SENTENCIA CONSTITUCIONAL PLURINACIONAL 0075/2015
Sucre, 3 de septiembre de 2015
SALA PLENA
Magistrado Relator: Dr. Ruddy José Flores Monterrey
Conflicto de competencias jurisdiccionales
Expediente: 07827-2014-16-CCJ
Departamento: Tarija
En el conflicto de competencias jurisdiccionales suscitado entre el Secretario Ejecutivo
de la Federación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de la Región Autónoma
del Gran Chaco (FSUTCRAGCH) y la Jueza Primera de Sentencia Penal de Yacuiba,
ambos del departamento de Tarija, remitido al Tribunal Constitucional Plurinacional por el
primero de los nombrados.
I. ANTECEDENTES CON RELEVANCIA JURÍDICA
I.1. Alegaciones de la autoridad sindical
El 28 de abril de 2014, Víctor Hugo, Alberto Aníbal y Claudio César Arias Toranzo, Wálter
Soruco y Rufina Quispe de Coria, quienes indicaron ser integrantes de la comunidad
campesina de D’orbigny, plantearon querella penal por resolución de las bases y las
autoridades comunales de utilizar unos terrenos que son de propiedad y disposición de la
comunidad, mismos que no tienen el carácter de uso privado, con la finalidad de dotar a
todos los integrantes de la misma de una cancha deportiva a efectos de incentivar el deporte
y la sana recreación.
El art. 190 de la Constitución Política del Estado (CPE), establece que: “Los Pueblos
Campesinos ejercerán sus funciones JURISDICCIONALES y de COMPETENCIA a través
de sus Autoridades y aplicaran sus principios, valores culturales, NORMAS y
PROCEDIMIENTOS PROPIOS” (sic); asimismo, el art. 191.II de la misma Norma
Suprema, con relación a la vigencia temporal, determina que “Están sujetos a esta
jurisdicción los miembros de la nación o pueblo indígena originario campesino, sea que
actúen como actores o demandado, denunciantes o querellantes, denunciados o imputados,
recurrentes o recurridos”, mientras que el citado precepto constitucional en el inc. 3) de su
Parágrafo II, establece que: “Esta Jurisdicción se aplica a las RELACIONES y hechos
JURÍDICOS que se realizan o CUYOS EFECTOS se producen dentro de la jurisdicción de
un Pueblo Indígena Originario Campesino” (sic).
Por otra parte, el art. 7 de la Ley de Deslinde Jurisdiccional (LDJ), respecto a la
jurisdicción indígena originaria campesina, señala que: “Es la potestad que tienen las
naciones y pueblos indígena originario campesinos (IOC) de administrar justicia de acuerdo
a su sistema de justicia propio y se ejerce por medio de sus autoridades en el marco de lo
establecido en la Constitución Política del Estado y la presente Ley”; a su vez el art. 9 del
mismo cuerpo legal, dispone que: “Están sujetos a la jurisdicción indígena originario
campesina los miembros de la respectiva nación o pueblo indígena originario campesino”.
Consecuentemente de lo expresado, se dan “los tres requisitos” exigidos por la jurisdicción
indígena originaria campesina, como son: a) El conflicto se presenta entre comunarios de
D’orbigny; b) El lugar del hecho es en la comunidad; c) El objeto del conflicto es sobre el
uso de tierras comunales en dicha comunidad; y, d) El efecto de la Resolución del
conflicto, solo tendrá efectos dentro del territorio comunal.
Al tratarse de un área originaria comunal, la jurisdicción ordinaria no tiene competencia
para conocer ese conflicto; toda vez que, no se atenta contra un derecho propietario
individual delimitándose en forma clara la competencia de las autoridades campesinas
comunales por la Ley de Deslinde Jurisdiccional; asimismo, el art. 159 de la Ley de
Organización Judicial (LOJ) determina que la vigencia y el ejercicio de las funciones
jurisdiccionales y de competencia de las Naciones y pueblos indígena originarios
campesinos (NPIOC) se ejercen a través de sus autoridades.
Finalmente, solicitó a la Jueza Primera de Sentencia Penal de Yacuiba del departamento de
Tarija, se aparte del conocimiento del proceso penal y ordene la remisión del mismo a la
jurisdicción campesina para su resolución.
I.1.2. Contestación de la parte interesada a la solicitud de inhibitoria
José Guillermo Vargas Medrano, a través de memorial presentado el 10 de junio de 2014,
cursante a fs. 71 y vta., señaló que una de las características esenciales del Derecho Penal
es de ser de última ratio; es decir, se debe acudir a dicha jurisdicción, una vez agotadas
todas las instancias administrativas, locales o comunales; sin embargo, los querellantes
acudieron directamente a la vía penal, planteando la demanda contra las autoridades
comunales de D’orbigny y los mandos campesinos. Por otro lado, el objeto de la querella es
que el Juez decida sobre un derecho propietario de tierras comunales, su uso y disposición,
facultad que la ley no le autoriza, por no ser área de su jurisdicción y competencia al
tratarse de un territorio comunal campesino.
En ese sentido, plantearon excepción de incompetencia por razón de jurisdicción,
entendiendo que por la materia y el objeto del conflicto, éste debe ser solucionado de
acuerdo a las normas que rigen a la jurisdicción campesina y por sus autoridades
comunales, al colegirse que no pueden perjudicar ningún derecho individual sobre tierras
de común disposición por todos los integrantes de la comunidad D’orbigny, solicitando a la
Jueza Primera de Sentencia Penal de Yacuiba, se aparte del conocimiento del proceso y
remita los antecedentes a la jurisdicción que corresponda.
A su vez, los querellantes Víctor Hugo y Claudio César Arias Toranzo, Wálter Soruco y
Rufina Quispe de Coria, mediante memorial presentado el 11 de junio de 2014, cursante de
fs. 72 a 73, manifestaron que el art. 42 del Código de Procedimiento Penal (CPP), establece
que corresponde a la justicia penal el conocimiento exclusivo de todos los delitos, así como
la ejecución de sus resoluciones, siendo irrenunciable e indelegable, con las excepciones
establecidas en el mismo; empero, una vez planteada la excepción de incompetencia por
parte de los acusados, su trámite está previsto en el art. 314 con relación al art. 345 del
mismo cuerpo legal; es decir, una vez instalado el juicio oral en la fase de incidentes y
excepciones; por tanto, el conflicto de competencia suscitado por Lucas Evangelio Cáceres
Mendoza, sin especificar el trámite que pretende se le imprima, debe correr igual
determinación, pues estando regulada por el art. 311 del señalado cuerpo normativo, deberá
resolverse junto con las demás excepciones e incidentes; finalmente, de acuerdo a lo
señalado por el art. 314 del referido Código, las excepciones y las peticiones o
planteamientos de las partes serán propuestos oralmente en el juicio; por lo que, el
memorial presentado por el nombrado es inatendible en el estado del proceso.
I.2. Alegaciones de la Jueza Primera de Sentencia Penal de Yacuiba del departamento
de Tarija
Ana María Soria Peña, a través de la Resolución de 18 de diciembre de 2014, cursante de
fs. 157 a 158, declaró improbada la excepción de incompetencia interpuesta por Lucas
Evangelio Cáceres Mendoza, declarándose competente para continuar conociendo el
proceso penal seguido por Víctor Hugo Arias Toranzo y otros, contra Guillermo Vargas
Medrano y otros, bajo los siguientes fundamentos: 1) Varios de los querellantes y
querellados tienen residencia en la ciudad de Yacuiba; es decir, no tienen las cualidades que
la propia ley establece, consecuentemente, no reúnen los requisitos para que este problema
sea atendido por esas autoridades, en razón a que la FSUTCRAGCH alberga a todos o parte
de los campesinos residentes en la Provincia Gran Chaco, y no pertenece de forma
específica a una autoridad de la comunidad de D’orbigny; es decir, el solicitante Lucas
Evangelio Cáceres Mendoza no reside en dicha comunidad, sino en Yacuiba, y el ente que
preside es político y no comunitario, por lo que específicamente no resuelve problemas
comunitarios; 2) El art. 53 del CPP establece claramente la competencia del Juez de
Sentencia, figurando entre otras, conocer todos los procesos de acción pública hasta los
cuatro años de sanción y los de acción privada como el delito de despojo y perturbación de
propiedad; a su vez el art. 8 de la LDJ, indica que la jurisdicción indígena originaria
campesina se ejerce en los ámbitos de vigencia personal, material y territorial, cuando
concurran simultáneamente: En el ámbito de vigencia personal, es aplicable a los miembros
de la respectiva NPIOC; El de vigencia material conoce los asuntos o conflictos que
histórica y tradicionalmente conocieron bajo sus normas, procedimientos propios vigentes y
saberes de acuerdo a su libre determinación, y el ámbito de vigencia territorial, es el que se
realiza o produce dentro de la jurisdicción de un Pueblo indígena originario campesino
(PIOC), siempre y cuando concurran los otros ámbitos de vigencia establecidos en la
Constitución Política del Estado; 3) En el presente caso, no todos los querellantes y
querellados pertenecen al PIOC, tampoco tienen domicilio ni residencia en la comunidad de
D’orbigny, además, no cuentan con antecedentes de la acusación; no obstante, la juzgadora
considera que no concurren los ámbitos de vigencia exigidos, consiguientemente en virtud
de ello, no existiría simultaneidad; sin embargo, la ley no exige alternatividad, sino que
concurran todos los elementos y requisitos exigidos en el art. 8 de la LDJ; y, 4) Así,
marcados los lineamientos jurídicos para definir la concurrencia de la jurisdicción indígena
originaria campesina y la apreciación de los elementos fácticos que componen la teoría de
acusación y la propia defensa, se advierte la concurrencia de los ámbitos de vigencia
personal, material y territorial que suponen su viabilidad; puesto que, de los sujetos
involucrados en el conflicto traído a conocimiento de la suscrita, se observa una simbiosis
subjetiva que no guarda homogeneidad de identidad cultural, institucional, entre otros, pues
en principio ninguno tiene características de indígena originario y no todos son campesinos,
de lo cual se puede inferir la inexistencia de un grupo humano de existencia precolonial y
con dominio ancestral de territorio, mucho menos que compartan una identidad cultural o
cosmovisión, que permitan asumir la existencia de un régimen normativo consuetudinario
que posibilite la solución de conflictos por la vía de lo que popularmente se conoce como
“justicia comunitaria”; por otro lado, el apersonamiento de Lucas Evangelio Cáceres
Mendoza, no corresponde por los argumentos esgrimidos.
I.3. Admisión
La Comisión de Admisión del Tribunal Constitucional Plurinacional, mediante AC
0059/2015-CA de 9 de febrero, cursante de fs. 160 a 164, admitió el conflicto de
competencias jurisdiccionales suscitado entre el Secretario Ejecutivo de la FSUTCRAGCH
y la Jueza Primera de Sentencia Penal de Yacuiba del departamento de Tarija, disponiendo
la suspensión del proceso penal en la jurisdicción ordinaria como también en la IOC, hasta
que el Tribunal Constitucional Plurinacional dicte la respectiva sentencia.
I.4. Trámite procesal en el Tribunal Constitucional Plurinacional
Mediante Decreto Constitucional de 28 de mayo de 2015, se dispuso la suspensión del
plazo a efectos de recabar documentación complementaria (fs. 170).
Consecuentemente se reanudó el mismo, a partir de la notificación con el Decreto
Constitucional de 5 de agosto del referido año, por lo que la presente Sentencia
Constitucional Plurinacional, se pronuncia dentro de plazo legal (fs. 196).
II. CONCLUSIONES
Del análisis minucioso del expediente y de la prueba aportada, se concluye lo siguiente:
II.1. Cursa fotocopia simple de la Personalidad Jurídica de la comunidad campesina
D’orbigny, reconocida mediante Resolución Prefectural 039/95 de 14 de marzo de 1995,
por el entonces Prefecto del departamento de Tarija (fs. 91).
II.2. Mediante Título Ejecutorial TCM-NAL-001924 de 29 de febrero de 2008, el
Presidente Constitucional de la República otorgó a título de dotación a favor de la
comunidad campesina D’orbigny, de la provincia Gran Chaco del departamento de Tarija,
una superficie de 37,6491 ha (treinta y siete hectáreas con seis mil cuatrocientos noventa y
un metros cuadrados) (fs. 90).
II.3. Acta de reunión extraordinaria de 15 de agosto de 2013, en la que los comunarios de
D’orbigny formalizaron la denuncia contra Wilfredo Arias, “ex O.T.B.” (sic), por traficar
terrenos de dicha comunidad (fs. 46 vta.).
II.4. El 22 de agosto de 2013, la Central Sindical Única de Trabajadores Campesinos de la
Primera Sección de la Región Autónoma del Gran Chaco de Yacuiba del departamento de
Tarija, certificó que la comunidad D’orbigny es afiliada a la misma (fs. 47), emitiéndose
certificación similar por la FSUTCRAGCH (fs. 48).
II.5. Por nota de 6 de septiembre de 2013, el Secretario Ejecutivo de la FSUTCRAGCH,
invitó a Wilfredo Arias a una reunión de conciliación a celebrarse en la comunidad el 8 de
ese mes, a horas 10:00, en la que estarán presentes las autoridades de la citada Federación
de Campesinos y otras de la Región Autónoma de Gran Chaco (fs. 40).
II.6. Consta Acta de 6 de febrero de 2014, en la que los comunarios de D’orbigny,
consideraron los terrenos que inicialmente se encontraban reservados para un centro de
capacitación y cancha de fútbol, que habrían sido loteados sin consentimiento de la
comunidad por Víctor Hugo, Alberto Aníbal, Claudio César Arias Toranzo, Paulina Coria y
Wálter Soruco; por lo que, se determinó sacar los postes y el alambrado (fs. 42 y vta.).
II.7. Cursa nota de 7 abril de 2014, el Presidente de la Organización Territorial de Base
(OTB’s) D’orbigny Carlos Vargas Ortiz, recordó al Secretario General de la Sindical Única
de Trabajadores Campesinos de Yacuiba (CSUTCY), Tomás Ramos, su compromiso a
convocar al Defensor del Pueblo, a Derechos Humanos, a la Policía Boliviana, a la Prensa,
al Regimiento Aroma, a los Asesores Legales del Instituto Nacional de Reforma Agraria
(INRA), a la Federación y la Central de Campesinos para viabilizar sus derechos como
comunarios a tener sus áreas verdes y no permitir que una familia trafique sus tierras,
advirtiendo que el 11 de ese mes levantarán los cercos ubicados en sus áreas verdes (fs. 41
y vta.).
II.8. Por memorial presentado el 24 de abril de 2014, Víctor Hugo, Alberto Aníbal y
Claudio César Arias Toranzo, Wálter Soruco y Rufina Quispe de Coria, plantearon querella
contra José Guillermo Vargas Medrano, Elena Ortiz Vda. de Vargas, Carlos Daniel y Jorge
Vargas Ortiz, Heidi Tejada, Walter Tejada Tejerina, Bivaldo Soruco, Abraham Soruco
Rodríguez, Emilia Rodríguez, Felipe Verón Gutiérrez, Germán Soruco Ruiz y Tomás
Ramos, por la presunta comisión de los delitos de perturbación de posesión y despojo de
terrenos ubicados en la comunidad de D’orbigny, Provincia Gran Chaco del departamento
de Tarija (fs. 6 a 10 vta.), admitida la misma por la Jueza Primera de Sentencia Penal de
Yacuiba del mismo departamento, mediante Auto de 29 de abril de 2015 (fs. 11 y vta.), se
pronunció el Auto de apertura de juicio el 23 de mayo de 2013 (fs. 29).
II.9. Dentro del proceso penal de referencia, se presentó un memorial el 23 de mayo de
2014, a través del cual José Guillermo Vargas Medrano, Elena Ortiz Vda. de Vargas,
Carlos Daniel y Jorge Vargas Ortiz, Heidi Tejada, Wálter Tejada Tejerina, Bivaldo Soruco,
Abraham Soruco Rodríguez, Emilia Rodríguez, Felipe Verón Gutiérrez, Germán Soruco
Ruiz y Tomás Ramos, interpusieron excepción de incompetencia ante la Jueza Primera de
Sentencia Penal de Yacuiba, alegando que el supuesto hecho delictivo ocurrió en el
territorio comunal de D’orbigny, concurriendo los ámbitos de vigencia personal, material y
territorial, por lo que solicitaron a dicha autoridad se declare sin competencia para resolver
el proceso penal y remita antecedentes a la jurisdicción IOC (fs. 53 a 55). Por Resolución
de 7 de julio de 2014, la referida autoridad judicial declaró improbada la excepción de
incompetencia, al considerar que no todos los querellados y querellantes pertenecen al
citado pueblo originario campesino, tampoco cuentan con domicilio ni residencia en la
comunidad de D’orbigny, disponiendo que al haberse suscitado conflicto de competencias,
se remitan obrados al Tribunal Constitucional Plurinacional (fs. 125 a 126 vta.).
II.10. Por escrito presentado el 4 de junio de 2014, Lucas Evangelio Cáceres Mendoza,
Secretario Ejecutivo de la FSUTCRAGCH, planteó conflicto de competencias dentro del
mencionado proceso penal ante la Jueza Primera de Sentencia Penal de Yacuiba del
departamento de Tarija, señalando que los querellantes alegaron ser parte de la comunidad
campesina de D’orbigny con relación a terrenos que son de propiedad de esa comunidad,
no constituyendo tierras privadas, por lo que pidió se aparte del conocimiento de dicho
proceso y ordene la remisión de antecedentes a la jurisdicción campesina (fs. 68 a 70).
II.11. A través del AC 0267/2014-CA de 12 de agosto, la Comisión de Admisión del
Tribunal Constitucional Plurinacional, rechazó el conflicto de competencia jurisdiccional
planteado por José Guillermo Vargas Medrano, Elena Ortiz Vda. de Vargas, Carlos Daniel
Vargas Ortiz, Jorge Vargas Ortiz, Heidi Tejada, Wálter Tejada Tejerina, Bivaldo Soruco,
Abraham Soruco Rodríguez, Emilia Rodríguez, Felipe Verón Gutiérrez, Germán Soruco
Ruiz y Tomás Ramos, toda vez que la Jueza de la causa, solo se pronunció respecto de la
excepción de incompetencia planteada por la parte querellada, no así en cuanto a la
demanda presentada por la autoridad IOC, habiéndose incumplido el procedimiento
establecido por el Código Procesal Constitucional en sus arts. 101 y 102 (fs. 130 a 135).
III. FUNDAMENTOS JURÍDICOS DEL FALLO
En el caso presente, la problemática planteada tiene por objeto dirimir un conflicto de
competencias entre la jurisdicción ordinaria y la jurisdicción IOC, respecto al conocimiento
del proceso penal seguido por Víctor Hugo, Alberto Aníbal y Claudio César Arias Toranzo,
Wálter Soruco, Rufina Quispe de Coria contra José Guillermo Vargas Medrano, Elena
Ortiz Vda. de Vargas, Carlos Daniel y Jorge Vargas Ortiz, Heidi Tejada, Walter Tejada
Tejerina, Bivaldo Soruco, Abraham Soruco Rodríguez, Emilia Rodríguez, Felipe Verón
Gutiérrez, Germán Soruco Ruiz y Tomás Ramos por la supuesta comisión de los delitos de
perturbación de posesión y despojo con referencia a terrenos ubicados en la comunidad de
D’orbigny, provincia Gran Chaco del departamento de Tarija.
III.1. La pluralidad como riqueza y patrimonio nacional
El art. 1 de la CPE, describe al Estado boliviano de la siguiente forma: “Bolivia se
constituye en un Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario, libre,
independiente, soberano, democrático, intercultural, descentralizado y con autonomías.
Bolivia se funda en la pluralidad y el pluralismo político, económico, jurídico, cultural y
lingüístico, dentro del proceso integrador del país”, que implica sin duda alguna dejar atrás
el proyecto de Estado Nación que sustentó el monismo jurídico desarrollado bajo la
creencia de que debíamos ser iguales sociológicamente hablando; por lo que, únicamente
los funcionarios públicos estatales debían monopolizar la violencia y el poder político y que
un reconocimiento de pluralidad de fuentes normativas provocaría una afectación al Estado
de Derecho y el principio de la igualdad ante la ley.
El nuevo pacto social contenido en la Norma Suprema, reconoce la preexistencia de las
comunidades indígenas al Estado boliviano y su derecho a la libre determinación en el
marco de la unidad; así, el art. 2 de la CPE, establece que: “Dada la existencia precolonial
de las naciones y pueblos indígena originario campesinos y su dominio ancestral sobre sus
territorios, se garantiza su libre determinación en el marco de la unidad del Estado, que
consiste en su derecho a la autonomía, al autogobierno, a su cultura, al reconocimiento de
sus instituciones y a la consolidación de sus entidades territoriales, conforme a esta
Constitución y la ley”, aspecto que nos reconoce como diversos, con el derecho a seguir
siéndolo y donde los paradigmas de desarrollo unilineal son superados por el “vivir bien”,
de acuerdo a las concepciones y cosmovisiones particulares.
En este marco, en un Estado plural culturalmente como el boliviano, el indígena deja de ser
un “problema” para constituirse en un factor de riqueza cultural, lingüística y humana que
debe reconocerse y protegerse en su diversidad por el Estado; así, el Preámbulo de nuestra
Constitución Política del Estado orientadora de la interpretación constitucional sostiene
que: “…Poblamos esta sagrada Madre Tierra con rostros diferentes, y comprendimos desde
entonces la pluralidad vigente de todas las cosas y nuestra diversidad como seres y
culturas…”; de ahí que el indígena no puede ya considerarse un ser humano a cuidar como
un niño, sino un ser completo con autonomía propia para desarrollar en su propia
cosmovisión el sentido de su vida individual y colectiva.
III.2. Conflicto de competencias entre la jurisdicción ordinaria y la IOC
El art. 179.I de la CPE, determina que: “La función judicial es única. La jurisdicción
ordinaria se ejerce por el Tribunal Supremo de Justicia, los tribunales departamentales de
justicia, los tribunales de sentencia y los jueces; la jurisdicción agroambiental por el
Tribunal y jueces agroambientales; la jurisdicción indígena originaria campesina se ejerce
por sus propias autoridades; existirán jurisdicciones especializadas reguladas por la ley”.
Respecto a la relación entre la jurisdicción ordinaria e IOC, el art. 179.II de la CPE, refiere
que: “La jurisdicción ordinaria y la jurisdicción indígena originario campesina gozarán de
igual jerarquía”; es decir, en una dinámica de cooperación y coordinación (art. 192 de la
CPE) y no de paternalismo.
Ahora bien, ante la existencia de un conflicto de competencias el art. 202.11 de la CPE,
faculta al Tribunal Constitucional Plurinacional conocer: “Los conflictos de competencia
entre la jurisdicción indígena originaria campesina y la jurisdicción ordinaria y
agroambiental”, en este sentido, la autoridad que considere que se usurpa su competencia
“…solicitará que ésta última se aparte de su conocimiento”; así, “Si la autoridad requerida
rechaza la solicitud o no se manifiesta en el plazo de los siete días subsiguientes, a partir de
la petición de la autoridad demandante, ésta se encontrará facultada para plantear el
conflicto ante el Tribunal Constitucional Plurinacional” [art. 102.I.II del Código Procesal
Constitucional (CPCo)].
En ese entendido, el Tribunal Constitucional Plurinacional se limita a determinar la
competencia de la autoridad IOC u ordinaria en su caso, para conocer un determinado
asunto, y si bien mediante este proceso constitucional se pretende resguardar la garantía del
juez natural, ello no implica que se observe si los estándares de la jurisdicción competente
respetan o no el debido proceso, pues ello corresponde a otras acciones constitucionales.
Ahora bien, respecto a los ámbitos de aplicación de la jurisdicción IOC, el art. 191.II de la
CPE, determina que: “La jurisdicción indígena originario campesina se ejerce en
los…ámbitos de vigencia personal, material y territorial…”, correspondiendo efectuar una
interpretación desde y conforme a la Constitución Política del Estado, a los Tratados del
Derecho Internacional sobre Derechos Humanos (arts. 13.IV y 256 de la CPE); y, a la Ley
de Deslinde Jurisdiccional (art. 8); es decir:
III.2.1. Ámbito de vigencia personal
El art. 30.I de la CPE, precisa que: “Es nación y pueblo indígena originario campesino toda
la colectividad humana que comparta identidad cultural, idioma, tradición histórica,
instituciones, territorialidad y cosmovisión, cuya existencia es anterior a la invasión
colonial española”; por su parte, el art. 2 de la misma Ley Fundamental, hace referencia a
dos elementos a considerar que son: “Dada la existencia precolonial de las naciones y
pueblos indígena originario campesinos y su dominio ancestral sobre sus territorios…” y
finalmente debe considerarse el art. 191.I de la citada Norma Suprema que establece: “La
jurisdicción indígena originario campesina se fundamenta en un vínculo particular de las
personas que son miembros de la respectiva nación o pueblo indígena originario
campesino”.
En este sentido, para este Tribunal Constitucional Plurinacional resulta claro que la
interpretación del art. 9 de la Ley de Deslinde Jurisdiccional (LDJ), que establece: “Están
sujetos a la jurisdicción indígena originaria campesina los miembros de la respectiva nación
o pueblo indígena originario campesino”, debe entenderse en un sentido amplio y conforme
al art. 191.II.1 de la CPE, que dispone: “Están sujetos a esta jurisdicción los miembros de la
nación o pueblo indígena originario campesino, sea que actúen como actores o demandado,
denunciantes o querellantes, denunciados o imputados, recurrentes o recurridos”, de donde
puede extraerse que inicialmente alcanza a:
i) Los miembros de las colectividades humanas que comparten identidad cultural, idioma,
tradición histórica, instituciones, territorialidad y cosmovisión con existencia precolonial y
que ejercen dominio ancestral sobre sus territorios. Al respecto, la SCP 1422/2012 de 24 de
septiembre, aclaró que: “…debe precisarse además que en el contexto de las naciones y
pueblos indígena originario campesinos, su estructura organizativa por razones también
de orden socio-histórico, podría estar compuesta por organizaciones campesinas, juntas
vecinales u otras modalidades organizativas que reflejen un proceso de mestizaje vivido en
el País, en estos casos, el reconocimiento de derechos colectivos como naciones y pueblos
indígena originario campesinos, responderá a la concurrencia de cualquiera de los
elementos de cohesión colectiva descritos supra, es decir a la existencia de identidad
cultural; idioma; organización administrativa; organización territorial; territorialidad
ancestral; ritualidad y cosmovisión propia, entre otras…”, aspecto que no debe resultar
sorprendente si se considera la cantidad oficial de personas autoidentificadas como
indígenas y la magnitud de migración interna provocadas por las necesidades económico -
sociales en nuestro país.
ii) En este sentido, debe considerarse que el vínculo “particular” que une a los miembros de
una NPIOC de ninguna manera podría fundarse en el nacimiento o los rasgos físicos; por
ello mismo, una persona no nacida en una determinada cultura, puede adoptar la misma y
por ende, ser juzgado por la jurisdicción IOC; por ello, el art. 1.2 del Convenio 169 de la
Organización Internacional del Trabajo (OIT), establece que: “La conciencia de su
identidad indígena o tribal deberá considerarse un criterio fundamental para determinar los
grupos a los que se aplican las disposiciones del presente Convenio”.
iii) Por otra parte y considerando que el derecho colectivo de administrar su justicia, está
relacionado a la construcción de su identidad social, es lógico aceptar que es posible el
juzgamiento de personas que no necesariamente pertenezcan a la NPIOC, pero que
voluntariamente de manera expresa o tácita se sometan a dicha jurisdicción; por ejemplo, al
decidir ocupar sus territorios ancestrales aunque ello no implica que no deba analizarse en
cada caso la concurrencia de los ámbitos territorial, material y personal referidos por el art.
191.II de la CPE.
III.2.2. Ámbito de vigencia territorial
Respecto al ámbito territorial, el art. 11 de la LDJ, señala que: “El ámbito de vigencia
territorial se aplica a las relaciones y hechos jurídicos que se realizan o cuyos efectos se
producen dentro de la jurisdicción de un pueblo indígena originario campesino, siempre y
cuando concurran los otros ámbitos de vigencia establecidos en la Constitución Política del
Estado y en la presente Ley”, lo que sin duda busca preservar la seguridad jurídica en las
relaciones jurídicas entendida en la SC 0287/99-R de 28 de octubre de 1999, como:
"…condición esencial para la vida y el desenvolvimiento de las naciones y de los
individuos que la integran. Representa la garantía de la aplicación objetiva de la ley, de tal
modo que los individuos saben en cada momento cuáles son sus derechos y sus
obligaciones, sin que el capricho, la torpeza o la mala voluntad de los gobernantes pueda
causarles perjuicio".
Ahora bien, dicha norma también debe interpretarse en el marco del art. 191.II.3 de la CPE,
que refiere: “Esta jurisdicción se aplica a las relaciones y hechos jurídicos que se realizan o
cuyos efectos se producen dentro de la jurisdicción de un pueblo indígena originario
campesino”, es decir:
a) En general la jurisdicción indígena originaria campesina se aplica en los territorios
ancestrales; y,
b) A hechos cometidos fuera del espacio físico de un Territorio indígena originario
campesino (TIOC) que puedan afectar la cohesión social colectiva; por ejemplo, cuando los
mismos se produzcan por una autoridad en representación del PIOC o exista desvío de
poder respecto a dicha representación.
III.2.3. Ámbito de vigencia material
Al respecto, el art. 191.II.2 de la CPE, establece que la jurisdicción IOC: “…conoce los
asuntos indígena originario campesinos de conformidad a lo establecido en una Ley de
Deslinde Jurisdiccional”; pese a ello, a este Tribunal Constitucional Plurinacional, le resulta
absolutamente claro que las comunidades indígena originario campesinas vienen
conociendo desde la antigüedad todas las controversias surgidas en la misma de forma que
cuentan con la presunción de competencia por su situación histórica de desventaja respecto
a la jurisdicción ordinaria; por lo que, la interpretación de la Ley de Deslinde Jurisdiccional
debe efectuarse de tal manera que lo inhibido a la jurisdicción IOC sea el resultado de una
interpretación sistemática del texto constitucional, de donde resulte que la exclusión de un
“asunto” de la competencia de dicha jurisdicción busque de manera evidente y clara en el
caso concreto, proteger un bien jurídico de entidad nacional o internacional de acuerdo a las
particularidades del mismo.
III.3. El territorio como factor esencial en la conservación y construcción de la
identidad cultural
La relación con la tierra, los animales y las cosas que en el mundo occidental se fueron
perdiendo, se mantienen en la mayor parte de los pueblos indígenas y es un elemento que la
Constitución Política del Estado pretende rescatar, así el Preámbulo de la misma, establece
que: “En tiempos inmemoriales se erigieron montañas, se desplazaron ríos, se formaron
lagos. Nuestra amazonia, nuestro chaco, nuestro altiplano y nuestros llanos y valles se
cubrieron de verdores y flores. Poblamos esta sagrada Madre Tierra con rostros diferentes,
y comprendimos desde entonces la pluralidad vigente de todas las cosas y nuestra
diversidad como seres y culturas. Así conformamos nuestros pueblos…” (las negrillas
son nuestras).
La relación entre la tierra y las comunidades indígenas es evidente, así la Corte
Interamericana de Derechos Humanos en el caso de la comunidad indígena Yakye Axa Vs.
Paraguay, sostuvo que: “La garantía del derecho a la propiedad comunitaria de los
pueblos indígenas debe tomar en cuenta que la tierra está estrechamente relacionada con
sus tradiciones y expresiones orales, sus costumbres y lenguas, sus artes y rituales, sus
conocimientos y usos relacionados con la naturaleza, sus artes culinarias, el derecho
consuetudinario, su vestimenta, filosofía y valores. En función de su entorno, su
integración con la naturaleza y su historia, los miembros de las comunidades indígenas
transmiten de generación en generación este patrimonio cultural inmaterial, que es
recreado constantemente por los miembros de las comunidades y grupos indígenas” [1];
mientras que en el caso de la Comunidad Moiwana Vs. Suriname, se estableció que: “130.
Las partes en el presente caso están de acuerdo en que los miembros de la comunidad no
tienen un título legal formal -ni colectiva ni individualmente- sobre sus tierras
tradicionales en la aldea de Moiwana y los territorios circundantes. Según lo manifestado
por los representantes y por Suriname, el territorio pertenece al Estado residualmente, ya
que ningún particular o sujeto colectivo tiene título oficial sobre dichos terrenos.
131. Sin embargo, esta Corte ha sostenido que, en el caso de comunidades indígenas que
han ocupado sus tierras ancestrales de acuerdo con sus prácticas consuetudinarias -pero
que carecen de un título formal de propiedad- la posesión de la tierra debería bastar para
que obtengan el reconocimiento oficial de dicha propiedad y el consiguiente registro. La
Corte llegó a esa conclusión considerando los lazos únicos y duraderos que unen a las
comunidades indígenas con su territorio ancestral. La estrecha relación que los indígenas
mantienen con la tierra debe de ser reconocida y comprendida como la base fundamental
de sus culturas, su vida espiritual, su integridad y su supervivencia económica. Para tales
pueblos, su nexo comunal con el territorio ancestral no es meramente una cuestión de
posesión y producción, sino un elemento material y espiritual del que deben gozar
plenamente, inclusive para preservar su legado cultural y transmitirlo a las generaciones
Futuras”[2].
Asimismo, en el caso de la comunidad indígena Sawhoyamaxa Vs. Paraguay, respecto a la
propiedad sostuvo que: “…este Tribunal considera que los conceptos de propiedad y
posesión en las comunidades indígenas pueden tener una significación colectiva, en el
sentido de que la pertenencia de ésta “no se centra en un individuo sino en el grupo y su
comunidad. Esta noción del dominio y de la posesión sobre las tierras no necesariamente
corresponde a la concepción clásica de propiedad, pero merecen igual protección del
artículo 21 de la Convención Americana. Desconocer las versiones específicas del derecho
al uso y goce de los bienes, dadas por la cultura, usos, costumbres y creencias de cada
pueblo, equivaldría a sostener que sólo existe una forma de usar y disponer de los bienes,
lo que a su vez significaría hacer ilusoria la protección del artículo 21 de la Convención
para millones de personas”; y, concluyó en el caso concreto que: “…Si bien el Paraguay
reconoce en su ordenamiento el derecho a la propiedad comunitaria de las tierras y
recursos naturales de los indígenas, el reconocimiento meramente abstracto o jurídico de
dicho derecho carece prácticamente de sentido si no se ha delimitado físicamente y
entregado las tierras por falta de medidas adecuadas de derecho interno necesarias para
garantizar el uso y goce efectivo de tal derecho por parte de los miembros de la
Comunidad Sawhoyamaxa. Con ello se ha amenazado el libre desarrollo y transmisión de
su cultura y prácticas tradicionales” [3].
En este marco, el art. 4 inc. b) de la LDJ, establece entre los principios que la regulan y que
sirven por tanto para su interpretación la: “Relación espiritual entre las naciones y
pueblos indígena originario campesinos y la Madre Tierra. Las naciones y pueblos
indígena originario campesinos tienen derecho a mantener y fortalecer su propia relación
espiritual con sus tierras y territorios que tradicionalmente han poseído, ocupado, o
utilizado y asumen las responsabilidades para con las generaciones venideras.
En el marco de sus cosmovisiones, las naciones y pueblos indígena originario campesinos
mantienen una relación armoniosa, de complementariedad y respeto con la Madre Tierra”,
aspectos que sin duda permiten concluir que las NPIOC, cuentan con la posibilidad de
mantener una regulación propia de su tierra y ejercer poder de decisión sobre la misma -
territorio-, siempre en el marco de los derechos de la madre tierra.
III.4. Análisis del caso concreto
En principio, se debe aclarar que a través del presente conflicto de competencias, el
Tribunal Constitucional Plurinacional no resolverá el fondo de la problemática; sino,
procederá a determinar la jurisdicción competente a la cual pueden acudir Víctor Hugo
Arias Toranzo, Walter Soruco, Alberto Aníbal Arias Toranzo, Rufina Quispe de Coria y
Claudio César Arias Toranzo para resolver las diferencias que tienen con José Guillermo
Vargas Medrano, Elena Ortiz Vda. de Vargas, Carlos Daniel y Jorge Vargas Ortiz, Heidi
Tejada, Walter Tejada Tejerina, Bivaldo Soruco, Abraham Soruco Rodríguez, Emilia
Rodríguez, Felipe Verón Gutiérrez, Germán Soruco Ruiz y Tomás Ramos sobre una
supuesta perturbación de posesión y despojo de las áreas que ocupan en los terrenos de la
comunidad D’orbigny.
Por otra parte, con carácter previo a ingresar al análisis del caso concreto, se debe
considerar que a objeto de determinar la competencia de la jurisdicción IOC para resolver
un conflicto o controversia sobre hechos, situaciones o relaciones jurídicas que se dan
dentro de su ámbito territorial, debe concurrir un requisito en el que confluyan los tres
aspectos de vigencia previsto por la Norma Suprema: personal, material y territorial.
De obrados se tiene que ante el conflicto sobre el uso de tierras suscitado en la comunidad
de D’orbigny, el Secretario Ejecutivo de la FSUTCRAGCH invitó a Wilfredo Arias, como
involucrado, para que el 8 de septiembre de 2013 se haga presente en la reunión general de
conciliación a celebrarse con la presencia de la Federación de Campesinos y otras
autoridades de la Región Autónoma del Gran Chaco; asimismo, por nota de 7 de abril de
2014, el Presidente de la OTB D’orbigny, recordó al Secretario General de la CSUTCY que
se comprometió a invitar al Defensor del Pueblo, a Derechos Humanos, a la Policía
Boliviana, al INRA y a otras autoridades para viabilizar sus derechos como comunarios a
tener áreas verdes y no permitir que se trafique con los terrenos de la comunidad,
anunciando que con o sin la presencia de esos personeros, el 11 de ese mes y año, se
procedería a levantar los cercos ubicados en las áreas verdes (fs. 40 y 41).
Como consecuencia de esos actos, el 24 de abril de 2014, Víctor Hugo, Alberto Aníbal y
Claudio César Arias Toranzo, Wálter Soruco y Rufina Quispe de Coria, plantearon querella
contra José Guillermo Vargas Medrano, Elena Ortiz Vda. de Vargas, Carlos Daniel Vargas
Ortiz, Jorge Vargas Ortiz, Heidi Tejada, Walter Tejada Tejerina, Bivaldo Soruco, Abraham
Soruco Rodríguez, Emilia Rodríguez, Felipe Verón Gutiérrez, Germán Soruco Ruiz y
Tomás Ramos, por la supuesta comisión de perturbación de posesión y despojo, respecto a
terrenos ubicados en la comunidad de D’orbigny, provincia Gran Chaco del departamento
de Tarija, señalando que en las tierras que fueron dotadas a dicha comunidad -con la
anuencia tácita de los vecinos-, decidieron construir sus viviendas en unos predios vacantes,
sin que nadie se hubiera opuesto, pero a mediados del año 2013, intervino José Guillermo
Vargas Medrano, quien con su madrastra Elena Ortiz Vda. de Vargas y sus hermanos
Carlos, Jorge Vargas Ortiz y un grupo de oposición, comenzó a amenazarlos y exigirles que
“recorten” sus lotes en el plazo de dos días, para luego meterse en sus terrenos, cortar los
alambres del cerco y levantar los postes.
Del análisis de los actuados que cursan en obrados, se evidencia que varios meses antes que
se presente la referida querella, las autoridades de la FSUTCRAGCH, ya conocieron del
problema sobre uso de terrenos colectivos suscitado en la comunidad de D’orbigny,
habiendo citado a reunión de conciliación a las partes en septiembre de 2013.
En este contexto, conviene recordar lo señalado en el Fundamento Jurídico III.2 de la
presente Sentencia Constitucional Plurinacional, en sentido que la jurisdicción indígena
tiene competencia respecto de los hechos, situaciones o relaciones jurídicas que se dan
dentro del ámbito territorial de los PIOC, lo que supone que esa jurisdicción y su derecho
es el que rige dentro del espacio territorial del PIOC, para aplicar sus propias normas a
través de sus autoridades y procedimientos propios en la solución de sus conflictos y
regulación de su vida social, conforme a sus principios y valores culturales, en ejercicio de
la libre determinación de dichos pueblos, previsto en el art. 2 de la CPE.
En este marco, se concluye que los ámbitos de vigencia constitucional para el ejercicio de
la jurisdicción indígena exigidos por la Constitución Política del Estado, en el caso presente
son concurrentes, como se pasa a explicar: 1) En el ámbito personal, quienes presuntamente
cometieron el hecho denunciado, así como los presuntamente afectados, son miembros de
la comunidad D’orbigny, provincia Gran Chaco del departamento de Tarija, la misma que
es afiliada a la Central Sindical de Trabajadores Campesinos de la primera Sección de la
Región Autónoma del Gran Chaco de Yacuiba (CSUTCY), así como a la FSUTCRAGCH;
2) En cuanto a la vigencia material, se tiene que los hechos producidos específicamente en
la comunidad D’orbigny, obedecen a asuntos concernientes al uso y aprovechamiento de
tierras de uso colectivo que fueron dotadas a dicha comunidad; razón por la que, el
Secretario Ejecutivo de dicha Federación de Campesinos intervino a efectos de poder
conciliar las diferencias existentes; y, 3) En cuanto al ámbito de vigencia territorial, el
hecho denunciado se suscitó una vez que los procesados incurrieron en un supuesto
avasallamiento de terrenos ocupados por los querellantes, habiendo procedido a cortar el
alambre del cerco y mover los postes fijados para el efecto, otorgando a los poseedores el
plazo de dos días para que “recorten” sus lotes, que en criterio de los procesados, dichos
terrenos son de propiedad comunal, y por consiguiente, de uso y aprovechamiento
colectivo; entonces, los hechos relatados se produjeron entre comunarios y sobre asuntos
relacionados al uso y aprovechamiento de terrenos comunales, en cuyo mérito la
competencia para resolver esos hechos corresponde hasta su agotamiento a la jurisdicción
IOC, al concurrir los tres ámbitos que hacen a la vigencia de esta jurisdicción, conforme al
razonamiento glosado en el Fundamento Jurídico III.2 precedente, que precisó que cuando
confluyen estos tres ámbitos -personal, material y territorial-, corresponde a dicha
jurisdicción, resolver el conflicto o controversia, bajos sus normas y procedimientos
propios.
POR TANTO
El Tribunal Constitucional Plurinacional, en su Sala Plena; en virtud de la jurisdicción y
competencia que le confieren los arts. 202.11 de la Constitución Política del Estado; 12.11
y 28.I.10 de la Ley del Tribunal Constitucional Plurinacional; resuelve, declarar
COMPETENTE para conocer el conflicto suscitado en la comunidad D’orbigny, provincia
Gran Chaco del departamento de Tarija a las autoridades de la Federación Única de
Trabajadores Campesinos de la Región Autónoma Gran Chaco.
Regístrese, notifíquese y publíquese en la Gaceta Constitucional Plurinacional.
Se hace constar que el Magistrado, Dr. Juan Oswaldo Valencia Alvarado, es de voto
disidente.
Fdo. Dr. Zenón Hugo Bacarreza Morales
PRESIDENTE
Fdo. Dra. Neldy Virginia Andrade Martínez
MAGISTRADA
Fdo. Dr. Ruddy José Flores Monterrey
MAGISTRADO
Fdo. Tata Efren Choque Capuma
MAGISTRADO
Fdo. Dr. Macario Lahor Cortez Chávez
MAGISTRADO
Fdo. Dra. Mirtha Camacho Quiroga
MAGISTRADA
[1] Caso Yakye Axa Vs. Paraguay, Sentencia de Fondo, Reparaciones y Costas de 17 de
junio de 2005, Parr. 154.
[2] Caso Moiwana Vs. Suriname, Sentencia de Excepciones Preliminares, Fondo,
reparaciones y Costas de 15 de junio de 2005, Parr. 130 y 131.
[3] Sawhoyamaxa Vs. Paraguay dentro de la Sentencia de Fondo, Reparaciones y Costas de
29 de marzo de 2006, Parr. 120 y 143.