0% encontró este documento útil (0 votos)
64 vistas4 páginas

Reflexiones del Principito sobre la vida

El libro narra las aventuras de un niño llamado El Principito que visita varios planetas y conoce personas en cada uno, dejando enseñanzas sobre valorar lo importante aunque no se vea.

Cargado por

Mariangel Febres
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
64 vistas4 páginas

Reflexiones del Principito sobre la vida

El libro narra las aventuras de un niño llamado El Principito que visita varios planetas y conoce personas en cada uno, dejando enseñanzas sobre valorar lo importante aunque no se vea.

Cargado por

Mariangel Febres
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

EL PRINCIPITO

Introducció n
Se basa más que todo en las aventuras de un niño que ha visitado varios planetas, y relata las
experiencias que tuvo en cada uno de ellos, los amigos que hizo, como él zorro, él piloto, la
serpiente, lo que deja en su planeta, como su hermosa rosa y sus volcanes.

Lo mejor de este libro es como te conecta con lo importante, es como un viaje a la realidad. Es
maravilloso como recuerdas lo que con el tiempo se ha olvidado, te recuerda que las mejores
cosas no se ven a simple vista, se ven con el corazón.

Da un hermoso mensaje, que hace reflexionar sobre muchas cosas en las que se ha estado
erróneo.
Aná lisis
El libro nos habla sobre un piloto que ha viajado por todo el mundo, ha visto muchos lugares y
conocido muchas personas importantes, pero, en toda su vida no ha conocido a alguien que lo
comprenda y piense como él, alguien con quien hablar verdaderamente, hasta que conoció a el
principito.

Se conocieron de una forma poco común, el piloto había tenido un accidente en el desierto del
Sahara por una falla del motor. Estaba solo, a más de mil millas de cualquier otra persona, o eso
creía él, pues al despertar se encontró con un pequeño hombrecito, que no parecía estar asustado
o angustiado al estar tan lejos de toda tierra habitada. El hombrecito le pidió al piloto que le
dibujara un cordero para llevarlo a casa, el piloto hizo varios intentos, pero ninguno le gustaba al
pequeño juez, hasta que por fin el piloto acertó con uno, sólo debía usar la imaginación. Así fue
como el piloto conoció al principito.

El principito era muy misterioso y reservado, cada día el piloto descubría un poco sobre él por
pequeños detalles que se le escapaban, así fue como descubrió que él era de otro planeta llamado
asteroide B 612, era tan pequeño que podía ver una puesta de sol con sólo mover su silla unos
pasos atrás.

El principito tenía una rosa en su planeta, él decía que era hermosa, única en su clase, creía que no
había otra como ella. Él la amaba hacia todo lo que ella quería, pero ella era muy vanidosa, para él
era difícil complacerla siempre así que decidió irse.

Aprovecho una migración de pájaros silvestres para irse. Regó por última vez su rosa y se despidió
de ella.

Durante su viaje llegó a varios planetas y en cada uno de ellos había una persona, el primero era
un rey, sin súbditos; el segundo un vanidoso que quería ser admirado; luego un bebedor
queriendo olvidar; el cuarto era un hombre de negocios, muy ocupado contando estrellas; el
quinto era un farolero que decía tener un oficio terrible, pero de todos ellos el único que le agradó
al principito fue el farolero porque era el único que no pensaba en sí mismo. En el último planeta
había un geógrafo, este le aconsejó al principito que visitara el planeta Tierra.

“El séptimo planeta fue, pues, la Tierra.”

Cuando llegó a la Tierra, el principito se sorprendió al no ver a nadie. Temía haberse equivocado
de planeta, había caído en el desierto, ahí encontró una serpiente, está le dijo que podía llevarlo
de vuelta a su planeta cuando lo extrañara.

El principito, había caminado por largo tiempo a través de arenas, de rocas y de nieves, descubrió
al fin una ruta y pensó que si la seguía llegaría a donde estaban los hombres, pero llegó a un jardín
florido de rosas. Y se sintió muy triste porque creía que su flor era única en todo el universo, pero
ahí habían unas cinco mil, todas semejantes, en un mismo lugar.

Luego, se dijo: “Me creía rico con una flor única y no poseo más que una rosa ordinaria. La rosa y
mis tres volcanes que me llegan a la rodilla, uno de los cuales quizá está apagado para siempre.
Realmente no soy un gran príncipe…”

Y, tendido sobre la hierba, lloró.

Luego conoció al zorro. Se hicieron muy amigos siempre estaban juntos, al principio el zorro no
quería ser domesticado, porque no quería depender de nadie, quería seguir siendo libre pero,
también quería un amigo y lo encontró. Pronto tuvieron que separarse el principito debía seguir su
viaje y no podía llevarse al zorro con él. El zorro le dijo que antes de irse volviera al jardín de rosas
y luego se despidiera de él. El principito fue allí y cuando volvió a verlas todas juntas se dio cuenta
de que su rosa sí es única, porque es suya, porque ella lo domesticó y él la domesticó. Cuando
regresó con el zorro este le dijo un secreto. Es muy simple: “no se ve sino con el corazón. Lo
esencial es invisible a los ojos.”

El principito llegó a una estación de trenes, ahí conoció a un guardagujas, el principito le preguntó
¿adónde se dirigen todos? Ni ellos mismos lo saben, nunca están felices en ningún lugar, le
contesta el guardagujas.

Luego conoció a un mercader que vendía pastillas que aplacan la sed. Se toma una por semana y
no se siente más la necesidad de beber. El mercader dice que así se ahorran cincuenta y tres
minutos por semana.

“Yo, se dijo el principito, si tuviera cincuenta y tres minutos para gastar, caminaría muy
suavemente hacia una fuente…”

Era el octavo día del piloto en el desierto, ya no tenía agua cuando el principito le contaba la
historia del mercader, así que fueron a buscar un pozo, algo difícil ya que estaban en el desierto,
caminaron todo el día, estaban cansados y se sentaron a descansar un rato, luego el principito se
durmió y el piloto lo cargó el resto del camino, sentía que llevaba algo muy frágil y delicado, como
si cargara la cosa más frágil de la Tierra y se dijo: “Lo que veo, aquí, es sólo una corteza. Lo más
importante es invisible…”

Siguió caminando y en la mañana descubrió un pozo. Tomaron agua y hablaron, el principito dijo:
“En tu tierra los hombres cultivan cinco mil rosas en un mismo jardín… Y no encuentran lo que
buscan…” “Y, sin embargo, lo que buscan podría encontrarse en una sola rosa o en un poco de
agua…” Tiene razón nunca encuentran lo que buscan, porque no lo buscan con el corazón.

Al día siguiente seria el aniversario de su caída en la Tierra.

Le dice al piloto que vuelva a trabajar, que regresara al otro día, él lo esperaría junto al pozo.
Cuando el piloto volvió lo encontró hablando solo, pero mientras se iba acercando se dio cuenta
de que en realidad hablaba con una serpiente. Se asustó y buscó su revólver, pero la serpiente lo
escuchó y se fue. El piloto fue hacia el principito y lo cargó, estaba pálido y tenía el corazón como
el de un pájaro que muere.

El piloto iba a anunciarle que había logrado reparar su avión. El principito le dijo que el también
volvía a casa, mucho más lejos y más difícil. El principito debía irse esa noche porque su estrella
estaría en el mismo lugar de cuando cayó en la Tierra. El piloto estaba muy triste porque nunca
volvería a oír su risa. El principito le dijo: “Mi estrella será para ti una de las estrellas. Entonces te
agradará mirar todas las estrellas… todas serán tus amigas.” Y también le dijo: “Cuando mires al
cielo, por la noche, como yo habitaré en una de ellas, como yo reiré en una de ellas, será para ti
como si rieran todas las estrellas. ¡Tú tendrás estrellas que saben reír!”

Luego se puso serio y le dijo que no volviera esa noche, no quería que estuviera ahí porque sería
como si muriera, pero el piloto quería estar con él, y lo estuvo. El principito tenía miedo, se sentó
un momento y luego se levantó y dio un paso, todo pasó muy rápido fue como un relámpago
amarillo en su tobillo. Quedó inmóvil un instante. No gritó. Cayó suavemente como cae un árbol.
En la arena, ni siquiera hizo ruido.

Al día siguiente su cuerpo no estaba.


Este libro nos deja un gran mensaje, de que no debemos olvidar las cosas que nos hacen felices,
que busquemos cuidadosamente lo que queremos y no nos dejemos encantar por todo lo que
vemos que busquemos con el corazón porque lo esencial es invisible a los ojos y sobre todo que
no olvidemos al niño que alguna vez fuimos.

También podría gustarte