Ecología y Desarrollo Productivo
Unidad II
Principales Ecosistemas
Los ecosistemas constituyen la unidad básica, cuyo funcionamiento es
necesario analizar y comprender para poder interpretar el papel de la
Ecología como herramienta indispensable para garantizar un uso y gestión
razonable y equilibrada del ambiente; el conocimiento de los hábitats
naturales y su correlación con la Biodiversidad. Su aplicación en el manejo de
los modelos necesarios para aplicarlos en actividades como el Turismo y la
producción de alimentos; su conocimiento es indispensable para la definición
de la vocación de algunas áreas especiales, lo que la ley define como,
ABRAES. Para el desarrollo del nucleo temático se abordaran los siguientes
contenidos: ecosistemas, habitats naturales y biodiversidad, modelos
aplicados al turismo, seguridad alimentaria y aspectos relacionados con el
área bajo régimen de administración especial (ABRAES).
Ecosistemas
Los Ecosistemas son, como su nombre lo indica, sistemas, es decir, conjuntos
de componentes; con la característica particular de que se trata de sistemas
de vida, estos componentes se encuentran en constante interacción y deben
estar equilibrados, para garantizar su permanencia.
Estos conjuntos no tienen límites de tamaño, pueden ser tan pequeños como
una gota de agua, es decir, microsistemas o de grandes extensiones, lo que la
Ecología denomina Biomas; estos últimos pueden tener dimensiones
continentales, como es el caso de la Antárdida.
Aunque el concepto de Ecosistema ha ido evolucionando, a partir del
desarrollo de otras disciplinas del Conocimiento, hijas de la evolución de la
Ecología, entre las que se debe señalar a la Ecología Humana, Ecología
Urbana y Psicología Ambiental, las cuales han contribuido a flexibilizar y
evolucionar el concepto original de Ecosistema Natural a Ecosistemas
Culturales; la compleja interacción de sus componentes continúa
constituyendo la clave para darle un nuevo enfoque a la Ecología.
Componentes de los Ecosistemas.
El número de componentes de un sistema es infinitamente variado, sin
embargo, se ha determinado clasificarlos en dos elementos básicos: El
Biotopos y La Biocenosis.
Biotopos.
Constituye el componente físico del Ecosistema, el elemento abiótico, lo que
conforma el soporte del sistema, aunque es abiótico, no es necesariamente
inanimado, podemos observar como las aguas marinas o lacustres, así como
los ríos tienen movimiento, sin embargo, sus componentes son minerales.
Lo mismo ocurre con las nubes, las cuales son desplazadas por los vientos,
productos de los cambios de presión atmosféricos; las masas terrestres se
desplazan como consecuencia de la actividad geomorfológica; en
consecuencia, la definición de biótico o abiótico no depende del movimiento.
Los principales componentes del Biotopos son los siguientes:
Los Suelos:
Con sus características físicas y geomorfológicas, las cuales definen la
conformación del paisaje: Llanuras, Valles, Colinas, Montañas y otros
accidentes geográficos.
Los Cuerpo de Agua:
Cuerpos de Agua Dulce, como ríos, lagos y lagunas y masas marinas, cuya
conformación depende de la geomorfología que las circunda: Bahías,
Penínsulas, Golfos, Estrechos, Costas Continentales y Plataformas Marinas.
Masas de Aguas Congeladas:
Tanto dulces como saladas, tales como Glaciares o Icebergs.
Es importante señalar que, por lo general, las características del Biotopos
definen el tipo de Ecosistemas, así observamos que en algunas clasificaciones
se utiliza este factor como definitorio:
Ecosistemas Terrestres: Llanuras, Valles, Montañas, Mesetas.
Ecosistemas Acuáticos: Fluviales, Lacustres.
Ecosistemas Marinos.
Se debe señalar que no existen los ecosistemas aéreos, ya que, excepto
algunos microorganismos, ninguna especie viva utiliza el aire como medio de
vida, tan solo se produce en algunas de ellas un uso transitorio de este
medio, para trasladarse.
Biotopos:
Está definido por el componente biótico del sistema, es decir, aquellos
componentes animados, es decir que tienen vida propia, definen, según su
condición, la dinámica de interacción con el Biotopos y entre ellos mismos.
Su clasificación está determinada por las cadenas tróficas, es decir, por su
capacidad para cumplir sus funciones de nutrirse y reproducirse. Puede
utilizarse la siguiente escala para clasificarlos e identificarlos:
Organismos Autótrofos: Están en capacidad de convertir la materia
inanimada en materia orgánica, no necesitan de otros individuos de la
cadena para obtener nutrientes y energía; se trata de
microorganismos, base de la cadena trófica.
Organismos Heterótrofos: Requieren de otros organismos para
obtener los nutrientes y energía necesarias para su subsistencia, la
cadena heterotrófica está organizada en diferentes niveles, comienza
con organismos uni y pluricelulares que se alimentan de los niveles
inferiores; les siguen las plantas, capaces de procesar nutrientes a
partir de materia orgánica mediante la energía solar, el segundo piso
de la escala lo conforman los animales herbívoros, cerrando la cadena
los depredadores. (Una escala similar se aplicar a los organismos
marinos).
Los organismos tienen una estructura organizativa dentro de la Biocenosis,
los grupos de individuos de la misma especie, conforman las poblaciones;
asimismo, un grupo de diferentes poblaciones de especies diversas,
estructuran una comunidad, esta última es la que determina la dinámica de
interacción con el Biotopos; esta dinámica siempre debe tender, de manera
natural a buscar el equilibrio interno, que es lo que garantiza su
supervivencia.
Ecosistemas Humanos.
La acción de la presencia humana y los efectos de la tecnología que lo
acompañan, añade un componente al Biotopos, lo que se denomina
Concreciones, es decir, los elementos físicos construidos por el hombre;
entre estos estos se pueden identificar:
Concreciones
Vialidad: Autopistas, caminos y carreteras.
Centros Urbanos.
Construcciones de Servicio: Represas, Diques, Muelles.
Instalaciones Recreativas: Balnearios, Parques, Miradores.
Instalaciones Especiales: Aeropuertos, Plantas de Energía.
Cada uno de estos componentes entra a formar parte del Biotopos, con la
capacidad de introducir cambios en su estructura y funcionamiento;
asimismo, pueden constituirse por sí mismos en Ecosistemas construidos.
Biocenosis.
Indudablemente, el hombre forma parte de la escala trófica, ocupa el nivel
más alto dentro del grupo de los depredadores; tal como lo establece la
dinámica ecológica, un organismo, cuanto más avanzado está en su
capacidad individual y en la complejidad de sus interacciones sociales,
dispone de mayor potencial para impactar al Ecosistema entero.
La Ecología Humana ha determinado que, la actitud del hombre ante el
medio puede definirse en dos vertientes:
1. Adaptación: El organismo acepta las condiciones del medio y adapta
su conducta a las características imperantes, esta es la posición que
produce menor impacto a los Ecosistemas.
2. Integración: El organismo toma todas las acciones necesarias para
modificar el medio a fin de que responda a sus necesidades y
demandas, inclusive, alterar, modificar, condicionar o eliminar
componentes; esta es la conducta que ha caracterizado al desarrollo
humano, en la medida en que ha dispuesto de las herramientas
tecnológicas necesarias para ello. El grado de impacto siempre será
evidente y condicionado al nivel de conciencia y educación ambiental
que posea cada sociedad.
Los criterios para la conceptualización e identificación de los Ecosistemas han
sufrido notables evoluciones desde sus concepciones iniciales, dictadas por
Tansley en 1.935; se recomienda la lectura del presente documento para
aclarar las visiones modernas y actuales de este concepto
Hábitats Naturales y Biodiversidad
El concepto de hábitat está directamente relacionado al concepto de
Ecosistema, de hecho, hay algunas divergencias en las Ciencias sobre el
hecho de que definirían lo mismo. La acepción tradicional relaciona de
manera particular este concepto al de fauna, se considera hábitat al
ecosistema particular de una especie o población animal.
En el concepto de hábitat, a diferencia del concepto de Ecosistema, el
Biotopos solo tiene relevancia como elemento capaz de dar albergue y
sustento a la fauna: Delfín,C. Gallina, S.y López. C (2.010) toman la definición
de la Real Academia de la Lengua Española (RAE 2001), que:
“Reestructura el término y lo reconoce en materia de ecología como el lugar
de condiciones apropiadas para que viva un organismo, especie o comunidad
animal o vegetal, más concretamente, es la colección de recursos y
condiciones necesarias para su ocupación en un espacio y tiempo dado.
Un segundo enfoque lo concibe como un conjunto de características
específicas del medio ambiente para los animales terrestres, que es a menudo
equiparada a una comunidad de plantas, asociación vegetal, o al tipo de
cobertura vegetal" (Garshelis 2000)
La valoración del Hábitat es de particular importancia para el manejo del
concepto de Desarrollo Sostenible, medir el grado de impacto que puede
soportar un hábitat determinado, puede determinar decisiones estratégicas
importantes en lo referente al desarrollo territorial, en la obra citada
anteriormente, se afirma:
“La clasificación y evaluación de los dos tipos de factores reunidos (bióticos y
abióticos) en las unidades de paisaje, son una medida muy precisa para
conocer la potencialidad de cada unidad de hábitat para el mantenimiento de
una especie a largo plazo, y nos proporciona un panorama claro para el
establecimiento de áreas que puedan ser potencialmente aprovechadas de
manera sustentable" (Borosky et al. 1996, Hansen 1980, Van Deelen et al.
1997).
Se puede consultar la obra citada y ampliar los conceptos sobre el Hábitat y
su rol dentro del Desarrollo Sostenible, a través del presente documento en
línea.
Biodiversidad
La variedad de vida en todas sus formas; Flora, Fauna y Microorganismos,
que habitan un espacio en particular, constituyen la biodiversidad de un
sistema; existe una relación simbiótica entre hábitat y biodiversidad, de
hecho, la Biodiversidad, tal como se define en el Convenio sobre Diversidad
Biológica, firmado en Río de Janeiro en 1.992, incluye los ecosistemas y
hábitats, especies y comunidades, genes y genomas.
En el artículo citado del IFC se afirma: “La destrucción de hábitats (naturales y
modificados) se considera la mayor amenaza contra la preservación de la
biodiversidad. Los hábitats naturales consisten en zonas acuáticas y
terrestres donde las comunidades biológicas están formadas en su mayoría
por especies vegetales y animales autóctonas, y donde la actividad humana
no ha producido ninguna modificación sustancial de las funciones ecológicas
primarias del área. Los hábitats modificados son aquellos en los que se ha
producido una alteración aparente del hábitat natural, a menudo con la
introducción de especies vegetales y animales ajenas, como en las zonas
agrícolas. Ambos tipos de hábitat son capaces de sustentar una importante
biodiversidad en todos los niveles, como las especies endémicas o
amenazadas”.
Se puede consultar un artículo extenso auspiciado por el IFC
(FirstforSustainability) en el siguiente enlace del documento en línea
disponible
en: https://firstforsustainability.org/es/risk-management/understanding-
environmental-and-social-risk/environmental-and-social-issues/biodiversity-
and-natural-resources/
Modelos Aplicados al Turismo
El turismo constituye una de las actividades humanas de mayor impacto en el
medio natural, ya sea por la acción directa de las acciones del turista en el
medio, o por las necesidades espaciales y de recursos (agua, energía,
alimentación, etc) que acompañan a la infraestructura de funcionamiento de
las instalaciones turístico recreativas.
Dado que las actividades turísticas son de una gran variedad, el turismo hace
uso e impacta en: Cursos de agua; Lagos y Embalses; Bosques; Bahías y
Playas; Llanuras; Montañas; Poblados y una gran variedad de espacios
naturales, originales o sujetos de modificación por la acción humana.
El grado de impacto de la actividad turística está directamente ligado al
modelo de turismo que se adopte en las regiones y países; son muchos los
modelos y tipos de turismo existentes, pero en lo relativo a su uso y relación
con el ambiente, debemos destacar los dos modelos imperantes:
Turismo Tradicional: Turismo basado fundamentalmente en la
recreación y la comodidad del turista; requiere de grandes consumos
de espacio para sus instalaciones y facilidades: Hoteles; Piscinas;
Balnearios; Miradores; Marinas; Canchas; estacionamientos; se
caracteriza por un gran consumo de los recursos existentes para el
funcionamiento de su infraestructura: Agua Potable; Energía;
Alimentos y desde el punto de vista ambiental, es de un impacto
notable en el ambiente.
Turismo Ecológico o Ecoturismo: Turismo basado principalmente en el
contacto del visitante con el medio natural, ya sea por razones
científicas, culturales, contacto con los hábitats naturales y la
biodiversidad; lo caracteriza su bajo impacto debido a que el turista
está dispuesto a aceptar ciertos grados de falta de confort, a cambio
de una vivencia más intensa del medio ambiente; está constituido por
excursionistas, caminantes, observadores de flora y fauna. Su impacto
es bajo debido a su baja densidad de uso del medio, solo requiere de
comodidades de alojamiento y servicios mínimos, tales como; carpas,
campamentos, posadas, hosterías, caminerías, botes y kayaks,
bicicletas y senderos.
Indudablemente, toda actividad turística tiene un grado de impacto sobre el
medio y los recursos naturales; aún el ecoturismo puede volverse
insostenible si la intensidad de uso supera la capacidad de sustentación y
renovación de los recursos.
En ese caso, el manejo del concepto de huella ecológica es determinante a la
hora de planificar e implementar cualquier modelo de actividad turística, de
manera especial si el área dispuesta para ello es de alta fragilidad o de
condiciones vulnerables.
Áreas Bajo Régimen de Administración Especial (ABRAES)
A partir de los conceptos de Ecosistema y Hábitat, es posible acceder a la
conceptualización de ABRAES, es esencial comprender que este no es un
concepto ecológico, sino un concepto jurídico. Las sociedades, definen sus
prioridades a través de las decisiones políticas que las rigen; cuando una
sociedad, es decir, una nación establece la necesidad de proteger un área,
para proteger aquellos hábitats o ecosistemas que considera particularmente
vulnerables o de alta prioridad estratégica, define condiciones particulares de
uso para esas áreas, que vacía en leyes de uso, zonificaciones y ordenanzas
sancionatorias para las violaciones a dichas leyes; todas estas disposiciones
se vacían, en el caso de Venezuela, en las Leyes de Ordenación del Territorio.
En este instrumento, se definen los límites de estas áreas particulares que se
denominan, a partir de su protección jurídica como Áreas Bajo Régimen de
Administración Especial, o ABRAES. Cada país tiene la potestad de definir sus
propias ABRAES a través de la Ley, con las disposiciones particulares que sean
aprobadas en las Instituciones correspondientes, ya sea la Asamblea
Nacional, El Ejecutivo Nacional o los Gobernadores Estadales.
En particulares condiciones, se pueden determinar legislaciones de ABRAES
mediante las Instituciones Internacionales, tales como la ONU.
En Venezuela, la Ley Orgánica para la Ordenación del Territorio (Gaceta
Oficial No.3.238 - Extraordinario, del 11 de Agosto de 1983), establece 24
categorías de ABRAES; hasta el presente se han decretado un total de 406
ABRAE que cubren una superficie total de 96.892.967,01 hectáreas,
representando aproximadamente el 68,4% del total de la superficie del país.
Para profundizar sobre las Áreas Bajo Régimen de Administración Especial
(ABRAES) puede consultar la Ley Orgánica de Ordenación del Territorio.