Recurso Extraordinario Federal Neuquén
Recurso Extraordinario Federal Neuquén
Excmo. Tribunal:
1.- OBJETO:
En tiempo y forma vengo a interponer recurso extraordinario federal ante la
Corte Suprema de Justicia de la Nación, previsto en el Art. 14 de la ley 48 y en los
Arts. 256 y 257 del Código Procesal Civil y Comercial, contra la resolución
Interlocutoria N° 103/06 dictada en autos con fecha 2 de junio de 2006, que fuera
notificada en fecha 09 de junio de 2006.
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Conf. LINO ENRIQUE PALACIO, El Recurso Extraordinario Federal, Abeledo Perrot, p. 80
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2.1.- TERMINO:
Que habiendo sido notificada esta parte del fallo dictado en autos con fecha 09
de junio de 2006, el presente recurso extraordinario es interpuesto ante V.E. en
tiempo de ley según los diez días de plazo que nos acuerda la norma procesal.-
2.2.-.- Domicilio:
Se constituye domicilio en la jurisdicción federal y por ante la Corte Suprema
de Justicia de la Nación en la calle Tacuarí 941 de la Ciudad Autónoma de Buenos
Aires.-
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CSJN. 1757. XL. Fallo 1681.
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La resolución lesiona gravemente el derecho a juez imparcial, el derecho a a la
igualdad, y a ser presumido y tratado como inocente (Arts. 16, 18, 75 Inc. 22 de la
Constitución Nacional) quebrantando la legalidad y supremacía de dichos preceptos
(Arts. 19 y 31 C.N.) y constituyendo una cuestión federal compleja directa, toda vez
que existe una colisión entre lo normado por la Constitución Nacional y la resolución
recurrida.
Que en virtud de ello y en el claro entendimiento de que los nueve meses que se
le impusieron en carácter de prisión preventiva constituían una clara violación al
derecho a la igualdad ante las cargas públicas y como tal debía ser reparado por el
estado, bajo los lineamientos de la responsabilidad de éste por su actividad licita.
Que la "actividad licita" es de la facultad legal que el estado tiene para realizar
determinado acto, pero de ninguna manera ello significa que ese acto no acarree
consecuencias nocivas y dañosas para el individuo a quien el acto esta dirigido, y
mucho menos implica que la licitud obsta a la reparación puesto que con ese criterio,
institutos tales como la expropiación no merecerían reparación alguna.
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Que aún admitiendo que se trate de una actividad lícita, esta supone
indudablemente un serio perjuicio tanto patrimonial como espiritual para quien
soporta dicha actividad y por lo tanto ese perjuicio debe ser reparado en la medida en
que se demuestre que la existencia del mismo y su extensión.
Que a los efectos reparatorios no resulta oponible el alegar que el estado tiene, a
través de sus órganos, la facultad de realizar el acto, y que en la medida de que las
razones que llevaron a tomar la determinación no sean arbitrarias, los daños que ese
acto trae aparejados no son susceptibles de reparación; ello así toda ves que en primer
lugar resulta cuanto menos cuestionable sostener que un acto no es arbitrario cuando
el resultado del proceso demuestra que la presunción de sospecha que dio lugar a la
preventiva era infundada, y en segundo lugar, pero no por ello menos relevante, por
que si un acto llevado adelante por el estado apareja a un particular excepcionales
perjuicios, debe ser reparado, por la lisa aplicación de principio constitucionales
como el de reparación integral y de igualdad ante las cargas públicas.
Relata que en el año 1998 su mandante fue imputado en una causa penal por delito de
Robo Agravado por el uso de armas, el cual, dice, fue cometido por personas desconocidas en el
local de Lotería y Quiniela ubicado en calle Castelli y Combate de San Lorenzo de la Ciudad de
Neuquén el día 20/02/1998, aproximadamente a las 19 hs., la causa tramitó mediante expediente
Nº 1123 f 158 año 1998 de la Cámara Criminal Segunda de la Ciudad de Neuquén
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Capital.Continúa diciendo que como lo sostuvo la Fiscalía en la audiencia de debate, se puede
tener por acreditada la existencia del hecho y la materialidad del mismo, pero no así respecto de
la autoría. Que por todas las declaraciones testimoniales no se prueba que su representado haya
sido autor del hecho, por ello, dice, que ante la falta de pruebas la Fiscalía se abstuvo de acusar
y, por lo tanto, se lo sobreseyó en forma definitiva y se dispuso su inmediata libertad.Explica que
el actor fue detenido por la policía mientras se investigaba la comisión del mencionado robo y
luego fue llevado a la Comisaría Tercera. Que en la declaración indagatoria no tuvo ningún
obstáculo para declarar, en función de su inocencia y en razón de no existir ninguna relación con
los hechos investigados. Luego, dice que el 12/03/1998 se dictó junto con el auto de procesamiento
la prisión preventiva utilizando como fundamento el Juez de Instrucción el "quantum" de la
pena privativa para el tipo (art. 166 inc. 2º del Código Penal), ordenándose su inmediata
detención. Asimismo se decretó embargo sobre sus bienes hasta cubrir la suma de $4.000, los que
se estimaban suficientes para cubrir los gastos y costas del proceso. Que el auto de
procesamiento y prisión preventiva fue apelado, siendo rechazado el recurso por la Cámara
Criminal. Que como consecuencia de aquella falsa imputación, permaneció detenido casi nueve
meses, acusado de Robo Agravado por el uso de armas. Que al cabo de aquel tiempo de encierro,
finalmente fue absuelto por la Exma. Cámara Criminal de todos los cargos formulados en su
contra.Que en el prolongado tiempo de detención sufrido, más allá de haberse sumido en un
estado lógico de abatimiento espiritual, sirvió también para ocasionarle múltiples perjuicios que
excedieron lo meramente económico, para instalarse duramente en su vida de relación, social y
afectiva.Que antes de ser imputado de éstos hechos se dedicaba a hacer "changas" con las que
tenía un promedio de ingresos de $300 mensuales, ya que su padre es vendedor ambulante y su
madre es ama de casa y con éste dinero colaboraba con los gastos del hogar. Durante todo el
tiempo que duró el proceso penal y muy especialmente los meses en que duró el encierro, que
preventivamente se le impuso a su mandante, no sólo no pudo cumplir con las labores que
realizaba, sino que además perdió la posibilidad de ingresar en forma efectiva a un
empleo.Expresa que como la mayoría de las personas que han estado presas, sufrió un descrédito
social como persona e idéntica circunstancia de descrédito se dio en la faz económica. Reclama
en concepto de daño moral la suma de $125.000; por daño patrimonial peticiona $5000,
integrados $2700, producto de contabilizar $300 que obtenía por mes de las mencionadas
"changas" los cuales no fueron percibidos durante los nueve meses de detención; y $2300 en
concepto de pérdida de chance por los trabajos que podría haber obtenido en los meses que
estuvo en prisión. Solicita por daño psicológico la suma de $50.000 a fin de solventar un
tratamiento psicológico y menguar las secuelas incurables a través de la aplicación de lo que se
ha denominado "compensación de placeres".Funda en derecho acerca de la Responsabilidad del
Estado, el Instituto de la Prisión Preventiva, Indemnización, etc., ofrece prueba y
peticiona.Corrido el correspondiente traslado, se presenta la demandada, por intermedio de
apoderado, a fs. 34/46 y contesta la acción entablada. En primer lugar, se opone al progreso de la
acción de daños y perjuicios interponiendo excepción de prescripción, la cual fue rechazada a fs.
52/53.
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Concluye afirmando, con base en el análisis desarrollado y la jurisprudencia del la Corte
Suprema de Justicia, la absoluta inexistencia de responsabilidad del Estado Provincial por el
hecho que sirve de fundamento a la demanda interpuesta por la actora.
Así expresa el Dr. Cassagne que: "Se trata de una responsabilidad de carácter
excepcional, dado que en toda comunidad jurídicamente organizada todos los componentes
tienen el deber o carga genérica de someterse a las decisiones que se adopten en los procesos
jurisdiccionales, lo cual lleva consigo la carga de soportar los daños ocasionados por una
sentencia desfavorable...a contrario de lo que acontece en otras especies (por actividad
administrativa o normativa) existe aquí el deber genérico de soportar los daños causados por la
actividad legitima o ilegitima, como consecuencia de la necesidad de someterse al proceso
jurisdiccional por parte de los particulares, como modo de dirimir el sometimiento, en principio,
a soportar todas las consecuencias perjudiciales que ese proceso provoque en sus derechos de
propiedad y libertad" (Derecho Administativo, T. I, pág. 317/8).-
En igual sentido se han pronunciado los tribunales diciendo: "Conviene dejar establecido,
preliminarmente, que la procedencia de la indemnización por la prisión preventiva sufrida no
puede, sin más, derivarse del hecho que luego resulte absuelto el procesado, habida cuenta que
esta medida cautelar puede ser aplicada a quien después demuestra que no fue autor del delito,
pues, para su dictado, no se requiere certeza sobre la culpabilidad del imputado, sino sólo su
verosimilitud, al punto que un juicio de verdad en esta materia se encuentra en oposición a la
finalidad del instituto que no es otra que atender a aquello que no excede el marco de lo probable
(Fallos: 321:1712). También es pertinente destacar que, en la jurisprudencia de esta Corte, la
responsabilidad del estado por los daños ocasionados por su actividad jurisdiccional es de
naturaleza excepcional, y que no sólo es procedente ante la revisión de una sentencia firme de
condena errónea, sino también en el caso de prisiones preventivas dispuestas arbitrariamente
por el magistrado (cfr. sentencias nros. 895, del 13-11-97, y 665, del 28-08-98), debiéndose tener
presente a tal fin, que la arbitrariedad que se exige para hacer lugar a la indemnización de daños
y perjuicios no es dable predicar con relación a resoluciones más o menos fundadas, ni puede
pretenderse configurada frente a meras discrepancias con la apreciación de los hechos o el
derecho efectuada por el juzgador; esta arbitrariedad no se identifica sustancialmente con el
error en que puedan haber incurrido los pronunciamientos judiciales, ya que ella exige que el
equívoco haya sido grosero, inconcebible o no opinable, dentro de una racional administración
de justicia. En el caso, asiste razón al tribunal a quo cuando precisa que, so pretexto de juzgar
acerca de una pretensión de daños y perjuicios, no puede introducirse en temas que sólo son de
competencia del fuero penal, esto es, analizar si la prisión preventiva fue bien o mal dictada,
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puesto que, como más adelante lo sostiene, no existe sentencia que haya invalidado por error
judicial, en sede penal, el auto de prisión preventiva. Dicho pronunciamiento, por sí mismo,
resulta no idóneo para comprometer la responsabilidad del estado por su actuación
jurisdiccional lícita. ...la Excma. Corte Federal, más allá de las opiniones doctrinarias que
aceptan tal responsabilidad, ya se ha pronunciado en forma reiterada al respecto sosteniendo
que "...tampoco podría responsabilizarse al Estado por su actividad lícita, pues los actos
judiciales son ajenos por su naturaleza a este tipo de resarcimiento. La doctrina y
jurisprudencia, ante la ausencia de expresas disposiciones legales, han modelado la
responsabilidad del estado por actos lícitos como un modo de preservar adecuadamente las
garantías constitucionales de la propiedad y la igualdad jurídica. Es que, como esta Corte ha
sostenido, cuando esa actividad lícita, aunque inspirada en propósitos de interés colectivo, se
constituye en causa eficiente de un perjuicio para los particulares -cuyo derecho se sacrifica por
aquel interés general- esos daños deben ser atendidos (Fallos: 301:403; 305:321; 306:1049;
312:1656). De tal manera, a la vez que se asegura a las ramas legislativa y ejecutiva la gerencia
discrecional del bien común, se tutelan adecuadamente los derechos de quienes sufren algún
perjuicio con motivo de medidas políticas, económicas o de otro tipo, ordenadas para cumplir
objetivos gubernamentales que integran su zona de reserva (Fallos: 301:403). En cambio, como
es notorio, dichos fundamentos no se observan en el caso de las sentencias y demás actos
judiciales, que no pueden generar responsabilidad de tal índole, ya que no se trata de decisiones
de naturaleza política para el cumplimiento de fines comunitarios, sino de actos que resuelven un
conflicto en particular. Sent. nº 247 "Ovejero Juan Varlos Vs. Superior Gobierno de la Provincia
de Tucumán s/ Daños y Perjuicios" del 30/03/01." (lo subrayado me pertenece)
Asimismo calificada doctrina sostiene que: "...La solución de los litigios, la valoración de
la prueba, la interpretación de la ley, son todas materias opinables. No se podrá hacer
responsables a los magistrados de una decisión razonablemente fundada sin grave daño para la
serenidad de las decisiones y la independencia de juicio de los Magistrados (Ennecerus-
Lehmann, Obligaciones Vol. 2 234 I). Sólo cabe exceptuar el supuesto de que se demostrara que
el Tribunal ha obrado maliciosamente o que ha mediado cohecho, en cuyo caso, la acción de
daño es, desde luego, procedente. (Borda, Tratado de Derecho Civil, T. II, pág. 488/9)
Destacados autores han sostenido que es preciso realizar una distinción, si lo que se
imputa a los magistrados son simples errores, la demanda de daños y perjuicios no podría en
ningún caso prosperar, porque esos errores deben ser remediados por los recursos que la ley
establece y si ellos no han prosperado, eso quiere decir que no se trata de errores de los jueces
sino de interpretaciones individuales del damnificado, contra las cuales se levanta la presunción
de verdad derivada de la autoridad de la cosa juzgada.
No surge de autos que la prisión preventiva del imputado haya sido cuestionada, mediante
los medios legales previstos al efecto, por haber sido dictada en forma errónea o con malicia. La
misma, ha sido debidamente fundada y, una vez apelada, fue revisada y confirmada por la
Cámara Criminal.
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Así se ha dicho que la responsabilidad de los jueces debe reposar sobre las siguientes
bases: a)Ellos son responsables si se trata de actos irregulares hechos con malicia; b) Por el
contrario, si se trata de simples errores subsanables por los recursos que la ley establece, dichos
errores deben ser remediados por esa vía... si se lo ha intentado infructuosamente, porque el
superior ha confirmado la resolución o sentencia impugnada, esto quiere decir que no hay en ella
error desde el punto de vista legal (Guillermo Borda, Tratado de Derecho Civil, T II, pág. 489).
Los casos en los que procede la responsabilidad de los magistrados exigen un accionar
malicioso por parte del juez interviniente, supuesto que no es el de autos, por lo que entiendo no
resulta de aplicación lo dispuesto por el artículo 1112 del Código Civil.
En materia de responsabilidad del estado por error judicial, ... "por principio general, la
solución clásica ha sido la irresponsabilidad estatal, basada en que el acto jurisdiccional se
caracteriza por su fuerza de verdad legal (cosa juzgada). Si se considera que la sentencia declara
el derecho, no puede surgir responsabilidad de ella, pues el acto es conforme a derecho. En igual
sentido Sayagües Laso expresa que: "la solución clásica en ésta materia es la irresponsabilidad
estatal por los actos jurisdiccionales...El fundamento de la irresponsabilidad estatal por acto
jurisdiccional es consecuencia de la presunción de verdad legal que emerge de la cosa juzgada: si
se reputa que la sentencia declara el derecho, no puede surgir responsabilidad pues el acto está
conforme a derecho...El fundamento de la cosa juzgada desaparece cuanado por un nuevo acto
jurisdiccional, dictado de acuerdo a los procedimientos establecidos al efecto, se reconoce que
existió error judicial en la sentencia impugnada". (Sayagúes Laso, Enrique, "Tratado de
Derecho Administrativo", Edición Montevideo, año 1963, t., I pág. 671)
"Para que surja la responsabilidad del Estado por error judicial es necesario que
concurran ciertos presupuestos. La Corte Suprema ha sostenido que: cabe sentar como
principio que el Estado sólo puede ser responsabilizado por error judicial en la medida en que el
acto jurisdiccional que origina el daño sea declarado ilegitimo y dejado sin efecto, pues antes de
ese momento el carácter de verdad legal que ostenta la sentencia pasada en autoridad de cosa
juzgada impide, en tanto se mantenga, juzgar que hay error. Lo contrario importaría un
atentado contra el orden social y la seguridad jurídica, pues la acción de daños y perjuicios
constituiría un recurso contra el pronunciamiento firme, no previsto ni admitido por la ley
(Fallos 311:1007)...Los daños que puedan resultar del procedimiento empleado para resolver la
contienda, sin no son producto del ejercicio irregular del servicio, deben ser soportados por los
particulares, pues son el costo inevitable de una adecuada administración de justicia..."
Por ello podemos decir que la responsabilidad del Estado se justifica cuando existió error
o dolo de los órganos que ejercen el poder jurisdiccional, el cual surge cuando mediante la
revisión del respectivo proceso, se obtiene la modificación de la cosa juzgada formal y material
de una sentencia definitiva. En la causa penal ofrecida como prueba en las presentes actuaciones
no ha existido revisión alguna de sentencia definitiva, ello por cuanto en el pronunciamiento de
la Cámara Criminal se resolvió sobreseer al imputado debido a que el fiscal se abstuvo de
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formular acusación, ante lo cual se dispuso la inmediata libertar del imputado. Así los tribunales
han dicho que: "Corresponde rechazar la demanda de daños y perjuicios producidos por la
prisión preventiva, si la sentencia absolutoria liberó a los acusados del cargo no por inexistencia
del delito y de prueba, sino por insuficiencia de los elementos probatorios colectados para
demostrar la autoría, y dicho pronunciamiento no importó descalificar la medida cautelar
adoptada en su momento respecto de los procesados...Cuando la prisión preventiva se dicta con
fundamento fáctico y jurídico suficiente, sin arbitrariedad ni desviación de poder, no hay "error
judicial" que sirva de fundamento a una responsabilidad estatal. CSJN, López, Juan de la Cruz
y otros c/ Corrientes, Provincia de s/ daños y perjuicios. Tomo: 321 Folio: 1712 11/06/1998." Y
que: "El mero hecho de que un procesado sea detenido y luego absuelto no determina de por si la
responsabilidad del estado por sus actos legitimos, puesto que solo puede responsabilizarselo en
la medida que se lo declare ilegitimo y sea dejado sin efecto (fallos: 311:1007, esta sala, causa
3820/93, del 21.10.1993). La detención y la prisión preventiva del actor fueron confirmadas por
la cámara federal de La Plata, superior del tribunal de primera instancia original interviniente,
por lo cual, el procedimiento judicial que derivo en su detención y la posterior prisión
preventiva, debe reputarse legitimo. Ello es así, aun cuando, con posterioridad, el actor fue
dejado en libertad por resolución del 14.10.92 Circunstancia que se fundamento en la
"...Imposibilidad de reproducir la pericia química en lo futuro, lo que imposibilita la debida
acreditación del cuerpo del delito...", Lo cual es ajeno, estrictamente, al contenido de los agravios
del actor con relación a las condiciones en que se habría llevado el proceso en su contra, siendo
que el procedimiento judicial de detención y procesamiento del actor nunca fue declarado
ilegitimo. Esto significa que la medida cautelar (prisión preventiva) dictada respecto del actor no
fue descalificada, habiéndose dictado sobre la base de tener por acreditada la semiplena prueba
de su culpabilidad...Por ende, la ilegalidad en que se fundamenta el actor para demandar el
resarcimiento que pretende debe desecharse. Canzano, domingo c/ poder judicial de la nación s/
daños y perjuicios. Causa nº 13.998/94."
"Se configura el error judicial indemnizable cuando se acredita que la decisión que
dispone la prisión preventiva resulta objetivamente contradictoria con los hechos que surgen de
los autos, o respecto de las normas que condicionan la aplicación de la medida, pues en tales
casos media un apartamiento, objetivamente comprobable, de la tarea de hacer justicia a través
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de la aplicación del derecho. CJSN, López, Juan de la Cruz y otros c/ Corrientes, Provincia de
s/daños y perjuicios. Tomo: 321 Folio: 1712. 11/06/1998"
El hecho que el actor haya sido sobreseído en la etapa de juicio, no significa que las
medidas tomadas en su oportunidad, como la prisión preventiva, hayan sido ilegítimas o
contrarias a derecho y por lo tanto al no existir un factor de atribución de responsabilidad no
resulta posible indemnizar el daño que esgrime el actor se le ha producido. Al respecto se ha
analizado que: "No procede la acción de daños y perjuicios por la prisión preventiva sufrida por
quien fue finalmente absuelto, medida aquella adoptada por la existencia de un serio estado de
sospecha fundado en los elementos de juicio existentes hasta ese momento pues la absolución
posterior del procesado no convierte en ilegítima la prisión preventiva que sufrió durante el
proceso. CC0203 LP 13-7-00, Torres, Juan Antonio c/ Provincia de Buenos Aires s/ Daños y
perjuicios".
Finalmente diremos que atento las circunstancias descriptas no corresponde que el Estado
indemnice al actor por cuanto el procedimiento empleado ha sido regular y goza de presunción
de verdad legal, no produciéndose el supuesto de error judicial. En el punto han expresado los
tribunales que: "Doctrinaria y jurisprudencialmente se ha sostenido que el Estado debe
responder por los errores judiciales pero siempre que se trate de un acto ilícito, injusto,
arbitrario; en síntesis, que se aparte abiertamente de la ley. En el sub-lite, el actor no atribuye el
perjuicio a la sentencia definitiva -que le fuera favorable-, sino a la prisión preventiva. Tal
medida provisoria sólo traducía la existencia de un serio estado de sospecha fundado en los
elementos de juicio existentes hasta ese momento. Por otro lado la C.S.J.N. ha señalado que el
derecho a gozar de libertad hasta el momento que se dicte sentencia, no constituye una
salvaguarda contra la prisión preventiva que es una medida cautelar que cuenta con respaldo
constitucional, que no sólo es necesaria para asegurar el éxito de la investigación sino también
para garantizarla. De modo que no puede admitirse que por esta vía resarcitoria se pretenda
revisar el acierto o el error de un pronunciamiento cautelar firme. Actuar de otra forma nos
llevaría a la inseguridad y anarquía, por lo que el único remedio para tal situación es la
reafirmación del principio que atribuye el carácter de verdad legal al pronunciamiento pasado
en autoridad de cosa juzgada. CCCU02 CU 13-7-99, Maidana, Inocencio y Escobar O. c/ La
Provincia de E.Ríos y/o Estado Pcial. y/o Superior Gno. de la Pcia. s/ Indemnización Daños y
perjuicios y Daño moral.2 En el caso que nos ocupa la privación de libertad dispuesta en el
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decreto de prisión preventiva ha constituido un actos jurídico licito, razonablemente ejercido
dentro de las facultades que el ordenamiento legal confiere al Estado para privar de la libertad
cuando concurren contra el imputado, circunstancias de hecho previstas por la ley y por ello
resulta justificado, cualquiera sea la forma de culminación del proceso. Ello debido a las
siguientes razones: 1) La necesidad de administrar justicia requiere adoptar medidas judiciales
determinadas entre las cuales se encuentra la prisión preventiva de una persona, dentro del
marco de la defensa en juicio; 2) La conducta estatal sólo aparece definitivamente expresada a
través de la sentencia definitiva y firme, dictada en el curso ordinario y normal del proceso.
Mientras esa voluntad final no se haya expresado nada puede imputársele al Estado. La Cámara
Nacional Federal en lo Civil y Comercial. Sala III a. in re "Rosa Carlos A. c/ Misterio de Justicia
y otro", dijo: "Sólo se puede responsabilizar al Estado por error judicial en la medida en que el
acto jurisdiccional que origina el daño sea declarado ilegítimo y dejado sin efecto. Ninguno de los
actos de detención y de prisión preventiva fue dejado sin efecto de modo que no cabe hablar de
error judicial en el sentido de la doctrina de la Corte." Ruiz Enrique Atilio c/ Superior Gobierno
de la Provincia s/ Daños y perjuicios, 24/08/00, Sentencia Nº: 313, Sala 5. Por último, el Dr.
Marienoff considera que la responsabilidad del estado por errores judiciales requiere sentencia y
revisión posterior. (Marienhoff, "Tratado de Derecho Administrativo", Edición, Buenos Aires,
año 1973, t. IV, p. 762).Por los motivos expuestos entiendo que corresponde rechazar la acción
interpuesta en los presentes.Costas a la actora en su condición de vencida (artículo 68
CPCyC).FALLO: I. Rechazando la demanda interpuesta por el Sr. Sergio Andrés Chandía
contra la Provincia del Neuquén.- II. Costas a la actora en su condición de vencida a cuyo efecto
regulo los honorarios de los letrados intervinientes al Dr. Jorge Zárate apoderado de la Fiscalía
de Estado, en la suma de $8000y al Dr. Raúl Gaitán, Fiscal de Estado, en la suma de $20000 y a
los Dres. Juan Manuel Kees, Federico M. Egea y Nicolás García, apoderados y patrocinantes de
la actora, en el doble carácter, en la suma de $19600 en conjunto (conforme artículos 6, 7, 10, 11,
20, 39 y ccdtes., de la Ley 1594), y los honorarios del perito psicólogo Carlos Alberto Lafit en la
suma de $500.- III. Regístrese y Notifíquese.-"
5.2.- APELACIÓN:
Que en miras a que a criterio de esta parte el Juez de primera instancia no solo
no satisfizo la pretensión de esta parte, sino que además rechazó la demanda
partiendo de un supuesto fáctico y jurídico diferente al planteado por esta parte, se
interpuso recurso de apelación en el cual se argumentó:
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máxime cuando como en el caso, se dan los presupuestos elementales, esto es derecho
constitucional lesionado por actividad de un órgano estatal en ejercicio de sus poderes
propios.
Que no resulta óbice para ello que el daño no provenga de un obrar antijurídico,
puesto que ningún particular puede ser obligado a soportar exclusivamente los costos
de la persecución de delitos por parte del estado.
Que el conflicto debía ser resuelto en base a una mirada global tendiente a
coordinar dos enfoques: en la etapa del proceso durante la cual un fuerte interés social
lo hace prevalecer sobre el derecho a la libertad, puede darse por justificado el aporte
social y solidario de quien se ve privado de esa libertad preventivamente; pero una
vez que el detenido hizo ese aporte y queda sobreseído o absuelto, alcanza título
jurídico suficiente para exigir la compensación reparatoria, porque ya no tiene asidero
conferir prelación al ius persequendi y al ius puniendi cuando sus fines han quedado
oportunamente satisfechos.
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No explicando si a su criterio existió perjuicio, afectación a derechos
constitucionales, y lo que es mas grave el por que no corresponde indemnizar.
I.- A fs. 139/146 se dicta sentencia, rechazando la demanda interpuesta por el Sr. Chandia
contra la Provincia de Neuquén, reclamando una indemnización derivada de los daños y
perjuicios que dice haber sufrido a raíz de la prisión preventiva que cumpliera durante casi
nueve meses. Contra dicho decisorio, se alza el actor, expresando agravios a fs. 157/162, los que
no merecieran réplica.
II.- En primer lugar señala el actor que si bien es cierto que los autores efectúan una
diferenciación en lo que a la responsabilidad del Estado le concierne por el tipo de actividad en
función de la cual se reclama, no es menos cierto que también la mayoría de la doctrina admite la
responsabilidad del Estado por actividad jurisdiccional en caso que la misma sea lícita.En esa
senda cita abundante cantidad de autores que respaldan el concepto central de sus agravios, cual
es sostener la responsabilidad del Estado por sus actos jurisdiccionales, aún cuando ella resulte
una actividad lícita.
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Sostiene que es aplicable el artículo 1112 del Código Civil en cuanto consagra la doctrina
de la "falta de servicio", pues lo contrario importaría que los magistrados cuenten con una
forma de impunidad que acarrearía en definitiva que los administrados deban soportar los actos
jurisdiccionales, con la sola excepción de que los mismos resulten groseramente erróneos.
También critica el fundamento por el cual se sostiene que al encontrarse revestida por el
carácter de cosa juzgada, la decisión que impuso la prisión preventiva goza de presunción de
verdad.
Así indica que resulta ocioso que, atento al modo que fundara su reclamo -
responsabilidad del Estado por actividad lícita del Estado- se analicen cuestiones como la
firmeza del procedimiento o referirse al error judicial, pues insiste en la responsabilidad con
prescindencia de la licitud o ilicitud del hecho generador, encontrando de este modo redundante
la argumentación alrededor de la licitud del acto procesal.
En esa línea argumental es que destaca que aún cuando al momento de dictarse la prisión
preventiva haya existido suficiente razonabilidad como para imponerla, ello no quita que una
vez absuelto o dictado el sobreseimiento, concurra mérito suficiente como para hacer efectivo el
derecho a reparación que tiene quien fue temporariamente privado de su libertad.
Así, si bien reconoce que el derecho a la libertad no es absoluto pues tolera límites
razonables, una vez cumplido ello es preciso "acoplar" el derecho a la reparación por el
perjuicio que significó sobrellevar aquella limitación.
Critica la profusión de fallos citados, señalando que los mismos no resultan aplicables a la
materia del presente litigio, y finaliza el agravio sosteniendo que el fallo no da razones para lo
que resuelve.
En ese esquema tampoco es necesario una decisión judicial que deje sin efecto la cautelar
que dispusiera la prisión preventiva, ni tampoco una ley que prevea la reparación, sino
solamente una argumentación convincente para sostener una decisión.
Tampoco es cierto que a través de la reparación intentada por esta vía se cuestione el
acierto o error de la medida, pues, insistiendo en el argumento principal, manifiesta que lo único
que pretende es que el estado repare los perjuicios que le irrogara el dictado de una medida por
parte de uno de sus órganos.
Para finalizar, estima que la sentenciante ha omitido regular los honorarios relativos a la
excepción de prescripción, en la que habiendo resultado perdidosa la demandada, se difirió la
regulación de honorarios para el momento de dictar sentencia, y ello no acaeció.
III.- Antes de iniciar el análisis del recurso, considero imprescindible brindar una
explicación a las partes por la demora en la emisión de este voto, demora que se debió
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principalmente a dos circunstancias. En primer lugar al cúmulo de causas recibidas a
consideración en los primeros meses del año pasado en que reasumiera mis funciones como
Vocal de esta Cámara, y en segundo lugar a la difícil disyuntiva que se me planteó al momento
de decidir la cuestión, pues ello implicó una profunda revisión de criterios anteriores.
Sentado ello e ingresando de lleno en el análisis del recurso, me interesa señalar inicialmente en
lo que se refiere a la crítica dirigida al enfoque que otorga la sentencia analizando la
responsabilidad desde el concepto de error judicial o desde la ilegitimidad de la medida, es cierto
que el ámbito delimitado por la acción se ciñó a exigir el resarcimiento dentro de la
responsabilidad del Estado por sus actos lícitos fojas 12 y ssgtes. del escrito de demanda-, allí el
actor realiza el desarrollo de su argumentación alrededor de lo que concierne a la actividad lícita
del Estado.
Continúa en la misma línea argumental cuando a fs. 18 expresamente señala que el tema
debe encararse pasando por alto la arbitrariedad o el error, asimilando la circunstancia que aquí
se da con la responsabilidad que surge de indemnizar bienes expropiados. Sin embargo, y aún
cuando el modo de encuadrar su pretensión fue de esa manera, el análisis de la sentencia de
primera instancia se dirigió a fundar, por oposición, el caso en el que podría llegar a darse la
responsabilidad del Estado .A) Aproximándome ahora sí, al tratamiento del recurso, debo
adelantar que aún cuando estimo que en el caso corresponde confirmar la sentencia de primera
instancia en cuanto rechazara la demanda, ello es por fundamentos distintos a los expresados por
la Jueza de grado. Así, y si bien durante mucho tiempo compartí la opinión que recoge la
decisión en crisis, una nueva reflexión sobre el tema me ha llevado a cambiar de opinión. En el
inicio de su expresión de agravios el actor cita la profusa doctrina que entiende que avala su
pretensión, en un modo similar al que llevara a la autora Mariana Palermo a efectuar la
siguiente reflexión: "¿Por qué motivo la jurisprudencia en nuestro país se niega a aceptar que las
decisiones judiciales pueden ocasionar perjuicios dignos de resarcimiento y poner en juego, por
lo tanto, la responsabilidad del Estado? La jurisprudencia predominante no considera acertado
reconocer el derecho a indemnización frente a todos los daños ocasionados por la actividad
judicial, sin embargo la doctrina mayoritaria es uniforme en aceptarlo, salvo la que señala el
contexto temporal como poco propicio empíricamente para ello. Esta discrepancia solo se
entiende teniendo en cuenta la crisis social, económica y política por la que atraviesa nuestro país
y que existan en la emergencia otras prioridades que urgen ser resueltas." (Mariana Palermo
"¿La irresponsabilidad del Estado por actividad judicial" La Ley Sup. Adm. 2004-marzo)
Esta actitud reticente por parte de la jurisprudencia es explicada muy claramente en otras
palabras por Carlos Botassi, en su artículo "Responsabilidad del Estado por su actividad
jurisdiccional" cuando al comentar la problemática que aquí se examina señala: "El mismo
fenómeno se puso en evidencia cuando el aumento de la intervención administrativa y legislativa,
con su natural secuela de eventos dañosos en perjuicio de los ciudadanos, impulsó el abandono
del dogma de la irresponsabilidad estatal"
Estas reflexiones revelan que la inicial resistencia fue poco a poco quebrada en la
doctrina, correspondiendo que comience a abrirse camino en la jurisprudencia.
De este modo, y aún cuando comparto algunos de los conceptos que sustentan los agravios
del actor, las concretas circunstancias del caso me lleva a confirmar el rechazo de la demanda. B)
A fin de adoptar un método para analizar los agravios y su relación con los fundamentos de la
sentencia, principiaré por el que encabeza los considerandos del decisorio en crisis. Allí
se sostiene que habría una diferencia sustancial entre la responsabilidad del estado derivada de
15
la actividad jurisdiccional, con la que se deriva de la administrativa o normativa, pues a raíz del
sometimiento de los particulares al proceso en aras a dirimirse un conflicto suscitado entre ellos,
los pondría en la obligación de soportar las consecuencias perjudiciales de ese proceso, en sus
derechos de propiedad y libertad.
Más aún indica que a diferencia de lo que puede suceder con la actividad administrativa o
legislativa en las que se reconoce un resarcimiento a los daños causados a los particulares, pues
la decisión del Estado en aquellas ramas se inspira en propósitos de interés colectivo, cuando en
las sentencias y demás actos judiciales, no se trata de decisiones políticas que propendan el
cumplimiento de fines comunitarios, sino actos que resuelven un conflicto en particular.
La crítica principal que merecen ambos argumentos se relaciona con que el enfoque del
conflicto judicial que tienen en cuenta, pues es fácil advertir que se dirigen a un tipo de proceso
en el que al menos el actor- se sometió voluntariamente, pero en el proceso penal es una
posibilidad bastante remota, pues no se trata de dos personas sometiendo un conflicto a la
resolución de un tercero imparcial, sino de la facultad persecutoria de los delitos encarnada ya
por el Fiscal ya por el Juez, dependiendo del sistema procesal vigente- en el que no hay
resolución de un conflicto particular, sino más bien un interés social, que en el caso y como
argumento que justifica el instituto de la prisión preventiva, se traduce en la necesidad de
"soportar los daños en aras al cumplimiento de un adecuado servicio de administración de
justicia".
La Corte Suprema de Justicia en ese orden de ideas ha señalado que: "Los daños que
puedan resultar del procedimiento empleado para resolver la contienda, si no son producto del
ejercicio irregular del servicio, deben ser soportados por los particulares, pues son el costo
inevitable de una adecuada administración de justicia." ("Balda, Miguel A. C. Provincia de
Buenos Aires" CS, octubre 19-1995 DJ 1996-1) en otro párrafo de esa sentencia que
habitualmente se cita como "leading case"- "De tal manera, a la vez que se asegura a las ramas
legislativa y ejecutiva la gerencia discrecional del bien común, se tutelan adecuadamente los
derechos de quienes sufren algún perjuicio con motivo de medidas políticas, económicas o de
otro tipo, ordenadas para cumplir objetivos gubernamentales que integran su zona de reserva.
En cambio como es notorio, dichos fundamentos no se observan en el caso de las sentencias y
demás actos judiciales, que no pueden generar responsabilidad de tal índole, ya que no se trata
de decisiones de naturaleza política para el cumplimiento de fines comunitarios, sino de actos
que resuelven un conflicto en particular. Los daños que puedan resultar del procedimiento
empleado para resolver la contienda, si no son producto del ejercicio irregular del servicio,
deben ser soportados por los particulares, pues son costos inevitables de una adecuada
administración de justicia"
16
esa actividad es asumida por el Estado a través del Poder Judicial. Más aún en el caso de la
justicia penal, en que siempre se ha destacado como nota caracterizante el interés público y bien
común que subyacen en la persecución de los delitos, indicando concretamente la Corte Suprema
en relación a la prisión preventiva que: "el derecho de gozar de libertad cede frente a la
necesidad de sufrir detención preventiva para facilitar la investigación y asegurar la función
punitiva del Estado" (CSJN Fallos 272:188; 302:1.022). En consecuencia, y sentada ya la premisa
de que el ejercicio de la actividad jurisdiccional del Estado no difiere conceptual ni
sustancialmente en sus objetivos del resto de las actividades que desarrolla el Estado, cae el
argumento por el cual esa parcela de Poder estatal no respondería ante los daños causados por la
actividad lícita que desarrollada en su seno. C) Corresponde analizar otro de los argumentos
cual es el de la presunción de verdad legal que se deriva de la cosa juzgada, y que en definitiva
hace referencia a la imposibilidad de atribuir responsabilidad si el afectado no logró la revisión
de la decisión a través de los recaudos procesales previstos al efecto, esto es las vías recursivas.
Si bien con relación a este fundamento el actor señala que su examen por parte de la Jueza
resulta ocioso, pues el planteo de su acción en ningún momento intentó "se revea" la decisión que
decretaba la prisión preventiva, su análisis resultará útil para la conclusión final. Con respecto
al tema señala Botassi en el artículo antes citado, que el eventual reclamo de indemnización no
implica reabrir la discusión sobre lo concretamente juzgado, pues la cosa juzgada se mantendrá
intacta. De lo que se trata en el caso es de indemnizar los daños y perjuicios que se hayan
derivado de aquella decisión, aún cuando aquella no se modifique. Y aún cuando el autor lo
ejemplifique con un caso de sentencia "injusta", la apreciación es aplicable a nuestro caso. Sin
embargo y avanzando sobre la decisión, no es posible perder de vista que en el caso concreto la
causa penal que generara el dictado de la prisión preventiva culminó con el dictado de un
sobreseimiento definitivo, a raíz de la falta de acusación fiscal derivada de la ausencia de
elementos con suficiente fuerza de convicción para fundar un juicio de certeza que permita
imputar el delito al emplazado. De este modo, y aún inscribiéndose en la corriente
jurisprudencial más avanzada, para el surgimiento de la responsabilidad se establece como
presupuesto específico que la sentencia haya resultado terminante con respecto a la inocencia del
imputado. Así se ha señalado que: "Este recaudo es ineludible, ya que el derecho indemnizatorio
no pertenece a quien es absuelto por duda o por falta de prueba, sino a quien es inocente... Tal
exigencia es lógica pues como lo sostuviéramos con la Dra. Kemelmajer de Carlucci (ob, citada.,
cap.V, p.93, núm. 3)- la presunción de inocencia es suficiente para fundar el derecho a la
libertad, pero no el de la indemnización a cargo del Estado. Además la carga de la prueba de los
presupuestos de la acción incumbe al accionante, quien debe acreditar que se ha visto obligado a
soportar desigualmente respecto al resto de los inocentes un sacrificio excepcional: el de su
libertad" (M.O.P.c/ Pcia. de Mendoza E.D 139:147)
17
actor la carga de demostrar su ajenidad al hecho delictivo, por lo que como en el caso, la
absolución por razones formales no es suficiente para hacer nacer la responsabilidad estatal y en
consecuencia generar el derecho indemnizatorio que reclama el actor.De este modo y de
conformidad a los desarrollos que anteceden estimo razonable afirmar la responsabilidad del
Estado por su actividad judicial lícita en dos aspectos: 1) demora injustificada de los procesos 2)
cuando se dicta sentencia absolutoria o sobreseimiento definitivo para lo cual hay que examinar
las razones por las cuales se dictó esa decisión, pues en este último aspecto no comparto la tesis
de que los motivos que dieran lugar al sobreseimiento o la absolución no son relevantes, toda vez
que la falta de distinción que de allí surge es a los efectos penales y en el caso se está analizando
la responsabilidad civil del Estado por su actividad lícita y como consecuencia de la necesidad de
conjugar distintos valores (seguridad jurídica, bien común, seguridad de la sociedad, la
necesidad de investigar y por el otro la privación de la libertad) de ahí que al igual a lo que
sucede en los casos de accidentes de tránsito y por tratarse de una responsabilidad civil el juez
puede analizar las razones por las cuales se dictó el sobreseimiento o la absolución penal.
Adviértase que surge como clara conclusión de todo lo dicho, que reconociéndose la
responsabilidad del Estado por su actividad lícita como instituto, la ponderación de la
responsabilidad en el caso concreto resultará de cuestiones de hecho que el Juez civil
necesariamente debe calibrar, pues aún cuando en el ámbito penal el sobreseimiento o la
absolución puede tener efectos prácticos similares, a los fines resarcitorios en el ámbito civil, es
preciso evaluar cuestiones que tienen que ver, entre otras, con los motivos que llevaran a la
decisión en el ámbito penal.De esta manera, y no prosperando la cuestión central respecto a la
responsabilidad, ello me exime de pronunciarme respecto a los rubros resarcitorios.IV.- Para
finalizar, asiste razón al actor con relación a la cuestión de los honorarios que se omitieran
regular respecto a la resolución de fs. 52/53 por la cual se resolviera la excepción de prescripción,
correspondiendo subsanar esa circunstancia en esta instancia. V.- Con respecto a las costas,
entiendo que por el modo que se resolviera la cuestión esto es, variando los fundamentos que
sustentaran la sentencia de grado, circunstancia en la que tuviera mucho que ver la correcta
expresión de agravios y argumentación que los sustenta, tratándose de una cuestión de derecho
fuertemente controvertida, sumado a la falta de contestación de agravios por parte de la
demandada, corresponde se modifique la imposición de costas en la sentencia de grado, las que al
igual que las de esta instancia se impondrán en el orden causado.VI.- En consecuencia, por lo
dicho, jurisprudencia citada y fundamentos del fallo recurrido, propongo al Acuerdo su
confirmación, con costas de Alzada en el orden causad o ( artículo 68 2º apartado del CPCyC) a
cuyo efecto se regularán los honorarios profesionales de los letrados intervinientes conforme las
pautas del artículo 15 de la L.A..-La Dra. Isolina Osti de Esquivel dijo: Por
compartir los fundamentos vertidos en el voto que antecede, adhiero al mismo.- Por ello, esta
Sala II RESUELVE: I.- Confirmar la sentencia dictada a fs. 139/145 vta. en cuanto rechaza la
demanda interpuesta, modificándose las costas, las que se imponen en el orden causado (art. 68 2
apartado del C.P.C.C.) de conformidad a lo explicitado en los considerandos respectivos que
integran este pronunciamiento.- II.- Regular los honorarios correspondientes a la
resolución de fs. 52/53 en las siguientes sumas: para los Dres. Juan M. Kees, Gerardo N. García y
18
19
carga de la prueba de los presupuestos de la acción incumbe al accionante, quien debe acreditar
que se ha visto obligado a soportar desigualmente respecto al resto de los inocentes un sacrificio
excepcional: el de su libertad"
De ello se desprende sin hesitación alguna que nadie debe probar su inocencia,
pues goza de ella por una presunción legal, otorgada como garantía por nuestra
constitución nacional.
20
Que no escapaba a esas prescripciones el hecho de que se trate de un proceso
civil, mucho si de ello se deriva una privación al derecho de ser resarcido en la
medida de los perjuicios sufridos.
Puesto que de seguir los lineamientos del fallo recurrido, nos encontraríamos
con el estado reconocería la inocencia de las personas solo en relación al proceso
penal y eventualmente solo resguardaría su libertad, pero en relación a los demás
procesos judiciales o de otra índole (civiles, laborales, sumariales, etc.) y las
consecuencias jurídicas que en los derecho de las personas se desprendan, se
considerará que es culpable, en la medida en que no demuestre su "ajenidad al hecho
delictivo".
Que el in dubio pro reo no siendo mas que una consecuencia directa de la
aplicación adecuada y constitucional del principio de inocencia, no permite presumir
la culpabilidad del sujeto en ningún ámbito, y tampoco torna exigible que se
demuestre la inocencia en ningún proceso de ninguna índole, dado que NINGUNA
PERSONA ESTA OBLIGADA A HACERLO EN NINGÚN CASO, PUESTO
QUE GOZA DE DICHA CALIDAD SALVO SENTENCIA PENAL FIRME
QUE DECLARE LO CONTRARIO.
21
Finalmente planteamos la VIOLACIÓN del Art. 18 de la Constitución
Nacional, Los Arts. 8 y 29 de la Convención Americana de los Derecho Humanos, el
art. 11, inc. 1º Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 de las Naciones
Unidas, y el Art. 35 de la constitución de la Provincia de Neuquén.
22
II.- Corrido el traslado de ley, es contestado a fs. 190/193 por la demandada, solicitando se
declare la inadmisibilidad del recurso deducido por su contraria.
III.- A fs. 196 se notifica al Sr. Fiscal ante el Cuerpo.IV.- Liminarmente habrá de
resolverse el planteo del Dr. Roberto O. Fernández quien, a fs. 200 formula su excusación para
entender en el presente trámite, en virtud de lo dispuesto en el art. 17º, inc. 7º, en concordancia
con el 30º, ambos del C.P.C. y C., toda vez que se ha expedido como Vocal de la Cámara
Criminal, en la causa nº1.123 - F 158-año 1.998 caratulada: "CHANDÍA, SERGIO ANDRÉS s/
ROBO AGRAVADO POR EL USO DE ARMAS", y ha suscripto la Resolución Interlocutoria nº
119/98, obrante a fs. 223/226 de los autos referidos.Que, la jurisprudencia reinante en la materia
resulta conteste en afirmar que, tanto el instituto de la recusación, cuanto el de la excusación,
deben ser interpretados y aplicados con la prudencia y rigor intelectual que impone su
excepcionalidad, habida cuenta que conllevan la sustracción y liberación del magistrado,
respecto de la obligación que le compete en el ejercicio de la función específica y para la cual fue
designado, tal la de administrar justicia (cfr. R.I. Nros 183/98,62/05, entre otras, del Registro
Actuarial).
No obstante ello, los medios de separación aludidos tienen por finalidad garantizar la
imparcialidad inherente al ejercicio de la función jurisdiccional. Mas, teniendo como linde la no
perturbación del adecuado funcionamiento de la organización judicial. Por eso, para apreciar la
procedencia del planteo, es menester atender tanto al interés particular, como al interés general,
que pueden verse afectados por el uso inadecuado de dichos instrumentos de desplazamiento de
la competencia de los jueces y funcionarios que deben entender en el proceso (cfr. R.I.N 150/99,
de idéntico registro).Sentado ello, se ingresa al análisis de la excusación esgrimida por el Sr.
Vocal, concluyéndose en la procedencia del apartamiento.Ello así, por cuanto, en el supuesto
convocante, la autoseparación se funda, en primer término, en el art. 17 , inc.7º, del ritual. Y en
tal sentido cabe consignar que, aunque el precepto citado comprende diversas hipótesis, todas
ellas pueden ser enmarcadas en la causal de prejuzgamiento. Además, se alega en concordancia,
el art. 30º del C.P.C. y C.Importa resaltar que el prejuzgamiento es la opinión o dictamen preciso
y fundado, antes o después de comenzado el pleito, sobre los puntos concretos que deben ser
materia de decisión, ya sea expedida fuera del juicio o con relación a él, o bien, dentro del
expediente (conf. R.I. Nros. 355/86, 3814/03, entre otras, del Registro de la Secretaría de
Demandas Originarias y 8/03, 25/05, entre otras, del Registro Actuarial).El Dr. Fernández ha
intervenido en la causa penal que identifica, y que se halla íntimamente ligada al objeto del
presente litigio. Resulta por tanto, una casual objetiva, de entidad suficiente, que impone aceptar
el pedido de excusación, lo que así se resuelve.V.- Sentado ello y previo a efectuar el análisis
previsto por el art. 5 de la Ley 1.406, corresponde expedirse sobre la competencia para entender
en los presentes. Al respecto ha de señalarse que, conforme lo resolviera este Tribunal Superior
en causas similares, la materia debatida en estos autos se encuentra incluida dentro de las
previsiones del art. 2 -apartado a- inc. 4) de la Ley 1.305. Es decir, es materia procesal
administrativa y, por tanto, de competencia actual de este Cuerpo, de acuerdo a lo dispuesto en
el 5 de la Ley 1.305 y la Disposición Transitoria V de la Constitución Provincial.Ahora bien,
dable es poner de resalto la doctrina sustentada por este Tribunal, en el sentido que la ley fija
oportunidades preclusivas para la alegación de la incompetencia por las partes o para su
declaración oficiosa por el juez. Por lo que luego de pasadas estas etapas no puede volverse sobre
cuestión de incompetencia alguna (cfr. R.I. Nros. 1.331/95, 1446/96 del Registro de la Secretaría
de Recursos Extraordinarios; 2129/99 y 2728/99 del Registro de la Secretaría de Demandas
Originarias).En los precedentes mencionados también se decidió que, sin perjuicio de la
improrrogabilidad de la competencia contencioso administrativa que se hallaba comprometida
en esos casos -en los que asimismo la cuestión de fondo había sido resuelta en el fuero ordinario-,
23
debía convalidarse todo lo actuado en las instancias anteriores, sobre la base de los principios de
preclusión, economía procesal y seguridad jurídica, y en atención al tiempo transcurrido desde la
iniciación de la litis y el dispendio jurisdiccional que conllevaría una solución distinta, en
ostensible detrimento de los litigantes y del servicio de justicia.Luego, trasladando los conceptos
vertidos a la presente causa, en la que las partes no formularon cuestionamiento respecto a la
competencia de la justicia ordinaria, consintiendo el trámite ante las instancias anteriores,
corresponde aplicar la doctrina antes reseñada.
VI.- Dentro del ritual casatorio, a la luz de lo previsto por su art. 5 , debe efectuarse el
análisis de rigor, a fin de determinar si se encuentran cumplidos los recaudos legales que
posibiliten la declaración de admisibilidad del remedio intentado y consiguiente apertura de la
instancia.
VII.- Al acometer dicha labor, se constata que el escrito recursivo fue interpuesto en
término, por quien tiene aptitud procesal y ante el mismo Tribunal que dictara el fallo en crisis.
Se ha observado, asimismo, las cargas atinentes a la constitución de domicilio ad litem y
adjunción de las pertinentes copias para traslado.
VIII.- Además de ello, el recurrente se encuentra exento de efectuar el depósito legal en
virtud del beneficio de litigar sin gastos que acredita tener, de acuerdo con lo dispuesto por el
art. 2 in fine de la Ley 1.406 y conforme constancia de fs. 29.
IX.- Sin embargo, a distinta conclusión debe arribarse en punto a los restantes recaudos
exigidos por la Ley Casatoria. Así, con relación a la autonomía que debe revestir un escrito como
el de análisis, y que impone que a través de su sola lectura se comprendan cuáles han sido las
pretensiones de las partes, cómo ha quedado trabada la litis, cuál ha sido el desarrollo del
proceso y cómo se configurarían las causales de impugnación invocadas, luce su ausencia. En el
caso, se advierte que la pieza recursiva no cumple con tal recaudo, porque no surgen de ella los
antecedentes necesarios que permitan acceder una acabada comprensión del contenido del
proceso (cfr. R.I. N 1.083, del 27/10/94, del registro de la Secretaría, entre muchas otras). Ello,
debido a que no se relatan acabadamente, por ejemplo, los términos de la demanda y de su
contestación. Por tanto, no existe un relato objetivo, completo y preciso de las referencias del
caso y resulta menester efectuar la compulsa del resto de las piezas del expediente. En
consecuencia, mal puede reputarse cumplida la exigencia bajo análisis. También refleja la falta
de autonomía resaltada, la ausencia de indicación del valor del agravio, conforme lo requiere el
art. 14 del Ritual para la habilitación del recurso de Inaplicabilidad de Ley.
X.- No obstante que la falencia apuntada basta para cerrar el carril impugnativo sub-
análisis, a mayor abundamiento, se advierte que tampoco se encuentra cumplido el extremo
referido a la adecuada y suficiente fundamentación. En efecto, al resultar el intentado un recurso
de naturaleza extraordinaria y excepcional, la carga que pesa sobre el recurrente es mayor y
debe extremar los recaudos que hacen a dicha exigencia. Ello así, habida cuenta que con relación
a las causales invocadas dentro del recurso de Inaplicabilidad de Ley, es recaudo ineludible,
además de individualizar la norma, precisar el vicio o error en que se habría incurrido en la
sentencia. Ello requiere inexcusablemente la impugnación idónea de los extremos que sustentan
el decisorio, indicando sobre la base de los presupuestos del pronunciamiento, en qué consistió la
infracción, cuál es la influencia en el dispositivo, cómo y por qué éste debe variar. En el caso, se
observa la utilización de una deficiente técnica recursiva, atento a la insuficiente y parcial
fundamentación de las causales alegadas. Si bien es cierto que el recurrente denuncia la violación
de garantías constitucionales, su queja se limita a desarrollar un punto de vista personal,
traduciéndose en una discrepancia subjetiva con los razonamientos y conclusiones efectuados
por los jueces de la Cámara sentenciante, respecto de la valoración jurídica de los hechos y el
encuadre normativo de ellos, careciendo de una línea argumental referida en forma directa y
24
concreta a todos los conceptos sobre los cuales se asienta la construcción jurídica del fallo en
crisis. Y no cabe admitir un mero disenso con lo resuelto (cfr. R.I. N 192/99).En suma, el
impugnante no ha demostrado cabalmente la violación de las garantías constitucionales
esgrimidas. Además, quien afirma que la sentencia viola determinado precepto legal, no hace
otra cosa que anticipar una premisa cuya inmediata demostración debe hacer en el mismo
escrito, sin que resulte suficiente a ese fin la exposición de un criterio interpretativo distinto al
del juzgador (cfr. R.I. N 141/98, 38/01, 139/04, entre otras), ni la genérica invocación de normas
que se estiman conculcadas. Al respecto, valga destacar que la exigencia analizada se refiere a la
insoslayable necesidad impuesta a los recurrentes de precisar las causales que encuadrarían
dentro de los motivos de justificación objetiva legalmente establecidos por el ritual aplicable, con
independencia estructural y sin déficit técnico. Extremo que el recurrente no ha cumplido,
mediante la mera alegación de agravios ajenos a esta instancia. Este Tribunal Superior ha
sostenido reiteradamente que a quien pretende por medio de su queja obtener el
pronunciamiento al que se cree con derecho, le compete la carga de dar cumplimiento a los
recaudos necesarios (conf. R.I. N 114/05). Cabe resaltar que, en este estadio el análisis efectuado
es meramente formal, conforme lo prescribe el art. 5 de la Ley 1.406 y que no corresponde
suplir por inferencias los yerros u omisiones del recurrente, toda vez que el principio iura novit
curia es de interpretación restrictiva en esta instancia (cfr. R.I. Nros. 871/93; 1431/96, entre
otras).Reiteradamente se ha sostenido y se sostiene que las exigencias antedichas no son
solemnidades innecesarias ni arcaísmos sacramentales que hayan perdido su justificación
procesal, sino que responden a la necesidad de no restarle al recurso su carácter extraordinario.
Lo que impone el previo cumplimiento de obligaciones inexcusables, para evitar que en la
práctica se concluya por desvirtuarlo (cfr. R.I. N 1431/96 ya citada).En virtud de las razones
apuntadas, es que corresponde declarar inadmisible el recurso tratado. Por ello, a la luz de la
normativa y jurisprudencia citadas, SE RESUELVE: I.- Aceptar la excusación formulada a fs.
200 por el Dr. Roberto O. Fernández, con fundamento en lo considerado en el punto IV.II.-
Declarar la INADMISIBILIDAD del recurso de Inaplicabilidad de Ley deducido por el actor
Sergio Andrés Chandia- a fs. 176/186vta.III.- Imponer las costas de esta instancia al recurrente
perdidoso (art. 12 Ley Casatoria), a cuyo fin y de conformidad a lo establecido por el artículo 15
de la Ley 1.594, regúlanse los honorarios profesionales de los doctores: Federico M. EGEA en el
doble carácter por el actor- en la suma de pesos CUATRO MIL OCHOCIENTOS CINCUENTA
Y UNO ($4.851), Néstor Pedro POSSE letrado apoderado de la demandada- en la suma de pesos
UN MIL NOVECIENTOS OCHENTA ($1.980) y Raúl M. GAITAN letrado patrocinante de la
misma parte- en la suma de pesos CUATRO MIL NOVECIENTOS CINCUENTA ($4.950).IV.-
Regístrese. Notifíquese y oportunamente vuelvan los autos a origen.”
25
Este concepto ha sido definido por la CSJN que corresponde asignar al Recurso
Extraordinario Federal “Todo asunto susceptible de ser llevado ante los tribunales de
justicia mediante alguno de los procedimiento establecidos a ese efecto”3
26
6.3.- Relación Directa e Inmediata – Trascendencia de la Cuestión
Federal:
Otro requisito necesario para la admisión del REF, es la relación directa e
inmediata, la que se configura cuando la resolución que deba acordarse a la causa
dependa necesariamente de la interpretación que se asigne a las cláusulas
constitucionales.
Como se puede apreciar en el presente recurso la relación directa entre la
interpretación de las normas federales invocadas y la resolución de la causa es
palmaria, puesto que de habérsele dado una adecuada interpretación a la misma la
resolución, debería haber sido favorable a los intereses de mi representado y por lo
tanto es la trasgresión a la normas constitucionales invocadas por esta la que
directamente cercena la posibilidad de un fallo adecuado al ordenamiento.
Habida cuenta de que en el caso existe contradicción con distintas normas del
Ordenamiento constitucional, esta parte expondrá por separado cada una de ellas, a
fin de hacer mas ordenada la exposición:
5
Conf. Lino E. Palacio, Op. cit., p. 215.
27
excesivos ni formulaciones vacías de contenido, supeditadas a la exclusiva
valoración que del recurso efectúa la autoridad encargada de otorgarlo.
Que aplicando estos varemos al caso concreto vemos que esta parte impugna
vía casación la sentencia de cámara, alegando violación al derecho de igualdad ante
6
"Costa Rica", casos 9328, 9329, 9742, 9884, 10131, 10.193, 10.230, 10.429,
10.469, del 2 de octubre de 1992, Parágrafo 30.
7
Informe nº 55/97, "Argentina", caso 11.137, Juan Carlos Abella, del 18 de
noviembre de 1997, en especial parágrafos 261 y 262.
8
"Herrera Ulloa vs. Costa Rica", sentencia de 2 de julio de 2004, Parágrafos 165 y 167.
28
las cargas públicas y a la presunción de inocencia, impugnando la aplicación e
interpretación que realizó la cámara de dichas normas y sosteniendo que esa errónea
fue producto de la apreciación arbitraria.
29
cargas publicas omiten infundada y deliberadamente acordar la reparación tendiente a
restablecer el equilibrio conforme lo impone el ordenamiento constitucional y de los
tratados internacionales citados.
9
Conf. Julio B. Maier, Derecho Procesal Penal, T. I, p. 490 - 491, Ed. del Puerto SRL, Bs. As. 1996
30
En igual sentido al aquí expuesto se y en un caso de estrecha analogía con el
presente se ha pronunciado al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, en los Autos
Sekanina contra Austria10 sosteniendo en aquella oportunidad que El derecho a la
presunción de inocencia implica la obligación de todos los órganos del Estado de
abstenerse de hacer referencias a la probable culpabilidad del acusado.
10
Tribunal Europeo de Derechos Humanos, Sekanina contra Austria sentencia del 25 de agosto de
1993.
11
Comité de Derechos Humanos, caso Gridin c. Rusia, párrs. 3.4 y 8.3.
12
CIDH, Informe Anual 1982-1983, pp. 18-19.
13
CIDH, caso Martín Mejía c/Perú.
31
De lo expuesto y de las consideraciones vertidas en las resoluciones
impugnadas surge que el derecho a ser considerado inocente que asiste a mi
representado ha sido vulnerado, en la media en que el presupuesto utilizado en la
sentencia de Cámara y convalidado por la resolución casatoria implica una subversión
de la presunción de inocencia que modifica la onus probandi y que resulta repugnante
al ordenamiento constitucional y de los Tratados Internacionales.
6.5.- ARBITRARIEDAD:
Como tiene dicho el Alto Tribunal “…la jurisprudencia elaborada por esta
Corte en materia de sentencias arbitrarias ha establecido reiteradamente que ella no
tiene por objeto la corrección en tercera instancia de decisiones equivocadas o que se
estimen tales (Fallos 245:327 y los allí citados), sino que, por el contrario, está
dirigida a la revisión de los pronunciamientos en los que se advierta la inexistencia de
cualidades mínimas para que el acto impugnado constituya una sentencia judicial
(Fallos 237:74; 239:126 y otros).-
32
“La tacha de arbitrariedad no constituye un fundamento autónomo de la
apelación del Art. 14 de la Ley 48, sino el medio idóneo para asegurar el
reconocimiento de alguna de las garantías consagradas por la Constitución Nacional.
En consecuencia, no resulta atendible el recuso federal, si la recurrente no demuestra
cuál garantía constitucional resultó afectada por el pronunciamiento del a quo”
(Fallos 307:1967, 269:553; 300:1006 y 1194; 301:602; 304:1509 y mucho otros).-
14
GENARO R. CARRIÓ, “El recurso extraordinario por sentencia arbitraria”, Ed. Abeledo Perrot,
Tercera Edición, 1995.-
15
GENARO R. CARRIÓ, “El recurso extraordinario por sentencia arbitraria”, Ed. Abeledo Perrot,
Tercera Edición, 1995, Pág. 267/269.-
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contenido del proceso (cfr. R.I. N 1.083, del 27/10/94, del registro de la Secretaría,
entre muchas otras). Ello, debido a que no se relatan acabadamente, por ejemplo, los
términos de la demanda y de su contestación. Por tanto, no existe un relato objetivo,
completo y preciso de las referencias del caso y resulta menester efectuar la
compulsa del resto de las piezas del expediente. En consecuencia, mal puede
reputarse cumplida la exigencia bajo análisis. También refleja la falta de autonomía
resaltada, la ausencia de indicación del valor del agravio, conforme lo requiere el
art. 14 del Ritual para la habilitación del recurso de Inaplicabilidad de Ley”.-
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CSJN, “Ruiz Pedro A.” LA LEY 1997 – F, 818.-
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aplicable al caso y que era susceptible de ser determinada en virtud del principio de
“iura novit curia” (Fallos: 324:1590, Manufacturas del Comahue S.A. c/ Estado
Nacional - Ministerio de Economía - Dirección General Impositiva (hoy
Administración Federal de Ingresos Públicos).-
7.- PETITORIO:
Por todo lo hasta aquí expuesto, del Tribunal Superior de Justicia de la
Provincia del Neuquén y, oportunamente, de la Excma. Corte Suprema de Justicia de
la Nación Argentina, solicito:
- Se tenga por interpuesto en tiempo y forma de ley recurso extraordinario
federal por arbitrariedad de sentencia y gravedad institucional en contra de la
Resolución Nº 103/06 del Tribunal Superior de Justicia de la Pcia. de Neuquén.-
- Por constituido el domicilio y cumplimentados las restantes exigencias
formales para la interposición del recurso.-
- Del mismo, se corra traslado a la contraria por el término de ley.-
- En sede provincial, se decrete la admisibilidad formal de la impugnación
recursiva ordenándose la elevación del expediente a la Excma. Corte Suprema de
Justicia de la Nación Argentina conjuntamente con todos sus antecedentes.-
- Radicados ya en el máximo tribunal jurisdiccional del país, se abra la
instancia federal y se resuelva el presente revocándose por arbitrariedad la sentencia
dictada en autos.
-Se pronuncie en su lugar la decisión judicial definitiva que haga lugar a la
pretensión de la actora en todas sus partes, con costas.-
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