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Historia Del Comics

Este documento describe los orígenes y evolución temprana de la historieta en Argentina desde mediados del siglo XIX hasta 1930, incluyendo las primeras publicaciones que contenían viñetas y caricaturas, y los desarrollos de personajes y formatos en revistas como Caras y Caretas y PBT.
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Este documento describe los orígenes y evolución temprana de la historieta en Argentina desde mediados del siglo XIX hasta 1930, incluyendo las primeras publicaciones que contenían viñetas y caricaturas, y los desarrollos de personajes y formatos en revistas como Caras y Caretas y PBT.
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La historia del cómic

Lhttp://www.todohistorietas.com.ar/historia.htmOS ORIGENES DE LA
HISTORIETA EN EL MUNDO
Al hablar de los antecesores de la historieta, es inevitable nombrar a los antiguos
egipcios, que representaban muchos de sus mitos en dibujos y jeroglíficos que
realizaban sobre hojas de papiro, y también hacían murales en forma de tira, que
incluían imagen y texto. Otros ejemplos son las cristaleras, el tapiz de Bayeux, las
bandas que rodean las columnas romanas conmemorativas (como la Trajana o la de
Marco Aurelio), los retablos medievales (con los que, mediante imágenes, se
explicaban al pueblo historias, crímenes y sucesos en general), los dibujos de las
civilizaciones precolombinas (como los códices, pintados por los mayas y los aztecas)
e incluso las primitivas pinturas rupestres. A estos ejemplos citados se pueden
agregar algunas obras pictóricas de Hyeronnimus Bosh, Brueghel o Goya, las cuales
adquieren un carácter narrativo. Pero quizás los antecedentes más cercanos a la
historietas sean las Aucas y Aleluyas, destinadas fundamentalmente a satisfacer las
necesidades de instrucción de niños y adolescentes. Estas publicaciones, que
comenzaron a editarse en Francia a partir de 1820, se caracterizaban por narrar
pequeños cuentos y aventuras mediante ilustraciones, aunque, a diferencia de la
historieta, los textos no se integraban orgánicamente dentro de los dibujos, sino que
se adicionaban a modo de explicación complementaria al pie de los grabados. Sin
embargo, la historia del cómic se relaciona más correctamente con la de la imprenta
y la caricatura. La historieta (que nace casi al mismo tiempo que el cine) pronto
desarrollará su particular lenguaje icónico, y las primitivas viñetas, todas del mismo
tamaño y con los textos al pie o tímidamente incluidos en el dibujo, serán sustituidas
por viñetas de diferentes tamaños y situación y, sobre todo, evolucionarán
rápidamente los modos y alcances de los textos. Estos se incluirán, casi desde el
principio, en globos o bocadillos; su particular forma, así como el tamaño y dibujo
de las letras, constituyen, por sí solos, todo un modo de expresión independiente. El
uso de onomatopeyas, escritas con grandes letras, ciertos símbolos ya
universalmente aceptados (como una sierra cortando un tronco para indicar sueño o
una bombilla que se enciende para explicar que el personaje ha tenido una idea)
tienen un alcance comunicativo que difícilmente puede lograr otro medio de
expresión. Inicialmente estas historietas tenían carácter cómico, de ahí el nombre:
cómic-strip (tira cómica).
Haremos, pues, un recorrido por la historia del cómic en distintas partes del mundo:
El siguiente trabajo fue realizado por Néstor Gustavo Giunta, y se encuentra
debidamente registrado en la Dirección Nacional de Derecho de Autor.
Nota del autor: para efectuar el mismo tomé como base un texto original del profesor Oscar De
Majo, quien autorizó las modificaciones y agregados efectuados aquí sobre un artículo aparecido
en el n° 29 de la revista "Signos Universitarios", de la Universidad del Salvador, en Enero de
1996.
PRIMERA PARTE:

Desde mediados del siglo XIX hasta el año


1930

Se considera que la primera viñeta humorística publicada en Argentina fue "Viva el


Rey", del año 1824, obra del Padre Francisco de Castañeda, quien poseía una
Academia de Dibujo. Sin embargo, los primeros relatos gráficos publicados en la
Argentina aparecen en los periódicos de sátira política recién a mediados del siglo
XIX. Estos periódicos basaban su éxito en la publicación de caricaturas litográficas
que, en general, eran observaciones costumbristas. En 1863 aparecería el periódico
dominical "El Mosquito", considerada como la primera revista con humor político
nacional. En "El Mosquito", que se publicaría hasta el año 1893, serían populares los
dibujos de Henri Stein y las caricaturas de Meyer. Por otro lado, en 1884 llegaría la
revista "Don Quijote", de Eduardo Sojo, que duraría hasta el año 1905, y en la cual se
utilizaba la sátira política como ejercicio del periodismo de opinión.
Los primeros antecedentes de la historieta
propiamente dicha, en la Argentina, aparecen en
las revistas "Caras y Caretas", desde el año 1898
(imagen de la izquierda) y "PBT", desde el año
1904 (imagen de la derecha), donde los artículos
de costumbres y política aparecen con alguna
ilustración. Se inicia con las "Tiras comerciales" y
los dibujos de Manuel Mayol y José María Cao,
publicados en los primeros números de "Caras y
Caretas", y más precisamente con "La caza del
zorro" de Acquarone (en 1901, en esa misma
revista). Al comienzo, los globos se alternaban con
los habituales textos al pie, en general sin tener
incidencia en la acción. Tanto la revista "Caras y
Caretas" como "PBT" fueron creadas por
Eustaquio Pellicer. En "Caras y Caretas"
colaborarían, entre otros, Fray Mocho (seudónimo
de José Alvarez, quien a la postre sería director de
la misma), Giménez, Zavattaro, Redondo,
Villalobos, Málaga Grenet, Valdivia, Mirko, Sirio,
Columba, Alonso, Huergo, Caballé, Sabat, y los ya
mencionados Cao y Mayol. En tanto, en "PBT"
colaborarían, entre otros, Pueyo, Vargas, Vera,
Osés, Chiarela, Teganos, Sanuy, Castro Rivera,
Navarrette, Rojas, Rabier y Olivella. Por otra parte,
desde 1904, Alberto Haynes editaría la revista "El
Hogar", que luego sería origen de una poderosa
editorial.
Mientras tanto, en la primera década del siglo XX se reproducen en la Argentina los
primeros comics británicos y norteamericanos, rebautizados en su mayoría con
nombres locales. Es así que en 1909 aparecería el primer número de la revista de
aventuras "Tit-Bits", dirigida por Rodolfo de Puga (click aquí para ver el número 2000
de la revista), de la editorial Láinez.
La primera historieta "secuencial" y con personajes fijos que perdura
(o sea, una verdadera "historieta") fue "Viruta y Chicharrón", de
Manuel Redondo y Juan Sanuy, del año 1912, que aparecía en "Caras
y Caretas". En realidad, y contra lo que muchos creen, "Viruta y
Chicharrón" no fueron los primeros personajes de la historieta
argentina, ya que eran la versión vernácula de “SpareRibs and
Gravy”, dos personajes de Geo Mac Manus. Los diálogos de la
misma se desarrollaban únicamente por globos, y tenía más peso el
juego linguístico que el gráfico (click aquí para ver una pequeña
tira). Y es un año después, en 1913, cuando aparece, también en
"Caras y Caretas", y de Manuel Redondo, el primer personaje de la
historieta argentina, "Don Goyo de Sarrasqueta" (imagen de la
derecha), quien enfrentaba situaciones de las noticias de actualidad,
generalmente criticando. En este historieta no se utilizaban “globos”
(eran textos al pie de cada viñeta), y se publicaría
ininterrumpidamente durante más de quince años en forma semanal.
Posteriormente, en "Caras y Caretas" llegarían tiras como "El L.C.
Timoteo y el pesquisa Doroteo" (1919, de Luis Macaya), "Abraham
Kancha, experto en, Uper" (1927, de Hersfield) y "Las aventuras de
Chingolo" (1929, de Crosby). En tanto, en la revista "PBT", llegarían
otros personajes nuevos, como "Aniceto Cascarrabias" (izquierda), en
1915, de Pedro de Rojas, quien sería el autor, posteriormente, de "Don
Salamito y Doña Gaviota", de "El esqueleto rematado" (con diálogos
entre un esqueleto y su adquirente en un remate), y de “Smith y
Churrasco” (que eran dos detectives). En 1916, también en "PBT"
llegaría las tiras "Aventuras de un matrimonio aún sin bautizar", luego
bautizada con los nombres de "Don Tallarín y Doña Tortuga" (a cargo
de Oscar Soldati), y la historieta cómica de ciencia-ficción "El explorador
interplanetario” (de Juan Serrano), donde los protagonistas ("Martín
Gala y K. Chupín"), provistos de unos artefactos parecidos a las Alas
Delta, recorren diferentes planetas del sistema solar.
En 1916, en la revista "El Hogar", comienzan "Las aventuras de El
negro Raúl" (derecha), una tira diaria de Arturo Lanteri basada en un
personaje real de la fauna porteña. Es así que las historietas aparecen
en revistas específicas, y representantes del humor, gráfico y escrito
(que en otros lugares comenzarán a existir mucho después). En 1917,
los dibujantes Zavalla (con el seudónimo "Pelele") y Columba (que
había dibujado antes para la revista "La vida moderna") realizarían
caricaturas en unas pantallas luminosas en varias esquinas de Buenos
Aires. En 1919 llega la primera revista específicamente infantil,
"Billiken", fundada por Constancio C. Vigil, la cual alcanzaría
distribución en toda hispanoamérica. Al fin de la década, aparecen
varias revistas que contienen historietas nacionales y extranjeras.
_En 1917, en la Revista "Popular", aparece "Las diabluras de Tijereta", de
Arturo Lanteri (imagen de la izquierda). Y otra tira de esa época sería "Von
Esel, el hombre más tonto del mundo", de "Fly". Pero recién en 1920 es
cuando la historieta pasa a la prensa diaria, cuando el diario "La Nación"
empieza a publicar tiras, con gran enojo de muchos de sus lectores, que
pensaban que con estas "frivolidades" se desmerecía la "seriedad" de la
publicación. Y a partir de la publicación de la tira "Bringin Up Father" de
MacManus en el diario "La Nación" (en 1920) proliferan las series de
ambientación familiar, a medida que en el país se afianza una masiva clase
media.
En la década del 20 prácticamente no hay revista de actualidad que no
publique entre sus páginas alguna serie de historietas.
En el año 1922, Arturo Lanteri sería el creador, en la revista "El Hogar", de la
tira "Las aventuras de don Pancho Talero", que duraría casi 30 años, y sería
objeto de dos exitosos films; "Pancho Talero" (dibujo de la derecha) era un
hombre sometido por su mujer, y durante sus andanzas la historieta captaría un
amplio espectro de la vida cotidiana. En 1923, en "La Novela Semanal",
Arístides Rechain publicaría la historieta llamada "Página del Dólar" (por estar
auspiciada por los cigarrillos "Dólar"), una tira protagonizada por un
matrimonio de color (específicamente "Policarpio y su esposa").
En el año 1924, en "La Novela Semanal", apareció "La familia de Don
Sofanor" (dibujo de la izquierda), también de Rechain, con el esquema de la
familia que aspira a pertenecer a una clase social alta. En 1924 llegarían, en
la revista "Mundo Argentino", las tiras "Aventuras de Firulete y Retacón"
(de González Fossat) y "Anacleto Bataraz y Papamovski" (de Lanteri). De
esos años serían también las historietas "Coquita la bataclana" (de Quirino
Cristiani, el pionero del dibujo animado en Argentina), "Sofanor Villalba (a)
Hollín y su mula Catalina" (de Ermete Meliante) y "Andanzas de Juancito
Pato Tero" (de René Barbe y Raúl Roux).
Entre revistas dedicadas al cultivo de la historieta aparecidas en la década
del '20, hay que citar a "Las Páginas de Columba", fundada en 1922 por el
dibujante y caricaturista Ramón Columba, la cual sería semillero de
muchos dibujantes. En la misma se publicaría, en el año 1924, "Jimmy y
su pupilo" (derecha), de González Fossat, anunciada como la primera
historieta deportiva. La tira trataba sobre las desventuras de "El Ternero
Mamón de las Pampas", que llegó al boxeo de casualidad, y Jimmy, su
manager y entrenador. Este intentaba que su pupilo se tomara en serio la
actividad con la intención de acumular dinero a costa de su boxeador, que
lo único que obtenía era una derrota tras otra. "Jimmy y su pupilo"
inauguró en la Argentina el legendario "continuará", porque la historia
seguía de un número a otro.
En 1925 llegarían dos tiras más de González Fossat: "Aventuras de Pepita" y
"Cebollita y Azucena". El 29 de julio de 1925 se produciría el debut como
dibujante de un discípulo del popular caricaturista Diógenes Taborda; hacemos
referencia a Dante Quinterno, que publicaría, en "El Suplemento", y con
guiones de Leroy, la tira "Panitruco", una historieta con personajes de la
noche porteña. En 1926 Quinterno crearía su primer personaje propio, con la
tira “Andanzas y desventuras de Manolo Quaranta” (izquierda), para la
revista “La Novela Semanal”, y posteriormente llegaría su primer gran éxito,
"Don Fermín" (que más tarde pasaría a llamarse "Don Fierro"), en la revista
“Mundo Argentino”.
Ya en 1927, aparecerían las "Andanzas de Pantaleón Carmona" (derecha),
de Messa, publicada por "Femenil". Un año después llegaría la tira de dos
alemanes viviendo en Argentina, "Otto y Erich", a cargo de Raúl Roux. En
esos años surgieron también "Los éxitos de Pepe Antenita" (de Linage), las
"Aventuras de Prudencio Parabrisa" (de Rojas), las "Aventuras de
Tarantelli y Peteneras" (de Luis Bello), y "Las hijas de Pastasciuta" (de
Oscar Soldati), otra serie familiar que, en este período, tenía una fuerte
influencia de las comedias teatrales de entonces. En 1928, surge la primera
revista exclusivamente integrada por historietas, "El Tony", de Editorial
Columba, lo que la ubica antes que la primera editada en Estados Unidos,
donde el comic se desarrolló originalmente en los diarios.
La revista "El Tony" se editó ininterrumpidamente durante más de 70
años, y de la misma se editaron también algunos números
"extraordinarios" y varios "anuarios". Entre los primeros personajes que
aparecieron en la revista "El Tony" estaba "Rulito, el gato atorrante",
creado por Raúl Roux en el año 1929, y continuada por otros dibujantes
(Gutiérrez, Vidal Dávila, Ferroni y Presa), quienes posteriormente
dibujarían "El pecoso y su pandilla". También en 1929 llegarían las
"Aventuras de Nenucho" (izquierda), de González Fossat, en "Mundo
Argentino", la cual sería una de las primeras series protagonizada por un
niño. Ese mismo año, pero en "La Novela Semanal", llegarían las tiras "La
barra de Candelario", de Gutiérrez, y "Pepinito y su novia" de González
Fossatt.
Por estos años debutaría con sus personajes, en los periódicos, Lino Palacio,
que crearía a "Ramona" (derecha), en 1930, para el diario "La Opinión". Y
hablando de diarios, es importante señalar que, a pesar de que "La Nación" es
el diario pionero en la Argentina en cuanto a la publicación de historietas, el
más importante para el género, en sus comienzos, es el diario "Crítica", que
desde mediados de la década del ‘20 y a lo largo de la del ‘30 albergará lo
mejor de la producción nacional y extranjera. La importancia del "comic" en
Crítica se debió al interés de su director, Natalio Botana, por la historieta.
Además, Botana trajo como novedad algo que era usual en los diarios
norteamericanos, la publicación de una misma historieta como "daily strip"
(tira diaria en blanco y negro) y como "sunday strip" (plancha dominical a todo
color).
En el diario Crítica se publicarían diversas historietas norteamericanas,
adaptando el vocabulario a los usos y hábitos locales, pero también habría
bastante producción local. En octubre de 1928 aparecería, en la tira de
Dante Quinterno "Aventuras de Don Gil Contento" (antes llamada "Un
porteño optimista"), un personaje secundario, "Curugua-Curiguagüigua",
que más tarde se transformaría en uno de los más famosos y queridos de
nuestra historieta: "El indio Patoruzú" (a la izquierda, una imagen de sus
primeras apariciones). También hay que destacar los trabajos de Diógenes
Taborda, la sección de historietas llamada "Mujeres Célebres" (realizada
por el jefe de arte del diario Crítica, el español Pedro de Rojas), y la
aparición, en 1929, de la primera historieta argentina "seria", "El Tigre de
los Llanos", a cargo de Raúl Ramauge, la cual narraba la vida de Facundo
Quiroga, sin utilizar globos, y recurriendo a extensos textos explicativos.
SEGUNDA PARTE:
Desde comienzos de la década del '30 hasta el final de la
década del '40

Durante las décadas del '30 y del '40, en la colección "Critica cómicas", se
publicaría diverso material extranjero y argentino. En el año 1931
aparecería, en el diario "Crítica", un suplemento de historietas a todo
color (denominado "Popeye"), y comenzaría a destacarse el dibujante
italiano Bruno Premiani. En cuanto a los primeras tiras de la década hay
que mencionar "Las desventuras de Maneco" (derecha), de Linage,
prototipo de un personaje muy difundido en la época: el del chanta
porteño, simulador y tramposo, y que popularizaría la frase "sonaste
Maneco", el cual se publicaría en "Caras y Caretas". Otro personaje que
haría popular una frase sería "Calixto Campolargo", de González Fossat
(desde 1933, en "La Novela Semanal"), quien finalizaba las tiras diciendo
"¡Estás listo, Calixto!". Otro personaje de comienzos de la década sería
"Quique, el niño pirata", de Cazeneuve (desde 1931, en el diario "El
Mundo".
En 1931 el personaje del "Indio Patoruzú" (izquierda) tendría su
propia tira en el diario "La Razón". En 1933 aparecería, en la
revista "Para Tí", la historieta "Tío Migajas y Lucerito", con
textos de Matilde Velaz Palacios y dibujos de Bensadón. En 1934
llegaría "Cholo y Cacho", de Vidal Dávila, para "Barrilete". Ese
año se publicaría también "El Nuevo Rico" (junto a su mayordomo
"Federico"), de Héctor Rodríguez. Desde 1935 aparecería la tira
"Tancredo", de Fantasio, primero en "La Razón y luego en "El
Mundo". Ese mismo año Daloisio publicaría a "Kid Tortazo",
"Bimbo" y "Don Juan Porteño", en la revista "Aconcagua". En
éstas décadas aparecerían también las tiras "El tonto de Capirote" y
"El Burro y el Comisario" (ambas de Navarrete), "La señorita
Pilar delira por manejar" (de Linage), "Pajarito" (de Balza),
"Bolita" (de Palacio), "Corchito y compañía" (de Martelli),
"Pulgarín" (de Clemen), "Bolita" (de Páez Torres), "Lauchita y
su barra" (de Villafañe), "Piolín" (de Skitt), "Bigo y Telli" (de
Giraldo), etc.
Además, entre la abundancia de personajes aparecidos por esos años,
hay que mencionar también a "El profesor Papafrita" (de Arzubi
Borda), "Don Casifrundo" (de Kantor), "Tutú y su pandilla" (de
Marino), "Carpincho" (dibujo de la derecha, de Clemen, quien firmaba
como "Big-Boy"), "Trompita" (de Gigante), "Bu-Bu" (de Macaya),
"Las andanzas de Silvestre" (de Pace), etc. Continuamente el las
diversas revistas llegaban nuevos personajes; por ejemplo, en "Mundo
Argentino" aparecerían tanto "Tarantelli y Peteneras" (de Bello) como
"Tachuela" (de Jean Josse), mientras que en "Estampa" llegarían "Los
Ramachuza" (de Rodríguez), en la revista "Ahora" estaría "Don
Chispita" (de Alessio), y en la revista "Mustafá" llegaría "Kharú, el
hombre misterioso", de Wadel y Clemen. Por su parte, la revista "La
Cancha", de López Pájaro, publicaría a "Tito el Lungo" (de Ianiro) y a
"Don Pitazo" (de Ferro).
En cuanto a los diarios, en "La Razón", luego de la publicación de "Julián
de Montepío" (y su valet, Cocoa), de Quinterno, se publicarían personajes
como "Payuca, cabo conscripto", de Araceli, "Betún", de Daloisio,
"Gumersindo" (imagen de la izquierda), de Fola, “Goyito”, de José
Taggino, y el popular buzo "Chapaleo", de Eduardo Ferro. En 1936,
aparecería "Rayito y Clavelina", de Ada Lind (seudónimo de Laura
Quinterno), en el diario bonaerense "El Mundo". Posteriormente, en el
diario "El Pampero", habría historietas como "Carocito" (de Seguí),
"Virola" (de González Fossat), "Ñangapirí" (de Ferro) y "Bien Porteño"
(de Lubrano). En tanto, entre 1935 y 1940 Raúl Roux publicaría, en el
diario "La Razón", la historieta "Más allá", basada en un viaje a través del
espacio. Por otro lado, en el diario "Noticias Gráficas" se publicarían "Las
aventuras de Carlos Norton", de Amenabar y Bernabó, que era una tira
basada en un exitoso radioteatro sobre un detective de Buenos Aires.
Diversas revistas publicarían nuevos personajes, como ser "Raco el
extra", de Columba (en "Cine Argentino"), "Nisistrato", de Borraro (en
"El Hogar"), "Pepe Boleto", de Ferro (en "Pilucho"), y "Chupete", de
Vidal (en la revista "Barrilete"). También la historieta fue utilizada como
medio de promoción en publicidad gráfica, tal el caso de "Rendija"
(derecha, de "Neos"), para tres marcas de cigarrillos, y protagonizada por
un gaucho criollo simbolizando la manufactura nacional, y, más adelante,
"Andanzas del gaucho Relamido" (de Burone Bruché) para una marca de
jabón.
En tanto, las revistas específicas de historietas, se multiplican y alcanzan
grandes tiradas. En el año 1936, aparece la "Revista Patoruzú", de Dante
Quinterno, lugar donde se publicaría "Hernán, El Corsario" (izquierda),
de José Luis Salinas, donde incorporaría recursos propios de la más
moderna cinematografía; también llegarían, con el tiempo, "Ventajita" (de
Blotta y Juliá), "María Luz" (de Battaglia) y diversos personajes de
Eduardo Ferro, como ser "Tara Service" (un técnico electrónico medio
idiota), "Bólido" (el cadete), "Cabeza Fresca", "Pandora" (un "yiro"), etc.
A fines de los años '30 aparecería la revista "Pif Paf" (de Editorial Tor), y,
brevemente, la revista "El buen humor" (de Marengo).
En 1937, en la revista porteña ¡Aquí está!, se presenta la serie humorística
"Conventillo", creada por un joven dibujante, Héctor Torino. La serie, con
distintos nombres, fue continuada a lo largo de 40 años, y estaba
ambientada en el universo de los hospedajes colectivos donde se cruzaban
los numerosos inmigrantes pobres de distintos orígenes que llegaban a la
Argentina; allí apareció por primera vez "Don Nicola" (derecha), el
popular dueño del conventillo. Ese mismo año, en la revista "Pilucho",
llegaría "Pochita" (en una tira cuya autora firmaba como Berta M.C.),
mientras que en la revista "El Hogar" llegarían “Las aventuras de caza del
Pibe Palito”, de Cazeneuve. Un año después, en el diario "La Prensa",
aparecería "Don Fulgencio", de Lino Palacio.
En 1940 llega la revista "Cara Sucia", de Reilly (Billy Querosene), con varios
personajes de historieta como "El ñato Agrelo" (de Reilly y Mazzone),
"Agapito el León" (de Guratti), "El doctor Bubby" (de Reilly y Villafañe),
"Pelopincho y Cachirula" (de Fola), "La vaca Aurora" (de Mirco Repetto),
"El mago Truco y su ayudante Retruco" (de Daloisio), "Nemesio" (de Bourse
Herrera), "Cucharita" (de Villafañe), "El gallito Sofanor" (de Blay), "Tío
Pedro" (de Valencia), "Ñandusa" (de Marino), "Don Cleptómano" (a la
izquierda, de Mirco Repetto), etc. Por su parte, la tira "Mi sobrino Capicúa"
(de Mazzone) se publicaría por un tiempo en ésta revista para retornar luego a
la "Revista Patoruzú".
En la revista "Figuritas", donde colaborarían, entre otros, Cortinas, Clemen,
Pedro Gutiérrez y Carlos Linares Quintana (este último, con su historieta
protagonizada por objetos animados denominada "La Pluma Cucharita"),
llegarían, hacia 1938, personajes como "El negrito Alelí" (derecha), de
Martínez Parma, "El Marqués de Puerto Nuevo", de Juan Oliva, y "El
gaucho Rancagua", del mismo autor. Por su parte, la revista "Leoplán"
tendría personajes como "Don Mateo" (de Olivas), "Goyo y Panchita" (de
Fantasio), "Tío Juan" (de Valencia), "Esculapio Sandoval" (de Torino) y
"El vasco Anchoa" (de González Fossat).
Por estos años, Alberto Breccia realizaría, en las revistas "Tit-Bits",
"Rataplán" y "El Gorrión" historietas como "Mariquita Terremoto"
(izquierda), "El Vengador" (la primera tira de superhéroes realizada en
Argentina), "Kid Río Grande", y adaptaciones de novelas populares. Otros
personajes de esta época, pero en otros medios, fueron el "Cirilo el Audaz",
de Rapela (basada en la mítica figura del gaucho de las pampas) y "Don
Mamerto detective" (de Torino). En 1940, en el diario "El Mundo", se
publicaría "Tric y Trake" (de Daloisio), una típica historieta del género
"dúo alocado de amigos".
Sucesivamente llegarían nuevos personajes de Dante Quinterno, como
ser "Isidoro Cañones" (en el año 1935 lo haría, en el diario "El
Mundo", como un personaje secundario, y luego, en 1940, ya con su
propia tira, en la "Revista Patoruzú"), el caballo "Pampero" (en
1936), "la Chacha" (a la derecha, también en 1936), "Upa" (en
1937), "Ñancul" (en 1937), y el tío de Isidoro, el "Coronel Urbano
Cañones" (en 1939). Todos estos personajes aparecieron en el diario
"El Mundo". Vale señalar que recién mucho después (ya en el año
1959, y en la revista Patoruzú) llegaría "Patora" (la hermana del
cacique).
A partir de la década del '40, por varios años, y de la mano de Adolfo
Mazzone, iría llegando una amplia galería de personajes, como el convicto
que vivía planeando fugas "Piantadino", el holgazán "Fiaquini" (a quien
vemos a la izquierda), el avaro "Tacañino", el vagabundo "Linyerio", el
punguista "Afanancio", el mucamo "Perkins", el alcahuete "Batilio", el
niño chantajista "Yoloví", el lento "Tolondrati", el detective "Chapalupa",
el ponebombas "Señor Bang", el desafortunado demonio "Tridente", etc.
Desde 1941 hasta 1947 apareció la revista de humor político “Cascabel”, dirigida por
Jorge Piacentini, y donde colaborarían, entre otros, Carlos Warnes (creador, en 1942,
del célebre personaje "César Bruto", ilustrado por Oski), Emilio Villalba Welsh,
Conrado Nalé Roxlo (Charnico), Landrú, Lino Palacio (Flax), Abel Ianiro (quien, por
otro lado, crearía en la revista Leoplán a "Tóxico y Biberón"), etc.
A principios de los años 40', Guillermo Divito crearía a dos de sus
grandes personajes: "El Doctor Merengue" (imagen de la derecha),
protagonista de la tira "El otro yo del Doctor Merengue", en la
revista "El Hogar", y a "Bómbolo", en el diario "La Prensa". Ya en
1944, exactamente el 16 de Noviembre, el propio Divito, junto a un
grupo de soñadores como él, fundaría la revista "Rico Tipo", la cual
marcharía a la vanguardia del humor escrito y dibujado por muchos
años (llegó a vender 350000 ejemplares), y que incluso marcaría el
ritmo de la moda a través de la vestimenta de varios de los
personajes. Fueron jefes de redacción, sucesivamente, Eduardo
Almira y José Benavidez.
Entre otros personajes del propio Divito que aparecían en la revista
estaban "Pochita Morfoni" (una gordita glotona), "Fúlmine" (que era
un prototipo del "yetattore"), "Fallutelli" (quien era un oficinista
odiado por todos), "El Abuelo" (que era un viejito seductor), y, por
supuesto, "Las chicas" (a la izquierda), que eran sexies, con cuerpos
esculturales (cintura de avispa, piernas larguísimas, busto interesante)
y polleras muy cortas, y que pensaban y se movían como muchachas
emancipadas (incluso se alimentaron de la moda y a la vez la
impusieron).
Por la revista "Rico Tipo" pasaron grandes dibujantes y humoristas, y
colaboraron innovadores como Ianiro (y su personaje "Purapinta",
caricatura de un guapo porteño no muy valiente, a quien vemos a la
derecha), Fantasio, Carlos Warnes, Oski (creador de otro personaje: el
avaro "Amarroto"), Calé (con su "Buenos Aires en camiseta"), Landrú,
Pedro Seguí, Mazzone (con varios de sus personajes), Bavio Esquiú,
Liotta (y su personaje "Timberio"), Juan Cotta (con "Patiño"), Barrios,
Francho, Toño Gallo (con "Desconfiacho"), Muñiz, Avlis, Carlos
Gómez (con varios personajes, entre ellos "Lechervida"), Martínez,
Salinas, etc.
En 1941, en la revista "Aquí está", se publicaría "Don
Piluso", de Daloisio. Por otra parte, Patoruzú es partícipe de
dos hechos fundamentales en los años '40, ya que el 25 de
agosto de 1941, produce un hecho inédito al ser publicado por
un diario de Estados Unidos, el PM de New York (a la
izquierda), siendo la primera vez para una historieta argentina;
por otra parte, al año siguiente protagoniza el primer dibujo
animado argentino, "Upa en apuros" (que se estrena en
noviembre de 1942).
En el año 1945 se suma a las publicaciones ya existentes la "revista Don Fulgencio",
dirigida por Lino Palacio, en la cual colaborarían, entre otros, Gordon, Rafael, Dobal,
Andrino, Gigante, Guerrero, Vidal Dávila, Landrú, Bourse, Rodríguez, Manzoni,
Tálice, Gagliardi, Valenti, Belgo, Benarós, Mariofelia y Martínez.
También en 1945 llegaría la "revista Patoruzito", de Dante Quinterno. En
ella aparecerían diversos personajes como "Langostino", de Eduardo Ferro;
el propio "Patoruzito" (de Quinterno, Lovato y Repetto); "Cisco Kid", de
Salinas, quien dibujó a este cowboy de aire latino para el King Features
Syndicate durante más de veinte años, sobre guiones que le eran enviados
desde los Estados Unidos; "Rinkel, el ballenero" (imagen de la derecha), de
Tulio Lovato, que era una serie de ambientación marina; y "Lanza Seca", de
Roux, quien realizó esta serie sobre la conquista del desierto y la guerra a los
aborígenes.
Y sería en la mencionada "Revista Patoruzito" donde el futuro maestro
Alberto Breccia realizaría audaces cambios de plano en el dibujo; allí, con
textos de Wadel, comienza a dibujar la tira "Vito Nervio" (izquierda);
Breccia heredó esta serie, inicialmente dibujada por Cortinas, en 1947, y la
dibujó durante diez años, dotando al detective protagonista de un carácter
rudo. Antes, en 1944, Breccia realizaría "Puño Blanco" para el diario "La
Razón" y "Gentleman Jim" para la revista "Bicho Feo", con guión de
Cortinas, autor que realizaría, en esa misma revista y en el mismo año, la
tira "Isabelita y Chichito".
En la década del ‘40 comienza la que podría denominarse la "Época de Oro" de la
historieta nacional. El inicio lo marca la aparición y consolidación de la historieta
"seria" y "adulta", que le valdrá el mote de "literatura dibujada". Esto se apoya en la
fundación, en 1945, de la revista "Intervalo", de Editorial Columba, la cual viene a
llenar un bache, ya que se completa el espectro, que se da con "Billiken", para los
chicos, "Patoruzito", para los jóvenes, y la mencionada "Intervalo", para los adultos.
Aunque el valor de "Intervalo" es innegable, y en ella comenzaron a publicar sus
primeras obras muchos de nuestros grandes dibujantes, la estética "quietista" de la
revista le otorga una calidad artística cuestionable. Para ganar su prestigio de "adulta"
la historieta que se publicaba en Intervalo se apoyaba casi siempre en modelos
literarios, con ausencia por completo de guión, el cual se limitaba a reproducir
textualmente o a resumir el texto original adornado con ilustraciones: un palabrerío
que repetía casi siempre lo que las pocas imágenes ya mostraban, dejando incluso de
lado el tan característico "globo" de los comics para utilizar sólo el epígrafe
(reproducción del texto al pie de la ilustración) o largas tiradas de viñetas ocupadas
sólo con palabras, sin dibujos. Aunque hoy parezcan aburridas, estas historietas que se
apoyaban en la literatura tradicional y prestigiosa tenían un éxito tal que en 1950 la
Editorial Columba saca un suplemento semanal, "Intervalo Extra", dedicado
exclusivamente a adaptaciones de la literatura universal.
Desde 1941, y a lo largo de 33 años, Luis Medrano
publicaría, diariamente en el diario "La Nación", sus
populares "Grafodramas", unos dibujos que, junto a escasas
palabras, serían un registro de la vida cotidiana de los
argentinos a lo largo de décadas (click aquí para ver un
ejemplo). En 1942, en el diario "La Razón", llegarían
"Archibaldo" (de Taggino) y "Villa Mosquete" (de
Guerrero). En 1943, en la revista "Billiken", aparecieron, con
un humor a veces absurdo, a veces ingenioso y a veces
ingenuo, "Ocalito y Tumbita" (a izquierda y derecha
respectivamente), de Vidal Dávila (click aquí para ver la
primera tira). Años después, en el diario "Clarín", llegaría la
historieta "Blanca Nieve y Pío Pío", de Guevara y Rega
Molina.
En el año 1945 se fundó el "Museo de la Caricatura Severo Vaccaro", que,
con sucesivos cambios de sede, cierres y reaperturas, se mantuvo vigente
hasta nuestros días. En 1946 aparece la revista "Popurrí", dirigida por
Medrano, y donde colaborarían, entre otros, Gómez de la Serna, Conrado
Nalé Roxlo, Cancela, Fantasio, Camblor y Garaycochea. En 1948 surgió,
brevemente, la revista "Medio Litro", dirigida por León Benarós, con un
humor costumbrista, y diversas notas, comentarios e historietas, entre las
cuales estaban “Pobres gatos” (de Landrú), el bañero chanta “Salvador”
(derecha, de Vic. Martin), “Son cosas que pasan” (de Fantasio), “Don
Solazo” (de Benarós y Jorge Elena), “El Poderoso Infra-Man” (de Benarós
y Alberto del Castillo), el estudiante chicato “Cuatroqui” (de Demarchi),
“Jovencitas” (de Hilda Temy), el ñandú “Charabón” (de Gordon), el
hipnotizador “Vista Brava” (de Daloisio), la sirenita “Amapola” (de Jorge
Elena), etc.
A fines de la década del '40 se instala en Argentina la editorial Abril, que edita
las revistas "Salgari" (desde 1947), Misterix (desde 1948), Cinemisterio (desde
1950) y, posteriormente, "Rayo Rojo". Vale señalar que el nombre de la revista
Misterix derivó del personaje con el mismo nombre (de Ongaro y Campani)
surgido en la revista Salgari, al cual vemos en la imagen de la izquierda (click
para agrandar). Así, a través de revistas como "Misterix" y "Rayo Rojo", se
promovería la difusión de la historieta nacional y significaría lo que en su
momento fueron "Caras y Caretas" o las publicaciones de Quinterno o Columba
(justamente, ésta editorial, en Julio de 1950, lanzaría otra revista: "Fantasía").
Por otra parte vale mencionar que, a fines de la década del '40, la historieta
comenzó a trasladarse a los demás medios. Como ejemplo, podemos
mencionar a "Avivato", personaje de Lino Palacio llevado al cine en 1949
por Enrique Cahen Salaverry, y protagonizada por Pepe Iglesias; a
“Fúlmine” (derecha), de Divito, también en 1949, con la dirección de
Bayón Herrera y con Pepe Arias como protagonista; a "Don Fulgencio", de
Lino Palacio, en 1950, dirigida por Cahen Salaverry (con Enrique Serrano
como protagonista); a "Piantadino", de Mazzone, en 1950, dirigida por
Francisco Mugica, y protagonizada por Pepe Iglesias; y a "Juan Mondiola",
de Bavio Esquiú, también en 1950, con dirección de Manuel Romero y
protagonizada por Juan José Míguez.
Siguiendo con el recorrido de personajes, podemos mencionar dos creaciones de
Carlos Freixas: "Tucho, de canillita a campeón", un repartidor de periódicos que
llega a campeón de boxeo y tiene peligrosas aventuras por todo el mundo que se
integran con sus encuentros boxísticos (apareció en la Revista Patoruzito desde 1948),
y "Darío Malbrán, psicoanalista", con historias de tinte policial (publicada hacia
1949 en la revista "Aventuras"), en éste caso con textos de Julián Maldonado.
En Septiembre de 1950 Editorial Láinez sumaría un nuevo título: “Puño
Fuerte”, nombre tomado del boxeador dibujado por Franz Guzmán, quien
posteriormente tendría otra personaje en esa revista: “Tamalito”.
Finalmente, al culminar la década surge también la revista "Mundo Infantil"
(de Editorial Haynes), con personajes como "Los mellizos Tiki y Toko" (de
Vidal Dávila), "Picho de la Federal" (imagen de la izquierda, de Urtiaga),
"La Vaca Aurora" (de Mirco Repetto), etc.
TERCERA PARTE: desde comienzos de la década del '50 hasta el final de
la misma
A principios de la década, el humor político aparece en diversos personajes, como ser
"Contreras" (de Medrano), en la relanzada revista "PBT", y sobre todo en "Galerita"
(de Calé) y "Mordisquito" (de Palacio), ambos en la revista "Pica Pica".
Y es en esta década donde se presenta el punto más alto de la historieta
argentina, ya sea por la diversidad de publicaciones, y el éxito masivo de
éstas, como por las distintas vertientes, estilos y artistas que proliferaron.
Incluso, comienza la exportación de historietas argentinas. Así, en los
años ‘50 se afianza ésta edad de oro con la aparición de dos figuras
fundamentales para la historieta argentina, que comenzarán a destacarse
en los primeros años de la década, y que, de alguna manera, iniciarán lo
que después se conoció como "comic de autor": el guionista Héctor
Oesterheld, que comienza a publicar en Editorial Abril, y el dibujante
italiano recién llegado a la Argentina, Hugo Pratt. Es en 1952, en la
revista Misterix, donde aparece el primer personaje importante de
Oesterheld, "Bull Rocket" (izquierda), una historieta de un piloto de
pruebas dibujada por Paul Campani.
Por su parte, la dupla Héctor Oesterheld (en los guiones) y Hugo Pratt (en los
dibujos) crearía varios personajes. Aunque el primero sería "Ray Kitt" (en
1951, en la revista "Cinemisterio"), el primer gran éxito recién lo alcanzarían
en 1953 con "Sargento Kirk" (imagen de la derecha), en la revista
"Misterix", que era una serie del Far West en la que el protagonista a veces
perdía, los indios eran buenos, y en la que había muy pocos disparos; fue el
primer antihéroe de Oesterheld, dotado de una inusual humanidad. En cuanto
a las revistas, en el año 1953 aparecieron las revistas "Dibujantes" (con la
participación de, entre otros, Juan Sagrera y Osvaldo Laino) y "Avivato"
(iniciada por Faruk y Billy Kerosene).
Además, en estos temprano cincuenta ya brillan con luz propia,
sumándose a las ya existentes, revistas como "Pimpinela" (con la tira
"Duval y Gordon", de Wadel y Vieytes), "Bucaneros", "Hazañas",
“Poncho Negro”, “Sucesos”, y, un poco más tarde, desde 1957,
"D'Artagnan" (de Editorial Columba). Entre los personajes, a comienzos
de la década llegaría "Sabú" (de Roume y Wadel). En 1953 aparecerían
"Perico y Guillermina" (de Solano López y Roger Plá), y, en 1954,
“Camotito” (de Francho). Por esos años llegaría "Tita Dinamita", tira
que Campani dibujaba para la Argentina desde Italia, y era
protagonizada por una erótica y avasallante chica que a veces aparecía
censurada por los otros personajes. Además, en la revista "Rayo Rojo"
aparecieron importantes series, como "El Indio Suárez", de Oesterheld
y Freixas (en 1955), "Mark Cabot" (izquierda), de Ongaro y Vogt, y la
ya mencionada "Capicúa", de Mazzone, que con el tiempo llegó a tener
su propia revista.
En 1954 llegaría "El Conejo Fosforito" (de Cammarota y Mordillo), en la
revista "Peter Pan". Ese mismo año se publicaría "Robert Ax, médico del
siglo XXX", con textos de Grassi y dibujos de Clemen, una historieta
considerada, por muchos estudiosos, como "la primera historieta argentina de
ciencia ficción". En 1957 aparecería "Magolín" (izquierda), de Siulnas. A
fines de la década (en 1958), Oski realizaría un libro de historia con
historietas, "Vera historia de Indias", y, en 1959, Fernando Birri filmaría,
sobre planchas humorísticas de este mismo autor (Oski) la película "La
primera fundación de Buenos Aires".
En el año 1957 Héctor Oesterheld y su hermano Jorge fundan la editorial
Frontera. Sustentadas por el éxito de sus predecesoras, y por el
afianzamiento de Oesterheld como guionista, a traves de esa editorial
aparecen las revistas "Hora Cero" y "Frontera", donde el propio Héctor
Oesterheld sería el autor de la mayoría de los guiones, estando rodeado de
los mejores dibujantes del momento: un ya depurado Hugo Pratt, Alberto
Breccia, Francisco Solano López (con quien haría, entre otros, al personaje
de la izquierda, "Joe Zonda"), Arturo del Castillo, José Muñoz, Leo
Durañona y Juan Giménez, nombres que harán que el comic no sea nunca
más el de antes y que elevarán la historieta argentina al top que hoy ocupa
a nivel mundial.
Y es el año 1957 el que dará a nuestra "literatura dibujada" el perfil que
ha mantenido hasta la actualidad, puesto que se comienzan a hacer cosas
nuevas, distintas de las que se hacen en el resto del mundo, con asuntos
más complejos y más humanos, que se apartan del modelo
norteamericano que se seguía hasta el momento. Fue así que, con los
guiones de Oesterheld (en compañía de diversos dibujantes), la historieta
de aventuras alcanzaría su grado de madurez más elevado. Un ejemplo
fueron otras dos populares tiras de Oesterheld y Pratt, ambas de 1957:
"Ernie Pike" (imagen de la derecha), para "Hora Cero", inspirada en un
verdadero corresponsal de la Segunda Guerra Mundial, que aquí cumplía
el rol de narrador (en la guerra que se contaba desde Ernie Pike no había
buenos ni malos, todos eran víctimas); y "Ticonderoga", para la revista
"Frontera", ambientada en la guerra que mantuvieron franceses e ingleses
durante la Independencia de los Estados Unidos.
También en el año 1957 debutaría, en las páginas de "Hora Cero" (en la
aparecería hasta 1959), una historieta de "ciencia ficción" destinada a
convertirse en uno de los pilares del comic universal: "El Eternauta"
(izquierda). Con los dibujos de Francisco Solano López, llega a su cumbre el
estilo narrativo de Oesterheld, que deja de lado las clásicas divisiones que
hacía la historieta entre "héroes" y "villanos", "pistoleros" e "indios", y
comienza a incursionar en la creación de personajes no tan "puros", héroes
que tienen miedo, villanos queribles, perdedores y marginados, hombres que
luchan por encontrarse y, sobre todo, por "el cambio de domicilio" de la
aventura, que ubica hechos, que hasta entonces habían sido privilegio de
lugares lejanos y exóticos, en sitios cotidianos. Otro de los aportes
incuestionables de Osterheld es el hecho de haber agregado a una historieta
que desde sus comienzos (dibujos de Caras y Caretas o P.B.T.) fue
testimonial, la característica de ser definitivamente comprometida con la
realidad. No es extraño encontrar en los guiones (sean realistas, de aventuras
o de ciencia ficción) alusiones y críticas constantes a la realidad política del
país que se van haciendo cada vez más evidente con el correr de los años.
La producción de Héctor Oesterheld en éstos últimos años de la década es
impresionante. Además de las historietas ya mencionadas realizaría las tiras
"Rolo, el marciano adoptivo" (para "Hora Cero"), "Rul de la Luna" (para
"Frontera) y "Amapola Negra" (para "Hora Cero"), todas con dibujos de
Francisco Solano López; "Cayena" (para "Hora Cero"), con dibujos de
Daniel Haupt; "Nahuel Barros" (del género gauchesco, para "Hora Cero
Semanal") y "Tipp Kenya" (para "Frontera"), ambas con dibujos de Carlos
Roume; "Randall" (imagen de la derecha, para "Hora Cero Semanal"), que
era un melancólico western con dibujos de Del Castillo; "Patria Vieja" (para
"Hora Cero") con dibujos de Juan Arancio; "Verdugo Ranch" (para "Hora
Cero") con dibujos de Ivo Pavone; "Buster Pike" (para "Hora Cero") con
dibujos de Julio Schiaffino, "Lucky Piedras" (para "Hora Cero Mensual")
con dibujos de Carlos Cruz, y varias tiras más (con otros dibujantes).
Por otra parte, en esta década tan significativa podemos mencionar que se comienzan a
realizar los primeros intentos serios de "trasposición" en la historieta argentina, o sea
intertar una proyección o interrelación entre la historieta y otros medios o lenguajes.
Ya desde fines de la década del ‘20, Raúl Roux había adaptado algunas obras literarias
famosas al comic para "El Tony" ("Hansel y Gretel", el cuento de los hermanos
Grimm, fue la primera, en 1928, seguida por "Robinson Crusoe", "La Isla del Tesoro",
etc.), así como José Luis Salinas lo había hecho a lo largo de toda la década del ‘30 y
del ‘40 (con "Miguel Strogoff", "La Costa de Marfil", "El último de los Mohicanos",
etc.) a partir de sus publicaciones en las revistas "El Hogar" o "Salgari", ésta última
siempre con adaptaciones de obras de un solo autor, Emilio Salgari, que le daba título a
la publicación. Pero éstos fueron intentos muy "primitivos", antecedentes de los que
mencionamos con la aparición de Intervalo y con el mismo estilo, que había impuesto
por estos tiempos en Estados Unidos Harold Foster, con "Tarzán" y "Príncipe
Valiente". Las "verdaderas adaptaciones", en cambio, son las que comienza a realizar
para esta época Alberto Breccia para la revista "Aventuras" (y que marcan el estilo que
se seguirá en adelante), auxiliadas por un aliado inesperado: el humor.
En Julio de 1958 llegaría la revista "Hora Cero Extra", de Editorial
Frontera. En ella aparecerían tiras como “Spitfire” (de Héctor Oesterheld y
Solano López), "Sherlock Time", una serie de ciencia ficción que inicia la
fructífera colaboración de Oesterheld con otro gigante, Alberto Breccia, ya
desde aquí renovando el género, "Pedro Pereyra, taxista" (izquierda), con
textos de Jorge Mora y dibujos de Durañona, "Dr. Morgue" de Oesterheld
y Breccia, “El gaucho Fatiga” de Crike, etc. Incluso aparecería, en el
primer número, un episodio alternativo a la historia general de "El
Eternauta". Además, se publicarían varios de los éxitos originales
aparecidos en las otras revistas de la editorial Frontera, como ser, por
ejemplo, "Doc Carson", de Oesterheld y Carlos Vogt.
Con una temática completamente diferente, y volviendo otra vez al año
1957, se funda otra de las revistas que trazarán una senda a seguir: "Tía
Vicenta", publicación humorística, dirigida por Landrú, con un dibujo y un
estilo desenfadado, surrealista y transgresor, de comentarios de actualidad,
sin tomar partido por nadie, a la manera de la ya famosa "La Codorniz", que
venía apareciendo en España desde hacía algún tiempo. La revista "Tía
Vicenta" fue una sorpresa cotidiana, cambiando secciones y estilos, y hasta
cambiando la cubierta para parodiar a otras revistas de moda. Entre los
personajes de Landrú que aparecían en la revista "Tía Vicenta" estaban
"Rogelio, el hombre que razonaba demasiado", "El señor Porcel" (derecha),
y, más adelante, "Babú el hámster". Hasta el año 1966 (cuando fue
clausurada por Onganía) "Tía Vicenta" brindó desopilantes ocurrencias con
un formato bastante revolucionario para su época: se usaron por primera vez
los fotomontajes y echó mano del humor absurdo que tenía éxito en teatros
de revistas para aplicarlo al tema de la política argentina.
Cuando "Tía Vicenta" rompe el fuego y hace tambalear el monopolio adulto que venía
ostentando la historieta "seria" hasta ese momento, comienzan a surgir otras
publicaciones, como por ejemplo "Dr. Merengue", en la que César Bruto (guionista) y
el humorista cordobés Oscar Conti "Oski" (dibujante), encaran la adaptación de la
literatura a partir de la risa, resumiendo en dos o tres páginas desopilantes los
"intocables" modelos literarios: El Cid, Don Quijote, obras de Shakespeare, Dumas,
Stevenson, e, incluso, las óperas de Verdi, etc.
En realidad, todo esto se origina porque la historieta, en su etapa de maduración,
comienza a sentirse "culpable" de sus inicios marginales en lo cómico y lo infantil y
apunta a los grandes modelos literarios como una forma de ganar prestigio y de
presentarse como divulgadora y medio de acercamiento a la "literatura de verdad". Si
bien no podemos negar que en muchos casos la versión en comic de una obra literaria
tradicional fue una forma de acercamiento a los textos originales, esta función que la
historieta se asigna con sentimiento de culpa, como "catarsis", no es, evidentemente, su
verdadero fin, sino solamente una de sus posibles manifestaciones, y de ninguna
manera una justificación de su existencia.
Nacido a principios de la década del ‘50 en las tiras del diario La Razón, en
1957 recala en las ya tradicionales revistas de Columba "El Cabo Savino"
(derecha), primero en El Tony, después en D'Artagnan y finalmente en
Fantasía. El Cabo Savino es el primer militar de la historieta argentina y su
autor, Carlos Cassalla, recrea con el personaje el mundo desesperante y
marginado del soldado del fortín en las campañas al desierto reflejando a la
perfección la ambientación histórica, las armas, el paisaje, la ropa, etc. Uno de
los grandes temas que cuestiona Cassalla con esta historieta es la legalidad
sobre o de estas campañas al desierto. Con esta misma temática gauchesca,
podemos mencionar a "Lindor Covas", de Walter Ciocca (publicada en el
diario "La Razón" desde 1954), y a las dos tiras de Enrique Rapela que
llegarían posteriormente: "El Huinca" (para la Editorial Dante Quinterno) y
"Fabián Leyes", que apareció durante varios años en el diario La Prensa.
En ésta década (y la siguiente) editorial Columba adaptaría populares
radioteatros al formato de historietas. Un buen ejemplo fue “El rubio
Millán”, de Campos, en la revista Fantasía (en 1951, con dibujos de
Casalla) y en la revista Intervalo (en 1959, con dibujos de Giordano).
En materia de novedades, en 1956 Patoruzú (con Andanzas de
Patoruzú) y en 1957 Patoruzito (Con Correrías de Patoruzito) se
"independizan" de las publicaciones que llevan sus nombres y que
comparten con otras historietas, para estrenar sus propias revistas, con
aventuras exclusivamente de ellos. Por su parte, el dibujante "Divito"
ya es famoso no sólo por el dibujo de las curvas de sus personajes
femeninos, sino también por sus revistas "Rico Tipo" y "El Doctor
Merengue", en las que propuso una renovación al humor y la historieta
cómica argentina, retomando la picaresca que no se practicaba desde
hacía varias décadas. Un capítulo aparte lo conforman las insuperables
"Chicas" (imagen de la izquierda), que formaron parte del imaginario
colectivo: objetos eróticos inalcanzables para los hombres e ideal de
belleza femenino no exento de envidia para las mujeres. Y se da que, en
este decisivo año 1957, comienza a colaborar, tanto en esas revistas
como en la recién salida Tía Vicenta, un autor que también
revolucionará el comic mundial, y lo cambiará para siempre: Joaquín
Lavado (Quino), quien, algunos años después, dará a luz a "Mafalda" y
a toda la galería de personajes que la acompañaría.
En cuanto a los nuevos personajes aparecidos a fines de la década,
vale mencionar que, desde 1958 (y por casi 11 años) en la revista
"Canal TV" se publicaría la historieta “Cholula, loca por los astros”,
la cual era una tira creada por De la Torre, guionado por Sagrera y
dibujada por Toño Gallo; en la misma, el personaje principal,
"Cholula" (imagen de la derecha), se la pasaba persiguiendo a los
famosos, para, por ejemplo, conseguir autógrafos, siendo capaz de
montar guardia veinticuatro horas, con tal de ver en persona a su
ídolo favorito. Por su parte, hacia 1960 dos nuevos personajes
guionados por Ray Collins llegarían a la revista Misterix: "Joe
Gatillo" (creado por Da Mommio y con dibujos de Carlos Vogt), y
"Garrett, el Montaraz" (con dibujos de Arturo del Castillo).
Todo lo referido está relacionado con la parte "artística" propiamente dicha. En cuanto
al mercado, es importante destacar que en el final de la década existían en Argentina
alrededor de 60 revistas de historietas (sin contar las extranjeras). Las revistas
Argentinas vendían aproximadamente 1.300.000 ejemplares. Basten ejemplos como
"Patoruzito", que llegó a una tirada de 300.000 ejemplares, y el hecho de que, de las 6
revistas más vendidas en Buenos Aires, 5 eran argentinas ("El Tony", "Intervalo",
"D'Artagnan", "Patoruzito", "Patoruzú") y sólo una extranjera ("El Pato Donald").
Finalmente, cabe destacar que, el 1º de Junio de 1960 apareció, con una frecuencia
mensual, la revista infantil "Pepín Cascarón", de la editorial Dante Quinterno.
CUARTA PARTE: la década del '60
Después del apogeo de la historieta en la Argentina en las dos décadas anteriores y del
"boom" de los últimos cuatro o cinco años, los ‘60 marcan , indudablemente, su primer
síntoma de decadencia. No solamente fracasan económicamente revistas hechas "a
pulmón" como las de Oesterheld ("Hora cero mensual", la última en sucumbir, cierra
definitivamente sus puertas en 1963, con su N° 77 "Extra", mientras que la "Hora Cero
Semanal" ya había desaparecido en 1959), sino también los verdaderos emporios
económicos como los que sustentaban revistas del tipo de "Misterix" o "Rico Tipo".
Entre otras cosas, esto se debe a la llegada en forma masiva a la Argentina de las
revistas mexicanas (Editorial Novaro a la cabeza) a precios muy bajos y con una mejor
calidad de impresión, con las que el mercado nacional no puede competir. Otro de los
factores desencadenantes de ésta crisis (y esta vez a nivel mundial) es la creación de la
televisión, que a principios de los ‘60, en Argentina, ya estaba instalada en casi todos
los hogares y era "la moda avasallante", que no dejaba tiempo para nada más y, como
si fuera poco, era gratis.
Pero a pesar de todo lo precedentemente indicado, en esta década habrá un
auge de publicaciones con aventuras cómicas completas. Así, aparecerán
revistas periódicas, generalmente con los nombres de distintos personajes.
Editorial Mazzone publicaría las revistas "Piantadino", "Afanancio",
"Batilio", "Capicúa" y "Fiaquini" (todas con personajes mencionados con
anterioridad), además de "Cariseca" (éste personaje era una persona
apacible que, si se la golpeaba en la nuca, se transformaba en una fiera).
Por su parte, "Ediciones Torino" haría lo propio con "Nicolita y su
pandilla", "La barra de Pascualín", "Barrabás", "El mago Fun-yi-to",
"Soplete", "Planetín", "Historias Tangueras" (donde aparecería "Caburito",
a quien vemos a la izquierda, de Goyo Mazzeo), "Pepinucho y Coliflor",
"Piratón Kid" (donde aparecería "Trinquete el grumete", de Violini) y
"Búfalo Boy". Varias de las portadas de éstas revistas las podrá observar
haciendo click aquí. Mientras tanto, la única editorial verdaderamente
grande que subsiste a todos estos avatares es Columba, que mantiene sus
publicaciones tradicionales con gran sacrificio y a costa de bajar su
calidad de edición, además del importante hecho de no adquirir las
técnicas modernas de las revistas llegadas de afuera, por razones obvias de
mantenimiento de precios de tapa. El "truco" al que apela la editorial es el
de reducir la periodicidad de su publicaciones, cediendo su paso las
semanales a las quincenales o mensuales, y reemplazando las historietas
continuadas por las aventuras "completas", sin el clásico "continuará" que
obligaba a comprar el número siguiente.
Un tercer factor de decadencia, pero esta vez en cuanto a calidad artística, es la partida
a Europa de los mejores dibujantes argentinos y de los que habían llegado de Italia la
década anterior, convocados por editoriales italianas, francesas e inglesas, con mayores
oportunidades y mucho mejor pago. Y otros dibujantes pasan al campo publicitario. A
diferencia del resto del mundo, donde el género entra también en una relativa crisis
económica pero, por el contrario, empieza a revalorizarse y a ser tenido en cuenta por
los círculos literarios e intelectuales, en Argentina, país que ha estado en la vanguardia,
que ha hecho escuela, continúa la desvalorización y desprestigio de la historieta por
parte de los demás sectores de la cultura, proceso que se ha mantenido hasta nuestros
días. Esta "pseudointelectualidad", sobre todo la relacionada con la literatura,
considera el género "bastardo", "infantil" (lo que revela un profundo desconocimiento
del mismo) y "marginal", indigno siquiera de ser tenido en cuenta. Los pocos escritores
que se acercan a la historieta, y no por gusto sino por razones de dinero (como
Conrado Nalé Roxlo, Roger Plá, Vicente Barbieri) se ocultan detrás de seudónimos
que tratan por todos los medios de mantener en secreto.
Dentro de este proceso de decadencia, ocurren algunos hechos
fundamentales en el país en el ámbito de la historieta argentina (la cual
empieza a asumir el rol que, hasta el momento, había sido privativo de la
literatura tradicional: ser testigo de su tiempo). En 1962, para la segunda
época de Misterix, Oesterheld crea junto con Alberto Breccia el primer
gran éxito de la famosa "dupla", otra de las obras maestras del comic
nacional: "Mort Cinder" (imagen de la derecha), en la que, puede
asegurarse, se desarrollaron los climas más dramáticos presentados hasta
entonces en la historieta mundial. Ese mismo año de 1962, se produce la
vuelta definitiva a Italia de Hugo Pratt, que creará poco después, en 1967,
el personaje que lo hizo inmortal "Corto Maltés".
En 1963 Martín Schor hace un cortometraje sobre planchas del genial Alejandro del
Prado (Calé), con su inigualable tira "Buenos Aires en camiseta", que mostraba cómo
era la Argentina de los barrios rioplatenses. Lamentablemente Calé falleció ese mismo
año en Buenos Aires, a los 38 años, sin llegar a ver terminado el corto con sus dibujos.
Pero, indudablemente el hecho más sobresaliente de la década lo
constituye la creación de "Mafalda" (izquierda). En 1963 Quino
comienza a afianzarse como dibujante y publica su primer
"libro", Mundo Quino, recopilación de los chistes sin palabras
que habían aparecido en las revistas en las que él colaboraba, y
dibuja una "tira" con una familia tipo: una madre, un padre (en
cuyos rasgos ya reconocemos a los padres de Mafalda) y un nene,
con la aparición esporádica de una hermanita (Mafalda), que crea
para una campaña publicitaria que le encarga la línea de artículos
electrodomésticos Mansfield, y que nunca se lleva a cabo. En
1964, Quino presenta las ocho tiras que tiene dibujadas para el
suplemento de humor de la revista "Leoplán", que le publica sólo
tres (click aquí para ver una de ellas), en las que Mafalda no
aparece. Poco después el jefe de redacción de "Primera Plana" le
pide a Quino una historieta diferente. Saca del cajón sus viejas
tiras y dibuja unas cuantas nuevas, donde el nene desaparece y el
protagónico queda a cargo de la hermanita. El 29 de septiembre
de 1964 se publica la primera de ellas (click aquí); "Mafalda"
acaba de nacer. Continúan publicándose dos tiras por semana,
pero a principios de 1965, por diferencias de criterio, Quino se
enoja con la gente de "Primera Plana" y se lleva a Mafalda, que
diez días después reaparece, pero esta vez en "El Mundo", uno de
los diarios con mayor circulación nacional.
Mafalda comienza a hacerse famosa, al igual que otros personajes como
"Felipe", "Manolito", "Susanita" y "Miguelito". En 1966 Mafalda ya se
edita en varios periódicos del interior, y, para Navidad, aparece el primer
libro de recopilaciones de las tiras, que se agota en dos días; Mafalda ya es
un "boom". En diciembre de 1967 cierra el diario "El Mundo" y "Mafalda"
deja de aparecer, justo cuando está por nacer su hermanito. Todo el país se
lamenta, más que por el cierre del diario, por la "desaparición" de Mafalda,
que en 1968, seis meses después, reaparece en la revista "Siete Días
Ilustrados", uno de los semanarios más prestigiosos del país, con su
hermanito, "Guille", ya nacido (imagen de la derecha).
Años antes, en 1962, se produce la aparición, en un comercial de lanas
San Andrés, de dos personajes fundamentales para los chicos, desde ese
momento hasta hoy: "Anteojito" (dibujo de la izquierda) y "Antifaz",
que tendrán poco después cada uno su propia revista y revolucionarán, de
la mano de su creador, Manuel García Ferré, la historieta infantil: el
dibujo animado, los programas televisivos para chicos y los métodos
educativos de la Argentina. La mencionada "Revista Anteojito"
aparecería en 1964, y en ella tendrían cabida, a lo largo de 37 años,
diversos personajes dirigidos al público infantil. En 1964 llega un intento
fallido, por parte de la Editorial Dayca, de probar con el género de
Superhéroes creados íntegramente en la Argentina: "Futureman" y
"Bird-man", que tuvieron un fracaso total (a pesar de que los guiones del
segundo estaban a cargo de Oesterheld). Y ese mismo año se funda en
Francia la "Sociedad de Estudios e Investigaciones de Literaturas
Dibujadas".
En 1965 se celebra en Bordighera (Italia) el "Primer Congreso
Internacional de Historieta". Un año después también en Italia, se lleva a
cabo el primero de los hoy célebres "Congresos Internacionales de
Lucca" (que desde hace un par de años se hacen en Roma) y se otorga
por primera vez el famoso premio Yellow kid a la producción de
comics. En el año 1966, Guerrero, Divito y Sídoli fundan Ediciones
GDS y publican, desde Noviembre, la "Revista Lúpin". Entre las
diversas tiras que aparecieron en la revista podemos mencionar a "Bicho
y Gordi", "Saltapones", "Resorte y el Profe", "Manija" y “El gatito
Juanchi” (todas de Héctor Sídoli, que firmaba generalmente como "Tito
Sol"), "Piedrito y Saurito", "Al Feñique" (imagen de la derecha), "Lúpin,
el piloto" y "Mosca Kid" (todas de Guillermo Guerrero), "Johnny
Retruenos" y "Tuerquito y Gasolina" (ambas creaciones de Pedro
Seguí), "Hercu Sansonacho" (con dibujos de Ferroni) y el anteriormente
mencionado "Purapinta" (de Ianiro).
En 1966 se publican, en París-Match (Francia), los chistes sin
palabras del humorista argentino Mordillo. Ese año se produce el
debut, en el diario "La Nación", de la tira "Perro Mundo", de José
Miguel Heredia. Estaba protagonizada por una sociedad canina que
reflexionaba sobre los problemas de actualidad, al estilo de "Mafalda
y sus amigos", y que era, también, un alegato contra ciertas actitudes
humanas hacia los animales. En ella se destacarían, entre los diversos
personajes, la perrita "Reina" y el perro "Poeta". Ese mismo año
comienza a publicar en Argentina uno de los más prolíficos guionistas
de historieta del mundo, Robin Wood, nacido en Paraguay pero
formado en nuestro país. Debutó con "Nippur de Lagash"
(izquierda), con dibujos de Olivera, donde comenzó toda una serie de
historietas ambientadas en un pasado remoto.
Robin Wood fue el autor de muchísimos personajes más para las diversas
revistas de la "Editorial Columba", tanto es así que tuvo que inventarse
distintos seudónimos (como por ejemplo "Robert O'Neill") para que su
nombre no se repitiera en el índice de cada revista. Algunos personajes
suyos fueron el espía "Dennis Martin" (con dibujos de Lito Fernández),
"Dago" (con dibujos de A. Salinas), "Jackaroe" (con dibujos de
Dalfiume), "Savarese" (con dibujos de Mandrafina), "Ronstadt"
(dibujado por Villagrán), "Mojado" (ilustrado por Carlos Vogt), "Pepe
Sánchez" (también con Vogt), “Amanda” (dibujada en éste caso por
Falugi), "Los Aventureros" (con Gómez Sierra), "Helena" (con dibujos
de García Seijas), "Mi novia y yo" (protagonizada por "Tino y Poopy",
con dibujos de Vogt), el detective privado "Big Norman" (derecha,
ilustrado por Haupt), "Mark" (con dibujos de R. Villagrán),
"Kozakovich & Connors" (dibujado por García Durán), Dax (con
dibujos de Rubén Marchionne), etc.
Entre las revistas de humor gráfico surgidas en la segunda mitad de la década del '60
podemos considerar a "La Risa" (de editorial Quinterno), "Chistosis", "Histo Com",
"Loco Lindo", "Hipotenusa" (dirigida por Luis Murray), "Vida Flor" (de Editorial
Mazzone) y "Humorlandia".
En 1966, Manuel García Ferré toma un personaje secundario de sus
tiras de "Pi-Pío", y lo pone al frente de sus propias aventuras,
primero en televisión (Canal 13) y después en la "revista Antifaz";
se trata de "Hijitus" (dibujo de la izquierda), personaje que se
convertiría en un clásico del dibujo animado argentino,
protagonizando "Las Aventuras de Súper Hijitus". En 1967, desde
Buenos Aires, José Luis Salinas dibuja para el mundo los últimos
centenares de tiras del ya mítico "Cisco Kid", que la King Features
interrumpirá al año siguiente, después de casi dos décadas de éxito.
En 1967, en el Museo de Louvre de París se realiza la "Primera
Exposición de la Historieta" ya que cuando los bohemios franceses
descubren que las "bandes desinées" están emparentadas con el
"pop-art", le abren puertas que hasta entonces habían permanecido
cerradas. En 1968 se produce la aparición de otro de los futuros
genios: Fontanarrosa, con sus primeros trabajos en Boom, una
revista de su Rosario natal. Por otra parte, en el año 1968 Mafalda
ya es internacional (click aquí).
En 1967 Enrique Rapela lanzó la editorial Cielosur, y sus personajes
gauchescos "El Huinca" y "Fabián Leyes" encabezaron sus respectivas
publicaciones, en las cuales habían otras tiras, pero siempre con la misma
temática, como ser "Lanza Seca" (de Roux) y "Mapuche" (de Almendro y
Desilio). Un hecho fundamental de 1968 fue la celebración de la "Primera
Bienal Internacional de la Historieta", en el instituto Di Tella (Bs. As.), en la
que estuvieron presentes algunos de los más importantes creadores a nivel
internacional. La Argentina es también una de las pioneras en este tema. Y
también en ese mismo año (1968) se produce el estreno de la revista propia del
padrino de Patoruzú, o sea de Isidoro Cañones (derecha), "Locuras de
Isidoro", donde reaparecerán los personajes secundarios típicos de la vida del
play boy que ya había creado Dante Quinterno (su tío, el Coronel Urbano
Cañones, su mayordomo "Manuel") y un nuevo personaje que se volverá tan
famoso como el protagonista: su amiga y compañera de juergas: "Cachorra".
En 1968, el Instituto Di Tella de Buenos Aires organiza la Bienal a la que hicimos
referencia que, por su magnitud, y sobre todo por la presencia de los "grandes", no sólo
de la Argentina sino también de todas partes del mundo, atrae la atención de la gente
del arte, la filosofía, la literatura, la semiótica, aunque no modifica sustancialmente su
postura ante la historieta. A pesar de que la muestra no obtuvo en la práctica los logros
que esperaban sus organizadores (servir de base para la fundación de un museo,
hemeroteca y filmoteca de la historieta, para la organización de muestras personales,
etc.) demostró que existían en nuestro país artistas de nivel internacional e hizo que los
mismos fueran conocidos en círculos ajenos a la historieta. Además, una de sus
consecuencias fue la aparición de la Revista "LD" (siglas de "Literatura Dibujada"),
fundada por Oscar Masotta, que comienza a aparecer en noviembre de 1968 y que,
aunque dura sólo tres números (hasta enero de 1969) se constituye en la primera
revista que, además de publicar historietas, realiza ensayos, comentarios, homenajes y
crítica del género.
Entre otras de las tiras aparecidas en ésta década, podemos citar a: "Alamo
Jim", de Albiac y Casalla, que era un western de aventuras matizado con
humor (en la revista "El Tony"), "Argón, el Justiciero", iniciada por
Fernández y Mulko, y continuada luego por Oesterheld y los hermanos
Villagrán (para la Editorial Columba), "Sónoman", un superhéroe creado
por Oswal (en 1966), "Gilgamesh, el inmortal" (izquierda), creado por
Olivera en 1970 (y guionada sucesivamente por él mismo, por Mulko y por
Wood), y "Che" por Oesterheld y Alberto y Enrique Breccia, que era la
biografía en forma de historieta de Ernesto “Che” Guevara (fue editada en
1968 en forma casi clandestina, y por eso fue casi inhallable hasta su
reedición en libro, tres décadas después). En esta década, y cerradas muchas
revistas, pero con el prestigio remanente de la Edad de Oro, muchos
dibujantes se dedicaron a la docencia.
En cuanto a lo político, el gobierno militar comienza a hacer sentir su censura en la
historieta y en el humor gráfico. En 1966 clausura Tía Vicenta porque hace chistes con
los bigotes de Onganía y, algo mucho menos cómico, comienza a desconfiar de los
guiones "fantasiosos" de Oesterheld y a recibir el mensaje subliminal que el guionista
desarrolla en sus escritos. En 1969, para la revista Gente, Oesterheld "aggiorna" el
guión de "El Eternauta", que esta vez dibuja Alberto Breccia, y que no llega nunca a
terminar de publicarse (la serie culminó abruptamente), porque los ataques a la política
son mucho menos sutiles y mucho más directos que en su versión original, y por la
incomprensión que generó en los lectores, algunos de ellos nostálgicos de la primera
versión. También, en este último año de la década se produce un hecho que entristece a
todo el ámbito historietístico nacional: muere Divito, uno de los padres del género.
QUINTA PARTE: la década del '70
Como consecuencia indiscutible de la Bienal del Di Tella de 1968, se
comienza a tomar "en serio" la historieta en los ámbitos intelectuales,
aunque no por demasiado tiempo, ya que, pasado el furor, el desprestigio
del género vuelve a hacerse sentir. Los inicios de la década del ‘70 se
caracterizan por un profundo "resurgimiento" del humor satírico y de la
historieta, sobre todo a nivel editorial. Además, en 1971 la revista
Billiken lanzaría un suplemento de historietas para niños y jóvenes
llamado "El Clan de Mac Perro" (personaje de la derecha), donde
colaboraron autores como Costantini (justamente con "Mac Perro" y
también con "La Liebre Matías"), Irañeta (con "Migui" y "Orión"),
Pérez D'Elías, Ávila (con "Los Bori Bor"), Fernández, Branca, Mankenn
(con "Pepe Pistón"), Exiquio (con "Camilo" y "Kiko y Kike"), Coper
(con "Roque" y "Arturo"), Jorge Morhain, etc.
En 1971 se produce el debut de un excelente dibujante de la
nueva generación: Cristóbal Reinoso, "Crist", que, ese año,
nos da a conocer su primera y gran historieta: "García y la
máquina de hacer pájaros". Además, en esta década se
desarrollan personajes como "Kabul de Bengala" (con dibujos
de Altuna y guiones de, primero, Armado Fernández, y, más
adelante, Oesterheld, en la revista "Fantasía"), "Juan y el
preguntón" (dibujo de la izquierda, de Bróccoli, en la revista
"Siete Días"), "Martín Toro" (de Almendro y Reler, en la
revista "El Tony", continuado luego por otros autores), y del
duro y solitario policía "Sam Malone" (de Saccomano y
Enio, en la revista "D'artagnan").
En 1971 comienza a brillar en las revistas de Columba uno de los futuros
grandes del comic policial: Domingo Mandrafina, con historietas como
"El caballero del Piñón Fijo" (con guiones de Trillo), "Peter Kampf"
(también con Trillo) y "El condenado" (con textos de Saccomanno). En
este mismo año surge un nuevo y efímero proyecto de "Cielosur Editora":
la revista "Top Maxihistorietas", con excelentes producciones, como un
nuevo "Ernie Pike" en Vietnam (Oesterheld - Rubén Sosa), el detective
"¡Marc!" (de Osvaldo Lamborguini y Gustavo Trigo) y "Artemio, el
taxista de Buenos Aires" (de Oesterheld, Néstor Olivera y Zalhut). En
1972 llegaría, para la Editorial Columba (en la revista Fantasía), "Roland
el Corsario" (imagen de la derecha), una serie de aventuras con textos de
H. G. Oesterheld y dibujos de José Luis García López.
En 1971 nace la genial "Hortensia", la primera revista humorística que
alcanza un éxito nacional desde una provincia (en este caso, Córdoba).
Dirigida por Alberto Cognini, es en ésta revista que Fontanarrosa publica
por primera vez su personaje más famoso y uno de los más populares de la
Argentina: el gaucho "Inodoro Pereyra" (a la izquierda vemos una de las
primeras versiones del personaje), y a otra de sus grandes creaciones:
"Boogie, el aceitoso".
A las revistas de Editorial Columba, que habían sobrevivido de la década anterior, se
suma, en Julio de 1974, "Skorpio", dirigida por Alfredo Scutti, de la editorial
"Récord". Esta editorial publicará también, poco después, revistas como "Corto
Maltés", "Pif-Paf" y "Tit-Bits". Todas éstas revistas se proponen reinstaurar la vieja
línea de las desaparecidas "Hora Cero" y "Frontera", con viejos y nuevos aires.
En las revistas la editorial "Récord" podemos encontrar a Hugo Pratt, con
su gran creación, "Corto Maltés", más dos de sus viejos éxitos: "Sargento
Kirk" y "Ernie Pike" (ambas con Oesterheld), pero también a tiras nuevas
como "Henga" (derecha, de Juan Zanotto y Diego Navarro), "Ronar"
(Alfredo Grassi y Lucho Olivera), "El Cobra" (Ray Collins y Arturo del
Castillo), "Hor" (Zanotto y Alberto Grassi), "Kiling" (Ray Collins y
Ernesto García), "Precinto 56" (Ray Collins y Lito Fernández), "Los
vikingos" (Navarro y Grassi), "Mundos Paralelos" (Barreiro y Toppi),
"Murder" (Slavich y Macagno), "Yo, Ciborg" (Olivera y Alfredo
Grassi), "Black Soldier" (Ray Collins y Ernesto García), “Slot Barr”
(Barreiro y Solano López), etc. Participarían, además, otros grandes,
como ser Leopoldo Durañona, Robin Wood y Carlos Vogt, junto a
maestros europeos del género.
Un hecho para resaltar es que en diciembre de 1975, a partir del N° 15 de
"Skorpio", Trillo y Saccomanno crean la sección "El Club de la
Historieta", espacio de crítica y creación donde publican ensayos,
comentarios y otras apreciaciones, a lo que suman los mismos autores
otra sección en Tit-Bits, publicada en forma de capítulos y a la que más
tarde recopilaron en un libro, titulado "Historia de la Historieta". Muy
importante también es el relanzamiento, por parte de la misma editorial
(Record), entre octubre y diciembre de 1976, de las 350 entregas de "El
Eternauta" (de Oesterheld y Solano López), en once fascículos. Antes de
eso (en 1974), Oesterheld crearía el que sería su último personaje famoso,
"Nekrodamus" (izquierda), con dibujos de Horacio Lalia; era la historia
un muerto que resucitó a través del cuerpo de un Conde, y sería guionada,
posteriormente, por otros autores, como Ray Collins y Walter Slavich.
Otro de los grandes esfuerzos de la década viene de la siempre atenta ciudad de
Rosario, donde entre 1977 y 1979 se publican los únicos tres números de la revista
"Tinta", dirigida por Sergio Kern, mezcla de "fanzine" y publicación comercial, en la
que se lucen excelentes artistas rosarinos, encabezados por Fontanarrosa. Cabe
destacar de esta producción una historieta de Sergio Kern titulada "Marquimán", que
relata las aventuras de un superhéroe nacido en el Paraná, hijo de una surubí y amigo
de pobres, marginados y malvivientes "Un lujo de poesía, transparencia y captación de
tipos y ambientes cotidianos que tendrá escasos equivalente en su campo y que
muestra un camino a seguir en la creación de "Superhéroes" nacionales, totalmente
diferentes de los "modelos" de siempre originarios de los Estados Unidos.
El tercer nuevo proyecto editorial, también de corta duración pero de vital importancia
para nuestra historieta, lo propone Ediciones la Urraca con la publicación de los cuatro
únicos números, entre septiembre y diciembre de 1979, de la revista "El Péndulo",
dirigida por Marcial Souto. El Péndulo constituye un proyecto más relacionado con la
literatura, a partir de una serie de adaptaciones que realiza Alberto Breccia de obras de
Lovecraft, Poe, etc. y con zonas inexploradas hasta el momento en la Argentina, como
la historieta erótica, que empieza a "asomar" tímidamente, mezclada con un mensaje
"pseudomoralista" en "Las Puertitas del Señor López", de Carlos Trillo y Horacio
Altuna, todo un paradigma de la censura y autocensura de ese período. Otros logros de
"El Péndulo" son los trabajos de Carlos Trillo y Enrique Breccia ("Los viajes de
Marco Mono") y de Guillermo Saccomano y Leo Durañona ("Querida Madre") que ya
empiezan a prefigurar la historieta argentina típica de los ‘80. Junto con todo este
excelente material historietístico, aparecen comentarios y críticas de tono polémico y
urticante, sobre todo los de Juan Sasturain sobre Héctor Oesterheld.
En estas publicaciones hace sus primeras armas como guionista el ya
consagrado como historiador del género Carlos Trillo, que se perfila
como lo que será, uno de los mejores escritores de historietas de los
últimos tiempos. Trillo había debutado en 1974 con Alberto Breccia, en
los nueve geniales capítulos de "Un tal Daneri", pero la consagración
definitiva para Trillo llegará en 1975, junto al dibujante Carlos Altuna,
con "El Loco Chávez" (izquierda). La dupla Trillo-Altuna, una de las
más famosas en el campo de la historieta, logrará otros éxitos como
"Charlie Moon" y "Merdichesky". Por esa época, en el año 1974,
llegarían las revistas "Mengano" (bajo la dirección de Amengual,
Broccoli y Trillo), "Chaupinela" (con la dirección de Andrés Cascioli),
"Turay" (con la dirección de Enrique Meier) y "El Ratón de Occidente"
(de Editores Asociados).
Antes, en 1972, otro hito importantísimo sería la creación de una revista de
gravitación trascendental en la época: "Satiricón", dirigida por Oskar Blotta
y Andrés Cascioli, revista humorística que tanto en textos como en dibujos
se permite "innovaciones que antes no se podían ni soñar". Entre las
historietas se pueden destacar "Momo story" (por Fontanarrosa), "El
Marqués de Sade" (por Izquierdo Brown y Blotta), "Los viajes de
Gulliverti” (por Grondona White) y "Manualidades" (por Aldo Rivero). A
la derecha vemos al personaje principal de la revista, "Sati" (de Blotta),
una especie de cerdito con cuernos, cola de diablo y una corta trompa de
elefante.
En 1974, en el diario "Noticias", empieza a aparecer una nueva historieta de ciencia
ficción de Héctor Oesterheld: "La guerra de los Antartes", con dibujos excelentes de
Gustavo Trigo. En realidad, era la segunda versión de una serie inconclusa realizada a
principios de la década por el mismo Oesterheld, pero con dibujos de León Napo. En
"La guerra de los Antartes" se retomaba la idea original de "El Eternauta" sobre una
invasión extraterrestre, aunque ésta vez éstos toman como base la Antártida, y pactan
con las grandes potencias la entrega de los países del tercer mundo. La tira poseía
directas alusiones a la conflictiva realidad política del país, tomando a la historieta
como vehículo ideológico. La serie quedó interrumpida al clausurarse el periódico.
En 1973 comienza a publicar sus trabajos, en el suplemento de humor de
Siete Días, Sendra, uno de los grandes humoristas gráficos de los ‘90,
creador de "Yo, Matías", considerado por muchos como el sucesor de
Mafalda. En el mismo año, en la contratapa del diario Clarín aparecen,
además de los "recuadros de actualidad" de Dobal (titulados "De la
crónica diaria"), dos nuevas tiras: "El Mago Fafá" (izquierda) de
Alberto Brócoli, y "Bartolo", de Carlos Loiseau ("Caloi"). Este año
culmina con la consagración definitiva de Alberto Breccia en Europa,
cuando recibe en Lucca el máximo galardón del congreso: el "Yellow
Kid". Y desde el año 1973 (hasta 1975) "El Cabo Savino" consigue su
propia revista, editada por Columba.
En los primeros años de ésta década, algunos de los actores cómicos populares en la
TV pasaron a engrosar la lista de personajes de la historieta. Así, editadas por Cielosur,
surgieron, “Chifladuras de Carlitos Balá” (en 1972, con dibujos de Toro), “La Voz del
Rioba, con los reportajes de Minguito” (en 1973, con dibujos de Saborido), "El Gordo
Porcel" (en 1974, con dibujos de Mazza), y “Aventuras del Capitán Piluso” (también
en 1974, y también con dibujos de Mazza). Entre los guionistas (eran varios), se
destacaban Lembo y Torino.
El año 1974 marcará varios momentos importantes. En Argentina,
finalmente, el gobierno clausura Satiricón. En Europa comienza a
destacarse uno de los considerados mejores dibujantes del noveno arte
mundial: José Muñoz, que había comenzado ayudando a Solano López
con los dibujos de "El Eternauta" y había abandonado definitivamente la
Argentina en 1972. Allá forma dupla con otro argentino genial, también
exiliado, y que debuta como guionista con él: Carlos Sampayo, con el que
conforma uno de los equipos de autores de comics más importantes del
mundo, creadores en 1974 de su máximo éxito: "Alack Sinner" (derecha).
Esta historieta policíaca comienza a publicarse a principios de 1975 en la
revista italiana AlterLinus. Más tarde, aquí será conocido en forma parcial
en la revista "Superhumor" (en 1980), y después en forma completa en la
revista "Fierro" (en 1984).
En 1975 aparecería un nuevo personaje de Eduardo Ferro, el estrafalario
sheriff "Chicle Bang" (en la revista "Meteoro"), y, posteriormente, en 1977,
"Cacho Pan" (en la revista "Jaimito Pibes"). A fines de 1975 reaparece la
revista "Satiricón", pero ya no es la misma; la "bajada de tono", que
evidentemente fue la condición para su vuelta, es notable. En diciembre de
1976, Oesterheld y Solano López comenzarán a publicar, en la revista
Skorpio, "El Eternauta II" (izquierda), mucho más politizado que el anterior
(Hora Cero, año 1957), en una Buenos Aires ya devastada por los invasores,
y sin mensajes subliminales, sino directos, hasta el punto de transformarse
casi en un panfleto; en momentos de su publicación, Oesterheld fue
secuestrado y pasó a integrar las listas de desaparecidos durante la dictadura.
Una año después, en la misma revista llegaría "Alvar Mayor", de Trillo y
Enrique Breccia, y posteriormente "Bárbara", de Barreiro y Zanotto.
En la famosa última página de Clarín, desde Julio de 1973, y a lo largo de
casi 6 años, se publica la historieta de ciencia-ficción “El regreso de
Osiris" (derecha), a cargo de Alberto Contreras. La tira se publica con
gran éxito hasta Febrero de 1979, momento en cual es interrumpida
debido al temprano fallecimiento de su autor. Dos años antes de este triste
hecho aparece, en el mismo diario, la tira "Diógenes y el linyera", con
guión de Jorge Guinzburg y Carlos Abrevaya, y dibujos de Tabaré. Y
después de tantos años de creación y originalidad dejan de escribirse
historietas de "Patoruzú", "Patoruzito" e "Isidoro", y comienzan a
publicarse en sus revistas reimpresiones de "las mejores aventuras". En
cuanto a la siempre vigente "Mafalda", continúa su ascendente carrera
internacional (click aquí).
El 25 de julio de 1973 es un día decisivo para Mafalda (a la izquierda,
con Susanita), ya que se despide formalmente de las tiras y no volverá
"nunca más", por decisión irrevocable de su propio autor. El abandono
coincide con la aparición de los primeros dibujos animados por
televisión, con los que Quino no está muy conforme, pero no puede
hacer nada, porque había cedido los derechos.
Con respecto a las experiencias con las "transposiciones", el año 1972 marca un
momento decisivo: con dibujos de Marcos Adán y adaptación nada menos que de
Héctor Oesterheld, la revista Canal TV, de venta masiva en todo el país, comienza a
publicar un suplemento de grandes películas llevadas al comic, entre las que se
destacan las versiones de "Al Maestro con cariño", "Verano del ‘42", "Butch Cassidy",
"El Padrino", "El Graduado", "Lo que el viento se llevó", "Los aventureros", "Romeo y
Julieta", "Morir de Amor" y "Los girasoles de Rusia". Otro año decisivo en este
terreno, pero a la inversa, es 1978, en el que Canal 11 pone en el aire el programa "Las
aventuras del Loco Chávez", con actores argentinos (Carlos Rotundo como el Loco y
Adriana Salgueiro como Pampita). Más allá de sus logros, que no fueron muchos, cabe
destacar que dura sólo cinco programas: el COMFER (intervenido por militares) lo
levantó porque el protagonista es "un mal argentino que no le hace caso a su jefe y al
que le gustan las mujeres", cosa que, además de ridícula, está totalmente desvinculada
con el éxito y permanencia del personaje en la tira de Clarín.
En 1978, Carlos Trillo recibe en Italia el "Yellow Kid" como mejor guionista
del mundo. Y ese mismo año, y después de tanto tiempo sin voces, en medio
de tanto silencio se produce un acontecimiento fundamental: en ediciones
"La Urraca", Andrés Cascioli funda la revista "Humor Registrado" (conocida
por todos simplemente como la "Revista Humor") que, entre censuras y
amenazas, se irá perfilando como una publicación de abierta oposición a la
dictadura militar. En ella se destacan, como historietistas, Fontanarrosa,
Tabaré, Garaycochea, Nine, Fortín, Limura, Grondona White, Meiji, Ceo,
Altuna, Fabregat, y varios nuevos valores. A la izquierda vemos a
"Piccafeces", un personaje de Grondona White.
Entre 1978 y 1979, en la revista Tit-Bits, se publicaría "Wakantanka", la
historia de un indio chippewa, con guiones del desaparecido Oesterheld
(luego completada por Albiac) y dibujos de Juan Zanotto. En el año 1978, con
motivo del Mundial de Fútbol, comienzan a aparecer en televisión los cortos
con marionetas de Clemente, de éxito inmediato, pues los produce Caloi y los
muñecos tiene la voz y la esencia que espera la gente, por lo que "Clemente"
(derecha) se transforma en el "verdadero" símbolo popular del mundial,
destronando al "gauchito", símbolo oficial, al que incluso derrota en su propia
tira del diario. Por otra parte, entre 1978 y 1980, se desarrollarían 3 ediciones
del "Encuentro Nacional del Humor y la Historieta", en la ciudad de Lobos
(recién en 2011 llegaría la 4ª edición del evento).
Entre los nuevos personajes, en 1979 llegaría "Pérez-Man", de Bróccoli. En
1980 aparecería la historieta "Aguila Negra", de Ray Collins y Solano López,
para la revista "Nippur Magnum". Además, el éxito de la selección Argentina
de fútbol motivaría que, a fines de la década, Jorge Toro creara la historieta
"Gattin y el equipo", una sátira en la cual distintos animales representaban a
los jugadores que participaban en el seleccionado. De todas formas, el fútbol ya
había estado presente en esta década con la serie "Dick, el artillero"
(izquierda), de José Luis Salinas y Alfredo Grassi, en el diario "La Prensa". Por
su parte, la Editorial Perfil lanzaría, en 1980, las historietas del fotógrafo "Nico
Cruz", a cargo de Albiac, Morhain, Vitacca y Oswal.
En cuanto a las revistas, en 1979 surgiría el fanzine "¡Crash!", con ensayos y estudios
sobre el mundo de la historieta y sus creadores, y también el último de los grandes
títulos lanzados por la editorial Columba: "Nippur Magnum". Finalmente, en Julio de
1980, y como una extensión de la revista "Humor", llegaría a los kioscos la revista
"SuperHumor" (éste tema lo desarrollaremos en la próxima parte de la historia del
cómic en Argentina).
SEXTA PARTE: la década del '80
Con el inicio de la década se produjo un fenómeno que influyó decisivamente en la
historieta nacional, y que se dio a partir de la consolidación de la revista
"Superhumor", la cual había surgido en Julio de 1980. La revista comenzó a
publicarse, primero, como un suplemento de la revista “Humor”, y con una
periodicidad trimestral, hasta que, a partir del número cinco, se transformó en una
revista mensual. Contaba con el asesoramiento creativo de Carlos Trillo, Guillermo
Saccomanno y Juan Sasturain, que querían una revista con material exclusivamente
argentino, a diferencia de las otras publicaciones de Récord.
En una nota de los primeros números, Sasturain manifestaba la necesidad de
convertir a nuestra realidad nacional en "materia aventurable", o sea que toda
historieta debía desarrollarse en un ámbito que reflejara no sólo la identidad
sino también la "geografía" y el "ambiente" cotidiano, que los lectores
reconocieran y con el que se identificaran. Un ejemplo de todo esto fue la
publicación de tiras como "Calle Corrientes", de Solano López y
Saccomanno, “Los misterios de Ulises Boedo”, de Trillo y Mandrafina, "Sol
de noche", de Saccomanno y Patricia Breccia, y la inigualable "Buscavidas"
(izquierda), de Trillo y Alberto Breccia, una de las joyas del género, hoy
reconocida a nivel mundial.
La revista presentaba entrevistas a autores nacionales de las artes
plásticas y a dibujantes de historietas para adultos y del humor gráfico.
También habían notas sobre diversos personajes y temas relacionados
con la historieta, y una sección con críticas a libros, cine e historieta. En
cuanto a las historietas, la gran mayoría estaban ambientadas en el país y
de un modo que resultaba natural y atractivo, nunca forzado. Hasta las
historietas ambientadas fuera de los límites nacionales, se presentaban
con una mirada netamente argentina. Así, la dupla Carlos Trillo (en los
guiones) y Horacio Altuna (en los dibujos) realizarían sus historias
clásicas, todas de localización inconfundible. Publicarían, por ejemplo,
las historias del enclenque y torpe policía "Merdichesky" (derecha), la
del adolescente norteamericano de los años ’30 “Charlie Moon”, y los 3
primeros capítulos de “El último recreo”, con historias en un mundo
postnuclear habitado solo por niños (y que luego continuarían en la
revista “Fierro”).
La revista se caracterizó por la originalidad y una profunda calidad y
creatividad. Un ejemplo fueron las aventuras galácticas de la dupla
Reynoso - Dose (sobre todo con el personaje de "Julián Estrella"),
desvinculadas de una realidad tangible, desarrolladas en futuros
catastróficos y deshumanizados pero, indudablemente, "apoyadas" en
una realidad fácilmente reconocible. También de Alberto Dose, pero con
textos de Trillo, aparecería "Toh-Or" (izquierda), que era un personaje
que podría definirse como "con mucho músculo pero poco cerebro".
Además, se republicarían los originales de "Un tal Daneri", de Alberto
Breccia y Carlos Trillo.
Otro personaje de la revista era el corresponsal "Yirólamo" (derecha), de
Ferro.
Se destacaban, además, en Superhumor, la presencia de notas críticas y
analíticas, fundamentalmente a cargo de Sasturain o Trillo-Saccomanno,
que tocaron viejos y novísimos temas de nuestra producción de
historietas y que le dieron a la revista, en apariencia frívola y pasatista,
un verdadero tono de investigación y seriedad. Así, una tira destacada en
la revista sería "Bosquivia", en la cual, usando animales como
personajes, se retrataba la historia argentina a lo largo de varios años;
apareció en 1982, con guiones de Trillo y Saccomanno, y dibujos de
Tabaré Gómez y Fortín. También habría una serie de historias cortas
sobre la Conquista del Desierto, a cargo de Enrique Breccia.
También aparecería la tira “Los enigmas del Pami”, de Trillo y Enrique
Breccia, una serie de tono humorístico – fantástico, protagonizada por los
propios autores pero dibujados como ancianos. Vale mencionar también la
publicación de “Boggie el Aceitoso” (izquierda, de Fontanarrosa), “Triste
Solitario y Final” (una adaptación de Sanyú de una novela de Osvaldo
Soriano), “Fuerte Brigitte”, de Limura, y una serie de historietas mudas, de
Trillo y Mandrafina.
Cambiando de tema, en 1980 llegaría un nuevo personaje para la revista
"Fantasía" (de editorial Columba): "Wolf" (derecha), la historia de un
hombre lobo creado por Robin Wood y Jorge Zaffino, y continuado por
Armando Fernández, Rubén Meriggi y Sergio Ibáñez. En el año 1981 el
Centro Editor de América Latina, esta vez con su nueva colección de
Capítulo: "Historia de la literatura Argentina", publica un fascículo
dedicado a las "Literaturas marginales", pero referido solamente a la
Argentina, escrito nuevamente por Jorge B. Rivera. Ese año aparecería
también la revista semanal "Bang", mayormente de historietas, dirigida por
Oskar Blotta.
Por otra parte, vale señalar que, ya desde los ‘60, gracias a la última página
de Clarín, los argentinos habíamos adquirido la costumbre de empezar a leer
el diario por atrás, atraídos por la excelente calidad de las historietas que allí
se nos presentaban, pero el material, casi en su totalidad, era extranjero. El
proceso de "localización", que, podemos decir, se cristaliza con
Superhumor, en realidad había comenzado el 2 de enero de 1980, segundo
día de la década (primero, si tenemos en cuenta el feriado sin diarios), en la
última página de Clarín. Ese histórico día se produjo el reemplazo de la casi
prehistórica "Mutt y Jeff", de Fischer, por "Teodoro & Cía." (izquierda), de
Viuti. La contratapa de Clarín, entonces, pasa a estar escrita, dibujada y
firmada íntegramente por argentinos, con escenarios argentinos y problemas
argentinos, reconocibles y palpables por los argentinos de los ‘80.
De esta forma, complicidad e identificación, y no evasión, es lo que busca
el lector frente a este "compacto" de tiras, que queda conformado así: "El
loco Chávez" de Trillo y Altuna; "Teodoro y Cía", de Viuti; "Diógenes y
el linyera" (derecha) de Tabaré (con guiones de Guinzburg y Abrevaya);
"Clemente y Bartolo" de Caloi; "De la crónica diaria", de Dobal y los
"Cartoons" de Fontanarrosa, Crist y Aldo Rivero. Además en el cuerpo
del diario comienzan a aparecer las caricaturas políticas de Hermenegildo
Sabat, ilustrando las noticias más importantes. En la revista dominical de
Clarín se incorpora en forma fija a partir de este mismo mes, la página "El
humor de Quino". Con este hecho, Clarín se convierte en el medio
periodístico que albergará durante la década a los más grandes
historietistas del país: Quino, Sabat, Fontanarrosa, Crist y Caloi.
El cómic durante la guerra de las Malvinas, entre Abril y Junio de 1982, merece un
capítulo aparte, lo mismo que lo relacionado con el tema que se hizo posteriormente
(click aquí para más información).
En 1982 la editorial "La Urraca" lanza la revista de humor infantil "Humi".
En ésta revista, que se publicaría a lo largo de 39 números, aparecerían
diversas historietas, como ser "Bespi" (de Grondona White), "Baldosa
Floja" (de Marín), "Bicherío" (de Tabaré), "Humberto y Garrapié" (de
Wolf y Nine) y, por supuesto, "Humi" (izquierda, de Fortín, Wolf y
Maicas), algo así como el anfitrión de la revista, un niño que tenía diversas
aventuras junto a 3 amigos (la pulga, el piojo y Paquito Dermo). En tanto,
con los años, de a poco naufragan la intenciones de "Superhumor"; a
principios del ‘83 se "politiliza" demasiado y la llegada de la democracia la
hace "virar" hacia el destape, por lo que se convierte en una revista más y, a
mediados de la década, desaparece sin pena ni gloria. Pero, indudablemente,
abre un camino.
Otro intento editorial respetable, aunque poco duradero, se da entre noviembre y
diciembre de 1983, con la aparición de "Cuero", revista quincenal dirigida por Oscar
Steimberg y Roberto Rollie, con sólo 3 números, que apunta a un público más adulto,
con ingredientes de ciencia-ficción pesada, novela negra y otros innovaciones, sobre
todo en el campo del erotismo o de una insinuada pornografía, hecho que no debe
sorprendernos si recordamos que el comienzo de Cuero coincide con el "desbloqueo"
de la censura que se produce a partir del reinicio de la democracia en la Argentina, con
el gobierno de Alfonsín. Merece también rescatarse que en "Cuero" y en "Don", otra
publicación dirigida por Steimberg, aparece por primera vez un escritor famoso como
guionista, utilizando su verdadero nombre y no un pseudónimo como "camoflage":
Dalmiro Sáenz, con historietas como "Yo, sí", dibujadas por Sanyú, "Yo, acuso, ¿o
no?", ilustrada por Torre Repiso y "La impotencia es cosa de hombres", con dibujos
de Dose. Otras historietas aparecidas en Cuero son "Matando el tiempo", de
Saborido-Trillo; "Recorridos", de Sanyú-Gallego; "Ciudad", de Giménez-Barreiro;
"Memorias del viejo mundo", de Dose-Trillo, y "Cosas de la Vida", de Rep-
Saccomanno. Al igual que Superhumor, la crítica y la investigación ocupan un lugar de
importancia en Cuero, con ensayos del mismo Steimberg, los siempre presentes Trillo-
Saccomanno y otros.
En 1984 llegaría la revista "Sex Humor" (luego "Sex Humor
Ilustrado"), que pisaría fuerte en el destape post dictadura militar y en
plena apertura democrática. En ellas aparecerían personajes como
"Yironside" (de Maicas), "Supertet" (de Peni y Palomares),
"Coramina" (de Maitena), "Bolas de Acero" (derecha, de Aiello y
Maicas), "La Abuela Pillow" (de Lizán), "Robinson Huevoe" (de
Maicas y Marín),"La Fiera" (de Maitena), etc. También participaban,
entre otros, Altuna, Fontanarrosa, Ceo, Sanzol, Tabaré, Langer, Rep,
O'Kif, Kappel, etc. Un año después llegaría la revista "Eroticón"
(editada por Blotta).
Este importante proceso de renovación que se había iniciado con
Superhumor llega a su punto culminante en septiembre de 1984 con la
creación de una nueva revista de Ediciones La Urraca: "Fierro", donde
también se destaca la colaboración de Juan Sasturain. Dijo Jorge Rivera
con respecto a la publicación: "En las entregas de "Fierro" la historieta -
ya definitivamente para ‘adultos' por su temática y su lenguaje- alcanza
una temperatura creativa que sólo se había esbozado en anteriores
proyectos editoriales. Algo ha ocurrido, indudablemente (...) en este
nuevo mensuario que se presenta en los quioscos con tapas diseñadas,
con un nuevo sentido de la ilustración (...) De modo sugestivo y
ambivalente, la revista se subtitula ‘Historietas para sobrevivientes', y
algo de eso ocurre, en realidad". Ahí se publicaría la revolucionaria
"Perramus" (izquierda), de Sasturain y Alberto Breccia; la serie
completa de "Perramus" constaba de cuatro historias, y en una de ellas
aparececía como personaje Jorge Luis Borges, que llegaba incluso a
ganar el Premio Nobel de Literatura.
Podemos mencionar, entre lo mejor que publicó la revista Fierro, a "Sudor
Sudaca", una serie de pequeñas historias unitarias e inconexas a cargo de
Sampayo y Muñoz; "War III", por Ricardo Barreiro y Juan Giménez; "El
cazador del tiempo", de Enrique Breccia; "Ficcionario" de Horacio
Altuna; "Doctor Fogg", de Albiac y Lito Fernández; "Evaristo" (dibujo de
la derecha), de Sampayo y Solano López; "El Sueñero", que era una saga
mitológica íntegramente de Breccia; "Parque Chas", de Ricardo Barreiro y
Eduardo Risso; "Figurita Difícil", de Pablo De Santis y "Max Cachimba"
(Juan González); "Museo", de Sasturain y Patricia Breccia; "Polenta con
pajaritos", de "El Tomi" (seudónimo de Tomás D' Expósito);
"Ministerio", de Barreiro y Solano López; "Husmeante", de Trillo y
Mandrafina, y "Cero Buenos Aires", de Albiac y Taborda.
Otras buenas tiras publicadas en "Fierro" fueron "Metrocarguero" (con guión
de Enrique Breccia y dibujos de Mandrafina); "La batalla de las Malvinas"
(con guión de Barreiro y dibujos de Macagno, Pedrazzini y Pérez); "Sperman"
(de Roberto Fontanarrosa); "Europa en Llamas" (de Sampayo y Muñoz);
"Keko, el Mago" (dibujo de la izquierda, de Carlos Nine); "Asteroides" (de
Balcarce y Pérez); "Bolita" (de Trillo y Risso); "Apu" (de Leo Arias), y muchas
más. Además, la revista "Fierro" (que en 1985 ganaría el premio a la mejor
revista de historietas en el 5º Salón del Comic de Barcelona) propició el
desarrollo y difusión masivo de toda una camada de nuevos historietistas a
través de concursos y de un suplemento dedicado a la experimentación de estos
nuevos autores. Toda esta nueva historieta responde a una mezcla de la
fascinación del antiguo material folletinesco con los armados de las nuevas
técnicas audiovisuales, todo esto fusionado con la parodia de los clásicos que se
arrastra de la década anterior, la sátira política y el "destape".
Así, la historieta deja definitivamente de ser el terreno de lo ingenuo o del
entretenimiento puro para llegar a un campo estético e ideológico, que necesariamente,
debe responder a una realidad "local", que el lector debe conocer o reconocer sin
dificultad. Indudablemente, todo esto tiene que ver con el fenómeno de la
"postmodernidad", que, aunque tarde, llega a la historieta nacional, si bien se había
hecho notar, muy de a poco, en algunas producciones de los ‘70. Esta nueva estética
postmoderna, con su discurso antiutópico, inscribe definitivamente la historieta
argentina en una temática que ya no puede ser ingenua (los chicos debieron "crecer"
mentalmente para comprender historias que, incluso, fueron teóricamente pensadas
para un público muy joven) ni exótica. El "cambio de domicilio" de la aventura se ha
terminado de realizar. Se ha dicho que la postmodernidad nace de una "subversión
artística", y la historieta argentina, "subversiva" por naturaleza a partir de la década del
‘50, era el más propicio de los terrenos para albergarla.
Otra de las características postmodernas, que implica el rechazo de lo "nuevo" como
"novedad" pura, concepto que endiosó la modernidad, hace que vuelvan a tomarse
como modelo los grandes exponentes de la historieta argentina, dejando de lado la
moda de "lo negro por la negrura misma" o "lo violento por la violencia misma",
predominantes en la historieta norteamericana y desprovistos de denuncia o de
compromiso con una realidad propia. Todo esto, sumado a que la apertura democrática
permite en nuestro país volver la mirada hacia temas y autores que había quedado
"obligadamente" silenciados. No olvidemos tampoco que la postmodernidad reemplaza
la visión permanente hacia el futuro que la modernidad nos había impuesto, por un
presente continuo que justifica este nuevo enfoque de la ciencia ficción, en la que el
futuro debe apoyarse necesariamente en un presente tangible. Evidentemente, toda esta
"nueva moda" desencadena un aluvión de producción, muchas veces caótica, que no
tiene demasiado lugar en las publicaciones clásicas de Columba, que se mantienen en
el mercado, ni Skorpio, y ni siquiera en Fierro.
Aunque esporádicamente aparecen nuevos personajes en los diarios,
como ser "Flo" (imagen de la derecha), de Maitena, y "Don Gregorio",
de Carlos Garaycochea, ambos en el diario "Tiempo Argentino", los
artistas nuevos, casi siempre muy jóvenes, ante la imposibilidad de
hacer conocer sus trabajos, y de dar su opinión en notas críticas, crean
publicaciones "subte", no comerciales, hechas en fotoduplicación y
distribuidas "a pulmón" (en algunas ocasiones, hasta "casa por casa", y
en forma gratuita), que se conocen en el medio con el nombre genérico
de "Fanzine", algunos sólo con material de historietas, otros sólo
críticos, los más una mezcla de ambas cosas. Entre estos proyectos
"paraprofesionales", verdadero semillero de la historieta de hoy en día,
podemos destacar Undercomix y Novacomiz (Careaga - José Luis
Martín), HGO y Parásito (Daniel Ortiz - Jorge Fantoni),
"Comiqueando" (Andrés y Diego Accorsi), Buenos Aires Robot
(Ralveroni - Dani the O. - Mariano D'Angelo), etc.
En respuesta a toda esta estética desopilante y alimentada en una buena medida por los
"fanzines", en febrero de 1985 aparece como suplemento de Fierro el "Subtemento
Oxido", con todas las características de una publicación "underground" (nótese el
prefijo "subte" que forma la palabra nueva que reemplaza a "suplemento"), insertada
en una publicación comercial, al que todos empiezan a conocer como "la Oxido de
Fierro". Fiel a su mote, en este "subtemento" aparece de todo, se exploran todos los
géneros, se da lugar a todo lo nuevo, incluyendo autores, muchos de los cuales no
trascienden y permanecen en el anonimato y otros muchos que comienzan a hacerse un
nombre y son hoy conocidos en el medio.
También en 1985 se edita el "Libro de Fierro Especial Oesterheld", con reimpresiones
de los trabajos del maestro desde 1952 hasta 1964, también con un estudio preliminar
de Sasturain. Coincidiendo con este "especial", por la misma época aparece, sin firma,
la tercera parte de "El Eternauta", con algunos dibujos de Solano López y guión del
italiano Ongaro (de dudosa calidad), que no tiene nada que ver con Oesterheld. Sin
embargo, éste aparece como personaje de la historieta.
Y mientras que, a pesar del tiempo transcurrido, Mafalda
(izquierda) sigue dando que hablar en la década del ‘80 y aún
después (click aquí para ver este tema en detalle), en
noviembre de 1987 se produce un cambio fundamental en la
clásica última página de Clarín: Horacio Altuna, el dibujante
del gran éxito de los ‘70 y los ‘80, deja el país porque se va a
trabajar a España, y, de común acuerdo con Trillo, el
guionista, da por finalizada la tira, haciendo emigrar a
España también al Loco y a su novia Pampita. Los
responsables de Clarín le piden a Trillo, que, de alguna
manera, continúe con la historia. Contratan a Ernesto García
Seijas, dibujante con un estilo muy similar al de Altuna, y el
"Loco Chávez", periodista de un diario (que a las claras es el
mismo Clarín), es reemplazado por otro periodista: "El
Negro Blanco". A la gente no le gustó mucho el cambio,
amaban al Loco y a Pampita.
Curiosamente, el gran éxito de "El Negro" se da cuando un personaje
secundario, la periodista "Flopi Bach" (derecha), inspirada, según el
dibujante, en la entonces modelo publicitaria Araceli González, empieza a
ocupar en el corazón de los lectores el lugar de "sex-symbol" de ficción que
había dejado vacante Pampita. El éxito de Flopi Bach es tal que se convierte
en la primera "mujer de papel" que posa desnuda para Play Boy, como una
actriz o modelo de moda, compartiendo la tapa de la edición argentina de la
revista, en su número 72, de septiembre de 1991, con la mismísima Araceli
González, con la que se refleja en un espejo. La tira de "El Negro Blanco"
comienza a venderse en Europa, América del Norte y Asia; se lee en
castellano, inglés, italiano y sánscrito. A su vez, García Seijas es
considerado por los especialistas italianos como el mejor dibujante del
mundo.
Por otra parte, sobre todo el efecto de la "localización", hace que las "transposiciones"
literarias a la historieta, que habían encontrado su camino en los ‘70, modificadas por
la nueva moda y la nueva estética postmoderna, se trasladen definitivamente a la
literatura argentina, hasta ese momento dejada un poco de lado en aras de la literatura
universal. Así, podemos rescatar, el inmejorable ejemplo que nos da nuevamente
"Fierro" con una serie titulada "La Argentina en pedazos", más tarde recopilada en un
libro (en el año 1993), con estudios críticos de Ricardo Piglia, con recreaciones de "El
matadero", de Esteban Echeverría, con dibujos de Enrique Breccia (Fierro n°1), Los
dueños de la tierra", de David Viñas, también con dibujos de Enrique Breccia (Fierro
n°2), Mustafá, de Armando Discépolo y Rafael de la Rosa, con dibujos de Enrique
Breccia y guión de Norberto Buscaglia (Fierro n°3); Las Puertas del Cielo", de Julio
Cortázar, con dibujos de Carlos Nine y guión de Norberto Buscaglia (Fierro n°6);
Boquitas Pintadas, de Manuel Puig, con dibujos de "El Tomi" y guión de Manuel
Aranda (Fierro n°23), etc, o Triste, solitario y final de Osvaldo Soriano, con dibujo y
adaptación de Sanyú, aparecida por entregas en Superhumor, a partir del n° 8, de Junio
de 1981.
En 1985, se realiza, en Barcelona, la "Exposición de Humor Argentino",
cuyo catálogo cuenta con una introducción analítica de Juan Sasturain. En
1986 apareció, en Tucumán, la revista “Trix Hemocomics”, dirigida por
Félix Bravo, con historietas como “El Quijo-t del espacio” (de Calliera y
“Pilo”), “Hasañas bélicas” (de Pipo Palacios), “Ana” (izquierda, de Gabriel
y Francisco Solano López), "Sixis y los Trix" (de “Pilo”), “Qalaq” (de
Quirós), y colaboraciones de Di Palma, Peiró, Martínez, Vargas, Flores,
Fontanarrosa, Crist, Veloso, Jiménez, Beá, Risso, Trillo, Altuna, Lalia, etc.
En 1987 llegaría, a través del diario “Página 12”, el suplemento semanal
humorístico “Sátira 12”.
Entre Abril de 1987 y Junio de 1988 se publicarían, en la revista "Skorpio", dos
historietas de la dupla Ricardo Barreiro - Quique Alcatena; primero lo harían con "La
Fortaleza Móvil", y luego con su continuación, "El Mundo Subterráneo", enlazadas
por el mismo protagonista ("Blass") aunque con argumentos diferentes. Y sería en esa
misma revista, Skorpio, donde, hacia fines de la década, aparecería un nuevo valor de
la historieta nacional, ya que en 1989 empieza a publicar en la misma uno de los más
reconocidos dibujantes del comic negro o "dark" a nivel mundial: Leonardo Manco.
En octubre de 1989, aparece el primer número de "Comic Magazine", ambicioso
proyecto de Javier Doeyo, con la colaboración de Andrés Accorsi, Hernán Ostuni,
Fernando García y otros, que aborda la crítica del comic y el estudio documental y
serio del género, con trabajos de tal claridad que merecerían figurar en una antología
sobre el estudio del comic, con más razón si se tiene en cuenta la característica
predominante de la época: la gente que los produce es muy joven; en este caso, chicos
que hicieron sus primeras armas en "editoriales" o "correos de lectores" de las revistas
tradicionales, asesorando, vendiendo y hasta prestando revistas de historietas en
sótanos o entrepisos de librerías tradicionales de la ciudad (como Entelequia), que
empiezan a brindarle un espacio (aunque pequeño) al comic. En Comic Magazine se
publicaba una breve historieta por número, alusiva a la nota central, de diversos
autores; algunas tiras aparecían en la revista, destacándose como autor El Niño
Rodríguez.
En 1988 Hyspamérica comienza a publicar una colección
titulada "Grandes humoristas Argentinos", la que consta de un
libro semanal con obras de artistas como Fontanarrosa, Caloi,
Landrú, Viuti, Crist, Sendra, Garaycochea, Tabaré, Grondona
White, Liotta, Yacaré y otros grandes. En 1989 "Clarín" y
"Aguilar" editan, en forma conjunta, un libro con la
recopilación de las mejores tiras de "El Loco Chávez". En
cuanto a las historietas, vale mencionar la aparición, desde
fines de la década, de diversos personajes e historietas para los
niños en el suplemento infantil del diario "La Nación", como
ser, "Plic y Pluc" (derecha), de Roge, "Esa Loca Aldea", de
Mercado, "Juampi", de Jorge y Mario Morhain, “El ninja
gordo”, de Lembó, etc.
En cuanto a los personajes para adultos surgidos en la parte final de la década, es
importante mencionar a "Crazy Jack", de Meriggi y Amézaga, para la Editorial
Columba.
SEPTIMA PARTE: a partir de la década del '90
Recién iniciada la década, en el Centro Cultural San Martín se lleva
a cabo, en 1990, con el auspicio de la Municipalidad de la Ciudad
de Buenos Aires, el "Primer Salón Nacional de la Historieta y el
Humor", sin demasiada trascendencia popular, pero que deja un
saldo positivo. Un año después, se realiza, esta vez en el Centro
Cultural Recoleta, el "Segundo Salón Nacional de la Historieta y el
Humor", y a pesar de que el centro cultural no permite vender
ejemplares, no publicita demasiado la exposición ni se la toma muy
en serio, este salón es el punto de partida de la Muestra Permanente
de la Historieta y Humor que se viene realizando hasta hoy en
forma habitual en la Recoleta. En cuanto a la siempre vigente
Mafalda (imagen de la derecha), en los años '90, y a pesar del
tiempo transcurrido desde la última tira publicada por Quino (que
data de Junio de 1973), sigue haciéndose notar, sobre todo en el
exterior. Por otra parte, la "comicmanía" que ya comenzaba a
insinuarse en los últimos años de los ‘80 hace que empiecen a
abundar en la zona céntrica primero, y en los barrios más
importantes, después, los "Comic Shops" (o Comiquerías),
liderados por "El Club del Comic", pionero en el rubro, en los que
el público, sobre todo el más joven, se vuelca en masa.
Como consecuencia del dólar barato (la paridad cambiaria había sido
decretada en 1991 por la Ley de Convertibilidad), a principios de la década
se hace más accesible la importación de historieta extranjera, y los
superhéroes norteamericanos, con sus series al día, inundan el mercado.
De a poco irán desapareciendo las grandes revistas de antologías para dar
lugar a los comic-book, formato en el que se editará casi todo lo que se
haga en nuestro país. Y mientras que Argentina y Brasil lanzan, en forma
conjunta, un producto con la participación de los mejores autores de ambos
países (click en la imagen de la izquierda), en esta década se desarrollan y
aparecen nuevos dibujantes de una inusitada capacidad artística, a la vez
que la historieta de aventuras aparece agotada y reiterativa. Es una etapa
en la que no surgen nuevos guionistas de relevancia, en una crisis que es
compartida por gran parte de la producción cultural y artística. Sin
embargo, los años ‘90 se caracterizan por la consagración definitiva del
historietista argentino a nivel mundial.
Tanto guionistas como dibujantes, tanto los de siempre como los nuevos valores,
triunfan en Europa y son convocados para colaborar con los "monstruos" del comic
norteamericano, más reacios que los europeos para aceptar creadores extranjeros.
Artistas de los "grandes" como Quique Alcatena, Francisco Solano López o Leo
Durañona, y chicos "nuevos" como Fede Cueva, Pez, Horacio Ottolini, Ariel Olivetti y
Pablo Raimondi son contratados por Marvel y D.C. para dibujar o entintar algunos de
sus títulos , y no precisamente los menores, pues hablamos de "Avenger" o "Batman",
entre otros. Como ejemplos de este "boom" internacional, podemos mencionar que,
tomando el año 1994, se llega a la conclusión de que en Italia, uno de los países de
mayor producción de comics en Europa, la mayoría de las revistas publicadas tiene un
25 % de material europeo y un 75% de material argentino, ya sea encargado
directamente a sus autores o comprado a la editorial Columba. Por otra parte, Javier
Coma (español) opina que las mejores historietas de la década del ‘80 son "Perramus"
(Breccia-Sasturain), "Verano indio" (Pratt-Manara), "Partida de caza" (Christin-Bilal),
"Afán de vida" (Will Eisner), "Custer" (Trillo-Bernet) "Encuentros y reencuentros"
(Sampayo-Muñoz) y "American Flagg" (Chaykin). De los siete mejores del mundo, el
50% exacto (si consideramos todo lo argentino que tiene Pratt) es producción nacional.
En 1991 aparece el número uno de la revista "El Tajo", de ediciones
Record, donde se publicaría la serie "El Milagro de las Sirenas", a
cargo de Eduardo Santellán. Ese mismo año, en Guernica (España),
se realiza la exposición sobre Muñoz-Sampayo, a la vez que el
Correo Argentino emite la primera serie de los sellos postales de "El
humor y la historieta". En 1992 es editada profesionalmente, por
Ediciones la Urraca, la tira "Cazador" (derecha), de Lucas-Olivetti-
Ramírez-Cascioli, una serie iniciada como fanzine, y que fue una de
las más exitosas y paradigmáticas de la historieta argentina de los
noventa, con gran repercusión entre el público adolescente. En
Noviembre de 1992 aparece el último número (el cien) de la revista
"Fierro". A su vez, una aparición importante es la de la nueva revista
"El Lápiz Japonés", cuidada y prolija, en forma de libro, realizada
por gente muy joven, con la presencia de autores jóvenes y muy
profesional, a pesar de su "estilo subte".
Por otro, las editoriales comienzan a publicar a gran escala, en forma de libro,
recopilaciones de los éxitos argentinos en Europa y de los clásicos de otras épocas.
Así, "De la Flor", "Doedytores", "Columba", "Colihue", "Récord" y otras famosas
editoriales que hasta el momento no se habían ocupado del tema, comienzan a
deleitarnos con las versiones completas (reimpresas o inéditas), de, por ejemplo,
"Tigre hotel", una de las grandes creaciones de Pablo Zweig (dibujos) y Mario
Rucconi (guión); "Vera, historia de Indias", de Oski; "Cosecha verde", una
apasionante historieta que combina elementos del relato folletinesco y la serie negra (a
cargo de Mandrafina y Trillo); "Buscavidas" de Breccia y Trillo; "Mi novia y yo"
tomos I y II, de Robin Wood y Carlos Vogt; "El Eternauta I y II" (de Oesterheld y
Solano López), "Sargento Kirk" (de Oesterheld y Pratt), "Bull Rocket" (de Oesterheld
y Campani); "Keko, el Mago", de Carlos Nine, "Metallum Terra", de Quique
Alcatena y Eduardo Mazzitelli; "Transposiciones" y "Letras Escogidas", de Sanyú;
"Versiones", de Alberto Breccia y Juan Sasturain; "Bordeline I y II", de Carlos Trillo
y Eduardo Risso; "El otro yo del Doctor Merengue", de Divito, "Don Fulgencio", de
Lino Palacios; "Alack Sinner", de Muñoz y Sampayo; "Ciudad", de Ricardo Barreiro
y Juan Giménez; "Ministerio" e "Instituto", de Ricardo Barreiro y Solano López;
"Los Cómicas y el SIDA", de Fernando García y Hernán Ostuni; "Manual de
Historia Argentina", del niño Rodríguez; "Yo, Matías" (varios volúmenes), de
Sendra; recopilaciones varias de Fontanarrosa, y muchísimos más.
Dentro de este "éxito asfixiante", en la línea de las mejores revistas de los ‘80,
nace, con los ‘90, "Puertitas", de "El Globo Editor", dirigida por Carlos Trillo,
que publica los que serán los grandes éxitos de la década; por ejemplo, la ya
mencionada "Cosecha Verde" y "Dragger" de Cacho Mandrafina y Carlos
Trillo; "Irish Coffee", con dibujos de Carlos Meglia y guión de Carlos Trillo;
"Max Calzone" (izquierda) de Parissi y Tabaré; "La sagrada familia", de
Enio y Guillermo Saccomanno, con aventuras de la "maffia" italiana, y
muchos más, además de seguir la tradición de sus antecesoras en cuanto a
comentarios críticos, notas monográficas y apuntes sobre el comic. La
publicación duraría hasta el año 1994. En paralelo a "Puertitas" se publicó
"Puertitas Supersexy" dedicada enteramente al género erótico.
Siguiendo con las historietas que aparecen en la década y en poco tiempo llegan a
ocupar un lugar preponderante, en "Skorpio", del n° 178 al 181, de 1991, se publica la
excelente "El Golem", con guión de Ricardo Ferrari y dibujos de Cacho Mandrafina y
Beto Macagno. A su vez, en las publicaciones clásicas de Columba aparecen joyas
como "El Púgil", de Ricardo Ferrari y Lucho Olivera; "El Dios", de Ferrari y Capristo;
"Fratelli Centobuchi", de Trillo y Mandrafina y otros.
En 1992, Daniel Paz comienza a publicar, en el diario "Página 12", la tira
"F.Mérides Truchas", a su vez que se elige a Patoruzú (derecha) como
símbolo de la exposición realizada en Buenos Aires con motivo del
Quinto Centenario del Descubrimiento de América. A partir de mayo de
1992 la editorial italiana "Euroa" comienza a publicar, en Italia,
"Cybersix", de Carlos Trillo y Carlos Meglia, uno de los boom del comic
mundial, que recién comenzará a publicarse en la Argentina en 1994. En
Noviembre de 1993 muere Alberto Breccia, y, tiempo después, un grupo
de los alumnos de su taller de dibujo funda la revista de historietas "El
Tripero". Otras revistas de esta época fueron “La Parda”, “Cóctel” y
“Planeta Caníbal”.
Después de casi cuarenta años (salvo intentos esporádicos que habían fracasado
estrepitosamente), vuelven a realizarse ediciones argentinas de las revistas de D.C. y
Marvel Comicas, caracterizadas, como las antiguas, por una excelente edición,
traducción y comentarios, que vuelven a abrir un importante mercado sudamericano.
Gran parte del catálogo de DC Comics es editado en Argentina por parte de la editorial
Perfil.
En 1994 comienza a salir, en los kioscos, la versión comercial de
"Comiqueando", uno de los fanzines de la década del ‘80, dedicada
íntegramente al comentario y crítica de la historieta y el dibujo animado
nacional e internacional y a la promoción de nuevos valores. En ésta
revista aparecería "Amorfi" (izquierda), de "Dani The O" (Daniel
Díaz). Por otra parte, y a pesar de la desaparición de Oesterheld, "El
Eternauta" tendría nuevas continuaciones. El 20 de agosto de 1995
muere Hugo Pratt, sumiendo definitivamente en el luto a la historieta
del mundo.
En junio de 1995 se realizan en Bahía Blanca las "Jornadas Nacionales de la Calle, con
la presencia, entre otros de Francisco Solano López, Juan Sasturain, Carlos Nine,
Hermenegildo Sabat, etc. En ese mismo año, Solano López, con su historieta "Silly
Symphonics", gana el 1er. premio del Festival de Cine y Arte Erótico de Barcelona. El
Ministerio de Cultura y Educación, también en el ‘95, en el marco del Programa
Nacional por los Derechos del Niño y el Adolescente, produce y difunde almanaques y
afiches ilustrados por Fontanarrosa, Rep y Sendra, tres de los mejores humoristas
gráficos de la actualidad.
El 6 de noviembre de 1995 reaparece triunfal después de tres décadas, con sus nuevos
cortos en Canal 13, el siempre recordado "Hijitus", de García Ferré, con nuevas
técnicas pero la magia de siempre en este mismo mes, en el Palais de Glace de Buenos
Aires se realiza, a dos años de su muerte, un homenaje a Alberto Breccia titulado
"Luces y Sombras", con la presencia de grandes artistas argentinos y españoles. El 31
de diciembre de 1995, la revista dominical de Clarín, Viva, hace un balance del año a
través de tres "argentinos" famosos: Clemente (Caloi), Inodoro Pereyra (Fontanarrosa)
y Matías (Sendra).
En enero de 1996 sale el último número de "Skorpio", y ese mismo año llegaría la
revista “Hacha” (se editaron solo 6 números). Entre Abril y Mayo de 1996, en la Feria
del Libro de Buenos Aires, hay un espacio especial dedicado a los cien años de la
historieta y uno de los actos culturales organizados es una mesa redonda titulada "La
Historieta como vehículo educativo", a cargo de especialistas en el género como Oscar
Steimberg, Jorge Rivera, Germán Cáceres y Sanyú. Entre el 7 y 10 de noviembre se
lleva a cabo Fantabaires, la 1º Convención de Historietas, Humor Gráfico, Ciencia
Ficción y Terror; con la presencia de artistas, ciclos y charlas, más las distintas
editoras, se realiza la misma en la Sociedade Nazionale Italiana, que fue colmada por
el público. Fantabaires duró hasta ya entrada la nueva década.
En estos años aparecen nuevos personajes en los diarios, como ser
"Catalina" (izquierda), de Garaycochea (desde 1991, en "La
Nación"), "El Nene Montanaro", de Altuna (desde 1994, en Clarín),
"Gaturro", de Nik (desde 1993, en "La Nación"), y, más adelante,
dos personajes de "Rep" en el diario "Página 12": "El Niño Azul" y
"Gaspar, el Revolú". En 1996 comienzan a emitirse en canal 11 los
capítulos de la serie "Cybersix", interpretada por la modelo Carolina
Pelleriti. En abril de ese año la revista "La Maga", en su número 221,
regala un videocasette que contiene un programa completo del ciclo
DNI (A.T.C.) dedicado a "El Eternauta" (emitido en 1995), personaje
que sería incluído por el diario Clarín, en el año 2000, y a pesar de ser
una historieta, en su colección "La Biblioteca Argentina / Serie
Clásicos", junto a obras como Martín Fierro y autores como Borges,
Sábato o Cortázar.
Entre 1997 y 1999 cientos de revistas independientes y fanzines surgirían en todo
el país, como ser "Catzole" (donde aparecería "El oficial Yuta", derecha, de
Rovella), "Morón Suburbio" (de Angel Mosquito) , "Kapop", "Falsa Modestia",
"Océano y Chaquito", "Pluma Negra", "Chelza!", "La Métafora", "Cámulus", "La
Quimera", "Alas", "Max King Comics!", etc. También surgirían revistas más
ambiciosas, pero que desaparecerían a los pocos números, como ser "Oxido de
Fierro", "Buitre", "Qajas" o "Arkanov ". En las provincias del interior del país se
producían fenómenos similares con revistas como "Aspid", "Elvisman", "El
Hombre Sopapa" (hecha enteramente en tela), "Guacho", "Cossanostra",
"Rrruido", "Cogazomics", "Asfalto Caliente" y "Dopple Charasca".
En la última parte de la década surgieron los "Comic books
argentinos", donde aparecerían una serie de personajes que, sin
llegar a ser superhéroes, se aproximarían a ese género. Las 2 revistas
que alcanzarían mayor proyección en el tiempo con este estilo fueron
"Animal Urbano" (publicada por "Furor Historietas") y "Caballero
Rojo" (bajo el sello "Comiqueando Press"), pero también vale
mencionar a las revistas "El Ojo Blindado", "Virus", "El Laucha" y
"Mitofauno". El personaje "Animal urbano" (izquierda), que era un
oscuro mutante argentino que defendía a los excluídos de la
sociedad, era realizado con los guiones de Dabat (luego reemplazado
por Guillermo Grillo) y los dibujos de Molina. En el caso del
personaje del "Caballero Rojo", ya había aparecido en la revista
"Comiqueando", y era un superhéroe argentino inspirado en el
personaje de Titanes en el Ring, con guiones de Torres y dibujos de
Navarro. Pero la estrella comercial del fin del siglo fue el Manga,
con, por ejemplo, la revista "Lazer", de Editorial Ivrea.
En 1998 llegaría un nuevo personaje en el suplemento infantil del
diario "La Nación": "Lejos Pratt" (derecha), de Oswal y Albiac. Ese
año se creó la “Asociación de Historietistas Independientes” (AHI),
agrupando a los productores de revistas y fanzines independientes del
país; en la AHI llegaron a contabilizarse más de 100 títulos diferentes.
Ese mismo año, el Correo Argentino lanza la segunda serie de sellos
postales en homenaje a los autores del humor y la historieta de
Argentina, y a sus populares creaciones (click aquí para ver el el
matasellos "Día de emisión", con el clásico "gatito" dibujado por
Landrú). En el año 2000, Ediciones de La Flor lanzaría el libro “La
historieta argentina - Una historia”, de Gociol y Rosemberg, un
volúmen de más de 600 páginas cuya primera parte corresponde a una
cronología de la evolución de la historieta argentina y la segunda al
pertinente análisis temático.
Al finalizar la década apareció brevemente la revista "Ultra" (de editorial Ivrea), con 3
historietas, "Anita, la hija del verdugo" (de Sosa y los hermanos Bobillo),
"Convergencia" (de Oberto y Brito) y la reedición de "4 Segundos" (de García
Zecchin y García Valdearena). Es importante señalar que, en el último lustro del siglo
XX, los artistas argentinos consagrados publican bastante material en el exterior.

LA HISTORIA DEL COMIC EN LA ARGENTINA


OCTAVA PARTE: a partir del siglo XXI
Por la caída de la convertibilidad (en Diciembre de 2001), el aumento de los costos
paraliza a los pocos que se animaban a la autoedición, y por bastante tiempo no
aparecen nuevas publicaciones de historieta argentina. Para peor, en el año 2001 cierra
la famosa editorial "Columba", siendo la que por más tiempo publicaría historietas en
el país. Por otra parte, pasa el furor de las "comiquerías", y van cerrando una a una,
quedando solo unas pocas. Sin embargo, y a pesar que en Enero de 2002 aparece por
última vez la Revista "Anteojito", en el siglo XXI siguen apareciendo, con el tiempo,
nuevas revistas de historietas, como ser “El Historietista” (a cargo de Walter Vázquez),
"¡Suélteme!", "Ultra", "Selvática", "El Abismo", "Pinlu" (dirigida por Guerrero), etc.
Así, progresivamente surgen, día a día, más publicaciones independientes de
historietas, siendo la mayoría autofinanciadas y distribuidas por los propios editores.
Quien más se destaca como editor independiente es "La Productora", con revistas
unitarias como "El Otro", "Road Comic", "Punto Muerto", "Resurrecto", "Néstor
Comics", "Perfecto", "Grájal", etc. En todas estas revistas aparecen los nuevos talentos
y autores de la historieta nacional, en constante renovación.
En el año 2003 el Correo Argentino emite la tercera serie
de sellos postales de "El humor y la historieta". En
Diciembre de ese mismo año se lanza la "Biblioteca Clarín
de la Historieta", siendo 20 títulos publicados cada 15 días,
con clásicos de la historieta nacional (Mafalda, El Loco
Chávez, El Eternauta, Patoruzú, Nippur, Inodoro Pereyra,
Isidoro, etc.) y extranjera (Súperman, Batman, Popeye,
etc.), con la historia de los personajes y las biografías de
los respectivos autores. Y a propósito de Mafalda, ella y
sus amigos (imagen de la derecha) siguen haciéndose notar
en el nuevo siglo, a pesar que la última tira data de 1973.
Mientras tanto, siguen apareciendo nuevos personajes y tiras en los diarios,
como por ejemplo "Charly Huesos" (izquierda), de Claudio Furnier (en "La
Voz del Interior"), "CaZados", de Trillo, O'Kif y Gutiérrez (año 2002, en
"Clarín"), los pingüinos de la tira "Macanudo", de "Liniers" (año 2002, en
"La Nación"), "La Nelly", de Langer y Mira (año 2003, en "Clarín"), y
"Batu", de "Tute" (año 2007, también en "La Nación"). Por su parte, vale
señalar que un personaje creado por Peni, "Z.X.Wilbur" (el niño
extraterrestre) para la revista "Genios", se comienza a distribuir en varias
revistas infantiles del extranjero.
En Septiembre de 2006 se lanza la "Nueva Biblioteca Clarín de la Historieta", esta vez
con 15 libros de aparición quincenal, siendo 8 referidos al cómic nacional (entre ellos
Boogie, Patoruzito, Sargento Kirk, Don Fulgencio, Avivato y Sherlock Time), y 7 del
cómic estadounidense (como ser "El hombre araña", "Tarzán", "Mickey", "Donald",
"X-Men", etc.). Ese mismo año, el Museo de Bellas Artes de Chile le rindió un
homenaje a la Historieta Argentina, que influyó y fue pionera en toda América Latina,
realizando tres muestras de ella en Santiago de Chile; Argentina envió un importante
material para las exhibiciones, que tuvo gran repercusión en el público y en la prensa y
medios culturales en general.
Luego de casi quince años de ausencia, en octubre de 2006, y como
suplemento opcional del periódico Página/12, reaparece la revista
"Fierro", dirigida por Juan Sasturain. Se hace notar en el año 2007 la
aparición de la colección "Aventuras Dibujadas", un proyecto editorial
que compila, en doce álbumes, historietas contemporáneas de autores
argentinos para niños y jóvenes, como ser "Bosquenegro" (de Calvi),
"Dante Elefante" (derecha, de Rovella), "Monsterville" (de Parés y
Jorh), "El Cuerno Escarlata" (de Trillo y Varela), "El Perro de la
esquina" (de Leo Arias), "Misión + Cota" (de Chanti), "Coco y
Cilindrina" (de Montag) y "Martin Holmes" (de Trillo y Bobillo). Y
en el mismo año 2007, el dibujante José Muñoz ganó el Gran Premio
de la ciudad de Angouléme, Francia. Este galardón le dió derecho a
presidir el Festival 2008, donde se organizó una muestra de homenaje a
la Historieta Argentina. Esta muestra contó con el aporte del "Museo
del Dibujo y la Ilustración de Buenos Aires", el cual envió 80
originales de los artistas mas importantes de la Argentina.
En Marzo de 2008 llegó a los cines "Imaginadores", de Daniela Di Fiore, una mezcla
de documental y animación que recorre el universo de la historieta argentina. De Enero
a Julio de 2008 hubo un homenaje a la Historieta Argentina realizado en la ciudad de
Angoulême, Francia. Del 20 al 24 de Mayo del mismo año se realizó, en Buenos Aires,
el Festival Internacional de Historietas "Viñetas Sueltas", reuniendo a autores
sudamericanos y europeos.
En Abril de 2008 se publicó el libro "La Argentina que ríe", de Cascioli y
Califa, publicado por el sello editorial FNA (Fondo Nacional de las Artes),
el cual recoge la producción del humor gráfico argentino durante las
décadas de 1940 y 1950. En Junio de 2009 apareció el primer número de la
revista de historietas y humor "Comic.ar", con la dirección de Tomás
Coggiola, y con personajes como "El Exhumador" (izquierda, de Curci y
Centurión), "Nahuel Puma" (de Fernández e Ibáñez), "Dugong y Manatí"
(de Alcatena), "Nacho Paparazzo" (de Nápoli y Basile), etc. En Octubre de
2009 fue sancionada, por la Legislatura porteña, la Ley 3.220 instituyendo
el 4 de Septiembre de cada año como "Día de la Historieta", instando al
Poder Ejecutivo de la ciudad a realizar actividades y promover políticas
destinadas a desarrollar la historieta como arte e industria cultural.
A partir de Marzo de 2010, por un acuerdo entre el gobierno de la Ciudad de Buenos
Aires y las principales librerías, los cómics y las historietas obtuvieron un sector
propio en las mismas, como para sumar un nuevo circuito de comercialización. Ese
mismo mes, el diario "Página 12" lanzó a la venta el álbum de figuritas de la historieta
argentina denominado “Chapitas de Fierro”. En Mayo de 2011 apareció el libro
"Bicentenario: 200 años de humor gráfico - Primera Centuria: 1810 / 1910", editado
por el "Museo del Dibujo y la Ilustración".
SEPAN DISCULPAR LOS OLVIDOS Y ERRORES... LA HISTORIA DEL COMIC EN
ARGENTINA ESTA EN PERMANENTE CONSTRUCCION. Gracias...
LA HISTORIA DEL COMIC EN LOS PAISES LATINOAMERICANOS

En esta parte del mundo cumple dos finalidades: la crónica y el entretenimiento.

BRASIL
Las historietas, en Brasil, se denominan "quadrinhos". Aunque hubo un
antecedente del año 1837, a cargo de Araujo Porto Alegre, con la
publicación de "A Campainha e o Cujo", se considera como fecha
fundacional del cómic brasileño el año 1869, cuando se publicó “Las
aventuras de Nhô-Quim”, del ítalo-brasileño Angelo Agostini, quien
dibujaría para las revistas "Vida Fluminense" y "O Mosquito", y fundaría
en 1876 su propia publicación, la "Revista Ilustrada"; en ella lanzaría
"Las aventuras de Zé Caipora", en el año 1883. En 1905 apareció la que
es considerada como la primera revista de historietas de Brasil, "O Tico-
Tico", en la que aparecerían diversos personajes de varios dibujantes
brasileños. En ella trabajarían J. Carlos (autor de "Lamparina", imagen
de la derecha), Leo, Max Yantok (con “Kaximbown”), Theo (con
“Tinoco”), Lino Borges, Messias de Mello, Daniel, Luis Sá (con “Reco-
Reco”, “Bolão” y “Azeitona”), Cicero, Alfredo Storni (con “Zé
Macaco" y "Faustina”), Percy Deane, etc. Sin embargo, el principal
personaje era "Chiquinho", basado en una creación del norteamericano
Outcault. También se publicarían adaptaciones de clásicos de la
literatura en forma de historieta.
Entre 1930 y 1945 fue el auge de los suplementos juveniles. Primero apareció
“A Gazetinha” (como suplemento del periódico “A Gazeta de São Paulo”),
donde se publicaría “Garra Cinzenta” de Armond y Da Silva. En 1934
llegaría “Suplemento Juvenil” (en Río de Janeiro), con cómics de Monteiro
Filho, Dias da Silva, Barroso, Euzebio, Alcyro Dutra y Salvio. En 1937
llegaría “O Globo Juvenil” (suplemento del periódico “O Globo de Río de
Janeiro”), habiendo pasado por sus páginas "Li'l Abner", "The Phantom" y
"Alley Oop", entre otras series. Como revistas llegarían, por esos años, “O
Correiro Universal”, Lobinho, “O Gibi” y “The Comics”. El nacimiento de
las editoriales se produciría a partir de 1945, con EBAL, de Adolfo Aizen.
Luego llegarían otras importantes editoriales como ser "O Cruzeiro", “Editora
Abril” y “Río Gráfica Editora”. En "O Cruzeiro" se publicaría "O Amigo da
Onça" (izquierda), de Pericles
El 18 de junio de 1951, se realiza en Sâo Paulo la primera exposición
internacional del comic, fue la primera vez que se realizó un análisis serio de
la historieta como medio de comunicación de masas. En la década del ’60
tuvo su auge el cómic de superhéroes, con personajes como “Capitão 7”
(derecha), “Escorpião”, “Raio Negro” y “Judoka”. Dentro del género policial
surgió “O Anjo”, creado por Colin. La década del ’70 se caracterizó por el
auge de los cómics infantiles y por la publicación de la revista MAD en
portugués. En la línea de la crítica política y social apareció la revista O
Balão. En la década del ’80 se destacaron los historietistas Angeli, Glauco y
Laerte, quienes crearían las aventuras de Los Três Amigos (sátira western
con temáticas brasileras).
De todos esos años, entre los autores, vale mencionar también a Carlos
Zéfiro (un maestro del cómic erótico), Maurício de Sousa (con sus
personajes “Cebolinha", "Magali", "Mônica", “Cascão” y “Bidu”), Vasques
(autor de "Rango”), Paiva (autor de "Radical Chic" y “Gatão de Meia
Idade”), Millor, Jaguar, Fortuna, Chico, Laerte, Gonsales (autor de "Níquel
Náusea"), Santiago, Henfil (con su personaje "Graúna", a quien vemos a la
izquierda), Ziraldo (con personajes como “Sací”, “Moacir”, “Geraldinho” y
"O Menino Maluquinho") y Caco Galhardo (con “Pescoçudos”). En el año
1983, el Congreso dicta una ley que obliga a los periódicos a publicar un
50% de series de tiras cómicas hechas en Brasil. Por esa época comenzaron
a editarse muchas publicaciones independentes (fanzines); la que tuvo
mayor repercusión fue SAGA.
En los años '90 Brasil y Argentina lanzaron, en forma conjunta, y como homenaje a
Nássara, un producto llamado "Encuentro latinoamericano de humor", con la
participación de los mejores autores de ambos países (click aquí). En 1991 y 1993 se
realizó la Bienal de Quadrinhos do Rio de Janeiro, y en 1997 la de Belo Horizonte. En
1995 llegarían los personajes de “Turma do Barulho”, de Jóta y Sany. Ya en el siglo
XXI, surgieron en internet diversas historietas brasileras, como ser “Combo Rangers”
(de Yabu), y “Amigos da Net”, de Diaz y Santos Mendes.
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BOLIVIA
Aunque ya desde fines del siglo XIX aparecían caricaturas en las
revistas, los verdaderos ejemplos a considerar surgen a partir de
mediados del siglo XX. La revista más importante fue
"Cascabel", aparecida en 1961, creada por Pepe Luque y Rulo
Vali, con dibujos, caricaturas, y con tiras como "La Maquinita"
(de Villas) y "Rayo justiciero" (de Luque). También estuvieron
las revistas "Atica", "Aplausos", Leyendas (1976), Alí Babá (con
los personajes "Salustiana y Toribio", de Santalla y Pozo),
"Goro" (1977, donde aparecía "Ulinchito", de León), PenDx
(1983), El Quirki (1985), etc. En cuanto a las historietas
publicadas en los periódicos, podemos mencionar a "Goyi
Chacón" (1967, de Vidal, en el diario "Presencia"), "Ollántay"
(1971, de Villanueva, en el diario "El Nacional"), "Flecha Roja"
EL DUENDE
(1972, de Irahola, en el suplemento "Presencia Juvenil"), "El
Duende y su camarilla" (1982, de "Gaspar", en el diario "El
Deber"), etc. Además de los ya nombrados, podemos mencionar
como autores a Juancho, Lusbel, Castillo, Quirito, Rodball,
Ticona, Yito, Belicoso, Trond, Ruilova, etc.
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CHILE
Las caricaturas de los líderes políticos, además de la proliferación de revistas de
actualidades, de humor e infantiles, darían nacimiento al cómic chileno a principios del
siglo XX.
En 1906 debuta, en la revista "Zigzag", la primera historieta chilena:
"Federico Von Pilsener" (derecha) junto a su perro, de "Lustig". Otras
revistas destacadas de la época serían "El Peneca", "El Pibe", "Don Fausto",
"Weekend", etc., hasta que, en 1931, nace la revista de sátira política
"Topaze", dirigido por "Coke", donde colaboran, entre otros, Lugoze y
"Pepo". Personajes de historieta conocidos de la época fueron: el pollo
"Pilucho" (de Christie), Cachupín (de Nato), "Don Bilz" (de Adduard) y el
perro "Policoliro" (de Jorcar).
En 1949, en "Okey", debuta Condorito (izquierda), un
personaje creado por "Pepo". Condorito finalmente se
independiza (en 1955 tuvo revista propia), y llega a ser el
personaje más importante de Chile, ya que su sano humor y el
contenido de sus aventuras lo han dado una gran proyección y
aceptación mundial. En 1947 aparece "Pepe Antártico" (de
Percy). Años después llegaría "Perejil" (de Lugoze). En 1954
Guido Vallejos crea "Barrabases", revista de historietas con
las aventuras de un equipo de fútbol. En 1956 aparece la
revista "El Pingüino", en 1965 la revista "Rocket", y, en 1968
la revista de humor político y social "La Chiva", donde
colaboraron dibujantes como Pepe Huinca (quien crearía al
personaje de "Artemio"), Hervi, Palomo, Alberto Vivanco,
etc.
En 1968 aparecería el personaje de "Mampato",
creado por Armstrong, pero desarrollado por
Themo Lobos, quien, posteriormente, crearía a
"Ogú" (vemos a ambos personajes en el dibujo de
la derecha). En 1969 Zig Zag comienza a publicar
revistas de historietas chilenas: Dr. Mortis, Far
West, Jinete Fantasma, Jungla y El Intocable, entre
otras. En 1988 debutan revistas como Trauko,
Acido, Matucana y Bandido, dirigidas al público
adulto y fuertemente influenciadas por el comic
europeo. En 1998, con la edición de Rayén, hace su
debut la editorial Dédalos, dedicada a publicar
comics chilenos de superhéroes, ciencia ficción y
aventuras, siguiendo el modelo estadounidense.
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COLOMBIA
En 1924 aparece, en el diario Mundo, la que se considera la primera historieta
colombiana: "Mojicón" (derecha), de Adolfo Samper. En 1933 hace su
aparición la revista infantil "Chanchito", y, ya en la década del '40, las revistas
de historietas "Merlín", "Michín" y "Pombo", pero el mayor desarrollo llegaría
en los años '60.
En 1962 comienza a publicarse en el diario "El Tiempo", de Bogotá, la
tira cómica más popular y representativa de Colombia: "Copetín"
(izquierda), de Ernesto Franco. En la misma década aparecerían
personajes como "Calarcá" (de Garzón, en el diario El Tiempo), "La
Gaitana" (de Díaz, en El Espectador), "Ibana" (de Puerta y
McCormick, en "El Pueblo", de Cali) y "Tukano" (de Peña). También
comenzarían a destacarse otros autores, como ser Acero, Bernal, Cajiao,
Acosta, Ramírez, Valverde y Jiménez. En esos años se crean varias
revistas con historietas, como, por ejemplo "Policía en acción", "Mundo
maravilloso", "Fabulandia", "Futurama", "Super Historietas", etc. Ya en
1973 llegaría la revista infantil "Mini-Monos", con varios autores y
personajes, y, en años posteriores, revistas como "Click", "W.C.",
"Montecristo", "Querubín", "Tercer milenio", "El Bus", "TNT", "Acme
Comics", etc.
Entre las nuevas tiras y personajes tenemos a los siguientes: "Los Invasores" (de
Obregón), "Juan Paradoja" (de Darry), "Historias del boxeo" (de los hermanos Sierra),
"Miss Cosas" (de Cecí), "Dina" (de Rincón), "Subsana" (de Mina), "Querubín" (de
Grosso y Quir), "Magola" (de Nani), etc.
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CUBA
Como una forma de enfrentar a la invasión de los comics desde Estados Unidos, en
1927 aparecería "El Curioso Cubano", de Porter Vilá, y, más tarde, un suplemento
infantil en el diario "Hoy", con tiras como "Espartaco" (de Benítez) y "La vida de Julio
Antonio Mella" (de Rodríguez). Por su parte, el periódico "Información" fue uno de
los órganos que más páginas de historietas cubanas publicó; entre las tiras podemos
mencionar "El Eterno Sainete Criollo" (de Robreño y Valdés Díaz), "Episodios de la
Historia de Cuba" (de Fuentes), "Don Macario Criollo Viejo" (de Aguilar), "Picadillo
con arroz" (de Vidal) y "Napoleón" (de Nuez).
En 1959 llegaría "Supertiñosa" (de Virgilio y Behmaras), que era una
parodia sobre el personaje norteamericano "Súperman", pero se considera
que el que renovó el lenguaje humorístico de la historieta cubana fue
"Salomón", un mutante perturbado, obra de Chago. En cuanto a las
revistas, hay que destacar a "Carteles", "Bohemia" y "Avance" (con
autores como Fuentes, Rodríguez y Fornés Collado), y a las clandestinas
"Mella" (con la tira "Pucho", de Martínez y Behemaras) y "El Cubano
Libre" (con "Julito 26" y "Juan Casquito", ambos de Chago).
El País Gráfico, por su parte, también albergó varias historietas
("Napoleón el Faraón", de Alonso; "La Pandilla", de Saviur, etc.). En 1970
aparecería, de la mano de Juan Padrón, en las páginas de "Pionero", la tira
"Elpidio Valdés" (izquierda); este personaje, valiente y honesto, sería uno
de los más longevos de la historieta cubana, y llegaría, incluso, al cine
animado. Desde 1986 comenzaría a publicar, en diversas revistas, el
dibujante "Garrincha".
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ECUADOR
Tiene una historia más bien moderna, ya que el primer personaje de un
autor ecuatoriano aparecería recién en el año 1983. El mismo sería
“Panfleto” (derecha), con sus aventuras en una tira cómica que se
publicaría en la revista del mismo nombre, a cargo de Iván Valero
Delgado. Recién en 1989 aparecería un segundo número de la revista (con
diversas historietas), a la vez que surgiría la revista "Secreciones del
Mojigato", una selección de historieta negra ecuatoriana. Posteriormente,
en la revista de rock "Traffic", Villacís desarrollaría 2 historietas: "Dock
Tirres" y "Las aventuras de la T mutante". En 1992 aparecen 3 números
de "Ficciónica", a cargo de Santivañez. En 1993 Bonilla lanza el libro de
comics "Privatofalia", y, en 1996 lo haría Wilo con "La línea, bestiario de
una guerra". Posteriormente, en 1997 llegaría la revista "El Webo", y, en
1998, la revista "Xox".
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MEXICO
En México las historietas se denominan "monitos". Puede considerarse
que la primera historieta que se publicó en México fue "Rosa y Federico”,
de Cuéllar y Villasana, en un periódico, en 1869. A partir de 1880 la
cigarrería "El Buen Tono" insertaría en cada cajetilla la "Historia de una
mujer", una serie de 102 litografías del catalán Eusebio Planas. Ya en los
primeros años del siglo XX, la prensa publicaría tiras con personajes fijos,
como “Don Chepito” (de Posada), “Aventuras de un tourista” (de Martínez
Carrión), “Las aventuras de Adonis” (de Lillo), "Casianito el niño
prodigio" (obra anónima), “Macaco y Chamuco” (de Torres), "Sisebuto"
(de Pérez y Soto), “Panchito el corto” (de Alcalde y Olvera) y “Candelo el
argüendero" (de Islas Allende). En 1921 llegaría la primera historieta de
larga duración en México, “Don Catarino y su apreciable familia”, de
Fernández Benedicto (en los guiones) y Salvador Pruneda (en los dibujos),
en el suplemento dominical de “El Heraldo”. En 1922, Juan Urrutia crearía
a "Ranilla" (imagen de la derecha), un rechoncho fumador que se
convertiría en el primer personaje auténticamente popular de la historieta
mexicana.
Posteriormente, en el diario “El Universal”, llegarían “El señor
Pestaña” (1927, de Audiffred y Zendejas), “Mamerto y sus
conocencias” (1927, de Tilghmann y Acosta), y “Adelaido el
conquistador” (1928, de Arthenack). En 1935 aparece la revista de
historietas "Paquito" y un año después "Chamaco Grande". En 1936
aparece también la revista "Pepín", que alcanzaría un gran tiraje y
duraría hasta 1955. En ella se publicarían, por ejemplo, "Los
Supersabios" (una historieta de calidad con cuentos matemáticos, de
Germán Butze), y la humorística "Don Proverbio" (de Gutiérrez). En
1936 aparecerían por primera vez las tiras de "Chicharrín y el Sargento
Pistolas", de Guerrero Edwards, y la primera historieta "seria",
“Águila Blanca” de Alfonso Tirado. Ya en la siguiente década tendrá
lugar la edad de oro del cómic mexicano, con tiras como las del
negrito “Memín Pinguín” (imagen de la izquierda), aparecida en
1945, con guión de Vargas Dulché y dibujos de Cabrera y Valencia, y
con la tira cómica familiar “La Familia Burrón”, creada en 1948 por
Gabriel Vargas Bernal. En 1949 se funda la “Editorial Novaro”, y en
1956 el “Grupo Editorial Vid”.
Con los años fueron apareciendo cómics como "Rolando el Rabioso" (de
Gaspar Bolaños), "A Batacazo Limpio" (de Araiza), "Padrinos y
Vampiresos" (de Bismarck Mier), "Isabel de Lancaster" (1953, de Casillas
y Armenta), "Tawa, el hombre gacela" (1959, de Cervantes), “Chanoc“
(1958, de Martín de Lucenay y Angel Mora), “Los Supermachos” (1964,
de Rius), "Aníbal 5" (1966, de Jodorowsky y Moro Cid), “Los
Agachados” (1968, de Rius), “Hermelinda Linda“ (de González Guerrero,
Cabezas y Buendía), “Kendor, el hombre del Tibet” (de Muñoz Martínez
y Kuri García), etc. Surgidos de la radio, aparecieron los comics de
“Kalimán” (1965, derecha, de Navarro, Vázquez, Fox y Crisuel) y
“Tamakún, el vengador errante” (1975, de Couto y Callejas).
Por su parte, José G. Cruz, creador de "El santo, luchador enmascarado",
mezcló la fotonovela con la historieta, con un personaje que sería uno de
los héroes más populares de México. En cuanto a las revistas, con el
tiempo empezaron a publicarse varias nuevas como "Pin Pon", "Macaco",
“La Garrapata”, "Pinocho", “Snif” y "Cartones". Ya a partir de los ’80,
surgirían nuevas tiras como ser "Karmatrón y los Transformables" (1979,
de González Loyo), “El Pantera” (1980, de Muñoz Martínez), “Samurái
John Barry” (1983, de Arcos), "Don Ramirito" (izquierda, 1984, de
Francisco Fraga), "Ultrapato" (de E. Delgado), "El Cerdotado" (1998, de
Polo Jasso), “La Blanda Patria” (1988, de Henríquez), “La netafísica”
(1989, de Aráu), etc.
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PARAGUAY
Aunque los precursores fueron, a inicios del siglo XX, Acevedo, Sarozábal
y Guevara, recién en los años sesenta llegaría la primera historieta
paraguaya: “Ivo, el piloto audaz” (derecha), de “Tata”, en la revista
“Farolito”. Por su parte, la revista “Ñande” publicaría trabajos de Fiorello
Botti (uno de los pioneros del humor gráfico) y de Gugliota. Una mención
especial merece Robin Wood, uno de los más reconocidos guionistas
internacionales de historietas, nacido en Paraguay, pero que desarrollaría su
carrera principalmente para la editorial Columba, de Argentina. Allí sería el
creador (entre tantísimos personajes), de “Nippur de Lagash” (junto a
Olivera). Ya en los ’70, aparece la revista “Je Je Grap”, dirigida por
Reinaldo Martínez, la primera publicación dedicada enteramente al humor.
En 1977 aparece el diario “Hoy”, con las tiras “Pililito y Pankyra” de
“Rovisa” y “El último Morotoko”, de Vera, ambas ilustradas por “Nico”.
En 1978, en el Suplemento Infantil del diario Última Hora, aparece la
primera historieta de aventuras con un personaje extraído de la
mitología guaraní: “Avaré” (izquierda), de Argüello. En 1981 llega la
primera revista paraguaya de historietas, “Quimera”, la cual, además
de presentar episodios de “Avaré”, presentaría las tiras “Lino Meza”
(de Moreno), “Purni de las Llagash” (de Colmán y Argüello), y una
primera obra de ciencia ficción espacial, “Galaktos” de Goiriz. En
1984 aparece la revista “El Raudal”, con personajes como “Eyulunex”
(de Goiriz), el rockero “Onírico Martínez” (de Moreno) y el astronauta
“El Solitario” (de Nico). En 1985 llega “Cacho Medina, periodista”, de
Colmán y Gatti, en el diario “Última Hora”, y poco después “Jopo”, de
Goiriz. Por su parte, el diario Noticias publica “Crónica urbana”, de
Moreno. En 1998, en el diario “Última Hora” se publican las tiras
humorísticas “Ña Ma’era” (de Nico), “Manzanita” (de Casartelli) y “El
viajero” (de Colmán y Pertile). En 1999, en “Noticias”, Melki crea a
otro personaje: “Buchito”.
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PERÚ
Aunque desde principios de la república se publicaron caricaturas
políticas, la consolidación del cómic peruano fue a partir de la década
del '60 del siglo pasado, como respuesta a personajes del cómic
norteamericanos, por ejemplo con "Supercholo", creado (en respuesta a
Súperman), en 1957, en el diario "El Comercio", por Diodoros Kronos,
y dibujado por Honigman. Supercholo (derecha) protagonizó diversas
aventuras, algunas, incluso, de ciencia ficción; siguió hasta 1966 y
reaparecería en los años '80.
En respuesta al ratón Mickey llegaría "El Cuy", de Acevedo; era un
roedor que tuvo su momento de mayor fama en los años '70. Otras tiras
publicadas en diarios fueron "Benito Puma" (de Velarde y Marcos, en el
diario "Extra"), "Selva misteriosa" (de Florez del Aguila, en 1972 en "El
Comercio"), "Novac", (de Bernuy, en 1973 en "La Prensa"), "Mario
Cosmo" (de 1974, en "La Crónica"), "Teodosio" (izquierda, de
Baldoceda, en 1974 en "La Crónica"), "Zarkhan" (de Castro, en 1978 en
"Correo"), "Yungay '70" (de Monterrey, en 1978 en "Correo"), etc.
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URUGUAY
Los antecedentes se remontan al año 1890, con la revista "El Negro
Timoteo", donde había secuencias de viñetas (con diálogos al pie) a
cargo de Orestes. En 1926 Barradas realizaría tiras mudas para la revista
infantil "De oro", pero es a partir del año 1930 cuando llegarían las
verdaderas historietas, a cargo de Julio Suárez, tanto con "Wing y
Roncadera" como con "Peloduro, del campito a la olimpíada" (derecha),
y también con Fola (quien había nacido en Inglaterra), con "Don
Tranquilo y Familia".
Precisamente Fola (quien, al igual que muchos otros historietistas de
Uruguay trabajaría en la Argentina), se destacaría con sus personajes
"Pelopincho y Cachirula" (izquierda), que eran dos niños-grandes,
capaces de escribir libros, pintar cuadros, y de darse besos infantiles
entre ellos (Pelopincho tenía un ingenio superior; Cachirula era
irascible y más de una vez terminaba en la última viñeta persiguiendo a
Pelopincho para romperle un palo por la cabeza).
En 1942 llegaría "Don Cristóbal (derecha), de Umpiérrez, en 1959 la tira
"Ismael", de Acevedo Díaz y Rivera, y, posteriormente, "Draculita Pérez" de
"Blankito", y "Pincho" de Gezzio. Otros historietistas destacados fueron
Centurión, Poumé, Federici, Cortinas, Abín, etc. Como revistas vale destacar
a "El dedo", "Peloduro", "Lunes", Guambia", etc. Haciendo click aquí podrá
ver estampillas relacionadas con el tema.
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VENEZUELA
La publicación pionera del humor gráfico en este país fue "Fantoches", del año 1923.
Posteriormente, en el año 1941, llegaría El Morrocoy Azul. Ambas dejarían una gran
huella cultural.
Sin embargo, los primeros personajes se destacaron, en los
años ’50, en la revista humorística "El Gallo Pelón", cantera
de grandes caricaturistas y humoristas. Allí aparecieron, entre
otros, "Bicho Bruto" (de Muñoz), "Cabeza E’Ñame" (de
Sancho), "Doroteo" (de Ludom), "Fulanita" (de Montilla),
etc. Otras publicaciones fueron "La Pava Macha",
"Dominguito" (con personajes como Gualestri y Comodín),
"El tocador de señoras", "Cascabel", "El fósforo", "La Sápara
Panda", "El infarto", etc. En 1976, Giambattista Russo crea a
"Tuk y su dinosaurio" (derecha), publicada luego en el
antiguo "Diario de Caracas", junto a "Chopo", de Carlos
Sicilia. Una historieta cómica que ha gozado de gran
popularidad fue "El Náufrago", de Jorge Blanco, desde 1980.

LA HISTORIA DEL COMIC EN LOS PAISES DE


EUROPA
Haremos la reseña en siete países del continente europeo (click aquí para ver imágenes de
sellos)

ALEMANIA
Vale señalar que los primitivos ejemplos en este país incluyen
los grabados en madera de fines del siglo XV sobre temas
religiosos, políticos y morales. Mucho después, resultó que
Alemania tendría a uno de los pioneros del cómic, Wilhem
Busch. Su estilo audaz y animado, y sus metáforas visuales, que
reflejaban el movimiento y los estados psicológicos, fueron muy
imitados. La más celebrada de las creaciones de Busch fue la
pareja de pilluelos "Max und Moritz" (derecha); esos dos
"niños terribles" del humor alemán fueron creados en el año
1865.
Ya por el año 1934, la tira cómica más popular fue "Vater und
Sohn" (izquierda, de E. O. Plauen), que desarrollaba historias jocosas
y sin palabras protagonizadas por un caballero y su travieso hijo.
Puede ver sellos de estos personajes haciendo click aquí. Es
importante señalar que, en la época de Hitler, se prohibió cualquier
tipo de historietas, por lo que se estancó el desarrollo.
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BELGICA
Una de las tiras más famosas del cómic belga (la cual, luego, tendría
gran éxito también en Francia) sería "Tintín", creada por Georges
Rémi (alias Hergé) en 1929 para “Le Petit Vingtième”. Los
personajes principales de la tira son el intrépido reportero Tintín y su
perrito Milú (imagen de la derecha), el capitán Haddock, la cantante
Bianca Castafiore, los detectives Hernández y Fernández, el profesor
Tornasol y el mayordomo Néstor. Desde 1946 (y hasta 1993)
llegaría la revista semanal “Le journal de Tintin”, donde, además del
personaje principal, aparecerían otras series como “Blake y
Mortimer” (de Jacobs) y “Alix” (de Martin).
En 1938 nacería una de las más importantes publicaciones de
cómic que existieron, el semanario "Le Journal de Spirou", el
cual dio confianza y espacio para que muchos autores
desarrollaran su estilo en sus páginas. Allí se destacaron
personajes como el mismo Spirou (creado en 1938 por Rob-
Vel), Fantasio (de 1944, por Jijé), Lucky Luke (creado en
1947 por Morris), Gastón Lagaffe (de 1957, por André
Franquin), Les Schtroumpfs, aquí conocidos como Los
GASTON
SPIROU Pitufos (en 1958, de Pierre Culliford, alias "Peyo"), Boule y
Bill (de 1959, de Jean Roba), Yoko Tsuno (creado en 1970
por Leloup) y varios más.

Puede ver estampillas del cómic belga haciendo click aquí


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ESPAÑA
Los cómics y las revistas de historietas nacen, en España,
por el año 1865, con la publicación dedicada a la sátira
política llamada "Caricatura". Luego se publicaron
numerosas revistas ilustradas, como ser "La gaceta de los
niños", "El monitor infantil" y "Patufet" (en este caso en
Catalán). Las publicaciones en la prensa madrileña se
inician en 1880, sobre todo con "Madrid Cómico".
Figuras importantes de los primeros tiempos fueron
Apeles Mestres (con sus cuadernos de historietas) y
Joaquín Xaudaró.
Recién en 1915 aparece la primera colección de cómics
que se publica como una revista de aparición regular y
continuada: "Dominguín". Pero es a partir de 1917
cuando el comic cobra más importancia, gracias a los
dibujos de gran calidad de la revista infantil "TBO" (de
ahí el término "tebeos" para los cómics en España); allí
aparecerían, entre otros, El profesor Franz (de
Copenhague) y La familia Ulises (de Benejam). En 1921
se comenzó a publicar la revista "Pulgarcito" (relanzada
en 1947); allí aparecieron personajes como los gemelos
Zipi y Zape (arriba a la derecha, 1948, de Escobar), Las
hermanas Gilda (1949, de Vázquez), El reporter
Tribulete (1951, de Cifré), y los aún vigentes
"superagentes secretos de la T.I.A" Mortadelo y Filemón
(izquierda, 1958, de Francisco Ibáñez).
Posteriormente llegaron las revistas "Pinocho" (1925), "Pocholo" (1931) y
"Chicos" (1938). En esta última se destacaron los dibujantes Freixas y
Blasco. Otras revistas que vale la pena mencionar son "Jaimito" (1945),
"DDT" (1951), y la aún vigente "Jueves" (1977). Con el tiempo se
perfeccionó el formato apaisado (es decir, un cuadernillo rectangular y
horizontal) con personajes como El Guerrero del Antifaz (1944, de Gago)
y El Capitán Trueno (1956, de Mora y Ambrós). Otros personajes de
aventura fueron El Jabato (1958, de Mora y Darnís), el Corsario de
Hierro (de Ambrós), Roberto Alcázar y Pedrín (1940, de Vañó) y Diego
Valor (1954, de Jarber).
En cuanto a los personajes cómicos destacados, también hay que
mencionar a Pepe Gotera y Otilio, Rompetechos, el botones
Sacarino (todos de Ibáñez), Carpanta (de Escobar), Macaco
(de "K-Hito"), Anacleto (de Vázquez), Rigoberto Picaporte
(de Seg), etc. Entre los personajes más nuevos se encuentran
"SuperLópez" (de Jan), Mot (de Nacho y Azpiri), Goomer
(derecha, arriba, de Ricardo y Nacho), etc. Haciendo "click" en
la estampilla de la izquierda podrá ver sellos de diversos
personajes de tebeos.
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FRANCIA
En francés, el cómic se denomina "bande dessinée". Hacia el año 1889 el
francés Georges Colomb (Christopher) publica lo que se considera como la
primera historieta francesa: "La Familia Fenoullaird". Luego sobresalió
Amadée de Noe (Cham) con su obra "Historie de M. Lajaunisse". Recién es en
el siglo XX que las historietas propiamente dichas comienzan a publicarse en
las revistas. En el año 1934 apareció la primera tira cómica diaria: "Las
aventuras del profesor Nimbus" (derecha), un sabio despistado, que era una
creación de André Daix.
Muy influenciado el cómic francés por el de Bélgica, se
publicó mucho a personajes de autores belgas, como ser
Tintín, de Hergé. En 1959 apareció la revista "Pilote",
publicación semanal que daría a conocer a personajes
como Astérix y Obélix (a quienes vemos a izquierda con
su perrito Ideafix), una creación de Goscinny (en los
guiones) y Uderzo (en los dibujos). Allí también
aparecerían el Teniente Blueberry (desde 1963, por
Charlier y Moebius), Les Dingodossiers (en 1965, de
Gotlib y Goscinny), Valérian, agente espacio-temporal
(desde 1967, por Christin y Mézières), etc. Vale aclarar
que Moebius era uno de los tres seudónimos de Jean
Giraud (también llamado Gir), el dibujante francés más
prolijo, y quien impondría su estilo en la ciencia ficción.
Con un punto culminante entre 1968 y 1972, durante esos
cinco años, Pilote fue la mejor revista de cómic que
nunca tuvo Francia.
En 1972 se crea la editorial Futuropolis (desaparecida en 1994).
Futuropolis publicó cerca de 450 obras, y dio a conocer o apoyó a 200
autores, entre ellos Enki Bilal, Baudoin, Tardi, etc. Justamente, el
mencionado Jacques Tardi fue el creador, en el año 1976, del personaje
de Adèle Blanc Sec (derecha), una muchacha cuya profesión bien puede
ser la de periodista como la de escritora. Desde 1973 se desarrolla el
Festival d'Angoulême, que es "el" festival francés del cómic, y que se ha
convertido en una institución anual y en la cita europea obligada para
todos los amantes de la historieta. En 1990 aparece la editorial L
´Association, que daría a conocer a autores como Blain (con "La
mazmorra"), Sfar (con "Pascin") o Satrapi (con "Persépolis").

Click aquí para ver sellos del cómic Francés


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ITALIA
Se considera que la historieta italiana (Fumetti) nació hacia diciembre de
1908, en los suplementos infantiles publicados por el “Corriere della Sera”.
Allí, los pioneros fueron Antonio Rubino, con "Pippotto e Barbabucco", y
Attilio Mussino, con "Bilbolbul" (imagen de la derecha). Otros autores de los
comienzos que vale la pena mencionar fueron: Gandolín, Vieni, Caramba,
Yorick, Pitigrilli y Vamba. La historieta italiana de aventuras surgiría en los
años treinta. Durante la etapa fascista se destacarían Bisi (con “Pierino”,
1933), Pompei (con “Isolina Marzabotto”, 1932), Angoletta (con
“Marmittone”, 1928), Manca (con “Cloruro de Lambicchi”, 1930), Sgrilli
(con “Formichino”, 1936) y Craveri (con “Il carro di Trespoli”, 1937). Por
esta época, las editoras de cómics dependen de compañías. A sueldo de estas
empresas, trabajan historietistas como Cossio, Chiletto, Caprioli, Lorenzo de
Vita, Toppi, de Santis, Salemme y Molino.
Durante la segunda guerra mundial se lanzaría "Dick Fulmine" (izquierda,
de 1938, de Bono y Gori) y "Romano el Legionario" (de Kurt Caesar). En
los años cincuenta aparecen las historias de Cimpellini, Craveri, Jacovitti y
Landolfi en las páginas del “Corriere dei Piccoli”, “Il Vittorioso” o “Il
Poniere”. Surgen los aventureros locales, como “Asso di Picche” (1945, de
Ongaro, Faustinelli y Hugo Pratt), “Gim Toro” (1946, de Lavezzolo y
Dell’Acqua), “Amok” (1946, de Solini y Canale), “Zagor” (1961, de
Nolitta y Ferri), y “Diabolik” (1962, de Angela y Luciana Guissani).
Posteriormente, el mencionado Hugo Pratt llegaría con "L'Asso di Picche"
(una mezcla de Batman y el Fantasma), y, ya en 1967, con "Corto
Maltesse", donde, con un dibujo sobrio, exacto y muy expresivo, narraría
aventuras dentro del más refinado estilo de los años treinta.
En 1968 llegaría la serie humorística “Sturmtruppen”, de “Bovi”. Con la
aparición, en 1965, de "Valentina" (derecha, de Guido Crepax), florecería
la industria del cómic erótico, especialidad donde se destacaría luego, entre
otros, Milo Manara. A partir de los años setenta se desarrollaría de forma
extraordinaria el cómic-social. Entre los cómics más actuales vale citar a
“Altai & Jonson” (1974, de Sclavi y Cavazzano), “Mostralfonso” (1979, de
Garófalo y Lucchesi), “Sam Pezzo” (1979, de Vittorio Giardino), “Max
Fridman” (1980, también de Giardino), , “Dylan Dog” (1986, de Sclavi y
Stano) y “Nathan Never” (1991, de Bonelli).
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SUIZA
Tuvo a uno de los pioneros: Rudolphe Topffer, que era un profesor de
Ginebra. En 1837 Topffer expresó las reglas elementales de la
historieta: "Se compone, de una serie de dibujos autobiografiados al
trazo, cada uno de estos dibujos va acompañado de una o dos líneas de
texto. Los dibujos sin estos textos sólo tendrían una oscura
significación, el texto sin los dibujos no significa nada", sus obras se
publicaban en álbumes horizontales con una tira de viñeta, en sus
cómics "Les amours de M. Vieux Bois", de 1827, y "Le docteur
Festus". En 1837 se publica su primera historieta en láminas. Entre los
personajes famosos del cómic Suizo de los primeros tiempos
estuvieron "Globi" (del año 1932, de Schiele y Lips) y "Papá Moll"
(del año 1955, de Oppenheim-Jonas). ¿Un personaje actual? Podemos
citar al niño “Titeuf” (derecha), quien fuera creado por “Zep” en el año
1991, y que se hiciera muy popular también en los demás países
francoparlantes.
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INGLATERRA
Los orígenes se remontan al siglo XVIII con Francis Barlow, quien
utilizó bocadillos parecidos a banderas o rúbricas en sus hojas de
propaganda de "El espantoso asunto infernal de los papistas". Luego,
los vicios y los disparates sociales de la época fueron satirizados en
"La historia de una prostituta", de William Hogarth, la primera de sus
ilustraciones morales sobre asuntos modernos, presentados en
colecciones de grabados para ser leídos en secuencia como un relato.
Con el tiempo se fueron perfeccionando los bocadillos con lenguaje
hablado, en especial en los dibujos de James Gillray.
En 1809 llegó, por parte de T. Rowlandson, una serie de aventuras de
un personaje dibujado: "El viaje del Doctor Syntax" (derecha, arriba).
En 1867 llegaría lo que muchos consideran como el primer personaje
del cómic inglés: "Ally Sloper" (izquierda), creado por Charles Ross,
con dibujos de Marie Duval. En 1890 fue el auge de las revistas de
comics, con el primer número de "Comic cuts" (editado por A.
Harmsworth). A partir de 1904 W. Haseldem hizo evolucionar la tira
diaria de carácter político.
Sin embargo, las tiras cómicas llegaron tarde a los periódicos británicos, y, al
principio, estaban dirigidos a los niños, con personajes como "Teddy Tail"
(1915) y "Rupert" (1920), todos con el texto impreso debajo. Luego llegó
"Pop" (de Watts, en 1921), con el texto en globos. En 1932 Norman Pett crea
su famosísima "Jane". En 1957 aparece, en el Daily Mirror, "Andy Capp"
(derecha, de Reg Smythe). Entre 1950 y 1969, se publicó, en la revista
"Eagle", a "Dan Dare", de Frank Hampson. Más recientes son las feroces
sátiras políticas de Steve Bell tituladas "If".

LA HISTORIA DEL COMIC EN ESTADOS UNIDOS:

Se considera que Norteamérica es la cuna del cómic, pues allí se


inició su publicación en forma masiva en los periódicos, y también
se empezaron a publicar los "comics books" (revistas de comics).
El origen de la historieta en los Estados Unidos está estrechamente
ligado al desarrollo del periodismo moderno. La causa principal
fue la lucha de poderes de Hearst y Pulitzer, dos magnates de la
prensa norteamericana, en la puja por la conquista de nuevos
lectores de los diarios de información. Hearst se hace a su propio
equipo de dibujantes y se trae del "World" a Richard F. Outcault,
quien es considerado el pionero de la literatura dibujada. La
primera página de historietas del "World" apareció el 9 de abril de
1893, se hicieron los primeros experimentos con el color, y
Outcault crea a "Yellow Kid" (el Pibe Amarillo), personaje que
refleja la vida de los bajos fondos y se convierte en la principal
atracción del diario (dibujo de la derecha). En 1897 produce, para
el "New York Herald", un nuevo personaje, "Buster Brown"; este
nuevo pibe pertenece a la clase alta.
El dibujo de Rudolph Dirks "Katzenjammer Kids" (izquierda),
conocido como "El capitán y los pilluelos", es considerada la
primera historieta verdadera. Apareció el 12 de diciembre de
1897, y tuvo una gran aceptación del público, Dirk introdujo el
uso del óvalo que encierra el diálogo, dándole más dinamismo al
dibujo. En el año 1900 Fred Opper sistematizó la utilización de
globos para los parlamentos en su tira "Happy Hooligan". Por su
parte, Winsor Mc Cay, quien trabajaría para el "Evening
telegram", sería un verdadero innovador de la historieta, por su
audacia en el encuadre, la utilización de diferentes planos, la
belleza de los dibujos y argumentos en sus obras, sobre todo con
"Little Nemo" (año 1905), su obra más famosa.
En sus inicios las tiras cómicas aparecían los domingos, hasta que, en 1904,
en el diario "American", Clare Briggs, dibujó una tira diaria, cuyo
protagonista era "A. Piker Clerk" (derecha), aficionado a las carreras de
caballos; ésta sería la pionera de las tiras diarias en blanco y negro. Luego
llegaría "The Kin-der-Kids" (1906), de Lyonel Feininger.
Un ejemplo de permanencia es "Mutt y Jeff" (izquierda), de Bud
Fisher, que aparecería en 1907 en el "Chronicle", de San Francisco.
Este cómic es considerado la primera tira diaria publicada en forma
regular. Tuvo gran éxito y popularidad, tanto es así que estos
personajes fueron comercializados en libros, juguetes, dibujos
animados, etc. Al morir Fisher, Al Smith, otro dibujante, continuó la
serie. Por su parte, George Herriman crearía una serie de historietas,
pero la que le daría fama sería "Krazy Kat", la cual comenzó en
1910 en el "Evening Journal", de New York. Su formato era
informal, una amalgama lírica y surrealista, con comedia, poesía y
juegos de palabras. Esta historieta se publicó sin interrupciones hasta
1944.
En 1912 llegaría la tira "Pooly and Her Pals", de Cliff Sterret; en 1913
"Bringing Up Father", de George McManus, y, en 1917, "The
Gumps", de Sidney Smith. Las series de aventuras llegarían por el año
1924, con tiras como "Wash Tubbs", de Roy Crane (donde aparecería,
en 1929, el popular personaje "Captain Easy"), seguidas por "Buck
Rogers", en 1928, de Nowlan y Calkins, y por "Tarzán", en 1929, de
Hal Foster (basado en la creación de Burroughs). Por otra parte, en 1929,
como un personaje secundario de la tira "Thimble Thater", llegaría
"Popeye el marino" (derecha), creado por Elzie Segar, y en 1930
"Blondie", de Chic Young. Otra creación sería "Brick Bradford", en
1933, de Ritt y Gray.
En la década de 1930, apareció en los Estados Unidos el "comic-book", una
publicación periódica de pequeño formato que incluía una o varias historietas
completas protagonizadas por personajes fijos. El "comic-book" permitió a las tiras
independizarse del soporte brindado por los periódicos y abrirse a un mercado de
consumidores más específico. La línea de los "comic-books" se inicia en 1934 con
"Famous Funnies". Y justamente desde 1934 Alex Raymond desarrollaría dos exitosas
tiras: "Jungle Jim" y "Flash Gordon". También de 1934 es la tira "Mandrake", de
Falk y Davis.
Personajes que fueron famosos como dibujos animados,
también tendrían su aparición en las historietas, como ser
"Felix the Cat" (El gato Félix), de P. Sullivan (en 1923),
"Betty Boop", de Fleisher y Counihan (en 1925), "Mickey
Mouse" (el ratón Mickey), de Walt Disney (en 1930),
"Donald Duck" (el pato Donald), también de Walt Disney
MICKEY DONALD (en 1934), y, finalmente, "Tom y Jerry", de W. Hanna y J.
Barbera (en 1942). En 1933, como un personaje secundario
de la tira “Fritzi Ritz”, de Ernie Bushmiller, aparecería
Nancy (conocida en Latinoamérica como “Periquita”),
quien, a partir de 1938, sería protagonista de sus propias
tiras (junto a su amigo Sluggo).
Poco a poco comienzan a surgir historietas de personajes comunes y
corrientes que se caracterizaban por ser héroes, historietas de soldados de
guerra, magos u hombres perdidos en la selva de niños y luego criados.
En la época del gangsterismo era natural que el lector desease encontrar el
policía astuto y duro que resuelve todas las situaciones; así nace en 1931
"Dick Tracy" (derecha), por Chester Gould. Por otra parte, en 1934
Milton Caniff crearía la serie "Terry and the Pirates". En 1935, en el
"Saturday Evening Post", aparecería por primera vez "Little Lulu" (La
pequeña Lulú), de "Marge", tira que empezó a publicarse como cómic
independiente en 1944.

A mediados de los años '30 surgen pequeñas compañías como All Star
Comics, Action Comics, o Detective Comics. Las historias comienzan a subir
de calidad. Los escritores y dibujantes adquieren un estilo característico del
comic al que ahora se le llama "americano". Surgen historias de detectives,
científicos y personajes más atractivos, y con habilidades superiores a las
humanas, siempre salvando al planeta o a su comunidad de una catástrofe
mayor. En 1938 llega "Superman" (derecha) de Siegel y Shuster, que
inaugura la moda de los "superhéroes" disfrazados, poseedores de poderes
extraordinarios y dotados de una doble personalidad. Así, aparecerían
también "El Fantasma" (de Falk y Moore), "Batman" (1939, de Kane),
"Flash" (1940, de Gardner y Lampert), "La Mujer Maravilla" (1941, de
Marston) y "Linterna Verde" (1940, de Nodell y Finger).
En el comic americano los superhéroes siempre se meten en grandes
líos y son los únicos capaces de salvar al planeta y en ocasiones al
universo, están rodeados de enemigos, locos, maníacos o con grandes
complejos, pero aun así nos impresionan y envuelven en sus
maravillosas historias, dibujos y aventuras sin saber que nos depara el
futuro. En 1934 se crearía la serie policial "Secret Agent X-9", escrita
por Hammett y dibujada por Raymond. En el último lustro de la década
del '50 llegarían, entre otros, "Rip Kirby", de Raymond (en 1946),
“Louie", de Harry Hanan (desde 1947, en los diarios), la tira cómica
"Pogo", de Walt Kelly (en 1948), y la serie "Charlie Brown", de
Schulz, desde 1950, con sus personajes "Peanuts", "Lucy", y, sobre
todo, "Snoopy" (derecha). También llegarían las historias de terror, a
cargo de la editorial "Entertainment Comics", sobre todo con la
publicación de "Tales from the Crypt".
En la década del '60 la compañía "Marvel Comics"
publicaría "Los Cuatro Fantásticos" (1961, de Stan Lee
y Jack Kirby), "El hombre araña" (izquierda, en 1963,
de Lee y Ditko), "El increíble Hulk" (1962, de Lee y
Kirby) y "X-Men" (1963, también de Lee y Kirby).
En el año 1973 llegaría "Hagar the Horrible", conocido aquí
como "Olaf El Vikingo" (derecha), creado por Dik Browne. En
1978 aparecería "Garfield", de Jim Davis, y en 1985 "Calvin and
Hobbes", de Watterson. Más cercana en el tiempo hay que
mencionar a "Sin City", una serie de historietas creadas por Frank
Miller en 1991, y a "HellBoy", creado en 1993 por Mike Mignola.
Para completar la información, puede ver sellos filatélicos
relacionados con el cómic de Estados Unidos haciendo click aquí.

LA HISTORIA DEL COMIC EN JAPON

Sin tener en cuenta las historias humorísticas japonesas narradas sobre rollos de papel
de los siglos IX y X (los Chojugiga), puede decirse que los antecedentes del manga (el
cómic japonés) son los Ukiyo-e, grabados que proliferaron durante el Período del Edo
(1600-1867), una época de dictaduras feudales que provocó descontento y frustración
social. Estos grabados solían ser parodias políticas que retrataban fielmente las
costumbres cotidianas de la cultura japonesa de la época.
En el año de 1814, el artista Katsushika Hokusai
comenzó a realizar dibujos en los cuales narraba
historias cortas protagonizadas por samuráis,
representando las guerras y sucesos por los cuales había
atravesado Japón durante aquel período. Justamente,
este pintor crearía el término manga, juntado los
términos "man" (involuntario) y "ga" (dibujo o pintura).
En 1930 ve la luz Ogon Bat, de Suzuki y Nagamatsu; el
personaje era un semidios justiciero que combatía el
crimen, un pequeño preferente al mundo de los
superhéroes. El primer autor japonés que rompió las
ASTROBOY
filas del material extranjero fue Rakuten Kitazawa, en el
suplemento dominical Jiji Manga (del diario Jiji
Shimpou). He aquí, pues, la génesis de la aplicación del
nombre manga, que tendría su desarrollo (y se
convertiría en una verdadera industria) en la posguerra.
En 1945 se crea un antes y un después en la historia del manga
de la mano de Osamu Tezuka, quien es el responsable por
completo de toda la estética, la narrativa y la puesta en página de
lo que conocemos actualmente como Manga. La obra de Tezuka
que revolucionó el mundo del manga fue Shinkataragima (La
nueva isla del Tesoro). Quizá inspirado por los dibujos de
Disney, en cada obra suya (y de sus sucesores) hay una gran
cantidad de imágenes y dibujos minuciosos, con personajes de
ojos grandes y redondeados, y con mirada intensa. Tezuka volcó
todo su amor por el cine y la animación en planchas de papel
barato y expandió su forma de ver los mangas a través de otras
obras como Janguru Taitei (Emperador de la Jungla),
Tetsuwan Atom (Astroboy), Ribon no Kishi, etc. Otro autor
que se destacó mucho fue Katsuhiro Otomo (sobre todo con
"Akira").
Fue así que ciencia ficción, fantasía, y aventura cotidiana relajaron a
toda una generación. Personajes como Centella (1968), Mazinger Z
(1980, derecha, arriba), Fantasmagórico (1975) y Meteoro (1982)
triunfaron también en el resto del mundo. La humanidad de los
personajes nipones, que tenían debilidades y se enamoraban, calaron
perfectamente en América. Las series se desarrollaron con longitudes
extensas y numerosas sagas, como en el caso del popular manga
"Dragon Ball" (creada por Akira Toriyama, inspirado en una vieja
leyenda china), en la que se narran las aventuras de Goku (izquierda)
y de todos los personajes a los que va conociendo a lo largo de más
de siete mil páginas.

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