EPS/PPS 1
Derechos Humanos y Psicología Forense (con principal hincapié en los
ámbitos de inclusión). Encuadre ético-legal del quehacer del psicólogo en el
ámbito de lo forense.
Profesores
Romina Urios- Silvio Angelini-Astrid Rayes
Antes de comenzar a leer el tema de EPS/PPS que nos convoca, lxs invitamos a
que lean en mensaje que les envió el Prof. Silvio Angelini (a través de Moodle) donde
les cuenta cómo se han reorganizado las PPS a este nuevo contexto social y virtual,
que permitirá introducirlxs al Espacio de Preparación de las Prácticas Profesionales
Supervisadas de la asignatura Psicología Forense, teniendo en cuenta el trabajo del
psicólogo desde el paradigma de los Derechos Humanos. Por otra parte, el próximo
miércoles 02/09 estará disponible un video de una charla que mantuvo el
mencionado profesor con la Lic. Marina Vega, Directora Provincial de Programas
para el Desarrollo Sociocomunitario, dependiente de la Subsecretaría de Derechos
Humanos (Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, Prov. de Buenos Aires) sobre
el trabajo profesional en áreas o ámbitos institucionales de Derechos Humanos. Este
video completa y cierra la actividad propuesta en el TP1.
Introducción.
En este primer encuentro se presentan como materiales obligatorios, aquellos que
forman parte de los textos imprescindibles para el ejercicio profesional del psicólogo.
Comenzaremos con las normativas generales que parten del paradigma
Jushumanista –el paradigma desde el cual nos posicionamos cuando hablamos de
Psicología Forense-: la Declaración Universal de los Derechos Humanos y la
Constitución Nacional. De esta última trabajaremos con el Artículo 75, inciso 22, que
es el que en la reforma del ´94, introduce documentos, normativas, declaraciones y
convenciones internacionales sobre derechos, otorgándoles rango constitucional y
obligando a la derogación o reformulación de leyes.
Antes de encontrarnos con las normas, es importante realizar una introducción y
digresión respecto de la perspectiva de Derechos Humanos.
¿Qué son los Derechos Humanos? Para poder responder a esta pregunta, debemos
plantear previamente a qué llamamos derecho. El derecho, en líneas generales, es
el conjunto de normas o leyes que regulan la convivencia, las relaciones sociales,
entre las personas dentro de una sociedad organizada[1].
Los Derechos Humanos, o fundamentales, son derechos naturales –se definen
como derechos naturales los que deberían existir, rigiendo siempre un estado de
justicia-, que tienen adultxs, niñxs y adolescentes del planeta por el simple hecho de
haber nacido, de ser seres humanos, de existir. Se los considera exigibles
universalmente y solamente pueden ser limitados en casos en que se deba proteger
derechos equivalentes de otras personas.
De acuerdo a lo establecido en la Conferencia Mundial de Derechos Humanos,
desarrollada en Viena en 1993, “todos los derechos humanos son universales,
indivisibles e interdependientes y están relacionados entre sí. La comunidad
internacional debe tratar los derechos humanos en forma global y de manera justa
y equitativa, en pie de igualdad y dándoles a todos el mismo peso. Debe tenerse en
cuenta la importancia de las particularidades nacionales y regionales, así como de
los diversos patrimonios históricos, culturales y religiosos, pero los Estados tienen
el deber, sean cuales fueren sus sistemas políticos, económicos y culturales, de
promover y proteger todos los derechos humanos y las libertades fundamentales”.
Este fragmento nos permite caracterizar a los derechos humanos de acuerdo a los
siguientes aspectos:
· Inherentes a los seres humanos: cada persona es titular de estos derechos,
sin depender de ningún tipo de reconocimiento por parte de Estados, gobiernos,
autoridades o personas en general.
· Universales: en la medida en que corresponden a todo el género humano en
todo tiempo y lugar, no pueden invocarse diferencias culturales, sociales o políticas
como excusa para su desconocimiento, violación o aplicación parcial.
· Intransferibles, irrenunciables e inalienables: nadie puede renunciar a
estos derechos ni transferirlos o negociarlos. En el mismo sentido, tampoco los
Estados pueden disponer de los derechos de las personas, aunque en situaciones
excepcionales el ejercicio de ciertos derechos puede ser limitado temporalmente
(aunque nunca negado, revocado o anulado). Por ejemplo en este momento de
Pandemia, se ve restringido el derecho a la libre circulación, pero es para proteger
derechos superiores que son el derecho a la salud y a la vida.
· Incondicionales y obligatorios: los derechos humanos no requieren de
ninguna condición para su goce y, tanto las personas como los Estados, tienen la
obligación concreta de respetarlos.
· Inviolables: ninguna persona o autoridad puede legítimamente atentar,
lesionar o destruir los derechos humanos. Las personas y los Estados deben regirse
por el respeto a los mismos.
· Imprescriptibles, acumulativos y progresivos: no prescriben, no caducan y
no se pueden perder. Por el contrario, como señala Rita Segato, "los derechos
humanos son un sistema de nombres en expansión" y es probable que en el futuro
se extienda la categoría de derecho humano a otros aspectos de la vida que en el
pasado no se reconocían como tales.
· Integrales, interdependientes, indivisibles, y complementarios: la vigencia
de unos es condición para la plena realización de los otros, de forma tal que la
violación o desconocimiento de alguno de ellos implica poner en riesgo el ejercicio
de otros derechos.
En la actualidad, el Derecho Internacional de los Derechos Humanos incluye los
siguientes grupos de derechos:
· Derechos Civiles y Políticos. Este grupo de derechos corresponden a las
libertades que se consagran a las personas frente al Estado y/o autoridades
públicas. Incluyen los derechos a la vida, libertad, igualdad, seguridad jurídica,
propiedad, entre otros. Son los denominados “Derechos de Primera Generación”,
surgen como rebelión contra el absolutismo del monarca y tiene como antecedentes
principalmente a la Carta de Derechos (Bill of Rights) de 1689 de Inglaterra,
el Preámbulo de la Declaración de Independencia de Estados Unidos (1776) y
la Declaración de Derechos del Hombre y el Ciudadano de la Revolución Francesa
(1789).
A nivel internacional están plasmados no solo en la Declaración Universal de
Derechos Humanos sino que están más desarrollados (y operativizados[2]) en el
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP).
· Derechos Económicos, Sociales y Culturales. Son derechos de contenido
predominantemente social tendiente a procurar mejores condiciones para el
desarrollo de una vida plena. Incluyen, entre otros, el derecho al salario justo, la
libertad de asociación, a tomar parte en la vida cultural, el derecho a la seguridad
social, al bienestar, la educación y la salud. Son los denominados “Derechos de
Segunda Generación”, porque constituyen los Derechos de tipo colectivo. Surgen
como resultado de la Revolución Industrial, en México, la Constitución de 1917
incluyó los Derechos Sociales por primera vez en el mundo. Constituyen una
obligación de hacer del Estado y son de satisfacción progresiva de acuerdo a las
posibilidades económicas del mismo. En nuestro país la Constitución de 1949
incluyó esos derechos. La misma en 1957 fue derogada en su totalidad, salvo lo que
sobrevivió en el artículo 14 bis, por la Asamblea Constituyente realizada durante el
gobierno de facto que derrocó al gobierno democrático de Perón en 1955.
De la misma manera que los Derechos Civiles y Políticos, los Derechos Económicos,
Sociales y Culturales están plasmados en un Pacto Internacional homónimo
(PIDESC).
Como los Derechos Humanos no son algo estático si no que por el contrario son
dinámicos e incluyentes, van evolucionando para dar respuestas a nuevas
problemáticas sociales que van surgiendo, creando nuevos derechos o ampliando
los de grupos sociales particularmente vulnerables. En este sentido destacamos:
· Derechos de Solidaridad. Estos derechos tienen a un mismo tiempo una
dimensión individual y colectiva; conciernen tanto a la persona humana así como a
colectividades humanas, ya que su resolución afecta a conjuntos específicos de la
sociedad (o en algunos casos, a la humanidad en su conjunto), por lo cual llevan
intrínsecamente el valor de la corresponsabilidad. En este grupo incluimos el
derecho al medio ambiente sano, a la independencia económica y política, a la paz,
al desarrollo. Son los denominados “Derechos de Tercera Generación”, surgen en
nuestro tiempo como respuesta a la necesidad de cooperación entre las naciones,
así como de los distintos grupos que las integran.
· Derechos de Grupos Específicos. Este grupo de derechos se orientan a
garantizar la igualdad para personas que, por su pertenencia a determinados
colectivos sociales, están más expuestas a formas de discriminación específicas o
abusos de parte de sectores dominantes. En este grupo se incluyen, entre otros, los
derechos de niños, niñas y adolescentes; los derechos humanos de las mujeres; los
derechos de las personas con discapacidad; los derechos de los/as trabajadores/as
migrantes y los derechos de los pueblos y comunidades indígenas. Entre estos
destacamos la Convención Internacional de los Derechos del Niño (CIDN) de 1989,
la Convención Internacional para Eliminación de todas las Formas de Discriminación
contra la Mujer (CEDAW -siglas en inglés) de 1979 y la Convención Internacional de
los derechos de las Personas con Discapacidad (CIDPD) de 2006.
Consideramos que el paradigma de los derechos humanos nos brinda un horizonte
de referencia desde el cual abordar, analizar y modificar prácticas sociales
estructuradas sobre creencias que establecen valencias diferenciales para las
personas. Este tipo de prácticas –basadas en conjuntos cambiantes de atributos,
socio-históricamente delimitados– tienen como presupuesto la consideración de que
todos los seres humanos no son igualmente dignos. Desde nuestra perspectiva,
entendemos a los derechos humanos como un repertorio de libertades y derechos
inherentes a cada uno de los seres humanos sobre la base de su igualdad y dignidad
personal y social. Este conjunto de libertades y derechos apunta a garantizar y
satisfacer condiciones indispensables para el desarrollo de una vida digna, “sin
distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier
otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra
condición”[3].
Bibliografía.
Normativas
Obligatoria.
• ONU (1948) Declaración Universal de los Derechos Humanos.
• Constitución Nacional de la República Argentina (Art. 75. inc. 22).
Complementaria
• Nuevo Código Civil y Comercial de la Nación.
Textos
Obligatoria
• Oñativia X.; Di Nella, Y. (2010): Derechos Humanos y Psicología Forense: de un
imperativo ético a un dispositivo técnico. En Psicología Forense y derechos
Humanos. Volúmen 1: la práctica psicojurídica ante el nuevo paradigma jus-
humanista. Págs. 99-120. Editorial Koyatun. Buenos Aires.