Fallo
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desmesuradas y excesivas. Por último, critica la imposición de costas y la regulación de
los honorarios por considerarlos elevados y carentes de fundamento legal.
IV. La aseguradora apela también el rechazo de la excepción de prescripción
articulada esgrimiendo la nulidad del decisorio de grado por cuanto la sentenciante se
apartó del plenario N° 312 de la CNAT que determina que el trámite ante el Seclo tiene
efecto suspensivo. Sostiene que la decisión de la magistrada de grado resultó dogmática
y arbitraria en orden a tener por acreditados los presupuestos de responsabilidad en el
marco del derecho común. Niega la existencia de nexo causal adecuado y critica el
porcentaje de incapacidad determinado, así como el monto de condena por
desproporcionado. Para concluir, se queja de los honorarios regulados por altos y por
bajos, respectivamente.
Para así decidir, la Sra. Jueza que me precedió explicó que, en base a los
reconocimientos de autos, pericial contable, pericial médica y técnica producidas en la
causa, concluyó que existió responsabilidad civil imputable a las demandadas por el
accidente sufrido el 26/10/2006,”… la modalidad en la que era prestada la tarea de
recolección de residuos y las posturas ergonómicas de los miembros inferiores al
prepararse para el salto (la continua flexión de la rodilla), sin los elementos de
seguridad adecuados, ha operado como la cosa -o actividad-riesgosa o peligrosa a la
que hace referencia el art. 1757 del CCyCN…” Efectivamente, la empleadora por ser
dueña de la cosa riesgosa y la organizadora del trabajo y la ART por incumplimientos
específicos a los deberes impuestos por los arts. 4 y 31 de la ley 24.557 y art. 1074 del
Código de Vélez.
V. Delimitados así los agravios, adelanto que por razones metodológicas y
para una mejor comprensión de las cuestiones debatidas ante esta instancia revisora,
algunos de los agravios debido a confluir en sus planteos se analizarán en forma
conjunta.
Así las quejas articuladas tanto por la empleadora quien asumiera el rol
de demandada y por la codemandada Provincia ART S.A. bajo los denominados
primeros agravios de sus memoriales de fechas 1/9/2021 y 2.9.2021 en los que
cuestionan el rechazo de la excepción de prescripción articulada por ambas accionadas.
Ahora bien, frente a los términos de los agravios de la aseguradora que
persigue la nulidad del decisorio de grado, cabe destacar que la declaración de nulidad
de la sentencia requiere la existencia de una irregularidad manifiesta y grave, que no
pueda ser reparada mediante el recurso de apelación.
En tal sentido cabe recordar que de conformidad con lo dispuesto en el art.
115 de la L.O. no resulta procedente el recurso de nulidad por defectos de la sentencia,
cuando éstos, en caso de existir, pueden ser reparados por vía de la apelación interpuesta
en forma conjunta.
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En el caso, la aseguradora ni siquiera explicitó que el perjuicio alegado no
pudiera ser subsanado a través del recurso de apelación, razón por la cual el planteo de
nulidad introducido en el denominado primer agravio será analizado en el marco del
recurso de apelación.
Coincido con la solución propuesta en grado por las razones que expondré
a continuación.
Pues bien, soy de criterio como lo ha sostenido el Alto Tribunal que el
plazo de prescripción de la acción de derecho común por la incapacidad derivada de un
accidente de trabajo o de una enfermedad-accidente debe computarse desde el momento
en que el trabajador pudo ejercitarla, luego de haber apreciado con objetividad la real
magnitud del daño sufrido. Este plazo comienza a correr desde que el daño es cierto y
susceptible de apreciación.
Respecto a la responsabilidad extracontractual en general, nuestro
Supremo Tribunal Federal ha señalado: Si bien es cierto que en los casos de
responsabilidad extracontractual el plazo de prescripción se computa, en principio,
desde la producción del hecho generador del reclamo, su nacimiento está subordinado al
conocimiento por parte del acreedor de ese hecho y del daño proveniente de él,
conocimiento que debe ser real y efectivo (Fallos: 289:267;293:347; 303:384;
308:2494), asumiendo desde ese momento el perjuicio carácter cierto y susceptible de
apreciación para el reclamante (Fallos: 307:771 y 2048).
En lo que se refiere específicamente a la responsabilidad derivada de
accidentes del trabajo, la Corte Suprema de Justicia de la Nación ha dicho: En materia
de accidentes de trabajo, lo correcto para el cálculo del plazo de prescripción es arrancar
desde aquél hecho que precisamente determina la incapacidad en forma fehaciente
(Fallos: 306:337), lo que requiere una apreciación objetiva del grado de incapacidad que
ponga de manifiesto el cabal conocimiento de su invalidez por parte del accidentado, sin
que pueda suplirse esta exigencia sobre bases inciertas que no demuestran de manera
concluyente que el trabajador dejó transcurrir los plazos legales consciente de las
afecciones que lo aquejaban (Fallos: 308:2077 y 311:2056).
Como se puede observar, llega firme a esta instancia revisora que tanto la
parte actora como la aseguradora están contestes que con fecha 31/10/2007 las
comisiones médicas intervinientes determinaron la presencia en el trabajador de una
minusvalía indemnizable originada en el infortunio y fijada en el 6% de su T.O.(v fs.
150 vta. y 178 vta.)
No paso por alto que la empleadora demandada esgrime que habría que
tomar como punto de arranque del plazo prescriptivo la fecha del alta médica
(12/11/2006) pero tal planteo no puede ser de recibo por cuanto como se dijo lo esencial
en este tipo de reclamos es el cabal conocimiento de su invalidez por parte del
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accidentado, lo que a las claras aconteció con el dictamen médico citado. (ver sobre que
corre por cuerda N° 3417)
En este orden de situación, efectuado el SECLO el 5/10/2009 (v fs. 3) e
iniciada la acción el 07/6/2010, el plazo bianual del art. 257 de la LCT tampoco ha
transcurrido.
Así lo señalo, pues considero que con fundamento en un análisis armónico de
los artículos 257 y 9 de la L.C.T, la pretensión del reclamo ante el SECLO posee
carácter interruptivo del curso de la prescripción.
En efecto, participo del criterio jurisprudencial que entiende que el
procedimiento obligatorio regulado por la ley 24.635 constituye un acto que interrumpe
la prescripción.
En lo substancial que interesa, la instancia ante el Servicio Laboral de
Conciliación Obligatoria (SECLO) constituye un reclamo ante la “autoridad
administrativa” en los términos del artículo 257 de la L.C.T.; que el mismo ha sido
impuesto por una ley de forma (ley 24.635) que, como tal, debe adecuarse y respetar lo
dispuesto por las leyes de fondo (cfr. arts. 31 y 75 inc. 12 de la Constitución Nacional);
que por tratarse de un procedimiento de carácter obligatorio sin el cuál no es posible
iniciar la demanda judicial, con mayor razón debe entenderse la presentación de la
“demanda de conciliación” que reglamenta el artículo 7 de la ley 24.635 (considerando
el sentido amplio con el que debe interpretarse el término “demanda” al que alude el
artículo 3.986, primer párrafo del Código Civil –en su anterior redacción-) como una
actividad del acreedor demostrativa de su interés en ejercitar el derecho que le asiste y
por ende conforme lo normado por el citado artículo 3.986, primer párrafo –en su
anterior redacción- y por el artículo 4.017 del Código Civil, el efecto de esa presentación
debería ser la interrupción del plazo de prescripción.
En función de ello, tomando asimismo en consideración el carácter restrictivo
de la prescripción (que implica que en caso de duda debe estarse por la subsistencia
plena del derecho y por el plazo de prescripción más dilatado), como así también lo
dispuesto en el artículo 4.017 del Código Civil –en su anterior redacción- y
principalmente la pauta de interpretación que establece artículo 9º de la L.C.T. (esto es,
que en caso de duda sobre la aplicación de normas legales y convencionales prevalecerá
la más favorable al trabajador), se concluye que la presentación del reclamo ante el
SECLO, en tanto reclamación ante la autoridad administrativa, produjo la interrupción
del curso de la prescripción (cfr. art. 257 de la L.C.T.).
En este sentido, se han expedido varias salas que integran esta Cámara
Nacional de Apelaciones del Trabajo a saber:
“Por ser el reclamo ante el Servicio de Conciliación Obligatoria una gestión
ante la autoridad administrativa; en tanto ha sido impuesto por una ley de forma que no
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puede sino respetar lo dispuesto por las normas de fondo; y considerando el concepto
amplio de demanda receptado por el art. 257 LCT; sumado a ello que la formalización
del reclamo ante el organismo administrativo referido constituye una actividad del
acreedor que revela su interés en ejercer el derecho que le asiste; y el carácter
restrictivo de la prescripción que implica que ante la duda debe optarse por la
subsistencia plena del derecho y por el plazo de prescripción más dilatado; corresponde
interpretar el segundo párrafo del art. 7 de la ley 24.635 a la luz de lo establecido en el
art. 257 LCT. Frente a lo dispuesto por ambos textos, se debe optar por la norma más
favorable en tanto ello se adecua al carácter estricto de la prescripción, concluyendo
que la presentación del reclamo ante el Servicio de Conciliación, en tanto reclamación
ante la autoridad administrativa, produce la interrupción del curso de la prescripción
(conf. art. 257 LCT)”. CNAT Sala VI Expte. N° 17.891/03 Sent. Def. Nº 61.516 del
26/08/2009 “Sallent Adrián c/Banco Itaú Buen Ayre SA s/despido”. (Fera – Fernández
Madrid). En el mismo sentido, Sala VI Expte Nº 15.687/09 Sent. Int. Nº 32008 del
19/2/2010 “Harasymon, Mauricio A. c/Inc. SA y otro s/accidente – ley especial”
(Fontana – Fernández Madrid), Sala VI Expte Nº1.390/09 Sent. Def. Nº 64244 del
17/8/2012 “Aguirre, Ramona del Carmen c/Laboratorios Frasca SRL s/despido”
(Raffaghelli – Fernández Madrid) y Sala VI Expte Nº 12.448/2011 Sent. Def. Nº 65.065
del 17/4/2013 “Ruggeri, Daniel Guido c/Rigolleau SA y otros s/accidente – acción
civil” (Raffaghelli – Fernández Madrid). “La presentación del reclamo ante el SECLO,
en tanto reclamación ante autoridad administrativa, produce la interrupción del curso
de la prescripción. Asimismo el nuevo plazo prescriptivo a ser computado por efectos de
la interrupción operada por el reclamo ante el SECLO comienza a correr a partir del
cumplimiento de seis meses contemplado en el acuerdo plenario Nº 312, en idéntico
sentido a lo dispuesto por el art. 257 LCT”. CNAT Sala VI Expte Nº 11.321/08 Sent.
Def. Nº 63.073 del 14/07/2011 “Correa Juárez, Javier Esteban c/ Viña Ona SRL y otros
s/ Despido”. (Craig – Raffaghelli).
“La formalización del reclamo ante el Servicio de Conciliación Obligatoria
constituye una actividad del acreedor que revela su interés en ejercer el derecho que le
asiste. Considerando el carácter restrictivo de la prescripción que implica que ante la
duda debe optarse por la subsistencia plena del derecho y por el plazo de prescripción
más dilatado, la interpretación que cabe efectuar del segundo párrafo del art. 7 de la
Ley 24635 –a la luz de lo establecido en el art. 257 LCT- es la de que la presentación
del reclamo ante el SECLO, en tanto reclamación ante la autoridad administrativa,
produjo la interrupción del curso de la prescripción”. CNAT Sala I Expte Nº 8.362/10
Sent. Int. Nº 61.670 del 26/08/2011 “Armoa Mendoza Clementino c/ BS Construcciones
SRL s/Accidente – Acción civil”. (Vilela – Vázquez).En el mismo sentido, Sala I Expte
Nº 39.498/2010 Sent. Int. Nº 61.752 del 13/9/2011 “Vaccarezza, Oscar Adolfo c/Banco
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Macro SA s/accidente – ley especial” (Vázquez – Vilela) y Sala I Expte Nº 18.700/2012
Sent. Int. Nº 63.647 del 13/3/2013 “Sánchez, Carlos Gabriel c/Metlife Seguros de Vida
SA s/despido” (Vilela – Vázquez). “El art. 7 de la ley 25.635 establece que la
presentación ante el SECLO “suspenderá el curso de la prescripción por el término que
establece el art. 257 LCT”. A su vez, el art. 257 LCT determina que “...la reclamación
ante la autoridad administrativa del trabajo interrumpirá el curso de la prescripción
durante el trámite, pero en ningún caso por un lapso mayor de seis meses”. Por ende, si
bien la reclamación a que alude la segunda norma de mención, se refiere a trámites
realizados en forma voluntaria, en tanto la efectuada ante el SECLO es un paso previo
a la demanda judicial y, como tal, obligatorio, no se justifica el diferente tratamiento
otorgado por el legislador, máxime cuando las disposiciones en cuestión no distinguen
entre procesos voluntarios y necesarios. Desde esta óptica, siendo la prescripción un
instituto que debe ser analizado con carácter restrictivo, privilegiándose, en caso de
duda, el mantenimiento de la acción, resulta de aplicación el art. 9 LCT que, en su
primer párrafo, indica que debe optarse por la norma que resulta más favorable al
trabajador. En su mérito, debe considerarse que la pretensión deducida ante el SECLO
es interruptiva de la prescripción”. CNAT Sala VIII Expte Nº 23.564/07 Sent. Def. Nº
38.539 del 26/10/2011 “Polifemo, Jorge Francisco y otros c/Pertenecer SRL y otros
s/diferencias de salarios” (Pesino – Catardo).
“Siendo el reclamo ante el SECLO un reclamo ante la autoridad
administrativa; en tanto el mismo ha sido impuesto por una ley de forma que no puede
sino respetar lo dispuesto por las normas de fondo; que en caso de no respetarse ese
orden jerárquico la norma resultante es inconstitucional, y ello debe ser declarado por
los jueces incluso de oficio en especial cuando dicha inconstitucionalidad es manifiesta
(conf. CSJN "Banco Comercial del Norte c/Yamin Nozar, Rolando José y otro" - Fallos
313:570); considerando el concepto amplio de demanda receptado por el art.257 LCT;
siendo que la formalización del reclamo ante el Servicio de Conciliación Obligatoria
constituye una actividad del acreedor que revela su interés en ejercer el derecho que le
asiste; considerando el carácter restrictivo de la prescripción que implica que ante la
duda debe optarse por la subsistencia plena del derecho y por el plazo de prescripción
más dilatado; atento lo dispuesto por el art.4017 C. Civil, y la interpretación que
prescribe el art.9 LCT, la presentación de la parte actora ante el Servicio de
Conciliación Laboral Obligatoria tiene como efecto la interrupción del plazo de
prescripción”. CNAT Sala VII Expte Nº14.736/2011 Sent. Def. Nº 44.719 del
15/10/2012 “Diosque, María Lucía c/Asociación Israel de Beneficios y Culto Profesor
Jaim Wetzmain s/despido” (Fontana – Rodríguez Brunengo). En el mismo sentido, Sala
VII Expte Nº 35.851/09 Sent. Def. Nº 44.946 del 21/12/2012 “Rosenblum, Eva Karina c/
Cat Technologies Argentina SA y otros s/despido” (Fontana – Ferreirós), Sala VII
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Expte. Nº 34.200/2010 Sent. Int. Nº 34.320 del 04/02/2013 “Díaz, Jorge Omar y otros c/
García, José Daniel y otro s/despido” y Sala VII Expte Nº 9.649/2012 Sent. Int. Nº
34.686 del 22/4/2013 “Vasile, Daniel Mauro c/Feler Israel SA y otro s/despido”
(Ferreirós – Fontana.)
“El art. 257 LCT, que es una ley de fondo, dispone que la reclamación ante
la autoridad administrativa del trabajo interrumpe el curso de la prescripción durante
el trámite, pero en ningún caso por un lapso mayor de seis meses. A su vez, el art. 7°
segundo párrafo de la Ley 24.635 estableció que la presentación ante el Servicio de
Conciliación Laboral Obligatoria suspende el plazo de la prescripción. Ante la
contradicción suscitada entre la ley de fondo y la ley de forma debe estarse a favor de
la primera, tal como surge de la interpretación armónica de los arts. 31 y 75 inc. 12 de
la Constitución Nacional. Por ello, y doctrina de la Corte Suprema (Fallos: 276:401,
sus citas y otros), la disposición del art. 7° Ley 24.635 resulta manifiestamente
inconstitucional”. CNAT Sala VII Expte Nº14.736/2011 Sent. Def. Nº 44.719 del
15/10/2012 “Diosque, María Lucía c/Asociación Israel de Beneficios y Culto Profesor
Jaim Wetzmain s/despido” (Fontana – Rodríguez Brunengo). En el mismo sentido, Sala
VII Expte Nº 35.851/09 Sent. Def. Nº 44.946 del 21/12/2012 “Rosenblum, Eva Karina c/
Cat Technologies Argentina SA y otros s/despido” (Fontana – Ferreirós).
“Si bien la ley 20.744 de Contrato de Trabajo y la Nº 24.635 fueron dictadas
por el Congreso de la Nación, sólo la primera reviste carácter verdaderamente
nacional, dado que la segunda (al menos en los aspectos relacionados con el
procedimiento de conciliación laboral obligatoria) rige sólo para las causas de
competencia de la Justicia Nacional del Trabajo de la Capital Federal. En tal
entendimiento, resulta aplicable el criterio sostenido por la CSJN (también en materia
de prescripción) en apoyo de la primacía de la normativa contenida en la ley nacional
por sobre los ordenamientos procesales locales (CSJN, Fallos: 247:524 y 256:215). Por
ende, corresponde declarar en el caso, la inconstitucionalidad del art. 7 de la ley 24635
por ser contrario a lo dispuesto en el art. 257 LCT y vulnerar, en consecuencia, la
jerarquía normativa establecida en los arts. 31 y 75, inc. 12 CN”. (Del voto del Dr.
Guisado, en mayoría). CNAT Sala IV Expte Nº 19.837/2011 Sent. Int. Nº 49574 del
25/10/2012 “Yagaimini, Alfredo c/Federación Patronal Seguros SA s/ Accidente – Ley
especial” (Pinto Varela – Guisado – Marino). En el mismo sentido, Sala IV Expte Nº
48.040/2011 Sent. Def. Nº 96.888 del 14/2/2013 “Barzola, Haydée Sandra c/Met AFJP
SA s/despido” (Guisado – Pinto Varela) – [La Dra. Pinto Varela, en atención a lo
decidido por la mayoría de la Sala en la causa Yagaimini, por razones de celeridad y
economía procesal, dejando a salvo su opinión, adhirió a esta solución]
“La actuación en el SECLO es un reclamo ante la autoridad administrativa,
en tanto el mismo ha sido impuesto por una ley de forma que no puede sino respetar lo
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dispuesto por las normas de fondo. Además, cabe considerar el concepto amplio de
demanda receptado por el art. 257 LCT, por lo que el reclamo ante el SECLO
constituye una actividad del acreedor que revela su interés en ejercer el derecho que le
asiste. A ello se suma el carácter restrictivo de la prescripción que implica que, ante la
duda, debe optarse por la subsistencia plena del derecho y por el plazo de prescripción
más dilatado, conforme lo dispuesto por el art. 4017 CC, y el art. 9 LCT, no existiendo
duda respecto de la interpretación que corresponde efectuar del segundo párrafo del
art. 7 de la ley 24.635, a luz de lo establecido en el art. 257 LCT. Consecuentemente,
frente a ambos textos, se debe optar por la norma más favorable, en tanto ello se
adecua al carácter estricto de la prescripción y, por ende, en el caso concreto, la
presentación del reclamo ante el SECLO, en tanto reclamación administrativa, produjo
la interrupción del curso de la prescripción (conf. art. 257 LCT)”. CNAT Sala III Expte
Nº 47.929/09 Sent. Int. Nº 62.737 del 28/2/2013 “Gualla, Carlos Bautista c/Talleres
Gráficos Alfa Beta SA y otro s/accidente – ley especial” (Cañal – Rodríguez Brunengo).
“La solución del art. 7 de la ley 24635 aparece confrontada con la del art.
257 LCT, en cuanto prescribe que el reclamo ante la autoridad administrativa del
trabajo – supuesto alcanzado en ocasión del reclamo ante el SECLO (cfr. Art. 4 ley
24635), “interrumpirá el curso de la prescripción durante el trámite, pero en ningún
caso por un lapso mayor de 6 meses”. De manera que, frente al reclamo administrativo
por aplicación del art. 7 de la ley 24635, se contempla un supuesto de “suspensión del
curso de la prescripción” mientras que por el art. 257 LCT uno de “interrupción”. Por
ende, al encontrarse el instituto regulado por dos normas que brindan soluciones
diferentes, debe acudirse a la solución por la opción de la norma más favorable (conf.
art. 9 LCT y 5.2. PIDESC, incorporado por el art. 75 inc. 22 CN), cuestión que no se
trató ni se encuentra alcanzada por el Acuerdo Plenario Nº 312” (Del voto del Dr.
Pompa, en minoría). CNAT Sala IX Expte Nº 33.504/2010 Sent. Def. Nº 18.487 del
22/4/2013 “Espoturno Vera, Ernesto c/Telefónica Móviles Argentina SA s/despido”
(Pompa – Balestrini – Corach).
“De conformidad con lo normado en el art. 257 LCT el reclamo ante
autoridad administrativa del trabajo –SECLO-, interrumpe el curso de la prescripción
durante el trámite, pero en ningún caso por un lapso mayor de seis meses. Cabe aclarar
que producida la interrupción del plazo, este vuelve a correr desde el momento en que
finaliza el procedimiento administrativo y no a partir del momento en que se produce la
interrupción en sí”. CNAT Sala V Expte Nº CNT 33309/2007/CA1 Sent. Def. Nº 76.929
del 10/03/2015 “Schuarberg, Julia Noemí c/ Mariño Santiago Alfredo y otro s/despido”
(Arias Gibert – Zas).
“Tomando en consideración que el trámite incoado ante el SECLO interrumpió
el plazo de la prescripción hasta la fecha en que aquella instancia administrativa
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finalizó, esto es el 30/05/2013, y que entonces el plazo bianual previsto por el art. 256
LCT comenzó a correr desde tal fecha, es que la accionante tenía plazo para iniciar
demanda hasta el 30/05/2015, por lo que, dado que el cargo de la demanda es del
17/04/2015, en el presente caso, los créditos reclamados no se encuentran prescriptos.
Según caracterizada doctrina, la interrupción de la prescripción inutiliza el tiempo
transcurrido hasta ese momento. Consiguientemente, acaecido un hecho interruptivo de
la prescripción se requerirá el transcurso de un nuevo período completo sin poderse
acumular el tiempo anterior. De lo expuesto resulta la diferencia que separa a la
interrupción de la suspensión. Mientras ésta mantiene la eficacia de la prescripción
pendiente, si bien detenida en su curso, la interrupción produce un efecto más intenso,
borrando por completo el tiempo transcurrido (conf. Llambías, Jorge Joaquín, "Tratado
de Derecho Civil, Parte General", Editorial Perrot, Buenos Aires, Novena edición,
Tomo II, p. 692). La interrupción aniquila, reduce a la nada la prescripción en curso,
dando por no sucedido todo el tiempo ya corrido. Puede luego comenzarse una nueva
prescripción. Por ende, si la interrupción ha sido causada por la instancia ante el
SECLO, la prescripción comenzará a correr cuando la instancia hubiera quedado
totalmente terminada. Es decir que el efecto interruptivo dura tanto tiempo como la
instancia misma, de modo tal que la prescripción, aunque sea corta su duración, no se
puede cumplir durante la instancia”. CNAT Sala V Expte Nº 23.554/2015 Sent. Int. Nº
37.032 del 16/03/2018 “Sánchez, Andrea Verónica c/ Liquid Group SRL s/despido”
(Marino – Arias Gibert).
En tal ilación, el Máximo Tribunal sostuvo que “…No ha de soslayarse,
como lo advirtiera en otros precedentes esta Corte, que la presente litis está
entrañablemente ligada al art. 14 bis de la Constitución Nacional, al principio
protectorio que éste enuncia, y al carácter inviolable de los derechos que reconoce, lo
cual conduce necesariamente a la indisponibilidad y a la prohibición de renuncia de la
aplicación de las normas que tutelan el trabajo "en todas sus formas" (Fallos:
336:131). Cuanto más si, como en el sub examine, la pérdida del derecho deriva de una
lectura que se desentiende de las consecuencias tanto como del criterio reiteradamente
expuesto por esta Corte según el cual "[el] instituto de la prescripción es de aplicación
restrictiva y, en caso de duda, debe preferirse la interpretación que mantenga vivo el
derecho" (Fallos: 338:161)
En el caso, a la luz de lo expuesto; esos efectos cesan a los seis meses de
iniciado el trámite ante el SECLO, y, en consecuencia, concluido dicho lapso comienza
a correr el nuevo plazo de prescripción.
En consecuencia, entiendo que el presente reclamo no se encuentra
prescripto, y por ende las quejas no pueden prosperar en el punto.
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VI. Zanjada tal cuestión, cabe memorar que el actor reclamó la
reparación integral por los daños y perjuicios sufridos en virtud de la incapacidad que
porta que, según afirmó, es consecuencia del accidente del 26/10/2006 mientras cumplía
sus funciones habituales para la Municipalidad de Berazategui consistentes en tareas de
recolección de residuos. En tal sentido relató en la demanda que cuando se encontraba
intentando arrojar una bolsa de residuos dentro de un contenedor es allí cuando al girar
su pierna izquierda sintió un fuerte dolor al nivel de la rodilla y de la zona de los
gemelos (v. a fs. 7)).
En orden a la responsabilidad de las demandadas, el Sr . Ghioni invocó
distintas fuentes legales del deber de responder de aquéllos, entre las que se encuentran –
en lo que aquí interesa- el vicio y riesgo de la cosa y de la actividad desarrollada y en las
condiciones que debió prestarlas.
Ahora bien, en primer lugar, debo decir que son hechos que arriban
firmes a esta alzada, que el actor con fecha 26 de octubre de 2006 mientras se
encontraba intentando arrojar una bolsa de residuos dentro de un contenedor sufrió un
traumatismo de rodilla izquierda. Nótese que la propia aseguradora al contestar la acción
da cuenta “…recibió denuncia de la ocurrencia de un accidente en el que habría tenido
intervención el actor…” y a continuación agregó “…al girar para tirar la bolsa de
residuos siente un dolor en la rodilla izquierda…” (v fs, 150 y documental acompañada
por la misma obrante en el sobre N° 3417)
Observo asimismo que la aquí empleadora, Municipalidad de
Berazategui, admite en su contestación no solo la existencia del vínculo laboral con el
aquí actor sino en lo fundamental la existencia del infortunio que nos ocupa que consta
en el legajo personal del Sr. Ghioni cuyo detalle aporta “…que siendo aproximadamente
las 20 horas manifiesta que al girar para tirar bolsa de residuos siente un dolor en la
rodilla izquierda…” (v fs. 424 vta.) . No obsta lo expuesto que se advierte cierta
discordancia en torno a la fecha del episodio dañoso, pero no cabe duda que nos
hallamos frente al mismo evento relatado en la demanda.
Por otra parte, a fs. 492/512 se produjo la prueba pericial técnica, en la
cual –más allá de que el perito no pudo visitar el lugar específico donde trabajó el actor
que fuera el depósito “Transporte Gargarello” por haber sido desmantelado en el año
2010-lo cierto es que allí se dio cuenta de que no se han presentado constancias de
capacitación sobre ergonomía a las que haya asistido el actor así como tampoco se han
presentado constancias de que hubiere puesto a disposición cursos y material gráfico de
seguridad para ser utilizados en capacitación.
Además, se advierte que en momento alguno la empleadora cuestiona
los fundamentos esgrimidos en grado por la sentenciante que me precede respecto al
modo en que el actor prestaba las tareas encomendadas, la adopción de posturas viciosas
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durante la ejecución de éstas que involucran los miembros inferiores y la falta de
elementos de protección adecuados, ello, técnicamente determina la deserción del
recurso. (cfr. art. 116 L.O.)
Debe tenerse en cuenta por otra parte que una interpretación
dinámica del art. 1113 del Código Civil extiende la responsabilidad por el riesgo de la
cosa al riesgo de la actividad desarrollada intervenga o no una cosa, y en tal orden de
razonamiento no puede negarse que la actividad laboral cumplida por el Sr. Ghioni -
como recolector de residuos-con una alta probabilidad de riesgo, es una cosa riesgosa y
peligrosa que actuó como causal eficiente en el desarrollo de su incapacidad laboral en
el ámbito de lo dispuesto por el art. 1113 del Código Civil.
En tal marco, no puede prescindirse del principio objetivo que
emana del segundo párrafo del art. 1113 en el que se funda la demanda y la sentencia de
grado. En ese contexto “basta que el damnificado pruebe el daño y el contacto con la
cosa dañosa para quede a cargo de la demandada como dueño o guardián del objeto
riesgoso demostrar la culpa de la víctima o de un tercero por quien no debe responder”
(CSJN, “Rivarola Mabel Angélica c/ Neumáticos Goodyear S.A.” sentencia del
11/7/2006 y sus citas, Fallos 329:2667). Más recientemente nuestro Alto Tribunal dijo
que “Cuando la víctima es un trabajador dependiente y el hecho que produjo el daño
cuya indemnización se demanda ocurrió en ocasión y lugar del servicio laboral que
aquél prestaba a su empleadora, basta que el damnificado pruebe el daño y el contacto
con la cosa dañosa para que quede a cargo de la demandada, como dueña y guardiana
del objeto riesgoso demostrar la culpa de la víctima o de un tercero por quien no deba
responder” (“Insaurralde, Hilario c/ Aceros Bragado MB S.A. y otro s/ accidente
acción civil I110.XLV del 10 de diciembre de 2013), circunstancia no demostrada por el
demandado.
Solo a mayor abundamiento, cuando una persona hace uso de
mecanismos, instrumentos o aparatos que son peligrosos el dueño o guardián debe
responder con prescindencia de su culpa, porque el factor de atribución está en el riesgo
creado, y no en haber descuidado su vigilancia. Basta que haya relación de causalidad
entre la acción de la cosa y el daño para que el propietario responda.
Por otro lado, el deber de previsión (cfr. arts. 75, 76 y 77 de la LCT)
comprende la obligación del empleador de tomar las medidas adecuadas conforme las
condiciones especiales del trabajo para evitar que el trabajador sufra daños en su persona
o en sus bienes, existiendo en la Ley de Contrato de Trabajo numerosas disposiciones
que tienden a asegurar la indemnidad del trabajador (cfr. arts. 4, 62, 63, 65, 66, 68, 70,
72), debiendo el empleador adoptar medidas idóneas para tutelar la integridad
psicofísica de los trabajadores. En tal sentido, los arts. 4, 5 y 8 de la ley 19.587
prescriben que el empleador debe adoptar las medidas sanitarias, precautorias, de tutela
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o de cualquier otra índole que tengan por objeto prevenir, proteger, evitar los riesgos de
los distintos puestos de trabajo, obligaciones incumplidas en la causa a poco que se
advierta la modalidad del trabajo implementado sin recibir el trabajador elementos de
protección adecuados ni capacitación alguna, incumplimientos estos que se encuadran en
las previsiones de los arts. 512 y 1109 del Código Civil referido.
VII. Establecido que los daños y perjuicios sufridos por el actor se
encuentran alcanzados por las previsiones del derecho común, corresponde analizar el
planteo de inconstitucionalidad del artículo 39 apartado 1 de la ley 24.557. (v fs.19)
Tal cuestión, ha sido objeto de tratamiento y decisión por la Corte Suprema
de Justicia de la Nación en el caso “Aquino, Isacio c/ Cargo Servicios Industriales S.A.
s/ accidente” (sentencia del 21 de septiembre de 2004) donde se estableció que la
exención a los empleadores de responsabilidad civil frente a sus trabajadores y a los
derechohabientes de éstos que –como regla- establece el artículo 39 apartado l de la ley
24.557, importa colocar a los trabajadores víctimas de infortunios laborales o de
enfermedades profesionales en una situación desventajosa en relación con el resto de los
ciudadanos, por cuanto la indemnización que la ley especial establece para tales casos
sólo contempla la pérdida de capacidad de ganancia de aquéllos (hasta el tope máximo
que el régimen establece), y los excluye de la reparación integral que la ley común
prevé, solución que resulta injustificadamente discriminatoria y por ende
inconstitucional.
Por otra parte, esta eximición estaba en pugna con el mandato
constitucional que impide dañar a otro, que según doctrina de nuestro más Alto Tribunal
el principio del “alterum non laedere” tiene raíz constitucional (art 19 Constitución
Nacional). Así ha establecido que “El art. 19 CN establece el principio general que
prohíbe a los hombres perjudicar los derechos de un tercero: alterun non laedere, que
se encuentra entrañablemente vinculado a la idea de reparación. A ello se yuxtapone,
que la responsabilidad que fijan los arts. 1109 y 1113 Cciv., sólo consagra el citado
principio general, de manera que la reglamentación que hace dicho código en cuanto a
las personas y las responsabilidades consecuentes no las arraiga con carácter exclusivo
y excluyente en el derecho privado, sino que expresa un principio general que regula
cualquier disciplina jurídica (...)” (Fallos, 308:1118, 1144, 308:1109).
No obstante, esta cuestión ha sido zanjada por la derogación de este
precepto conforme los términos del art. 17 de la ley 26.773.
VIII. Ahora bien, respecto a la responsabilidad atribuida a la ART, el
actor indicó en su escrito inicial que ante las posturas antiergonómicas que debía realizar
a lo largo de su jornada laboral con manipulación de peso, la ART no propició
capacitación específica en el manejo de cargas pesadas, posturas ergonómicas que
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debían adoptarse o técnicas a desarrollar como así tampoco evaluó en algún momento
los riesgos dentro del establecimiento o en cada puesto de trabajo.
Contrariamente a lo sostenido por el apelante en su escrito recursivo,
advierto que se brinda adecuada individualización de los incumplimientos endilgados a
la demandada, esto es, que en modo alguno se exhiben genéricos.
Nótese en este punto que, en términos del art. 4.1 de la Ley de Riesgos
del Trabajo, “los empleadores y los trabajadores comprendidos en el ámbito de la LRT,
así como las ART están obligados a adoptar las medidas legalmente previstas para
prevenir eficazmente los riesgos del trabajo”, mientras que el apartado 4 del mismo
artículo coloca en cabeza de la ART el control de la ejecución del plan de acción que
recomiende y en su caso, la denuncia de los incumplimientos que verifique a la SRT. En
este mismo orden de ideas, el art. 31.1 inc. c) dispone que las ART deben promover la
prevención de los riesgos e informar a la Superintendencia de Riesgos del Trabajo
acerca de los planes y programas exigidos a las empresas.
En este sentido, y conforme surge de la pericia técnica, analizada, es
que en la anterior instancia se tuvo por acreditado no sólo la modalidad en la cual
prestaba la tarea de recolección de residuos y las posturas adoptadas con los miembros
inferiores al prepararse para el salto (la continua flexión de rodilla) realizados por el
actor sino también la inexistencia de elementos de seguridad para realizar estas tareas y
la falta de capacitación por parte de la ART y la inexistencia de control en materia de
ergonomía de acciones que debiera realizar la empresa.
Por lo demás, cabe recordar que no resulta ser un hecho controvertido que el suceso que
generó el conocimiento de la enfermedad ocurrió en momento en que el actor
desarrollaba sus tareas laborales, conforme denuncia aceptada por la demandada.
Aclarado que la imputación de responsabilidad de la demandada no
resultó genérica, desde la perspectiva que brinda la normativa reseñada, demostrar el
cumplimiento por parte de la ART en la realización de visitas de control,
recomendaciones y posteriores denuncias a la SRT ante la detección de factores de
riesgos laborales que pueda ocasionar accidentes de trabajo o enfermedades
profesionales, se encuentra en cabeza de la aseguradora que es quien debe controlar el
plan de acción por ella indicado al empleador (cfr. art. 377 C.P.C.C.N.).
A la luz de las consideraciones expuestas, destaco que, en mi opinión,
no encuentro comprobado que la aseguradora haya cumplido en forma adecuada y
suficiente las obligaciones legalmente impuestas, en orden a la prevención eficaz de un
daño como el que se ocasionó por la manipulación de pesos y posturas antiergonómicas
realizadas por los trabajadores ante la realización de esas tareas sin elementos de
protección adecuados ni capacitación alguna para el levantamiento de peso y la adopción
de las posturas necesarias.
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Así, considero que este incumplimiento a su deber legal resultó
constitutivo de un comportamiento omisivo que tuvo relación de causalidad adecuada y
concurrente con el accidente sufrido y el daño provocado a la salud del trabajador.
Por ello considero que en el caso, los incumplimientos de la ART
detectados en la anterior instancia guardan nexo de causalidad adecuado con los daños
sufridos, máxime si se tiene en cuenta el deber de obrar con prudencia que cabe a las
ART ante la previsibilidad de las consecuencias dañosas y la omisión en el
cumplimiento de su obligación legal sin causa de justificación que dispense dicho
cumplimiento conjuntamente con la valoración de su conducta por la condición especial
que le cabe (cfr. arts. 1074 del Código Civil).
Si bien no soslayo que, al momento de contestar demanda la ART
manifestó haber realizado visitas y recomendaciones, lo cierto es que la sola mención de
indicar capacitación para los trabajadores sin indicar si el actor fue parte de esa
capacitación, no exime a la accionada de inspeccionar el lugar de trabajo y la
metodología implementada durante todo el tiempo en que duró su contratación. Nótese
que de la pericia técnica no surge documentación alguna respecto a denuncias de
incumplimientos ante la SRT durante el período precisado, tampoco de investigación
alguna con relación al infortunio sufrido por el actor ni documentación que avale que
aquél recibiera capacitación para su desempeño laboral. Y si bien consta una constancia
de entrega de elementos de elementos de protección personal y ropa adecuada lo cierto
es que la misma data del período 2008, esto es, con posterioridad al suceso dañoso, todo
lo cual invalida considerar dicha actuación como un cumplimiento efectivo de sus
deberes a cargo.
Corresponde señalar, además, que tal responsabilidad es el correlato de
lo reprochado al empleador acerca de la omisión en la implementación de medidas de
seguridad y protección pues resulta indudable que dichos incumplimientos pudieron ser
eficazmente evitados por el adecuado ejercicio del deber de control del asegurador.
En tal marco, resulta de aplicación la doctrina sentada por la Corte
Suprema de Justicia de la Nación en la causa “Torrillo, Atilio Amadeo y otro c/ Gulf Gil
Argentina S.A. y otro” del 31 de marzo de 2009 donde expuso que la normativa citada
permite inferir entonces, a diferencia de los sistemas legales precedentes, que no sólo los
empleadores están obligados a adoptar medidas para prevenir los infortunios laborales,
sino que las ART también son sujetos pasivos de esta carga. Por eso dice la Corte
Suprema que las ART no obstante ser de entidades de derecho privado se destacan como
sujetos coadyudantes para la realización plena en materia de prevención de accidentes y
enfermedades laborales, que es el objetivo principal de la ley como lo expresa el artículo
1ero. cuando señala que “son objetivos de la Ley sobre Riesgos del Trabajo (LRT)
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reducir la siniestralidad laboral a través de la prevención de los riesgos derivados del
trabajo” (considerando 7 del voto de la mayoría).
Nuestro más Alto Tribunal estableció la posibilidad de condenar
civilmente a la ART respecto a los daños laborales, siempre “que se demuestre que
exista un nexo de causalidad adecuado (excluyente o no) entre dichos daños y la
omisión o cumplimiento deficiente por parte de la ART de sus deberes legales“
(considerando 8 del voto de la mayoría), determinando que esta responsabilidad civil no
se ve exonerada por el hecho de que las ART no puedan obligar a las empleadoras
aseguradas a cumplir las normas de seguridad, ni impedir que éstas ejecuten
determinados trabajos peligrosos al no tener facultades sancionatorias. Lo relevante para
la Corte de donde deriva la responsabilidad civil indemnizatoria de las ART, es algo que
“antecede a ello esto es prevenir los incumplimientos” para que los riesgos puedan
evitarse.
Por lo expuesto, corresponde confirmar la sentencia de grado en este
aspecto.
IX. En forma previa a determinar la indemnización por reparación
integral, entiendo que procede dar tratamiento a los agravios que deducen las recurrentes
con relación a la incapacidad psicofísica reconocida por la magistrada de grado.
Pero adelanto que ninguno de los agravios tendrá favorable recepción.
Si bien resulta ser exacto que la pericia médica es un elemento de prueba
más que debe ser apreciada y valorada, al igual que los restantes de conformidad con las
reglas de la sana crítica (cfr. arts.386 y 477 del CPCCN) y en virtud del ello, el judicante
tiene a su respecto, la misma facultad de ponderación que le asiste para el análisis de los
demás medios probatorios, coincido con la valoración efectuada en origen.
En efecto, la perita médica informó a fs. 538/384, que el actor presenta
meniscectomía con hidrartrosis, hipotrofia muscular rodilla izquierda, inestabilidad
anterior de rodilla izquierda y un cuadro de reacción vivencial anormal de grado II, todo
lo cual le determina una incapacidad psicofísica del 41,27% de la total obrera (incluye
factores de ponderación), de conformidad con lo normado por el Baremo 659/96.
Frente a las objeciones formuladas por las accionadas la idónea brindó
las aclaraciones pertinentes en las presentaciones que obran a fs. 558 y 568 -
contrariamente a lo sostenido por las quejosas- aclarando que los signos objetivos
presentes en el actor relevan la existencia de hipotrofia e hidrartrosis evidenciado, ello,
en el examen físico. Ratifica y sostiene asimismo la idónea que amerita recalificación y
que en orden a la faz psíquica revela alteraciones reflejadas en la esfera social y familiar
y ausencia en la esfera laboral, aclarando que ajustó su cometido pericial al baremo
659/96. Además, da cuenta que si el actor presenta un cuadro secuelar que le permita
desempeñarse en sus tareas laborales no implica ausencia de algún grado de incapacidad
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y que cuando el trabajador tiene dificultades para las tareas que desempeña en tal sentido
se aplican los factores de ponderación (v. fs. 568)
Por cierto, en sus aclaraciones de fs. 558 y 568 la perita ratificó sus
conclusiones, contestando en forma satisfactoria las impugnaciones de las accionadas -y
si bien no desatiendo que la aseguradora sindica a la incapacidad tabulada como
exagerada lo cierto es que no aporta argumento alguno en tal sentido, vale decir, que no
introduce planteo que sea apto para conmover el dictamen médico, por lo que la queja en
este aspecto debe ser desestimada.
En el caso, destaco que la profesional actuante, es una persona
especialmente calificada por su saber específico y se desempeña como auxiliar judicial
distinto de las partes.
En esa inteligencia, la prudencia aconseja aceptar las conclusiones
vertidas por el perito médico, por cuanto no adolecen de errores manifiestos ni presentan
un uso inadecuado de su conocimiento específico. De ahí que cuando el peritaje aparece
fundado, en principios técnicos inobjetables, la sana crítica aconseja, frente a la
imposibilidad de oponer argumentos de mayor peso, aceptar sus conclusiones.
Cabe agregar que, el dictamen de la entidad administrativa no
condiciona en modo alguno la validez y eficacia del dictamen producido en sede
judicial, pues la determinación que hizo el órgano médico administrativo no proyecta sus
efectos sobre otros medios de pruebas específicos y más actuales que reflejan el estado
de salud más reciente del trabajador y según las pautas valorativas previstas por el art.
386 del C.P.C.C.N.
Efectuadas estas apreciaciones que considero necesarias en la especie y
tomando en cuenta lo normado por el art. 477 del C.P.C.C.N. y el análisis efectuado
precedentemente de conformidad con lo normado por el art. 386 del C.P.C.C., hallo que
las conclusiones a las cuales arribó la idónea son coherentes, se encuentran debidamente
fundadas y concuerdan con el análisis de las características de la dolencia padecida y los
diversos síntomas detectados en el examinado.
Por los motivos hasta aquí expuesto, propongo confirmar la sentencia
en este tramo.
X. Luego se agravian ambos sujetos que integran la parte demandada
por el monto de condena por estimarlo arbitrario y carente de fundamento y de la
improcedente aplicación de intereses. A su turno, la parte actora se queja del monto de
condena por daño moral y de la forma y cuantía de los intereses dispuestos en origen.
Planteos que analizaré en forma conjunta.
Al respecto, cabe memorar que cuando se ha optado por la vía del
derecho común, su determinación queda librada al prudente arbitrio judicial ya que en el
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contexto indemnizatorio del derecho civil el juez se encuentra facultado para determinar
el monto de condena sin estar obligado a utilizar fórmulas o cálculos matemáticos.
Sin embargo, teniendo en cuenta el análisis realizado en origen,
entiendo que existe inconsistencia cuantitativa en los montos arribados. Digo esto
porque, si bien tuvo en cuenta como parámetros cuantificables “la reparación de daños
en la vida de relación, lucro cesante y daño psicológico sufrido, con más el daño
moral”, justipreció el daño en la suma de $5.052.000, a valores del día de la sentencia
disponiendo que “dicha suma devengará intereses desde el 26/10/2006 fecha del
infortunio sufrido por el actor. Dado que he determinado el importe de condena a
valores actuales, los intereses que dicha suma devengará hasta la fecha de la presente
sentencia deberán reparar únicamente la mora en su pago. De esta manera, considero
ajustado a derecho determinar que para su cálculo se aplique una tasa del 15% anual
hasta la fecha de la sentencia de autos y, en adelante, se aplique la tasa de interés
nominal anual para préstamos personales libre destino del Banco de la Nación
Argentina para el mayor plazo acordado de meses para la devolución del crédito y para
cada mes, solución concordante con lo dispuesto en las Actas de la Excma. CNAT N°
2601/2014,2630/2016 y 2658/2017…”.
En tal ilación, lo decidido -contrariamente a lo sostenido por la parte
actora - condice con la norma del art. 1068, 1069 y 1078 del Código Civil de Vélez y en
la actualidad lo normado por los arts. 1738 CCyCN 1 y 1748 CCyCN “El curso de los
intereses comienza desde que se produce cada perjuicio”. Repárese que en tal sentido
la sentenciante ordenó intereses desde la fecha del accidente y que en aras de morigerar
tal resarcimiento fijó una tasa del 15% anual hasta la fecha de la sentencia y luego las
tasas Actas de la Excma. CNAT N° 2601/2014,2630/2016 y 2658/2017…”.
En virtud de ello y en cuanto al monto de la reparación del daño de
la presente acción debe tenerse en cuenta el principio de reparación integral y plena
acogido en los arts. 1738 y 1740 del Código Civil y Comercial de la Nación y
anteriormente por los arts. 1060, 1077, 1083 y 1113 del Código Civil de Vélez, vigente
en el momento en que se produjeron los hechos. En tal contexto y siendo que cabe
considerar las siguientes pautas: la edad del actor a la fecha del infortunio (29 años) ,
remuneración, la índole del daño padecido, la incapacidad psicofísica atribuida (41,27%)
, el lapso estimado de vida útil y el capital amortizable en dicho período de vida y las
características traumáticas del episodio (cfr. doctrina sentada por la Corte Suprema de
Justicia de la Nación del 8 de abril de 2008, "Arostegui Pablo Martín c/ Omega
1
La indemnización comprende la pérdida o disminución del patrimonio de la víctima, el lucro
cesante en el beneficio económico esperado de acuerdo a la probabilidad objetiva de su obtención y la
pérdida de chances. Incluye especialmente las consecuencias de la violación de los derechos
personalísimos de la víctima, de su integridad personal, su salud psicofísica, sus afecciones espirituales
legítimas y las que resultan de la interferencia en su proyecto de vida
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Aseguradora de Riesgos del Trabajo SA.A. y Pametal Plus y Compañía SRL"),
elementos que permiten compensar además de la pérdida de ganancia del actor, el lucro
cesante.
Con estos parámetros y teniendo en cuenta esas circunstancias del
caso y la perspectiva de ganancia de la que el trabajador se vio privado, así como las
diversas circunstancias de índole económico-social, considero equitativo fijar el
resarcimiento en concepto de daño material, en la suma de $ 1.000.000 , que comprende
el daño físico, el lucro cesante y la pérdida de chance.
Toda vez que la acción instaurada involucra la petición de la
reparación integral del perjuicio padecido por el reclamante, considero que debe
confirmarse la condena por el resarcimiento del daño moral, según lo ha reconocido la
jurisprudencia uniforme de los tribunales que se consolida a través de la doctrina legal
de la sentencia plenaria Nro. 243 del 25/10/82 in re: “Vieites, Eliseo c/ Ford Motor
Argentina S.A.” en tanto es sabido que el daño moral no requiere prueba especial y que
los jueces gozan de un amplio criterio para su determinación. Por lo que teniendo en
cuenta la naturaleza de las dolencias y las circunstancias personales del actor, deviene
adecuada la suma de $ 200.000, lo que totaliza $ 1.200.000, tópico que será susceptible
de los intereses dispuestos en origen desde la fecha del infortunio, dado que el
reconocimiento de pérdidas e intereses corresponde desde el momento en que se produjo
el daño, hecho que da nacimiento a la obligación de indemnizar (cfr. art. 1748 del CCC
antes art. 1083 Código Civil) y hasta su efectivo pago.
Respecto de las tasas, cabe puntualizar que se aplicarán las decididas
en la sede de origen, vale decir, las dispuestas en la Actas de la Excma. CNAT N°
2601/2014,2630/2016 y 2658/2017…”. que para la reparación integral que aquí se
determina, reitero, se devengarán desde el accidente y hasta su efectivo pago.
Lo aquí decidido sin perjuicio del descuento ordenado en origen que
llega firme a esta alzada consistente en la suma detallada que fuera percibida por el actor
en el marco del trámite administrativo.
XI. La solución propuesta implica, adecuar la imposición de costas y
regulación de honorarios de primera instancia (conf. art. 279 CPCCN) y proceder a su
determinación en forma originaria, lo que torna abstracto el tratamiento de los recursos
planteados en tal sentido.
Las costas correspondientes a ambas instancias serán soportadas por las
demandadas vencidas, en forma solidaria, (conf. art. 68 CPCCN) salvo las
correspondientes a las citadas como tercero que se mantienen en forma exclusiva a cargo
de la aseguradora citante.
Por otra parte, teniendo en cuenta la entrada en vigor de la ley 27.423,
la observación del art. 64 del texto normativo sancionado por el Congreso de la Nación y
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la promulgación parcial dispuesta por el decreto 1077/2017 (art. 7), corresponde
determinar cuál es la ley aplicable a los trabajos cumplidos con anterioridad a la entrada
en vigor de dicho texto normativo.
Al respecto, recientemente la Corte Suprema de Justicia de la Nación ha
establecido por mayoría –con arreglo a lo decidido por ese Tribunal ante situaciones
sustancialmente análogas- que en el caso de los trabajos profesionales el derecho se
constituye en la oportunidad en que se los realiza, más allá de la época en que se
practique la liquidación (Fallos: 321:146; 328:1381; 329:1066, 3148, entre muchos
otros). Por ello, concluyeron que “el nuevo régimen legal no es aplicable a los procesos
fenecidos o en trámite, en lo que respecta a la labor desarrollada durante las etapas
procesales concluidas durante la vigencia de la ley 21.839 y su modificatoria ley 24.432,
o que hubieran tenido principio de ejecución (arg. art. 7 del decreto 1077/2017,
considerandos referidos al art. 64 de la ley 27.423 y doctrina de Fallos: 268:352,
318:445 –en especial considerando 7-, 318:1887, 319:1479, 323:2577, 331: 1123, entre
otros” (CSJ 32/2009 (45-E) /CS1, originario, “Establecimiento Las Marías S.A.C.I.F.A.
c/ Misiones, Provincia de s/ acción declarativa”, sentencia del 4 de septiembre de 2018).
Resulta necesario, entonces, ante la entrada en vigor de un nuevo
ordenamiento arancelario, discriminar aquellas tareas pasadas durante la vigencia del
régimen anterior, de las que se hicieron a partir de la operatividad del nuevo sistema.
De tal modo, en el caso, en tanto los trabajos profesionales por la labor
cumplida en primera instancia en su mayoría se realizaron estando en vigencia la ley
21.839, el art. 38 OL.O., el art. 13 de la ley 24.432 y el decreto ley 16.638/57, habrán de
utilizarse las normas arancelarias allí contenidas.
A tal efecto, corresponde regular al patrocinio y representación letrada de
la parte actora, de la demandada Municipalidad de Berazategui, de la aseguradora
Provincia ART S.A., los de la citada como tercero Total Medical Care y Belgrano 964
Medicina Laboral y de las peritas médica, contadora y técnica, por su actuación en
primera instancia, en el 17%, 12%, 12%, 5%, 5%, 7%,6% y 7%, respectivamente, del
nuevo capital de condena más intereses.
XII. Regular por los honorarios en esta instancia, a la representación y
patrocinio del actor y de cada una de las demandadas, el 30% de lo que les corresponda
por la anterior a cada parte (nueva ley arancelaria).
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En efecto, tal como se sostiene en el primer voto con fundamentos que
comparto, en casos como el de autos para determinar el inicio del plazo de prescripción
lo esencial es el cabal conocimiento que el trabajador tiene o debió tenerlo de su
incapacidad.
Es decir que para determinar el punto de partida de la prescripción, el
principio tradicional es que aquél comienza a correr cuando la acción nace, ya que la
jurisprudencia ha entendido que lo que la ley indemniza no son enfermedades o lesiones,
sino incapacidades y por esta razón, el cómputo del plazo de prescripción se empieza a
contar con la existencia de éstas últimas ya que lo decisivo es que el trabajador tenga
certeza del daño o la razonable posibilidad de su conocimiento, lo que en el caso, según
argumentos del primer voto, ocurrió el 31/10/2007 (fecha en la cual las comisiones
médicas intervinientes determinaron la presencia en el actor de una minusvalía del 6%
t.o. como consecuencia del infortunio de autos).
Bajo tales premisas y teniendo en cuenta la fecha de interposición de la
demanda (7/6/2010, ver cargo de fs. 21 vta.), la acción se encuentra prescripta.
No soslayo que el actor inició el trámite ante el Servicio de Conciliación
Obligatoria con fecha 5 de octubre de 2009 (ver a fs. 3) suspendiendo el término de la
prescripción por seis meses.
En efecto, entiendo que, contrariamente a lo sostenido en el primer voto,
la literalidad del art. 7 de la ley 24.465 es claro en cuanto dispone que el reclamo
incoado ante el S.E.C.L.O. “suspenderá el curso de la prescripción por el término que
establece el art. 257 de la ley de contrato de trabajo”, por lo que la remisión que el art.
7 de dicha norma hace al art. 257 de la LCT debe entenderse referida al plazo que
establece ésta última norma legal, de lo que se sigue que el propio legislador precisó
cuál ha de ser el alcance que cabe otorgarle a este instituto, esto es carácter suspensivo,
aunque remita al plazo máximo de seis meses previsto en el citado art. 257 .
En tal sentido la jurisprudencia mayoritaria de nuestros tribunales, ha
establecido que la presentación o el reclamo ante el Servicio de Conciliación Laboral
Obligatoria suspende la prescripción por seis meses, conforme lo normado por el citado
art. 7 de la ley 24.635 (Sala IV, SD 952286 8/4/2011, “Jordán Alberto Albino Ignacio c/
Liberty ART”, misma Sala SD 47770 del 8/2/2011, "Santabuono Verónica c/M.G.
Mensajería” . “El reclamo ante el Seclo no interrumpe la prescripción sino sólo la
suspende”. En igual sentido SD 47792, 25/2/11, Sala VII, SD 43595 13/5/2011, "Rossi,
Daniel Gustavo c/ Nuvconsa". Esta Sala en SD Nº 85584 del 7/10/2021 “Guzzi Blanca
Azucena c/ AGREST SACIFEI y otros s/ Accidente Acción Civil” ; SD Nº 84753 del
9/2/2021 “Castro Carmen Florinda c/ CONSORCIO DE PROPIETARIOS DEL
EDIFICIO MARCELO T DE ALVEAR 2099 s/ Despido”, entre muchos otros). Por otra
parte, el carácter suspensivo del reclamo incoado ante el Seclo fue receptado en la
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SALA V
sentencia dictada por esta Sala: ver primer voto del Dr. Gabriel de Vedia en la causa
“Monzón Horacio c/Mas Seguridad SA y otros s/ despido”, SD Nº 86227, del 12/5/2022
(Expte. Nº 55.598/2017).
Interpretación que surge de la doctrina emanada del Fallo Plenario Nº
312 “Martinez Alberto c/ YPF “ del 6 de junio de 2006 de aplicación obligatoria en
virtud de lo normado por el art. 303 del CPCCN cuya operatividad deviene insoslayable
con la sanción de la ley 27500 (B.O. 10/1/2019) que derogó la ley 26853 (a excepción
de su art. 13).
En definitiva, el art. 7 de la ley 24635 dispone, con absoluta claridad, que
la presentación ante el SECLO “suspende el curso de la prescripción por el término que
establece el art. 257 de la LCT” Esto implica que la interposición del reclamo ante la
autoridad conciliatoria solamente “suspende” el curso de la prescripción pero no lo
“interrumpe”; y ya se sabe que mientras la interrupción del plazo implica tener por no
sucedido el transcurrido con anterioridad a la misma (art. 3998 C. Civil vigente en el
momento en que ocurrieron los hechos), la suspensión, en cambio inutiliza solo el
tiempo que ella ha durado, pero aprovecha no solamente el posterior a la cesación de la
suspensión sino también el anterior a la misma (art. 3983 C. Civil: Cazeaux y Trigo
Represas "Derecho de las Obligaciones" T II vol. 2 pág 480).
Desde tal perspectiva, corresponde admitir la excepción de prescripción
y revocar la sentencia apelada.
3) La solución propuesta implica adecuar la imposición de costas y
regulación de honorarios de primera instancia (conf. art. 279 del CPCCN) y proceder a
su determinación en forma originaria, lo que torna abstracto el tratamiento de los
recursos planteados en tal sentido.
Las costas por ambas instancias, en lo que respecta a la intervención de las
demandadas Municipalidad de Berazategui y Provincia ART SA, en atención a la
naturaleza de la cuestión articulada propongo imponerlas en el orden causado (cfr. art.
68, 2ª parte del CPCCN). Las correspondientes a las citadas como tercero, se imponen a
cargo de Provincia Aseguradora de Riegos del Trabajo SA (cfr. art. citado).
Por otra parte, teniendo en cuenta la entrada en vigencia de la ley 27.423,
la observación del art. 64 del texto normativo sancionado por el Congreso de la Nación y
la promulgación parcial dispuesta por el decreto 1077/2017 (art. 7), corresponde
determinar cuál es la ley aplicable a los trabajos cumplidos con anterioridad a la entrada
en vigencia de dicho texto normativo.
Al respecto, recientemente la Corte Suprema de Justicia de la Nación ha
establecido por mayoría –con arreglo a lo decidido por ese Tribunal ante situaciones
sustancialmente análogas- que en el caso de los trabajos profesionales el derecho se
constituye en la oportunidad en que se los realiza, más allá de la época en que se
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practique la liquidación (Fallos: 321:146; 328:1381; 329:1066, 3148, entre muchos
otros). Por ello, concluyeron que “el nuevo régimen legal no es aplicable a los procesos
fenecidos o en trámite, en lo que respecta a la labor desarrollada durante las etapas
procesales concluidas durante la vigencia de la ley 21.839 y su modificatoria ley 24.432,
o que hubieran tenido principio de ejecución (arg. art. 7 del decreto 1077/2017,
considerandos referidos al art. 64 de la ley 27.423 y doctrina de Fallos: 268:352,
318:445 –en especial considerando 7-, 318:1887, 319:1479, 323:2577, 331: 1123, entre
otros” (CSJ 32/2009 (45-E) /CS1, originario, “Establecimiento Las Marías S.A.C.I.F.A.
c/ Misiones, Provincia de s/ acción declarativa”, sentencia del 4 de septiembre de 2018).
Resulta necesario, entonces, ante la entrada en vigor de un nuevo
ordenamiento arancelario, discriminar aquellas tareas pasadas durante la vigencia del
régimen anterior, de las que se hicieron a partir de la operatividad del nuevo sistema.
De tal modo, en el caso, en tanto los trabajos profesionales por la labor
cumplida en primera instancia se realizaron en su mayoría estando en vigencia la ley
21.839, el art. 38 L.O., el art. 13 de la ley 24.432 y el decreto ley 16.638/57, habrán de
utilizarse las normas arancelarias allí contenidas.
A tal efecto, corresponde regular al patrocinio y representación letrada de
la parte actora (que incluye su actuación ante el SECLO), de las demandadas
Municipalidad de Berazategui y de Provincia ART SA, los de la citadas como tercero
Total Medical Care SA y Belgrano 964 Medicina Laboral, y de las peritos médica,
contadora e ingeniero, en las sumas de $ 200.000, $ 267.000, $ 267.000, $ 167.000, $
88.000, $ 88.000 y $ 88.000, por su actuación en primera instancia, respectivamente.
Propongo regular los honorarios de las representaciones letradas de las
partes intervinientes en alzada en el 30% de lo que les corresponda por sus labores en
la sede anterior (ley 27.423).
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primer voto. 5°) Regístrese, notifíquese, cúmplase con el art. 1 de la ley 26.856
Acordadas C.S.J.N. 15/13 punto 4) y 24/13 y devuélvase. Con lo que terminó el acto,
firmando los señores jueces por ante mí, que doy fe.
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