Abordaje kinesiológico del piso pélvico
Anatomía, fisiología y biomecánica pélvica
Sofia Vega Quiroz
Contextualización
El piso pélvico, también denominado perineo, periné o diafragma pélvico, es la parte
del cuerpo situada en la zona inferior del tronco. Está formado por un conjunto
complejo de músculos, ligamentos y fascias, formando una red de soporte que debe
interactuar entre sí para el correcto funcionamiento.
Su principal función es la de soporte de órganos abdominales. Además, participa
tanto en la función de estabilidad postural (recibiendo y distribuyendo cargas), como
en la continencia urinaria y fecal, y en la función sexual.
Desarrollo
La estructura ósea de la pelvis se conforma por los huesos coxales, el sacro y el
cóccix. El sacro se articula en su parte superior con la vértebra L5 en la articulación
lumbosacra y los huesos coxales se articulan en su zona posterior con el sacro en las
articulaciones sacro ilíacas y entre sí en su cara anterior en la sínfisis púbica. Las
paredes de la cavidad pélvica están formadas por los 4 huesos y por los músculos
obturador interno y musculo piriforme, se suman dos ligamentos, el sacroespinoso y
sacrotuberoso. Es importante entender su posicion porque ellos van a convertir las
escotaduras ciáticas mayor y menor del hueso coxal en el agujero ciático mayor y
agujero ciático menor donde pasaran importantes paquetes neuromusculares.
La musculatura del piso pélvico se organiza anatómicamente en dos capas, una capa
superficial donde se encuentran los músculos isquiocavernosos, bulbocavernosos,
transversos del perineo y esfínter anal externo. La capa profunda corresponde al
levantador del ano y los músculos coccígeos.
En términos funcionales, es ilógico tratar de considerar el músculo como una
estructura separada de la fascia, ya que ambos están tan estrechamente
relacionados. La fascia reacciona a cargas y tensiones de forma elástica y al mismo
tiempo plástica. La membrana perineal es una gruesa estructura fascial, la fascia de
la cavidad pélvica recubre las paredes de la pelvis, rodea las bases de las vísceras
pélvicas y forma vainas que rodean los vasos sanguíneos y nervios que discurren
medialmente desde las paredes de la pelvis hasta alcanzar las vísceras de la línea
media. Esta fascia es una continuación de la capa de tejido conjuntivo extraperitoneal
del abdomen. Las condensaciones de la fascia forman ligamentos importantes, como
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el ligamento pubocervical, el transverso cervical o cardinal y el sacrotuberoso que
tienen la función de estabilizar el utero.
La mayoría de los músculos esqueléticos del periné y del suelo pélvico están
inervados por los niveles S2 a S4 de la medula espinal que forman el nervio pudendo,
el otorga la inervación sensitiva y motora.
La pelvis debe responder a funciones estáticas y dinámicas. Para la estática, es
imprescindible una correcta coherencia de las tres piezas que la componen. Para la
dinámica, la cintura pelviana debe presentar una movilidad conjunta, pero también
una posible deformabilidad entre estas tres piezas para que puedan adaptarse a las
fuerzas asimétricas. Además, la pelvis proporciona una interacción con las
extremidades inferiores, favoreciendo la marcha. Para esto la pelvis realiza los
movimientos de anteroversión, retroversión y torsión pélvica.
Conclusión
Es de suma importancia conocer la anatomía de los elementos que conforman el piso
pélvico tanto la pelvis ósea, como el sistema muscular superficial y profundo, el
sistema fascial y ligamentoso, la inervación y cada uno de los órganos contenidos en
la cavidad pélvica.
Evaluar y tratar es básico para los kinesiologos, pero es esencial conocer cómo
funcionan las estructuras normalmente, y qué sucede cuando estas estructuras se
ven alteradas.
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