Desvío Provisional de Ríos
Desvío Provisional de Ríos
1. GENERALIDADES
En la construcción de una presa en el cauce de un río, y particularmente para efectuar los trabajos de
excavación y hormigonado de los cimientos de la misma, hay que proceder previamente al desvío de la corriente,
protegiendo la zona de trabajo contra la entrada del agua con presas rudimentarias denominadas ataguías, y
desagotar el recinto comprendido dentro de éstas, donde se emplazarán las obras. Los trabajos de desvío e
interrupción de la corriente alcanzan a menudo una importancia análoga a la de otros aspectos del
aprovechamiento, pudiendo darse el caso de que lleguen a constituir el rubro más importante de su presupuesto.
Se debe lograr una apropiada coordinación del proyecto de desvío y del plan de construcción de forma tal
que las estructuras para manejar las crecidas estén terminadas antes de la estación en que éstas se producen, o que
la construcción de la presa esté adelantada hasta un punto tal que su inundación y sumergencia no le produzcan
daños.
El proyecto de una presa que se va a construir a través del cauce de una corriente debe tomar en cuenta la
derivación del gasto de la corriente a un lado o a través del emplazamiento de la presa durante el período de la
construcción. El caudal del río se puede desviar por una parte del cauce que se deja fuera del recinto estanco
durante la primera fase de las obras, o en los casos en que el cauce es más estrecho, por un canal o un túnel que se
construyen lateralmente al cauce, según veremos más adelante (Figura 1).
Una ataguía es una presa temporaria que se usa para derivar la corriente o para encerrar una área al abrigo
de la corriente cuando las construcciones deben hacerse por debajo del nivel de las aguas. Generalmente las
ataguías se construyen con materiales de obtención fácil, tales como los escombros de excavaciones o también con
cajones de madera o de hormigón rellenados con tierra.
Las principales consideraciones a tener en cuenta cuando se planea una ataguía son: suficiente altura,
seguridad durante el tiempo que serán usadas y facilidad para su remoción. La altura debe ser tal que la ataguía no
pueda ser sobrepasada por las aguas altas durante el período en que son necesarias.
Cuando resulte inevitable que la ataguía sea sobrepasada, deben tomarse los recaudos necesarios para
posibilitar el desagote y la limpieza del recinto que resultó inundado en cada crecida. Además, deberá asegurarse
que la erosión provocada por el agua que la sobrepasa no ponga en peligro la estabilidad de la ataguía. Una
solución usual es inundar el recinto estanco antes que el agua vierta por encima de la ataguía, para lo cual hay que
dejar en éstas las necesarias aberturas controladas con cierres. El momento oportuno para inundar o no un recinto
es una decisión difícil para el constructor. Si lo hace antes de tiempo pierde posibilidades de trabajar y si lo hace
tarde puede poner en peligro toda la obra. Un proyecto correcto debe considerar las remociones de equipo, etc., los
salvamentos y otros factores. Al comparar los costos para un plan de desvío hay que tomar amplias previsiones
para el desagote del área de construcción, tomando en cuenta el carácter de la ataguía y del lecho del río.
La construcción de las ataguías se cuenta entre los trabajos de desvío del río que necesitan una gran
velocidad de ejecución para aprovechar los períodos en que se presentan los caudales bajos (estiaje).
La selección del método más adecuado para manejar los caudales del río durante la construcción es
importante para que el costo de la presa resulte económico.
Para elegir el sistema de desvío más adecuado y resolverlo eficazmente deben tenerse en cuenta, entre
otros, los siguientes factores:
3) Método de desvío.
Cada sitio de emplazamiento presenta características propias: el cauce del río puede ser estrecho y
profundo, o ancho y poco profundo, o bien una combinación de ambos. El espesor de la cubierta aluvional varía
sensiblemente de un punto a otro del emplazamiento, debiendo necesariamente ser conocidas estas variaciones. La
geología y la topografía de la zona, así como los materiales disponibles, constituyen factores determinantes para la
elección del esquema del desvío. Por ejemplo, la meteorización profunda de la roca de los faldeos puede obligar a
descartar la solución en túnel. El desvío por uno o más túneles resulta compatible solamente con la disponibilidad
de una adecuada cubierta de roca.
Los registros de los caudales de la corriente proporcionan la información más segura con respecto a las
características del curso de agua y deben consultarse siempre que se pueda disponer de ellos. Según el tamaño de
la cuenca y su situación geográfica, las crecidas en una corriente pueden ser el resultado de los deshielos, de
lluvias periódicas, o de tormentas aisladas. Debido a que los escurrimientos de cada una de estas fuentes tienen sus
gastos máximos y sus períodos de aguas mínimas en diferentes épocas del año, la naturaleza del escurrimiento
influirá en la selección del sistema de desvío.
Por lo general, no es económicamente posible hacer un proyecto para desviar la mayor crecida que haya
ocurrido o que se pueda suponer que ocurra en el emplazamiento y, por lo tanto, la decisión será usar una menor.
Esto trae aparejado el problema de estudiar cuál es el riesgo que se produce con el sistema de desvío que se
pretende utilizar.
En el caso de una presa de tierra, en la que quedan expuestas grandes áreas de la fundación y la
excavación de la estructura, o cuando el rebasamiento del terraplén en construcción puede producir serios daños o
la pérdida de la obra parcialmente terminada, la importancia de eliminar el riesgo de inundación es relativamente
grande. Este aspecto no es tan importante en el caso de una presa de hormigón porque el agua de las crecidas
puede, si la situación de las obras auxiliares lo permite, rebasar la presa con poco o ningún daño.
Al elegir la crecida que debe usarse en los proyectos de desvío, se debe tomar en cuenta lo siguiente:
(1) Cuánto tiempo durará la construcción de la obra, para determinar el número de estaciones en las que
se producen crecidas.
(2) El costo de los posibles daños a la obra completa o todavía en construcción si se inundara.
(3) El costo de los retrasos para completar la obra, incluyendo el de obligar al equipo del contratista a
permanecer ocioso mientras se reparan los daños producidos por la crecida, que puede llegar a ser de un año si se
pierde el estiaje.
(4) La seguridad de los trabajadores y posiblemente la seguridad de los habitantes aguas abajo, en el caso
de que la falla de la obra de desvío produzca inundaciones extraordinarias.
Después de que se hayan analizado estos factores, se puede comparar el costo de aumentar las obras de
protección para manejar crecidas progresivamente mayores con el costo de los daños resultantes si estas crecidas
ocurrieran sin aumentar las obras de protección, teniendo en cuenta en ambos casos la probabilidad de ocurrencia
de los daños.
Luego se hará un estudio económico para determinar la magnitud del riesgo a adoptar. Sería muy oneroso
dimensionar las obras de desvío para el caudal máximo previsible en un curso y que sólo podría esperarse una vez
en un largo número de años. Tampoco resultará conveniente que el caudal desviado sea muy pequeño, con peligro
de frecuentes inundaciones en la zona de trabajo, que podrían rellenar las excavaciones realizadas, arrastrar o
inundar instalaciones y maquinaria, a lo que se añadiría la falta de trabajo durante la inundación y un retraso
general, que en conjunto podrían representar un costo mayor que el que sería preciso para hacer más amplias las
instalaciones de desvío.
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En resumen, la elección del caudal a desviar es un problema económico en el que intervienen el costo de
las ataguías y canales de desvío frente al costo de los desagotes y de los daños producidos por las posibles
inundaciones, cuya frecuencia en los distintos meses se deducirá de la estadística de caudales. Dicha estadística
nos indicará asimismo los meses en que conviene retirar la maquinaria pesada y los meses en que la probabilidad
de crecidas aconseje interrumpir los trabajos en la zona.
El método o sistema más conveniente para desviar las crecidas durante la construcción depende de
factores tales como: la magnitud de la crecida que se va a desviar; las características físicas del emplazamiento; el
tipo de presa que se va a construir; la naturaleza de las obras auxiliares, como el aliviadero, conductos forzados u
obras de toma, y la probable secuencia de las operaciones de construcción.
Teniendo en cuenta dichos factores se debe elegir el método óptimo, considerando su viabilidad, costo y
los riesgos respectivos.
El número de fases o etapas de las obras de desvío quedará determinado por el plazo de construcción de
la presa, la capacidad de descarga del desvío, la máxima crecida prevista y la disposición de las estructuras que
integran la construcción.
Algunas presas de escollera han sido construidas de modo que las crecidas pudieran desbordar el
pedraplén parcialmente construido.
Contando con un adecuado diseño, un terraplén en construcción admite el paso de una corriente de agua
por encima sin sufrir daños de consideración. Puede lograrse que el caudal desbordado alcance un valor máximo
mediante la uniformización de su tirante en el coronamiento, y protegiendo a este último y al talud de aguas abajo
con mallas de acero fijadas con anclajes y cables, disposición que deberá ir acompañada con una disminución de la
pendiente del talud así protegido. Habrá que tomar en consideración, además, a la diferencia de altura entre el
coronamiento temporario del terraplén y el nivel del río aguas abajo de la presa. Este tipo de operación podrá
resultar factible durante el paso de la primera crecida, pero entrañará un riesgo demasiado grande de daños muy
severos y hasta de destrucción total del terraplén, si se lo aplica durante la segunda crecida o las subsiguientes.
Las obras emplazadas sobre grandes ríos han sido ejecutadas habitualmente mediante la canalización de
la corriente dentro de su cauce, formándose el recinto sobre una parte del lecho, lo que posibilita la construcción
de una parte de la estructura de hormigón. Se retira luego la ataguía para permitir que la corriente pase a través de
la estructura parcialmente construída. Se encierra luego con otra ataguía la parte restante del cauce, formándose así
un segundo recinto que posibilita la construcción de los otros tramos de la estructura.
En ciertos casos el hidrograma de crecidas permite construir la ataguía de forma de generar dos recintos,
uno de los cuales se dimensiona con una altura superior a la de la máxima crecida prevista, y el otro con una altura
inferior, susceptible de ser desbordado en épocas de crecidas. Este programa admite ciertas interrupciones
parciales de los trabajos de construcción, limitadas sin embargo a los períodos de crecidas, más el tiempo
necesario para el desagote y limpieza del recinto inundado.
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En azudes y presas situados en ríos caudalosos, con central a pie de presa, el desvío del río se hace en
varias etapas, cerrando parte del cauce contra una de las laderas por una ataguía continua, mientras se deja pasar el
agua por el resto del cauce. La obra en este primer recinto se acondiciona para dejar pasar sobre ella las aguas en
la segunda fase de la obra, en la que se remansa el río mediante ataguías que cierran la parte del cauce que
anteriormente se dejó libre. Finalmente se cierran mediante tableros los huecos dejados en la obra de hormigón,
completando esta zona hasta su forma definitiva. Como ejemplo de este caso se encuentra la presa de Salto
Grande, ubicada en el valle inferior del río Uruguay. Los desagües habilitados en la presa, para paso de agua en la
segunda etapa de construcción, deben quedar provistos de recatas para paso de compuertas o de marcos fijos para
apoyo de estas, a fin de que, cerradas y a su abrigo, puedan hormigonarse rápidamente dichos vanos (Figura 10).
Si el valle es estrecho, el desvío de las aguas se practica por medio de uno o dos túneles, que partiendo
de agua arriba de la ataguía y atravesando inferiormente la roca de las márgenes, conducen las aguas agua abajo de
la ubicación de la presa, y de una segunda ataguía que evita el retroceso de aquellas. Estas galerías pueden ser
utilizadas después como desagües de fondo definitivos. La capacidad de estos desagües está determinada por su
sección transversal y por la velocidad que desarrolla el agua al atravesarlos, la cual depende de la carga hidráulica
actuante. De modo que, aumentando la altura de la ataguía, se conseguirá que crezca la capacidad. La solución de
desvío de aguas por galerías es cara. Conviene que estas queden a bastante profundidad en la roca de los estribos,
para que los explosivos no quebranten la del apoyo de la presa, y hay que usar éstos con prudencia, de todos
modos, para evitar dicho daño. Como ejemplo de este caso tenemos la presa de Alicurá sobre el río Limay (Figura
11).
Cuando el valle no es suficientemente ancho para adoptar la primera solución y el caudal a desviar en
estiaje es escaso, se puede proceder encauzando las aguas, por medio de ataguías, hacia un canal metálico o de
hormigón armado que pase por encima del área de ubicación de la presa.
Para desviar las corrientes durante la construcción es normal que se utilice uno o una combinación de los
siguientes medios:
* derivaciones a diferentes niveles sobre los lechos superiores de los bloques de construcción de una
presa de hormigón.
Con frecuencia, los conductos de las obras de toma se hacen de capacidad suficiente para desviar el gasto
de las crecidas.
Generalmente no es posible hacer trabajos importantes en las fundaciones en los cañones angostos hasta
que se deriva la corriente. En esta situación, un túnel puede resultar el método más factible de derivación ya sea
para una presa de hormigón o de tierra. El curso de agua se desvía a un lado del área de construcción por túneles
en una o en ambas laderas (Figura 1). Si en el proyecto figuran vertederos u obras de toma en túnel, generalmente
resulta económico utilizarlos en el plan de desvío. Si la porción de aguas arriba del túnel permanente queda por
encima del nivel del cauce, se puede hacer una entrada temporal para hacer una derivación al nivel de la corriente
(Figura 12).
Las obras de toma para las presas de tierra exigen con frecuencia la construcción de un conducto que
puede utilizarse para el desvío durante la construcción de la presa.
agrietamiento del terraplén debido a los asentamientos diferenciales. Con los taludes tendidos se obtiene también
una buena unión entre el terraplén construido con anterioridad y el material que se va a colocar. El desvío se hace
a través de la abertura en la presa hasta que se haya avanzado lo suficiente en la terminación del terraplén y en las
obras auxiliares, para que las crecidas puedan pasar con seguridad a través del aliviadero parcial o completamente
terminado. Entonces se puede cerrar la abertura del terraplén.
El método de desvío por etapas sobre los lechos superiores de los bloques alternados de la construcción o
por conductos de derivación, en una presa de hormigón, requiere el cambio de la ataguía de un lado a otro del río
durante la construcción. Durante la primera etapa, el gasto se limita a una porción del cauce, mientras que la presa
se construye hasta una elevación segura en el resto del canal. En la segunda etapa se desvía la ataguía y la
corriente se lleva sobre bloques bajos o a través de conductos de derivación en la sección construida de la presa,
mientras que el trabajo prosigue en la porción de la presa sin construir. Luego se termina hasta su altura final,
haciendo finalmente la derivación por el aliviadero, por las tuberías de presión, o por los desagües permanentes.
En la gran mayoría de los esquemas de desvío intervienen obras de cierre denominadas ataguías. Una
ataguía es una presa o barrera provisional que se usa para derivar la corriente o para encerrar un área durante la
construcción. El proyecto de una ataguía adecuada incluye el aspecto económico de su construcción. Cuando el
programa de construcción es tal que los trabajos de la fundación se pueden ejecutar durante el estiaje, el uso de
ataguías puede ser mínimo. Cuando las características del curso son tales que no resulta práctico lo anterior, la
ataguía debe proyectarse de manera que no solamente sea segura, sino además de la altura óptima. Para determinar
la altura a la que debe construirse una ataguía, es necesario hacer un estudio económico de la altura de la ataguía
en comparación con la capacidad de las obras de derivación, incluyendo el estudio de tirantes de la crecida de
proyecto en el desvío, especialmente cuando la obra de toma que es necesario construir es pequeña. Se debe tomar
en cuenta también la altura máxima a la que es posible construir la ataguía sin invadir el área que va a ocupar la
presa. Además, en el proyecto de la ataguía se debe tomar en consideración el efecto que la excavación de la presa
y su desagüe puede tener en su estabilidad, incluyendo su remoción, gastos recuperables y otros factores.
Generalmente las ataguías se construyen de materiales que se puedan conseguir en el lugar. En algunas presas de
tierra las ataguías pueden incorporarse al terraplén principal. En estos casos la economía es doble, por un lado se
reduce el volumen del material requerido por el terraplén y por otro se evita el retiro de la ataguía cuando ya no se
necesita.
Algunas ataguías se hacen con tablestacas de acero o de madera que se hincan formando paredes o celdas
que se rellenan con tierra o materiales impermeables para conseguir su estabilidad y evitar que el agua las
atraviese. También resulta apropiado el uso de ataguías formadas por tablestacas cuando la corriente es veloz o el
área de trabajo debe ser confinada, especialmente cuando el plan de desvío consiste en varias etapas sucesivas.
En algunos casos se ha recurrido al sistema de congelar artificialmente materiales locales húmedos para formar
una ataguía. Las condiciones locales, planes y limitaciones de espacio deberán ser estudiados en relación con el
tipo de ataguía que será elegida.
Es una costumbre generalizada hacer responsable al contratista del desvío del curso durante la
construcción de la presa y obras auxiliares. Esta obligación debe definirse en párrafos especiales en las
especificaciones que describen las responsabilidades del contratista y le informen de las medidas, si se han tomado
algunas en el proyecto, para facilitar la construcción. Generalmente, en las especificaciones no se indica la
capacidad de la obra de desvío, ni los detalles del método de derivación que debe usarse, pero se incluirán
hidrogramas construidos con los registros de los caudales de la corriente, si se tienen. Además, generalmente las
especificaciones estipulan que el plano del desvío que proponga el contratista queda sujeto a la aprobación del
comitente.
En algunos casos, como en la construcción de una presa de hormigón del tipo de gravedad en un valle o
cañón ancho, el esquema completo de derivación puede ser dejado en manos del contratista, con el propósito de
que, permitiéndole elegirlo, se obtenga una reducción de precio en su cotización.
En otros casos, como por ejemplo cuando hay que construir una presa de arco en un cañón muy estrecho,
el esquema de ataguías y túneles debe ser rígidamente especificado porque aquí las consecuencias - pérdidas de
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vidas y de bienes - podrían ser muy graves, si una ataguía construida a entera responsabilidad del contratista
llegara a fallar.
Análogamente, cuando los desvíos son difíciles, puede resultar económico al comitente asumir la
responsabilidad del proyecto de la derivación.
Si el comitente asume la responsabilidad del sistema de desvío, es importante que éste sea práctico en
todos sus aspectos, y compatible con la habilidad y capacidad probables del equipo de construcción del contratista.
Para este caso se ha adoptado la disposición de túnel de desvío por una de las márgenes, conforme se
indica en la figura 1. El recinto de construcción de la presa quedará constituido por las ataguías a1 y a2, aguas
arriba y aguas abajo respectivamente del sitio elegido para el emplazamiento de la obra.
Además de crear el recinto estanco, la ataguía a1 tiene por finalidad elevar las aguas del río y lograr su
derivación por el túnel.
La ataguía a2 completa el cierre del recinto, evitando que las aguas restituidas al río por el canal de salida,
inunden por retroceso la zona de trabajo.
Al quedar cerrado el cauce del río por la construcción de la ataguía a1, se producirá un embalse aguas
arriba de su emplazamiento. Los niveles del mismo serán variables con el tiempo, resultando determinados en
cada momento por el caudal natural aportado y el caudal descargado por el túnel.
El conocimiento de la configuración topográfica del valle del río permitirá determinar los valores de la
relación entre la cota del pelo de agua (en metros) y el volumen acumulado (en hm3) del embalse formado por la
ataguía a1 (Fig. 2), relativamente pequeño en comparación con el que formará la presa principal. Esta relación es
usualmente expresada como una función del tipo V = a ( h - h0 )^b , siendo a, b, h0 constantes que surgen del
ajuste a los datos disponibles.
Una vez adoptado el hidrograma de crecida que servirá de base para el diseño de las obras de desvío, será
necesario determinar los valores más convenientes de altura de ataguía a1 y de diámetro del túnel, tanto desde el
punto de vista técnico como del económico. A mayor diámetro del túnel se necesitará menor altura de la ataguía y
viceversa. Se trata por consiguiente de arribar a una solución de compromiso que tome en consideración los
factores técnicos y económicos concurrentes al caso analizado.
En cuanto a la ataguía de aguas abajo, sus dimensiones resultan, por lo general, considerablemente
inferiores a la de aguas arriba.
Con respecto a la adopción de la crecida de diseño, será conveniente aclarar que los caudales máximos
elegidos resultarán de la evaluación de los riesgos consiguientes: a menores inversiones en volúmenes de obras de
desvío corresponderán mayores riesgos. Pero en cualquier caso, el período de recurrencia de la crecida de diseño
para las obras de desvío será considerablemente inferior al adoptado para el proyecto de la presa.
Para proceder a la elaboración del proyecto de las obras de desvío, es necesario disponer de la siguiente
información básica:
a. Estudio del régimen hidrológico del río. Adopción de la crecida máxima. Caudal del río al iniciarse la crecida
de proyecto, forma y duración de la misma, pico instantáneo máximo.
c. Planialtimetría de la traza del túnel. Cotas de solera en embocadura y salida. Longitud y pendiente de la
conducción.
d. Naturaleza geológica de las márgenes y del subálveo. Si la roca es aflorante o no; en este último caso, espesor
de la cubierta aluvional. Si la roca no aparece hasta una profundidad razonable, naturaleza de los materiales
sueltos existentes. Geología general de la traza del túnel; accidentes geológicos.
e. Curva de capacidades del embalse a crear con la ataguía de aguas arriba (relación entre la altura sobre el pie de
la ataguía y el volumen embalsado).
A los fines de la realización del Trabajo Práctico se darán por conocidos algunos de los datos, cálculos y
determinaciones que en cada caso real resultaría necesario obtener. En particular:
4.1. Supondremos estudiado el régimen hidrológico del río, conocidos los valores de sus crecidas ordinarias y
adoptado el hidrograma de crecida, con su duración y el valor del pico máximo (Curva de caudales afluentes Qa =
f(t)), así como el caudal de régimen del río qa, o caudal de base inmediatamente antes de iniciarse la crecida.
4.2. Se dispone de la curva de superficie-cota del embalse generado por la ataguía de aguas arriba,
determinada sobre la base de una adecuada planialtimetría, que permite obtener la relación: alturas - volúmenes
embalsados (Curva Ve = f(h)).
4.3. En el caso en que la fundación se realiza sobre roca, generalmente resulta necesario realizar algún tipo de
tratamiento a esta última. Casi siempre son necesarios algunos trabajos de excavación de materiales sueltos
inapropiados y de saneamiento de la roca de fundación. Además la fundación se presenta por lo general con
discontinuidades, alternancia de distintos tipos de materiales, fallas geológicas, fracturas y diaclasamientos, que
hacen necesaria la realización de un tratamiento previo, y a veces posterior, consistente en inyecciones de
impermeabilización que dan a la estructura las requeridas condiciones de estanqueidad y seguridad.
Cuando la ataguía se funda sobre materiales permeables, tal circunstancia puede obligar a ejecutar una
pantalla de impermeabilización, o a llevar el núcleo impermeable de la ataguía hasta el terreno firme o compacto
para asegurar el cierre y evitar filtraciones. Frecuentemente resulta necesario realizar cortinas de inyecciones o de
tablestacados para la impermeabilización de las fundaciones, entendiendo que su valor para un mismo
emplazamiento de cierre es función de la altura de retención del agua embalsada.
4.4 Supondremos que el cuerpo de las ataguías será de materiales sueltos, de tipo homogéneo.
En la realidad, cuando se trata de ataguías de este tipo, lo corriente es construir un núcleo central
impermeable de suelos plásticos que se profundizan hasta el manto impermeable subyacente, cuando este no se
encuentra a mucha profundidad, o en caso contrario, construyendo una cortina de inyecciones que completa el
cierre, o un tablestacado metálico que cumple iguales funciones, cubriendo dicho núcleo central con los llamados
“espaldones” de aguas arriba y aguas abajo, formados con materiales sueltos del lugar.
Adoptaremos sin otro análisis, los taludes del perfil transversal y el ancho de coronamiento de la ataguía.
Deberá preverse en cada caso que el nivel máximo que alcancen las aguas contra la ataguía se encuentre
un metro por debajo de su cota de coronamiento.
El volumen de los materiales aptos colocados y compactados, se calculará por el método que resulte más
apropiado (Simpson, promedio de áreas de trapecios, etc.).
El costo de la ataguía de aguas arriba para cada una de las cotas de coronamiento obtenidas, se
determinará aplicando a su volumen el precio unitario fijado como dato del problema, en el cual se encontrarán
prorrateados los eventuales costos de los trabajos mencionados en el punto 4.3.
4.5 El costo de la ataguía de aguas abajo surgirá a partir de la determinación de su volumen, teniendo en
cuenta que su altura debe ser la suficiente para impedir el ingreso del agua al recinto desde el sector de aguas
abajo.
4.6 Con respecto al túnel de desvío, supondremos que su emplazamiento y su traza han sido estudiadas en
función de las condiciones topográficas y geológicas reinantes, de la ubicación de la presa principal y de la
posibilidad de su utilización futura como obra complementaria. Será de sección circular y su pendiente será dada
como dato. La longitud de la conducción dependerá básicamente de la ubicación y tamaño de las ataguías de aguas
arriba y de aguas abajo.
4.7 Para cada diámetro útil del túnel que se verifique, será necesario fijar el espesor del revestimiento de
hormigón. Hay una cierta relación empírica entre el espesor del revestimiento y el diámetro del túnel, pero en la
realidad cada caso debería ser estudiado en particular, considerando las condiciones geológicas, carga hidrostática
que deberá soportar, etc. Se adoptará e = D/10.
Los costos de la conducción se calcularán considerando los volúmenes de excavación subterránea en roca
y los volúmenes de hormigón de revestimiento, aplicando luego los respectivos precios unitarios fijados como
datos del problema.
La solución del desvío provisional de un río mediante conducciones laterales no siempre implica la
ejecución de un solo túnel, a veces es técnicamente necesario y económicamente conveniente construir más de
uno. En este trabajo práctico supondremos que se requiere la construcción de un solo túnel.
Las cotas de la solera en la embocadura de entrada del túnel y del apoyo de la ataguía surgirán de la
topografía.
La sección será circular y el túnel funcionará como canal a pelo libre con un tirante variable h’, o como
túnel a presión con la carga variable en la entrada h”. Obviamente los valores h’ y h” variarán según el caudal
aportado por el río.
Si h´ es menor a aproximadamente 1,2 D y la salida del túnel funciona libre ( nivel de restitución por
debajo de D/2 ), es esperable que el funcionamiento sea a pelo libre.
Cuando la conducción funciona a pelo libre se aplica la ecuación de Chezy-Manning, según la cual:
1 2 1
U Rh 3 i 2
n
2 3 12
Qe Rh i
n
8
D Q
1
Qe n D 3i 2
1 8
As.c. f h e As.c.
i 2D 3 n
U '2 U2 U2 (U 2 U 2 ) U2
h' h he h Ke h 1 Ke *
2g 2g 2g 2g 2g
(Q / ) 2
h' h 1 Ke *
2g
donde:
(U 2 U ' 2 )
he Ke * , pérdida a la entrada. Para bordes redondeados: Ke = 0,1.
2g
U2
hv , altura de velocidad
2g
Funcionamiento a presión.
Con h' superior a aproximadamente 1,2 D, el túnel trabajará como conducto a presión, debiéndose utilizar
las fórmulas o ábacos correspondientes.
Para el cálculo del gasto erogado por el túnel para h" 1,2D-D/2, o sea trabajando como conducto a
presión, se puede aplicar lo siguiente:
Se supone que la descarga no está perturbada (nivel a la salida inferior a la del eje del túnel en esa
posición.
U2 L U2 U2 L U2 U2
H h"i * L Ke * f * * Ke f * 1 * C*
2g D 2g 2g D 2g 2g (1)
U2
he Ke *
2 g , pérdida a la entrada. Para bordes redondeados y pared vertical Ke=0,1.
L U2
hf f * *
D 2 g , pérdida por fricción según Darcy-Weisbach. En la misma, f = f (Re, D/k). Para
nuestro caso tendremos régimen turbulento y adoptaremos una rugosidad equivalente de k = 0,001 m ( valor
medio para revestimiento de hormigón ). Como control deberá verificarse el f así obtenido tomando = 10^-6
m2/seg en el número de Reynolds ( R = U*D/ ).
U2
hs
2 g , pérdida a la salida, que hemos supuesto libre.
De la expresión (1), despejando la velocidad U y multiplicando por el área de la sección se tiene el gasto:
Q = Ω 2 g H / C = Ω 2 g ( h" + i * L ) / C = f (h").
Se han despreciado otras pérdidas, como por ejemplo las producidas en las curvas, que también por tener
un régimen turbulento, se expresan en función de la energía cinética, (hc = Kc U^2/2g) donde el coeficiente Kc se
puede obtener en función de la brusquedad y magnitud del cambio de dirección. Lo mismo para los cambios de la
sección transversal con transiciones más o menos suaves, tramos con válvulas o compuertas, etc.
Al aumentar el nivel del agua embalsada, en cierto momento el túnel dejará de funcionar como canal a
pelo libre y pasará a funcionar como conducto a presión. Representando en un sistema de coordenadas la curva de
caudales descargados Qe = f (h) Fig. 6, se observará que en un determinado instante tendremos, para una misma
abscisa, dos valores distintos de la ordenada, es decir que se produce una alteración en la continuidad de la curva.
En este trabajo no se tendrá en cuenta tal singularidad y se unirán los dos tramos de la curva con un trazo continuo.
Para cada uno de los diámetros de túnel fijados para el cálculo, se deberá determinar la correspondiente
curva de caudales evacuados: Qe = f (h).
Sobre la base de los datos y determinaciones consignadas precedentemente, y adoptadas las curvas de
caudales de crecida Qa = f (t), de volúmenes embalsados por la ataguía Ve = f (h), y determinada para cada
diámetro de túnel su capacidad de descarga, curva Qe = f (h), quedan por determinar las dos curvas siguientes:
La obtención de la primera curva permite determinar el caudal máximo que evacúa el túnel, y por lo tanto
la atenuación producida y su desplazamiento en el tiempo, con respecto a la ocurrencia del pico máximo de la
crecida considerada.
Asimismo, la segunda curva, al permitir conocer las variaciones en el tiempo de los volúmenes
embalsados por la ataguía, lleva a la determinación del máximo embalse, y con la ayuda de la curva Ve = f (h), a
la determinación de la altura máxima alcanzada.
Este último dato permite fijar la altura H que es necesario dar a la ataguía con la revancha de guardia de
un metro que habíamos preestablecido.
Para realizar dichas determinaciones se pueden usar distintos métodos. Veremos un método gráfico y un
método analítico.
A los efectos de visualizar cómo se desarrolla el fenómeno en el tiempo se deberán trazar en un mismo
gráfico de coordenadas las curvas de caudales y volúmenes embalsados en función del tiempo, determinadas por
uno de los dos métodos que se proponen, para cada uno de los diámetros considerados.
Una vez que han sido determinadas las curvas Qe = f (t) y Ve = f (t), se pueden realizar las siguientes
verificaciones:
a. La curva de caudales efluentes Qe = f(t) alcanza su máximo valor cuando corta a la curva del
hidrograma de crecida Qa = f (t).
b. El área encerrada por las curvas Qa = f (t) y Qe = f (t), multiplicada por las escalas de caudal y de
tiempo es igual al incremento del valor de la curva de volúmenes embalsados Ve = f (t) multiplicado por la escala
de volumen.
c. El máximo valor de Ve = f (t) se cumple en el mismo instante que se registra el máximo caudal
evacuado Qe = f (t). O sea que el máximo gasto por el túnel corresponde al instante de altura máxima en el
embalse.
En los cálculos de volúmenes y costos de la ataguía a1, según las distintas alturas, se aplicarán los
métodos que se consideren más adecuados. Para cada una de las alturas H de ataguía determinadas se computarán
los volúmenes de obra y los respectivos costos totales aplicando el precio unitario fijado como dato del problema.
En los cómputos de excavación en roca y revestimiento de hormigón del túnel, se adoptará un espesor de
revestimiento de un décimo del diámetro. Análogamente, para cada diámetro de túnel y correspondiente espesor
de revestimiento, se calcularán los respectivos volúmenes y se aplicarán los precios unitarios fijados como datos
del problema, tabulándose los resultados.
En un gráfico de coordenadas, indicando en las abscisas el diámetro del túnel, y en las ordenadas los
costos de construcción, es posible trazar las curvas de costos totales de ataguía y túnel, cuya suma representa la
curva de costos totales del desvío, en la cual se podrá elegir el diámetro óptimo de la conducción.
Suponemos construidas las obras de desvío, ataguías y túnel, y el sistema funcionando con un caudal
relativamente pequeño, qa, caudal de base, anterior a la llegada de la crecida.
Conocidas las curvas Qa = f (t), Ve = f (h) y Qe = f (h), se pueden calcular gráficamente las restantes Qe
= f (t) y Ve = f (t), y se deducen de esta última las alturas alcanzadas por el embalse hasta el valor máximo de h,
que permite definir la altura máxima necesaria de la ataguía de aguas arriba:
Se divide la curva Qa = f (t) en intervalos de tiempo, que pueden o no ser iguales y se reemplaza la curva
continua y variable de aportes por otra escalonada equivalente.
Para hallar el volumen inicial del embalse Ve = f (t) cuando el caudal de base aportado es qa, se traza una
horizontal hasta cortar a la curva Qe = f (h) en el punto A (Fig. 6); por éste una vertical hasta la curva Ve = f (h) en
el punto B, y finalmente otra horizontal por B hasta determinar el punto C.
Al producirse la crecida representada por la curva Qa = f (t), parte del volumen aportado queda retenido
en el embalse y el resto es evacuado por el túnel. Hay un aumento gradual de la cota del embalse y un aumento
gradual del caudal efluente. Después de producirse los valores máximos de caudal efluente y de volumen
embalsado, los valores decrecen progresivamente.
Suponiendo conocidas las curvas Qa = f (t) y Qe = f (t) y la curva de volúmenes embalsados Ve = f (t) es
posible establecer la relación:
dVe = Qa dt - Qe dt
dVe = ( Qa - Qe ) dt Ve = ( Qa - Qe ) dt
Por el punto Ve4 trazamos la tangente a la curva de volúmenes embalsados, o sea dVe4/dt4. Esta tangente
forma un ángulo con la horizontal.
A su vez, por el punto Qa4, trazamos una horizontal que cortará a la paralela a la tangente mencionada
que parte de Qe4 en el punto T4.
Además:
Luego:
Como las escalas de volumen, de caudal y de tiempo son constantes, resulta que también el segmento
(Qa4- T4) es una CONSTANTE.
Para la construcción de las curvas Qe = f (t) y Ve = f (t) se procede por tanteos. En la figura 6 suponemos
trazadas dichas curvas, por ejemplo, hasta el instante t3, y queremos continuarlas para el momento siguiente, t4.
Probamos con un punto Qe4 aislado, al que suponemos perteneciente a la curva de caudales efluentes Qe
= f (t) en el instante t4.
Por Qa4 trazamos una horizontal Qa4-T4 = CONSTANTE, segmento cuya longitud surge de la relación
entre las escalas de volumen, de caudal y de tiempo adoptadas para confeccionar el gráfico.
Por Qe4, que suponemos correctamente ubicado, trazamos una horizontal hasta cortar a la curva de
caudales efluentes en función de la carga h, en el punto M. Luego una vertical por M hasta cortar a la curva de
volúmenes embalsados en función de h en el punto N, y desde este, una horizontal hasta cortar a la vertical que
pasa por Qa4 y Qe4 (instante T4). Al punto así determinado lo llamamos Ve4.
Si el punto Qe4 y por lo tanto el Ve4 han sido correctamente elegidos, se deberá cumplir que la recta
Qe4-T4 sea paralela a la tangente a la curva Ve = f (t) en el punto Ve4. Si ello no ocurriera, se debe tantear con
otra posición del punto Qe4, y repetir la operación hasta que se consiga el paralelismo aludido.
En función de lo expresado puede considerarse que la curva Qe = f (t) se obtiene por puntos, y la curva
Ve = f (t) por segmentos de tangentes que abarcan los espacios de tiempo preestablecidos.
Al elegir las escalas del gráfico correspondientes a volumen, caudal y tiempos, es conveniente que la
CONSTANTE tenga una magnitud comprendida entre 15 y 20 centímetros. Se trata de una condición de orden
práctico a los fines del dibujo.
Para un trazado más rápido de Qe = f (t) y Ve = f (t), eliminando los tanteos sucesivos, se puede emplear
la metodología que se explica a continuación.
Suponiendo que tenemos definidas ambas curvas hasta el instante t1 (Fig. 8), se determina primero el
punto Ve2. Para ello se traza la tangente correspondiente a la curva Ve = f (t) en el punto Ve1, cuya pendiente ya
se conoce, resultante de trasladar la definida por Qe1-T1 ya conocida. Luego se propone la posición de Ve2,
estimando a ojo un mismo distanciamiento entre dicho punto y la tangente que el que tiene el punto Ve0 ya
definido. Luego, para conocer Qe2, se hace el camino inverso al indicado en el método anterior, y así siguiendo
con los demás puntos.
Con los avances en la computación, los procedimientos gráficos se han reemplazado por métodos
tabulares o funcionales de tal manera que los procedimientos de cálculo pueden automatizarse.
Si la variación de los caudales de entrada y de salida a lo largo del intervalo es aproximadamente lineal, el
cambio en el almacenamiento en el intervalo sería el siguiente:
Qa j Qa j 1 Qe j Qe j 1
Ve j 1 Ve j t t (1)
2 2
Los valores de Qaj y Qaj+1 se conocen debido a que se dispone del hidrograma de la crecida. Los valores
de Qej y Vej se conocen en el intervalo de tiempo j-ésimo a partir de los cálculos hechos durante el intervalo de
tiempo previo. Por consiguiente la ecuación (1) contiene dos incógnitas Qej+1 y Vej+1.
Expresando la ecuación (1) en términos de caudal ( multiplicando por 2/t ), y aislando las incógnitas en
el primer miembro se obtiene:
2Ve j 1 2Ve j
( Qe j 1 ) (Qa j Qa j 1 ) ( Qe j ) (2)
t t
En el método que aquí se aplica, con el fin de calcular el caudal de salida Qej+1, a partir de la ecuación
(2), se recurre a una función almacenamiento-caudal efluente, que relaciona 2Ve/t+Qe y Qe, la cual puede
obtenerse con la información planialtimétrica del embalse y con las ecuaciones hidráulicas de descarga en función
de la altura de agua en el embalse.
1 2 3 4
Elevación "h" Caudal "Qe" Almacenamiento "Ve" 2Ve/t+Qe, t =
[m] [m3/seg] [m3] [m3/seg]
0,0 0 0 0
0,5 3 21780 75,6
La función almacenamiento-caudal efluente puede graficarse en función del caudal efluente Qe:
Durante el tránsito de flujo a través del intervalo de tiempo j, todos los términos de la parte derecha de la
ecuación (2) se conocen, luego el valor de 2Vej+1/t+Qej+1 puede calcularse.
Con el fin de organizar la información requerida para el siguiente intervalo de tiempo, el valor 2Vej+1/t-
Qej+1 se calcula utilizando:
2Ve j 1 2Ve j 1
( Qe j 1 ) ( Qe j 1 ) 2Qe j 1 (3)
t t
1 2 3 4 5 6 7
Instante Tiempo Caudal Qaj + Qaj+1 2Ve/t - Qe 2Ve/t+ Qe Caudal
Afluente Efluente
índice j horas m3/seg m3/seg m3/seg m3/seg m3/seg
1 0 0 0,0 0,0
2 10 60 60 55,2 60,0 2,4
3 20 120 180 201,1 235,2 17,1
8. BIBLIOGRAFIA.
U. S. Department of the Interior Bureau of Reclamation, "Diseño de Presas Pequeñas", Compañía Editorial
Continental S.A., México, 1974.
Ackerman, A. J. And Locher, C. H., "Construction Planning and Plant", Mc. Graw-Hill Book Co., Inc., New York,
1940.
Ven Te Chow, David R. Maidment y Larry W. Mays, "Hidrología Aplicada", Mc. Graw-Hill Interamericana S. A.