Anexo 01
PREVENCIÓN DE RIESGO DE DESASTRES
Perú, el ciclón Yaku y el desastre interminable
Una recurrente falla en los sistemas de prevención y una escasa atención a la
herencia prehispánica vuelven a sumergir a este país en el agua y en el caos
RAMIRO ESCOBAR LA CRUZ
Lima - 18 MAR 2023 - 05:15 PET
Es martes, 14 de marzo. Cerca de las cinco de la tarde, bajo un cielo gris
y amenazante, José Clemente, un adolescente de 12 años dice con
convicción: “Primero es la vida, luego la madera”. Está al lado de su
precaria vivienda de madera, vestido solo con un pantalón verde y unos
modestos zapatos negros. La noche anterior, él y su familia tuvieron que
desocuparla a la carrera, porque el río Chillón, uno de los que pasa por
Lima, estaba a centímetros de inundarla. Pocos metros más allá, al
menos 20 viviendas ya han sido arrasadas.
Algo similar ha ocurrido, de manera más desoladora incluso, en el norte
del país desde que a comienzos de marzo llegó el ciclón Yaku, un sistema
de baja presión con gran capacidad de provocar lluvias. Este fenómeno,
y la temporada de lluvias en general, han dejado hasta ahora 61
muertos, 12, 200 damnificados y 1,326 viviendas destruidas. Las
pérdidas económicas han sido estimadas en 4.000 millones de dólares
por el exministro de Economía Alonso Segura.
Los damnificados por los efectos del ciclón ‘Yaku’ ya pasan de los 12.000. Y las pérdidas económicas llegarían a
miles de millones de dólares. Una tragedia que podría evitarse. SEBASTIÁN CASTAÑEDA.
Su presencia inusual se le puede achacar a los efectos del calentamiento
global. “Las proyecciones se están cumpliendo y esto recién se inicia”,
dice Liliana Miranda, coautora peruana VI Informe del Panel
Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en
inglés). Esas proyecciones incluían voluminosas precipitaciones en el
territorio peruano.
Esta es una de las columnas débiles del sistema de prevención de
desastres en el país. Si bien en la Cancillería, el Ministerio del Ambiente
y otras entidades tienen áreas encargadas de planes de reducción y
adaptación (existe una Comisión Nacional de Cambio Climático desde
1993), en el discurso público y mediático hay aridez. No es un tema sexy,
ni importante, ni fundamental.
“Hay cierto negacionismo”, apunta Miranda. En Punta Hermosa, un
balneario vecino a Lima, cayeron esta semana dos ‘huaicos’, como se
llaman en el Perú a las avalanchas de lodo y piedras. Un operario que
limpiaba el lodo comentaba que en los 40 años que llevaba trabajando
en la zona, nunca había visto algo así.
Aunque la palabra ‘huaico’ se usa en Perú para denominar una avenida
de lodo y piedras como la que asoló Punta Hermosa, es un término
erróneo. El correcto en quechua sería ‘lloclla’, ya que ‘huaico’ (o ‘wayku’)
es en realidad la quebrada por donde viene ese peligroso torrente. La
imprecisión idiomática no es banal y refleja el riesgo de haber relegado
por siglos el legado prehispánico en materia de ‘gestión del riesgo’ de
desastres. El país vive de espaldas a esa tradición y, por el contrario,
suele apostar por soluciones mecánicas, de ingeniería contemporánea
que ignoran los conocimientos ancestrales.
En los departamentos de Tumbes, Piura, Lambayeque y La Libertad,
donde Yaku ha provocado los mayores desastres, creció y vivió entre los
siglos II y VIII d.C. la Cultura Moche, un pueblo guerrero y con gran
sentido preventivo. Construyó reservorios, sistemas de drenaje, canales
y desplegó una serie de estrategias para que el agua se quede, nutra el
suelo y no se desborde.
Un campamento de emergencia montado cerca del ‘Malecón de Chillón’, donde varias
viviendas fueron afectadas por la crecida del río. Allí se refugian los damnificados.
SEBASTIÁN CASTAÑEDA
Un ejemplo de esa visión preventiva se vio en el verano de 2017, cuando
el Niño Costero, un evento similar al ‘Niño’ pero ubicado solo en la costa
sudamericana, inundó el pueblo norteño de Catacaos. Asustados, sus
habitantes se refugiaron en el sitio arqueológico de Narihualá ubicado
encima de una colina y a salvo de las aguas torrentosas.
En ese lugar vivieron entre los siglos VI al XVI los tallanes, quienes
sabían que, de cuando en cuando, las lluvias se desataban. Como ese, hay
muchos sitios en Perú que evidencian la prevención prehispánica: jamás
se construía junto a un curso de agua, siempre en un cerro, lejos del
riesgo. Otro ejemplo es Caral, la que se cree que es la ciudad más antigua
de América (2500 años a.C.), que está sobre una plataforma en el
desierto.
“Hay una pérdida de memoria en relación con los fenómenos naturales
que nos está llevando a un suicidio como especie”, lamenta Juan Torres
Guevara, profesor de la Universidad Nacional Agraria ‘La Molina’. Por
eso, dice, “hay que buscar soluciones basadas en la misma naturaleza”,
a fin de prevenir tragedias como desbordes.
De acuerdo con Pedro Ferradas, especialista en prevención de desastres,
tras el Niño Costero que golpeó fuertemente el norte del país en 2017,
incluso se ha “reconstruido el riesgo”. Hay más de un edificio o muro que
ha sido levantado en el mismo sitio donde fue arrasado. Es decir, otra
vez a tiro de inundaciones.
Una casa precaria que fue desalojada a tiempo antes de que la arrasara el río Chillón, que pasa por
Lima. Está en el distrito de Comas, donde varias casas fueron destruidas.SEBASTIÁN CASTAÑEDA
En Punta Hermosa, por ejemplo, hay un complejo deportivo en la
quebrada de Malanche, cuyo muro sucumbió el pasado 14 de marzo ante
una lloclla. Suelen ir muchos niños a ese recinto, y además hay casas,
hoteles y tiendas. Recién ahora se está planteando una posible
reubicación.
Otro problema en la zona es la constante descolmatación de ríos. Este
proceso sirve para limpiar el cauce y hacer que el agua fluya más rápido.
Pero a la vez implica la destrucción de arbustos ribereños que, como
recuerda Miranda, contribuyen a mantener su curso natural. Si no están,
es casi como limpiar la cancha para que otros ríos también se salgan de
su cauce, se junten varios, y provoquen una gigantesca inundación.
Esto ha ocurrido en el río Piura (norte del país) varias veces. Si se
apostara más por la reforestación en partes altas y bajas de una cuenca
o por la cosecha de agua, el panorama no sería tan desastroso. “El propio
río busca su camino”, se escucha hoy como un eco en medio de la
emergencia. Ignorar a la naturaleza es la vía segura hacia mayores
desastres.
Las mismas normas del Estado alimentan el riesgo. Por ejemplo, según
el Reglamento de la Ley de Recursos Hídricos, la franja en donde no se
puede construir viviendas está delimitada por la “máxima crecida de los
ríos”, pero a la vez la norma no contempla eventos excepcionales, como
las lluvias provocadas por el ciclón Yaku o el Fenómeno El Niño.
Parte de los estragos causados por una avenida de lodo que cayó sobre el balneario de Punta Hermosa.
El golpe climático también a la población de mayores recursos. SEBASTIÁN CASTAÑEDA
Por otra parte, tras el Niño Costero del 2017, se creó la Autoridad
Nacional para la Reconstrucción con Cambio (ARCC) que dispone de un
presupuesto de 25.000 millones de soles (unos 6.200 millones de
euros). Pero la mayoría de sus obras son de reconstrucción y no de
prevención. Además, la Contraloría General de la República ha
advertido sobre deficiencias en las obras de esa agencia. Una de ellas en
un dique del río Piura, uno de los epicentros de esta emergencia. Por
todo esto, Ferradas sostiene que “el país no aprende de lo ocurrido”.
Mientras el sistema de prevención no funciona, José Clemente añora su
casa, que tuvo que desocupar una madrugada por la amenaza hídrica, y
miles de personas en las localidades de Íllimo, Chosica, Jicamarca,
Manchay, Morón, Chaclacayo lloran por haber perdido todo, o casi todo.
Pero poco cambiará si se sigue ignorando la naturaleza, como si no
fuéramos parte de ella.
Cuestionario
1. Cuál es el tema principal
2. Cuál es la idea principal
3. Qué tipo de texto es. Sustente su respuesta
4. Quién es el autor del texto.
5. Por qué José Clemente y su familia tuvieron que desocupar su vivienda
6. Cómo se llama el fenómeno climatológico que se ha presentado en nuestro país
y desde qué mes.
7. En qué departamento se han provocado mayores desastres debido al fenómeno
climatológico
8. Qué estrategias utilizaban los antiguos tallanes para salvaguardarse de las lluvias
intensas
9. Qué personaje utiliza la siguiente premisa “Hay una pérdida de memoria en
relación con los fenómenos naturales que nos está llevando a un suicidio como
especie”.
10. Qué cosas habías leído en otros textos
11. Según tu punto de vista quiénes son los principales responsables de las tragedias
que se han generado a partir de las inclemencias de la naturaleza.
12. Cómo ha repercutido en tu localidad y en tu familia las lluvias cuáles serían tus
propuestas para contrarrestar el impacto por fenómenos naturales.