Medicina Familiar
Medicina Familiar
y Práctica
A~nbulatoria
2a EDICIÓN
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La medicina es una ciencia en permanente cambio. A medida que la~ nuevas investigaciones y la experiencia c!ínicG. amplían nuestro conodmiento, se
requieren modificaciones en las modalidades terapéutic<ts y en los tratamientos fannacológicos. Los autores de esta obra han venficado toda la informa·
dón con fuentes cont1ables para asegurarse de que ésta s..:-a completa y acorde con Jos estándares aceptados en el mome-nto de la publkaclón. Sin embar-
go, en vis-ta de la posibilidad de un error humano o de cambios en las ciencias médica'>, ni los autores, ni la editorial o cualquier otr<: persona ll:lplicada
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Esta recomendn~ón cobra espedal lmportanctz.. ,~on :elaciór. a fán:wco.s nuevos '-1 de us.o inti-ecuen:c.
A mi padre...
ADOLFO RUBINSTEIN
Los directores agradecen ei apoyo brindado por todos !os profisiona!es de la Unidad de ¡vfedidnA Familiar
del!Jospitalltaliano de Buenos Aires y especíalmenté a nuestra secretaria. la Srta. Evange!ina de la Calle,
quienes generosamente estuvieron dispuestos a ayudarnos para que pudiésemos dedicarnos a la editi6n, corrección
de estilo, m·mado y gestión de la obra; a los colegas de otras especialidades de nuestro Hospital; y a los de otras
instituciones de !a A,rgentina .Y de Iberoamérica que colabor--aron y se comprometieron en el destlrro!Lo de esta obra.
Colaboradores
O mar Althabc t
Médico Especialista en Obstetricia y Perinatología. Ex Jefe Patricia Bcdccarrás
del Servicio de Obstetricia, Hospital Italiano de Buenos Licenciada en Bioquímica. Becaria del CONICET. Hospital
Aires, Argentina de Niños Ricardo Guriérrez, Buenos Aires, Argentina
VIII Colaboradores
Mario Benati
Marcela Botargues
Especialista en Cirugía ColorrectaL Miembro T:mhr de 1~
Médica de FamiH~t. Direc:ora dd Prosrrama de Mcjon::nicn-
Asociación Argentina de Cirugía. Miemi)r<J de la Arnerican
to de Calidad de Atención iv:édica '}, Teraoéutka Clinica.
Soci.cty of Color. and Rt:ctai Surger¡. Hosplr:d ltaEano de
Unidad d<.': Medici¡-la FMniUar y Prevcmiv<t. Hospitalltaliaeo
Buenos Aires, Seo.:::ión cíe Cirugía Coíonectoatd del Sc!Yi-
de BueEos Aires, Argenúna
cio de Cir:tgía GeneraL Docc1~1e Adscrlpto de la Facuha¿ de
Mcdicü:a, Un:versidad de Buenos Aires
Claudjo Brandi
Silv-ina 13enchetrit Médico de Planta dd Sc~vicio tk Cirugb Genera!, Hospital
;\/édica r,spc•ctads<"'cn Mcdícina Familiar Itali:uw de Buenos Aires, JeFe de b Sección PaLedes Abdomi-
nales
Juan Bernabó
Médico. Servicio de Clinica ¡\t1¿dica, Hospit<J.l Im:üno de César Brandt Toro
Buenos i\ires, Argen~ina Médico Emlilia:·. Espcciaiista en Atlm!nist:-aciún Sa:1i:aria,
Centro A.mbula::orio de Caricuao, lnstitt:to Vene--zolano de
Jorge Bernsrein lo.s Seguro$ Sociales, CaJ·;:cas, Venezada. Coordinador Eje-
Médico Espec:iali&ta en Psiguiarcía . .Sváss ~v~edica.l Group cutivo de \XfONCA-RegióJJ Iberoar:.1eric-ana-CIMf
PrüfC.sor Adjunto, Dep;;.namemo de Mcd!clr.H, Ur:.ivcrsidad
Favaloro. 1\rgentil-J.o Rafael Bravo Toledo
M~d~co de Familia. Máster en lnf{¡r:-:nación y Docu:n<::ua-
A:xel Beskow cíón, Centro de Salud Sector liL 1O de lw:ndón Pri-
.'v1éJico Especi;:tlisra en Cirugía GeneraL lv:édico contratado mar~a, Getarc, Ma(:bL Nlicmbro del ComüC Edírorial de las
dcl Servicio de Cirugía GeneraL Hospital Italiano de Buenos: Ri.-oovistas /!tendón Prim.¡r¿l y Revista de Pediatría dt: Ateru:ióu
Aire<:. !vlédko ConsultOr c:n Consultorio fnterdisc:iplinario PrirrlttrÍtt
de Patoiogía Cirujano de Gu<>rdia en Central de
Eme:·gcncias Hospital Itdiar;.o de Buc!~os Al res, Argemi:-~a
Carmen Cabezón
Médica Esp..:::.::alis:a en Endocrinología, Jcf?c del Servic:o de
María Eugenia Bessone
EndÜ{::rinología y Medicina Nudcar, Hospital lraliano de
Médica Especialista en :\1ed:cim Gene~·a! y Fam:líar. Gene-
B~t::nos Ai~'CS. Directora de la Carrer:l cie Especia1is:A en
rl'.lism del Centro de SahtcllO. Area Progr:unáLÍCa III, Rosa~
Endoc:-inología, Facul~:.~d de Medicin;;, Universidad de Bue-
rio, Argentina
nos Aíres
Roberto Bitton
Espcc'alis:a en Oncología. Especia:ista e:-1 Clínica .'v1édk;l, Cecilia Calvo
Inve.sr:ga¿or /\slstc:ltC.\ Carrera de 1nvcstigador Clínico, Médio Espccialisr;¡_ en .'vled!dna FamUiar. Médic1 Asoci;-.da de
CONICET la U:üdad de 1v1t':CEcina Familiar y Preventiva, Hospital Ttalia-
:10 de Buenos Ain:;:,;,, CootCin.t¿ora de: Equipo de Caidados
Martin Boccardo Paliativos, Ho;;piralltlliano de 3uet:o~ Aires, Argentin2
Médico Especiaiis::a en l'vled:cina Familiar. Unida2 de .\r:cdi-
cr:;l Fa:niliar y P:-eventir;:;,Hospital ltali;~no de Buen,)$ Verónica Campana
Aires, Argc11dna Yíéd:ca Espcc:i;Jli,o;rq e:1 Medicina Fau_iliar, Hospital Fr;~ncés
Doce-nte Adscrlpra, Universkhtd de Buenos Aires
Carlos Boccio
,\1édico Especialista en Ororrinolaringologia, Docwr en
Mc2km~,, Jefe dd S'e~Yic:io de Otonir:ola:·ingología cid l-1os- Marina Carrasco
pit:d Iraúano de Bueno;, Aires. Prof~sor Adjunto de la Facul~ Especialista en OrtopcJia y Trat;maro!ogh. Cirugía y =-.1.:..'(]lci~
n1d de Medicin4, Universid:-:d de Buenos Aires na dd Pie y dlfJbil;o, Eospital Itali<<:lo de Buenos ;\i:·es. lns~
ciruro cie Orw~x::dia y Trt~ttlll<UOlogí:t Cario.) E. Ottolenghi,
Carlos Boissonnet Sector Medie: na y Cirug{a de! Pie y el Tobi!lo
Coordi:ndo~-
del;:. Unidad Corona[·ia, Centro de EducaCÍÓ:l
Médica e lnve.stigacloncs Clinicas J\crbcrt~) Quirno Paula Carrete
(CEJ'viiC}, B-uenos A:res, Arger.tin~t i'vlédka Espe~~lali;.ta en Mcdi;;::na Familiar. tv1ásrer en Edi-
cióc1, Unlvcrúat Obcr:a <Ic Catalunya, Espafta. Jv1édica
Marlda Bonapartc Asociada de la U:1idad de iv~edícina FamiEar y Prevcmiva,
:..-féciic;.'. Es:>;;c\;¡Esta e:1 fvkdicin<\ Fami!i<JL Coordinadora dd Hospiul Ita!iano de Buenos Aire8. Direnota Editorial dd
C:nco de "Mcdkhla Familiar de Be! grano, Ho5piutl Francés, P:-ograma d..: Educación Continua a Disrancia de Salud Fa-
Buenos Aires, A.rgcnt:na milia¡·, lun~;ulatoo·i::~ y C.--omunirar~a (PROFAM)
Colaboradores IX
lvfarina Lamm
José R. Jauregui Médic<=t G!nccólogc, Servicio de G!necologia, Hospital Ita~
!vlédico Especialista en Geriatría y Gero!ltOlogia y en Medi- Maes~ría en Efecriv:dad Clínica
cina familiar, Unidad de Mcdlcina Fam:liar y Preventiv-a,
Hospiml Jtallan o de Buenos i~~!rcs. Docente dd Curso de ?.s- José Lasdri
peciaJista e:n Ger:atría y Gero!1~ologia, Soc:ec:a¿ Argc:;"nina ?..1édico de Planta de La Sección 0:JcologÍd7 Hosp}t;Ú Ita~ia~
de Geriacía y Gerontología. Director dei PRO.F;Alvf Salu<i no de Bcenos Aires. Subd:re::tor de k C~rrera de. E;;pecialis-
dci Anciano . ~ t:l en O oro logia Universidad de Buenos A: res
..t\.nalía Nicasio
Osear J\tfazza
1v1édico Ci;ujano. Docente Adscápto de Cirugía, U~1ivcr.si
Médica Otorrinobringóloga,
Aires, Argentina
dad de 3ucnos ,AJees. Servido de Cjrugia General, Sector
Hígado, Vías Biliares y Páncreas, Hospital It-aliano de Bue-
Jorge Norscini
nos Aires, Argcnrina
Médíco del Servicio de Neurología, Hospital Italiano de
Buenos Aires, Argentina
Eduardo Mazzaro
Méd:co Espec~aEsta en Ci::ugfa de Cabeza y Cuello. Subjefe Elsa Nucifora
de la Sección Cabeza y CueHo, Se::vkjo de Cirugía, Hospi- lv·fédica Hematóloga. Jc:'a de de Adultos, Hos·
td Iralianü de Buenos Ai1·es, Argentina pitai ~raiiano cie Buenos Aires. Académica dd Ins~
tiwto Universitario, Escuela de Medicina del Hospital h:aliar
Miguel Maxit no de Buenos ALn:s, Atg.:ntin,1
Médico EspeciaHsta en C1inica Médica, Miernbro dd Servi-
cio de Clínica i'víédica, Hospital Privado de Ja Comunidad, Martín O'Flaherty
Mar dd Piara, Argentina Médico. M:isrer ofSdence in Epidcmiology, I,ondon Sr:hoo1
of Hygiene and Tropical fvíedicir:.e, Servicio de Clínica Mé-
Raúl Mejía dic<I, Hospital Uoiversímrio Univen:id<td Austral
Do:::::or en Medicina, Universidad de Buenos Ai::cs, Director Profeso:' AdjL:r.to J::: Me:odologia de la f;tcul-
del Prog~am<t de fvkdkina bterr.o de Clí-· rad de Ciencias Biomédicas, Univcrsi¿a¿ ;bs::ra:
nicas José de Sa::11Yfartin, Univcrédad de Buenos Air<:s
Guillermo Ojea Quimana
Marce[a 1\tfenéndez Ancelo·víd Médico de~ Servido de Cirugía Gener;.1l, Sector de Colo-
Méd;ca FamHiar, Hospital Dr, Sórero del Río y Centro d(; proctología, Hospital Italiano de Buenos Aires. Docente
Salud Familiar !\,ladre Te:esa de Calcuta, Santiago, ChUc. Adscripto de la Universidad de Buenos Aires
Docenre del Curso de Cirug(a Menor, Medicina Familiar, P.
Universidad Católica de Chile Jorge Olmos
Especialista en Gastroenterología. Mtdic:o de Pla.e-ta y Jefe
Hetnán Mkhelángelo de Sector de Motilida¿ y Estudios Funcionales cid Servido
Médico de Planta del Servic~o de C:ínica Médica, Hc>SPital de GJ.strocnccro:cgíc.._, Hospital ItaiJano de Buenos Ail'>:S,
Italiano de Buenos Aires, Argentina Argenó:.a
Médica de Fa:nilia. Unidad d:': Medicina .?amiliar v Pn::vea~ 3uer:os A:res. Argentina
ti va, Hos:>ital rrai iano d-e Buer:o$ Aires. Consuh01~ dd P:·o~
grama N;donal para d Control dd Tabaco, .0-,:inisrcrio de Sergin Specterman
Salud, Argentina Médico, Universidad de Buenos Aires. Especialista en On~
cología Clínica, Universidad de Buenos Aires, Jefe de Trab~~
l'v1ario Sebastiani jos Prácticos dd Curso Superior de Oncología, Universidad
i\,fédico. Doctor en Medicina. Servicio de Obstetricia, Hos- de Buenos Aires. Miembro Timlar de la As:oci2.ción Argenri~
pital lmlia:w de Buenos Aires. Docente Autorizado. Unive:· .. na de Oncología Clinica
sidad de Buenos Aires
Ufiana Stern
Gracieb. Secco ),1:::dica Jnfectóloga Univcrsitari:t, :J:üvcrs:da.d de BucJ10$
.!'vitd:c:a Ginecólo¡;a. :)eparra:nenm ¿el T:·acto Ge:1iml bfc- Aires, M¿dk~t de b Sección lnfecrologfa, Hoéipira! ltaliaJiO
:ior, S(;!'v;do de G!nccologfa, Hospital h;;Jiaco de Buenos de Buenos Al re;,. del Sc:tvicio de lnfenología, Hospi::c:l
Air-:s, Argentina t.stnt,ol, Argcnr¡na
XVI Colaboradores
Sergio Terrasa
Alheno Vdáz.quez
Médico de Familia. lvfCdko de Planta de h Unidad de Me-
Médico Especialista en Medicina Familiar. Magíster en EfCcUv¡-
dad Clfníc."l, Universidad de Buenos Aires. Médico de fa Unicbd
didna F:lr:nlliár r;r¡spmu haHano de Buenos
Aires, Dirccror ec;wl.og)a en Educad{m Co:ui~
de lvfedidna }lliniliar y Preventlva, Hospital Italiano de Buenos
nt.ta; UnicGd de lVIcdiána FaJ:1iHar y Preventiva, Hospital
Aires. Director de la Revista Evidenr:ia, Actttaíizadón en la Prricti-
Iraliano de BL:cnos Aires, A1p:rnrina
.,w /imbr;/awria. Editor de la Revista Archivos de Medicin.a Famt'·
tiax ,v General de la Fedemció:1 f\.rgenti.na de Medkln;c Familiar y
Irene Ventdgiia
Gene:·al. Pwfésor de 1t Cátcdl<l de Salud Públlct, Ir:scituto Uni~
;\.fédica Espe<:ialista en Medicina Fac:úliar. Médica d.: Plar.-
vcrsitarlo Hospit~ Itali..ano. 1\vudan~c de Primera, Departa.trlCE-
ta y Coordlna.do:a dd Progra;r.:.l do::: Sa:ud Com<J:1:taria, Di~
ro de tvfeAicina Fa:n:E;;.;:, Unív~rsid"12. de Bucr:.os Aires. Mlembl'o
~ecwra del Progra:r:a PROSAHJ (Programa para el Tl"at-1-
df; la ,~xí;:;dón Met:Upülit;ma de :\1edi;;;:ir.:i Fami::a m:cnto del Exceso de Peso y l:t Obesidad del Hospi~alltaHa~
no), Hospbt! lralia:10 de l3'Jenos Aires, Ar¡§crrrí:ra
Pablo Tcsolin
Ivfé¿ko de Famili<l. Médico Asociado de la Unidad de !vfe-
didna Fami:íar y Prevct:tiv;1, Hospital Italiar:.o de Bueno.s
Guillermo Videla
E:1cargado de ~a Sc~cción Trastornos dd Equilibrio, Servicio
Aire~~ Argentina
de Netuü!ogía, Hospital !rallan o de Buenos Aires, Argentina
Jnan Torres
Espc•cialiS1a en Medicina Imema. Fellow de Hcparología. Viviana Visús
de Planta del Scrvkio de CJínica Médica, Hospital Médica de Familia. Médic;;¡ Asociada de la lJnidad de Medi~
lt;;-diano de Buenos Aires, Argentina cina Famiiiar y Preventiva, Hospiral Imliano de Buenos Ai-
res, Argentina
Carlos Trolla
Licenciado en Kinesiología y Fisiatl'Ía, Universidad de Bue-
Victoria \Vurcel
nos Aires. de Tralx:¡jos Pd.cticos, Cátedra de Semjopato-
Espcclalista en Medicina RuniEar, Unid::td de l'v1cdicina
logía Oficial, Universidad de Buenos Aires
Familiar y Prcve~l"<:Ív"2, Ho$pira! ltahmo de Buenos Aires,
Argentina
Carlos Troncoso
Licenciado en Kinesíoiogía, UnívcrsidJd ¿e Buenos Aires.
Espcdalizado e:1 Deporrología etJ b Univc:rsidad Fav;doro, Miguel Zárare
Buer.o.s Aires, Argentina Médko Es.pccia\isra en \'ieéicína Fandiar. l\.12ste:· cr: Edi~
:::ión Cniversíca Oé:caa de C;;.tálunya, Espafa, Méd:co
Cados Vaccaro Asociado de la L~n:dad Ce f..'Iedicin.a E.lJJibr y Prevcmiv~.
Es;"•:ialiSI"l e:-1 CJI:>pr<JC!ol:>gía, Dircc:or dd Programa de Hospitalltalla:Jo ¿e Buenos Aires. Editor de! Progra!r.,1 de
Hereditario, ha!ia:1o de Buer:os Aires. Edumdór: a Distancia de Medldnit Familiar y Subdirccror
Argcmina del Programa de Educació1: Com:ntw a Distancia de Salud
FamHLu, Ambulatoria y Comunltari.a (PROFA;vn. Coordí~
Fernando Van Domselaar nador Docente dcl Pos grado en Salucl Social y Comunitaria,
Mé&co G;~srro::J:H~rólogo, Servicio de Gastrocr:terologia, Ministerio de Salud y Ambiente de b Nación, Instituto Uni-
Hospit<tJ ltalíano de Buenos Aires, Arge:ntina versitario dd Hospital italiano de Buenos Aires
Prefacio de la segunda ición
El conocimiento es fugaz, H.wc ya casi cincuenta a:lm, en la probJ~mática cicla región en su contexto cuhural y antro--
utu célebre conferencia, d emotxes decano de la Esct;<..:~b de pológico.
lvledic:na de H2rvard Univcrsity, Prof. Syd:-tey Burdd, diío La obra sigue respetando su enfoque dínico por proble-
t<exrualmenre: ''Mi;; estcdiantcs se den.:pcíonan cuando les mas, el cual prioriza los ;rwtivos de consulta de los pacien-
digo que la mitad de Jo que se !es cnscfia se demosrr;¡nÍ den- tes por sobre };¡s enfCnnedades y sus flsiopatologías; evita
tro de diez años que estaba equivocado . ., d problema es enumeracíonr.s i:J.termJnables de sfnromas y signos clínicos
que ninguno de sus profesores co:1oce que n:!tad''. Esta fra- jcr:.uquizando los q-:.te má;, ayudan a[ protCsional a tomar hts
se Jh) podría ser hoy m;i.s actuaL En efecto, solo en la últi- dedsione" cHnicas y rcsalra las rt·rapénticas avaladás por la
ma dé::ad;t, la aceleración en !a adquJsíción de nuevo cono- ::11cjot evideJ:cía científica dispon:ble. Esta segunda edición
cimiento médíco como consecuencia de la investigación de ld<tdicina i-!!miliar 11 Prdctica Ambu/moria hft sido cr.ri-
bimnédic<':. básica y dír.ica ha superado b capacidad de los quecida con nuevos cai-,ítulos y secciones, siempre descic la
p::ofesionales para tar.ljza.r j' di-:crimínar corrcctan:ente Ja perspectiva dd médico de atención primaria. Vale citar, co--
información útil de la inJci o poco rdevante en lB práctica mo ejem?:os, Ja creación de cma SC(CÍÓn dedicada a los pro~
individual del c!ínico. Sin ir más lejos, "verdeiécs" bl.:mas relacionados co11 la práctica dd deporte, y la amplia~
asu;niGas .;;o m o estándares de buena en 200 ~ j dóti de los coECenidos y de los capítulos par; C: abordaje de
cuando se publicó la prime:"<\ edición de esta obrz,, ::omo la los problemas de h salud mcmal, de Ia atencí61: cemrad<i e:1
de reemplazo hormonal e:1 la po.smenopausla para la ias familias, del riesgo cardiov;\scular globaL de los problc-
prevención p:-imaria dd infarro de miocardio, hoy deben :n;;;s musculocsqudéticos y de los cuidaCos paliarivo~. Pode-
ser rescrltas a la luz de la ::ontunder:.te e·vidcncia en contra !nos decir que 17\tls del 90% de los capítulos han sido acrua-
proporcionada por los cns;.lyos dfnicos de reciente publJca- lizados y que más de un tercio de la obra da cuenta de con-
óón; c.n s~.:mido opuc.qo, en esws últimos cua::ro :años pu- tctüdos nuevos, incluido un cambio de paradig:nas en el
d:mos tatnbién observar el cido de viL:J de los ilúibidorcs :.bordaje de los distintos problentas c:ínícos. Además, he~
selectivos de :a COX 2 que aparcderon inic¡almente sólo mos prcsta\lo especía; ;;uendón al ÍlHlke analítico, instn>
como una alternativa pa~a los paciemes con requerimict:to mento fUndamental para la recuperación efectiva de la in~
crónico de ;mriinfla:natorios y ülce:a péptica o a:1teceden~ fOr:n:;..cíón, a:npliando varias veces el número de en u·adas
tes de sct.ng:o:·ado d~gcstivu alto, y cuyas indicacloncs se ex- respecto de la prin:era edkión.
pandieron en fornw indlscrimi:1ada en poco tiempo c;;1si p<t~ Por úh:imo, una de las páncipales ventajas de la obra y
ra cnlquie:· dpo de trastorno mcsculoe~queltrico hast;:;. que pot b nwl creemos q-;_¡e ha sido degida como texto de ca-
fim~hncntc, .1 Ja luz de !os haUazgos re<.'iemes d.;; los efectos becera pot miles de rr:édicos de atendóa primaria y estu-
cardiovJsculares t\dvc-rsos en algunos de ellos, ha:1 vuelto <l di.mrcs avanzados de r1J<:sna región, es que ret1eja d .tbor-
ver restringidas sus indicacíones a subgmpos s<leccion:.tdos dajc a1:t~ un problerna definido como se le presem;: coticiia~
de pt1cie.n.tes. Asiml.s::no, pode!nos.. rnenclonar la ampk:1ció!l natncntc al médico de atención primaria, escrico por m6d:-
en las ~·ecoc1endaciOJ:cs para el tJ.:;o de lnhib:dorcs de ~a re~ ;:;:os de atcación primaria. En efecm, más del 80%) de los C2·
capracíón de la 3tTotonina como rra:::amienro de li- píwlns han sido escriros por médicos de familia que practi-
nea en los paciecn:s con trrts<:ornos de ansiedad, que a:~tc<; can c.;-Jmo con dlfereEtes experiencias relacionadas con
eran trrttados casi cxdnsivamcnrc con benzodiaz.epinas, so- d maneio dentro dz' distintos dominios o temas dínicm.
Ío por citar algunos c:_iempJos que describen d car:óio de la Aún así," vaic [a pena destacar también que muchos especia~
práccks en estos ültin:os aüos. listas amigos, que han escrito otros nuc1erosos capítulos, lo
- de 1" bnena repercusión en la Argen:ina, Amé:-ica han hecho en rodos los casos teniendo en cuenta su exoe··
latina y España de la primera edición de Medicina Familiffr ricnci<l de traSajo co:1 los médicos de atcndón
JI Pníclictt Ambulatoria, escrin1 originalmente en castellano pnn12na.
por profesior:alcs q;_¡c ejercen sa práctica dinict en 1a región Espcra;:nos que e<:.ta segJnda cdjción de lVIcdidna Fmni·
y Lmzada en 2001 con más de 6.000 ejcn:pbrcs vendido~, liar y Prdct!L"aArnbu!atoria sea dd agrado de nues:::ros Jcno-
nos compbce acerca:- aJ lector es~a .;;cgund,l edición, ac~t:a- rcs y reprcscr:te una herramicnt:¡ útil par:1 los médicos de
li!Kida y con nueYos con::c:üdos. Hemos decidido cxpaadi:- atención prirr::Jria, asi co:no p~ua ~os cstucEantes avanzados
nucstra perspectiva clínica c:otisiderando las característica\ de me¿icina.
sociodcrnográflcas y epidcm:ológicas de los países Ibcroa-
rnericwos dando cuent;\ dd creciente fenón:eno de la glo~
balízadón de ~as comunicaciones y el desarrollü de Internet,
pero conservan áo las im poc:antcs especificidades ligad<~S a ADOI.FO Rl'llJNSTEIN Y SERGIO TER~A.SA
Prefacio de la primera edición
La práctica ambulatoria asume un papel cada vez más dicar las estra~egias (prevee1tivas, diagnósticas o n:rapéutÍ··
protagónlco en el s.istc!n;) de s':rvidos de atención médica. cas) que tienen probada eficacia ~y por otro, debe atender la
Dia a dia sor. m:.is los problemas que st: campo de denuncia crecicr..tc de un paciente cada vez más informado
acción debido al corrirrlienro de fa clínica cue h2: y que reclama que se le brir..den lm 111ejores cuidados para
ocurádo en los úlrimos años desde hos:>italcs hddn d su s<tlud y k de sus familiares. SostCECr ana práctica Sasada
consulrorio y desde ésre hacia la comunidad: Er: es:e perío- sólo sob:-e Q;liniones de expertos o m;;,c.stros. o é11 la expe-
do h:u; s:trg1do nuevos prob:emas de salud y nuevas deman- ri<:ncia personal del dbico se hz..ce cada vez más ciifkiL ya
d~5 de la pob:ación, algunas susn'matbs por evidencias que pareciera que la cvidend<.. cientifíca esci mis al akatKe
cierníficas, mras: in:pulsadas por crccacias y va~ores impe- de r:odos. Sin embargo, esta consideradün a menado sólo es
rantes en la .sociedad, y muchas pmrnovidas por los :nedios reódc:~_, Las limitacioPes -::n d acceso a b informaciór1 rele~
masívos de comunicación social y por Ia iudusrria farma- vante y la f::llta de disponibilidad de la tecnología en el pun-
céutica o tecnol6gica. to de arenci6n, a lo que se suman dificultades idiomáticas
Algunas enfermedades pueden ser objeto de uatamientos debido a qnc b: mayoría de los textos y publicaciones cien-
precoces que modifican fuvorablememe la evolución aun tíficas primarias son de habb inglesa, surgen como barreras
antes de su manifestación dinica. En otras, por el .:omrario, infranquc:ables para que, aun cuando la evidencia exista, no
la mejor estrategia continúa siendo "pdmero no dafiar''j ya se pueda disponer de ella p:u·a mejorar la atención de nue.;;-
que no hay mayor evidencia que respalde que hacer :algo seá uo;; hacer recomendaciones a nuestros
mejor que dejarlas libmdas a su curso. En la ültin1a década P'tcv,nres de nuevas práctit:;ls "basadas en la evidencia" no
hemos asistido e:. una transformJ:ción del rol del r:Jédico y necesariamente qu~ los pacientes las ct:m.plan. Por
del equipo de salud, que va dejando de lado su el comrario, l<i brecha .entre efic?ü:i;t-lns resultados obtenidos
nalista/dlrectivo para asumir ano que se acerca más al :m por las inte~·vcndoncs dbk"ás ::.n un ámbito experimental,
asesor y consejero de sus pacientes y fa:nitias para que pt:e- cot:1o el de l<)S ensavos dfn:cos controlados v aleatorizados-
d81 tomar las1r.e;ore~ decisiones sobre su cuidado, espL~cial y r:fi:ctivid.-ul ~os r~suhados obrcrúdos por ~as in:erveJ:cio-
ment(: en e: :nanejo de la'> patologias crónicas, Sin embar- ae¿ dbkas en el_ ;.lmbito natural de: :a prS.ctica méÓGJ.~, es
go, e~ médico sigce sic:r.do eso, "el médico'', y lo que diga o cada día mayor. Este e~ d caso de los pacientes que padecen
no diga sigue teniendo u1.1a !."cperutsiÓ11 ünpor::anre en lo enfermedades o t:ondiciont-_s cr6nic<.1s, muchas veces de cur-
que bagan .sus pacientes. Su hlpict!."a y su 'le~lo sigucy-¡ so asin~omático y cuyo beneJicio ~evitar una complicación.
abriendo y cen·ando puertas, nüentras que sus decisione:.:, en el mediano o largo plazo- es difícil de concepmalizar pa·
explicitas o implícitas, ejercc!1 una profund-a LnHucnda en rr~ el a diferencia de una enfermedad o padeci-
la asignación de recu;:sos y en la selección y priorización de miento agudo, en la que el beneficio terdpéutico es mucho
las intervenciones clínicas. rn:ís u1.ngible. Pinalmcme, el gran desafío pdra los médicos
El universo de la información disponible se vuelve ína- de atención primaria en d siglo XXI será poder intervenir
btlrcable; ~anto el médico como sus pacientes perciben que cfcctiv:.unentc promoviendo en los pacientes hábitos y esti-
el tiempo de h-1. consulta es cada vez mtís escaso y la sociedad los de vida saludables v recomendando la discontinuación
aumentó su reclamo por más respuestas médicas para sus de aquellos que son pe~judiciales. Sin duda, los rnédicos de
problcn-;.J.s (quizá debido a. gue la c~cncia m~dica ha dado flmília están en una poskíón de privilegio para lograrlo.
muchas re~puestas exitosas en d sig¡o X.,X, con dio ha trans- Todo ello nos ha motivado a empreEder la realización de
mitido la cxpcctadva de que puede !"esolvcrlo wdo). Nos to- "lvledicina Pnictic,t Ambulatoria". Deseamos que
C<~ vivir una época en la que, por un la.Co, pcdcrnos cnurne- e: médico posea una herramic!l::a que, a través de un len-
rar cstra.legias Y. uanmientos con ~ran e~cacia)xlr~ T~ucir gua~ic sencillo. le fadlire st: r::uea de ayudar a prevenir, re:;o)-
la morbunorcahdad de algunas entermeCades ;,p. e_¡ .• 1-uper- ver o aEviar los problemas de salud ác sus pacientes. "l•1c-
ten:dón, infCcción por el vin.:s de la i:u:unodei-:ciencia :m~ dicina Familiar y Prdctic.r Ambulatoria" representa una im-
Jatma. cnfen:1edc,des inn:unoprevenibies) y por otro, vernos pon:antc contribución aJ manejo á.e las si::uacio:1cs más fre-
ap:.1xeccr nuevvs problemas de salud :=;ara los cuales :.1s res~ c~cntes ~d consultorl~ de los méc~icos d,:; atención pdr:Ja-
put"stas qae pueden ofrecerse c:ncccn.de resuhados espena- na. La obra cstú orgamzada a trav\'s del enfoque por pro-
culares, Algut:as de estas condiciones son verdader.:tmente blema", que es la forma más pale-cida a la realidad dd tra-
nuevas, por ejemplo, las derivadas del envejecimiento po- hJ.jo clínico cotidiano. Por In tanto, hemos pref(;rido titular
blacionaL Oua.s .son en realidad nuevas para los médicos, y organizar los capítulos de acuerdo a como se presenmn los
como las que d área psicosocial, cuya incidencia y pacientes a la consulta. Los pacientt:~'l concurren por dolor
diagnóstico van t:n aumento, como la depresión, la ansie- lumbar, dispepsia, finiga, dolor torácico, ansiedad, depre ..
dad y los problemas f:·uniliares (sólo hace falta que prcgun- sit)n, pérdida de peso inexplicada, mareos, entrP orros; sin
temüs sobre dlas para que aparezcan como una avalancha obviar a Íos túños que lloran o que tienen problemas de dls~·
jncontt'nible pam d médico}. Hay un último grupo, que cipJina, b.s patejas que se divorcian y d mctr:ejo de siruado-
proviene de una rcddlnkiún de siruaóones "casi Gsiológi- nes dínk.cs específicas como ta dcsnuuición, la diabetes, la
Cit·/' en las que puede ofrco.~rse dert<J ayuda para transcurri:-- hipcrtensió11 y b enfermedad coronaria, cmre muchísimas
las como son d abordaje de los problemas de la ado- n:~k En la desctipd<ln clínica de las enfermedades y los sín-
:a
d:;o la ed:ad rcproducti'va, de n:enopausia y de la dromes hemos evítado las enumerado:~c.s imcrmin<tbies de
síntomas y signos" ptiotizando los va;e decir, los
Cei médico se tornJ, emonces, más aH-:1:-Jiíc:::- qt¡c úrvcn para realizar diagn6<>ticos consid(;r.Jndo st: scmi-
do y con más pn:s:or~es. Por un lado, no puede deJar de in- bíiidad y espec:itk:dad, ácando la frecuencia de aparición
XX Prefacio
en cada condición clínica scgúr.1a información que proveen ciones eduaaivas corrcspondíenres. No nos h~m p.-crecido
las s-:ries de pacientes. Por ejemplo, ¿qué porcentaje de los un tema menor IJ.s dadas y las pregunt<lS de los pacien:es
paciente$ con cirrosis desarrollan várices esofágicas? respecto de las :ndicacionc-: que le~ damos y hemos indui-
Hemos hecho especial hincapié en los dcmenws del in- do todas las que ila sido posible ej., ¿cómo sé que mi :e--
tertogatorfo, las maniobras del examen físico y las pruebas che<>" lnte::n;:;?, ¿qué puedo hacer me olvido de tomar un
diagnósticas complemtntarias que aportan mayor infOrma- día h.s píldoras antÍconceptivc,s?),
ción para la toma de dcds!ones de la práctica clínica, En es- En aJgunos remas ~ujetos J cmctroversia describimos 1os
te scnddo, nos ha importado resaltar algunos aspectos distintos argumentos que se esgrimen en el debate acmal, yo
cuantitativos~ no para aburrir al lector con númeos sino que considerarc:.os que en estas situaciones clínicas el niédi-
para transmitirle cuán vaHosa es la informació:1 que le brin- co debe conocer h comroversüt y, si es posible, explkársch
da cada prueba diagnóstica. Quienes ejercemos la práctica a ws padcntt>~" para ({UC ellos tomen la decísíón que mc,ior
clinica sabemos que siempre que tomamos de-Cisiones lo ha- se adapte a sus valores. So:; ejemplos de- e;:;tos situaciones ai~
cemos en situaciones de incertidumbre. Lü cuantitarivo :ra- gunas preguntas fr(:cuct1tes del siguieme renor: <debo lnves~
ta de valorar c;,a ínccrtidumbre. Por ejempJo, un paciente tigar si tengo osteoporosis?, ¿debo hacerme un control de
que está cursando un dolor torácico durame un infarto agu- mi prósraca si me siento bien?, ¿debo vacunar a mls hijos
do de miocardio, ~quC probabilidad tiene de que un úni(~O contra la hepatitis A?, ¿a qué valor de cole-sterol d;.;bo ilcgar?
electrocardiograma muestre signos de isquemia aguda? ¿Y si ¿cada cuánto debo hacenne la mamografía? También inten-
le hacemos electrocardiogramas sucesivos? ~Cuál es la sensi- tamos cxplícirar aquellas intervenciones para las cuales no
bilidad y especificidad de la prueba crgométrka en un pa~ hay ruayor re-.spaldo, rxarando de que ni ci médico ni sus pa-
cience con dolor precordial? O bien, ¿qué probabilidad exis- cientes malgasre-n su riempo y sus recursos en tratamicmos
w de que un nóddo pulmonar solitario de 2 cm de diáme- o csrrareg~as p_rev..::mivas que no aportar;Ín mayores resulta-
tro sea maligno en un padenre ambulamrio de 54 años que dos nara su saiud.
nunca ha fumado? Hemos incl:.tido los mejores datos epidc- "fo-fetl.icína Familiar)' Prd.ctica Ambulatoria" ft:e elaborada
miohSgicos disponibles en la Argentina y América latina así durante cuatro años de inl·ensísímo trabajo y recibió la co-
como los de los Estados Unidos v Europa, ya que para rea- laboración de más de 130 profesionales que desempeñan s-:.1
lizar un diagnóstico acertado no hasta con conocer qué pre~ tarea nsistencial en la Argentina. La obraj de 1.600 páginas
gumas y qué maniobras del cxam_en físico bay que haccl' o dcsarrollad;t eu 212 capítulos con profusión de ct;adms, fi-
qué ex~mc!les compl-:meJ:tnrios debemos soHdrar. Es preci- guras y algorittnos, fue pcr:s:1da como una vaiíosa herra-
so conocer también cuál es b probabilidad de que ese pro- mienta de commh:a _para el médico de fJmília/geacralista, el
blema de salud en ese pacier.re de esa pobb.ción .correspon- interni~ta, el pedütra y cualquier médico dedicado a ia.
da a una, otra u otras causas. Por ejemplo, ¿cuál es la pro- práctica ;ltobularotia, as( como para los e;.tudiantes avanza-
babilidad de que esté cursando una infección pur estrepro- dos de la carrera de l\1edkina.
cocos bcttthemolitícos un nífío de cinco años que es rraido Esperamos que: la exp-ectativa que he:mm puesto en csre
a la consulta por :f:!ebre alta sin :os y al que se le encuentra texto logre cumplir cm: estedes.
congestión f8.ríngea con exudados?
''lvfeáicbta l'~ttniliar 7 Práctica Ambultttoria" rcsah:a los
tratamientos y las interver.dones preveaivas respaldados ADOLFO RUBINSTEJN, SERGIO TERRASA,
por la me}or evidencia científica, así como los pormenores EDUARDO DURANTE, ESTEBAJ\ RCBINSTElN,
y difkulrades de su implementación prácrko y las interven~ PAULA ü\RRETE, MIGUEL ZÁRATE
Índice
66 Infecciones de la v{a aérea baja en los nifios 551 84 Problemas frecuentes y farmacoterapia durante
}urm Prrblo lvlouescü el embarazo 699
Miguel Zdrate y Natalía Basuaúlo
67 Problemas urológlcos frecuentes en los niños 563
F.duardo Ruiz, Juan J.Holdt".t; Fmncisco De Badio!a, 85 Ma:ítejo de problemas clínicos durante
Pttscu,tl Barán, Estebmt Rulúnstrin y Victoria \'flurcd el ernbarazo 703
Raú!Mejia
68 Trastornos ortopédicos
~ ProbJemas ortopédicos comunes en la infanda S67 86 Control y atención del parto de bajo riesgo 707
Pasru!i.l Bardn Natalia Ba:'Uttldo y Omar Air:hab/
-Di.spbsia de cadera 574
}ttan Bemab6, Pascual Barán. Se::gio Terr,ua )' 87 Parto pretérmino 716
Pab!f! T.ésolin Fernando Aft}Jahe y lvfiguei Ztiratt
190 Tumores de la vejiga y el urotelio 1460 209 Enfermedades reumáticas sistémicas 1607
Gabriel Favre inflamatorias
Luis Catoggio
191 Masas renales y cáncer de riñón 1466 210 Fiebre reumática 1613
Guillermo Gueglio y Osear Damia Ximena Carda Bianchí
192 Cáncer y lesiones premalignas del pene 1469 211 Problemas comunes de la columna 1615
Guillermo Gueglio y Carlos Giudice (h.) Edurtrdo Durante
Índíce XXVII
212 Síndrome de canal estrecho o de estenosis lumbar 1630 233 Gineeomastia 1783
Luís Cmog;~io i/flda Discrrcciati
213 Hombro doloroso 1631 234 Hirsutismo
Eduurdo Dtmmte Kltrintt Bt~kttlar; Vi/da Discacci,lti y Claudia Dreyer 1787
214 Problemas romum"S del codo, la muñeca y la mano 1638 235 lCrapéutica con oorticoides ] 796
l;rJrMrue Sorúmo iV!aralrr Hotmxues
215 Dolor de cadera 1644 SECCIÓN 22 l'ROBLEJvíAS DERMATOLÓGICOS FRECGE:-ITES
Luis ÚlJrozR'Ío
236 Lesiones dennarológic.as elementales 1803
216 Problemas comunes deJa rodilla 1650 Tornds 01vem (h)
EJzrique Soriano ~Vehículos elementales para la terapéutica local
- Herramientas para el alivio del dolor y para la 1653 en dermatología 1806
rehahílitaci6n de paciente.<; con patología<; de la rodilla Rodolfo Di Paolo
Ricardo Frus~;o, Sergio 'Terrasa y Enrique Soriano
23 7 Exantemas
217 Problemas comunes del pie y el tobillo -Exantema febril 1806
Ivfarina Gzrrasco C:rrlos Kolinski
- Enfermedades cxantemátkas 1807
218 Esguinces 1 luxaciones fracturas 1667 C'arina Fcrnáttdez y Po.scu:1l Bardn
l~4ttrÍela Bonaparte, Vei'drttca Campttt/.1,
lnwe ;i4r:rcedt:s Ros 238 P1'urito generalizado 1822
219 Osteoartritis 1680
Rodvlfo Di Estr:ban Rubinstein
Riütrdo Frusso 239 Nevos 1823
220 Fibromialgia y dolor miofuscial 1685 Abcia Kowalzul{ f' Isabrl Hidal.go Parra
RicartW J<YusStJ y Luis CitOxTdo 240 Queratosis seborreica 1828
221 Gota e hiperuricemia asintotnática 1687 10mds Owem (/;,)
Ricmd'.J FruJso 241 Cáneet de piel 1829
Alicú~ Kowrd:zuA' e Isabel H,idacigo Parra
222 Calambres y otros problemas musculareo; 1690
frecuentes 242 Queratosis actínica 1835
Ricardo J:"russo )' fvft:g;uel Zárate Tonui_s Owens (h.)
223 Utilización racional de los exámenes 1694 243 Infecdones herpéticas 1836
de laboratorio en la evaluación del paciente Claudia Epdbau.m, Sergio Tcrmsa y }Oo Chu Yon
con síntomas mul!culoesqueléticos
Luis C1toggío 244 Foliculitis o forunculosis y molusco contagioso 1842
10mds Owem (h)
224 Utilización de las radiografías en cl paciente ! 698
con dolores musnúoesqueléticos 245 Ectoparasito.sis. n.úcosls superficiales
Luis Cuoggio v otras intCcdones cutáneas 1844
~ Et:toparasitosis
SECCIÓN 21 PROBLEMAS MET.I\BÓUCOS Y ENDOCRINOS Rodolfh Di Paolo y hSteb.rn Rubinstcin
FRECUENTES -1'v1icosís superficiales 1846
Esteban Rubinstein y Di Paoia
225 Obesidad en el adulto 1707 -Impétigo 1853
Irene Ventrig!ia Esteban Rubinstl'Ín y Di Paoio
226 Obesidad en niños y adolescentes 1715 -Verruga vulgar 1853
Débora S'etton Esteban Rubinstein y Rodo{fo Di Paoio
227 Síndrome metabólico :721 246 Acné ·vulgar
Alejandrintl Lo Sa"•sn )' 1H,1rcekt Botargues Esteban Ruilinstein )' Rodolfó Di Pao!o
228 Hipercolesterolemia 1728 247 Rosácea 1859
Af:1rce!a Botargues Sergio Terrasa y Rodo(fo Di Paolo
229 Diabetes mellims tipo 2 17 4 J 248 Psoriasis, eccemas y urticaria 1860
Afmrelrt Botmgues y A1ariela Bamni Rodo(fo Di Paolu y Euebrm Ru.bimtein
230 Diabetes mellitus tipo 1 1763 249 Alopecia 1874
]i,{ar!a Ruiz ldorosini .Y 1Haximino Ruh: Esteban Rubinstein )' Rodolfo Di Pao!o
231 Diabetes y apoyo familiar 1769 250 Ülceras de los miembros inferiores 1877
Gf:J·ar Brartdt Toro} ]Vfariü de Lottrdes Solór::;;;mo Ser"gio Térrasa y !vf6nica Pemámlez Blrmc(l
232 Problemas tiroideos 1771
251 Uñas fragiles 1883
Fed-erico Augu;tovski, Adiirt'd(t Borarguesy G:trtrten
Cabezón VftónicrJ Esrrel!a y l?amón Fenuindez
XXVIII Índice
1 1 1
Bases 3
aP d
val o-
contacto y en el proceso
unC.OfA.A,<<.U.DL<L "La Sra. Pes una mujer de 32 años, sana, sin factores de riesgo co-
enfermedades no se desarrollan en torma sino ronario, que decide consultar al cardiólogo por presentar dolor re-
que se experimentan en el lo tamo, el especialista troesternal sin relación con el esfuerzo. El profesional la examina
ser el recurso más para el de un pro- bien no le parece que se trate de un dolor coronario. decide
le un ECG y una prueba ergo métrica para su reaseguro. Dado que
definido en un momento determinado ·
ambas pruebas son normales, el cardiólogo descarta la enfermedad
para integrar los que un coronaria y le a la paciente que consulte a otro profesional
lWctlV' 1uuu o f1.milia padecen a lo
(un o un psicólogo) si los síntomas persisten"
La organización de los sistemas
nidos los servicios incluidos ~ "La Sra. P es una de 32 años, sana, sin historia de trastornos
digestivos, consultar al gastroenterólogo
dolor sin relación con el esfuerzo. El la exa-
mina y le solicita una decide iniciar un tratamiento empí-
rico con antiácidos y sugiera a paciente que consulte a otro
fesional (un o un psicólogo) si los síntomas
atención
ciente como
de LlllUd\~U'
comacro a la problema
de servicios de eJ médico
estudios de en la década de lista, y por lo tanto saltear
do innumerables informes que documeman enorme excesivamente costoso si el re--
muchas veces inexplicable, en el manejo de mé- solverse en el primer nivel atencwn.
dicos respecto de diferentes condiciones de salud. Mas aun, el umbral para consultar médico difiere mar-
el mismo con el mismo padecimiento recibirá un tí-· cadanlenre entre un
de atención diferente de acuerdo con la oor donde la
al de cuidados médicos, como' podeJtnc¡s
(véase cuadro veces vagos.
como "variabilidad
ción primaria. Si no un acceso los cuidados músculos y tendones que logran la estabilización de la es-
pueden demorarse a punto que afecten seriameme el rructura, ¿Cómo compatibilizar ambas sin resulte afec-
diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades, provocan- tada la vida personal y familiar del médico familia~ ¿De-
do a la vez en los usuarios insatisfacción con el sistema de be éste estar disponible en todo momento en se lo
atención y tendencia a la sobreutilización de los servicios al- privilegia la gente, la o la conti-
ternativos, tales como los consultorios de urgencia o las
guardias de emergencia. El médico no estar siempre disponible, por lo que
Existen, la definición Donabedian (1 dos importante destacar que acceso no implica necesariamen-
tipos de te ver al médico de inmediato toda situación y a toda ho-
ra. Acceso también implica implementar alternativas que
• Accesibilidad socioorganizacional: tiene que ver con las faciliten el contacto de los pacientes con su médico, sea me-
característic_as del sistema de atención que facilitan o di- diante disponibilidad telefónica cada vez con más fre-
ficultan el uso de los servicios cuando los requiere. cuencia, por correo electrónico) sistemas de radiollama-
Ejemplos de barreras explícitas son el uso obligado del dos o de sistemas de reemplazo por de médicos co-
"guardabarrera" para la consulta inicial o el pago de co- nocidos más de cinco) en ouua.uc'u,,o
seguros el acceso a determinados servicios. La gente especialmente joven, suele ac-
ta~nbién encubiertas, como las autorizaciones u cesibilidad cuando tiene un problema, aun en
otros trámites administrativos engorrosos para ciertas detrimento de la continuidad_ común consulte a
prácticas. Muchas veces las diferencias culturales e idio- guardias, a consultorios de demanda o a siste-
máticas entre los pacientes y los proveedores de salud mas de urgencia domiciliaria. Por el contrario, es la gente
pueden desalentar la consulta temprana de enferma con problemas crónicos la que reconoce rápida-
Accesibilidad geográfica: tiene que ver con características mente los beneficios del contacto con su médico a
de los servicios relacionadas con la distancia y el tiempo lo largo del tiempo.
que insume su utilización. Si, por ejemplo, para conse-
guir un medicamento con descuento un usuario debe
viajar una hora hasta la farmacia más próxima o para ver
a su médico de cabecera debe tomar dos el La provisión de cuidados integrales significa articular lo
acceso se transforma en una barrera que, sin desa- más posible, idealmente en un solo efector, las intervencio-
lienta el uso de esos servicios. nes orientadas a la de la la prevención
la enfermedad, la curación, la rehabilitación
la el apoyo físico, psicológico y social a los individuos.
fica también lidiar con la interfase entre padecimiento o
El concepto de continuidad en la atención usarse !encía y enfermedad, integrando los aspectos humanísticos
para describir en qué medida los pacientes ven al mismo y éticos de la relación médico-paciente con la toma de de-
médico a lo largo del tiempo. Esta no es necesariamente cisiones clínicas. Un abordaje integral en atención de la
una característica de los médicos de familia. Por ejemplo, es lud comprende al menos los cuatro pasos del proceso de
probable que un paciente con insuficiencia renal en diálisis atención médica: reconocimiento del o necesi·
crónica reciba cuidados continuos por parte del nefrólogo y dad, diagnóstico, manejo y La atención
de su También la continuidad entre consultas a dis- maria tiene una mayor responsabilidad en el
tintos aun sin un médico de cabecera, puede JTlan- ellos a través de la promoción y prevención. La
de algún instrumento permita la en los cuidados implica a su vez que los servicios
transferencia de información a través una histo- en cualquier nivel, se ajusten a las necesidades de la comu-
ria clínica única. Como vernos, la continuidad no es exac- nidad tanto en extensión corno en profundidad; lo relevan-
tamente lo mismo la longitudinalidad. En realidad, te para el médico de atención primaria, es que, indepen-
cuando pensamos en cuidados debe proveer el mé- dientemente de que la de los cuidados se
dico de familia, hablamos de longitudinales, ya donen en el nivel atennon en en
que su práctica se centra en la persona no en la enferme- bito ambulatorio en particular, la sobre los
dad. Los cuidados longitudinales no implican comac-· cuidados de su paciente se extiende aun
to personal a lo largo del sino también contacto per- o terciario.
sonal sea cual fuere el de problema que motiva la con- Cuando la cobertura de servicios insuficiente para las
sulta o aun la existencia algún problema de salud. Existe necesidades de la población, las enfermedades
abundante evidencia sobre los beneficios de los cuidados no pueden prevenirse y por lo tamo se tratan en estadios
longitudinales en cuanto a mejores resultados y mayor satis- más la calidad de vida y la mortali-
facción de los pacientes. Probablemente, el mayor tiempo dad aumenta. Sin más ofrecidos no ne-
acompañamiento, gue trae aparejada también mayor cesariamente quiere mejor cuidado:
vuelva a los pacientes más abiertos para hablar de no ser tan efectivos o no serlo más que la alternativa usual
sus problemas y más cumplidores en cuanto a las recomen- (p. histerecrornía translaparoscópica vs. histerectomía
daciones de su médico. Sin el conocimiento ''acumu- convencional), otros no justificar el costo
lado" del paciente y su familia a través del per- eh otros pueden incluso ser
sonal es uno de los tesoros invaluables de del
médico de familia que hacen que éste se encuentre en una hombres asintomáticos mayores de
posición ventajosa para lograr mayor efectividad y dencia al presente).
mayor prevención, detección y manejo de y ma- Desde otra la de las necesidades del pacien-
yor eficiencia (uso de menor cantidad de recursos para al- te, en cuidados lllle un mis-
canzar los mismos mo provea la mayor cantidad de servici¿s. Los
Si la accesibilidad es esqueleto de la atención primaria, dicos de atención primaria lideran la tabla
la continuidad y en los cuidados son los mientras q{¡e los psiquiatras y algunos
Bases la medicina
y los servicios
. (del
que definen una interconsulta
ser necesaria para la resolu-
acruales.
coordinación alcanza su máxima efectividad Definición y especificación por parte del médico generalista de la ne-
cuando existe en los cuidados, muchos es- cesidad el propósito de la interconsulta al especialista incluyendo
tudios demuestran la información sobre los pacientes el mutuo entre el paciente y Scl médico
obtenida a través de instrumentos como la historia clínica Comunicación adecuada al especialista sobre el objetivo de la in ter-
única, la historia clínica computarizada, o bien a través de consulta
registros transportados por los mis- Atención y focali?ación de ese objetivo por parte del especialista
de modo sustancial. La inclusión Adecuada comunicación de los hallazgos y recomendaciones al médi~
co que inició la consulta
eu la historia clínica y, más aún la Acuerdo por parte del y de los médicos involucrados sobre
incorporacwn la historia clínica orientada al quién tiene er el manejo de los cuidados conti~
mejora el reconocimiento la intt1nnación sobre nn pro- nuo3
blema dado.
8 La la
en
de eventuales uux:li-Vllo
frecuente las
Médico de familia Equipo de salud médicos
cos de
cer los
de familia
en este mismo
Especialista
en desarrollo.
La comorbilidad es casi la regla en los individuos ta una relación distinta. Este cuidado
decen enfermedades. Esto es así porque éstas no se re) entre el MAP y el especialista
de manera aleatoria, sino que se agrupan afectando a tl.wdamemalmente un consultor del
paniculares o subpoblacíones La sidad de referir al paciente para
morbilidad impacta fundamentalmente el uso de ser- definitivo. El entrenamiento
vicios ambulatorios, las internaciones o la de cuando ciertos j.JnJc.c.uuclll'"'"'",
efectos adversos. Por ejemplo, en un cionalmcnte son de incumbencia
anciana en los Estados Unidos basmme comunes como para que el
con cuatro o más condiciones '-"·"u'-"0 cornpe:tentcla a lo del
>Jv>w'1WJ."-'·".." de internarse LVllllfJ"''d~,v~ menor.
crónicas. Más de la de los u"'14''u'''"·v y de condiciones
arterial y alrededor infrecuentes de enfermedades comunes
siderarse campo del especialista, ya que el no
mero suficiente de casos como para mantener su
cierta evidencia empírica de que el un1.bral de "rareza''
encuentra dentro de una gama de prevalencias de entre uno
a dos cada mil individuos. No obstante, la vasta
de especializados son para el manejo
condiciones comunes. Por supuesto, hay un punto en que la
atención innecesaria, sobre todo en condiciones
ser manejadas por el puede vol-
para los pacientes. Como ya se mencionó, en
la atención primaria, la prevalencia de los pro-
por lo cual los procedimientos tienen
nn<ltlvr,< que conducen a intervenciones adi-
presentar efectos adversos no
muerte.
cuidados de mayor
son habituales.
lO La de la
consultas de cada especialidad que se dedica a la atención habían tenido un procedimiento de revascularización coro-
principal. naria. Si bien los estadounidenses tuvieron menos v
disnea que los la mortalidad fue la misma e~
ambos grupos (10%), sin que se encontraran diferencias en
relación con la percepción de su salud con la pro-
La visita se inicia pedido de otro médico. No hay porción de pacientes tenían un Un estu-
continuidad en la y el médico no la mayo- dio recientemente y Rubinstein
ría de los cuidados. es uno de los clásicos de demostró que los respondían de modo
consulta del dentro de SIStemas de atención los a las nuevas evidencias
coordinados por rnédicos Eunilia. las prescritas pa-
Bases
queja al
'"'"u<.1c1.u por Greco y col. años des-
población de los Estados Unidos, con-
que la utilización servicios es
mente similar a pesar de los cambios en el sistema de aten-
ción médica ocurridos en ese país a lo últimas
décadas. Ambos estudios confirman que mayoría de los
problemas de salud se de modo mayoritario, en
el nivel de aurocuidados y nunca a conocimiento del
médico. De todos modos: por los cuales es muy
que casi toda la gente consulte al médico: pérdida
marcada de fiebre prolongada, dolores de pecho. Por
otro otros problemas por los cuales segura-
acude al médico: dolores musculares leves lue-
de fútbol o una roncha consecutiva la
Entre esros dos exnemos se encuen-
tra la mayoría de que a la gcme, EL DEL
ro que no necesariamente constituyen motivos de
al médico. No existe un modelo "estándar" de médico de ya
Muchas veces nos preguntamos por qué recibimos la que los contenidos de su varían de un ámbito a
consulta de un joven sano que sólo tiene un resfrío común otro. Si bien entre los de
a la vez la de una madre que trae a su niño gravemente el
por una diarrea aguda comenzó varios
una viene a la consulta preocupa-
da por un de punzante ínfí·amamario,
ella misma cree que no es coronario,
la con un infarto de 1111\Y\..dH<lv
dolores de desde bastante
Estas entre las ""''·cr"'"'<
sulra a los de
conducta ame la enfúmedad. la definición de
chanic "son las maneras por las cuales diferentes sín- V administrativa
tomas pueden ser percibidos, evaluados y actuados de ma- de sistemas ~le servicios
diferente por distintos de el pa- Por en las comunidades la relación mé-
ciente consulte o al médico de varios factores.
De con el modelo conductual de Andersen
existen tres de f8ctores que hacen
me contacto con los servicios de
nemes, factores f8_cilitadores y factores
dad de cuidados médicos. L¿s factores vH;u'~~-''"ucucc~
nen ver características ~u•ciu·u-..u
el sexo, la educación, el
uvua-..v.los factores ""~Áu.ca•u.vu.0
Consultan al rnédico
Se
derivados a
otro médico
Prevalencia enter-
cursos
uti!ización re-
l' Es deiivado a un
itHclario
}' de la rnedicina
1. 31 ,O
2. las respiratorias inferiores 5,6
3. arterial
4. en tejidos blandos
5. Torceduras y esguinces
6. Infección de las vías respiratorias inferiores
l. Cuidados posnatales
8.
9. Diabetes
1O. Depresióníansierlad 9)8
11. Dermatitis/eccema 1.6
12. Obesidad
13. Osteoartrilis
14 Seguimiento u 1"
,D
15. Diarrea 1 0,9
16. Infección u 1
17. Otitis media 1,4
18. F\initis crónica ,3 1.0
19. Fracturas/! uxaciones 1,2 0,5
20. Infección no micótica de la pie! 1,2
21. 1,2
22. l,í 0,9
23. Vaginitis/vulvitis/cervicitis u
24. Sinusitis 1,1
25. Dolor lumbar 1,O
26. LO
27. Cefaleas 0,7
28. Desórdenes menstruales 0,7
29. i\sma o '7
,1
30. Anemia ferropénica 0,7
ViTAl
medicina familiar
El currículo los destrezas y
actitudes que relacionan con los las familias en
los distintos momentos del ciclo Los contenidos míni-
mos deberían ser los que se det?Jlan a continuación.
Prenatal - familiar la
nutrición, hábitos y
el parro y factores
la <.-VJllUictL•
de la
trombosadas
"Ejecución de la reanimación cardíopulmonar. manejo de la vía aérea
(intubación, punción cricotiroiclea) y r8alízación de carclíoversión
eléctrica
Aplicación de anestesia local y
médica
pucna,d~ entrada al
neces1GaG que el f-"HAU.lL~
el escenario
!ación que se entabla entre
citarse tres estilos básicos
Intervención
uno de los "fundadores'' de esta disciplina que apli- ta de incentivo de los proveedores. Estas ditlcultades
ca directamente los de la epidemiología clínica a can por qué, aun cuando existen guías nri'VP·nt•v"
la la como el proceso de convertir mente aceptadas como la norteamericana (U.S. Preventive
los clínicos sobre la base de las lask Force 2001) o la canadiense (Canadian Task Force
se busca la se el de eviden- 2002), la brecha entre la recomendación y el cumplimiento
provee y se la utiliza como para una toma de del servicio es todavía muy amplia,
adecuada. Si el último objetivo de una guía de práctica clínica es su
El médico de atención debe convertirse en un ex- efecto sobre la moditlcación de la atención de los '"''Ll'-'"'-'
perto en la evaluación de evidencia para la toma de decisio- el conocimiento de las barreras para su implementación
nes clínicas sobr,: la detección y el permite desarrollar intervenciones sobre los proveedores de
des. Ésta tal vez sea una de las salud y el público en general para mejorar los resultados.
gicas y cognitivas en las rvfencionaremos varias estrategias que han sido proyectadas
lista. El tipo de '--'JJ'u~uutLll para mejorar la provisión de estos servicios por parte de los
un problema debe ser diferente médicos:
el problema se discute en la misma
es claramente dominado por el c:>~A'-ldtl>L•'• Educación: sí bien la educación es efectiva, se ha visto
obvio, conoce el problema con que su efecto es limitado en el tiempo si no se ._v,uuR-
Por ejemplo, si se discute la ull..u~.. ••,~..~va menta con otras inte1venciones que la refuercen.
tría para el rastreo la v"'""'f'"" vou, Retroalimentación o el control de la acepta-
debe evaluar la evidencia a la individual y grupal de los re-
la prevalencia del pn)bl<ema, es efectivo y su efecto persiste en la medida en
aceptabilidad y la existencia mantiene la intervencíón.
miemo efectivo y su cosw-efectividad HL<ll~P'•"' financieros: los incentivos financieros son
ración con otras alternativas. En la métodos muy efectivos si se utilizan con buen criterio
lista no es necesario que el médico y solo en el caso de que se estimular algunas
fundidad las características del proceso de los de familia del Sis-
ósea o el mecanismo íntimo de acción de las tema Nacional de Gran Bretaña aun
cuando no son remunerados prestación, cobran es--
por la de ciertas prácticas
York:
Conferencia Internacional
descentralización en la década de
990 en numerosos por estu-
vo ligada a políticas para reducir el
rol de rectoría del sector contrariamente al paradig-
ma de la década de 1 en el cual h descentralización fue
concebida como una manera de fortalecer los niveles locales
los de la de la salud
la
rol
22 La práctica de la
especialidad en seleccionados de la
País MG MF Ped MI Gín!Obs
t\rgentina 30 10 20 25 15
Bolivia 52 6 16 5 20
Cl1ile 95 0,5 2 1,5 1
Colombia 57 0,5 12 19 10
Costa Rica 95 2 2 o o
Cuba o 88 3
MG: médico MF: médico de lam'lm, "ed: pediatra general, MI: ,médico internista. Gtn/Obs: médico
Modificado documento HSR OPS/OVS y Departamento de Meaic'na Familiar y Comunitaria del
familiar en el
se establecen
medicina en muchos de
!os de los médicos de familia y
la ante el gobierno el
y cada vez se consideran más las competencias
veedores, así como la calidad de los servicios
Para alcanzar metas, existen factores
(tanto en las "''"'""'"'"'
a"'""""'"'-H'"h el fome.nto de las educativas y la
'~"·""-'V" de la comunidad dentro de los sistemas forma-
promoviendo el uso herramientas fa-
cilitar estos las nuevas
UH,dClVll, la la U.lLHlL'-ll\,l.Hd
rrollo mntinuo de la
Dentro de las políticas que los
deben para orientar sus de rd(¡rma ha-
cia la encuentran las relacionadas con el desarrollo
de recursos humanos fí.mcionales respecto de
en los médicos de familia. En
"~'"""v, los procesos de reforma orientados a la salud fa-
tales como los se están
con sistemas de salud u.L''""""o,
México la
rizando
sistemas de
para acceder al en los
intenta nivelar mediante un examen unificado el nivel
conocimientos, habilidades entre los que han
realizado residencias de la y han
actividad en servicios con cursos
acceder a este examen de certificación
los en cam-
forrnación de pos-
24 La de la
Cuadro 2-2. Situación de la medicina familiar en la educación de grado en países seleccionados de la región
Modificado del documento HSR 29. OPS/OMS y Departamento de Medicina Familiar y Comunitaria del Baylor College, Estados Unidos. Marzo de 2002
grado, carecen de sistemas formales de acreditación y acceso al habitantes, tuviera su médico de familia, como en
título de especialista en medicina familiar. tena, habría que contar con aproximadamente
Ningún país iberoamericano cuenta a la fecha con siste- médicos.
mas formales de recertificación de la especialidad, si bien es • Si todo siguiera como considerando 3.000 especia-
un asunto que hoy en día se está debatiendo en varios de listas en medicina familiar en ejercicio y 400 egresan
ellos. En cuanto a los programas de residencia, su distribu- anualmente de las residencias, serían más de
ción en países seleccionados puede observarse en el cuadro 50 años para satisfacer esta demanda.
2-3. • Aun creando más programas de residencia más
Algunos países como la Argentina y México, tienen una ciones por haciendo decenas
larga trayectoria en los llamados programas de reconversión de años para
profesional, en los que se recapacita a profesionales que, o Por supuesto, este dlculo no considera que
bien no tienen un entrenamiento formal en residencias dicos se retiran, se mueren, dejan la práctica o
(médicos generales) o bien han sido entrenados en progra- bien ¡dejan la
mas de otras especialidades generales (medicina interna, pe-
diatría, obstetricia y ginecología, etc.). El objetivo de estos
programas es dar cuenta, en plazos más breves, de las de-
mandas de médicos de atención primaria (MAP) por parte
de los servicios de salud, considerando que la fornución a
través de las residencias médicas, si bien son la regb de oro El desarrollo de la medicina familiar en la región adqui-
de la formación profesional en el posgrado, puede insumir rió especial impulso luego de la Declaración de Alma-Ata
tiempos demasiado prolongados para llegar a la masa críti- hacia fines de la década de 1970 1978). Sin embar-
ca necesaria. Veamos el caso argentino con del siguiente go, su organización formal tuvo con la creación del
ejemplo: Centro Internacional para la Familiar en
1981, bajo el liderazgo de Julio Ceitlin, de la Argentina, y
Se considera que un rnédico de fanülia otros prestigiosos líderes E1 ClMF tuvo un
cargo de una población promedio de 1 pel protagónico en muchas de las reformas de
• Si cada argentino, de una población orientados a la medicina hmiliar y la de médi-
Modificado del Documento Técnicos de la 1Reunión Iberoamericana ele Expertos en Certificación PíOfesional y l'.credité!ción de Programas de Medicina Familiar CIMF y
OPS/OMS. Isla Margarita, Venezuela, noviembre de 2003.
cos de familia que se dieron en servicios de salud y las universidades de los
en muchos de nuestros gión. La labor de estos de
cionarse a la publicación de cuatro
V cuatro áreas temáticas:
diferentes' lía en los servicios de
familiar en formación de grado y fórmación
1982 hasta 1996 sintetizados en la Declaración de
des de medicina OPS/OMS decidieron dar continuidad los
de medicina familiar a los con la mejora de la calidad de los lllC.uH.vo
do y lO milia y profundiz;ulos, convocando a la Primera Reunión
de y, como Iberoamericana de Expertos en Certificación Acredita~
muchas de !as reformas ción en Medicina Familiar, que se realizó
ba son dos de los resonantes éxitos ta, Venezuela, con la participación de
parte a la contribución del procedentes de 20 países y que culminó con la "Declara-
micnza en 1 cuando el ción de Margarita'' y la publicación documentos técni-
O~~G dedicada desarroílo y cos y recomendaciones en rres temáticas consideradas de
lidad en la región y enorme interés estratégico para el desarrollo de la medici-
nales de medicina familiar de na familiar, como la elaboración de marcos de referencia
cambiando su nombre por el de "A"u~uu los procesos de certificación profesional y acreditación
roamericana de 1\tfedicina Familiar pero manteniendo su si- actividades de educación medica continua, v
original. Esta etapa se caracterizó la consolidación de residencias de medicina familiar para va',,.~uLa.
política de la especialidad y la creación en octubre de 2004, el Cll\1F se
dades nacionales, así como por la Mundial de Cclegios y Academias
ción de servicios de medicina familiar v Académicas de ::vfédicos Generales
medicina familiar en las universidades. ' ')!,'illlLd!LlVH of Kational
novienÜJre
elaboraron
da, en los que médico de familia consciente de que se l. Sistemas de atención que los espacios
introduce en una dimensión distinta en cuanto a la con- que requiere la elaboración de
del cuidado médico que debe brindarse. en es- de consulta, número de pacientes a cargo, áreas
te punto donde el médico se ¿qué es lo que nos de mental para discusión supervisión de
piden los Alguien admi- 2. Recursos para la formación continua de los médicos
nistre todos los recursos e¡ ue la y la rec- familia.
es una de las nF>t"Cn,Pr- Relación correcta con estructuras de mavor
liLIVCUtlólJ en esto? Una de enes- (servicios de judicial: etc.)
para los sistemas médicos es que con su tencia de casos
y su aHn de conocer más sobre el
biológico" no evaluaron el de este saber de
en la calidad de vida o en las variables salud, lo que ge-
nera una asistencia fragmentada. La idea de considerar a la familia un que, como
En este contexto, ¿cómo se puede una enor- mantiene un a lo largo de su historia
me cantidad de consultas y de problemas que se realizan te a los médicos una evaluación distintiva del contexro en
en el ámbito de la atención y ex- que se encuentran nuestros Las familias, como
ceder los conocimientos de este "cuerpo otros sistemas mantienen una homeostasis
puede alterarse por motivos, como
de uno de sus miembros, el crecimiento o la entrada en una
etapa nueva de su evolución. Esre que se intenta
La familiar un área de conocimiento mantener se modelará por decerminados eventos a los que
que permite acceder al de las personas más allá de definiremos como crisis. Se denomina así a un estado de co-
la mera mediación enue y población. Muchas sas en el que es inminente un cambio del
veces, cuando los pacientes sufren una enfermedad, se di- cual nada será igual.
vorcian y están ansiosos, pierd¡:n efectividad en sus trabajos Las crisis pu~den dar la oportunidad de experimentar y
o tienen adolescentes con los cuales no pueden dejar hacer cosas nuevas, pero al ser la consecuen-
de maltratarse no encuentran otra forma de discutir cia más frecuente es que provoquen pánico. Muchas
ciertos cambios, al médico que esta enfermedad o las familias deben acomodarse frente un cambio o una cri-
esta situación los no saben cómo adelante, sis determinada. Sin la tendencia homeosrática de
sin encontrar la lo que les toca Sí esta lec- mantener el equilibrio o su de organización rr
tura no fuera desde nuestra práctica y sólo se conta-- en comra de esta y la en que in-
ra con la o poca), !cÓmo el médi- tenta solucionar la
co dar una respuesta a este pedido) Existen diferentes crisis una familia
medida que los profesionales distintas lecturas cada una con sus Se las puede para ca-
de los pedidos de los pacientes, comenzará a un tegorizarlas en:
abanico de nuevas los
Es así la por el enor- l. Vitales: son universales v consideradas crisis normativas
me de producir un médico moderno con un saber ~ del ciclo familiar habituaL
más vasto que la mediación entre los recursos tecnológicos
y la población. este cambio que el pa-
ciente se menos huérfano tienen
que ver con el cuerpo
las dificultades
recomen-
tarea de
alrededor de
ser una enferme-
accidente cerebrmJasculttr
Los problemas
constituyen un
presentación como en su Todas las familias atraviesan distintos cambios a lo largo
rrollo de estructuras que puedan respuesta a esta de- de su vida. Cada vez que el sistema comienza una nueva fa-
manda. Son una problemática con prevalencia elevada se de su ciclo se le una amenaza para su
un gran número de tanto en ción. en su homeostasis amenaza
como en equivalentes dificul- librio denomina cido a las
Por lo tanto, los médicos atención por las que deben atravesar a lo de su desarrollo. Estas
primaria y desarrollar habilidades que exce- etapas no sino que están definidas
den la formación abordar algunos de los cierta ser consciente de el
motivos de """~'"~'"· familia adelantarse a los hechos realizar acciones
de los ·"'-V•'''-''-·''"'--o en los cen- o proporciOnar una para cambios que se
tros medicina familiar es de del20%, mientras afi·onrar -
las consultas por esta problemática acercan al 30o/o. El concepto ciclo es una herramienta
importante puntualizar que para su correcto se debe utilizarse sobre la base de las culruras
debe contar con: sociales del Es decir que en una
ciclo familiar~
Hijos adolescentes Alterar la flexibilidad de los límites Salidas nocturnas y huidas del hogar
Lograr un equilibrio entre el control y la independencia Rechazo a la escuela y ausencias sin permiso ("ratearse")
Permitir al adolescente entrar y salir de la familia Violencia familiar, trastornos alimentarios, problemas se-
xuales
Síntomas en los padres (cefaleas)
"Modificado de i'.sen E. y col. El ciclo vital de la familia. En: Intervención familiar. Guía práctica para los profesionales de la salcld. 1ª ed. Paidós; 1997. pp. 53-67.
es fundamemal para el
HGVUHHU""·2 tienen el
otras destrezas clínicas
orientar al médico en la
Su finalidad es abrir
tocos a uavés de íos cuales comenzar a sistematizar la infor-
mación de una familia.
Problema
Una de las primeras medidas la evaluación de una fa-
milia es ddinir el los pn)blem:as. fundamental alentar la
Ll',<AWCd..U,UV a cada
ofrecen al médico datos de la familia y,
permiten que sus miembros interactúen, gene-
ren y propongan soluciones desde su perspectiva.
ctenre.
en los niños*
Preescolar Tiene miedo al abandono a perder la cus- Ambos padres deben decirle al
todia Jos padres niño sobre el divorcio y qué
Confusión tá ocurriendo
apego y conductas temerosas, Evitar no resi- Establecer una rutina :liaría
retraso en el desarrollo, pesa- dente o Enfatizar e! niño s:;
confusión, baja autoesti- sidente por el divorcio
conducta perfecta Inhabilidad de los padres para impo- el invoiucrmnierno de am-
ner clisciplina bos padres en la vida del nW1o
Escuela temprana (6-8) Se el divorcio y tiene sen- Detención en el aprendizaíe Visitas ilecuentes y regulares del
sación de y traición Pérdida de interés en sus pares y en que no tiene !a cus-
Confusión sus actividades
Tristeza, llanto, Añoranza del Otras pérdidas (mascotas, Proteger de las rwstilid2d~s de
progenitor Carnbios de escuela o de los padres
Angustia, actuaciones. Pedidos de reconci- Involucrar ambos paclrec' en el
liación cuidado del niño
1ncremento de las problemas de conducta Asistencia 'egular la ascuela
Escuela tardía (9-11) Puelle reconocer el divorcio corno un pro- Continua r10stilidad entre los padres involucrarniento de
blema de los padres, pero necesita razo- Rechazo completo a uno de los pa-
nes o culpas dres
resentimiento, soledad Presión de alguno de los padres
lealtades los paares el niño tome partido por
Hostilidad hacia uno o ambos las pa1tes
Preocupación por la custodia y der1en1:lenci Deterioro del rendimiento escolar
Problemas escolares
Incremento de los problemas de conducta
.ll.oolescente (12-1 8) por la de la vida far~1i· Persistencia de los problemas acadil· con el
y por el propio micos
Se siente responsable por los miembros de e inientos de suicidio Limitar el involucrarnie,rto en
la l'amilia o promiscuidad
J\ngustia hostilidad Abuso de sustancias
Conducta
Sobreinvolucramiento o cornpetencía con el
cónyuge del mismo sexo
Preocupación sobre el propio rol corno pa-
reja sexual o marital
30 La de la
u nP d
Resulta interesante hacer una breve reseña histórica de la Durante el Renacimiento, las prácticas desarrolladas
evolución de la medicina desde los orígenes, hasta la medi- médicos de la talla de von Hohenhaim,
cina social o comunitaria, para introducirnos progresiva- y Sydenham, junto con las reflexiones de filósofos como Ba-
mente en el desarrollo de la edLICación y la promoción de la con, Descartes y Loclce, permitieron encontrar explicacio-
salud. nes no sobrenaturales a las manifestaciones patológicas.
Si evaluamos las teorías y que dominaron la me- Durante este período, que se extendió desde principios
dicina científica desde el Renacimiento hasta nuestros días, del siglo XVI hasta fines del XVII, se consolidó el pensamien-
PV'-"-"""' apreciar dos entidades bien diferenciadas: la medi- to médico-científico, que se desarrolló alrededor de la enfer-
cina clínica y la medicina social. Ambas con distintos para- medad y desde un plmto de vista clínico. Este paradigma
digmas, a la primera la domina el individual restrictivo y a implicó que la práctica médica qnedara enfocada en el hom-
ia el social Su representó una bre descontextualizado de sus Con--
evolución afios (desde fines de sidera al hombre aislado de su contexto y trata de la
1400 hasta enfermedad desde un marco teórico biológico o
Educación para la salud basada en la
social
Bernardino Ramazzini en Italia en 1600 v
Frank en Alemania y Austr.1lia en 1700, in~roducen una
diferente de la medicina, ubicando hombre
dentro un contexto social. Fue este último demos-
tró la "responsabilidad que le compete al Es-
tado en cuidado la salud de la población".
Estos cambios de perspectiva, junto a conceptos como
los de quien afirmaba que para y
solucionar la enfermedad de una se debía observar
su de trabajo, hicieron que mirada de la medicina
no se centrara en un sino en un entorno ambien-
tal lo que implicó un salto cualitativo
en los Estados Unidos poco a poco,
comenzaron a indagar y a de v conductas
salud-enfermedad relacionado con el contexto hech~ con,
uu,-u,uwuu.J. A mediados del Si bien la es una
como Neumann, Virchow v en do sustancial en cuanto
krah y Chadwick en Inglat~rra, Villermé en Fran- como consecuencia
cia, incorporaron y profundizaron los conceptos de en relación con la de un
ciencia médica es esencialmente una ciencia social que concepto de salud como enfermedad hacia otro más
la medicina social es el nuevo modo de entender la salud. que considera la salud dinámica de
Estas líneas de pensamiento se consolidaron principios bienestar sociaL
de 1900 con especialistas como Rettenko- gativo de la a una
Rohlfs, Mosse v movimiento según el cual las deben estar
así un nuevo modelo de sal~d al que se a fomentar estilos de vida sanos, en contraste con el enfo-
expansivo", debido a que busca que preventivo que había hasta entonces. Para-
emergentes del proceso saJUUL-e'mc:rm lelamente, se ha terminológico de la
puesto de que al ser humano no se lo tradicional denominación sanitaria a la actual
situación so•CIO•-e<:OrlOln educación para la salud
lugar de Así pues, la tiene como mejorar la salud de
Informe de L"''v"'"L las personas y se la considerar desde dos perspectivas:
vo avance, con la preventiva y de la salud.
salud y sus cuatro
logía humana, el medio, los
de los cuidados médicos.
uno de estos grupos, por
rores del medio v los estilos
mavor influenci~ sobre
los ''nuevos" relacionados con la salud de las
sociedades industriales -enfermedades crónicas, discapaci-
dad, enfermedades cáncer, roxicoma-
nías y problemas no infecciosos~ muestran claramente que
se trata de procesos en los que imervienen tacto-
res de origen biológico, pero también sociales, económicos
y culturales. junto con el de la epidemiología
(surgida también a mediados del tuvo como resul-
rado el cambio del orden de "privilegiando la
protección de y la prevención prima-
ria de la por sobre la atención de la enfermedad
ya desencadenada",
de la
y
1. Definir políticas saludables
2. Crear entornos favorables a la salud
Reforzar la acción comunitaria
4. Desarrollar habilidades
donde realizarse
Comunidad
Medios de comunicación
Multos
Escuelas
Fuera del sistema- desescolarizados
1 Morbilidad Lugares de trabajo salud laboral
desconocída Consulta médica-- consejería
Pacientes crónicos
Personas con problemas de
Hospitales
Í Grupo
vulnerable
Lo que el sistema ve
Lo que el sistema no ve
. El la enfermedacl.
Esta revolución
la evolución en los
sustenta el concepw de
5. Promover
los q Lte iD tervicnen
Orientar la utilización de los
a favor la salud.
la
la vez.
CHo~HideiUC~''0 SQ-
de
y audiovisuales
Una técnica tener
míentos. Puede ser aplicada con
distintas situaciones o para diversos
en: a) técnicas dinámicas o
tuación y técnicas auditivas y
eXÍSte l2!la UclOHiL-•><-lVU
combinar.
un tetna, con una
un ;~nálisi5 y un
uc:.<-<L-<v••·
Para que reJ.lmeme sirvan como una
s(~ carJ.cterizan por crear una situación ficticia de reflexión y no sólo como una distracción
dos los se necesario que los coordir{adores qtte estas técnicas
conozcan su contenido de antemano. Para esta etapa es rnuy
útil l.ener algunas preguntas rela-
renciar en: contenido mostrado con la Por
el cine debate es una técnica
L De animación: su central adolescentes remas como la
crear un ambiente fraterno y u"~'-J""'' etc
deben ser activas, involucr~r al
clnir elementos visuales
dos tipos de técnicas visuales: 1)
ideas oor lecturas de textos,
]~cturas
ma. Se trata, pues, del de un trabajo colectivo var a cabo un proceso educativo "a' wc'f''"-"' y, sobre todo,
en el momento mismo su aplicación. También pue- profundo sistemático.
uHJutJuu de una elaboración y en este ca-
por personas externas con el objetivo
elementos nuevos a la reflexión del grupo. Es-
te de técnicas a concretar ideas y reflexiones comunitaria
del grupo. En las escritas se recomienda: que
la letra sea lo suficientemente grande para que ser Se considera comunidad a un grupo de personas ríe-
leída por todos, b) la redacción sea concreta y e) que en común, que comparten un cul-
haya que los conceptos principales determinado, y que tienen una serie de
que se desean transmitir. ""'"''",'"' en común. Pero en la vida real, las perso-
2. Las expresan contenidos simbólica- nas que viven en un mismo no son iguales, no siem-
un proceso de decodificación y de in- comparten los mismos intereses y pueden no llevarse
de esos símbolos. que se las utiliza La de las comunidades no son au•ll!'U"'''"'·'"'
es recomendable comenzar por describir los elementos Muchas veces, una comunidad es un
que están presentes en el gráfico para que los de la sociedad más o del pals en que vive.
tes que no elaboraron el trabajo hagan una En roda existen factores de armonía e intereses
ción y sus ideas al respecto. Esto pero también hay ambos con efectos
mdos, en la medida en que un es-· salud y el bienestar de la gente. Para realizar un traba-
interpretación por de unos y de comuni- jo comunitario eficaz, se necesita tener en cuenta todos estos
cación por parte de los otros. ejemplo, el trabajo con "-'IJt:l~Lu,, entendiendo así "la estructura de una comunidad".
personas analfabetas: talleres de alfabetización. mecanismos de participación comunitaria son los
medios que canalizan la influencia de la sociedad en los ser-
vicios de salud. participación comunitaria posibilita la
intervención y la colaboración de la comunidad en el traba-
"""~·~~•va de una técnica efectiva en su jo de los centros de salud.
~-''-"'L'"I~"I~''"'"' es imprescindible el coordinador . efecto tienen las los factores sociocul-
contestado claramente siguientes pre- económicos y los recursos la salud y el bienes-
guntas: población?, podemos trabajar con estos da-·
tos, usando cambiando o
otros, la salud y el bienestar de una comuni-
2. dad? de considerar estas en atención
.3. primaria la salud se lo llama
nóstico de la comunidad. En el de los casos, esto
Una vez t<eovu•uLtlua~ necesario que el nifica no sólo diagnóstico de la comunidad, sino un
coordinador el procedimiento seguirá en la nóstico hecho por la comunidad.
cación de la técnica además conocer el tema que Cuando pensamos en este tipo de intervención comuni-
va a trabajar. taria como medio de educación para la salud, importan-
te no solo pensar en su resultado de la sino también
concentrarnos en la importancia debemos dat al proce-
so de de la que de este proc~-
l\l una técnica (cualquiera que es fundamen- so obtendremos una serie de que son tan enn-
la siguiente es la motiva- como los resultados mismos.
ci6n centrarnos tiene el Entre éstos hay un beneficio
tivo de que panicípantes se L"'''"u''"" en el tema que más fácil la aplicación de nuestro 1nc:ro•:1o;
va a tratar. que hace atm1entar de
Gna vez aplicada la técnica comenzaremos con las SI- se comprometan y sientan como suyo el comuni-
guientes preguntas: tario; y otro ecocéntrico, que hace que el conocimiento del
la calidad y eficacia de tmestra intervención,
escuchamos? a transmitir a las
vimos? (Técnicas
sentimos? ¿Qué intervención comunitaria que se considere
leímos y/o qué tal y cuyo fin sea obtener cambios beneficiosos,
cesariameme una evaluación previa de las
medio ambiente el cual está inmersa. es visuali-
El objetivo de preguntas es perm1t1r un zar la necesidad llevar luego a cabo programas de inter-
namiemo colectivo reconstruvendo o vencJon capaces demostrar que las personas pueden me-
pales efectos del tema 'para sus habilidades hacer frente a diferentes situacio-
etapa que podríamos resumir en las o•¡;Luc.•w-o nes o condiciones van desarrollando.
Una buena forma de encarar esta intervención
pensamos? su efectividad es ver como socios
relación tiene lo que pensamos con la realidad? uc:du•w,.o o educadores, y a la comunidad
conclusión sacar? de intervención. De manera, ambas
resumimos lo discutido? f'""'-'''"-11 lo mejor de cada para obtener benefi-
y reales para y
las técnicas deben por agotar las de prosperar en este
permitiendo lle- Lamentablemente, veces nos presentamos a la co-
Educación la salud
munidad como elitistas o como únicos conocedores del sa- LHt Los
ber obtener sólo lo interesa de la Bradshaw y col.
U~'>'-'LUUUHUV la orros roles alrer-
tanto para la comunidad como pa- l~ecesioad normativa: es la establecida por los expertos normas y
ra el haciendo que todo el esfuerzo sea un criterios
mero compromiso para que las cosas Necesidad sentida: surge cuando los integrantes de una comunidad
La metodología a utilizar del ámbito manifiestan qué quieren
en el con lo cual queremos decir que Necesidad expresada: equivale a la demanda de servicios de salud por
parte de la comunidad
o receta de cómo llevarla a ca- Necesidad comparativa: consiste en evaluar los resultados de los ser-
cada uno los campos laborales, vicios de salud que se ofrecen a una para definir
así como las y comunidades. Como guía necesita en una zona comparable
tener en cuenta las siete cualidades que Jim Nelly
en ] 977 a los comunitarios y que tanta
tienen en nuestros días cuadro 4-3).
un
salud no al lo tanto, la
la distribución de los problemas de salud de una co-
munidad no ni debe basarse sólo en la experiencia de
médicos en o consultorios.
En el de la salud, una necesidad puede definirse co-
mo la que tiene un individuo o una población de
beneficiarse con una intervención o tratJmiento que se en-
cuentre con tlnes preventivos, curativos o de re-
habilitación. Existen muchas definiciones de necesidad; la
más se uriliza a la hora de planificar en salud es la de
y col., quienes distinguieron cuatro tipos que se
resumen en el cuadro 4-4.
No siempre existe coincidencia en cuanto a las necesida-
des definidas por el equipo de salud y las necesidades defi-
nidas por la gente, siruación crítica y que hay que tener en
cuenta a la hora de realizar una intervención en una comu-
nidad 4-2). Esta realidad hace necesario con
la diferentes puntos de reflexionar sobre las
ttutu<)lH=> y características de sus procesos de salud-enf~:r-
Problemas
SALUD COMUNIDAD
Inexistencia
de demanda
visualizados
Los problomas B, C y D son irJentificados tanto por el equipo de salud como por la comunidad. El problema A es identificado sólo
por el equipo de salud y el E, sólo por comunidad. Por lo tanto, los problemas A y E tienen existencia real, pero si ambos·· equi-
po de salud v comunidad no llegan a un acuerdo o redefinición de ellos, posiblemente no tengan resolución, especialmente el pro-
blema A, que al no ser percibido como tal, no genera demanda por parte de la comunidad.
hs
factores predisponentes son y menos cosro-
diferencia de aquellas que lo harán sobre los otros
factores. Es importante tener esto en desde el
para evitar en el futuro el desaliento durante su
más
Educación para la salud basada en la comunidad
intervención
de la
intervención
es decir, que identifique factores administrati- ción de promotores de la salud, los capacitadores o instruc-
vos y organizacionales que pueden afectar (sea facilitando o tores y los alumnos pueden preguntarse: a) ¿cuán efectiva es
impidiendo) la implementación exitosa del programa. tal o cuál clase? y b) ¿en qué medida nos prepara esta acti-
La meta principal de este diagnóstico es reducir al mínimo vidad para resolver un determinado problema en la comu-
los factores que podrían evitar que un programa bien conce- nidad?
bido logre un impacto completo positivo. Para ello es im- Evaluación se hace en ciertos momentos du··
portante considerar las realidades la organización, de la co- rantc un proyecto o actividad. Por ejemplo, los instructores,
munidad y de la práctica profesional, para reducir así los im-
pactos negativos y potenciar los beneficios del programa.
Los pasos de este incluyen la evaluación de
los recursos disponibles y su asignación correcta mediante
un y un cronograma, así como la determina· situación
ción las relaciones jerárquicas entre el personal y el recur-
so hum.ano disponible.
Ciclo de evaluación
continua
los alumnos y los miembros de la comunidad que prueba al ver el éxito que tienen los promotores en
pan en un reunirse de vez en a la a satisfacer sus necesidades en la No
ra examinar progreso del y de ciertas es evaluar el efecto o sobre la comunidad ya
En un programa de un año de duración esta evaluación po- que, en los resultados son a largo
dría ser mensuaL Este de evaluación se puede basar en:
tiene lugar al final de la comunidad, las visitas de ''"l",w••u'
finalizar un curso '-'H.<1~V1L•)) e) los de
para evaluar el curso en su totali- promotores acerca de sus logros y
fortaiezas. La idea es ver cómo se
evaluación
basa en los resultados o en
que se ha terminado con La evaluación de un actividad o proyecto ~an-
la eficacia de un tes, durante v su desarrollo~ para gue se
la salud se com- ~VW~HL>-L un' ciclo. evaluación necesaria si
Adecuada
planificación
Problemas reales
abordados por el
programa
de un
programa
Suficiente
Otros
ha de seguir adelante, porque permite aprender de los éxi- nes suelen realizarlas las agencias que proveen los fondos
tos y de los errores. La figura 4-5, adaptada de Werner y o los administradores que nada tienen que ver con la pla-
ejemplifica este proceso. nificación y ejecución del programa o estrategia educati-
Haciendo referencia a la evaluación de un programa de va. El plan para tal evaluación viene de afuera, y está di-
educación para la salud, otros autores hablan de tres niveles rigida por un experto. Con demasiada frecuencia, tanto
o etapas en los que se puede evaluar: evaluación de proceso, el proceso como los resultados responden más a las ne-
evaluación de impacto y evaluación de resultado (fig. 4-6). cesidades de los que piden la evaluación (evaluadores)
La evaluación de proceso consiste en evaluar la estrategia a las necesidades de los que en realidad están partí-
educativa. En esta etapa se evalúan los materiales y méto- en el n ;·cnu><rC)
dos, las habilidades de los profesionales en la comunicación 2. están dirigidas por los partici-
y también los aspectos administrativos del desarrollo del pantes del programa. Es interesante e importante, en
programa. La evaluación de impacto se refiere a los cam- aquellos programas con base comunitaria, que todas las
bios que el programa o estrategia educativa produce en el personas involucradas en el proyecto participen de la
área del conocimiento, actitudes y conductas en la pobla- evaluación, y que ésta sea un esfuerzo cooperativo de au-
ción. Un contundente es la alfabetización. La eva- tocrítica y de reflexión que no sólo tome en cuenta los
luación de se ocupa de la morbilidad y la morta- resultados de la educación y la acción comunitaria, sino
lidad. Es importante resaltar que en intervenciones de edu- que sea una parte de todo el proceso.
cación y promoción para la salud, no es posible obtener en
el corto plazo la medición de los resultados. En las evaluaciones suele ser útil solicitar ayuda a perso-
Por último, toda evaluación debe dar respuestas a las pre- nas que estén fuera del programa con la condición de que
guntas planteadas de cada aspecto del programa o estrategia comprendan la situación local y de que ayuden sólo en lo
educativa, debe medir si se han alcanzado las metas pro- que se les pida sin hacerse cargo de todo el proceso.
puestas y debe ayudar a determinar si éstas eran apropiadas.
la ¿para y por
Para responder esta pregunta, a grandes rasgos hacemos
referencia a dos tipos de evaluaciones: externas e internas. Para que la planificación de una estrategia de EPS res-
ponda a las necesidades reales de la comunidad es indispen-
l. Evaluacione§ externas: están diriP"ichs
0
nor sable Jnalizar (preferememente, junro con las diversas par-
nas a la organización. En general, este tipo tes implicadas) los problemas que se plantean, los objetivos
formulados y la posible elección de una estrategia: 1) admi- sanitaria desde un modelo y adaptado ti las nece-
tiendo ante la comunidad que existe una brecha social y edu- sidades, la
cativa, 2) haciendo lo necesario para comprender usos, costum- aprendizaje y éste no
bres, creencias y necesidades de la comunidad, 3) tratando de en el saber hacer"
no ser el 4) partiendo de los conocimien- "Es importante los profosionales de la salud que realizan
tos y habilidades que ya la gente y ayudándola a apren- recuerden que la medición de la
der más y S) trattmdo el equipo de salud de hacerse innecesa- de !ti promoción y educación para la salud se parece
rio tan pronto como le sea posible. que los cultivos crezcan después
Un punto interesante en la planificación desde la comu- tierra en otoño e invierno. Siempre debe
nidad es lograr tempranamente la formación de redes socia- tiempo antes de que los efoctos de un entrarnado de r<trtJ¡ép(7Jf1<
recursos comunitarios valiosos deben cultivarse y y procesos de educación coherentes y relacionados comiencen a
fortalecerse en forma continua. Para mostrar resultados que medir'~
importante que el investigador aúne
se y formar pane de estas así a sus
y hacer que se consideren miembros activos del BIBUOGRJ.I.FÍA. RECOMENDADA
proceso de investigación, educación o gestión. De esta con-
fianza mutua surgirán nuevos conceptos y metodologías Bordoni N, Doño R, Misrachi C. de Educación Continua
científicas que estarán basadas en las preocupaciones diarias Odontológica no Convencional Módulo 1: Diagnóstico
y concretas de la comunidad, lo que permitirá obtener un y educación para la salud. 2" ed. Ed. Paltex; 1993.
mayor en los resultados. Fortuny M_ Educación para la salud. En: Diversos autores: Iniciativas so-
Es importante tener presente ciales de educación informal. Madrid: Rialp; 1990. pp. 200-249.
con los grupos que estén en o que lleven po- Fortuny M. El contenido transversal de la educación para la salud: diseño
co tiempo de funcionamiento, que hacerlo en un grupo o de la actividad pedagógica. Revista de Ciencias de la Educación, Madrid;
1994.
ámbito comunitario que se desenvuelve en forma más ruti-
Greene WH, Simon-Motton. Educación para la salud. México: Ed. ln-
naria desde hace mucho tiempo. teramericana-McGraw-Hill; 1988.
Hawwe P, Degclin D, Hall J. Evaluating health prornorion. A health wor-
ker's guide. 2nd ed. Sydney-Philadclphia-London: Ed. Maclcmnnan-
+Petty. bttp:/ /www.almirallprodesfanna.com/guies/edu.html: Elabora-
ción de folletos educativos dirigidos a pacientes.
Para que un prograrna de EPS sea efectivo es Polaino-Lorente A. Educación para la salud. Barcelona; 1987.
que métodos de activos, Saforcada E. Psicología co1nunitaria. El enfoque ecológico-conrexlualista
las influencias sociales y a los medios de LUH"d""··"'u'J" de James Kcllcy. 1" ed. Buenos Aires: Ed. Proa XX! Editores.
Salleras Ll. Educación sanitaria. Principios, método~ y aplicaciones. Ma-
q Lle refuerce los valores individuales
drid: Ed. Díaz de Santos;
el desarrollo de Húuu•ua.u San Martín H 1985y Pastor V: Salud comunitaria. Teoría y práctica. Ma-
mentalmente sociales. drid 1988, Ed. [líaz de Santos.
Una estrategia especialmente útil es el trabajo en grupo Serrano M!. La educación para la salud del siglo XXl. Madrid: Díaz de
de iguales. Sus principales son una mayor adecua- Santos; 1998 (Enlace a la Web de la Asociación Alczeia, donde se expo-
ción de los contenidos y estrategias, así como una mayor ne detalladamente el contenido del libro y se da referencia de otras pu-
motivación. blicaciones de esta asociación presidida por la Dra. MI Serrano.)
La persona tiene que llegar a hacer suya la actividad de Técnicas participativas para la educación popular. Alfórja, publicaciones
aprendizaje, y el educador debe desempeñar un papel o rol de educación popular. 5·' cd. Buenos Aires: CEDEPO. Editorial Hurm-
nitas.
de facilitador del aprendizaje. En este hay que pro--
The evidence of health promotion effectivcncss. Shaping public health in
curar siempre usar métodos participativos que potencien la a New Europe. A report fór tbc European Commission by tlre lnterna-
adquisición de habilidades la competencia en la co- tional Union for Healtb Ptomotion and Edrtcation; 1999.
municación la resolución de que incidan en la Ter rabian JL. Apuntes, esquemas y ejemplos de participación comunitaria.
en la au toes tima, en la tom.a de decisiones Madrid: Ed. Draz de Santos; 1992.
y que faciliten práctica de las habilidades En Werner D, Bower B. Apkndiendo a promover la salud. 4" reimp. Funda-
este sentido, vale destacar el de la ción Hesperian y Centro de Estudios Educativos, AC; l 99!.
Mundial de la Salud "{... ]
igual ac-
serie de principios sobre los cuales construir los fundan1enros familiar, integrada horizontalmente dentro
de los servicios que formaban parte de la APS. Se conoció co- salud con otros profesionales como enrern1<:ro>s,
mo la Resolución de y propuso que el sistema de >V\AdJ:c:>, odontólogos, psicólogos,
servicios de salud debía estar:
Población
Atención
terciaria
Atención
Distrito
secundaria
Atención
Localidad
primaria
y en en desarrollo en La
temas salud presentan una llll%lli1J11.u-
dad de sistemas venicales (público, seguridad social servicios
do), cada uno con sus propios modelos de de servicios
la atención médica. En la Argentina, por cKHliJJu ucJ>ctJLHJ~d para los
de alcanza proporciones En
efecto, el sector público, claramente "hospitalocéntrico", se En resumen. la '-"i',ill'"··"-'-"'vu
encuentra en 24 distritos provinciales, los uno de los principales factores
descentralizados en municipios, río. Como se observa en el cuadro las cmco
infraestructura sanitaria. El sector de variables impulsan de un aumento ineficiente del gasto que,
está dividido en más de 270 obras socia- cuando el financiamiento es suele redundar en
les por rama de actividad laboral, y el sector mayor inequidad. Sólo la última la presencia de
de un centenar de privados, la comerciales. cobertura universal, implica un aumento del gasto en forma
IlLiccl!ld.,. se observan de integración verti- redistriburiva y solidaria.
ausencia de concordancia entre el nivel de atención y
Atención
secundaria latrogenia
Costos($)
o remuneraciones no monetarias
asistencia a congresos,
del salario tienen que ver con el ingreso esta-
de beneficios mayor afinidad
Gastos
caso administrativos
Salario +
Pago por
prestación
Capitación ++
por que
de servicios. bien las
a un proveedor una suma efectos de la capitación en la calidad de la médica
determinados servicios a se centran en su influencia sobre las decisiones individuales
definido. El pago se hace habitual- de los médicos, el principal efecto tiene que ver con el redi-
asumiendo una utílí- seño de la manera de brindar los servicios.
por lo que existe una ex- Como va se mencionó, uno de los obstáculos
pagador e financiador al la . de los servicios, que en gran me-
riesgo nos referimos a la de la atención, se con el sis-
dinero u ocupar de no incentiva la ime-
utilización es menor se brindan los ser-
americemos, en relación con tiene que ver cuanto al médico tratante, con lo cual también se confun-
con la existencia de incentivos conflictos de de con función, que en muchos casos la crí-
intereses que despiertan parte la gente so- tica se ha hecho sobre la base la supuesta falta de compe-
bre aquellos que supuestamente ~ solo por el tencia y calificación de los .\1AP.
mejoramiento de su salud y la detensa sus co-
mo Podemos definir como conflicto de intereses
a la de condiciones en las cuales el profesio-
nal con respecto al interés primario (el bienestar del Más allá del debate sobre la función que debieran cum-
se ve muy influido por otro interés secundario plir, entre los atributos fundamentales definen a las es-
cio financiero, prestigio A pesar de que el in- pecialidades con ámbito e dentro la aten-
terés secundario no es necesariamente ilegítimo, las ción médica se encuentra la coordinación del pro-
del de los conflictos deben impedir su ceso de referencia hacia los otros niveles atención. Des-
el primario en la roma de decisiones de esra perspectiva intenta rescatar el rol que el MAP de-
médicas. La de un conflicto de la be tener como coordinador de los para lo cual
bilidad de que el juicio rueda ser influido por el sobradas evidencias a favor de su efectividad y
interés secundario y seriedad de daüo o mal que más que una discusión estéril si son mejores los
ocasionar tal int1uéncia. cuando mayor sea la generalistas o los para el de circunstan-
magnitud del incentivo que reciben MAP para no deri- cias clínicas con evidencias a favor en con-
var al o al y cuanto sea tra para unos y para otros, el debate el re-
el financiero que mayor tam- ma en los últimos años.
bién influencia interés secundario y mayor, por ende, ¿Hay entonces manera de resolver el problema in-
el grado de conflicto. Es inevitable, entonces, no tentando lo mejor de un modelo de atención
aspectos profundos: cuando la restricción al acceso a coordinado, más racional sin estar en el me-
los está a ciertos incentivos flnancieros dio intereses cruzados las "'ió""'"''""·'··'u·"'-"'
hay un potencial "foco de ruido" entre la preo- contener los costos y, al menos para las que
de éste por sus y la que expe- de lucro, también generar renta para sus
rimenta por el bienestar de sus V"'-"-1"'"' que desean recibir la mejor atención
En función de esta oscura nadie se entrometa entre sus deseos v
que debiera velar para el con~umo de los recur-
se haga con eficiencia y a los
pos más ~ de hs "',.""''".~"''
no con sus
ozJ¡~f'!?.nic•f'rr
esrá siendo vez más cuestionado, en la me-
se los identifica de manera creciente como ser-
vidores los intereses de las Si bien los pa-
cientes valoran de modo muy positivo el contacto
accesible, así como el rol de coordinador que ejerce el
rechazan claramente las políticas de las
atención gerenciada que entinizan el rol de portero para es-
te profesional. los MAP están muy satisfechos con
estas políticas. un estudio realizado en California, la pre-
sencia un incentivo en f()rma de "bonus" o aso-
ciado con una menor tasa de derivación al fue
uno de los EKrores más fuertemente asociados con la per-
cepción por los MAP de que compro-
metían su de atención. Este dilema, causa de
fundo malestar e incomodidad en los pacientes y los
se ~:ncuenrra en el centro del debate sobre el futuro del mo- como ocurre en
delo de los Estados Unidos para los Italiano de
aflos. Buenos Aires, o bien que los cobren menos la
Además. otro de los más senos conlleva consulta no es iniciada por un médico de
este modelo es el retroceso potencial mo es el caso dd pago de los ~'~'LLW''""'~o
la consideración hacía los confundir una Canadá. Para desalentar sobrederivación al ,,, 1Ju.tctno•cd.
disciplina o (medicina familiar o general, de
diatría, clínica con una función . '
smuoso ca1nmo
Est3 confusión también se ha en es remunerado por ca-
muchas obras sociales y seguros priva- a esa d ..
modelo de médico de cabecera. Si bien
de las organizaciones que lo han incor-
sistema de autorizaciones para a los
es mucho menos
al
en su
dos. Hacia mediados la se
varios esrudios estudiaron la relación entre la
ción a la de sistemas de salud
dos sanitarios 13
Los médicos de
para el desarrollo de
arención ya que su entrenamiento
forma exclusiva en esta
de los
v no es sistemas de salud
" con una relación de
tas de uno, se han desarrollado
en simonía con las fuerzas del
el de alcanzar para el Alto compromiso de la sociedad (p. sistemas nacionales de sa-
u¡JU.l"-'L'L" de uno a uno. En la Argenti- lud. cobertura universal, pago a los médicos de atención
de sus deJ!nen como
y más efíciente uso del personal no médico (p. ej., enfermeros
han
sustituir al médico en tareas Cle prevención en !a conunidaa,
manejo de
Fuerte ··on.,,o,,,,n
Y fJULD!'Ullc1."'"0
rías
Acceso restringido al para alentar el primer contacto con
el y facilitar coordinación
a cargo con servicios definí ::íos para los generalistas
de servicios en centros de salud no en con"
individuales ni en de alta
Lineamientos claros cada área, delimitar la incumbencia y la
responsabilidad en la de los servicios
Mod:fícado de B. S:arfíeld.
del en
Cuando los l'vL'\P trabajan solos, es más difícil solucionar
problemas como la falta de acceso adecuado de los pacien-
tes o la falta de actualización en el manejo de un problema
crónico. El trabajo en equipo con otros MAP y otros profe-
sionales permite socializar los problemas y oúecer solucio-
nes que no impliquen su exposición personal permanente.
El equipo puede manejar una mayor población a cargo, y si
bien un MAP sigue siendo el responsable primario de la
atención de su paciente, ciertos cuidados de éste pueden de-
legarse en los otros profesionales (seguimiento de pacientes
crónicos por enfermería, educación de pacientes, sesiones
de grupos de pacientes con condiciones particulares, etc.),
los casos ''difíciles" pueden consultarse con otro colega o
bien la consulta puede hacerse en pequeños grupos. De es-
te modo, el MAP puede ver menos pacientes en un día y
dedicarles un poco más de tiempo. En los Centros de Me-
dicina Familiar del Hospital Italiano de Buenos Aires, gru-
de cinco a seis médicos de familia v enfermeras traba-
llamados Unidades Do~emes Asistenciales
equipos se reúnen semanalmente para discu-
tir problemas clínicos o no clínicos con pacientes has-
ta la solucíón de problemas admimstrativos, el seguimiento
de de práctica clínica la revisión de indicadores de
del grupo. Además, los integrantes de cada
"·''H'fJ•,,L,,ll en vacaciones o licencias y los pacien-
demás miembros del
Servicios de salud
"No lamentar, no
Baruch Spinoza (1632-1677)
la relación médico-paciente ha
franca en muchos aspec-
la en trevis-
a sus con
esta actitud se había revertido
el 97% de los médicos encuestados
etc., nóstico a sus pacientes. Cabe aclarar que
reconocimiento de los derechos necen a la literatura y a
limitan a recibir y obede- nes anglosajonas. Sería bueno conocer han evolucio-
a pre- nado los profesionales de la salud que pertenecen a CL!lturas
a demandar. El latinas y trabajan en países latinos.
Ca;,ell y es Respecto de la magnitud del lo
símbclízan:
"Basra de pensar en términos
mos el derecho de los pacientes a tomar sus
zo una nes médicas v a hacerlo
Yo hago preguntas médicos debe;1 de lado la imagen que tienen de sí mis-
tuación semejante en nuestros días? mdanomas mos en cuanto a tomar decisiones solos y lu-
no haber cambiado mucho en los últimos cincuenta años gar, el menos atractivo v más costoso
pero la profesión médica sí." ~esu!tados co~ el paciente
En los últimos años se ha desencadenado una Podemos existe en Ía reíación utt:uiLv-u:ducu
sión sobre el rol de los médicos en la de a te una relación actividad en la cual cada
menudo caracterizada como un conflicto entre autonomía define el modelo. Hasta hace muy
y salud, entre los valores de los y los valores los era~ en forn1a casi
médicos. Hipócrates decía: el rol activo,
" ... ocultar lo más que se informando tomando
cieme .. no revelar nada mientras que el n"'"·m·<-'
ra ... " tOL
norteamericano
afirmaba que el
en la relación
uylctL.duv por un nuevo modelo
también un modelo de
LA Itnervención
El
en 57
da su aquiescen-
EL
En este y conocidos por él
La obligación y pruebas para imple-
mentar
Desde el de vista su autonomía, el paciente tiene total control
sobre su salud y elige las intervenciones que considera más apropia-
das
por varias razones: El médico act(m como un técnico experto y competente
EL MOllEUJ
En este modelo, los valores del paciente son embrionarios, no desarro-
llados. elucidación
La del médico es precisamente la información, elucidación e
interpretación de los valores relevantes del paciente, así como la im-
de las intervenciones seleccionadas por éste
La autonomía del paciente es el auto-entendimiento de l1ecllos relevan-
tes relacionados con el cuidado médico
El médico actúa como un consejem o asesor
si se considera deseable
cambios útiles tanto
como en la de ···"''~'""~'~
conocimientos y
los de una medicina mucho
bablememe m;\s diciente cuyo centro sea d P"-'~l~:.tw:
en una
nuestros concep-
~"""n"u es medícocéntrica res-
médicos de gran parte
A su vez, éstos se mueven en un
que un consultorio, en el
rol los sectores
familiares, los grupos de au-
toavuda, los curadores las medicinas alternati- comportamiento que eshl ve,rcevc;<on
vas: los curanderos los curadores religiosos). ele la visión de la
Un paciente ser portador de diabetes o hiperten- es esencial en el logro de un cuidado
sión y sentirse Por el contrario, alguien "sano" a los en este caso.
ojos de un médico estar profundamente insatisfecho
y limitado. El enfermo de diabetes (una enfer-
medad), el tiene un malestar no recono~ido.
Mientras enfermedades a anomalías en la es-
tructura y función de los los pacientes
o do-
individual
o
El paciente había nacido en una familia de granjeros y maestros en una villa en la provincia de Kwangtung. Él y su familia se mudaron a Cantón cuan-
do era niño. Su padre murió durante la guerra con Japón, y el paciente recuerda haber experimentado recurrentes episodios de pesar y tristeza por
la pérdida de su padre. Cuando tenía 1Oaños se mudó con su familia a Hong Kong y luego a los Estados Unidos, donde se dedicó a la instalación y
reparación de equipos de aire acondicionado. Se casó con una mujer argentina de origen judío y posteriormente se trasladó a la Argentina donde re-
side en la actualidad. Hace años debió cerrar su negocio de reparación de equipos de aire acondicionado por problemas financieros. El paciente re-
fiere durante las entrevistas psiquiátricas que adquirió la enfermedad del viento en un viaje que hizo hace tres años a Hong Kong a raíz de haber
mantenido relaciones sexuales con prostitutas. Debido a esto sufrió de "falta de sangre" y sus síntomas empeoraron al tener problemas financieros.
Comenzó a autotratarse con hierbas tradicionales chinas que incluían tónicos para incrementar la sangre y comidas picantes para corregir su disba-
lance humoral. Esto le fue recomendado por algunos parientes que tiene en los Estados Unidos, quienes le aconsejaron que viajara a Hong Kong y
consultara a practicantes chinos tradicionales. Mientras el paciente fue tratado por los psicoterapeutas continuó utilizando prescripciones chinas y
consultando a los practicantes chinos reconocidos como expertos en su comunidad. Reiteradas veces sus amigos le dijeron que su problema no po-
día ser atendido por la medicina tradicional de Occidente y le aconsejaron viajar a Hong Kong.
Luego de un curso breve de antidepresivos, sus síntomas remitieron por completo. El paciente se mostró agradecido con su médico de cabecera y
con el psicoterapeuta, pero les confió que 1) no sentía que tuviera una enfermedad mental, 2) la psicoterapia no había sido de ayuda, 3) los antide-
presivos podían haber ayudado en su enfermedad del viento y 4) como había tomado varias hierbas tradicionales chinas, no sabía cuál de ellas o la
combinación de todas, con la medicación occidental, lo había curado.
bas de probado valor terapéutico, por ejemplo) o indi- lud que solo se corregirán prestando atención a los pade-
recta (por el tratamiento del padecimiento). Solo los cimientos y a las versiones populares de la transacción
modernos profesionales de la salud son potencialmente clínica.
capaces de tratar ambos, enfermedad y padecimiento.
Entrenar a los nuevos profesionales para tratar sistemáti-
camente tanto enfermedades como padecimientos y des- ESTRATEGIAS PARA APliCAR
cubrir visiones discrepantes de la realidad clínica resulta- CONCEPTOS DE lAS C!ENC!AS SOCIAlES
rá en una mejoría medible en la adherencia, la satisfac-
ción y los resultados. Un tema central en la entrevista clínica es la transacción
• Debido a que la ciencia biomédica tiende a que los entre los modelos explicativos que el paciente y el médico
profesionales no se hagan ni hagan preguntas sobre pa- tienen con respecto al problema que motiva la consulta. Los
decimientos o diferentes tipos de realidad clínica, la modelos explicativos populares utilizan uno o más de los
formación en ciencias sociales se torna necesaria para siguientes aspectos: 1) etiología, 2) comienzo de los sínto-
que profesionales puedan tratar de manera competen- mas, 3) fisiopatología, 4) curso de la enfermedad (incluyen-
te estos aspectos esenciales (aunque no biomédicos) de do tipo agudo, crónico, grave o leve, etc.) y 5) tratamiento.
la práctica clínica. La ciencia biomédica debería ser
considerada como una ciencia tanto biomédica como del
social.
Los planificadores de salud, tanto en los países desarro- Aunque el modelo explicativo del paciente suele ser po-
llados como en los no desarrollados, tienden a construir co articulado, menos abstracto, inconsistente o contradicto-
sistemas de salud basados solo en la versión biomédica y rio o bien se basa en una evaluación errónea de la eviden-
clínica de la realidad clínica que tienen en mente. Esto cia, es comparable con el modelo clínico en su intento de
conduce a deficiencias predecibles en los cuidados de sa- explicar los fenómenos clínicos. Las explicaciones familia-
2
María L. S. es una ama de casa de 65 años que consulta frecuentemente por síntomas vagos que incluyen cefalea, contracturas y dolores muscula-
res en distintas partes del cuerpo. Su médico interpretó el caso como una depresión enmascarada y le recomendó antidepresivos tricíclicos que ella
no tomó en una oportunidad, y abandonó luego de unos días en otra. El médico le recomendó que consultara a un psiquiatra, pero ella rechazó enér-
gicamente el consejo alegando que no se consideraba loca. Cuando se consultó a un asistente social, el informe verbal del profesional fue el
siguiente:
"f. ..1su creencia es que es víctima de un daño producido por su concuñada. Cree que ésta, de quien se encuentra distanciada hace 1Oaños a ins-
tancias de conflictos motivados por la sucesión de sus maridos (que son hermanos}, es asistida por una bruja y atribuye gran parte de sus males a
esta relación".
Su médico no estaba al tanto de esta creencia de la paciente. Luego de incorporarla en la consulta y sin desestimar la causalidad, la paciente acce-
dió a tomar los antidepresivos y IJabló abiertamente de su problema. Por su parte, el médico aceptó que la paciente consultara a una sanadora, con
lo cual contribuyó a su mejoría y a la disminución de la can liJad de consultas.
60 La en la del médico de
res, en cambio, pueden reflejar aspectos y creencias cultura- Cuadro [Hi que contribuyen a develar los ob-
les, educacionales, ocupacionales, religiosas o empíricas con jetivos terapéuticos del paciente y el significado sociocul-
respecto a los cuidados de la salud. tural de su enfermedad
Cuando el médico descubre el modelo explicativo del pa-
ciente, se acerca aun más a la visión que éste tiene de su pa- 1. ¿Qué es io más importante que espera recibir de este tratamiento?
decimiento, al signifrcado que le asigna, a sus expectativas 2. ¿Cuáles son los principales problemas que su enfermedad le causó?
de lo que le ocurrirá o de lo que el médico hará y a los ob- 3. ¿Qué es lo que más teme de su enfermedad?
jetivos terapéuticos. La comparación de su modelo con el Santágata M. Terrasa S. Asistencia médica basada en la diversidad cul-
del paciente, a la vez, le da al médico una visión de posibles tural. Evidencia en atención primaria, vol. 5 Nº 3 (mayo-junio de 2002).
discrepancias que pueden causar problemas. Una vez explí-
citos, los modelos explicativos podrán ser negociados por el
médico y el paciente.
Según Kleinman y col. todo esto puede llevarse a la prác- la tríada de empatía, curiosidad y respeto. Aspectos cenua-
tica rápidamente entrenando a los médicos pará interpretar les de la cultura, como la dinámica familiar y el rol del gé-
o devdar el modelo del paciente con unas pocas preguntas, nero, el significado de la enfermedad o modelo explicativo
formular y comunicar el modelo médico en un lenguaje del paciente, la influencia del contexto social en la salud,
que le permita al paciente entender y manejar los cinco as- etc., proporcionan a los participantes importantes herra-
pectos clínicos antes mencionados, comparar abiertamente mientas que facilitan el proceso de negociación transcultu-
los modelos con el propósito de identificar contradicciones ral. En definitiva, este currículo transcultural basado en el
o diferencias conceptuales y ayudar al paciente a entrar en paciente capacita a los estudiantes, residentes y médicos pa-
una negociación hacia un modelo compartido, en especial ra sortear barreras culturales y practicar una medicina más
con respecto a expectativas y objetivos terapéuticos. apropiada que permita escuchar, preguntar lo apropiado y
Las preguntas del cuadro 6-4 ayudan a develar el mode- de la manera adecuada, y "encontrarse" con los pacientes.
lo explicativo del paciente, mientras que las del cuadro 6-5,
contribuyen a descubrir los t?bjetivos terapéuticos del pa- entre los
ciente y el significado sociocultural de su enfermedad.
El médico y el paciente deberian comparar su modelo
Modelos de tempranamente para detectar diferencias, discrepar y nego-
de la salud ciar los objetivos y los pasos a seguir. De este modo, el mé-
dico también podrá educar al paciente si siente que el mo--
La elucidación del modelo del paciente contribuirá a que delo de ésre interferirá con su cuidado apropiado.
el médico pueda tratar temas relativos a creencias o conflic- El médico media entre diferentes orientaciones y valores
tivos. Parte de la práctica clínica sistemática debería inten- cognitivos. Negocia activamente con el paciente como aliado
tar articular en el modelo rnédico, en términos simples y di- terapéutico. Por lo tanto, dado que la negociación entre mo-
rectos, los cinco aspectos clínicos principales. Habría que delos explicativos depende de las discrepancias identificadas
enseñar a los estudiantes a comunicar los modelos médicos del modo en que éstas afectan la atención, no existe una lí-
al paciente. nea simple que satisfaga esta instancia. Por ejemplo, median-
Debido a que las diferencias socioculturales entre los mé- te la aceptación e incorporación de ciertas creencias del pa-
dicos y los pacientes constituyen barreras en la relación mé- ciente, el médico puede lograr un objetivo terapéutico.
dico-paciente y, en consecuencia, atentan contra la calidad La negociación puede requerir la participación de la fa-
de la atención, enseñar a los médicos los conceptos y habi- milia cuando su modelo discrepa con el del paciente. El
lidades necesarias para superar esas barreras debería impli- modelo familiar debería ser relevado en forma sistemáiica.
car mejores resultados. Véase el capítulo: "Relación médico-pacientc-hlmilia".
Carrillo publicó recientemente la ideología y estructura
de un currículo transcuhural desarrollado e implementado
en el New York Presbyterian Hospital de Nueva York. Este COI\JCUJSIOI~IES
currículo incorpora técnicas de entrevista rnédíca y herra-
mientas etnográficas de antropología médica, y comprende La relación médico-paciente ha evolucionado en dos as-
un grupo de conceptos y habilidades enseñadas en cinco pectos fundamentales: de una práctica históricamente cen-·
módulos integrados en cuatro sesiones de dos horas. En es- tracia en el médico a una práctica que incorpora en forma
tas sesiones, los grupos trabajan sobre conceptos básicos y creciente las perspectivas del paciente en una modalidad
actitudes esenciales para una relación transcultural exitosa: que llamarse "centrada en el paciente".
Por otra parte, hoy, en sociedades muy a menudo multi-
culturales que son producto de los grandes y continuos mo-
vimientos migratorios, para garantizar cierta calidad de
IHL Preguntas que ayudan a develar el modelo atención para todas las personas es necesario que los médi-
explicativo del paciente cos entiendan de qué manera el trasfondo cultural afecta sus
creencias y comportamientos.
1. ¿Qué piensa que ocasionó su problema? La concepción del paciente como individuo autónomo
2. ¿Por qué cree que empezó en este momento? con ejercicio pleno de sus derechos y con creencias persona-
3. ¿En qué piensa que lo afecta? les arraigadas más o menos profundamente, y la incorpora-
4. ¿Cuán grave cree que es su afección? ¿Cuán largo cree que será su ción del concepto del padecimiento, son aspectos que obli-
curso? gatoriamente deberían modelar la relación médico-paciente
5. ¿Qué tratamiento piensa que recibit·á? y contribuir en gran medida al de los tera-
Modificado de Santágata M. Terrasa S. Asistencia médica basada en la péuticos.
diversidad cultural. Evidencia en atención primaria, vol. 5, Nº 3 (mayo-ju- Si bien este n11evo C(Jil énfdsis en los de~
nio de 2002). rechos y necesidades del paciente se est<1 estableciendo en
il'ledicina centrada en el
en los no desarrollados Y aun en los Ln médico que conoce ''todo" sobre las
el viejo modelo paternalista y po'eo comuni- es sinónimo de médico excelente si no
cativo profundamente arraigado y es el modelo que se a través de una relación buena Y
enseña en las facultades de Medicina.
En ciudades como las grandes urbes de Latinoamérica o
con fuertes corrientes migratorias, el hecho de no BIBliOGRAFÍA RECOMENDADA
relación médico-paciente como un todo en el que se
las creencias, los derechos, la cultura, la situación Asen KE, Tomso11 E Intervención familiar. Guía
~u<Auc:uJwJutn...,, la visión y expectativas de la enfermedad nales de la salud. 1a e d. Barcelona: Paidos
Carrillo J, Grcen A, Bctancourr J. Cross-cultural
que tíenen el médico y el paciente, y el padecimiento del
based approach. Ann lutem Mee!
forma en que percibe su enfermedad), con el
Kleinman A, L, Good B. Culture,
el llevará inexorablemente a un Med 1978:88:25
frustrante para los participantes de esta relación. Laine Davidoff E Patienr.·ccntered medicine:
.'v1ás aún, la aplicación sistemática de un modelo rígido que JAMA 1996;175: 152-1 5G.
no tenga en cuenra al paciente como centro de la relación Roa R, Ruiz lvlorosini ML, Sicdc JAMedicina familiar: hacia un nuevo
ser discriminatoria riesgosa. Cna relación en la que modelo de atcnciün la salud. cd. Buenos Abdia; 1997.
cuidados son y el paciente está insatistecho diversidad cul tu roL
una relación pelígrosa e infructuosa. de 2002).
Las facultades de Medicina en el pregrado y de-
berán dedicar parte de la actividad curricular a mé-
dicos con una del ejercicio apropiado de la re-
lación debería tratarse como una ma-
teria en continua revisión y enriquecimiento.
~-·· ~.
1,5
Santa Cruz
-~··~:
1,6
Buenos Aires
- · :..::J 2,2
Córdoba
Santa Fe
··~~~-
··-l ¡.s
2.5
La
2.6
Total País
2.8
La
.. , 3
Cata marca
San
· · - -
3
-·~··~
3
San Juan
3.2
Chubut
.~ e:~ :: 3,2
Entre Ríos
f--· ~--
3.3
Mendoza
~--~-----
3.6
Neuquén
~-~~-,
3.8
Tucumán
3.9
Río Negro
-- .. ..... , 4,9
Salta
......_
5
Jujuy
- ···- ~,4
-·~··~
Formosa
S»nt'"'nl"l del Estero
...
9.4
....• - - - -. .. -······: 6,6
Misiones
Corrientes 6,9
~
. ..
~ ~ ~~. ·-, 8.7
Chaco
lA SALUD
obesidad y
u¡¿,,iut,c.u•JH,
con infección por el virus de la inmu-
uucac.td humana así como su asociación con Las personas, por lo no se reconocen
malos indicadores sanitarios, como las tasas de embarazo no faberas o no lo por el estigma social
deseado y la mortalidad infamil. nifica. El educativo es un factor que
Estos rnuestran que los cesibilidad adherencia al sistema de
seen escaso conocimiento de la el equipo no debe asumir de modo
adherencia a los tratamientos los pacientes están alfabetizados.
EFECTIVIDAD CONSUlTA
Medicina cen!rada en el 63
Sería útil que nos detuviéramos a pensar en la educación corporan y construyen un nuevo conocimiento, pero nun-
de nuestros pacientes como una actividad de altísima rele- ca lo hacen negando el previo.
vancia, por lo que consideramos que en las facultades de Los marcos teóricos empleados en Latinoamérica para
Medicina deberían incorporarse al currículo actividades proyectar e implementar estas estrategias de alfabetización
educativas para los profesionales sobre técnicas de comuni- suelen estar basados en el pensamiento de Paulo Freire, en
cación y de educación, manejo de las emociones, herra- el cual la práctica educativa implica un concepto de hom-
mientas para optimizar las entrevistas y, por consiguiente, la bre y de mundo. En este sentido, la educación no puede
efectividad de la relación médico-paciente-familia, etc. comprenderse al margen de las condiciones ideológicas,
Dentro del espacio de la consulta médica, el desafío más económicas, políticas e históricas que la conforman y a cu-
importante es lograr un clima en el cual el paciente se en- yo desarrollo, en cierta medida, contribuye. Tomando co-
cuentre cómodo, donde no se sienta juzgado y pueda desli-- mo base la experiencia del individuo, se desarrolla un mo-
garse del sentimiento de vergüenza. Algunas intervenciones delo donde el aprendizaje es un proceso de construcción,
en la consulta se resumen en el cuadro 6-7. reconstrucción y comprobación de lo aprendido.
Se ha demostrado el rol que desempeñan el consejo mé-
dico y la intervención del equipo de salud para lograr cam-
Et MAYOR bios actitudinales. Una estrategia es que los médicos
de atención primaria nos informemos y capacitemos para
Conociendo esta situación, el desafío será encontrar en la poder identificar a las personas con estos problemas, ayu-
comunidad a aquellos pacientes con limitaciones educati- darles a tomar conciencia de ellos, brindarles información
vas; solo cuando podamos comprender la falta de libertad acerca de los centros de alfabetización de la comunidad y
individual y los sentimientos de estas personas estaremos en
condiciones de ayudarlos, desde nuestro lugar de agentes de
la salud, a generar un cambio. Véase el capítulo 4: Educa-
ción para la salud basada en la comunidad.
Con frecuencia, existen centros de alfabetización para
adultos en las diferentes comunidades, donde se intenta no
escolarizar a los sujetos, sino alfabetizados. La persona anal- Utilizar lenguaje simple y evitar el técnico
fabeta qu~ decide aprender a leer y escribir deja de ser un Dar las explicaciones en forma pausada
SUJeto pas1vo para transformarse en un ser activo que toma Estar atento al lenguaje no verbal
la decisión de participar de un proceso grupal de aprendiza- Demostrar en forma práctica las habilidades de autocuidado
Pedirle al paciente que repita la explicación
Je para la formación de sujetos de comprensión. Estos talle-
Utilizar material no escrito (videos-fotografías-dibujos-audio)
res tornan todo el conocimiento que la persona posee (co- Convocar a participar a otros miembros de la familia sin excluir al pa-
nocimiento no formal), reconocen el espacio donde se en- ciente
cuentra, su historia, su contexto social, y, a partir de allí, in-
la del médico de
DIFICULTADES PARA
greso
basada en la evidencia 65
la información
radica en nuestra habilidad para ser
de publicaciones se ha multiplicado en tal en la pregunta, definiendo clara-
existen miles de ellas, si sumamos todo el el problema, la intervención y el
las médicas. Por otra parte, la va. a evaluar (véase más adelante).
sobre los investigadores de
mis, y así garantizar su ta información
mediante la obtención de los
que los distintos proyectos de investiga-
lleva a menudo a la publicación de un sinnúmero de
eMuu'u' de calidad objetable, además existe un constante
bombardeo de información Por eso es necesario es-
tablecer nociones básicas de revisión
la literatura para lo que vamos a leer en el po-
co tenemos.
Cuanto más escasos son los recursos de un país, mayor es la
necesidad de sobre la base de prioridades inde-
fectiblemente basarse en evidencias sólidas.
tante que durante nuestra formación profesional recibamos
entrenamiento formal sobre metodología de la
sobre de revisión crítica de la literatura.
también es verdad que en la
de las circunstancias tampoco se dispone del tiempo nece-
sario para buscar información (o la infraestructura necesa·
ría para obtenerla) que dé respuesta a la infinidad de pre-
que surgen en la práctica clínica diaria sobre los pro-
particulares que enfrentamos cuando estamos con
Esto es muy importante ya que muchas veces
basando nuestras conductas y decisiones médicas
en con, ,cimiemos incorporados durante nuestra ft)rtnación
que no están actualizados o en la sobreinrerpretación de
sobre pacientes individuales que cate-
necesaria objetividad y
critica de la
Cuando hablamos de la evidencía Cuanto más clara y específica sea la pregunta, menor se-
referimos a la que proviene de estudios relevantes rá cantidad de estudios que deberemos evaluar
clínica que, una vez se ,.v,"J''"'' cuál o cuáles son los para
para responder las preguntas la mo resultado inicial de la
ción los resúmenes de los
La estrategia utilizada ve lectura general de éstos nos indicará cuáles
aprendizaje se basa en la solución dios más adecuados para analizar detalle.
basado .en el problema) fue Gran cantidad de
en la facultad de de la universidad de obtener respuestas, sea o
en Canadá. Especialmente para nuestro por su escasa relevancia. etapa de la revisión evaluadón
acostumbrado a la ensefianza este crítica de los estuchas es crucial decidir si hl informa-
todología puede resultar menos ción que brindan es confiable, clínicamente útil
dudas ofrece una oportunidad mo para aplicarla en nuestra
como sujeto activo en el proceso de "-'-'''"'''''.r." No es necesario ser en
La la del médico
que, como veremos, no es caprichosa, y también ser lo más Es crucial que el resultado de interés esté claramente de-
precisa posible. Esta anatomía o arquitectura debe contem- finido, y constituye un error muy frecuente preguntarse si
plar los componentes que se enumeran a continuación. tal o cual fármaco es mejor que otro. Sin embargo, esta for-
mulación de qué resultado es mejor puede llevar a errores
~1 paciente, la población o el problema al que nos refe- graves de interpretación. Es importante definir qué nos in-
nmos. teresa.
La intervención o el factor de exposición que nos inte-
resa. Ejemplo: si nos interesa saber si los inhibidores de la enzima
La comparación con otra intervención o exposición (si convertidora de angiotensina bajan la presión en mayor medi-
corresponde). da que las tiazidas, en esta situación el resultado es: ¿bajan más
El resulta do de interés. la presión? En cambio, si queremos evaluar si a igual descenso
de presión las tiazidas son más económicas, el resultado aquí es
Paciente o ¿cuantos pesos es necesario gastar por cada mm Hg de descenso
de la tensión arterial? Pero podría ser que sólo deseemos saber
El paciente o la población deben definirse con claridad y si disminuyen en forma equivalente el riesgo de accidente cere-
precisión. Sin embargo, no es conveniente estrechar en ex- brovascular (AC\1) mayor, y, en este caso el resultado es: pre-
ceso la definición porque corremos el riesgo de fracasar en vención de ACV mayor. Más aun, quizás a alguien le interese
la búsqueda. Dicho de otro modo, nunca encontraremos conocer si algún fiírmaco es más seguro que otro, y frente a este
un estudio de investigación con pacientes idénticos al que interrogante el resultado serían los eftctos adversos graves.
nos consulta.
Si bien todos estos resultados podrían englobarse en lo-
lc)emplo: usted atiende a un paciente diabético, hipertenso, grar un mejor conocimiento, las implicancias para el trata-
dislipidémico, con el antecedente de un infarto agudo de mio- miento de los pacientes son muy diferentes.
cardio (IAM) anterior extenso ocurrido hace dos años. Presen- Veamos, con ejemplos, otro error frecuente en relación
ta microalburninuria positiva en el análisis de orina y tiene con la definición del resultado de interés al formular la pre-
microaneurismas en el fondo de ojo. Usted quiere saber si el gunta.
control estricto de la tensión arterial retrasará el progreso hacia
la insuficiencia renal. Ejemplo: usted atiende a un paciente con lumbalgia aguda
que no presenta signos de alarma (p. ej., pérdida de peso, fie-
En rigor de verdad, la definición de la primera parte de bre, antecedentes de cáncer conocido, inicio luego de los 50
la pregunta sería: paciente diabético tipo 2 infartado, con años) que hagan sospechar una enftrmedad grave o sistémica
hipercoleste;rolemia, hipertensión, microalbuminuria y re- (p. ej., osteomielitis, metástasis óseas, etc.) y se pregunta acerca
tinopatía. Esta sería la definición precisa, pero estrecha de la eficacia de los relajantes musculares.
tanto el espectro de pacientes diabéticos que probable- Puede sentirse tentado de preguntar si en pacientes con lum-
mente no encontremos ningún ensayo que haya incluido balgia aguda (población), los relajantes musculares (interven-
casos con estas características. Por lo tanto, puede ser su-- ción) sirven (resultado).
ficiente definir al paciente como diabético tipo 2 con Sin embargo, volvemos al mismo punto, ya que preguntarse
complicaciones. si una intervención sirve no es una buena manera de comen-
zar, porque este interrogante puede estar reftrido al alivio del
dolor, a la disminución del ausentismo laboral, al aumento de
la satisfcución de los pacientes, etc.
La intervención o el factor de exposición también deben
definirse con claridad, ya que queremos saber si el trata- Cuando queremos saber si una intervención es útil en al-
miento farmacológico produce tal o cual efecto, o nos inte-- gún sentido debemos formular cómo desearíamos que esa
resa una familia de fármacos o uno en particular; o tal vez utilidad se reflejara en la vida real. Podría ser que los rela-
lo que queremos saber es si dosis altas o bajas de un mismo jantes musculares hicieran que el paciente pasara de referir
agente producen efectos similares; o bien la intervención de un dolor de seis puntos sobre diez de intensidad a referir un
interés es el ejercicio físico o una dieta. Del mismo modo, dolor de cinco sobre diez. En ese caso, ¿significa que sirven?
debemos definir si nos interesa comparar una intervención Por lo tanto, es fundamental precisar qué nos importa co-
cun otra. mo médicos cuando queremos saber si algo sirve. Una pre-
gunta bien formulada en relación con el caso de la lUinbal-
lc)emplo: nos interesa saber si los antagonistas de receptores gia es la que sigue.
de angiotensina reducen la mortalidad en la insuficiencia car-
díaca al menos con tanta eficacia como los inhibidores de la en- EJemplo: ¿en pacientes con lumbalgia aguda (población), los
zima convertidora de angiotensina (comparación entre dos fa- relajantes musculares (intervención) disminuyen la intensidad
milias de fiírmacos) o queremos saber si el bupropion aumenta y lo duración del dolor de manera clínicamente relevante (resul-
la tasa de cese tabáquico en mayor proporción que el placebo tado)?
(comparación contra placebo).
Veremos varios escenarios clínicos y algunas de las pre-·
Tal vez lo que nos interesa no es comparar, sino saber si guntas que pueden formularse:
una exposición se asocia con algún resultado (etiología).
Ejemplo: usted atiende a un hombre de 50 ttños que hace tres
Ejemplo: queremos saber si los adultos (población) que usan meses ha sufrido un infarto agudo de miocardio (IAM) inferior
teléfimo celular (exposición) tienen más riesgo de desarrollar sin complicttciones. Al revisar !a.s indicaciones, observa que el ptt-
tumores cerebrales (resultado). Sin embargo, aunque no es tan ciente recibe betabloquettntes, aspirina, atorvastatina y enalapril.
también hay una comparación subyacente (los que No era hiperten.so, y tiene una tensión arterial de 110/70. Usted
usan teléfono celular versus los que no lo usan). se pregunta ttcerca de la pertinencia de l.tt indicación del enttla-
del médico
reltlta síntoma.s de
vrcmóstu·o de los
los in-
es un {tutor de
c.,uuu,:w; de inÚrés)? la densitometría (exposi-
sensibilidad
Usted se ha formulado una sobre pronóstico. ¿en las
Veamos un ejemplo sobre un de diagnóstico: . densitometría
uso común
En nuestro ejemplo:
Esto significa que el 20% (0,20) de los pacientes hiper- 7-1. Riesgo de ACV en hipertensos moderados y
tensos moderados a graves estudiados que no recibieron tra- graves con tratamiento hipertensivo y sin él luego de un
tamiento antihipertensivo desarrollaron ACV en los 60 me- seguimiento de 60 meses
ses siguientes, mientras que el 12% (0,12) de los que sí lo
recibieron tuvo un ACV ACV NoACV Total
Riesgo absoluto del evento en los expuestos La reducción del riesgo absoluto (RRA) es una forma po-
RR ~ -------------- co frecuente de expresar resultados en la literatura, pero tie-
Riesgo absoluto en los no expuestos ne gran aplicación para la práctica clínica. Nos responde la
(grupo control) pregunta: ¿Cuál es, en términos absolutos, la reducción del
riesgo de sufrir el evento que se le atribuye al tratamiento?
Si el riesgo de sufrir el evento es igual en ambos grupos, (o el aumento del riesgo, en caso de que se trate de un fac-
el riesgo relativo es igual a 1 (no hay diferencia), si es ma- tor nocivo).
yor en el grupo expuesto es mayor que 1 y si es menor, es
menor que l. Se obtiene simplemente calculando la diferencia de los
riesgos absolutos en una y otra población.
En nuestro ejemplo :
RRA ~ RA en no expuestos - RA en expuestos
RR ~ RAen tratados/RAen no tratados~ O,
En nuestro ejemplo:
En este caso, al ser el RR menor que 1 significa que el
efecto del tratamiento es protector. Es decir que por cada RRA ~ Riesgo en no tratados - Riesgo en tratados
ACV registrado en el grupo control se registraron 0,6 en el RRA ~ 0,20-0,12 ~ 0,08 ~ 8%
grupo tratado (o, hablando en porcentajes, por cada 100
ACV en el grupo control se registraron 60 en el tratado). La reducción del riesgo en este estudio significa que de
cada 20 ACV que ocurren en esta población de hipertensos
moderados a graves, 8 pueden prevenirse con el tratamien-
Veamos ahora cuánto protege el tratamiento. to antihipertensivo o, lo que es lo mismo, el beneficio atri-
buible al tratamiento es del 8%.
Reducción del relativo
Número de necesario para tratar
La reducción del riesgo relativo (RRR) es una de las for-
mas más comunes de informar los resultados de los estudios El número de pacientes necesario para tratar (NNT) es el
terapéuticos en la literatura. Informa el porcentaje de re- número de pacientes que necesitamos tratar para evitar un
ducción relativa del evento en el grupo tratado con respec- evento. También con el NNT podemos calcular el número de
to al b.tsal. pacientes que es necesario tratar para producir algún efecto
RRR ~ (1 - RR) x 100 adverso. De alguna manera, el NNT es una medida que resu--
(Se mide en porcentaje de reducción) me el impacto producido por una intervención cuando uno
o se pregunta: ¿a cuántos pacientes hay que someter al trata-
miento para obtener un beneficio, o para que uno de ellos se
(riesgo en no expuestos o grupo control - riesgo beneficie? Cuando una intervención es costosa, invasiva o es-
en expuestos) tá acompañada por muchos efectos colaterales que compro-
RR~ - - - - - - - - - - - - - - - - - x 100 meten la calidad de vida, habrá que evaluarla con sumo cui-
riesgo en no expuestos o grupo control dado para justificar su implementación. Al igual que el
atribuible, el NNT incorpora el concepto de cuán frecuente
En nuestro ejemplo : es el evento en la población que no recibe la intervención.
riesgo, las medidas de asociación ha- medidas relativas sean iguales, el RRA y el NNT nos dan
(RR y no nos proporciona- idea del distinto impacto del tratamiento. De todas mane-
idea de la del problema. El ríes- ser la hipertensión leve un tan frecuente en
de un evento asociado con un determina- adulta (aproximadamente a 30% de lapo-
puede ser de dos o tres, pero si éste es el número de eventos se evitan por el trata-
poco eso puede un aumento desde dos •tu·~t,,vo y SU indi-
eventos cada 10.000 personas hasta cuatro a seis eventos ca- cación.
da 10.000, lo que en términos absolutos poco importan- conceptos son muy ya constante-
te desde el punto de vista clínico. rnente nos trata de "convencer" acerca utilidad de
El RR v la RRR brindan información sobre el incremen- nuevos descubrimientos.
to del rie¿go (en el caso de un factor de riesgo) o el benefi-
cio (en el caso de un tratamiento) sólo en términos compa- a la mi-
rativos entre uno y otro grupo en estudio. Para tener una
idea más completa del de estos riesgos es
que incorporemos sobre la población En este caso nos están diciendo que la reducción del ries-
no expuesta y su riesgo basal de sufrir el evento en estudio, relativo fue del 50%, pero lo más nos debe
como también los efectos adversos. Esto lo lo- es la prevalencia del evento reducción del
calculando el absoluto en unos y otros, absoluto (RRA) el beneficio atribuible al trata-
su diferencia (RRA) y la de esa o núme- miento y el clínico de utilizar ese nuevo farmaco X.
ro necesano para tratar lo que nos dará una idea de
la magnitud de la intervención necesaria para evitar un
evento. Estos conceptos, que en no se informan
pecíficamente en los trabajos (aunque sí los datos para cal- El intervalo de confianza es una medida de la dis-
cularlos), proveen información clave para evaluar el persión o la variabilidad de las que se hacen en
to en la población y no sólo la comparación entre dos estra- los estudios epidemiológicos. T(da medida estadística tiene
o dos grupos con diferente exposición a un factor de- una medida de dispersión ya que las estimaciones
terminado. de la realidad no son nunca exactamente iguales (los tiros al
Veamos cómo se trasladan estos conceptos a las blanco de un mismo Las medidas de riesgo como
Clas clínicas del estudio comparándolo con el el la el etc., interpretarse como
P>Fm•~'A anterior. metros para la muestra en estudio.
las muestras, para ser de la
El cuadro 7-2 muestra el no deben presentar
leves con tratamiento n"''''tf"n<ítv" y sin él cas no deben ser diferentes
guimiento de 60 meses. prov1enen aun utilizando una
fecta técnica una muestra de la realidad
RAen expuestos 5.000 0,009 nunca idéntica a otra, v esta variabilidad se debe al
RAen no expuestos 225/15.000 = 0,015 tomáramos 100 muest~as distintas de la misma ¡.;vu1dc'-"I<Ja,
RR ~ 0,009/0,015 obtendríamos en la estimaciones de
RRR = (1- 0,6) X 100 40% metro p) muy similares pero no exactamente
fulV\ = 0,015 0,009 0,006 = 0,6% la población P).
Ki'JT = 1/0,006 Estos 100 valores p nos definirán un
go dentro del cual se encuentra el verdadero
Tanto el como la RRR en pacientes aenomina IC.
tratados son idénticos a los estimados para Si
hipertensos más significa que el u'-.-.u'-1.1'-1v
tratamiento es más
Si observamos el beneficio atribuible al rrat;nniento en ción (P) 95
esta población, vemos que de 15 ACV que se ca- babilidad de que se encuentre por
da 1.000 leves no tratados durante cinco años, fuera de este rango, y esto lo consideraremos error
6 ACV evitarse con el tratamiento. El es sus- Como vimos antes al el error por
tanciahnente que en los hipertensos graves, y es ne- bilidad de esa estimación se deba al azar es o ma-
cesario tratar a pacientes durante cinco años para evi- yor que el (p que el 0,05), la consideraremos NO
tar un solo Esto simplemente se porque el S!GNlf!CATIVA
evento en estudio es mucho más frecuente en los hi- La de un lC, es decir, la mavor o menor
pertensos graves leves; por lo tanto, aunque las swn de un valor estimado, está directamente
cionada con el número de participantes (n) en el estudio y
el número
Cuanto de un más la
estimación
Odds ratio
El odds ratio
efecto que se
enconl rarse en la literarura en como raz.ón
ro cruzado. matemática con el
se utiliza para la chance relativa
ratio) que tiene Lm del grupo expuesto
con un paciente del grupo
de exposición entre casos y controles.
de los 15.000 1.800
no lo tienen. En el
12.000.
de
Pacientes que
usan anteojos 32 128 160 2 38 40
Pacientes que no
usan 8 32 40 8 152 160
Total de 40 160 200 10 190 200
usan. El riesgo relativo es igual a l de 160 dividido 8 de ficativa, esta probabilidad deberá ser menor que el 5% o, lo
que es lo mismo, la famosa 0,05.
El nivel de a o la se refiere a la probabilidad de
absoluto en los que usan 32/160 0,2 que la asociación entre dos variables o la diferencia entre las
absoluto en los que no usan anteojos 8/40 0,2 muestras encontrada en el estudio se deba al azar. Se
relativo = 1 · por convención que si la probabilidad es mayor o a
0,05 las asociaciones o diferencias halladas en un es-
En las personas menores de afws, el riesgo de IAM es tudio no podrán ,,er aceptadas como estadísticamente
entre los que usan y los no usan an~eojos; por lo decir, no se consideran verdaderas,
tamo, el relativo es a 1 de 40 dividido 8 de
Error
absoluto en los que usan anteojos 2/40 0,05 El error sistemático es la desviación sistemática por lo
absoluto en los no usan 8/160 0,05 tanto de los resultados o estimaciones
relativo lor correcto o debido fallas del
ción de la muestra o los métodos
ejemplo anterior, la asociación entre formación) o a fallas del análisis
de riesgo) y riesgo IAM sibles confundidores). Los
uL·'"''"''·u.. al tomar en cuenta la edad de las personas. una vez cometidos se los
esuatiHcamos por el factor "edad", en mayores o mientras que los de son
menores de 65 años, la asociación entre el uso de anteojos con el uso apropiado de la estadística,
y el desaparece. Los sesgos de información se refieren a las fuentes y for ..
En este ejemplo la edad actúa como tactor confundidor mas de recolección de los datos que llevar a error.
de la asociación entre el uso de anteojos y el IAM. Por ejemplo, la revisión dt: historias que pueden es-
Lo que ocurre que el factor edad está independiememen- tar incompletas, encuestas con
te relacionado tanto con el uso de (los de 65 se remontan al pasado con la -.vuo>,:,uuAH'-
anos los usan como con la de (su recordar, recurso a familiares o a personas muy
aumenta con la y eso la asociación entre el lugar de los participan tes, etc.
uso de y el de L\.M la hace aparecer como Los sesgos de selección se refieren a la
en no existe. empleada la selección de los del estudio.
es un claro ejemplo de la influencia que pueden re..
ner los factores confundidores cuando uno no los toma en
cuenta en el análisis de los datos o, lo que es peor, cuando
no se los conoce. Por esta razón, cuanto menor sea la pre-
sencia o la influencia de confundidores en un estudio, más nrrnw~nPn es no nm1Pn""'
creíbles válidas serán sus conclusiones. munidad muy observante
la asocí,zción sistemáticamente
tor de de
TIPOS ERRORES
lores diferentes de los "reales" a causa de la presencia de ese validez interna, está bien hecho y, por lo tanto, carece de
factor modificador. sesgos que, de estar presentes, puedan invalidar completa-
mente el estudio.