Normativas y Eficiencia de Biocombustibles
Normativas y Eficiencia de Biocombustibles
UNIDAD DIDÁCTICA 3:
DISEÑO DE BIOCARBURANTES
1. OBJETIVOS
2. MAPA CONCEPTUAL
3. COMPATIBILIDAD Y EFICACIA EN MOTORES
BIODIÉSEL
Densidad a 15 ºC EN ISO
kg/m2 860 900
3675
Viscosidad a 40 ºC EN ISO
mm2/g 3,5 5
3104
P.O.F.F. Según
ºC época y EN 116
país
Contenido en azufre pr EN
mg/kg 10,0
20846
Estabilidad a la oxidación pr EN
horas 6
14112
Contenido en metanol pr EN
% (m/m) 0,20
14110
Contenido en diglicéridos pr EN
% (m/m) 0,20
14105
Contenido en triglicéridos pr EN
% (m/m) 0,20
14105
Glicerina libre pr EN
% (m/m) 0,02
14105
Glicerina en total pr EN
% (m/m) 0,25
14105
Estos estándares se han creado a partir del consenso de grupos relevantes del sector,
como son: fabricantes de vehículos, motores y equipos de inyección, compañías refinadoras,
productores de biocombustibles, representantes de los gobiernos y de los usuarios de
biocombustibles.
El biodiesel necesita disponer de especificaciones que recojan las propiedades y
garanticen la calidad del producto. Por tanto, el biodiesel debe cumplir los requisitos para los
combustibles de automoción recogidos en la norma europea EN-590.
La EN 14214 resulta ser más exigente en calidad de biodiesel que las normativas para
otros países diferentes a España, y se aplica solo al biodiesel que se produce
con metanol. También exige un contenido mínimo de ésteres de 96,5% y no permite el
agregado de otros componentes distintos a los ésteres metílicos de ácidos grasos, salvo los
aditivos.
Estas y otras restricciones en la normativa europea están, probablemente, asociadas al
hecho de usar el Biodiesel B100 puro en ciertos motores que previamente se hayan
acondicionado para tal fin.
BIOETANOL
El bioetanol se obtiene a partir de la glucosa (C6H12O6), por fermentación en disolución
acuosa y posterior concentración. La glucosa puede obtenerse por diferentes métodos, como
son:
• Inversión de la sacarosa, producto con- tenido en ciertos cultivos ricos en azúcar
(remolacha, caña de azúcar, sorgo dulce, etc.).
• Hidrólisis y posterior sacarificación del almidón, producto que se obtiene en grandes
cantidades a partir de cereales, patatas, patacas, etc.
En la actualidad para que los vehículos de explosión funcionen con etanol son necesarias
una serie de modificaciones importantes. En los últimos años se han desarrollado vehículos
capaces de funcionar tanto con etanol como con gasolina o con una mezcla de ambos.
Los motores de encendido pueden funcionar con hasta un 25% de alcohol mezclado con
gasolina de forma que no haya que hacer modificaciones en el motor. Sin embargo, hay unas
diferencias en el rendimiento:
- Reducción de la potencia y el par motor.
- Aumento del consumo.
- Aumento de la corrosión de partes metálicas.
Sin embargo, si se ajusta el motor adecuadamente, se puede conseguir una mayor
potencia para el motor y mejorar el rendimiento térmico mientras se reduce el consumo.
También se puede conseguir una mejor combustión con un índice de carbonización y emisión
de gases contaminantes menor.
BIOETANOL E85
En esta variedad, siendo un tipo de biocombustible formado por una mezcla común
entre etanol (con proporción del 85%) y gasolina (con proporción del 15%), se pretende
oxigenar la gasolina normal, reemplazando al MTBE (éter metil ter-butílico), que es muy
contaminante del suelo y de las aguas subterráneas. Este biocombustible es una variedad del
bioetanol, y presenta características similares. Esta mezcla tiene un octanaje de cerca del 105,
sensiblemente más bajo que el etanol puro, pero mucho mayor que el de la gasolina normal.
Si el motor está en frío, añadir una pequeña cantidad de gasolina ayuda a un motor
convencional a arrancar. El E85 no contiene siempre exactamente un 85% de etanol. En
invierno sucede que en climas donde las temperaturas llegan a bajar de 11°C, se agrega una
mayor proporción de gasolina con el fin de facilitar el arranque en frío.
En cuanto a costes, el E85 ha tenido un costo similar a la gasolina, pero con las grandes
subidas progresivas del precio del petróleo, es común ver E85 vendido hasta por 0,16 euros
menos por litro que la gasolina, haciéndolo altamente atractivo al pequeño pero creciente
número de usuarios con coches capaces de quemarlo.
Tanto los balances energéticos como los de eficiencia ambiental varían significativamente
en función de diversos factores.
Estas son las conclusiones que se pueden obtener en base a los informes de la Comisión
Europea:
• Para el balance energético, resultan determinantes el tipo de materia prima utilizada
(y sus rendimientos), las prácticas agrícolas y el sistema de producción de la materia
prima, el tipo de proceso energético utilizado y el grado de eficiencia del proceso de
conversión.
• Para los balances de emisiones, entre los factores decisivos se encuentran, además
del balance de energía fósil, la cantidad y tipo de fertilizantes y plaguicidas utilizados, la
tecnología de riego, el tratamiento de los suelos, los cambios en el uso de la tierra, la
materia prima utilizada (y sus rendimientos) y su ubicación (distancias recorridas por el
transporte), los métodos de producción y las tecnologías de conversión y uso.
• Alternativamente, hemos de considerar que los resultados de los cálculos de estos
balances pueden diferir significativamente según la metodología utilizada y sus
supuestos.
• La controversia a la que aludíamos anteriormente se basa en:
o Para algunos estudios los balances energéticos han resultado ser negativos
(ratios inferiores a 1) para el biodiesel y el etanol o de valores bajos en cuanto
a la contribución en la reducción de GEI (incluso balances altamente negativos
en casos de cambios en el uso de la tierra),
o En contraposición, en otros estudios los resultados de los balances energéticos
y de reducción de GEI de los biocombustibles son altamente positivos.
o Según la FAO, las diferencias más significativas se deben a los métodos de
asignación elegidos para los productos complementarios, los supuestos sobre
las emisiones de óxido nitroso y los cambios de las emisiones de carbono
derivados del uso de la tierra.
• Los co-productos tienen una importante influencia en los ahorros energéticos y de
emisiones, aunque existe un debate considerable sobre las técnicas más adecuadas
para la valuación de su crédito.
• La rotación de cultivos y los cultivos intercalados son mejores que el monocultivo,
mientras que los cultivos perennes son mejores que los anuales en términos de
secuestración de carbono del suelo, reducción de la erosión del suelo y uso de
agroquímicos en la producción de biomasa
• La producción de electricidad a partir de la biomasa (por ejemplo, la cogeneración de
energía eléctrica a partir del bagazo de caña), también tiene el potencial de ofrecer
reducciones significativas en el consumo de combustibles fósiles y en las emisiones de
GEI.
• Los análisis del ciclo de vida de combustibles alternativos para
el transporte establecen que, tanto en biodiésel como en bioetanol, el balance
energético y de emisiones de CO2 y GEI es tanto mejor cuanto mayor es el contenido
de los mismos en el carburante. Sin embargo, existen abundantes informes con
resultados dispares respecto a la eficiencia energética de los biocarburantes, hasta el
punto de que la OCDE estima que la reducción de las emisiones de CO2 en la UE no
superaría en ningún caso el 3%.
• El ciclo de vida del etanol y de la caña de azúcar ha sido el más ampliamente
estudiado. El etanol de caña registra los mayores beneficios en términos energéticos y
de reducción de GEI.
• Se espera que el etanol celulósico registre en el futuro las mayores ganancias
energéticas netas y de reducción de GEI.
Los biocarburantes han creado mucha controversia también sobre su impacto ambiental
global, al suponer un factor potencial de incremento de la presión sobre los recursos naturales.
La Comisión Europea informó sobre la sostenibilidad de sus objetivos, contando con que en
2020 un 30% de los biocarburantes lo fueran de 2ª generación, cifra que se eleva al 100% en
las recomendaciones de la Agencia Europea de Medio Ambiente (EEA), pero obviamente,
como era de esperar, no se ha cumplido, por la alta presión y dependencia del sector
transporte con combustibles tradicionales y la nefasta o ausente planificación e implementación
de una movilidad sostenible.
El uso de los biocarburantes en el sector del transporte presenta una serie de ventajas
medioambientales, energéticas y socioeconómicas. Es relevante indicar, en relación con la
reducción de las emisiones contaminantes, que el uso de biocarburantes es especialmente
importante en las ciudades, ya que en ellas la contaminación atmosférica (y su consecución al
smog), provoca con especial incidencia perjuicios en la salud de las personas (enfermedades
respiratorias, entre otras) y en el patrimonio cultural.
Podemos cuantificar este perjuicio, en cuanto a la relación entre nivel de contaminación o
calidad del aire en la ciudad e índices de incidencia en afecciones respiratorias por habitante.
El coste provocado por la enfermedad de un habitante es cuantificable en cuanto al coste del
tratamiento médico y pérdida de la renta generada por la baja laboral.
En definitiva, el uso de biocarburantes contribuye a la reducción de emisiones de gases
contaminantes y de efecto invernadero a la atmósfera.
De hecho, el biodiesel no emite SO2 (dióxido de azufre), por lo que se puede prevenir la
lluvia ácida, y disminuir la concentración de partículas en suspensión emitidas, compuestos
orgánicos volátiles (COV´s), de monóxido de carbono (CO), de metales pesados, y de
hidrocarburos aromáticos policíclicos.
Con el bioetanol, en cambio, se reducen las emisiones de monóxido de carbono e
hidrocarburos.
En cuanto a la contaminación de suelos y aguas, al ser los biocarburantes fácilmente
biodegradables por lo general, no son propensos a contaminar; aunque como hemos visto
anteriormente, hay excepciones en cuanto al bioetanol. Es más, ayudan a la eliminación
de residuos cuando éstos se utilizan como materia prima en la fabricación de biocarburantes
(como sucede con los aceites usados en la fabricación de biodiesel).
La percepción que existe actualmente es que los biocarburantes no podrán sustituir
totalmente a los combustibles fósiles, pero sí complementarlos en forma de diferentes mezclas
con el fin de reducir la dependencia respecto del petróleo, a diferencia de otras alternativas que
son excluyentes (por ejemplo, los gases licuados del petróleo) y necesitan cierta duplicación
del sistema motor.
Los biocarburantes, por sus características medioambientales, son fundamentales para
disminuir las emisiones del sector transporte y reducir su efecto en relación con el cambio
climático.
ESPECIFICACIONES Y PECULIARIDADES
El etanol cuando entra en combustión forma dióxido de carbono y agua, al igual que
sucede con la gasolina sin plomo convencional. Si se quiere cumplir la normativa de emisiones,
se requiere la adición de oxígeno para reducir el monóxido de carbono (CO).
En cambio, el aditivo metil tert-butil éter (MTBE) actualmente se está eliminando debido
a la contaminación del agua subterránea, por lo tanto, el etanol se convierte en un atractivo
aditivo alternativo.
Si se utiliza la gasolina como aditivo, el etanol al ser más volátil, se lleva consigo la
gasolina, lanzando así más compuestos orgánicos volátiles (VOCs - Volátil Organic
Compounds).
Considerando el potencial del etanol para reducir la contaminación, es igualmente
importante considerar el potencial de contaminación del medio ambiente que provenga de la
fabricación del etanol.
Como mezclas, si consideramos la e-diesel, aunque es una opción a corto plazo ya que
estudios actuales evidencian afecciones respiratorias en la población, la mezcla de bioetanol al
15% y diesel resulta ser una buena e interesante opción por un menor coste y emisiones
respecto a las mezclas de bioetanol con gasolina.
En cuanto al Cambio Climático, según la estrategia de biocarburantes para España, "los
biocarburantes son una de las pocas medidas aplicables para la reducción de las emisiones
generadoras de cambio climático en el sector transporte, a la vez que contribuyen a aumentar
la seguridad del abastecimiento energético europeo y a generar una industria beneficiosa para
el país en el que se implante."
En base a los estudios de análisis de ciclo de vida, los biocarburantes reducen
enormemente la emisión de gases de efecto invernadero hasta en un 80%, siendo muy
interesante empezar a implementarlas de manera general para conseguir mejorar la calidad de
aire que tan perjudicada se ha visto por la ausencia de una movilidad sostenible en las
ciudades.
Libro Blanco para una Estrategia y un Plan de Acción Comunitarios. Energía para el
futuro: fuentes de energía renovables (1997)
Mediante este plan, se consideraba que “los únicos medios de que se dispone para aumentar
la utilización de biocombustibles líquidos son la concesión de considerables reducciones
fiscales y la subvención de la producción de materias primas.”
Libro Verde "Hacia una estrategia europea de seguridad del abastecimiento energético"
(2000)
Mediante este plan, se aseguraba que los biocombustibles sustituirían en 2020 el 20% del
diesel y gasolina como combustibles de transporte por carretera, hecho que como podemos
contrastar, no ha sido posible cumplir, aunque hemos estado cerca.
Libro Blanco para una política europea de transportes de cara al 2010: la hora de la
verdad (2001)
Mediante este plan, se consideraba que para reducir la contaminación vial era imprescindible
insistir en el empleo de biocombustibles siendo que: “las opciones más alentadoras son los
biocarburantes a corto y medio plazo, el gas natural para el medio y largo plazo y el hidrógeno
a más largo plazo”; además de que se reduciría la independencia energética de la UE,
mejoraría el medio ambiente y diversificaría las producciones y oficios del sector agrario.
Directiva 2009/28/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 23 de abril de 2009, relativa al
fomento del uso de energía procedente de fuentes renovables y por la que se modifican y se
derogan las Directivas 2001/77/CE y 2003/30/CE.
Establece que "para alcanzar una cuota de mercado adecuada para los biocarburantes, es
necesario garantizar que el gasóleo comercializado tenga un contenido en biodiésel superior al
previsto en la norma EN 590/2004." Los estados miembros debían asegurar que se
comercializase en los mercados una proporción mínima de biocarburantes y se estableciera
una serie de medidas relativas al porcentaje de mezcla en gasolina y gasóleos con
biocarburantes.
La Comunicación de la Comisión, de 10 de enero de 2007, titulada «Programa de trabajo de la
energía renovable — Las energías renovables en el siglo XXI: construcción de un futuro más
sostenible», concluyó conseguir obligatoriamente una cuota del 20 % de energía procedente de
fuentes renovables en el consumo final bruto de energía de la Comunidad y una cuota del 10
% de energía procedente de fuentes renovables en el consumo de energía en el sector del
transporte en cada Estado miembro para 2020, con relación al porcentaje de biocarburantes
sobre el conjunto de los combustibles (gasóleo y gasolina) de transporte consumidos, que debe
introducirse respetando la relación coste-eficacia.
Dado que estos objetivos no pueden ser alcanzados de manera suficiente por los Estados
miembros y, debido a la dimensión de la acción, éstos pueden lograrse mejor a nivel
comunitario, y por tanto las comunidades pueden adoptar medidas, de acuerdo con el principio
de subsidiariedad; atendiendo a una asignación equitativa y adecuada que tenga en cuenta los
diferentes puntos de partida y potenciales de los Estados miembros, incluido el nivel actual de
la energía procedente de fuentes renovables y la matriz energética.
En este punto, España registró un aumento notable del uso del transporte por carretera, y
los estados miembros tomaron medidas para que el 5,75% de los transportes con gasolina y
diésel fueran reemplazados por biocarburantes. Así, en 2004 España era el primer productor
de bioetanol en Europa.
5. TIPOS DE BIOCARBURANTES
5.1. BIOGÁS
Depende del substrato orgánico del que proceda y de las características de su captación y
generación el biogás puede agruparse en:
• Biogás de vertedero.
• Biogás de digestores.
El que tiene menos impurezas es el obtenido a partir de residuos agroindustriales.
El alto contenido en metano del biogás le confiere características aptas para su uso en
motores de congeneración, calderas, turbinas, pudiendo generar electricidad, calor o usarse
como biocombustibles.
El aprovechamiento más habitual del biogás es en el motor de cogeneración, se obtienen
unos rendimientos de energía entre el 35 y 40 % y en energía térmica entre el 30 y el 40 %.
La digestión anaeróbica mediante la cual se produce el biogás es un proceso
microbiológico que, en condiciones anaeróbicas (sin oxígeno) permite transformar materia
orgánica en metano. El proceso completo se puede resumir en dos fases principales:
• En la primera fase, los polímeros orgánicos se metabolizan mediante hidrólisis y
fermentación microbiana en una mezcla de ácidos grasos volátiles.
• En la segunda fase, se transforman los productos finales en metano mediante
bacterias metanogénicas.
En general, el proceso es lento y requiere tiempos largos que pueden llegar a ser de
meses, dependiendo del tipo de sustrato que se quiera digerir, lo que conlleva una serie de
costes adicionales que deben de tenerse en cuenta a la hora de evaluar económicamente las
instalaciones de biogás.
6. VIABILIDAD TÉCNICA
Para conocer la viabilidad técnica, nos basamos en numerosos estudios y nos centramos
concretamente en las conclusiones que Montesinos, R. (2012) extrae en su proyecto sobre
sistemas de obtención de biocombustible a partir de aceite usado, como referencia, ya que lo
que se pretende con los biocombustibles es que procedan de la reutilización de otros aceites
ya usados, considerando su reinserción en el ciclo de vida del producto.
Como aspecto negativo, se planteaba que a partir del análisis de obtención de los actuales
biodiesel en España, el problema principal residía en el elevado coste de la materia prima,
cada vez mayor, por obtenerse de cultivos energéticos. Este precio con los años se ha ido
disparando, y por eso da pie que se busquen nuevas formas, como es el hecho de obtener el
biodiesel a partir del aceite usado, que ya se separa para reciclarlo en muchos municipios de
nuestro país.
Además, en los ayuntamientos a nivel local cada vez existe una preocupación mayor
acerca de la gestión de residuos en general, ya que su separación y posteriores tratamientos
resultan ser muy deficitarios, resultando este ser un nicho en el que aún queda mucho por
hacer.
Como conclusiones, se estableció que resulta rentable si el coste de adquisición se adapta
para población cerca de la fuente de obtención o con un número de habitantes adecuado,
siendo que, si la población que lo requiera no es suficiente, no resulta rentable. Igual sucede
con la lejanía, siendo que, si la fuente de obtención está lejos, el transporte hay que incluirlo en
los costes, además de la huella de carbono que se deja.
El siguiente aspecto puramente técnico es la viabilidad de que sea aceite usado y no
refinado. Los costes se incrementan si reinsertamos el aceite en el ciclo de tratamiento para
su transesterificación, convirtiéndolo en biodiesel de calidad. Cabe preguntarse ¿le aplicamos
tratamientos previos para hacer un aceite de calidad más refinado, o lo dejamos como está sin
tratamientos previos e intentamos arreglarlo con aditivos?
Si analizamos el destino, ¿qué población tiene adaptado el motor del coche para este tipo
de aceites? ¿Y cuánta estaría dispuesta a ponerlo en práctica? ¿Cuánta pagaría ese aspecto
de reducir el impacto ambiental de emisiones?
Otros estudios, concretamente Gutiérrez, N. (2016), analiza la viabilidad para
biocombustibles de tercera generación, indicando que éstos suscitaron mucho interés para
sectores que optaban a subvenciones para desarrollo de tecnología, siendo específicamente
las algas su objeto de estudio.
Al igual volvemos a la misma conclusión, siendo un gran impedimento los altísimos costes
de la materia prima y de la producción porque aún no se ha desarrollado tecnología suficiente
en ese campo, ni automóviles que lo asimilen bien para un correcto rendimiento.
7. VIABILIDAD ECONÓMICA
Y después de todo lo que hemos ido viendo en esta formación cabe preguntarse:
¿Es viable económicamente la producción de biocarburantes?
Para responder a esta pregunta debemos considerar que la eficiencia económica de la
producción de biocarburantes está estrechamente ligada a:
• El precio de las materias primas (cereales, oleaginosas, caña, etc.)
• El precio del producto sustitutivo (fundamentalmente petróleo)
• Los costes de producción (costes de transformación, transporte, distribución)
• El valor asignado a la reducción de las emisiones de CO2
Hemos de tener en cuenta que actualmente los costes de las materias primas
representan más del 80% del coste final del biocarburante.
En palabras de la Estrategia de la UE, el biodiésel europeo es rentable si el precio del
petróleo supera los 60 €/barril, 70-75 según los estudios del Joint Research Center de la
Comisión ,JRC) y el bioetanol lo es a partir de 90 €/barril (65-85 para el JRC).
Según varios estudios, estos precios serían compatibles con los precios del petróleo a
comienzos de 2008 (65-70 €/barril), pero estaban estimados para precios de las materias
primas en general, casi un 50% inferiores a los actuales (especialmente para el biodiésel).
En cualquier caso, es necesario diferenciar entre rentabilidad financiera, que compara el
flujo de costes e ingresos desde la óptica de un determinado agente económico (por ejemplo,
la industria productora de biocarburantes), y rentabilidad económica, que considera los flujos
económicos totales para el conjunto de la sociedad incluyendo, por ejemplo, transferencias de
los contribuyentes o beneficios ambientales.
No existen estudios completos ni concluyentes respecto al balance económico de la
producción de biocarburantes.