La oveja
Manuel Vicente
Había una oveja llamada Lana que era diferente al resto del rebaño.
Mientras las demás ovejas comían pasto, a Lana le picaba la curiosidad de
saber qué había al otro lado de la colina que siempre veía.
Un día, sin pensárselo mucho, Lana decidió ir a explorar. Encontró un
montón de cosas buenas, como un bosque misterioso, arroyos claros y praderas
llenas de flores de todos los colores.
Durante su aventura, Lana hizo amigos animales. Habló con un búho que
sabía mucho y con un conejo que la llevó a una fiesta en el bosque. También
tuvo que enfrentarse a retos, como cruzar un puente tembloroso sobre un río
fuerte.
Explorando, Lana vio que lo más bueno era apreciar la diversidad y
disfrutar de cada pedacito del mundo. Aunque extrañaba al rebaño, decidió
volver a casa con mil historias. Al llegar, compartió todo con las otras ovejas y
las animó a salir de su zona de confort.
Lana se volvió la oveja más sabia, enseñando a las demás sobre la
importancia de ser curioso y valiente. Desde ese día, el rebaño vivió una vida
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más emocionante, siempre recordando que aventurarse un poco más allá de lo
conocido puede llevar a las experiencias más buenas. En la colina verde, todas
las ovejas vivieron felices, sabiendo que el mundo tiene muchas más cosas
interesantes de lo que te imaginas.