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CXLVI
LA NEGACION *
1925
4 forma en que nuestros pacientes producci sus asociacion
L en el curso de la labor analitica|nos procura ocasign de in Pony
vaciones. «Va usted a creer ahora que quiero decir algo eras obat
usted, pero le aseguro que no eS tal ini intencién.» En semeja?, tig ne
del sujeto vemos la repulsa, por medio de una proyeccién sobre Tuegetletagst
de una asociacién emergente en aquel momento. O: «Me pregame Perion,
Puede ser esa persona de mi suetlo. Mi madre, desde luego et WS gas
rectiffcamos: «Se trata seguramente dela madre.» En la interpre 2%
tomamos la libertad de prescindir de Ia negacién y acoger tan geo tm
nido estricto de las asociaciones. Es'como si el paciente hubiera ‘diche, COnts,
Persona de mi suefio he asociado realmente la de mi madte, pero me,"A k
dar por buena tal asociacién.» dispus,
En ocasiones nos es dado lograr muy cémodamente la aclaracién py
de lo inconsciente reprimido. Preguntamos: «Qué es lo que le prcee eS
mis inverosimil dela situacién de que tratamos? {Qué es fo que pang
extralio yajeno a usted» Sel paciente cae ene azo y designs aque 88
increible Ie parece, habré contestado con ello, casi siempre, la ve-dad tt
Un acabado paralelo de este experimento surge frecuentemente en el matte
de los neuréticos obsesives que han sido ya inciados en la comprenso at
sintomas. «He tenido una nueva idea obsesiva y en el acto se me ha oor
que podia significar tal y tal cosa, Pero no es posible que asi sea, pues ont’
no podria habérseme ocurrido.» Aquello que el sujeto rechaza con esta none
cién, tomada de las explicaciones recibidas durante In cura, es, naturaimene
el verdadero sentido de la nueva representacién obsesiva.
El contenido de una imagen o un pensamiento reprimidos pueden, pus
abrirse paso hasta la conciencia, bajo la condicién de ser negados. La nega
es una forma de percatacién de lo reprimido; en realidad, supone ya un ai,
miento de la represién, aunque no, desde luego, una aceptacién de lo reprinida.
Vemos cémo la funcién intelectual se separa en este punto del proceso aft,
Con ayuda de Ia negacién se anula una de las consecuencias del proceso rep
sivo: la de que su contenido de representacién no logre acceso a la concientia
De lo cual resulta una especie de aceptacién intelectual de lo reprimido, en telo
que subsiste atin lo esencial de la represién '®°, En el curso de la labor and
tica creamos muchas veces una variante importantisima y harto singular de ett
situaci6n. Conseguimos vencer también la negacién e imponer una plena acep
tacién intelectual de lo reprimido, pero sin que ello traiga consigo la renovacida
del proceso represivo mismo,
Dado que la misién de la funcién intelectual del juicio es negar o afirmat
Contenidos ideoldgicos, las consideraciones que preceden nos conducen al or
: 08
wey ar intinats & slemin ol eriginal, Ingo, xno haber endo por ano tien wo deh
ganar os Ge cabeza! ero, om verdad ota cami
Etmimo proceso yace nabs dela coriente primer nuncio dun atau, ce St,
supesicién que jactarse és peligroso. (Qué eatupenda Preiente ack aunque = muss
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agen psicolar? nae funcidn, Negar algo en nuestro juicio equi ;
do, 2 decit: (EG algo que me gustaria reprimir» El 9 te
asusituivg int jectual dela reptesidn, y su «no», W? signo lo del “el
certificado 2& aes asi como el made in Germany. Por M0 fo del alm:
ae ee el pensamiento de las restrosiones deft Ni
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polo d& la negaci
enriquece con elementos de los que no
se
Gib fyncibn dl juicio ha d
runcién del juicio ha de tomar, esencialment i
ar a soe cosa una cualidad y ha de at et
la exten ciel reali La eoioa: sobre la que ha de decidir pudo ser,
Imer ; la, til o nociva. O dicho en el lenguaje de los impul-
os orales mis primitives: «Esto lo ise
osicién, mas amplia: «Esto lo ii i H
‘ea: «Debe estar dentro de dopni mi
pio del placer, quiere introyectarse to
Jo exterior son pa!
de si malo, lo ajeno al yoy
Ia existencia real de
cipios jdénticos
Ia otra decision de la funcién del juicio, la referente a
un objeto imaginado (test de realidad), es un aterés del yo real definitive que
do. del yo inicial Tegido por el principio del placer. No
i pido en e.y2, sino de
‘to a hallar en la
1a cuestion de lo
4 Pl
ry lo interior: Lo jrreal, simplemente maginado, subjetivo, existe S610
dentro; 10 otf, real, existe también fuera. En esta etapa fel desarrollo tha dejado
a de tenerse e cuenta el principio del placer. sha ensefiado que
{importante n0 & jo que una cosa (Ob}eIo ‘ge satisface’ i
nto, que merece Ser incorporada dent
nerect ® modo que pueda Une apoderarse de
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fer este progres?
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puede prescindir pai
de mi” O sea:
ido por el princi
{ todo lo malo. Lo
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la fusis de distintos
ntonces yar hasta donde
10 condi jon del desarrollo
namocuraron una Sa
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El juicio es el acto intelectual que decide Seas ae Motora,
pone témino al aplazamiento debido al pets ‘al pénsuiniento, honsaiients
a la accién. También del aplazamiento, TT ae prueba, como un 10S tatadg
en otro lugar. Debe considerarse como un, on sxioneinice {én “h rir ed mo.
cabo el yo un tal tanteo? (En q ib 7
en los procesos del pensamiento? Ello sucedié a glextremo sensorial del apa.
rato psiquico, en las percepciones sensoriales. : a eaivinpesis ae 1a Der.
cepeién no es un proceso puramente pasivo; é Y0 ENN Pot memente al sis.
tema de la percepcién pequefias cargas psiquicas, ee wigs de eda ny ee
los estimulos exteriores, retrayendose de nuevo desp 1 de estos
avances de tanteo. 4 js 2 i
El estudio del juicio nos procura, quiz por ye OS ie posits de ta gi.
nesis de una funcion intelectual surgida del ee Se oat: mp y ne instin.
tivos primarios. El juicio es la evolucion adecuada ' ee ie ee imi ae Por el
cual el yo incorporaba cosas en su interior 0 las expuls: Haers si, de acuerdo
al principio del placer. Su polarizacién parece correspon ee la antitesis de los
dos grupos de instintos por nosotros supuestos. La alt 10 pata sustitu.
tivo de la unién— pertenece al Eros; la negacion —consecuencia de la expulsign—
pertenece al instinto de destruccién. El negativismo de algunos Psicdticos debe,
probablemente, interpretarse como signo de la defusién de los instintos, por
retraccién de los componentes libidinosos. Ahora bien, la funcién del juicio
se hace posible por la creacién del simbolo de la negacion que permite al pensa-
miento un primer grado de independencia de los resultados de la represién y
con ello también de la compulsién del principio del placer.
Con esta teoria de la negacién armoniza perfectamente el hecho de que en
el andlisis no hallemos ningun «no» procedente de lo inconsciente, asi como
el de que el reconocimiento de lo inconsciente por parte del yo se manifieste
por medio de una formula negativa. La prueba mds rotunda de que un anilisis
ha lIlegado al descubrimiento de lo inconsciente es que el analizado reaccione
al mismo tiempo con las palabras: «En eso no he pensado jamas.»
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