TEMA: EL REGALO MÁS VALIOSO
TEXTO: JUAN 12:1-8 Seis días antes de la pascua, vino Jesús a Betania, donde
estaba Lázaro, el que había estado muerto, y a quien había resucitado de los
muertos. 2 Y le hicieron allí una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los
que estaban sentados a la mesa con él. 3 Entonces María tomó una libra de
perfume de nardo puro, de mucho precio, y ungió los pies de Jesús, y los
enjugó con sus cabellos; y la casa se llenó del olor del perfume. 4 Y dijo uno
de sus discípulos, Judas Iscariote hijo de Simón, el que le había de entregar: 5
¿Por qué no fue este perfume vendido por trescientos denarios, y dado a los
pobres? 6 Pero dijo esto, no porque se cuidara de los pobres, sino porque era
ladrón, y teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella. 7 Entonces
Jesús dijo: Déjala; para el día de mi sepultura ha guardado esto. 8 Porque a
los pobres siempre los tendréis con vosotros, mas a mí no siempre me
tendréis.
En este texto encontramos una historia muy preciosa de amor y entrega la cual
ocurrió aproximadamente una semana antes de la muerte de Jesús en la cruz del
calvario, es decir, un día como hoy hace más de dos mil años.
En esta historia vemos que a Jesús le hicieron una cena sus amigos en Betania, los
otros evangelios dicen que fue en casa de Simón el leproso, en esta cena se
encontraban sus amigos Lazaro, Marta y Maria, por eso se cree que esta cena era
en agradecimiento por el milagro de resurrección de Lazaro.
Podemos ver que Lazaro estaba sentado a la mesa con Jesús, y Marta su hermana
estaba haciendo lo que ella siempre hacía: SIRVIENDO.
Pero podemos ver que Maria, la otra hermana de Lazaro, hizo algo extraordinario,
ella sabía que lo que Jesús había hecho por su familia, por su hermano, al haberlo
resucitado después de estar cuatro días en la tumba, cuando ya no había
esperanza, cuando ya lo unico que habia era dolor y tristeza en sus corazones, fue
algo que nadie más podía haber hecho, por eso en agradecimiento, en adoración,
ella ungió a Jesús con un perfume de gran precio, ungió sus pies con una libra de
perfume de nardo puro, un perfume tan especial que su predio era de trescientos
denarios, es decir, era el equivalente al salario de un año.
Podemos ver que Maria verdaderamente le dio al Señor Jesús el regalo más valioso
que ella tenía en su vida, ella entregó lo mejor que podía dar en agradecimiento y en
adoración al Señor.
Una semana después nuestro señor Jesucristo estaría haciendo lo mismo,
entregando su regalo más valioso para salvarnos a nosotros los pecadores: ESE
REGALO FUE SU VIDA.
AHORA TRASLADEMOS ESTA HISTORIA DE MARÍA A NUESTRA VIDA
CRISTIANA Y HAGÁMONOS ALGUNAS PREGUNTA MUY IMPORTANTES :
I) PRIMERA PREGUNTA: ¿QUE PODRÍA REPRESENTAR EN NUESTRA VIDA
ESE PERFUME DE GRAN PRECIO PARA ADORAR Y AGRADAR A NUESTRO
DIOS? (1 SAMUEL 15:22) Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los
holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová?
Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que
la grosura de los carneros.
Verdaderamente ese perfume de gran precio con el cual Maria ungió a Jesús puede
ser comparado en nuestra vida con la obediencia, es decir dejar de vivir nuestra vida
haciendo “lo que nos da la gana”, y procurar agradar a Dios obedeciendo su
palabra, tomando en cuenta su voluntad.
Cada uno de nosotros puede reconocer que áreas de nuestra vida tenemos que
traer en obediencia al Señor, cada uno de nosotros sabemos que cosas en nuestra
vida Dios está esperando que las pongamos bajo su voluntad, pero no hemos
querido, pero hoy podemos darle a nuestro Señor un regalo de gran valor,
doblegando nuestra voluntad y siendo obedientes con nuestro Dios con aquello que
sabemos que Dios quiere que hagamos, con aquello que Dios quiere que dejemos.
II) SEGUNDA PREGUNTA: ¿QUE NOS IMPIDE DÁRSELO? (MALAQUIAS 1:6-9)
El hijo honra al padre, y el siervo a su señor. Si, pues, soy yo padre, ¿dónde
está mi honra? Y si soy señor, ¿dónde está mi temor? dice Jehová de los
ejércitos a vosotros, oh sacerdotes, que menospreciáis mi nombre. Y decís:
¿En qué hemos menospreciado tu nombre? 7 En que ofrecéis sobre mi altar
pan inmundo. Y dijisteis: ¿En qué te hemos deshonrado? En que pensáis que
la mesa de Jehová es despreciable. 8 Y cuando ofrecéis el animal ciego para el
sacrificio, ¿no es malo? Asimismo cuando ofrecéis el cojo o el enfermo, ¿no
es malo? Preséntalo, pues, a tu príncipe; ¿acaso se agradará de ti, o le serás
acepto? dice Jehová de los ejércitos. 9 Ahora, pues, orad por el favor de Dios,
para que tenga piedad de nosotros. Pero ¿cómo podéis agradarle, si hacéis
estas cosas? dice Jehová de los ejércitos.
Lastimosamente muchos de nosotros no estamos dispuestos a darle a nuestro Dios
ese regalo tan valioso de la obediencia porque lo menospreciamos en nuestro
corazón.
Lo menospreciamos porque él nos habla por medio de su palabra pero no queremos
obedecer, menospreciamos su voz, menospreciamos su mensaje para nuestra vida,
lo menospreciamos porque pensamos que no hay problema en tener esos pecados
ocultos en nuestra vida si Dios es amor, si Dios es bueno, si él entiende.
Menospreciamos su autoridad, menospreciamos su señorío sobre nuestra vida,
menospreciamos su majestad, y pensamos que podemos darle al Señor lo que
nosotros queremos, no lo que él nos está pidiendo, que podemos darle al Señor lo
que es más conveniente para nosotros, lo que no requiere esfuerzo ni sacrificio.
Pero tenemos que recordar que él es Dios, él es Rey, él es nuestro Señor, y merece
que le demos lo mejor, el regalo más valioso es doblegar nuestra voluntad a la de él.
III) TERCERA PREGUNTA: ¿CREES TÚ QUE ESE REGALO DE GRAN PRECIO
LO MERECE ALGUIEN MÁS? (ISAÍAS 53:4-6) Ciertamente llevó él nuestras
enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado,
por herido de Dios y abatido. 5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones,
molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su
llaga fuimos nosotros curados. 6 Todos nosotros nos descarriamos como
ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado
de todos nosotros.
Maria la hermana de Lazaro trajo este perfume de gran precio para derramarlo en
los pies del Señor porque ella reconocía con agradecimiento todo lo que el Señor
había hecho en su vida y en su familia, por eso no dudó en derramar ese perfume
sobre Jesús.
Si nosotros no estamos dispuestos a darle al Señor el regalo más valioso de nuestra
vida es porque en realidad no hemos comprendido la obra maravillosa de redención
que nuestro Señor Jesucristo hizo por nosotros en la cruz del calvario.
Él llevó nuestro castigo, sufrió lo que nosotros teníamos que haber soportado, él fue
herido y menospreciado y recibió el juicio de nuestros pecados, para que nosotros
pudiéramos ser salvos.
POR TODO ESO Y MUCHOS MÁS: ¡TRAIGAMOS HOY NUESTRO PERFUME DE
GRAN PRECIO AL SEÑOR!!