1.
Introducción
El siglo XV hasta el XVII, bajo los reinados de los Reyes Católicos y la
Casa de Habsburgo (conocidos como "los Austrias"), representa el auge y
la consolidación de la Monarquía Hispánica como una potencia global. Este
período se caracteriza por el control de un extenso imperio que abarcaba
territorios en ambos hemisferios: América, Castilla, Aragón, Nápoles,
Sicilia y Flandes, además de los dominios en el Sacro Imperio Romano
Germánico durante la época de Carlos I.
Si bien el siglo XVI se considera el apogeo de la Monarquía Hispánica
desde una perspectiva económica, el siglo XVII se asocia más con su
declive. Sin embargo, es importante comprender que ambos siglos están
interconectados en un mismo contexto histórico. Ambos períodos se
caracterizan por un esfuerzo bélico significativo que constantemente
debilitó la estabilidad financiera del imperio.
2. Los Reyes Católicos y la formación del Estado Autoritario
Durante los últimos años del reinado de Enrique IV de Castilla, surgió un
conflicto sucesorio entre su hermana Isabel y su hija Juana, conocida como
la Beltraneja. Enrique IV nombró primero heredera a Isabel mediante el
Pacto de los Toros de Guisando (1468), pero después de que Isabel se
casara con Fernando II de Aragón en 1469 sin su consentimiento, cambió
su posición, nombrando heredera a su hija Juana. Tras la muerte de Enrique
IV, estalló la Guerra de Sucesión castellana, que concluyó con las victorias
de Isabel en las batallas de Toro (1476) y Albuera (1479).
Se firmó el tratado de Alcaçovas (1479), donde Alfonso V de Portugal
reconoció a Isabel como reina de Castilla a cambio de que no interviniera
en los territorios africanos conquistados por Portugal. Ese mismo año,
Fernando se convirtió en rey de Aragón tras la muerte de su padre, dando
inicio al reinado efectivo de los Reyes Católicos y a la Unión Dinástica de
Castilla y Aragón.
Este reinado se caracterizó por la creación del Estado Moderno o
Autoritario, donde la monarquía limitó el poder de la nobleza mediante
diversas medidas:
Establecimiento de un ejército permanente bajo el mando directo de los
reyes.
Reorganización de la administración a través del Consejo Real,
compuesto por letrados y técnicos.
1
Creación de las Chancillerías o Audiencias para impartir justicia bajo
la autoridad real.
Introducción de nuevos cargos como los Secretarios Reales para
mediar entre los consejos y los reyes.
Creación del cargo de Corregidor para controlar las ciudades en
nombre de la corona.
Institución del virrey para representar a los soberanos en territorios
lejanos.
Reorganización financiera mediante ampliación de tributos y mejora en la
recaudación de impuestos a través de la Contaduría Real de la Hacienda.
En el ámbito religioso, se obtuvo del Papa el Patronato, que permitía a los
reyes presentar candidatos afines a altos cargos eclesiásticos, asegurando su
sumisión al poder real. Se estableció la Santa Inquisición en 1478 y se
decretó la expulsión de los judíos en 1492 y la conversión forzosa de los
musulmanes en 1502 después de la rebelión de las Alpujarras granadinas
(1499).
-Expansión territorial de los Reyes Católicos.
La unión política durante el reinado de los Reyes Católicos se evidenció
principalmente en los campos de la diplomacia y la expansión territorial:
La guerra de Granada inició en 1482 y tras la conquista de plazas
estratégicas como Ronda (1485) y Málaga (1487), Boabdil el Chico
entregó finalmente Granada en enero de 1492, marcando el fin del
dominio musulmán en la península ibérica.
La unión territorial se completó con la conquista de Navarra por
parte de Fernando en 1512, ya que Isabel había fallecido,
incorporándola así a la Corona de Castilla.
Más allá de la península ibérica, destacaron la defensa de Nápoles,
perteneciente a la corona de Aragón, contra Francia. También se
llevaron a cabo expediciones castellanas en el norte de África para
asegurar el Mediterráneo frente a berberiscos y otomanos, lo que
llevó a la conquista de Melilla, Orán y Trípoli.
Por el Atlántico, entre 1483 y 1496 se produjo la conquista de las
Islas Canarias. En 1492, se llevó a cabo el Descubrimiento de
América, una empresa liderada por Cristóbal Colón que marcó un
hito significativo en la expansión territorial de España.
2
2.1. El descubrimiento de América.
El descubrimiento de América se dio en el contexto de la búsqueda de
rutas alternativas hacia las Indias y las especias, ya que la vía tradicional
por el Mediterráneo estaba amenazada por los otomanos. Mientras
Portugal exploraba la ruta africana hacia Asia, Cristóbal Colón propuso
a los Reyes Católicos llegar a Asia navegando hacia el oeste. Después
de ser rechazado por Portugal, obtuvo el apoyo de los Reyes Católicos
mediante las Capitulaciones de Santa Fe, estableciendo las condiciones
de la conquista y el reparto del botín.
La expedición de Colón partió de Palos de la Frontera en agosto de
1492, llegando a Guanahaní (San Salvador) el 12 de octubre del mismo
año. Colón realizó tres viajes más, explorando el Caribe, las costas
venezolanas y Centroamérica, convencido de haber alcanzado las costas
asiáticas, y falleció en 1506.
El descubrimiento generó tensiones con Portugal, lo que llevó a la firma
del Tratado de Tordesillas en 1494, que definió las zonas de influencia
de ambos reinos en América.
Castilla estableció un control político y económico sobre los territorios
descubiertos:
Se creó la Casa de Contratación de Sevilla en 1503 para regular el
comercio con América.
En 1530 se estableció el Consejo de Indias, encargado de asesorar a los
reyes y proponer políticas coloniales.
Se crearon los Virreinatos, inicialmente Nueva España (1535) y el Perú
(1542), gobernados por virreyes con poder militar y judicial en
representación del rey.
A nivel municipal, se instituyeron los Cabildos y las Audiencias ejercían
funciones judiciales en estos territorios.
-Sucesión de los Reyes Católicos
Tras la muerte de Isabel la Católica en el año 1504 se convirtió en reina
la hija de los Reyes Católicos Juana I de Castilla (Juana la Loca) que
3
había contraído matrimonio con Felipe de Habsburgo (Felipe el
Hermoso), hijo del emperador Maximiliano y María de Borgoña.
Su padre y su esposo maniobraron para apartarla del trono,
inhabilitándola para el gobierno por supuestos trastornos mentales, y
recluyéndola en el castillo de Tordesillas en 1509, donde permanecerá
hasta su muerte en 1555.
3. El siglo XVI y el auge de la Monarquía Hispánica: Los Austrias
mayores.
Durante los siglos XVI y XVII se mantuvo en el trono español la
dinastía de los Habsburgo o de los Austrias. En esta etapa España formó
un amplísimo imperio y se convirtió en la potencia hegemónica
mundial.
➤Política exterior y conflictos internos en el reinado de Carlos I.
Carlos I de España heredó una vasta cantidad de territorios tras la
muerte de su padre, Felipe el Hermoso, y la incapacidad de su madre,
Juana la Loca. Esto lo convirtió en el monarca más poderoso de su
tiempo, heredando territorios de Castilla, Aragón, el trono imperial del
Sacro Imperio Romano Germánico, los territorios austriacos, los Países
Bajos, el Franco-Condado y el imperio colonial en América.
En 1517, Carlos I llegó a España desde los Países Bajos, donde había
sido criado. Desconocía el castellano y llegó con consejeros flamencos,
marcando el inicio de la dinastía de los Habsburgo en España.
Su visión de gobierno era una monarquía universal y cristiana, la
"Universitas christiana", que estaría dirigida por un doble poder: el
espiritual, bajo el Papado, y el terrenal, correspondiente al emperador.
Carlos I no estableció una capital fija para su monarquía y mantuvo una
corte itinerante, trasladándose según las necesidades y problemas que
surgían en su extenso dominio.
Este enfoque y su vasto territorio llevaron a una compleja gestión
política tanto en el ámbito interno como en el externo. ¿Te interesa
profundizar en algún aspecto específico de este período?
● Los principales focos de oposición externos a esta idea fueron:
Francia, el Imperio Otomano y el protestantismo alemán.
Externamente, Carlos I enfrentó oposición de Francia, el Imperio
Otomano y el protestantismo alemán. La rivalidad con Francisco I de
4
Francia resultó en disputas por territorios clave como Navarra, Borgoña
e Italia. Tras la batalla de Pavía en 1525, donde Francisco I fue
derrotado y capturado, se firmó el Tratado de Madrid, pero Francisco
incumplió los acuerdos y se alió con el Papado. Esto llevó al saqueo de
Roma en 1527, conocido como el "sacco di Roma".
El conflicto con el Imperio Otomano se manifestó en ataques
norteafricanos y la expansión turca en los Balcanes, poniendo en riesgo
los territorios austriacos de la monarquía. A pesar de la resistencia de
Viena, la hegemonía naval quedó en manos turcas.
El surgimiento del protestantismo, iniciado por Martín Lutero,
desencadenó divisiones religiosas en los territorios alemanes. Los
conflictos llevaron a la Guerra de Smalcalda, que terminó con la paz de
Augsburgo en 1555, reconociendo la libertad religiosa en los territorios
alemanes.
En América, se expandió el dominio español con la conquista de los
imperios Inca y Azteca. Hernán Cortés y Francisco Pizarro lideraron
estas conquistas, estableciendo virreinatos en Perú y Nueva España.
Surgieron tensiones por el trato a los indígenas, dando lugar a protestas
lideradas por figuras como Fray Bartolomé de las Casas.
Internamente, la influencia de los consejeros flamencos de Carlos I
generó descontento en los reinos hispánicos, causando rebeliones. La
revuelta de las Comunidades de Castilla en 1520 y las Germanías en los
reinos orientales reflejaron la demanda de mayor participación local y el
descontento social.
El reinado de Carlos I concluyó con su abdicación en favor de su hijo
Felipe II en 1555, retirándose al monasterio de Yuste donde falleció en
1558.
➤Evolución política del reinado de Felipe II
Felipe II se distinguió de su padre por ser un rey más enfocado en la
burocracia y un ferviente defensor del catolicismo. Delegó las
actividades militares en la nobleza, prefiriendo gobernar el Imperio
desde Madrid, donde estableció la capital en 1561.
En esta nueva corte, surgieron frecuentes conflictos entre facciones
nobiliarias que tejieron intrigas en busca de más poder y cercanía al rey,
destacándose nombres como los Alba o los Éboli. Entre estos conflictos,
5
resalta el caso de Antonio Pérez, Secretario de Estado del rey, quien fue
acusado de gobernar más para sus propios intereses que para los del
monarca. Se le acusó de estar involucrado en el asesinato de Don
Carlos, hijo del rey, así como en la muerte de su esposa Isabel de Valois
y del secretario Escobedo. Además, se le vinculó a la ejecución de
protestantes en la península y nobles en Flandes, bajo el duro mandato
del Duque de Alba.
Estos eventos contribuyeron a lo que hoy conocemos como la "Leyenda
Negra" del monarca, una narrativa que presenta aspectos negativos y
controvertidos de su reinado.
●En política interna, la monarquía tuvo que hacer frente a la Revuelta
de los moriscos de la Alpujarra (1568 – 1570), liderados por Aben
Humeya. Al prohibirse el uso de la lengua árabe, de los vestidos y
costumbres tradicionales, y por el incremento de la actuación
inquisitorial. El conflicto terminó con una gran represión y la dispersión
obligatoria de la población morisca por otras regiones de Castilla.
Tras la abdicación de Carlos I en 1556, los territorios de la monarquía se
dividieron, pasando el título de Emperador de Alemania a su hermano
Fernando I de Habsburgo, mientras que Felipe II heredó la mayoría de
los demás territorios, incluyendo la constante defensa de la hegemonía
en Europa.
En lo referente a la política exterior:
Enfrentamientos con Francia: Felipe II continuó enfrentándose a
Francia. Logró victorias en San Quintín en 1557 y en la batalla de
las Gravelinas, lo que llevó a la firma de la paz de Cateau-
Cambresis en 1559.
Problemas en los Países Bajos: La rebelión en los Países Bajos
comenzó en 1565 debido a problemas lingüísticos, religiosos (con
la extensión del calvinismo) y económicos. A pesar de los
intentos de diferentes gobernadores por aplacarla, en 1581, las
siete provincias del norte proclamaron su independencia.
6
Lucha contra los Otomanos: Felipe II continuó luchando contra
los Otomanos en el Mediterráneo y logró una victoria
significativa en la batalla de Lepanto en 1571, comandada por
Don Juan de Austria.
Incorporación de Portugal: La muerte del rey Sebastián I de
Portugal llevó a la incorporación de Portugal a los dominios de
Felipe II en 1581, lo que significó la ampliación de la monarquía
hispánica y el control sobre un vasto imperio marítimo.
Conflictos con Inglaterra: Hubo hostilidades continuas con Isabel
I de Inglaterra, quien apoyaba a los rebeldes holandeses y pagaba
a corsarios para hostigar a los navíos españoles. La Armada
Invencible, planeada por Felipe II en 1588 para invadir Inglaterra,
fue un desastre debido a la superioridad artillera inglesa,
problemas meteorológicos y descoordinación entre la flota y los
Tercios de Flandes.
Reinado de Felipe III:
Política Exterior:
Bajo la influencia del duque de Lerma, se implementó una
política pacifista, la Pax Hispánica.
Firmó tratados como la paz de Londres con Inglaterra y la
Tregua de los 12 años con los Países Bajos.
Política Interior:
Enfrentó una bancarrota debido a las deudas heredadas.
La expulsión de los moriscos en 1609 afectó gravemente a la
economía, especialmente en reinos como Valencia.
Reinado de Felipe IV:
Política Exterior:
Participación en la guerra de los 30 años aliada a los Austrias
alemanes.
Retomó la guerra con los Países Bajos, enfrentando derrotas
significativas.
La Paz de Westfalia en 1648 reconoció la independencia
holandesa y marcó la pérdida de la hegemonía europea de los
Habsburgo.
7
Política Interior:
El Conde-Duque de Olivares intentó reformas administrativas
y económicas para mantener el prestigio exterior y reforzar el
poder absoluto del rey.
Creó la Unión de Armas en 1626, enfrentando rebeliones en
Portugal y Cataluña en 1640.
Reinado de Carlos II:
Política Exterior:
Marcado por derrotas contra Francia, que emergió como nueva
potencia hegemónica.
Política Interior:
Se debatió sobre el problema sucesorio debido a la
incapacidad del monarca para engendrar un heredero,
desatando la Guerra de Sucesión tras su muerte en 1700.
Felipe de Anjou, apoyado por Castilla y Francia, triunfó sobre
el archiduque Carlos de Austria, terminando con 200 años de
gobierno de la dinastía de los Habsburgo en España.
Siglo XVI:
Población y Economía:
Crecimiento Demográfico: Aumentó cerca del 50% a pesar de la alta
mortalidad y migración.
Crecimiento Económico: Incremento en la producción agrícola,
destacando cereales, vid, olivo y cultivos específicos en territorios
musulmanes.
Artesanía y Metalurgia: Siglo de oro para los paños castellanos y
destacada industria metalúrgica en el País Vasco y Asturias.
Aspectos Financieros: Inflación por subida de precios debido a la
creciente demanda y oferta estancada. Bancarrota estatal varias veces
durante el reinado de Felipe II por la presión del gasto bélico y
préstamos.
Siglo XVII:
Crisis Económica y Demográfica:
8
Disminución Poblacional: Hambrunas, epidemias, guerras y
emigración a América redujeron la población.
Declive Agrícola y Abusos: Crisis en la producción agrícola aumentó
los abusos hacia campesinos y clases humildes, generando
polarización social.
Inversión Conservadora: Grandes latifundistas preferían invertir en
préstamos al Estado y bienes inmuebles en lugar de empresas
industriales o comerciales, generando menos inversión en este
ámbito.
Cultura en los siglos XVI y XVII:
Época de Oro en Letras y Artes:
Literatura: Periodo destacado con figuras como Nebrija, Góngora,
Quevedo, Lope de Vega, Calderón y la obra cumbre "Don Quijote de
la Mancha".
Arquitectura: Esplendor en arquitectura clásica (Escorial) y barroca
(Obradoiro).
Escultura: Notable religiosidad en obras de Alonso Berruguete y
Juan Martínez Montañés.
Pintura: Auge en pintura con El Greco, Murillo, Valdés Leal, pero
especialmente con el genio de Velázquez y sus obras magistrales
como "La Rendición de Breda" o "Las Meninas".
6. Conclusiones
El reinado de los Reyes Católicos marcó el fin de la Edad Media y abrió las
puertas a la era moderna. Este periodo inauguró un estado moderno en la
península ibérica, consolidando un gobierno monárquico autoritario que
fortaleció la actividad real y emprendió medidas para la unificación
territorial, religiosa y administrativa. Además, fomentó la proyección
internacional, resultando en la formación de un vasto Imperio dirigido por
la dinastía de los Austrias-Habsburgo, cuyo legado perduró hasta la muerte
sin herederos de Carlos II.