El Profeta José Smith dijo:
“Nada de todo el plan de salvación se compara en modo
alguno en importancia con el más trascendental de todos
los acontecimientos, el cual es el sacrificio expiatorio de
nuestro Señor; eso es lo más importante que ha ocurrido
en la historia total de las cosas creadas; es el sólido
cimiento sobre el cual descansan el Evangelio y todo lo
demás”
En verdad, la expiación del Unigénito Hijo de Dios en la
carne es el fundamento crucial sobre el cual descansa toda
la doctrina cristiana y la expresión más grandiosa de amor
divino que ha recibido este mundo en toda su existencia.
El énfasis que se le da en La Iglesia de Jesucristo de los
Santos de los Últimos Días nunca se podría calificar de
exagerado. El significado de todo otro principio,
mandamiento y virtud del Evangelio restaurado depende
de este acontecimiento fundamental.
Algunos de los dones que recibimos gracias a la Expiación
son universales, infinitos e incondicionales; un don
universal es la resurrección de los muertos de todo
hombre, mujer y niño que viva ahora, que haya vivido y
que viva después en la tierra.
Otros aspectos del don expiatorio de Cristo son
condicionales y dependen de la diligencia que se tenga
para cumplir los mandamientos de Dios. Por ejemplo, aun
cuando todos los miembros de la familia humana reciben
gratuitamente una absolución del pecado de Adán, sin
tener que poner nada de su parte, no se les concede
absolución de sus propios pecados a menos que prometan
tener fe en Cristo y se arrepientan de esas transgresiones,
que sean bautizados en Su nombre, reciban el don del
Espíritu Santo y sean confirmados como miembros de la
Iglesia de Cristo, y que avancen con fiel perseverancia
durante el resto de su jornada por la vida. Sobre ese
desafío individual, Cristo dijo:
“Porque he aquí, yo, Dios, he padecido estas cosas por
todos, para que no padezcan, si se arrepienten;
mas si no se arrepienten, tendrán que padecer así como yo.
Padecimiento que hizo que yo, Dios, el mayor de todos,
temblara a causa del dolor y sangrara por cada poro y
padeciera, tanto en el cuerpo como en el espíritu, y
deseara no tener que beber la amarga copa y desmayar.”
Más aún, aunque la resurrección del cuerpo es un don
gratuito y universal de Cristo, un resultado de Su victoria
sobre la muerte, la naturaleza del cuerpo resucitado (o sea,
el “grado de gloria” que reciba), así como el momento de
resucitar de cada uno, dependen directamente de la
fidelidad que se tenga en esta vida. Por supuesto, ni las
bendiciones incondicionales ni las condicionales de la
Expiación están a nuestro alcance, si no fuera por medio
de la gracia de Cristo.
Despues de la ultima cena, Cristo lava los pies de TODOS
los apóstoles incluido Judas, al que el Salvador YA
SABIA que lo iba a traicionar.
“En la época del Nuevo Testamento, las personas usaban
sandalias abiertas, andaban mayormente por caminos de
tierra que acumulaban la suciedad de los animales, y solo
tenían acceso a agua para bañarse de vez en cuando. Se les
ensuciaban mucho los pies, y lavar los pies de otra persona
pudo haber sido una tarea desagradable… Por lo general, a
aquella costumbre hospitalaria la llevaban a cabo los
siervos de menor nivel”
En el Evangelio de Juan, capítulo 13, versículos 1 al 17, se
nos presenta este maravilloso episodio. Jesús, consciente
de su destino y lleno de amor hacia sus discípulos, decide
llevar a cabo un acto de humildad y servicio al lavarles los
pies; a lo que Pedro se niega a que Cristo le lave los
pies…. (HIUSTORIA DE PEDRO)
Después de esto, Cristo se llevo a sus apóstoles a los pies
del monte de los olivos, a un tranquilo jardín llamado
Getsemaní, donde el Señor empezaría su sacrificio
expiatorio. Por que se fue a Getsemaní? Debemos recordar
que nos encontramos durante el festival de la Pascua y que
Jerusalén estaría llena de gente, visitantes y extranjeros.
Getsemaní no era un jardín, era un campo de olivos. En
este campo se encontraba una prensa de aceitunas
(Paralelismo con el sufrimiento expiatorio del Salvador).
De ahí que la palabra Getsemaní signifique PRENSA DE
ACEITUNAS. Esta prensa se encuentra dentro de la cueva
que está en Getsemaní. Fue precisamente en esta cueva
donde Cristo llevo a sus discípulos y les pidió que se
quedasen allí mientras Él iba a orar en privado.
Llevo a sus 12 discípulos, pero solo Pedro, Santiago y
Juan fueron los elegidos para acompañar a Cristo a la
cueva en Getsemaní donde acompañarían como discípulos
y en mi opinión como amigos al Salvador en sus
momentos mas difíciles.
En su hora de mas necesidad, Cristo le pidió a sus amigos
a que orasen con el y por el. No solo eso, sino que Él oró
por Él mismo cuando su agonía incrementaba. Lucas
22:44.
Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su
sudor como grandes gotas de sangre que caían a tierra.
Esto es algo que todos deberíamos anotar en nuestras
escrituras, El mismo hijo de Dios, el Creador de los cielos
y la tierra, el Amado del Padre, cuando se encontraba en
más agonía, oraba intensamente. En nuestras dificultades,
pruebas y tentaciones, deberíamos de recordar al Salvador
y en lo que hizo cuando el peor lo estaba pasando, ORAR
FERVIENTEMENTE
Allí “comenzó a entristecerse y a angustiarse”, diciendo a
Pedro, Santiago y Juan: “Mi alma está muy triste, hasta la
muerte” ¿Por qué? Porque sufrió “los dolores de todos los
hombres, sí, de toda criatura viviente, tanto hombres como
mujeres y niños, que pertenecen a la familia de Adán” Él
experimentó “tentaciones, y dolor en el cuerpo, hambre,
sed y fatiga, aún más de lo que el hombre puede sufrir sin
morir; pues he aquí, la sangre le [brotó] de cada poro, tan
grande [era] su angustia...” Para ello, Cristo “descendió
debajo de todo” —incluso de toda clase de padecimiento,
enfermedad y triste desaliento por los que pasa todo ser
mortal— para que pudiera comprender “todas las cosas, a
fin de que estuviese en todas las cosas y a través de todas
las cosas, la luz de la verdad”
En Getsemaní, Cristo experimentó el peso del sufrimiento
humano, el dolor, la tristeza y la soledad. Pero también
experimentó cada emoción, cada lucha, cada tentación,
cada alegría y cada triunfo que cada uno de nosotros
alguna vez podría enfrentar. A través de Su sacrificio
infinito, Él comprende nuestras necesidades, nuestras
debilidades y nuestros anhelos más profundos
La solitaria tarea de El Salvador de llevar el solo la carga
de nuestra salvación. Esos momentos finales para los
cuales Jesús debió haber estado preparado intelectual y
físicamente, pero para los cuales quizás no haya estado
preparado emocional ni espiritualmente.
Y en su mas angustioso momento cuando estaba pasando
por lo peor el mismo se da cuenta de lo horrible que es lo
que esta haciendo y exclama Padre, si es posible, aparta de
mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.
Y vino a sus discípulos y los halló durmiendo, y dijo a
Pedro: ¿ no habéis podido ser lo suficientemente fuertes
para permanecer despiertos conmigo una hora?
Me pregunto cuantas veces el Salvador me ha mirado
pecar tan fácilmente y caer en tentación y pensad lo
mismo de mi. Por supuesto que Pedro estaba cansado,
había estado preparando la Pascua desde temprano y ya
era seguramente tarde en la madrugada, pero Él les había
pedido que orasen y ellos se durmieron.
Pero quizás el sueño de Pedro, Santiago y Juan fue más
que simplemente cansancio. Quizás el Maestro debía de
llevar sobre si esta carga SOLO. Creo que Él debió de
regresar a sus apóstoles sintiendo el doloroso peso en sus
hombros con la esperanza de encontrarlos para que de
algún modo aflojasen sus cargas, pero ese no fue el caso.
Creo que la mentalidad humano no está preparada para
comprender lo que ocurrió aquella noche en Getsemaní,
nadie ni siquiera sus 3 apóstoles podrían haber
comprendido o haber visto la expiación y como los Dioses
realizan esta labor sagrada. Quizás realmente la razón por
la que Pedro, Santiago y Juan se durmieron fuese porque
alguna divinidad estuviese allí para sellar sus oídos y ojos
de las cosas que solo los Dioses pueden comprender.
"Imagina al Hijo de Dios en esa oscura y terrible soledad,
en la agonía de Su espíritu, el hombre de dolores que
estaba más allá de cualquier poder humano de ayudar o
confortar, con tal miseria y tal carga, Y allí, como un
cordero sin mancha, sin mancha, sin pecado, el Santo de
Israel a quien todos los profetas testificaron, sufriendo
solo. No había compañía de amigos ni familiares para
aliviar Su carga. Sí, estaba solo.”
Imaginen como debió de sentirse ELOHIM viendo a su
hijo amado suplicarle por ayuda, y no poder hacer nada
para ayudarle a pasar por ese sufrimiento. Asi que hizo lo
único que podía hacer en ese momento… mandar a su
mejor amigo para consolarle.
Entonces se le apareció un ángel del cielo para
fortalecerle.
El Elder Bruce R. McConkie sugiere que este ángel fue
Miguel (Adán) el cual fue enviado al Jardín, su compañero
en la creación, el primer hombre sobre la tierra. Adán el
cual trajo la transgresión con la caída, habría tenido un
entendimiento personal del significado de la expiación del
Salvador, y le habría proveído al Señor en estos momentos
una gran compasión por lo que estaba haciendo.
De una manera que no llegamos a comprender, Jesucristo
pago por nuestros pecados… a partir de este momento, su
soledad será mas y mas significante, el círculo de apoyo
alrededor de Jesús se hace más y más y más pequeño.
Judas acercándose a Jesús le besa, sellando la traición más
ruin que jamás haya existido o existirá. Traicionado con
un beso, el símbolo de amor devoción y confianza. Y todo
por 30 monedas de plata… el precio de venta de un
esclavo. Un apóstol, un hombre que había vivido con el
Salvador, que había visto sus milagros, que había
escuchado sus palabras… Y QUE SABIA, QUE ERA EL
HIJO DE DIOS!!!!
El Salvador fue llevado ante los líderes israelitas de
aquella época para ser juzgado, “¿Qué más necesidad
tenemos de testigos?”, exclamaron. “¡Es [digno] de
muerte!” y después ante Pilato“…habiéndole interrogado
yo delante de vosotros, no he hallado en este hombre
delito alguno” Entonces, en un acto que fue tan
inexcusable como ilógico, Pilato “[azotó] a Jesús, [y] le
entregó para ser crucificado”4. Las manos recién lavadas
de Pilato nunca pudieron haber estado más manchadas ni
más sucias.
La flagelación era el terrible preliminar de la muerte sobre
la cruz. El instrumento de castigo era un azote de muchas
correas emplomadas, en el extremo de las cuales se
colocaban filosos fragmentos de hueso. Se sabe de casos
en que los condenados murieron bajo el látigo, librándose
así de los horrores de la crucifixión en vida.
Jesús fue brutalmente azotado, torturado y burlado antes
de su crucifixión. Los soldados le pegaron y le pusieron
una corona de espinas en su cabeza y se burlaban
arrodillándose ante el llamándolo REY, poco sabían ellos
que llegara el día en que toda rodilla se doblara y toda
lengua confesar que EL es el Cristo el Hijo de Dios, el
REY DE REYES.
La extrema soledad y el dolor insoportable de la Expiación
que comenzaron en Getsemaní alcanzaron su intensidad
máxima cuando, después de sufrir indecible tortura a
manos de los soldados romanos y de otras personas.
CLAVOS DE TAMAÑO DESCOMUNAL
ATRAVESARON SUS MANOS Y SUS PIES y Cristo
exclamó desde la cruz: “...Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto
es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”
No es posible que un Padre perfecto hicera
eso, no desamparó a Su Hijo en ese momento. De hecho,
mi creencia personal es que durante todo el ministerio
terrenal de Cristo, posiblemente el Padre nunca haya
estado más cerca de Su Hijo que en esos últimos
momentos de angustioso sufrimiento. No obstante, a fin de
que el sacrificio supremo de Su Hijo fuera igualmente
completo como lo fue voluntario y solitario, el Padre retiró
brevemente de Jesús el consuelo de Su Espíritu, el apoyo
de Su presencia personal.
En las profundidades de aquella angustia, hasta la
naturaleza misma se turbó: “...hubo tinieblas sobre toda la
tierra... Y el sol se oscureció”. “Y he aquí, el velo del
templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló,
y las rocas se partieron” , haciendo que muchas personas
exclamaran: “¡El Dios de la naturaleza padece!”
Finalmente, incluso lo que parecía insoportable se llevó a
cabo y Jesús dijo: “Consumado es” “Padre, en tus manos
encomiendo mi espíritu” . Algún día, en algún lugar, se
llamará a toda lengua humana para que confiese, como lo
hizo un centurión romano que presenció todo eso:
“Verdaderamente éste era Hijo de Dios”
Pero básicamente su solitaria jornada de regreso a su padre
siguió sin consuelo ni compañía; fue necesario de hecho
fundamental para la trascendencia de la expiación, que
este hijo perfecto que nunca había dicho ni hecho nada
malo, ni había tocado cosa inmunda supiese como se
sentiría el resto de la humanidad, o sea nosotros… todos
nosotros.
Por fin, piadosamente el sufrimiento consumado fue, a
pesar de tenerlo todo en su contra nadie, y sin nadie que lo
ayudara o apoyara Jesús de Nazaret el hijo viviente del
dios viviente restauró la vida física donde la muerte había
prevalecido, trajo gloriosa redención espiritual, tras
horrenda oscuridad y desesperación.
Sangre fue derramada en Getsemaní, la mejor sangre que
se haya derramado como respuesta al sufrimiento que hizo
que el mismo hijo de Dios temblara y se estremeciera, y
parte de esa sangre fue por mí, parte de su sufrimiento fue
un regalo para mí. Yo ya sabía que Cristo había pagado
por los pecados del mundo, pero este discurso me ha
hecho recordar más profundamente que también fueron los
míos... los guardias romanos lo llevaron ante la fortaleza,
Pilatos lo llevo a la cruz, los judíos le golpearon y
escupieron, pero FUI YO QUIEN LO LLEVO A
GETSEMANI, POR MI VIDA, MIS ACCIONES, MIS
PECADOS.
Cuando contemplamos el monte de Getsemaní, donde
nuestro Salvador sufrió por nuestros pecados, y el sepulcro
vacío en el jardín de José de Arimatea, vemos la promesa
cumplida: la victoria sobre la muerte y el sepulcro. ¡Qué
gloriosa verdad es ésta! Jesucristo, el Hijo de Dios, el
Salvador del mundo, resucitó al tercer día, rompiendo las
cadenas de la muerte y trayendo esperanza y vida eterna a
todos los hijos de Dios.
Me parece maravilloso que el nuevo logo de la iglesia
tenga como representación al Salvador resucitado. Otras
congregaciones son representadas por la cruz y el
sufrimiento del salvador. Nosotros los miembros de la
iglesia de Jesucristo de los santos de los últimos días,
somos representados por el Salvador resucitado y viviente.
Tal como explico el profeta, el salvador resucitado en un
arco representando la piedra angular de nuestra religión,
un arco que también representa su salida del sepulcro
como un ser resucitado.
“De repente, la situación pareció cambiar... ahora, ya
había tenido lugar la Crucifixión y el Salvador, junto con
esos tres apóstoles, se encontraban, en grupo, a mi
izquierda. Estaban a punto de partir y de ascender al cielo.
Ya no pude soportarlo más; salí corriendo de detrás del
árbol, caí a Sus pies, me abracé a Sus rodillas y le supliqué
que me llevara con Él.
“Jamás olvidaré la forma tierna y bondadosa en que se
inclinó, me levantó y me abrazó. Era tan vívido, tan real,
que pude sentir el calor de Su pecho, contra el cual tenía
recostada la cabeza. Entonces me dijo: ‘No, hijo mío; ellos
han terminado su obra y pueden acompañarme, pero tú
debes quedarte y terminar la tuya’. Aún me hallaba
abrazado a Él y, con la mirada elevada hacia Su rostro
—pues era más alto que yo—, le supliqué de todo
corazón: ‘Al menos prométeme que al final iré
contigo’. Sonrió dulce y tiernamente y dijo: ‘Eso
dependerá solo y exclusivamente de ti’.
Anhelo ese dia con toda mi alma, pero al igual que el
Elder Whitney, todo este depende solo de mi.
Ruego que declaremos que somos discípulos cabales del
Señor Jesucristo, no sólo en palabra o en la afluencia de
tiempos de comodidad, sino en hechos, en valor y en fe,
incluso cuando el sendero sea solitario y cuando nuestra
cruz sea difícil de llevar. Que recordemos SUS MANOS,
el bien que hicieron y que seamos ejemplos de sus actos.
Ruego que en esta semana de Pascua y siempre
permanezcamos al lado de Jesucristo “en todo tiempo, y
en todas las cosas y en todo lugar en que [estemos], aun
hasta la muerte”, porque ciertamente así es como Él
permaneció a nuestro lado, aun hasta la muerte y cuando
tuvo que estar total y definitivamente solo.
ULTIMO TESTIMONIO DE EL. QUE VIVE!!!