PRUEBAS
ENTRENANDO
FILOSOFIA
Laura Hernández, Salomé Zuluaga y Manuel Sastre.
INTRODUCCIÓN
En esta presentación enseñaremos las
preguntas que nos corresponden (45, 47, 63 y
64) y les brindaremos una visión critica y
analítica acerca de ellos, proporcionando
justificaciones con sus respectivos
argumentos.
PUNTOS CLAVE PARA
SOLUCIONAR LAS PREGUNTAS
1. Leer
2. Analizar
3. Inferir
4. Concluir
TEXTO PARA RESPONDER 45 Y 47
Guerra intestina del hombre entre la razón y las pasiones. Si no tuviera más que la razón
sin pasiones. Si no tuviera más que las pasiones sin razón. Pero, al tener lo uno y lo otro, no
puede estar sin guerra, pues no puede tener paz con lo uno sin tener guerra con lo otro.
Así, está siempre dividido y opuesto a sí mismo.
Esta guerra interior de la razón contra las pasiones ha hecho que los que los que han
querido tener paz se hayan dividido en dos sectas. Unos han querido renunciar a las
pasiones y llegar a ser dioses; otros han querido renunciar a la razón y llegar a ser
bestias. […] Pero no lo han conseguido ni unos ni otros, y la razón permanece siempre que
acusa la bajeza y la injusticia de las pasiones y que turba el reposo de los que se
abandonan a ellas. Y las pasiones están siempre vivas en los que quieren renunciar a ellas.
Tomado de: Pascal, B. (2009). Pensamientos. Madrid: España: Alianza: Editorial.
45.
La oración con la que finaliza el texto, “Y las
pasiones están siempre vivas en los que quieren
renunciar a ellas”:
A. Presenta nuevamente la pregunta
fundamental del texto.
B. Sintetiza la resolución del problema que
discute el texto.
C. Reformula la tesis que se sugiere al comienzo
del texto.
D. Resume uno de los problemas que plantea el
texto.
SOLUCIÓN
La oración con la que finaliza el texto, "Y las pasiones están siempre
vivas en los que quieren renunciar a ellas," esta resume uno de los
problemas que plantea el texto. Esta destaca la paradoja de que
aquellos que intentan renunciar a sus pasiones no pueden hacerlo
completamente, debido a que las pasiones siguen existentes en ellos.
Lo que refuerza la idea central del texto sobre la guerra interior
entre la razón y las pasiones, y cómo esta lucha es propia al ser
humano.
47.
Según el autor, el ser humano “siempre está dividido, en oposición
a sí mismo”. Una razón para quitarle fuerza a esta conclusión es
la siguiente:
A. El ser humano es un sujeto escindido que no logra jamás
armonizar sus propias pasiones con su razón.
B. Las pasiones, aunque estén inevitablemente presentes, pueden
ser gobernadas y controladas en su intensidad y duración por la
razón.
C. La razón no puede someterse y ser esclava de las pasiones si
se quiere que el ser humano realice su propia naturaleza.
D. No es posible que el ser humano renuncie a las pasiones de
forma definitiva, sin renunciar a su propia naturaleza.
SOLUCIÓN
La opción b es la que nos da una razón para quitarle fuerza a
la conclusión de que el ser humano "siempre está dividido, en
oposición a sí mismo". Esta opción sugiere que aunque las
pasiones están presentes, la razón puede ejercer control
sobre ellas, implicando así que no necesariamente el ser
humano está permanentemente dividido y en conflicto entre
razón y pasiones. La capacidad de la razón para gobernar y
controlar las pasiones ofrece una perspectiva más optimista y
equilibrada en comparación con la idea de conflicto constante
entre razón y pasiones que se presenta en el texto.
TEXTO PARA RESPONDER 63 Y 64
Aquí hay una pieza de razonamiento práctico:
Podemos elegir creer en la existencia a de un Dios (cristiano); podemos elegir no hacerlo.
Supongamos que elegimos creer. O Dios existe o no existe. Si Dios existe, todo está bien. Si
no, entonces nuestra creencia es un inconveniente menor: significa que hemos perdido un
poco tiempo en la iglesia, y quizá hayamos hecho un par de cosas que de otro modo no
hubiéramos querido hacer; pero nada de esto es desastroso. Ahora supongamos, por otro
lado, que elegimos no creer en la existencia de Dios. De nuevo, puede ser que Dios exista o
que no. Si Dios no existe, todo está bien. Pero si Dios sí existe, ¡vaya que estamos en
problemas! Nos espera mucho sufrimiento en el más allá; quizá por toda la eternidad si no
hay un poco de misericordia. Así que cualquier persona inteligente debería crecer en la
existencia de Dios. Es el único camino prudente.
El argumento es hoy por el general llamado “Apuesta de Pascal", en honor al filósofo del
siglo XVII Blaise Pascal, quien lo utilizó primero.
Tomado de: Priest, G. (2000). Una brevísima introducción a la lógica. Oxford: Oxford
University Press.
63.
A partir del enunciado "cualquier persona
inteligente debería creer en la existencia de
Dios", se puede concluir lo siguiente:
A. Las personas que no son inteligentes no
deben creer en
Dios.
B. Si yo soy una persona inteligente, debería
creer en Dios.
C. Cualquier persona creyente es inteligente.
D. Algunas personas no creyentes deberían
ser inteligentes.
SOLUCIÓN
Al terminar la lectura debemos pasar a través de un proceso
inferencial, entonces gracias al fragmento se puede concluir que
“cualquier persona inteligente debería creer en la existencia de
Dios”, gracias a que en la lectura se encuentra explícita la opción
de respuesta “B”.
64.
Al final del texto, el autor emplea la expresión
"así que" para
A. expresar la premisa central del argumento
Pascal.
B. indicar la conclusión central del argumento
de Pascal.
C. aclarar el argumento de Pascal.
D. formular el argumento de Pascal.
SOLUCIÓN
La expresión "así que" al final del texto
se utiliza para indicar la conclusión
central del argumento de Pascal. Por lo
tanto, la respuesta correcta es la opción
B: "indicar la conclusión central del
argumento de Pascal".
GRACIAS
POR TU
ATENCIÓN
10A FILOSOFÍA