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Renta Vitalicia: Conceptos y Elementos

Este documento describe el concepto y elementos del contrato de renta vitalicia según el Código Civil de Guatemala. El contrato implica la transmisión de bienes de una persona a otra a cambio del pago de una pensión periódica durante la vida de un individuo. El documento explica los sujetos involucrados, los elementos del contrato y otras características y requisitos legales.
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Renta Vitalicia: Conceptos y Elementos

Este documento describe el concepto y elementos del contrato de renta vitalicia según el Código Civil de Guatemala. El contrato implica la transmisión de bienes de una persona a otra a cambio del pago de una pensión periódica durante la vida de un individuo. El documento explica los sujetos involucrados, los elementos del contrato y otras características y requisitos legales.
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DE LA RENTA VITALICIA

CONCEPTO Y NOCIONES GENERALES

El artículo 2121 CC preceptúa: “Por el contrato aleatorio de renta vitalicia, una


persona transmite el dominio de determinados bienes a otra que se obliga, en
cambio, a pagar periódicamente una pensión durante la vida del rentista. El
rentista puede ser el que transfiere la propiedad de los bienes o un tercero
designado por éste en el contrato. La renta vitalicia puede también constituirse
a título gratuito”.

El concepto que antecede concuerda con el que contiene el artículo 1802 del
Código Civil Español: “El contrato aleatorio de renta vitalicia obliga al deudor a
pagar una pensión o rédito anual durante la vida de una o más personas
determinadas por un capital en bienes muebles o inmuebles, cuyo dominio se
le transfiere desde luego con la carga de la pensión”, y con las definiciones de
autores como Borda: el contrato (oneroso) de renta vitalicia obliga a una de las
partes a entregar a la otra un capital (dinero u otros bienes muebles o
inmuebles), a cambio de lo cual ésta asume el compromiso de pagarle una
renta de por vida, y Alessandri y Somarriva: En este contrato, una de las partes
se obliga a pagar a la otra una renta o pensión periódica durante la vida natural
de cualquiera de ellas o de un tercero o terceros determinados.

Lacruz Berdejo, Sancho Rebullida, Luna Serrano, Delgado Echeverría y Rivero


Hernández, señalan que la renta vitalicia representa una relación de obligación
en virtud de la cual un sujeto, deudor, viene obligado a entregar a otro, persona
natural, pensionista, una cantidad periódica durante la vida de éste o teniendo
como límite la vida de otra persona natural.

A este contrato también se le ha llamado enajenación a fondo perdido, pues, a


la muerte del vendedor, sus herederos no encontrarán el fondo, señalándose
además que es un procedimiento muy empleado por personas de condición
modesta que no tienen familiares cercanos, pues mediante el mismo se
aseguran un ingreso razonable que les permite vivir decorosamente por el resto
de su vida.
De lo expuesto se pueden extraer las características fundamentales del
contrato: a) hay una transmisión de bienes; b) del mismo nace para el
adquirente la obligación de pagar una renta periódica (crédito de naturaleza
genérica); y c) por un tiempo que depende de la vida de una persona.

La transferencia de dominio de bienes que una persona hace a otra, es


característica del contrato de renta vitalicia oneroso (contrato puro de renta
vitalicia o en forma de donación con carga o donación onerosa) por el que se
transmite a una persona la propiedad de una cosa con la obligación de pagar al
propio transmitente o a un tercero, una pensión vitalicia; pero no existe en caso
de donación o legado de renta vitalicia, en donde el donatario asume unilateral
y voluntariamente o el testador encarga a su heredero, el pago de una renta
vitalicia a favor del donatario o del legatario.

El deudor de la renta asume la obligación de pagar una suma determinada, por


períodos determinados (semana, mes, semestre, año), obligación que es de
carácter personal y que no constituye una carga real. La obligación es única y
unitaria, pero se cumple mediante prestaciones periódicas.

Finalmente, el plazo de la obligación de pagar la renta, depende de la vida de


una persona (vida contemplada), que tanto puede ser la del rentista o acreedor
de la renta, la del deudor de la renta o la de uno o más terceros. He aquí el
elemento que da aleatoriedad al contrato, pues el monto de la prestación
(pensión) depende de un acontecimiento incierto (la terminación de la vida
contemplada), que determina la ganancia o la pérdida que las partes obtendrán
del contrato.

ELEMENTOS DEL CONTRATO

a) Elemento personal: En el contrato de renta vitalicia y en las relaciones


derivadas del mismo, pueden intervenir cuatro sujetos: i) el contratante de la
renta; ii) el deudor de la renta; iii) el rentista; y iv) la persona sobre cuya cabeza
se contrata la renta.

1) Contratante de la renta: Es la persona que transfiere bienes al deudor de la


renta y que, con ello, provoca la obligación de éste a pagarla. Dado que el
contratante está disponiendo de sus bienes, en forma onerosa o gratuita,
requiere capacidad de ejercicio para enajenar, por lo que ni los menores o
incapaces, ni sus representantes, pueden celebrar este contrato, como
contratantes, sin contar previamente con autorización judicial.

2) Deudor de la renta: Es la persona que ha recibido el capital y que asume la


obligación de pagar la renta.

Según opinión del autor, el deudor de la renta está asumiendo una obligación
que excede los límites de una ordinaria administración, dado el riesgo de que la
misma pudiera resultarle excesivamente onerosa, si el titular de la vida
contemplada sobreviviere lo que sería una expectativa de vida normal.

La muerte del deudor de la renta no afecta la existencia del contrato, ni los


derechos del rentista, y el artículo 2130 CC, en su parte final, dispone que la
obligación de pago de la renta pasa a los herederos del deudor, quedando
obligados en forma solidaria, salvo que otra cosa se hubiere convenido en el
contrato.

3) Rentista: El rentista puede ser el mismo contratante de la renta (quien


entrega el capital) o un tercero designado por éste en el contrato (Art. 2121 CC)
o varias personas conjuntamente, en cuyo caso se presumirá legalmente que la
renta les corresponde por partes iguales y la muerte de uno de los co-rentistas
no acrecerá la parte de los demás, salvo que en el contrato se disponga lo
contrario (Art. 2125 CC).

El rentista puede ser una persona individual, nacida o concebida siempre que
nazca en condiciones de viabilidad (Art. 1 CC) y puede también ser una
persona jurídica, pero en este caso, la renta terminará con la vida del
instituyente o de la persona individual designada por éste al otorgarse el
contrato (Art. 2123 CC).

Si el rentista es persona diferente del contratante, hay que identificarlo en la


escritura en que se formaliza el contrato de renta vitalicia (artículo 2122 CC) y,
además, ocurren dos situaciones que merecen atención: i) la renta constituye
una donación indirecta que hace el contratante a favor del rentista y ii) la renta
es una típica estipulación a favor de tercero (Arts. 1531 y 1532 CC). Por ello,
este negocio podría ser revocado mediante la acción pauliana (Art. 1291 CC).
4) Persona sobre cuya cabeza se contrata la renta (vida contemplada): En las
legislaciones de España, Argentina, México, Italia y Francia que consultó el
autor, se permite expresamente que la persona sobre cuya cabeza se contrata
la renta pueda ser el propio rentista o un tercero, lo que hace posible que la
figura de la vida contemplada adquiera realidad, separadamente de la del
rentista.

Lamentablemente, nuestro Código Civil parecería insinuar que únicamente es


aceptable como vida contemplada la de un tercero designado por el
instituyente, si el rentista es persona jurídica (Art. 2123 CC). En el artículo 2121
CC, que contiene la definición legal del contrato, se indica que la renta se
constituye durante la vida del rentista, y en los artículos 2124 y 2130 CC, se
dispone que la renta será nula si la persona sobre cuya vida se constituye ha
muerto antes de su otorgamiento o dentro del plazo que el contrato señale y
que no podrá bajar de tres meses y que se extinguirá con la muerte de la
persona sobre cuya vida fue constituida. Para terminar de complicar el punto,
es de notar que el artículo 2122 CC, no incluye entre los requisitos de la
escritura pública de renta vitalicia, la designación de la persona sobre cuya vida
se constituye (vida contemplada).

Para terminar el análisis de este tema, debe tenerse en cuenta que el artículo
2136 CC, se refiere a la persona sobre cuya vida se constituyó la renta
separadamente del rentista, lo que insinúa la posibilidad de que en Guatemala
pueda constituirse renta vitalicia relacionada a la vida contemplada de un
tercero no rentista.

El artículo 2124 CC declara nulo el contrato si la persona sobre cuya vida se


constituye ha muerto antes de su otorgamiento o dentro del plazo que el
contrato señale y que no podrá bajar de tres meses.

El autor considera que la nulidad del contrato por la muerte del rentista, antes
de su celebración, es un caso de ausencia de uno de los requisitos esenciales
para su existencia (Art. 1301 CC) y que en este caso nos encontramos ante
una situación de nulidad absoluta.
Es necesario recalcar que la legitimación para cobrar la pensión deriva de la
existencia del rentista, lo que se acredita en nuestro medio mediante acta de
supervivencia, levantada notarialmente o en la Gobernación Departamental y
que para la existencia del contrato, únicamente son necesarias dos partes, el
contratante (que normalmente es también el rentista) y el deudor. Si el rentista
fuere un tercero, no sería parte del contrato, sino una persona beneficiada por
el contrato celebrado entre otros.

b) Elemento real: Como contrato bilateral, la renta vitalicia comprende dos


prestaciones: i) el capital que se transfiere por el contratante al deudor de la
renta y ii) la renta que éste se obliga a pagar al rentista, durante toda la vida de
éste.

1) El artículo 2121 CC requiere la transmisión de dominio de terminados


bienes, que el contratante hace al deudor de la renta, como elemento esencial
del contrato.

El capital puede estar integrado por bienes muebles, inmuebles, fungibles o no,
usufructo, dinero, créditos, títulos de crédito, acciones, etc., que sean
susceptibles de valoración económica y el artículo 2122 CC requiere que los
bienes que se transmiten sean especificados y valuados, en la escritura en
que se formaliza el contrato. Si es razonable y lógico que los bienes sean
especificados o, en otras palabras identificados e individualizados, pues ello es
necesario para la plena transmisión de dominio; considerando el autor que no
ve razón alguna para requerir la valoración de los bienes en un contrato
aleatorio, en que ambas partes están corriendo riesgos y en donde la lesión no
tiene aplicabilidad.

2) La renta: El artículo 2121 CC se limita a indicar que el contratante tiene la


obligación de pagar periódicamente una pensión durante la vida del rentista y
según el artículo 2122 CC, en la escritura de renta vitalicia, debe indicarse la
pensión o renta que ha de pagársele al rentista.

Se deduce fácilmente del párrafo anterior, que la renta debe ser fija y
determinada, que su monto y periodicidad deben indicarse en el contrato y que
la obligación del deudor de la renta puede tanto consistir en un pago en
efectivo, como en especie.

Nuestro Código Civil calla, en cuanto a la periodicidad del pago, por lo que su
determinación queda exclusivamente a criterio de los contratantes, quienes
deben además establecer si el pago se hace por períodos anticipados o
vencidos (años, semestres, trimestres, meses o semanas, anticipados o
vencidos). Esto último tiene importancia para determinar el monto de la renta
correspondiente al período en que muere el rentista, pues si la renta se paga
por anticipado, el deudor debe cubrir la renta completa correspondiente al
período en que ocurrió la muerte; en cambio si la renta completa
correspondiente al período en que ocurrió la muerte; en cambio si la renta se
paga por período vencido, el deudor satisface su obligación pagando en
proporción a los días del último período vivido por el rentista (Art. 2132 CC).

A falta de estipulación especial en el contrato, el pago debe hacerse en el


domicilio del deudor (Art. 1398 CC); pero para que el deudor incurra en mora,
deber ser requerido (Art. 1428 CC), salvo que otra cosa se hubiere convenido
en el contrato.

Nada impide, por supuesto, que en el contrato se pacte una renta en dinero
sujeta a indexación o a aumento periódicos preconvenidos, pactos que en
nuestra opinión tendrían validez y efectividad y nos referimos a lo que con
anterioridad hemos indicado en relación a la indexación o ajustes de la renta en
el contrato de arrendamiento.

La renta presente y las rentas futuras son inembargables y no pueden ser


objeto de compensación, si la renta vitalicia se hubiere constituido para
asegurar alimentos del rentista o si por las circunstancias sobrevenidas a éste,
hubiere de destinarse a ese objeto (Art. 282 y 2127 CC). Las rentas ya
causadas y adecuadas al rentista y las rentas que no tienen la calidad de
alimentos, sí pueden se embargadas y objeto de compensación.

c) Elemento formal: El artículo 2122 CC requiere para la validez del contrato,


que se otorgue en escritura pública, por lo que este contrato tiene la calidad de
solemne de conformidad con el artículo 1577 CC.
El instrumento en que se formalice el contrato de renta vitalicia debe contener,
además de los requisitos generales aplicables a todas las escrituras públicas:
a) especificación y valor de los bienes que se transmiten; b) la identificación del
rentista, si fuere un tercero; c) el monto de la pensión o renta que debe
pagársele y la periodicidad de los pagos; d) el propósito de la renta (si se
destina a alimentos, por ejemplo); e) la garantía que asegure el pago; y f) las
demás condiciones que convengan las partes (Art. 2122 CC).

Si el capital incluye bienes inmuebles o muebles identificables, la escritura


debe inscribirse en el Registro General de la Propiedad, y si en el capital se
comprenden otros bienes sujetos a registros (marcas, patentes, pajas de agua,
empresas, acciones, etc.) debe cumplirse las formalidades correspondientes a
fin de que la transferencia de dominio se perfeccione y afecte a terceros.

CARACTERÍSTICAS

a) La propia definición legal del contrato de renta vitalicia señala que es


aleatorio y su aleatoriedad estriba, precisamente, en que tanto el obligado a
pagar la renta como quien transfiere los bienes, no conocen ni pueden conocer
al celebrar el contrato, por cuánto tiempo será pagadera la renta o, en otras
palabras, el monto total de la prestación a que queda obligado el deudor de la
renta.

Dada la aleatoriedad del contrato, es prácticamente imposible determinar si el


mismo es usurario o es rescindible por lesión, por lo que a este contrato no les
es aplicable la norma contenida en el artículo 1542 CC e igualmente se
sostiene doctrinariamente que por su condición de aleatorio, el contrato de
renta vitalicia está excluido de la aplicación de la cláusula rebus sic stantibus
(cláusula de la imprevisión, Art. 1330 CC), pero sin que se oponga … el juego
de cláusulas de revalorización.

b) El contrato puede ser gratuito u oneroso. Será gratuito cuando deriva de


una donación pura y simple o de un legado de renta, en donde el donante o
testador instituye la renta a favor del donatario o legatario, sin contraprestación
por parte de éstos y el alea no tiene el valor de elemento esencial del contrato,
pues en realidad aquella incertidumbre con respecto al derecho que se otorga
únicamente sirve para medir el grado y la amplitud de la liberalidad. Será
oneroso, cuando hay contraprestaciones recíprocas (se transmite la propiedad
de un bien a cambio o con la carga del pago de la pensión), como ocurriría en
la renta vitalicia pura (tal como la concibe en el artículo 2121 CC) o en la
donación de un bien con la carga al donatario de pagar la pensión vitalicia, sea
al donante, o a un tercero.

c) El contrato oneroso de renta vitalicia es traslativo de dominio, pues es


de su esencia la transmisión de la propiedad de un bien; pero esa condición de
traslativo de dominio, no convierte el contrato en real, ya que la entrega física
de la cosa transmitida, no es requisito de validez del contrato, como ocurre por
ejemplo en el mutuo, depósito y comodato. Ello no obstante, es un contrato que
produce efectos reales y que genera la obligación de entrega de la cosa a su
adquirente.

d) El contrato es solemne, en el sentido de que debe constar en escritura


pública para que sea válido (Art. 2122 CC). No es suficiente el consentimiento
de las partes para dar nacimiento al contrato, sino se requiere como elemento
convalidante el que se formalice en escritura pública. La omisión en el
cumplimiento de esa solemnidad invalida el contrato (Art. 1577 CC) y no existe
la posibilidad legal de convalidar el contrato para ello el procedimiento que
señala el artículo 1576 CC.

e) La renta vitalicia es de tracto sucesivo, en el sentido de que el deudor


está obligado a realizar prestaciones periódicas y concretas.

f) El contrato puede ser unilateral o bilateral, según si es gratuito u


oneroso. La renta vitalicia constituida en forma gratuita, es indudablemente
unilateral, ya que el único obligado es el deudor y el titular sólo tiene derechos
y no obligaciones. En cambio, en la renta vitalicia onerosa, ambas partes
quedan obligadas a realizar determinadas prestaciones (entregar el capital y
pagar la renta), aunque el enajenante de los bienes que constituyen el capital
pueda haber cumplido la prestación a su cargo en el momento mismo de la
celebración del contrato.
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FIGURAS AFINES

1) Compraventa: La renta vitalicia onerosa y el contrato de compraventa,


tienen muchos elementos comunes, que derivan principalmente de que ambos
contratos son traslativos de dominio, onerosos y bilaterales.

2) Contratos condicionales: En la renta vitalicia, el contrato existe, tiene plena


validez y surte todos sus efectos, desde que se formaliza en escritura pública y
la muerte del titular de la vida contemplada no provoca la terminación normal
del contrato, sino únicamente produce efectos futuros.

En un contrato sujeto a la condición resolutoria consistente en la muerte de una


persona, reconocemos que el contrato surte todos sus efectos, en tanto no se
realiza la condición; pero al acaecer ésta, el contrato queda sin efectos y
vuelven las cosas al estado en que se hallaban antes de celebrarse; en
consecuencia, las partes deben restituirse lo que respectivamente hubieren
recibido (Art. 1583 CC). En otras palabras, al terminar el contrato por el
acaecimiento de una condición resolutoria, las cosas regresan al estado que
tenían antes de celebrarse, lo que implica que recíprocamente deben
devolverse las prestaciones cumplidas, en tanto que al terminar el contrato de
renta vitalicia por la muerte del titular de la vida contemplada, se agota el
contrato y las partes (en especial, el deudor de la renta queda liberado de sus
obligaciones).

3) Contrato de seguro: En el seguro de vida ordinario o dotal, el fallecimiento


del asegurado termina el seguro y da lugar al beneficiario para exigir el pago de
la indemnización. En tanto, en la renta vitalicia, es el fallecimiento de la persona
cuya vida contemplada rige el contrato, lo que termina con la obligación de
pagar la pensión a cargo del deudor.

4) Pensión de alimentos: La obligación legal de prestar alimentos, no puede


confundirse con el contrato de renta vitalicia, particularmente porque en aquel
caso, la fuente de la obligación no es contractual, sino legal. Borda indica que
aunque excepcional, también es jurídicamente admisible el contrato de
alimentos, que puede ser gratuito u oneroso. Sin embargo, la distinción es
clara: en el contrato por alimento, la obligación del deudor se prolonga mientras
subsiste la necesidad del alimento, en tanto que la renta vitalicia no se vincula
en absoluto con el estado de fortuna del acreedor de la renta. En el Derecho
Español, este contrato es conocido como vitalicio y tiene como característica
que la obligación del deudor depende de las necesidades del alimentado.

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EFECTOS

A) Obligaciones del contratante: La principal obligación de la persona que


instituye la renta, consiste en entregar al deudor de la misma, los bienes que
constituyen el capital, cuyo dominio le ha transmitido en el contrato. En este
sentido, nos referimos a lo antes expuesto en cuanto a la obligación de entrega
que tiene el vendedor ante su comprador.

B) Obligaciones del deudor de la renta: La principal y fundamental obligación


que del contrato nace para el deudor de la renta, es la de pagarla en la forma,
lugar, tiempo y cantidad convenidas y, con anterioridad, hemos ya analizado
esos temas.

El deudor de la renta está en la obligación de constituir a favor del rentista,


garantías adecuadas para asegurarle el cumplimiento de la obligación (Art.
2122 CC); pero nada impide que el rentista o el contratante, le exoneren de esa
obligación en el propio contrato. La obligación del deudor de prestar garantía,
se rige además por las siguientes normas:

1) El incumplimiento de la obligación de prestar garantía, da derecho al


contratante para demandar la rescisión del contrato y la devolución de los
bienes que le hubiere entregado al deudor – o su valor, si ya no los tuviere este
(Art. 2128 CC).

2) La mora en el pago de las rentas, da derecho al rentista para demandar al


deudor el pago de las ya vencidas y el aseguramiento de las futuras (Art. 2131
CC).

3) Si la garantía prestada hubiere disminuido de valor o se hiciere insuficiente,


el rentista puede solicitar su ampliación y si el obligado no estuviere de
acuerdo, corresponderá al juez calificar tales circunstancias. Si el deudor no la
ampliara de conformidad con la declaración judicial, podrá pedirse la rescisión
del contrato (Art. 2129 CC). Nada extraño vemos en que el rentista pueda pedir
al deudor de la renta, la ampliación de la garantía, en los casos de insuficiencia
o disminución de valor; pero tal como indicamos arriba, no podemos justificar
que el tercero, rentista, que nada aportó pueda provocar la rescisión del
contrato y, como consecuencia de ella, adquirir el dominio de los bienes que
transmitió el contratante al deudor de la renta.

B) Obligaciones del rentista: La persona que recibe la renta, sea o no el propio


contratante, tiene la obligación de comprobar su supervivencia ante el deudor
de la renta y Santos Briz indica que ello no quiere decir que las prestaciones
individuales estén sometidas a condición suspensiva, al menos en el sentido
propio de este concepto jurídico, pues el derecho a exigir la renta nación a
favor del acreedor en el momento mismo de la celebración del contrato sin que
dependa en modo alguno que se cumpla ninguna condición futura.

TERMINACIÓN A) Muerte del rentista: El fallecimiento del rentista extingue las


obligaciones del deudor de la renta (Art. 2130 CC).

Esta es la causa normal de agotamiento del contrato de renta vitalicia en


Guatemala, ya que normalmente no se prevé que la vida contemplada pueda
ser otra que la del rentista.

B) Rescisión por incumplimiento del deudor: Con anterioridad hemos


comentado que de conformidad con los artículo 2128, 2129, y 2130 CC, puede
demandarse la rescisión del contrato y, en consecuencia, la restitución de lo
que respectivamente hubieren recibido las partes, en caso de que el deudor
incumpla su obligación de constituir o ampliar la garantía del cumplimiento de
sus obligaciones, a favor del contratante o del rentista.

C) Caso especial de nulidad: Si el rentista falleciere antes de que se formalice


el contrato, ello es una causal especial de nulidad, de acuerdo con el artículo
2124 CC. Por supuesto que, en este caso, debe tratarse de una renta instituida
a favor de un tercero, pues si el contratante / rentista falleciere antes del
otorgamiento de la escritura pública, no habría contrato que anular.
D) Muerte del rentista antes que el testador o donante: En las rentas vitalicias
constituidas a título gratuito, por testamento o donación simple, es posible
pactar que la renta principie a pagarse a partir de la muerte del instituyente.
Ahora bien, si el rentista designado fallece antes que el testador o donatario, la
renta no llega a adquirir validez y formará parte de la masa hereditaria (Art.
2133 CC).

E) Ingratitud: La muerte del rentista o de la persona sobre cuya vida se


constituyó la renta, por un acto criminal imputable al deudor de la renta,
provoca la rescisión del contrato y la obligación del deudor de devolver el
capital al contratante o a sus herederos, con la sanción adicional de no poder
deducir el valor de las rentas que hubiere pagado (Art. 2136 CC). Esta norma,
como está redactada, se presta a confusiones e injusticias, ya que al sancionar
al deudor que fuere responsable criminalmente de la muerte del rentista,
incluye al deudor que provoca, por culpa o negligencia y sin dolo, la muerte del
rentista. Por aparte, la oración o de la persona sobre cuya vida se constituyó la
renta parecería romper la regla establecida reiteradamente de que sólo la vida
del rentista pueda ser la vida contemplada.

F) Renuncia: Si el rentista renuncia a la renta, se extingue la obligación del


deudor a pagarla y ello no afecta la validez del contrato, ni la transferencia de
los bienes. Únicamente cesa en forma definitiva, por una liberalidad del rentista
hacia el deudor, la obligación del deudor a pagarle la renta.

El artículo 2134 CC señala que si en la renta gratuita, que surte efectos


después de la muerte del testador o del donante, el rentista no acepta
(renuncia) el legado o la donación, la renta continuará formando parte de la
masa hereditaria; pero el rentista no recibirá su parte de la renta, si tuviere la
calidad de heredero. La renuncia del rentista de una renta gratuita, ocurre antes
de entrar a disfrutar de la misma y después de haber fallecido el instituyente,
por lo que los sucesores de este son los deudores de la renta y el efecto de la
renuncia del rentista beneficia a los herederos (excluyendo al renunciante, si
también lo fuere).

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