Panteón de Roma
El Panteón de Roma, localizado en el campo de Marte, en Roma, es una de las obras maestras de la
arquitectura y el edificio mejor conservado de la Antigua Roma gracias a su uso como iglesia. Se le conoce
también como Panteón de Agripa porque existió un primer edificio levantado por Agripa que sufrió dos
incendios. El emperador Adriano decidió levantarlo de nuevo en el siglo II (entre el 110 y el 126). Su autor
es desconocido, aunque se especula con la intervención de Apolodoro de Damasco y el propio Adriano.
Se trata de un edificio exento que tiene un pórtico de entrada a modo de templo octástilo griego. Sus
columnas son de estilo corintio, con un friso y coronado por un frontón y una cubierta a dos aguas
arquitrabada. La pronaos está compuesta por tres filas de columnas monolíticas y lisas de unos 12 metros de
altura. Un águila de bronce adornaba el tímpano sobre las columnas.
Se construye con gruesos muros de hormigón de hasta 9 metros de grosor, que permiten soportar los empujes
que ejerce la cúpula, construida en piedra volcánica para aligerar su peso y con un óculo en el centro que
reduce los empujes y permite la entrada de la luz. Las columnas del pórtico están construidas de granito
egipcio, los capiteles de mármol y la rotonda de hormigón. El interior está decorado con materiales nobles
como el mármol, que embellecen y dan suntuosidad al edificio.
Entre sus elementos sustentantes se encuentra, en la rotonda, un muro de seis metros de grosor aligerado por
ocho exedras rectangulares y semicirculares dispuestas alternativamente, por lo que el peso de la cubierta
descansa sobre los ocho gruesos pilares intermedios. En el pórtico, dieciséis columnas dispuestas en dos filas
de a ocho. En los elementos sustentados destaca la rotonda cilíndrica, cubierta por una grandiosa bóveda
semiesférica en cuyo cenit se abre un óculo redondo de 9 m de diámetro. El diámetro y la altura son de igual
medida, cerca de 44 metros. En el pórtico son de carácter arquitrabado, destacando en la fachada un dintel
con una inscripción sobre el que se dispone un frontón.
La naos es de planta circular, mientras que el pórtico es de planta rectangular. En altura, el edificio se
distribuye en tres: la sección de las exedras, las ventanas y la cúpula. La decoración es totalmente
geométrica, siendo la exterior menos destacada que la interior, donde hay una decoración de mármoles de
colores tanto en las paredes como en los suelos. Las columnas interiores son decorativas, y el interior de la
cúpula se decora con cinco líneas concéntricas con casetones, que disminuyen el tamaño a medida se
asciende hasta llegar al óculo. Esculturas de distintos dioses estarían ubicadas en las exedras de los muros. El
Panteón de Agripa fue concebido como un espacio cerrado y un espacio abierto al mismo tiempo. Las horas
van girando con la luz recorriendo la cúpula, y es eso mismo lo que crea el espacio interno. Esta relación
entre espacio y luz es un gran descubrimiento de la antigüedad romana, ya que el Panteón de Roma es un
espacio arquitectónico para entrar y que esa perfección acoja al espectador, con diferencia de los griegos.
El edificio es reflejo de una época de máximo esplendor en la que las finanzas del imperio tenían pocos
problemas. La obra reúne todas las características del arte romano, siendo la parte más clásica el pórtico y la
que menos la rotonda. Es un edificio de carácter religioso que estuvo dedicado a las doce divinidades celestes
coronadas por el sol. A partir de la conversión en religión oficial del cristianismo, el Panteón se convirtió en
una Iglesia cristiana, manteniendo su función religiosa con un culto distinto.
No sólo fue un edificio fascinante en su época, sino que siguió siéndolo siglos después. La complejidad de su
construcción tuvo enorme influencia en el Renacimiento, influyendo a arquitectos como Brunelleschi, quien
alcanzó, a través de su estudio, la solución para la cúpula de Santa María de las Flores en Florencia, y poco
después al propio Miguel Ángel en la cúpula de San Pedro del Vaticano.