ʽalāma
y el texto en estilo nasj de los documentos es por lo general cuatro veces mayor15.

Se desconocen las medidas de la indubitada, pero la relación proporcional se


mantiene, al igual que la forma de la caja de escritura.

Las proporciones de las letras en el alfabeto árabe parten del punto, de forma re-
dondeada o bien cuadrada en estilo thuluth, con unas dimensiones determinadas,

15 Ana LABARTA, “La ʽalāma nazarí: una galería de autógrafos reales”, p. 34, veáse nota 6.
66

al que «los calígrafos consideran el


elemento germinador, indescom-
ponible, la mínima expresión del
trazo y la unidad de medida de la
línea y las letras»16.

La primera letra del alfabeto, âlif,


es el módulo de referencia, su
ancho es de un punto, y la altura
puede variar de tres a doce pun-
tos, según el estilo, constituyendo
su altura el diámetro de un círculo
dentro del cual se determinan las
medidas de las demás letras. En el aprendizaje de la caligrafía oriental, se ense-
ña mediante la disposición de cada letra frente respecto a la âlif, a diferencia de
la andalusí y magrebí que es imitando la palabra completa17.

En ambas ʽalāmas encontramos una relación proporcional parecida. Destaca la


desproporción existente entre la altura de la âlif y las demás letras, como por
ejemplo la hâ final, que caligráficamente debiera ser más desarrollada en vertical
y de mayor altura en relación a los valores de la âlif. Además el escape final de
la hâ es muy prolongado a la derecha, mediante un trazo convexo por arriba con
un final orientado hacia abajo.

En cuanto a la forma de las letras, la sâd se caracteriza por su óvalo aplanado y


sin angulosidad en la parte izquierda, con un trazo final prolongado.

La hâ, una letra que puede presentar gran variabilidad formal dentro de un mis-
mo escritor,18 sin embargo en los dos textos mantiene formas similares, un trazo
recto y enlace anguloso al curvo en la hâ final, y un trazo recto y firme y óvalo
estrecho en la inicial.

16 Según Ibn Manzur, en José Miguel PUERTA VÍLCHEZ, La aventura del Cálamo..., p. 24, véase nota 4.

17 
Ibídem, p. 228.

18 Javier LÓPEZ CONTRERAS, Grafoscopia árabe. Introducción a la pericia caligráfica de la escritura


árabe, Madrid: Instituto de Orientación Psicológica Eos, 2011, p. 153.
67

Las dhâl presentan su base curva, amplia y sobresaliendo por debajo de la caja
de escritura, con finales acerados.

La letra yâ se inicia con un trazo curvo a modo de s, y continúa con un óvalo


que se cierra por la zona inferior derecha, el trazo final está personalizado y de
grandes proporciones, la primera mitad es vertical descendente, se desplaza en
horizontal a la derecha tras un giro anguloso y concluye con un trazo curvo, que
se aproxima al de la hâ final, a modo de cierre por abajo, para concluir hacia la
izquierda con un punto final orientado hacia abajo o a la izquierda.

A pesar de la calidad de la reproducción se aprecian los puntos de ataque e


inicios de âlif, hâ inicial y dhâl en arpón a la izquierda y el de yâ adosado a la âlif.

Las shaddah se desarrollan en vertical, sobre sâd, abiertas a la derecha e inclina-


das a la izquierda, en vez de horizontal y parecida a la letra shîn inicial sin puntos.

La inclinación de la âlif en la ʽalāma dubitada es más a la izquierda, el equivalente


a la derecha en el alfabeto latino, pero es un elemento que al cotejarse solo con
una indubitada no se puede valorar como diferencia significativa al desconocerse
el margen de oscilación de este parámetro, que por otra parte puede variar de
modo natural.
68

Aunque la calidad de la firma indubitada no permite un análisis de todos los ele-


mentos gráficos, se encuentran concordancias en los que sí se han podido ana-
lizar, especialmente los que se salen de lo indicado en los patrones caligráficos,
por lo que la ʽalāma dubitada podría atribuirse al sultán Abū Nasr Sa‘d.

ʽAlāma de Abū-l-Ḥasan ʽAlī bn Sa’d

La segunda ʽalāma dubitada se encuentra en un salvoconducto en papel atri-


buido al sultán Muley Hacén, hijo de Abū Nasr Sa‘d y el penúltimo sultán nazarí,
fechado el 30 de julio de 1484.19

Las ʽalāmas indubitadas disponibles para realizar el cotejo son tres reproduccio-
nes fotográficas extraídas de varias publicaciones: una firma de Muley Hacén

19 El sultán Abū-l-Ḥasan ʽAlī bn Sa’d (i.e. Muley Hacén) otorga salvoconducto para el rescate de
cautivos a Fernando Suárez de Figueroa (6 de Rayab de 889 de la Hégira / 30 de julio de 1484])
ES.18087.ARCHGR/001RACH/060CDTEX//PA 65.
69

1471 1478 1483

de 1471 (I-1),20 otra de 1478 (I-2)21 y la tercera datada en agosto de 1483 (I-3),
(documento n.º 3 del catálogo)22.

Las ʽalāmas guardan las características generales descritas en cuanto a composi-


ción, mayores dimensiones que el texto y trazado grueso. Entre I-1 e I-3 hay una
diferencia cronológica de doce años que se refleja en el trazado en menor ten-
sión y en una disminución del calibre o ancho de los trazos en la ʽalāma de 1483,
consecuencia de una evolución de la escritura más que del cálamo.

Al margen de esa diferencia en la tensión y calibre, las tres ʽalāmas indubitadas


guardan regularidad en sus componentes gráficos.

La ʽalāma dubitada obrante en el salvoconducto data del año 1484, un año


posterior a la ʽalāma más reciente y con la que debiera guardar más similitu-
des. Si la ʽalāma de 1483 presentaba menor tensión y calibre en el trazado
que las dos anteriores, comparándola con la dubitada por el contrario ofrece
un trazado más firme. Los trazos verticales de la hâ inicial, de dhâl y de la âlif
están trazados con decisión y su resultado es más enérgico que los verticales
dubitados de esas letras, en el que el de mayor altura, la âlif, se encuentra
torsionado.

20 Ana LABARTA, “La ʽalāma nazarí: una galería de autógrafos reales”, p. 44, veáse nota 6.

21 
Juan de MATA CARRIAZO, “Las treguas con Granada de 1475 y 1478”, Al-Andalus, 19/2 (1954),
p. 360. Cat. 35, AGS PTR Leg. 11, 4, 2, pergamino.

22 
Mariano GASPAR REMIRO, “Documentos árabes de la corte nazarí de Granada”, Revista de
Archivos, Bibliotecas y Museos, XXIII, separata, Madrid, 1911, Lámina XII, documento III.
70

I-3

Tras analizarla y cotejarla con las tres ʽalāmas de Muley Hacen se observan nume-
rosas diferencias.

El tamaño de la ʽalāma dubitada es mayor que el texto, pero no lo invade nada


más que con la âlif, cuando en las indubitadas toda la zona superior del texto
se entrecruza con la zona superior de la ʽalāma. Por otra parte las dimensiones
de las letras dubitadas son más pequeñas y las relaciones proporcionales entre
todas ellas difieren.
71

La distribución espacial del trazado es más equilibrada en las ʽalāmas de Muley


Hacen gracias no solo a las dimensiones de las letras, sino al punto de la dhâl,
a las fathah, shaddah y muhmala que compensan los trazos de las zonas media,
superior e inferior. Sin embargo en la ʽalāma dubitada se omiten las fathah y la
muhmala y la shaddah se reduce, lo que origina una efecto inarmónico, resultan-
do una zona media disminuida en relación a la altura del trazado de la âlif, con
unas zonas superior e inferior vacías a pesar de las longitudes desproporcionadas
de la âlif y final de yâ.

La morfología de las letras dubitadas no concuerda, no solo en las formas, sino


en la orientación de los movimientos e inclinación.

Por ejemplo, sâd en las ʽalāmas indubitadas inicia el óvalo de izquierda a dere-
cha, la dirección de su movimiento es similar a la horaria, su forma es redondea-
da con más apoyo en la parte derecha, como evidencia el grosor del trazo, y es
angulosa a la izquierda, para concluir con un final convexo.
72

La sâd en la ʽalāma dubitada se inicia con un ataque en gancho de derecha a


izquierda y el movimiento es contrario al horario, la forma del óvalo es apla-
nada, el apoyo disminuye al comenzar el ascenso por la derecha, con un trazo
final cóncavo.

El trazado de las letras hâ finales indubitadas es de predominio curvo, frente a


una forma angulosa en su inicio en la dubitada. El comienzo de esta letra marca
el inicio de la línea de base, dado que sâd caligráficamente se eleva, lo que su-
cede en las ʽalāmas indubitadas, en donde su dirección es horizontal o cercana
a ella. En cambio en la ʽalāma dubitada la sâd sobresale por debajo de la línea
de base y las letras hâ y dhâl tienen una dirección descendente con la línea de
base serpentina.

Otra característica de la ʽalāma dubitada son los empastamientos de los óvalos


de hâ inicial y yâ, éste último aparece emborronado de tal manera que la letra se
identifica más por el contexto que por su forma, lo cual contrasta con la limpieza
en la ejecución de las indubitadas.

Las formas de los puntos de ataque y su orientación, los finales o la calidad y


forma de los enlaces se unen a todas las discordancias expuestas entre la ʽalāma
dubitada y las tres indubitadas.

La valoración en este caso es clara, la ʽalāma dubitada es una falsificación y


aunque las ʽalāmas indubitadas sobre las que se basa el cotejo son reproduc-
ciones fotográficas, los elementos gráficos que las diferencian de la falsa son
tan numerosos y evidentes que el hecho de no ser originales no impide llegar
a esa conclusión.
73

Se trata de una falsificación sin imitación, posiblemente debida al desconoci-


miento de la escritura auténtica de Muley Hacen por parte del autor. Esto justifica
no solo las acusadas diferencias en la mayor parte de los componentes gráficos,
sino las ausencias de las fathah y muhmala.

Este tipo de falsificación es de las más fáciles porque el autor no se esfuerza en


lograr una buena copia, pero en este caso sí se requiere un conocimiento de
la escritura árabe y del valor de la ʽalāma como elemento de validación de un
documento.

Información de verificación de escrituras

El documento cuestionado en donde obra la falsa ʽalāma de Muley Hacén fue


presentado en un pleito de hidalguía por Fernando Súarez de Figueroa, en la
Real Chancillería de Granada el 22 de noviembre de 1592.

Lo describió como salvoconducto, «escrito en lengua aráuiga antigua y en el


papel y con la solennidad y forma con que el dicho rey moro solía despachar
sus çédulas y prouisiones», a la vez que solicitó a la Sala que «mande nombrar
74

persona o personas que tengan entera notiçia de la lengua aráuiga para que lo
traduzcan en lengua castellana çitando para ello vuestro fiscal y el concejo de
la dicha çiudad»23.

Tras esta petición, los alcaldes de los hijosdalgo mediante un auto de 4 de


diciembre de 1592, mandaron la traducción a Miguel de Luna y a Alonso del
Castillo, dos conocidos «romanceadores» en la Audiencia de Granada24, los
cuales comparecieron a los pocos días en la Audiencia, concretamente el 9 de
diciembre de 1592, y se les tomó juramento, so cargo del cual dijeron «quellos
a romanzado la zédula y papel escrita en lengua arábiga presentada en el plei-
to [...], la qual an romanzado clara y zierta y verdaderamente» y lo que en ella
se contiene es el traslado de atrás firmado de sus nombres y la entregaron al
escribano de la causa.25

23 ES.18087.ARCHGR/001RACH/04853-001. f. 155r.

24 
Ibídem, f. 158v.

25 
Ibídem, f. 166v.
75

El fiscal el 23 de diciembre de 1592 alegó que la «escriptura no es pública,


avténtica ni verdadera ni es escriptura de rey moro ni firma suya ni en ella
se contiene cosa de lo que la parte contraria pretende ni tiene avtoridad ni
solenidad alguna por donde se le deva dar crédito o fe alguna, redearguyola
çevilmente de falso».26

Transcurrido casi un año, la parte contestó el 3 de diciembre de 1593 que la es-


critura era cierta y verdadera, tal como se presume de su antigüedad de ciento
ocho años y de la manera como se acostumbraba a escribir por el rey moro en
semejante papel, letra y contenido, y además fue traducida por los intérpretes
que designaron los alcaldes de los hijosdalgo. Para reafirmar su autenticidad y
también demostrar que no era descendiente de moro como acusaba el fiscal, el
litigante presentó cuatro cédulas firmadas por Fernando el Católico, dos de ellas
de Fernando de Zafra y dos de Lope de Conchillos, sus secretarios y solicitó una
información de verificación de escrituras.

Los alcaldes de los hijosdalgo dictaron otro auto el 13 de diciembre de 1593


por el que acordaron que se recibiese a la parte para la prueba de verificación
de escrituras a fin de confirmar la autenticidad del documento27. La probanza
se efectuó a los mismos traductores, los cuales además de intérpretes actuaron
como peritos al ser emplazados para responder el siguiente interrogatorio que
se presentó por la parte del doctor Fernando Suárez de Figueroa:

«1: Primeramente si conoçen a las dichas partes e si tienen noticia de una cédula
del rey moro de Granada, conçedida a Hernando de Figueroa, visabuelo del dicho
doctor, presentada en esta causa por su parte, que está escrita en lengua aráuiga,
que se muestre a los testigos.

2: Si saben que la dicha çédula está escrita en el lenguaje aráuigo antiguo y en el


papel y con el estilo y solenidad que se usaua en el tiempo del rey moro que la
concedió, por lo qual los testigos saben, creen y tienen por çierto que es çédula
antigua y a quien se le puede y deue dar crédito, lo qual saben los testigos por

26 
Ibídem, f. 170r.

27 
Ibídem, f. 194v.
76

ser personas muy expertas en la dicha lengua aráuiga y intérpretes della, y auer
visto otras semejantes çédulas de la misma letra y firma contenidas en la dicha
çédula, digan lo que saben.

3: Iten de justa fama»28.

La declaración de Miguel del Luna fue la siguiente:

«A la primera pregunta dixo que conoze al doctor Fernando Suárez de Figueroa


que lo presenta por testigo por avello visto en esta corte, y conoze a el doctor
Francisco Mena de Barrionuevo, fiscal de Su Magestad en esta corte, y no conoze
al concejo, justicia y regimiento de la ciudad de Xerez de la Frontera y tiene noticia
de la zédula que la pregunta dize porque agora se le muestra y antes de agora a
traduzido en lengua castellana, y esto sabe de la pregunta.

Preguntado por la preguntas generales dixo que es de hedad de quarenta y un


años poco más o //199v menos y no es pariente ni enemigo de ninguna de las
partes, ni le ba ynterese en este pleito ni le tocan las demás preguntas generales
de la lei y venza quien tubiere justicia.

A la segunda pregunta dixo queste testigo que sabe que la dicha zédula que le
a sido mostrada y presentada [tachado: en esta ze] en este pleito es zédula real
firmada del rey moro que se dezía Hamet, padre del que perdió este reino de
Granada, la qual tiene este testigo por çierta y auténtica sin bizio y sin sospecha,
lo qual sabe porque a bisto muchas zédulas semejantes a ella y todas tienen un
mismo estilo, como lo tiene la dicha zédula escritas en papel colorado en la forma
questá la dicha zédula y como está traduzida al principio della comienzan todas las
demás despachadas por el dicho rey moro y por los otros reyes sus antezesores y
porque este testigo a traduzido la dicha zédula a la corte traduzien [tachado: del
no] questá firmada del nombre deste testigo y de su mano y letra se remite y refie-
re lo qual es la verdad so cargo del juramento que hizo y lo firmó de su nonbre fue
leído su dicho y ratificose»29.

28 
Ibídem, f. 197r.

29 
Ibídem, f. 199v.
77

Y el licenciado Alonso del Castillo declaró:

«A la primera pregunta dixo que conoze a el doctor Fernando Suárez de Figueroa,


vecino de la ciudad de Xerez de la Frontera por avele bisto en esta corte, y conoze
a el licenciado don Francisco Mena de Barrionuevo, fiscal del rey nuestro señor en
esta real audiençia, //200v y no conoze al concejo, justicia y regimiento de la ciu-
dad de Xerez de la Frontera ni los a visto, y esto sabe de la pregunta.

Preguntado por las preguntas generales de la lei, dixo que es de hedad de sesenta
y siete años poco más o menos y no es pariente ni enemigo de ninguna de las
partes ni le ba interese ninguno en este pleito, ni le tocan las preguntas generales
de la lei.

A la segunda pregunta dixo quél a bisto la zédula del rey moro que está en este
prozeso [tachado: pregunta] que la pregunta dize y declara que está escrita en
papel gordo y colorado, y abiéndola visto y entendido dixo que este testigo tiene
a dicha zédula por çierta y auténtica, porque la forma y orden que la dicha zédula
tiene en papel [tachado: y que ra] del dicho color y grueso y estilo de hablar es de
la forma y manera que los Reyes moros de aquel tiempo solían librar y despachar
sus zédulas reales, sábelo este testigo por aver romanzado y traduzido muchas
zédulas del mesmo estilo // como intérprete ques de Su Magestad y del Santo
Oficio desta çiudad por real zédula de Su Majestad y comisión de los señores
inquisidores desta ciudad, y por las dichas razones le pareze y tiene a la dicha
zédula por çierta auténtica y verdadera, y porque \de/más de lo dicho por ser
dada y dirigida en fabor del cristiano no sescribió en ella a su prinçipio el nombra-
miento de Mahoma después del nombramiento de Dios [tachado: no] porque en
las demás escrituras que sescrebían de moros a moros a de ir el nombramiento
de Mahoma al principio después del nombramiento de Dios, y si no se escriben
ansí son falsas y no balen nada, salbo las que van dirigidas y dadas en fabor de
cristianos, que en ellas se guarda el estillo que tiene la dicha zédula deste pleito
como tiene declarado, salbo quando el rey moro u otro moro escribe algún rey
cristiano o a otro grande de los cristianos quen tal caso los dichos moros tiene por
cortesía descrevir el nombre de Dios y de Mahoma, y esto es la verdad so cargo
del juramento que hizo y lo firmó de su nombre».30

30 
Ibídem, f. 200v-201r.
78

El argumento que desarrolla Miguel de Luna a favor de la autenticidad del do-


cumento es que él sabe que es auténtica porque ha visto otros documentos
semejantes del mismo estilo y por el color del papel. Alonso del Castillo ofrece
un detalle más, aparte del papel y basarse en el conocimiento de documentos
similares, argumenta cuestiones de índole diplomático para justificar la ausencia
del nombre del profeta Mahoma que se percibe como una anomalía en estos
documentos.

Estas declaraciones y ratificaciones que desde la perspectiva actual resultan muy


insuficientes e implican un acto de fe en los intérpretes-peritos, no son inusuales
en los pleitos del XVI en los que presentan escrituras árabes.

Hay que tener en cuenta, como señala Mercedes Abad, que en esos tiempos el
cargo de romanceador o intérprete estaba fuera del alcance de cualquiera al des-
conocer la lengua árabe la mayor parte de la población, de modo que quienes lo
ejercían concentraban gran poder e influencia al convertirse en personajes claves
para la resolución definitiva de los procesos.

Sus declaraciones para demostrar la autenticidad solían centrarse en los aspectos


formales del documento que valoraban como rasgos de autenticidad, muy espe-
cialmente el soporte, que lo consideraban fundamental para su validación31. De
ahí que ambos intérpretes en la probanza de verificación de escritura incidieran
en la importancia del papel colorado y grueso como muestra de originalidad y
distintivo de los sultanes nazaríes.

Nos ayuda a comprender la relevancia del color del papel en la antigua docu-
mentación árabe el simbolismo que atribuyen a cada color al margen de los de
uso corriente de color blanco. Por ejemplo, el rojo es señal de distinción y en
la correspondencia oficial era una prerrogativa de los altos rangos y una marca
especial de favor, además de la cancillería nazarí se empleó también en Siria y al
parecer sólo el virrey de Damasco y el gobernador de la fortaleza de Karak tenían
derecho a corresponder en papel rojo con su soberano de El Cairo. El azul se

31 Mercedes ABAD MERINO, “La traducción de cartas árabes en un pleito granadino del siglo XVI.
El fenómeno del romanceado como acto judicial: Juan Rodríguez y Alonso del Castillo ante un
mismo documento”, Al-Qantara, (XXXII 2), julio-diciembre, 2011, pp. 492-495.
79

consideraba el color del duelo y en Egipto y Siria las órdenes de ejecución se es-
cribieron en papel de ese color. Otros colores como el amarillo y el rosa gozaron
de una estima especial32.

En cuanto al desarrollo del proceso desde la perspectiva pericial, en líneas ge-


nerales no difiere del actual en cuanto al procedimiento. En este caso una de
las partes presenta un documento clave para su defensa escrito en otro idioma,
solicita a la Sala que nombre un traductor, y tras la traducción y para refutar a la
parte contraria sobre su autenticidad, propone una probanza de verificación de
escrituras a modo de informe pericial y con las consiguientes notificaciones a la
parte contraria y fiscal de cada acto procesal, quedando la prueba sujeta a la
valoración de los jueces.

Resulta curiosa la rapidez con la que se efectuó la traducción, los alcaldes de los
hijosdalgo los propusieron el 4 de diciembre de 1592 y a los cinco días compa-
recieron y declararon haberla ya romanceado. Partiendo del conocimiento de
su falsedad, es lógico sospechar que esa diligencia fuese debida a un acuerdo
previo con la parte, aunque dijeron en la probanza conocer al doctor Figueroa
solo en la Corte, el cual por otra parte, sabiendo que ambos eran los intérpretes
de árabe de la Audiencia no debió temer en su petición de traducción que se
designara a otra persona.

Como nota curiosa nos encontramos ante unos peritos de reconocido prestigio,
habituales en la Real Chancillería de Granada, especialmente Alonso del Castillo,
que no solo han autentificado el documento falso que hemos analizado, sino
que también se los relacionará con otras falsificaciones como el pergamino en
árabe que apareció al derribar la Torre Turpiana, antiguo minarete de la mezquita
mayor de Granada, y la falsificación de los conocidos Plomos o Libros Plúmbeos
del Sacromonte, pero eso ya es otra historia.

32 Clemant HUART, Les calligraphes et les miniaturistes de l’Orient musulman, París: E. Leroux,
1908, pp. 11-12.
81

Estudio material y conservación


de las ʽal mas andalusíes del
Archivo de la Real Chancillería
de Granada

Teresa Espejo Arias


Mª del Rosario Blanc García
Ana Mª López Montes
Miguel Ángel Martínez Domingo
Universidad de Granada

L os documentos de archivo poseen una estructura física que alberga un men-


saje privativo. Considerados instrumentos de prueba de los actos docu-
mentados y caracterizados por una doble dimensión –el soporte material y los
elementos que sustenta– adquieren la condición de registro histórico y quedan
constituidos en medio y mensaje de información y conocimiento. En consecuen-
cia deben ser conservados atendiendo tanto a la integridad física como a su
naturaleza funcional, garantizando la permanencia y la durabilidad documental;
permanencia ligada a la conservación de su naturaleza física y durabilidad ligada
a la capacidad de transmitir la información que contiene.

La aplicación de distintas técnicas analíticas y de exámen y diagnóstico por imagen


en documentos es un proceso ineludible y necesario, ya sea desde la perpectiva
histórica para su conocimiento o como paso previo a la intervención de conserva-
82

ción o restauración. Distintas investigaciones llevadas a cabo en este sentido están


dando resultados de gran interés que avanzan en el conocimiento del objeto, faci-
litando su datación, identificando elementos procedimentales de ejecución y de-
tectando errores de descripción o falsos históricos. Es en esta línea de trabajo en
la que se enmarca este capítulo. La oportunidad de llevar a cabo una investigación
colaborativa y multidisciplinar para el conocimiento material y procedimental de
los documentos autógrafos de los sultanes nazaríes localizados en el Archivo de la
Real Chancillería de Granada nos está permitiendo estudiar e identificar sus com-
ponentes materiales y entender los procesos formales y técnicos que los genera-
ron, aportando datos codicológicos de interés que han determinado diferentes
«modos de hacer» y han puesto al descubierto la presencia de un falso histórico.

El objeto de estudio

Los documentos objeto de este estudio son:

• Contrato de compraventa de terrenos del sultán Abu Nasr Sa’d al-Mus-


tain bi-llah (i.e. Sa‘d), firmada el 11 Dulqaada de 865 de la Hégira/18
agosto 1461 d.C.
ES.18087.ARCHGR/060CDTEX//Perg 303. (En adelante, cat. 1).

• Restitución de las propiedades del caballero ‘Alī al-Gati a sus herederos


por el sultán Abu AA Muḥammad b. Sa’d (i.e. al-Zaghal = Muhammad
XIII) el 9 de shaaban de 890 de la Hégira / 21 agosto 1485 d.C.
ES.18087.ARCHGR/001RACH/060CDTEX//PA 10. (En adelante, cat.2).

• Salvoconducto para rescate de cautivos a favor de Fernando Suárez de


Figueroa firmado por Abū l-Ḥasan ‘Alī (i.e. Muley Hacén) el 6 de rayab de
889 de la Hégira / 30 de julio de 1484 d.C.
ES.18087.ARCHGR/001RACH/060CDTEX//PA 65. (En adelante, cat. 3).

Se trata de tres documentos manuscritos emanados de la cancillería de la Grana-


da nazarí y datados entre 1461 y 1485. Recogen, en el pie y en caligrafía autógra-
83

fa atribuida a los respectivos sultanes, una frase en letra de mayor tamaño y trazo
más grueso que se traduce como «esto es correcto»1 y que se denomina ʽalāma.
Los tres documentos contienen acciones legales, expresadas de acuerdo con los
formularios notariales establecidos para este fin en el reino nazarí de Granada2 y
rubricados por la mano del sultán en persona.

La metodología de trabajo. Las técnicas de análisis, examen y diagnóstico.

El conocimiento formal y material de los documentos ha partido del examen no


invasivo mediante imágenes en el rango del UV, visible e IR, y la aplicación de
distintas técnicas de análisis físico químicas. Así mismo, se han realizado facsí-
miles digitales mediante escaneado en alta resolución de los originales tras su
intervención.

El examen por imagen incluye una gran variedad de equipos y técnicas que nos
están permitiendo realizar capturas y registros tanto en las áreas visibles del es-
pectro como en las no visibles. En este sentido, y en función del grado de ampli-
ficación requerido, se ha utilizado la fotografía –macro y microfotografía–, la mi-
croscopía óptica (MO) y la microscopía electrónica de barrido de Presión Variable
de Alta Resolución (VPSEM) para la identificación de fibras en el papel, el estudio
de la morfología de la superficie de escritura, el estudio composicional de las
muestras orgánicas e inorgánicas, y el mapeado de elementos químicos mayori-
tarios sin necesidad de toma de muestra. Además, las imágenes hiperespectrales
(VISNIR y SWIR) están aportando información relevante sobre el comportamiento
de las tintas ante las diferentes bandas del espectro electromagnético, desde el
ultravioleta hasta el infrarrojo cercano, permitiendo la distinción en función de su
composición, su lectura en aquellos casos en los que se encuentran desvaídas o

Ana LABARTA, “La ʽalāma nazarí: una galería de autógrafos reales”, Revista del Centro de Estudios
1 
Históricos de Granada y su Reino (30), 2018, pp. 27-49.

2 Pedro CANO ÁVILA, “Contratos de compraventa en el Reino Nazarí de Granada, según el tratado
notarial de Ibn Salmun”, Al-Qantara, (9.2), 1988, pp. 323-352; M. Jesús VIGUERA MOLINS. “Dos
nuevos documentos árabes de Aragón (Jarque y Mores, 1492)” Aragón en la Edad Media, Estudios
de Economía y Sociedad, (4), 1981, p. 237.
84

Fig.1. Arriba. Microscopía


Electrónica de Barrido de Presión
Variable de Alta Resolución (VPSEM).
Abajo: Examen multiespectral con
diferentes longitudes de onda en
rango visible e infrarrojo cercano
(VISNIR y SWIR).

perdidas por acciones fúngicas o la detección de trazos subyacentes respectiva-


mente, pero también han puesto en evidencia cambios ópticos producidos como
consecuencia del envejecimiento natural de los materiales o de los procesos de
restauración, constituyéndose en un complemento muy útil de las técnicas ana-
líticas. [Fig. 1].

Las técnicas analíticas permiten estudiar la composición química de los diferen-


tes materiales así como su grado de alteración y/o la aparición de productos de
degradación. Para este estudio se han seleccionado técnicas que permiten el
análisis cualitativo y cuantitativo de los elementos químicos –Fluorescencia de
rayos X (FRX)– o de las moléculas presentes en los diferentes materiales –Es-
pectrometría Raman–. Son técnicas no destructivas, rápidas, precisas y fiables.
85

Su aplicación se ha dirigido al estudio de los pigmentos inorgánicos y orgánicos


respectivamente como parte de la composición de las tintas, de las cargas y de
los colorantes así como de los agentes de deterioro. Un aspecto relevante a la
hora de seleccionar estas técnicas analíticas ha sido la disponibilidad de equipos
portátiles que permiten actuar in situ y sin la necesidad de toma de muestra.

Los primeros resultados obtenidos del examen organoléptico y la aplicación de


las técnicas señaladas en relación con la materialidad de los tres documentos y
su concepción formal han sido discutidos y contrastados con la bibliografía espe-
cializada y se exponen a continuación.

El soporte de escritura

Todos los documentos responden a un modelo que cumple los formalismos de


los textos legales de la cancillería nazarí compartiendo tipología y características
con otros coetáneos. Su examen revela la utilización de los tres soportes de escri-
tura que coexistían en el último periodo del Reino nazarí: el pergamino, el papel
árabe y el papel occidental.

La adopción del papel como soporte de escritura se fue extendiendo paulatina-


mente a lo largo del mundo árabe ya desde el siglo VII. La mayor accesibilidad
a la materia prima, la mejora en los procesos de fabricación y la disminución de
los costes económicos ayudó a la difusión del conocimiento y al florecimiento de
distintos oficios –fabricantes y vendedores de papel, de tintas, encuadernado-
res– y significó el desplazamiento paulatino del pergamino como material para la
escritura, quedando relegado a documentos de especial relevancia. Aunque con
el desarrollo de esta industria el uso del pergamino fue disminuyendo, papel y
pergamino convivieron como soporte de escritura hasta el siglo XV. Las tres ʽalā-
mas objeto de este estudio constituyen una prueba clara de este hecho.

La más antigua, de Abu Nasr Saad (cat. 1), está fechada en 1461 y está realizada
en pergamino. El pergamino es la piel de animal que una vez lavada, encalada,
depilada, tensada y seca proporciona una superficie apta para recibir escritura
que puede ser mejorada en apariencia o propiedades con la aplicación de yeso,
caolín o polvo de huesos en la superficie. Su calidad depende de la especie, la
86

edad del animal y el proceso de fabricación, principalmente. Según las fuentes


históricas los pergaminos utilizados en al-Ándalus solían ser de oveja, cabra o
ternera, aunque también se habla de animales salvajes como ciervos y gacelas
o alfaneques y zorros del desierto3. En este caso, para la elaboración del do-
cumento se utilizó una vitela completa –219 x 473 mm– recortando las zonas
correspondientes a las extremidades. Se trata de un pergamino de calidad supe-
rior procedente de un animal muy joven que ha proporcionado un material muy
blanco, sin impurezas, extremadamente fino, suave, homogéneo y transparente.
Estas características, derivadas de la edad del animal, no permiten discernir la
disposición de los folículos pilosos para su identificación y nos impiden confirmar
su origen.

Las otras dos, simultáneas en el tiempo, están realizadas en papel y, aunque coin-
ciden en el tipo de soporte, no responden al mismo proceso de manufactura. El
salvoconducto validado por Abū l-Ḥasan ‘Alī y datado en 1484, está realizado
al estilo de occidente, mientras que la restitución de propiedades que Abu AA
Muḥammad b. Sa’d (i.e. al-Zaghal= Muh XIII) hiciera en 1485, se firmó sobre un
papel que responde a las características de los procesos de manufactura árabes.
El proceso de fabricación del papel como soporte de escritura coincide en sus
fases tanto con la industria árabe como con la que se desarrollara en Occidente.
En términos generales, podríamos decir que el papel se crea a partir de una
amalgama de fibras vegetales que tras desleírse en agua y formarse en un molde
se secan en modo de hoja delgada y flexible. Las características del papel vienen
determinadas por los distintos ingredientes que conforman su fórmula y las he-
rramientas a partir de las cuales se generan. Las principales diferencias entre los
dos procedimientos se describen a continuación.

La materia prima utilizada en la fabricación del papel eran los trapos de lino y cá-
ñamo en los procesos de fabricación árabe, y de lino y algodón en la manufactura
occidental. En ambos casos los trapos se limpiaban y blanqueaban y, a continua-
ción, se trituraban y se les agregaba una cola de almidón o de gelatina, según el
procedimiento utilizado, que servía para dar apresto a la pulpa. A continuación

3 Martín ALMAGRO GORBEA (ed). Tesoros de la Real Academia de la Historia: Catálogo de la exposi-
ción celebrada en el Palacio Real de Madrid. Madrid, España: Real Academia de la Historia, 2001. p. 75.
87

Fig.2. Documento cat. 2. Examen con luz transmitida donde se aprecian restos de hilo y fibras
y marcas de la forma vegetal.

esta se depositaba en un molde –vegetal y móvil en el proceso árabe, y metálico y


fijo en el occidental– que daba forma a la hoja. Ésta, tras formarse y escurrir el agua
se dejaba secar al aire. El grado de refino era determinante en la calidad del papel.
Así, son muy característicos los papeles árabes del último periodo del reino nazarí
de Granada donde el triturado de las fibras es muy pobre haciendo visibles restos
de tejido o de fibras sin deshacer. Como acabado, los papeles se podían colorear,
alisar, encolar o satinar de acuerdo con el fin al que se destinaban.

El examen físico del soporte confirma que del documento de al-Zaghal (cat. 2)
solo se conserva un fragmento de 196 x 124 mm elaborado de acuerdo con los
procedimientos de manufactura árabe. Está sin teñir, su textura es rugosa y la
pulpa está muy poco refinada, apreciándose con claridad los restos de hilo pro-
cedentes de los tejidos que sirvieron de materia prima, así como las marcas que
dejó el entramado de fibras vegetales que conformaban la forma móvil [Fig. 2].
Por contra, el salvoconducto de Abū l-Ḥasan ‘Alī (cat. 3) está completo; su forma-
to es 176 x 245 mm y su espesor de 0,22 mm es muy homogéneo. Su caracterís-
88

1 2

3 4

Fig.3. 1, 2: VPSEM. Detalle morfológico de la superficie del papel (1: documento cat. 2; 2: docu-
mento cat. 3). 3, 4: Microscopía óptica. Fibras de lino (3: documento cat. 2; 4: documento cat. 3).

tica principal es su color pardo rojizo. En este caso, la pasta está bien trabajada
y no presenta impurezas, restos de trapo o hebras desiguales; es muy visible la
verjura, que son las marcas dejadas por los hilos de cobre que constituían la base
de la forma metálica característica del papel occidental; se puede medir una dis-
tancia entre los puntizones de 20.

Este estudio se ha completado con el estudio morfológico de la superficie del


papel y la identificación de las fibras y del resto de los componentes que lo
constituyen. Las técnicas empleadas han sido la microscopía óptica (MO) y la
microscopía electrónica de barrido de presión variable (VPSEM). En ambos do-
cumentos se han identificado fibras de lino procedente de los trapos utilizados
como materia prima, carbonato de calcio como resultado de las fases de blan-
queo de las fibras con agua de cal y, únicamente en el documento cat. 3, sulfato
de calcio en forma de pequeños cristales de yeso dispersos sobre la superficie
del papel y las tintas. [Fig. 3].
89

El color del papel

El teñido del papel constituía una marca de distinción, añadía valor estético a los
documentos y los dotaba de una fuerte carga simbólica. Ya, en el s. XI, en el tra-
tado dedicado a Ibn Badis Umdat al-Kuttábwa-‘uddatdawí-l-albáb4 se confirma
el empleo de sustancias minerales o de extractos vegetales. Aunque se han en-
contrado papeles tintados en amarillo, azul y verde, destacan por su relevancia
los denominados papeles nazaríes teñidos en rojo, púrpura y rosa palo. Entre
ellos, el rojo simboliza humanidad y se utilizó en peticiones judiciales, y aplica-
do más intenso, era considerado una prerrogativa en correspondencia oficial
de personas de alto rango, en peticiones de justicia o en los que se otorga un
favor especial. Este es el caso del salvoconducto rubricado, supuestamente,
por Abū l-Ḥasan ‘Alī en 1484. [Fig. 4].

Fig.4. Documento cat. 3. Detalle del cuerpo del texto sobre el fondo del papel tintado.

4 Hossam Mujtâr AL-ABBĀDĪ: Las artes del libro en al-Andalus y el Magreb (Siglos IVH/X dC –VIIIH/
XV d. C.). Madrid: Ediciones El Viso. 2005, p. 66.
90

Sobre los papeles teñidos de rojo, las fuentes documentales otorgan el térmi-
no «grana» a un tinte rojo intenso y duradero empleado en la Europa medie-
val, independientemente del origen real de colorante ya sea rojo de grana,
de cochinilla, de kermes o de madera de Brasil. La identificación del término
que bien podía referirse al grano del kermes, a la concha de la cochinilla o
a la semilla de la planta rubia, conllevó a la consideración de «documento
carmesí» a cualquier documento teñido con rojo, independientemente del
origen de éste; se denominaba, por tanto, documento carmesí a todo aquel
teñido de grana.

Las investigaciones llevadas a cabo hasta la fecha sobre este documento en


cuanto a su tintado no ofrecen resultados concluyentes, pero nos dirigen hacia
dos posibles colorantes: el rojo de palo Campeche también llamado Palo de
Brasil (de la planta Caesalpinia sappan L.), o el rojo de rubia obtenido de las
raíces de la planta de Rubia Tinctoria, proveniente de Persia. El Palo de Brasil o
Caesalpinia sappan L. es una especie arbórea perteneciente a la familia de las
leguminosas procedente de Brasil de la que se extrae un colorante rojo que tuvo
gran valor en Europa durante los siglos XV y XVI. Aparece referenciado en el tra-
tado a Ibn Badis, quien describe con precisión el procedimiento para el teñido
del papel y la piel. De las raíces de la Rubia Tinctoria, se obtienen los colorantes
purpurín y alizarín. Este último es el colorante principal y proporciona un color
violeta azulado si se prepara en medio alcalino fuerte y rojo amarillento si se
hace en ácidos fuertes. Se trata de un colorante económico que proporciona un
color resistente muy empleado en la tinción de tejidos, así como en escritura e
iluminación de manuscritos.

El estudio para su identificación se encuentra en fase de desarrollo. Se han crea-


do en el laboratorio patrones de papeles teñidos siguiendo las recetas que las
fuentes nos indican que pudieran haberse empleado en la preparación del color,
aplicando los procedimientos correspondientes a la época de elaboración del
documento. Los exámenes comparativos, la identificación de los elementos y
compuestos y un estudio sobre el comportamiento del colorante en soportes si-
milares envejecidos de manera acelerada y controlada nos permitirán la correcta
interpretación de los datos.
91

Las tintas de escritura

Las tintas empleada para la redacción del cuerpo del texto, firmas y anotaciones
son negras en los tres casos [Fig. 5]. Estudios previos llevados a cabo por el equi-
po de investigación sobre otras colecciones documentales de carácter jurídico o
administrativo han puesto en evidencia el uso de tintas diferentes ya sea para la
redacción de los actos recogidos ya para las firmas de los notarios. Aunque no
ha quedado demostrado que ambos notarios –escribano y fedatario– actuaran
en el momento mismo de redacción de los documentos o en acto posterior, sí se
ha podido evidenciar la necesidad de distinguir ambas competencias, además
de por la firma por la utilización de tintas diferentes en su composición o en la
proporción de los componentes5. Tal y como afirman las fuentes documentales
de la época, y en el caso de las ʽalāmas, estas eran trazadas por el sultán en per-
sona. Atendiendo a este hecho, los estudios que actualmente se están llevando
a cabo sobre estos documentos están dirigidos a dilucidar la coincidencia o no
de la tinta negra entre los textos principales y las ʽalāmas del sultán.

1 2 3

Fig.5. Microscopía óptica (MO). Detalle del trazo. (1: documento cat. 1; 2: documento cat. 3;
3: documento cat. 2).

5 Teresa ESPEJO ARIAS, “La conservación de los manuscritos. Más allá de la codicología”, en Juan
Pablo ARIAS TORRES y Teresa ESPEJO ARIAS (coords.), La colección de documentos árabes del
Archivo Histórico Provincial de Granada. Estudio, edición y facsímil digital. Granada: Junta de
Andalucía. Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico, 2020, pp. 32-51; Teresa ESPEJO e Irena
LAZAROVA, “Estudio del papel en los documentos árabes manuscritos del Fondo Antiguo de la
Universidad de Granada”, I Congreso Internacional El soporte escriptorio en la Edad Media: El
protagonismo de la villa de Xátiva. Valencia, Mayo 2011.
92

De acuerdo con la data de los documentos, el aspecto actual y las marcas


resultantes, los estudios para la identificación de los materiales empleados
en su elaboración se centran en las siguientes tipologías: tintas metaloá-
cidas (también llamadas ferrogálicas), tinta al carbón, tintas sepia y tintas
mixtas que son, por otro lado, las tintas de escritura más comunes en docu-
mentos históricos.

Las tintas metaloácidas fueron de uso muy extendido entre los árabes quienes se
encargaron de su propagación. Se trata de una tinta elaborada por los propios
amanuenses en el momento de su utilización mezclando un ácido (generalmente
ácido gálico y tánico) y una sal metálica (habitualmente sulfato –también denomi-
nado vitriolo– de hierro, aunque también podrían ser de cobre) generándose una
reacción con el resultado de un compuesto de color negro que se aglutina con
alguna goma natural (goma arábiga) para poder escribir. La velocidad a la que los
iones metálicos se oxiden y se transformen determinará la apariencia y la inten-
sidad del color negro de la tinta. Esta transformación es un arma de doble filo,
porque por un lado hace que sea un material de tonalidad intensa, permanente
y se fije duramente al soporte, pero por otro, cuando continúa su proceso de
oxidación, se deteriora provocando alteraciones preocupantes e irreversibles en
el documento. La corrosión causada por las tintas metaloácidas tiene un poder
corrosivo tal que, en palabras de F. Betancor Pérez, se convierte en una verdade-
ra «asesina» de documentos.6

Este deterioro está influenciado además por otros parámetros como la propor-
ción de los componentes, los aditivos, el envejecimiento natural del papel, las
condiciones ambientales y de almacenamiento (temperatura, luz y humedad am-
biental), el contacto con el aire y la manipulación del documento.

El resultado es una tinta de menor intensidad, con modificaciones cromáticas


hacia tonos terrosos o grisáceos y aspecto de zona calcinada que puede exten-

6 Fernando BETANCOR PÉREZ (18 de diciembre de 2012), “El deterioro de la memoria escrita:
el caso de la tinta ‘asesina’”. El archivo: la gestión de la memoria. Blog. https://archivisti-
cayarchivos.wordpress.com/2012/12/18/el-deterioro-de-la-memoria-escrita-el-caso-de-la-tin-
ta-asesina/
93

derse al reverso del papel y páginas vecinas. Cuando llega a su nivel máximo de
deterioro provoca perforaciones sobre el papel y pérdidas irreversibles.7

Las tintas al carbón son químicamente estables permaneciendo su color con el


paso del tiempo. Se prepara a partir del hollín obtenido de la combustión de
materias vegetales (aceites o resinas), de grasas o productos animales (hueso o
marfil), aditivos para modificar sus características (excepcionalmente algún mine-
ral) y finalmente se añadía un aglutinante (goma arábiga) para escribir. Las alte-
raciones que normalmente sufre son debidas al desgaste físico por rozamiento
o su parcial disolución por la goma arábiga en ambientes de excesiva humedad.

La tinta sepia se obtiene de la glándula del molusco Sepia officinalis. Se extrae


cuidadosamente y se diluye en agua en una proporción de una parte de agua por
1.000 de sepia y se añade goma arábiga como aglutinante. Según su concentra-
ción se obtiene gran diversidad de todos rojizos, marrones o incluso negros. Se
puede emplear como una tinta muy cubriente o como aguadas traslúcidas para
crear claroscuros. Esta tinta es poco resistente a la luz y se decolora con facilidad.

Las tintas mixtas surgieron por la unión de tintas de distinta naturaleza (general-
mente la base era una tinta metaloácida) para obtener tintas más estables. La
fluidez, escasa estabilidad y poco cuerpo que presentaban las tintas metaloá-
cidas hacía que a menudo fueran empleadas en combinación con alguna tinta
de carbón. Esta mezcla tiene la ventaja de ser más densa y resistente y, gracias
a la estabilidad del negro de carbón, presenta un color negro más permanente.
Igualmente, la adición de tierras a esta o las anteriores tintas aportaba mayor
cuerpo y ajustaba el color de la tinta con los gustos del calígrafo. Así mismo
podían añadirse otros pigmentos o colorantes de color rojo, azul o incluso una
proporción de tinta sepia para modificar no solo las propiedades de la tinta mixta
sino también su tonalidad final.8

7 Teresa ESPEJO ARIAS, Irena LAZAROVA STOYTCHEVA y M. Luisa CANO BARRIO, “El proceso
de restauración”, en: Teresa ESPEJO y David TORRES IBÁÑEZ (coords.): El Comentario al Libro
de las Frases o Sharh al Yumal de Ibn al-Fajjar al-Bayri: Reproducción fotográfica digital, estudio
codicológico e informe de restauración del Ms. XVI del Sacromonte de Granada. Granada: Junta
de Andalucía, Consejería de Cultura, 2010, pp. 374-379.

8 Mark CLARKE, The Art of All Colours. Medieval Recipe Books for Painters and Illuminators. Great
Britain: Archetype Publications Ltd. 2001.
94

Fig. 6. Documento cat. 1 (detalle).


Imagen multiespectral (SWIR a
936 nm) en el que se aprecian
claras diferencias entre la tinta
utilizada en la redacción del
contrato de venta (centro) y las
firmas de los notarios (abajo) así
como con la empleada para la
inscripción en el registro de la
propiedad (derecha, en vertical).

La identificación de las tintas de escritura de los documentos de este estudio


está en fases intermedias de trabajo. Aun así se pueden aportar algunos datos
de interés y las hipótesis que se barajan.

El examen de visu ya revela la presencia de tintas diferentes en color e intensidad


aplicadas por manos distintas en cada uno de los documentos, ya sea por escri-
banos, testigos, jueces o notarios, y por el propio sultán. Este hecho, en ocasio-
nes difícil de dilucidar, se ratifica con la obtención de imágenes multiespectrales
obtenidas como resultado de la reacción de los componentes de las tintas ante
las diferentes longitudes de onda, especialmente en el rango del infrarrojo cerca-
no (NIR) y se confirma con la identificación de los elementos y compuestos que
conforman cada una de las tinta mediante análisis químico. [Fig. 6].

Los elementos identificados hasta el momento, hacen pensar que en todos los ca-
sos se empleó una tinta probablemente mixta, formada por una tinta metaloácida
95

Fig. 7. Documento cat. 3. VPSEM. Mapping de los elementos mayoritarios presentes


en la composición de la tinta.

y otra de carácter orgánica de mayor presencia. Por esa razón, el estado de con-
servación de las tintas en los tres casos es bastante bueno. Se barajan las posibles
mezclas de gran cantidad de sepia con un pequeño aporte de vitriolo o negro
carbón [Fig. 7]. Se está trabajando actualmente en una comparativa de los datos
resultantes con aquellos obtenidos de muestras patrón creado en el laboratorio
siguiendo la composición fiel de la tinta objeto de hipótesis, comparando los
resultados con aquellas recién elaboradas y tras un proceso controlado de enveje-
cimiento acelerado, que simule la situación actual de las tintas objeto de estudio.

Concepción formal de los documentos

En todos los casos la caligrafía utilizada es magrebí, y sólo en el documento cat. 2


se emplea la letra cortesana para la redacción de una anotación de registro del
documento en un pleito de 1505. El cuerpo del texto está dispuesto en una
única columna que aparece desplazada hacia el borde izquierdo de la hoja li-
berando un amplio margen a la derecha que contrasta dimensionalmente con
el izquierdo, casi inexistente, donde las líneas de texto finalizan a sangre con
96

el borde mismo del papel. Los formatos va-


rían y están directamente relacionados con
el tipo de soporte empleado y el estado de
conservación; así, mientras que el documento
cat. 1 está realizado en pergamino utilizan-
do la piel completa de un animal joven, los
otras dos emplean el papel; sobre las dimen-
siones originales del pliego en cat. 3 y cat. 2
no tenemos referencias en tanto que ambos
documentos han sido recortados, carecen de
filigrana y, en el último caso, solo ha llegado
hasta nosotros parte del manuscrito original.

Utilizando materiales, fórmulas y diseños co-


munes y normativos de acuerdo con cada
asunto, eran redactados, preparados y pre-
sentados al sultán para su validación mediante
la ʽalāma o ratificación autógrafa de su puño y
letra.9 Esta confirmación, que figura en todos
los documentos oficiales nazaríes expedidos
a nombre del sultán (y sólo de él),10 aparece
también al final de cada uno de los docu-
mentos investigados. Con estas premisas, se
consideró de inicio que en el cuerpo de tex-
to del documento y en la ʽalāma del sultán se
emplearon tintas distintas en tanto que res-
pondían a acciones efectuadas por personas
distintas –formularios redactados por los escri-
Fig. 8. Documento cat. 1 (detalle
antes de la intervención). Imagen
multiespectral (SWIR a 1190 nm) en
9 
Véase el artículo de este Catálogo, Josef ŽENKA, Ama- la que apenas se percibe el texto del
lia ZOMEÑO RODRÍGUEZ y Juan Pablo ARIAS TORRES, acto de venta (arriba), sutilmente las
“La Cancillería nazarí: documentos y oficiales al servi- firmas de los notarios que ratifican la
cio del emir”. venta (centro) y más claramente las
diferencias entre el cuerpo del texto
10 Ana LABARTA, “La ʽalāma nazarí: una galería de au- de autorización del sultán y la ʽalāma
tógrafos reales”, p. 28. que valida el documento.
97

banos y rubricados por fedatarios, notarios o jueces– en momentos no sucesivos.


Los estudios de materiales llevados a cabo en este sentido han corroborado esta
hipótesis en relación con el uso de las tintas, y ratifican las conclusiones presen-
tadas en este catálogo tanto por la doctora Mártir Alario como por los doctores
Arias, Zenka y Zomeño en relación con la autenticidad de los documentos.

Así, el pergamino de Sa‘d (cat. 1) reúne cuatro actas relacionadas con la venta
de una propiedad del Patrimonio Real: en horizontal, la tasación de la finca, el
contrato de venta y la ratificación del sultán y, en vertical en el margen derecho,
la inscripción en el Registro de las Propiedades del Reino. Las imágenes obteni-
das en el infrarrojo cercano (SWIR) nos dejan constancia de las diferentes tintas
utilizadas para la redacción de cada uno de los actos jurídicos recogidos, así
como para la inscripción registral diferenciándose entre sí y con las firmas del
escribano, de los testigos, el juez y el sultán. [Fig. 8].

Del documento de Al-Zaghal (cat. 2) solo se conserva la parte final del texto de
ratificación de herencia. Las imágenes registradas con cámara multiespectral ra-
tifican el examen de visu, determinando la presencia de cuatro tintas diferentes:
una para el cuerpo del texto, otras para la ʽalāma y la firma del escribano, y una
cuarta para la anotación presente en el verso del documento. Sobre la compo-
sición, los análisis químicos apenas aportan información pues la acción de la hu-
medad ha provocado la disolución de gran parte de los elementos constitutivos
de las tintas no pudiendo determinar la naturaleza de los compuestos. [Fig. 9].

Fig. 9. Documento cat. 2. Izda: VISNIR a 699 nm. Dcha: SWIR a 1281nm.
98

Fig. 10. Documento cat. 3. Estudio de la tinta mediante imagen hiperespectral VISNIR.

Finalmente, destaca el caso del salvoconducto de Abū l-Ḥasan ‘Alī (cat. 3). En
esta ocasión, basmala, cuerpo del texto y ʽalāma presentan una clara coin-
cidencia en su respuesta ante las distintas longitudes de onda [Fig. 10] y
los resultados derivados de la aplicación de las técnicas de análisis químico
confirman la presencia cualitativa y cuantitativa de los mismos elementos y
compuestos.

Aún sin depurar los datos, podemos afirmar que tanto el documento cat. 1
como el documento de al-Zaghal (cat. 2) utilizan tintas diferentes para la re-
dacción de los distintos cuerpos de texto, las firmas de testigos o jueces y
las validaciones del sultán mientras que en el documento de Abū l-Ḥasan ‘Alī
(cat. 3) se ha identificado una única tinta en la que las diferencias de intensi-
dad vienen determinadas por la cantidad de materia y el grosor del cálamo
utilizado y no por diferencias cuantitativas ni cualitativas de los elementos que
la componen.
99

Prevención, conservación, restauración

A partir de la evaluación del estado de conservación se ha determinado el crite-


rio y los tratamientos más adecuados para su intervención.

Las actuaciones realizadas sobre el documento cat. 1, así como en el salvocon-


ducto documento cat. 3, han estado dirigidas desde la Universidad de Granada.
Las intervenciones sobre la restitución de propiedades del documento cat. 2 han
corrido a cargo de la empresa Hueco Conservación Documental.

El pergamino cat. 1 fue restaurado en 2004 con motivo de la Exposición Real


Chancillería de Granada. V Centenario. Entre las alteraciones que presentaba
destaca una importante infección biológica por microorganismos localizada en su
tercio inferior coincidiendo con uno de los pliegues originales que dio lugar a la
pérdida del texto en esta zona. Además, presentaba daños mecánicos en forma de
pérdidas de soporte en el borde derecho y en el pie así como numerosos pliegues
y deformaciones como consecuencia de los movimientos del pergamino en su
adaptación a las condiciones medioambientales y al paso del tiempo. La interven-
ción, tuvo carácter curativo. Tras su desinfección, se llevó a cabo una limpieza sua-
ve y mecánica de polución, la consolidación de la zona infectada mediante apresto
de gelatina y la eliminación de deformaciones mediante tensión por bordes. En la
actualidad se ha intervenido únicamente en la eliminación de deformaciones deri-
vadas del movimiento de la piel ante los cambios ambientales. [Fig. 11].

La intervención en el salvoconducto (cat. 3) se ha realizado en el año 2021, y el cri-


terio adoptado ha sido de mínima intervención. Como principales alteraciones des-
taca una mancha de humedad en el lateral derecho y pequeños orificios de costura
que testimonian el método de unión al expediente que lo contenía. Su materialidad
y el hecho de que dichas alteraciones no supusieran un peligro en la integridad del
documento ni significaran dificultad en su lectura limitaron la intervención reducién-
dose a la limpieza de polución y a la eliminación suave de pequeñas deformaciones.

La restauración del documento cat. 2 también se ha realizado en el año 2021.


Se inició con una limpieza mecánica mediante cepillado y se continuó con la
reintegración mecánica de las zonas perdidas. El tratamiento se completó con la
posterior aplicación de una reserva alcalina, consolidación con almidón y reinte-
gración cromática de injertos en la zona de pliegues y faltas interiores.
100

Fig. 11. Documento cat. 1


durante el proceso de eliminación
de deformaciones mediante tensión.
101

Catálogo de documentos
102

Cat. 1
1461, agosto, 18. [Granada].

Escritura de compraventa de una tienda en el zoco


de los tintoreros de Granada propiedad del sultán
Abū Naṣr Sa‘d al-Mustain bi-llah (i.e. Sa‘d).
(11 de ḏū al-qa‘da de 865 de la Hégira/18 agosto 1461).

Original, pergamino, 1 hoja, 219 x 473 mm., árabe.

ES.18087.ARCHGR/060CDTEX//Pergamino 303.
103
104

Recto

Cat. 2
1485, agosto, 21. [Granada].

El sultán Abū ʿAbd Allāh Muḥammad bn Sa‘d


(i.e. Al-Zaghal = Muhammad XIII) restituye las propiedades
que fueron del caballero ʽAlī al-Gata a sus herederos.
(9 de ša‘ban de 890 de la Hégira / 21 de agosto 1485).

Original, papel, 1 hoja, 196 x 124 mm., árabe.

ES.18087.ARCHGR/001RACH/060CDTEX//PA 10.
105

Verso
106

Cat. 3
1484, julio, 30. [Granada].

El sultán Abū-l-Ḥasan ʽAlī bn Sa’d (i.e. Muley Hacén)


otorga salvoconducto para el rescate de cautivos
a Fernando Suárez de Figueroa.
(6 de raŷab de 889 de la Hégira / 30 de julio de 1484).

Original, papel tintado, 1 hoja, 176 x 245 mm., árabe.

ES.18087.ARCHGR/001RACH/060CDTEX//PA 65.

Contenido en el pleito de 1590-1620 entre don Fernando Suárez de Figueroa con


el fiscal de su majestad y el concejo de Jerez de la Frontera sobre su hidalguía.

ES.18087.ARCHGR/001RACH//4853-001
107
108

Cat. 4
1555, mayo, 28. Granada.

Traslado romanceado y autorizado por el escribano


público Juan Rodríguez de la confirmación del privilegio
de señorío y jurisdicción de la alquería de Cázulas,
otorgada el 19 de diciembre de 1487 por el sultán
Abū ʿAbd Allāh Muḥammad (i.e. Boabdil = Muhammad XII).
(3 de muḥarram de 893 de la Hégira / 19 de diciembre de 1487).

Contenido en el pleito de 1541-1555 entre el concejo de la ciudad de


Almuñécar con don Juan de Ulloa, dueño de la villa de Cázulas y La Almijara,
sobre jurisdicción y términos.

Traslado notarial, papel, 2 hojas, 315 x 205 mm., tinta sepia, castellano.

ES.18087.ARCHGR/001RACH//0962-003
109
110
111

También podría gustarte