RIMA LIII RIMA LIII
(Gustavo Adolfo Bécquer) (Gustavo Adolfo Bécquer)
Volverán las oscuras golondrinas Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar, en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán. jugando llamarán.
Pero aquellas que el vuelo refrenaban Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar, tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros aquellas que aprendieron nuestros
nombres... nombres...
¡esas... no volverán! ¡esas... no volverán!
Volverán las tupidas madreselvas Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar, de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde aún más hermosas y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán. sus flores se abrirán.
Pero aquellas, cuajadas de rocío Pero aquellas, cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día... y caer como lágrimas del día...
¡esas... no volverán! ¡esas... no volverán!
Volverán del amor en tus oídos Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar; las palabras ardientes a sonar;
tu corazón de su profundo sueño tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará. tal vez despertará.
Pero mudo y absorto y de rodillas Pero mudo y absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar, como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido...; desengáñate, como yo te he querido...; desengáñate,
nadie así te amará. nadie así te amará.