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Teorema de la Función Implícita en Cálculo

Este documento introduce el teorema de la función implícita, el cual permite expresar localmente una variable como función de otra al resolver ecuaciones o sistemas de ecuaciones. El teorema es más general que el teorema de la función inversa, aunque ambos son equivalentes. El teorema de la función implícita permite resolver sistemas de ecuaciones donde las variables no necesitan estar en espacios de la misma dimensión.

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Teorema de la Función Implícita en Cálculo

Este documento introduce el teorema de la función implícita, el cual permite expresar localmente una variable como función de otra al resolver ecuaciones o sistemas de ecuaciones. El teorema es más general que el teorema de la función inversa, aunque ambos son equivalentes. El teorema de la función implícita permite resolver sistemas de ecuaciones donde las variables no necesitan estar en espacios de la misma dimensión.

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Tema 12

Función implícita

Estudiamos ahora un tercer resultado fundamental del cálculo diferencial en varias variables,
el teorema de la función implícita. Como motivación, explicaremos la forma en que el teorema
de la función inversa resuelve “localmente” ciertos sistemas de ecuaciones, para después hacer
un planteamiento más ambicioso, consistente en intentar resolver sistemas de ecuaciones mucho
más generales. Conseguiremos este objetivo, también desde un punto de vista “local”. Por tanto
el teorema de la función implícita es formalmente más general que el de la inversa. No obstante,
veremos que la demostración del primero se consigue fácilmente a partir del segundo. Por tanto,
en esencia ambos teoremas son equivalentes, pero el de la función implícita permite obtener
aplicaciones relevantes de forma más directa. Está mejor preparado para usarlo en la práctica.

12.1. Planteamiento del problema


Puede decirse que el teorema de la función inversa resuelve localmente algunos sistemas de
ecuaciones, en el sentido que vamos a explicar. Dada una función f : A → RN , donde A es un
subconjunto de RN , veamos la igualdad

f (x) = y (1.a)

como una ecuación que involucra dos variables vectoriales x ∈ A e y ∈ RN , Sus soluciones son
todos los pares (x, y) ∈ A × RN que la verifican.
Si consideramos las componentes de x e y , así como las de la función f , entonces (1.a) se
convierte en el sistema de ecuaciones
f1 (x1 , x2 , . . . , xN ) = y1
f2 (x1 , x2 , . . . , xN ) = y2
(1.b)
... ... ... ... ...
fN (x1 , x2 , . . . , xN ) = yN
en el que intervienen 2 N variables reales x1 , x2 . . . xN , y1 , . . . , yN , que sólo están sometidas a la
restricción (x1 , x2 , . . . , xN ) ∈ A .

133
12. Función implícita 134

Volvamos a la ecuación (1.a), sin olvidar que equivale al sistema (1.b). Resolverla,
 con x
como dato e y como incógnita, es obvio: las soluciones son todos los pares x, f (x) con x ∈ A .
Lo podemos resumir en una igualdad entre conjuntos, que también es obvia:

(x, y) ∈ A × RN : f (x) = y =
  
x , f (x) : x ∈ A

Pero el problema no trivial va en sentido opuesto: resolver la ecuación (1.a), con y como dato
y x como incógnita, es decir, expresar las soluciones en la forma (g(y), y)) para conveniente
función g , o si se quiere, “despejar” x como función de y . Claro está que esto equivale a invertir
la función f .
Cuando f es inyectiva, la respuesta es la función g = f −1 , definida en el conjunto f (A) .
Lo podemos expresar como una igualdad de conjuntos análoga a la anterior:

(x, y) ∈ RN × A : f (x) = y =
  
g(y) , y : y ∈ f (A) (1.c)

Esta igualdad resuelve el problema globalmente, pues en ambos miembros aparecen todas las
soluciones de (1.a), o si se quiere, g está definida en el conjunto más grande posible, es la
inversa global de f .
En general f no tiene por qué ser inyectiva, pero el teorema de la función inversa permite
resolver localmente el problema. Partiendo de una solución (a, b) de la ecuación (1.a), es decir,
tomando a ∈ A y b = f (a) , y con hipótesis adecuadas, el teorema nos da dos abiertos U y V ,
con a ∈ U ⊂ A y b ∈ V ⊂ f (A) , tales que f U es una biyección de U sobre V . Escribamos este
resultado como una igualdad entre conjuntos, para compararlo con (1.c). Tomando W = U ×V
−1
tenemos un abierto de RN × RN con (a, b) ∈ W ⊂ A × RN y, si g = f U , se tiene:
  
(x, y) ∈ W : f (x) = y = g(y) , y : y∈V (1.d)

Obsérvese por qué esta igualdad sólo resuelve localmente nuestro problema. A diferencia de lo
que ocurría en (1.c), g no está definida en todo el conjunto f (A) , sino sólo en V : un entorno
de b , contenido en f (A) . Este carácter local también se refleja en el primer miembro de (1.d),
donde no aparecen todas las soluciones de (1.a), sino sólo las que pertenecen a W = U ×V , un
entorno de la solución de partida (a, b) .
Pues bien, hacemos ahora un planteamiento más ambicioso, sustituyendo la ecuación (1.a)
por otra más general, que será de la forma

F(x, y) = 0 (2.a)

donde x e y son variables vectoriales, en principio independientes, y queremos saber hasta qué
punto (2.a) equivale a expresar una de ellas como función de la otra, pues ahora la asimetría
del problema ha desaparecido. Aunque intercambiemos los papeles de las variables, parece
más natural expresar y como función de x . Dicho intuitivamente, en la ecuación F(x, y) = 0 ,
queremos “despejar” y como función de x . En el caso particular de la función inversa, era
esencial que las variables x e y se movieran en espacios de la misma dimensión, x, y ∈ RN ,
pero ahora esta limitación está fuera de lugar, pues ya no se trata de invertir ninguna función.
Para x ∈ RN e y ∈ RM , tiene perfecto sentido que y se pueda expresar como función de x .
12. Función implícita 135

Por tanto, F estará definida en un abierto de RN × RM , con valores, en principio, en Rk


con k ∈ N , pero enseguida vemos que debe ser k = M . En efecto, no olvidemos que seguimos
trabajando con sistemas de ecuaciones, así que (2.a) será la ecuación vectorial que resume un
sistema de k ecuaciones con N + M incógnitas y queremos despejar M de ellas en función de
las otras N . Si queremos despejar M incógnitas, y no más de M , debemos tener M ecuaciones.
Tendremos por tanto F : Ω → RM donde Ω es un abierto de RN × RM . Escribiendo de
nuevo x = (x1 , x2 , . . . , xN ) , y = (y1 , y2 , . . . , yM ) y F = (F1 , F2 , . . . , FM ) , visualizamos el sistema
con el que vamos a trabajar. Consta de M ecuaciones que involucran N + M variables reales.
F1 (x1 , . . . , xN , y1 , . . . , yM ) = 0
F2 (x1 , . . . , xN , y1 , . . . , yM ) = 0
(2.b)
... ... ... ... ... ...
FM (x1 , . . . , xN , y1 , . . . , yM ) = 0

Pretendemos ahora que la igualdad F(x, y) = 0 sea equivalente a una de la forma y = ψ(x)
para conveniente función ψ . Digamos que resolver la ecuación (2.a), o lo que es lo mismo,
resolver el sistema (2.b), es tanto como encontrar la función ψ .
Claramente, este problema es mucho más general que el de la función inversa, luego no
debemos esperar nada mejor que lo obtenido en ese caso particular. Por tanto, no aspiramos a
resolver globalmente la ecuación (2.a), sino tan sólo localmente. Comparando con lo dicho para
la ecuación (1.a), no buscamos una igualdad análoga a (1.c) sino a (1.d). Para ello debemos
disponer de una solución de partida, es decir, de un par (a, b) ∈ Ω tal que F(a, b) = 0 , cuya
existencia no está ahora garantizada. Supondremos que tal solución existe, pues en otro caso, el
conjunto de soluciones de la ecuación (2.a) es vacío y no hay nada que estudiar.
Nuestro objetivo es, por tanto, encontrar un abierto W de RN × RM , con (a, b) ∈ W ⊂ Ω ,
otro abierto U de RN y una función ψ : U → RM tales que
  
(x, y) ∈ W : F(x, y) = 0 = x , ψ(x) : x ∈ U (2.d)
Este es precisamente el contenido del teorema de la función implícita. Resuelve localmente la
ecuación (2.a) mediante la igualdad (2.d) igual que el teorema de la función inversa resolvía
localmente (1.a) mediante la igualdad (1.d).

Tendremos así multitud de soluciones de la ecuación (2.a), todas las de la forma x , ψ(x)
con x ∈ U , que de hecho son todas las soluciones en el conjunto W , es decir, suficientemente
próximas a la solución inicial (a, b) . Para (x, y) ∈ W se tiene F(x, y) = 0 si, y sólo si, y = ψ(x) ,
luego podemos decir que la función ψ está “implícita” en la ecuación F(x, y) = 0 , de ahí el
nombre del teorema. Lo probaremos con ciertas hipótesis acerca de la diferenciabilidad de F , y
obtendremos que ψ también es diferenciable. Las hipótesis son análogas a las del teorema de la
función inversa, y la demostración consiste en aplicar dicho teorema a una función construida
a partir de F , así que el nuevo teorema es consecuencia fácil del que ya conocemos, pero a su
vez es más general, luego en realidad ambos teoremas son equivalentes.
Nótese finalmente que el problema de la existencia de una función implícita tiene interés
incluso en el caso N = M = 1 y, aunque buscamos una función real de variable real ψ , el
resultado se escapa del ámbito del cálculo en una variable, puesto que la función F está definida
en un abierto de R2 .
12. Función implícita 136

12.2. Teorema de la función implícita


Vamos a probar exactamente el resultado que hemos anunciado:

Teorema. Sea Ω un abierto de RN × RM , F ∈ D(Ω, RM ) y (a, b) ∈ Ω tal que F(a, b) = 0 .


Consideremos el abierto Ωa ⊂ RM y la función Fa ∈ D(Ωa , RM ) dados por

Ωa = { y ∈ RM : (a, y) ∈ Ω } y Fa (y) = F(a, y) ∀ y ∈ Ωa

Supongamos que DF es continua en (a, b) y que DFa (b) es biyectiva. Entonces existen, un
abierto W , con (a, b) ∈ W ⊂ Ω , un abierto U ⊂ RN y una función ψ ∈ D(U, RM ) , tales que:
  
(x, y) ∈ W : F(x, y) = 0 = x , ψ(x) : x ∈ U (3)

Demostración. Consistirá simplemente en aplicar el teorema de la función inversa local a


la función H : Ω → RN × RM definida por

H(x, y) = x , F(x, y) ∀ (x, y) ∈ Ω

que claramente verifica H(a, b) = (a, 0) .


Empezamos observando que H es diferenciable, pues sus dos componentes lo son. Pero
conviene calcular explícitamente la diferencial de H en cada punto de Ω .
Para ello, consideramos las proyecciones lineales naturales de RN × RM sobre RN y RM ,
que denotamos por π1 y π2 respectivamente, es decir, escribimos:

π1 (x, y) = x y π2 (x, y) = y ∀ (x, y) ∈ RN × RM

Por otra parte J1 y J2 serán las inyecciones lineales de RN y RM en RN × RM , dadas por

J1 (x) = (x, 0) ∀ x ∈ RN y J2 (y) = (0, y) ∀ y ∈ RM

De esta forma, para todo (x, y) ∈ Ω , tenemos claramente


   
H(x, y) = (x, 0) + 0 , F(x, y) = J1 (x) + J2 F(x, y) = J1 π1 (x, y) + J2 F(x, y)

lo que se resume escribiendo: H = J1 ◦ π1 Ω + J2 ◦ F . Deducimos claramente que

DH(x, y) = J1 ◦ π1 + J2 ◦ DF(x, y) ∀ (x, y) ∈ Ω (4)

Entonces, también para todo (x, y) ∈ Ω , tenemos



DH(x, y) − DH(a, b) = J2 ◦ DF(x, y) − DF(a, b) k 6 J2 DF(x, y) − DF(a, b)

y como DF es continua en (a, b) , vemos que DH también lo es. Para aplicar el teorema de la
función inversa local, sólo queda comprobar que DH(a, b) es biyectiva, para lo cual usaremos
la hipótesis sobre la función Fa .
12. Función implícita 137

 
Observamos que para todo y ∈ Ωa se tiene Fa (y) = F (a, 0)+(0, y) = F J1 (a)+J2 (y) ,
y la regla de la cadena nos da

DFa (y) = DF(a, y) ◦ J2 ∀ y ∈ Ωa , luego DFa (b) = DF(a, b) ◦ J2 (5)

Para comprobar que DH(a, b) es biyectiva, como se trata de una aplicación lineal entre
dos espacios vectoriales de la misma dimensión, bastará ver que es inyectiva. Suponemos por
tanto que DH(a, b)(u, v) = (0, 0) con (u, v) ∈ RN × RM , para probar que u = v = 0 . En efecto,
usando (4) tenemos

(0, 0) = DH(a, b)(u, v) = (u, 0) + 0 , DF(a, b)(u, v)

de donde deducimos, primero que u = 0 , y entonces que


 
0 = DF(a, b)(0, v) = DF(a, b) ◦ J2 (v) = DFa (b) (v)

donde, para la última igualdad, hemos usado (5) . Como por hipótesis, DFa (b) es biyectiva,
obtenemos v = 0 , como queríamos.
El teorema de la función inversa nos da un abierto W de RN × RM , con (a, b) ∈ W ⊂ Ω , y
un abierto G = H(W ) de RM , con (a, 0) ∈ G , tales que H W es una biyección de W sobre G ,
cuya inversa es diferenciable en G . Dicha inversa es por tanto una biyección K : G → W que
es diferenciable y verifica que H K(x, z) = (x, z) para todo (x, z) ∈ G .
Tomando U = J1−1 (G) = {x ∈ RN : (x, 0) ∈ G} , tenemos un abierto de RN tal que a ∈ U,
y la última igualdad nos dice que

H K(x, 0) = (x, 0) ∀x ∈ U (6)

Consideremos ahora las dos componentes de la función x 7→ K(x, 0) , de U en W , pues la


segunda es la función ψ : U → RM que buscamos. Más concretamente, definimos
 
ϕ(x) = π1 K(x, 0) y ψ(x) = π2 K(x, 0) ∀x ∈ U

Pero ϕ es fácil de calcular. Para x ∈ U , tenemos ϕ(x) , ψ(x) = K(x, 0) ∈ W y (6) nos da
 
(x, 0) = H ϕ(x), ψ(x) = ϕ(x) , F ϕ(x), ψ(x)

luego ϕ(x) = x para todo x ∈ U . Deducimos que


 
x , ψ(x) ∈ W y F x , ψ(x) = 0 ∀x ∈ U (7)

Claramente ψ es diferenciable, pues basta observar que ψ = π2 ◦ K ◦ J1 U
. Sólo nos
queda comprobar que W , U y ψ verifican la igualdad (3) .
Una inclusión la tenemos en (7) , pues si x ∈ U e y = ψ(x) , vemos en (7) que (x, y) ∈ W
y F(x, y) = 0 .
Recíprocamente, si (x, y) ∈ W y F(x, y) = 0 , tenemos que (x, 0) = H(x, y) ∈ G , luego x ∈ U.
Además, también sabemos que K(x, 0) ∈ W y H K(x, 0) = (x, 0) , pero H es inyectiva en W ,
luego (x, y) = K(x, 0) = x , ψ(x) , de donde y = ψ(x) como queríamos demostrar. 
12. Función implícita 138

Merece la pena repasar brevemente la demostración anterior para entender mejor la idea
clave que en ella hemos usado. Al considerar la función H , lo que hemos hecho es modificar la
ecuación (2.a) y añadirle otra cuya solución es obvia, para conseguir una ecuación del mismo
tipo que (1.a), que involucra dos variables, (x, y) ∈ Ω y (u, v) ∈ RN × RM . Concretamente, en
vez de la ecuación F(x, y) = 0 , hemos considerado la ecuación más general F(x, y) = v junto
con la igualdad x = u , que se engloban en la ecuación

H(x, y) = (u, v) (8.a)

que es del mismo tipo que (1.a), sólo que sus dos variables se mueven en R N+M en lugar de
hacerlo en RN .
Equivalentemente, hemos generalizado y agrandado el sistema de ecuaciones (2.a), para
considerar el sistema
x1 = u1
x2 = u2
...
xN = uN
(8.b)
F1 (x1 , . . . , xN , y1 , . . . , yM ) = v1
F2 (x1 , . . . , xN , y1 , . . . , yM ) = v2
... ... ... ... ... ...
FM (x1 , . . . , xN , y1 , . . . , yM ) = vM
que es del mismo tipo que (1.b), sólo que con N + M ecuaciones, que involucran 2(N + M)
variables reales.
Como ya se ha dicho, la demostración ha consistido en usar el teorema de la función inversa
para resolver localmente la ecuación (8.a) o el sistema (8.b), es decir, para invertir localmente
la función H . Las hipótesis sobre F nos han permitido ver que H verifica las condiciones que
requiere dicho teorema, entre las que resaltaremos una. Si observamos las derivadas parciales de
las componentes de H vemos claramente la razón por la que, de ser DFa (b) biyectiva, hemos
podido comprobar que DH(a, b) también lo es. De hecho, es fácil ver que los determinantes de
las matrices jacobianas JFa (b) y JH(a, b) coinciden.
Pues bien, como H(a, b) = (a, 0) , el teorema de la función inversa nos ha dado los dos
abiertos W y G = H(W ) en RN × RM , con (a, b) ∈ W y (a, 0) ∈ G , y la función K : G → W
que es una inversa local de H . Por tanto, para (x, y) ∈ W y (u, v) ∈ RN × RM se tiene

x = u , F(x, y) = v ⇐⇒ H(x, y) = (u, v) ⇐⇒ (u, v) ∈ G , (x, y) = K(u, v)

Por una parte, esto sugiere olvidarnos de la variable u , sustituyéndola por x . Por otra,
recordemos que la igualdad F(x, y) = v sólo nos interesa para v = 0 . Esto explica que hayamos
usado el abierto U = {x ∈ RN : (x, 0) ∈ G} . Siempre para (x, y) ∈ W , obtenemos que

F(x, y) = 0 ⇐⇒ H(x, y) = (x, 0) ⇐⇒ x ∈ U , (x, y) = K(x, 0)

Finalmente, esto indica que la primera componente de la función x 7→ K(x, 0) debe ser la
identidad en U , mientras que la segunda es la función ψ : U → RM que buscábamos.
12. Función implícita 139

12.3. Algunas observaciones adicionales


Manteniendo la notación del teorema anterior, conviene hacer algunos comentarios sobre la
forma de aplicarlo en la práctica y la nomenclatura que suele usarse.
Como F(a, b) = 0 , de (3) deducimos que a ∈ U y que ψ(a) = b . Veamos además que,
fijados los abiertos W y U , la función ψ que verifica (3) es única. En efecto si ψ1 : U → RN
también verifica (3) , para cada x ∈ U tomamos y = ψ1 (x) y de (3) deducimos que (x, y) ∈ W
con F(x, y) = 0 , pero como ψ también verifica (3) , tenemos ψ(x) = y = ψ1 (x) .
Así pues, la función ψ está definida en un entorno de a , verifica que ψ(a) = b y está
determinada por la igualdad (3) . Para (x, y) ∈ W se tiene que F(x, y) = 0 si, y sólo si, y = ψ(x) ,
luego podemos entender que la función ψ está “implícita” en la ecuación F(x, y) = 0 . Por eso,
se dice que la ecuación (2.a) define a la variable y como función implícita de x , en un entorno
del punto a , con y = b para x = a . Naturalmente se está hablando de la función ψ , pero
entendida como relación entre dos variables, igual que hemos hecho otras veces.
Es importante especificar que y = b para x = a , porque puede existir c ∈ RM con c 6= b tal
que F(a, c) = 0 . Entonces, si podemos aplicar el teorema con la solución de partida (a, c) en
vez de (a, b) , expresaremos y como función implícita de x , también en un entorno de a , pero
con y = c para x = a , una función implícita distinta de la que teníamos antes.
En la práctica, se suele aludir a las variables reales x1 , . . . , xN e y1 , . . . , yN que aparecen en
el sistema (2.b) que son las componentes de x e y . Si b = (b1 , . . . , bM ) , se dice entonces que el
sistema (2.b) define a y1 , y2 , . . . , yM como funciones implícitas de x1 , x2 , . . . xN en un entorno
del punto (a1 , a2 , . . . , aN ) , con (y1 , . . . , yM ) = (b1 , . . . , bM ) para (x1 , . . . , xN ) = (a1 , . . . , aN ) .
Incluso, como hemos hecho otras veces, dichas funciones implícitas se denotan con el mismo
nombre de las variables, escribiendo y j = y j (x1 , . . . , xN ) para todo j ∈ ∆M .
Conviene comentar brevemente las hipótesis del teorema anterior. Que F sea diferenciable
y que DF sea continua, no ya en el punto (a, b) , sino incluso en Ω , son hipótesis muy poco
restrictivas. Se trata simplemente de que la ecuación F(x, y) = 0 sea manejable con técnicas de
cálculo diferencial. En la práctica estas dos hipótesis se suelen comprobar con un simple vistazo
a la función F .
Nótese por ejemplo que, si las componentes de F son funciones polinómicas, estas hipótesis
se cumplen obviamente y, aún en este caso tan particular, el sistema de ecuaciones (2.b) puede
ser extraordinariamente complicado, por no hablar de lo que ocurre si las componentes de F
involucran funciones trascendentes como la exponencial o las trigonométricas.
La última hipótesis, que DFa (b) sea biyectiva, parece más rebuscada, pero es muy natural
y también muy fácil de comprobar. Como DFa (b) es biyectiva si, y sólo si, su determinante
jacobiano no se anula, veamos cual es ese determinante.
Se comprueba fácilmente que
∂ Fa ∂F
(b) = (a, b) ∀ j ∈ ∆M
∂yj ∂yj
sin más que escribir la definición de las derivadas parciales de ambos campos vectoriales, pues
ambas definiciones son idénticas.
12. Función implícita 140

Así pues, las columnas de la matriz JFa (b) son las M últimas columnas de JF(a, b) . Por
tanto, basta considerar la matriz JF(a, b) ∈ MM×(N+M) y comprobar que el determinante de la
submatriz cuadrada formada por sus últimas M columnas no se anula.
Esto sugiere usar la siguiente notación, para la matriz jacobiana JFa (b) y su determinante,
que es muy cómoda en la práctica. Si F = (F1 , . . . , FM ) son las componentes de F, escribimos:
 
∂(F1 , . . . , FM ) ∂(F1 , . . . , FM )
JFa (b) = (a, b) y det JFa (b) = det (a, b)
∂(y1 , . . . , yM ) ∂(y1 , . . . , yM )

Esta notación indica claramente que nos referimos a la matriz cuadrada y su determinante, que
tienen como j-ésima columna al vector derivada parcial de F con respecto a la variable y j en
el punto (a, b) , para todo j ∈ ∆M .
Pensemos además que en la práctica, lo que pretendemos es expresar M variables, que
no tienen por qué ser las M últimas, ni llamarse y1 , . . . , yM , como funciones implícitas de la
restantes. La notación anterior indica claramente las variables que pretendemos despejar.
Observemos también que, la auténtica hipótesis para poder aplicar el teorema de la función
implícita es que la matriz JF(a, b) tenga rango M , pues entonces habrá M columnas que
forman una submatriz cuadrada con determinante no nulo y esas columnas nos indican las
variables que podemos expresar como funciones implícitas de las restantes.
Se comprende ahora el papel que juega esta hipótesis, por analogía con el caso en que F es
lineal y DF(a, b) = F . Dicho intuitivamente, que DF(a, b) tenga rango menor que M , significa
que alguna de las ecuaciones de nuestro sistema es consecuencia de las restantes, al menos en
un entorno del punto (a, b) . Digamos que el rango de la matriz DF(a, b) es el número de
ecuaciones verdaderamente independientes, y esto explica que sea también el máximo número
de variables que el teorema anterior nos permite expresar como funciones implícitas de las
restantes. Por poner un ejemplo muy obvio, si añadimos una ecuación al sistema repitiendo
una de las que ya teníamos, el sistema pasará a tener M + 1 ecuaciones, pero eso no nos va a
permitir despejar más variables.

Finalmente, merece la pena destacar el caso particular N = M = 1 del teorema anterior:

Sean Ω un abierto de R2 , F ∈ D(Ω) y (a, b) ∈ Ω tal que F(a, b) = 0 . Supongamos que


∂F
las dos derivadas parciales de F son continuas en el punto (a, b) y que (a, b) 6= 0 .
∂y
Entonces existen un abierto W de R2 , con (a, b) ∈ W ⊂ Ω , un abierto U ⊂ R y una
función derivable ψ : U → R , tales que:
  
(x, y) ∈ W : F(x, y) = 0 = x , ψ(x) : x ∈ U

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