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Responsabilidad Contractual del Estado

Este documento trata sobre la responsabilidad contractual y extracontractual del Estado. Explica los requisitos y normativa aplicable a cada tipo de responsabilidad, destacando que la responsabilidad contractual requiere la existencia de un contrato válido y que la responsabilidad puede darse por proceder ilegítimo o lícito del Estado.

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Responsabilidad Contractual del Estado

Este documento trata sobre la responsabilidad contractual y extracontractual del Estado. Explica los requisitos y normativa aplicable a cada tipo de responsabilidad, destacando que la responsabilidad contractual requiere la existencia de un contrato válido y que la responsabilidad puede darse por proceder ilegítimo o lícito del Estado.

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UNIDAD 4- RESPONSABILIDAD DEL ESTADO

PUNTO 1- RESPONSABILIDAD CONTRACTUAL DEL ESTADO. NORMATIVA PROVINCIAL Y


NACIONAL.

1.- Responsabilidad contractual del Estado


El reconocimiento de la Responsabilidad del Estado se considera uno de los principales
logros del Estado de Derecho.
De la superación del dogma de la irresponsabilidad del Estado, y el desarrollo de los
derechos personales conquistados con el advenimiento de la Revolución Francesa, se llegó a la
denominada Teoría del Fisco, la cual sustentó la facultad de condenar al Estado al pago de una
indemnización al administrado cuyo patrimonio había sido lesionado por hechos o actos
protagonizados por empleados o funcionarios públicos.

A nivel federal, los primeros pasos acerca del reconocimiento de la responsabilidad del
Estado fueron en materia contractual, tal como lo determinó la primera conformación de la
CSJN en 1863. Este comienzo jurisprudencial se plasmaría luego en las regulaciones de los
contratos privados y públicos que celebra el Estado.
El CC que rigió hasta 2015 reconocía categóricamente la existencia de dos regímenes
de responsabilidad patrimonial: la contractual y extracontractual. (distinción que resulta
aplicable en nuestra materia).
La subsistencia de la Teoría del Fisco hasta mediados de 1930, aunada con la incipiente
progresión del derecho administrativo en aquellos años, posibilitó la aplicación directa o
subsidiaria del Derecho Civil para analizar los conflictos suscitados ante reclamos en materia de
responsabilidad contractual ante la ausencia o insuficiencia del plexo normativo vigente para las
contrataciones en articular.
De todos modos el estudio teórico de la responsabilidad contractual no posee el
desarrollo doctrinario del que goza la responsabilidad extracontractual del Estado.

Normativa nacional y provincial.


Con la Ley de Responsabilidad del Estado Nacional 26.944 (LRE), significo la primera
experiencia en nuestro apis en torno a la regulación de las cuestiones y requisitos elementales
para la procedencia de la Responsabilidad del Estado.
Se consolidó la idea de que la responsabilidad estatal es un instituto propio del Derecho
Público, regido por principios de dicha índole.
En su Art. 10, la mencionada normativa establece que la responsabilidad contractual del
Estado se regirá por lo que dispongan normas especificas, y en caso de ausencia de regulación,
se aplicarán sus disposiciones en forma supletoria.
Vemos de esta manera, que la clasificación entre la responsabilidad contractual y
extracontractual del Estado mantiene su plena vigencia, al margen del fenómeno producido en
el Derecho Privado en donde se ha unificado el régimen de responsabilidad.
TROILO- FINAL.
Las disposiciones del CCyC resultarán aplicables de forma analógica (Art. 1764 CCyC –
Art. 1 Párr. 3 LRE).
La distinción referida a la responsabilidad estatal por actividad lícita e ilícita resulta
enteramente aplicable al ámbito de la responsabilidad contractual, atento a que este tipo de
responsabilidad participa de los caracteres relativos a la imputabilidad directa y objetiva.
La distinción entre ambos tipos de responsabilidades resulta esencial en cuanto refiere a
la extension del resarcimiento.
En tal sentido la LRE puntualiza que la Responsabilidad del Estado por actividad legitima
es de carácter excepcional y que de ningún modo procede la reparación del lucro cesante.

Requisitos de Procedencia.
Es posible distinguir recaudos genéricos y recaudos específicos que hacen a la
procedencia del deber de indemnizar.

Como requisitos de procedencia, vemos presentes ciertos recaudos propios de la


responsabilidad en general (incluyendo la extracontractual), que es menester mencionar:

1) Efectiva existencia de daño resarcible, el perjuicio sufrido debe ser acreditado


fehacientemente por la parte perjudicada por la acción u omisión o contraria a derecho del
co-contratante estatal.

2) Factor de atribución, en este sentido, para que exista el deber de reparar, la parte oficial
debe dejar de cumplir en tiempo y forma con las obligaciones emergentes del contrato, o en
el despliegue de conductas reprochables por el orden jurídico que afectan al co-contratante
particular.

3) Relación de causalidad, debiendo ser la causa eficiente del agravio la acción u omisión
estatal durante la ejecución del contrato.

Particularmente, podemos hablar de recaudos específicos de la responsabilidad


contractual, siendo los siguientes:

1) Existencia de un contrato válido (ya se público o privado), el mismo debe ser celebrado
por el Estado en las condiciones exigidas por la normativa vigente. En materia de contratos
regidos por el Dcho Público o contratos administrativos que el ordenamiento rodea de una
cantidad de recaudos sustanciales (competencia del org que suscribe el acuerdo, causa
adecuada y finalidad legitima) y formales (procedimientos de selección del co-contratante
particular ) cuyo cumplimiento condiciona su validez.

2) Afectación de la ecuación económico financiera del contratista, en lo que refiere al


derecho al mantenimiento del equilibrio entre las prestaciones comprometidas por ambas
partes. El mantenimiento de la ecuación económica- financiera se encuentra expresamente

TROILO- FINAL.
en la legislación nacional y provincial.

3) Vulneración del principio de buena fe. La conducta de las partes, se encuentran


indisolublemente atadas a el principio de Buena Fe que impone interpretar y ejecutar el
contrato lealmente a lo acordado. Mas allá que este principio esta receptado en el CCC,
numerosa jurisprudencia de la CSJN lo declaro aplicable en el Derecho Administrativo.
Esta vulneración puede darse cuando se produce a través de manifestaciones abusivas
en el ejercicio de ciertos poderes de dirección y fiscalización que el ordenamiento reconoce a
favor de la parte estatal.

4) La fuente legal, normada por algunas legislaciones locales, previendo compensaciones en


caso de rescisión culpable y por razones de mérito.

Cabe mencionar, que luego de la unificación de la responsabilidad del CCyC, se


suprimió la distinción entre responsabilidad contractual y extracontractual, disponiendo que el
reclamo de la indemnización de daños derivados de la responsabilidad civil prescribe a los tres
años, resultando aplicable por vía analógica dicha norma a la responsabilidad estatal de
carácter contractual (la extracontractual se encuentra específicamente regulada por la LRE).

Responsabilidad contractual por proceder ilegítimo.

Existirá cuando se advierta una conducta activa u omisiva irregular, deficiente o


inadecuada por parte de la Administración. Se presenta así la violación de un deber específico
establecido convencionalmente que ha generado derechos a favor del titular. (Incumplimiento
de la prestación comprometida).
Para determinar su alcance debe analizarse el texto del contrato y, así mismo el plexo
normativo que abastece al contrato en crisis, desde las CN Y CP, a las legislaciones sobre
municipalidades , pasando por el Reglamento General de Contrataciones y normas especificas
que alcanzan a los contratos en particular.
En este orden de ideas, el incumplimiento contractual puede caracterizarse como la
inejecución total o absoluta de la prestación comprometida, al igual que por su cumplimiento
defectuoso al no ajustarse a lo convenido (parcial, inexacto, tardío).
Acarrea el deber de compensar los perjuicios ocasionados al co-contratante privado la
rescisión indebida del contrato, que se produce cuando se invoca un incumplimiento que no ha
sido tal o, en todo caso que no ha podido ser acreditado. En este supuesto como el acto
administrativo rescisorio carece de causa legitima, deviene nulo por hallarse comprometido uno
de sus recaudos esenciales de validez.
En este tipo de actuar de la administración, la extensión del resarcimiento debe
comprender una reparación integral, es decir, conformada por el daño emergente, perdida de
chance y lucro cesante, pudiendo ser eventualmente reparado el daño moral.

TROILO- FINAL.
Responsabilidad contractual por proceder lícito.

El co-contratante particular puede sufrir daños y perjuicios sin que la conducta oficial
merezca reproche. Son circunstancias en las cuales mantener la vigencia de lo acordado resulta
contrario al interés público. Las modalidades típicas bajo las cuales opera la extinción
contractual dando lugar a la responsabilidad contractual lícita, son la revocación del contrato
por razones de oportunidad, mérito o conveniencia y el instituto del rescate (reasunción de la
obra).
Este tipo de responsabilidad, genera una indemnización a favor del particular que
excluye el lucro cesante, producto de la fuerza expansiva de la expropiación. Entendemos que
esta solución puede conducir a soluciones injustas, ya que el monto del lucro cesante puede ser
de gran envergadura, por lo que creemos que no existe razón verdadera para limitarlo.
Toda vez que el art 16 de la CN consagra el principio de igualdad ante las cargas
públicas, la parte perjudicada debe ser compensada.

PRESCIPCION.
Con la sanción de la LRE y del CCC ha desaparecido toda distinción. Si bien la 26.944
únicamente regula el plazo de prescripción para la responsabilidad extracontractual (3 años).
Hay que tener en cuenta que el CCC eliminó la distinción e/ la responsabilidad contractual y
extracontractual, por lo tanto, tendrían el mismo plazo de prescripción.

2.- Responsabilidad extracontractual del Estado

La responsabilidad extracontractual del Estado puede originarse en una actuación como


en una omisión, tanto del Poder Ejecutivo, como de los poderes Legislativo y Judicial.

Fundamentos constitucionales y convencionales.


Antes de la reforma constitucional de 1994, la fundamentación a la responsabilidad
estatal hallaba su cauce en los derechos protegidos por la antigua CN.
A su vez, se esbozaron muchas teorías de justificación, como la teoría de la expropiación,
del enriquecimiento sin causa, del riesgo, etc.
Hasta la modificación del sistema de fuentes en 1994 con la reforma de la CN, la
evolución de la responsabilidad del Estado, desde su primigenia negación hasta la ampliación a
diversos supuestos, siempre descansó sobre la estructura normativa del Derecho Privado.
La doctrina tradicional encontró el fundamento de la responsabilidad estatal, ademas del
derecho de propiedad, en el deber de no dañar a los demás y en el principio de igualdad
formal.
A partir del precedente de la CSJN “Vadell”, en 1984, la responsabilidad del Estado por
actividad comisiva u omisiva, es concebida como directa y objetiva, con basamento en la noción
de falta de servicio.
Responsabilidad objetiva implica el abandono de la culpa como factor de imputación,

TROILO- FINAL.
requiriendo únicamente probar el funcionamiento defectuoso o irregular del servicio para que
se configure el factor de atribución.
En el ámbito convencional, el Sistema Interamericano de DDHH ha desarrollado la
obligación de los Estados condenados por la violación de los derechos protegidos por la
Convención de reparar a las víctimas. En el mismo sentido, la Corte se ha basado en el Art. 63.1
de la Convención Americana que establece la reparación de las consecuencias de la medida o
situación que haya generado la vulneración del derecho en cuestión.
La responsabilidad pública se encuentra vinculada con las garantías judiciales. Como se
puede observar la ley de responsabilidad del Estado debe tener por OBJETIVO la protección y
garantía de dos derechos civiles (propiedad y garantías judiciales).

Código Civil y Comercial.


El Código Civil (Ley 340), reglamentaba la responsabilidad contractual y extracontractual,
y nuestro Máximo Tribunal utilizaba de base normativa los artículos que regulaban la materia en
dicho cuerpo legal. Como se ha dicho, el CCyC eliminó esta distinción, y la LRE establece que
las disposiciones del CCyC no son aplicables a la responsabilidad del Estado de manera directa
ni subsidiaria.

Ley de Responsabilidad del Estado Nacional.


Comenzó a regir en el 2014. En su primer artículo, la ley regula los principios de la
responsabilidad extracontractual por actividad o inactividad ilegítima, estableciendo en su
segundo artículo los eximentes de responsabilidad, y en el tercero los requisitos para la
procedencia de tal responsabilidad.
En este sentido, el Art. 1 mencionado, determina que la ley rige por los daños que
produzca la actividad o inactividad del Estado a los bienes o derechos de las personas, siendo
la responsabilidad de carácter objetiva y directa.
El Art. 2 determina como eximentes a la fuerza mayor, el caso fortuito y la exclusiva culpa
de la víctima, así como su hecho exclusivo y determinante. Como requisitos de procedencia de
la responsabilidad del Estado, el Art. 3 determina el daño cierto, la imputabilidad, y la falta de
servicio entendida como una actuación u omisión irregular del Estado.

Legislación provincial.
La LRE establece que el régimen previsto por tal norma puede ser aplicado por los
Estados locales, siempre que sus Poderes Legislativos adhieran a las disposiciones. El Art. 11 de
dicha norma invita a las provincias a adherir a las disposiciones de la Ley federal.

TROILO- FINAL.
3.- Responsabilidad del Estado por acción y omisión

Tanto la acción como la omisión son manifestaciones del comportamiento.


Cuando esa conducta se exterioriza en forma positiva sus consecuencias jurídicas son
claramente atribuibles al agente actuante y al Estado lato sensu. El no uso injustificado de las
potestades públicas por parte de quienes las tienen atribuidas, constituye una irregularidad por
la que cabe responder.
La responsabilidad del Estado en su forma tradicional se apoya en la existencia de una
actividad estatal irregular, que acarrea una responsabilidad directa y objetiva.
En tiempos más recientes, el sistema de responsabilidad estatal se consolida desde una
responsabilidad derivada no solo de la mala praxis activa sino también de la “pasividad” oficial.
Marienhoff opina que la conducta debida no sólo debe estar impuesta por la ley formal
o material, sino que también puede acarrear el deber de indemnizar la pasividad antijurídica
que se contraponga al razonable deber jurídico del Estado de haber cumplir el hecho o acto
omitido.
La omisión puede provenir de la Administración o de los Poderes Legislativos y Judicial.
En todos los casos se ha tenido que existir una obligación concreta de actuar y al no hacerlo se
ha creado o agravado una situación de peligro. La responsabilidad surge porque pesa sobre el
Estado una obligación especifica de resultado que ha sido soslayada sin causa justificada.

Sin embargo, la jurisprudencia ha exigido que la obligación de hacer incumplida debe


aparecer en forma muy precisa en la norma incumplida, sin que sea suficiente una referencia
genérica o global a una determinada competencia.
El fundamento de la responsabilidad por omisión surge del Art. 1717 del CCyC que reza
“cualquier acción u omisión que causa un daño a otro es antijurídica si no esta justificada”, como
también del Art. 1762.
En este sentido, la LRE es muy limitativa de la responsabilidad por omisión, limitándola
únicamente a deberes que se encuentren escritos en normas positivas; confiamos en que los
jueces morigeren dicho precepto.
Cuando el órgano estatal posee las atribuciones necesarias para evitar un perjuicio a
terceros se presume Iure Et de Iure que cuenta con los medios financieros, humanos y de
equipamiento para hacerlo y no cabe duda que día omisión injustificada de la conducta debida,
seguida de una circunstancia dañosa relacionada causalmente, genera el deber de indemnizar.

Por actividad ilegítima y legítima

Responsabilidad del Estado por su conducta ilegítima.


En la mayoría de los casos en que el fisco es condenado a pagar daños y perjuicios, el
desempeño de sus agentes ha merecido algún tipo de reproche por haber actuado con dolo o
culpa, o violando alguna regla o principio jurídico.
El Art. 3 de la LRE prevé como requisitos de procedencia de la responsabilidad por

TROILO- FINAL.
conducta legítima el daño cierto, la imputabilidad material, la relación de causalidad adecuada, y
la falta de servicio.
La conducta oficial dañosa pude verse representada por un simple hecho, como es el
caso de un accidente de tránsito en que o participa un empleado del Estado, o puede tratarse
de una decisión invalida, errónea o directamente prohibida, como es el caso del dictado de
actos administrativos viciados.
En el fallo de la CSJN en el caso “Ferrocarril Oeste c/ Pvca. Bs.As.”, se introdujo el
fundamento de la falta de servicio como factor de atribución objetivo de la responsabilidad. Por
su parte, en “Vadell c/ Pvca. Bs.As.”, quedo consolidada la aplicación de la teoría del órgano
para imputar al fisco las consecuencias del proceder de sus agentes en forma directa.
La exigencia de que exista un daño cierto y probado constituye un principio general en
materia de responsabilidad civil que veda a los jueces el reconocimiento del derecho a
indemnización de daños inciertos, dudosos o hipotéticos.
La excepción se presenta en materia de daño moral o espiritual donde, la propia
naturaleza del evento dañoso elimina la posibilidad de duda respecto del padecimiento
espiritual del accionante.
Para que exista responsabilidad estatal, la acción u omisión dañosa debe corresponder a
la función del agente involucrado, ya que sólo en tal circunstancia podrá estimarse que actuó un
“órgano” oficial; caso contrario, el Estado será ajeno a esta situación que es el caso si los
perjuicios proceden de la actividad privada del agente, desvinculada absolutamente de sus
tareas oficiales, podrá existir responsabilidad personal y obligación de indemnizar con su
patrimonio a la víctima, pero el Estado será ajeno a esa situación.
La referencia del inc C del art 3 de la LRE a una relación de causalidad “adecuada” entre
la conducta estatal y el daño idnemnizable permite excluir a aquellas situaciones en las cuales
una persona sufre un deterioro patrimonial al mismo tiempo en que se advierte un proceder
estatal inadecuado, ilegal o erróneo pero se constata que el mismo resulta ajeno al perjuicio es
decir no existe un vinculo entre la causa -la conducta estatal- y un efecto -los daños sufridos-.

Responsabilidad del Estado por su conducta legitima o lícita.

Vemos que existen casos en los cuales el Estado es responsable de los perjuicios
ocasionados a terceros, sin que la conducta del órgano interviniente merezca reproche.
Se trata entonces de episodios en los cuales el deber de compensar a la víctima es
consecuencia de la imposibilidad de exigir un sacrificio especial sin reparación y de la
necesidad de restituir la igualdad afectada. Son casos en los cuales el Estado, sin apartarse de la
legalidad, ha ocasionado perjuicios que la víctima no está obligada a soportar.
Así lo son, por ejemplo, situaciones donde se infringe un daño para evitar un mal mayor;
o cuando se revocan actos administrativos por razones de oportunidad, mérito o conveniencia.
Vemos entonces que no es posible imputar al agente dolo o negligencia, ni falta de servicio,
pero la obligación de reparar el daño existe apoyada en el principio de igualdad frente a las
cargas públicas.

TROILO- FINAL.
Requisitos de procedencia.

La LRE establece en su Art. 4 que son requisitos de la responsabilidad estatal por


actividad legítima:
1) Daño cierto y actual, debidamente acreditado por quien lo invoca;
2) Imputabilidad material, de la actividad a un órgano estatal;
3) Relación de causalidad, directa, inmediata y exclusiva entre la actividad estatal y el daño;
4) Ausencia de deber jurídico de soportar el daño;
5) Sacrificio especial en la persona dañada, diferenciado del que sufre el resto de la
comunidad, configurado por la afectación de un derecho adquirido.

Respecto al requisito de actualidad, vemos que no existe razón para excluir de la


reparación a los perjuicios cierto pero futuros, por lo que es fuertemente criticable por
inconstitucional dicho precepto de daño actual.
Por otro lado, en lo que hace al nexo causal, podemos observar que tratándose de
responsabilidad por el desempeño legitimo del Estado, dicho nexo causal deberá provenir de
hechos positivos, no admitiendo entonces la responsabilidad por omisión “legitima”.
Por último, este nexo requiere una relación de causalidad directa, inmediata y exclusiva, a
diferencia del régimen de conducta ilegitimo que exige una causalidad adecuada.
Consideramos criticable que se exija que el vínculo causal sea exclusivo ya que no existe
razón alguna para proscribir la incidencia de la concausalidad cuando el actuar oficial se suma
al hecho de la víctima o de terceros, o aparecen fenómenos naturales.
Dicho todo esto, resulta claro que el legislador ha restringido el ámbito de
funcionamiento de la responsabilidad por conducta legitima, negando a la víctima el derecho a
una compensación cuando sus perjuicios obedecen a la presencia combinada de decisiones
oficiales y hechos ajenos a las partes, los cuales pueden prácticamente liberar de
responsabilidad al Estado, o reducir el quantum indemnizatorio.
Resulta claro entonces que el legislador, al exigir que la relación de causalidad deba ser
atribuida exclusivamente a los hechos u omisiones del Estado ha restringido el ámbito de
funcionamiento de la responsabilidad por conducta legitima, negando a la víctima el derecho a
una compensación cuando sus perjuicios obedecen a la presencia conminada de decisiones
oficiales y hechos ajenos a las partes.

Excepcionalidad y Alcance de la indemnización. Jurisprudencia

El Art. 5 de la LRE establece que la responsabilidad del Estado por actividad legítima es
de carácter excepcional, por lo que en ningún caso procede la reparación del lucro cesante, ya
que la indemnización de la responsabilidad del Estado por actividad legítima comprende el
valor objetivo del bien y los daños que sean consecuencia directa e inmediata de la actividad
desplegada por la autoridad pública.
Lo cierto es que con sustento en la regla positiva en materia expropiatoria un sector de la

TROILO- FINAL.
doctrina y algunas decisiones judiciales1 , entendieron que los supuestos de actividad dañosa
legítima poseían esencial semejanza con la expropiación por causa de utilidad pública,
considerando que el instituto poseía una fuerza expansiva que permitía aplicar su régimen de
indemnización tasada, es decir limitada al valor objetivo del perjuicio material, excluyente del
lucro cesante.
Consideramos que es correcto entender esto como limitativo de los derechos de los
particulares, ya que la limitación del quantum indemnizatorio afecta el derecho de propiedad
sin que sea posible asimilar supuestos de daños causados por la conducta estatal lícita al
ejercicio de la potestad expropiatoria.
Entendemos entonces que la exclusión absoluta del ítem lucro cesante consagrada en el
Art. 5 resulta inconstitucional por violentar los Arts. 14 y 17 de la CN.

4- Factores de atribución. Evolución jurisprudencial. Casos emblemáticos


Se denominan factores de atribución a las razones que explican y justifican la obligación
de resarcir los perjuicios. Se trata del sustento axiológico de la relación jurídica entre víctima y
victimario que hace que aquel tenga derecho a una compensación restauradora del demerito
patrimonial y moral sufrido.
Las primeras conformaciones de la CSJN implementaron como regla general la
irresponsabilidad, negándose que un Estado donde impera la soberanía del pueblo pueda ser
condenado a indemnizar los daños ocasionados por sus autoridades.
Esto fue así hasta el año 1933 donde la CSJN sentencio en la causa “Tomas Devoto y
Cía.”, condenando a la administración a indemnizar. Vemos así que recién adentrado el siglo XX
el ordenamiento jurídico nacional comenzó a aportar sustento para terminar con la regla de la
irresponsabilidad que chocaba con el más elemental sentido de justicia.

Derecho Civil.
El Código de la materia, se consideró aplicable a la responsabilidad de las personas
jurídicas públicas.
Especialmente en su articulo 1112 por entonces interpretado como referido a la
responsabilidad personal del funcionario, junto al articulo 1113 que consagró la
responsabilidad por la conducta de los dependientes.
Superado el mencionado dogma de la irresponsabilidad estatal, los primeros
fundamentos descriptos por los autores fueron extraídos de las reglas y principios del derecho
civil.

Teorías del Derecho Público.


Con el paso de los años surgieron diversas teorías que buscaron dar sustento al régimen
de responsabilidad estatal, a sabe:
Las Teorías del Derecho Público, están basada en principios ius publicistas.

1 Fallos Laplacette C/ Prov. – Cop. Los Pinos C/ CABA – Motor Once C/ CABA – etc.

TROILO- FINAL.
• Falta de Servicio, en el sentido de la prestación regular de servicios públicos. Se celebró el
abandono de la tesis por la CSJN que establecía que las personas jurídicas no respondían por
las acciones de sus autoridades y empleados, invocando el deber de prestar regularmente los
servicios públicos. Desconociendo el deber de prestar el servicio publico, el agente publico
compromete la responsabilidad del Estado porque representa su voluntad toda vez que se
trata de un órgano del mismo.

• Enriquecimiento son Causa, no se puede tolerar que el Estado no compense los daños que
ocasiona;

• Derechos Adquiridos, en relación a la garantía de inviolabilidad de la propiedad;

• Igualdad Ante Las Cargas Publicas, se responde para restituir la igualdad o, en otras palabras,
de la imposibilidad de exigir una sacrificio especial sin reparación alguna. Se trata de un factor
de atribución de responsabilidad muy apropiado para los casados de responsabilidad estatal
licita. Se trata de situaciones donde se infringe un Dali a una persona para evitar un mal mayor.
En este caso no es posible imputar dolo o negligencia del agente ni falta de servicio, y la
obligaciones de reparar el daño se aporta en el ppio de igualada f/ a las cargas publicas del
art 16 CN.

• Expropiación, carácter relativo del derecho de propiedad (art 17 CN)

• Aseguramiento General, según el cual la riqueza impositiva percibida por el fisco debe servir
para indemnizar los perjuicios que irroga la vida en sociedad.

Jurisprudencia de la CSJN.

Para poder analizar la jurisprudencia de forma íntegra y eficaz es necesario dividirla en


relación al tipo de responsabilidad estatal de cada caso concreto.

Responsabilidad por los hechos de los dependientes (indirecta y subjetiva).


Toda vez que los empleados públicos son dependientes del Estado este deviene
responsable por dos razones: la primera porque el agente ha actuado valiéndose de los medios
que le proporciona su empleador y la segunda porque el Fisco debe ser cuidadoso y diligente
en la elección y vigilancia de su personal.
La responsabilidad es indirecta o refleja, ya que la comisión de la conducta ilícita excede
el mandato emanado de la autoridad; y a su vez, es subjetiva ya que requiere que el agente
haya actuado con dolo o culpa.

“S.A. Tomas Devoto y Cía. C/ Gobierno Nacional” (1933): un grupo de operarios del

TROILO- FINAL.
telégrafo nacional incendio accidentalmente un campo perteneciente a la sociedad actora. En
primera instancia la pretensión fue rechazada, para luego ser acogida en cámara (criterio
confirmado por la Corte). Así, la CSJN condeno al Estado Nacional a indemnizar los perjuicios
causados por la conducta negligente de sus dependientes.
“Seru Liliana C/ Prov. Bs. As.” (1978): un agente de la policía fue encontrado culpable
de homicidio culposo. La CSJN resolvió que esa circunstancia compromete la responsabilidad
indirecta del Estado Provincial.

Responsabilidad por falta de servicio (directa y objetiva).


Las funciones del estado deben desarrollarse en debida forma, y cuando ello no sucede,
el fisco debe asumir los costos.
Es directa porque la mala praxis se imputa al Estado que falto a su deber de eficiencia
según la actuación de sus órganos, sin que interese examinar el desempeño personal del
agente; y objetiva ya que resulta indiferente establecer si existió negligencia o intención dañosa
por parte del empleado a cargo de la prestación insatisfecha.
La constante y casi absoluta imposibilidad de identificar al empleado causante del daño hace
necesaria la doctrina de la falta de servicio.

“Ferrocarril Oeste C/ Prov. Bs. As.” (1938): el propietario de un terreno lo vendió en


dos oportunidades, debido al otorgamiento de un certificado de dominio erróneo. El actor,
segundo adquiriente, resulto vencido en el juicio de reivindicación promovido por el primer
comprador y demando a la Provincia la indemnización de los perjuicios sufridos. La CSJN hizo
lugar a la demanda señalando que la provincia debe responder dado que el informe de
dominio fue el que hizo incurrir al accionante en el error de adquirir la propiedad de quien ya
no era dueño.

“Vadell Jorge C/ Prov. Bs. As.” (1984): también se trata de un episodio de error
registral que hizo que el comprador de un terreno debiera reconocer el mejor derecho de un
tercero debido a la doble enajenación que efectuó el anterior titular. La CSJN explico que en el
caso la responsabilidad del Estado era directa y fundada en la idea objetiva de la falta de
servicio.

Responsabilidad por aplicación de los principios del estado de derecho y de la


expropiación.
Marienhoff considera que el fundamento de la responsabilidad estatal no es otro que la
vigencia del estado de derecho.

“Cantón Mario C/ Gobierno Nacional” (1979): el gobierno prohibió la importación de


determinados productos para nivelar la balanza de pagos, afectando un contrato de crédito
documentado concluido y pagado. La CSJN estimo que en tales condiciones resultaba afectado
en derecho de propiedad del accionante. Debido a la falta de normativa, se utilizaron las reglas

TROILO- FINAL.
de la materia expropiatoria por lo que la indemnización se limito al daño emergente.

5.- Responsabilidad del Estado por el ejercicio de sus funciones administrativa, legislativa
y judicial.
La obligación de reparar perjuicios puede provenir de cualquiera de las tres clásicas
funciones estatales.

Daños causados por la Administración: dado que el Poder Ejecutivo lleva a cabo una
actividad directamente vinculada con las necesidad es de los ciudadanos resulta natural que
sea este segmento del poder el que más casos registre en la jurisprudencia. La lista es
interminable: mala praxis en la prestación del transporte; accidentes en escuelas; daños
provocados por el mal estado de bienes fiscales; etc.

Daños causados por la actividad Legislativa: la actividad legislativa debe ceñirse a las
reglas y principios de la CN. Si no lo hiciere habrá responsabilidad estatal por una conducta
legislativa ilícita. Los perjuicios de una ley inconstitucional deben ser indemnizados como
también en el caso de la responsabilidad por actuar licito.

Daños causado por la actividad Judicial: los integrantes del poder judicial tienen un
derecho-deber irrenunciable que no pueden ejercer más que en la forma debida.
El mal desempeño de la función los responsabiliza personalmente frente a la víctima,
como también al Estado. Se incluye a jueces y demás agentes de todas las categorías judiciales.
La responsabilidad es directa ya que proviene de órganos estatales. Hay aspectos en los
cuales no se puede reprochar el deficitario resultado de la gestión judicial como lo son las
demoras excesivas en la resolución de pleitos, debido al colapso generalizado del sistema
judicial. Como supuestos típicos podemos mencionar el del condenado penalmente que luego
de cumplir su pena demuestra su inocencia, habiendo cumplido una condena errónea (siempre
que obtenga un resultado favorable en el recurso de revisión).
Para finalizar podemos decir que la Corte Nacional negó la obligación fiscal de reparar
los perjuicios provenientes del accionar legitimo del PODER JCIAL, indicando que… “…sólo
puede responsabilizarse al Estado por error judicial en la medida en que el acto jurisdiccional
que origina el daño sea delirado ilegitimo y dejado sin efecto, pues antes de ese momento el
carácter de la verdad legal que ostenta la sentencia pasada en cosa juzgada impide, en tanto se
mantenga, juzgar que hay error. Lo contrario importaría un atentado contra el orden social y la
seguridad jurídica, pues la acción de daños y perjuicios constituiría un recurso contra el
pronunciamiento firme, no previsto ni admitido por la ley”
La LRE en su articulo 5 dispone que los daños causados por la actividad judicial legitima
del Estado no generan derecho a indemnización.
NO COINCIDIMOS con la solución legal ya que puede concluir en situaciones de
injusticia.
Pensamos que quien ha sido víctima de un perjuicio no tiene obligación jurídica de

TROILO- FINAL.
soportar, imponiéndosele un sacrificio patrimonial especial, de manera objetiva, despegada
incluso de la noción de falta de servicio nace la obligación de resarcir.
Al igual que lo que acontece en otras áreas del Poder la responsabilidad del Estado-
Juez, no depende de la antijuricidad de los hechos dañosos.

6.- Daños causados por el dictado de actos administrativos


El Estado, mediante el dictado de actos administrativos, puede ocasionar daños
legítimos; o puede ocasionar un daño derivado de una conducta contraria a derecho. En el caso
de que se invoque la ilicitud del acto dañoso, antes de promover el juicio indemnizatorio o en
forma contemporánea al mismo, deberá demandar su nulidad demostrando la efectiva
existencia de vicios en el acto.

TROILO- FINAL.

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