Decir lo que siento me resulta difícil cuando hay tantas personas cerca.
No es la mejor
manera de expresarte mi sentir, pero, dada la situación, por ahora es la única que
encuentro, así que espero puedas leerlo…
Has dicho en varias ocasiones que te he lastimado, perdóname porque mi intención
jamás ha sido hacerte daño, me duele profundamente saber que por mi te has sentido
mal. Y aunque sé que una palabra de perdón no borra todo ese sentimiento y esa
sensación causada, te pido perdón y espero de verdad me puedas perdonar.
En muchas ocasiones me preguntas algo y no respondo, dices que esto te da miedo
porque no sabes lo que estoy pensando, pues te comparto, en ocasiones solo pienso
que sería de nosotros si la situación fuera diferente, que pasaría si ambos
decidiéramos realmente hacer realidad todo lo que hablamos o escribimos, que
fuéramos esos seres individuales que toman decisiones para ser felices sin que los
prejuicios de religión, familia, sociedad, nos importen, que solo pensáramos en
nosotros, lo que deseamos, lo que queremos, pero en el fondo, pienso que no lo
hacemos porque los dos sabemos que podemos hacer mucho daño y no queremos
eso y tampoco estamos dispuestos a afrontar las consecuencias…
Me dices que has pensado en dejar todo como antes, sé que lo has pensado, incluso
antes de que lo dijeras, porque tu actitud eso demuestra, desde enero la situación se
complicó aún más cuando vieron ese mensaje que te envié, he pensado que solo era
algo que necesitabas para frenar, para terminar con esto que te tiene inquieto… pero
también, y me doy cuenta, porque lo siento y lo sé, que tu deseo es muy fuerte.
Preguntaste porque y para que te quiero, di la respuesta desde mi corazón, pero debo
confesarte que no te quiero, ojala fuera así porque pienso que todo sería mucho más
sencillo, llegue 25 años tarde a tu vida, o quizá un poco más, y he pensado y repensado
muchas veces, lo he puesto en oración, intentando entender porque Dios nos permitió
coincidir en este momento, pero, por mi fe, por mi amor a Dios, sé que llegaste a mi
vida en el momento en que necesitaba que llegaras, y le doy gracias por permitirnos
coincidir, compartir, porque eres una bendición para mi… Te he compartido que no soy
experta en cuestiones del amor, solo he amado a otra persona en mi vida, y quizá si en
ese momento hubiera tenido el valor estar con él, quien sabe, pudiera ser que nosotros
no hubiéramos coincidido y yo no estaría escribiendo esto, pero mis miedos e
inseguridades no me permitieron estar con él y después de cuatro años de esperarme,
pienso que esta espera lo canso, conoció a alguien y esa historia se acabó…
Después paso lo que te conté y me llevo tiempo sanar, confiar y creer que como
persona, como mujer soy valiosa incluso con lo que permití que pasara…
He tenido pretendientes y me he dado la oportunidad de salir, conocernos un poco
más, pero no se da, mis amigos dicen que soy muy exigente…
Contigo me paso algo para lo que de verdad no estaba preparada, pero te vi, te escuche
y no puedo explicarte lo que sentí, y al tratar de investigar sobre ti, me entero de tu
situación y al conocerla me obligue a guardar eso que sentí en el fondo de mi corazón,
con la ilusión de que solo había sido el momento e intente bloquear pensar en ti.
Ilusamente creí que todo iba bien, porque cuando coincidíamos, que era rara vez, te
relacionaba con lo que sabía de ti y de tu familia e intentaba no hablarte mucho…
Después las cosas cambiaron y comenzamos a vernos con mayor frecuencia y aunque
me esforzaba en no pensar en ti, no lo lograba, y un día que fuiste a la oficina y aunque
conmigo ni hablaste, porque fuiste para lo de una capacitación de las fotos, ese día
acepte que podía hacerme todo lo tonta que quisiera pero que mi realidad era que
sentía algo por ti, algo no podía ser. Intercambiamos teléfonos y comenzamos a
enviarnos mensajes y siendo sincera algunos de tus mensajes me causaban
desconcierto, pero al mismo tiempo me emocionaban, y poco a poco eso que sentí
cuando te conocí comenzó a resurgir… Después hablamos y estamos aquí, sabiendo
que no puede ser, que no debe ser…
Te he dicho que eres una bendición en mi vida y siempre estaré agradecida con Dios,
con la vida, contigo por darme la oportunidad de conocerte, de compartir un poco y si,
también agradezco el poder amarte, porque tu presencia en mi vida la hace más feliz,
verte, escucharte, leerte, hacen que mi corazón se acelere, me encanta este
sentimiento que hay en mi por ti y todo lo que provocas en mí, en las sensaciones y
reacciones de mi cuerpo aun cuando no estas cerca y cuando coincidimos no sabes el
esfuerzo que tengo que hacer para no responder a lo que mi cuerpo, mi corazón me
pide, es muy difícil y más cuando hablas del deseo tan fuerte que hay en ti…
Me duele pensar que llegas a casa, que abrazas, que besas y que le haces el amor a tu
esposa, pero las cosas así son y eso no cambiará, es la realidad a la que me toca
enfrentarme cada noche, cuando mi deseo es que estes conmigo…
Quiero que seas feliz, plenamente feliz, porque te amo y porque lo mereces.
Si después de esta larga lectura lo que acordamos ayer sigue en pie, estoy dispuesta,
si, por el contrario, esto te motiva para tomar una decisión diferente, también estoy de
acuerdo.
Gracias por ser y estar en mi vida.