Reinas de Leyenda - Cristina Morato
Reinas de Leyenda - Cristina Morato
EL LIBRO
2
·
Reinas de leyenda Cristina Morató
Los retratos oficiales las muestran ata- glorioso siglo en que reinó; Catalina la
viadas con suntuosos vestidos y cubier- Grande no dudó en ponerse al frente de
tas de joyas que ocultan unas vidas mar- un ejército para derrocar a su esposo y
cadas por las desdichas y las tragedias dirigir con mano firme el imperio ruso,
personales. Juan de Flandes, Marcus mientras que la emperatriz Cixí entró en
Gheeraerts, Fiódor Rókotov... Muchos la Ciudad Prohibida como concubina y
fueron quienes pudieron observar sus gobernó China oculta tras una cortina
rostros y plasmarlos en un lienzo. Pero de seda. Hubo también reinas marcadas
¿qué misterios se ocultaban tras sus mi- por la fatalidad que sobrevivieron en un
radas? Ninguna tuvo una vida fácil. Por mundo de intrigas: Catalina de Aragón,
ser mujeres estaban condenadas a ser hija de los Reyes Católicos y primera es-
desposadas atendiendo a intereses polí- posa de Enrique VIII, fue una de las so-
ticos, a tener hijos, a vivir a la sombra beranas más amadas de Inglaterra. O la
de sus maridos, a ser controladas por infeliz Carlota de México, una joven y
asesores varones, a vivir humillaciones, culta princesa belga que se convirtió en
a no conocer el amor... Muchos fueron emperatriz de México y perdió la razón
los intentos por convertirlas en títeres. tras el asesinato de su esposo, Maximi-
Pero estas reinas, con su fuerza de vo- liano de Habsburgo.
luntad, cambiaron el rumbo de su des- Déspotas, libertinas, desalmadas, ar-
tino, y el del mundo. pías, locas... Son solo algunos de los adje-
Algunas de ellas se encontraban lejos tivos que engrosaron la leyenda negra de
del trono al nacer, pero consiguieron estas cinco soberanas. La defensa contra
ceñir la corona por derecho propio y ellas en un mundo de hombres en el que
no por matrimonio. Isabel I de Ingla- destacaron por encima de todo, a pesar
terra, hija de Ana Bolena, pasó de ser de ellos. Ha llegado la hora de hacerles
una princesa bastarda a dar nombre al justicia...
3
·
Reinas de leyenda Cristina Morató
CATALINA DE ARAGÓN,
NACIDA PARA REINAR
(1485-1536)
Nació en Alcalá de Henares y fue bau- los años venideros. Después se casaría
tizada en honor a su bisabuela, Catalina con el hermano pequeño, Enrique VIII,
de Lancaster. Con la piel muy pálida, cinco años menor que ella. Un hombre
mejillas rosadas, cabellos cobrizos y ojos apuesto y corpulento a quien amó y por
azules, parecía más una delicada joven quien fue amada.
inglesa que española. Una joven culta,
sensible, reflexiva, devota y muy madura «En sus primeros años de matrimonio
para su edad que siempre se miró en el Enrique encontró en Catalina además
espejo de su madre, Isabel I de Castilla. de una esposa ejemplar a una brillan-
te asesora y mediadora. Era tranquila,
«Entre madre e hija siempre hubo una prudente y con más experiencia que él.
relación muy especial, no solo por el Había estado sometida muchos años a
gran parecido físico que existía entre am- su padre y a su suegro, pero tras su se-
bas sino por la similitud de caracteres...» rena fachada se escondía una mujer de
carácter fuerte, con destreza diplomáti-
Por ser hija de los Reyes Católicos, for- ca y extremo tacto en el manejo de los
mó parte de la engrasada política dinás- asuntos políticos. Enrique, a su lado, se
tica dirigida a fortalecer las coronas de comportaba como un muchacho soña-
Castilla y Aragón, y fue víctima de las dor, impulsivo y bastante ingenuo a
intrigas y rivalidades entre su padre y quien le aburrían los asuntos de gobier-
el rey Enrique VII, que amargaron su no. La reina, aunque de manera no ofi-
existencia durante años. Su primer ma- cial, se había convertido en uno de sus
trimonio concertado fue con Arturo, asesores más influyentes y en los años
príncipe de Gales —el día de la boda, iniciales de su unión alcanzó un gran
12 de noviembre de 1501, él tenía 14 poder en la corte. Pronto iba a demos-
años y ella 15— quien murió meses trar que también había heredado de su
después sin haber consumado el matri- madre las cualidades de buena estratega
monio, cuestión de vital importancia en y su capacidad de mando».
4
·
Reinas de leyenda Cristina Morató
Durante un periodo en que su esposo «Señor, os imploro por todo el amor que
viajó al puerto de Calais, desde donde ha existido entre nosotros, y por el amor
lanzaría su campaña contra los franceses de Dios, que se haga justicia conmigo. Te-
en 1523, Catalina tuvo que afrontar un nedme un poco de compasión, pues soy
peligro inesperado: los escoceses, aliados una pobre mujer y una extranjera naci-
de Francia y liderados por el rey Jacobo da fuera de vuestros dominios. No tengo
IV, invadieron el norte de Inglaterra. Ella aquí amigos seguros, y mucho menos un
se lanzó en cuerpo y alma a la defensa del consejo imparcial. Señor, ¿en qué os he
país y venció. ofendido o qué motivo os he dado para
La felicidad no duró mucho y el rey se que me retiréis así vuestra amistad y vues-
encaprichó de Ana Bolena. Ahí comenzó tra gracia? He sido una esposa sincera,
el suplicio de Catalina, quien al negarle humilde y obediente, siempre conforme
la nulidad del matrimonio fue víctima a vuestra voluntad y placer. Y siempre me
de una durísima persecución. Pero ella he sentido complacida y satisfecha con
luchó hasta el final por su corona y por todas las cosas que os procuraban deleite,
hacer valer la legitimidad dinástica de su ya fuese mucho o poco. Nunca he protes-
hija, María Tudor. Humillada, separada tado con palabras o gestos, ni he mostra-
de su hija, apartada de la corte y con- do semblante ni atisbo de descontento...
vocada frente a un tribunal acusada de En estos veinte años o más he sido vuestra
haber mentido sobre la consumación de esposa y he traído al mundo varios hijos,
su primer matrimonio, Catalina jamás aunque la voluntad de Dios fue llevárselos
perdió su entereza ni el cariño del pue- de este mundo, lo cual no es culpa mía...
blo. Llegada la hora de compadecer en Cuando me tomasteis por primera vez, y
el juicio organizado por el rey se presen- pongo a Dios por testigo, era una donce-
tó vestida de luto. Al llegar su turno de lla sin mácula. Y que sea cierto o no, lo
palabra, se dirigió con enorme dignidad dejo a vuestra conciencia. Ahora os soli-
hasta donde se encontraba su esposo, se cito humildemente que me ahorréis sufrir
arrodilló ante él y pronunció un discurso este nuevo tribunal... Y si no lo hacéis, a
que ha quedado para la Historia: Dios encomiendo mi causa...»
5
·
Reinas de leyenda Cristina Morató
ISABEL I DE INGLATERRA,
LA SOLEDAD DEL PODER
(1533-1603)
Hija de Enrique VIII y Ana Bolena, Isa- Su padre, que había mandado decapitar
bel recibió una formación completa y ri- a su madre y siempre ansió tener un here-
gurosa que pronto hizo de ella una joven dero varón, lo logró con Juana Seymour,
seria, muy madura y de una inteligencia pero el príncipe de Gales fue un niño en-
excepcional. Vestía como «una pequeña fermizo que ascendió al trono con nueve
adulta»: desde muy niña llevaba corsé, años y murió seis después, lo que pro-
ballenas, faldas y vestidos de pesadas vocó una importante crisis sucesoria que
telas y cuellos rígidos, además de recar- acabó desembocando en la coronación
gadas joyas. Su personalidad fue tal que de María Tudor y posteriormente en la
marcó una época. de Isabel, tras ser reconocida como suce-
sora al trono por su hermanastra. Pero las
«Catalina Parr (última esposa de Enrique potencias católicas consideraban a María
VIII) se opuso firmemente a que la joven Estuardo la reina legítima de Inglaterra
abandonara sus estudios y la princesa e Isabel tuvo que desarrollar sus grandes
continuó su formación con los mejores dotes políticas y diplomáticas para sor-
profesores universitarios de Cambridge. tear los peligros derivados de las alianzas
Los elegía la reina en persona y no por de intereses entre las distintas coronas
casualidad eran todos protestantes. La europeas. Finalmente, Isabel firmaría la
precoz erudición de lady Isabel sorpren- ejecución de la escocesa, no sin antes in-
día a sus propios tutores. Con el fin de tentar otras salidas.
agradar a Catalina, en Año Nuevo ella
misma tradujo a tres idiomas —francés, «Isabel se vio enfrentada al más duro di-
italiano y latín— un manual religioso lema de su reinado. Durante seis largos
que la soberana publicó titulado “Plega- meses intentó retrasar la ejecución de
rias y meditaciones”.» María Estuardo a pesar de las presiones
6
·
Reinas de leyenda Cristina Morató
que sufría por parte de los miembros del que sus accesos eran tan terribles como
Parlamento y del pueblo inglés que exigía breves: “Cuando ella sonreía, era como el
acabar con la “peligrosa bruja de Esco- sol brillando en el cielo; todos se sentían
cia”. No solo le angustiaba que el asesina- reconfortados. Pero pronto se formaban
to de una reina extranjera sentara un fa- nubarrones y caía el rayo de improviso
tal precedente, sino que temía la reacción sobre todo el mundo, sin excepción”.
de las potencias católicas como Francia También había heredado el gusto de su
o España. Ante esta responsabilidad Isa- padre por el lenguaje vulgar y los gestos
bel llamó a su secretario Walsingham y le soeces. Isabel juraba, escupía en el suelo,
dijo fríamente que la mejor salida sería daba puñetazos en la mesa y podía rom-
hacer desaparecer a su sobrina de mane- per a carcajadas cuando estaba contenta:
ra discreta. Le pidió que contactase con “Tengo cóleras de leona”, confesó en una
su carcelero Amyas Paulet para ordenarle ocasión.»
en su nombre “acabar con la vida de su
prisionera en su celda para evitar el gran La mujer que afrontó la gran reforma
peligro que supone para Su Majestad en monetaria para sacar a su país de la re-
cada instante que esa reina viva”. Pero cesión y derrotó a la Armada Invencible,
él se negó a obedecer a su soberana por fue una reina poderosa al frente de un
motivos de conciencia. Cuando Isabel se Imperio. Una reina que nunca se separó
enteró exclamó indignada: “¡Cuánto me de su anillo de coronación, una precio-
cansan estos servidores delicados y escru- sa joya de oro, rubíes y diamantes que
pulosos, que todo prometen, y luego no escondía un secreto en su interior: dos
cumplen nada, echando a una la carga retratos en miniatura, uno de Isabel en
a la espalda!”. Finalmente fue la propia su juventud y el otro de una mujer con
María Estuardo quien, harta de luchar y capucha francesa, Ana Bolena. Pese a ha-
esperar, tomó la decisión por ella...» ber sido separadas de manera cruel en su
infancia, Isabel siempre llevó a su madre
Pese a las presiones que recibió desde su en el corazón. Una reina que siguió go-
llegada al trono para casarse y concebir bernando después de su muerte...
un heredero, Isabel no ligó su destino al
de ningún varón y murió soltera. Y aun- «En la madrugada del 24 de marzo de
que vivió apasionados romances, el pue- 1603, a los sesenta y nueve años, Isa-
blo le dedicó el sobrenombre de Reina bel Tudor se despidió del mundo no sin
Virgen. antes nombrar, entre susurros, a su su-
cesor, Jacobo I de Inglaterra, el hijo de
«Para su círculo más cercano Isabel no María Estuardo, la misma a quien man-
era un ídolo ni la viva encarnación de la dó ejecutar. Con este último golpe de
Virgen María, sino tan solo una mujer gracia la reina sellaba una época y el fin
llena de contradicciones Sus consejeros de la dinastía Tudor que durante más
temían su franqueza y sus bruscos arre- de un siglo había gobernado en Ingla-
batos de cólera. William Cecil recordaba terra.»
7
·
Reinas de leyenda Cristina Morató
CARLOTA DE MÉXICO,
UNA CORONA ENVENENADA
(1840-1927)
Hija del rey Leopoldo I de Bélgica y Lui- «... su vida de casada era muy desdicha-
sa María de Orleans, fue llamada Carlo- da y monótona, se negaba a aceptar que
ta en honor a la primera esposa y gran todo se hubiera acabado. Con su abuela
amor del rey viudo. Su padre quiso que y confidente, María Amelia, se lamenta-
fuese educada de manera estricta, sin ba [...] “hasta ahora he conocido poco
distinción con sus hermanos varones. A de la vida para no desear tener algo que
diferencia de otras princesas de su épo- amar y por qué luchar fuera de mi pro-
ca, la niña recibió una formación muy pio círculo doméstico [...] Todo lo que
completa que incluía latín, historia, geo- deseo es hacer algo bueno en el mundo
grafía, matemáticas, literatura, caligra- y necesito un horizonte más amplio que
fía, dicción, oratoria y catecismo. Tenía el que tengo ahora”. Su anciano padre
mucha facilidad para los idiomas y llegó el rey Leopoldo I comprendía su frus-
a hablar con fluidez inglés, francés, ale- tración y le disgustaba que su hija, que
mán, italiano y español. Heredó de su se había entregado al estudio con tanto
madre la pasión por la lectura y siempre esfuerzo, hubiera quedado relegada a un
mostró gran interés por cuestiones socia- papel secundario dentro de la realeza...»
les y políticas.
Cuando conoció a Maximiliano de Todo cambió con la propuesta de Napo-
Habsburgo, la joven se enamoró de él, león III, que confió en Maximiliano para
y aunque el flechazo no fue recíproco ceñirse la corona de México, un regalo
—las malas lenguas dirían que estaba envenenado, porque el país se encontra-
enamorado de su cuñada, Sissí— se ba arruinado y sumido en un caos polí-
casaron, ya que Carlota se ajustaba a tico interminable tras su independencia
la perfección a los cánones de la corte de España. Pero allí estaba Carlota, una
austríaca. Pero la joven acabó por sentir- mujer educada para reinar que insufló en
se sola: su marido cada vez se ausentaba su marido el entusiasmo para moderni-
más y, a pesar de que en la lejanía le escri- zar la nación.
bía apasionadas cartas de amor, en nada Desde el primer instante los empe-
se traducían cuando estaban juntos. radores sintieron un profundo afecto y
8
·
Reinas de leyenda Cristina Morató
respeto por los indígenas. En una de sus jer que gobernó México. Unas décadas
frecuentes cartas a la familia, ella expresó más tarde Scribner’s Magazine publicó:
su desagrado por la discriminación que “Maximiliano era tal vez el peor gober-
sufrían a pesar de ser mayoría en Méxi- nante que pudieron haber escogido para
co: «Casi todos los indios saben leer y México, sin sentido práctico. No solo
escribir, son inteligentes en extremo y si era incapaz de ver las cosas con claridad
el clero los instruyera como debe, sería por su cuenta, también era incapaz de
una raza ilustrada. Los gobiernos efíme- rodearse de consejeros inteligentes. El
ros nunca han tenido raíces en la pobla- país necesitaba un gobernante guerrero,
ción indígena que es la única que trabaja práctico, perspicaz, duro. Maximiliano
y que permite que sobreviva el Estado.» era un príncipe tradicional. Carlota era
Por ello, durante su breve reinado Car- realmente la mente maestra de los dos,
lota impulsaría importantes leyes para aunque solo tenía veinticuatro años”.»
mejorar las duras condiciones de vida de
los indígenas. La aventura mexicana fue efímera y ter-
La nulidad de Maximiliano como es- minó de forma trágica, pero fueron los
tadista no tardó en hacerse visible. Em- años más felices de Carlota, y no gracias
peñado como estaba en ver otros territo- a su marido, quien además tuvo un hijo
rios y demostrar a Europa que viajar por con una joven amante e incrementó los
México era seguro —su itinerario se ciñó rumores sobre la infertilidad de su espo-
a las zonas donde el ejército francés podía sa, hiriéndola profundamente. En ese
protegerlo de los hombres de Juárez y de tiempo, la gobernante pudo demostrar
los forajidos que abundaban—, salió de sus grandes dotes para la política. Aun-
gira. En su ausencia encargó a su mujer que corto, durante su reinado se desa-
que presidiera el Consejo de Ministros. rrollaron los ferrocarriles, el telégrafo y
Carlota asumió el poder y desempeñó se impulsaron leyes de libertad religiosa
las funciones de gobierno. Vestida siem- y de pensamiento. También suprimió los
pre de riguroso gris, su severa presencia castigos corporales y mejoró las condi-
imponía. Se tomó muy en serio su co- ciones de vida de la población indígena.
metido y todos se quedaban asombra- Pero su sueño se vio truncado por las
dos de su carácter firme y disciplinado. fuerzas rebeldes que capturaron y ejecu-
taron a Maximiliano en 1867. Desde ese
«En pleno siglo xix, en un país como momento, el luto se apoderó de su vesti-
México donde las mujeres vivían relega- menta. Y la locura, de su cabeza.
das a un segundo plano, fue un escánda- Carlota sobrevivió a Maximiliano casi
lo que la emperatriz tomara las riendas sesenta años. Seis décadas encerrada en
del Imperio. Poco a poco fue asumiendo sus recuerdos y paranoias mientras a sus
más responsabilidades, pronunciaba dis- espaldas las familias Sajonia-Coburgo y
cursos, inauguraba escuelas y mantenía los Habsburgo se disputaban su fortuna.
reuniones con los diplomáticos y desta- Tras confesar que su matrimonio no ha-
cados cargos militares. Fue la única mu- bía sido consumado, este fue anulado y
9
·
Reinas de leyenda Cristina Morató
la familia real de Bélgica recuperó la dote nunca se enviaron, pero que nos aden-
que con tanta avaricia había peleado el tran en un mundo imaginario que nadie
archiduque Maximiliano. Así, la Casa de pudo comprender porque se encontraba
Austria la borró de su historia y de su li- ya muy perturbada. En una de ellas, di-
naje. Su gran fortuna fue a parar a manos rigida al general Douay, confesó: “Estuve
de su hermano el rey Leopoldo II, el que embarazada nueve meses de la redención
más detestaba y que se convirtió en su del Diablo, nueve meses de la Iglesia y
tutor legal. Años más tarde se descubrió ahora estoy embarazada del Ejército;
que el rey belga invirtió buena parte de hágame dar a luz en octubre”. En otras
las propiedades y joyas de la emperatriz quería dejar de ser mujer porque su sexo
en una colonia africana que fue su pro- le impidió poder gobernar de verdad su
piedad privada y que explotó sin una piz- imperio. “Quiero ser un hombre. Si lo
ca de humanidad: el Congo. hubiera sido, Querétaro no hubiera caí-
do”, escribió, y al doctor Delhaie le pe-
«Con solo veintiocho años comenzó para día: “Venga esta tarde a mi habitación
ella un triste peregrinar por distintos cas- entre las siete y media y las ocho, y azote
tillos de Bélgica, donde vivió largos con- a la emperatriz de México, despedácela,
finamientos hasta que acabó en un pro- que no quiero serlo más”.»
fundo abismo [...] se volcó de manera
obsesiva en la escritura. Durante largos Falleció el 19 de enero de 1927, a las siete
días y noches, Carlota no dejó de escribir de la mañana, a causa de una neumonía.
frenéticamente cientos de cartas dirigi- Tenía ochenta y seis años y había pasa-
das a Napoleón III, a Maximiliano, al te- do las últimas seis décadas de su solitaria
niente francés Joseph Loysel, a Leopoldo existencia acompañada de las sombras de
II y a innumerables generales franceses. su tormentoso pasado. La dama de com-
En estas páginas plagadas de delirios me- pañía que estuvo junto a su lecho anotó
galómanos y fantasías sadomasoquistas las misteriosas palabras que la emperatriz
evocó sus recuerdos en México, “los más susurró antes de exhalar el último suspi-
felices de mi vida”. Escribía casi a diario ro: «Todo esto terminó y no tendrá sali-
de una a veinte cartas desgarradoras que da». México seguía en sus pensamientos.
10
·
Reinas de leyenda Cristina Morató
CATALINA LA GRANDE,
DUEÑA DE UN IMPERIO
(1729-1796)
11
·
Reinas de leyenda Cristina Morató
Tras dictar la carta de abdicación de su derot, Rousseau o Voltaire, con los que
marido, hizo su entrada triunfal en San mantuvo una fecunda relación epistolar.
Petersburgo, donde fue recibida con en- Catalina se sirvió de su amistad con
tusiasmo por la multitud que se agolpaba estas brillantes mentes para presentar-
en las calles. Coronada y convertida en se ante el mundo como una soberana
jefa de la Iglesia ortodoxa y gran madre progresista. En los salones literarios
de Rusia, comenzó a gobernar un gran de París, tanto Diderot como Voltaire
imperio: bajo su mando el país expan- se encargaron de propagar las excelen-
dió sus dominios y se convirtió en la po- cias de esta mujer «liberal y humanis-
tencia hegemónica de Europa oriental. ta» impulsora del cambio en Rusia. Un
miembro destacado de los círculos inte-
«De nuevo una mujer —la quinta en la lectuales franceses era el escritor alemán
historia— dirigía los destinos del país, Frédéric Melchior Grimm, que llegó a
aunque el pueblo ruso estaba acostum- ser otro de los amigos más íntimos de
brado a ser gobernado por zarinas fuer- la zarina. En sus largos años de amistad
tes y valientes. Enseguida se instaló en su ella le invitó a San Petersburgo y en sus
despacho y comenzó a atender los asun- cartas hablaban libremente de política,
tos más urgentes de gobierno. Para gran- religión, literatura o arte. Grimm fue
jearse el apoyo del ejército y de la Iglesia, además su confidente y la única perso-
antes que nada revocó las medidas tan na a la que abrió su corazón y le habló
impopulares impuestas por Pedro III. con total franqueza de su vida personal,
Convocó al Senado y firmó los primeros incluidos sus amantes.
decretos imperiales. Ordenó el cese de La emperatriz también se tomó muy
hostilidades con Dinamarca, el fin de la en serio el apelativo de «madrecita»,
alianza con Prusia, aunque dejó claro al como la llamaban sus súbditos, y centró
rey Federico que su intención era seguir sus energías en la educación y la sani-
manteniendo la paz, y suspendió la con- dad. Y cuando en la primavera de 1768
fiscación de los bienes de la Iglesia.» una nueva epidemia de viruela asoló el
país, la emperatriz no solo pensó seria-
Catalina se volvió a casar una segunda mente en introducir el nuevo y contro-
vez, con Grigori Potemkin, un hombre vertido método de la inoculación que se
inteligente, educado y gran conversador estaba probando en Inglaterra. Decidió
que fue, además de un buen amante, un probarlo en ella misma antes que poner
hábil consejero y diplomático, así como en peligro la vida de otras personas. En
un brillante estratega en el que la zarina los meses siguientes buena parte de la
confió importantes tareas de gobierno. nobleza rusa se vacunó y en las princi-
También tuvo muchos amantes y contó pales ciudades del imperio se crearon
con no menos admiradores: era una mu- clínicas de inoculación que contribuye-
jer extremadamente culta e inteligente, ron a inmunizar a miles de habitantes.
así que entre estos últimos se contaban Catalina fue una voraz consumidora
grandes figuras de la época como Di- de amor y belleza, y ninguna de sus dos
12
·
Reinas de leyenda Cristina Morató
13
·
Reinas de leyenda Cristina Morató
14
·
Reinas de leyenda Cristina Morató
15
·
Reinas de leyenda Cristina Morató
16
·
Reinas de leyenda Cristina Morató
dimiento» y en él reconocía que había Cixí falleció a los setenta y tres años
sido la responsable de la guerra de los en paz y serena. Fue una mujer ambicio-
bóxers y de las atrocidades sufridas por sa, inteligente y de gran vitalidad que,
la gente inocente. En sus palabras, que desde muy joven, asumió el reto de sacar
mostraban su profundo y sincero arre- a su país del aislamiento y modernizar-
pentimiento, se comprometía a cambiar lo sin doblegarse a Occidente. Su máxi-
y a comenzar una nueva etapa de su rei- ma prioridad fue hacer fuerte a China y
nado «aprendiendo del ejemplo de Oc- convertirla en una gran potencia. Des-
cidente». Fue tan inusual este decreto en pués de su funeral, propio de su elevado
boca de una emperatriz que impresionó cargo, el imperio que ella creyó a salvo
a los gobiernos occidentales, quienes la entró en una época oscura de guerra y
reconocieron como una gran líder «a la desorden. Sus sueños no se cumplieron,
altura de Catalina de Rusia e Isabel de pero la concubina Yehonala ya había em-
Inglaterra» y decidieron darle su apoyo. prendido el viaje a la eternidad.
17
·
Reinas de leyenda Cristina Morató
PREGUNTAS PARA
LA CONVERSACIÓN
1. Cristina Morató es una reconocida escritora y periodista dedicada a res-
catar la vida de mujeres icónicas para mostrar su cara más humana y
menos conocida. ¿Habéis leído alguno de sus libros anteriores? ¿Qué es
lo que más os llamó la atención de ellos? ¿Qué os parece su estilo y qué
destacarías de él?
3. Las cinco llevaron sobre sus cabezas las coronas más importantes de su
época, pero el poder no estaba reservado para ellas por el mero hecho de
ser mujeres. ¿Habéis detectado similitudes en la forma en que se hicieron
con él? ¿Cuál de todas os parece que tuvo un papel más relevante y por
qué?
18
·
Reinas de leyenda Cristina Morató
10. ¿Por qué creéis que tomó la decisión de ser «la Reina Virgen»? ¿Afectó
esa decisión a su imperio?
11. Catalina la Grande se hizo con el poder tras derrocar a su esposo. Dicho
así, parece una traición, pero ¿qué motivos tuvo para hacerlo?
12. ¿Cuál creéis que fue su mayor virtud? ¿Y su peor defecto? ¿Y cómo afec-
taron ambos a su imperio?
13. Era imposible predecir que Cixí se convertiría en emperatriz, menos aún
que mandaría con todo el poder que solo se le reservaba a un varón. Aun
así, hubo de hacerlo oculta tras una cortina de seda. ¿Cuál diríais que fue
el hito más importante de sus mandatos?
14. Su sueño no llegó a hacerse realidad, pero ella no vivió para ver el fraca-
so. ¿De qué sueño hablamos? ¿Qué comenzó a suceder antes de que ella
muriera?
19
·
Reinas de leyenda Cristina Morató
17. Fue ella la cabeza tras la corona. ¿Podríais comparar cómo entendía su
marido la regencia y cómo la entendía ella? Mencionad algún logro con-
seguido por ella que haya merecido vuestra atención y explicad por qué
os ha parecido relevante.
18. Déspotas, libertinas, desalmadas, arpías, locas... Son solo algunos de los
adjetivos que se han unido a sus nombres. ¿Por qué? ¿Son injustos? ¿Se
los hubieran dicho de no haber sido mujeres?
20. Ellos frente a ellas. ¿Cómo eran los gobernantes que se casaron con estas
mujeres? Podéis también destacar uno porque os haya sorprendido más
su historia, por el contrapunto con su pareja...
20
·
Reinas de leyenda Cristina Morató
22. En muchas de las historias, la falta de amor por parte de los esposos y las
humillaciones fueron en parte la chispa que encendió la mecha del barril
de pólvora. De haber habido amor en la pareja o si este no se hubiese
apagado, ¿creéis que alguna de las historias hubiera dado un vuelco? Ju-
guemos a imaginar ¿cómo habría afectado eso a la historia?
24. ¿Creéis que la autora hace justicia por todas estas reinas? ¿Qué os parece
el resultado?
21
·
Reinas de leyenda Cristina Morató
LA AUTORA
www.penguinclubdelectura.com
22