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Libro de Los 7 Sellos-Autobiografía de Jesús

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El contenido de este Libro también lo ve y oye en los canales You Tube:


JESUCRISTO HIJO DE DIOS:
https://www.youtube.com/@jesucristohijodedios1805/videos
EXAMEN DE LA MISERICORDIA:
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Acreditado con el “Nihil obstat”


RAFAEL MANUEL GARCÍA RAMOS
(Perito industrial-Ingeniero técnico)
ORGANIGRAMA EXPLICATIVO DE LA
AUTOBIOGRAFÍA

2
contada por Él mismo.

Rafael Manuel García Ramos

3
EL CORDERO DEGOLLADO, LOS 4 EVANGELISTAS, EL
LIBRO DE LOS 7 SELLOS...
Relaciono doce versículos del Apocalipsis. Dos del Capítulo IV y diez del
Capítulo V.1 Por medio de símbolos y complejas metáforas descubrimos que
los cuatro seres vivos representados por un león, un toro, un hombre y un
águila se corresponden con los evangelistas: san Marcos, san Lucas, san
Mateo y san Juan. También es de común entendimiento que el que está
sentado en el Trono se corresponde con la Persona del Padre Dios, que lleva
en su mano derecha un Libro sellado con 7 sellos. El Cordero sacrificado que
se acerca y toma el Libro de la mano derecha de quien está sentado en el
Trono se corresponde con la Persona de Jesucristo.
Apocalipsis 4
6. Delante del trono, una especie de mar transparente como el cristal. En
medio del trono y alrededor de él hay cuatro seres vivos llenos de ojos
delante y detrás.
7. El primer ser vivo se parece a un león, el segundo ser vivo se parece a un
toro, el tercer ser vivo tiene el rostro como el de un hombre y el cuarto ser
vivo se parece a un águila en vuelo.
Apocalipsis 5
1.También vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono un libro
escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos.
2.Y vi a un ángel poderoso proclamar con gran voz: - ¿Quién es digno de abrir
el libro y romper sus sellos?
3.Y nadie, ni en el cielo ni en la tierra, ni debajo de la tierra, podía abrir el libro
ni leerlo.
4.Yo lloraba mucho, porque no se encontró a nadie digno de abrir el libro ni
leerlo.
5.Pero uno de los ancianos me dice: -No llores, porque el león de la tribu de
Judá, la raíz de David, ha vencido y puede abrir el libro y sus siete sellos.
6.Entonces vi en medio del trono y de los cuatro seres vivos y en medio de
los ancianos un Cordero erguido, como sacrificado, con siete cuernos y siete
ojos, que son los siete espíritus de Dios enviados a toda la tierra.
7.Se acercó y tomó el libro de la mano derecha del que estaba sentado en el
trono.

1 Sagrada Biblia. Nuevo Testamento. Autor: Facultad de Teología de la


Universidad de Navarra. Editorial EUNSA.
4
8.Cuando recibió el libro, los cuatro seres vivos y los veinticuatro ancianos se
postraron ante el Cordero, con una cítara cada uno y con copas de oro llenas
de perfumes, que son las oraciones de los santos.
9.Cantan un cántico nuevo: Eres digno de recibir el libro y de abrir sus sellos,
porque fuiste inmolado y con tu sangre compraste para Dios gente de toda
tribu, lengua, pueblo y nación.
10.Y los hiciste un reino de sacerdotes para nuestro Dios, y reinarán sobre la
tierra.
Finalmente, se asume que el único digno de abrir el Libro y leerlo es,
precisamente, el Cordero degollado, es decir Nuestro Señor Jesucristo. Y
esto es así porque “...fuiste inmolado y con tu sangre compraste para
Dios gente de toda tribu, lengua, pueblo y nación. Y los hiciste un reino
de sacerdotes para nuestro Dios, y reinarán sobre la tierra”.
Y ahora, en la línea simbólica del texto apocalíptico que nos ocupa, el
ingeniero que suscribe fija su atención en el Libro de los 7 sellos que da
título a este trabajo. Jesucristo es el único que lo ha abierto y lo ha leído.
Pero... ¿qué es lo que ha leído el Redentor del género humano?
El Magisterio de la Iglesia no tiene duda, los 4 seres vivientes son los 4
evangelistas que han redactado los 4 Evangelios. A unos dos mil años de
esta hora, cuatro hombres tocados por el Espíritu Santo escriben los cuatro
Textos que llevan su nombre: Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Como eficaces
instrumentos en las manos de Dios, no emplean ni una palabra más ni una
palabra menos que las necesarias según la inspiración divina de la que han
sido dotados. Interpretando el concepto de “materia de opinión” supongo
que lo que Cristo ha leído en este Libro sellado es, precisamente, el texto
evangélico canónico, reconocido como único y legítimo para presentar la
biografía de Él mismo. Sin embargo...
Prácticamente, en casi todas las páginas de este trabajo, se hace mención
de lo transcendente, a efectos de entender el Evangelio, que resulta la lectura
lógicamente concordada de los 4 textos canónicos. Esto se consumó allá por
los años finales del siglo pasado.
Haciendo uso de prestaciones de la Hoja Excel se da lugar a una sola lectura
evangélica, actualmente presentada en estilo autobiográfico añadiendo
los comentarios, de quien está requiriendo su atención, según su leal saber
y entender, producto de las reflexiones que, a un hombre normal, ya metido
en años, le sugieren las palabras y los hechos que se relatan.

5
Son comentarios de un católico, sin especiales estudios académicos de
Teología, con profundo respeto al Magisterio de la Iglesia Católica. Son
comentarios consecuentes con la práctica del ejercicio de la razón y el sentido
común en el normal desarrollo de mi actividad como persona y profesional, la
de un Perito Industrial o Ingeniero Técnico. Dejo constancia de que he
empleado la misma lógica deductiva para interpretar los hechos de mi vivir
entre los hombres y los hechos que a continuación se describen.
Queda patente que estamos ante la Autobiografía de Jesucristo. Si asumo,
como palmaria verdad, que para Dios todo es posible, con mucha fatiga y
considerándome el más indigno de los hombres, puedo asegurar que esta Vida
de Jesucristo contada por Él mismo solo se debe entender como tal si se
está seguro que el Protagonista ha sido realmente quien la ha escrito.
Evidentemente, este Libro no lo ha escrito físicamente el mismo Cristo.
Tampoco la consagración la hace, visiblemente, el mismo Cristo, sino que
cuenta con el hombre que le prestará sus atributos. En mi caso se da, con
plenitud de significado, ser el instrumento, por sí mismo, miserablemente
inútil, usado por Dios para escribir su Vida entre los hombres. Este Libro, ha
necesitado más de cuarenta años para terminar de escribirse y ya ha llegado
hasta los lugares más recónditos del mundo. No es una casualidad, un piadoso
trabajo de un hijo de la Iglesia Católica donde quiere vivir y morir. Este Libro
es lo que define su título: Autobiografía de Jesucristo. Lo escrito, escrito está
de para siempre.
Entendiendo, repito, que esta materia es opinable, creo prudentemente y
deduzco que lo escrito en el Libro de los 7 sellos es, presuntamente, la
Concordancia evangélica, llevada a su más eficaz interpretación por el hecho
de haber sido redactada en estilo autobiográfico, es decir, es una redacción
típicamente literaria que pertenece a los escritos de no ficción. Con profunda
reverencia he captado, en las fibras más nobles del “yo” que me define, que
me hallo ante una Sagrada Escritura que describe La Vida de Cristo contada
por Él mismo, la Autobiografía humana y divina del Hijo de Dios hecho hombre
redactada en 7 periodos vinculados sobrenaturalmente a los 7 sellos del Libro
del Apocalipsis y que en definitiva muestra con palmaria obviedad que este
trabajo ha llegado a sus manos no como consecuencia de un indefinido azar,
sino por un acto de predilección y Misericordia de Dios Padre, Dios Hijo y
Dios Espíritu Santo.

Así, pues, tal y como vemos en la página siguiente, el contenido del


Libro de los 7 Sellos será:
6
SELLO Nº 1 ► Prólogos e Infancia de Jesús. (12 Temas)
SELLO Nº 2 ► Año 1º de la vida pública de Jesús. (15 Temas)
SELLO Nº 3 ► Año 2º de la vida pública de Jesús. (33 Temas)
SELLO Nº 4 ► Año 3º de la vida pública de Jesús. (56 Temas)
SELLO Nº 5 ► Semana de Pasión y Última Cena. (35 Temas)
SELLO Nº 6 ► Pasión y Muerte de Jesús. (15 Temas)
SELLO Nº 7 ► Resurrección y vuelta al Padre Dios. (11 Temas)

Test evangélico de 177 PREGUNTAS

“El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”


(Mt. 24,35; Mc. 13,31; Lc. 21,33)

7
SELLO Nº 1

SELLO Nº 2

SELLO Nº 3-1ªP

SELLO Nº 3-2ªP

SELLO Nº 4-1ªP

SELLO Nº 4-2ªP

SELLO Nº 4-3ªP

SELLO Nº 5-1ªP

SELLO Nº 5-2ªP

SELLO Nº 6

SELLO Nº 7

Activa los
7 Sellos en
177 vídeos
YouTube

SI PULSO EN LA IMAGEN VOY AL ÍNDICE


Contiene el único Evangelio proclamado por el mismo Jesucristo, redactado
concordando el texto canónico de los Evangelios de san Mateo, san Marcos,
san Lucas y san Juan. Esta Concordancia ha sido posible usando las
prestaciones de la Hoja de Cálculo Excel y el Programa Visual Basic. La
redacción resultante es autobiográfica y se adjunta a la misma un Test
evangélico conformado por 177 preguntas con el nombre de Examen de la
Misericordia. El texto en estilo autobiográfico está acreditado con el “nihil
obstat” del cardenal de Sevilla: Excmo. Sr D. José Bueno Monreal en Junio
de 1.980.
TEMA🎧
Cada Tema está vinculado a un vídeo You Tube vocalizado por el autor

8
San Pablo dice del Cielo lo siguiente:
“Ni ojo vio, ni oído humano oyó, ni vino nunca a la mente humana lo que
Dios ha preparado a los que le aman”. (1Cor 2,9).
Por lo que se deduce de estas palabras, debemos entender que el Paraíso es
captar y asumir en tu intelecto que has llegado al culmen del amor a Dios
porque ya participas de su naturaleza divina (2Pe 1,4).

Dice Jesucristo:
"No ruego por éstos solamente sino también por los que crean en mí por
medio de su palabra; que todos sean uno; como Tú, Padre, en mí y Yo
en Ti, que también ellos en Nosotros sean uno, para que el mundo
crea que Tú me enviaste. Y Yo les he comunicado la gloria que Tú me
has dado, para que sean uno como Nosotros somos Uno. Yo en ellos y
Tú en mí, para que sean consumados en la unidad: para que conozca el
mundo que Tú me enviaste y los amaste a ellos como me amaste a mí.
Padre, los que me has dado, quiero que, donde estoy Yo, también ellos
estén conmigo, para que contemplen mi gloria que me has dado, porque
me amaste antes de la creación del mundo. Padre Justo; y el mundo no
te conoció. Mas Yo te conocí; y éstos también conocieron que Tú me
enviaste. Y Yo les manifesté tu Nombre, y se lo manifestaré. Para que
el amor con que me amaste sea en ellos, ¡y Yo en ellos!” (Jn 17,20-26)

El grado de participación de la naturaleza divina del Dios Trinitario es


proporcional al conocimiento que se ha adquirido, en el curso de esta vida
terrena, del Objeto de tu amor, es decir de Jesucristo. Nadie puede amar
aquello que desconoce.
El Libro de los 7 Sellos solo ha sido abierto por el Cordero de Dios que
requiere, a su vez, a todo ser humano de siempre, esté donde esté, para que
se sumerja en la lectura y audición de este Sagrado Texto que, sin duda, le
hará conocer en toda su plenitud al Autor de la vida, al Hijo de Dios y de María.
El calado de este conocimiento le será evaluado al realizar el Examen de la
Misericordia inserto en este Libro de los 7 Sellos. Captará en función de su
calificación cual es el grado de perfección en el amor a su Único Dios y por
tanto entrar en la bienaventurada y feliz eternidad del Amor de sus amores,
Jesucristo.

9
CONSIDERACIONES PREVIAS
Entiendo, quiero entender y pretendo que se entienda, que este trabajo ha
pasado por el Corazón y la cabeza de mi Señora, la Virgen de Guadalupe, la
Madre de Dios y madre nuestra. En ella, con ella y por ella, se fundamenta este
Examen de la Misericordia al que estamos convocados todos sus hijos. De la
mano de la Virgen María y al amparo de su maternal mirada, a todo hombre y
mujer de siempre se le da la oportunidad de conocer a Jesucristo, el Camino,
la Verdad y la Vida, porque nadie va al Padre, último y feliz destino de nuestra
existencia, sino por Él.
Hace unos ~2.000 años que se cumplió el tiempo predeterminado por Dios. El
Verbo, Único Hijo de su misma Naturaleza, se desprende del rango divino para
hacerse carne en las purísimas entrañas de una bendita Virgen judía llamada
María, el orgullo de nuestra raza. Se hace hombre tal y como somos los
hombres excepto en el pecado.
El Dios invisible por el que todas las cosas fueron hechas, el Autor de la vida,
se inserta en la vena del tiempo de la humanidad para mostrarse a sus
hermanos los hombres, que lo podrán ver, oír y tocar.
Comparte con aquellos que creen en Él, nada más y nada menos, que su
Naturaleza divina, así como suena. (2Pe 1,4). Un privilegio inaudito que nos
hace destinatarios de un Reino infinito y eterno, un Paraíso de amor supremo,
porque Él es el Amor por definición
“Nadie puede amar lo que desconoce”. Para llegar al conocimiento de la
Verdad, Jesucristo, en un eterno presente, entrega a las hijas e hijos, estén
donde estén, de su mismo Padre, el Libro más bello jamás escrito:
AUTOBIOGRAFÍA DE JESUCRISTO
A continuación, podrá leer el texto redactado en 7 Periodos de su existencia
terrenal, históricamente documentada según el Evangelio canónico,
concordado. Con la sagrada identidad de su contenido, el autor de este trabajo
de Dios, lo vincula espiritualmente con otro libro del Nuevo Testamento: EL
LIBRO DE LOS 7 SELLOS del Apocalipsis, que muestra la visión, alegórica y
profética, que san Juan, el apóstol más amado del Hijo de Dios, tiene del
misterioso final de la humanidad, que precede a la inminente y gloriosa venida
del CORDERO DE DIOS, Jesucristo.

10
Finalmente, en las entrañas de su literatura se injerta el EXAMEN DE LA
MISERICORDIA, un Test presentado en 177 preguntas consecuentes con los
177 episodios que conforman toda la Vida del… Señor mío y Dios mío.
ANTECEDENTES PERSONALES DEL INGENIERO
QUE SUSCRIBE
Al caer la tarde de un bellísimo día, allá, en el cielo, salió Jesucristo a dar un
paseo por el jardín del Paraíso. Se hizo el encontradizo con dos hermanos, un
sacerdote jesuita y una monja agustina, que hablaban, precisamente, del
hombre que escribe estas letras. Posó los brazos sobre sus hombros y les dijo:
“Amados José Antonio y Josefa, pretendo ayudarme de un hombre no
consagrado, un hombre normal y corriente, de este mundo que tanto me
ha costado redimir, para que me sirva de instrumento en la redacción de
mi Autobiografía. ¿A quién me recomendáis?”
Se adelantó mi entrañable Sor Josefa a su hermano y dijo:
“Señor, conozco a un perito industrial, un ingeniero de rango medio y menor
cultura teológica, un discípulo de mi hermano, que sin duda te ama como quien
más te haya amado. Quizá sea el hombre que buscas. Su nombre es Rafael”.
Me di por aludido y cogido de la mano de mi bendita Madre y Reina, la Virgen
de Guadalupe, me presenté a mi Señor y mi Dios diciendo:
“Jesús, bien conoces el abismo de indignidad y de ignorancia que me asiste.
Si yo te valgo, aquí me tienes. Haz de mí, solo el instrumento con el que
escribas tu Vida, para bien de los hombres y mujeres de siempre”.
El Libro está terminado. Jamás imaginé que en esta hermosa tarea invirtiera
alguna que otra amarga lágrima. De haberlo sabido, “a priori”, nunca me
hubiera implicado en esta sagrada aventura. Pero ahora, con la tarea ya
acabada y el gozo del deber cumplido, asumo que ha merecido la pena tanta
fatiga en este soportar la contradicción de quienes menos lo esperaba. Gloria
solo a Ti, Cristo mío, Jesús de mi alma.

“Bendígote, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque encubriste estas cosas a los
sabios y prudentes y las descubriste a los pequeñuelos. Bien, Padre, que así pareció
bien en tu acatamiento. Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre, y
ninguno conoce cabalmente al Hijo sino el Padre, ni al Padre conoce alguno
cabalmente sino el Hijo, y aquel a quien quisiere el Hijo revelarlo”. (Mt 11,25-27)
11
Por los años 70 del siglo pasado, tuve la fortuna de conocer al padre jesuita D.
José Antonio Puche SI, un sabio y anciano sacerdote que me llevó al
conocimiento del Evangelio. Puso en mi mano la “Vida de Jesucristo” del padre
Bover SI y la Versión crítica sobre los textos hebreo y griego de la Sagrada
Biblia, traducida por D. José María Bover S.I. y D. Francisco Cantera Burgos.
Editada por LA EDITORIAL CATOLICA S.A. año 1.953.
Durante unos diez años fui atento discípulo de este maestro de la Buena
Nueva, que me enseñó a interpretar la Sagrada lectura que nos ocupa. Me
dejó en herencia una preciosa colección de grabados que me ayudaron a
comprender el texto divino con el que el Señor se me hacía cercano y
comprensible. Comencé a amar de veras a Jesucristo.
A través de este hombre de Dios conocí a su hermana, monja agustina, Sor
Josefa de la Virgen de las tres Avemarías, de la que tengo un entrañable
recuerdo.
Cierto día, que acompañé al Padre Puche al convento de clausura, en
Orihuela, donde estaba su hermana, me llegué hasta la sala de visitas y al otro
lado de la reja me esperaba Sor Josefa, como siempre, con una angelical
sonrisa. Me senté a su altura y entablamos una cortita conversación sobre la
ingratitud de los hombres con su Redentor, Jesucristo. Concluimos y le besé
la mano. Ella, a su vez, me la besó a mí con fruición y mirándome fijamente
me dijo: “Rafael, no le conocen, no le conocen…”.
Nunca olvidaré estas palabras y el triste tono con las que fueron articuladas.
Quizá fue entonces cuando me dispuse a hacer lo que nunca pude imaginar:
dar a conocer al Esposo del alma de esta mujer consagrada, dar a conocer a
mi Señor Jesucristo de diferente manera de cómo hasta ahora se había hecho.
Pero… ¿qué podía hacer un hombre de mundo y de calle, sin formación
académica adecuada?
Pasó un indeterminado tiempo y me llegué a una empresa gráfica para que me
imprimiera unos folios con mi nombre, dirección y titulación de perito industrial
(ingeniero de rango medio) que, en principio, me habrían de servir para
plasmar los informes periciales de daños por accidentes que me requerían las
Compañías de Seguros. Retiré de la imprenta el paquete de folios impresos,
me fui a casa y los coloqué junto a una vieja máquina de escribir ubicada en
uno de los extremos de la mesa del salón de mi hogar.
Al final de ese día, cuando finalizó la jornada de mi trabajo habitual: Jefe de
Obra de una empresa constructora, me dispuse a redactar una valoración de
los daños ocasionados por un accidente de tráfico. Me senté delante de la
máquina, a la izquierda puse el borrador del informe, a la derecha el cenicero
y en el rodillo de la “Olivetti” uno de los flamantes folios impresos.

12
Encendí un cigarrillo, le di una profunda calada y después otra y otra, mirando
al papel impreso sin saber por dónde comenzar.
Sin pulsar una sola tecla consumí el “Ducados”, puse el codo en el antebrazo
del sillón, me apoyé en su respaldo y quedé, unos breves minutos, absorto con
un inesperado pensamiento que requería toda mi atención. El recuerdo de la
melancólica afirmación de la monja: “No le conocen, no le conocen…”, me
tenía amablemente secuestrado.
Alcé la vista sin fijarla en ningún lugar y en un inadvertible suspiro, por primera
vez repetía estas dos palabras: “Padre mío…Padre mío”.
No sé qué tiempo pasó, lejanamente recuerdo que me levanté, cogí la Biblia del
padre Bover SI y la puse encima del borrador del informe que me disponía
elaborar. Posicioné los dedos sobre el teclado y al impulso de la voluntad de
Dios y de la mía vi como quedaba escrito lo siguiente:
En el principio Yo ya era, era la Palabra de mi Padre Dios, en Él estaba, en
Él era Dios y en Él existía en el principio…
Así comencé la “Autobiografía de Jesucristo” que ahora, también, en forma de
“Examen de la Misericordia” queda finalizada y disponible para cualquier hombre
o mujer que, con buena voluntad, pretenda alcanzar, en toda su plenitud, el
supremo conocimiento del que es Hijo de Dios y de María, Jesucristo, mi Señor
y mi Dios.
ANTECEDENTES HISTÓRICOS DE LA VIDA
DE JESÚS
San Lucas, en el Capítulo 3 de su Evangelio, nos hace una precisa introducción
cronológica que dice así:
El año decimoquinto del imperio de Tiberio César, siendo Poncio Pilato
procurador de Judea, Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Filipo tetrarca de
Iturea y de la región de Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene. (Lc. 3,1)
Quiere encuadrar, dentro del marco de la historia universal, el hecho que va a
narrar: El Bautismo de Jesús en el Jordán, con el que comienza la vida pública
de Jesucristo.
César Augusto, muere en agosto del año 767 de Roma y de esto hay constancia
históricamente documentada, como también lo está el hecho de que, dos años
antes, asoció a su imperio a su hijo adoptivo Tiberio, al que hace copartícipe de
la potestad tribunicia. Estamos, pues, en el año 765 de Roma. Aquí, también,
conviene reseñar el año 750 de Roma, año en el que muere Herodes, según el
historiador Flavio Josefo. Si sumamos a 765 los 15 años a los que se refiere san
Lucas, se puede afirmar que el Hijo de Dios hecho hombre se manifiesta
públicamente en el año 780 de Roma.
13
El evangelista, también nos asegura que Jesús tendría unos ~30 años (Lc. 3,23)
cuando se llega al Bautista para ser bautizado.
En consecuencia, con estos números y para que entre ellos haya
correspondencia, necesariamente, tendríamos que fijar en 32 los años
(748+32=780) de Jesús cuando inicia su vida pública. Se puede asegurar que
se corresponden con la verdad histórica los siguientes datos:
1. María concibió al Hijo de Dios en el año ~748 de Roma. (6 a. C.)
2. Jesús nació en el año 748 de Roma. (6 a.C.)2
3. Jesús se perdió y fue encontrado en el Templo en el año ~760 de Roma.
4. Por lo menos, desde el año ~760 al ~780, Jesús vive en Nazaret la vida normal
de una familia.
5. El año ~780 de Roma, Jesús es bautizado en el Jordán por san Juan Bautista.
6. Jesús hace pública y notoria su divinidad, por 1ª vez, en las bodas de Caná.
Corría el año ~780 de Roma.
7. Jesús se manifiesta públicamente al mundo, solo durante tres años, desde el
año ~780 al ~783 de Roma.
8. Jesús muere el día de la Pascua judía, viernes, (15 de Nisán), 7 de abril del año
~783 de Roma.
9. Jesús resucita y asciende al cielo en el año ~783 de Roma.
De la mano de este ingeniero jubilado, nos hemos sumergido en la vena del tiempo y lo
hemos desandado para cerciorarnos de que así fue, tal y como lo narran los Evangelios.
Me viene a la memoria la patética figura de un Hijo colgado de una Cruz de madera, a
punto de expirar. Escucho, de nuevo, las siguientes palabras escritas por el evangelista:
—“Mujer, he ahí a tu hijo”.
—“He ahí a tu Madre”.
Recuerdo cómo este evangelista deja manifiesto para siempre que, desde
aquella misma hora, recibe a esta Mujer como Madre. La tomó en su compañía.
Ya no se separaría jamás de ella. La Virgen María seguirá los pasos de san Juan
y san Juan los de María. ¿Hasta cuándo? Hasta que la Madre de Jesús fue
asunta al cielo en cuerpo y alma. Y ¿cuándo ocurrió? Apoyado en los rigurosos
estudios de muchos hombres y mujeres de profundo saber teológico, entiendo
que el Evangelio de san Lucas, como el mismo autor manifiesta, es producto de
informaciones indudables que recibió de aquellas personas que fueron testigos
directos de los hechos que se relatan.

2 Según se especifica en “La Sagrada Biblia” de la Facultad de Teología de la Universidad de


Navarra (Editorial EUNSA), el monje Dionisio el Exiguo (†556) tuvo el acierto de poner el
nacimiento de Jesús en el centro de la historia de la humanidad, señalando el año 754 de Roma
como el primero de la era cristiana. Como puede apreciarse en el razonamiento de los teólogos
de esta Facultad, esta fecha de inicio tiene un error de 6 años. Se demuestra que Cristo nació
en el año 748 de Roma (6 a.C.).
14
Así fue, con toda certeza que, para redactar las primeras páginas de esta
biografía de Jesús, el médico evangelista, san Lucas, fuera informado,
precisamente, por la Mujer que engendró al Protagonista, la Madre de este Hijo
Dios que se hace hombre en sus entrañas, que le da a luz en un pesebre, en
una ciudad de la Judea que se llama Belén. Por nadie pudo ser instruido con
semejantes e íntimos datos, que solo podían ser acreditados por la Mujer que
los vivió con un Inmaculado Corazón de Madre y Virgen.3
Presuntamente, san Lucas escribe su Evangelio hacia el año ~62 d. C.
También, se puede estimar que por los años ~40 d.C. ya era discípulo de san
Pablo. Es incuestionable que la Virgen María fue su fuente de información para
redactar los primeros episodios de su Evangelio. En un periodo de 22 años el
Galeno recaba los datos para redactarlo. Se estima que María tendría unos
~19 años cuando da a luz a Jesús. Si la Madre de Dios conoció el Evangelio
acabado, se podría determinar que su edad cuando fue asunta a los cielos
sería de: ~19+~62=~(81+6)=~87 años.
Ahora bien, si aceptamos como muy probable que san Lucas contactara
con la Virgen María en los ~10 primeros años de su conversión
tendríamos:
~19+~(40+10)=~(69+6)=~75 años.

3 Guiados por san Lucas comenzamos a leer el Evangelio Concordado. Parece evidente que
este médico, para gloria suya, tuvo la oportunidad de conocer personalmente a la Virgen María.
Es más que probable que de la misma Virgen recibiera la información precisa con la que nos
inicia en su Evangelio. ¿Quién pudo darle tanto detalle sobre estos hechos que no fuera la misma
persona que los vivió? Cuando la lectora o el lector piensa que con este evangelista comienza y
termina el relato de la encarnación, nacimiento e infancia de Jesús, observa que, como valioso
complemento, interviene san Mateo, el Apóstol, que nos relata las zozobras de san José, la
adoración de los Magos, la huida a Egipto, la matanza de los inocentes y la vuelta a Nazaret.
Desde estos hechos, que relata san Mateo, hasta su vocación habrán pasado sobre unos treinta
años más otros treinta y pocos años hasta que se decide a escribirlos y dejar, para salvación de
muchos, culminada la obra que más gloria le ha dado: El Evangelio según su nombre, Mateo.
¿De quién pudo recibir esta información? ¿Qué otra persona, además de la Virgen María conocía
estos hechos? De su puño y letra, Mateo escribe lo siguiente: Desposada su Madre María con
José, antes de que cohabitasen se halló que había concebido, -lo cual fue- por obra del
Espíritu Santo. José, su marido, como fuese justo y no quisiese infamarla, resolvió
repudiarla secretamente. (Mt 1, 18-19). De esto, san Mateo, no pudo tener conocimiento por
ciencia infusa. Fue informado por las personas que intervinieron. Estas personas fueron José y
María. Si José ya había muerto, solo María pudo instruir al Apóstol evangelista en estos pasajes
de su Evangelio.
15
En este caso, la Madre de Dios no conoció, en este mundo, el Evangelio
acabado y entones podemos, presuntamente, aceptar que la Virgen María fue
asunta a los cielos a la edad de ~75 años, aproximadamente.
1) NACIMIENTO DE JESÚS…~Año 748 de Roma
2) EDAD DE LA VIRGEN EN EL PARTO...~19 Años
3) EDAD DE LA VIRGEN CUANDO MUERE JESÚS…~54 Años
4) NACIMIENTO DE LA VIRGEN MARÍA…~Año 729 de Roma
Ya tengo abierto el Libro de la Vida y la primera página nos muestra el
PRÓLOGO de un Evangelio, escrito en la ancianidad de su autor: san Juan, el
hijo de Zebedeo. Dicen los exégetas que, probablemente, en el año ~100 d. C.
se escribió, en griego, este 4º Evangelio.
A la vista de los datos del cuadro anterior, suponiendo que san Juan fuera un
joven de ~20 años en el año ~783 de Roma, se puede pensar que, si la Virgen
tenía ~54 años cuando muere y resucita su Hijo y dando por cierto que ya
había cumplido ~75 años cuando fue asunta a los cielos, entonces, la edad de
san Juan sería de unos ~41 años, es decir, vivió bajo el mismo techo con la
Virgen María durante ~21 años.
ANOTACIONES PREVIAS
¿Cuándo? “Cuando vino la plenitud de los tiempos, Dios envió a su Hijo, hecho
hijo de mujer” (Gál 4,4). Esta “plenitud de los tiempos” coincide,
aproximadamente, con los finales del año ~748 de la fundación de Roma.
¿Dónde? En el extremo occidental de Asia. En una tierra, limitada al Norte por
la Fenicia y la Siria, al Este por la Arabia, al Sur por la Idumea y al Oeste por
el Mediterráneo. Una tierra que se llama Palestina, cuya extensión, 25.124
Km2, es algo menor que la región de Murcia-España.
¿Por qué? “Porque así amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo Unigénito,
a fin de que todo el que crea en Él no perezca, sino que alcance la vida eterna.
Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que
el mundo sea salvo por Él”. (Jn 3,16-17)
La palabra “Evangelio” define la historia de la vida, doctrina y milagros de
Jesucristo, contenida en los cuatro relatos que llevan el nombre de los cuatro
evangelistas y que componen los cuatro primeros libros del Nuevo
Testamento. Los cuatro evangelistas son: San Mateo, San Marcos, San Lucas
y San Juan.
Ordenando cronológicamente los relatos anteriores se da lugar a la
“Concordancia Evangélica”, que es un único relato de los hechos evangélicos.
Relatar esta Concordancia en primera Persona, la convierte en Autobiografía,
palabra con la que se define la vida de un hombre o una mujer contada por sí
mismo.
16
Nota introductoria del cardenal de Sevilla: Excmo. Sr D. José Bueno Monreal,
al “nihil obstat” con el que él mismo certifica que la “Autobiografía de
Jesucristo” se ajusta al texto canónico.
El Cardenal arzobispo de Sevilla: Saluda afectuosamente y bendice a D.
Rafael García Ramos, muy estimado amigo, y le agradece muy de veras su
amable regalo de su libro: “AUTOBIOGRAFÍA DE JESUCRISTO”. Lo he leído
con mucho gusto. Es el santo Evangelio en una narración ajustada al texto
y al mismo tiempo puesta en forma de sencillo y ameno relato de la vida del
Señor referida por Él mismo. Que Él le premie este trabajo que estoy seguro
será apreciado. Afmo. y amigo. 24 de mayo de 1.980.

NOTA DEL INGENIERO: El Cardenal, el Obispo, siempre requiere a un sacerdote


censor para dar el “nihil obstat” (Certifica su aprobación oficial desde el
punto de vista moral y doctrinal), pero en este insólito caso, ha sido el mismo
Cardenal quien suscribe y certifica que el contenido de este Libro se ajusta,
escrupulosamente, a la Doctrina del Magisterio de la Iglesia Católica. Mi
agradecimiento al Cardenal de Sevilla. Gracias a todos los que me han ayudado y
gloria a mi Padre Dios.4

4 Mi agradecimiento al sacerdote católico, al hombre de predilección divina que pasa por


este mundo haciendo el bien. Que mi Autobiografiado se lo pague como Quien es.
17
INTRODUCCIÓN
¿Recuerda…?
Año décimo quinto del Imperio de Tiberio César (Lc 3,1), año 780 de
Roma. El Hijo de Dios, Jesucristo, se presenta pública y notoriamente al
mundo. Después volveremos a esta fecha, pero ahora, desde el Jordán, le
invito a desandar, con el ingeniero que suscribe, un espacio y un tiempo
determinados, llevando en nuestra mochila la personal definición que me han
enseñado de “Dios”:
«Dios es un Ser que existe por Sí mismo desde siempre, absolutamente
simple Espíritu, infinitamente perfecto, Creador de cielo y tierra,
omnipotente y soberano Señor de todas las cosas. En Él vivimos, nos
movemos y existimos. (Hech. 17, 28). De la nada creó todo el Universo y
todo aquello que existe dejará de existir cuando Él lo haya dispuesto».
Retrasando el tiempo ~1.850 años y situándonos en Mambré (Génesis 18,1-
5), seremos testigos de la primera manifiesta teofanía en la que Dios, tal y
como lo hemos definido, se muestra sensible a Abraham. Este Ser
desconocido pone a prueba a Abrahán que obedece y entonces el Creador
asegura solemnemente a su amigo:
«En pago de haberme obedecido, por tu descendencia se bendecirán
todas las naciones de la tierra» (Gén 22,18).
Aquel beduino acababa de ganarse el título de padre de los creyentes. A partir
de ese momento Dios solamente será conocido como: “El Dios de Abrahán”
(cf. Gén 28,13-15) Nuestro inmaterial reloj de arena nos sitúa en el tiempo
~1.300 años a.C. Volvemos a encontrarnos con Dios revelándose en otra
teofanía. Moisés está en el monte Sinaí y observa que una zarza arde sin
consumirse. Al acercarse a ella escucha una voz:
«Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob. He
visto la aflicción de mi pueblo, he escuchado el clamor ante sus
opresores y conozco sus sufrimientos. He bajado para librarlo de la mano
de los egipcios y para subirlo de esta tierra a una tierra buena y
espaciosa». (Ex 3,6-8)
Moisés pregunta a su misterioso interlocutor: “¿Cuál es tu nombre?” y el Dios
en el que nos movemos y existimos contestará:
«Yo soy el que soy (Yahvé)» (Ex 3,13-14)
Abandonando el Antiguo Testamento, volvemos al Jordán. El Señor ya ha sido
bautizado por el Bautista y de pronto otra teofanía reclama nuestra atención:
Descendió el Espíritu Santo en figura corporal a manera de paloma sobre él, y
una voz vino del cielo:
«Tú eres mi Hijo amado; en ti me agradé”». (Lc 3,22)
18
Así es, corre el año 780 de Roma, hemos llegado a la plenitud de los tiempos,
estamos en la hora más transcendental de la Historia humana: El Hijo de Dios
se manifiesta públicamente al mundo. El hombre percibe, palmariamente, que
el Dios Fontal en el que toda vida tiene su principio y fin, “El amigo de
Abraham”, “El Yo soy el que soy” es…. ¡¡¡Padre!!!
El evangelista san Marcos, solemnemente, nos indica:
Comienzo del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. (Mc 1,1)
Estas palabras las veremos escritas en su Evangelio allá por el año ~60 d.C.
es decir, unos treinta y pocos años después de esta teofanía. Al cumplirse los
años ~70 d.C., antes de la patética destrucción de Jerusalén, tendremos
también escritos los evangelios de san Mateo y de san Lucas. Y ya por el año
~100 d.C., finalmente, dispondremos del evangelio de san Juan.
La Iglesia solo reconocerá estos 4 escritos como auténticos [en griego san
Marcos, san Lucas y san Juan, en hebreo (arameo) san Mateo]. Los llamará
canónicos, que pertenecen al canon del Nuevo Testamento y serán los
aceptados por la Iglesia Católica. Son los que la Iglesia Cristiana primitiva
consideró que narran correctamente la historia de Jesús de Nazaret.
Estos textos sagrados mantienen una redacción uniforme, sin división en
apartados, hasta el año ~1.553 de nuestra era (SIGLO XVI), en el que un tal
Robert Estéfano los presenta en París divididos en capítulos y versículos, tal y
como actualmente los vemos impresos.
Ya, contemporáneamente, pasados 400 años, en 1.953 (SIGLO XX), la
EDITORIAL CATÓLICA en España, edita la: Versión crítica sobre los textos
hebreo y griego de la Sagrada Biblia, traducida por D. José María Bover S.I. y
D. Francisco Cantera Burgos, a juicio de los entendidos, uno de los trabajos
más competentes que sobre la Biblia y en particular sobre los Evangelios se
había realizado hasta la fecha en lengua española. Esta edición como todas
las demás, mantiene la división en capítulos y versículos que ya se hizo en el
siglo XVI.
Permaneciendo asidos al hilo de la historia que nos ocupa, ~30 años después
(~1.981) de la edición reseñada, se imprime, en una pequeña tirada, una
concordancia evangélica basada en los textos canónicos de la Biblia del padre
Bover SI y D. Francisco Cantera. Este pequeño libro: “AUTOBIOGRAFÍA DE
JESUCRISTO” fue acreditado con el “nihil obstat” del propio cardenal de
Sevilla Excmo. Sr. D. José Bueno Monreal en el año 1981, tal y como lo hemos
indicado.

19
Por el año ~1.990 elaboré un Programa Concordante y hacia finales del año
~2.004 hasta la fecha de hoy, se me ocurrió completar La Autobiografía
añadiendo los comentarios consecuentes con la interpretación que este
ingeniero, en su leal saber y entender, daba a esta sagrada lectura.
Evidentemente, tratando de respetar, escrupulosamente, la doctrina del
Magisterio de la Iglesia. Expongo, como deduce un técnico, lo que pienso,
solo en materia de opinión, cuando trato de hacer entender lo que el Espíritu
Santo inspiró a cuatro hombres enamorados del Autor de la vida, Jesucristo.
Y llegamos al punto culminante de esta Introducción. Seguimos en la vena
del tiempo por la cual hemos desandado la historia sagrada en casi 4.000
años para conocer a nuestro padre en la Fe: Abrahán, “El amigo de Dios”.
Hemos conocido también a Moisés, israelita elegido, que escuchó la sublime
revelación de Dios: “Yo soy el que soy”.
Finalmente, en los albores de este convulso siglo XXI, que nos ha tocado
vivir, somos conscientes de que:
“La expresión Dios Padre no había sido revelada jamás a nadie. Cuando
Moisés preguntó a Dios quién era Él, oyó otro nombre. A nosotros este
nombre nos ha sido revelado en el Hijo, porque este nombre implica el
nuevo nombre del Padre”. (Tertuliano, or. 3).
Así es, el Hijo de Dios engendrado, de la misma substancia que el Padre,
antes del tiempo, viene a ser Hombre engendrándose en el vientre de una
Mujer de nuestra raza y de nuestro tiempo: María. La Palabra de este Padre
hecha carne, Jesucristo, es perfecto Dios, de la misma naturaleza que su
Padre y perfecto Hombre, de la misma naturaleza de su Santísima Madre.
Un Hombre igual a nosotros excepto en el pecado, que subsiste con alma
racional y carne humana.
Jesucristo, el Autor de la vida (Act 3,15), nos va a convocar, uno a uno, sea
cual sea nuestro acervo cultural, para realizar este Examen de la
Misericordia de cuya calificación final va a depender alcanzar la suprema
felicidad de ver a Dios cara a cara, último destino del hombre y la mujer de
ayer de hoy y de mañana, esté donde esté.

20
El Examen de la Misericordia
Repito lo que el Señor ha dicho:
“Bendígote, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque encubriste
estas cosas a los sabios y prudentes y las descubriste a los
pequeñuelos. Bien, Padre, que así pareció bien en tu acatamiento.
Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre, y ninguno conoce
cabalmente al Hijo sino el Padre, ni al Padre conoce alguno cabalmente
sino el Hijo, y aquel a quien quisiere el Hijo revelarlo”. (Mt 11,25-27)
¿Qué se puede añadir a estas palabras? El Examen no es para aquellos que
consideran este sagrado envite un ingenuo atrevimiento que pretende poner
a prueba su amplísima ciencia en la materia que nos ocupa. El hombre o la
mujer de latente vanidad, autosuficiente en el entendimiento de las cosas de
las que aquí tratamos, ha dilapidado su inocencia y su sencillez, no puede
tener un corazón de niño, condición “sine qua non” para cogerse de la mano
de Cristo que le llevará al conocimiento cabal de su Padre Dios. ¿Hará Ud.
el Examen?
¿De qué se trata?
El ingeniero, que ha desarrollado este programa, suplica a quien ha
comenzado a leer, que tenga a bien ejercer la buena voluntad, que sin duda
le asiste, para juzgar este trabajo con amable benevolencia.
Se trata de un sencillo test, de un “Examen” sobre El Evangelio. Son 177
temas repartidos en 7 periodos. Cada tema se puntúa entre 0 y 3 puntos.
Cada periodo tiene una calificación parcial que va desde el Insuficiente hasta
el Sobresaliente y Matrícula de Honor. La suma acumulada de las
puntuaciones conseguidas en los Periodos examinados será la Calificación
Final.
El amor no se mide con parámetros físicos. Se ama más o menos según la
capacidad y voluntad de amar. También se ama más o menos en función del
conocimiento que se tiene de la persona amada y, por supuesto, según la
perfección del Objeto de nuestro amor. Jesucristo es el Amor por definición,
es el Amor por excelencia. Es el Hombre y Dios que colma, en infinito, las
ansias de quien en amor le pretende adorar. El amor a Jesucristo es, sin
duda, proporcional al conocimiento que de Él se tiene. Este es el fin
apostólico del Examen que nos ocupa: poner una buena nota a este amor.
Finalizada esta sagrada aventura, tendrá la calificación final que acreditará
el nivel de su pasión por el más Bello de los hombres, Jesucristo, el Hijo de
Dios que le ha puesto a prueba. Me atrevería a certificar que la gloria que
le espera en el Paraíso es proporcional a la nota conseguida.
“Mayor amor que este nadie le tiene: que dar uno la vida por sus
amigos”. (Jn 15,13)
21
Si, mis queridos amigos, al hacer mías estas palabras de Cristo, debe
entenderse que yo solo soy el viejo lápiz que escribe lo que ven escrito, porque
a este instrumento no le asiste tanta grandeza como para dar la vida por sus
semejantes, en definitiva, por aquella mujer o aquel hombre que me está
leyendo.
Si me cree, descubrirá que Jesús no esculpió estas palabras solo en el corazón
de los discípulos que, estupefactos y temerosos le escuchaban, con suma
tristeza, en aquella inolvidable y entrañable despedida, en la Última Cena. El
Mesías sabe que en breve tiempo se ha de sumergir en una Pasión infinita,
conoce que su partida es inminente.
El Cristo mío y Jesús de mi alma, que ahora le concede la oportunidad de que
esté leyendo estas palabras, escritas en su tiempo y mi tiempo, trata de
hacerse patente a su Fe, a su entendimiento, en definitiva, a su alma, para que
le llegue el aliento divino con el que le declara su amor:
“Nadie puede amarte con más grande amor del que Yo te amo, porque
nadie se dejaría crucificar y morir muerte excruciante de Cruz por ti”.
¿Qué hacer para ser fiel amigo de tan generoso y encendido Amigo? ¿Qué
hacer para ganarse la amistad del Amor? Solo hay que querer querer, así como
suena. Explore su espíritu, lea hasta el final y active el Examen, seguro que
aprobará.
Nadie puede creer en aquello que no conoce. La Fe es un bendito regalo
del cielo para quien, previamente, se esfuerza por conocer a la Persona que,
en un dulce sobresalto, le ha tocado el corazón. Si no buscas a Cristo no lo
encontrarás jamás.

La difusa imagen que está contemplando pretende convencerle de que uno, ni


está solo, ni vive solo, ni muere solo. La Fe, la Esperanza, el Amor, el
entendimiento, la memoria, la voluntad, etc.., son conceptos entendibles para
su inteligencia y la mía y sin embargo no los podemos medir con parámetros
físicos. Nos caen fuera de los límites del espacio y del tiempo, pero subsisten
después de la expiración, porque tienden hacia lo eterno.

22
La persona tiene un principio temporoespacial y sin embargo su fin no tiene
fin. Todo hombre o mujer tiene como destino el Paraíso y solo llega a él si
así lo dispone en el ejercicio de su soberana libertad. Si se diera el caso de
que no lo eligiera, no por ello deja de ser quien es, aunque sea en otro
indefinido estado, solo entendible en clave de eterna y amarga
desesperanza.
Todos hemos nacido de una mujer bendita por sí misma y más bendita aún
por ser madre. De ella hemos recibido la vida, pero ninguna madre puede
evitar la inexorable muerte del hijo o la hija en el tiempo y lugar que Dios ha
dispuesto. Ningún hombre o mujer puede garantizar la inmortalidad de su
semejante más querido. El amor humano, por muy grande que sea, no puede
impedir el óbito del amado que ya ha pisado la otra orilla.
¿La muerte es el final irreversible? De ninguna manera. Incluso la persona
más depravada cree en la inmortalidad del “yo” que le define como quien es
como es. Para un cristiano, las palabras de Cristo: “Todo el que vive y cree
en Mí no morirá para siempre” (Jn 11,26), son de crédito divino y por tanto
interpretables tal y como lo que dicen, tal y como se entienden.
La Fe en Cristo es garantía de inmortalidad. Dios ha querido dejar entrever
lo que primero contempla el “yo” que ha cruzado el umbral de la muerte.
¿Quién es este incorpóreo joven que parece bajar del cielo para fundirse en
un abrazo infinito con el espíritu que animaba el cuerpo de la persona que
acaba de expirar? El que no cree, no sabe quién es. El que cree, reconoce
de inmediato al ángel que le ha protegido desde que se engendró en el
vientre de su madre, un bellísimo ser de perfección inimaginable que fue
creado para cumplir una misión: custodiar la integridad de la persona que
ahora, por primera vez, le reconoce en toda su plenitud.

23
Observe de nuevo la imagen de la página anterior. En este claro-oscuro de lo
que representa, muestra el principio de la eternidad. El que se purificó, ya en
esta vida, así percibe que llegó al final de su destino. El espíritu, que dejó la
materia en este mundo, inicia su inmortalidad. Y ¿qué ocurre con quien no se
purificó en esta vida? El que entra en este nuevo estado de existencia, sin Fe,
no es capaz de reconocer a este ser celestial que trató de custodiarlo en el
curso de una agobiante vida más o menos desaprovechada.
No obstante, en la otra orilla, le espera la Misericordia que le hace experimentar
una indefinida vivencia en la que, con un confuso estremecimiento, percibe la
contrición y la Esperanza a la vez. No puede merecer, pero le siguen asistiendo
las potencias de su “yo”. Salir de ese estado de expiación está vinculado al
progresivo conocimiento que esta alma adquiere de Jesucristo durante un
tiempo sin tiempo.
Al llegar a la plenitud de este conocer, gustará el mismo trance de quien se
purificó en vida. Su ángel la subirá al cielo en un abrazo sin fin. La Misericordia
es infinita y perpetua. En esto se fundamenta nuestra Esperanza, porque el
hombre nacido de mujer, por sí mismo, no genera mérito alguno para
contemplar a Dios “cara a cara”.
El conocimiento que el Padre demanda, a todo hombre o mujer, sobre la
Persona de su Hijo, Jesucristo, no acaba con la dramática separación del alma
y el cuerpo, cuando, cómo y dónde Él mismo lo dispone.
Comienza la eternidad y aquí le estaba esperando el Espíritu Santo, para
iluminar la razón que no desaparece ni ha muerto con la carne muerta, ni
permanece estática en este nuevo vivir. El alma percibe el envite divino
reclamando pleno conocimiento del Redentor, el Dios Crucificado y
Resucitado, que la amó desde siempre. Garantía de salvación es, sin duda,
este Examen de la Misericordia a disposición de todo aquel que, libremente lo
quiera hacer, esté donde esté.

24
SELLO Nº 1 PERIODO INFANCIA
“El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”
(Mt. 24,35; Mc. 13,31; Lc. 21,33)
Texto canónico concordado y autobiográfico
(Lc 1,1,4; Jn 1,1-18) TEMA-01🎧
TEMA-01 Prólogos de san Lucas y de san Juan.
Puesto que muchos han emprendido el trabajo de coordinar la narración de las
cosas verificadas en los tiempos en los que Jesucristo habitó entre los hombres,
según que nos las transmitieron los que desde el principio fueron testigos
oculares y después ministros de la palabra, he resuelto yo también, después de
haberlas concordado, escribírselas por su orden y en estilo autobiográfico, mi
respetable amiga o amigo, para que reconozca la solidez de las enseñanzas
que ha recibido en el seno de la Iglesia Católica.
En el principio Yo ya era, era la Palabra de mi Padre Dios, en Él
estaba, en Él era Dios y en Él existía en el principio. Todas las cosas
fueron hechas por mí, y sin mí nada se hizo de cuanto ha sido hecho.
En mí había vida, y la vida era la luz de los hombres, y la luz, en las
tinieblas brilla, y las tinieblas no me acogieron.
Apareció un hombre, enviado de parte de mi Padre: su nombre era
Juan. Este vino como testigo, para dar testimonio de la Luz, a fin de
que todos creyesen por él. No era él la Luz, sino quien había de dar
testimonio de mí que soy la Luz.
Existía Yo, Luz verdadera, la que ilumina a todo hombre viniendo a
este mundo. En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por mí, y el
mundo no me conoció. Vine a lo que era mío y los míos no me
recibieron. Mas a cuantos me recibieron, a los que creen en mi
nombre, les di potestad de ser hijos de Dios; los cuales no de la
sangre, ni de la voluntad de la carne, ni de la voluntad del hombre,
sino de Dios nacieron.
Y Yo, Palabra de mi Padre, me hice carne en el seno purísimo de una
Virgen, María, la Madre mía, y habité entre los hombres; y éstos
contemplaron mi gloria, gloria cual del Unigénito procedente del
Padre: lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de mí y clama
diciendo: Este era el que dije: “El que viene detrás de mí ha sido
puesto delante de mí, porque era primero que yo”. Pues de mi
plenitud vosotros todos recibís gracia sobre gracia. Porque la Ley por
mano de Moisés fue transmitida, la gracia y la verdad por mano mía
fueron hechas. A Dios nadie le ha visto jamás: Yo, el Unigénito Hijo,
el que está en el regazo del Padre mirándole cara a cara, es quien os
lo da a conocer.

25
🔴COMENTARIO DEL INGENIERO🔴
Expongo a la consideración de la lectora o lector una resumida reflexión que hace
D. Josemaría Bover SI sobre este Prólogo en su libro: VIDA DE NUESTRO
SEÑOR JESUCRISTO, que dice: El Verbo es la Palabra adecuada y subsistente
de Dios Padre: es, a nuestro modo de hablar, la expresión o concreción de cuanto
Dios sabe, de cuanto Dios piensa, de cuanto Dios es. Esta Palabra es, en orden
a la creación, la idea-fuerza de Dios, la causa ejemplar del universo. Y esta
Palabra se hizo carne: sin dejar de ser lo que era, sin detrimento o mengua de
sus divinos atributos, asumió la humanidad en unidad de persona. Sin Mezcla ni
confusión se hallan unidas las dos naturalezas, la divina y la humana, en la única
Persona de Jesucristo.
Texto canónico concordado y autobiográfico
(Mt 1,1-17; Lc 3,23-38) TEMA-02🎧
TEMA-02 Genealogías.
[Continuamos con la lectura del Evangelio Concordado y vemos dos genealogías de Jesucristo:
una de san Mateo, que es descendente y comienza por Abrahán y otra de san Lucas, que es
ascendente y llega hasta Adán.]
Soy Hijo de David, Hijo de Abrahán.
Abrahán engendró a Isaac, Isaac engendró a Jacob, Jacob engendró a Judá y a
sus hermanos, Judá engendró a Farés y a Zará de Tamar, Farés engendró a
Esrom, Esrom engendró a Aram, Aram engendró a Aminadab, Aminadab
engendró a Naasón, Naasón engendró a Salmón, Salmón engendró a Booz de
Rahab, Booz engendró a Jobed de Rut, Jobed engendró a Jesé, Jesé engendró
a David el rey.
David engendró a Salomón de la que fue mujer de Urías. Salomón engendró a
Roboam, Roboam engendró a Abías, Abías engendró a Asá, Asá engendró a
Josafat, Josafat engendró a Joram, Joram engendró a Ozías, Ozías engendró a
Joatam, Joatam engendró a Acaz, Acaz engendró a Ezequías, Ezequías
engendró a Manasés, Manasés engendró a Amón, Amón engendró a Josías,
Josías engendró a Joaquím, Joaquím engendró a Jeconías y sus hermanos al
tiempo de la deportación a Babilonia.
Después de la deportación de Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel
engendró a Zorobabel, Zorobabel engendró a Abiud, Abiud engendró a Eliacim,
Eliacim engendró a Azor, Azor engendró a Sadoc, Sadoc engendró a Aquim,
Aquim engendró a Eliud, Eliud engendró a Eleazar, Eleazar engendró a Matán,
Matán engendró a Jacob, Jacob engendró a José el marido de mi Madre de la
cual nací.
Todas las generaciones, pues, desde Abrahán hasta David son catorce, desde
David hasta la deportación también son catorce y desde la deportación hasta mí
igualmente catorce.
26
Según se creía, soy hijo de José, que lo era de Helí, el de Matat, el de Leví, el
de Melquí, el de Jannái, el de José, el de Matatías, el de Amós, el de Nahum, el
de Eslí, el de Naggái, el de Maat, el de Matatías, el de Semeín, el de Josec, el
de Jodá, el de Joanán, el de Resá, el de Zorobabel, el de Salatiel, el de Nerí, el
de Melquí, el de Addí, el de Cosam, el de Elmadam, el de Er, el de Jesús, el de
Eliezar, el de Jorim, el de Matat, el de Leví, el de Simeón, el de Judá, el de José,
el de Jonam, el de Eliacim, el de Meleá, el de Mená, el de Matatá, el de Natán,
el de David, el de Jesé, el de Jobed, el de Booz, el de Sala, el de Naasón, el de
Aminadab, el de Admín, el de Arní, el de Esrón, el de Fares, el de Judá, el de
Jacob, el de Isaac, el de Abrahán, el de Tara, el de Nacor, el de Seruc, el de
Ragán, el de Fálec, el de Eber, el de Sala, el de Cainam, el de Arfaxad, el de
Sem, el de Noé, el de Lámec, el de Matusalá, el de Enoc, el de Járet, el de
Maleleel, el de Cainán, el de Enós, el de Set, el de Adán, el de Dios.
🔴COMENTARIO DEL INGENIERO🔴
Parecen diferentes, sin embargo, la autoridad exégeta de muchos teólogos nos
aseguran que ambas son equivalentes. Me remito a la explicación que da, para
este caso, el teólogo D. José María Bover, S.I. Consultor de la Pontificia
comisión bíblica. Dice así: La explicación de esta doble genealogía se puede
encontrar, ampliamente razonada, en “Vida de Jesucristo” de D. José María
Bover, S.I. En la Pg. 118 se lee: “En la hipótesis de que el motivo determinante
de la doble genealogía fue la adopción o la fusión de familias, que no es
inverosímil, podría muy bien ser que la genealogía de san Lucas, sin dejar de
ser la de José, fuese en realidad también la de María. Para ello es necesario
suponer que Helí es una abreviatura de Eliacim, que Eliacim puede considerarse
como equivalente a Joaquín (cf. Judit, 4,5; 4,7; 4,11; 15,9 según la Vulgata), que
es fundada la tradición de que el padre de María se llamaba Joaquín. Admitido
todo esto como probable, resultaría que san Lucas, al reproducir la genealogía
legal de José, nos daría en realidad, quizá sin pretenderlo, la genealogía natural
de María. Lo cual estaría en consonancia con el carácter profundamente
Mariano de los dos primeros capítulos del tercer Evangelio. Si María fue, directa
o indirectamente, la fuente histórica de estos capítulos, nada extraño sería que
María diese la genealogía de José, que era su propia genealogía”.
Texto canónico concordado y autobiográfico
(Lc 1,5-25) TEMA-03🎧
TEMA-03 Anuncio del nacimiento de Juan Bautista.
[Más adelante, nos encontramos con Zacarías, sacerdote del Templo, esposo de Isabel, la prima
de la Virgen María. Se le aparece Gabriel y le anuncia que, a pesar de la avanzada edad de él
y de su esposa, a pesar de que Isabel era estéril, concebiría y le daría un hijo al que daría por
nombre Juan. Leemos]:
Hubo en tiempo de Herodes, rey de Judea, un sacerdote de nombre Zacarías,
del turno de Abías, casado con una mujer descendiente de Aarón, llamada
27
Isabel. Eran ambos justos a los ojos de mi Padre Dios, caminando sin falta en
todos sus mandamientos y preceptos. No tenían hijos porque Isabel era estéril
y ambos avanzados en edad.
Ejerciendo Zacarías su ministerio sacerdotal, cúpole en suerte entrar en el
Santuario del Templo para ofrecer el incienso. La muchedumbre del pueblo
estaba fuera orando. Apareciósele un ángel puesto de pie a la derecha del altar
del incienso. Se turbó Zacarías al verle y le sobrecogió el temor. Mas el ángel le
dijo:
—“No temas, Zacarías, pues ha sido escuchada tu oración; y tu
mujer Isabel te dará un hijo, a quien pondrás por nombre Juan. El
será para ti gozo y alegría, y muchos se gozarán en su nacimiento;
porque será grande a los ojos del Señor; no beberá vino ni licor que
embriague; será lleno del Espíritu Santo ya desde el seno de su madre
y convertirá a muchos de los hijos de Israel al Señor, su Dios. Él
mismo le precederá con el espíritu y poder de Elías, para retornar los
corazones de los padres hacia los hijos y los rebeldes a la prudencia
de los justos, a fin de preparar al Señor un pueblo bien dispuesto”.
Dijo Zacarías al ángel:
—“¿En qué conoceré esto? Porque yo soy viejo y mi mujer avanzada en edad”.
El ángel respondió diciendo:
—“Yo soy Gabriel que asisto en la presencia de Dios y he sido
enviado para hablarte y darte esta buena nueva. Y he aquí que estarás
mudo y sin poder hablar hasta el día en que esto se cumpla, por
cuanto no diste fe a mis palabras, las cuales se cumplirán a su
tiempo”.
Estaba el pueblo esperando a Zacarías y se maravillaban que tardase tanto
tiempo. Y cuando salió no podía hablarles y entendieron que había tenido una
visión en el Templo. Les hablaba por señas, pues como el ángel le dijo, quedó
mudo.
Cumplidos los días de su ministerio, Zacarías marchó a su casa. Días después
concibió Isabel, su mujer, y ella lo ocultó cinco meses, diciendo para sí:
—“Así lo ha hecho el Señor conmigo el día en que se ha dignado quitar mi
vergüenza entre los hombres”.5
🔴COMENTARIO DEL INGENIERO🔴
El anciano Zacarías no tiene fe, no cree a Gabriel y pide una señal por
anticipado. Súbitamente quedará mudo hasta que las palabras del ángel se

5 Para una mujer israelita, no tener hijos era una vergüenza entre los suyos.
28
cumplan, ésta será la señal que certifica la incredulidad de este hombre y el
poder del Cielo, porque para Dios nada hay imposible.
Al volver a casa, mudo, explicó, como pudo, a su esposa, la promesa de Gabriel.
De la respuesta de Isabel nada sabemos, solo que, efectivamente, quedó
embarazada y lo ocultó durante cinco meses.
Entiendo, por la dignidad de esta mujer y porque en definitiva ella era el principal
y soberano medio con el que Dios se ha de valer para que venga a ser el
Precursor, que cabe la posibilidad de que Gabriel le informara antes que a
Zacarías. Cuando el anciano volvió a su casa mudo, encontró a su mujer
radiante, ya conocedora de su inminente gestación. Ella si creyó a las palabras
de Gabriel. Si esto no fuera así, al lector le presentan una anciana y estéril,
como sujeto pasivo de su milagrosa fecundación, que pone su cuerpo caduco a
disposición de un acto procreador en la que ella poco tiene que ver. Esto no es
posible deducirlo con una mente racionalmente cristiana.
Texto canónico concordado y autobiográfico
(Lc 1, 26-38) TEMA-04🎧
TEMA-04 Anuncio de Gabriel a mi Madre, María.
[Seguimos en el Evangelio de san Lucas y ahora nos dice que cuando se llegó al sexto mes
del embarazo de Isabel, el mismo Gabriel, enviado por Dios, se presenta a una jovencita judía
llamada María. Dice el evangelista que la muchacha era Virgen, pero que, sin embargo, estaba
casada con un varón llamado José, un hombre descendiente de David. Leemos]:
Pasados seis meses, envió de nuevo mi Padre al ángel Gabriel a una ciudad de
Galilea llamada Nazaret, a una doncella desposada con un varón llamado José,
de la casa de David, cuyo nombre era María. Entró donde ella estaba y le dijo:
—“Dios te salve, llena de gracia, el Señor es contigo, bendita tú entre
las mujeres”.
María, mi Madre, al oír estas palabras, se turbó, y discurría en sí que podría ser
este saludo. Y le dijo Gabriel:
—“No temas María, pues hallaste gracia a los ojos de Dios. He aquí
que concebirás en tu seno y darás a luz un Hijo, a quien darás por
nombre Jesús. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo, y
le dará el Señor Dios el trono de David su padre, y reinará sobre la
casa de Jacob eternamente y su reinado no tendrá fin”.
Dijo mi Madre al ángel:
—“¿Cómo será eso, pues no conozco varón?”
Y Gabriel le dijo:
—“El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te
cobijará con su sombra; por lo cual también lo que nacerá será
llamado Santo, Hijo de Dios. Y he aquí que Isabel, tu parienta,
29
también ella ha concebido en su vejez, y este es el sexto mes para ella
la que llamaban estéril; porque nada es imposible para Dios”.
Y dijo mi Madre:
—“He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra”.
Y retiróse Gabriel de delante de mi Madre.
🔴COMENTARIO DEL INGENIERO🔴
Gabriel entró donde estaba María, es decir, no se llegó a ella de manera súbita
o fulminante, como bajado del cielo y rodeado de una luminosa aureola. El
ángel, en la verdadera forma que le vio María y no en la que yo pueda imaginar,
se acerca y la saluda: “Dios te salve, llena de gracia, el Señor es contigo,
bendita tú entre las mujeres”. (Lc 1-28)
La Virgen se turbó, pero no por esta real aparición, inesperada, de nada menos
que el arcángel san Gabriel. Se desconcertó, no al verlo sino al oírlo. Dice el
evangelista:
Ella, al oír estas palabras, se turbó, y discurría qué podría ser esta
salutación. (Lc 1-29)
¿Es que María ya había visto anteriormente a Gabriel?, ¿ya le conocía? ¿Por
qué no se aturdió al verlo? ¿Acaso, Gabriel se le presentó en la forma de un
hombre joven? Ahora, me viene a la memoria que otro arcángel, Rafael, se
presentó a Tobías en la forma de un joven que le acompañará en su viaje.
A Zacarías, Gabriel se le apareció, de manera repentina, a la derecha del altar.
Esta visión le produjo una gran confusión que le invadió de temor, sin embargo,
a María, sin sobresalto, lo que le turbó fueron solo las palabras del arcángel. El
saludo del enviado de Dios, en breves segundos, la dispone a considerar cuál
sería el porqué de estas palabras: ¿Llena de gracia?... ¿El Señor es contigo?...
¿Bendita entre todas las mujeres? ...
Gabriel, como a Zacarías, le insta a que no tema, quedándonos claro que el
temor de ambos era causado por motivos muy diferentes. A Zacarías, con
miedo, le zozobra lo que ve, a María, con paz, le aturde lo que oye. Por fin el
mensajero expone su mensaje:
“No temas, María, pues hallaste gracia a los ojos de Dios. He aquí que
concebirás en tu seno y darás a luz un Hijo, a quien darás por nombre
Jesús. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo, y le dará el Señor
Dios el trono de David su padre, y reinará sobre la casa de Jacob
eternamente, y su reinado no tendrá fin”. (Lc 1,30-33)
Ya ha oído María. Nosotros lo que, de primeras, entendemos es que Dios se
ha fijado en esta bellísima doncella para que sea la Madre de su Hijo. Un Hijo
que será Rey. A “bote pronto”, también se entendería que esto es lo más
natural, toda vez que esta joven estaba recién casada y sería completamente
lógico que, en breve, esta esposa quedara encinta. Por último, puede intuirse
30
que este inminente acontecimiento viene predeterminado por Voluntad divina,
algo que se va a consumar sin el concurso de la soberana libertad de esta
joven judía, pero...
La Virgen pregunta al mensajero:
¿Cómo será eso, pues no conozco varón? (Lc 1,34)
¿Cuál es la lógica de esta pregunta si quien la hace es una Mujer recién casada?
La razón que justifica esta pregunta es un misterio para los hombres y mujeres
de siempre. Nunca se podrá comprender que el amor entre un hombre y una
mujer, profundamente enamorados, no acabe en el lícito y necesario acto
conyugal con el que se culmina el legítimo amor que hace posible una nueva
vida, un nuevo ser humano, que lleva la impronta divina desde el principio de su
concepción en el seno materno.
El porqué de esta pregunta es consecuencia de un pacto singular entre dos
jóvenes singulares, José y María, que culminan su matrimonio sin concurso de
acto conyugal, porque así lo han decidido en virtud de una soberana libertad
que ambos ejercen poniendo a sus cuerpos solo a la disposición del Dios en el
que ellos creen y adoran, el Dios de los judíos, el Dios de todo lo creado, el Dios
en quien nos movemos y existimos.
Quizá, por separado, antes de que, por motivos que desconocemos, no
pudieran soslayar su unión matrimonial, habrían hecho perpetuo juramento de
mantenerse vírgenes de por vida. Creyeron, en definitiva, que tal estado de
virginidad, una vez prometido a Dios, prevalecía sobre el consecuente derecho
al acto nupcial que se deriva de un legítimo consorcio. Parafraseando las
palabras de la Virgen yo pondría en su bendita boca lo siguiente: Gabriel, creo
en tus palabras, pero ¿cómo quedaré embarazada sin concurso de varón?
Dios conoce el corazón de los hombres. Gabriel, un espíritu celestial, de una
belleza inimaginable, interpretó la pregunta del anciano, Zacarías, y la pregunta
de esta jovencita judía que atesoraba su virginidad y la de su marido como el
compromiso más solemne de su vida. El anciano, sin fe, pidió una señal. Esta
doncella, con fe, pide, por derecho, una explicación a un acto sobrenatural de
fecundación en la que ella va a ser la protagonista sin concurso de varón. Ya lo
tiene decidido, asume las palabras del mensajero y sin cuestionarlas, solo
pretende que Gabriel tenga a bien anunciarle de qué modo engendrará en su
virginal y purísimo vientre al Hijo de Dios. El arcángel le dirá:
“El Espíritu Santo descenderá sobre ti, y el poder del Altísimo te cobijará
con su sombra; por lo cual también lo que nacerá será llamado Santo, Hijo
de Dios. Y he aquí que Isabel, tu parienta, también ella ha concebido un
hijo en su vejez, y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril,
porque no habrá para Dios cosa imposible”. (Lc 1,35-37)
31
Todo está dicho. El mensajero celestial ha cumplido con su misión. Ahora, todo
el universo creado contiene la respiración, espera la respuesta de María.
Nosotros, también oímos las palabras de esta Virgen:
“He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra”. (Lc 1,38)
El ángel se retiró de ella y nosotros pensamos que todo es posible para Dios.
Los hombres pedimos como quien somos como somos, pero Dios da como
Quien es como es. La Omnipotencia de Dios está al servicio de la Fe. Una sola
alma puede demandar de Dios, en virtud de un supremo acto de Fe, la
consumación de un hecho, imposible para el hombre por sí mismo, que puede
influir en la historia de toda la humanidad, en su destino final.
Texto canónico concordado y autobiográfico
(Lc 1,39-80) TEMA-05🎧
TEMA-05 Visita de mi Madre a su prima Isabel.
[Sigue el texto de san Lucas narrando el siguiente pasaje]:
Por aquellos días, mi Madre se puso en camino, se dirigió presurosa a la
montaña, a una ciudad de Judá, y entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.
Al oír Isabel el saludo de mi Madre dio saltos de gozo el niño que en su seno
llevaba y en ese instante quedó llena del Espíritu Santo y con fuerte voz
exclamó:
—“¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Y de dónde a
mí esta gracia, que venga la Madre de mi Señor a visitarme? Porque así que
sonó tu voz en mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno. Dichosa tú que has
creído tendrán cumplimiento las cosas que te han sido dichas de parte del
Señor”.
Y dijo mi Madre:
—“¡Engrandece mi alma al Señor, y se regocija mi espíritu en Dios
mi Salvador; porque puso sus ojos en la bajeza de su esclava. Pues he
aquí que desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones;
porque hizo en mi favor grandes cosas el Poderoso, y cuyo Nombre
es Santo; y su misericordia por generaciones y generaciones, para con
aquellos que le temen. Hizo ostentación de poder con su brazo:
desbarató a los soberbios en los proyectos de su corazón; derrocó de
su trono a los potentados, y enalteció a los humildes; llenó de bienes
a los hambrientos y despidió vacíos a los ricos. Tomó bajo su amparo
a Israel, su siervo, para acordarse de su misericordia, como lo había
anunciado a nuestros padres, a favor de Abrahán y a su linaje para
siempre!”
Mi Madre permaneció con Isabel como tres meses y volvió a su casa.
A Isabel se le cumplió el tiempo de su parto y dio a luz un hijo. Y al enterarse
sus vecinos y parientes de que el Señor había usado con ella de gran
32
misericordia, le daban el parabién. Al octavo día vinieron a circuncidar al niño y
querían llamarle con el nombre de su padre, Zacarías. Intervino Isabel su madre,
diciendo:
—“No, sino que se llamará Juan”.
Dijéronle:
—“Nadie hay en tu familia que se llame con ese nombre”.
Entonces preguntaron por señas a su padre cómo quería que se llamase. Él
pidiendo una tablilla, escribió en estos términos:
—“Juan es su nombre”.
Todos quedaron maravillados. Y se abrió de improviso su boca, y se desató su
lengua, y habló bendiciendo a Dios. Y se espantaron todos los que vivían en su
vecindad, y en toda la montaña de Judea se divulgaban todas estas cosas, y
todos los que la oían las guardaron en su corazón diciendo:
—“¿Qué será, pues, este niño?”
Y es que la mano de mi Padre estaba sobre este niño. Zacarías, lleno del
Espíritu Santo, profetizó diciendo:
—“¡Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque visitó y rescató a su pueblo. Ha
suscitado un poderoso Salvador para nosotros en la casa de David, su siervo,
según le había anunciado desde antiguo por boca de sus santos profetas; salud
que nos liberase de nuestros enemigos y de manos de todos los que nos odian;
para hacer misericordia con nuestros padres y acordarse de su alianza santa;
para cumplir su juramento, que juró a Abrahán nuestro padre; de darnos que,
libres de temor, liberados de manos de nuestros enemigos, le sirviéramos en
santidad y justicia en su presencia, todos nuestros días. Y tú, ¡Oh niño!, profeta
del Altísimo serás llamado, por cuanto irás delante del Señor para aparejar sus
caminos, para dar a su pueblo el conocimiento de la salvación en la remisión de
sus pecados, por las entrañas de misericordia de nuestro Dios, por las cuales
nos visitará un Sol Levante desde lo alto, para iluminar a los que están sentados
en tinieblas y sombras de muerte, para enderezar nuestros pies por el camino
de la paz!”
Juan crecía y se robustecía en el espíritu y vivió en los desiertos hasta el día de
su manifestación a Israel.
🔴COMENTARIO DEL INGENIERO🔴
Enterada la Virgen María, por Gabriel, de que su anciana prima, Isabel, está
embarazada, entiende que esta mujer necesitará ayuda, y presurosa, como dice
el texto que acabamos de leer, suplicó a su marido, José, que le acompañara
en este largo viaje de 100 Km de recorrido hasta llegar a Ain Karin, una ciudad
montañosa. ¿Quién puede pensar que José dejara sola a María para recorrer
tan largo y peligroso camino? La acompañó, sin ninguna duda, y podemos
33
suponer que el prudente marido preguntaría por la razón de tan urgente
traslado.
También, estoy convencido de que me asiste la razón, al emplear el sentido
común, que me asegura que este hombre, escogido desde la eternidad para ser
el esposo de la Inmaculada, de la Madre de Dios, con dignidad inigualable en el
cielo y en la tierra, fue conocedor del misterio de la encarnación del Verbo en el
seno de su mujer antes que pudiera ser conocido por la prima de María.
Porque en la Providencia no se puede dar el agravio comparativo, no
comprendería que el estado de su esposa le fuera ignorado, que viniera a
saberlo solo cuando escuchara las palabras de Isabel que reconoce a María
como la Madre de su Señor.
Llega este joven matrimonio a la casa de Zacarías y cuando Isabel oye el saludo
de María, a voz en grito, bendice a su joven prima que ha tenido a bien venir a
ayudarle en la última etapa de su embarazo. Pero, además, manifiesta un
sublime conocimiento previo de quién es, verdaderamente, la Mujer que la visita
y la Persona que lleva engendrada en su vientre.
Isabel, al oír el saludo de la Virgen María, percibió los saltos que el niño, que
llevaba en sus entrañas, daba lleno de alegría y así mismo, se manifestó la
plenitud del Espíritu Santo que la había llenado para hacerla reconocer a su
prima como la Madre de Dios, la Madre de su Señor.
Al leer con atención las palabras de Isabel, no podría entender que tales
verdades, sobre el misterio de la Encarnación, le fueron reveladas de manera
súbita, fulminantemente, con solo oír la voz de María. No puedo atribuirle una
ciencia infusa en virtud de la cual da a entender que sabe, en el acto, que su
prima, con suprema fe, ha asentido a la demanda divina que le anuncia Gabriel.
Por razón de la mayor dignidad que le atribuyo a Isabel que a Zacarías, Gabriel
al anunciarle a la anciana de su milagroso e inminente embarazo, también le
enterase en el transcurso de su gestación que su prima, María, había
engendrado al Mesías. Antes de que María llegara a Ain Karin, Isabel ya conocía
el divino embarazo de María, ya sabía que la Virgen llevaba en su seno a su Señor.
Texto canónico concordado y autobiográfico
(Mt 1,18-25) TEMA-06🎧
TEMA-06 Zozobras en el corazón de mi padre, José.
[Hemos asegurado anteriormente, que solo por la información de la Virgen María, pudo san
Lucas redactar los primeros capítulos de su Evangelio. No es menos cierto, si aseguramos, que
también san Mateo tuvo que recabar datos de la Madre de Jesús para redactar hechos tan
íntimos de la vida de María y José. Solo María podía ser la fuente de información de lo que
ahora contemplamos. San Mateo nos sumerge en este Misterio poniendo a nuestra
consideración el siguiente pasaje]:
En mi Madre, esposa de José, se evidenciaba su embarazo, por obra del
Espíritu Santo, y el corazón de mi padre, que siempre permaneció virgen,
34
sufría las zozobras del no saber qué hacer ante este acontecimiento
inesperado. En el seno de su bendita mujer el Hijo de Dios tomaba la carne de
su Madre para hacerse hombre, un Hijo de su esposa en el que nada tuvo que
ver. Mi padre, bien conocía a su María. Mi padre, oyó a Isabel que reconoció a
su prima como la Madre de su Señor, ¿qué hacer? Decide iniciar en secreto el
acta de repudio y en su caso apartarse de la mujer de la que no se consideraba
digno. Estando él con estos pensamientos, un ángel de mi Padre se le apareció
en sueños y le dijo:
—“José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer,
pues lo que se engendró en ella es del Espíritu Santo. Dará a luz un
Hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque Él salvará a su pueblo
de sus pecados”.
Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que por boca del profeta dijo mi
Padre:
“He aquí que una Virgen concebirá y dará a luz un Hijo y llamarán su nombre
Emmanuel, que quiere decir Dios con nosotros”.
Despertado José, mi padre, del sueño, hizo como lo ordenó el ángel y tomó
consigo a María, mi Madre, su mujer, la cual sin que él la conociese me dio a
luz y púsome por nombre Jesús.
🔴COMENTARIO DEL INGENIERO🔴
La traducción literal del texto original, en arameo o en griego, da lugar al texto
en español que tenemos arriba. Aquí se pone en evidencia mis carencias
exegéticas. A la tenue luz de mi ignorancia me considero incapaz de leer entre
líneas la verdad que oculta este texto de san Mateo. A primera vista, la fiel
interpretación de lo que redacta el evangelista me muestra a un hombre recién
casado, que no comprende qué ha ocurrido con su mujer, que ha concebido sin
que él tenga nada que ver con este embarazo. Un hombre en un mar de dudas,
que finalmente toma la decisión de abandonar a su esposa.
Sobre este apartado se han escrito ríos de tinta, poniendo de manifiesto las
diferentes versiones que los exégetas tienen sobre este asunto. Este sería un
palmario ejemplo de lo que se entiende por “materia de opinión”, en virtud de
lo cual las desiguales interpretaciones del texto son posibles, pero no
absolutamente ciertas, sin que por ello se deba entender que, al optar por una
solución, la contraria caería fuera de lo prescrito por la Iglesia Católica. Los
razonamientos se oponen entre sí, pero son probables y ambos, por separado,
pueden asumirse como verdaderos si no contradicen la verdad integral que
emana del magisterio eclesiástico. De la mano de D. Josemaría Bover SI
iremos, de nuevo, a su: VIDA DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO (Pg120-
135), y complementaré sus sabios argumentos con los míos.
1. Desposada. Dos versiones sobre el significado de “desposada” nos ofrecen
los entendidos en la materia que nos ocupa. Unos manifiestan que con este
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concepto se define que la Virgen estaba prometida con san José, pero no
casada tal y como lo entendemos ahora. Otros, aseguran que estaba
realmente casada.
2. Marido. Si María estaba desposada con José, José estaría desposado con
María. El texto evangélico asegura que José era marido de María. Al
concepto: “marido” le corresponde el de “esposa” en María. Si esto es así, la
palabra: “desposada” debe entenderse como “esposa” en su plenitud de
significado.
3. Trato conyugal. El trato conyugal entre simples desposados era
considerado entre los judíos como irregular, indecoroso. En este supuesto
¿cabe pensar que el Padre celestial expusiera la concepción de su Hijo y el
honor de su divina Madre a la más ligera sospecha de irregularidad o
indecoro? Es sentencia común de los teólogos que el matrimonio de María
con José estaba providencialmente ordenado a salvaguardar el honor del
Hijo y de la Madre. ¿Por qué, pues, no aguardar a que semejante matrimonio
estuviera plenamente constituido, para que pudiese lograr cumplidamente el
fin pretendido? Si el Padre ha reservado a su soberana potestad la ordenada
disposición de los tiempos y momentos, ¿por qué no había de disponer que
a la concepción de su Hijo precediera el virginal matrimonio, que había de
cubrir con su sombra el gran misterio?
4. José acompañó a María en el viaje a Ain Karin. Si esto fuera cierto ¿cómo
se juzgaría que realizaran un viaje de varios días y noches, dos jóvenes, sin
compañía, que solo estaban desposados, si debemos entender que
desposados no es estar casados?
5. Legítimo matrimonio. De todo lo dicho se sigue que, si por una parte el
texto evangélico es, por lo menos, oscuro o ambiguo, y por otra el honor de
la Virgen exige la celebración de las bodas anteriormente a la concepción
virginal, es razonable concluir que al momento de la anunciación María no
estaba simplemente desposada con José, sino unida a él en legítimo
matrimonio.
6. Paternidad matrimonial. Asumiendo las razones anteriores, bajo el
concepto de paternidad matrimonial debemos entender que, si José era todo
de María, no menos cierto es que María era toda de José. Jesús dice lo
siguiente sobre la indisolubilidad matrimonial:
“¿No leísteis tal vez que el que los creó desde el principio los hizo varón
y hembra? Y dijo: “Por esto dejará el hombre al padre y a la madre y se
unirá a la mujer, y serán los dos una sola carne”. Así que ya no son dos,
sino una sola carne. Lo que Dios, pues, juntó, el hombre no lo separe”.
(Mt 19, 1-12; Mc 10, 1-12)
7. “No son dos sino una sola carne”. De manera sobrenatural, Dios toma la
carne de María para hacerse hombre, pero el mismo Dios asegura que esta
carne de la esposa es una sola carne con el esposo. La esposa y Madre Virgen,
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con lo que lleva engendrado en su vientre, es del esposo y padre virgen. José,
con toda propiedad, pudo afirmar: El Hijo que se ha engendrado en la carne de
mi María, sin que yo haya intervenido, por ser mi esposa y por tanto una sola
carne con mi carne, es tan Hijo de mi mujer como mío.
8. Unión hipostática. La inefable paternidad matrimonial de san José entronca
en el orden de la unión hipostática. A este orden supremo pertenecía la gracia
del marido de esta joven judía. Una gracia de orden y temple hipostático que le
dotaba de una santidad asombrosa, sólo comparable, aunque de lejos, a la
santidad casi infinita de la Madre de Dios.
9. La tribulación de José. En medio de estos fulgores de gloria, este pasaje
muestra la tremenda angustia de José, un hombre bueno y justo que también
tuvo su Cruz y su Calvario. No me es posible entender que José dudara de la
incontaminada pureza de su María. Hasta que el ángel le dijo: “No temas…”,
este joven de Nazaret gustó la amargura de entender que su persona no era
digna de tan sublime mujer, ni del divino Niño que había engendrado sin su
concurso. Captó la casi infinita gloria que su Mujer había adquirido en un
supremo acto de fe con el que aceptó el mensaje de Gabriel. José, se anonadó
ante tanta dignidad y temió ser, en definitiva, un obstáculo para la Providencia
divina, un estorbo para su Mesías. Finalmente, determina inmolar su más
sagrado amor.
Texto canónico concordado y autobiográfico
(Lc 2,1-7) TEMA-07🎧
TEMA-07 Nacimiento en Belén.
[Corre el año 748 de Roma (6 a.C.) y nosotros, en nuestro desandar los años, hemos llegado a la
Plenitud de los tiempos. Desde ahora la historia universal del hombre quedará dividida en dos
partes: la que se consumó antes del nacimiento de Cristo y la que consumamos hasta la parusía
final, después de este Nacimiento, que ahora vamos a relatar. Leemos]:
Aconteció que por aquellos días salió un edicto de César Augusto para que se
hiciese el censo de todo el Imperio. Este empadronamiento, el primero, se efectuó
siendo Quirino gobernador de la Siria. Y se pusieron todos en viaje para inscribirse
cada cual en su ciudad. Subió también mi padre José desde Galilea, de la ciudad
de Nazaret, a la Judea, a la ciudad de David que se llama Belén, por ser él del
linaje y familia de David, para inscribirse en el censo juntamente con María, su
esposa y Madre mía, que estaba encinta. Y sucedió que estando ellos allí, se le
cumplieron a mi Madre los días del parto y me dio a luz y envolviéndome en
pañales, me recostó en un pesebre, pues no había para nosotros lugar en el
mesón.
🔴COMENTARIO DEL INGENIERO🔴
¿Cómo se puede entender que este joven matrimonio decidiera empadronarse y
realizar un largo viaje, justo en el casi cumplido noveno mes de gestación? Si el
edicto no fue de fulminante cumplimiento, ¿por qué no empadronarse unos meses
antes o unos meses después del inminente parto? Ahora, me atrevo a razonar
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sobre la base de una lógica que expongo, con toda sencillez y respeto, a la
consideración del que quiera seguir leyendo, la siguiente reflexión:
+EL PARTO SINGULAR DE UNA MUJER SINGULAR+
Un edicto del César, que obliga a empadronarse en la ciudad donde se ha nacido,
parece ser la causa de un viaje de María y José hacia Belén, un pueblo de la Judea
distante a unos 120 Km. de Nazaret, sin embargo, yo creo, que la razón de este
viaje es contribuir, con conciencia de lo que se hace, al cumplimiento de una
profecía: que el Mesías nacería de la ciudad de David que se llama Belén.
María conoce esta afirmación de la Escritura, sabe muy bien que lleva en sus
entrañas al Mesías, al Hijo de Dios, esperado y soñado por el pueblo judío.
También sabe que ha de nacer en Belén de Judá y sin duda, toma la iniciativa,
compartida con su marido, del viaje y de su oportuno comienzo, justo cuando
interpreta que, aproximadamente, al terminarlo, se le cumplirían los días del parto
en la ciudad de Belén.
Para este viaje, María, analiza su situación, en función de su estado de gestación
y su modesta economía, para estar en esta ciudad hospedada el menor tiempo
posible y de paso dar cumplimiento al edicto del César. Pero el Divino Niño que
llevaba en su bendito seno dispuso venir a este mundo un poquito antes de lo que
su Madre esperaba.
Se puede pensar que, seguramente, algún familiar tendría María en Belén, sin
embargo, en principio, su voluntad es la de hospedarse en alguna posada y
esperar el divino alumbramiento de su Hijo, pero, por lo que el Evangelio expresa,
no encontró alojamiento ni el ambiente que se acomodara a sus pretensiones.
Entre tanto, su naturaleza de mujer respondía con las contracciones previas a un
parto que de momento daba la cara.
La noche ya estaba cerrada, la situación se hace insostenible y no queda más
remedio que llamar a la puerta del pariente más cercano y por lo que está a la vista
hay que actuar de inmediato, la hora es inoportuna, no da tiempo a desalojar el
aposento más adecuado para este acontecimiento. El Niño está a punto de llegar
y la Inmaculada Madre Virgen ya no resiste más. Con brevedad se prepara lugar
junto a la casa hasta donde se ha podido llegar, ¡es un pesebre!, pero ¿qué se
puede hacer...?, ya no hay tiempo.
Sobre un lecho de paja limpia tienden a la joven y virginal esposa que finalmente,
en una última contracción, da a luz al Autor de la vida, a un precioso Niño que
viene a nacer e inmediatamente posarse en las recias, benditas y purísimas manos
de José, el marido noble y bueno que, tembloroso y trasmudado, toma al Niño y lo
entrega a su Madre para que, según se lee en el Evangelio, lo envuelva ella misma
en pañales después de lavarlo y ser atendida debidamente por otras mujeres de
las que solo Dios conoce su nombre.
El Evangelio no matiza, paso a paso, como fue el parto, pero yo me pregunto: ¿de
qué otra forma pudo suceder? Sin esta precipitación, así he visto nacer a mis cinco
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hijos y a mis nueve nietos, de una manera natural. Otras muy buenas
especulaciones, son producto de piadosas imaginaciones, muy respetables, pero
que no se ajustan a la realidad.
María conoce el lugar donde debe nacer su Hijo, el Hijo de Dios. María consuma
la voluntad de Dios y ejerciendo libremente, al dictado de su razón, escoge el
momento oportuno para viajar a Belén sin saber, quizá, que su Niño nacería en un
pesebre en virtud de una situación que Ella no esperaba. Así, pues, pudiera
confirmarse que la causa, por la que este parto virginal se produce en Belén, por
la que Jesús nace en Belén, se debe a su Madre y la causa por la que nace en un
pesebre, al edicto de César Augusto, que propició no haber lugar en la posada.
Texto canónico concordado y autobiográfico
(Lc 2,8-20) TEMA-08🎧
TEMA-08 Anuncio de los ángeles a los pastores.
[San Lucas dejará escrito para siempre que en aquella luminosa y trascendental noche se abrieron
los cielos. Una multitud de ángeles con su gloria inundó la tierra.]
En aquella misma comarca de los alrededores de Belén se hallaban unos pastores
que pernoctaban al raso de la noche y velaban por turno para guardar su ganado,
y he aquí que un ángel de mi Padre se presentó ante ellos y su gloria los envolvió
en sus fulgores quedando sobrecogidos de temor. Pero el ángel les dijo:
—“No temáis, pues he aquí que os traigo una buena nueva, que será
de grande alegría para todo el pueblo: que os ha nacido hoy en la ciudad
de David un Salvador, que es el Mesías, el Señor. Y esto os servirá de
señal: hallaréis al Niño envuelto en pañales y recostado en un pesebre”.
Y al instante se juntó con el ángel una gran muchedumbre del ejército celestial que
alabando a su Creador decían:
—“¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz a los hombres de
buena voluntad!”
Así como los ángeles se fueron al cielo, los pastores se dijeron unos a otros:
—“¡Ea!, vayamos a Belén, y veamos esto que el Señor nos ha manifestado”.
Fueron a toda prisa, y me hallaron recostado en un pesebre junto a mis padres,
María y José. Y al verme dieron a conocer la declaración que se les había hecho
acerca de mí. Y todos los que los oyeron se maravillaban de las cosas que les
habían dicho los pastores. Mi Madre guardaba todas estas palabras, meditándolas
en su Corazón. Y se volvieron los pastores glorificando y alabando a mi Padre Dios
por todas las cosas que oyeron y vieron, conforme les habían sido anunciadas.

39
Texto canónico concordado autobiográfico
(Lc 2,21-39) TEMA-09🎧
TEMA-09 Circuncisión, purificación y presentación.
[Seguimos de la mano de san Lucas leyendo su Evangelio. Nos dice]:
Al cumplirse los ocho días me circuncidaron poniéndome el nombre de Jesús como
ya había sido llamado por el ángel antes de que fuese concebido en el seno de mi
Madre. Y subimos a Jerusalén para cumplir con la Ley de Moisés por la cual mi
Madre se sometió a la purificación y Yo era presentado a mi Padre. Dicha Ley dice:
“Todo primogénito varón será consagrado al Señor”.
Mis padres ofrecieron como sacrificio un par de tórtolas. Y he aquí que había un
hombre en Jerusalén por nombre Simeón, justo y temeroso de mi Padre Dios, que
aguardaba la consolación de Israel y el Espíritu Santo estaba sobre él, habiéndole
sido revelado que no vería la muerte antes de verme. Vino al Templo impulsado
por el Espíritu Santo y cuando mis padres me introducían en el Templo, se acercó
a nosotros y recibiéndome en sus brazos bendijo a mi Padre Dios diciendo:
—“Ahora dejas ir a tu siervo, Señor, según tu palabra, en paz; pues ya vieron mis
ojos tu Salud, que preparaste a la faz de todos los pueblos: luz para iluminación
de los gentiles y gloria de tu pueblo Israel”.
Mis padres estaban maravillados de las cosas que se decían de mí. Simeón nos
bendijo y dijo a mi Madre:
—“He aquí que este está puesto para caída y resurgimiento de muchos en Israel,
y como una señal a quien se hace contradicción- y a ti misma te traspasará el
alma una espada-, para que salgan a la luz los pensamientos del fondo de muchos
corazones”.
Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad muy
avanzada, habiendo vivido con su marido siete años desde que se casó, y
quedando viuda, había llegado hasta los ochenta y cuatro años. No salía del
Templo, sirviendo a mi Padre Dios en ayunos y oraciones noche y día.
Acercándose en aquel momento, alababa también a mi Padre Dios, y hablaba de
mí a todos los que esperaban la redención de Jerusalén. Y terminadas todas estas
cosas ordenadas en la Ley de mi Padre nos volvimos a nuestra casa.
🔴COMENTARIO DEL INGENIERO🔴
En este pasaje contemplo una circuncisión, la del Niño recién nacido, una
purificación, la de la Madre que ha dado a luz su primogénito, una presentación en
el templo para consagrar y ofrecer este Niño al Señor y un sacrificio de dos tórtolas
para rescatarlo. La circuncisión se hizo a los ocho días de nacer y probablemente
en el mismo Belén. La purificación de la Madre y la presentación del Niño, quizá
se hicieran pasados 40 días del parto, en el templo de Jerusalén. La distancia entre
Belén y Jerusalén es de ~8 Km., se podía recorrer en ~2 horas.
40
Debo entender que no todas las madres de todo Israel que dieran a luz a un varón
primogénito, a los 40 días, se trasladaban al templo de Jerusalén para ser
purificadas, para presentar a sus hijos y rescatarlos con el sacrificio de dos tórtolas.
Probablemente este ritual se pudiera hacer en la sinagoga de las ciudades o
pueblos donde habitaban. Si esto fuera cierto, se podría pensar que la Virgen pudo
hacerlo en Nazaret, distante 150 Km de Jerusalén, si hubiese querido dar a luz a
su Primogénito en el mismo lugar donde residía, es decir en el mismo Nazaret,
pero como hemos visto, no fue así. Quiso María y José, que su Hijo viniera a nacer
en Belén, porque conocían lo anunciado por los profetas desde antiguo que dice:
Y tú Belén, tierra de Judá, de ningún modo eres la menor entre las principales
ciudades de Judá; porque de ti saldrá un Jefe que pastoreará a mi pueblo Israel.
Montar en la cabalgadura de su marido, José, con nueve meses de gestación, para
caminar 150 Km por caminos tortuosos, supone entender que esta Mujer tenía
predeterminado dar a luz en Belén. Creo estar acertado, si aseguro que María,
también tenía predeterminado que el Niño Dios debía ser presentado en el Templo
de su Padre Dios, en Jerusalén, y no en una sinagoga de Nazaret.
A poquito de entrar en el templo, con el Niño en brazos, María y José son
abordados por un anciano de sereno porte, rostro amable y blanco cabello, que se
da a conocer. Simeón es su nombre. ¿Cómo pudo entender que esta jovencísima
Madre portaba en sus brazos al Ungido del Señor? El Espíritu Santo entra en
juego. Dice el texto que este hombre no vería la muerte sin contemplar al Mesías.
Con esta afirmación entró en detalle y recabó el interés de María y José.
San Lucas escribe su Evangelio a ~62 años vista de este episodio. En este pasaje
los actores son: María, José, Simón, Ana y el divino bebé. No hay duda, solo la
Madre informó al escritor sagrado de aquella lejana conversación que ella
guardaba, como un tesoro, en su Corazón. Finalmente, me quedo con las palabras
de Simeón a María: “Y a ti misma una espada te traspasará el alma”.
Texto canónico concordado y autobiográfico
(Mt 2,1-15) TEMA-10🎧
TEMA-10 Epifanía y huida a Egipto.
[La lógica secuencia cronológica del Evangelio concordado nos lleva, ahora, a fijarnos en este
pasaje de san Mateo que dice]:
Por aquellos días llegaron a Jerusalén unos Magos venidos de las regiones
orientales y decían:
—“¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el
Oriente y venimos a adorarle”.
Al oír esto, el rey Herodes se turbó y toda Jerusalén con él. Y convocados todos
los jefes de los sacerdotes y los escribas del pueblo, se informó de ellos sobre
dónde había de nacer el Mesías. Y ellos le dijeron:
—“En Belén de Judá, pues así está escrito por el profeta:
41
“Y tú Belén, tierra de Judá, de ningún modo eres la menor entre las principales
ciudades de Judá; porque de ti saldrá un Jefe que pastoreará a mi pueblo Israel”.
Entonces Herodes, habiendo llamado secretamente a los Magos, se informó
exactamente de ellos acerca del tiempo en que había aparecido la estrella; y
enviándolos a Belén dijo:
—“Id y tomad exacta información acerca del Niño; y cuando le hubiereis hallado,
dadme aviso, para que yo también vaya y le adore”.
Después de oír al rey, se pusieron en camino y de repente la estrella que vieron
en el Oriente, iba delante de ellos, hasta que llegando hasta donde Yo me
encontraba se paró encima. Al ver la estrella, sintieron grandísimo gozo. Y
entrando en la casa, me vieron con María, mi Madre; y postrándose en tierra me
adoraron; y abriendo sus tesoros me ofrecieron presentes, oro, incienso y mirra.
Avisados en sueños que no volvieran a Herodes, se tornaron a su tierra por otro
camino. Así que los Magos hubieron partido, he aquí que un ángel se apareció en
sueños a mi padre, José, diciéndole:
—“Levántate, José, toma contigo al Niño y a su Madre y huye a Egipto,
y estate allí hasta que yo te diga, porque Herodes va a buscar al Niño
para matarlo”.
Él, levantándose de noche, nos tomó a mi Madre y a mí y se refugió en Egipto; y
estuvo allí hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera lo que había dicho
mi Padre por boca del profeta:
“De Egipto llamé a mi Hijo”.
🔴COMENTARIO DEL INGENIERO🔴
Aceptando que la fuente de información, con la que san Mateo describe estos
hechos fuera, también, la Virgen María, deberíamos admitir que así se presentaron
estos hombres a la Madre del Niño Dios y así fue como ella entendió que,
efectivamente, Magos eran, hombres fuera de lo común, personajes muy ilustres
venidos de lejanas tierras, que de alguna forma acreditaron su sabiduría. ¿Eran
reyes?, pudiera ser. ¿Fueron tres? pudiera ser. No lo sabemos con certeza, sin
embargo, no hay por qué dudar de la tradición cristiana de muchos años, que nos
asegura la realeza de estos hombres e incluso los nombres con los que hoy los
conocemos: Melchor, Gaspar y Baltasar.
La entrada en escena de estos Magos de Oriente se nos presenta en el Evangelio
con cierta aureola de misterio. Llegan de lejanas tierras a Jerusalén, preguntando
por el Rey de los judíos. La ciudad se turbó. ¿Por qué se turbó? Debe entenderse
que estos magos se mostraban con ciertas credenciales de autoridad, tanta como
para que el mismo rey Herodes tuviera a bien recibirlos. Seguramente traían un
séquito importante que a su vez le daría publicidad a su llegada y a su pregunta,
que no era otra que interesarse por el Mesías, que tanto tiempo esperaban los
judíos.
42
Nos sorprende que vinieran guiados por una luminosa estrella, que en el cielo se
movía, desde sus alejados reinos hasta esta pequeña aldeíta de Belén. La estrella
se detuvo encima de la casa donde estaba el Niño y ellos sintieron un gran gozo.
No menos desconcertantes son los presentes que ponen a los pies del Niño, al
que adoran, postrándose en tierra. Estos sabios ¿reconocieron al Hijo de Dios en
este hermoso Niño?
Un viaje tan largo se entendería para traer tesoros desconocidos en tierras de
Judea, pero no fue así. Trajeron oro, incienso y mirra. ¿Es que no había en Israel
tales presentes? El evangelista pone a nuestra consideración el misterio de la
Epifanía, de la manifestación del Hijo de Dios a los gentiles, hombres de otras
tierras muy lejanas. Sabios e insignes varones de ciencia, de otros desconocidos
lugares del mundo, descubren en este Niño al Dios que se digna hacerse hombre
entre los judíos, los suyos…. y los suyos no le recibieron.
San Mateo escribe una página inolvidable. El Señor se hace adorar por los gentiles
antes que por los judíos. ¿Por qué? María y José, atónitos, observan la escena y
confusos toman los presentes que le hacen al Niño Dios: Oro como Rey, Incienso
como Dios y Mirra como Hombre. No sabemos la cantidad de cada uno de estos
regalos.
Entiendo que del oro pronto tendrían que hacer uso esta Sagrada Familia con muy
escasos recursos. Se divisan nubarrones por el horizonte. Del incienso, María
haría, tal y como los judíos de su tiempo, una ofrenda para ser quemada como
tributo de adoración al que siendo su Hijo era también su Dios. De la mirra se
valdría para generar la fragancia que perfumaba la purísima carne del Niño hombre
de sus entrañas.
Y llegó la noche. Pesan los párpados por el sueño. El Niño se afana con el pecho
de su Madre que se acomoda para mejor amamantarle y José se dispone a
descansar, justo cuando ya su esposa ha dejado a Jesús en una cunita de madera
que él mismo ha hecho. Duermen los tres en profundo reposo…. De pronto, José
entre luces y sombras oye la voz premiosa de un ángel que le dice: “Levántate,
toma contigo al Niño y a su Madre y huye a Egipto, y estate allí hasta que yo
te diga, porque Herodes va a buscar al niño para acabar con él”.
Despierta inquieto, su mujer también, sobresaltada, ha perdido el sueño. ¿Qué
ocurre? No hay mucho tiempo, el Niño está en peligro. José, con breves palabras
informa a María y ambos, a toda prisa, recogen sus pocas pertenencias. La noche
todavía era muy cerrada. Jesús va acurrucado en el pecho de su Madre y José
eleva a su Mujer y a su Hijo a los lomos de un dócil jumento que marcha tras el
hombre de la casa, un joven esposo y padre que siente como el corazón se le sale
por la boca. Caminan hacia Egipto, la Madre medita, con la mirada fija en la figura
de su esposo que jadea al trote de su cabalgadura, en las palabras de Simeón: “Y
a ti misma una espada te traspasará el alma”. No pudo evitar sentir un súbito y
43
gélido estremecimiento que le recorrió su inmaculado cuerpo. Entendió cuál sería,
finalmente, el destino de su Hijo, del Hijo de Dios.
Texto canónico concordado y autobiográfico
(Mt 2,16-18) TEMA-11🎧
TEMA-11 Matanza de inocentes.
Entonces Herodes, viéndose burlado por los Magos, se enfureció en extremo, y
mandó matar a todos los niños que había en Belén y en todos sus contornos de
dos años para abajo, según el tiempo exacto que había averiguado de los Magos.
Entonces se cumplió lo dicho por boca del profeta Jeremías:
“Una voz se oyó en Ramá, llanto y gran lamentación; era Raquel que
lloraba sus hijos, y no quería ser consolada, pues ya no existen”.
🔴COMENTARIO DEL INGENIERO🔴
¿Fueron muchos?, ¿fueron pocos los niños asesinados? A dos mil años vista de
esta tragedia, da igual que fueran cinco o cincuenta, lo cierto es que unos bebés,
sin haber cumplido los dos años, fueron pasados a espada por verdugos sin
entrañas que obedecían a un Herodes que en breve pagará por tan nefando y
horrendo crimen.
Asegura el historiador, que este viejo murió contemplando en vivo cómo los
gusanos que emanaban de sus entrañas podridas se lo comían. Los alaridos de
esta bestia resuenan todavía en el Averno donde habita eternamente y sin
esperanza, maldiciendo su vida y su muerte. Vive allí donde "el gusano no muere
y el fuego no se apaga".
Los niños de Belén nos ven desde el cielo. Se ganaron la feliz eternidad y, además,
estoy seguro, que también se ganaron la felicidad sin fin de sus mamás y sus
papás. Dios paga como Dios. La gloria de estos niños es inmarcesible, no la
podemos imaginar.
Texto canónico concordado y autobiográfico
(Mt 2,19-23; Lc 2,40-52) TEMA-12🎧
TEMA-12 Vuelta a Nazaret. Pérdida en Jerusalén.
[¿Cuánto tiempo estuvo esta Sagrada Familia en Egipto? Supongo que poquitos años. Seguimos
pensando que tanto san Mateo como san Lucas, para redactar estos versículos, fueron informados
por la Madre del Niño, que, como dice san Lucas, “guardaba todas estas cosas en su Corazón”.
Por ella conocemos lo siguiente]:
Muerto Herodes, he aquí que un ángel se apareció en sueños a mi padre, José,
en Egipto y le dijo:
—“Levántate y toma al Niño y a su Madre, y marcha a tierra de Israel;
pues han muerto los que buscaban la vida del Niño”.
Mi padre, José, levantándose, nos tomó a mi Madre y a mí y partimos hacia la
tierra de Israel. Mas habiendo oído que reinaba Arquelao en Judea en lugar de su
44
padre Herodes, temió ir allá y avisado en sueños, nos retiramos a la región de
Galilea y allí nos establecimos en una ciudad llamada Nazaret para que se
cumpliese lo dicho por los profetas, que Yo sería llamado Nazareno.
Mi padre, José, era carpintero y con el esfuerzo de su trabajo mantuvo a su familia
con la ayuda de mi Madre que se ocupaba de las labores de la casa, una familia
como muchas de Nazaret.6
Mis padres, cada año, iban a Jerusalén por la fiesta de la Pascua y cuando cumplí
doce años subimos a la fiesta según costumbre. Y acabados los días mis padres
se volvieron con la comitiva sin advertir que Yo me había quedado en Jerusalén,
pues creyeron que iría con la caravana y mis parientes. Y así caminaron una
jornada.
Me buscaron entre los familiares y conocidos y al no encontrarme se volvieron a
Jerusalén para buscarme. Y sucedió que después de tres días me hallaron en el
Templo, sentado en medio de los doctores, escuchándolos y haciéndoles
preguntas, doctores que quedaron pasmados de los conocimientos que
descubrieron en un Niño de doce años. Mis padres al verme quedaron atónitos y
mi Madre me dijo:
—“Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira que tu padre y yo,
angustiados, andábamos buscándote”.
Yo les contesté:
—“¿Pues por qué me buscabais? ¿No sabíais que había Yo de estar en
la casa de mi Padre?”
No comprendieron mis palabras y por fin, en su compañía, nos volvimos a Nazaret
viviendo sometido a mis padres. Mi Madre guardaba todas estas cosas en su
bendito Corazón.7
Fui creciendo en sabiduría, en estatura y gracia delante de mi Padre Dios y de los
hombres.
🔴COMENTARIO DEL INGENIERO🔴
Inserto, ahora, reflexión sobre la angustia de la Madre de Jesús.
+¡HE PERDIDO A MI HIJO!+
Como venimos diciendo, san Lucas toma nota, al dictado, de la única persona que
podía conocer este acontecimiento. Le informa, directamente, la Mujer que lo ha
vivido y lo ha sufrido. Con todo detalle y en pocas palabras, la Virgen María relata
al evangelista aquello que, desde años, guardaba en su precioso Corazón.

6 Este párrafo está acomodado para resaltar la redacción autobiográfica.


7 También se acomoda al relato autobiográfico.
45
Amiga lectora, ¿Ha perdido alguna vez a una hija o a un hijo pequeño? ¿Podría
explicar lo que sintió su corazón de madre? ¿Se imagina lo que padeció esta
Madre durante tres días?
Con la boca seca, el rostro con el color de la cera y la sangre helada en las venas,
esta Madre busca a su Hijo con angustia en el alma y con preguntas a los demás
y a sí misma sin respuesta. ¿Dónde está mi Hijo? Un día es largo para buscar al
Hijo perdido, pero una noche, a solas con tu imaginación, es una eternidad
insufrible.
Por fin, el nudo se suelta y quien medita este pasaje se complace en el encuentro
de esta hermosa Madre con este hermoso Hijo. Yo que soy marido y padre, ahora,
que el Niño y la Madre se abrazan, pongo la mirada en la figura de José y
contemplo los brazos de un hombre noble que estrecha sobre sí, en un solo
abrazo, al Amor y a su Madre.
“Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira que tu padre y yo, angustiados,
andábamos buscándote”. Lc.2,48
Observe, quien lea, que la iniciativa es de la Madre, pero con la inteligencia
singular de una Mujer singular, deja constancia al Niño del sufrimiento común de
una Madre por antonomasia y de un padre matrimonial, no progenitor, pero no por
ello menos padre sufriente que el mejor padre biológico que pueda existir. María y
José, conocen la Paternidad de este Niño y ahora él mismo se lo va a ratificar:
"¿Pues por qué me buscabais? ¿No sabíais que había Yo de estar en casa
de mi Padre?" Lc.2,49
Si su Madre le estaba haciendo referencia de José como su padre ¿a qué Padre
suyo se refiere el Niño? No cabe duda, entiendo que estamos contemplando al
Hijo de Dios interpelando a nuestra inteligencia, a nuestra razón, a nuestra Fe. El
Dios en quien me muevo y existo comienza a mostrárseme: ¡como un Niño!
Jesús responde a la pregunta de su Madre con otra pregunta. ¿En qué otro sitio
podría Yo estar que no fuera la casa de mi Padre? Esta casa de su Padre es el
Templo de Jerusalén, el único lugar en el mundo en donde se daba verdadero culto
al verdadero y Único Dios, al Padre de este Niño judío, un Niño que contemplamos
de carne y hueso como nosotros, al que oímos decir que ese Dios invisible es su
Padre, que habita en ese Templo. Este Dios es el Único Dios de los judíos, es
decir, es el Dios de Abrahán, de Isaac, de Jacob, de Moisés, de David, de
Salomón…etc. Este Dios es el Padre de este Niño que ya empieza a recabar
nuestra atención.

46
Examen de la Misericordia
Test evangélico de 12 Preguntas
SELLO Nº 1
Con 18 Puntos se aprueba

SELLO Nº 1-PERIODO INFANCIA


Este Sello contiene desde la Pregunta Nº 1 a la Nº 12 del Periodo Infancia de la
Vida de Jesucristo, el Hijo de Dios y de María. Tiene 2 opciones. Si acierta a la 1ª
se le concede 3 Puntos. A la 2ª se le concede 1 Punto. En el encabezado de cada
Pregunta se contempla la referencia evangélica que se corresponde con el texto
evangélico concordado y autobiográfico, además del Comentario del Ingeniero. Si
Ud. lee el Tema, previamente, tendrá, sin duda, una mayor probabilidad de elegir
la opción acertada. Con más de 17 Puntos aprueba este SELLO Nº 1.
TEMA-01 Prólogos de san Lucas y de san Juan.
(Lc 1,1,4; Jn 1,1-18)
PREGUNTA Libre y soberanamente se sumerge Ud. en este Examen de la
Misericordia que acaba de activar. Según ha leído en el Prólogo
autobiográfico, es el mismo Verbo de Dios, hecho carne, quien
va a darse a conocer en esta Concordancia evangélica en la que
el Autor de la vida es el Protagonista, que ya comienza a
interpelarle con esta primera pregunta. "En el nombre de Jesús

01
se doble toda rodilla de los seres celestes, y de los terrenales, y
de los infernales". (Flp 2,10) En los 4 Evangelios veremos el
nombre de Jesús escrito ~585 veces, el nombre de Cristo 8
veces y el nombre de Jesucristo 4 veces y de estas cuatro, solo
una de ellas la escucharemos de sus mismos labios... ¿En qué
Evangelio se nombra a Sí mismo con el nombre de
Jesucristo?
Elija 2
A En el Evangelio de san Juan. respuestas.
La 1ª más
probable
B En el Evangelio de san Mateo. con una X.
La 2ª más
C En el Evangelio de san Lucas. probable
con un 0.

47
TEMA-02 Genealogías.
(Mt 1,1-17; Lc 3,23-38)
PREGUNTA La Fe verdadera consiste en que creamos y confesemos que Nuestro Señor
Jesucristo, Hijo de Dios, es Dios y Hombre. Es Dios, engendrado de la misma
substancia que el Padre, antes del tiempo; y hombre, engendrado de la
substancia de su Madre Santísima en el tiempo. Perfecto Dios y perfecto

02
hombre: que subsiste con alma racional y carne humana. Este Hombre es el
Mesías, que el pueblo judío no reconoció ni ahora tampoco lo reconoce. El
Universo se mueve y existe en Él. En todo igual al hombre menos en el pecado.
Si busco la palabra "Mesías" en los 4 Evangelios la encontraré ~45 veces. ¿Cuál
de los evangelistas utiliza esta expresión: "Jesús Mesías"?
Elija 2
A
«Jesús Mesías». Estas dos palabras unidas se
ven en san Mateo. respuestas.
La 1ª más
«Jesús Mesías». Estas dos palabras unidas se probable
B ven en san Lucas. con una X.
La 2ª más
C
«Jesús Mesías». Estas dos palabras unidas se probable
ven en san Juan. con un 0.

03 Anuncio del nacimiento de Juan Bautista.


(Lc 1,5-25)

PREGUNTA Entiendo, por la dignidad de Isabel y porque en definitiva ella era el principal y
soberano medio con el que Dios se ha de valer para que venga a ser el Precursor,
que cabe la posibilidad de que Gabriel le informara, como informó a su marido,
de su inminente embarazo. Si esto no fuera así, a quien lee este pasaje le
03 presentan una mujer, que es anciana y estéril, como sujeto pasivo de su milagrosa
fecundación, sin más intervención, por su parte, que poner su cuerpo caduco a
disposición de un acto procreador en la que ella poco tiene que ver... ¿Cuál de
las respuestas cree Ud. cierta?
El Evangelio hace pensar que el anciano Zacarías, por
A
breve tiempo, recuperó su virilidad varonil y consumó
un legítimo acto conyugal con su anciana esposa que Elija 2
respuestas.
solo en este acto dejó de ser estéril. La 1ª más
Por lo que se deduce de la lectura de este pasaje no se probable
B puede determinar, exactamente, cómo fue la con una X.
concepción de san Juan Bautista. La 2ª más
La lectura entre líneas del Evangelio hace probable
C pensar que Isabel concibió milagrosamente,
sin concurso de su anciano marido.
con un 0.

48
TEMA-04 Anuncio de Gabriel a mi Madre, María.
(Lc 1, 26-38)
PREGUNTA Gabriel entró donde estaba María, es decir, no se presentó a ella de manera súbita
o fulminante, como bajado del cielo y rodeado de una luminosa aureola. El
ángel, en la verdadera forma que le vio María y no en la que yo pueda imaginar,
04 la saluda: “Dios te salve, llena de gracia, el Señor es contigo, bendita tú entre las mujeres”. La
Virgen se turbó, pero no por la aparición, inesperada, de nada menos que el
arcángel san Gabriel... ¿Qué fue lo que turbó a la Virgen María?

A
La turbó el gran estruendo que precedió a la Elija 2
aparición de este mensajero celestial. respuestas.
La 1ª más
B
La amedrentó la impresionante figura de un probable
arcángel celestial. con una X.
Se desconcertó, no al verlo sino al oírlo. Ella, La 2ª más
C al oír estas palabras, se turbó, y discurría qué probable
podría ser esta salutación. con un 0.

TEMA-05 Visita de mi Madre a su prima Isabel.


(Lc 1,39-80)
PREGUNTA Enterada la Virgen María, por Gabriel, de que su anciana prima, Isabel, está
embarazada, entiende que necesitará ayuda, y presurosa, suplicó a su marido,
José, que le acompañara hasta llegar a Ain Karin, una ciudad montañosa. El
Evangelio no lo dice, pero, ¿quién puede pensar que José dejara sola a María para
05 recorrer tan largo y peligroso camino? La acompañó, sin ninguna duda, y
podemos suponer que el prudente marido preguntaría por la razón de tan
urgente traslado... ¿Qué piensa Ud.? ¿Le fue revelado a José el divino
embarazo de su Mujer antes que a Isabel?
José, el esposo de María, al oír a Isabel le fue revelado que
A el Mesías estaba engendrado en el vientre de María, su
esposa, sin que él tuviera nada que ver. Elija 2
José fue conocedor del misterio de la encarnación del respuestas.
Verbo en el seno de su mujer antes que pudiera ser La 1ª más
B
conocido por la prima de María. No se comprendería probable
que el estado de su esposa le fuera ignorado, que viniera con una X.
a saberlo solo cuando escuchara las palabras de Isabel La 2ª más
que reconoce a María como la Madre de su Señor. probable
San José no acompañó a la Virgen en este con un 0.
C viaje. María recorrió 100 Km., de día y de
noche, hasta llegar a Ain Karin, sola..

49
TEMA-06 Zozobras en el corazón de mi padre, José.
(Mt 1,18-25)
PREGUNTA Solo por la información de la Virgen María pudo san Lucas
redactar los primeros capítulos de su Evangelio. No es menos
cierto, si aseguramos, que también san Mateo tuvo que recabar
datos de la Madre de Jesús para redactar hechos tan íntimos de
la vida de María y José. Solo María podía ser la fuente de

06
información de lo que ahora contemplamos. Me muestra a un
hombre recién casado, que no comprende qué ha ocurrido con
su mujer, que ha concebido sin que él tenga nada que ver con
este embarazo. Un hombre que tiene dudas y que toma la
decisión de abandonar a su esposa... ¿Cuáles fueron las
verdaderas dudas de san José?

A
San José, dudaba de la integridad virginal de
su esposa, María, antes de casarse con él.
San José fue enterado por su misma esposa,
B María, de su concepción virginal y no la
creyó.
Elija 2
José no duda de la incontaminada pureza de respuestas.
su María. Hasta que el ángel le dijo: “No La 1ª más
temas…”, este joven de Nazaret gustó la probable
amargura de entender que no era digno de con una X.
su Mujer, ni del divino Niño que había La 2ª más
engendrado sin su concurso. Captó la gloria probable
C que su Mujer había adquirido en el acto de con un 0.
Fe con el que aceptó el mensaje de Gabriel.
José, se anonadó ante tanta dignidad y temió
ser, en definitiva, un obstáculo para la
Providencia divina, un estorbo para su
Mesías.

50
TEMA-07 Nacimiento en Belén.
(Lc 2,1-7)
PREGUNTA Cómo se puede entender que este joven matrimonio decidiera
empadronarse y realizar un largo viaje, justo en el casi cumplido
noveno mes de gestación? Si el edicto no fue de fulminante
07 cumplimiento, ¿por qué no empadronarse unos meses antes o
unos meses después del inminente parto?... ¿Por qué
decidieron, María y José, ir a Belén en semejante estado?
María sabe que lleva en su seno al Mesías,
sabe que ha de nacer en Belén y en función

A
de este conocimiento y de su modesta Elija 2
economía, apura el tiempo para que el parto respuestas.
se dé en Belén y volver a Nazaret lo antes La 1ª más
posible. probable
con una X.
B
Urgía cumplir el edicto del César porque el La 2ª más
tiempo apremiaba. probable
María y José fueron informados que en con un 0.
C determinada fecha deberían estar en Belén
para encontrarse con los Magos de Oriente.

TEMA-08 Anuncio de los ángeles a los pastores.


(Lc 2,8-20)
PREGUNTA San Lucas dejará escrito que en aquella luminosa noche se
abrieron los cielos. Una multitud de ángeles inundó la tierra.
Los pastores se encontraron con María, José y el Niño Jesús
08 recostado en un pesebre. Informaron a este joven matrimonio
de las cosas que habían escuchado de los ángeles... ¿Qué hacía
María?
Amamantaba al Niño para que no llorara,
A mientras su José atendía a los maravillados
pastores.
Elija 2
respuestas.
palabras, La 1ª más
B
Guardaba todas estas
probable
meditándolas en su Corazón. con una X.
María y José recibieron alabanzas de los pastores y así La 2ª más
probable
C
mismo, también, humildes presentes. María mostraba
su agradecimiento a los pastores y después guardaba los con un 0.
regalos que le hicieron a su Hijo.
51
TEMA-09 Circuncisión, purificación y presentación.
(Lc 2,21-39)
PREGUNTA No todas las madres de Israel que dieran a luz a un varón
primogénito, a los 40 días siguientes del alumbramiento, se
trasladaban al Templo de Jerusalén para ser purificadas, para
presentar a sus hijos y rescatarlos con el sacrificio de dos
09 tórtolas. Probablemente este ritual se pudiera hacer en la
sinagoga de las ciudades o pueblos donde habitaban... ¿Quiso
la Madre de Dios que su Hijo fuera circuncidado,
precisamente, en el Templo de su Padre?
María y José eran conscientes de que Jesús

A
debe nacer en Belén para dar cumplimiento
a las escrituras. Circuncidar al Niño en el
Templo no fue para ellos primordial.
Elija 2
José era partidario de circuncidar al Niño en respuestas.
Nazaret y no esperar 40 días en casa ajena, La 1ª más

B
pero los familiares de Belén convencieron al probable
joven matrimonio de circuncidar al Niño en con una X.
el Templo de Jerusalén ya que estaban tan La 2ª más
cerca. probable
con un 0.
María, también tenía predeterminado que el

C
Niño Dios debía ser presentado en el
Templo de su Padre Dios, en Jerusalén, y no
en la sinagoga de Nazaret.

52
TEMA-10 Epifanía y huida a Egipto.
(Mt 2,1-15)
PREGUNTA Como se puede apreciar en el encabezado de este apartado, san
Mateo es el único evangelista que nos describe la Epifanía y la

10
huida a Egipto... ¿De quién recibió san Mateo la
información que le aseguraba que los hombres venidos de
lejanas tierras para adorar al Niño Dios eran Magos?

A
De los jóvenes sirvientes de los Magos, Elija 2
convertidos años más tarde al cristianismo. respuestas.
La 1ª más
B De la misma Virgen María. probable
con una X.
De los posibles parientes de María y José que La 2ª más
C fueron testigos de lo que vieron y de lo que
oyeron en aquellos días en Belén.
probable
con un 0.

TEMA-11 Matanza de inocentes.


(Mt 2,16-18)
PREGUNTA Los niños de Belén nos ven desde el cielo. Se ganaron la feliz
eternidad y, además, estoy seguro, que también se ganaron la

11
felicidad sin fin de sus mamás y sus papás. Dios paga como
Dios. La gloria de estos niños es inmarcesible, no la podemos
imaginar... ¿Cómo murió Herodes?
Este viejo murió contemplando en vivo Elija 2
A cómo los gusanos que emanaban de sus respuestas.
entrañas podridas se lo comían. La 1ª más
probable
B Murió asesinado por sus hijos. con una X.
La 2ª más
probable
C Murió envenenado por su mujer.
con un 0.

53
TEMA-12 Vuelta a Nazaret. Pérdida en Jerusalén.
(Mt 2,19-23; Lc 2,40-52)
PREGUNTA ¿Cuánto tiempo estuvo esta Sagrada Familia en Egipto?
Supongo que poquitos años. Las imágenes que hemos visto dan
una idea. Seguimos pensando que tanto san Mateo como san

12
Lucas, para redactar estos versículos, fueron informados por la
Madre del Niño... ¿Qué dice san Lucas, con respecto a la
actitud de la Madre sobre estos hechos, que no dice san
Mateo?
María entregó a los evangelistas lo que desde
A tiempo había escrito sobre estos
acontecimientos. Elija 2
respuestas.
Con todo detalle y en pocas palabras, la La 1ª más

B
Virgen María relata al evangelista aquello probable
que, desde años, guardaba en su maternal con una X.
Corazón. La 2ª más
probable
María, dispuso que fuera san Juan con un 0.
C evangelista quien informara a san Lucas y a
san Mateo de estos hechos.

54
RESULTADOS DEL SELLO Nº 1 (PERIODO INFANCIA)
🔴Si acierta en 1ª Opción: Anote 3 Puntos. En 2ª: 1 Punto 🔴

🔴Ir al Cuadro de puntuación🔴

TEMA 1 A En el Evangelio de san Juan Jn 17,3


TEMA 2 A «Jesús Mesías». Estas dos palabras unidas solo las veremos en el
Evangelio de san Mateo. Mt 16,21 [¡¡Sea cual sea su respuesta anótese 3
puntos!!]
TEMA 3 B Por lo que, racionalmente, se deduce de la lectura de este pasaje de
san Lucas, no se puede determinar, exactamente, cómo fue la concepción de san
Juan Bautista.
TEMA 4 C Se desconcertó, no al verlo sino al oírlo. Ella, al oír estas palabras, se
turbó, y discurría qué podría ser esta salutación. Lc 1,29
TEMA 5 B José, este hombre, escogido desde la eternidad para ser el esposo de
la Inmaculada, de la Madre de Dios, con dignidad inigualable en el cielo y en la
tierra, fue conocedor del misterio de la encarnación del Verbo en el seno de su
mujer antes que pudiera ser conocido por la prima de María. En la Providencia no
se puede dar el agravio comparativo, no se comprendería que el estado de su
esposa le fuera ignorado, que viniera a saberlo solo cuando escuchara las palabras
de Isabel que reconoce a María como la Madre de su Señor.
TEMA 6 C No es posible entender que José dudara de la incontaminada pureza
de su María. Hasta que el ángel le dijo: “No temas…”, este joven de Nazaret gustó
la amargura de entender que su persona no era digna de tan sublime Mujer, ni del
divino Niño que había engendrado sin su concurso. Captó la casi infinita gloria que
su Mujer había adquirido en un supremo acto de fe con el que aceptó el mensaje
de Gabriel. José, se anonadó ante tanta dignidad y temió ser, en definitiva, un
obstáculo para la Providencia divina, un estorbo para su Mesías.
TEMA 7 A María sabe que lleva en su seno al Mesías. También sabe que ha de
nacer en Belén. En función de este conocimiento y de su modesta economía, apura
el tiempo para que el parto se dé en Belén y volver a Nazaret lo antes posible.
TEMA 8 B Guardaba todas estas palabras, meditándolas en su Corazón. Lc 2,19
TEMA 9 C María, también tenía predeterminado que el Niño Dios debía ser
presentado en el Templo de su Padre Dios, en Jerusalén, y no en la sinagoga de
Nazaret.
TEMA 10 B De la misma Virgen María.
TEMA 11 A Este viejo murió contemplando en vivo cómo los gusanos que
emanaban de sus entrañas podridas se lo comían.
TEMA 12 B Con todo detalle y en pocas palabras, la Virgen María relata al
evangelista aquello que, desde años, guardaba en su maternal Corazón. Lc 2,5
55
A
TEMAS SELLO Nº 1 PUNTOS
ORIGEN

1-Prólogo.
2-Genealogía.
3-Anuncio del nacimiento de Juan Bautista.
4-Anuncio de Gabriel a mi Madre, María.
5-Visitación de mi Madre a su prima Isabel.
6-Zozobras en el corazón de mi padre, José.
7-Nacimiento en Belén.
8-Anuncio de los ángeles a los pastores.
9-Circuncisión, purificación y presentación.
10-Epifanía y huida a Egipto.
11-Matanza de inocentes.
12-Vuelta a Nazaret. Pérdida en Jerusalén.

ENTRE 18 y 24 SUFICIENTE ENTRE 30 y 33 SOBRESALIENTE


ENTRE 25 y 29 NOTABLE ENTRE 34 y 36 ¡MATRÍCULA DE HONOR!

En las celdas de la Columna “PUNTOS” va anotando los puntos conseguidos


en cada Pregunta. En la Columna “A ORIGEN” la suma de los puntos
anotados desde el principio.

56
SELLO Nº 2 AÑO PRIMERO DE VIDA PÚBLICA
“El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”
(Mt. 24,35; Mc. 13,31; Lc. 21,33)
Texto canónico concordado y autobiográfico
(Lc 3,1-22; Mt 3,1-17; Mc 1,1-11) TEMA-13🎧
TEMA-13 Juan Bautista en el Jordán. Bautismo.
[Se ha cumplido el tiempo. El Señor inicia su vida pública.]
En el año decimoquinto del Imperio de Tiberio César, siendo Poncio Pilato
procurador de la Judea, y Herodes tetrarca de la Galilea, y Filipo, su hermano,
tetrarca de Iturea y de la Traconítide, y Lisanias tetrarca de la Abilina, al tiempo del
sumo sacerdote Anás y Caifás, vino la palabra de mi Padre Dios sobre Juan, el
hijo de Zacarías, en el desierto de Judea. Y recorrió toda la comarca del Jordán
predicando un bautismo de penitencia para remisión de los pecados, diciendo:
—“Arrepentíos, pues está cerca el Reino de los Cielos”.
Como está escrito en el profeta Isaías:
“Voz de uno que clama en el desierto: aparejad el camino del Señor, enderezad
sus sendas; todo barranco se rellenará y todo monte y collado se rebajará; y lo
tortuoso se hará recto, y lo áspero caminos llanos; y verá toda carne la Salud de
Dios”.
Y como profetizó Malaquías:
“Mira, envío mi mensajero delante de tu faz, el cual aparejará tu camino”.
Y salía a él toda la región de la Judea y los jerosolimitanos todos, y eran bautizados
por él en el río Jordán, confesando sus pecados. Y andaba Juan vestido de pelos
de camello con una faja de cuero en torno de sus hombros; y su mantenimiento
era langosta y miel silvestre. Y viendo a muchos de los fariseos y saduceos que
venían a su bautismo, les decía:
—“Engendros de víboras, ¿quién os mostró el modo de huir de la ira inminente?
Haced, pues, fruto digno de la penitencia. Y no se os ocurra decir dentro de
vosotros: “Tenemos por padre a Abrahán”. Porque os digo que poderoso es Dios
para hacer surgir de estas piedras hijos a Abrahán. Y ya, demás, el hacha está
puesta a la raíz de los árboles. Todo árbol, pues, que no lleve fruto bueno será
cortado y echado al fuego”.
Preguntaban a Juan las turbas:
—“¿Qué haremos pues?”
Y él les decía:
—“El que tenga dos túnicas, dé una al que no tiene; y el que tenga provisiones,
haga lo mismo”.
Vinieron también unos publicanos a ser bautizados y le dijeron:
57
—“Maestro, ¿qué hemos de hacer?”
Y él les decía:
—“No exijáis nada sobre la tasa que os ha sido fijada”.
Le preguntaron también algunos agentes armados:
—“¿Qué hemos de hacer también nosotros?”
Y él les dijo:
—“A nadie hagáis extorsión, ni denunciéis injustamente, y contentaos con vuestro
sueldo”.
El pueblo en expectación discurría en su corazón acerca de Juan, si por ventura
no sería el Mesías, pero Juan respondió a todos:
—“Yo os bautizo en agua para penitencia: mas el que viene tras de mí es más
fuerte que yo, ante quien no soy digno de desatar agachado la correa de su
calzado. Él os bautizará en Espíritu Santo y fuego. En su mano tiene su bieldo para
limpiar su era y allegar el trigo en su granero; mas la paja la quemará con fuego
inextinguible”.
Y así, con estas y con otras muchas exhortaciones anunciaba al pueblo la Buena
Nueva. Y aconteció, al tiempo que todo el pueblo era bautizado, que vine desde
Nazaret de Galilea al Jordán y me presenté a Juan para ser bautizado por él. Mas
Juan me atajó diciendo:
—“Yo tengo necesidad de ser bautizado por Ti, ¿y Tú vienes a mí?”
Mas Yo le dije:
—“Déjame hacer ahora, pues así nos cumple realizar plenamente toda
justicia”.
Juan me bautizó, y al salir del agua, estando en oración, rasgáronse los cielos y el
Espíritu Santo en forma de paloma descendió sobre mí y se oyó la voz de mi Padre
que dijo:
“Este es mi Hijo amado, en quien me agradé”.
🔴COMENTARIO DEL INGENIERO🔴
Dios no ha creado rostro de mujer capaz de tener los ojos más bellos que los de
esta Madre, que contempla a su Hijo con una mirada de infinita ternura. La noticia
de que Juan bautizaba en el Jordán ha llegado a Nazaret. Jesús Hombre, siente
un vuelco en su Corazón sagrado. Ha llegado su hora. Madre e Hijo solo cruzan
sus miradas y saben que el cielo demanda cumplir la Voluntad del Padre. En un
abrazo profundo se juntan las caras del Hijo y la Madre. No articulan palabra, pero
cada cual sabe lo que tiene que hacer.
María, ya es viuda de José. Jesús, abandona a su Madre, que queda sola en
Nazaret a la espera de próximos acontecimientos. La familia más cercana no
comprenderá la divina causa que impele al Hijo de Dios a llevar a cabo la redención
del género humano. ¿Por qué este prestigioso carpintero, que todo lo ha hecho
58
bien, abandona su pueblo?, se dirán sus vecinos e incluso sus familiares más
directos.
Veremos más adelante que el Evangelio nos habla de una mujer llamada María de
Cleofás. Probablemente esta mujer era cuñada de la Virgen María, viuda de un
hermano de José llamado Cleofás. Quizá, a partir de esta marcha de Jesús, ambas
mujeres vivieran bajo el mismo techo. Esto pudiera ser.
Jesús ha cumplido ~32 años, corre el año 780 de Roma y se encamina al Jordán,
allí donde Juan bautizaba. Como uno más se puso en la fila y aguardaba su turno
para ser bautizado. Juan levantó la vista y se encontró con la mirada divina de un
Joven al que no era digno de desatarle la correa de su sandalia. Reconoció al
Mesías diciéndole:
“Yo tengo necesidad de ser bautizado por Ti, ¿y Tú vienes a mí?”
Cristo le ruega que cumpla su cometido y entonces, Juan, con mano temblorosa
lo bautiza. Atónito, contuvo el aliento y sin perderlo de vista, fijó sus ojos sobre
este Dios Hijo que saliendo del agua se puso en oración. De pronto aconteció un
hecho maravilloso que tanto el Bautista como los que allí estaban contemplaron
con asombro: Rasgáronse los cielos y el Espíritu Santo en forma de paloma
descendió sobre mí y se oyó la voz de mi Padre que dijo:
“Este es mi Hijo amado, en quien me agradé”.
Ya no tendremos ocasión de descubrir otra teofanía en la que se nos presenten a
los sentidos la Trinidad. Jesús inicia su vida pública. Solo durará tres años. El Hijo
de María, el Nazareno, el Hijo de Dios hecho hombre se presenta con credenciales
divinas. Es la segunda Persona de la Trinidad. Ahora, a nosotros, con suprema
atención, nos toca activar nuestra Fe, nuestra Esperanza y nuestro Amor para leer
este Evangelio Concordado, esta Autobiografía de Jesucristo con el corazón de
un niño y la mente de un adulto.
Texto canónico concordado y autobiográfico
(Mt 4,1-11; Mc 1,12-13; Lc 4,1-13) TEMA-14🎧
TEMA-14 Tentaciones en el desierto.
[El Padre de la mentira, con suprema y perversa astucia se atreve a tentar, ni más ni menos, que,
al mismísimo Autor de la vida, a la Verdad que desconoce. Leemos]:
Lleno del Espíritu Santo, volví del Jordán para ser conducido, por el mismo
Espíritu, hacia el desierto y ser tentado por el diablo. Estuve en el desierto, entre
las fieras, cuarenta días y cuarenta noches, y fui tentado por Satanás. No comí
nada durante aquellos días, y acabados sentí hambre y fue entonces cuando se
llegó a mi presencia el Tentador diciendo:
—“Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes”.
Le respondí:

59
—“Escrito está: “No de sólo pan vivirá el hombre, sino de toda palabra
que sale de la boca de Dios”.
Entonces, tomándome el Diablo me llevó a la santa Ciudad, me puso sobre el alero
del Templo y dijo:
—“Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo, porque escrito está que a sus
ángeles ordenará acerca de Ti, y en las manos te tomarán no sea que tropieces
con tu pie en alguna piedra”.
Yo le dije:
—“También está escrito: “No tentarás al Señor tu Dios”.
De nuevo, Satanás, tomándome, me llevó a un monte sobremanera elevado y
mostrándome todos los reinos del mundo y la gloria de ellos me dijo:
—“Te daré toda esa potencia y la gloria de ellos, puesto que a mí me ha sido
entregada, y a quien quiero la doy; si, pues, Tú postrándote delante de mí me
adorares, será Tuya toda”.
Le respondí:
—“¡Vete de aquí, Satanás; porque escrito está: “Al Señor tu Dios
adorarás y a él sólo darás culto!”
Y habiendo dado fin a toda tentación el Diablo se retiró de mí hasta otro tiempo
oportuno.8 Y he aquí que vinieron los ángeles y me servían.
🔴COMENTARIO DEL INGENIERO🔴
Después de ser bautizado, Jesucristo se encamina hacia el desierto para ser
tentado por Satanás. Ninguno de los evangelistas que hacen referencia a este
episodio fue, evidentemente, testigo de los hechos que relatan. San Mateo
describe la secuencia de las tentaciones con mayor rigor y lógica que los otros dos
evangelistas. San Marcos solo emplea dos versículos en su Evangelio para dar
referencia de este suceso. San Lucas muestra aquí, que efectivamente, este
pasaje es una información recibida de terceros y por lo que se ve, aunque el
Evangelio de san Mateo se había escrito antes que el suyo, no tuvo oportunidad
de tenerlo en sus manos.
San Mateo describe magistralmente el impresionante coloquio entre el Hijo de Dios
y el mismo Satanás que lo tienta sin saber exactamente quien era este Joven que
le superaba con unas desconcertantes respuestas a sus diabólicos
requerimientos, a esa perversa astucia que hasta ahora tan buenos resultados le
había dado en el ejercicio de su maldad sobre otros hombres. ¿Quién es este
Hombre? se pregunta el Padre de la mentira.

8 Cristo será de nuevo tentado. Satanás no descansará nunca, vive en eterna ansiedad.
60
¿De quién recibe el Apóstol esta detallada información? En este acto, fuera de
Satanás, solo interviene Cristo, por tanto, nadie más que Él pudo,
pormenorizadamente, revelar a san Mateo las tres siniestras tentaciones con las
que el Diablo trató de perderle.
Texto canónico concordado y autobiográfico
(Jn 1,19-34) TEMA-15🎧
TEMA-15 Testimonio de Juan Bautista.
[Dice el anciano san Juan]:
Los judíos enviaron, desde Jerusalén, algunos sacerdotes y levitas que fueron al
encuentro de Juan y le preguntaron:
—“Tú, ¿quién eres?”
Y Juan confesó la verdad y no la negó diciendo:
—“Yo no soy el Mesías”.
Y volvieron a preguntarle:
—“¿Quién pues? ¿Eres Elías tú?”
Y dijo:
—“No lo soy”.
Y de nuevo:
—“Eres tú el Profeta”.
Y respondió:
—“No”.
Dijéronle, pues:
—“¿Quién eres? Para que demos respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices
de ti?”
Juan contestó:
—“Yo soy voz del que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor, según
dijo el Profeta Isaías”.
Y los enviados, que eran fariseos, por último, le preguntaron:
—“¿Por qué, pues, bautizas, si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?”
Juan les respondió diciendo:
—“Yo bautizo en agua; en medio de vosotros está quien vosotros no conocéis, el
que viene detrás de mí, a quien no soy digno de desatar la correa de su calzado”.
Estas cosas pasaron en Betania, a la otra parte del Jordán, donde Juan estaba
bautizando. Al día siguiente, al verme venir hacia él, Juan dijo:
—“He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es Aquel
de quien yo dije: detrás de mí viene un Hombre que ha sido puesto delante de mí
porque era primero que yo. Y yo no le conocía; mas para que Él sea mostrado a
61
Israel, para esto vine yo bautizando en agua. He visto el Espíritu que descendía
del cielo como paloma y se posó sobre Él. Y yo no le conocía, mas el que me había
enviado a bautizar en agua, Él me dijo:
“Aquel sobre el que vieres descender el Espíritu y posarse sobre Él, este es el que
bautiza en el Espíritu Santo”.
Y yo le he visto, y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios”.
🔴COMENTARIO DEL INGENIERO🔴
El Evangelio Concordado nos sitúa, ahora, en este pasaje que solo lo pudo escribir
aquél que fue discípulo del Bautista. Efectivamente, con tanto detalle, solo un
testigo presencial, de este polémico coloquio entre Juan Bautista y los fariseos,
pudo plasmarlo en su Evangelio. Este es san Juan Evangelista. Cuando este
anciano escribe su Evangelio, han pasado muchos años de este acontecimiento y
sin embargo lo describió con todos los detalles posibles. Quedó para siempre
grabada en su lúcida memoria todas y cada una de las palabras de su primer
maestro, el Bautista. Dejó escrito para siempre lo que su maestro aseguró al día
siguiente de esta escena. El Bautista ve de lejos venir a Jesús y por el evangelista
sabremos lo que afirmó: “Este es el Hijo de Dios”.
Texto canónico concordado y autobiográfico
(Jn 1,35-51) TEMA-16🎧
TEMA-16 Primeros discípulos.
Al día siguiente, estaba Juan con dos de sus discípulos y fijando sus ojos en mí
dijo:
—“He aquí el Cordero de Dios”.
Como oyeran estas palabras, los dos discípulos vinieron en pos de mí, y viendo
que me seguían les dije:
—“¿Qué buscáis?”
Ellos contestaron:
—“Rabí, Maestro, ¿dónde moras?”
Y les dije:
—“Venid y lo veréis”.
Vinieron, pues, vieron donde moraba y se quedaron conmigo aquel día. Sería
como la hora décima. Andrés, el hermano de Pedro, y Juan se llaman los
discípulos que oyendo las palabras de Juan Bautista me siguieron.
Andrés fue en busca de su hermano Simón y le dijo:
—“¡Hemos hallado al Mesías, al Cristo!”
Andrés y Simón vinieron a mí y poniendo mis ojos sobre Pedro le dije:
—“Tú eres Simón, el hijo de Juan, tú te llamarás Cefás” (que significa
“Pedro” o “Piedra”).
62
Al día siguiente determiné salir para Galilea acompañado de mis discípulos. En el
camino hallé a Felipe y le dije:
—“Sígueme”.
Era Felipe de Betsaida, la ciudad de Andrés y de Pedro. Felipe, a su vez, encontró
a Natanael, y le dijo:
—“Aquel de quien escribió Moisés en la Ley y los Profetas igualmente, le hemos
hallado: Jesús, hijo de José, el de Nazaret”.
Y le dijo Natanael:9
—“¿De Nazaret puede salir algo bueno?”
Dícele Felipe:
—“Ven y lo verás”.
Felipe y Natanael vinieron hacia mí y al acercarse dije:
—“Ahí tenéis verdaderamente un israelita en quien no hay engaño”.
Natanael respondió:
—“¿De dónde me conoces?”
Yo le dije:
—“Antes de que Felipe te llamase, cuando estabas debajo de la
higuera, Yo te vi”.
Respondió Natanael:
—“¡Rabí, Tú eres el Hijo de Dios, Tú eres el Rey de Israel!”
Mas Yo le dije:
—“¿Porque te he dicho que te vi debajo de la higuera crees? Mayores
cosas que estas verás. En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo
abierto y a los ángeles del cielo que suben y bajan sobre el Hijo del
hombre”.
🔴COMENTARIO DEL INGENIERO🔴
De corrido, el Evangelio, de la mano de san Juan, el Águila de Patmos, ya muy
viejecito, nos muestra este entrañable encuentro con su Señor. Se acordaba hasta
de la hora del encuentro. El relato de san Juan, por sí mismo, es más que
elocuente. Verá cómo esta sencilla narración será más que suficiente para
entender lo que yo deseo que entienda. A san Juan no se le escapó el detalle:
Cristo posó sus bellísimos ojos sobre san Pedro. Le conocía desde la eternidad:
“Tú eres Simón, el hijo de Juan, tú te llamarás Cefás” (que significa “Pedro” o
“Piedra”).

9 Natanael es reconocido como uno de los apóstoles, se identifica con Bartolomé.


63
Con solo una palabra: “Sígueme”, Felipe le siguió. ¿Conocía a Jesús de antes? En
ese mismo caminar hacia Caná de Galilea, Felipe se encuentra con un amigo,
Natanael y le dice:
“Aquel de quien escribió Moisés en la Ley y los Profetas igualmente, le hemos
hallado: Jesús, hijo de José, el de Nazaret”.
Natanael no le creyó, pero al oír las hermosas palabras que de él declaraba el
Nazareno, cuando absolutamente convencido reconoce la imposibilidad de que
nadie le podía ver y cree sin embargo que Jesús le vio debajo de la higuera,
entonces descubre que este Hijo del hombre, que así le habla, es el Hijo de Dios,
el Rey de Israel. ¿Desde dónde y cuándo vio Jesús lo que hacía Natanael debajo
de la higuera? ¿Quién es este Joven para arrogarse la divinidad con la que
asegura que el cielo se abrirá y que sobre Él bajarán y subirán los ángeles del
Paraíso? ¿Quién es para nosotros Jesucristo?
Jesús, recibe la solemne declaración de Natanael sin quitarle una coma. Deja
entrever su divinidad. Nosotros ya empezamos a sospechar que algo muy grande,
de suprema trascendencia para nuestras almas, nos vamos a encontrar a poco
que sigamos leyendo esta Autobiografía.
Texto canónico concordado y autobiográfico
(Jn 2,1-12) TEMA-17🎧
TEMA-17 Bodas de Caná.
Pasados tres días, llegando a Caná de Galilea, se celebraban unas bodas y allí
estaba mi Madre.10
Fuimos invitados a la boda mis discípulos y Yo. Como faltase vino, mi Madre se
llegó a mí diciéndome:
—“No tienen vino”.
Y Yo le dije:
—“Mujer, ¿qué nos va a ti y a mí? Todavía no ha llegado mi hora”.11
Dijo mi Madre a los que servían:
—“Todo cuanto Él os diga, hacedlo”.12

10 Probablemente, los novios eran parientes de la Virgen María, de Jesús.


11 "Mujer" es el nombre empleado en aquella sociedad judía para expresar el respeto y la
deferencia hacia la mujer. Ahora diríamos: "Señora". Estas son las palabras que oímos, pero lo que
no vemos es el gesto, la sonrisa y la ternura en la mirada del Hijo a la Madre que entendió que su
Jesús ya había aceptado lo que sin palabras le suplicaba. Para rendir el Corazón de Cristo solo
hay que mirarlo para oír de sus divinos labios: “¿Qué te pasa...?” “¿Qué quieres…?"
12 Para la Virgen María, quizá, este no sería el primer milagro que contemplara de su Hijo. Sabe
con Fe segura lo que va a ocurrir y consciente de que lo que sugiere a su Hijo adelantará la hora
de la divina manifestación del Mesías.
64
Había allí seis hidrias de piedra, destinadas a la purificación de los judíos, cada
una de las cuales podía contener de ochenta a cien litros. Les dije:
—“Llenad de agua las hidrias”.
Las llenaron hasta arriba y les dije:
—“Sacad ahora y llevadlo al maestresala”.
Y lo llevaron. Mas cuando gustó el maestresala el agua hecha vino, no sabiendo
de dónde era, aunque si lo sabían los que servían, que habían sacado el agua,
llama al esposo y le dice:
—“Todo hombre pone primero el buen vino, y cuando están ya bebidos, pone el
peor; tú, sin embargo, has reservado el vino bueno hasta ahora”.
Este fue el primer milagro que hice, mi gloria se manifestó y los discípulos creyeron
en mí. Después de esto, bajé a Cafarnaúm junto con mi Madre, mis hermanos y
discípulos, y allí permanecimos no muchos días.
🔴COMENTARIO DEL INGENIERO🔴
Seguimos de la mano de san Juan. Llegamos a Caná de Galilea. Hemos sido
invitados a unas bodas y, lo más importante, vamos a ser testigos de un gran
milagro, del primer milagro, manifiestamente público de Jesús. Sin perder detalle
nos adentramos en la celebración. Esto fue escrito por san Juan, a más de 30 años
de los Evangelios de san Mateo, san Marcos y san Lucas, un evento de bodas, las
Bodas de Caná. En estas bodas se encontraba la Madre de Jesús, más que como
invitada, como familiar activo de los novios. Llega Jesús a la boda acompañado de
sus discípulos. Parece como si con estos recién llegados, que acompañan al
Nazareno, no se hubiera contado para calcular las raciones inicialmente previstas.
Las mujeres responsables de este banquete de bodas, entre las que se encuentra
la Virgen María, se percatan de que en breve se terminará el vino, mucho antes de
lo previsto.
Probablemente, Jesús presentó los discípulos a su Madre y a su vez a esta la
presentó a sus amigos. Se vieron por primera vez. San Juan, el más joven seguidor
de Jesús, clavó los ojos en esta Mujer, en esta Madre que le hizo sentir un vuelco
en su joven corazón. Se admiró de su maternal belleza.
San Juan muestra ser testigo directo de este acto del pequeño drama en el que
intervienen una Madre, un Hijo, unos criados y unos testigos que oyen, al parecer,
el coloquio entre una Mujer y el mandato de este a los criados. Ven también unas
hidrias que son llenadas de agua y ven atónitos que esta agua se convierte en el
mejor vino que jamás hayan gustado. Todo esto lo redacta san Juan en un solo
acto del que se deduce que él ha sido testigo presencial desde el principio hasta
el fin.
Sin embargo, me atrevería a asegurar que, probablemente, esto no pasó de la
forma descrita. La Virgen María, la Madre más prudente del mundo, que acaba de
conocer a estos discípulos, no parece haberse llegado a su Hijo, en público, y de
65
primeras y en presencia de todos demandar de Él un milagro que, en definitiva, va
a adelantar la hora de su manifestación divina. María, en cierta forma, compromete
a su Hijo, y no la imagino, haciéndolo en público, suplicando el primer milagro de
su Jesús de forma manifiestamente notoria ante la atenta concurrencia de los
invitados.
Yo creo que la Virgen procuró, a distancia, encontrarse con la mirada de su Hijo.
Con un leve gesto le indicaría que pretendía hablar con Él a solas. Jesús, se
apartaría del grupito donde estaba, se llegaría a su Madre y a solas los dos se
entabló una conversación:
“No tienen vino”.
“¿Qué tenemos que ver tú y Yo, mujer? Todavía no ha llegado mi hora.”
Supongo que algo más se dirían Madre e Hijo. Lo cierto es que esta Madre,
comprometida con la familia de los novios, que conoce perfectamente quien es su
Hijo, de manera resuelta y como intuyendo por anticipado de qué forma iba a ser
resuelto el problema de la escasez de vino, se llegó a los sirvientes y les dijo:
“Todo cuanto Él os diga, hacedlo”.
Para maravilla de los presentes y nuestra, ya sabemos cómo termina este lance y
ahora nos toca deducir que san Juan no pudo oír la conversación entre Madre e
Hijo, por lo tanto, también al evangelista, le llegó la información, sobre este asunto,
de la propia Virgen, la Mujer con la que convivió largos años hasta la Asunción en
cuerpo y alma de la que era Madre de su Señor, Madre suya y Madre nuestra.
Texto canónico concordado y autobiográfico
(Jn 2,13-25) TEMA-18🎧
TEMA-18 Expulsión del Templo de compradores y vendedores.
Estaba cerca la Pascua de los judíos y subí a Jerusalén. Hallé en el Templo a los
que vendían bueyes, ovejas y palomas, a los cambistas sentados. Hice un azote
de cordeles y los eché a todos del Templo y con ellos las ovejas y los bueyes,
desparramando las monedas de los cambistas y volcando sus mesas les decía:
—“¡Quitad eso de ahí, no hagáis la Casa de mi Padre casa de tráfico!”
Y mis discípulos recordaron lo que está escrito:
“El celo por tu Casa me devoró”.
Los judíos, que vieron tales cosas, me preguntaron:
—“¿Qué señal nos muestras que acredite tu modo de obrar?”
Les respondí:
—“¡Destruid este santuario, y en tres días lo levantaré!”
Dijeron, pues, los judíos:
—“En cuarenta y seis años se ha edificado este santuario, ¿y Tú en tres días lo
levantarás?”
66
No comprendieron que hablaba del santuario de mi Cuerpo. Cuando, pues,
resucité de entre los muertos, recordaron mis discípulos que había dicho esto, y
dieron fe a la Escritura y a la palabra que les hablé. Mientras estuve en Jerusalén
durante la fiesta de la Pascua, muchos creyeron en mí porque veían los milagros
que hacía. Pero Yo no me fiaba de ellos, porque bien conocía el corazón de
todos y cada uno de los hombres sin necesidad de testimonio alguno.
🔴COMENTARIO DEL INGENIERO🔴
Permanecemos, todavía, en el Evangelio de san Juan. Jesús se llega al Templo
de su Padre para encomendarse a Él. Ha comenzado su vida oficial, corre el año
781 de Roma. Al entrar por los atrios de este santuario, contempla indignado el
uso mercader que hacían los judíos de un lugar sagrado. Dios habitaba en ese
Templo y su Hijo así lo concibe y así nos lo demuestra cuando le vemos, atónitos,
generar un tumulto en el que se mezclan hombres y animales despavoridos
tratando de salir con premura de aquel lugar santo convertido en cueva de
ladrones. Solo estamos en los comienzos de su tarea redentora y ya observamos
contradicción a su Persona. La autoridad del Templo, que el apóstol llama judíos,
pregunta a Jesús por la potestad que le acredita para atribuirse la responsabilidad
de semejante escándalo. ¿Quién eres tú y de dónde vienes? ¿Cuál es tu poder?
Pudieron preguntar a este Joven airado.
La respuesta de Jesús fue desconcertante para estos judíos. Para quien no conoce
el Evangelio, también lo es. ¿Resucitar de entre los muertos…?, supone que este
Hombre ha de morir primero. Esto sorprende a la incipiente lectora o lector de este
Libro. Duda de que esta Autobiografía acabe bien.
Este pasaje finaliza, sin embargo, asegurando que muchos creyeron en Jesús
porque vieron los muchos milagros que hizo durante esta Pascua judía, milagros
que no están reseñados en los Evangelios. Cristo, no obstante, cuestionó esta fe
y deferencia con la que trataban de ganarse su estima. El Autor de la vida bien
conoce el corazón de todo hombre y mujer que viene a ser en este mundo, porque
Él lo quiere y cuando Él lo quiere, y, precisamente, estos primeros testigos de su
poder taumatúrgico no fueron de su confianza.
Texto canónico concordado y autobiográfico
(Jn 3,1-21) TEMA-19🎧
TEMA-19 Entrevista con Nicodemo.
Había un hombre de la secta de los fariseos, llamado Nicodemo, magistrado de
los judíos. De noche vino a verme y dijo:

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—“Rabí, sabemos que vienes de parte de Dios como Maestro; porque nadie puede
hacer esas señales que Tú haces, si Dios no está con Él”.13
Le respondí:
—“En verdad, en verdad te digo: si uno no fuere engendrado de nuevo
no puede ver el Reino de Dios”.
Díjome Nicodemo:
—“¿Cómo puede un hombre nacer si ya es viejo? ¿Acaso puede entrar por
segunda vez en el seno de su madre y nacer?”14
Le contesté:
—“En verdad, en verdad te digo, quien no naciere de agua y Espíritu
no puede entrar en el Reino de Dios. Lo que nace de la carne, carne es,
y lo que nace del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te haya
dicho: “Es necesario que nazcáis de nuevo”. El aire sopla donde quiere,
y oyes su voz, y no sabes de dónde viene ni adónde va: así es todo el
que ha nacido del Espíritu”.15
Y dijo Nicodemo:
—“¿Cómo puede ser eso?”
Y de nuevo le contesté:
—“¿Tú eres maestro de Israel, y esto no sabes? En verdad, en verdad
te digo que lo que sabemos, esto hablamos; y lo que hemos visto, esto
testificamos; y nuestro testimonio no lo aceptáis. Si cuando os he dicho
cosas terrenas no me creéis, ¿cómo me vais a creer si os dijere cosas
celestiales? Nadie ha subido al cielo, sino el que ha bajado del cielo, el
Hijo del hombre que está en el cielo. Y como Moisés puso en alto la

13 Nicodemo mide sus palabras. Habla en plural, como si viniera a informarse en nombre del
sanedrín. Le reconoce como Maestro, más por las señales que Jesús ha hecho que por la doctrina
que ha proclamado al pueblo que le escucha. Viene de noche, de incógnito, porque no pretende
dar publicidad a esta visita. En cualquier caso, a este hombre le impele un noble corazón.
14 Jesús entra en materia de inmediato. Le habla a un hombre ya mayor y muy versado en la
escritura, que de primeras oye a un Joven que se presenta como conocedor de un Reino de Dios
que no es de este mundo, que le asegura la necesidad de nacer de nuevo para captar este Reino.
Nicodemo se desconcierta y articula dos preguntas que evidencian la poca disposición de su razón
para entrar en coloquio metafísico con este Galileo.
15 Un creyente entiende la respuesta de Jesús. Nacer de agua y Espíritu lo reconoce como el
bautismo, un sacramento de la Iglesia, en virtud del cual, la persona que lo recibe, un hombre o
una mujer, que ha nacido, según la carne, de una madre humana, vuelve a nacer, misteriosamente,
pero esta vez del Espíritu Santo. Dios es Espíritu (Jn 4,24), así lo asegura Jesucristo. Nacer del
Espíritu es nacer del Padre Dios y esto supone adquirir un transcendental derecho que, a mi juicio,
solo se da en el bautizado en la Fe. Es decir, al nacer del Espíritu se conquista la potestad de la
filiación divina, que en definitiva nos hace partícipes de la naturaleza divina de Dios Uno y Trino.
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serpiente en el desierto, así es necesario que sea puesto en alto el Hijo
del hombre, para que todo el que crea en Él alcance la vida eterna.16
Porque así amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo Unigénito, a fin
de que todo el que crea en Él no perezca, sino que alcance la vida
eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para juzgar al mundo,
sino para que el mundo sea salvo por Él. Quien cree en Él, no es
condenado; quien no cree, ya está condenado,17 porque no creyó en el
Nombre del Unigénito Hijo de Dios.
Este es el juicio: que la Luz ha venido al mundo, y amaron los hombres
más las tinieblas que la Luz, porque eran malas sus obras. Porque todo
el que obra el mal, aborrece la Luz, y no viene a la Luz, para que no
sean puestas en descubierto sus obras; mas el que obra la verdad, viene
a la Luz, para que se manifiesten sus obras como hechas en Dios”.
🔴COMENTARIO DEL INGENIERO🔴

Con privilegiada memoria redactó san Juan este encuentro entre Jesús y
Nicodemo, un fariseo ilustre, un magistrado del sanedrín de reconocido prestigio.
Debió de ser en Jerusalén, en los días de celebración de la Pascua judía que nos
ha mencionado en el apartado anterior. Jesús se ha instalado, temporalmente, en
la misma ciudad de Jerusalén. Proclama su doctrina, hace milagros y con autoridad
divina expulsa a los vendedores de la Casa de su Padre, del Templo de los judíos,
como anteriormente hemos visto. Las turbas le seguían, pero la autoridad religiosa
le miraba con antipatía y recelo, no creían en Él.
Pero he aquí que un ilustre fariseo se siente vivamente impresionado de su
doctrina, pero sobre todo de sus milagros, aunque no creyera plenamente en Él.
Era uno de los príncipes de Israel, un hombre eminente por su ciencia y posición,
maestro y miembro del sanedrín, condición que le obligaba a no dar ningún paso
en materia religiosa sin gran cautela. Su nombre es Nicodemo y era considerado
como una de las lumbreras de la ciencia rabínica. Además, era un hombre rico.

16 Jesús es el Hijo del hombre, es el Hijo de Dios, que ha bajado del cielo, que está en el cielo.
Manifiesta que, como la serpiente fue puesta en alto por Moisés en el desierto, así es necesario
que sea puesto en alto Él mismo. Y para ello ha de morir muerte excruciante de Cruz. Quien
contemple al Hijo de Dios, crucificado, y no descubra su divinidad, quien no tenga fe en Él, está
destinado, irremisiblemente, a una eternidad sin esperanza, a una desgraciada muerte eterna, sin
fin. Quien ponga la vista sobre este Hombre, clavado en un palo, y crea en Él, tomará posesión de
la vida eterna, ya incoada en este vivir terreno con fecha de caducidad.
17 Amó tanto el Padre Dios a todos los hombres que, en una locura divina, hace bajar a su Hijo del
cielo y lo entrega en manos de los hombres que habían de darle muerte de Cruz. La condenación
es un misterio insondable, consecuencia de la libertad del hombre que escoge su último destino
con plena conciencia. El hombre sabe muy bien que vive en tinieblas y no desea salir de ellas, sabe
que al otro lado está la eternidad y libremente la elige en infinita desesperanza.
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Viene a ver a Jesús de noche. No quería indisponerse con sus compañeros.
Probablemente fuera conocido del joven san Juan, hijo de Alfeo, el mismo que
escribe este coloquio, el mismo, además, que nos comunica (Jn 18,15) que
también conocía a Caifás, sumo sacerdote, y como Nicodemo, preeminente
miembro del sanhedrín.
Puedo imaginarme la escena. Ya ha anochecido. Jesús está en el interior de la
casa, a la puerta de ella conversan varios discípulos entre los cuales se encuentra
san Juan que se percata de Nicodemo, que viene hacia ellos. San Juan le
reconoce y no puede evitar un vuelco en el corazón. Presto abandona el grupito,
se adentra en la casa y pone en conocimiento de Jesús que un insigne maestro de
Israel viene a visitarle.
Quizá, Jesús, saliera a su encuentro y en la puerta de la casa le recibiera. Con
pocas palabras ambos se entienden, se saben atentamente observados por los
discípulos. El Señor le da la bienvenida, no le pregunta cuál es la causa de su
visita, le mira fijamente, conoce su corazón y sus dudas. Jesús percibe la inquietud
de este fariseo que está un poco cortado, en su presencia, ante testigos que le
escrutan sin perder un solo detalle de sus movimientos, de sus palabras.
Jesús le indicaría el camino, al ilustre visitante, hacia un lugar más o menos
apartado del núcleo interior de la casa, quizá en la azotea, justo donde solos los
dos pudieran iniciar una amable conversación. Quien va a preguntar es Nicodemo.
Pretende averiguar quién es este Joven y evidentemente no tiene intención de
polemizar con este Hombre de Dios que tanto le atrae. A la vista de una
concurrencia ávida de conocer la razón de su visita, es más que razonable y lógico
que este diálogo se hiciera en privado y sin testigos.
Deduzca, quien esté leyendo, por sí mismo. Si esto fue cabalmente como lo he
expuesto, ¿cómo pudo san Juan escribir este episodio a tantos años vista de
cuando sucedió? Si no estuvo presente en esta entrevista, ¿quién le informó tan
pormenorizadamente de los temas tratados?
San Juan no se llegó a Cristo y le dijo: “Oye, Jesús, ¿de qué has hablado con
Nicodemo?" Con el tiempo, más de una vez se encontrarán san Juan y Nicodemo.
Los dos, que desde tiempo ya se conocían, ahora que les une un mismo ideal, no
solo se conocen mejor, sino que además les une un mismo amor, el amor de Jesús.
Hay que aceptar que la fuente de información es Nicodemo.
Texto canónico concordado y autobiográfico
(Jn 3,22-36; Jn 4,1-3; Lc 3,19-20; Lc 4,14; Mt 4,12) TEMA-20🎧
TEMA-20 Último testimonio de Juan.
Después de esto, mis discípulos y Yo nos fuimos a la región de Judea y allí
morábamos y bautizábamos. Juan también seguía bautizando en Enón, cerca de
Salím, porque había allí aguas abundantes; y acudía gente y eran bautizados ya
que Juan todavía no había sido echado en la cárcel. Se originó, pues, una
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contienda de parte de los discípulos de Juan con un judío acerca de la purificación.
Y vinieron a Juan y le dijeron:
—“Rabí, Aquel que estaba contigo a la otra parte del Jordán, a favor de quien tú
diste testimonio, mira, el bautiza y todos acuden a Él”.
Juan respondiendo, dijo:
—“No puede un hombre recibir nada si no le fuere dado del cielo. Vosotros mismos
me sois testigos que dije: “No soy yo el Mesías”, sino: “He sido enviado delante de
Él”. Quien tiene la esposa este es el esposo, mas el amigo del esposo, el que
asiste y oye su voz, se goza en gran manera por la voz del esposo. Así, pues, este
gozo mío ha sido cumplido. Él conviene que crezca, yo que disminuya.
El que viene de arriba está por encima de todos; el que es de la tierra, de la tierra
es y de la tierra habla. El que viene del cielo está por encima de todos. Lo que ha
visto y oído, esto testifica, y su testimonio nadie lo acepta. El que acepta su
testimonio pone un sello a la veracidad de Dios. Porque Aquél a quien Dios envió
habla las palabras de Dios; porque no con medida da el Espíritu.
El Padre ama al Hijo, y todas las cosas ha entregado en sus manos. Quien cree
en el Hijo posee vida eterna, mas el que niega su fe al Hijo no gozará la vida, antes
la ira de Dios pesa sobre él”.
Este fue el último testimonio de Juan sobre mí, porque poco después reprendía a
Herodes el tetrarca por motivos de Herodías, la mujer de su hermano y Herodes
añadía a sus múltiples maldades la de encerrar a Juan en la prisión. Enterado,
pues, de que a oídos de los fariseos llegaban las noticias tales como: “Jesús hace
más discípulos que Juan, y bautiza”, decidí abandonar la Judea e impulsado por
la fuerza del Espíritu volví a Galilea.
🔴COMENTARIO DEL INGENIERO🔴
Con el orden cronológico que nos marca el 4º Evangelio, llegamos a este pasaje
en el que intervienen todos los evangelistas. El texto fundamental será el de san
Juan y solo unos pocos versículos de los Sinópticos complementarán los 16
versículos con los que el muy anciano evangelista redacta este último testimonio,
sobre Jesucristo, del que fue su primer maestro, el Bautista.
Texto canónico concordado y autobiográfico
(Jn 4,4-42) TEMA-21🎧
TEMA-21 La Samaritana.
En este viaje debíamos pasar por Samaria. Llegamos, pues, a una ciudad de
Samaria llamada Sicar, cerca de la posesión que dio Jacob a su hijo José. Estaba
allí la fuente de Jacob. Fatigado del camino me senté, sin más, junto a la fuente,
sería como la hora sexta. Llega una mujer de Samaria a sacar agua y le digo:
—“Dame de beber”.
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Mis discípulos se habían ido a la ciudad a comprar provisiones. Díceme, pues, la
mujer samaritana:
—“¿Cómo Tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy mujer samaritana?”
En efecto, los judíos no tienen trato con los samaritanos. Le dije:
—“Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice: “Dame de
beber”, tú le hubieras pedido, y Él te hubiera dado agua viva”.
Díjome la mujer:
—“Señor, no tienes pozal y el pozo está hondo; ¿de dónde, pues, tienes el agua
viva? ¿Acaso eres Tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio el pozo, y él
mismo bebió con sus hijos y sus ganados?”
Le respondí diciendo:
—“Todo el que bebiere de esa agua tendrá sed otra vez; mas quien
bebiere del agua que Yo le diere, no tendrá sed jamás, sino que el agua
que Yo le daré se hará en él fuente de agua bullidora para vida eterna”.
Díjome la mujer:
—“Señor, dame esa agua, para que me quite la sed y no tenga que venir aquí a
sacarla”.
Le dije:
—“Ve, llama a tu marido y ven acá”.
Y me respondió:
—“No tengo marido”.
Le dije:
—“Bien dijiste: “No tengo marido”; porque cinco maridos tuviste, y
ahora el que tienes no es marido tuyo; en eso has dicho verdad”.18
La mujer dijo:
—“Señor, veo que Tú eres Profeta. Nuestros padres adoraron a Dios en este
monte, y vosotros decís que en Jerusalén está el lugar donde hay que adorarle”.
Le contesté:
—“Créeme, mujer, que viene la hora en que ni a ese monte ni a
Jerusalén estará vinculada la adoración al Padre. Vosotros adoráis lo
que no conocéis, nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salud
viene de los judíos. Pero llega la hora, y es ésta, en que los verdaderos
adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque el Padre
tales quiere que sean los que le adoren. Espíritu es Dios;19 y los que le
adoran, en espíritu y en verdad le deben adorar”.

18 Dios no da ninguna alma por perdida.


19 Dios es Espíritu del que se nace de nuevo. Así lo dice Cristo a Nicodemo. El Espíritu no se ve,
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Y finalmente, la mujer me dijo:
—“Sé que ha de venir el Mesías, el que se llama Cristo; cuando Él venga, nos
manifestará todas las cosas”.
Y, por último, le dije:
—“Soy Yo, el mismo que habla contigo”.20
En esto vinieron mis discípulos, y se maravillaron de que hablara con una mujer;
nadie empero, me dijo: “¿Qué preguntas?” o “¿Qué hablas con ella?”. Dejó, pues,
su cántaro la mujer y se marchó presurosa a la ciudad diciendo a los hombres:
—“¡Venid a ver a un hombre que me dijo todas las cosas que hice! ¿Acaso es este
el Mesías?”
Salieron de la ciudad y venían a mí. Entre tanto mis discípulos me rogaban:
—“Rabí, come”.
Mas Yo les dije:
—“Yo tengo para comer un manjar que vosotros no sabéis”.
Decíanse, pues, mis discípulos unos a otros:
—“¿Acaso alguien le trajo de comer?”
Pero Yo les dije:
—“Mi manjar es hacer la Voluntad del que me envió y llevar a cabo su
obra. ¿No decís vosotros: “Cuatro meses aún, y llega la siega?”. Mirad,
os digo, alzad vuestros ojos y contemplad los campos, que ya están
blancos para la siega. El segador cobra su jornal y recoge fruto para la
vida eterna, para que el sembrador y el segador se gocen juntamente.
Porque en esto resulta verdadero aquel proverbio: “Uno es el que
siembra y otro el que siega”. Yo os he enviado a segar lo que vosotros
no habéis labrado; otros labraron y vosotros habéis entrado en su
labor”.
De aquella ciudad, muchos de los samaritanos creyeron en mí por la palabra de la
mujer, que atestiguaba:
—“Me dijo todas las cosas que hice”.
Así, pues, como llegaran a mí los samaritanos, me rogaban que me quedase con
ellos, y accediendo me quedé allí dos días. Y muchos más creyeron por mi palabra,
y decían a la mujer:

pero se puede percibir como se percibe el viento que se siente y no se ve. No puedo negar su
existencia porque no lo contemplen mis ojos y no lo palpen mis manos, como no puedo negar la
brisa que me susurra al oído al mover las hojas de los árboles
20 “Yo soy el Mesías, el Hijo de Dios, tanto tiempo esperado por el pueblo de Israel, un pueblo que
me sigue esperando hasta el final de los tiempos porque todavía no me han reconocido”.
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—“Ya no creemos por tu dicho, pues por nosotros mismos hemos oído y sabemos
que este es verdaderamente el Salvador del mundo”.
🔴COMENTARIO DEL INGENIERO🔴

San Juan nos pone en conocimiento de este encuentro, entre una samaritana, una
mujer con 6 maridos y Jesucristo. Aquí, también, pondré a la consideración, de
quien lee, la fuente de información de la que se valió el apóstol si, por lo que se
deduce, no estuvo presente. Veamos primero el texto evangélico redactado
autobiográficamente. Las mujeres del Evangelio me han dejado huella. Esta
palabra divina, sin ellas, no tiene sentido. Lea despacio, por favor, este
COMENTARIO que titulo:
+UNA MUJER CON SEIS MARIDOS+
Solo san Juan nos presenta a esta mujer de Samaria. Una mujer experta en el
trato con los hombres, una mujer que ha convivido, en intimidad, con seis
diferentes maridos. Jesús, agotado del camino, se sienta en el brocal del pozo y a
distancia clava sus ojos divinos en una mujer que ya conoce desde siempre. La
mujer se llega, recelosa, hasta la polea del pozo en la que enganchará su pozal.
Con el rabillo del ojo observa la figura de un Hombre cansado, pero con un porte
impresionante, un judío bien vestido que de momento la sobresalta con estas
palabras: “Dame de beber”.
Probablemente ya no se encuentre en el Evangelio otra ocasión en la que Cristo
pida algo de manera tan directa como ahora vemos que lo hace con esta
Samaritana. Dios mismo viene a sincerarse con esta mujer a la cual habla de “agua
viva”, de “vida eterna”, de “la salud que viene de los judíos”, de “espíritu y verdad”,
de “Espíritu es Dios", de “adorar en espíritu y verdad”.
El Señor, no ha hecho distinción de personas. A Nicodemo, un ilustre fariseo del
sanhedrín, le ha hablado con semejantes palabras. A esta mujer, no le baja el
rango de su discurso y además le confirma algo que no oyó Nicodemo. “Yo soy el
Mesías, el mismo que habla contigo, mujer”.
No cabe duda que los juicios de valor que hacemos los hombres no se
corresponden con los de Dios y por tanto nos equivocamos, pero, sobre todo,
cuando los juicios los hacemos los varones sobre las mujeres, entonces, la
arbitrariedad es tan manifiesta, que pisamos en el terreno de la infamia. Si Dios
interpela a esta inteligencia femenina con una conversación de altos vuelos, tal y
como lo hemos observado con Nicodemo, es que esta mujer dispone de una
capacidad de comprensión, probablemente, igual o superior a la de Nicodemo y
además tiene menos prejuicios para aceptar una singular afirmación: “El Mesías
soy Yo, el mismo que habla contigo”.
La Samaritana, lo entendió y lo creyó y así lo hizo creer a sus conciudadanos, pues
muchos creyeron por su testimonio, tanto como para que en Samaria se oyeran
estas palabras: “…Sabemos que Este es verdaderamente el Salvador del mundo”.
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“Salvador del mundo”, así será reconocido únicamente por aquellos que no son
judíos, una expresión que ya no se volverá a repetir en los Evangelios. No
obstante, si busco en El Programa Concordante la palabra “Salvador”, la
encontraré tres veces. Una en el Magníficat de la Virgen María, otra en el anuncio
del ángel a los pastores de Belén y por último esta de los samaritanos.
Bueno, y ahora se me ocurre preguntarle: si Jesús y esta mujer samaritana
estaban, por lo que parece solos, ¿quién informó a san Juan de esta
transcendental conversación? Dice Jesús: “Dame de beber”. Habla en singular,
nadie le acompaña. Dice la Samaritana: “¿Cómo Tú, siendo judío…?” Habla en
singular, solo ve a un Hombre. El Evangelio deja entrever que todos los discípulos
se fueron a comprar provisiones.
Cuando el Señor le pide que llame a su marido, ésta le contesta que no tiene
marido. Jesús le dirá entonces que conoce su vida más íntima y ella debió
sonrojarse y sorprendida salió como pudo de esta incómoda situación. Es más que
evidente que Jesús, Manso y Humilde de Corazón, no habría propiciado la mayor
vergüenza que hubiera supuesto para esta mujer que otros hombres, además de
Él, se enterasen de su personal vida privada.
Doy por hecho que Jesús y la Samaritana estaban solos, por tanto, san Juan solo
pudo recibir información de su Maestro o de esta mujer. Dice el Evangelio: Y en
esto vinieron sus discípulos, y se maravillaron de que hablara con una mujer;
nadie, empero, le dijo: ¿Qué preguntas? o ¿Qué hablas con ella? (Jn 4,27). San
Juan no reclamó información a Jesús. Veremos, también que esta mujer abandonó
su cántaro y a toda prisa se llegó al pueblo y clamorosamente anunció a los
hombres de su ciudad la mesianidad del Hombre que acababa de conocer, de
Jesús de Nazaret.
Parece, pues, que fue la misma Samaritana la que le dio el detalle y el matiz de
cada una de las palabras de este hermoso coloquio entre una mujer de mundo y
el Redentor, que no da nunca un alma por perdida. Probablemente esta mujer
siguiera a Cristo y formara parte del grupo de mujeres que le servía. El Evangelio
nos dice: Había también unas mujeres mirando desde lejos, entre las cuales
estaban también María Magdalena y María, la madre de Santiago el Menor y de
José, y Salomé, las cuales, cuando estaba Él en Galilea, le seguían y le servían, y
otras mujeres, que habían subido con Él a Jerusalén. (Mc 15, 40-41). Si esto fuera
así, las ocasiones que san Juan tuvo de hablar con ella fueron muy frecuentes y
ésta será por tanto su fuente de información para redactar este episodio.

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Texto canónico concordado y autobiográfico
(Jn 4,43-54; Mt 4,13-17; Mc 1,14-15; Lc 4,15) TEMA-22🎧
TEMA-22 Comienzo la predicación en Galilea.
Pasados los dos días, salí de allí para Galilea porque un profeta no tiene estima
en su propia patria. Y cuando llegamos a Galilea me hicieron buena acogida los
galileos porque habían visto lo que hice en Jerusalén durante la fiesta. Llegué,
pues, a Caná de Galilea, donde convertí el agua en vino. Había allí un funcionario
real, cuyo hijo estaba enfermo en Cafarnaúm. Este oyendo que Yo llegaba de
Judea a Galilea, vino a mí y me rogaba que bajase y sanase a su hijo porque
estaba para morir. Le dije:
—“Si no viereis señales y prodigios, no queréis creer”.
El funcionario me pedía:
—“¡Señor, baja antes que muera mi hijo!”
Y por fin le dije:
—“Anda, tu hijo vive”.21
Creyó el hombre en mi palabra y se marchó. Y cuando él ya bajaba, le encontraron
sus criados, que le manifestaron que su hijo vivía. Informose, pues, de ellos sobre
la hora en que había sentido la mejoría. Dijéronle:
—“Ayer a las siete le dejó la calentura”.
Conoció, pues, el padre que aquella fue la hora en que le dije: “Tu hijo vive”. Y
creyó él y toda su familia. Este segundo milagro lo realicé a la vuelta de Judea a
Galilea.
Pasado un tiempo dejé Nazaret y me fui a habitar a Cafarnaúm la marítima, en los
confines de Zabulón y Neftalí, para que se cumpliese lo anunciado por el profeta
Isaías cuando dice:
“Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino del mar allende el Jordán, Galilea de
los gentiles: el pueblo sentado en tinieblas vio una gran luz, y a los sentados en
región de muerte y sombra amanecióles una luz”.
Desde entonces comencé a predicar el Evangelio de mi Padre Dios y les decía:
—“¡Se ha cumplido el tiempo y está cerca el Reino de los Cielos:
arrepentíos y creed en el Evangelio!”
Mi Nombre se reconoció en toda la comarca y les enseñaba en sus sinagogas y
era glorificado por todos.

21 Este milagro, como otros que veremos más adelante, lo hace Jesús sin ver a quien curaba, a
distancia, en el acto, al dictado de su Voluntad.
76
🔴COMENTARIO DEL INGENIERO🔴
La secuencia en el tiempo de las escenas de esta Vida de Jesús contada por Él
mismo, por ahora, la sigue marcando el 4º evangelista. El peso narrativo de este
apartado es casi todo de san Juan. Los Sinópticos solo lo complementarán con
breves observaciones. Hemos contemplado el 2º milagro de Jesús en la Galilea.
Un anónimo administrador real le suplica que baje de Caná a Cafarnaúm para
curar a su hijo. Cree en la palabra del Taumaturgo divino y al día siguiente
comprueba que su hijo ya está sano y además la hora a la que comenzó su
mejoría.
Por lo que deducimos de Lc 3,1 era administrador del rey o tetrarca Herodes y así
mismo por lo que se deduce de Lc 8,3 este hombre bien pudiera ser Cusa, cuya
esposa, llamada Juana, era una de las mujeres que servían a Jesús y sus
discípulos con sus haberes, pero esto solo son reflexiones del ingeniero que
suscribe. Me quedo con el mandato de Cristo a todos los que le oían: “¡Creed en
el Evangelio!”
Texto canónico concordado y autobiográfico
(Mt 4,18-22; Mc 1,16-20; Lc 5,1-11) TEMA-23🎧
TEMA-23 Vocación de mis primeros discípulos.
Cierto día, caminando por la ribera del mar de Galilea vi a los hermanos Simón-
Pedro y Andrés que echaban la red en el mar, pues eran pescadores. Más adelante
vi a otros dos hermanos, Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que estaban en la
nave con su padre recomponiendo sus redes.
Comencé a hablar a la muchedumbre estando de pie junto al lago. Como se
agolparan sobre mí, vi dos barcas juntas al lago, los pescadores que habían bajado
de ellas estaban lavando las redes y subí a una de ellas, que precisamente era la
de Simón- Pedro y le rogué que bogase un poco apartándose de la playa y así
sentado en la barca de Simón enseñaba a la muchedumbre. Y cuando cesé de
hablar, le dije a Simón:
—“Boga mar adentro, y soltad vuestras redes para la pesca”.
Respondió Simón:
—“Maestro, con haber estado bregando toda la noche, nada cogimos; pero sobre
tu palabra soltaré las redes”.
Y como esto hicieron, prendieron gran cantidad de peces, y se rompían sus redes.
Hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca, para que viniendo
le ayudasen. Y vinieron y llenaron ambas barcas, tanto que se hundían. Viendo
esto Simón-Pedro, postróse a mis pies diciendo:

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—“¡Retírate de mí, porque soy un hombre pecador, Señor!”22
El espanto les invadió a todos con motivo de esta redada de peces, incluso a
Santiago y a Juan, que formaban sociedad con Simón.
Yo le dije a Simón:
—“No temas; desde hoy más serán hombres los que pescarás”.
Dirigiéndome a los demás les dije:
—“Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres”.
Sacaron las barcas a tierra, lo abandonaron todo y me siguieron. Santiago y Juan,
a los que también llamé, dejando a su propio padre Zebedeo en la nave con los
jornaleros, se vinieron tras de mí.
🔴COMENTARIO DEL INGENIERO🔴
El orden cronológico nos pone delante este caminar de Jesús por la ribera del mar
de Galilea. Solo san Lucas nos hará mención de una pesca milagrosa que precede
al mandato imperativo de Cristo que dice a sus primeros discípulos: “Venid en
pos de mí, y os haré pescadores de hombres”. Concordando a los Sinópticos,
puesto que san Juan no nos dice nada de esta llamada al apostolado, tendremos
el texto autobiográfico que acabamos de leer.
En la línea con el trabajo que pongo a su consideración, este episodio es muy
interesante, y cuando se genera sabemos que: san Mateo todavía no era discípulo
de Cristo. San Lucas solo escribe con la experiencia de terceros. San Pedro, que
manda escribir a san Marcos su Evangelio, es el único testigo presencial. Sin
embargo, en san Marcos no aparece la Pesca milagrosa ni las impresionantes
palabras de san Pedro al observar la barca llena de peces capturados a hora no
propicia para la pesca:
Y viendo esto Simón Pedro, postróse a los pies de Jesús, diciendo:
“Retírate de mí, porque soy hombre pecador, Señor”. (Lc 5,8).
San Mateo, pues, se informó, probablemente de cualquiera de los cuatro discípulos
que intervienen en este pasaje: san Pedro, san Andrés, Santiago o san Juan.
San Pedro no hace escribir a san Marcos sobre la pesca milagrosa ni tampoco de
su rendida declaración a los pies de su Señor.
Es, precisamente, san Lucas quien expone, para bien nuestro, con mayor amplitud,
este importante pasaje evangélico. ¿De quién se informó? Probablemente en el
tiempo que escribe, Santiago ya había muerto mártir, por tanto, solo san Pedro,
san Juan y san Andrés podían ser los más directos y seguros informadores de

22 Cristo se gana el alma de Pedro, justamente en el ejercicio de su profesión. Este milagro le


sorprende, le desnuda el alma, se descubre indigno de la amistad de este Hombre, se arrodilla ante
su impresionante figura y le rinde el corazón con unas palabras que ya me gustaría a mí asumirlas
con el mismo espíritu que las pronunció Pedro.
78
estos hechos. Leemos que sólo dos barcas estaban de pesca a esas horas del
día, la de san Pedro y san Andrés y la de Santiago y san Juan, hijos de Zebedeo.
Si Jesús estaba en la barca de san Pedro, sólo este y su hermano Andrés fueron
los primeros en advertir el gran milagro que se había efectuado a sus atónitos ojos.
El Evangelio dirá:
E hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca, para que viniendo
los ayudasen. Y vinieron y llenaron ambas barcas, tanto que se hundían (Lc 5,7).
Las palabras de san Pedro: “Retírate de mí, porque soy hombre pecador,
Señor”, sólo las pudo escuchar Jesús y su hermano Andrés. Si esto es así solo
san Andrés o el mismo san Pedro pudieron ser la única fuente de información de
la que se sirvió san Lucas para redactar este pasaje de su Evangelio.
Texto canónico concordado y autobiográfico
(Mc 1,21-39; Lc 4,31-44; Mt 8,14-17; Mt 4,23) TEMA-24🎧
TEMA-24 Predicación y milagros en la Galilea.
[Sin estos versículos, redactados por los Sinópticos, no sabríamos que san Pedro era un hombre
casado. ¿Un hombre casado?... Leamos]:
Entramos en Cafarnaúm y llegado el sábado enseñaba en la sinagoga. Se
asombraban de mi enseñanza, porque les hablaba como quien tiene autoridad
y no como los escribas. De pronto un hombre poseído de un espíritu inmundo se
puso a gritar diciendo:
—“¡Ah! ¿Qué tienes que ver con nosotros, Jesús Nazareno? ¿Viniste a perdernos?
¡Te conozco quién eres, el Santo de Dios!”
Le ordené resueltamente:
—“Enmudece y sal de él”.
Y sacudiéndole violentamente y dando alaridos, salió de él el espíritu inmundo.
Quedaron todos pasmados de suerte que se preguntaban unos a otros, diciendo:
—“¡¿Qué es esto?! ¡¿Qué palabra es ésta?! Porque con autoridad y poder manda
a los espíritus inmundos y le obedecen y salen”.
Se extendió rápidamente mi Nombre por toda la comarca de Galilea. Saliendo de
la sinagoga vinimos a casa de Simón y de Andrés, con Santiago y Juan.
La suegra de Simón yacía en cama con una gran fiebre y me rogaron por ella. Vine
a ella, mandé resueltamente a la fiebre y ésta la dejó; ella, levantándose al instante,
nos servía. Ya tarde cuando se puso el sol, todos cuantos tenían enfermos de
diferentes dolencias los trajeron a mí. Y toda la ciudad estaba agolpada a la puerta.
Puse las manos sobre cada uno de ellos y los curé de las diversas enfermedades
de que estaban aquejados, dándose así cumplimiento a lo anunciado por el profeta
Isaías, cuando dice:
“Él tomó nuestras flaquezas y llevó nuestras enfermedades”.
79
Me presentaron también muchos endemoniados y lancé los espíritus con mi
palabra. Al salir estos espíritus, que eran demonios, gritando decían:
—“¡Tú eres el Hijo de Dios!”
Yo les increpaba y no les permitía decir que sabían que Yo era el Mesías. Al
amanecer, muy oscuro todavía, levantándome, salí y me fui a un lugar solitario
para hacer oración. Vino en mi busca Simón y los demás y hallándome dijeron:
—“Todos andan buscándote”.
Mas Yo les dije:
—“Vamos a otra parte, a las poblaciones inmediatas, para que también
allí pueda Yo predicar; que para esto salí”.
La muchedumbre me buscaba y al encontrarme querían retenerme, pero
les dije:
—“También a otras ciudades tengo que anunciar el Evangelio del
Reino de Dios, pues a esto fui enviado”.23
Recorrí la Galilea enseñándoles en sus sinagogas, predicando el Evangelio del
Reino y curando toda enfermedad y dolencia y lanzando los demonios.
🔴COMENTARIO DEL INGENIERO🔴
Con la sencillez y la paz de quien quiere hacer el bien, me dispongo a ofrecerle el
siguiente COMENTARIO que titulo:
+SAN PEDRO ES UN HOMBRE CASADO+
Está acabando el año 1º de predicación pública y de otra mujer nos hace referencia
el Evangelio, la suegra de san Pedro. ¿La suegra de san Pedro? Pues sí, resulta
que la Roca, donde se fundamenta la Iglesia, era un hombre casado. Cuantos
libros escritos sobre los Evangelios en dos mil años de historia y qué poquito se
ha escrito sobre esta verdad incuestionable: san Pedro era un hombre casado.
Llevado por el sentido común me dispongo a razonar sobre este asunto, que hasta
ahora no he visto tratado en profundidad. Se ha pasado por él como de “puntillas”
dejando una laguna importante que no se merece el creyente. El Evangelio es la
Palabra de Dios y Dios nos ha dejado este detalle para que se entienda y se asuma
con toda naturalidad.
De la suegra de san Pedro escriben los Sinópticos manifestando que estaba o vivía
en la casa de un matrimonio, en la casa de su hija y de su yerno. Esto se entiende,
¿verdad? Ahora bien, los evangelistas no mencionan a la hija de esta mujer, la
esposa de san Pedro, y uno se puede preguntar: ¿Acaso san Pedro era viudo? Y
si es así ¿qué hace su suegra viviendo con él? Resolver esta duda con una

23 Este anuncio del Evangelio es el mismo anuncio que ahora está leyendo.
80
afirmación de su viudez en aras de no “complicarse la vida” es, a mi juicio, salirse
por la tangente, forzando la objetiva interpretación del texto ..
Siendo a todas luces poco probable, que en caso de viudez, una suegra viva bajo
el mismo techo que su yerno, probablemente sin hijos, debo entender en
consecuencia que san Pedro tenía una familia en Cafarnaúm y que seguro, en este
tiempo evangélico, era hombre casado, que habitaba con su mujer y su suegra
bajo un mismo techo, y desde la lógica de lo que convenía, puede ser que san
Pedro no tuviera hijos.
Ahora toca reflexionar, y en este intento me vuelve a interpelar la figura de otro
hombre casado, de José de Nazaret, un marido que el Espíritu del Padre y del Hijo
se escoge desde la eternidad para ejercer como tal sobre la que sería la
Inmaculada Concepción, la Virgen María. Este hombre, unido en legítimo
matrimonio con esta Preciosa Mujer, es escogido por el Padre del Hijo para ser el
“padre matrimonial” del Hijo y en virtud de ser, primero, digno marido de una
singular Mujer.
La Virgen no concibió primero y después se casó, sino al contrario, se casó y
concibió del Espíritu Santo después. Concibió sin concurso de varón y sin embargo
tenía marido. A la vista de sus conciudadanos Jesús era el Hijo de José, pero
nosotros ya sabemos que Jesús era el Hijo de Dios, el Hijo de José en tanto y
cuanto José era el marido de María y por tanto una sola carne con ella. Para esta
singular tarea, la de ser “padre” de una Familia Sagrada, Dios Padre se escoge
a un hombre casado.
El Espíritu del Padre y del Hijo vuelve a actuar para consumar otra elección
trascendental, se escoge a otro hombre casado, un tal Simón, hijo de Juan,
pescador de Galilea al que Jesús, el Hijo de Dios, lo constituye como la Piedra, la
Roca donde se fundamentará la Iglesia. San Pedro, conocedor de su oficio de
pescador, al poco de tratar a Jesús, es requerido por Este para lanzar de nuevo
las redes, justo en la hora que, de seguro, según su experiencia, no cogerá ni un
solo pez. En la noche, en periodo oportuno, se bregó y no se cogió un solo
pescado. Ahora de día ¿qué se va a pescar?
La Persona de Jesús, el porte de este Hombre subyuga el corazón de un experto
pescador, recio y noble como es san Pedro. Cristo le atrae, pero mantiene un
distante respeto hacia su Persona en virtud del conocimiento que tiene de sí
mismo, de su condición de hombre de este mundo, como cualquier otro hombre
casado que ejerce su profesión en medio de una sociedad materialista. Por este
respetuoso afecto atiende a la petición de este distinguido Joven que le sugiere
echar las redes para pescar cuando no hay peces que pescar. Las redes penetran
en el agua y al poco se llenan hasta rebosar de abundante pesca, tanta que las
barcas se hundían.
San Pedro, pegado a este Hombre, se contempla sumamente indigno de su
cercanía. Este noble pescador, percibe, hasta donde su capacidad espiritual le
81
permite, algo de la divinidad de Jesús. Por la cabeza de san Pedro, Dios sabe lo
que pasaría, pero con lo que se queda, este hombre casado, es con la sensación
de bajeza que tiene de sí mismo para merecer la amistad de semejante Persona.
Confuso, desconcertado, lo que le sale es postrarse a sus pies y ponerle en
conocimiento de su inmensa miseria:
“Señor, apártate de mí que soy un hombre pecador”.
Yo, que también soy hombre casado, que he ejercido mi oficio en las tareas de la
técnica, he vivido como san Pedro, según la gestión de mi autónomo trabajo. Si
trabajo más, gano más, si trabajo menos, gano menos y si no tengo clientes a los
que servir paso dificultades. ¿Por qué? porque soy un hombre casado, con las
obligaciones del responsable que ha de mantener la casa, la familia. Entiendo
perfectamente a san Pedro y me identifico con él, ambos somos casados. Él está
en el cielo y su mujer, también. Aquí en la tierra los dos fueron una sola carne, en
el cielo son dos espíritus a la espera de unirse cada cual con su cuerpo resucitado
al final del tiempo y con la gloria según la correspondencia de la gracia que
recibieron en vida.
Dios, el Hijo de Dios, se hizo Hombre y al comenzar su vida pública se escoge a
un hombre normal, a un hombre casado para ser, ni más ni menos, que el
fundamento de la Iglesia. Pudo elegir a un fornido gladiador romano y no lo eligió,
a un gran filósofo e intelectual de la época y no lo eligió, pudo elegir a san Juan el
Bautista, “el profeta más grande nacido de mujer” y no lo eligió, pudo elegir al
joven, sin compromiso conyugal, san Juan, hijo de Zebedeo, al que tanto amó, y
no lo eligió. Sorprendentemente eligió, simple y llanamente, a un pescador de la
Galilea, ciudad de gentiles, ciudad de gentes, diríamos, no muy creyentes, un
hombre normal, del mundo normal que vivimos los hombres normales, un hombre
unido en matrimonio con una mujer, uno más de los maridos que ejercemos como
tales en el curso de nuestro pasar por este mundo.
Jesucristo, como Dios, amó a san Juan y a san Pedro con infinito amor, sin medida,
un amor que cae fuera del alcance de nuestra razón humana. Como Hombre, amó
a san Juan y a san Pedro con inmensa pasión, pero de diferente manera. El amor
de Cristo hacia san Juan culmina con las palabras testamentarias que pronuncia
antes de expirar con muerte de Cruz: “He ahí a tu Madre”. Así entrega Cristo a
su Madre al cuidado del discípulo que más amó, un hombre no casado que desde
entonces solo vivió, con alma vida y corazón, al servicio y cuidado de tan Preciosa
Madre, de esta Madre suya y mía. San Juan ejerció el divino mandato, de manera
exclusiva y excluyente, entregando su alma y su cuerpo, todas sus facultades a
tan sagrada y sublime causa de ser hijo que cuidara de esta bendita y divina Madre,
de su Madre y Madre mía, la Virgen María.
El amor de Cristo a san Pedro es el de un amigo inefable con el que compartes la
ilusión de tu vida, el amigo con el que no hay secretos, el amigo al que buscas y
encuentras cuando lo necesitas, el amigo al que le pides que te conforte en las
82
horas amargas de la vida, el amigo que te comprende y aunque no te comprenda
te sigue ciegamente allí donde tú vayas, el amigo que va y que viene allí donde le
mandas, en definitiva, la persona con la que se complace tu alma, ese hombre,
que con independencia de su estado, le haces esta pregunta:
“Pedro, ¿me quieres?; ¿me quieres?, ¿me quieres? ...”
Solo Dios sabe por qué eligió a un hombre casado para ser la Roca, el cimiento de
la Iglesia. Un hombre, con responsabilidad matrimonial, está sometido a las
presiones del mundo tal y como lo están los no casados, sin embargo, al casado
hay que añadirle las angustias de sus compromisos como cabeza de familia que
tiene, por regla general, el ineludible deber de mantener a sus hijos y a la madre
de sus hijos.
En este estado, en el de esposo y padre, el hombre está más expuesto al
sufrimiento, tiene que ejercer todas la virtudes humanas y aquí es donde pone a
prueba sus hechuras de hombre y precisamente, por esto, por ser hombre casado,
se evidencian, palmariamente, sus carencias, su debilidad y de esto somos
conscientes los hombres de mundo, los mismos que como san Pedro, cuando Dios
nos requiere para alguna tarea apostólica determinada, nos sale del alma suscribir
sus mismas palabras:
“Señor, apártate de mí que soy un hombre pecador”.
Hasta aquí he llegado con toda la verdad que interpreto de la lectura del Evangelio.
He contemplado a mi buen amigo san Pedro, con naturalidad, tal y como se ven y
se tratan dos buenos amigos. Entrar ahora en la polémica de que, si los hombres
escogidos por Dios y por su Iglesia pueden o deben ser casados en virtud de que
el príncipe de los Apóstoles, muy probablemente, ejerció el mandato imperativo de
Cristo teniendo mujer, no es materia de esta reflexión, pero para que quede
meridianamente claro lo que pienso al respecto puntualizo:
Hoy, Dios escoge a sus hijos y les demanda alma, vida y corazón indiviso sólo
para Él. Dios quiere Cristos, privilegiados varones y no mujeres, que le sirvan a Él
y a todos sus hijos con el ejercicio de una santa vida sacerdotal que no se puede
compartir con una mujer ni con unos hijos.
La Iglesia cumple con supremo amor este mandato divino, y quiere solo lo que
quiere Dios. Camina hacia el encuentro de su Divino Amado, Jesucristo, dirigida
por su Magisterio que ni se equivoca ni se puede equivocar, porque Dios la ha
hecho Infalible en sus benditas enseñanzas. Por último, el católico que suscribe,
hijo de la Iglesia en la que vive y ha de morir, solo quiere lo que quiere su Iglesia y
lo que quiere su Dios.

83
Texto canónico concordado y autobiográfico
(Mt 8,1-4; Mc 1,40-45; Lc 5,12-16) TEMA-25🎧
TEMA-25 El leproso.
Y en una cierta ciudad, se me presentó de improviso un hombre todo lleno de lepra
y al verme, doblando las rodillas y cayendo sobre su rostro, me adoró y me rogaba
diciendo:
—“Señor, si quieres me puedes limpiar”.
Sentí una profunda compasión y extendiendo mi mano le toqué diciendo:
—“Quiero, sé limpio”.
Al instante desapareció de él la lepra y quedó limpio y tomando con él un tono
severo le despedí diciendo:
—“Mira, no digas nada a nadie, sino anda, muéstrate al sacerdote, y
ofrece por tu purificación lo que prescribió Moisés, para que les sirva
de testimonio”.
Mas él, en saliendo, comenzó a proclamar bien alto y divulgar el hecho, hasta el
punto de que no pude entrar manifiestamente en ciudad alguna. La fama de mi
Nombre se extendió cada vez más y concurrían grandes muchedumbres para oír
mi palabra y ser curados de sus enfermedades. Yo me retiraba a sitios solitarios
para orar.
🔴COMENTARIO DEL INGENIERO🔴
Caminamos hacia el final de primer año de la predicación pública de Jesucristo.
Súbitamente, entra en escena un leproso que padece un avanzado estado de su
enfermedad. Se llegó al Taumaturgo divino conculcando la ley judía de aquel
tiempo, que consideraba a estos enfermos seres impuros e infectos, obligados a
vivir su desgracia en lugares apartados. La temeridad, la audacia con la que este
pobre hombre suplica a Jesucristo, con una fe que para mí quisiera, es una
prueba y un ejemplo. Una prueba evidente de un supremo desamparo y un ejemplo
de oración y confianza: “Si quieres…”. Con el Programa Concordante se
descubren detalles fascinantes que están ocultos para aquellos que leemos el
Evangelio sin las pausas que merece esta Palabra de Dios, Palabra que lleva la
Vida en sí misma. Si pongo en el mismo plano, la redacción que cada evangelista
hace de este pasaje, descubro algo importante.
1. San Mateo todavía no era discípulo de Jesús, por tanto, le informaron de estos
hechos y en base a esta indagación los redacta como los leemos.
2. San Lucas hace lo mismo, escribe lo que no ha visto ni oído.
3. San Marcos escribe lo que le dicta san Pedro y quizá la descripción de este
suceso sea una prueba evidente de que el evangelista manuscribe literalmente
lo que otro le testimonia porque ha visto y oído con suma atención.

84
A san Pedro le impresionó la súbita presencia de un hombre cubierto de lepra. Le
vio caer de rodillas ante su Maestro, le oyó una patética y entrecortada voz
suplicando clemencia y tuvo que sujetar fuertemente el arrebato de su corazón que
le pedía salir corriendo. Clavó sus ojos en la expresión del rostro de su Señor y le
sobrecogió porque lo contempló ¡profundamente conmovido! La imagen le
quedó grabada para siempre, vio a Jesús con el rostro desencajado por la honda
pena que le produjo la decrepitud de un ser humano, percibió que su Señor se
había estremecido y que sus ojos brillaban colmados de compasión y misericordia.
San Pedro, descubre al lector lo que no manifiestan ni san Mateo ni san Lucas,
¡Dios tiene un Corazón de hombre! y nosotros somos, también, destinatarios de
esta divina compasión que nos abrazará siempre que queramos salir a su
encuentro, sea cual sea la decadencia de nuestra vida.
Texto canónico concordado y autobiográfico
(Mt 9,1-8; Mc 2,1-12; Lc 5,17-26) TEMA-26🎧
TEMA-26 El paralítico de Cafarnaúm.
Al cabo de días volvimos a Cafarnaúm y habiendo corrido la noticia de que estaba
en casa, se aglomeraron muchos, hasta el punto de que ya no se cabía ni siquiera
a la puerta. Yo les enseñaba mi palabra y delante de mí, sentados se hallaban
unos fariseos y doctores de la Ley que habían venido de todas las aldeas de
Galilea, incluso de Judea y de Jerusalén. De improviso, he aquí que unos hombres,
llevando sobre una camilla un paralítico, buscaban manera de introducirle y
ponerle delante de mí. Pero no hallando sitio a causa de la muchedumbre, subieron
a la terraza y por entre las tejas lo descolgaron junto con su camilla hasta ponerle
en medio delante de mí. Viendo la fe que tenían, dije al paralítico:
—“Buen ánimo, hijo; perdonados te son tus pecados”.
Comenzaron a cavilar los escribas y los fariseos, pensando en sus corazones y
diciendo:
—“¿Quién es Este, que habla blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino
solo Dios?”
Y al punto conociendo en mi Espíritu que así pensaban en su interior les dije:
—“¿Qué andáis pensando en vuestros corazones? ¿Qué es más
hacedero, decir al paralítico: “Perdonados son tus pecados”, o decir:
“Levanta, toma a cuestas tu camilla, y anda?” Pues para que sepáis que
el Hijo del hombre tiene potestad de perdonar pecados sobre la
tierra…Yo te lo digo: levanta, toma a cuestas tu camilla y marcha a tu
casa”.24

24 El paralítico era un hombre joven con el alma manchada por un pasado que quizá le atormentara.
“Buen ánimo, hijo…”., estas son las consoladoras palabras que oye de Jesús y en virtud de la fe
de unos amigos y quizá también de su propia fe, se dispone a ser sanado en el alma y en el cuerpo.
85
Y al instante, habiéndose levantado a vista de ellos, tomando a cuestas su camilla
se marchó a su casa glorificando a Dios. De todos se apoderó el estupor y
glorificaban a Dios que había dado tan grande potestad a los hombres, y llenos de
temor decían:
—“¡Hoy hemos visto cosas increíbles!”
🔴COMENTARIO DEL INGENIERO🔴
Los Sinópticos ponen a nuestra consideración un milagro que quizá se realizó en
la misma casa de san Pedro. San Mateo y san Lucas no fueron testigos directos
de esta curación que maravilló a los presentes. San Pedro, si fue testigo presencial
y yo diría que doliente porque, como bien redacta san Marcos a su dictado, vio
como los cuatro jóvenes, (en san Mateo y san Lucas no se especifica el nº de
portadores) que portaban al paralítico, desmontaban el techo de su vivienda. San
Lucas dirá que al enfermo lo hicieron pasar, atado a algún artilugio, por entre las
tejas de la terraza. Sin embargo, san Marcos nos refiere, sin ninguna duda, que el
techo de la casa fue, literalmente, desbaratado, y por lo que se deduce, sin
contemplaciones y a toda prisa.
Texto canónico concordado y autobiográfico
(Mt 9,9-17; Mc 2,13-22; Lc 5,27-39) TEMA-27🎧
TEMA-27 Vocación de Mateo.
[Con este episodio, de la vocación de san Mateo, se llega al final del primer año.]
Tras esto salimos otra vez a la ribera del mar; y toda la muchedumbre venía a mí
y les enseñaba. Pasando vi a Leví el de Alfeo sentado en su despacho de aduanas
y le dije:
—“Sígueme”.25
Y abandonándolo todo, levantóse y me seguía. Leví hizo un gran convite en su
casa y muchos publicanos y pecadores estaban a la mesa conmigo y mis
discípulos. Murmuraban los fariseos y sus escribas al verme comer con pecadores
y decían a mis discípulos:
—“¿Cómo es que coméis y bebéis con los pecadores y publicanos?”
Habiéndoles oído, les dije:
—“No tienen necesidad de médico los sanos y robustos, sino los que
se hallan mal. Andad y aprended qué quiere decir: “Misericordia

“¿Quién puede perdonar pecados sino solo Dios?” Esta pregunta quedó contestada con la
evidencia incuestionable de un milagro que maravilló a los presentes. ¿Qué otros argumentos se
necesitan para creer en el Hijo de Dios?
25 Dios llama con el imperio de su Voluntad, y a quien llama, sea quien sea, lo predispone a
obedecer, con soberana libertad, en el acto.
86
quiero, que no sacrificio”. Que no he venido a llamar justos, sino
pecadores a penitencia”.26
Vinieron también los discípulos de Juan que estando con los fariseos ayunando
me dijeron:
—“¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos frecuentemente y, en cambio, tus
discípulos no ayunan?”
Les dije:
—“¿Acaso pueden ayunar y afligirse los hijos de la sala nupcial en tanto
que está con ellos el esposo? Cuanto tiempo tienen el esposo consigo,
no pueden ayunar. Vendrán días cuando les sea arrebatado el esposo, y
entonces ayunarán en aquel día. Nadie echa un remiendo de paño tieso
sobre un vestido viejo, porque quita su entereza al vestido y se hace un
desgarrón peor. Ni nadie echa sobre un vestido viejo un remiendo
cortándolo de un vestido nuevo; de lo contrario, fuera de que se rasga
el nuevo, tampoco con el viejo cuadra el remiendo tomado del nuevo.
Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; de lo contrario, romperá el
vino nuevo los odres y se derramará y los odres se echarán a perder; si
no que el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar. Y nadie después
de beber añejo le quiere nuevo; porque dice: “Bueno es el añejo”.
🔴COMENTARIO DEL INGENIERO🔴
Corren los últimos días del primer año de predicación pública. Jesús al pasar junto
al despacho de aduanas situado en la ribera del mar de Galilea, en Cafarnaúm, fijó
su mirada en los ojos de san Mateo y le dice. “Sígueme”. San Mateo dejándolo
todo le siguió. Dio un gran banquete en su casa. Fue como su despedida. Era un
hombre rico. Lo dejó todo por seguir a Jesús.
Este es uno de los relatos en el que muy poquito más o muy poquito menos, de
una redacción básicamente semejante, dicen los tres evangelistas. Por esta razón
se denominan Sinópticos. San Pedro y san Mateo lo vivieron y como lo vivieron lo
contaron después de haber pasado treinta años.
San Lucas, sin embargo, recogió información de los mismos san Pedro y san
Mateo o quizá de otros discípulos de Jesús que fueron testigos presenciales de los
hechos que relata. No habría mucho más que decir sobre este pasaje, pero si nos
fijamos bien, resulta que vemos a los fariseos y escribas murmurar contra Jesús
por la condescendencia con la que mantiene el trato no solo con san Mateo,
hombre odiado por ser recaudador de impuestos para el imperio romano, sino
también por la afable comunicación que el Nazareno mantiene con los numerosos
amigos del nuevo discípulo, que también gozaban de esta mala fama. Hombres

26 Cristo no ha venido para los justos sino para los pecadores que quieran convertir su vida, volver
a empezar. Entre nosotros…. ¿Quién es justo?
87
pecadores y de mundo indiferentes al espíritu religioso de estos “hombrecillos
justos” que llevaban a mal el cordial trato con el que Jesús les dispensaba. Los
tres evangelistas ponen en boca de estos “santos varones” la misma pregunta:
“¿Cómo es que vuestro Maestro come con publicanos y pecadores?”
También los tres pondrán en boca de Jesús casi las mismas palabras que
respondían a esta arbitraria denuncia:
“No tienen necesidad de médico los sanos sino los que están enfermos…No vine
a llamar justos sino pecadores a penitencia”.
Hasta aquí, san Mateo, san Marcos y san Lucas vienen a decir lo mismo. En la
exposición que hace san Mateo sobre su vocación debería haber algún matiz que
me justificara que algo debió de apreciar san Mateo en este hecho, tan
transcendental para su vida, que no apreciaron los demás.
Las tres redacciones de esta vocación son muy semejantes, pero al fijarme bien,
comprobé que efectivamente, san Mateo expuso algo más, que no expusieron san
Marcos y san Lucas, porque vivió, como es lógico, mucho más intensamente la
emoción de este singular día de su vida.
Dios estaba harto de mortificaciones y falsas renuncias de los fariseos y escribas,
hechas con la publicidad de quien busca la aprobación de los hombres más que la
complacencia del cielo. San Mateo, pondrá en boca de Jesús una máxima divina
que será la piedra angular sobre la cual se edifica toda la posible piedad del
corazón del hombre que reconoce al Ser Fontal de quien recibe la vida, al Dios en
el que se mueve y existe. Como un estampido sonó la siguiente frase de Jesús,
que de forma vibrante solo recoge san Mateo:
“Andad y aprended que quiere decir: Misericordia quiero, que no sacrificio”.
(Os. 6,6)

88
Examen de la Misericordia
Test evangélico de 15 Preguntas
SELLO Nº 2
Con 22 Puntos se aprueba

SELLO Nº 2-AÑO 1º DE VIDA PÚBLICA


Este Sello contiene desde la Pregunta Nº 13 a la Nº 27 del Periodo Año 1º de la
Vida de Jesucristo, el Hijo de Dios y de María. Tiene 2 opciones. Si acierta a la 1ª
se le concede 3 Puntos. A la 2ª se le concede 1 Punto. En el encabezado de cada
Pregunta se contempla la referencia que se corresponde con el texto evangélico
concordado y autobiográfico además del Comentario del Ingeniero. Si Ud. lee el
Tema, previamente, tendrá, sin duda, una mayor probabilidad de elegir la opción
acertada. Con más de 21 Puntos aprueba este SELLO Nº 2.
TEMA-13 Juan Bautista en el Jordán. Bautismo.
(Lc 3,1-22; Mt 3,1-17; Mc 1,1-11)
PREGUNTA "Este es mi Hijo amado, en quien me agradé". Ya no tendremos
ocasión de descubrir otra teofanía en la que se nos presente a
los sentidos la Trinidad. Jesús inicia su vida pública. Solo durará
tres años. El Hijo de María, el Nazareno, el Hijo de Dios hecho
hombre se presenta con credenciales divinas. Es la segunda
Persona de la Trinidad. Ahora, a nosotros, con suprema

13
atención, nos toca activar nuestra Fe, nuestra Esperanza y
nuestro Amor para leer este Evangelio Concordado, esta
Autobiografía de Jesucristo con el corazón de un niño y la
mente de un adulto. Volveremos a oír la voz del Padre en el
pasaje de la Transfiguración que presentan los Sinópticos...
¿Cree Ud. que hay una 3ª ocasión en la que oiremos la voz
del Padre?
"Le glorifiqué y de nuevo le glorificaré". Son las
A últimas palabras del Padre en los Evangelios.
Solo se verán en el Evangelio de san Juan.
Elija 2
respuestas.
Ya no se volverá a encontrar ningún pasaje La 1ª más
B
probable
en el que se muestre que el Padre del cielo con una X.
vuelve a hablar. La 2ª más
Volveremos a escuchar la voz del Padre en probable
C la resurrección de Lázaro, cuando Jesús le da
gracias porque le ha escuchado.
con un 0.

89
TEMA-14 Tentaciones en el desierto.
(Mt 4,1-11; Mc 1,12-13; Lc 4,1-13)
PREGUNTA San Mateo describe magistralmente el impresionante coloquio
entre el Hijo de Dios y el mismo Satanás que lo tienta sin saber
exactamente quien era este Joven que le superaba con unas
desconcertantes respuestas a sus diabólicos requerimientos, a
14 esa perversa astucia que hasta ahora tan buenos resultados le
había dado en el ejercicio de su maldad sobre otros hombres.
¿Quién es este Hombre? se pregunta el Padre de la mentira. Algo más dice san
Mateo que san Lucas en la última tentación... ¿Qué es?
En san Mateo es Jesús quien acaba este

A
coloquio entre la Verdad y la Mentira. Con
divina severidad despide a Lucifer: "Vete de Elija 2
respuestas.
aquí, Satanás". En san Lucas, esto no se dice. La 1ª más
En san Mateo, Satanás le impone la probable
B condición de que ha de postrarse en tierra con una X.
para adorarlo. En san Lucas no aparece. La 2ª más
probable
En san Mateo, Satanás le muestra a Jesús con un 0.
C todos los reinos del mundo que le ofrece si
le adora. En san Lucas no.

TEMA-15 Testimonio de Juan Bautista.


(Jn 1,19-34)
PREGUNTA Cuando este anciano escribe su Evangelio, han pasado
muchos años de este acontecimiento y sin embargo lo
describió con todos los datos posibles. Quedó para siempre
grabada en su lúcida memoria todas y cada una de las palabras
15 de su primer maestro, el Bautista. Dejó escrito para siempre
las palabras con las que el Precursor da testimonio de
Jesucristo... ¿Cuáles son, exactamente, las palabras de
este testimonio?
Elija 2
A Este es el Cordero de Dios. respuestas.
La 1ª más
B Este es el Hijo de Dios. probable
con una
X.

C
La 2ª más
Este es el Mesías. probable
con un 0.
90
TEMA-16 Primeros discípulos.
(Jn 1,35-51)
PREGUNTA Jesús, recibe la solemne declaración de Natanael sin quitarle una coma. Deja
entrever su divinidad. Nosotros ya empezamos a sospechar que algo muy
grande, de eterna trascendencia para nuestras almas, nos vamos a encontrar a
16 poco que sigamos leyendo esta Autobiografía, con este Examen de la
Misericordia... ¿Qué hecho sobrenatural asegura Jesús que verá
Natanael?

A
Verá el cielo abierto y a los ángeles del cielo Elija 2
que suben y bajan sobre el Hijo del hombre. respuestas.
La 1ª más

B
Verá la gloria del Hijo del hombre junto a probable
los profetas de Israel. con una X.
La 2ª más

C
Verá al Hijo del hombre sentado a la probable
derecha del Padre celestial. con un 0.

TEMA-17 Bodas de Caná.


(Jn 2,1-12)
PREGUNTA San Juan muestra ser testigo directo de este acto del pequeño drama en el que
intervienen una Madre, un Hijo, unos criados y unos testigos que oyen, al
parecer, el coloquio entre una Mujer y su Hijo, y el mandato de este a los
criados. Ven también unas hidrias que son colmadas de agua y ven atónitos
17 que esta agua se convierte en el mejor vino que jamás hayan gustado. Todo
esto lo redacta san Juan en un solo acto del que se deduce que él ha sido testigo
presencial desde el principio hasta el fin... ¿Fue, realmente, san Juan testigo
de este coloquio entre Madre e Hijo?

A
Jesús no tuvo inconveniente en escuchar y
atender a su Madre en público.
Probablemente, la Virgen procuró, a Elija 2
distancia, encontrarse con la mirada de su respuestas.
Hijo. Con un leve gesto le indicaría que La 1ª más
B
probable
pretendía hablar con Él a solas. Jesús, se con una
apartaría del grupito donde estaba, se X.
llegaría a su Madre y a solas los dos se La 2ª más
entabló la conversación que se ha leído. probable
Jesús, para no desairar a su Madre, la con un 0.
C escucha y la atiende en público y a vista de
todos realiza su primer milagro.

91
TEMA-18 Expulsión del Templo de compradores y
vendedores. (Jn 2,13-25)
PREGUNTA La autoridad del Templo, que el apóstol llama judíos, pregunta
a Jesús por la potestad que le acredita para atribuirse la

18
responsabilidad de semejante escándalo. ¿Quién eres tú y de
dónde vienes? ¿Cuál es tu poder? pudieron preguntar a este
Joven airado... ¿Qué contesta Jesús a esta autoridad?
Elija 2
A
¡Destruid este santuario, y en tres días lo
respuestas.
levantaré! La 1ª más

B
probable
El celo por la casa de mi Padre me devora. con una
X.
La 2ª más
C
Cuando levantéis este Cuerpo en alto, sabréis quién soy
Yo y por qué hago estas cosas. probable
con un 0.

TEMA-19 Entrevista con Nicodemo.


(Jn 3,1-21)
PREGUNTA Puedo imaginarme la escena. Ya ha anochecido. Jesús está en el interior de la
casa, a la puerta de ella conversan varios discípulos entre los cuales se encuentra
san Juan que se percata de Nicodemo, que viene hacia ellos. San Juan le

19
reconoce y no puede evitar un vuelco en el corazón. Presto abandona el grupito,
se adentra en la casa y pone en conocimiento de Jesús que un insigne maestro
de Israel viene a visitarle... ¿Fue san Juan testigo directo de esta
trascendental conversación entre Jesús y Nicodemo?
Creo no estar lejos de la objetividad si aseguro que Jesús
le indicaría el camino, al ilustre visitante, hacia un lugar
más o menos apartado del núcleo interior de la casa,
A quizá en la azotea, justo donde solos los dos pudieran
iniciar una amable conversación. ¿Qué inconveniente respuestas.
Elija 2

hay en aceptar que la fuente de información de san Juan, La 1ª más


en este suceso, fuera el mismo Nicodemo? probable
con una
Evidentemente. San Juan escribió este pasaje porque fue X.
B atento oyente de lo que se hablaba. Estaba junto a Jesús La 2ª más
y Nicodemo. probable
San Juan, apartado de los dos, pero suficientemente con un 0.

C
cerca, escuchó con atención las palabras de Nicodemo y
de su Maestro, las mismas que después de muchos años
escribe detalladamente.

92
TEMA-20 Último testimonio de Juan.
(Jn 3,22-36; Jn 4,1-3; Lc 3,19-20; Lc 4,14; Mt 4,12)
PREGUNTA Observe esta frase que acaba de leer: El que viene del cielo
está por encima de todos. En los cuatro Evangelios la palabra
"cielo" en singular, pronunciada por el mismo Cristo la veremos
20 ~34 veces. Dos de estas veces las emplea Jesús para asegurar
que, de allí, del cielo ha bajado a esta tierra... ¿Podría decirme
en qué ocasión aseguró Jesús que había bajado del cielo?
Elija 2
A
En el camino hacia Caná, cuando se
respuestas.
encuentra con Natanael. La 1ª más
probable
B
En el discurso eucarístico que proclama en
con una
Cafarnaúm.
X.
La 2ª más
C
Cuando anuncia las señales precursoras del
probable
fin del mundo.
con un 0.

TEMA-21 La Samaritana.
(Jn 4,4-42)

PREGUNTA San Juan nos pone en conocimiento de este encuentro, entre una samaritana,
una mujer con 6 maridos y Jesucristo. Aquí, también, pondré a la consideración,

21
de quien lee, la fuente de información de la que se valió el apóstol si, por lo que
se deduce, no estuvo presente... ¿De quién se informó san Juan para
escribir este coloquio entre una samaritana y el Hijo de Dios?
Parece, pues, que fue la misma Samaritana la
que le dio el detalle y el matiz de cada una de
las palabras de este hermoso coloquio entre

A
una mujer de mundo y el Redentor que no Elija 2
da nunca un alma por perdida. Cabe la respuestas.
posibilidad de que esta mujer siguiera a La 1ª más
Cristo y formara parte del grupo de mujeres probable
que le servía. con una X.
La 2ª más
San Juan solo pudo escribir este pasaje si en probable
B realidad fue testigo de este encuentro y
conversación entre Jesús y una samaritana.
con un 0.

C
San Juan tuvo como fuente de información
al mismo Jesucristo.

93
TEMA-22 Comienzo la predicación en Galilea.
(Jn 4,43-54; Mt 4,13-17; Mc 1,14-15; Lc 4,15)

PREGUNTA La secuencia en el tiempo de las escenas de esta Vida de Jesús


contada por Él mismo, por ahora, la sigue marcando el 4º
evangelista. El peso narrativo de este apartado es casi todo de

22
san Juan. Los Sinópticos solo lo complementarán con breves
observaciones... ¿Cuál de los evangelistas manifiesta que el
mismo Jesús decía: "Arrepentíos y creed en el
Evangelio"?
Elija 2
A San Mateo. respuestas.
La 1ª más
probable con
B San Marcos. una X.
La 2ª más
C San Lucas. probable con
un 0.

TEMA-23 Vocación de mis primeros discípulos.


(Mt 4,18-22; Mc 1,16-20; Lc 5,1-11)

PREGUNTA Las palabras de san Pedro: “Retírate de mí, porque soy hombre
pecador, Señor”, sólo las pudo escuchar Jesús y su hermano
Andrés. Si esto es así, como yo creo, solo san Andrés o el
23 mismo san Pedro pudieron ser la única fuente de información
de la que se sirvió el evangelista que redactó este pasaje... ¿Cuál
de los tres dejó escrito esta frase de suprema humildad?
Elija 2
A San Lucas. respuestas.
La 1ª más
probable
B
San Marcos, que probablemente escribe su
Evangelio al dictado de san Pedro. con una X.
La 2ª más
C San Mateo. probable
con un 0.

94
TEMA-24 Predicación y milagros en la Galilea.
(Mc 1,21-39; Lc 4,31-44; Mt 8,14-17; Mt 4,23)

PREGUNTA De la suegra de san Pedro escriben los Sinópticos manifestando


que estaba o vivía en la casa de un matrimonio, en la casa de su
hija y de su yerno. Esto se entiende, ¿verdad? Ahora bien, los
24 evangelistas no mencionan a la hija de esta mujer, la esposa de
san Pedro, y uno se puede preguntar: ¿Acaso san Pedro era
viudo? Ud. ¿qué opina?: san Pedro… ¿Era viudo?

A
Elija 2
Convenía que san Pedro fuera viudo. respuestas.
La 1ª más
San Pedro estaba realmente casado y con él probable
B habitaban en su casa la mujer y la madre de
su mujer.
con una X.
La 2ª más
probable
C San Pedro estaba divorciado. con un 0.

TEMA-25 El leproso.
(Mt 8,1-4; Mc 1,40-45; Lc 5,12-16)
PREGUNTA Uno de los discípulos presentes vio al leproso caer de rodillas
ante su Maestro, le oyó una patética y entrecortada voz
suplicando clemencia y tuvo que sujetar fuertemente el
arrebato de su corazón que le pedía salir corriendo. Clavó sus
ojos en la expresión del rostro de su Señor y se sobrecogió
porque lo contempló ¡profundamente conmovido! Esta
25 imagen se le quedó grabada para siempre, vio a Jesús con el
rostro desencajado por la honda pena que le produjo la
decrepitud de un ser humano, percibió que Jesucristo se había
estremecido y que sus ojos brillaban colmados de compasión y
misericordia... ¿Cuál de los evangelistas hace mención de
la profunda compasión que sintió Jesús?
Elija 2
A San Lucas. respuestas.
La 1ª más
probable
B San Mateo. con una X.
La 2ª más
C San Marcos. probable
con un 0.

95
TEMA-26 El paralítico de Cafarnaúm.
(Mt 9,1-8; Mc 2,1-12; Lc 5,17-26)

PREGUNTA San Lucas dirá que al enfermo lo hicieron pasar, atado a algún
artilugio, por entre las tejas de la terraza. Sin embargo, san
Marcos nos refiere, sin ninguna duda, que el techo de la casa

26
fue, literalmente, desbaratado, y por lo que se deduce, sin
contemplaciones y a toda prisa. Solo uno de los evangelistas
especifica que el paralítico era llevado por cuatro hombres...
¿Cuál de ellos fue?
Elija 2
A San Lucas. respuestas.
La 1ª más
probable
B San Marcos. con una X.
La 2ª más
C San Mateo. probable
con un 0.

TEMA-27 Vocación de Mateo.


(Mt 9,9-17; Mc 2,13-22; Lc 5,27-39)

PREGUNTA Las tres redacciones de esta vocación son muy semejantes, pero
al fijarme bien, comprobé que efectivamente, san Mateo
expuso algo más, que no expusieron san Marcos y san Lucas,
27 porque vivió, como es lógico, mucho más intensamente la
emoción de este singular día de su vida... ¿Qué escribió san
Mateo que no escribieron san Marcos y san Lucas?

A No vine a llamar a justos sino a pecadores. Elija 2


respuestas.
La 1ª más
B Nadie echa vino nuevo en odres viejos. probable
con una X.
Andad y aprended qué quiere decir: La 2ª más
C “Misericordia quiero, que no sacrificio. Que no he
venido a llamar justos, sino pecadores”.
probable
con un 0.

96
RESULTADOS DEL SELLO Nº 2 (AÑO 1º VIDA PÚBLICA)
🔴Si acierta en 1ª Opción: Anote 3 Puntos. En 2ª: 1 Punto🔴
🔴Ir al Cuadro de puntuación🔴

TEMA-13 A "Le glorifiqué y de nuevo le glorificaré". Estas son las últimas palabras
del Padre en los Evangelios. Solo se verán en el Evangelio de san Juan Jn 12,28
TEMA-14 A En san Mateo es Jesús quien acaba este coloquio entre la Verdad y
la Mentira. Con divina severidad despide a Lucifer: "Vete de aquí, Satanás". En
san Lucas, esto no se dice. Mt 4,10
TEMA-15 B Este es el Hijo de Dios. Jn 1,34. La respuesta C también es correcta.
TEMA-16 A Verá el cielo abierto y a los ángeles del cielo que suben y bajan sobre
el Hijo del hombre. Jn 1,51
TEMA-17 B Probablemente, la Virgen procuró, a distancia, encontrarse con la
mirada de su Hijo. Con un leve gesto le indicaría que pretendía hablar con Él a
solas. Jesús, se apartaría del grupito donde estaba, se llegaría a su Madre y a
solas los dos se entabló la conversación que se ha leído.
TEMA-18 A ¡Destruid este santuario, y en tres días lo levantaré! Jn 2,19
TEMA-19 A Creo no estar lejos de la objetividad si aseguro que Jesús le indicaría
el camino, al ilustre visitante, hacia un lugar más o menos apartado del núcleo
interior de la casa, quizá en la azotea, justo donde solos los dos pudieran iniciar
una amable conversación. ¿Qué inconveniente hay en aceptar que la fuente de
información de san Juan, en este suceso, fuera el mismo Nicodemo?
TEMA-20 B En el discurso eucarístico que proclama en la sinagoga de
Cafarnaúm. Jn 6,32 Jn 6,38
TEMA-21 A Parece, pues, que fue la misma Samaritana la que le dio el detalle y
el matiz de cada una de las palabras de este hermoso coloquio entre una mujer de
mundo y el Redentor que no da nunca un alma por perdida. Cabe la posibilidad de
que esta mujer siguiera a Cristo y formara parte del grupo de mujeres que le servía.
TEMA-22 B SAN MARCOS Mc 1,15
TEMA-23 A SAN LUCAS Lc 5,8 [Este Tema contiene un "premio" por haber
llegado hasta aquí. Anótese 3 Puntos, sea cual sea la respuesta seleccionada.]
TEMA-24 B San Pedro estaba realmente casado y con él habitaban en su casa la
mujer y la madre de su mujer.
TEMA-25 C SAN MARCOS Mc 1,41
TEMA-26 B SAN MARCOS Mc 2,3
TEMA-27 C Andad y aprended qué quiere decir: “Misericordia quiero, que no
sacrificio”. Que no he venido a llamar justos, sino pecadores a penitencia. Mt 9,13
97
A
TEMAS SELLO Nº 2 PUNTOS
ORIGEN

13-Juan Bautista en el Jordán.


14-Tentaciones en el desierto.
15-Testimonio de Juan Bautista.
16-Primeros discípulos.
17-Bodas de Caná.
18-Expulsión del Templo.
19-Entrevista con Nicodemo.
20-Último testimonio de Juan.
21-La Samaritana.
22-Comienzo la predicación en Galilea.
23-Vocación de mis primeros discípulos.
24-Predicación y milagros en Galilea.

25-El leproso.

26-El paralítico de Cafarnaúm.

27-La vocación de Mateo.

ENTRE 22 y 30 SUFICIENTE ENTRE 38 y 42 SOBRESALIENTE


ENTRE 31 y 37 NOTABLE ENTRE 43 y 45 ¡MATRÍCULA DE HONOR!

98
SELLO Nº 3 AÑO SEGUNDO DE VIDA PÚBLICA
“El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”
(Mt. 24,35; Mc. 13,31; Lc. 21,33)
Texto canónico concordado y autobiográfico
(Jn 5,1-47) TEMA-28🎧
TEMA-28 El paralítico de la piscina.
Corría el año 781-782 de Roma y se celebraba la fiesta de los judíos y subí a
Jerusalén. Había en Jerusalén, junto a la puerta de las ovejas, un estanque, por
sobrenombre en hebreo Bethesda, que tenía cinco pórticos. En éstos yacía gran
muchedumbre de enfermos, ciegos, cojos, impedidos, que aguardaban la agitación
del agua. Porque, de tiempo en tiempo, un ángel bajaba al estanque y removía el
agua.
El primero, pues, que después de la agitación del agua entrase en ella, quedaba
sano de cualquier enfermedad que le aquejase. Estaba allí un hombre que llevaba
treinta y ocho años en su enfermedad y como le viese tendido en el suelo y
conociese que llevaba ya mucho tiempo le dije:
—“¿Quieres ponerte sano?”
Me contestó:
—“Señor, no tengo un hombre que, cuando se remueva el agua, me eche en el
estanque, y en tiempo que yo llego, otro baja antes que yo”.
Le dije:
—“Levántate, toma tu camilla y anda”.
Quedó sano al instante y tomando su camilla andaba. Era sábado aquel día y
encontrándose con unos fariseos le dijeron:
—“Es sábado y no te es permitido llevar la camilla”.
Él les respondió:
—“El que me sanó me dijo: “Toma tu camilla y anda”.
Le preguntaron:
—“¿Quién es el hombre que te dijo: “Toma tu camilla y anda?”27
No pudo contestarles porque tras curarle me retiré sin ser notado, gracias a la
muchedumbre de gente que había en aquel sitio. Pero después lo hallé en el
Templo y le dije:

27 Esta pregunta descubre el corazón de los fariseos de aquel tiempo. No es posible más
mezquindad en el alma de un hombre que pregunta por quien le autorizó a llevar la camilla en lugar
de por quién le sanó. La casuística de los judíos relevantes del pueblo de Israel es inmisericorde.
¿Quién puede entender un corazón tan duro?
99
—“Mira, has sido curado; no peques ya más, no sea que te suceda algo
peor”.
Se fue aquel hombre y manifestó a los fariseos que Yo le había sanado. Y esto fue
causa de que me persiguieran, ¡porque tales cosas hacía en sábado!
Encontrándome con ellos les dije:
—“Mi Padre sigue hasta el presente obrando, y Yo también obro”.
Por esto, pues, más aún pretendían matarme, porque no solo violaba el sábado,
sino porque les dije que Dios Padre, Padre mío era, haciéndome igual a Él. Y
continué diciéndoles:
—“En verdad, en verdad os digo, no puede el Hijo hacer nada de sí
mismo si no lo viere hacer al Padre. Porque cuanto Aquel hace, esto
igualmente hace también el Hijo. Porque el Padre ama al Hijo, y le
muestra todo cuanto Él hace, y le mostrará mayores obras que estas,
para que vosotros os maravilléis. Porque como el Padre resucita a los
muertos y los vivifica, así también el Hijo a los que quiere vivifica.
A la verdad, el Padre no juzga a nadie, sino que todo el juicio lo ha
entregado al Hijo, a fin de que todos honren al Hijo, lo mismo que
honran al Padre. El que no honra al Hijo no honra al Padre, que le
envió. En verdad, en verdad os digo, el que escucha mi palabra y cree
al que me envió, tiene vida eterna y no incurre en sentencia de
condenación, sino que ha pasado de la muerte a la vida.
En verdad en verdad os digo, que llega la hora, y es ésta, cuando los
muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la oyeren vivirán.
Porque como el Padre tiene vida en Sí mismo, así también dio al Hijo
tener vida en Sí mismo; y le dio poder de ejercer juicio, por cuanto es el
Hijo del hombre.
No os maravilléis de esto, pues llega la hora en que todos los que están
en los sepulcros oirán su voz, y saldrán los que hubieren obrado el bien
para resurrección de vida; los que hubieren obrado el mal, para
resurrección de condenación. No puedo Yo hacer por mí mismo nada;
según lo que oigo doy sentencia, y mi sentencia es justa, porque no
busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.
Si soy Yo quien da testimonio de mí, mi testimonio no es verídico; Otro
es el que da testimonio de mí, y sé que es verídico el testimonio que da
de mí. Vosotros enviasteis una delegación a Juan, y él dio testimonio a
favor de la verdad; no que sea un hombre de quien Yo recibo
testimonio, mas digo esto para que vosotros seáis salvos. Él era la
antorcha que ardía y brillaba, y vosotros quisisteis por un instante
regocijaros en su luz.
El testimonio que Yo tengo, mayor es que el de Juan; porque las obras
que el Padre me dio llevar a cabo, estas mismas obras que hago,
100
testifican acerca de mí que el Padre me ha enviado. Y el Padre, que me
envió, Él ha dado testimonio acerca de mí. Ni su voz habéis oído jamás
ni visto su aspecto, y su palabra no la tenéis permanente en vosotros,
porque a quien Él envió, a este vosotros no creéis.
Escudriñad las Escrituras, ya que creéis vosotros poseer en ellas la vida
eterna; ahora, bien, ellas son las que dan testimonio de mí. ¡Y no
queréis venir a mí para tener vida! Gloria de los hombres no la recibo;
pero os conozco, y sé que no tenéis en vosotros el amor de Dios. Yo he
venido en Nombre de mi Padre, y no me recibís; si otro viniere en su
propio nombre, a él recibiréis.
¿Cómo podéis vosotros creer, recibiendo como recibís gloria los unos
de los otros, y no buscáis la gloria del único Dios? No penséis que os
voy a acusar delante de mi Padre; hay quien os acusa, Moisés, en quien
vosotros tenéis puesta la confianza. Porque si creyerais a Moisés, me
creeríais a mí, ya que de mí escribió él. Pero si no creéis a sus escritos,
¿cómo vais a creer en mis palabras?”.
🔴COMENTARIO DEL INGENIERO🔴
San Juan nos sitúa en el comienzo del 2º año. Es la Pascua de los judíos. Cristo
está, de nuevo, en Jerusalén. El anciano san Juan, cuando escribe este texto no
lo hace solo para los cristianos de su tiempo, hombres y mujeres del siglo II. Su
Evangelio está escrito para siempre y para todos. Ahora, los hombres y mujeres
de este tiempo, ¿qué entenderán al leer estas palabras en boca de Cristo?
Salí a darme una vuelta por las calles de mi ciudad, con el pensamiento fijo en este
TEMA que acababa de leer. La gente pasaba por mi lado, cada cual en sus
ocupaciones. Unos iban, otros venían. Y yo me preguntaba: Señor, ¿quién de
estos conoce tu mensaje? ¿Han leído tu Evangelio? ¿Te conocen? ¿Te aman?
Yo mismo me contestaba a estas preguntas deduciendo que a lo peor, si tuvieran
la oportunidad de leer, a bote pronto, estas palabras de Jesús, quizá les sonarían
a “chino mandarino”. Entonces me dije: ¿Para quién estoy haciendo este trabajo?
Añadir una sola letra a este pasaje evangélico sería como encender una cerilla
para alumbrar el destello de un relámpago. Si le ayuda, puedo indicarle lo que yo
interpreto:
Al cabo de un año, los judíos, de dura cerviz, han cegado su entendimiento
voluntariamente. Viendo los milagros de Jesús no los quisieron ver. Oyeron las
divinas palabras del Verbo y no las quisieron oír. Tenían frente a sí al Autor de la
Vida y sin embargo pretendían darle muerte.
Ya se ve clara la intención de los fariseos cuando va a comenzar el 2º año de la
predicación de Jesús. Han de eliminarlo. ¿Por qué? Porque este Hombre, que sí,
que hace milagros, es un Hombre que dice ser Dios. Que se atribuye la potestad
divina de perdonar pecados. ¿Cómo? Sí, que dice que su Padre es Dios y que Él
es igual a su Padre.
101
Negar la evidencia es una perversión de la voluntad que secuestra el
entendimiento para no emplearlo en un acto de Fe que te lleve a reconocer la
divinidad de un Hombre que suspende las leyes de la naturaleza a su libre albedrío.
Este Hombre manifiesta ser el Dios Fontal de quien procede toda vida imaginable.
Cuando Dios disponga que a mi generación se le acabaron los días de pasar por
este mundo, todos iremos a parar al sepulcro donde el polvo se hace polvo. Pero
si soy capaz de creer en lo que acabamos de leer de san Juan evangelista, llegará,
seguro, un día, que solo el Padre Dios conoce, en el que este Hombre, su Hijo,
que mataron los judíos, que entregó su vida por mí, vendrá a buscarme allí donde
las almas esperan la resurrección del cuerpo a quien estaban unidas.
Soplará, como Dios, sobre mi sepulcro y el polvo tornará de nuevo a ser carne,
pero, esta vez, resucitada, carne que oirá la voz de su Señor, que se volverá a unir
con el alma, ya para siempre. Tendré esta alma y cuerpo que me ha definido como
quien soy como soy, pero con una gloria que no puedo concebir. Compartiré la
naturaleza divina del Único Dios que reconoceré en la Persona del Padre, en
la Persona del Hijo y en la Persona del Espíritu Santo. Resucitaremos para la
vida eterna si hemos creído en este Cristo que está relatando su propia vida.
Texto canónico concordado y autobiográfico
(Mt 12,1-8; Mc 2,23-28; Lc 6,1-5) TEMA-29🎧

TEMA-29 Segunda misión en Galilea.


Terminó la Pascua y volví a Galilea y cierto día de sábado paseaba con mis
discípulos por unos sembrados, y como tuvieran hambre comenzaron a arrancar
espigas y frotándolas con las manos las comían. Los fariseos me dijeron:
—“Mira, ¿cómo hacen en sábado lo que no está permitido?”
Así mismo decían a mis discípulos:
—“¿Por qué hacéis lo que no está permitido en sábado?”
Dirigiéndome a ellos les dije:
—“¿Nunca leísteis qué hizo David cuando tuvo necesidad y sintió
hambre y los que con él estaban, cómo entró en la Casa de Dios en
tiempo de Abiatar, sumo sacerdote, y comió los panes de la
proposición, que no es lícito comer sino a los sacerdotes, y los dio
además a los que con él estaban? ¿O no leísteis en la Ley que en día de
sábado los sacerdotes en el Templo violan el sábado y son inculpables?
Pues Yo os digo que hay aquí algo mayor que el Templo. Y si hubierais
entendido qué quiere decir: “Misericordia quiero que no sacrificio”, no
habríais condenado a esos hombres sin culpa. El sábado por el hombre
102
fue instituido, y no el hombre por el sábado. Así que Señor es el Hijo
del hombre también del sábado”.28
🔴COMENTARIO DEL INGENIERO🔴
Cristo vuelve a Galilea. Ha acabado la Pascua. Los Sinópticos redactan este
pasaje con muy semejantes palabras. Los tres pondrán en boca de Jesús una
velada declaración divina de su Persona: “Así que Señor es el Hijo del hombre
también del sábado”. (Mc 2,28). Como hemos mencionado, el TEXTO
AUTOBIOGRÁFICO de este TEMA es una concordancia de tres relatos
semejantes. San Mateo, mostrará, veladamente, la divinidad de Jesús al que le
atribuye la siguiente afirmación: “Pues Yo os digo que hay aquí algo mayor que el
Templo”. Volverá a recordar que los fariseos no entendieron que Dios quiere
misericordia antes que sacrificio: “Misericordia quiero que no sacrificio”.
San Marcos, nos descubre el divino sentido común de Cristo: “El sábado por el
hombre fue instituido, y no el hombre por el sábado”.
San Lucas, finalmente, matiza que los discípulos comían las espigas que,
previamente, habían frotado con las manos para quitar la cascarilla.
El uso de la Hoja de Cálculo Excel pone en una sola vista lo que han escrito los
evangelistas. Concordar 4 textos diferentes deja terminado un solo Evangelio en
el que se integran las singularidades que el Espíritu Santo ha inspirado a 4
hombres distintos con el mismo ideal: dar a conocer a Jesucristo, que dice:
“Se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino de Dios: arrepentíos y creed
en el Evangelio”. (Mc. 1,15)
Texto canónico concordado y autobiográfico
(Mt 12,9-14; Mc 3,1-6; Lc 6,6-11) TEMA-30🎧
TEMA-30 Sano a un hombre que tenía una mano paralizada.
Otro sábado entré en una sinagoga para enseñar. Había un hombre allí que su
mano derecha estaba rígida. Observaban atentamente los escribas y fariseos si
en sábado curaría a ese hombre, para hallar de qué acusarme e incluso me
preguntaron:
—“¿Es lícito curar en sábado?”
Yo conocía sus pensamientos y dirigiéndome al hombre que tenía rígida la mano
le dije:
—“Levántate y ponte de pie en medio”.
Levantóse el hombre y quedó de pie en medio y mirando a los fariseos les dije:

28 “Misericordia quiero que no sacrificio”. Esta frase, de Os 6,6 solo se contempla dos veces,
en el Evangelio de san Mateo. Dios bajó del cielo a reclamar a los hombres misericordia para con
sus hermanos. Dios, antes que sacrificios, quiere amor operando en el ordinario vivir de cada día,
sin espectáculo, calladamente, desde dentro.
103
—“Os pregunto si es permitido en sábado hacer bien o hacer mal,
salvar un alma o perderla”.
Ellos callaban y les dije:
—“¿Qué hombre habrá entre vosotros que tenga una oveja, y si está en
día de sábado cayere en una hoya, por ventura no la cogerá y la
levantará? Pues ¡qué diferencia no habrá entre un hombre y una oveja!
Así que es permitido en día de sábado hacer bien”.
En silencio los miré con indignación entristecido por el encallecimiento de su
corazón, y dije al hombre:
—“Extiende tu mano”.
Y la extendió y quedó restablecida, sana como la otra. Los escribas y fariseos se
llenaron de insensatez y unos y otros deliberaban sobre qué iban a hacer conmigo.
Confabulados con los herodianos acordaron hacerme perecer.
🔴COMENTARIO DEL INGENIERO🔴
La necia e irracional interpretación que daban los fariseos al descanso sabático
fue causa de agrias polémicas con el Señor del sábado, con Jesús, el Señor de
todo lo creado, el Hijo de Dios irreconocible para los hijos de Satanás. Estamos en
los comienzos del 2º año de la predicación pública de Jesús. Los Sinópticos nos
presentan un suceso en el que los fariseos son capaces de irritar hasta el mismo
Dios. La casuística de estos individuos es espeluznante, propia de corazones
inhumanos. En día de sábado y en el interior de una sinagoga, repleta de gente,
los fariseos, ellos mismos, presentan al Taumaturgo un pobre hombre con la mano
tullida. Intentan provocar la curación de este hombre en sábado para tener causa
con la que imputar a Jesús el incumplimiento, según ellos, de la Ley de Moisés.
A la pregunta de estos ladinos personajes responde Jesús con otra pregunta: “¿Es
lícito en sábado hacer bien o hacer mal? ¿Salvar un alma o matar?” (Mc 3,4). En
la Sinagoga se hace un silencio sepulcral, Cristo espera respuesta de los
guardianes de la Ley, la gente no pierde detalle. El silencio se prolonga. Los
fariseos no contestan. San Mateo, testigo del suceso, y san Lucas que transcribe
información de otros testigos, pasan de un detalle que solo reseña san Marcos.
San Pedro, inmerso en esta embarazosa situación, sintió verdaderas nauseas de
esta funesta hipocresía farisaica y en este silencio volvió la mirada hacia su
Maestro y le contempló con el rostro profundamente entristecido, percibió la
indignación divina con la que Jesús paseó su mirada sobre estos taimados hijos
del Padre de la mentira, que interpretaban la Ley de Moisés para perder a los
hombres más que para salvarlos. A partir de este acontecimiento, los fariseos se
confabulan con los herodianos para acabar con el Hijo del hombre. ¿Qué hubiera
sido de nosotros si Jesús no hubiera bajado del cielo?

104
Texto canónico concordado y autobiográfico
(Mt 4,24-25; Mt 12,15-21; Mc 3,7-12; Lc 6,17-19) TEMA-31🎧
TEMA-31 Junto al lago de Genesaret. Numerosas curaciones.
Enterado de sus pretensiones me retiré de allí en compañía de mis discípulos hacia
el mar. Me seguía gran muchedumbre, gente de Galilea, de Judea, de Jerusalén,
de Idumea, de allende el Jordán, de los contornos de Tiro y Sidón porque oían
decir cuanto Yo hacía, extendiéndose mi Nombre por toda la Siria. Llegando a la
orilla dije a mis discípulos que estuviese preparada una barca porque la gente me
atropellaba para tocarme cuantos padecían enfermedad, porque salía de mí una
virtud que sanaba a todos. Los que se hallaban mal, aquejados de enfermedades
y dolores, endemoniados, lunáticos y paralíticos…, a todos curé. Y los espíritus
inmundos en viéndome caían a mis pies gritando:
—“¡¡Tú eres el Hijo de Dios!!”29
Yo les mandaba severamente que no me diesen a conocer. Se cumplía lo
anunciado por el profeta Isaías, cuando dice:
“He aquí mi Siervo, a quien escogí, mi Amado, en quien se agradó mi alma30;
pondré mi Espíritu sobre Él, y proclamará justicia a las naciones. No porfiará
ni dará voces, ni oirá alguno en la plaza su voz. La caña cascada no la
quebrará, y la mecha humeante no la apagará, hasta que haga triunfar la
justicia; y en su Nombre esperarán las naciones”.
🔴COMENTARIO DEL INGENIERO🔴
De nuevo, el Programa Concordante concatena versículos diferentes de los
diferentes autores evangélicos que redactan, a su manera, este pasaje. No todos
dicen lo mismo, pero el ensamble de sus textos da lugar a una sola lectura. San
Mateo, testigo directo, que quiere demostrar a los judíos de su tiempo la
mesianidad de su Maestro, identifica a Jesús con el Siervo Amado de Dios que
menciona Isaías (Is. 42,1-4). Solo él hará referencia a este texto profético. Solo
san Marcos, al dictado de san Pedro, también testigo directo, nos hará mención
del grito inmundo de los endemoniados: “¡¡Tú eres el Hijo de Dios!!”.
Finalmente, el evangelista médico, san Lucas, que no fue testigo de estos hechos,
trata de justificarlos asegurando que de Jesús salía una virtud que curaba a todos
los que le tocaban. Esto solo lo refiere él. Deja entrever que la divinidad habitaba
en el cuerpo bellísimo de Cristo. El médico no sabe explicarlo de otra manera, pero

29 Así vociferaban los que, habiendo venido de otro mundo, de un mundo tenebroso, se volvían a
él con satánica rabia. Le conocían tanto como le odiaban, seres que todavía viven, que viven en
eterna desesperación. ¡Si el hombre quisiera creer y entender!
30 Jesús es el Amado en quien se agrada el alma del Padre Dios, en quien se agrada el alma del
hombre y de la mujer que le conoce.

105
para quien ha llegado hasta aquí, no le resulta difícil captar el misterioso efluvio
sagrado que emanaba de este Hombre que acredita su deidad, su filiación divina
con prodigios y palabras como jamás se habían visto y oído.
Texto canónico concordado y autobiográfico
(Mt 10,1-4; Mc 3,13-19; Lc 6,12-16) TEMA-32🎧
TEMA-32 Elección de los Doce Apóstoles.
Días después separándome de la muchedumbre, subí a la montaña para orar y
trasnochaba en oración a mi Padre. Y cuando se hizo de día, llamé a los discípulos
para que vinieran a solas conmigo. Escogí entre ellos a Doce a quienes di el
nombre de Apóstoles y los destiné para que anduviesen conmigo y para enviarles
a predicar. Les di potestad para lanzar espíritus inmundos y para curar toda
enfermedad y dolencia. Los nombres de los Doce Apóstoles son éstos:
Primero Simón, a quien impuse el nombre de Pedro, y Andrés su hermano,
Santiago el hijo de Zebedeo y Juan su hermano, a quienes impuse los nombres de
“Boanerges”, que quiere decir “Hijos del trueno”; Felipe y Bartolomé, Tomás y
Mateo el recaudador; Santiago el hijo de Alfeo, Judas Tadeo el hermano de
Santiago, Simón apellidado Zelotes y Judas Iscariote, el que me traicionó.31
🔴COMENTARIO DEL INGENIERO🔴
El texto que leemos a continuación está concordado tratando de unir,
adecuadamente, los datos que cada evangelista ha reseñado. Solo san Lucas nos
asegura que el Señor trasnochó orando a su Padre antes de elegir a los Doce
Apóstoles. Esto se comprende, ¿verdad?
Solo san Mateo, al llegar, en la relación, a su nombre se pone la profesión:
“recaudador”. El Simón, que no es san Pedro, es el “Cananeo”, según nos lo
aseguran san Mateo y san Marcos. San Lucas nos dirá que se apellida “Zelotes”.
Solo san Marcos hará mención de que Jesús puso el nombre de Boanerges (Hijos
del trueno) a los hermanos Santiago y san Juan. A Judas Tadeo, que así lo
conocemos ahora, san Mateo le da el nombre de Lebeo. El nombre de Judas lo
conocemos por san Lucas. El nombre de Tadeo por san Marcos.
Los tres ponen a Bartolomé junto a Felipe. Esto supone que Bartolomé se
corresponde con Natanael. Por último, la palabra: “traidor”, adjudicada a Judas
Iscariote, solo la emplea san Lucas. ¿Conocía estos detalles?

31 ¿Por qué lo eligió si sabía que le iba a entregar? ¿Por qué eligió a quien cometería el mayor
pecado del hombre? Porque la libertad es el supremo atributo del ser humano en virtud del cual
somos semejantes al mismo Dios.
106
Texto canónico concordado y autobiográfico
(Mt 5,1-48; Mt 6,1-34; Mt 7,1-29; Lc 6,20-49) TEMA-33🎧
TEMA-33 El Sermón de la Montaña.
Bajé con ellos y me detuve en un paraje llano y allí una gran muchedumbre me
esperaba para oírme y ser curados de sus enfermedades. Me senté y rodeado de
mis discípulos les enseñaba diciendo:
“Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de
los cielos.
Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la
tierra.
Bienaventurados los que están afligidos, porque ellos serán consolados.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos
serán saciados.
Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán
misericordia.
Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
Bienaventurados los que hacen obra de paz, porque ellos serán
llamados hijos de Dios.
Bienaventurados los perseguidos por razón de la justicia, porque de
ellos es el Reino de los cielos.
Bienaventurados sois cuando os ultrajaren y persiguieren y dijeren todo
mal contra vosotros por mi causa; gozad y alborozaos, pues vuestra
recompensa es grande en los cielos. Que así persiguieron a los profetas
que os precedieron.
Mas ¡ay de vosotros los ricos, porque ya tenéis vuestra consolación!
¡Ay de vosotros los que estáis hartos ahora, porque tendréis duelo y
lloraréis!
¡Ay de vosotros cuando os den parabién los hombres, porque así fue
como sus padres hacían con los falsos profetas!
Vosotros sois la sal de la tierra. Mas si la sal se volviere sosa, ¿con qué
se la salará? Para nada vale ya sino para ser tirada fuera y ser hollada de
los hombres. Vosotros sois la luz del mundo. No puede esconderse una
ciudad puesta sobre la cima de un monte. Ni encienden una lámpara y
la colocan debajo del celemín, sino encima del candelero, y alumbra a
todos los que están en la casa. Que alumbre así vuestra luz delante de
los hombres, de suerte que vean vuestras obras buenas y den gloria a
vuestro Padre, que está en los cielos.
No penséis que vine a destruir la Ley o los Profetas: no vine a destruir,
sino a dar cumplimiento. Porque en verdad os digo: antes pasarán el
107
cielo y la tierra que pase una sola letra o tilde de la Ley sin que todo se
verifique. Por tanto, quien quebrantare uno de estos mandamientos
más pequeños y así enseñare a los hombres, será considerado el más
pequeño en el Reino de los cielos; mas quien obrare y enseñare, este
será considerado grande en el Reino de los cielos. Porque os certifico
que, si vuestra justicia no sobrepuja a la de los escribas y fariseos, no
esperéis entrar en el Reino de los cielos. Oísteis que se dijo a los
antiguos:
“No matarás; y quien matare, será sometido al juicio del tribunal”.
Mas Yo os digo que todo el que se encolerizare con su hermano, será
reo delante del tribunal; y quien dijere a su hermano “raca”32, será reo
delante del Sanhedrín; y quien le dijere “insensato”, será reo de la
gehena del fuego. Si, pues, estando tú presentando tu ofrenda junto al
altar, te acordares allí de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí
tu ofrenda delante del altar, y vete primero a reconciliar con tu
hermano, y vuelve luego a presentar tu ofrenda. Sé condescendiente al
concertarte con tu contrincante, presto, mientras vas con él en el
camino, no sea caso que el contrincante te entregue al juez, y el juez al
alguacil, y te echen en la cárcel; en verdad te aseguro que no saldrás de
allí hasta que hayas pagado el último céntimo. Oísteis que se dijo:
“No cometerás adulterio”.
Mas Yo os digo que todo el que mira a una mujer para codiciarla, ya en
su corazón cometió adulterio con ella. Que, si tu ojo derecho te es
ocasión de tropiezo, arráncalo y échalo lejos de ti, porque más te
conviene que perezca uno solo de tus miembros, y que no sea echado
todo tu cuerpo en la gehena. Y si tu mano derecha te sirve de tropiezo,
córtala y échala lejos de ti, porque más te conviene que perezca uno
solo de tus miembros, y que no se vaya todo tu cuerpo a la gehena.
Se dijo también:
“El que despidiere a su mujer, dele líbelo de repudio”.
Mas Yo os digo que todo el que despidiere a su mujer, excepto el caso
de fornicación, la hace cometer adulterio; y quien se case con una
repudiada, comete adulterio. Asimismo, oísteis que se dijo a los
antiguos:
“No perjurarás, sino que cumplirás al Señor tus juramentos”.
Mas Yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, pues es trono
de Dios; ni por la tierra, pues es escabel de sus pies; ni por Jerusalén,
pues es ciudad del “Gran Rey”; ni jures tampoco por tu cabeza, pues
no puedes volver blanco o negro un solo cabello. Sino sea vuestro

32 Palabra hebrea que expresa profundo desprecio por el semejante.


108
lenguaje: “Sí” por sí, “No” por no; y lo que de esto pasa proviene del
Malvado. Oísteis que se dijo:
“Ojo por ojo y diente por diente".
Mas Yo os digo que no hagáis frente al malvado; antes si uno te
abofetea en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; y al que quiere
ponerte pleito y quitarte la túnica, entrégale también el manto; y si uno
te forzare a caminar una milla, anda con él dos; y a quien te pidiere, da;
y a quien quisiere tomarte dinero prestado, no le esquives. Y a quien
tome lo tuyo no se lo reclames. Oísteis que se dijo:
“Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo”.
Mas Yo os digo a vosotros los que me escucháis: amad a vuestros
enemigos, haced bien a los que os aborrecen; bendecid a los que os
maldicen y rogad por los que os persiguen y calumnian y maltratan:
para que seáis hijos de vuestro Padre, que está en los cielos, porque Él
hace salir su sol sobre malos y buenos y llueve sobre justos e injustos.
Y como queréis que hagan con vosotros los hombres, también vosotros
haced con ellos de igual manera.
Porque si amareis a los que os aman, ¿qué recompensa tenéis? ¿Acaso
no hacen eso mismo también los publicanos y pecadores? Y si
saludareis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿Acaso
no hacen eso mismo también los gentiles? Y si hiciereis bien a los que
os hacen bien, ¿qué gracia hallareis? También los pecadores hacen eso
mismo.
Y si diereis prestado a aquellos de quienes esperáis cobrar, ¿qué gracia
hallareis? También pecadores a pecadores dan prestado, con intención
de recobrarlo al igual. Antes bien, amad a vuestros enemigos, y haced
bien y dad prestado, sin esperar retorno; y será grande vuestra
recompensa, y seréis hijos del Altísimo, pues Él es bueno con los
ingratos y perversos.
Sed misericordiosos, como vuestro Padre es Misericordioso. Sed, pues,
vosotros perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto. Mirad no
obréis vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos por ellos;
de lo contrario no tenéis derecho a la paga cerca de vuestro Padre, que
está en los cielos. Por eso, cuando hicieres limosna, no mandes tocar la
trompeta delante de ti, como lo hacen los hipócritas en las sinagogas y
por las calles, para ser honrados de los hombres: en verdad os digo,
firman el recibo de su paga. Mas cuando tú hagas limosna, no sepa tu
mano izquierda lo que hace tu derecha, para que tu limosna quede en
secreto, y tu Padre, que mira a lo secreto, te dará la paga.
Y cuando oréis, no seréis como los hipócritas, porque son amigos de
hacer la oración puestos de plantón en las sinagogas y en los cantones
de las plazas, para exhibirse delante de los hombres; en verdad os digo,
firman el recibo de su paga. Mas tú cuando ores, entra en tu habitación
109
y, echada la llave a tu puerta, haz la oración a tu Padre, que está en lo
secreto; y tu Padre, que mira a lo secreto, te dará la paga. Y al orar no
charléis neciamente como los gentiles, pues se imaginan que con su
mucha palabrería serán escuchados. No os hagáis, pues, semejantes a
ellos, que bien sabe vuestro Padre de qué tenéis necesidad antes de que
se lo pidáis. Vosotros, pues, habéis de orar así:
Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea el tu Nombre,
venga a nosotros tu Reino, hágase tu Voluntad, así en la tierra como en
el cielo. El pan nuestro de cada día dánosle hoy, y perdónanos nuestras
ofensas, como también nosotros perdonamos a quienes nos ofenden; y
no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del Malvado.
Porque si perdonareis a los hombres sus ofensas, os perdonará también
a vosotros vuestro Padre celestial: mas si no perdonareis a los hombres
sus ofensas tampoco vuestro Padre os perdonará las vuestras.
Y cuando ayunéis, no os pongáis ceñudos como los hipócritas, pues
desfiguran sus rostros para figurar ante los hombres como ayunadores.
En verdad os digo, firman el recibo de su paga. Mas tú, cuando ayunes,
unge tu cabeza y lava tu cara, para que no parezcas a los hombres como
quien ayuna, sino a tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre que
mira a lo escondido, te dará la paga.
No atesoréis tesoros sobre la tierra, donde la polilla y el orín los hacen
desaparecer y donde los ladrones perforan las paredes y roban;
atesoraos más bien tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín los
hacen desaparecer y donde los ladrones no perforan las paredes y
roban. Porque donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón.
La lámpara del cuerpo es el ojo. Si, pues, tu ojo estuviere bueno, todo
tu cuerpo estará iluminado; mas si tu ojo estuviere malo, todo tu cuerpo
estará entenebrecido. Si, pues, la luz que hay en ti es oscuridad, ¿la
oscuridad cuánta será?
Nadie puede ser esclavo de dos señores, porque bien aborrecerá al uno
y tendrá amor al otro, o bien se adherirá al primero y despreciará al otro.
No podéis servir a Dios y al dinero.
Por esto os digo: no os preocupéis por vuestra vida, qué comeréis o qué
beberéis, ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis. ¿Por ventura la
vida no vale más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Poned
los ojos en las aves del cielo, que ni siembran, ni siegan, ni recogen en
graneros, y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿Acaso vosotros no
valéis más que ellas? Y ¿quién de vosotros a fuerza de afanes puede
añadir un solo codo a la duración de su vida?
Y por el vestido, ¿a qué acongojaros? Considerad los lirios del campo
cómo crecen: no se fatigan ni hilan; y Yo os aseguro que ni Salomón,
en toda su gloria, se vistió como uno de ellos. Y si la hierba del campo,
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que hoy parece y mañana se echa al horno, Dios así la viste, ¿por
ventura no mucho más a vosotros, hombres de poca fe?
No os acongojéis, pues, diciendo: ¿qué comeremos?, o ¿qué
beberemos?, o ¿con qué nos vestiremos? Pues tras todas esas cosas
andan solícitos los gentiles. Que bien sabe vuestro Padre celestial que
tenéis necesidad de todas ellas. Buscad primero el Reino de Dios y su
justicia, y esas cosas todas se os darán por añadidura. No os
preocupéis, pues, por el día de mañana; que el día de mañana se
preocupará de sí mismo: bástele a cada día su propia malicia.33
No juzguéis y no seréis juzgados; no condenéis y no seréis condenados:
pues con el juicio con que juzgáis seréis juzgados. Absolved, y seréis
absueltos; dad y se os dará: medida buena, apretada, remecida,
desbordante será la que os den en vuestro seno; porque la medida que
empleareis con los demás, esa misma recíprocamente se empleará para
con vosotros.
¿Por ventura puede un ciego guiar a un ciego? ¿No caerán acaso
entrambos en la hoya? No hay discípulo sobre el maestro, mas una vez
cumplidamente formado, cualquiera será como su maestro. ¿Y a qué
miras la brizna que está en el ojo de tu hermano, y no adviertes la viga
que está en tu propio ojo? ¿O cómo puedes decir a tu hermano:
“Hermano, deja que te saque la brizna que está en tu ojo”, no viendo
tú mismo la viga que está en tu ojo? Farsante, saca primero la viga de
tu propio ojo, y entonces verás claro para sacar la brizna que está en el
ojo de tu hermano.
No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los
puercos, no sea que las pateen con sus pies y revolviendo contra
vosotros os hagan trizas.
Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá: porque
todo el que pide, recibe: y el que busca, halla; y al que llama se le abrirá.
O ¿quién habrá entre vosotros a quien su hijo pidiere pan…? ¿por
ventura le dará una piedra?; o también le pidiere un pescado, ¿por
ventura le dará una serpiente? O si le pide un huevo, ¿por ventura le
dará un escorpión? Si, pues, vosotros con ser malos, sabéis dar cosas
buenas a vuestros hijos ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará bienes
a los que se lo pidieren… dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?
Así, pues, todo cuanto quisiereis que hagan los hombres con vosotros
hacedlo con ellos. Porque ésta es la Ley y los Profetas.34

33 El cumplimiento del deber de cada día, el abandono en las manos del Padre que me ha creado,
de un Padre bueno que vela por mí. Este sí que es camino de santidad.
34 He de querer para todos lo que quiero para mí. Yo vendré a ser amado según la medida de mi
amor por los demás. Necesito comunicarme, no puedo ejercer la vida y el amor en soledad.
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¡Entrad por la puerta angosta! ¡Cuán ancha es la puerta y espaciosa la
senda que lleva a la perdición! ¡Y son muchos los que entran por ella!
¡Cuán angosta es la puerta y estrecha la senda que lleva a la vida! ¡Y son
tan pocos los que dan con ella!
Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestiduras
de ovejas; mas por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los
reconoceréis. ¿Por ventura se cosechan uvas de los espinos o higos de
los abrojos? Es así que todo árbol bueno produce frutos buenos, mas
todo árbol ruin produce frutos malos. No puede el árbol bueno producir
frutos malos, ni el árbol ruin producir frutos buenos. Todo árbol que no
produce fruto bueno es cortado y arrojado al fuego. Así que por sus
frutos los conoceréis. El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón
saca lo bueno; y el malo, del malo saca lo malo; porque de la plenitud
rebosante del corazón habla la boca
¿A qué viene llamarme: “¡Señor, Señor!”, si no hacéis lo que Yo digo?
No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el Reino de los cielos;
mas el que hace la Voluntad de mi Padre, que está en los cielos, este
entrará en el Reino de los cielos. Muchos me dirán en aquel día:
“Señor, Señor, ¿acaso no profetizamos en tu Nombre, y en tu Nombre
lanzamos demonios, y en tu Nombre obramos muchos prodigios?”
Y entonces les declararé:
“Nunca os conocí; apartaos de mí los que obráis la iniquidad”.
Así, pues, todo el que viene a mí y escucha mis palabras y las pone por
obras, os voy a mostrar a quién es semejante. Es semejante a un hombre
que edifica una casa el cual cavó y ahondó y puso el fundamento sobre
la roca; y bajó la lluvia, y vinieron los ríos, y soplaron los vientos y se
echaron sobre aquella casa estrellándose en ella, y no pudieron
conmoverla por estar tan bien edificada y cimentada sobre roca. Pero,
todo el que escucha éstas mis palabras y no las pone por obra, se
asemejará a un hombre necio que edificó su casa sobre arena o tierra
sin fundamento: y bajó la lluvia, y vinieron los ríos, y soplaron los
vientos,35 y rompieron contra aquella casa, y al instante se desplomó y
fue grande el derrumbamiento de aquella casa".
Terminados estos razonamientos, la muchedumbre se maravillaba de mi
enseñanza, porque mis palabras eran dichas como quien tiene autoridad y no
como sus escribas.

35 A todos y cada uno, en el transcurso de la vida, nos llegan tiempos de imprevisibles


consecuencias. Llegan para los que creen y para los que no creen. El que cree se consolará con
la Esperanza, el que no cree no hay Esperanza que le consuele. Con Fe, pase lo que pase, el
último destino se consuma en la otra vida. Sin Fe no hay más destino que esta vida, la que se
acaba en unos pocos años porque tiene fecha de caducidad.
112
🔴COMENTARIO DEL INGENIERO🔴
Solo san Mateo y san Lucas dejan escrito, para siempre, la doctrina de Cristo
expuesta con sencillez divina. Este es el programa que encierra el verdadero saber
que lleva a la vida eterna. Dios expone con palabra humana y entendible lo que
estaba escondido desde la creación del mundo. Jesús, como Dios y como Hombre,
asegura: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”. Así es,
estas palabras han quedado esculpidas, para siempre, en la misma esencia de ser
del hombre o mujer que pasa por este mundo. Todo aquel que hace suya esta
nueva filosofía de vida se hace uno con su Redentor, con el Hijo de Dios que como
veremos dará la vida, como supremo tributo de amor y obediencia, por todos y
cada uno de los hombres y mujeres de ayer, de hoy y de mañana. Así hablaba
Jesús, así lo dejaron escrito, hace ~2.000 años, san Mateo y san Lucas, así lo
hemos leído ahora maravillados de esta doctrina. ¿Qué se puede añadir a la
palabra permanente de Dios? Estas páginas solo tienen una lectura. Hay que
interpretarlas tal y como las interpreta el Magisterio de la Iglesia, en este caso, tal
y como, literalmente, se leen. Toda equilibrada mente humana las entiende con
independencia del bagaje cultural que le asista en este querer hacerlas norma de
la nueva vida que generan. Más adelante Jesús dirá:
“El Espíritu es el que vivifica; la carne de nada aprovecha. Las palabras que
Yo os he hablado son Espíritu y son vida”. (Jn. 6,64)
Cualquier inteligencia comprende lo que se ha escrito. Otra cosa es la disposición
del que ha tenido la oportunidad de leerlo. Obrar en consecuencia de lo que dicen
estas palabras, lleva a una nueva vida, en clave de espíritu y verdad.
Texto canónico concordado y autobiográfico

(Mt 8,5-13; Lc 7,1-10) TEMA-34🎧


TEMA-34 El siervo del centurión.
Bajamos del monte y seguidos de un gran gentío entramos en Cafarnaúm. Había
cierto centurión, cuyo siervo, enfermo, estaba para morir, el cual le era de mucha
estima. Como hubiese oído hablar de mí, envió a algunos ancianos de los judíos,
suplicándome que viniese a sacar de peligro a su siervo, diciendo:
—“Señor, mi muchacho yace en casa paralítico, presa de atroces torturas”.
A su vez los ancianos me rogaban encarecidamente, diciendo:
—“Es digno de que le otorgues esto, pues ama nuestra raza, y la sinagoga él nos
la edificó”.
Les dije:
—“Allá voy, y le curaré”.
Acompañado de ellos y cuando estábamos cerca de la casa, el centurión envió
unos amigos diciendo:
113
—“Señor, no te molestes, que no soy digno de que entres debajo de mi techo; por
lo cual tampoco me consideré digno de ir a Ti; mas ordénalo con una sola palabra,
y quede sano mi muchacho. Que también yo, simple subordinado a las órdenes de
la autoridad, que tengo soldados a mi mando, digo a éste: “Ve” y va; y a otro; “Ven”
y viene; y a mi esclavo: “Haz esto”, y lo hace”36.
Al oír esto, quedé maravillado37 y vuelto a la gente que me seguía, les dije:
—“Os aseguro que ni siquiera en Israel hallé fe tan grande. Y os digo
que vendrán muchos del oriente y del occidente y se recostarán a la
mesa con Abrahán, Isaac y Jacob en el Reino de los cielos; en cambio,
los hijos del Reino serán echados a las tinieblas de allá fuera: allí será
el llanto y el rechinar de los dientes”.
Dirigiéndome a los enviados del centurión les dije:
—“Id y decidle: como creíste, hágase contigo”.
Y el muchacho sanó en aquella hora.
🔴COMENTARIO DEL INGENIERO🔴
San Mateo y san Lucas nos llevan de nuevo a Cafarnaúm. La lógica de Dios no es
la lógica de los hombres. Tampoco toda la palabra de Dios la podemos circunscribir
a la interpretación literal de la inteligencia humana. En este suceso, los teólogos y
exégetas han tenido notables dificultades para poder acomodar las dos versiones
de este relato, la de san Mateo y la de san Lucas.
San Mateo expone, sin duda, que fue el propio Centurión el que se dirige a Jesús
suplicándole la curación de su siervo. Los oídos humanos de Jesús oyeron,
directamente, la voz de un soldado humilde que articulaba las siguientes palabras:
“Señor, no soy digno de que entres debajo de mi techo; mas ordénalo con una sola
palabra, y quedará sano mi muchacho”. (Mt 8,8)
San Lucas expone, sin duda, que el Centurión no se atrevió llegarse a Jesús de
manera personal, mandó a unos amigos que en su nombre dijeron a Jesús:
“Señor, no te molestes, que no soy digno de que entres debajo de mi techo; por lo
cual tampoco me consideré digno de ir a ti; mas ordénalo con una sola palabra, y
quede sano mi muchacho”. (Lc 7,6-7)
Este suceso es histórico, si pudiera volver hacia atrás en el tiempo sería testigo
directo de él, pero ¿cómo acaeció?, ¿como lo narra san Mateo o como lo hace san
Lucas? Aquí nos sale al encuentro lo que se llama “materia de opinión”. ¿Cuál
de los dos expone la verdad? La verdad intrínseca es:

36 ¿Qué le parece? ¿Tenemos nosotros esta Fe?


37 Se sorprende Jesucristo en varias ocasiones. Esta es la primera que se nos muestra en el
Evangelio de san Mateo y de san Lucas. Su sorpresa hace referencia a la Fe de un gentil, es decir,
a la Fe de un hombre que no era judío.
114
Un Centurión, una humilde súplica, un siervo enfermo, Cristo que hace el milagro
a distancia... etc. En esto nada difieren los evangelistas. Solo en la redacción de
este pasaje difieren el Apóstol y el médico. Probablemente, los acontecimientos se
desarrollaron como nos lo presenta san Lucas.
Al hacer uso del Programa Concordante he podido advertir algunas peculiaridades
que, normalmente, pasan desapercibidas cuando el Evangelio se lee de corrido y
no se medita en profundidad. Ni san Pedro (San Marcos), ni san Juan hacen
mención de este pasaje. Ambos viven en Cafarnaúm y debieron conocer que la
Sinagoga fue una realidad gracias a la generosidad de este Centurión que,
probablemente, ostentaba la máxima autoridad romana en esta ciudad. ¿Por qué?
Quizá ya conocían los Evangelios de los Sinópticos. Lo escrito bien escrito estaba.
Por primera vez oiremos de boca de Jesús la siguiente frase: “…allí será el llanto
y el rechinar de los dientes”. Salvo una sola vez que la menciona san Lucas,
cuando Jesús contesta a uno que pregunta si serán pocos lo que se salven, solo
en san Mateo vemos esta afirmación del Hijo de Dios. Hasta seis veces en este
Evangelio la oiremos en los labios del Maestro.
En el Infierno se llora con eterna amargura y sin embargo no se suplica
consolación, se llora con desesperación porque no se quiere el arrepentimiento,
no es posible tener dolor de corazón, se vive en una desesperanza que no tiene
término, porque se odia en un desasosiego infernal del cual, al condenado no le
es posible querer salir. Lo quiere y lo padece porque lo ha querido, lo quiere y lo
querrá más allá del tiempo. ¿Por qué el Verbo de Dios hecho carne iba a asegurar
que existe este indefinido lugar si no fuera verdad?
Texto canónico concordado y autobiográfico
(Lc 7,11-17) TEMA-35🎧
TEMA-35 La viuda de Naím.
[Este dramático episodio solo lo expone san Lucas. Leemos]:
Al día siguiente, acompañado de mis discípulos y de gran tropel de gente, marché
a una ciudad llamada Naím. Llegando cerca de la puerta de la ciudad, he aquí que
sacaban a enterrar a un difunto, hijo único de una madre viuda que venía
acompañada de mucha gente de la ciudad. Viéndola sentí enternecérseme el
Corazón,38 y le dije:
—“No llores”.
Llegándome al féretro, lo toqué, y los que lo llevaban se detuvieron y exclamé:
—“¡Muchacho, te lo digo, levántate!”

38 Cristo sintió una profunda pena y sin que nadie se lo pida devuelve la vida a un cadáver. Él, que
es Autor de la vida, la da y la quita a quien quiere, cuando quiere, donde quiere. ¿Quién puede ser
este Hombre con poder sobre la muerte? Y nosotros, ¿quién creemos que puede ser?
115
El muchacho se incorporó y comenzó a hablar y se lo entregué a su madre. Les
sobrecogió el temor a todos y me glorificaban, diciendo:
—“¡Un gran Profeta se ha levantado en medio de nosotros. Dios visitó a su pueblo!”
Y se difundió esta voz acerca de mí por toda la Judea y por todos los países
comarcanos.
🔴COMENTARIO DEL INGENIERO🔴
La compasión hacia esta mujer me hizo reflexionar sobre la inmensa capacidad de
sufrir que tiene la mujer, sobre todo si es madre. Lea quien lo quiera leer el
comentario que titulo:
+LA VIUDA DE NAIM+
Dice San Lucas que al día siguiente de cuando Jesús, estando en Cafarnaúm, cura
a distancia al siervo del centurión, partió hacia la ciudad de Naím. En ese tiempo,
Naím no era una aldea, un pueblo, era una ciudad con importante población, pues
así se deduce del texto evangélico que expone como una viuda llevaba a enterrar
a su hijo único, acompañada de mucha gente.
Jesús, a distancia, divisa la figura de una madre que acompaña el féretro de su
hijo único, un joven difunto que van a enterrar. Nadie le ha informado, Él sabe lo
que ha ocurrido y decide llegarse hasta el cortejo fúnebre y cuando ya está cerca
oye el lamento infinito de una madre sin consuelo, una madre que ha perdido a su
único hijo.
San Lucas es el único que nos da referencia de este acontecimiento y así mismo
será quien nos manifieste los sentimientos de ternura y compasión de este Hijo del
hombre, de este Hombre al cual se le enternece el Corazón, un sentimiento
humano que nos lo hace cercano, tanto como para enamorarnos profundamente
de Él, de este Hijo de Mujer que pasó por el mundo haciendo el bien.
Antes de seguir con el relato que nos ocupa, creo que sería bueno reflexionar
sobre la causa de la amargura de esta madre viuda, sobre la muerte de su marido
y de su hijo. Dios quiso para esta mujer que esto de morir lo conociera de cerca.
Vio expirar a su marido, al padre de su hijo único y vio expirar al hijo de ambos, a
este joven en cuyo rostro se dibujaban las facciones del hombre de su vida, del
esposo con el que compartió vida, alma, cuerpo y corazón.
Como haciendo un paréntesis, expongo a continuación, párrafos de un artículo
sobre la definición de muerte que he encontrado en Internet:
¿Qué es morir?
La muerte es lo contrario a la vida, es la concreta evidencia del contraste entre el
movimiento y la quietud permanente, entre la actividad vital de un ser humano y la
desagradable presencia de un cadáver cuya temperatura se enfría
progresivamente y del que ya no podemos obtener respuestas, sensaciones o
impulsos fisiológicos. En resumen se ha perdido la comunicación por completo, es
decir, se asume, desde que el hombre es hombre, que esta persona se ha ido para
116
no volver jamás, porque la experiencia nos asegura que lo que estamos viendo es
“algo” y no “alguien”, “algo” que se corrompe por momentos y termina siendo nada
o a lo sumo polvo en el polvo.
Desde el punto de vista médico, ético y legal solamente se aplica el principio de
muerte como estado contrario a la vida, esto es, pérdida de la fuerza sustancial
que incluye la desaparición de la actividad interna de crecimiento y desarrollo, así
como la ausencia de la actividad externa que permite interrelacionarse con el
medio externo. Todo con los consecuentes efectos de pérdida de independencia,
de capacidad de adaptación, de reproducción, finalizando así su lapso de
existencia de autonomía y autopreservación temporoespacial.
La muerte viene precedida por la agonía, que es como un sinónimo de combate,
de lucha, aunque no implique necesariamente la posibilidad de victoria. La agonía
es, simplemente, la última etapa de un ser humano antes de morir. Puede ser
larga, corta o fulminante, en función de su medida en el tiempo. En la escala
subjetiva del sufrimiento, puede ser asumida con la serenidad de quien se dispone
a cruzar el umbral de una invisible puerta que se abre a la otra vida en la que
siempre ha creído y para la cual se ha preparado durante toda su existencia. Hasta
que su razón no le abandona tiene conciencia de que se marcha de este mundo
con sus obras y con su Fe, esta Fe que le asegura que va al encuentro de un
Padre, de un Dios que es Dios de vivos y no de muertos.
Por el contrario, el inevitable sufrimiento de la agonía se presenta como última
etapa de la desesperanza de aquel que no cree. Para esta persona, sin Fe, todo
se ha acabado, se dispone a entrar en la infinitud de la nada, se va solo a lo
desconocido y digo que cruza en solitario el umbral de la invisible puerta,
anteriormente mencionada, porque no quiere que le acompañen sus obras, esas
mismas que le asaltan a la conciencia que ahora la vive más despierta que nunca.
Dios es imprevisible e inescrutable pero sus designios son de infinita misericordia.
Se lleva al alma de toda mujer y todo hombre, justo en la hora oportuna, ni antes
ni después de cuando más gracia le asiste en el desenlace final de su vida. La
muerte de un marido o de una esposa es perder el apoyo básico, del compañero
o compañera de la vida, en las fatigas y en las ilusiones del vivir común de la
existencia. Sin esa carne de tu carne, el sufrimiento merma la facultad de superar
los posibles desequilibrios físicos y psíquicos que en definitiva acortan la vida del
que queda. Sin embargo cuando hay hijos que todavía dependen de ti, aunque el
dolor y el recuerdo te anuden el corazón, no tienes más remedio que gastar la
parte de vida que te resta en la asistencia y cuidado de este patrimonio común del
que se fue y de la que se quedó.
Amiga lectora, ahora demando su atención. Damos por hecho que esta mujer de
Naím, viuda, conoció este doloroso trance, padeció la muerte de su marido. A la
vista está, también, la muerte de su único hijo. Ahora, para tratar de llegar al fondo
de su inmensa pena debemos saber que: la muerte de un hijo o una hija, de un
117
amor infinito, es una de las experiencias más duras, difíciles y dolorosas que puede
sufrir un ser humano.
Ahora, amiga mía, toca volver a la ciudad de Naím. Jesucristo, enternecido, se
llega a la mujer y le dice: “No llores”. Por la mente de Cristo, quizás, se dibuja la
figura de su Madre, otra viuda con un único Hijo, que beberá la amargura y el horror
de una muerte infame, la muerte en Cruz de su Jesús.
Se detiene el cortejo, el gentío enmudece a la vista de un Hombre joven, de
impresionante figura, que pone su mano sobre el féretro. En un súbito silencio se
oyen las palabras de Cristo:
“¡Muchacho, te lo digo, levántate!”
El muchacho se incorporó y comenzó a hablar y Cristo, cogiendo la mano del hijo
y de la madre, se fundió en un abrazo con ellos y aunque el Evangelio no lo diga
yo supongo que la emoción en el Corazón de Jesús sería incontenible y quizá
alguna preciosa lágrima se escapó de sus divinos ojos. La gente quedó
atemorizada y confundida, una frase quedó inmortalizada, una frase cuyo eco se
oye hasta el final de los tiempos:
¡Dios ha visitado a su pueblo!
Texto canónico concordado y autobiográfico
(Mt 11,2-19; Lc 7,18-35) TEMA-36🎧
TEMA-36 Mensaje de Juan.
[Juan Bautista está en prisión, próximo a morir. Le llegan noticias de Jesús y tiene dudas. San
Mateo y san Lucas nos informan con amplitud y texto muy semejante. Leamos]:
Juan, que estaba en la cárcel, tuvo noticias de todas éstas mis obras. Y llamando
a sí a dos de sus discípulos me los envió diciendo:
—“¿Eres Tú el que ha de venir o aguardamos a otro?”
Presentáronse a mí los hombres diciendo:
—“Juan el Bautista nos ha enviado a ti diciendo: “¿Eres Tú el que ha de venir o
aguardamos a otro?”
En aquella hora curé a muchos de sus enfermedades y espíritus malignos y a
muchos ciegos hice merced de ver. Y respondiendo les dije:
—“Id e informad a Juan de lo que visteis y oísteis: Los ciegos cobran
vista, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los
muertos son resucitados, los pobres evangelizados…Y bienaventurado
aquel que no se escandalizare de mí”.
Una vez marchados los mensajeros de Juan, me dirigí a la muchedumbre
diciéndoles:
—“¿Qué salisteis a ver en el desierto? ¿Una caña cimbrada por el
viento? Pues, ¿qué salisteis a ver? ¿Un hombre vestido de ropas
muelles? Mirad que los que andan con ropaje espléndido y entre
118
regalos, en los regios alcázares están. Pues, ¿qué salisteis a ver? ¿Un
profeta? Si, os digo, y más que profeta. Este es de quien se ha escrito:
“Mira que envío un mensajero delante de tu Faz, el cual aparejará tu
camino delante de Ti”.
En verdad os digo, no ha surgido entre los nacidos de mujer uno mayor
que Juan el Bautista; mas el menor en el Reino de los cielos, mayor es
que él. Todo el pueblo que le oyó y los publicanos dieron a Dios la
gloria de justo, siendo bautizados por el bautismo de Juan; los fariseos,
en cambio, y los legistas frustraron el designio de Dios acerca de ellos,
no haciéndose bautizar por él.
Desde los días de Juan Bautista hasta el presente, el Reino de los cielos
padece fuerza, y los hombres esforzados arrebatan de él. Porque todos
los Profetas y la Ley hasta Juan profetizaron. Y si queréis creerlo él es
Elías el que había de venir. Quien tenga oídos oiga”.
Me volví hacia unos fariseos que me escuchaban y les dije:
—“¿A quién, pues, asemejaré los hombres de esta generación? ¿Y a
quién son semejantes? Semejantes son a los niños sentados en la plaza
y que dan voces los unos a los otros, diciendo:
“Os tocamos la flauta, y no danzasteis; entonamos lamentaciones y no
llorasteis”.
Porque ha venido Juan el Bautista sin comer pan ni beber vino y decís:
“Demonio tiene”.
Ha venido el Hijo del hombre comiendo y bebiendo, y decís:
“Ahí tenéis un hombre comilón y bebedor de vino, amigo de publicanos
y pecadores”.
Quedó, pues, acreditada la Sabiduría por todos y propios hijos suyos”.
Texto canónico concordado y autobiográfico
(Lc 7,36-50) TEMA-37🎧
TEMA-37 Una mujer me unge los pies en casa de un fariseo.
Uno de estos fariseos me rogaba que comiese con él, y aceptando entré en su
casa y me recosté a la mesa. Inesperadamente se presentó una mujer, que era
conocida en la ciudad como pecadora; la cual enterándose de que comía en casa
del fariseo, tomó consigo un botecillo de alabastro lleno de perfume, y puesta
detrás junto a mis pies, llorando, comenzó con sus lágrimas a bañarme los pies, y
con los cabellos de su cabeza los enjugaba, y los besaba fuertemente, y los ungió
con perfume. Viendo esto el fariseo que me había invitado, dijo para sí:
—“Este, si fuera profeta, conociera quién y qué tal es la mujer que le toca, cómo
es una pecadora”.
Dirigiéndome a él le dije:
—“Simón, tengo una cosa que decirte”.
119
—“Maestro, di”.
—“Un prestamista tenía dos deudores: el uno le debía quinientos
denarios, el otro cincuenta. No teniendo ellos con qué pagarle, les
perdonó a entrambos. ¿Quién, pues, de ellos le amará más?”
—“Entiendo que aquel a quien más perdonó”.
—“Rectamente juzgaste”.
Me volví a la mujer y dije a Simón:
—“¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, no me diste agua a los pies; mas
ésta bañó mis pies con sus lágrimas y los enjugó con sus cabellos. No
me diste ósculo; mas esta, desde que entré, no cesó de besarme
fuertemente mis pies. No ungiste con óleo mi cabeza; mas ésta ungió
mis pies con perfume. Por lo cual te digo: le son perdonados sus
muchos pecados, porque amó mucho. Mas a quien poco se perdona,
poco ama”.39
Y dije a la mujer:
—“Quedan perdonados tus pecados”.
Los que estaban a la mesa conmigo comenzaron a decir entre sí:
—“¿Quién es Este, que también perdona pecados?”
Por último, dije a la mujer:40
— “Tu fe te ha salvado; vete en paz”.
🔴COMENTARIO DEL INGENIERO🔴
Inesperadamente, el evangelista médico nos sitúa en una escena conmovedora.
Nos metemos de lleno en un acto dramático que solo relata san Lucas. Un fariseo
rogaba a Jesús que viniera a su casa a comer con él. El Evangelio nos indica que
el nombre del fariseo es Simón, sin embargo, no dice el nombre del lugar donde
suceden estos hechos, ni tampoco nos da el nombre de la mujer, solo nos informa
de que tal mujer era conocida en la ciudad por su conducta pecadora. Ahora
someto a la consideración de quien lee el comentario que titulo:
+LAS LÁGRIMAS DEL AMOR+
De la lectura de este pasaje no se puede deducir la dimensión del pecado de esta
mujer, pero sí se puede reflexionar sobre la impresionante grandeza de su
corazón. La decisión de llegarse a la casa de este tal Simón para ungir a su
Invitado, evidencia un conocimiento previo de Jesucristo. Antes lo había
escuchado, lo vio de lejos o de cerca, en su pobre corazón tenía grabada la figura
portentosa del Taumaturgo, del Maestro. Cristo pasaba por su ciudad, era una

39 El amor es proporcional a la gratitud. El bien nacido tiende al amor, tan noble y bello como bella
y noble sea su alma o quiera que así sea.
40 Es muy probable que estemos ante María Magdalena, que seguramente venga a ser la María
de Betania, la hermana de Lázaro.
120
oportunidad que no podía dejar escapar, y esta mujer se decide a dar el paso más
importante de su vida.
Toma un botecillo de alabastro con preciado perfume y fulminando los respetos
humanos se presenta en la sala donde están solo hombres recostados sobre el
diván que rodea el centro de la mesa. Se hace el silencio, se tensa la situación y
esta mujer se llega hasta el lugar que ocupa el Invitado, con una entereza que para
sí quisieran los fariseos que la escrutan, pero al cruzar su mirada con la bellísima
mirada de Cristo, siente como sus piernas le flaquean y postrándose a los pies de
su Señor, vierte sobre ellos ríos de lágrimas de noble mujer, de mujer arrepentida
de un pasado cercano.
Sin pronunciar una sola palabra demanda perdón al Corazón del Hombre Dios y
para ello, sin levantar los ojos, esta hija de Dios, emplea sus labios, sus cabellos,
sus manos y sus lágrimas para consumar un acto de amor supremo e irrepetible.
En el Evangelio, con tal dramatismo, ya no se verá una muestra de amor a Cristo
tan grande. Veremos a la María de Betania, la hermana de Lázaro, hacer lo mismo
que esta mujer, pero en este caso, sin derramamiento de lágrimas. No hay en el
Evangelio un acto tan expresivo, no hay manifestación tan contundente de tan
sublime amor, un amor que solo se da en corazón de mujer. No comprendería que
esta mujer desapareciera de la vida de Cristo solo porque no conozco su nombre.
En el próximo apartado, también solo san Lucas, me mostrará el nombre de una
mujer de la que salieron siete demonios, expresión ésta muy de la época para
indicar la vida más o menos atrevida de una joven. El nombre es María Magdalena.
Esta María Magdalena, como así mismo la María de Betania, de cara al final de
los días de Jesucristo en este mundo, me harán recordar la actitud de la mujer que
nos acaba de ganar el alma.
Debo manifestar que estoy profundamente convencido de que actos de amor de
esta naturaleza solo se dan en el corazón de una mujer, y digo de una mujer porque
difícilmente se puede dar en un hombre, y digo de una mujer, expresándome en
singular, porque me es imposible entender que esta mujer, María de Betania y
María Magdalena no sean la misma persona.
Texto canónico concordado y autobiográfico
(Lc 8,1-3; Mc 3,20-30; Mt 12,22-37) TEMA-38🎧
TEMA-38 El anuncio de la Buena Nueva. La blasfemia contra el
Espíritu.
Después de esto fui recorriendo las ciudades y aldeas predicando y anunciando la
Buena Nueva del Reino de Dios. Me acompañaban los Doce y algunas mujeres
que curé de espíritus malos y enfermedades: María la llamada Magdalena, de la
cual salieron siete demonios, Juana la mujer de Cusa, procurador de Herodes,
Susana y otras muchas, las cuales nos servían de sus haberes. Volví a Cafarnaúm
y de nuevo concurrió la muchedumbre, de tal suerte que ni comer nuestro pan
121
podíamos. Enterados de mi presencia en Cafarnaúm, mis parientes vinieron para
apoderarse de mí, pues decían:
—“Está fuera de sí”.
Me presentaron un endemoniado ciego y mudo, y le curé, de suerte que el mudo
y ciego hablaba y veía. Y estaban asombradas las turbas diciendo:
—“¿No es tal vez este el Hijo de David?”
Sin embargo, los fariseos y escribas, que habían bajado de Jerusalén, oyendo esto
decían:
—“Este tiene a Belzebú, y no echa a los demonios sino en virtud de Belzebú,
príncipe de los demonios”.
Conociendo sus pensamientos, que decían: “tiene espíritu inmundo”, los llamé a
mí y les dije en parábola:
—“¿Cómo puede Satanás echar a Satanás? Todo reino dividido contra
sí mismo, no puede mantenerse en pie; será asolado; y toda ciudad o
casa dividida contra sí misma, no podrá sostenerse. Y si Satanás lanza
a Satanás y se levanta contra sí mismo, está contra sí mismo dividido:
¿cómo, pues, se mantendrá en pie su reino? No puede sostenerse, sino
que llegó su fin.
Y si Yo lanzo los demonios en virtud de Belzebú, ¿en virtud de quién
los lanzan vuestros hijos? Por eso ellos serán vuestros jueces. Y si en
virtud del Espíritu de Dios Yo lanzo los demonios, señal es que ha
llegado a vosotros el Reino de Dios. O ¿cómo puede uno entrar en la
casa del fuerte y arrebatarle su ajuar, si primero no atare al fuerte? Sólo
entonces saqueará su casa.
Quien no está conmigo, contra mí está; y quien no allega conmigo,
desparrama. Por esto os digo: todo otro pecado y blasfemia se
perdonará a los hombres, mas la blasfemia contra el Espíritu no será
perdonada. Y quien dijere palabra contra el Hijo del hombre, se le
perdonará, mas quien la dijere contra el Espíritu Santo, no se le
perdonará ni en este mundo ni en el venidero, sino que será reo de
pecado eterno.41
Una de dos: o haced bueno el árbol y bueno también su fruto, o haced
malo el árbol y malo también su fruto, porque del fruto se conoce el
árbol. ¡Engendros de víboras!, ¿cómo podéis hablar cosas buenas
siendo vosotros malos? Porque de lo que rebosa el corazón habla la

41 La conciencia conoce al Espíritu y se peca contra Él por acción y por omisión. Hay quien tuerce,
deliberadamente, por hacer daño, el sentido de la acción y la palabra. Sus días están contados y
en poco tiempo consumidos. Después, en la otra vida, le espera la eternidad, y allí no hay tiempo,
ni a quien hacer daño, sino a sí mismo. Se conoce el mal y se pacta con él para tratar de pervertir
lo bueno o no defenderlo.
122
boca. El hombre bueno, del buen tesoro saca cosas buenas, y el hombre
malo, del mal tesoro saca cosas malas. Os certifico que de toda palabra
ociosa que hablaren los hombres darán razón en el día del juicio.
Porque por tus palabras serás dado por justo y por tus palabras serás
condenado”
🔴COMENTARIO DEL INGENIERO🔴
La Concordancia hace posible entender este pasaje que, como vemos, une los
versículos reseñados para dar al relato un sentido en la composición, armonizando
las palabras para conseguir una lectura equilibrada de los textos. San Lucas nos
revela que determinadas mujeres servían a Jesús y a sus discípulos con sus
haberes. Siempre ha sido más generosa la mujer que el hombre. Por él conocemos
a Juana, la mujer de Cusa, administrador de Herodes, y a una tal Susana, que no
volverá a mencionarse en el Evangelio.
Por san Marcos conocemos algo sorprendente: familiares no muy cercanos de
Jesús vinieron a Cafarnaúm para apoderarse de Él porque estaban convencidos
de que su pariente había perdido la razón. Con cuánta fatiga se lamentaba Cristo
de los suyos: “No hay profeta desprestigiado, si no es en su patria y entre sus
parientes y en su casa”. (Mc 6,4)
También, por san Marcos, apreciamos que tanto Jesús como sus discípulos, en la
predicación de la Buena Nueva no tenían ni tiempo para comer su pan. Acababan
cada jornada exhaustos.
Finalmente, solo por san Mateo, sabremos de un endemoniado ciego y mudo que
fue curado por este Hijo de David, el Hijo de Dios a quien los fariseos, engendros
de víboras, le atribuían el poder de Belzebú porque su corazón estaba rebosante
de envidia y de miseria. Blasfemaron contra el Espíritu de Cristo que es el Espíritu
Santo y con ello se imposibilitaron para merecer la Misericordia divina y por tanto
no pudieron alcanzar el perdón de su voluntaria maldad ni en este ni en el otro
mundo. Hablaron de lo que su corazón podrido estaba lleno y por sus palabras de
“lexa majestad” viven la eternidad de su condenación.
Texto canónico concordado y autobiográfico
(Mt 12,46-50; Mc 3,31-35; Lc 8,19-21) TEMA-39🎧
TEMA-39 Mi Madre y mis hermanos.
Todavía estaba hablando a la muchedumbre, cuando vinieron mi Madre y mis
hermanos, que deseaban hablarme; y no pudiendo por razón de la mucha gente
llegar hasta mí, se quedaron afuera, y me mandaron razón. Alrededor de mí se
encontraba la gente sentada y díjome uno:
—“Mira que tu Madre y tus hermanos y tus hermanas están afuera deseando
verte”.
Yo, le contesté a quien me hablaba:
—“¿Quién es mi Madre y quienes mis hermanos?”
123
Y extendí la mano sobre mis discípulos, que alrededor mío estaban sentados, y
echando en torno una mirada sobre ellos, dije:
—“Ahí tenéis a mi Madre y a mis hermanos. Pues el que hiciere la
Voluntad de mi Padre que está en los cielos, el que escucha la palabra
de Dios y la pone en obra, este es mi hermano, mi hermana y mi
Madre”.42
🔴COMENTARIO DEL INGENIERO🔴
Los tres mencionan esta visita de la Madre de Jesús, que vino a encontrarse con
su Hijo acompañada de sus familiares más cercanos. Los evangelistas aseguran
que los acompañantes de la Virgen María eran sus hermanos. San Marcos dirá:
sus hermanos y sus hermanas. ¿Cuántos eran? No lo sabemos. La palabra
“hermano”, “hermana” ha de entenderse como el pariente cercano, pues en el
lenguaje semítico de la época esta palabra se empleaba lo mismo para el hermano
que para el primo. La Inmaculada Virgen María engendró, solo una vez, a un Hijo,
a su Jesús.
Es probable que los parientes de Jesús a los que se refiere el apartado anterior no
sean los que aparecen en este episodio. En el anterior, a los que piensan que
Jesús no está en sus cabales, se les llama parientes. En este episodio, los mismos
evangelistas, llaman, a los familiares que acompañan a la Virgen, hermanos y
hermanas. Los más allegados a Jesús y María, vinieron con la Madre a visitar a su
querido Jesús. No los imagino dudando de la integridad mental del Hijo de María,
al que tanto amaban.
Texto canónico concordado y autobiográfico
(Mt 13,1-23; Mc 4,1-20; Lc 8,4-15 TEMA-40🎧
TEMA-40 Parábola del sembrador.
Otro día, saliendo de casa, llegué a la orilla del mar y otra vez comencé a enseñar.
Como concurriera muchísima gente, subí a una barca y sentado en ella, mar
adentro, les hablaba mientras ellos estaban en la orilla. Comencé a enseñarles en
parábolas, diciéndoles:
—“Escuchad. He aquí que salió el sembrador a sembrar. Y sucedió
que, al sembrar, una parte cayó a la vera del camino y fue pisoteada, y
los pájaros del cielo se la comieron.
Otra parte cayó en los pedregales, donde no había mucha tierra, y al
punto brotó por no tener profundidad el terreno; y en saliendo el sol se
quemó, y por no tener raigambre ni humedad se secó.
Y otra cayó en medio de espinas, y brotando juntamente con las
espinas, la ahogaron y no dio fruto. Y otras partes cayeron en tierra

42 “Quien escucha mi palabra y la guarda, quien cumple la Voluntad de mi Padre, es para mí todo
lo que más quiero”.
124
buena y daban fruto que subía y crecía, y rendían una treinta, y una
sesenta y una ciento. ¡Quien tenga oídos para oír, escuche!”
Quedando a solas con mis discípulos, me preguntaban:
—“¿Por qué les hablas en parábolas? ¿Y qué significa esta parábola?”
Les dije:
—“A vosotros se os ha dado conocer los misterios del Reino de los
cielos, mas a ellos, los de fuera, no les ha sido dado, todo se les presenta
en parábolas. Porque a quien tiene, se le dará, y andará sobrado; mas a
quien no tiene, aun lo que tiene le será quitado.
Por esto les hablo en parábolas, porque viendo no ven y oyendo no oyen
ni entienden. Y se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dice:
“Con el oído escucharéis y no entenderéis; y mirando miraréis y no
veréis”.
Porque se apelmazó el corazón de este pueblo, y con sus oídos oyeron
torpemente, y entornaron sus ojos; no sea caso que vean con los ojos, y
oigan con los oídos, y entiendan con el corazón, y se conviertan,
¡cuando Yo los sanaría!
En cuanto a vosotros, ¡dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros
oídos porque oyen! Porque en verdad os digo que muchos profetas y
justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron y oír lo que oís, y no lo
oyeron. ¿No entendéis esta parábola? ¿Y cómo entenderéis todas las
demás parábolas? Oíd, pues, vosotros la parábola del sembrador:
La semilla es la palabra de Dios. Quienquiera que oye la palabra del
Reino y no la entiende, viene el diablo, Satanás, y roba lo sembrado en
su corazón, no sea que, creyendo, se salve: este es el sembrado a la vera
del camino.
El sembrado en los pedregales, este es el que oye la palabra y luego la
recibe con gozo; mas no tiene en sí mismo raigambre, sino que es
efímero y crece por algún tiempo, pero después, en sobreviniendo
tribulación o persecución por razón de la palabra, al punto se
escandaliza y retira.
El sembrado entre espinas, este es el que oye la palabra; y la
preocupación por este mundo, y las solicitudes del siglo, las
ansiedades, la seducción de las riquezas, y las codicias, acerca de las
demás cosas, entrando, ahogan la palabra, y ésta se hace infructuosa.
Mas el sembrado en la tierra buena, este es el que, con corazón bueno
y excelente, oye la palabra y la recibe, la entiende y la retiene, el cual
ciertamente fructifica y lleva fruto con su constancia y produce, cuál
ciento, cuál sesenta, cuál treinta por uno".

125
🔴COMENTARIO DEL INGENIERO🔴
Los Sinópticos informan de la predicación de Jesús en parábolas. “El Reino de
Dios se asemeja…” “Creed en el Evangelio” (Mc 1,15). Así nos interpela Jesús. Y
yo, esto es lo que he tratado de conseguir, un solo Evangelio que integre en una
sola lectura los cuatro textos redactados en forma autobiográfica. El
Programa Concordante mostrará en la pantalla del ordenador, en una sola vista,
la redacción sinóptica de esta parábola. Veremos:
1. San Mateo y san Marcos, testigos directos en esta escena, nos hacen mención
de que la gran muchedumbre que arrastraba Jesús, estaba a la orilla del mar
de Galilea y que Él, subido en una barca que estaba a cierta distancia de la
orilla, les hablaba.
2. Los discípulos no entienden el por qué les habla en parábolas. Jesús les dirá el
por qué, otra cosa será que ellos lo entendieran. Así mismo nosotros, ahora, no
sé bien si lo comprendemos. Solo san Mateo muestra la siguiente afirmación
del Maestro: “En cuanto a vosotros, dichosos vuestros ojos, porque ven, y
vuestros oídos, porque oyen. Porque en verdad os digo que muchos profetas y
justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron y oír lo que oís, y no lo oyeron”.
(Mt. 13,16-17)
3. Solo san Marcos expone la extrañeza de Jesús por la incomprensión de esta
parábola por parte de sus discípulos. ¿La entendieron la gente que le
escuchaba? Dice san Marcos: “¿No entendéis esta parábola? ¿Y cómo
entenderéis todas las demás parábolas?”. (Mc. 4,13)
4. Solo san Lucas expone, meridianamente, que la semilla que siembra el
sembrador es la palabra de Dios. Esta semilla se ha sembrado, a viva voz y
también en palabra escrita. Así es como la Autobiografía de Jesucristo
pretende sembrar la palabra divina para todas las generaciones de
siempre. Dice san Lucas: “La semilla es la palabra de Dios”. (Lc. 8,11)
5. Los tres evangelistas nos exponen la bondad y abundancia del fruto que da la
tierra buena que son los que oyen la palabra y la acogen, sin embargo, solo
san Lucas expone claramente cuál ha de ser la disposición de quien la escucha.
Dice san Lucas: "Y lo que, en la tierra buena, éstos son los que, con corazón
bueno y excelente, habiendo oído la palabra, la retienen, y llevan fruto con su
constancia". (Lc. 8,15)
Texto canónico concordado y autobiográfico
(Mc 4,21-25; Lc 8,16-18) TEMA-41🎧
TEMA-41 No hay nada escondido, ni hay nada secreto.
[Sigue Jesús predicando la Buena Nueva, en este caso, con expresiones parabólicas que ahora
solo recogen san Marcos y san Lucas. Se lee]:
—“Nadie hay que habiendo encendido una lámpara la cubra con una
vasija o la ponga debajo del lecho, sino que la pone sobre el candelero,
para que los que entren vean la luz. Porque no hay nada escondido que
126
no se haga manifiesto, ni nada secreto que no sea conocido y venga a
ser manifiesto.
Mirad bien lo que oís. La medida que empleéis para con los demás, esa
misma se empleará para con vosotros, y con creces. Porque al que tiene
se le dará; y al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará”.
Texto canónico concordado y autobiográfico
(Mt 13,24-30) TEMA-42🎧

TEMA-42 Parábola de la cizaña.


[Solo san Mateo creyó conveniente que esta parábola que, tan magistralmente, expuso su Maestro,
debería darse a conocer, sobre todo a los judíos de su tiempo. Dice san Mateo]:

Volvimos a la gente y les propuse otras parábolas diciendo:


—“Se asemeja el Reino de los cielos a un hombre que sembró buena
semilla en su campo. Y mientras dormían los hombres, vino su enemigo
y sembró encima cizaña en medio del trigo, y se fue. Y presentándose
los siervos al padre de familia, le dijeron:
“Señor, ¿no era buena la semilla que sembraste en tu campo? ¿De
dónde, pues, que tenga cizaña?”.
Él les dijo:
“Un hombre enemigo hizo esto”.
Dícenle los siervos:
“¿Quieres, pues, que vayamos y la recojamos?”.
Él les dice:
“No, no sea que, al recoger la cizaña, arranquéis juntamente con ella el
trigo. Dejadlos crecer juntamente uno y otro hasta la siega, y al tiempo
de la siega diré a los segadores: Recoged primero la cizaña y atadla en
gavillas para quemarla, pero el trigo recogedlo en mi granero”.
Texto canónico concordado y autobiográfico
(Mc 4,26-29) TEMA-43🎧

TEMA-43 Parábola de la semilla que germina sin saber cómo.


[Ahora será san Marcos, en definitiva, el mismo san Pedro, quien nos da a conocer esta breve pero
importante parábola. Dice san Marcos]:
—“Así es el Reino de Dios, como cuando un hombre echa la semilla en
la tierra; y duerme y se levanta, de noche y de día; y la semilla germina
y va creciendo, sin que él sepa cómo. Por sí misma la tierra fructifica,
127
primero hierba, luego grano lleno en la espiga. Y cuando el fruto brinda
consigo, luego echa la hoz, porque está a punto la mies”.43
Texto canónico concordado y autobiográfico
(Mt 13,31-32; Mc 4,30-32) TEMA-44🎧
TEMA-44 Parábola del grano de mostaza.
[San Mateo y san Marcos nos dan la referencia de esta parábola en boca de Jesús que dice]:
—“¿Cómo compararemos el Reino de Dios? O ¿en qué parábola lo
encerraremos? Es semejante el Reino de los cielos a un granito de
mostaza, que tomándolo un hombre lo sembró en su campo; el cual es
la más pequeña de todas las semillas que hay sobre la tierra, mas
cuando se ha desarrollado, sube y se hace mayor que todas las
hortalizas y se hace un árbol y echa grandes ramas, de modo que vienen
las aves del cielo, y anidan en sus ramas y bajo su sombra se cobijan”.
Texto canónico concordado y autobiográfico
(Mt 13,33-35; Mc 4,33-34) TEMA-45🎧
TEMA-45 Parábola del fermento.
[San Mateo y san Lucas reseñan esta parábola. Los teólogos ven en esta mujer, figurada a la
Virgen María. Leemos]:
—“Semejante es el Reino de los cielos a la levadura, que una mujer
toma y mete en tres medidas de harina, conque viene a fermentar toda
la masa”.44
Todas estas cosas hablé en parábolas a la muchedumbre y con otras muchas
semejantes les dirigí la palabra, según que eran capaces de entender, y sin
parábolas nada les hablé, para que se cumpliera lo anunciado por el profeta que
dice:
“Abriré en parábolas mi boca, proclamaré lo que estaba escondido desde la
creación del mundo”.
En particular, a mis discípulos se lo declaraba todo.

43 Se puede sembrar y morir sin ver el fruto en esta vida, pero tus buenas obras te acompañarán
allí donde vayas. La renta del buen hacer es para siempre. Una buena acción se prolonga más allá
de lo que entendemos como tiempo. En Dios todo es eternidad y la buena voluntad de un hombre
o de una mujer en el bien querer y hacer, transciende el tiempo y de esto, se benefician otras
generaciones, en este y en el otro mundo.
44 La Virgen María opera en la Iglesia introduciendo la buena levadura, que son sus hijos
predilectos, en la masa del mundo para que este fermente en buenas obras que den gloria a Dios.
128
Texto canónico concordado y autobiográfico
(Mt 13,36-43) TEMA-46🎧
TEMA-46 Declaro a mis discípulos la parábola de la cizaña.
[Aquel día acabó y al llegar a casa los discípulos, de entre todas las parábolas que han oído, se
interesan por la de la cizaña. Solo san Mateo nos la deja explicada como la explicó Jesús. Leemos]:
Dejamos a la gente y entramos en casa y mis discípulos me dijeron:
—“Decláranos la parábola de la cizaña del campo”.
Les respondí diciendo:
—“El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es
el mundo; la buena semilla son los hijos del Reino; la cizaña son los
hijos del Malvado, y el enemigo que la siembra es el Diablo; la siega es
la consumación del mundo. Enviará el Hijo del hombre sus ángeles,
los cuales recogerán de su Reino todos los escándalos y todos los que
obran la iniquidad, y los arrojarán al horno del fuego; y allí será el llanto
y el rechinar de los dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en
el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga”.
Texto canónico concordado y autobiográfico
(Mt 13,44-46) TEMA-47🎧
TEMA-47 Parábola del tesoro escondido y la perla preciosa.
[De esta preciosa parábola solo tendremos razón en el Evangelio de san Mateo.]:
—“Mirad, el Reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en
el campo, que hallándolo un hombre lo ocultó, y de gozo por el
hallazgo, va y vende cuanto tiene y compra aquel campo. Asimismo, es
semejante el Reino de los cielos a un mercader que anda en busca de
perlas preciosas, y habiendo dado con una perla de gran valor se fue a
vender todo cuanto tenía y la compró”.45
Texto canónico concordado y autobiográfico
(Mt 13,47-50) TEMA-48🎧
TEMA-48 Parábola de la red.
—“Es también semejante el Reino de los cielos a una gran red, que,
echada en el mar, recoge peces de todo género; la cual, una vez repleta,
la sacan a la orilla, y allí sentados recogen los peces buenos en banastas
y arrojan a fuera los malos. Así será en la consumación del mundo:
saldrán los ángeles y separarán los malos de en medio de los justos, y

45 Si buscas a Cristo y lo encuentras, te cambia la vida para tu bien y el bien de los tuyos, porque
amarás a Cristo, amarás como Cristo y harás amar a Cristo. Él es el verdadero tesoro, la perla
preciosa que vale más que lo que más vale, vale más que la vida.
129
los arrojarán en el horno del fuego; allí será el llanto y el rechinar de los
dientes”.46
Texto canónico concordado y autobiográfico
(Mt 13,51-52) TEMA-49🎧
TEMA-49 Conclusión. El escriba instruido.
[San Mateo, solo él, nos enseña qué comparación hace Jesús con todo aquel que, conociendo la
escritura sagrada del pasado, procura adoctrinarse en esta nueva doctrina de Cristo, que viene a
ser la garantía de alcanzar el Reino de los cielos. Leemos]:
Por último, les pregunté:
—“¿Habéis entendido todas estas cosas?”
Me contestaron:
—“Sí”.
Les dije:
—“Por eso todo escriba adoctrinado en el Reino de los cielos es
semejante a un padre de familia que saca de su tesoro cosas nuevas y
viejas”.
Texto canónico concordado y autobiográfico
(Mt 8,23-27; Mc 4,35-41; Lc 8,22-25) TEMA-50🎧

TEMA-50 La tempestad calmada.


Aquel mismo día, venido el atardecer, les dije a mis discípulos:
—“Pasemos a la otra banda del lago”.
Dejamos a la muchedumbre y tal como estaba en la barca nos hicimos a la mar,
siguiéndonos también otras barcas. Mientras navegábamos sobrevino una gran
tempestad de viento que produjo una gran agitación en el mar, las olas se echaban
dentro de las barcas, de suerte que las olas cubrían las naves hasta el punto de
empezar a inundarse. Yo dormía profundamente sobre el cabezal de la popa y
llegándose mis discípulos, me despertaron diciendo:
—“¡Maestro, Maestro… ¿no se te da nada que nos vayamos a pique?!”
Díjeles:
—“¡¿Por qué estáis acobardados, hombres de poca fe?!”
Me levanté y hablando imperiosamente a los vientos y al mar dije:
—“¡Calla! ¡Enmudece!”
Amainó el viento y sobrevino gran bonanza y entonces les dije:

46 “…llanto y rechinar de dientes”. Esta frase la oiremos en boca de Jesucristo 7 veces en los
Evangelios. Seis veces en san Mateo y una vez en san Lucas. ¿Se entienden estas palabras?
130
—“¿Por qué sois tan cobardes? ¿Aún no tenéis fe?”47
Quedaron sobrecogidos de gran temor y unos a otros se decían despavoridos y
maravillados:
—“¿Quién, pues, será Este, que manda a los vientos y al mar, y los vientos y el
mar le obedecen?”
🔴COMENTARIO DEL INGENIERO🔴
Los Sinópticos nos vuelven a relatar un suceso extraordinario. Lo hacen con casi
las mismas palabras, sin embargo, como ahora veremos, hay matices que los
diferencian. La barca está a punto de zozobrar, de hundirse. Jesús, después de un
largo día de predicación, está profundamente dormido. Los discípulos respetan su
descanso, pero cuando ya, despavoridos, observan el agua entrar en la
embarcación, acuden, dando voces, al Maestro, al Señor.
San Mateo y san Lucas nos presentan a unos discípulos que, con el respeto
debido, imploran al Maestro. Sin embargo, san Marcos (San Pedro) nos presenta
las palabras con las que, probablemente, san Pedro, sin miramientos, asustado,
como diciendo: “Pero ¿cómo puedes dormir con esta galerna?”... y grita:
“¡Maestro, ¿no se te da nada que nos vayamos a pique?!”
El que vivió esta angustia, uno de los que estaban en la barca, san Pedro, quizás,
nos deja constancia, por san Marcos, de las palabras imperativas con las que
Jesús manda a la tempestad, que ha puesto en riesgo la vida de todos.
“¡Calla! ¡Enmudece!”
Y el mar y el viento silenciaron de manera súbita. Si solo hubiera leído los
Evangelios de san Mateo y san Lucas, ¿cómo podría conocer el matiz increpante
de las posibles palabras de san Pedro?, ¿cómo podría conocer las palabras con
las que Jesús ordenó a los elementos? La Concordancia autobiográfica ha
integrado, en su justo orden, el texto que describe, con mayor probabilidad, lo que
pudo ser. Así es como lo hemos leído más arriba.
Texto canónico concordado y autobiográfico
(Mt 8,28-34; Mc 5,1-20; Lc 8,26-39) TEMA-51🎧
TEMA-51 Los dos endemoniados gerasenos.
Abordamos a la otra banda del mar en la región de los Gerasenos, la cual está
frente a Galilea. Pisando tierra vinieron a mí dos endemoniados, que salían de los
sepulcros, bravíos por demás, hasta el punto de que nadie podía pasar por aquel
camino. Iban desnudos y habitaban en las cavernas sepulcrales. Ni con cadenas
pudieron ser sujetados, pues la forzaban y rompían los grillos.
Eran empujados por los demonios a los despoblados. Y continuamente, noche y
día, se estaban en los sepulcros y en los montes, dando gritos y cortándose con

47 ¿Qué nos falta para creer? ¿Quién es este Hombre?


131
piedras. Como me vieran desde lejos, corrieron y se postraron delante de mí, y a
grandes gritos decían:
—“¡¿Qué tienes que ver con nosotros, Jesús Hijo de Dios Altísimo?!” Te suplico,
te conjuro por Dios que no nos atormentes”.
Yo les decía:
—“Salid, espíritus inmundos, de estos hombres. ¿Cuál es vuestro
nombre?”
Me contestaban:
—“¡Legión es nuestro nombre, porque somos muchos!”
Y es que habían entrado muchos demonios en ellos. Suplicábanme con insistencia
que no los mandase fuera de aquella región, que no les mandase irse al abismo.
He aquí, que en la falda de un monte pacía una gran piara de cerdos. Y los
demonios me rogaban diciendo:
—“¡Si nos echas, mándanos a la piara de cerdos para que entremos en ellos!”
Y consintiendo les dije:
—“Id”.
Los espíritus inmundos salieron de los hombres y entraron en los cerdos y al
instante se lanzó toda la piara despeñadero abajo en el mar, como unos dos mil, y
se ahogaron. Los pastores que los apacentaban huyeron despavoridos y dieron la
noticia del hecho en la ciudad y por los campos y escuchada esta, los habitantes
de esta comarca vinieron al lugar de los hechos y llegándose a mí, hallaron
sentados a los hombres de quienes habían salido la legión de demonios, vestidos
y en su sano juicio: y les entró miedo, y me rogaban los gerasenos que me
ausentase de sus confines. Subí a la barca para volverme y uno de los
endemoniados me pedía y suplicaba poder estar conmigo, mas Yo le dije:
—“Vuelve a tu casa, a los tuyos, y entérales de cuanto el Señor ha hecho
contigo y cómo tuvo misericordia de ti”.
Se fue, y se puso a publicar por toda la ciudad y en la Decápolis cuanto Yo, Jesús,
había hecho con él, quedando todos maravillados.
🔴COMENTARIO DEL INGENIERO🔴
Seguimos la lectura a golpe de sobresalto. Los discípulos de Jesús, todavía no
repuestos de la zozobra nocturna en medio del mar, van a contemplar a su Maestro
enfrentándose a unos seres de ultratumba. Tenebroso misterio que estremece a
la razón. Son muchos seres de otro mundo los que habitan en el cuerpo y en el
alma de este hombre. Son muchos y hablan con una sola voz. Por lo menos mil
que no ocupan lugar y sin embargo son, uno a uno, diferentes entre ellos,
habitando en las entrañas de un ser humano, de un endemoniado. Esto está
escrito porque ha pasado, esto no es una pesadilla de un mal sueño, esto es un
hecho concreto consumado en el tiempo y en el espacio, un drama al que se
puede asistir en tiempo pasado.
132
Corre el segundo año de la vida pública de Jesucristo y sorprendentemente nos
encontramos con un estremecedor diálogo entre dos seres que parecen
conocerse, el Hijo de Dios y un espíritu inmundo que dice llamarse Legión, porque
es él y en él son, quizás, otros mil que habitan en el alma de un ser humano sin
ocupar espacio.
El Programa Concordante nos indicará que san Mateo habla de dos hombres
endemoniados que se llegan a Jesús, sin embargo, san Marcos y san Lucas nos
advierten de que solo fue un hombre. Especulando que de los dos hombres uno
solo fuera el que hablara, se entiende también que san Marcos y san Lucas
obviaran al que permaneció callado.
En cualquier caso, lo importante de este escalofriante drama es lo que se puede
deducir de esta conversación. El hombre endemoniado lleva la iniciativa y corre al
encuentro del que reconoce como el Hijo de Dios Altísimo, pero a la contemplación
del lector de este pasaje, además del hombre, entra en escena un espíritu inmundo
que resulta ser el que verdaderamente interpela a Jesucristo, es decir, el que se
hace notar tomando prestado las cuerdas vocales del hombre pasivo y sin
voluntad, para consumar el patético diálogo que nos ocupa.
El espíritu inmundo, vociferando, hace una pregunta que da que pensar: ¿Viniste
acá antes de tiempo a atormentarnos? ¿Qué quiso decir con esta interpelación?
El demonio sabe que Jesús es el Hijo de Dios, pero no distingue entre su venida a
este mundo haciéndose Hombre y la definitiva, al final de los tiempos, cuando el
mundo se acabe y vuelva de nuevo en la majestad de su gloria.
El espíritu diabólico se sabe, en su desesperación, mejor ubicado en el corazón de
un hombre que en el Averno donde ya no hay ser humano que perder. Se resiste
a abandonar a esta enloquecida alma, porque de volver a su lugar de origen solo
le espera la eternidad satánica que con mucho es más insufrible que esta maldita
existencia terrena. Si todavía no ha llegado el fin del mundo ¿por qué me envías
al abismo infinito?, pudiera haber reclamado el que en sí era, con otros, más de
dos mil espíritus abominables.
Contemplando la majestad de Jesucristo me vienen a la mente algunas de sus
palabras: “En verdad, en verdad os digo: Antes que Abrahán viniese a ser, yo
soy”. (Jn 8,58). “Mi reino no es de este mundo”. (Jn 18,36). En este pasaje,
asisto al sobrehumano encuentro entre dos seres antagónicos que no son de este
planeta y que además existen desde antes del tiempo, antes de que Abrahán
viniese a ser en este mundo.
Según la Fe que me asiste, lo que mi razón deduce es que Jesucristo Dios manda
con imperio divino a una criatura que más allá de la historia se reveló contra Él, el
Dios que precisamente le había creado. A la pregunta de Jesucristo Hombre
contesta afirmando que su nombre es Legión porque él no era solo, él era él y en
él otros más de dos mil hijos de Satanás que se resisten a salir de estos hombres
133
desdichados, unos hombres que, por su negligencia, se pusieron al alcance de
quienes ahora les poseían.
Cristo manda y Satanás obedece necesariamente. En última instancia el Señor
accede a la demanda de este tenebroso ser que abandona al hombre que
dominaba para entrar en los dos mil cerdos. La piara enloquecerá y terminará
precipitándose en el mar. Allí, ahogados, perecerán los puercos y desde allí, los
demonios retornarán al Averno que es el sitio que ellos mismos se escogieron para
siempre.
¿Verdad que esto no es una fábula o un ensueño?, ¿verdad que cree que esto ha
sucedido tal y como lo ha entendido? Solo me resta terminar esta reflexión con la
perplejidad que me produce escuchar a hombres y mujeres, dotados de
inteligencia y cultura suficientes, que no creen en estas cosas:
“Esto del Infierno y del demonio son imaginaciones de trasnochado pasado
cultural que no tiene vigencia en este siglo de la razón y la ciencia”.
Más o menos, así se expresan los que han exterminado su inocencia sin
posibilidad de recuperarla, los que no creen en unos seres vivos, tan vivos como
el incrédulo que, precisamente, los tiene dentro de sí, más o menos dormidos, a la
espera de la hora oportuna en la que podrá verles el rostro.
Maldita paradoja para el hombre que no cree. En el último tramo de su existencia
se percatará con meridiana claridad de su demonio, de ese espíritu infernal en el
que no creía, de ese infausto personaje que le acompañará al lugar de la eterna
pena donde no hay consuelo, a ese lugar en el que meditó con escepticismo
porque, engañándose a sí mismo, su “racional cultura” le corrompió para su
perpetua desgracia.
Texto canónico concordado y autobiográfico
(Mt 9,18-26; Mc 5,21-43; Lc 8,40-56) TEMA-52🎧
TEMA-52 La hemorroísa. Jairo.
Habiendo hecho la travesía y llegando a la ribera opuesta, me acogió la
muchedumbre que seguía aguardándome. En esto vino un hombre por nombre
Jairo, que era uno de los jefes de la sinagoga; el cual, viéndome, cayó a mis pies
y me rogó instantemente que entrase en su casa, pues tenía una hija única como
de doce años que se estaba muriendo. Decía:
—“¡Señor, mi hija está al cabo; ten a bien venir y poner las manos sobre ella, para
que se salve y viva!”
Levantándome le seguí, viniendo conmigo mis discípulos. Mientras íbamos, nos
seguía un gran gentío que me estrujaba. Entre la gente una mujer que padecía
flujo de sangre hacía doce años, que había sufrido mucho de parte de muchos
médicos y gastado en ellos su hacienda sin mejora alguna, antes bien había
empeorado, como hubiese oído lo que decían de mí, viniendo entre la gente y
acercándose por detrás tocó la franja de mi manto. Porque decía para sí:
134
—“Como yo toque siquiera sus vestidos, cobraré salud”.48
Al instante se le paró el flujo y se secó la fuente de su sangre, y sintió en su cuerpo
que estaba curada de su mal. Al punto, dándome cuenta que una virtud o corriente
había salido de mí, volviéndome en medio del gentío, dije:
—“¿Quién me ha tocado los vestidos?”
Como todos me lo negasen, díjome Pedro y los demás:
—“Maestro, ves el gentío que te está oprimiendo y estrujando, y dices: ¿Quién me
tocó?”
Le contesté:
—“Alguien me tocó pues de mí he sentido salir una energía”.
Miré en torno, cuando la mujer atemorizada y temblando, sabiendo lo que había
ocurrido con ella y que no había pasado inadvertida, postrándose ante mí, declaró
delante de todo el pueblo por qué motivo me había tocado y cómo
instantáneamente quedó sana. Mas Yo le dije:
—“Buen ánimo hija; tu fe te ha salvado; vete en paz y queda sana de tu
enfermedad”.
Todavía estaba hablando con ella cuando viene uno de la casa del jefe de la
sinagoga diciendo:
—“Tu hija ha muerto; ¿para qué molestar ya al Maestro?”
Habiendo entreoído lo que se hablaba, dije al jefe de la sinagoga:
—“No temas, cree no más, y será salva”.
No dejando que me siguiese nadie, sólo Pedro, Santiago y Juan, llegamos a casa
de Jairo y entramos juntos con el padre y la madre de la niña. Todos lloraban y
plañían, y al ver el alboroto y los grandes gritos que daban, dije:
—“¿Por qué os alborotáis y lloráis? No lloréis, que la niña no murió
sino duerme”.
Se burlaban de mí, ciertos de que había muerto. Les dije entonces:
—“Retiraos”.
Echados todos y despejada la turba, acompañado del padre y la madre de la niña
y de los que conmigo venían, entramos a donde la niña estaba. Tomé la mano de
la niña y alzando la voz dije:
—“¡Talitha kumi!” es decir: “¡Niña, te lo digo, levántate!”

48 La curó la virtud que salía del mismo Cristo, pero solo ella captó el poder de Aquel en el que
creyó sin ninguna duda. Su Fe consuma el milagro sin previa voluntad de Cristo. Esto da mucho
que pensar.
135
Tornó a ella el espíritu,49 y se levantó al instante y se puso a andar. Sus padres
quedaron asombrados, fuera de sí. Yo les mandé encarecidamente que nadie
supiese lo acaecido. Y por último mandé se le diera de comer a la niña. Sin
embargo, se extendió la fama del hecho por toda aquella tierra.
🔴COMENTARIO DEL INGENIERO🔴
Enganchados a la narración, con suma atención, seguimos leyendo el coherente
ajuste de los textos que nos presentan lo siguiente: Considero este drama de gran
importancia. Dividiré en dos partes el comentario que me sugiere lo que acabamos
de leer. El título es:
+LA FE INSEGURA DE HOMBRE. LA FE GRANDE DE MUJER.
DIOS A LA VISTA+
1ª PARTE (Reflexión exegética)
Para su conocimiento le expongo que, sea cual sea la lengua con el que se
redactan los Evangelios existe una proporción en la cantidad de palabras
empleadas. Como sabe, el Evangelio de san Marcos (San Pedro) es el más cortito,
¿Cuánto más cortito con respecto a los Sinópticos? Un 37% más breve que el de
san Mateo. Un 42% más breve que el de san Lucas.
Pues bien, en este pasaje quiso san Pedro, testigo directo, extenderse más porque
ambos sucesos le impresionaron vivamente. La concordancia evangélica mostrará
que, en este caso, san Pedro empleará un 181% más de palabras que empleara
san Mateo y un 35% más que empleara san Lucas.
La Fe de la Hemorroísa hace posible el milagro, que se consuma sin que en
principio fuera voluntad de Jesús. La Hemorroisa robó al Taumaturgo su
curación porque de Cristo salía una virtud que curaba a todo aquel que le tocaba
con Fe. El Señor percibe que una energía ha salido de su cuerpo y para maravilla
de san Pedro, que observa cómo la gente estruja a su Maestro, pregunta quién le
ha tocado. La mujer queda al descubierto y entre sollozos y temblando expone
públicamente su penosa enfermedad.
Los Sinópticos escriben lo que la mujer debió decir. Doce años padeciendo flujo
de sangre, gastó toda su hacienda en médicos y ninguno la curó, más bien
empeoró según manifiesta san Marcos, aunque san Lucas, que también es
médico, oculta el desacierto de sus colegas. Ya todo el mundo conoce a la
Hemorroísa y nosotros, hoy, sabemos que ella podría ser la Verónica, aquella
mujer que se atrevió a enjugar con un paño el rostro del Hijo de Dios, el rostro de

49 El alma de la niña no estaba ya en su cuerpo. Esto es morir. Volvió a ella al imperativo mandato
de Cristo. El alma de la niña estaba en otro lugar que no puedo entender como un espacio diferente
al que ocupamos en este mundo. Volvió a la niña sin recorrer espacio y sin consumir tiempo. La
niña sin espíritu estaba muerta, era un cadáver para amortajar. ¿Quién es Cristo?
136
un Hombre que quedó impreso en la blanca tela, cuando por la calle de la amargura
se dirigía a cumplir la Voluntad de su Padre.
San Pedro queda impresionado con este milagro y todavía embargado por la
emoción, escucha a alguien que asegura la muerte de la niña, la hija de Jairo, a la
cual iba a curar su Maestro. La situación se tensa, Jesús se dirige a Jairo
demandándole Fe. Acelera el paso. San Pedro, percibe que su corazón se
desboca cuando escucha los gritos que llegan de dentro de la casa donde yace la
niña muerta y sin perder detalle del rostro de su Señor, le escucha decir: “la niña
no murió, sino que duerme”.
Ni san Mateo ni san Lucas estuvieron dentro de la sala, escriben de referencia.
Tendida sobre el lecho, se veía el cadáver de una niña. Sólo san Pedro, testigo
directo, con Santiago y san Juan acompañan a los padres. Solo san Marcos (San
Pedro) nos dejará escrito las palabras que Jesús pronunció para resucitar a la hija
de Jairo, unas palabras que quedarán escritas en arameo para siempre: Talitha
kumi.
Para una razón cristiana, la muerte es la separación entre el cuerpo y el alma. En
aquel cuerpo ya no estaba el alma de la niña. Verdaderamente había muerto, sin
embargo, para Jesús, la niña estaba dormida.
Ahora, le voy a pedir que me acompañe al pasaje de la resurrección de Lázaro.
Cristo recibe aviso del inminente óbito de su amigo Lázaro, a no ser que Él, Dueño
de la vida y de la muerte, lo impida. El Hijo de Dios permaneció en el lugar del
aviso dos días más. Lázaro murió y Él lo sabía, sin embargo, dirigiéndose a sus
discípulos les dice:
“Lázaro, nuestro amigo, se ha dormido, pero voy a despertarle”.
¿Qué le parece? Para el Señor, esta niña y este amigo no estaban muertos sino
dormidos. No puedo pensar que Jesús hablara metafóricamente de la muerte tal y
como yo la entiendo. A los ojos de san Pedro, a los ojos de Marta y María, a mis
ojos y los suyos, lo que contemplamos son cuerpos inertes, muertos, camino de la
descomposición. Para Dios no es así, para Dios nuestra muerte es un dormir en
su Paz, si nos la hemos ganado, nadie está muerto para Él.
Como en la resurrección de Lázaro, aquí también, Jesús elevará la voz: “¡Niña, te
lo digo, levántate!” y entonces, dice san Lucas, el espíritu que antes de que Jesús
pronunciara estas palabras, no estaba en ella, volvió de un lugar indefinido, donde
no existe ni el espacio ni el tiempo, un lugar que nadie conoce cómo es. La hija de
Jairo se levantó al instante y el Señor mandó que le dieran de comer.
Nuestro amigo san Pedro guardaba estos recuerdos que dictó al evangelista san
Marcos y en este caso fue generoso y preciso en redactar las maravillas que había
vivido en ese día. A nosotros nos queda reflexionar. A Dios se le puede robar un
milagro. Para Dios nadie muere, todos estamos vivos, aunque nuestro cuerpo
desaparezca en el polvo. El alma de cada hombre y de cada mujer tiende hacia
otra patria que no es de este mundo. El espíritu, el yo que verdaderamente me
137
define no es de este cosmos, su último destino está en el seno infinito de un Padre
Infinito que ejerció sobre mí su Misericordia infinita.
2ª PARTE (Reflexión ascética)
Una niña judía, de doce años, en estado de agonía, hija única de un tal Jairo, uno
de los jefes de la sinagoga de un pueblo costero, nos reclama la atención. No
sabemos su nombre, ni tampoco el Evangelio nos dice nada de su madre, solo, en
este primer acto del drama, que ahora contemplamos, se nos muestra un padre
roto por la pena que inca sus rodillas a los pies de Jesús para implorarle que tenga
a bien acompañarle a su casa y ponga sus manos sobre su hija moribunda porque
si así lo hiciere su hija no moriría.
Esta es la fe de un judío, de un judío relevante, habitante de un lugar de cuyo
nombre no se nos dice nada. Cree en el Taumaturgo, pero con algunas
limitaciones. Jesús podrá curar a su hija, pero sólo si pone sus manos sobre ella y
por eso le urge pues su hija está para morir y si muere ya no se podrá hacer nada.
Jesús ha captado, mejor que nosotros, la vacilante fe de quien le demanda el
milagro. En su mente, como en la nuestra, se representa otra escena similar con
otro personaje de otro lugar, quizás, cercano a este, también ribereño, el centurión
de Cafarnaúm, un gentil, un no judío, que le sorprendería y nos sorprendería a
todas las generaciones que habrán de venir con un acto de fe impresionante:
“Señor, no soy digno de que entres en mi casa, mas di una sola palabra y mi
muchacho quedará sano”. (Mt 8,8)
Estos dos hombres invocan a la Voluntad del Taumaturgo. El judío ya tiene
preconcebido como se hará el milagro, dentro de unos límites que él ya ha
marcado. El gentil, el no judío, invoca al Corazón de su Oyente, invoca a su
querer y no a su poder, porque de este no le cabe duda, no delibera hasta dónde
puede llegar, cree con absoluta certeza que Jesús, si quiere, hará el milagro con
solo quererlo, esté donde esté físicamente.
Jesús se acomoda a la fe del padre de la niña. Dios concede según la fe con que
se le pide, aunque siempre da más de lo que se le pide. Este hombre pidió dos al
que le podía dar doscientos mil si así lo hubiera pedido.
Antes de llegar a la casa de Jairo debemos contemplar otra dramática escena.
Otra mujer de protagonista, una mujer de notable posición que ha gastado su
fortuna para curarse, de sus permanentes hemorragias menstruales, sin
conseguirlo. La fe de esta mujer es inmensamente más grande que la de Jairo.
Atención, porque esta hija de Dios va a ser causa de que se consume un milagro
de Cristo sin previo asentimiento de su Corazón humano. En el Evangelio no se
verá otro milagro semejante. Estrujado por la multitud, percibió que alguien le
tocó de diferente forma.
Experimentó salir de Él una virtud de la cual alguna persona se benefició. Jesús
se detiene y pregunta, para sorpresa de sus discípulos, quien le había tocado.
Como Hombre, escruta con su mirada para descubrir la persona que le ha robado
138
un milagro. Otra vez, asistimos a una situación comprometida de una mujer en
público. En el Evangelio, las mayores muestras de humildad se dan en la mujer.
Ésta, postrándose a los pies de Cristo, declara su vergonzosa, para aquella
sociedad, enfermedad, y así mismo, expone entre sollozos cómo ha sido curada.
Mi querida lectora, mi querido lector, la meditada lectura del Evangelio nos
remueve a cada página leída, en permanente estupor reflexiono los hechos que
se describen y no agoto la capacidad de sorprenderme. La curiosidad de Cristo
como Hombre queda satisfecha, ya tiene a sus pies la mujer que solo le ha tocado
la orla de su vestido.
Como Hombre, le pasa igual que a mí, se sorprende de la Fe de esta hija de Dios,
pero al seguir leyendo escucho, como escucharon todos, sus consoladoras
palabras: “Buen ánimo, hija; tu Fe te ha salvado…” y aquí me vuelvo a
sorprender porque no volveré a encontrar en todo el Evangelio la palabra “hija” en
boca de Cristo dirigida directamente a su interlocutora.
¿Por qué Cristo llama “hija” a una mujer, supuestamente, de más edad que Él?
¿Estamos ante una frase hecha o tiene todo su sentido? Se acaba de producir un
milagro, un hecho que suspende las leyes de la naturaleza, se ha consumado, de
manera fulminante, la curación de una enfermedad padecida durante largos años
en virtud de una Fe inmensa que pone al descubierto la Misericordia divina.
En este misterioso acto parece como si hubiera actuado la Voluntad divina más
que la voluntad humana de Jesucristo y a renglón seguido de escuchar sus
palabras: “¿Quién me ha tocado los vestidos?”, como Hombre, se escucha las
palabras de Cristo como Dios: “Buen ánimo, hija; tu Fe te ha salvado”, con lo
cual, esta expresión: “hija”, hay que entenderla con plenitud de significado, la
ha pronunciado el Creador del Universo, el Autor de la vida que, desde ya,
contempla la salvación eterna de esta hija, una mujer que algo de su divinidad le
ha reconocido, le ha hurtado.
Dice el Evangelio que todavía estaba hablando Jesús cuando se llega a Jairo
alguno de sus subordinados que le dice: “Tu hija ha muerto; ¿para qué molestar
ya al Maestro?”. Con este “prodigio” de mano izquierda, este amigo de Jairo, le
termina de partir el corazón. Para los dos ya no hay nada que hacer, la niña ha
muerto, Jesús ya no podrá hacer nada más.
Estas palabras llegan a los oídos de Dios, a los oídos del Hombre que acaba de
consumar un acto divino y vuelto a Jairo le dice: “No temas, cree no más, y será
salva”. Jairo tiene el alma aturdida, su corazón de padre salta de la desolación a
la esperanza sin tiempo para asimilar y reflexionar sobre las palabras que casi
simultáneamente escucha de su amigo y de Jesús.
Solo tiene que creer más de lo que hasta ahora ha creído y desconcertado, sigue
al Maestro hasta donde está la niña. Allí los esperan la madre, desconsolada, y un
alboroto de llantos y grandes alaridos porque la niña ha muerto. La emoción de
Jairo es indescriptible, abrazado a su mujer y sin poder sostener las lágrimas
139
escucha decir al Maestro: “…No lloréis, que la niña no murió sino duerme”. Se
burlaban de Él. Jesús manda despejar el lugar y queda solo con los padres de la
niña y con sus discípulos preferidos: san Pedro, Santiago y san Juan.
Entran todos a la sala donde está el cadáver de la niña y Jesús cogiéndola de la
mano pronuncia: “Talitha Kumi” que traducido significa: “Niña, te lo digo,
levántate”. Nos han quedado estas palabras en arameo, la lengua con la que
Cristo se expresaba humanamente, unas palabras que en su boca y al mandato
de su Voluntad hicieron posible que el espíritu de la niña tornara a su cuerpo. La
hija de Jairo se levantó, para estupor de los presentes.
Texto canónico concordado y autobiográfico
(Mt 9,27-34) TEMA-53🎧
TEMA-53 Curo a dos ciegos y un endemoniado mudo.
[Seguimos en la cronología de san Mateo. Solo él nos presenta este milagro]:
Al poco de partir de allí, me seguían dos ciegos, que a gritos decían:
—“¡Compadécete de nosotros, Hijo de David!”
Llegado a la casa, se me presentaron los ciegos y les dije:
—“¿Creéis vosotros que puedo hacer eso?”.
Me contestaron:
—“Sí, Señor”.
—“Según vuestra fe, hágase así con vosotros”.50
Y se les abrieron los ojos; mas Yo les dije tajantemente:
—“Mirad que nadie lo sepa”.
Mas ellos, en saliendo de allí, esparcieron la fama de mi Nombre por toda aquella
tierra. No bien habían salido los ciegos, cuando me presentaron un hombre mudo
endemoniado. Y habiendo sido lanzado el demonio, habló el mudo. Y se
maravillaban las gentes diciendo:
—“¡Nunca jamás se vio tal en Israel!”
Pero los fariseos decían:
—“Si lanza los demonios, es en virtud del Príncipe de los demonios”.

50 Para Dios todo es posible y para quien cree en Él también todo es posible. El milagro se
consumará en función de la Fe con la que lo pidamos. Si mi Fe es contundente y firme tengo a mi
disposición la Omnipotencia divina. Dios a disposición de mi Fe y voluntad. ¿Se entiende?
140
Texto canónico concordado y autobiográfico
(Mt 13,53-58; Mc 6,1-6; Lc 4,16-30) TEMA-54🎧
TEMA-54 Enseñanza y rechazo en Nazaret, mi pueblo.
Al cabo de unos días salí de allí y me fui a Nazaret, mi patria, donde me había
criado, acompañándome mis discípulos. Venido el día de sábado, entré según mi
costumbre en la sinagoga y fui invitado a leer. Me fue entregado el libro del profeta
Isaías, y abriéndolo hallé el lugar en que está escrito:
“El Espíritu del Señor sobre mí: por lo cual me ungió, me envió para
evangelizar a los pobres, para sanar a los contritos de corazón, para anunciar
a los cautivos remisión y a los ciegos vista, para dar libertad a los oprimidos,
para proclamar un año de gracia del Señor y un día de justa recompensa”.
Y habiendo enrollado el volumen, lo entregué al ministro y me senté. Los ojos de
todos en la sinagoga estaban clavados en mí. Y comencé a decirles:
—“Hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír”.
Todos daban testimonio a mi favor y se maravillaban de las palabras de gracia que
salían de mis labios; y los más, al oírme, se asombraban, diciendo:
—“¿De dónde a este estas cosas? Y ¿qué sabiduría es ésta que le ha sido dada,
y tales milagros obrados por sus manos? ¿No es este el carpintero, el hijo de José
el carpintero? ¿No se llama su Madre María, y sus hermanos Santiago, José,
Simón y Judas? ¿Y no se hallan sus hermanas aquí entre nosotros? ¿No están
todos entre nosotros? ¿De dónde, pues, a este todas estas cosas?”
Se escandalizaban de mí; mas Yo les dije:
—“Indudablemente me aplicaréis este proverbio: “Médico cúrate a ti
mismo”. Cuantas cosas hemos oído hechas en Cafarnaúm, hazlas
también aquí en tu patria. En verdad os digo que ningún profeta es
aceptado en su patria, en su casa y entre sus parientes. En verdad os
digo, muchas viudas había por los días de Elías en Israel, cuando se
cerró el cielo por tres años y seis meses, con que vino grande hambre
sobre toda la tierra, y a ninguna de ellas fue enviado Elías sino a
Sarepta, ciudad de Sidonia, a una mujer viuda. Y muchos leprosos
había en Israel al tiempo de Eliseo profeta, y ninguno de ellos fue
curado sino Naamán el sirio”.
Se llenaron de cólera todos en la sinagoga al oír estas cosas. Y levantándose me
llevaron fuera de la ciudad, hasta la cima del monte sobre el cual estaba edificada,
con intento de despeñarme; mas Yo, pasando por en medio de ellos me fui. No
obré muchos milagros a causa de su incredulidad, salvo algunos enfermos que
curaron al imponerles las manos. Quedé maravillado de su incredulidad.

141
🔴COMENTARIO DEL INGENIERO🔴
Quizás sea la mujer, desde su perspectiva de madre, quien, leyendo entre líneas,
encuentre a María entre los asistentes a esta sinagoga. Así es, leyendo
entrelineas, me ha parecido oír un quejido de Madre. He tratado de encontrarme
con el rostro de esta Mujer y entre el bullicio de la sinagoga, finalmente, me he
tropezado con una mirada infinita de pena. Si continúa leyendo sabrá, enseguida,
de quien le estoy hablando:
+UNA ESPADA TE TRASPASARÁ EL ALMA+
Quiso Dios que viniera a ser en este mundo la criatura más perfecta, bella y
hermosa que salió de sus manos. Quiso Dios que fuera Mujer, que fuera Madre
y Virgen, precisamente, la Madre de su Hijo Único, Jesucristo. Quiso Dios,
también, anunciar a esta Madre que una espada traspasaría su alma. Oiré estas
palabras en boca del anciano Simeón, pero casi pasa desapercibido el instante en
el que esta espada comienza a calar su helada hoja en el alma de la Madre de las
madres. ¿Cuándo advierte la Virgen María que esta espada inicia su cometido?
Otra vez quedo sorprendido de la lógica evangélica, la lógica de Dios que,
evidentemente, no es la de este pobre hombre que trata de hacerse entender.
Jesús visita su pueblo, Nazareth, cuando su fama es patente. El día de sábado, se
llega a la Sinagoga que está a rebosar. Allí están sus vecinos de toda la vida, sus
amigos, sus conocidos, sus familiares y como es natural también está su Madre
que, con cierta tensión, no perdería detalle de los acontecimientos que se van a
consumar.
Al hacer uso del Programa Concordante, observo que los Apóstoles san Mateo y
san Pedro (San Marcos escribe su Evangelio al dictado de san Pedro), quizá
testigos directos de este pasaje, lo redactan como de pasada, dejándose en el
tintero el fundamento interpretativo de este hecho magistralmente redactado por
san Lucas, el Evangelista que escribe según otros le informan. San Lucas
empleará un 197% más de palabras que san Mateo y un 129% más que san
Marcos para transcribir lo que ha oído. Alguien, que vivió al detalle e intensamente
los incidentes dentro y fuera de la Sinagoga, pudo informar a san Lucas.
San Mateo y san Marcos obvian lo más importante, sin embargo, san Lucas
escribe lo que atentamente ha escuchado de boca de una persona que padeció la
zozobra, el bochorno y la angustia de una dramática situación que se presentó
inesperadamente en la Sinagoga. A poco que reflexionemos, podemos suponer
que esa persona no fue otra que la Madre de este Nazareno, inexplicablemente,
rechazado por su pueblo.
Por san Mateo y san Marcos (San Pedro), sabremos los nombres de los hermanos
de Jesús: Santiago, José, Simón y Judas, también sabemos que este término de
“hermano” se corresponde con el vocabulario hebreo que fija para los primos y
parientes más cercanos la misma denominación: “hermano” o “hermana”.
142
Sabemos que Jesús es Hijo Único del Padre e Hijo Único de María. También, san
Mateo y san Marcos, nos aseguran que Jesús tuvo hermanas de cuyos nombres,
lamentablemente, no nos dicen nada, son, quizás, las hijas de los hermanos de
José, el marido de la Virgen.
Cuando fijamos la atención en la redacción de san Mateo y san Pedro (San
Marcos), supuestamente, testigos directos de estos hechos, observamos que los
paisanos de Jesús se preguntan: ¿De dónde a este tal sabiduría y milagros? ¿No
es este el Hijo de María? Si reparamos en las palabras de san Lucas vemos que
con delicado respeto se hace referencia a José más que a María. Dirá san Lucas:
¿No es este el Hijo de José? La gente en la Sinagoga, al hacer esta pregunta,
ponen en sus bocas los nombres de José y de María, pero en san Lucas, como si
la persona que le informa quisiera manifestar su deferencia por José, solo se
reseña este nombre: José. Ni san Mateo ni san Marcos exponen la solemnidad
con que san Lucas desarrolla los hechos tal y como fueron según, a mi juicio, le
expuso la Virgen María.
“Hoy se ha cumplido esta escritura que acabáis de oír”.
San Lucas hará mención de Elías, de la viuda de Sarepta, de Eliseo, de Naamán
el siro y con esto nos descubre la verdad histórica del Antiguo Testamento,
que se interpretaba hace dos mil años como ahora lo interpretamos. En el
evangelista médico leemos:
Y se llenaron de cólera todos en la sinagoga al oír estas cosas. Y levantándose le
arrojaron fuera de la ciudad y le llevaron hasta la cima del monte sobre el cual
estaba edificada su ciudad, con el intento de despeñarle. (Lc 4, 28-29)
Queda patente que aquel evento parecía que iba a terminar mal. Los paisanos de
Jesús tratan de matarle. Esto es lo que sorprende, que sus propios conocidos le
pretendan dar muerte por tan poca cosa y también sorprende que ni san Mateo ni
san Marcos hayan hecho mención de este desagradable incidente que
misteriosamente no acaba en tragedia y así lo expresa san Lucas con estas
palabras:
Mas Él, habiendo pasado por en medio de ellos, iba su camino. (Lc 4, 30)
De todo esto me quedo con una reflexión que me produce pena y tristeza. El
Evangelio me lo presenta veladamente a mi consideración, no me lo dice, pero lo
puedo suponer. Creo entender, con verdadero acierto, que a la Madre de este
Nazareno se le anudó el Corazón por la inmensa contrariedad y pena que le
provocó la violenta actitud con la que sus conocidos pretendían zaherir, golpear e
incluso herir de muerte a su Hijo.
Es la primera vez que María percibe, contundentemente, que una espada
traspasará su alma, es la primera vez que vive, con amargura en sus entrañas, el
adelanto de lo que será el último destino de su Jesús: morir, cruentamente y con
infamia, colgado de un palo a la vista de muchos.
143
Jesús, se marchará de su pueblo, maravillado por la incredulidad y el
ensañamiento de su gente hacia su Persona, pero en Nazareth permanece su
Madre, la Virgen María, que solita irá barruntando lo que supone la Redención.
Aquellos conocidos, a partir de ahora, la mirarán con animadversión. Para esta
Madre del Redentor ha comenzado la agonía de su Calvario que termina, de
aquí a no mucho tiempo, cuando de la Cruz le descuelguen al Hijo de su alma para
ponerlo en sus brazos, muerto de estremecedora muerte.
Texto canónico concordado y autobiográfico
(Mt 9,35-38; Mt 10,5-42; Mt 11,1; Mc 6,7-13; Lc 9,1-6) TEMA-55🎧
TEMA-55 Predicación de la Buena Nueva.
Recorría las ciudades y aldeas todas, enseñando en sus sinagogas y predicando
el Evangelio del Reino y curando toda enfermedad y dolencia. Viendo a las turbas
se me enternecían las entrañas para con ellos, pues andaban deshechos y
echados por los suelos, como ovejas que no tienen pastor. Entonces dije a mis
discípulos:
—“La mies es mucha, mas los obreros, pocos; rogad, pues, al Señor de
la mies que despache obreros a su mies”.51
Llamando a mí a los Doce, les di poder y autoridad sobre todos los demonios para
lanzarlos y para curar toda enfermedad y dolencia, enviándolos de dos en dos a
predicar el Reino de Dios y sanar los enfermos, dándole las instrucciones
siguientes:
—“No vayáis camino de los gentiles ni entréis en ciudad de
samaritanos, id más bien a las ovejas descarriadas de la casa de Israel.
Y al ir, predicad diciendo:
“Está cerca el Reino de los cielos”.
Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, lanzad
demonios; de balde lo recibisteis, de balde dadlo. No os procuréis oro,
ni plata, ni calderilla en vuestras fajas, ni zurrón para el camino, ni dos
túnicas, ni dos zapatos, sino sandalias, y un bastón si queréis: porque
digno es el obrero de su mantenimiento. Y en la ciudad o aldea en la
que entréis, averiguad quién haya en ella digno, y quedaos allí hasta
que partáis. Y al entrar en la casa, saludadla; y si la casa fuere digna,
venga vuestra paz sobre ella, mas si no fuere digna, tórnese a vosotros
vuestra paz.
Y si alguno no os recibiere ni escuchare vuestras palabras, saliéndoos
afuera de aquella casa o ciudad, sacudid el polvo de vuestros pies. En

51 Hoy, más que nunca, se hace necesario pedir al Señor de la mies que mande buenos obreros
a su mies. Dios es el Dueño del hombre y no lo salvará sino con otro hombre. Dios se dará a
conocer solo por la palabra del hombre, por sus obras.
144
verdad os digo, se usará menos rigor con la tierra de Sodoma y Gomorra
el día del juicio que con aquella ciudad. Mirad, Yo os envío como ovejas
en medio de lobos; sed, pues, prudentes como las serpientes y sencillos
como las palomas.
Recataos de los hombres, porque os entregarán a los sanhedrines y en
sus sinagogas os azotarán; seréis llevados por mi causa a los
gobernadores y reyes, para que sirva de testimonio a ellos y a los
gentiles. Y cuando os entregaren, no os preocupéis de cómo o qué
habéis de hablar; que no seréis vosotros los que hablaréis, sino el
Espíritu de vuestro Padre quien hablará por vosotros.
Entregará el hermano al hermano a la muerte, y el padre al hijo y se
alzarán los hijos contra los padres y los harán morir. Y seréis
aborrecidos de todos a causa de mi Nombre; mas el que permanezca
firme hasta el fin, este será salvo. Y cuando os persigan en esta ciudad,
huid a la otra; porque de verdad os digo, no acabaréis con las ciudades
de Israel hasta que venga el Hijo del hombre.
No es un discípulo más que el maestro ni un esclavo más que su amo;
bastante es para el discípulo ser como su maestro, y para el esclavo ser
como su amo. Si al Señor de casa llamaron Belzebú, ¿cuánto más a los
de su casa? Así que no les cobréis miedo, pues no hay nada encubierto
que no se descubra ni nada escondido que no se dé a conocer. Lo que
os digo en la oscuridad, decidlo a la luz del día, y lo que escucháis al
oído, pregonadlo desde las azoteas.
Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero el alma no la pueden matar;
antes temed al que puede arruinar alma y cuerpo en la gehena. ¿No se
venden acaso dos gorriones por un sueldo? Y ninguno de ellos caerá en
tierra sin disposición de vuestro Padre. Y de vosotros, hasta los cabellos
de vuestra cabeza están todos contados. No temáis, pues; más que
muchos gorriones valéis vosotros.
Todo aquel, pues, que se declare por mí ante los hombres, también Yo
me declararé por él ante mi Padre, que está en los cielos; mas quien me
niegue a mí ante los hombres, también Yo le negaré a él ante mi Padre,
que está en los cielos.
No imaginéis que vine a poner paz sobre la tierra; no vine a poner paz,
sino espada. Porque vine a separar al hombre contra su padre, y a la
hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; y los enemigos del
hombre serán los de su casa. Quien ama al padre o a la madre más que
a mí; y quien ama al hijo o a la hija más que a mí, no es digno de mí; y
quien no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí.
Quien halla su vida la perderá; y quien pierde su vida por mi causa, la
hallará. Quien os recibe a vosotros, a mí me recibe; y quien me recibe
a mí, recibe al que me envió. Quien recibe a un profeta a título de
145
profeta, obtendrá recompensa de profeta; y quien recibe a un justo a
título de justo, obtendrá recompensa de justo. Y quien diere de beber
un vaso tan sólo de agua fría a uno de estos pequeñuelos a título de
discípulos, en verdad os digo que no se perderá su recompensa”.
Cuando acabé de dar estas instrucciones a mis Doce, pasé de allí a otra parte para
enseñar y predicar por aquellas ciudades. Y mis Apóstoles, saliendo, recorrían
aldea por aldea, evangelizando y exhortando a que hicieran penitencia; y lanzaban
muchos demonios, y ungían con óleo a muchos enfermos y los curaban.
🔴COMENTARIO DEL INGENIERO🔴
El peso del texto es de san Mateo. San Marcos y san Lucas aportarán pequeños
detalles. San Marcos nos dirá que Jesús los envió de dos en dos. Hoy, como ayer,
comprometerse con Jesucristo, su palabra y su Iglesia, lleva aparejado la
adversidad, la incomprensión y en muchos casos el odio de tus semejantes,
incluso de los más cercanos. Así como suena. Sin embargo, para el que ama, el
Amor no tiene precio. La palabra "cruz" aparecerá 17 veces en los Evangelios.
Texto canónico concordado y autobiográfico
(Mt 14,1-12; Mc 6,14-29; Lc 9,7-9) TEMA-56🎧
TEMA-56 Llega hasta Herodes la fama de mi Nombre. Martirio de
Juan Bautista.
Llegó a los oídos de Herodes el tetrarca lo que se decía de mí porque mi Nombre
se hizo muy notorio y dijo a sus criados:
—“Este es Juan el Bautista el que yo decapité; ha resucitado de entre los muertos,
y por eso las potencias actúan en él”.
Andaba Herodes desorientado, ya que algunos le decían que Juan había
resucitado de entre los muertos; otros que Elías había aparecido; otros que había
resucitado algún profeta de los antiguos. Pero Herodes decía:
—“A Juan yo lo decapité; ¿Quién es Este, de quien oigo decir tales cosas?”
Y buscaba manera de verme. En efecto, el mismo Herodes había enviado a
prender a Juan y le había puesto en cadenas en la prisión con motivo de Herodías,
la mujer de Filipo, su hermano, pues se había casado con ella. Porque Juan decía
a Herodes:
—“No te es permitido tener la mujer de tu hermano”.
Herodías se la guardaba y quería matarle, y no podía; porque Herodes, aunque
quería matarle, tuvo miedo del pueblo, pues le tenía como profeta.
Herodes miraba con respeto a Juan, sabiendo que era hombre justo y santo, y le
protegía, y con lo que oía andaba muy perplejo, y le escuchaba con gusto. Llegó
un día oportuno, cuando Herodes con ocasión de su cumpleaños dio un banquete
a sus magnates, a los tribunos y a los primates de Galilea.
Entró la hija de la misma Herodías y danzó y agradó a Herodes y a los comensales.
146
Y el rey dijo a la muchacha:
—“Te lo juro, pídeme lo que quieras y te lo daré. Cualquier cosa que me pidieres
te la daré, hasta la mitad de mi reino”.
La muchacha salió y dijo a su madre:
—“¿Qué debo pedir?”
Ella dijo:
—“La cabeza de Juan el Bautista”.
Entrando apresuradamente hizo su petición al rey, diciendo:
—“Quiero que ahora mismo me des sobre una bandeja la cabeza de Juan el
Bautista”.
Herodes quedó muy entristecido, pero en atención al juramento y a los
comensales, no quiso desairarla. Y al punto despachó a un satélite y mandó traer
la cabeza de Juan. Decapitó a Juan en la cárcel y trajo su cabeza sobre una
bandeja y la dio a la muchacha y ésta se la dio a su madre. Enterados los discípulos
de Juan, vinieron y se llevaron el cadáver de su maestro y le dieron sepultura.
Después vinieron a mí y me lo notificaron.
🔴COMENTARIO DEL INGENIERO🔴
San Mateo, pero sobre todo san Marcos llevan el peso narrativo del martirio de san
Juan Bautista. Ambos debieron recibir información de algún hombre o mujer que
asistió al banquete. También pudieron ser enterados por el personal sirviente de
la casa de Herodes. ¿Se acuerda de Juana, la mujer de Cusa, administrador de
Herodes? Por san Mateo sabremos que después de la muerte de Juan, sus
discípulos, vinieron a enterar a Jesús. San Marcos, nos pone en antecedentes del
respeto y cierto aprecio de Herodes por Juan. Dramatiza con más detalle la
escena.
No conocemos el nombre de la bailarina, la hija de Herodías, esta jovencita que al
oír la oferta del padrastro y después a su envenenada madre, pide con diabólico
desparpajo, nada menos que la decapitación del Bautista. Pidió que le trajeran la
cabeza de san Juan en una bandeja. Quizá no podamos imaginar la profunda
náusea que le produjo una cabeza humana, decapitada y desencajada,
chorreando sangre sobre el metal que la portaba. No lo olvidaría jamás. No me
equivoco si aseguro que esta imagen la persigue, eternamente, como una horrible
y desesperante pesadilla.
El Evangelio, con frecuencia, me presenta diferentes mujeres, que intervienen en
este Sagrado Drama, mostrando una personalidad inequívoca, que revela la
catadura moral que les asiste. Ahora, que ya hemos sido testigos del nefando
corazón de una madre y una hija, acompáñeme, si quiere, en el siguiente
COMENTARIO que titulo:
147
+MUJER HEROICA, MUJER PERVERSA+
En una mujer se puede dar el acto heroico más grande que pueda concebirse. Su
valor supera la actitud del varón ante acontecimientos que pongan en riesgo la
vida. La mujer durante el embarazo y sobre todo en el parto, pone todos sus
órganos vitales al límite de sus posibilidades funcionales, un fallo en cualquiera de
ellos supone la muerte fulminante, se juega la vida o por lo menos la salud, su
integridad física y algunas veces psíquica. ¿Qué hombre estaría dispuesto a pasar
por este trance?
La Historia Sagrada nos muestra mujeres que con su valor salvaron pueblos
enteros. A la hora de la verdad, el Evangelio nos presenta a tres mujeres con el
mismo nombre, María, la de Nazaret, la de Magdala, la de Cleofás, al pie de un
madero en forma de Cruz donde se ha ajusticiado a un Hombre con el que le dan
patética muerte. Con ellas se encuentra un joven varón, san Juan. ¿Dónde están
los hombres maduros en quienes, supuestamente, se da la heroicidad del valiente?
Un ser con semejante inteligencia a la del sujeto humano, que observara desde
otro mundo el comportamiento de la mujer y del hombre, quedaría admirado ante
el amor inconmensurable que una madre es capaz de ejercer sobre la hija o el hijo
de sus entrañas, al nuevo ser a quien transmite su propia vida poniendo en
juego todas sus facultades, poniendo en juego la vida misma con la que ella
existe. Pero también, este hipotético visitante de otro mundo quedará estupefacto
de la suprema maldad que puede generarse en un corazón femenino.
Con perplejidad indefinida constataría que, precisamente, en la mujer se da el más
alto grado de perversidad que pueda darse en la raza humana. La voluntad de una
mujer al servicio de Satanás lleva a cabo actos de tal magnitud diabólica que se
escapan a la interpretación de la inteligencia de varón. La mujer está sometida a
la tentación del demonio desde el principio de su existir en este mundo y a través
de ella y por ella el hombre también se ha visto en trance de cometer
insospechadas barbaridades de las que nadie está exento de consumar. Al
hombre, Satanás le puede tentar de manera directa, pero en algunos casos, se
vale de la mujer, que ya tiene poseída, para conseguir, si puede, la perdición de
un hijo de Dios.
Herodías es el prototipo de mujer en la que se manifiesta meridianamente la
decrepitud de un corazón femenino emponzoñado, de un espíritu maléfico al
servicio eficaz del Padre de la mentira, al servicio del mismo Lucifer que la domina
y la inspira en la ejecución de sus perversos actos. Con endemoniada
premeditación y alevosía va rumiando la oportunidad de acabar con la vida del
“profeta más grande nacido de mujer”.
El día ha llegado, es el cumpleaños de Herodes. El hombre, con el que convive en
adulterio, denunciado públicamente por su despreciado delator, Juan Bautista, va
a dar una fiesta. Conociendo el depravado corazón de Herodes, adorna a su hija
para presentarla con estudiada sensualidad a los ojos podridos del rey y sus
148
invitados. La maquinación satánica de esta madre sin escrúpulos da el resultado
esperado y por fin se consuma su venganza ilimitada, el más grande nacido de
mujer es decapitado por la maldita voluntad de otra mujer.
Texto canónico concordado y autobiográfico
(Mt 14,13-14; Mc 6,30-34; Lc 9,10-11; Jn 6,1) TEMA-57🎧
TEMA-57 Mis Apóstoles vuelven de su predicación.
[Con este apartado, en el que intervienen los cuatro evangelistas, la Concordancia nos encamina
hacia el milagro impresionante de la multiplicación de los panes y peces. Leemos]:
Recibiendo estas noticias comenzaron a llegar mis Apóstoles de predicar la Buena
Nueva y juntándose conmigo me refirieron todo cuanto habían hecho y cuanto
habían enseñado. Y les dije:
—“Venid vosotros solos aparte a un lugar solitario y tomad un poco de
reposo”.
Porque eran muchos los que iban y venían, y ni siquiera para comer teníamos
tiempo desocupado. Y nos fuimos en la barca a un lugar retirado, a solas, junto a
una ciudad llamada Betsaida, a la otra banda del mar de Galilea o de Tiberiades.
Viéndonos la muchedumbre y enterados a dónde íbamos nos siguieron a pie desde
todas las ciudades y llegaron antes que nosotros.
La muchedumbre me seguía porque veían los prodigios que obraba en los
enfermos. Al desembarcar vi el gentío y subí al monte acompañado por mis
discípulos. Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Alzando los ojos vi que
se llegaban a mí una gran muchedumbre, y me compadecí entrañablemente de
ellos enterneciéndoseme el Corazón porque andaban como ovejas que no
tienen pastor. Los acogí y les hablaba y enseñaba largamente sobre el Reino de
Dios, y a los que tenían necesidad de curación los curé.52
Texto canónico concordado y autobiográfico

(Mt 14,15-23; Mc 6,35-46; Lc 9,12-17; Jn 6,2-15) TEMA-58🎧


TEMA-58 Primera multiplicación de los panes.
[Siguen los cuatro evangelistas interviniendo. Un poco más adelante, después del texto evangélico
concordado, haré un largo COMENTARIO sobre la vinculación que debemos hacer de dos milagros
importantes de Jesucristo. Leemos]:
El día empezó a declinar; venido el atardecer y siendo ya muy avanzada la hora,
llegáronse a mí los Doce y me dijeron:
—“El lugar es solitario y la hora ya muy avanzada: despídelos, para que yendo a
los cortijos y aldeas del contorno puedan albergarse y comprarse algo de comer”.
Respondiéndoles les dije:

52 Entrañable Corazón de Cristo ¡Cuánto mereces ser amado!


149
—“No tienen necesidad de marcharse; dadle vosotros de comer”.
Me dijeron:
—“¿Habremos de ir a comprar panes por doscientos denarios y les daremos de
comer?”
Dirigiéndome a Felipe, le pregunté para probarle, pues bien sabía Yo lo que iba a
hacer:
—“¿De dónde vamos a comprar panes para que coman estos?”
Respondió Felipe:
—“Con doscientos denarios no tienen suficientes panes para que cada uno tome
un bocado”.
Dije entonces a mis discípulos:
—“¿Cuántos panes tenéis? Id a verlo”.
Lo averiguaron y díjome Andrés, el hermano de Simón Pedro:
—“Hay aquí un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos: pero
eso, ¿qué es para tantos? Si no vamos nosotros a comprar comida para todo este
gentío…”
Les dije:
—“Traédmelos acá. Haced que los hombres se coloquen en el suelo”.
Así lo hicieron. Había mucha hierba en aquel lugar. Y se recostaron distribuidos en
cuadros por grupos de cincuenta y de ciento. Eran los hombres, sin contar las
mujeres y los niños, como unos cinco mil.53
Tomé los cinco panes y los dos peces y alzando los ojos al cielo recité la bendición
y los bendije y partiéndolos los fui dando a mis discípulos54 que a su vez lo servían
a la gente que estaban recostados. También los dos peces se dieron a cuantos
querían. Y comieron todos y quedaron saciados.
Cuando hubieron quedado satisfechos les dije a mis discípulos:
—“Recoged los pedazos sobrantes para que nada se pierda”.
Recogiéronlos, pues, llenando doce canastas con los pedazos de los cinco panes
y dos peces que sobraron a los que habían comido. Los hombres, pues, al ver55 el
prodigio que obré, decían:
—“¡Este es verdaderamente el Profeta que ha de venir al mundo!”
Conociendo sus intenciones de arrebatarme para hacerme Rey, obligué
inmediatamente y con apremio56 a mis discípulos para que se subieran a la barca
y se me adelantasen con rumbo a la ribera opuesta hacia Betsaida, en tanto que

53 Probablemente estamos ante una multitud que puede oscilar entre 10 y 15 mil personas.
54 Debieron de multiplicarse los panes en las mismas manos de los discípulos
55 Verían en las manos de los discípulos de Jesús los trozos de pan y pescado multiplicarse.
56 Costó separarse de la multitud. Sus ideales eran terrenos, no conocían a su Maestro.
150
Yo despedía a la gente. Calmada la muchedumbre y despedida, me retiré Yo solo
al monte para orar. Y entrada la noche seguía Yo solo allí, orando.57
🔴COMENTARIO DEL INGENIERO🔴
“Este es el Misterio de nuestra Fe”. Así termina la Consagración en la Misa. Y
ahora, este ingeniero pretende razonar esta Fe con las mismas herramientas
deductivas que ha empleado en el ejercicio de su profesión. Lea el título y continúe
si le interesa:
+VINCULACIÓN RAZONADA DE DOS DE LOS MILAGROS MÁS
IMPORTANTES DE JESUCRISTO+
Al buscar la palabra “mujer”, el Programa Concordante me encaminó hacia este
milagro que es el único, en todo el Evangelio, en cuyo relato intervienen los
cuatro evangelistas y cada cual lo hace según su personal interpretación de un
mismo hecho sobrenatural.
Al hilo de la palabra “mujer”, me he fijado en algunos detalles que revelan datos
con los que enjuiciar el supuesto trato, de la sociedad de aquel tiempo, con la mujer
de aquel tiempo. Veamos los versículos de este pasaje donde de manera explícita
e implícita se hace mención de ella:
Mt 14,21 Y los que habían comido eran como cinco mil hombres, sin contar
mujeres y niños.
San Mateo es un discípulo que ha visto con sus propios ojos el milagro que relata.
Su Evangelio va dirigido, fundamentalmente, al lector judío en general, al posible
converso judío a quien trata de demostrar que Jesucristo es el Mesías. El
destinatario principal de su mensaje es un hombre de raza judía, educado en una
sociedad no propicia a entender que una hija de Dios es tan dueña del Corazón
de su Padre como lo pueda ser el hombre más hombre por ser hombre.
Mi querido san Mateo, ¿qué pretendes que se interprete cuando no tienes en
cuenta el nº de mujeres que comieron, como los varones, de este pan, que
milagrosamente se multiplicaba en las benditas manos de Cristo? Solo tú, en dos
ocasiones, nos informas del nº de varones, 5.000 en esta 1ª multiplicación y 4.000
en la 2ª multiplicación, que se hartaron de comer el pan y el pescado, haciendo la
observación de que no se tuvo en consideración el nº de mujeres. ¿Eran más o
menos que los hombres? Pues yo creo, mi buen amigo san Mateo, que esta
puntualización hay que entenderla en función de la forma de ser de tus incipientes
lectores más que en relación a la forma de ser de tu persona, porque de tu
integridad y bien hacer nos has dejado como muestra tu Evangelio, una Joya que
brilla para siempre como una Luz que lleva Vida en Sí misma. Solo un hombre de
Dios, un hombre noble, puede ser el autor de semejante Escrito.

57 ¿Recuerda la oferta del del Tentador?: “Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan
en panes
151
Lc 9,14 Porque eran como unos cinco mil hombres. Y dijo a sus discípulos:
Hacedlos recostar por ranchos como de cincuenta cada uno.
San Lucas, el evangelista de la mujer, no hará de ella expresa referencia en este
pasaje. En su descripción, obvia elegantemente, el muy respetable nº de mujeres
que también se beneficiarían del milagro de Cristo. Este gentil médico no fue
discípulo que conviviera con Cristo, no le conoció personalmente, sin embargo,
redactó su Evangelio recibiendo información de primera mano de aquellas mujeres
que fueron testigos oculares de la vida de Cristo. La primera Mujer, de la que san
Lucas recibió información, fue la Virgen María. Mi buen amigo san Lucas es un
hombre, de notable cultura y amable trato, que empleó la cortesía y el respeto a la
mujer, como no se podía esperar menos de un caballero que escribió el Evangelio
de la Misericordia.
Mc 6,44 Y eran los que habían comido los panes cinco mil hombres.
Sabemos que san Marcos escribe su Evangelio al dictado de san Pedro. La
idiosincrasia de san Pedro se manifiesta por la manera contundente con la que
relata lo que vieron sus ojos, lo que sus oídos oyeron y lo que tocaron sus manos.
Observe cómo los anteriores evangelistas dan, aproximado, el nº de cinco mil los
hombres que presenciaron el milagro de Jesucristo. Observe, así mismo, como
san Pedro no da opción a la aproximación, fueron cinco mil hombres, ni uno más,
ni uno menos. “Dime como escribes y te diré como eres”. Esto bien se puede
aplicar al Evangelio de san Marcos y si damos por hecho que el espíritu de san
Pedro está patente en esta sintetizada Escritura, comprenderemos que jamás se
ha descrito, con tanta realidad imperativa, hechos de semejante trascendencia
divina y con menos palabras. San Pedro, con respecto a la referencia de la mujer
en este pasaje evangélico, está en la misma línea de san Mateo. Escribe para una
sociedad de su tiempo no propicia a hacer intervenir a la mujer en los asuntos
públicos que supusiesen debate en la interpretación de las ideas con las que se
pretendía ganar la mente y el corazón de tus interlocutores.
En Roma habían senadores y no “senadoras”, en Israel habían doctores de la Ley
y no “doctoras” de la Ley, habían fariseos y no “fariseas”.
Jn 6,10 Dijo Jesús: Haced que los hombres se coloquen en el suelo. Había
mucha hierba en aquel lugar. Se colocaron, pues, los varones, en número
como unos cinco mil.
A la vista de este versículo de san Juan y puesto que estamos contemplando el
mismo suceso redactado por otros tres evangelistas, al comparar los datos
llegamos a las siguientes conclusiones:
1. San Juan tampoco hace mención al importante nº de mujeres y niños que allí
estaban.
2. Jesús manda que los varones se coloquen en el suelo en grupos separados
de 50.
3. Con 50 varones por grupo tendríamos 100 grupos.
152
4. Por lo que se aprecia en san Marcos también se formaron grupos de 100 que,
probablemente, serían de mujeres y niños exclusivamente.
5. Los varones estaban en una zona y separadas, en otra zona, las mujeres y
niños.
6. Probablemente, contando con las mujeres y los niños, los grupos de 50 y de
100 personas que se formaron, separados entre sí, para poder circular entre
ellos, ocuparían una superficie superior a los ~200.000 M2, es decir la
superficie de 20 campos de fútbol.
7. En la distribución de estos panes y peces es posible que intervinieran más de
150 discípulos de Cristo.
8. Ante estas deducciones, razonadas desde la perspectiva de un técnico, nos
surgen las siguientes preguntas:
9. ¿Por qué el Señor quiso los grupos, con solo varones, separados de los
grupos con solo mujeres y niños?
10. Dice el Evangelio que el día comenzó a declinar, estamos hacia la mitad de
la tarde. Antes de que la noche se cerrara y viniera la oscuridad consecuente,
¿cómo pudo distribuirse, en tan corto tiempo, comida para tantas personas?
11. Un experto en acústica se preguntaría cómo fue posible que la voz de Cristo
llegara a los oídos de un gentío, probablemente, superior a las diez mil
personas contando con las mujeres y los niños. ¿Cómo puede oírse la voz de
un Hombre, sin megafonía, que habla, sin gritar, a una multitud semejante,
esparcida por una superficie de ~20 hectáreas?
A la primera pregunta se puede responder con la sencillez del que sabe que Dios
conoce el corazón del hombre y el corazón de la mujer. El Señor interviene con
prudencia divina, con la prudencia de un Padre que conoce perfectamente a sus
hijos y a sus hijas.
A la segunda pregunta se contesta con el sentido común y a la vista de lo que se
lee entre líneas, puede confirmarse que en las manos de Cristo se multiplicaban
los panes y los peces, pero también se multiplicaban en las manos de sus
discípulos que los repartían por los grupos de varones, de mujeres y niños.
A la tercera pregunta se contesta con la Fe. Solo a Dios se le puede atribuir
semejante poder para hacer posible que su palabra llegue, al oído humano, nítida
y perfectamente entendible sin necesidad ni de la técnica, ni de la ciencia. Cristo
habló a sus oyentes con palabras de Hombre y Omnipotencia divina. En este
acontecimiento histórico, realmente sucedido en nuestro tiempo y en nuestro
espacio, se han dado un conjunto de hechos inexplicables para la razón.
Poner en duda la divinidad de este Hombre, Jesucristo, después de haber asistido
a tan sorprendente relato, es comparable con el ciego que lo es por voluntad
propia, porque no quiere ver lo que puede ver si quisiera. Si esto es un hecho
históricamente constatable, ¿por qué no lo cree el pueblo judío de hoy? Llevamos
2.000 años leyendo el siguiente versículo de san Juan: Jn 1,11 Vino a lo que era
suyo, y los suyos no le recibieron.
153
Ya hemos llegado al final del 2º año de la vida pública. Estamos, todavía, bajo el
influjo de unos hechos sobre los cuales nunca habíamos reflexionado. El Programa
Concordante muestra los matices diferentes con los que se ha redactado un
inaudito milagro por cuatro hombres distintos y con personalidades distintas.
Como veremos en el TEMA 60 (aconsejo la lectura de este Tema antes de seguir
leyendo lo que sigue a continuación), solo san Juan nos mantendrá la atención
sobre lo que, estupefactos, hemos contemplado con nuestros ojos del alma. Ahora
el Águila de Patmos nos lleva a la sinagoga de Cafarnaúm para oír palabras
inauditas en boca de un Hombre, el mismo Hombre que acaba de consumar un
portentoso milagro. ¿Qué le oiremos decir? Pues le oiremos decir cosas como
estas: “he bajado del cielo…”; “el que cree en mí tiene vida eterna…”; “lo resucitaré
en el último día…”.
De estas afirmaciones los oyentes se escandalizan con: “he bajado del cielo…” y
murmurando manifiestan conocerle a Él, a su padre José y a su Madre María.
¿Cómo podemos creer que viene de otro mundo, que ha bajado del cielo, si ha
crecido con nosotros en nuestro mismo pueblo? Sin perder detalle, fijamos la
mirada en Jesús que todavía eleva más el tono de su discurso y entre otras cosas
dice: “nadie ha visto al Padre…”; “solo Yo, que vengo de parte de Él, soy el Único
que ha visto al Padre…”.
No puedo dejar de asombrarme con las inusitadas manifestaciones que oigo de
este Hombre, por tanto, prolongo mi atención, y la de quien me está leyendo,
oyendo cosas como estas: “Yo soy el Pan de la vida que baja del cielo…”; “el que
coma de este Pan vivirá para siempre…”; “este Pan es mi Carne…”.
No puedo entender de diferente manera a como entendieron los que escucharon
en la sinagoga. Este Hombre está ofreciendo su Carne para que yo la coma,
aún más, me ofrece su sangre para que, también yo la beba. Si esto hago,
Jesucristo permanecerá en mí y yo en Él, viviré de Él, me promete la vida
eterna y la resurrección en el último día. Por último, como colofón a su discurso,
Jesús me asegura que las palabras que me ha hablado son Espíritu y Vida.
La misma multitud que pretendía hacerlo Rey, al oír estas palabras, lo abandona.
Jesús solo se queda con los Doce y en este momento también se queda solo con
nosotros. A dos mil años vista de estas palabras, yo ya entiendo, cuando como el
Pan y bebo el Vino del Sacrificio Eucarístico, que estoy comiendo y bebiendo la
Carne y la Sangre de mi Señor. Las palabras del Amado tienen sentido real y literal.
Jesús me da a comer su verdadera Carne y a beber su verdadera Sangre, lo hace
de la forma en la que yo puedo gustarle, con sabor a pan y sabor a vino, pero con
la seguridad incuestionable de que gusto su Carne de Hombre y su Sangre
de Hombre y esto es así porque toda la Persona de mi Señor está viva, como
vivo yo, en el Pan y el Vino que se consagra en la Misa.
El Jesús, que hace dos mil años, ofrecía su Carne y su Sangre para que fuera
comida y bebida por aquellos que le escuchaban, es el mismo, repito, el mismo
154
que se deja caer en mi boca cuando el sacerdote pone en mi lengua o en mi mano
la hostia consagrada. Aquellos hombres contemplándole con sus ojos y oyéndole
con sus oídos no le creyeron y le abandonaron. Nosotros, no le vemos ni le oímos
y sin embargo lo reconocemos tal y como es en ese trocito de Pan que, cuando
podemos, cada día, procuramos gustar y asimilar en lo más noble e íntimo de
nuestro espíritu.
Ahora que me he quedado a solas con Cristo, no puedo evitar repasar lo que he
visto y lo que he oído. He visto las manos de un Hombre en las que se multiplicaban
los panes y los peces por miles. He visto comer hasta saciarse a cinco mil hombres
y a un número indeterminado de mujeres y niños, en conjunto una multitud cercana
a las diez o quince mil personas esparcidas en grupos sobre una superficie de
quizá 200.000 M2. He contemplado que esta comida llegaba a las manos de miles
de comensales en brevísimo tiempo. He deducido que de manera inexplicable la
voz de este Hombre era escuchada por todos, con independencia de la distancia
del oyente. He oído a este Hombre decir que viene del cielo, que solo Él ha visto
al Padre Dios, que es el Pan de la vida, que el que cree en Él no conocerá la
muerte eternamente, será resucitado en el último día.
A este mismo Hombre le escucho, atónito, ofrecer su Carne y su Sangre para que
sea manjar del cielo, comida y bebida del que crea en Él, porque si así los
hacemos viviremos de Él y para siempre. He visto como a pesar del gran
milagro vivido por la multitud, ésta no da crédito a sus palabras y lo abandona.
En este momento, en el que se mezclan en mi alma la Fe, del que cree y quiere
creer, con el pragmatismo de una razón acostumbrada al razonamiento técnico
como ejercicio de la profesión, trato de justificar a la inteligencia la viabilidad
complementaria entre dos hechos históricos incuestionables, la multiplicación por
miles de cinco panes y dos peces y unas afirmaciones realizadas por el mismo
Hombre, que asumidas en su sentido literal me caen fuera de la lógica.
Con solo el simple uso de la razón me ocurre como a sus oyentes: no lo
comprendo. Sin embargo, en virtud del inmenso atractivo que este Joven genera
en mi alma, mi voluntad apela a la Fe con la que me llego a este Hombre, que por
la multitud ha sido abandonado, para decirle:
“Te he visto y te he oído, dime cómo y cuándo me das a comer y beber la
Carne y la Sangre que me ofreces, dime de qué modo te he de comer y beber
porque estoy determinado a comerte y beberte, aunque no conciba de qué
forma lo he de hacer”.
La respuesta no se ha hecho esperar, he buscado en el Programa Concordante la
frase: “mi cuerpo” y la he encontrado 5 veces, 3 de ellas recogen la frase en el
momento solemne de la institución de la Eucaristía. San Mateo, san Marcos y san
Lucas manifiestan lo mismo cuando Cristo toma un trozo de pan y lo ofrece a sus
discípulos diciendo:
“Tomad, comed: este es mi cuerpo”.
155
Con la atención que le escuché en la sinagoga de Cafarnaúm, le escucho en el
Cenáculo. En ambas ocasiones, la solemnidad con las que fueron dichas no me
deja opción a interpretarlas en sentido metafórico. Con la voz grave y el gesto
serio, Cristo pronuncia estas palabras para que el oyente las interprete en su
sentido estrictamente literal y al asumirlas tal y como suenan, ante mis ojos tengo
un trozo de Pan que me viene ofrecido de la mano de un Hombre que me asegura
que este Pan es su Carne y que este Vino es su Sangre.
Pero para que esto sea cierto ha debido ocurrir algo extraordinario que no he
detectado con mis sentidos. Se ha producido un hecho misterioso que se define
como Transubstanciación, en virtud del cual el pan y el vino, que como tales
reconozco con mis sentidos, se han transformado, de manera irreversible, en la
real y verdadera Persona de Cristo, es decir, veo, palpo y gusto al Hijo de Dios
oculto bajo las especies de pan y vino, pero verdaderamente presente.
Tiene que ser verdad que este Hombre es el Pan que me ofrece, la Sangre que
me ofrece, solo así puedo entender lo que hasta ahora no había entendido: que yo
me lo pueda comer y beber en el modo y forma, con la que se hace posible, según
mi naturaleza humana.
” …dime de qué modo te he de comer y beber porque estoy determinado a comerte
y beberte, aunque no conciba de qué forma lo he de hacer”.
A este requerimiento del que pretende consumar el acto de comer a su
Interlocutor, sin saber cómo será posible, manteniendo la compostura intelectual,
en virtud del ilimitado crédito que me da la Persona de quien me está ofreciendo
comer su Carne y su Sangre, quedo a la espera, sin más elucubraciones, de que
mi Autobiografiado, Cristo, dé el siguiente paso.
Todas mis facultades están al límite de sus posibilidades y con suprema atención
observo al Hombre, que en tantas ocasiones ha suspendido las leyes de la
naturaleza, que fija sus bellísimos ojos en los míos, que toma un trozo de pan, que
alarga su mano y me lo ofrece pronunciando estas palabras: “…toma y come,
porque este es mi Cuerpo”.
Evidentemente, yo no esperaba que este Hombre se desprendiera a jirones de su
carne humana para dármela a comer o se abriera las venas para darme a beber
su sangre. He tomado el trozo de Pan que el Señor me ha dado, miro al Pan y lo
miro a Él que me está confirmando que le tengo en mis manos. Mis sentidos no
me han detectado nada extraordinario y sin embargo se ha consumado un hecho
sobrenatural sin precedentes, en virtud del cual la Persona que me da el Pan
y el Pan mismo son la misma cosa.
Y esto es así porque así me lo asegura el Hombre en quien es imposible que haya
engaño y que me engañe, el Hombre a quien las potencias de mi alma le dan más
crédito que a la meridiana evidencia de mis sentidos, porque para mí, este Hombre,
es mi único Dios, el Ser Fontal por el que he venido a ser en este mundo en el que
vivo, me muevo y existo, la única razón de mi existencia, mi último y eterno destino.
¡Esta es mi Fe, la Fe de la Iglesia Católica!
156
Texto canónico concordado y autobiográfico
(Mt 14,24-36; Mc 6,47-56; Jn 6,16-21) TEMA-59🎧
TEMA-59 Camino sobre el mar y calmo la tempestad.
Mis discípulos, ya en el mar, dirigieron su barca hacia Cafarnaúm cuando comenzó
a soplar un gran viento y la mar se iba encrespando. La barca estaba ya en medio
del mar, azotado por las olas, porque el viento era contrario. Hacia la cuarta vigilia
de la noche, cuando hubieron avanzado como unos veinticinco o treinta estadios
los vi jadeando en bogar y vine hacia ellos caminando sobre el mar,58 y como me
vieran que me acercaba a la barca, se azoraron, y decían:
—“¡Es un fantasma!”
Perdieron la serenidad y comenzaron a gritar de miedo. Mas Yo les hablé
enseguida:
—“¡Tened buen ánimo; soy Yo; no tengáis miedo!”59
Respondiendo Pedro, dijo:
—“¡Señor, si eres Tú, mándame ir a Ti sobre las aguas!”
Le dije:
—“Ven”.
Bajó Pedro de la barca y comenzó a caminar sobre las aguas para venir hacia mí.
Ya cerca, sintiendo el viento recio, le entró miedo y comenzó a zambullirse
gritando:
—“¡Señor, sálvame!”60
Y al punto extendí la mano y asiendo de él le dije:
—“Hombre de poca fe, ¿por qué titubeaste?”
Subimos a la barca y amainó el viento. Y los que estaban en la barca se postraron61
delante de mí diciendo:
—“¡Verdaderamente, eres el Hijo de Dios!”
Quedaron desmesuradamente atónitos, mirándose unos a otros y con el corazón
entupido pues no se habían dado cuenta cabal de lo acaecido con los panes. En
breve se halló la barca junto a la tierra que íbamos, y apenas salidos de ella
algunos me reconocieron y dando aviso y recorriendo aquella comarca
comenzaron a trasladar en camillas a todos los que se hallaban mal allí donde Yo

58 Estoy perplejo, tanto como el corazón azorado de estos hombres que han visto a un Hombre
que multiplica en sus manos el pan y el pescado para una multitud y ahora lo ven, atónitos, caminar
sobre el mar. ¿Quién es Jesús?
59 Dos cosas me pide Cristo: “buen ánimo”, “no tengas miedo”. Caminar sin temor, pase lo que
pase.
60 La reflexión de estos hechos hace que también a mí me lleven a decir: ¡Señor, sálvame!
61 Al emplear la razón llego a la misma conclusión: “¡Verdaderamente, eres el Hijo de Dios!”
157
estaba. Y donde quiera que entraba, en las aldeas o en las ciudades, o en los
cortijos, ponían los enfermos en las plazas y me rogaban les dejase siquiera tocar
la franja de mi manto; y cuantos me tocaron cobraron salud.
🔴COMENTARIO DEL INGENIERO🔴
Me sorprendo con lo que acabo de leer. Mientras escribo este razonamiento de lo
que me ha dicho lo leído, puedo, simultáneamente, ver la Hoja de cálculo Excel
que activa el Programa Concordante y observar que no es san Marcos, es decir,
san Pedro, quien me pone en antecedentes de lo que a él mismo le ocurrió esa
noche en la que todos creen ver un fantasma cuando divisan a Jesús andar sobre
las aguas. ¿Por qué san Pedro no puso a san Marcos en conocimiento de que él
también caminó sobre el mar embravecido, que sintió miedo y estuvo a punto de
ahogarse? ¿Por qué no mandó escribir que su Maestro lo cogió de la mano cuando
ya se hundía?
No cabe duda de que la lógica de Dios no es la lógica del ingeniero que suscribe.
No comprendo el silencio de san Pedro y doy gracias a san Mateo, porque él solo,
me ha dado a conocer este misterioso lance de san Pedro y Jesús caminando
sobre las olas del mar. A pesar de todo, hay detalles de los cuales solo le pudo
informar el propio san Pedro. San Mateo, finalmente, me ha dado a conocer la
manifestación de adoración con el que estos hombres, con el corazón en la
garganta y la mente aturdida, creen que su Maestro es el Hijo de Dios. Temblando,
se postran a sus pies y gritan:
“¡Verdaderamente, eres el Hijo de Dios!”
Texto canónico concordado y autobiográfico
(Jn 6,22-72) TEMA-60🎧
TEMA-60 Yo soy el Pan de la vida.
La muchedumbre que estaba al otro lado del mar echó de ver que no había allí
otra lancha, sino una, y que Yo no había entrado en la barca junto con mis
discípulos, sino que ellos se habían marchado solos. Cuando vio, pues, la turba
que ni Yo ni mis discípulos estábamos allí subieron a las lanchas y se dirigieron a
Cafarnaúm en mi busca, y encontrándome me dijeron:
—“Maestro, ¿cuándo has venido acá?”
Les respondí diciendo:
—“En verdad, en verdad os digo: me buscáis, no porque visteis señales
maravillosas, sino porque comisteis de los panes y os hartasteis.
Trabajad no por el manjar que perece, sino por el que dura hasta la vida
eterna, el que os da el Hijo del hombre; porque a Este, el Padre, Dios
mismo, acreditó con su sello”.
—“¿Qué hemos de hacer para obrar las obras de Dios?”
158
—“Esta es la obra de Dios: que creáis en Aquel a quien Él envió”.62
—“¿Qué señal, pues, haces tú para que lo veamos y creamos en ti? ¿Cuál es tu
obra? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, según que está escrito:
“Pan venido del cielo les dio a comer”.
—“En verdad, en verdad os digo: no fue Moisés quien os dio el pan
bajado del cielo, sino mi Padre es quien os da el Pan verdadero, que
viene del cielo; porque el Pan de Dios es el que desciende del cielo y da
vida al mundo”.
—“Señor, danos siempre ese pan”.
—“Yo soy el Pan de la vida; el que viene a mí no padecerá hambre y el
que cree en mí no padecerá sed jamás. Pero ya os dije que me habéis
visto y no creéis. Todo lo que me da el Padre vendrá a mí, y al que
viniere a mí no le echaré fuera; pues he bajado del cielo no para hacer
mi propia voluntad, sino la voluntad del que me envió. Y esta es la
voluntad del que me envió: que de todo lo que me dio no pierda nada,
sino que lo resucite en el último día. Porque esta es la voluntad de mi
Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en Él, tenga vida eterna y lo
resucite Yo en el último día”.
Murmuraban, pues, los judíos de mí, porque había dicho: “Yo soy el Pan bajado
del cielo”, y decían:
—“¿No es este Jesús, el hijo de José, cuyo padre y cuya Madre nosotros
conocemos? ¿Cómo dice ahora: “He bajado del cielo”?”
Les respondí diciendo:
—“No murmuréis entre vosotros. Nadie puede venir a mí si no le
trajere el Padre, que me envió; y Yo le resucitaré en el último día. Está
escrito en los Profetas:
“Y serán todos enseñados por Dios”.
Todo el que oye al Padre y recibe sus enseñanzas, viene a mí. No que
al Padre le haya visto alguien; sólo el que viene de parte de Dios, Ése
es el que ha visto al Padre. En verdad, en verdad os digo: el que cree
tiene vida eterna. Yo soy el Pan de la vida. Vuestros padres en el desierto
comieron el maná, y murieron; este es el Pan que baja del cielo, para
quien comiere de él no muera.

62 Les está demandando, por lo que han visto, que crean en Él y esto supone que acepten su
divinidad
159
Yo soy el Pan viviente, el que del cielo ha bajado;63 quien comiere de
este Pan vivirá eternamente, y el Pan que Yo daré es mi carne por la
vida del mundo”.
Disentían entre sí los judíos, diciendo:
—“¿Cómo puede Este darnos a comer su carne?”64
Les dije:
—“En verdad, en verdad os digo: si no comiereis la carne del Hijo del
hombre y bebiereis su sangre no tendréis vida en vosotros. El que come
mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna y Yo le resucitaré en el
último día. Porque mi carne es verdadero manjar y mi sangre es
verdadera bebida.65 El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí
permanece y Yo en él. Como es Fuente de Vida el Padre, que me envió,
y Yo vivo del Padre, así quien me come a mí, también él vivirá de mí.66
Este es el Pan que bajó del cielo: no como el que comieron vuestros
padres y murieron: el que come este Pan vivirá eternamente”.
Esto dije en Cafarnaúm, enseñando en la sinagoga. Muchos, pues, de mis
discípulos, que lo oyeron dijeron:
—“Duro es este lenguaje. ¿Quién sufre el oírlo?”
Conociendo por mí mismo que mis discípulos, murmuraban de esto les dije:
—“¿Esto os escandaliza? ¿Qué, si viereis al Hijo del hombre subir a
donde estaba primero? El Espíritu es el que vivifica; la carne de nada
aprovecha. Las palabras que Yo os he hablado son Espíritu y son Vida.
Pero es que hay algunos de entre vosotros que no creen”.

63 No lo entienden, pero nosotros si lo entendemos a dos mil años vista de estos hechos. Y ¿qué
hemos visto hasta ahora? Pues hemos contemplado a un Hombre que, entre otros actos
inexplicables, convierte el agua en vino, que cura a un leproso en el acto, a dos paralíticos, resucita
a un joven en Naím y a una niña de doce años, al imperio de su voz calma la tempestad, expulsa
de dos hombres una legión de demonios, con solo tocar su vestido una mujer recobra la salud,
devuelve la vista a dos ciegos con fe, en sus manos se multiplican los panes y los peces hasta
saciar más de diez mil personas, camina sobre el mar. Este Hombre dice haber bajado del cielo,
que su Padre lo ha enviado y que este Padre no es ni más ni menos que Dios. ¡Este Hombre es
el Hijo de Dios!
64 Entendieron bien los que oían. Cristo está ofreciendo comer su carne
65 Insiste Cristo en que hemos de comer su carne y beber su sangre para vivir la eternidad. Mi
razón no podría entender que Cristo se arrancara trozos de su carne y me los diera a comer. Así,
más o menos, lo concibieron en su inteligencia los que oyéndole no le creyeron. Pero Cristo no
insulta a la inteligencia del hombre y si Él dice dar su carne para la vida del mundo así hay que
entenderlo, porque le avala su divinidad y nuestra Fe. Más tarde veremos que estas palabras se
harán realidad en la Última Cena se consumará el milagro del Amor en virtud del cual este Dios y
Hombre hará posible que, a su mandato, el Pan que consagra y da a comer a sus Apóstoles sea
ni más ni menos que Él mismo, con su carne, con su sangre, con su alma y su divinidad.
66 Los acontecimientos se precipitan empezamos a entender que las palabras de Cristo son
Espíritu y Vida. Creo en este Hombre, es mi Dios y vivo en y de este Hombre que es mi Dios.
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Ya sabía Yo desde el principio quienes eran los que no creían y quién era el que
me había de entregar. Les dije:
—“Por esto os he dicho que nadie puede venir a mí, si no le fuere
concedido por mi Padre”.
Desde este momento, muchos de mis discípulos se volvieron atrás, y ya no
andaban en mi compañía. Dije, pues, a los Doce:
—“¿También vosotros queréis marcharos?”
Mas, Simón Pedro respondió:
—“Señor, ¿a quién iremos? Tú t