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Valoracion Geriatrica Integral

La VGI es una herramienta que evalúa múltiples dimensiones de la salud de las personas mayores como lo físico, funcional, cognitivo y social. Esto permite realizar un plan de atención individualizado que mejora la calidad de vida y autonomía de las personas mayores.

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Blanca Soto
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Temas abordados

  • cuidado comunitario,
  • escala de Katz,
  • anorexia,
  • intervención terapéutica,
  • apoyo social,
  • cuidado paliativo,
  • calidad de vida,
  • salud pública,
  • cuidado familiar,
  • enfermedades degenerativas
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Valoracion Geriatrica Integral

La VGI es una herramienta que evalúa múltiples dimensiones de la salud de las personas mayores como lo físico, funcional, cognitivo y social. Esto permite realizar un plan de atención individualizado que mejora la calidad de vida y autonomía de las personas mayores.

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  • cuidado comunitario,
  • escala de Katz,
  • anorexia,
  • intervención terapéutica,
  • apoyo social,
  • cuidado paliativo,
  • calidad de vida,
  • salud pública,
  • cuidado familiar,
  • enfermedades degenerativas

Autor: Dr Mauricio Garcia Muñoz 2023

BENEFICIOS DE LA VGI EN GERIATRIA:


Mejor exactitud en el diagnóstico clínico
Mejora de la funcionalidad y estado cognitivo
Mejor emplazamiento de los pacientes.
Mejora funcional intrahospitalaria y a los seis meses del alta.
Estancia hospitalaria media menor
Utilización más correcta de la medicación y de los servicios hospitalarios y comunitarios
Reducción significativa de la mortalidad a un año. –
Mejora del estado emocional y bienestar
Utilidad para diferenciar los cambios funcionales relacionados con la edad por la patología
Ahorro de costos sanitarios
Monitorización del resultado del tratamiento
Mejora el tratamiento
Planificación adecuada de los cuidados para situar a la persona en el mejor nivel asistencial
Reducción del uso innecesario de los servicios formales: alarga la permanencia en casa y en la
comunidad.

Los AM grupo poblacional heterogéneo, presenta carga de enfermedad, pluripatología (muchas


enfermedades) y condiciones subclínicas (síntomas menores) que comprometen su salud y calidad de
vida. Además del componente físico, la salud de los AM está influenciada, por factores mentales:
componentes cognitivos y afectivos, factores sociofamiliares, como el abandono, maltrato,
aislamiento, factores funcionales, como la capacidad para realizar las AVD.

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Actividades de la vida diaria (AVD):
dirigidas al cuidado de uno mismo, a las necesidades básicas. Requieren de un nivel de organización
pequeño y son sencillas. Todas se llevan a cabo de forma cotidiana y automática; y sin su realización
el ser humano no sería capaz de sobrevivir. Algunas: Comer y beber. Bañarse y asearse. Vestirse y
desvestirse. Dormir, descanso. El control de los esfínteres. Movilidad funcional.

2
Actividades Instrumentales de la vida diaria (AIVD):
más complejas, orientadas hacia la interacción con el entorno y permiten una vida independiente en
la comunidad. Varían según el entorno, y requieren más organización y complejidad cognitiva y
motriz. No son fundamentales para la supervivencia. Algunas serían: Tareas del hogar. Manejo de
medicación. Hacer la compra y el manejo del dinero. Uso del teléfono y el trasporte público.
Preparar comidas. Control de la medicación.

3
Actividades Avanzadas de la Vida Diaria (AAVD):
permiten enriquecer la vida de la persona y su desarrollo dentro de la sociedad, y las realiza como su
esparcimiento y autorrealización. Son más complejas y no son necesarias para el mantenimiento de
la independencia. Se puede vivir sin ellas, aunque la calidad de vida se resentirá. Dependen en gran
medida del estilo de vida de cada persona. Algunas de ellas serían: El trabajo. Juego, actividades
recreativas. Educación, y formación. Actividades sociales y culturales

Desregulación Neuroendocrina: por trastornos de la HOMEOSTASIS. ANOREXIA: pérdida de


apetito, desnutrición. SARCOPENIA: pérdida de masa muscular. Disminuye tasa metabólica de
reposo es decir no se guarda energía, no queda energía de reserva, entonces cierra el circuito de la
mala nutrición. La SARCOPENIA produce disminución del consumo de O2 y la fuerza por lo tanto
altera la velocidad para caminar, de allí la disminución de la actividad, la dependencia y la
FRAGILIDAD. –

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La VGI es una herramienta diagnóstica, cuya característica es evaluar la salud del AM en toda su
complejidad: aspectos físicos, mentales, sociofamiliares y funcionales realizar un plan de trabajo con
intervenciones apropiadas e individualizadas sus valores y los de la familia.

FRAGILIDAD CMM [Link]

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Salud de AM. Diversos factores: Enfermedades crónicas y degenerativas prevalentes en AM.
Demencias, frecuentes.
Otras enfermedades crónicas: DBT, HTA, osteoartritis, degeneración macular
Otras oligoasintomáticas o subclínicas, propias del envejecimiento. Situación de dependencia.
Aunadas a condiciones sociofamiliares desfavorables por cuidados inapropiados, empeoran la salud
física, cambios en el estado de ánimo o situaciones de mayor dependencia física.
(DBT: DIABETES. HTA: HIPERTENSION ARTERIAL. Oligoasintomáticas: pocos síntomas.)

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El grupo de AM es heterogéneo personas de 90 años pueden estar saludables y de 65 años estar
enfermas; personas con demencia o sin demencia personas activas que siguen laborando y otras
postradas o dependientes. En respuesta a estas características: presentación atípica de las
enfermedades-surge la VGI, evaluación individualizada que toma en cuenta diversos factores
que afectan el estado de salud para obtener una visión completa del AM. El propósito es
presentar esta herramienta útil de evaluación, que aunque es indispensable para el uso de
geriatras, también sea conocida y utilizada por diversos profesionales y AGYG que atienden a
estas personas.

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DEFINICIÓN DE VGI
“Proceso diagnóstico evolutivo multidimensional e interdisciplinario, diseñado para identificar
y cuantificar problemas físicos, funcionales, psíquicos y sociales que puedan presentar los AM,
con el propósito de desarrollar un plan individualizado de cuidados integrales, que permita una
acción preventiva, terapéutica, rehabilitadora y de seguimiento, con la óptima utilización de
recursos, a fin de lograr el mayor grado de autonomía y mejorar su calidad de vida”.
Multidimensional: evaluación de varias dimensiones que determinan el estado de salud
(funcional, afectiva, cognitiva, social y física)
Interdisciplinario: aporte de profesionales para la evaluación y manejo de los AM.

Encargados de la evaluación y cuidado de los AM, médico, enfermero, profesional de servicio


social y AGYG.
Con VGI se identifica la salud del AM, conocer el deterioro y causas, para una atención
diferenciada, según lo que el paciente requiera y desee, identificando aspectos positivos o
contar la persona o su familia para superar o manejar las adversidades y enfermedades y así
enfrentar dificultades y adaptarse a las condiciones limitantes.
Para mejorar su calidad de vida se deben establecer las prioridades de intervención para
desarrollar un plan de trabajo de acuerdo a los intereses del AM y su familia.
La VGI es importante en las personas con pluripatología, dependientes, con problemas de salud
complejos y frágiles, debido a que identifica mejor sus riesgos, sus déficits, y permite una
intervención apropiada.
La VGI permite identificar y priorizar aspectos negativos y positivos de la salud del AM, no
solo de prevenir y tratar la enfermedad y rehabilitar, sino impulsar un envejecimiento activo y
saludable y que la experiencia de ser AM sea positiva, lograr un envejecimiento exitoso.

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COMPONENTE FUNCIONAL:
AVD del AM de valerse por sí mismo. Mide ABVD permiten subsistir: comer, vestirse,
levantarse, bañarse, manejar sus excretas. Mide las AIVD, evalúa:
si la persona puede vivir sola sin ayuda, preparar sus comidas, usar el teléfono y los medios de
transporte, hacer compras, ser responsable con su medicación, manejo de la economía, cuidado
de la casa, actividades avanzadas de la vida diaria, y si puede participar en las actividades de su
comunidad.

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Escalas: pruebas que se usan para evaluar el desempeño en realizar
las (ABVD) se encuentra el Índice de Katz que mide funciones: alimentarse, continencia,
levantarse, ir al baño, vestirse, bañarse.
Categorías:
independencia (categoría A)
hasta la dependencia total (categoría G, dependiente para todas las funciones),
los estados intermedios son dependencia parcial.
La evaluación de la funcionalidad permite determinar el nivel de deterioro, también las causas
que lo originaron, para revertir o evitar un mayor deterioro, indicar el cuidado apropiado, Ej., si
una persona no puede bañarse y vestirse sola, porque se cae o tiene una alteración del equilibrio
y marcha, se debería asignar una persona para que la ayude a realizar estas actividades o
incluso se encargue por completo de estas.

ÍNDICE DE KATZ:
• A. Independiente para comer, contener esfínteres,
levantarse, ir al baño, vestirse y bañarse.
• B. Independiente para todas estas funciones excepto una.
• C. Independiente para todas, excepto bañarse y una
función adicional.
• D. Independiente para todas, excepto bañarse, vestirse y una función adicional.
• E. Independiente para todas, excepto bañarse, vestirse, ir al baño y una función adicional.
• F. Independiente para todas, excepto bañarse, ir al baño, levantarse y una función adicional.
• G. Dependiente en las seis funciones.

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Si la evaluación de la funcionalidad de una persona determina que no es capaz de realizar las ABVD
que permiten su subsistencia, es urgente asignar una persona para que la asista, ya que esta alteración
puede comprometer su salud y su vida. La evaluación de la funcionalidad es importante también para
la toma de decisiones acerca de los cuidados e intervenciones en las AM.

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Ej., una persona de 90 años autovalida, que hace compras y sale a pasear y sufre una fractura de
cadera por una caída, debido a que su estado funcional previo es bueno, es apropiado que sea
operada. Si a una persona de 65 años que por su estado de salud permanece postrada
permanentemente y necesita ayuda para alimentarse, bañarse y vestirse se le descubre una
neoplasia de pulmón, debido a su estado funcional previo tendrá menor opción de recibir
ningún tratamiento complejo completo.
La funcionalidad permite evaluar la severidad.
Ej., si un AM tiene una neumonía y continúa valiéndose por sí misma, probablemente esta no
sea severa; pero si la neumonía impide vestirse, levantarse o comer solo porque está
desorientada o falta el aire, esta alteración de la funcionalidad implicaría severidad de la
infección y, por lo tanto, habría que someterla a un manejo intrahospitalario. También permiten
identificar enfermedades que se presentan de forma atípica. Ej., si un AM de 80 años que hasta
hace un año era autovalida y en la actualidad no puede bañarse ni vestirse sola y tiene dificultad
para levantarse, habría que preguntarse si estos cambios son propios del envejecimiento o de
alguna enfermedad subyacente, Parkinson, osteoartritis, demencias, que no son fáciles de
detectar, se pueden sospechar por cambios de funcionalidad, y determinar las medidas a
implementar para revertir o aminorar el deterioro.

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ME LLAMO CARMEN [Link]
ABVD: ACTIVIDADES BÁSICAS DE LA VIDA DIARIA.
NO TE ENCIERRES EN TU CASA, NI EN TU HABITACIÓN.
No juegues a la “escondidas o al preso voluntario”. Salí, al patio, a la calle, al campo, de paseo. El
agua estancada como la máquina inmóvil. Se echa a perder... Adaptado por Dr.: Mauricio García
Muñoz de un anónimo Mejicano

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Common questions

Con tecnología de IA

An interdisciplinary approach is crucial because it brings together diverse professional perspectives that are essential for evaluating and managing the multifaceted health issues faced by older adults. This includes input from medical professionals, nurses, social workers, and geriatric care managers, allowing for a holistic assessment and an individualized care plan that considers physical, mental, social, and functional aspects . Such comprehensive evaluations are vital for identifying risks and designing interventions that improve quality of life and autonomy .

Functional status assessment is essential in treatment decisions because it provides insight into a patient's ability to perform daily activities and signals their capacity to withstand medical interventions. For instance, a patient with high functional independence might be a candidate for aggressive treatments like surgery. In contrast, those with severe functional impairments may not benefit from complex treatments due to increased procedure-related risks and limited recovery potential . This evaluation ensures that treatment plans align with the patient's health status and life quality goals .

Frailty is a key concept in geriatric assessment, representing a state of increased vulnerability resulting from diminished physiological reserves. It is characterized by weakness, weight loss, and low activity levels, and it poses significant risks for adverse health outcomes. Recognizing frailty allows for proactive care planning, targeting interventions to prevent health decline, such as tailored exercise, nutritional support, and careful management of medications to improve resilience and quality of life . It also helps in identifying patients who might require intensive monitoring and resources .

Sarcopenia leads to a decrease in muscle mass, which reduces oxygen consumption and strength, thereby affecting walking speed. This reduction contributes to decreased physical activity, increased dependency, and frailty . Consequently, older adults become more susceptible to falls and other health issues, impacting their independence and overall health .

ADLs, such as eating, bathing, dressing, and mobility, are essential for basic self-care and survival, with loss of independence in these areas leading to significant dependency and potential health risks . In contrast, AAVDs, including work, education, and social activities, are not critical for basic independence but enrich life quality and provide societal development; losing these can affect emotional well-being and life satisfaction but not necessarily survival . Thus, while both are important, ADLs have a direct impact on independence and survival, whereas AAVDs enhance quality of life and personal fulfillment .

The VGI plays a critical role in managing geriatric syndromes by providing a multidimensional evaluation that identifies and quantifies physical, functional, psychological, and social problems. This assessment allows for the development of individualized care plans aimed at prevention, intervention, rehabilitation, and monitoring, ultimately enhancing the management of complex health issues in the elderly . It also helps in recognizing at-risk conditions, prioritizing care needs, and optimizing resource utilization to maintain the highest degree of autonomy and quality of life .

The Katz Index evaluates independence in performing activities of daily living, assigning categories from A to G based on levels of dependency. Category A indicates complete independence across all activities, while Category G signifies total dependence, requiring assistance with all basic activities like eating and bathing. Intermediate categories depict partial dependence, guiding healthcare providers in determining care needs, appropriate interventions, and resource allocation . It highlights the extent of assistance required, ensuring tailored care plans that improve functional abilities and patient autonomy .

Incorporating socio-family factors into geriatric assessments enhances care outcomes by providing a holistic understanding of the patient's living conditions, support system, and emotional well-being. These assessments identify potential issues like neglect, isolation, or lack of social support that significantly affect health and recovery outcomes . By acknowledging these factors, care plans can address social determinants of health, offer supportive interventions that extend beyond medical treatments, and engage family members in care plans, leading to improved physical and psychological health of the elderly .

Differentiating age-related changes from pathological conditions is crucial because it influences accurate diagnoses, treatment plans, and care interventions. While some functional declines are expected with aging, mistaking these for pathological symptoms can lead to unnecessary treatments or missed diagnoses. A comprehensive assessment allows healthcare providers to recognize these subtleties, ensuring appropriate medical responses, improving patient outcomes, and avoiding unnecessary healthcare costs . Proper differentiation also facilitates the early detection of manageable conditions before they progress to significant health issues .

The primary benefits of using VGI in elderly care include improved clinical diagnosis accuracy, enhanced functionality and cognitive state, better patient placement, improved intrahospital functional status and post-discharge health, reduced average hospital stay, more appropriate use of medication and hospital/community services, and a significant reduction in one-year mortality rates . The assessment also helps in distinguishing age-related functional changes from pathology, saving healthcare costs, monitoring treatment outcomes, improving care plans, and reducing unnecessary formal service use, thereby extending home and community stay .

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