0% encontró este documento útil (0 votos)
341 vistas13 páginas

La Rima y Poesía

El documento presenta ejemplos de actividades para trabajar la rima en el aula. Se proponen ejercicios como completar palabras que riman, identificar palabras rimantes en poemas y crear nuevos versos propios.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
341 vistas13 páginas

La Rima y Poesía

El documento presenta ejemplos de actividades para trabajar la rima en el aula. Se proponen ejercicios como completar palabras que riman, identificar palabras rimantes en poemas y crear nuevos versos propios.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Escuela: Nº 46 Pte Nicolas Avellaneda

Grado: 2º A

Turno: Mañana

La Rima

Ejemplos

AHORA TRABAJAMOS CON RIMAS

 Recorta y pega la palabra con la imagen que rime


 Pinta del mismo color las palabras que rimen entre ellas

PATO GIRASOL CAMIÓN


VENTANA PALETA VELA
CANDELA ZAPATO CAMPANA
CANCIÓN MALETA TORNASOL
 Escribe qué rima con…
 Corta las palabras y pegalas en la columna que corresponda

 Escribe 3 palabras que rimen con….

………………. ………………….. ……………….

……………… ………………….. ……………….

……………… …………………. ………………

El Poema

Las partes del poema son


 Completamos con las partes de la poesía
 Copiamos la poesía Don Pepito el verdulero

 Marcar en la poesía las palabras que riman


 Responde
¿Cuántos versos tienes la poesía?...............................................................
¿Cuántas estrofas tiene?..............................................................................
Don Pepito el verdulero ¿dónde se cayó?....................................................
¿Cómo era la caja donde se cayó Don Pepito?............................................Pinta la
opción correcta luego de responder

El cajón era de pino se cayó en un……..Dibújalo

 Escribe las palabras que riman con…..


Verdulero rima con………………………
Paja rima con ……………………………
Cartón rima con………………………….
Pino rima con…………………………….
 Ordena la poesía de Don Pepito
 Completa la poesía

 Ahora completamos por parte

LA ------------------ERA DE ----------------

SE CAYÓ EN UN---------------------------,

EL---------------ERA DE PINO

-----------------------EN UN-------------------,

EL PEPINO-----------------------------------

Y ------------------------------SE-----------------------
 Piensa cómo es Don Pepito guiándote de estas preguntas
1. ¿cómo es Don Pepito? ¿gordo?, ¿flaco?, ¿panzón?
2. ¿Tiene sombrero o bigotes?
3. ¿Cómo está vestido?
4. ¿Qué cara le dibujamos cuando se cae? ¿la boca está abierta? ¿grita?
5. Si se cae, ¿cómo tiene los brazos? ¿y las piernas?
 Dibuja a Don Pepito como vos te lo imaginaste.

 Llego el momento de producir tus propias rimas


 Marca las palabras VERULERO-SOMBRERO-CAJA- CAJÓN- PEPINO
 Piensa nuevas palabras para reemplazar las del punto anterior para crear nuevas rimas
 En el cuaderno coloca de título NUESTRAS RIMAS y copia las nuevas rimas
 Dibuja el personaje de las nuevas rimas
 Lectura de los nuevos versos ilustrados
Escuela: Nº 46 Pte Nicolas Avellaneda

Grado: 2º A

Turno: Mañana

Características del Cuento Fantástico


Personajes del Cuento Fantástico

Comenzamos a leer!!!
 Lee el cuento prestando” La camita mágica” mucha atención

 Responde
1. ¿Cómo se llamaba la niña?
2. ¿Cómo era María?
3. ¿Qué vio cuando visito el extraño pueblo?
4. ¿Qué paso con la camita cuando decidió ponérsela?
5. Como no pudo salir ¿que hizo en su casa?
6. ¿Qué hizo en la tarde?
7. ¿Qué paso cuando entro a la casa embrujada?
8. Al regresar a su casa ¿qué sucedió?
9. ¿Por qué está feliz María?
10. ¿A qué la ayuda su camiseta?

 Piensen entre todos:


¿Les gustaría tener una prenda como la de María?
¿Qué emociones manifestaría la prenda elegida?
¿Qué colores representarían las representarían?
¿Se animan a escribir un nuevo cuento?

 Escribir en el cuaderno el nuevo cuento y luego dibujarlo


 Aquí te presento otros cuentos fantásticos( Los Hermanos Grimm) para leer

 Caperucita roja
 El gato con botas
 El lobo y los tres cerditos
 El patito feo
 La cenicienta
 Peter pan
 Pinocho
El ratoncillo el pajarito y la salchicha(Los Hermano Grimm)

Éranse una vez un ratoncillo, un pajarito y una salchicha que se habían ido a vivir juntos,
compartiendo la casa y los gastos, viviendo unidos largo tiempo en paz y gracia de Dios, y
habiendo aumentado considerablemente sus bienes. El trabajo del pajarito consistía en ir
todos los días al bosque y traer la leña. El ratón tenía que acarrear agua, encender el fuego y
poner la mesa. La salchicha tenía que cocinar.

Cuando a uno todo le sale bien, quiere tener siempre nuevas aventuras. Un buen día el
pajarito se tropezó en el camino con otro pájaro, al que le habló de su excelente suerte
vanagloriándose de ella. Pero el otro pájaro le dijo que era un pobre majadero por el enorme
trabajo; a los otros dos de la casa sí que les iba bien. Pues cuando el ratón había encendido
el fuego y acarreado el agua, podía irse a su habitacioncita a descansar hasta que se le
llamaba para poner la mesa. La salchicha se quedaba al cuidado de la olla, vigilaba que la
comida se hiciera bien, y cuando llegaba la hora de la comida se pasaba ella misma, unas
cuatro veces, por encima del puré o la verdura y así estaban ya estos llenos de grasa, salados
y preparados. Cuando llegaba el pajarito a casa y dejaba su fardo, se sentaban todos a la
mesa, y después de la comida dormían a pierna suelta hasta el día siguiente. Eso era una
vida estupenda.

Al otro día el pajarito, instigado por lo que le habían dicho, no quiso ir más a por leña, diciendo
que había sido su esclavo durante el tiempo suficiente y que lo mismo hubiera podido ser su
bufón; deberían cambiar por lo menos una vez el sistema e intentarlo de otra manera. ¡Y de
qué forma tan magistral se lo pidió al ratón y a la salchicha! Tendrían que echarlo a suertes,
como así lo hicieron, y sucedió que a la salchicha le tocó ir por leña, el ratón se convirtió en
cocinero y el pájaro debía acarrear el agua. ¿Qué pasó? La salchicha se fue por leña, el
pajarito encendía el fuego y el ratón puso la olla; no tenían más que esperar hasta que
regresara la salchicha y trajera la leña para el día siguiente. Pero la salchicha permaneció
tanto tiempo por ahí fuera que a ambos no les olió bien el asunto, y el pájaro salió volando a
su encuentro. No lejos se encontró un perro en el camino que había visto como presa a la
pobre salchicha, la había agarrado y la había devorado. El pájaro se quejó a este de que
aquello era un crimen manifiesto, pero no le sirvió de nada; pues el perro dijo que la había
encontrado con falsas cartas credenciales, y por ello tuvo que pagar con la vida.

El pajarito, triste, cogió la leña y volvió a casa y contó lo que había visto y oído. Ambos
estaban muy desconsolados, se pusieron de acuerdo para hacerlo lo mejor posible y
permanecer juntos. Por eso el pajarito ponía la mesa y el ratón preparaba la comida y la
aliñaba y una vez quiso hacer en la olla lo que hacía antes la salchicha, y se deslizó por la
verdura para intentar condimentarla, pero antes de que hubiera llegado al medio, se vio
obligado a pararse y dejó allí la piel y el pelo, y con ellos la vida.

Cuando llegó el pajarito y quiso llevar la comida a la mesa, allí no había ningún cocinero. El
pajarito lanzó la leña a derecha e izquierda y llamó y buscó, pero no pudo encontrar a su
cocinero. Por descuido, el fuego alcanzó la leña y se originó un incendio; el pajarito se
apresuró a sacar agua, cayéndose entonces el cubo en el pozo, y él se fue detrás, de tal
manera que no pudo recuperar sus fuerzas, y se ahogó. FIN

La señora Holle(Los Hermano Grimm)

Una viuda tenía dos hijas, una trabajadora y guapa, y la otra fea y perezosa. Ella, sin embargo, quería
mucho más a la fea y perezosa, porque era su verdadera hija. La otra tenía que hacer todo el trabajo y
era la cenicienta de la casa. La pobre muchacha se sentaba diariamente en el gran camino al lado de
un pozo, y tenía que hilar tanto que le salía sangre de los dedos. Sucedió que una vez estaba el huso
todo cubierto de sangre, ella se inclinó con él al pozo para lavarlo, y se le escapó de la mano, cayendo
abajo. Lloró y corrió junto a su madrastra y le contó su mala suerte. Esta le riñó fuertemente y era tan
poco compasiva que le dijo:
—Ya que has dejado caer el huso, vete a buscarlo.
La muchacha regresó entonces al pozo y no sabía qué hacer, y en su miedo saltó dentro del pozo
para recoger el huso.
Había perdido el sentido, y cuando se despertó y volvió en sí, se hallaba en una hermosa pradera en
la que relucía el sol y estaba llena de miles de flores. Fue andando por la pradera y llegó hasta un
horno que estaba lleno de pan; el pan gritaba:
—¡Ay, sácame de aquí, sácame, que si no me quemo, hace tiempo que estoy cocido!
Entonces ella se acercó y sacó con una pala los panes uno detrás de otro.
Luego siguió su camino y llegó a un árbol que estaba lleno de manzanas y le gritaba:
—¡Ay, sacúdeme, sacúdeme, las manzanas han madurado ya todas!
Entonces ella sacudió el manzano, de tal manera que cayeron todas las manzanas como si fueran
lluvia. Tanto lo sacudió, que no quedó ninguna en él, y después de haberlas colocado todas en un
montón, siguió su camino.
Finalmente llegó a una pequeña casa en la que estaba asomada una vieja mujer, pero como tenía
unos dientes tan grandes, le entró miedo y quiso escapar. La anciana la llamó:
—¿De qué tienes miedo, querida niña? Quédate conmigo y si haces satisfactoriamente todo el trabajo
de la casa, te irá bien. Tienes que prestar atención y hacer como es debido mi cama, mulléndola
cuidadosamente, hasta que vuelen las plumas. Entonces nieva en el mundo, yo soy la señora Holle.
Como la vieja animó tanto a la muchacha, esta hizo de tripas corazón y accedió a quedarse a su
servicio. Cuidaba de todo a pleno gusto de la anciana, y le mullía la cama tan fuertemente que todas
las plumas volaban como copos de nieve; gracias a esto llevaba buena vida, no había ninguna palabra
más alta que otra, y siempre buenos guisos y asados.
Pasó algún tiempo y se sintió triste y al principio no sabía qué es lo que le pasaba. Finalmente se dio
cuenta de que era nostalgia, aunque aquí vivía cien veces mejor que en su casa, pero tenía ganas de
volver allí. Y al cabo le dijo a la vieja:
—He sentido nostalgia de mi casa. Aunque aquí abajo me va muy bien, no puedo permanecer más
tiempo con usted; tengo que subir para estar al lado de los míos.
La señora Holle dijo:
—Me gusta que quieras ir de nuevo a tu casa y, como me has servido fielmente, te llevaré yo misma
arriba.
Entonces, la cogió de la mano y la llevó ante una gran puerta. La puerta se abrió y, cuando la joven
estaba precisamente en el dintel, cayó una poderosa lluvia de oro, y todo el oro se quedaba pegado a
ella.
—Esto debe de ser para ti porque has sido muy hacendosa —dijo la señora Holle, y le devolvió el
huso, que se le había caído en el pozo.
Luego se cerró la puerta y la muchacha se encontró arriba, en la tierra, no lejos de la casa de su
madre, y cuando llegó al patio, el gallo estaba sentado en el pozo y cantó:
—¡Quiquiriquí, nuestra doncella de oro está aquí!
Ella entró entonces en la casa de su madre y, como estaba tan cubierta de oro, fue recibida
amablemente por la madrastra y por su hija.
La muchacha contó todo lo que había pasado y, cuando la madre oyó cómo había llegado a conseguir
tan gran riqueza, quiso proporcionarle, de buen grado, la misma suerte a la otra hija fea y perezosa.
Esta tuvo que sentarse en el pozo e hilar, y para que el huso se manchara de sangre, se pinchó en un
dedo y metió la mano en el seto espinoso. Luego arrojó el huso ella misma al pozo y saltó dentro.
Llegó como la otra a la hermosa pradera y siguió por el mismo sendero. Cuando llegó al horno, el pan
volvió a gritar:
—¡Sácame, sácame, que si no me quemo, hace mucho tiempo que estoy cocido!
La perezosa, sin embargo, dijo:
—Ni que tuviera yo ganas de ensuciarme —y siguió andando.
Más tarde llegó al manzano que chillaba:
—¡Sacúdeme, sacúdeme, ya estamos todas maduras!
—¡No! —respondió—. Podría caerme una en la cabeza —y siguió andando.
Cuando llegó a casa de la señora Holle, no tuvo miedo, porque ya había oído hablar de sus enormes
dientes, y se puso rápidamente a su servicio. El primer día se esforzó enormemente, fue hacendosa y
obedeció a la señora Holle cuando esta le decía algo, pues pensaba en el mucho oro que ella le
regalaría. Pero ya al segundo día empezó a holgazanear, al tercer día todavía más, ya ni quería
levantarse de la cama. No le hizo a la señora Holle la cama como debía, ni la mullía de manera que
volaran las plumas. La señora Holle se cansó pronto y la despidió. La holgazana estaba bien contenta
y pensaba que ahora vendría la lluvia de oro; la señora Holle la acompañó hasta la puerta, y cuando
estaba en el dintel, se derramó en vez de oro un gran caldero de pez.
—Esto en recompensa de tus servicios —dijo la señora Holle, y cerró el portal.
La holgazana llegó, a continuación, a su casa, pero estaba totalmente cubierta de pez, y el gallo en el
pozo, cuando la vio, gritó:
—¡Quiquiriquí, nuestra doncella de pez está aquí!
La pez permaneció pegada a ella y no se le pudo quitar en toda su vida. FIN

También podría gustarte