LA TRANSCOMPLEJIDAD, UNA MIRADA
EPISTEMOLÓGICA DE LA EVOLUCIÓN INTELECTUAL
TRANSCOMPLEXITY, AN EPISTEMOLOGICAL LOOK AT INTELLECTUAL
EVOLUTION
Yordis Enrique Salcedo Rodríguez
Doctor en Ciencias de la Educación, PhD en Investigación PhD en Investigación Transcompleja, Profesor de
Educación Física. Adjunto a la Coordinación de Investigación de ECOMEL. Universidad Militar Bolivariana de
Venezuela, Escuela de Comunicaciones y Electrónica (Maracay Venezuela) Coordinador del Doctorado en
Ciencias pedagógicas Militares sede Maracay, miembro activo de REDIT,
[email protected] https://orcid.org/0000-0001-8074-578X
Recibido: 14 de julio de 2020
Aceptado: 22 de octubre de 2020
Resumen
El presente artículo se corresponde con una producción intelectual derivada de una investigación
documental, cuyo propósito fundamental fue realizar una mirada epistemológica de la evolución intelectual
desde la transcomplejidad. Para el logro del propósito se utilizó el método hermenéutico, lo que permitió el
análisis e interpretación de los referentes teóricos seleccionados de libros y artículos y otras fuentes
consultadas. Los hallazgos obtenidos permitieron concluir que la humanidad se encuentra en una
transición evolutiva intelectual que conjuga lo mítico, lo teológico y lo científico en un gran complexus
epistemológico transcomplejo que procura la resignificación del sistema pensamiento realidad.
Palabras clave: transcomplejidad, epistemología, evolución intelectual, realidad
Abstract
This article corresponds to an intellectual production derived from a documentary investigation, whose
fundamental purpose was to make an epistemological look at intellectual evolution from transcomplexity.
To achieve the purpose, the hermeneutic method was used, which allowed the analysis and interpretation
of the theoretical references selected from books and articles and other sources consulted. The findings
obtained allowed us to conclude that humanity is in an intellectual evolutionary transition that combines
the mythical, the theological and the scientific in a great trans-complex epistemological complexus that
seeks to resignify the reality-thought system.
Key words: transcomplexity, epistemology, intellectual evolution, reality.
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Introducción
La evolución, el progreso de la intelectualidad del pensamiento científico y
su forma de percibir la realidad, generan metamorfosis en los propios principios
epistémicos. A través del tiempo el hombre siempre ha procurado encontrar las
respuestas al porqué de las cosas, ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? y ¿Hacia
dónde voy? Son interrogantes que van siendo respondidas según las corrientes y
estructuras de pensamientos epocales, al respecto (Ugas 2016, p.17). “La
racionalidad epocal, contiene el intercambio entre el clima cultural y la atmosfera
civilizatoria que evidencia formas históricas en el modo de ser del pensamiento
en la relación eco-cognitiva con lo vital-cognitivo”. Es decir, que la interpretación
del espacio- tiempo- realidad donde se encuentra inmerso el hombre como sujeto
y objeto, está supeditado por el isomorfismo constitutivo del clima cultural
envuelto en la atmosfera civilizatoria que la conforma.
En este sentido, Comte (1844) en su escrito del primer volumen lección
uno en el curso publicado y traducido al español por primera vez en 1875 titulado
principios de la filosofía positiva, hace una advertencia de la forma errónea con la
que era utilizada la palabra filosofía de forma general y aclara que en toda la
extensión del curso utilizará el adjetivo positivo para hacer desaparecer todo
equívoco esencial y adopta la palabra filosofía desde la perspectiva de los
pensadores antiguos, es por ello que plantea limitarse al empleo la palabra
filosofía en la acepción que le daban los antiguos y especialmente Aristóteles.
Para este autor, la acepción dada por Aristóteles a la filosofía, guarda
estrecha relación con la forma general de la concepción humana de la realidad.
Asumiendo de esta forma, que las teorías independientemente cual fuese su
orden, su objeto único es la coordinación de los hechos observados, los cuales
responden en todo caso al tercer y último estado de la filosofía general,
considerada por el mismo cómo primitiva y teológica, antecesora del estadio
positivo, evidenciando con esto la forma epocal y evolutiva de la intelectualidad
humana para percibir los hechos y fenómenos.
En la actualidad, autores como Zaá (2019) Salcedo (2018) Balza (2013)
Villegas y Schavino (2010) entre otros autores miembro de la Red de
Investigadores de la Transcomplejidad (REDIT) han presentados sus reflexiones y
aportes sobre la interpelación filosófica de la hegemonía ciencista con la que se
venía viendo el mundo bajo una mirada epistemológica influenciada por el
positivismo epocal durante varios siglos. Es por ello que estos autores plantean
una nueva forma de dibujar el lienzo conformado por diversas realidades que dan
cuenta de nuevos caminos para escudriñar lo existente e ir más allá del estado
positivo, en procura de un nuevo estado o forma de observar y percibir la ciencia
sin fronteras enmarcada en una profunda reflexión transcompleja. Desde este
enfoque, es que surge la inquietud de realizar la investigación con la convicción
de aportar a la epistemología emergente que procura trascender los límites del
conocimiento.
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Las ideas de Comte y su filosofía positiva
Para poder conocer las ideas de Augusto Comte, es necesario
sumergirnos en su pensamiento y que mejor forma que la de pasearnos por los
aportes de Julián Marías en su maravillosa traducción del discurso sobre el
espíritu positivo en la edición publicada en el año 2007. Marías plantea que la
intencionalidad de su prólogo no está dirigido propiamente a mostrar el contenido
de la ciencia positiva la cual la considera como una ciencia envejecida en gran
parte de su postulado, para él lo más importante es no pecar de ignorancia en lo
que significa ser positivista, al respeto ( Marías, 2007 p.2) señala que el conocer
del positivismo “ nos puede dar gran claridad sobre la época inmediatamente
anterior y al mismo tiempo sobre la nuestra” en un sentido un poco más amplio, lo
que importa es conocer en que ha consistido el espíritu positivo y su exégesis de
varios siglos, para poder llegar al estado evolutivo intelectual del siglo XXI.
Desde principios del siglo XX, de tanto hablar de los positivistas parece
ser que se han olvidado y tergiversado las vivencias de Comte, es por ello que
hoy en día según (Marías 2007, p.2) “hay una gran distancia entre el fundador y lo
fundado…”. Es decir, que el positivismo corrió una especie de suerte de convertirlo
en algo parecido a una religión, jerarquizando su discurso con pretensiones
hegemónicas. No obstante, la obra de Comte, nos plantea una visión de la
evolución intelectual del hombre al describir su primer apartado denominado la
superioridad mental del espíritu positivo, donde refleja y explica la ley de la
evolución intelectual de la humanidad o ley de los tres estadios (Teológico,
Metafísico y Positivo). Es necesario destacar que Comte, llama estadio a toda
época en la que se encuentre el espíritu humano entorno al saber intelectual; es
decir, toda especulación relacionada con los fenómenos observados directamente
de la realidad, obligatoriamente debe pasar por alguno de los tres estados
propuestos por él.
Estadio teológico
En este primer estadio, el hombre procura las respuestas a los fenómenos
desde lo mítico y lo mágico, donde en una primera etapa las creencias del
hombre guardan relación con el fetichismo creyendo en la hechicería, la
superstición y la adoración de elementos materiales; no existe la fe ni se
contemplan los aspectos morales. En una segunda etapa el hombre dirige sus
creencias a diversos dioses (politeísmo) dichos dioses poseían poderes
sobrenaturales a través de los cuales se daba respuesta del control y el porqué de
muchos acontecimientos o situaciones en la tierra.
Un ejemplo de ellos es la explicación del tiempo atribuida al dios Cronos,
el comportamiento de los mares responsabilidad del dios Poseidón, los
fenómenos de los rayos, truenos y tormentas se le imputaban al dios Thor, la
sabiduría era atribuida a la diosa Atenea. Zeus, se concebía como el dios protector
de todos los dioses; es decir, cada situación fenoménica parecía tener una
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explicación mitológica. En la tercera etapa de este primer estadio, el intelecto del
hombre según Comte evoluciona y comienza a dar explicaciones de los
fenómenos dirigidas y atribuidas a un solo Dios (monoteísmo). Erigiéndose la
iglesia como la única autoridad capaz de dar respuestas a todos los fenómenos
del cosmos, el universo y la tierra, es lo que se conoce como la hegemonía de la
verdad teológica.
Estadio metafísico
En el segundo estadio, el hombre va a privilegiar el racionamiento, lo
ontológico procurando explicar la naturaleza de los seres remplazando la entidad
sobrenatural por las abstracciones personificadas, como la existencia de Dios y el
poder del lenguaje entre otros, utilizando la metafísica y la filosofía para tal fin.
Según Comte, en el discurso del espíritu positivo prologado por (Marías 2007,
p.12) “Ya no es entonces la pura imaginación la que domina y todavía no es la
verdadera observación; pero el razonamiento adquiere aquí mucha extensión y se
prepara confusamente al ejercicio verdaderamente científico”. Para Comte es
evidente la exageración de lo especulativo por la tendencia de la argumentación
por encima de la observación, proceder bastante común en la metafísica y la
filosofía.
Estadio positivo
Este estadio es concebido por Comte como la emancipación intelectual del
racionalismo positivo, cuya característica según su autor, es la comprobación
espontánea y radical de los vacíos evidenciados en los dos estadios anteriores. Es
decir, el estadio positivo pretendió llenar el vacío generado por las vagas
explicaciones dadas por parte de la teología, la filosofía y la metafísica. En esta
etapa, se va a subordinar la imaginación a la observación y a los elementos
científicos. El conocimiento sólo es aceptado a través de la observación como
fuente de la verdad. La regla fundamental que se plantea, es que toda proposición
proviene de los hechos que pueden ser observados, establece a su vez la
invariabilidad de las leyes, las explicaciones y las predicciones
Discusión epistemológica del asunto visto desde la transcomplejidad
El recorrido discursivo de este artículo, me permite generar la discusión
epistemológica entre lo planteado por Comte y la realidad actual delineada por la
Transcomplejidad en atención a la evolución intelectual del hombre. En este
sentido, debo señalar que el final del siglo XX ya dejaba entre ver en su horizonte,
la germinación eminente de una nueva forma de entender el cosmos más allá de
la linealidad, el orden y las leyes físicas vigentes. Un ejemplo de ello según
(González 2008, p.38), lo evidenciamos en los aportes de Prigogine “La
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envergadura de su obra tiene la notable característica de haber venido a suscitar
nuevas interpretaciones en el dominio de varias ciencias, tales como la economía,
la sociología, la biología, la filosofía, entre otras”.. Los aportes de éste físico
matemático otorgaron un nuevo perfil ilustrativo del conocimiento y del quehacer
científico.
Las ideas plasmadas en la cita del párrafo anterior, son compartidas por
(Ruíz 2010, p.39) “… dos fantasmas recorren el mundo. Es la teoría del caos y el
pensamiento complejo de los fenómenos”. En esta cita se percibe que los aportes
científicos producto de la evolución del intelecto del hombre, han obligado a
repensar los sustentos epistemológicos, filosóficos e ideológicos conformados por
los paradigmas vigentes en especial los del positivismo. Esta necesidad de
repensar la forma de ver y aceptar la realidad científica, dan cuenta de lo que se
llama el ocaso de la tiranía metodológica para (Balza 2013, p.185) “el
trastocamiento de las grandes totalidades universales que han tenido lugar en el
tránsito de la modernidad a la postmodernidad, ha dado lugar en el campo
científico, al ocaso de la era hegemónica de la ciencia clásica…”.
En este orden de ideas, el siglo XXI dio la luz epistémica necesaria para
que emergiera la transcomplejidad como un enfoque integrador, el cual toma en el
recorrido filosófico del conocimiento, para (Molano 2018, p.1) son “…imaginarios
colectivos que reproducen paradigmas que alteran las condiciones ontológicas,
axiológicas y teleológicas, desde las perspectivas valorativas de los fenómenos
estudiados”. En este sentido, la transcomplejidad representa desde mi entender
una evolución intelectual más allá del estadio positivo planteados por Comte, al
ser inspirado según (Villegas y Schavino 2010, p.5) “en la multidimensionalidad de
saberes, la pluralidad y la interacción que emerge desde el trabajo en equipo y el
encuentro transdisciplinario”. La multidimensionalidad de saberes que refieren las
autoras citadas, representan el complexus o abrazo de algunos de los elementos
de cada etapa evolutiva de la percepción intelectual del hombre, para configurar el
lienzo donde se está construyendo la nueva episteme científica.
La construcción de dicha epísteme cada día va dejando su forma
abstracta originaria, desde una metamorfosis intelectual, para encarnar según
(Balza 2013, p. 187) “en una cosmovisión emergente acerca del mundo que nos
invita a construir una síntesis integradora del ser, pues es una manera de crear
puentes trasdialógicos y multicomunicantes entre lo simple y lo complejo, entre lo
natural y lo humano”. Estos puentes trasdialógicos planteados por el autor citado,
invitan al avenir paradigmático y transdisciplinario conformado en redes de
investigadores que procuren puntos de encuentros entre los múltiples niveles de
realidades.
Sin lugar a dudas que la aceptación de los diversos niveles de realidad,
constituyen una evidencia más del progreso epistémico en el cual se encuentra
inmerso el pensamiento transcomplejo; no obstante, se debe aclarar que si bien es
cierto que la evolución intelectual del hombre ha ido transitando etapas o estadios
como lo planteo Comte, no es menos cierto que en cada uno de los estadios
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persiste algún rasgo del estadio anterior. En un sentido un poco más amplio, el
intelecto va evolucionando tomando lo necesario del estadio anterior para
conformar una nueva forma de aceptar los fenómenos y el funcionamiento del
cosmos. Es decir, que dentro de la percepción actual existe la apreciación
teológica, la metafísica, la filosófica y la científica conjugada en lo que yo me
atrevo a llamar la Transcomplejidad o el cuarto estadio evolutivo intelectual
después del estado positivo.
En este orden de ideas, debo aclarar que no existe pretensión alguna de
anexar otro estadio al positivismo, lo que se pretende hacer ver es que si el mundo
está en un constante cambio, es producto de la acción y evolución intelectual del
hombre que van marcando de algún modo el pensamiento científico actual,
determinando transformaciones de fondo en los principios del conocimiento
científico. Es desde este ambiente de cambios epocales, mas no desde una época
de cambios, como lo planteó el escritor y profesor de la Universidad Central de
Venezuela (Lanz 2005, p. 240) al señalar que una de las características del siglo
XXI, “…es que en efecto, ciertos paradigmas ya no sirven para pensar, ciertos
paradigmas que nos acompañaron durante largas décadas, siglos incluso, ya no
están en condiciones de pensar el mundo, ya no sirven para explicar el mundo…” .
Asumiendo y aceptando los planteamientos de Lanz, es que se presenta
la transcomplejidad como una opción capaz de abordar el pensamiento necesario
que permita explicar y comprender el cosmos. Es por ello que este enfoque
integrador transcomplejo, fue considerado primeramente por dicho autor, “como
una mirada enriquecida por la movilidad de puntos de observación y por la
ductilidad cognitiva. Desde donde según (Schavino 2012, p.27) " se propugna la
adopción de una posición abierta, flexible, inacabada, integral, sistémica y
multivariada, donde lo cuantitativo, lo cualitativo y lo dialéctico se complementan
en una relación sinérgica que configura una matriz epistémica multidimensional”.
Todo este pensamiento integrador se sustentan en cinco principios
(complementariedad, cinegética relacional, dialógica recursiva, reflexividad
profunda e integralidad) que le dan su sentido epistemológico, creando espacios
de profunda reflexión, articulación e interconexiones paradigmáticas, científicas,
teleológicas, metafísicas y filosóficas desde disímiles miradas. Para una mayor
compresión de la discusión planteada, se presentan los principios de la
transcomplejidad.
Principio de complementariedad
Asumiendo que los principios se corresponden con las normativas o
reglamentaciones que orientan o guían de algún modo el accionar del ser humano,
cambiando las facultades espirituales y racionales de carácter general y universal
de éste. La transcomplejidad se planteó cinco principios fundamentales, siendo el
primero de ellos el de complementariedad. Este principio toma las ideas originarias
de la noción de complementariedad propuesta por Niels Bohr en la conferencia de
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1927, donde realiza su postulado de la física cuántica dándole respuesta a la
dualidad existente entre la onda y las partículas, demostrando la individualidad de
los fenómenos poniendo al descubierto las limitaciones de la física clásica para
(Castellá y Gherab 2015, p.1) “Bohr pretendía, con la noción de
complementariedad, expresar el dualismo que veía entre descripciones de
fenómenos cuánticos que consideraba necesarias y a la vez, excluyentes”. Es
decir, la complementariedad pone entre dicho la objetividad de los fenómenos al
plantear que en las observaciones de los fenómenos no se podía despreciar la
interacción entre el sujeto y el objeto.
El siglo XXI con el surgimiento de una nueva forma de asumir la realidad
científica desde los diversos niveles de realidad a través de la transcomplejidad,
reclama la necesidad de utilizar nuevas formas de explorar los caminos de la
ciencia, desde la interacción sujeto- objeto-realidad, permitiendo de algún modo
según (Balza 2013, p.119) “… nuevas perspectivas de análisis y capacidades
gnoseológicas para explanar el pensamiento y pujar por nuevas lógicas y
racionalidades cognitivas que conduzcan a la comprensión e inteligibilidad de lo
real complejo…”.
En este sentido el principio de complementariedad transcomplejo, alude a
miradas disímiles que se encuentran desde la dialéctica y la dialógica para dar
respuesta a realidades fenoménicas poco abordadas o nunca afrontadas por el
reduccionismo positivista. Este principio pone en práctica la inclusión de
pensamientos diversos, para dar cuenta de la realidad social donde se encuentra
inmerso el ser humano como sujeto y objeto interactuante, complejo e inacabado.
En un sentido un poco más amplio, la complementariedad como principio
transcomplejo, permite la integración de modelos de pensamientos emergentes,
sin ataduras metodológicas para abordar lo desconocido e interrogar a la realidad
de forma distinta y desde diversos ángulos o niveles procurando una visión
hologramática en el quehacer investigativo.
Principio de sinergética relacional
La sinergética relacional es el segundo principio transcomplejo, el cual
para (Schavino 2010 p.140) “procura la idea de unidad y supone la renuncia a la
individualidad en pro del fortalecimiento colectivo”. Para la procura de la unidad
colectiva, la autora citada, plantea la conformación de redes de investigadores que
posean afinidad hacia el estudio de realidades educativas complejas. Para poder
cumplir con este principio, se hace necesario el trabajo en equipo, la comprensión
y el compromiso de apertura del pensamiento entre los que conforman las redes
de investigadores; es aquí donde se entrelazan los puentes dialógicos
transdisciplinarios, rompiendo las barreras coercitivas de la hegemonía ciencista
positivista.
Es de destacar, que la conformación de redes de investigadores
transdisciplinarios a través de la sinergética relacional, posibilita la observación de
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la realidad o fenómeno estudiado desde diversos prismas que conjugan la
valoración subjetiva, objetiva, filosófica, espiritual, metafísica y positiva en pro de
un nuevo conocimiento colectivo con la fuerza y cohesión de una visión sistémica.
Es decir, que este segundo principio a su vez está relacionado con la teoría
general de los sistemas de Bertalanffy de 1940, de acuerdo con esta teoría (Balza
2013, p.129) señala que “las interacciones entre las partes o componentes de un
sistema generan un valor agregado mayor al que se lograría si cada componente
funciona por separado”. De manera que, el trabajo en equipo, la cooperación
desde la dialógica de los miembros de las redes de investigadores, dan como
resultado una visión más amplia, objetiva y subjetiva con coherencia, lógica y de
mayor comprensión de la realidad estudiada.
Principio de dialógica recursiva
La dialógica recursiva se corresponde con el tercer principio
transcomplejo, desde donde se impulsa el diálogo constante necesario entre los
investigadores que conforman las redes, donde se le pretende dar respuesta a la
realidad observada. En este principio, se procura el encuentro epistemológico y
dialéctico entre las ideas de los investigadores y sus relaciones con el objeto de
estudio. La recursividad les permite a cada uno de ellos, ir y venir, descomponer y
recomponer las partes del todo, para comprender lo que según Aristóteles es ese
más allá del todo, trascendiendo los límites de la simplicidad y abordando la
realidad fenoménica transcompleja desde los espacios de interacción social donde
sus actores se complementan reconfigurando los esquemas de pensamiento
armonizando la convivencia investigativa entre quienes conforman las redes.
Principio de reflexibilidad profunda
Una vez que se han conformado las redes de investigadores y están
trabajando en equipo haciendo uso de la sinergética relacional, los investigadores
deben emprender una reflexión profunda de la realidad estudiada, para poder
visualizar el complexus de lo teológico, lo metafísico, lo artístico, lo espiritual y lo
positivo en un corpus de conocimiento transcomplejo. Es decir, la red de
investigadores debe pensar la realidad con detenimiento desde la objetividad, pero
también desde la subjetividad, procurando ver lo nunca visto, para lo cual se
amerita un pacto entre todos los actores en la construcción del conocimiento al
respecto (Balza 2013, p. 13) plantea “... toda relación de pacto es importante tener
claro, que lo que se persigue es la aproximación a la verdad en forma compartida
y no la imposición de criterios”
La reflexibilidad profunda, es una invitación a sumergirnos en un
pensamiento escudriñador en la búsqueda de nuevos constructos y sus
relaciones. Es decir, generar teorías desde la comprensión de la realidad a través
del encuentro y la conexión de nuestro interior con la realidad exterior. En este
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ejercicio reflexivo, se denota la importancia de la mismidad epistémica para poder
hacer otredad en procura de las respuestas fenoménicas desde la perspectiva de
un enfoque integrador transcomplejo.
Principio de integralidad
Este principio permite la construcción de un discurso transcomplejo sin la
pretensión de individualizar el lenguaje encerrado en una burbuja secuestradora
de los enunciados de las diversas disciplinas, es decir, el principio de integralidad
procura un lenguaje respetuoso de la interdisciplinariedad, la multidisciplinariedad
y la transdisciplinariedad permitiendo la explicación del fenómeno observado a
través de la dialógica que propicia los puntos de encuentro más allá de las
diferencias entre las disciplinas que observan o estudian una realidad especifica.
La integralidad como principio según (Villegas y Schavino citadas por Balza
2013,p. 122) “transciende el holismo al detectar la necesidad de asumir que la
realidad es múltiple, diversa, relacional, en construcción y por ende también
construible”. Es por ello que, dicho principio despeja nuevos horizontes de
interpelación de los diversos niveles de realidades desde las interrelaciones
reticulares conformadas por las redes de investigadores que tienen un telos en
común, pero cada uno la interroga y estudia desde su área disciplinar y luego
entretejen los hallazgos y resultados de aquellos puntos de encuentros para dar
cuenta de respuestas fenoménicas generando nuevos conocimientos
transcomplejos.
Desde esta perspectiva, la figura 1 representa la forma de generar nuevos
conocimientos utilizando los principios del enfoque integrador transcomplejo,
evidenciando a su vez la evolución intelectual en el abordaje fenoménico,
trascendiendo las etapas o estadios presentados por Comte en su momento
epocal. En dicha figura se demuestra la interrelación de los cinco principios
generados por el complexus de los constructos abordados desde los múltiples
niveles de realidad, conformada por la diversidad paradigmática de los integrantes
de las redes de investigadores quienes haciendo uso de la complementariedad, el
trabajo en equipo la colaboración de la sinergética relacional con los puentes de
acercamiento epistémico de la dialógica recursiva, desde profundas reflexiones
fenoménicas, se construyen y develan nuevos conocimientos transcomplejo
presentados con un lenguaje integrador de lo teológico, lo metafísico y filosófico
con una transmetódica que permite relacionar lo cuantitativo con lo cualitativo en
el abordaje humano, social y material de los fenómenos estudiados devalando un
nuevo conocimiento transcomplejo.
Reflexiones de cierre
El proceso hermenéutico realizado me permite hacer estas reflexiones de
cierre que presentan finales abiertos de aristas temáticas inconclusas debido a la
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realidad cambiante y transformadora, donde la transcomplejidad configura un
pensamiento cuya profundidad y apertura evidencian la evolución intelectual en la
percepción fenoménica desde los distintos niveles de realidades que conforman el
ecosistema cósmico, donde interactúa el hombre como actor fundamental de
equilibrio y entropía. En este sentido, la humanidad se encuentra en una
transición evolutiva intelectual que conjuga lo mítico, lo teológico y lo científico en
un gran complexus epistemológico denominado el cuarto estadio transcomplejo
que procura la resignificación del sistema pensamiento realidad.
Debo aclarar de forma enfática y contundente que la pretensión de este
artículo en ningún momento es la de presentar el enfoque integrador
transcomplejo como un anexo del positivismo, lo que pretendo es mostrar la
evolución intelectual del hombre para percibir y dar respuestas a los fenómenos.
Para ello, fue necesario tomar la descripción de dicha evolución intelectual
presentada por Comte denominada la ley de los tres estadios donde dicho autor
afirma que la vida pasa por tres estados teóricos diferentes (teológico, metafísico y
positivo). Esto permitió un punto de partida para la discusión epistemológica
reflejada en el desarrollo discursivo de este artículo, para finalmente demostrar
que actualmente el hombre percibe los fenómenos desde diversos niveles de
realidades y los aborda desde la diversidad paradigmática la cual es
interconectada por la transcomplejidad para procurar puntos de encuentros entre
las diferencias epistemológicas disciplinares y dar respuestas a lo que el
positivismo desde sus postulados no pudo responder.
Es de suma importancia destacar, que el hombre en su proceso evolutivo
intelectual, va acumulando experiencias epistémicas que se va trayendo de cada
etapa o estadio anterior, admitiendo el abordaje de la realidad fenoménica según
su desarrollo epistémico epocal. Esto permite explicar la razón por la cual en pleno
siglo XXI continua existiendo la creencia en Dios para dar explicación a
fenómenos sobrenaturales; es decir, en esta etapa intelectual persiste parte del
estadio teológico. Así mismo, persisten pensamientos cuya finalidad es criticar la
racionalidad propia de la modernidad occidental, esta corriente del pensamiento es
conocida como la filosofía posmoderna influenciada por el marxismo. Nuevamente
se evidencian rastro del segundo estadio metafísico y filosófico.
En este mismo orden de ideas, podemos ver como en pleno siglo XXI,
permanece la metodología científica basada en la experimentación con el método
científico asumido desde los primeros postulados de Augusto Comte, que de una
u otra forma enriquecieron el corpus teórico del positivismo por mucho tiempo.
Todas las evidencias presentadas hasta ahora permiten dar cuenta de una forma
intelectual en constante evolución, la cual se presenta en la actualidad como el
enfoque integrador transcomplejo, donde se conjuga lo teológico desde la
dimensión espiritual con lo filosófico y lo científico, abordado desde cinco
principios que abrazan e impregnan la epísteme en construcción de una nueva
ciencia que cada día cobra más fuerza, la transcomplejidad. Poniendo en
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evidencia según (Martínez 2018, p.11) que “… la investigación científica clásica y
tradicional, con su enfoque lógico positivista se ha vuelto limitada e insuficiente
para abordar nuevas realidades…” desde mi entender, la transcomplejidad, recoge
un pensamiento que emerge desde disímiles miradas de investigadores que están
contemplando la diversidad paradigmática involucrando nuevas formas
interrogativas desde un lenguaje de un complexus transdisciplinario.
Figura 1
Estructura para Generar Conocimiento Transcomplejo
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Referencias
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PRAXIS INVESTIGATIVA REDIE VOL. 13 NO. 24, ENERO-JUNIO DE 2021