Un día Adriano tuvo un sueño donde la madre
naturaleza le habló y le mostró como sería el mundo si
él seguía contaminando como lo hacía, Adriano vio un
mundo desolado, sin animales ni plantas, sin luz del día
ni ríos, tampoco estaban sus seres queridos pues nadie
podía sobrevivir con esas condiciones.
Al despertar Adriano se dio cuenta de que los seres
humanos necesitamos estar en armonía con la
naturaleza para poder seguir teniendo vida en el
planeta, desde ese día cambió sus acciones y comenzó
a cuidar el medio ambiente.
Pasaron días, Adriano saliendo de su colegio, vio a dos
niños botando la basura en el piso, donde había un cartel
que decía: ¨No arrojar basura¨. A Adriano le molestó esto
y fue a decirle a su profesora ¨Liliana¨, la profesora fue a
decirle a los alumnos que recojan la basura.
Los alumnos la miraron, recogieron la basura. La
profesora se retiró y los niños cuando vieron que la
maestra se fue y volvieron a botar la basura. Adriano le
enojó esto, pero no podía hacer nada más.
Adriano cada vez que salía del colegio volvía a ver a los
mismos niños tirando la basura, esto también le hizo
acordar cuando hacia lo mismo y no quería entender.
Entonces un día se fue a hablar con los niños, los niños
lo escucharon, pero ni caso les hizo, lo empujaron y
Adriano se lastimo, llego triste a su casa, su mamá se
dio cuenta, le preguntó: ¿Qué paso hijito? Y Adriano le
contó todo.
Su mamá al día siguiente fue a hablar con el director. El
director dijo que no se iba a hacer nada por que no fue
dentro del establecimiento. Su mamá se fue furiosa, le
prometió Adriano que iba a hacer todo lo posible por
tener justicia. Adriano solo le sonrió.
Luego de varios días la mamá de Adriano, tuvo pruebas,
Adriano y su mamá fueron a hablar con el director, el
director vio el video y tomo recién cartas en el asunto,
vio como los niños tiraban la basura fuera del tacho y le
empujaron.
Los dos niños fueron llamados a dirección y los
expulsaron por una semana y a Adriano lo nombraron
¨Cuidado Ambiental¨.
Adriano después de eso, estuvo muy feliz, podría
informar cada que alguien se porte mal, ya que él no
quería que el planeta lo ensucien como alguna vez hizo
él.
Razón tenía don Panchito, el
ancianito del pueblo, al decir
que quien no quiere
a su madre no quiere a la
naturaleza, pensaba
humildemente Jorge.
Realmente este adolescente,
ya no quería seguir en ese
lugar donde era
ignorado, deseaba desde el
fondo de su corazón regresar
a su pueblo y respetar
no solo a las personas, sino
también a todo lo que
albergaba la naturaleza,
había
aprendido con el dolor una
gran lección, y entre
sollozos se quedó
profundamente dormido, con
su deseo en el corazón; es
cuando ese algo o ese
alguien que lo había
transportado hasta el pueblo
de Los Corrales,
percatándose
que Jorge había cambiado de
actitud y estaba arrepentido
de lo que había hecho
a la naturaleza, resolvió
regresarlo a su pueblo.
Cuando despertó Jorge,
reconoció que ya estaba en
casa, entre su gente y en
el suelo que, aunque no
había cuidado, lo extrañaba
tanto, frotándose aún los
ojos pensó en lo que había
vivido, se encontraba
desconcertado, y no
descubrió
nunca si fue un sueño o
realmente él había
experimentado todo aquello
que le
venía a la mente, pero de
algo sí estaba seguro, ya
trataría con respeto a las
personas, pero también a la
madre naturaleza y todo lo
que habita en ella, pues
pensaba que feo es sentirse
ignorado y maltratado y
sobre todo que malo es eso
de no cuidar de aquellos que
te dan la vida y son vida.
Mientras estaba en este
monologo, repentinamente
ingresó a la habitación donde
había despertado, su
prima Abigail, ella
conociendo como era Jorge,
con cierta timidez le contó
que
ella junto a otros muchachos
irían a sembrar plantas y que
otro grupo limpiaría
las calles de su pueblo y que
todos se habían organizado
para mantener limpia
la ciudad y reforestar los
alrededores. Para sorpresa
de Abigail, Jorge recibió
muy bien la noticia y decidió
unirse a su equipo. Abigail
sonriendo solo atinó a
decir, que bien que te ha
hecho el encierro de es