Incumplimiento y extinción de las obligaciones
Introducción
Constantemente se afirma, por la doctrina, que las obligaciones tienen sus fuentes, ello
quiere decir que el vínculo jurídico que ellas producen tiene su origen en ciertos actos,
que producen una atadura u obligatio.
De la misma manera que en el plano fáctico una atadura bien realizada no se desata con
facilidad, así también en el plano jurídico una obligación bien producida no se extingue
con facilidad.
Las obligaciones para alcanzar su existencia requerían, no pocas veces para el derecho
romano, la realización de actos muy específicos, los cuales eran
denominados formalidades, tales formalidades teniendo por efecto principal lograr un
fuerte vínculo jurídico no podían extinguirse sino era por medio de actos formales
semejantes. Sí el iuris vinculum era un acto jurídico, así también en principio, se requería
en el ius civile la realización de su correspondiente acto jurídico desvinculatorio
denominado actus contrarius.
Desde los orígenes del derecho romano y hasta el final de la república, las obligaciones
solamente podían exigir mediante el actus contrarius, no siendo suficiente para ello el solo
cumplimiento.
Por ejemplo…
Un ejemplo de este tipo de obligaciones que exigían el actus contrarius fue la stipulatio en
la cual el deudor solamente quedaba liberado si se llevaba a efecto una acceptilatio, ante
la presencia de dos testigos, acto en el cual, debía reconocer el acreedor que había
recibido la prestación estipulada.
Otros ejemplos de esta clase de obligaciones es el de aquellas que se realizaban litteris (es
decir, por medio de la palabra escrita); requerían una anotación adicional a aquella que les
diera origen, en la cual se explicitara que el deudor ya había cumplido con la prestación.
En las obligaciones re como, por ejemplo, el nexum, donde la cantidad de dinero prestada
eran entregada en el acto formal per aes et libram requería que también la devolución de
lo prestado fuera realizada per aes et libram.
Esta rigorosa forma de extinción de las obligaciones en ocasiones era empleada por los
acreedores para exigir injustamente más de una vez el pago de la prestación debida, ya
que sí el acreedor no pagaba bien, es decir, no efectuaba debidamente el actus
contrarius entonces su débito subsistía, lo cual, naturalmente era un problema para el
deudor.
A efecto de solucionar dicho inconveniente, cerca del siglo I a.C, Aquilio Gallo creo la
acción y la excepción de dolo (actio doli y exceptio doli); por cuya virtud con la que se
facultó al deudor para que pudiera defenderse procesalmente de una exigencia injusta de
parte de un acreedor de mala fe.
La creación de la acción y la excepción de dolo tuvo por consecuencia el desvanecimiento
del actus contrarius como requerimiento para extinción de las obligaciones. Dada su
desaparición como medio único para la extinción de las obligaciones aconteció que la
jurisprudencia romana categorizara las formas de extinguir éstas, en dos grupos, aquellas
formas que operan ipso iure (por el derecho mismo) y aquellas que operan ope
exceptionis (por efecto de una excepción).
En ulteriores líneas encontrará la consistencia y explicitación de sendas categorías y de las
formas de extinción de las obligaciones que son abrazadas por esta división.
Objetivo particular
El alumnado analizará las causas del incumplimiento de las obligaciones y los efectos
jurídicos que generan, las formas reconocidas por el Derecho Romano para la extinción de
las obligaciones.
Temario
Unidad 4. Incumplimiento y extinción de las obligaciones
4.1. Incumplimiento de las obligaciones
o 4.1.1. Incumplimiento propio: causas que afectan a la esencia de la
obligación.
4.1.1.1. Dolo
4.1.1.2. Culpa
4.1.1.3. Caso fortuito o fuerza mayor.
4.1.1.4. Efectos del incumplimiento imputable al deudor.
o 4.1.2. Incumplimiento impropio: causas que no afectan la esencia de la
obligación.
4.1.2.1. Mora
4.2. Extinción de las obligaciones
o 4.2.1. Concepto
o 4.2.2. Clases
o 4.2.3. Extinción de obligaciones ipso iure
4.2.3.1. Pago (solutio o satisfactio)
4.2.3.2. Modos formales: nexi liberatio y acceptilatio
4.2.3.3. Dación en pago
4.2.3.4. Novación
4.2.3.5. Compensación
4.2.3.6. Confusión
4.2.3.7. Contrarius consensus
4.2.3.8. Concursus causarum
4.2.3.9. Muerte, capitis deminutio
4.2.3.10. Imposibilidad o destrucción de la cosa debida
o 4.2.4. Extinción de obligaciones ope exceptionis
4.2.4.1. Compensación
4.2.4.2. Pactum de non pretendo
4.2.4.3. Praescriptio longi temporis
4.3. Resolución de casos en materia de incumplimiento y extinción de las
obligaciones de acuerdo con la jurisprudencia romana
Incumplimiento de las obligaciones
Las obligaciones son vínculos jurídicos que ponen a su sujeto pasivo en la necesidad
jurídica de cumplir con una prestación. El cumplimiento de la prestación, que es objeto del
vínculo obligacional, extingue a este último. Cuando dicho cumplimiento sobreviene, se le
llama pago, el cual no únicamente consiste en la entrega de dinero; sino en el
cumplimiento de la prestación cualquiera que sea su objeto, a saber, dar, hacer o no
hacer.
No solo cuando el deudor, no cumple; sino también, cuando no cumple debidamente con
la prestación obligacional, se dice que ha incumplido. Sin embargo, no únicamente es
posible que el incumplimiento de la obligación se dé a causa del deudor, sino también de
acreedor.
Incumplimiento propio: causas que afectan a la esencia de la obligación.
Según la doctrina el incumplimiento se presenta al materializarse alguna de las hipótesis
siguientes:
1. La persona deudora incurre en mora, es decir, no logra cumplir con las obligaciones en
el término establecido, o bien, no cumple con dichas obligaciones bajo las condiciones
pactadas.
2. Incurre en dolo y culpa.
3. Cuando, por causas fortuitas, o fuerza mayor, no se logra establecer la obligación.
Estas características se describen y ejemplifican a continuación:
Mora
Se da cuando la persona deudora no cumplía con lo pactado, debido a una negligencia que
retarda el cumplimiento de la obligación. Existen dos tipos: debitoris y creditoris.
Para que se presente la mora del deudor o mora debitoris era necesario que el retraso en el
cumplimiento obligacional le fuera imputable y que la obligación estuviera ya vencida, esto quiere
decir que era menester que el término cronológico fijado por las partes para el cumplimiento del
objeto obligacional había ya transcurrido.
De lo anterior resulta que el acreedor no podría sostener válidamente que el deudor se
encontraba en mora antes del tiempo establecido para su cumplimiento.
También era necesario que la falta de cumplimiento fuera directamente imputable al deudor,
puesto que, si no era así, se trataría de otro supuesto de incumplimiento, a saber, el de caso
fortuito o fuerza mayor.
Como consecuencia de la mora debitoris se daba la necesidad para el deudor de pagar los daños
(detrimentos patrimoniales) y perjuicios (obstrucción del posible lucro) que el acreedor hubiere
podido alcanzar en caso del cumplimiento oportuno. Aunado a esto resultaba que el acreedor se
hacía propietario de los frutos que el objeto (en caso de que este fuera capaz de producirlos)
produjera a partir de la mora.
Por cuanto hace a la mora creditoris, ella consiste en la negación injustificada del acreedor para
hacer la recepción del pago ofrecido por el deudor. En el Digesto 22, 1, 7 se recoge un fragmento
del jurisconsulto Papiniano, en el cual se muestra que en este caso, no es posible imputar mora al
deudor, pues desde el día (ex eo die ratio non habebitur usurarum) en que éste deposite el objeto
obligacional ante una autoridad, queda liberado de la obligación y con ello imposibilitada la
constitución de intereses moratorios. Su texto es el siguiente:
“Debitor usurarius creditori pecuniam optulit et eam, cum accipere noluisset, obsignavit ac
deposuit quod si postea conventus ut solveret moram fecerit, nummi steriles ex eo tempore non
erunt” (Justiniano, 22, 1, 7).
Dolo
Se concibe cuando la persona deudora no tiene la voluntad de realizar la obligación pactada,
dañando con ello a la persona acreedora, o bien, cuando no tiene la intención de cubrir el pago
acordado.
El dolo se define brevemente como la conducta antijurídica, consciente y querida. (Argüello,
1998:365).
Según la doctrina romanista, el dolo se compone de tres elementos, el primero consiste en
una acción u omisión del deudor; el segundo la voluntad de desplegar u omitir la conducta y
tercero la posibilidad de que dicho acto u omisión produzca un detrimento patrimonial al
acreedor.
Culpa
A diferencia del dolo en el cual el deudor deja de cumplir voluntariamente con el contenido de la
obligación; en la culpa la falta de cumplimiento se da a causa de negligencia, torpeza o descuido.
Según Álvaro D´Ors, no hay criterios exactos para determinar la responsabilidad en que incurre el
deudor por la culpa y para su tasación habrá que considerar el objeto de la obligación, el mayor o
menor interés de cada extremo obligacional y finalmente, el convenio de las partes (D´Ors,
2004:48).
Para el connotado jurisconsulto mexicano y gran romanista Jorge Adame Goddard, pueden
distinguirse dos tipos de culpa, la primera que es una conducta negligente y causa un daño y
aquella otra que causa el incumplimiento de un contrato. La primera es llamada “culpa aquiliana”
y la segunda “culpa contractual” (Adame, 2014:70).
Según la doctrina, la culpa contractual se divide en:
Extinción de las obligaciones
Concepto
Generalmente, una obligación se extingue cuando la parte deudora ha dado total
cumplimiento a la prestación pactada. No obstante, en derecho romano la obligación se
extinguía cuando se disolvía, mediante un proceso conocido como contrarius actus, que
iba variando con base en el acuerdo celebrado.
Para saber más…
Tratándose de un préstamo celebrado por el antiguo contrato del nexum, la extinción de
la obligación se lograba mediante una acceptilatio (aceptación). La persona deudora
preguntaba: quod ego tibi promissi habesne acceptum? (¿Tienes por aceptado lo que yo te
prometí?) Enseguida, respondía afirmativamente la persona acreedora: “Habeo” (lo
tengo) y si la obligación era litteris, que nacía de un asiento en la contabilidad de la
persona acreedora, requería, para extinguirse, una inscripción inversa a la primitiva en los
libros de la persona acreedora (Ventura, 2002:289).
Clases
Posteriormente, en la época republicana se consideraron dos formas de extinción de las
obligaciones: ipso iure y ope exceptionis.
Extinción Ipso iure
Este tipo de formas de extinción desaparece la obligación de manera absoluta y pueden
presentarse en cualquier etapa del juicio. Dentro de esta modalidad se contempla la
extinción de las ulteriores relaciones obligacionales:
Modalidades de extinción de las obligaciones ipso iure
Pago
El pago es la forma más natural de extinción de las obligaciones. Su denominación latina
era solutio (acción de soltar). Si la obligación es una atadura (Ob-ligatio) el pago logra ese
efecto de liberar al deudor del vínculo que lo ata.
El pago, no se entendía en la antigua Roma, como la entrega de dinero, sino
el cumplimiento de cualquier objeto obligacional. Puede consistir en que se produzca
un dare (la entrega en propiedad de alguna cosa) un facere (el despliegue de una acción
específica a cargo del deudor) o, finalmente un non facere (no hacer) o pati (tolerar).
Para comprender cabalmente la consistencia del pago, es menester analizarlo en sus
elementos. El sujeto que lo efectúa, la persona a quien se realiza y los aspectos de forma,
lugar y tiempo.
En una relación obligacional “regular” donde solo intervienen un creditor y
un debitor naturalmente, el pago debería efectuarse por este último, sin embargo, el
derecho romano contempla la posibilidad que puede realizarlo el representante del
deudor, si la obligación no estaba instituita personae, es decir, si no debían
específicamente ser realizadas por una persona.
El pago debe hacerse al acreedor (creditor); o en su defecto a su representante que puede
ser un tutor, procurador o mandatario.
En su aspecto formal, el pago debe ser coincidente con la formulación de la obligación;
aunque en ciertos casos, y con la venia del acreedor, el deudor puede liberarse de la
obligación mediante una prestación distinta de la establecida primitivamente, a lo cual se
le llama: datio in solutum, es decir, dación en pago.
Respecto al lugar de pago, se conocen dos reglas, si se trataba de cosas inciertas o
fungibles debía hacerse en el domicilio del deudor, si se trataba de un inmueble o cosa
cierta, el lugar de pago era aquél donde se encontrarán dichas cosas.
Por cuanto hace al tiempo si no se señalaba al momento de obligarse, se entendía que a
partir de realizado el acto comenzaba la deuda; sin embargo, no siendo iguales todas las
prestaciones, se consideraba la naturaleza de la prestación. (Morineau, 2000:158).
Modos formales: nexi liberatio y acceptilatio
Tratándose de un préstamo celebrado por el antiguo contrato del nexum, la extinción de la
obligación se lograba mediante una acceptilatio (aceptación). La persona deudora
preguntaba: quod ego tibi promissi habesne acceptum? (¿Tienes por aceptado lo que yo te
prometí?) Enseguida, respondía afirmativamente la persona acreedora: “Habeo” (lo tengo), a este
acto se da el nombre de nexi liberatio o liberación del vínculo. De lo anterior se deduce que al
tratarse del nexum existe identidad entre la acceptilatio y la nexi liberatio.
Si la obligación era litteris, que nacía de un asiento en la contabilidad de la persona acreedora,
requería, para extinguirse, una inscripción inversa a la primitiva en los libros de la persona
acreedora.
Dación en pago
En el derecho romano también fue admitida, solo de manera excepcional, la dación en
pago denominada romanamente beneficium dationis in solutum. Consistía en que el deudor podía
liberarse de su obligación dando una prestación distinta de la convenida originariamente. Los
jurisconsultos de la escuela proculeyana entrevieron la importancia de este método excepcional
de pago de la obligación que terminaron por contarle dentro de los modos de extinción de las
obligaciones exceptionis ope.
Novación
La novación es una forma de extinguir obligaciones, el jurisconsulto Gayo hace referencia a ella, en
el comentario segundo, número 38 de sus Instituciones, donde le denomina: novatio
obligationis (renovación de la obligación). Esta cesión de crédito consiste en sustituir una
obligación antigua con una nueva, cambiando en esta última de acreedor, para lo cual era
necesario el consentimiento del deudor. Gayo lo expresa en estos términos: “…opus est, ut
iubente me tu ab eo stipuleris; quae res efficit, ut a me liberetur et incipiat tibi teneri. quae dicitur
nouatio obligationis” (…es necesario que habiéndolo yo ordenado, recibas la estipulación del
deudor, cosa que producirá, que sea él liberado por mí y que comience a ser obligado por ti, lo
cual se llama novación) (Gayo, II, 38).
Para poder renovar la obligación, era necesario que la antigua se extinguiere, por ello es que,
además de un modo de para transmitir los créditos, se considera un modo para extinguir
obligaciones.
Compensación
La compensación consiste en que se reúnen las dos calidades (de deudor y acreedor) en una sola
persona, ello mediante la oposición que hace el deudor de un crédito que tiene sobre el acreedor.
Para la operancia de la compensación es necesario que ambas deudas estén vencidas, que sean de
cosa genérica, que sean determinadas o determinables y finalmente que ambas obligaciones sean
válidas (Morineau, 2000:159).
Confusión
Se presenta cuando la persona acreedora se convierte en deudora y la persona deudora en
acreedora.
Contrarius consensus
También llamada mutuo disentimiento, era una forma ipso iure de extinguir las obligaciones que
podía operar para las contraídas: solo consensu, para extinguir el vínculo obligacional las partes
acordaban, antes del cumplimiento de la prestación, que se haría por su consenso contrario.
Concursus causarum
Tiene lugar cuando la persona acreedora adquiere, por causa distinta a la pactada, el objeto
específico que se le adeuda. Esta adquisición por causa distinta de la obligacional tiene el efecto de
extinguir la obligación. Un ejemplo aportado por Marta Morineau Iduare (2000:159), se obtiene
del derecho sucesorio. Cuando un heredero debe cumplir con los legados, pero el legatario de un
bien específico había ya adquirido por una razón diferente del legado el objeto del mismo.
Muerte o capitis deminutio de la persona deudora
Algunos contratos y las obligaciones nacidas ex delictu se extinguen por la muerte de alguno de los
sujetos que intervienen en la relación obligacional.
De la misma forma la capitis deminutio como perdida de la capacidad producía la extinción de las
obligaciones.
Imposibilidad o destrucción de la cosa debida
Esta obligación se extingue cuando, por una causa ajena a la persona deudora, se hubiese perdido
el objeto de la obligación, siempre y cuando dicho objeto consistiere en una cosa específica, por
ejemplo, una obra de arte o un vino de cierta cosecha.
Extinción de obligaciones: Ope exceptionis
La expresión ope exceptionis puede traducirse textualmente como: por obra de una
excepción. No se trata precisamente de una extinción de la obligación, sino de la
existencia de una excepción con la cual la acción emanada de una obligación queda
paralizada, cosa que, en el plano práctico, como lo atestigua Ulpiano, es lo mismo que no
tener acción: “Nihil interest, ipso iure quis actionem non habeat, an per exceptionem
infirmetur” (Nada importa si alguien no tiene acción por el derecho mismo o si le es [esta]
destruida por una excepción)(Paulo, L, 112).
La obligación no se extingue, sin embargo, el efecto es el mismo, pues el creditor no puede
exigir su cobro judicial, esto implica, que el deudor queda liberado de su débito.
Los modos de extinción ope exceptionis son dos:
Pactum de non pretendo
Se trata de un convenio en el que las partes acuerdan que la obligación ha quedado
extinguida, también se llama pacto de remisión de deuda. Este pacto extingue cualquier
obligación. A este pacto también se le llama pactum ne petatur. Se trata de un acto
jurídico que no reviste formas solemnes. Tal acuerdo puede realizarse de forma escrita,
oral y hasta tácita.
Las fuentes atestiguan la existencia y operancia de este pacto, así puede leerse en Paulo:
“Quaedam actiones per pactum ipso iure tolluntur, ut iniuriarum, item furti” (Algunas
acciones se extinguen por medio de pacto, como la acción de injurias y la de hurto)
(Digesto, II, 114).
Praescriptio longi temporis
La expresión indicada al rubro se traduce como: “prescripción de largo tiempo”. Consistía
en una forma de adquirir la propiedad la cual se fundaba en la posesión prolongada por
treinta años, sin embargo, gracias al emperador Teodosio II, se aplicó este mismo plazo de
treinta años para la extinción de cualquier acción. De esta manera podría un deudor
defenderse de una acción engendrada por una obligación contraída si ya se había
excedido el término de treinta años, interponiendo la excepción: exceptio temporis.
Gracias al efecto que produjo la praescriptio longi temporis se le dio también por
nombre: excepción liberatoria. (Agüello, 1998: 396).
Resolución de casos en materia de incumplimiento y extinción de las obligaciones de
acuerdo con la jurisprudencia romana:
La obra Cuatrocientos casos y respuestas de los juristas romanos, como en unidades
anteriores, se recomienda que se revise por ser una obra única en su género donde se
lleva a efecto el intento más acabado de reconstruir aquella razón práctica de los juristas
del Lacio.
Para saber más…
Se recomienda revisar el caso número 2 del siguiente material:
Adame Goddard, Jorge, Cuatrocientos casos y respuestas de los juristas romanos,
México, UNAM/ Instituto de Investigaciones Jurídicas, 2013.
o 2. Aceptilación de una promesa alternativa y condicional, p. 30.
https://biblio.juridicas.unam.mx/bjv/detalle-libro/3329-cuatrocientos-casos-y-respuestas-de-los-
juristas-romanos
Bibliografía
Adame Goddard, Jorge, Curso de derecho romano clásico, México, Porrúa, 2014.
Agüello, Luis, Rodolfo, Manual de derecho romano, Buenos Aires, Astrea, 1998.
D’Ors, Álvaro, Derecho privado romano, Pamplona, EUNSA, 2004.
Heinecius, Johann Gottlieb, Recitationes in elementa iuris civilis, Italia, Haeredes
Baollonios, 1780, t.II.
Justiniano, Instituciones, México, Coyoacán, 2011.
Margadant, Floris, Gillermo, El derecho romano como introducción a la cultura jurídica
contemporánea, México, Esfinge, 1998.
Morineau Iduarte, Marta e Iglesias González, Román, Derecho romano, México, Oxford
University press, 2000.
Padilla Sahagún, Gumesindo, Derecho romano, México, McGraw–Hill, 2008.
Petit, Eugeneo, Tratado elemental de derecho romano, México, Porrúa, 2004.
Laines Ledesma, Mauricio y Sagaón Infante, Raquel, Derecho romano. Segundo curso,
México, Porrúa, 2010.
Murguía Serano, Alma Lorena, Derecho romano II, México, Iure, 2008.
Ventura Silva, Sabino, Derecho romano, México, Porrúa, 2002.
Warnkönig, Leopold August, Institutiones iuris romani privati, Bonnae, 1860, l. I, III.
Documentos publicados en Internet
Adame Goddard, Jorge, Cuatrocientos casos y respuestas de los juristas romanos, México,
UNAM/ Instituto de Investigaciones Jurídicas, 2013, disponible en https://bit.ly/2QjQkQf,
consulta: 15/05/2019.