UNIDAD 9: EL APARATO REPRODUCTOR
1 Introducción --------------------------------------------------------------------------- 2
2 Sistema reproductor masculino ------------------------------------------------------ 2
2.1 Testículos -------------------------------------------------------------------------- 4
2.2 Espermiogénesis ------------------------------------------------------------------ 5
2.3 Conductos genitales y glándulas anexas: recorrido de los espermatozoides
y formación del semen ----------------------------------------------------------------- 7
2.4 Pene ------------------------------------------------------------------------------- 9
2.5 Emisión y eyaculación ---------------------------------------------------------- 10
2.6 Regulación hormonal del sistema reproductor masculino ------------------- 10
3 Sistema reproductor femenino ------------------------------------------------------ 11
3.1 Genitales externos femeninos -------------------------------------------------- 11
3.2 Genitales internos femeninos --------------------------------------------------- 13
3.3 Ciclo menstrual ------------------------------------------------------------------ 15
3.4 Ciclo endometrial --------------------------------------------------------------- 18
3.5 Regulación hormonal del sistema reproductor femenino -------------------- 19
3.6 Regulación hormonal del ciclo menstrual ------------------------------------- 19
4 Fecundación ------------------------------------------------------------------------- 20
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1 INTRODUCCIÓN
Las características biológicas correspondientes a cada sexo se instauran
en tres etapas diferentes a lo largo de la vida.
En primer lugar se establece el sexo cromosómico, cuando en la fecundación
se forman los cigotos XX (femenina) o XY (masculina).
En segundo lugar, durante el desarrollo embrionario, se adquieren los
caracteres sexuales primarios. Esto es, las primitivas estructuras reproductoras,
que hasta la 6ª semana del desarrollo son prácticamente idénticas en varones
y mujeres, comienzan su diferenciación, dando lugar a la formación de
testículos u ovarios y sus respectivos anexos.
El tercer hito se ubica en la pubertad. En esta etapa, bajo el influjo hormonal,
ocurren importantes cambios, externos e internos, que conducen a la
madurez sexual.
Por un lado, se produce la aparición de los caracteres sexuales secundarios.
Se entiende por tales a todos aquellos caracteres que permiten diferenciar
externamente al varón de la mujer adultos. Por ejemplo, la distribución del
vello y de la grasa corporal, las proporciones corporales, el desarrollo de la
masa muscular, el crecimiento y desarrollo de los genitales externos, el tono
de voz.
Por otro lado, en la pubertad culmina el desarrollo del sistema reproductor y
éste adquiere su pleno funcionamiento, marcado por el inicio de la fertilidad.
2 SISTEMA REPRODUCTOR MASCULINO
2
El sistema reproductor masculino consta de los siguientes órganos:
• Gónadas u órganos sexuales primarios: son los testículos. Sus funciones consisten
en la producción de gametos masculinas (espermatogénesis) y la secreción de
hormonas sexuales masculinas.
• Conductos genitales: incluyen al epidídimo, al conducto deferente, al conducto
eyaculador y a la uretra. Se encargan del transporte del semen al exterior.
• Glándulas anexas: próstata, vesículas seminales y glándulas bulbouretrales o de
Cowper. Secretan los componentes del semen.
• Pene: es el órgano copulador.
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2.1 Testículos
Los testículos están ubicados fuera de la cavidad abdominal, dentro de un
sistema de cubiertas concéntricas que se designan en conjunto con el nombre
de bolsas. Las paredes de las bolsas constan de una capa externa, la piel o escroto.
Los testículos descienden hasta las bolsas desde la cavidad abdominal en el
último trimestre del embarazo, atravesando las paredes del abdomen por el canal
inguinal.
Su posición en las bolsas permite que tengan una temperatura 2 - 3 ° C menor que
la temperatura corporal interna, lo cual es necesario para la producción de los
espermatozoides.
En el interior de los testículos se encuentran los túbulos seminíferos, donde se
forman los espermatozoides a partir de las células germinales. En el tejido intersticial,
ubicado entre los túbulos, se encuentran las células de Leydig, con función
endócrina. Éstas secretan las hormonas esteroideas masculinas y otros mediadores
locales.
Las paredes de los túbulos están formadas por las células de Sertoli y las células
germinales. Las células de Sertoli tienen prolongaciones que rodean y envuelven a
las células germinales en desarrollo, formando la barrera hematotesticular. Además,
contribuyen a la formación del líquido seminal y secretan la proteína fijadora de
andrógenos y la hormona inhibina (controla a la FSH).
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Las células germinales van migrando desde los bordes hacia el centro del
túbulo, siempre contenidas por las células de Sertoli, a medida que avanzan en su
desarrollo. Finalmente, cuando se diferencian los espermatozoides, éstos son
liberados en la luz de los túbulos. Como la citocinesis no se produce hasta el final de
la espermatogénesis, todas las células derivadas de una espermatogonia
permanecen conectadas por un citoplasma común. Al culminar la diferenciación,
los puentes citoplasmáticos se rompen y los espermatozoides aparecen en la luz a
la vez.
s túbulos seminíferos se vacían en una red de conductillos, la rete testis, de la cual
nacen los vasos eferentes. Desde allí los espermatozoides son transportados hacia
el epidídimo.
2.2 Espermiogénesis
Se denomina espermiogénesis a la diferenciación de las espermátidas en
espermatozoides. El proceso de transformación de espermátidas en
espermatozoides incluye:
1. La reducción del tamaño nuclear y la condensación del material
genético.
2. La formación del acrosoma. El acrosoma es una vesícula originada del
aparato de Golgi, que se ubica en la cabeza del espermatozoide, a
5
modo de casquete, envolviendo parte del núcleo. Contiene enzimas
hidrolíticas que se exocitan en el momento de la fecundación,
ayudando a penetrar la membrana externa del ovocito.
3. El desarrollo del flagelo. Éste formará la cola del espermatozoide.
4. La reducción del citoplasma. Se elimina el citoplasma innecesario
formando un cuerpo residual, que es fagocitado por las células de
Sertoli.
Una vez maduro, el espermatozoide es una célula pequeña, móvil e
hidrodinámica, al servicio de la propagación del material genético paterno. Posee
una cabeza ocupada casi totalmente por el núcleo, con su material genético
sumamente condensado y despojada de otros orgánulos, un cuello donde se sitúan
las mitocondrias que proveerán de energía al flagelo y una cola flagelar que le
otorga movilidad.
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2.3 Conductos genitales y glándulas anexas: recorrido de los
espermatozoides y formación del semen
El sistema de conductos genitales permite la maduración de los
espermatozoides, los almacena y las propulsas al exterior, al mismo tiempo que las
glándulas anexas añaden las secreciones que componen el semen, el líquido que
baña a los espermatozoides.
El epidídimo es un largo conducto, de unos 6 m de longitud y muy enrollado,
ubicado por encima del testículo. Los espermatozoides permanecen unos 12 días
dentro del epidídimo, donde completan su maduración y adquieren la capacidad
de moverse, haciéndose potencialmente fértiles.
El epidídimo se continúa con el conducto deferente, un tubo muscular de unos
40 cm de longitud, el cual atraviesa el conducto inguinal formando parte del cordón
espermático junto con los vasos y nervios del testículo.
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Ya en la cavidad abdominal, el conducto deferente se une con la vesícula
seminal de su lado, formando el conducto eyaculador. El conducto deferente es el
principal sitio de almacenamiento de los espermatozoides. Las vesículas
seminales son pequeñas glándulas que elaboran el 60% del líquido seminal.
Secretan un líquido mucoide, que contiene fibrinógeno y es rico en fructosa,
destinada a nutrir a los espermatozoides. En los fluidos provenientes de las vesículas
seminales también hay abundantes prostaglandinas. Se cree que éstas serían
responsables de inducir una peristalsis invertida en el tracto genital femenino
(contracciones hacia arriba), favoreciendo así el ascenso de los espermatozoides
por el mismo.
Los conductos eyaculadores derecho e izquierdo conducen el semen hasta la
uretra, donde desembocan en el espesor de la próstata.
La próstata es una pequeña glándula que rodea a la uretra cuando ésta
abandona la vejiga urinaria. Aporta alrededor de un 20-30% del semen. Secreta un
líquido lechoso y alcalino, que contrarresta la acidez de las secreciones producidas
por el conducto deferente y las vesículas seminales, lo mismo que la acidez vaginal.
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La próstata tiende a hipertrofiarse en los adultos, pudiendo obstruir la vía
urinaria. También es un lugar frecuente de carcinogénesis en el varón.
La parte final de la vía espermática la constituye la uretra, órgano común a los
sistemas urinario y genital masculinos. La uretra presenta tres porciones: prostática,
membranosa y peniana. La uretra membranosa recibe las secreciones mucosas de
las glándulas de Cowper o bulbouretrales. En la uretra peniana también se vuelca
el moco secretado por las glándulas uretrales. La uretra peniana termina en el
meato urinario, en el extremo del pene, por donde el semen alcanza el exterior.
Los espermatozoides pueden vivir varias semanas dentro de los conductos
genitales masculinos. Si no son eyaculados, se reabsorben. Una vez eyaculados sólo
sobreviven entre 24 y 48 horas. En el tracto genital femenino se lleva a cabo la última
etapa de la diferenciación de los espermatozoides, la capacitación, en la cual se
ajustan ciertos detalles de su estructura que los habilitan para la fecundación.
2.4 Pene
El pene es el órgano encargado de transferir el semen al aparato genital
femenino. Presenta una porción perineal y una porción libre y se encuentra situado
por encima de las bolsas, delante de la sínfisis pubiana.
El pene está formado por los tejidos eréctiles y las cubiertas que los rodean:
una envoltura fibrosa llamada fascia, músculo liso y piel.
Los tejidos eréctiles incluyen los cuerpos cavernosos, el cuerpo esponjoso,
dentro del cual transcurre la uretra, y el glande, que forma el extremo anterior del
pene. El glande está rodeado por un repliegue tegumentario denominado
prepucio.
Los tejidos eréctiles presentan espacios sinusoidales que se dilatan durante la
excitación sexual y se llenan con sangre. La fascia del pene se opone a la presión
ejercida por la sangre y ocluye el drenaje venoso, en la zona dorsal, manteniendo
la congestión sanguínea. De esta manera se producen la erección y la rigidez
necesarias para que pueda tener lugar el coito.
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Cuando se inicia la excitación, las glándulas bulbouretrales y uretrales secretan
moco, el cual favorece la lubricación en el acto sexual.
Tanto la erección como la lubricación están controladas por el sistema nervioso
parasimpático.
2.5 Emisión y eyaculación
La emisión y la eyaculación son la culminación del acto sexual masculino.
La emisión es un reflejo simpático que se desencadena cuando el estímulo sexual
es muy intenso. Consiste en el avance del semen hacia la uretra, provocado por la
contracción secuencial de las paredes musculares del conducto deferente, la
próstata y las vesículas seminales. Todas las secreciones se mezclan en la uretra con
el moco previamente secretado por las glándulas bulbouretrales.
La repleción de la uretra genera señales sensitivas que ponen en marcha otro
reflejo simpático. En respuesta, se producen las contracciones rítmicas de los
conductos genitales y de los músculos en la base del pene, las que ocasionan
la eyaculación o expulsión del semen a través del meato urinario.
Al período completo de emisión y eyaculación se lo denomina orgasmo
masculino. Al orgasmo sigue una fase de resolución, en la cual se revierten los
cambios genitales y los cambios sistémicos (por ejemplo, el aumento de la presión
arterial) que acompañan a la fase de excitación.
2.6 Regulación hormonal del sistema reproductor masculino
Las hormonas sexuales masculinas, de las cuales la testosterona es la más
importante, son esteroides secretados por las células de Leydig del intersticio
testicular.
La testosterona es la responsable de la aparición de los caracteres sexuales
primarios (diferenciación sexual) en los fetos portadores del cromosoma Y.
A partir de la pubertad, la testosterona induce la aparición de los caracteres
sexuales secundarios y el inicio de la fertilidad. Cuando se alcanzan los altos niveles
de testosterona del adulto se produce el cierre de los cartílagos epifisarios y el cese
del crecimiento.
En el adulto, la testosterona sostiene los caracteres sexuales secundarios y la
espermatogénesis. La secreción de testosterona y la función reproductiva están
bajo el control del eje.
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3 EL SISTEMA REPRODUCTOR FEMENINO
El sistema reproductor femenino está formado por los órganos reproductores
o genitales externos e internos. Los primeros reciben, en conjunto, el nombre de
vulva. Los genitales internos son los ovarios, las trompas de Falopio, el útero y la
vagina.
3.1 Genitales externos femeninos
La vulva está formada por varias estructuras que rodean la entrada de la
vagina. Comprende los labios mayores, los labios menores y el clítoris.
Los labios mayores son dos repliegues cutáneos que ocupan la parte externa
de la vulva. Por delante forman una almohadilla de grasa llamada monte de
Venus, situada sobre el pubis. Por detrás, entre la vagina y el ano, los labios
mayores se unen a una serie de músculos para formar el periné, o piso de la
pelvis.
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Los labios menores son dos finos repliegues de piel situados por dentro de los
labios mayores. Delimitan el vestíbulo, espacio donde se ubican, de adelante
atrás, el meato urinario y el orificio vaginal. Este último, en la mujer virgen, está
parcialmente cerrado por una membrana llamada himen.
Por delante, los labios menores forman un capuchón que cubre parte
del clítoris. Éste es un órgano eréctil, situado en la parte anterior y superior de
la vulva.
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3.2 Genitales internos femeninos
Los ovarios son las gónadas femeninas. Son órganos pares, del tamaño de una
almendra, ubicados en la cavidad pélvica. Poseen dos funciones: la ovogénesis y
la secreción de hormonas femeninas.
Las trompas de Falopio son tubos musculares que se extienden desde la
extremidad externa del ovario hasta el ángulo superior del útero. Su porción externa,
el pabellón, tiene la forma de un embudo y un borde irregular, formando lengüetas,
que reciben el nombre de fimbrias. Internamente, las trompas están tapizadas por
un epitelio ciliado y mucoso.
Las trompas transportan al ovocito liberado por el ovario. Los espermatozoides
ascienden por las trompas y allí se produce la fecundación. Cuando hay
fecundación, las secreciones mucosas de la trompa sirven para nutrir al embrión,
mientras éste la recorre en dirección al útero.
El útero o matriz es el órgano donde se implanta y se desarrolla el embrión
hasta el nacimiento. Es un órgano hueco, muscular, en forma de pera, de tamaño
ligeramente inferior al puño y está tapizado por el endometrio. Éste tiene dos capas
principales: la funcional y la basal. La funcional es expulsada durante la
menstruación, mientras que la basal permanece y regenera la capa eliminada. Los
músculos lisos de las paredes del útero reciben el nombre de miometrio. Las
contracciones del miometrio permiten la expulsión del feto y de la placenta en el
momento del parto.
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El extremo inferior del útero posee un esfínter muscular, el cérvix o cuello
uterino, por donde pasan los espermatozoides en su camino hacia el ovocito. En el
momento del nacimiento, el cuello se dilata y permite la salida del feto.
La vagina es un tubo muscular que comunica el cuello del útero con el exterior
del cuerpo. Es el órgano receptivo para el pene y también el canal de parto, y su
interior es ligeramente ácido.
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4 CICLO MENSTRUAL
Durante la vida reproductiva de la mujer se producen variaciones cíclicas
mensuales de la secreción de las hormonas que controlan al aparato
reproductor, con las consecuentes modificaciones en el ovario, el útero y otros
órganos sexuales, las cuales preparan al organismo para un posible embarazo.
Ese patrón rítmico de cambios recibe el nombre de ciclo sexual femenino
o ciclo menstrual.
En la pubertad se experimenta la primera pérdida de sangre menstrual,
o menarca, que constituye el primer signo de las modificaciones uterinas.
La menopausia, alrededor de los 50 años, es el cese de los ciclos menstruales, lo que
pone fin a la vida reproductiva.
Normalmente, los ciclos menstruales solo se interrumpen durante el embarazo.
La duración de los ciclos menstruales es sumamente variable; pueden ser
considerados normales ciclos tan cortos, de 20 días, como ciclos largos, de hasta 40
días. La variación en la duración del ciclo menstrual es mayor en mujeres muy
jóvenes y también en las de edad próxima a la menopausia.
Habitualmente se describe un ciclo tipo de 28 días. El primer día de sangrado
menstrual corresponde al día 1 del ciclo, mientras que, en la mitad del mismo,
alrededor del día 14, tiene lugar la liberación de un ovocito secundario desde el
ovario hacia la trompa de Falopio, fenómeno denominado “ovulación”.
4.1 Ciclo ovárico
Los ovarios están formados por una zona cortical y una zona medular. En la
zona cortical se ubican los folículos ováricos. En el momento del nacimiento, los
folículos constan de un ovocito primario, detenido en la profase de la primera
división meiótica, rodeado de una capa de células foliculares planas. Muchos de
estos folículos primordiales se atrofian antes de la pubertad. Para entonces,
perduran alrededor de 400.000 folículos primordiales, los cuales se han mantenido
quiescentes hasta ese momento. A partir de la pubertad, bajo control hormonal, un
cierto número de folículos comienza a madurar durante cada ciclo menstrual, por
lo cual en el ovario maduro coexisten folículos primordiales con otros en distintas
etapas de crecimiento y maduración.
Las etapas en el desarrollo folicular son las siguientes:
• Folículo primordial: es el folículo en la fase de reposo. El ovocito primario está
rodeado por las células foliculares que reciben el nombre de “células de la
granulosa”, por fuera de las cuales se encuentra una membrana basal.
• Folículo primario: se caracteriza por un aumento de tamaño del ovocito, en cuyo
perímetro se forma una membrana, la zona pelúcida. Las células de la granulosa se
multiplican formando varias capas, y adquieren forma cúbica.
• Folículo secundario: continúa la proliferación de las células granulosas. Las células
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del estroma (tejido conectivo) del ovario forman la teca, alrededor de la membrana
basal. Entre las células de la granulosa comienza a acumularse líquido.
• Folículo terciario o antral: se forma el antro, cavidad llena de líquido, entre las
células de la granulosa. La teca se diferencia en dos capas, la teca interna, con
predominio celular y la teca externa, de tejido conectivo más denso.
• Folículo De Graaf: es el folículo preovulatorio. Alcanza alrededor de 2,5 cm de
diámetro y sobresale en la superficie de la corteza ovárica. El ovocito ocupa dentro
del mismo una posición excéntrica. Las células de la granulosa forman un conjunto
que rodea al ovocito (la corona radiata). El desarrollo de un folículo primordial hasta
la fase antral dura aproximadamente 3 meses.
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En el ciclo ovárico se describen dos fases: la fase folicular, que se extiende desde
el día 1 hasta el día 14, cuando ocurre la ovulación, y la fase lútea, que abarca
desde la ovulación hasta el fin del ciclo.
La fase folicular se inicia con el crecimiento rápido, debido al estímulo
hormonal, de varios folículos. Aproximadamente el día 7, se selecciona uno de ellos,
el folículo dominante, que completará su desarrollo hasta la ovulación. El resto de
los folículos degenera, convirtiéndose en folículos atrésicos.
Durante el desarrollo del folículo dominante se completa la primera división
meiótica, dando lugar a la formación del ovocito II y el primer corpúsculo polar, que
permanece en el espacio perivitelino (entre el ovocito y la membrana pelúcida).
El día 14, el folículo dominante se rompe en la superficie del ovario y se concreta
la ovulación. El ovocito II es liberado del ovario junto con la corona radiata y el
líquido folicular, dirigiéndose hacia la trompa de Falopio, donde inicia la segunda
división meiótica.
Si en las 24 horas precedentes o en las 24 horas siguientes a la ovulación se
produjo una relación sexual, de manera que en el tracto genital femenino se
encuentren espermatozoides viables, entonces el ovocito II podrá ser fecundado y
completará su segunda división meiótica, con la inmediata formación del cigoto. Si
no se produce la fecundación, el ovocito II muere en la trompa de Falopio.
Después de la ovulación, los restos del folículo que permanecen en el ovario se
transforman en el cuerpo amarillo o cuerpo lúteo. Las células de la granulosa y de
la teca interna se diferencian, adquieren un gran desarrollo del retículo
endoplasmático liso, acumulan lípidos (lo que les da el color amarillo o lúteo) y se
especializan en la secreción de hormonas sexuales femeninas, de naturaleza
esteroide. El cuerpo lúteo tiene una vida previamente programada, de
aproximadamente 10 días. Si no ocurre la fecundación, después de ese lapso el
cuerpo lúteo involuciona y se convierte en el cuerpo blanco, inactivo, que puede
persistir unos meses hasta desaparecer por completo.
Cuando se produce la fecundación, sin embargo, el cuerpo lúteo perdura
hasta el 3º o 4º mes de embarazo.
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4.2 Ciclo endometrial
El útero es el órgano donde se implanta y desarrolla el embrión cuando se
produce un embarazo. Los cambios que afectan al endometrio durante un ciclo
menstrual lo preparan para recibir al embrión después de la fase ovulatoria. Cuando
no hay fecundación, el cuerpo amarillo involuciona y la falta de estímulo hormonal
provoca la caída de la capa funcional del endometrio.
Las fases del ciclo endometrial son:
• Fase menstrual: las arterias que nutren al estrato funcional del endometrio, sufren
una vasoconstricción, alrededor del día 25 o 26 del ciclo. La falta de irrigación
ocasiona la isquemia (carencia de oxígeno) y necrosis (muerte) del endometrio
funcional. Finalmente, éste se descama y se elimina junto con sangre en la que se
conoce como fase menstrual o menstruación. El primer día de eliminación del flujo
menstrual se considera el día 1 del ciclo. La menstruación se extiende por 5 días,
aproximadamente.
• Fase proliferativa: durante esta etapa se regenera el estrato funcional del
endometrio a partir de la capa basal. Las glándulas endometriales proliferan. Para
el día 14, cuando tiene lugar la ovulación, el endometrio está completamente
regenerado.
• Fase secretoria: corresponde a un mayor desarrollo y actividad de las glándulas
endometriales. Las células glandulares se llenan de gránulos de glucógeno. El pico
de actividad glandular se alcanza hacia el día 21. Éste es el tiempo en que se inicia
la implantación del embrión, en caso de haber ocurrido la fecundación.
Otros cambios en el ciclo menstrual
Además de las modificaciones a nivel del ovario y el endometrio, otros
cambios se repiten cíclicamente en el organismo femenino. Por ejemplo, varía la
distribución de los diversos tipos celulares en el epitelio vaginal. El cuello del útero
produce un moco acuoso, ideal para la penetración del esperma, en la fase
folicular tardía, cuando se acerca la ovulación. En cambio, durante la fase lútea, el
moco cervical es más escaso y viscoso.
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4.3 Regulación hormonal del sistema reproductor femenino
El sistema reproductor femenino y el ciclo menstrual se hallan, al igual que el
sistema reproductor masculino, bajo el control de las hormonas del eje hipotálamo-
hipofisario. Existen tres jerarquías de hormonas:
1- Hormona liberadora de gonadotrofinas (GnRH) hipotalámica. Es la encargada de
estimular la secreción de gonadotrofinas por la hipófisis.
2- Gonadotrofinas hipofisarias: FSH y LH. La FSH induce la maduración del folículo
ovárico. La LH dispara la ovulación e induce la secreción de hormonas sexuales por
el ovario. La liberación de FSH es inhibida por la inhibina, proveniente del ovario.
3- Hormonas sexuales femeninas: estrógenos y progestágenos. Ambos provienen del
ovario y son de naturaleza esteroide. Los estrógenos determinan la aparición de los
caracteres sexuales secundarios en la pubertad y estimulan la proliferación del
endometrio en cada ciclo menstrual. La progesterona prepara al endometrio para
la implantación.
4.4 Regulación hormonal del ciclo menstrual
Durante la niñez, los folículos primordiales se mantienen en reposo.
Después, tras la pubertad, la FSH y la LH se secretan en grandes cantidades,
estimulando el crecimiento del ovario y la maduración de los folículos.
A poco de iniciado cada ciclo menstrual, las concentraciones
de gonadotrofinas van en aumento, la de FSH precediendo a la de LH. El aumento
en los niveles de FSH causa un crecimiento acelerado de entre 6 y 12 folículos.
Los estrógenos se acumulan en el folículo e inducen un aumento en el número
de receptores de FSH. Así se produce una retroalimentación positiva, ya que ahora
los folículos se hacen más sensibles a los efectos de la FSH. Además, la acción
combinada de la FSH y los estrógenos promueve la aparición de receptores de LH
Uno de los folículos responde más que el resto a la FSH y, debido a
a retroalimentación, se convierte en el folículo dominante. Éste comienza a producir
inhibina, hormona que inhibe la secreción de FSH. La disminución en la secreción de
FSH bloquea el desarrollo de otros folículos menos adelantados, que aún no han
empezado su retroalimentación positiva. Estos folículos se vuelven atrésicos, en tanto
el dominante es el único que continúa su maduración. En el folículo dominante se
completa la primera división meiótica. No obstante, para el crecimiento final del
folículo y la ovulación, se requiere un aumento de la LH. Un pico de LH y de FSH se
produce alrededor del día 12 y ambas hormonas actúan sinérgicamente
provocando la hinchazón y ruptura del folículo, con la consiguiente liberación del
ovocito secundario.
El pico de LH ocasiona una disminución en la secreción de estrógenos y
la luteinización (conversión a cuerpo lúteo) en los restos del folículo. El cuerpo lúteo
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secreta grandes cantidades de hormonas sexuales, principalmente progesterona,
pero también estrógenos e inhibina.
Las hormonas ováricas inhiben la secreción de FSH y LH, cuyos niveles
decaen en la segunda mitad del ciclo. Como el cuerpo lúteo depende del estímulo
de la LH, comienza a involucionar 6 a 8 días después de la ovulación, a menos que
haya ocurrido la fecundación.
Con la involución del cuerpo lúteo también decaen los niveles de
progesterona y estrógenos. Esto provoca dos efectos. A nivel del endometrio, causa
la necrosis, pues aquél se sostiene gracias a las hormonas ováricas. A nivel del eje
hipotálamo hipofisario, merma la inhibición de la secreción de gonadotrofinas.
Como resultado, el endometrio cae, y se inicia un nuevo ciclo.
Cuando hay fecundación, el embrión secreta gonadotrofina coriónica humana,
hormona que sostiene al cuerpo lúteo. De esta forma el endometrio se mantiene,
permitiendo la implantación del embrión.
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5 FECUNDACIÓN
La fecundación o fertilización es la fusión de los gametos femenino y masculino,
lo que da por resultado la formación de la célula huevo o cigoto. Cuando el semen
es eyaculado dentro de la vagina, forma un débil coágulo en las partes profundas
de la misma, donde se encuentra el cérvix. En los primeros minutos tras la
eyaculación, los espermatozoides permanecen relativamente inmóviles. Luego el
coágulo se disuelve, gracias a la fibrinolisina prostática. A medida que se disuelve el
coágulo, los espermatozoides adquieren mayor movilidad.
A pesar de su maduración en el epidídimo, factores inhibidores presentes en los
conductos masculinos hacen que los espermatozoides no estén completamente
aptos para fecundar, sino hasta que toman contacto con los líquidos del sistema
reproductor femenino. Allí se produce la capacitación, una serie de cambios que
activan a los espermatozoides, haciendo posible la fecundación.
En el tracto genital femenino, los espermatozoides pierden colesterol de sus
membranas y se hacen más permeables al calcio. El ingreso de calcio ocasiona la
aparición de movimientos enérgicos del flagelo (hiperactivación).
El encuentro con el ovocito II, detenido en la metafase de la segunda división
meiótica, se produce en el tercio distal de la trompa de Falopio.
Los espermatozoides avanzan a través de la corona radiata, abriéndose paso
mediante la hialuronidasa que poseen en sus membranas; ésta digiere el material
cementante que une a las células foliculares.
Cuando el espermatozoide alcanza la membrana pelúcida se produce
la reacción acrosómica. Dicha reacción consiste en la fusión de la membrana
acrosómica externa con la membrana plasmática del espermatozoide, y es
disparada por el contacto con una proteína de la membrana pelúcida. La reacción
acrosómica libera más enzimas que separan la corona radiata, y deja expuesta la
membrana interna del acrosoma, que cubre la cabeza del espermatozoide.
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Posteriormente, ocurre la fusión entre la membrana del espermatozoide y la
membrana del ovocito. Sin embargo, solamente persisten el ADN y el centriolo, ya
que las otras partes desaparecen rápidamente.
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Después de la fusión con un espermatozoide, el ovocito experimenta cambios
que bloquean la polispermia, es decir, el ingreso de otros espermatozoides. Gránulos
corticales, ubicados por debajo de la membrana plasmática del ovocito, se
exocitan: es la llamada reacción cortical. Las enzimas exocitadas inmovilizan a los
espermatozoides que quedan atrapados en la zona pelúcida. Además, la unión de
los gránulos a la membrana plasmática añade, a esta última, proteínas que impiden
una nueva fusión.
Simultáneamente con el bloqueo de la polispermia, el ovocito II reanuda
la segunda división meiótica, formando dos núcleos haploides: el del óvulo y el del
segundo cuerpo polar.
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El núcleo del óvulo y el del espermatozoide, llamados pronúcleos femenino y
masculino, descondensan y duplican su material genético.
A continuación, las respectivas envolturas nucleares se desintegran, produciéndose
la singamia o fusión de ambos pronúcleos. Así surge el cigoto. Inmediatamente, los
cromosomas maternos y paternos del cigoto se alinean en el plano ecuatorial
(anfimixis), iniciando la primera de innumerables divisiones mitóticas que darán
origen a un nuevo organismo.
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