ESPACIALIDAD-TEMPORALIDAD Y
CONTEMPORANEIDAD EN UN HOMBRE QUE
DUERME DE GEORGES PEREC.
La película “El hombre que duerme”, basada en el
libro de Georges Perec, tiene como protagonista a
un joven de 25 años, estudiante becado que vive en
París. Este joven, luego de rendir un examen se da
cuenta de algo, es allí donde se produce un quiebre,
una fisura, un descubrimiento, un “darse cuenta”
que algo no funcionaba. La adhesión de estar
inserto, adentro, inmerso en ese mundo moderno
que lo abarca, se ha quebrado y ya no se siente
sostenido. El tiempo comienza a confundirse y él se convierte en un flâneur que pasea
por las calles desoladas, los cines oscuros y las plazas silenciosas. Se ubica en un
margen para ver con una mirada neutra TODO lo que lo rodea, realiza así un ejercicio
donde establece los límites entre lo exterior y lo interior. Se enajena, abstrae del tiempo
y del espacio, pero ¿lo logra de modo absoluto? Del tiempo jamás podrá escapar.
Respecto al espacio él lo habita, está, lo ocupa, al menos su cuerpo.
Alicia Llarena, en su artículo “El espacio literario: ausencia y protagonismo”, y
haciendo alusión a Leonard Lutwack, plantea que nuestra relación con el espacio que
habitamos debe ser reconducida o redescubierta, ya que como seres propios de una
modernidad turbulenta se ha transmutado la categoría de espacio a la de movimiento.
Esto lleva a que el hombre moderno padezca el síndrome de “Anyplace”, sin espacio.
Espacio reemplazado por movimiento. El protagonista del film, se sumerge en una
“quietud” en el silencio de su pequeña habitación, quizás como método de resistencia,
de lucha, para trasladarse a un margen e instalarse en un espacio nulo, inmaterial.
La Era del progreso, de los avances tecnológicos, de la distribución de los capitales,
de las jerarquías, y modos de trabajo; ha atentado contra el contacto que el hombre tiene
con la tierra. Aquí aparece el concepto de territorio y también de arraigo. Este joven se
libera de los prejuicios de la globalización para construir un nuevo espacio, con sus
propias leyes quizás. Se produce un desarraigo, un quiebre con aquellos espacios ya
constituidos, atravesados, conocidos para vivir una nueva experiencia espacial, casi
como una experiencia religiosa en términos de Mircea Eliade, donde encontrará
estabilidad. Se despoja del espacio que lo constituye e intenta romper con aquellos
conceptos totalizadores, universales, generales. En su espacio exterior no existen
fronteras ya que él deambula por toda la ciudad, traspasando, cruzando las líneas
imaginarias que limitan, errando “en el país de los ciegos”.
En su abstracción y en el silencio de su habitación, el tiempo ya no penetra, se
encuentra alrededor identificado con la gota que no deja de caer, con los ruidos que
vienen de la calle, sin embargo y como lo expresé más arriba, el tiempo sigue
sucediendo, nunca se detiene.
Recuperando las formas de concebir el tiempo propuestas por Agamben y Eliade, en
esta película se puede observar que coexiste el tiempo histórico como aquel que avanza,
que pasa sin dejar huellas, y contra el que arremete el protagonista para alcanzar un
tiempo mítico. Ante el tiempo que transcurre; él desprendido, enajenado, abstraído,
vacío, amnésico, errante, inaccesible vuelve al origen de las cosas, se convierte en un
ser (casi) omnipotente “…es el dueño anónimo del mundo, aquel sobre el cual la
historia ya no tiene poder”. Sin embargo, la necesidad de un tiempo que nunca paró
quiebra esa omnipotencia, y el protagonista hacia el tramo final de la película, comienza
a tener miedo, la espera que espera nunca llega, y “El silencio de los espacios infinitos
lo (me) aterra.”, en palabras de Pascal.
Anacrónico y (des)arraigado, toma posición respecto al presente, sospecha que algo
no está bien a su alrededor, se sabe que no “encaja” en su tiempo, y por eso, toma
distancia y se relaciona desfasado al mismo (un auténtico contemporáneo). Claro está
que no puede huir de él ya que ambos se pertenecen, pero sí puede mantener una
relación particular con el fin de actuar sobre él. Esta actividad (o inactividad retomando
el concepto de quietud) implica mirar para percibir la oscuridad que interpela y así
hallar una luz. Sin embargo, esta luz que en principio se dirige hacia él, “se aleja
infinitamente”.
Pensar en desnaturalizar y reformar “los prejuicios de la globalización” es y será un
compromiso difícil, porque cómo concebiremos los espacios sin la premisa “ se trata de
una voluntad de poder”, sin el factor globalizador, homogeneizador que menciona
Llarena.
Para terminar, luego de analizar los textos y de ver la película, me sentí interpelada
por esa narradora que en 2da. persona le da voz a la conciencia del protagonista del
film, no solo nos interpela, sino que nos demanda casi imperativamente que nos
preguntemos ¿de qué manera nos insertamos en este mundo? Si el sujeto reconoce ser
de un tiempo y un espacio determinado, ¿lo puede sostener y reformar en el tiempo?
¿Cómo concebimos el espacio y el tiempo? Es nuestro espacio, ¿terso y nada
conflictivo, como se pregunta Cornejo Polar? Y aquí podemos remitirnos a nuestro
espacio haciendo alusión a nuestra materia: literatura latinoamericana. Espacio
construido y sitiado de conflictos y complejidades. Desde ya concibo que nuestra
literatura latinoamericana está conformada por múltiples, diversas, plurales, “hibridas”
voces. Pero no solo debemos concebirla así, sino encontrarnos e identificarnos con ella,
realizar nuevas lecturas (pararnos como criaturas contemporáneas percibiendo no las
luces sino la oscuridad) y encontrar nuevas metodologías de análisis.
BIBLIOGRAFÍA
Cornejo Polar, Antonio. (1997), “Mestizaje e hibridez: el riesgo de las
metáforas”. Revista Iberoamericana, LXIII, 180, 341-344.
Cornejo Polar, Antonio. (1999). “Para una teoría literaria hispanoamericana: a
veinte años de un debate decisivo. Revista de crítica literaria latinoamericana,
XXV, 50, 9-12.
Llarena, Alicia. El espacio literario: ausencia y protagonismo. Espacio,
identidad y literatura en Hispanoamérica. 17-64.
Perec, G. (2019). “Objetos y espacios”. Recuperado de
https://www.youtube.com/watch?v=9SGjj8AdV80&t=751s
Queysanne, B. (1974). “Un hombre que duerme”. Recuperado de
https://www.youtube.com/watch?v=moEKNyCBaes