SE INICIA EL CAMINO AL CALVARIO
CAMINO AL CALVARIO
PRIMERA ESTACIÓN (JESUS CONDENADO A MUERTE)
Pilato le dijo: « ¿Entonces, tú eres rey?». Jesús le contestó: «Tú lo dices: soy rey.
Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la
verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz». Pilato le dijo: «Y ¿qué es la
verdad?».
Dicho esto, salió otra vez adonde estaban los judíos y les dijo: «Yo no encuentro
en él ninguna culpa. Es costumbre entre vosotros que por Pascua ponga a uno en
libertad. ¿Queréis que os suelte al rey de los judíos?». Volvieron a gritar: «A ese
no, a Barrabás». El tal Barrabás era un bandido.
CRONISTA: Pilato no encuentra en Jesús ningún motivo de condena, y tampoco
encuentra en sí mismo la fuerza de oponerse a la condena. Su oído interior
permanece sordo a la Palabra de Jesús y no comprende su testimonio de la
verdad. «Escuchar la verdad es obedecerla y creer en ella». Es vivir libremente
bajo su guía y darle el propio corazón.
Pilato no es libre: está condicionado desde fuera, pero esa verdad que ha
escuchado sigue resonando en su interior como un eco que llama a su puerta e
inquieta.
Así, sale fuera, ante los judíos; «salió otra vez», subraya el texto, casi como un
impulso de huir de sí mismo. Y la voz que le llega desde fuera prevalece a la
Palabraque está dentro.
Aquí se decide la condena de Jesús, la condena de la verdad.
SEGUNDA ESTACIÓN: JESUS CARGA LA CRUZ
Cuando lo vieron los sumos sacerdotes y los guardias, gritaron: «¡Crucifícalo,
crucifícalo!». Pilato les dijo: «Lleváoslo vosotros y crucificadlo, porque yo no
encuentro culpa en él». Los judíos le contestaron: «Nosotros tenemos una ley,
y según esa ley tiene que morir, porque se ha hecho Hijo de Dios»…
Entonces [Pilato] se lo entregó para que lo crucificaran. Tomaron a Jesús, y,
cargando él mismo con la cruz, salió al sitio llamado «de la Calavera» (que
enhebreo se dice Gólgota).
Pilato vacila, busca un pretexto para soltar a Jesús, pero cede a la voluntad
que prevalece y alborota, que apela a la Ley y lanza insinuaciones.
TERCERA ESTACIÓN: JESUS CAE POR PRIMERA VEZ
JESÚS: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi
yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y
encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga
ligera».
VERDUGO: ¡Vamos levántate rápido!, que no vez que ya es hora de llegar.
MADRE DE CLEOFAS: Déjenlo descansar. Señor, mira nada más como te han
maltratado esos ingratos.
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CUARTA ESTACIÓN: JESUS ENCUENTRA A SU MADRE
SOLDADO: ¡Quítense mujeres que estorban!
MARÍA: Hijo mío, ¡que ingrata es la humanidad, hasta donde te a llevado tu
amor!
JESUS: Sí, madre pero no llores, es la voluntad de mi Padre. Ayúdame a salvar a
los hombre.
MARÍA: No quiero que mueras hijo mío, pero si es la voluntad de Dios, que sea
lo que él quiera.
CRONISTA: «Y una espada atravesará tu alma» (Lc 2, 35).
QUINTA ESTACIÓN: SIMON CIRINEO AYUDA A LLEVAR LA CRUZ
SOLDADO: Soldados, temo que este hombre no llegue con vida, ¡miren, ahí
viene ese hombre!
SOLDADO 2: ¡Eh, tu, ven acá!, carga con la cruz.
CIRINEO: Sí señor, yo te ayudo, siento lastima de tus sufrimientos, cuando yo
necesite ayuda, ayúdame también Señor y ayuda a todos los oprimidos de sus
vicios y por las injusticias de los poderosos.
CRONISTA: «Lo sacaron para crucificarlo y tomaron a un hombre, llamado
Simon Cirineo, que era de cirinea y venía del campo... para que ayudara a Jesús a
cargar la cruz» (Mc 15, 20-21)
SEXTA ESTACIÓN: LA VERONICA LIMPIA EL ROSTRO DE JESUS
VERONICA: Señores, permítanme limpiar el rostro de mi Señor.
SOLDADO: Largo, no nos entretengan.
VERONICA: Sí, permítanme por favor señores. Señor, cuanto me pesa tus
sufrimientos... ¡Oh, sea gravado tu rostro! Grava en mi pecho tu rostro sufriente
para entender a mis hermanos sufrientes y sepa curar sus heridas.
CRONISTA: «Llevamos siempre en nuestro cuerpo el sufrimiento de Jesús, para
que la vida de él se manifieste en nuestro cuerpo» (2Co. 4, 10).
SEPTIMA ESTACIÓN: JESUS CAE POR SEGUNDA VEZ
Soldado 1: ¿qué pasa?, levántate, ya casi llegamos.
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Cronista: «se ha negado asimismo hasta la muerte y ha sido contado entre los
malhechores, cuando en realidad llevaba sobre si los pecados de muchos e
intercedía por los pecadores».
OCTAVA ESTACIÓN: JESÚS HABLA A LAS MUJERES DE
JERUSALÉN
Mujeres: (sin palabras, sólo lloran)...
Jesús: no yo he por mí, lloran por ustedes y por sus hijos.
Cronista: «lo seguían muchísima gente, especialmente en mujeres que se
golpeaban el pecho y se lamentaban por el» (Lc. 23,27) «¿por qué vez que la paja
en el ojo ajeno y no adviertes la va qué está en el tuyo; cómo puedes decir a tu
hermano: hermano, deja me quita que la paja que tienes en el ojo, cuando tu no
adviertes la viga en el tuyo? Hipócrita, quita primero la viga de tu ojo y luego
tratarás de quitar la paja que hay que en el veto hermano. (Lc 6,41-42)
NOVENA ESTACIÓN: JESÚS CAE POR TERCERA VEZ
JESUS:«Vosotros sois los que habéis perseverado conmigo en mis pruebas, y
yo preparo para vosotros el reino como me lo preparó mi Padre a mí, de forma
que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino…
Simón, Simón, mira que Satanás os ha reclamado para cribaros como trigo.
Pero yo he pedido por ti, para que tu fe no se apague. Y tú, cuando te hayas
convertido, confirma a tus hermanos».
Soldado 1: ¡mira! ¿Ya no puedes, que pasó, no que eras tan fuerte?, ¡levántate!
Cronista: «Pedro empezó a decirle a Jesús: aún que todos te abandonen y dejen
de creer en ti, luchó nunca vacilaré. Yo te ha seguro que esta misma noche, antes
de que cante el gallo me habrás negado tres veces, respondió Jesús. Pedro le dijo:
aún que tengan que morir no renegaré de ti; y todos sus discípulos vez y a lo
mismo» (Mt 26,33-35)
DECIMA ESTACIÓN:(JESÚS DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS)
Los soldados... cogieron su ropa, haciendo cuatro partes, una para cada
soldado, y apartaron la túnica. Era una túnica sin costura, tejida toda de una
pieza de arriba abajo. Y se dijeron: «No la rasguemos, sino echémosla a
suertes, a ver a quién le toca». Así se cumplió la Escritura: «Se repartieron
mis ropas y echaron a suerte mi túnica». Esto hicieron los soldados.
UNDÉCIMA ESTACIÓN:CAE POR TERCERA VEZ
Lo crucificaron y con él a otros dos, uno a cada lado, y en medio, Jesús. Y
Pilato escribió un letrero y lo puso encima de la cruz; en él estaba escrito:
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«Jesús, el Nazareno, el rey de los judíos». Leyeron el letrero muchos judíos,
porque estaba cerca el lugar donde crucificaron a Jesús, y estaba escrito en
hebreo, latín y griego. Entonces los sumos sacerdotes de los judíos dijeron a
Pilato: «No escribas: “El Rey de los judíos”, sino: “Este ha dicho: Soy el rey de
los judíos”». Pilato les contestó: «Lo escrito, escrito está».
DECIMA SEGUNDA ESTACIÓN. JESÚS MUERE EN LA CRUZ
CAIFAS: ¡Eh!, ¿porque ponen ese letrero?, quítenlo porque que el no es el rey
de los judíos, él lo dijo, pero no es cierto.
Pilatos: lo he escrito, escrito está.
Jesús: (con voz patente)... todo que está consumado, en tus manos en comiendo
mi Espíritu.
Anas: ¡está temblando que, está temblando!... (todos corren)... (menos Anas que
y Caifas)...
Caifas: déjalos que corran como chivos están de punto
Cronista: «yo les he amado a ustedes, como mi padre me ama a mí,
permanezcan en mí amor... ahora les doy el un mandamiento nuevo: que amanse
unos a otros como yo los he amado. No hay amor más grande que el dar la vida
por sus amigos» (Jn 15,9-13).
DECIMA TERCERA ESTACIÓN: MARÍA RECIBE EL CADAVER DE SU
HIJO
Nicodemo: señor gobernador, quiero que me permitas bajar el cuerpo de Jesús
para sepultarlo.
Pilatos: si anciano, recógelo.
Cronista: «vinieron entonces los soldados y les quebraron las piernas a primero
y al otro que estaban crucificados. Pero cuando llegaron con Jesús vieron que ya
estaba muerto, por eso no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados
le abrió el costado de una lanzada, y al instante, salió sangre y agua». (Jn 19,32-
34).
DECIMO CUARTA ESTACIÓN: JESÚS ES PUESTO EN EL
SEPULCRO
Caifas: gobernador, interés poner guardias que vigilen el sepulcro, porque él dijo
que resucitaría, pero si no hay guardias, pueden robar su cuerpo y engañarnos
que ha resucitado.... (llega Judas)...
Judas: señores del sanedrín, he pecado entregando sangre inocente.
Anas: a nosotros que nos importa, es cosa tuya.
Judas: ahí está su dinero, me está quemando.
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Caifas: todo el tonto, lárgate... (sale Judas y se ahorca)...