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Gestión Ambiental y Sostenibilidad

Este documento trata sobre la gestión ambiental y los principios de desarrollo sostenible. Explica conceptos como huella ecológica y energías limpias. También describe los 27 principios establecidos en la Declaración de Río sobre Medio Ambiente y Desarrollo para lograr un equilibrio entre desarrollo económico y protección ambiental.
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Gestión Ambiental y Sostenibilidad

Este documento trata sobre la gestión ambiental y los principios de desarrollo sostenible. Explica conceptos como huella ecológica y energías limpias. También describe los 27 principios establecidos en la Declaración de Río sobre Medio Ambiente y Desarrollo para lograr un equilibrio entre desarrollo económico y protección ambiental.
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Ecología y Desarrollo Productivo

Unidad II

Principales Ecosistemas

El concepto de Gestión Ambiental, implica el manejo eficiente de los recursos


naturales, dentro de un enfoque claro de priorizar el propósito de la
sostenibilidad, a partir de las iniciativas de prevención y conservación. Un
factor fundamental para este proceso, es el concepto claro de lo que significa
huella ecológica, esencial cuando se trata del desarrollo de ciudades cada vez
más sostenibles y la importancia del impulso a las energías limpias.

Existe, de una forma cada vez más clara y determinante una estructura y
marco tanto legal como institucional, a través de los tratados que la
República ha suscrito y que están destinados al desarrollo de la ética
ambiental y los valores ambientales; de los cuales la humanidad está cada
vez más consciente y demanda su respeto, como único camino para
preservar la calidad de vida del planeta y la supervivencia. En el núcleo
temático se desarrollan contenidos inherentes a Gestión Eficiente de los
Recursos Naturales. Huella Ecológica. Sostenibilidad de las Ciudades. Energías
Limpias. Tratados Ambientales Nacionales e Internacionales. Ética y Valores
Ambientales.

Gestión Eficiente de los Recursos Naturales

La gestión ambiental es un proceso administrativo, es decir, implica los


procesos de planificar, implementar, evaluar y reconducir un conjunto de
estrategias destinadas a un fin determinado por una sociedad; así, podemos
asumir el concepto de gestión ambiental citado por Rafael Muriel (2.006) en
su texto: “Gestión Ambiental”,en el cual afirma:

“Para ErnestGuhl la gestión ambiental es entendida como “el manejo


participativo de las situaciones ambientales de una región por los diversos
actores, mediante el uso y la aplicación de instrumentos jurídicos, de
planeación, tecnológicos, económicos, financieros y administrativos, para

1
lograr el funcionamiento adecuado de los ecosistemas y el mejoramiento de
la calidad de vida de la población dentro de un marco de sostenibilidad”.

La gestión Ambiental parte del uso racional de los recursos naturales,


asimismo está destinada a mejorar la calidad ambiental del territorio sujeto a
este proceso de planificación, esta gestión debe tomar especialmente en
cuenta las interacciones sociedad-naturaleza, el estado en que se encuentran
los recursos naturales (fortalezas y debilidades) y el grado de presión que las
actividades humanas producen sobre el ambiente.

El proceso de Gestión del Ambiente no es exclusivo del sector


gubernamental, los sectores privados: comerciales, industriales o recreativos
ya sean grandes, pequeñas o medianas empresas, están obligadas a
implementar procesos de gestión del ambiente, a fin de evaluar y planificar
sus actividades, en la búsqueda de evitar los procesos de contaminación,
deterioro o cualquier otro efecto que pueda afectar el equilibrio del medio
donde se insertan; no tan solo en su entorno inmediato, sino en los
escenarios en los cuales, sus consumidores puedan impactar el medio a
través de los productos que estas empresas colocan en el mercado.

La gestión ambiental está sujeta a una serie de principios establecidos en los


instrumentos legales que la legislación internacional ha definido; en la
Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente, se
establecieron 27 Principios que deben ser adoptados por las naciones para la
gestión apropiada del ambiente.

Principios de la Gestión Ambiental

La gestión o administración ambiental responde al cómo hay que hacer, para


conseguir lo planteado por el desarrollo sostenible, es decir, para conseguir
un equilibrio adecuado entre el desarrollo económico, crecimiento de la
población, uso racional de los recursos y protección y conservación del
ambiente.

De conformidad a lo estipulado en el art. 3 de la Ley de Gestión Ambiental,


N.º 37 (1999):
2
El proceso de Gestión Ambiental, se orientará según los principios universales
del Desarrollo Sustentable, contenidos en la Declaración de Río de Janeiro de
1992, sobre Medio Ambiente y Desarrollo.

En la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente


(Cnumad), celebrada en Río de Janeiro del 3 al 14 de junio de 1992, se
reafirma la Declaración de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el
Medio Humano, aprobada en Estocolmo el 16 de junio de 1972, con el
objetivo de “establecer una alianza mundial nueva y equitativa mediante la
creación de nuevos niveles de cooperación entre los Estados, los sectores
claves de las sociedades y las personas, procurando alcanzar acuerdos
internacionales en los que se respeten los intereses de todos y se proteja la
integridad del sistema ambiental y de desarrollo mundial, reconociendo la
interdependencia de la tierra a la misma que debemos respetarla y cuidarla
ya que es nuestro hogar”. (Naciones Unidas, 1972) De igual forma, se
proclaman 27 principios:

 Principio 1: Los seres humanos constituyen el centro de las


preocupaciones relacionadas con el desarrollo sostenible. Tienen
derecho a una vida saludable y productiva en armonía con la
naturaleza.
 Principio 2: De conformidad con la Carta de las Naciones Unidas y los
principios del derecho internacional, los Estados tienen el derecho
soberano de aprovechar sus propios recursos según sus propias
políticas ambientales y de desarrollo, y la responsabilidad de velar por
que las actividades realizadas dentro de su jurisdicción o bajo su
control no causen daños al medio ambiente de otros Estados o de
zonas que estén fuera de los límites de la jurisdicción nacional.
 Principio 3: El derecho al desarrollo debe ejercerse en forma tal que
responda equitativamente a las necesidades de desarrollo y
ambientales de las generaciones presentes y futuras.
 Principio 4: A fin de alcanzar el desarrollo sostenible, la protección del
medio ambiente deberá constituir parte integrante del proceso de
desarrollo y no podrá considerarse en forma aislada.
3
 Principio 5: Todos los Estados y todas las personas deberán cooperar
en la tarea esencial de erradicar la pobreza como requisito
indispensable del desarrollo sostenible, a fin de reducir las
disparidades en los niveles de vida y responder mejor a las necesidades
de la mayoría de los pueblos del mundo.
 Principio 6: Se deberá dar especial prioridad a la situación y las
necesidades especiales de los países en desarrollo, en particular los
países menos adelantados y los más vulnerables desde el punto de
vista ambiental. En las medidas internacionales que se adopten con
respecto al medio ambiente y al desarrollo también se deberían tener
en cuenta los intereses y las necesidades de todos los países.
 Principio 7: Los Estados deberán cooperar con espíritu de solidaridad
mundial para conservar, proteger y restablecer la salud y la integridad
del ecosistema de la Tierra. En vista de que han contribuido en distinta
medida a la degradación del medio ambiente mundial, los Estados
tienen responsabilidades comunes pero diferenciadas. Los países
desarrollados reconocen la responsabilidad que les cabe en la
búsqueda internacional del desarrollo sostenible, en vista de las
presiones que sus sociedades ejercen en el medio ambiente mundial y
de las tecnologías y los recursos financieros de que disponen.
 Principio 8: Para alcanzar el desarrollo sostenible y una mejor calidad
de vida para todas las personas, los Estados deberían reducir y eliminar
las modalidades de producción y consumo insostenibles y fomentar
políticas demográficas apropiadas.
 Principio 9: Los Estados deberían cooperar en el fortalecimiento de su
propia capacidad de lograr el desarrollo sostenible, aumentando el
saber científico mediante el intercambio de conocimientos científicos y
tecnológicos, e intensificando el desarrollo, la adaptación, la difusión y
la transferencia de tecnologías, entre estas, tecnologías nuevas e
innovadoras.
 Principio 10: El mejor modo de tratar las cuestiones ambientales es con
la participación de todos los ciudadanos interesados, en el nivel que
corresponda. En el plano nacional, toda persona deberá tener acceso
4
adecuado a la información sobre el medio ambiente de que dispongan
las autoridades públicas, incluida la información sobre los materiales y
las actividades que encierran peligro en sus comunidades, así como la
oportunidad de participar en los procesos de adopción de decisiones.
Los Estados deberán facilitar y fomentar la sensibilización y la
participación de la población poniendo la información a disposición de
todos. Deberá proporcionarse acceso efectivo a los procedimientos
judiciales y administrativos, entre éstos el resarcimiento de daños y los
recursos pertinentes.
 Principio 11: Los Estados deberán promulgar leyes eficaces sobre el
medio ambiente. Las normas, los objetivos de ordenación y las
prioridades ambientales deberían reflejar el contexto ambiental y de
desarrollo al que se aplican. Las normas aplicadas por algunos países
pueden resultar inadecuadas y representar un costo social y
económico injustificado para otros países, en particular los países en
desarrollo.
 Principio 12: Los Estados deberían cooperar en la promoción de un
sistema económico internacional favorable y abierto que llevara al
crecimiento económico y el desarrollo sostenible de todos los países, a
fin de abordar en mejor forma los problemas de la degradación
ambiental. Las medidas de política comercial con fines ambientales no
deberían constituir un medio de discriminación arbitraria o
injustificable ni una restricción velada del comercio internacional. Se
debería evitar tomar medidas unilaterales para solucionar los
problemas ambientales que se producen fuera de la jurisdicción del
país importador. Las medidas destinadas a tratar los problemas
ambientales transfronterizos o mundiales deberían, en la medida de lo
posible, basarse en un consenso internacional.
 Principio 13: Los Estados deberán desarrollar la legislación nacional
relativa a la responsabilidad y la indemnización respecto de las
víctimas de la contaminación y otros daños ambientales. Los Estados
deberán cooperar asimismo de manera expedita y más decidida en la
elaboración de nuevas leyes internacionales sobre responsabilidad e
5
indemnización por los efectos adversos de los daños ambientales
causados por las actividades realizadas dentro de su jurisdicción, o bajo
su control, en zonas situadas fuera de su jurisdicción.
 Principio 14: Los Estados deberían cooperar efectivamente para
desalentar o evitar la reubicación y la transferencia a otros Estados de
cualesquiera actividades y sustancias que causen degradación
ambiental grave o se consideren nocivas para la salud humana.
 Principio 15: Con el fin de proteger el medio ambiente, los Estados
deberán aplicar ampliamente el criterio de precaución conforme a sus
capacidades. Cuando haya peligro de daño grave o irreversible, la falta
de certeza científica absoluta no deberá utilizarse como razón para
postergar la adopción de medidas eficaces en función de los costos
para impedir la degradación del medio ambiente.
 Principio 16: Las autoridades nacionales deberían procurar fomentar la
internalización de los costos ambientales y el uso de instrumentos
económicos, teniendo en cuenta el criterio de que el que contamina
debe, en PRINCIPIO, cargar con los costos de la contaminación,
teniendo debidamente en cuenta el interés público y sin distorsionar el
comercio ni las inversiones internacionales.
 Principio 17: Deberá emprenderse una evaluación del impacto
ambiental, en calidad de instrumento nacional, respecto de cualquier
actividad propuesta que probablemente haya de producir un impacto
negativo considerable en el medio ambiente y que esté sujeta a la
decisión de una autoridad nacional competente.
 Principio 18: Los Estados deberán notificar inmediatamente a otros
Estados de los desastres naturales u otras situaciones de emergencia
que puedan producir efectos nocivos súbitos en el medio ambiente de
esos Estados. La comunidad internacional deberá hacer todo lo posible
por ayudar a los Estados que resulten afectados.
 Principio 19: Los Estados deberán proporcionar la información
pertinente y notificar previamente y en forma oportuna a los Estados
que posiblemente resulten afectados por actividades que puedan
tener considerables efectos ambientales transfronterizos adversos, y
6
deberán celebrar consultas con esos Estados en una fecha temprana y
de buena fe.
 Principio 20: Las mujeres desempeñan un papel fundamental en la
ordenación del medio ambiente y en el desarrollo. Es, por tanto,
imprescindible contar con su plena participación para lograr el
desarrollo sostenible.
 Principio 21: Debería movilizarse la creatividad, los ideales y el valor de
los jóvenes del mundo para forjar una alianza mundial orientada a
lograr el desarrollo sostenible y asegurar un mejor futuro para todos.
 Principio 22: Las poblaciones indígenas y sus comunidades, así como
otras comunidades locales, desempeñan un papel fundamental en la
ordenación del medio ambiente y en el desarrollo debido a sus
conocimientos y prácticas tradicionales. Los Estados deberían
reconocer y apoyar debidamente su identidad, cultura e intereses y
hacer posible su participación efectiva en el logro del desarrollo
sostenible.
 Principio 23: Deben protegerse el medio ambiente y los recursos
naturales de los pueblos sometidos a opresión, dominación y
ocupación.
 Principio 24: La guerra es, por definición, enemiga del desarrollo
sostenible. En consecuencia, los Estados deberán respetar las
disposiciones de derecho internacional que protegen al medio
ambiente en épocas de conflicto armado, y cooperar en su ulterior
desarrollo, según sea necesario.
 Principio 25: La paz, el desarrollo y la protección del medio ambiente
son interdependientes e inseparables.
 Principio 26.- Los Estados deberán resolver pacíficamente todas sus
controversias sobre el medio ambiente por medios que corresponda
con arreglo a la Carta de las Naciones Unidas.
 Principio 27: Los Estados y las personas deberán cooperar de buena fe
y con espíritu de solidaridad en la aplicación de los principios
consagrados en esta Declaración y en el ulterior desarrollo del derecho

7
internacional en la esfera del desarrollo sostenible. (Naciones Unidas,
1972)

Huella Ecológica

La Huella ecológica es un indicador de la capacidad de sustentación de vida


del planeta, fue utilizado por primera vez en 1.996 por William Reese y
MathisWackernagel; su intención fue intentar cuantificar, en términos
manejables y comprensibles, el grado de impacto que produce un ser
humano en la porción del planeta que ocupa. La huella ecológica individual,
expresa la cantidad de espacio necesaria para absorber los residuos
generados por una persona, de acuerdo a la parción del planeta que le
corresponde.

En el caso de un país, la huella ecológica corresponde a la suma de todas las


tierras de bosques, agrícolas, de pastoreo; más todas las zonas de pesca
requeridas para producir todos los alimentos e insumos naturales que ese
país consume. Para el año 1.980, la huella ecológica superó por vez primera
la Bio-capacidad total de la tierra y esa demanda ha ido en aumento
progresivo, en estos momentos, la huella ecológica de la humanidad excede
en más de un 30% la capacidad del planeta para recuperarse.

El concepto de huella ecológica, va íntimamente unido al de capacidad de


carga, la cual está definida como la cantidad de terreno productivo disponible
en una zona, la capacidad de carga del planeta es limitada, se ha calculado
que cada ser humano necesita de aproximadamente 2,3 Has; que si se
compara con la cantidad de Has disponibles de acuerdo a la población actual,
el resultado es de una disponibilidad de 1,7 Has. por persona; dicho de otra
manera, el déficit ecológico del planeta es de aproximadamente, el 30%. La
conclusión evidente es que es imperativo y urgente disminuir nuestra huella
ecológica para contrarrestar este déficit ecológico, a través de políticas y
acciones pertinentes y efectivas, si se quiere recuperar la capacidad del
planeta para regenerar sus equilibrios.

Huella Ecológica: conceptos básicos y metodología

8
1. ¿Qué es la Huella Ecológica?

La Huella Ecológica es un parámetro claro e intuitivo, que nos permite


conocer la superficie requerida por los habitantes de una región para
cubrir sus consumos en términos de materiales, energía, suelo, etc., así
como para cubrir la asimilación de los residuos resultantes de tales
consumos.

Todos los seres vivos necesitamos recursos del ecosistema Tierra para
cubrir nuestras necesidades. Necesitamos de un territorio que nos
proporcione alimentos, cobijo, materiales y otros individuos con los que
relacionarnos para así poder desarrollarnos. De esta forma, dejamos una
huella sobre el terreno porque reducimos la superficie de ecosistemas
productivos: un rastro de la cantidad de naturaleza de la que hacemos
uso.

En definitiva la Huella Ecológica indica cómo afecta nuestra forma de vida


al entorno y calcula la superficie de tierras productivas necesarias para
satisfacer nuestros consumos de recursos naturales al año y para asimilar
los residuos generados.

El origen del concepto Huella Ecológica (1996) se encuentra en los


estudios realizados por William Rees y Mathis Wackernagel que lo definen
como “el área de territorio productivo o ecosistema acuático necesario
para producir los recursos utilizados y para asimilar los residuos
producidos por una población definida con un nivel de vida específico,
donde sea que se encuentre esta área”.

Dado que las personas consumen recursos de todo el mundo y afectan


casi todos los lugares con sus desechos, la localización ecológica de los
asentamientos humanos no coincide con su localización geográfica y se
extiende por múltiples puntos del planeta.

2. Capacidad de carga:

9
.Cada persona o comunidad tiene unas determinadas necesidades, pero
no todos los lugares o países producen la misma cantidad de recursos o
tienen capacidad de asimilar o absorber todos los residuos que se
generan.

La capacidad de carga de una región es un concepto utilizado para


describir la cantidad de terreno productivo disponible en esa zona y se
expresa en hectáreas (Ha) por habitante y año.

En términos globales, la capacidad de carga del planeta es limitada, ya que


la superficie disponible para el uso humano es finita: En 2001 la biosfera
tenía 11.300 millones de Ha de espacio ecológicamente productivo que
corresponde aproximadamente a una cuarta parte de la superficie del
planeta. Estos 11.300 millones de Ha incluyen 2.300 millones de Ha de
agua (plataformas oceánicas y aguas interiores) y 9.000 millones de Ha de
tierra. La superficie de la tierra está compuesta por 1.500 millones de Ha
de tierras de cultivo, 3.500 millones de Ha de pastoreo, 3.900 millones de
Ha de bosque y 200 millones de Ha de suelo urbanizado.

Teniendo en cuenta la población humana, resulta que cada persona del


planeta dispone de 0.25 Ha de cultivo, 0.6 de pastos, 0.03 de superficie
construida y 0.5 de espacio marino. En total se habla de unas 2 Ha por
persona de superficie ecológicamente productiva.

Sin embargo, esa superficie productiva global no puede ser consumida


totalmente por el hombre, ya que debe permitir mantener el
funcionamiento del sistema ecológico global y la supervivencia de los
millones de especies que componen su biodiversidad. Por ello se resta de
las 2 Ha por persona calculadas, el 12 % que se considera necesario para
conservar la capacidad ecológica del planeta.

Si se acepta este 12 % como cifra suficiente para conservar la


biodiversidad global, cada ser humano dispone para su uso de la
producción de 1.7 Ha.

3. Déficit ecológico:
10
La Huella Ecológica de una localidad, región o país, es una medida de la
cantidad de tierra productiva que utiliza. Pero cuando algunos países
utilizan más tierra de la que hay en su territorio, se dice que poseen
déficit ecológico.

El déficit ecológico es la cantidad de tierra productiva que hace falta para


dar respuesta a las necesidades de una población determinada y que
sobrepasa la capacidad de carga de la zona en la que viven.

Para conocer si una región es sostenible por sí misma, es decir, si puede


mantenerse por sí misma sin necesidad de apropiarse de recursos que no
le pertenezcan, sólo tenemos que comparar la Huella Ecológica y la
Capacidad de Carga de la región que nos interese. Si la Huella Ecológica es
mayor que la Capacidad de Carga significa que poseemos déficit
ecológico, la región no es autosuficiente porque consume más recursos de
los que dispone, o por el contrario, si no la sobrepasa, nuestra región es
sostenible o autosuficiente.

Si la Huella Ecológica < Capacidad de Carga = la región es autosuficiente.


Si la Huella Ecológica > Capacidad de Carga = la región presenta déficit
ecológico.

El déficit nos indica que la comunidad/zona se está apropiando de


superficies fuera de su territorio, o bien se está hipotecando o haciendo
uso de superficies futuras generaciones.

En términos globales, la Huella Ecológica media mundial es de 2.3 Ha por


habitante. De la comparación con la superficie ecológicamente productiva
disponible de 1.7 Ha resulta que la Capacidad de Carga del planeta está
actualmente sobrepasada en un 30 %. Hay que tener en cuenta además
que los cálculos tienden a subestimar la carga humana sobre el planeta.

El área de tierra ocupada por los países más ricos ha aumentado de forma
que si todos viviéramos como el norteamericano o el canadiense medio,
necesitaríamos por lo menos tres planetas para vivir sosteniblemente. Los
valores de las Huellas indican un problema de desigualdad esencial.
11
La posibilidad de un desarrollo sostenible en el futuro pasa
necesariamente por reducir la Huella Ecológica media, de un modo
equitativo, hasta ajustarla lo más posible a la Capacidad de Carga del
planeta.

4. Cálculo de la Huella Ecológica:

Tomado de Calvo, Manuel y Sancho, Fernando (2002). Estimación de la


Huella Ecológica de Andalucía. Universidad de Sevilla.

4.1. Metodología de cálculo:

La metodología para el cálculo de la Huella Ecológica se basa en la


siguiente premisa:

Todos los consumos, materiales y energéticos, y la absorción de residuos


tienen su expresión correspondiente en territorio productivo pues
requieren de éste para su producción o eliminación.

Además se asumen o consideran otros factores como son:

 El proceso de cálculo está impregnado por una tendencia general


consistente en contabilizar a la baja o elegir la opción menos
abultada cuando se presentan ocasiones en las que hay que escoger
entre dos posibilidades. En realidad, se “peca de prudencia” (Rees,
1996) por lo que, en general, se subestima el impacto del ser
humano en el entorno.
 Se admite que las actuales prácticas en los sectores agrícola,
forestal y ganadero son sostenibles, es decir, que el modo de las
prácticas que hoy se siguen no suponen que se produzcan pérdidas
de suelo, por ejemplo por erosión, ni contaminación de ningún tipo.
Es obvio que esta afirmación está lejos de ser cierta.
 No se contabilizan ciertas actividades como la contaminación del
suelo (difusa o directa), la parte que le corresponde a la población
estudiada de la reducción de la capa de ozono, la erosión, etc., pues
la estimación del área que ocuparían se hace demasiado

12
complicada o resulta imposible de medir. En realidad sólo se
contabilizan la recolección de recursos renovables, la extracción de
recursos no renovables, algunos impactos asociados a la absorción
de ciertos residuos y el suelo ocupado directamente por
construcciones o embalses.
 Se intenta no contabilizar doblemente el mismo territorio. Hay
veces en que una misma extensión ofrece dos servicios al mismo
tiempo. Por ejemplo, un bosque, además de madera retiene el
suelo evitando así la erosión o produciendo agua. En estos casos se
considera siempre el área de mayor extensión.

4.2 Cálculo de la Huella Ecológica:

A grandes rasgos el cálculo consiste en cumplimentar una matriz donde se


representa el territorio necesario (por habitante) para satisfacer sus
consumos agrupados en lo referente a la alimentación (agricultura,
ganadería y pesca), el sector forestal, el gasto energético (la energía que
se gasta en la producción de los bienes de consumo y el resto) y el
territorio ocupado directamente. Este territorio productivo se clasifica, a
su vez, en seis tipos, asociados a las necesidades antes expresadas.

Los diferentes tipos de territorio productivo que se consideran son:

 Territorio para la absorción de CO2: Es el territorio que se debería


reservar para albergar bosques creados expresamente para
secuestrar CO2 que está continuamente liberándose a la atmósfera,
a causa de la quema de combustibles fósiles.
 Territorio agrícola: Es, ecológicamente hablando, la tierra más
productiva pues en ella es donde se concentra la mayor producción
neta de biomasa utilizable por el hombre.
 Superficie de pastos: Es el área utilizada para el pastoreo de
ganado. En su inmensa mayoría, es significativamente menos
productiva que la agrícola.

13
 Superficie forestal: Se refiere a la superficie ocupada por bosques
ya sean naturales o repoblados, pero siempre que se encuentran en
explotación para la producción de productos forestales.
 Áreas utilizadas directamente: Incluye las áreas ocupadas por
superficies degradadas, embalses y áreas construidas u ocupadas
por infraestructuras.
 Mar productivo: Incluye las zonas marinas de las que es posible
detectar una producción biológica razonable que pueda ser
aprovechada por el hombre. Se incluye la extensión de mar u
océano como la necesaria para proveer a la población de su
consumo de proteínas marinas, es decir, sólo se tiene en cuenta
aquella porción de mar cuya producción biológica es aprovechada
por el ser humano en la actualidad.
 Territorio reservado para la biodiversidad: Uno de los aspectos más
polémicos del cálculo de la Huella Ecológica es el territorio
productivo intocado que es necesario para reservar para la
conservación de la biodiversidad y, en general, para mantener los
servicios básicos que reporta la naturaleza y que son difícilmente
cuantificables. Se supone una reserva del 12 % de cada tipo de
territorio ya que esta cifra fue propuesta por la comisión redactora
del informe “Nuestro Futuro Común”, pese a que, según diversas
estimaciones, éste no resulta lo suficientemente elevado.

Como se ha señalado, el resultado es una matriz de este tipo:

14
En las celdas sombreadas se representa el área necesaria para la
satisfacción de cada categoría de uso por habitante. Esta área se calcula a
partir de los consumos producidos en cada categoría (en toneladas de
materia o giga julios de energía). Para internalizar los flujos comerciales
en su cálculo se han adoptado la fórmula:

Consumo = Producción – Exportación + Importación

Para convertir las cifras de consumo en superficie, éstas son divididas por
los correspondientes índices de productividad. Los utilizados a los efectos
de este trabajo son los índices de productividad medios mundiales. Al
sumar cada uno de los resultados de superficie ocupada por habitante
obtenemos un valor final de Huella Ecológica.

4.3. Cálculo el territorio productivo disponible.

Al mismo tiempo que son calculados los requerimientos territoriales


expresados en la Huella Ecológica, también es necesario calcular cuál es el
territorio productivo disponible por habitante en el ámbito del estudio,
puesto que éste será el valor de referencia con el que se compararán
todos los valores de la Huella Ecológica obtenidos. Si éstos son superiores
a aquéllos, es decir, si se consume más territorio productivo que el
15
realmente disponible, se incurre en un déficit territorial con lo que se
rebasa la línea de la sostenibilidad ambiental. Por consiguiente, aquellas
poblaciones cuyos consumos, expresados en términos territoriales, sean
superiores al territorio disponible son partícipes de un modo de vida no
sostenible.

En este punto, el factor de escala y los principios éticos en los que


descansa el indicador adquieren una importancia decisiva. Hay un límite
físico que no es imaginable superar; la totalidad del territorio productivo
de la Biosfera. El cómo y el cuándo se distribuye ese capital natural es
materia que desborda ampliamente las capacidades del indicador.

En la metodología estándar se defiende una única escala de territorio


disponible a nivel planetario por habitante, a fin de facilitar
comparaciones entre países con tecnologías y hábitos de consumo muy
diferentes. Para ello es necesario considerar las productividades locales
en relación con las mundiales, así como unos factores de equivalencia
entre las distintas categorías de territorios que permitan considerar los
procesos de sustitución que pueden producirse entre ellos por su desigual
representación en los países.

Sostenibilidad de las Ciudades

El objetivo del desarrollo sostenible es asegurar determinados niveles de


calidad de vida sin sobrepasar la capacidad de carga de los ecosistemas
que soportan la vida en el planeta, lo cual implica la internalización de los
costos de los procesos productivos, incluidos los relativos a la
transformación y al desarrollo de las ciudades y del territorio en general.

El concepto de sustentabilidad engloba sistémicamente un conjunto de


dimensiones interdependientes, su aplicación desde lo global hasta lo más
particular requiere una gran cantidad de actuaciones y de cambios en las
pautas de comportamiento y en los órdenes establecidos, así como el
compromiso de todos los sectores implicados.

16
Ante la creciente preocupación mundial y la toma de conciencia por la
difícil situación ambiental del planeta que tiende a empeorar
rápidamente, el concepto de sostenibilidad se ha hecho cada vez más
popular; los políticos y ciertos sectores económicos se han apropiado del
término irresponsablemente y lo han vulgarizado, al punto que su idea o
sentido original se ha perdido.

Para lograr el desarrollo sostenible es preciso que la capacidad de


explotación humana sea igual a la capacidad de sustentación del medio;
es decir, que el área sustentada sea proporcional al área sustentante. Para
lograrlo, la cantidad de habitantes y su capacidad de consumo deben
limitarse, la velocidad de explotación del medio debe ser igual a la
velocidad de regeneración de los recursos naturales, la cantidad de
emisiones debe corresponder con la capacidad de asimilación del medio y
la explotación de recursos naturales con las tasas de extracción de
sustitutos renovables.

La discusión sobre si el desarrollo debe ser sostenible o sustentable se ha


enriquecido con los aportes de diferentes disciplinas al debate, de modo
que su definición se convierte en un ejercicio trans-disciplinar y aun no
concluido; etimológicamente, la palabra sostenible califica como tal a un
proceso que puede mantenerse por sí mismo, sin ayuda exterior ni merma
de los recursos existentes.

Por su parte, el adjetivo sustentable hace relación a un hecho que se


puede sustentar o defender con razones; lo cual implica la existencia de
un tercer elemento de apoyo, como son las razones en este caso; es decir,
no se sostiene por sí solo; la palabra sustentar significa, mantener firme
algo, o prestar apoyo; corroborando el hecho de requerir de una fuerza
externa, la cual puede entenderse como un flujo de dinero, apoyo legal o
físico.

En resumen, sostenible alude a lo que ha de permanecer firmemente


establecido, asentado, fijo, inalterable, inamovible; en tanto que
sustentable se refiere a todo aquello que requiere que se lo esté
17
soportando, proporcionándole medios de persistencia a fin de que pueda
extender su acción, no solo en su ámbito, sino también en el tiempo.

El desarrollo sostenible o sustentable es un concepto que aún se


encuentra en proceso de definición, sin que haya consenso sobre su
significado; las opciones de aplicación práctica son diversas y hasta
perversas en ocasiones. Las ideologías liberales, reforzadas con la
tendencia aperturista y neoliberal de la economía, no armonizan el
crecimiento económico con la preservación ambiental; además,
desconocen la capacidad de carga local, y por el contrario, incentivan la
mayor productividad arguyendo que produciendo más, consumiendo
menos recursos y generando menos residuos, mejoran los niveles de
equidad social y las condiciones de vida, lo cual no es del todo cierto. En
contraposición, ideologías ecologistas radicales proponen opciones de
crecimiento cero y la aplicación estricta del principio de precaución.

Aunque la situación medioambiental es crítica, la discusión sobre el tipo


de desarrollo a seguir está aún lejos de concluir; sin embargo, su
pertinencia va en aumento ante la evidencia de los perjuicios que el actual
modelo de desarrollo, basado en la explotación irracional de unos
recursos naturales limitados y por tanto susceptibles de agotarse,
producirá y dejará a las generaciones futuras. Por otra parte, los
problemas ambientales, como el calentamiento global a escala planetaria,
en un futuro cercano son irreversibles; pero podrían ser menos graves en
un futuro, si se toman, desde ahora, las acciones pertinentes.

En conclusión, se propone asociar el concepto de sostenible con la


sostenibilidad fuerte, y el de sustentable con el de sostenibilidad débil, sin
que ninguno de los dos sea mejor que el otro; por el contrario, que se
complementen adecuadamente y se utilicen de manera diferenciada en
cada caso específico, por ejemplo, algo sustentable en lo económico, no
necesariamente sería sostenible en lo ambiental.

A pesar de las grandes diferencias conceptuales existentes, hay consenso


sobre tres temas referentes a la sostenibilidad
18
1. La coexistencia de tres dimensiones, que, en conjunto, garantizan la
sustentabilidad de una determinada sociedad:
La dimensión económica, la social y la ambiental. El resultado de las
interrelaciones entre estas dimensiones debe ser el modelo de
desarrollo sostenible para un conglomerado particular.
2. La investigación asociada con los estudios sobre desarrollo sustentable
debe proponer nuevas metodologías y ser efectivamente
multidisciplinarias.
3. La necesidad de elaborar una estrategia de integración entre los
distintos ámbitos de consenso económico, ambiental, social y el
conocimiento acumulado por las diferentes disciplinas del saber, de
modo que el tema no se aborde con un enfoque reduccionista, sino
sistemático e interdisciplinario.

Pueden consultar otros criterios sobre los conceptos de sostenibilidad y


sustentabilidad del desarrollo en el video.

Energías Limpias

Se denominan energías limpias a aquellas fuentes de energía que no


producen residuos, ni emiten gases nocivos durante su proceso de obtención
o de producción, a veces se confunde su concepto con el de energías
renovables y en realidad se trata de conceptos diferentes, no basados en la
fuente de obtención, sino en su capacidad de no producir desechos
contaminantes.

Las energías limpias provienen de los cuatro elementos de la naturaleza: aire,


agua, fuego y tierra; materias primas que son abundantes e inagotables. Los
cuatro tipos de energías limpias son:

 Energía Solar: Es una fuente inagotable y totalmente limpia de calor y


electricidad, que se obtiene a partir de los rayos del sol; puede
captarse mediante celdas fotoeléctricas, paneles solares o colectores
solares; fuentes totalmente pasivas que pueden integrarse a la
arquitectura o al paisaje.

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 Energía Geo-Térmica: Se obtiene mediante el aprovecha miento
natural del calor de la tierra, hay tres tipos de yacimientos
geotérmicos: Aguas Termales; Yacimientos de Vapor y Géiseres.
 Energía Eólica: Se obtiene a partir de la energía cinética producto de
los vientos, mediante aerogeneradores; su característica radica en que
requiere de grandes instalaciones que pueden ser de impacto visual o
espacial del paisaje.
 Energía Hidráulica: Es la más difundida de las energías limpias,
aprovecha el impulso de las corrientes de agua para transformar esta
energía cinética en energía eléctrica; su debilidad se traduce en que es
necesario afectar los cursos de agua para reconducirlos o embalsarlos,
sobre todo cuando se requiere producir grandes cantidades de
energía.

Las fuentes de energía limpias constituyen la esperanza de la humanidad


para reemplazar los combustibles sólidos, con todas sus secuelas de
contaminación y efectos nocivos sobre el medio; su principal debilidad radica
en que, por ser relativamente novedosas y todavía incipientes, son de alta
tecnología y muy costosas, lo que las coloca fuera de alcance de sociedades
con economías comprometidas. Para un panorama completo de los
conceptos y clasificación de las Energías Limpias, se recomienda consultar el
siguiente sitio web.

https://concepto.de/energias-limpias/

Tratados Ambientales Nacionales e Internacionales.

Venezuela, a lo largo del Siglo XX ha suscrito una serie de tratados y


convenios internacionales relativos a la preservación del Medio Ambiente; a
su vez, cada uno de estos tratados internacionales, se ha traducido en Leyes
Nacionales o se han incorporado e las mismas, como parte integral de estos
instrumentos, tal como está establecido en la Constitución vigente, en la cual
se incorpora la filosofía y propósitos nacionales dirigidos a la preservación y
conciencia sobre el medio natural. En vista de que el número de tratados y
convenios suscritos desde la segunda mitad del Siglo XX y el tiempo
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transcurrido del 2.022 es muy numeroso; se destacan aquí solamente,
algunos de los más relevantes y un esbozo de su contenido:

1. Convención para la Protección de la Flora, la Fauna y la Bellezas


Escénicas Naturales de los Paises de América. (1.940)

Dirigida a proteger y conservar el medio ambiente natural de los países


americanos.

2. Convenio de Viena para la Protección de la Capa de Ozono.(1.985)

Disminuir y controlar la producción de gases nocivos para la preservación


de la Capa de Ozono de la atmósfera terrestre.

3. Protocolo de Kyoto. (1.987)

Dirigido a reducir la emisión de gases de efecto invernadero y a buscar el


desarrollo sostenible.

4. Convención Marco de Las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.


(1.992):

Dirigida a disminuir el efecto invernadero y el calentamiento global.

5. Convenio de la Diversidad Biológica

Destinado a la conservación de los hábitats y los ecosistemas y en defensa


de la Biodiversidad.

6. Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas


de Fauna y Flora Silvestre. (2.010)

Proteger y conservar las especies en peligro y vía de extinción.

Existe una gran cantidad de Convenios y Tratados, que a su vez se han


incorporado e integrado al cuerpo nacional de Leyes relativas al
Ordenamiento del Territorio, a la Protección del Medio y de las Especies, a
la Educación Ambiental y también a la protección del Medio Cultural.

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Ética y Valores Ambientales

La ética ambiental concierne a las sociedades humanas y condiciona su


relación con la naturaleza y el impacto sobre la misma; procurando el
bienestar de ambas; la concepción de ética ambiental ha tenido
variaciones a lo largo de la historia, en la medida en que el hombre ha
madurado su conocimiento sobre su relación con el medio. Durante
muchísimo tiempo prevaleció la visión antropocéntrica, lo importante era
el bienestar del hombre y lo que la ética buscaba era garantizar este
bienestar, tomando del medio lo que fuera necesario; este enfoque varió
a una visión Biocéntrica, la cual plantea que la Biodiversidad tiene un valor
intrínseco, por lo que se privilegia a las especies naturales y se excluye al
hombre del medio natural, para preservar este último.

Hoy en día prevalece la perspectiva Ecocéntrica, la cual considera a los


seres humanos como componentes de los ecosistemas y le otorga un
valor moral a las especies que constituyen la biocenosis del sistema,
incluyendo al ser humano. La Ética Ambiental se fundamenta en factores
como el respeto y la solidaridad, concibe al planeta como un espacio vital
que debemos compartir con la responsabilidad de conservarlo. Esto
implica en repensar la ecuación, no como una relación del Hombre con la
Naturaleza, sino del valor del Hombre en la Naturaleza, debemos
reconocernos como una especie que forma parte de la naturaleza, pero
cuya conciencia moral implica un grado de responsabilidad mucho mayor
que el de todas las otras especies.

Es preciso entonces sostener valores que generen un cambio de actitud


de la sociedad con la naturaleza, cuyos valores morales sean:

 Solidaridad con el Planeta.

 Gestión colectiva de los bienes comunes de la humanidad.

 Considerar el Sentido de Ser, antes que el valor de Tener.

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Es determinante acotar que la ética y valores ambientales, están
fuertemente ligados a una Educación Ambiental bien definida,
absolutamente fundamentada en los principios enumerados y de carácter
prioritario en la formulación de políticas ambientales.

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