0% encontró este documento útil (0 votos)
241 vistas99 páginas

Cuadernillo de Prácticas de Lengua 2024

Cargado por

Feder man 777
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
241 vistas99 páginas

Cuadernillo de Prácticas de Lengua 2024

Cargado por

Feder man 777
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

CUADERNILLO DE PRÁCTICAS DEL LENGUAJE

1º Cuatrimestre

PROFESOR:GANDINI

2DO AÑO

2024
Índice
Unidad I
Narrativa
Cuento policial
Punto de partida: Video: Cuento policial: definición, tipos y características...............................2
El cuento policial: Características y componentes
Texto literario: “La pieza ausente”, Pablo de Santis...........................................................................................4
Actividades de comprensión y análisis
Texto literario: “Los crímenes de la calle Morgue”, Edgar Allan Poe...................................................5
Actividades de comprensión y análisis
Clases de palabras: preposiciones, adverbios
¿Qué son las preposiciones? ¿Qué son los adverbios?....................................................................................7
Actividades de comprensión y análisis.......................................................................................................................9
Producción escrita
Novela: Un crimen secundario, Marcelo Birmajer
La novela policial: Características y componentes..........................................................................................10
Actividades de comprensión y análisis.......................................................................................................................11
Técnica de estudio: subrayado
Lectura....................................................................................................................................................................................................14
Actividades de comprensión y análisis.....................................................................................................................16
Coherencia y cohesión
Recursos cohesivos ....................................................................................................................................................................17
Actividades de comprensión y análisis....................................................................................................................20
Actividad integradora: Armamos una pizarra policial................................................................22
Unidad II
Teatro
Punto de partida: ¿Qué es el teatro?.............................................................................................................................24
El teatro: Origen y clasificación
Obra dramática: Prohibido suicidarse en primavera, Alejandro Casona
Actividades de comprensión y análisis....................................................................................................................26
Texto expositivo - explicativo
Recursos expositivos................................................................................................................................................................27
Actividades de comprensión y análisis.....................................................................................................................30
Técnica de estudio: cuadro sinóptico
Punto de partida: Video ¿Qué es un cuadro sinóptico?..............................................................................34
Actividades de comprensión y análisis
Construcciones sustantivas
Los modificadores de las construcciones sustantivas.................................................................................35
Actividades de comprensión y análisis.....................................................................................................................37
Actividad integradora: Escribimos y actuamos una escena teatral.............................38
Unidad III
Lírica
Punto de partida: Video: El género lírico..................................................................................................................41
Texto expositivo: “El género lírico: origen y clasificación”
Recursos poéticos......................................................................................................................................................................44
Actividad de comprensión y análisis........................................................................................................................46
Técnica de estudio: búsqueda de información
Concepto de la técnica de estudio................................................................................................................................49
Actividad de búsqueda de información y producción: Infografía
Clave ESI: Sor Juana Inés de la Cruz y Alfonsina Storni...............................................................50
Construcciones adjetivas
Los modificadores de las construcciones adjetivas......................................................................................51
Actividades de comprensión y análisis...................................................................................................................52
Actividad Integradora: Producción escrita............................................................................................53

Unidad IV
Medios de comunicación
Punto de partida: Video: Publicidad y propaganda: conceptos y diferencias......................55
Publicidad y propaganda
Recursos de la publicidad y la propaganda.........................................................................................................57
Actividades de comprensión y análisis...................................................................................................................59
Clave ESI: Análisis de publicidades......................................................................................................................61
Técnica de estudio: fichas para estudiar
Concepto, tipos de fichas, ¿Cómo armar fichas de estudio?.................................................................62
Actividad de producción.....................................................................................................................................................63
Actividad integradora: Producción de publicidades ..................................................................65

Anexos
Texto literario: “La pieza ausente”, Pablo de Santis..............................................................................67
Texto literario: “Los crímenes de la calle Morgue”, Edgar Allan Poe
Texto literario: Un crimen secundario, Marcelo Birmajer
Texto literario: Prohibido suicidarse en primavera, Alejandro Casona
Unidad I
Narrativa
Género policial

1
El cuento policial

Punto de partida
📝 Ver el siguiente video disponible en Link on line , e ir anotando en la pizarra los
componentes del género policial:

El cuento policial: Características y componentes

El género policial

Origen del género policial


A mediados del siglo pasado, más precisamente entre 1841 y 1845, nace en [Link]. un
personaje original: el detective. Lo engendra la lúcida y atormentada mente de un
escritor no menos original que su personaje: el norteamericano Edgar Allan Poe (1809
– 1849). Entre las fechas mencionadas Poe publica tres cuentos fundamentales porque
crean un nuevo género literario: la literatura policial y pone en circulación al famoso
caballero Augusto Dupin héroe de esta ficción y primero de una lista inagotable que
ha ido creciendo y transformándose desde entonces hasta nuestros días. Los cuentos
a los que se hace referencia son: “Los crímenes de la calle Morgue”, “El caso de María
Roget” y “La carta robada”.
2
Policial de enigma
El tipo de detective, sedentario personaje, es un experto en
causalidad: recorre el camino inverso al efectuado por el
delincuente y va de los efectos a las causas descubriendo los
móviles del crimen. Es el héroe indiscutido de la llamada
literatura policial de enigma o detectivesca. Los textos que la
integran son relatos que parten de un misterio inicial
aparentemente insoluble , seguido de una investigación llevada
adelante por el detective – quien utiliza el método deductivo- y
que concluyen con la revelación de la verdad en una
resolución efectista. Son narraciones que responden a
convenciones muy fuertes, tales como que los indicios más
superficiales suelen ser los más reveladores y que aquellos
personajes que aparecían al principio como sospechosos son
inocentes, y a la inversa, el más inocente, es finalmente el
culpable.

Fuente: “Introducción”. En: Cuentos con detectives y


comisarios. Antología (2006): Colihue

3
Texto literario: “La pieza ausente”, Pablo de Santis
(Anexo 1)

Actividades de comprensión y análisis


1. ¿Quién es el narrador de la historia? ¿Coincide con la figura del detective?
2. ¿Por qué es llamado para colaborar en el caso?
3. ¿Qué relación se puede establecer entre el título del cuento y el final del relato?
4. Completar el siguiente cuadro con la información proporcionada por el cuento:

Componentes “La pieza ausente”

Detective

Enigma

Víctima

Pistas

Sospechosos

Culpable

Ámbito o espacio donde suceden los


hechos
4
Texto literario: “Los crímenes de la calle Morgue”, Edgar Allan Poe
(Anexo 2)
Actividades de comprensión y análisis
1. A medida que se lee el cuento, subrayar ( o anotar) la siguiente información:
Narrador: ¿Quién es? ¿Se devela su identidad?
Detective: ¿Cómo se llama? ¿Dónde y cuándo lo conoce?
Lugar de convivencia del narrador y el detective: ¿Cómo se la describe?
Las noticias que leen ¿De qué se tratan?
Enigma: ¿Cuál es el enigma que plantea la noticia?
Víctimas: ¿Quiénes son y dónde se encontraban?
Testigos: ¿Cuáles son sus dichos más relevantes?
Sospechosos: ¿Hay personajes que puedan resultar sospechosos? ¿Quiénes y según
qué testigos?
Policía: ¿Cómo la considera Dupin?
2. Completar el siguiente cuadro con la deducción de los testigos que realizó Dupin y
agregar debajo de cada uno los nombres y apellidos de los testigos a los que hace
referencia en su análisis:

Testificaron El detective
Los testigos
que... deduce que...

El francés

El holandés

El inglés

El español

El italiano

El segundo testigo francés

Finalmente, ¿Qué deduce Dupin acerca de lo que escucharon todos los testigos?

5
3. ¿Cuáles son los medios de escape que plantea la escena del crimen? ¿Cómo
resuelve Dupin que el sospechoso logró fugarse?
4. Luego de resolver el punto anterior, ¿Cómo deduce que logró bajar los cuatro
pisos?
5. ¿Cuáles son las causas que lo llevan a Dupin a abandonar la idea de que el móvil del
crimen fue un robo?
6. En la siguiente frase, ¿se encuentra algún indicio sobre cuál fue el asesino?: “En el
hecho de introducir el cadáver en la chimenea admitirá usted que hay algo excesivo,
algo por completo inconciliable con nuestras nociones sobre los actos humanos,
incluso si suponemos que su autor es el más depravado de los hombres”.
7. Subrayar o extraer por escrito otras frases que funcionen como indicios del
culpable del crimen.
8. Anotar debajo las pistas que siguió Dupin acerca de la escena del crimen luego de
examinar cómo fallecieron las víctimas.
Esquema actancial
Los relatos policiales clásicos, dada su estructura, permiten analizarse a partir de un
esquema en el que se puede sintetizar la historia. El esquema se realiza a partir de un
“actante” que puede coincidir, o no, con el protagonista de la historia narrada.

Cada parte responde a los componentes presentes en los relatos policiales clásicos:
Sujeto: es el “actante”, debe ser un personaje del relato, por ejemplo el detective.
Objeto: el sujeto desea llegar a un objeto (u objetivo). Debajo de objeto se anota cuál es,
puede ser “resolver el enigma” y se puede especificar qué tipo de enigma es el que
desea resolver.
Destinador: son las motivaciones internas e inherentes al sujeto. Tales motivaciones
las puede inferir el lector si no se encuentran especificadas en el relato.
Destinatario: son los personajes que se benefician con el sujeto llegando a su objeto.
Ayudante: personajes o situaciones que ayudan al sujeto a que llegue a su objeto.
Oponente: personajes o situaciones que se oponen a que el sujeto llegue a su objeto.
9. Realizar un esquema actancial considerando al detective Dupin como el sujeto del
mismo.
10. Explicar quién resultó ser el culpable del crimen y qué elementos importantes
ayudaron a Dupin a deducirlo. 6
Clases de palabras: preposiciones y adverbios

¿Qué son las preposiciones?


Las preposiciones son palabras que se caracterizan por funcionar como "enlaces"
entre una palabra (sustantivo, adjetivo, verbo, entre otras) y otras palabras que
modifican a estas. Son palabras invariables, es decir, que no admiten flexión de
género ni de número.
Algunos ejemplos de la función de las preposiciones pueden ser:
El auto está en venta.
verbo + prep.
La cocina tiene manchas por usarla mucho.
sust. + prep.
María llegó cansada de trabajar.
adj. + prep.
Ayer incluso me comentó que el jueves rinde.
adv. + prep.

Las preposiciones son una clase de palabra invariable, por eso se las puede agrupar
de la siguiente manera:

7
¿Qué son los adverbios?
Los adverbios son una clase de palabra invariable que sirve para calificar o
especificar el significado de un adjetivo, verbo u otro adverbio.

Clasificación semántica

Clase Ejemplo

de lugar cerca, lejos, arriba, abajo, adentro, afuera, allí, aquí, allá, acá, ahí.

ahora, temprano, tarde, pronto, después, posteriormente, mañana,


de tiempo
anoche, ayer, siempre, nunca, jamás.

bien, mal, peor, mejor, quizás, acaso,. Más los adverbios terminados en
de modo
-MENTE que se forman con un adjetivo más la terminación -mente

mucho, poco, nada, más, menos, muy, tanto, apenas, demasiado,


de cantidad
bastante.

de negación no, nunca, tampoco, nada, jamas.

de afirmación efectivamente, sí, ciertamente.

de orden primero, primeramente, últimamente

relativos donde, cuando, como

interrogativos dónde, cuándo, cómo

8
Actividades de comprensión y análisis

1. Leer las siguientes oraciones y marcar con un círculo las preposiciones.


2. Subrayar en las oraciones los adverbios que se encuentren y determinar de qué
tipo son.

a) No nos poníamos de acuerdo acerca de qué decía nuestro trato en casos como este.

b) Al entrar en el aula suspendimos la pelea, pero no la terminamos.

c) Saqué el recorte de diario de mi mochila e intenté escribir algo.

d) Logré calmarme y escribí de un tirón una composición estupidísima sobre lo mal


que estaba robar bancos con paredes coloniales.

e) Después de la secundaria viene la facultad, que tampoco te va a gustar. Y después el


trabajo, que te va a gustar menos.

f) No sé, en concreto, qué pensara de ella.

3. Actividad de producción escrita

Contar una breve anécdota que tenga algunas de las características policiales vistas
hasta el momento. El texto debe contener las siguientes clases de palabras:

a) Dos preposiciones
b) Un adverbio de negación
c) Una preposición + un adverbio de cantidad
d) Un adverbio de lugar + una preposición
e) Dos preposiciones + un adverbio de modo 9
La novela policial
La novela policial: origen y características
La novela policial es una ficción literaria sobre crímenes y
delitos, que surgió a principios del siglo XIX.
Consiste en un enigma que debe develarse a medida que
transcurre la historia.
En 1841, se publicó la primera historia de detectives:
“Los asesinos en la calle Morgue” de Edgar Allan Poe.
La profesión de detectives aún era una actividad reciente
en esa época y se estima que Allan Poe se inspiró en la
primera oficina de detectives fundada en París en 1817
por François-Eugène Vidocq.

Las características de la novela policial son:


La trama basada en un crimen. El misterio ante el hecho de un crimen es lo que
impulsa la historia. También son comunes otros delitos como robos y hurtos.
Debe ser una historia creíble con la que el lector pueda conectar.
El héroe. El personaje más destacado suele ser el detective o persona que logra
resolver el misterio del crimen.
El sospechoso. Es el personaje que alimenta el suspenso y la intriga durante el
relato.
Las pistas falsas. Son recursos que se utilizan para persuadir al lector, de modo
que no pueda resolver el misterio de manera rápida y continúe leyendo la
historia.
El criminal. Es el personaje esencial que suele ser muy inteligente y astuto, pero
que pasa desapercibido hasta llegar al desenlace del relato.

Fuente: [Link]
10
Texto literario: Un crimen secundario, Marcelo Birmajer
(Anexo 3)

Actividades de comprensión y análisis

Antes de la lectura
1. Leer el título: ¿de qué se tratará esta novela?
2. Leer la contratapa: ¿Quiénes serán los protagonistas? ¿en qué lugar
transcurrirán los hechos?
3. ¿Encuentra alguna relación entre el título de la novela, los protagonistas y la
pregunta del final? ¿Cuál? Explicar la respuesta.
Luego de la lectura
1. ¿Cómo se llaman los protagonistas de esta historia? ¿Qué vínculo los une?
2. ¿Con qué enigma se encuentra el narrador - protagonista? ¿Hay un detective
en la novela? ¿Quién ocupa ese rol?
3. ¿En qué lugares va encontrando las pistas para resolverlo? Enumerar las
pistas e indicar los diversos lugares.
4. ¿A qué personaje enfrenta cuando aparece el dinero robado? ¿Qué dichos de
este personaje lo hacen inferir que tuvo un rol protagónico en el robo al
banco? ¿Qué otros personajes se encuentran implicados?
5. ¿Cuál es la mentira que les dice Antonio? ¿Por qué les miente?
6. ¿Quién logra resolver el enigma? ¿Lo hubiera podido hacer sin la ayuda de
Tognini y Aslamim? Justificar la respuesta.
7. ¿Con qué personaje se enfrenta al comienzo de la novela? ¿A raíz de qué
situación se genera el conflicto? ¿Cómo se resuelve esta disputa hacia el final?
8. Responder según su criterio la última pregunta de la contratapa: “¿Puede
convertirse el mismo policial en un enigma histórico?”
9. La novela relaciona texto narrativo con historieta durante algunos pasajes.
Dibujar el último apartado “Insert coin (la última ficha)” con seis viñetas. Para
esto, leer la siguiente información acerca de la historieta:

11
10. Actividad de producción escrita
Escribir un relato policial. Para eso, seguir las siguientes indicaciones:
1. Elegir un enigma que deberá resolverse durante la trama.
¿Qué misterio vas a elegir?
MISTERIO 1: En la ciudad de Rosario, un hombre de setenta años dueño de una fábrica
de juguetes es hallado sin vida, tenía extrañas marcas en su piel parecidas a las de la
varicela pero no se encontró junto a su cuerpo ningún rastro de veneno.

MISTERIO 2: En el museo de Ciencias Naturales, el científico Fabricio Resler


preparaba un extraño amuleto Maya para una exposición. En ese momento,
comienza a sentirse mal y pierde el conocimiento, cuando despierta el amuleto ya no
estaba.

12
2. Elegir el o los personajes que investigarán el enigma.
¿Quién investigará el caso?

Camila y Fausto, curiosos niños con


una inteligencia superior.

El policía Ramírez, un hombre comprometido con la ley.

Samara, una mujer que no teme enfrentarse al peligro

Para tener en cuenta

[Link] un narrador OMNISCIENTE (en tercera persona y no participa de la


historia)

4. El misterio debe resolverse desde la LÓGICA (no incluir hechos sobrenaturales)

5. Extensión máxima de dos páginas.

13
Técnica de estudio: subrayado

Lectura: “La mujer detective en la literatura”


La realidad no supera la ficción. Las primeras detectives tuvieron su primer trabajo
en la ficción antes que en la vida real.
Los relatos de mujeres investigadoras aparecieron a principios de 1860 en Inglaterra,
en una sociedad británica que, en lo económico, experimentaba un progreso
tecnológico y científico constante que la convirtió en referente mundial para el resto
de Europa y, en lo social, mostraba una doble moral: una fachada sobria y
conservadora en público y, en privado, una sexualidad promiscua y alocada donde la
mujer era infravalorada y casi responsable de todos los males de la sociedad. Por eso
habría que esperar a 1918 para que la policía londinense contratara a la primera
agente y a 1973 para contratar a la primera detective. Es verdad que en 1833
empezaron a participar en el cuerpo policial, pero sólo hacían tareas poco
cualificadas, como registrar a las prisioneras. Más adelante ampliaron sus funciones a
celadora de prisiones, asesora legal y tareas relacionadas con la violencia conyugal,
pero los homicidios y los robos eran materia de hombres.
Esas mujeres detectives comenzaban a protagonizar la novela de género con más
éxito del siglo XIX. Eran personajes que rompieron los roles establecidos y tiraron por
tierra los principios de aquella sociedad. Sus actuaciones se convirtieron en un
emblema literario, en una herramienta de empoderamiento para la nueva mujer que
estaba despertando y quería moverse libremente por las calles y convertirse en
dueña de su futuro.

14
Las primeras detectives
La señora Paschal es nombrada como la primera detective profesional. Corría el
año 1864 cuando William Stephens Hayward la creó; cuarenta años y viuda, estaba
pasando por un momento económico muy malo, por lo que decidió aprovechar su
talento para la observación y deducción resolviendo casos de robos y estafas en el
Londres de aquella época. Era una mujer que no se achantaba ante la autoridad del
hombre.
Luego llega Loveday Brooke, en 1893; gran acontecimiento por ser creada por una
escritora, Catherine Louisa Pirkis. Esta la perfiló como a una joven investigadora
profesional con mucho sentido común y sin ningún miedo.
Sarah Fairbanks, la siguiente, nace de la pluma de Mary E. Wilkins en 1895. En aquel
entonces ejercía de maestra de escuela, pero contaba con todos los recursos para
ser una investigadora y de hecho decide resolver el asesinato de su padre.
Después tenemos a Amelia Butterworth y Violet Strange, dos divertidas y
fascinantes detectives creadas por Anna Katherine Green.
Posteriormente, entre 1910 y 1911, vendrían la detective Mollie Delamere gracias a la
escritora Beatrice Heron–Maxwell; Lady Molly creada por Emmuska Orcy; la
investigadora Judith Lee inventada por Richard Marsh y, por último, Ellen Bunting
creación de Marie Belloc.
En pleno auge de esta novela detectivesca es cuando aparece Miss Marple, en
1930, de la pluma de Agata Christie. A partir de este momento la novela no deja de
evolucionar. Así, Elaine Showalter habla de tres fases de este género novelesco:
Una femenina, con Miss Marple de Agatha Christie y Kate Fansler de la escritora
Amanda Cross. Son mujeres entrometidas, ingenuas, que no necesariamente
tienen que salir de casa para buscar pruebas por lo que desentrañan el misterio
por deducción lógica.
Más tarde las detectives ya son verdaderas trabajadoras en favor del
cumplimiento de la ley y entraríamos en la fase feminista: P.D. James con su
detective Cordelia Gray o Sue Grafton con Kinsey Millhone. Sin cargas familiares,
con pistola, aunque no la usen mucho, y viviendo en una pequeña habitación
saben argumentar bien, como lo demuestra el personaje de Cordelia cuando se
pone en tela de juicio su capacidad para ejercer una profesión tan peligrosa: “…
este es un trabajo totalmente apropiado para una mujer, ya que requiere de una
curiosidad infinita, gran capacidad de sufrimiento y una tendencia natural a
meterse en la vida de los demás”.
Y, por último, la fase female, protagonizada por una serie de mujeres de cierta
relevancia social y que luchan por mejorar la situación de su entorno y no se
ponen fronteras. Dejaremos dos ejemplos: Frances Fyfield con su detective Helen
West y Stella Duffy con Saz Martin.

Fuente: [Link]
literatura/
15
Actividades de comprensión y análisis

1. Subrayar las ideas principales del texto “ La mujer detective en la literatura”.


2. A partir del texto subrayado, extraer las ideas principales.
3. Realizar un resumen el texto subrayado. El resumen que se realice deberá ser un
nuevo texto.

Clave ESI - Abrimos el diálogo


1. Luego de realizar el resumen del texto sobre las mujeres detectives en la
ficción, explique en qué contexto surgió la figura de la detective mujer.
2. ¿Cuántos años pasaron entre que se creó el primer personaje femenino como
detective y que la mujer real ocupó un puesto policial? ¿A qué cree que se debe
esta diferencia con respecto a detectives hombres en la ficción y la realidad?
3. ¿Cuáles son las tres etapas de la novela policial protagonizada por detectives
mujeres? ¿Cuáles son las características más relevantes de cada etapa?

4. Al final del resumen y luego de responder las consignas anteriores, agregar una
conclusión (personal) acerca de la figura de la mujer como detective en la literatura.

📝 Como cierre, buscar en la sopa de letras los conceptos clave del género policial.

16
Coherencia y cohesión
Punto de partida
📝 Ver el siguiente video disponible en Link on line acerca de la coherencia y la
cohesión textual:

¿Qué significa que un texto tenga “coherencia”?


La coherencia hace referencia a que un texto debe estar organizado de tal manera
que sea entendido como una unidad de sentido. Por ejemplo, en la siguiente oración:
“Pablo fue a la playa, llevó su poncho y sus guantes”, hay dos palabras que nos
resuenan ante lo que uno no espera que se pueda llevar a la playa: poncho y
guantes. Es decir, la oración no tiene lógica, es incoherente.
Para que un texto sea coherente las ideas que se explayen no deben ser
contradictorias, deben ser claras y precisas, y deben estar relacionadas entre sí.

¿Qué es la cohesión?
Las oraciones que conforman un texto se relacionan unas con otras mediante
ciertos recursos que ponen en manifiesto la unión entre las ideas expresadas en
ellas. Estos recursos otorgan cohesión al texto. Por lo tanto, la cohesión contribuye a
que el texto tenga sentido como un todo, es decir, a que sea coherente.

Los recursos cohesivos


La referencia
La referencia personal, se da a través del uso de los pronombres personales y
posesivos.
La referencia demostrativa, se da a través de los pronombres y adverbios
demostrativos.
La referencia asociativa, se da a través del artículo.
La referencia comparativa, se da a través de la comparación.
Por ejemplo:
“Luego llega Loveday Brooke, en 1893; gran acontecimiento por ser creada por una
escritora, Catherine Louisa Pirkis. Esta la perfiló como a una joven investigadora
profesional con mucho sentido común y sin ningún miedo.”
En el ejemplo, el pronombre demostrativo “esta”, que se encuentra remarcado, tiene
como referente la frase más extensa. Es decir, para evitar la reiteración innecesaria
se acude a un pronombre y de esta manera se utiliza el recurso de la referencia.
17
La sustitución léxica
La sustitución se utiliza para evitar la repetición de una palabra en particular. La
palabra sustituta tiene la misma categoría que el referente con el que se relaciona.
Este es el caso de la sinonimia (los sinónimos), los hiperónimos e hipónimos.
Por ejemplo:
“La realidad no supera la ficción. Las primeras detectives tuvieron su primer
trabajo en la ficción antes que en la vida real. Los relatos de mujeres
investigadoras aparecieron a principios de 1860 en Inglaterra (...)”
Tanto la palabra “detective” como “investigadora” son sustantivos, aunque se
encuentren expresadas en distinto género, ambas refieren al mismo significado.
Dado que significan lo mismo pero se escriben de manera diferente, se las considera
sinónimos. Se sustituye, por lo tanto, “detectives” con una palabra que signifique lo
mismo y sea de la misma clase de palabra para evitar la reiteración.

La elipsis
Muchas veces se utiliza la elipsis para evitar la repetición directamente omitiendo
las expresiones.
Por ejemplo:
“Esas mujeres detectives comenzaban a protagonizar la novela de género con
más éxito del siglo XIX. Eran personajes que rompieron los roles establecidos y
tiraron por tierra los principios de aquella sociedad.”

Esas mujeres detectives

En este ejemplo se utilizó la elipsis, es decir, se omitió la frase “esas mujeres


detectives”. Tanto la coma como el punto seguido se utilizan para evitar las
reiteraciones, siempre y cuando las construcciones tengan relación con un
antecedente, en este caso “esas mujeres detectives” que se encuentra al inicio del
párrafo es el referente de la segunda oración.

18
La conexión
Es el mecanismo de cohesión que consiste en enlazar las diversas partes del texto con
el fin de explicitar las relaciones de significado entre ellas. Las palabras o expresiones
que permiten establecer enlaces entre las partes de un texto son de dos tipos:

Los conectores: establecen conexiones lógicas entre las partes del texto (de
causa, consecuencia y oposición). Por ejemplo: porque, no obstante, por ende...

Los organizadores textuales: contribuyen a establecer coordenadas para


organizar la estructura del texto y para que el contenido resulte más
comprensible para el lector. Por ejemplo: en primer lugar, finalmente...

Conectores Organizadores textuales

De causa: porque, ya que, dado que, puesto De inicio: para empezar, antes que nada,
que ante todo

De adición: además, también, igualmente


De consecuencia: por lo tanto, así que, de
modo que, por ende, por consiguiente
De reformulación: es decir, o sea, esto es, en
otras palabras
De oposición: sin embargo, pero, no
obstante, por el contrario, a pesar de
De enumeración: en primer lugar, en
segundo lugar, por último
De tiempo: cuando, mientras, entonces,
antes, después
De ejemplo: por ejemplo, es el caso de, a
modo de ejemplo

De finalidad: con el objeto de, con el fin de,


para que De resumen: en síntesis, para resumir

Fuente: Lengua y Literatura: prácticas del lenguaje 2 nuevos desafíos. Kapelusz editora. 2010

19
Actividades de comprensión y análisis

1. Leer el siguiente fragmento de un libro de divulgación científica.


“La palabra forense significa “relacionado con la ley o los tribunales”. Por lo tanto,
la ciencia forense consiste en la utilización de técnicas y conocimientos científicos con
el fin de investigar un hecho criminal, en particular para demostrar la culpabilidad del
sospechoso. Sin embargo, muchas personas la entienden como “la ciencia que
resuelve los crímenes”.
Los científicos forenses trabajan en laboratorios especializados. Allí analizan
las pruebas encontradas en el escenario del crimen. Si sus análisis revelan
cualquier dato de importancia sobre un caso, pueden ser citados al juicio en calidad de
peritos. En ese ámbito, ellos explicarán el significado de los resultados a los que
arribaron. Esto es a menudo fundamental para demostrar la inocencia o la
culpabilidad de una persona.”

Alex Frith. Ciencia forense. Londres. Usborne (2008)


2. Observar la expresión destacada en color y subrayar otra palabra o expresión que
tenga el mismo referente.
3. Marcar con X la opción correcta:

En la última el hallazgo de pruebas en el escenario de un crimen.


oración, el significado de la palabra forense.
el pronombre la explicación de los resultados por parte de los peritos.
“esto” se refiere la realización de un juicio para determinar la culpabilidad de un sospechoso.
a...

4. Identificar en el texto la construcción que expresa el sujeto de la oración “allí


analizan las pruebas encontradas en el escenario del crimen”. Encerrarla con un
círculo.
5. ¿Qué expresiones pueden usarse para reemplazar a los conectores que encabezan
la segunda y la tercera oración del fragmento?
no obstante - a pesar de eso - de modo que -
por ende - por el contrario - por consiguiente
Por lo tanto: _____________________________________________
Sin embargo: _____________________________________________
6. ¿Cuál es el tema del texto? Subraye cuatro palabras que se relacionen con ese tema.
7. Agrupar las palabras y las expresiones de la siguiente lista en tres campos léxicos.
Elegir uno de los grupos formados y utilizarlo para escribir un texto breve de dos
párrafos.
20
lírica- detective - vender - recursos retóricos - enigma - logo - pistas - métrica -
sospechosos - consumo - rima - investigación - producto - yo lírico - marca -
culpable - amor - convencer - slogan

Campo 1 Campo 2 Campo 3

Los campos léxicos


Conjuntos de palabras o expresiones que se refieren a determinado tema. Por
ejemplo: lado, triángulo, suma de los ángulos internos, teorema, recta o plano son
algunas palabras y expresiones que pertenecen al campo léxico de la Geometría.

8. Completar los recuadros con los conectores que considere adecuados para unir las
oraciones. Luego, formar el texto con las oraciones unidas por los conectores.

El detective reunió muchas pruebas. _______ ninguna de ellas es conclusiva.


A principios del siglo XIX, los policías de todo el mundo empezaron a tomar las huellas
dactilares de los sospechosos. ________ se habían dado cuenta de lo útiles que
podían ser estas huellas.
La mayor parte de las huellas encontradas en un objeto pertenecen a su dueño.
_______ esas huellas pueden descartarse.
Muchos ladrones usan guantes. ________ sus manos no dejan huellas.
Hallaron seis coincidencias entre la huella encontrada en el lugar y la del sospechoso.
_______ este fue condenado.

21
Actividad integradora
Armamos una pizarra policial

22
Unidad II

Teatro

23
Punto de partida
📝 Ver el siguiente video disponible en Link on line. Anotar en los tickets la
información más relevante:

El teatro: Origen y clasificación

El teatro
El teatro es una de las más antiguas artes
conocidas por la humanidad. Consiste en
la representación de historias actuadas
frente a un público espectador,
combinando discurso, gestos,
escenografía y música. Cada
representación teatral es una obra de
teatro.

Al mismo tiempo, se emplea el término teatro como un sinónimo común de la


dramaturgia, esto es, la escritura de obras pensadas para ser representadas en un
teatro. El teatro es un género literario, heredero de los antiguos géneros de la
tragedia y la comedia.

24
El teatro surgió en distintas culturas a la vez, existiendo así un teatro indio, un teatro
chino y un teatro de la antigüedad griega. En Grecia nació el “arte dramático” a partir
de diversos rituales pertenecientes a su religión, que de la práctica ritual pasaron a
ser mito y posteriormente se les añadió la palabra, convirtiéndose así en las primeras
obras teatrales.
Con las obras dramáticas, los antiguos griegos buscaban educar religiosa, emocional
y cívicamente a sus ciudadanos, mediante la representación de sus mitos
fundacionales, en los que aparecían sus dioses y sus héroes mitológicos.

Clasificación
Las obras de teatro se clasifican tradicionalmente
en tragedia y comedia, partiendo del sentimiento
que genera cada una: la tristeza y la risa. Cada una
representa al ser humano en dos formas distintas:
como un ser valeroso caído en desgracia, o como un
villano y común del que es posible reírse.

Posteriormente aparecieron en la historia


numerosos géneros teatrales que hicieron más
compleja la clasificación, tales como:

La tragicomedia: (drama romántico). Mezcla de tragedia y comedia.


La farsa: Caricaturización de los personajes y situaciones generalmente risible.
El melodrama: Que incorpora a la tragedia un acompañamiento musical que
detalla la situación emotiva de cada escena.
El drama realista: Que imita la realidad para conmover al público y sensibilizarlo
socialmente.
El teatro intimista: Representado para un público pequeño y en torno a una
situación acotada, aprovechando la sensación de estar “solos” con el personaje.
El teatro callejero: Que se representa en la vía pública y a menudo incorpora a la
audiencia en la obra.
Fuente: [Link]

25
Obra dramática: Prohibido suicidarse en primavera,Alejandro Casona
(Anexo 4)
Actividades de comprensión y análisis

Antes de la lectura
1. Leer el título: ¿de qué se tratará esta obra de teatro? ¿quiénes serán los
protagonistas? ¿en qué lugar transcurrirán los hechos?
2. El subtítulo nos adelanta que es una comedia, ¿cuáles son las características que
debe tener una obra de teatro para ser considerada “cómica”?
3. ¿Encontrás alguna contradicción entre el título y el subtítulo? ¿Cuál? Explicá tu
respuesta.
Primer Acto:
1. ¿Qué es el Hogar del suicida?
2. Describí las posturas del Doctor Roda y Hans acerca del suicidio.
3. El Amante y la Dama son pacientes del Hogar, ¿cómo llegaron ahí? ¿Qué conocemos
de su historia?
4. ¿Cómo convence el Doctor a Alicia para que se quede?
5. ¿Cuáles son los distintos sentimientos que Fernando y Chole van teniendo a medida
que se van enterando de la función del Hogar?
6. ¿Cómo son Fernando y Chole? Caracterizalos.
7. ¿Qué relación hay entre Juan, Chole y Fernando? ¿Qué problemas pensás que puede
llegar a traer este vínculo?
Segundo Acto:
1. ¿Cómo se llama el cuadro que cuelga Chole? ¿Cuál es el cambio que Chole busca
producir en el Hogar cambiando los cuadros?
2. En este acto, ingresan dos personajes nuevos al Hogar, pero lo hacen dos razones
diferentes, ¿quiénes son y cuáles son esos motivos?
3. ¿Por qué resulta humorística la aparición de Cora?
4. ¿Cuál es el problema que tiene Juan con Fernando y Chole?
5. ¿Por qué Chole intenta suicidarse?
6. ¿Por qué en el último parlamento Juan dice “Fernando, siempre Fernando”?
Tercer Acto:
1. ¿En qué época del año comienza el Acto Tercero?
2. ¿Por qué Chole quiere que el Doctor cierre el Hogar para siempre?
3. Cuando renuncia a su puesto en el Hogar, Hans afirma que “no hay porvenir aquí”
¿a qué se refiere? ¿qué quiere decir?
4. En este acto, el personaje del Amante Imaginario presenta una contradicción, ¿en
qué consiste esa contradicción?
5. ¿Cómo se resuelve el triángulo amoroso entre Fernando, Juan y Chole? ¿Qué
propone Chole? ¿Qué piensa Fernando? ¿Qué decide Juan? 26
Texto expositivo - explicativo
¿Qué es una obra de teatro?

Una obra de teatro es la representación de un guion literario por parte de unos


actores que interpretan a los personajes en un escenario, frente a un público o
auditorio.
El texto teatral es el resultado de la combinación de dos formas de arte: el literario y
el escénico, es decir, el escrito y el puesto en escena, a través de una serie de recursos
humanos y materiales. El teatro es una de las artes escénicas, como la danza y un
recital de música.

Las obras de teatro permitían mantener vivas sus tradiciones religiosas y su


imaginario mitológico, a través de la música, los bailes y los disfraces, ya que el teatro
consiste en la puesta en escena, la interpretación en el momento, de relatos y
anécdotas cuyos personajes son interpretados por actores y actrices.
Una de las principales ventajas de las obras de teatro, en comparación a otros
medios de entretenimiento como el cine o la televisión, es que al producirse en vivo y
en directo entre muchas personas, permite establecer una conexión emocional y
humana entre los actores y los espectadores. Como consecuencia, se genera un clima
en el teatro que puede potenciar o desanimar la atención del público hacia la obra.

27
Estructura de la obra de teatro
Las obras de teatro se suelen estructurar en actos y escenas:
Actos. Son las partes en que se divide la obra y que suelen indicar un cambio de
situación, de temporalidad o de lugar. Suelen dividir la obra en una introducción,
una complicación o desarrollo de la trama y un desenlace. Entre acto y acto suele
haber un breve descanso, conocido como interludio. El cambio de acto está
marcado por la apertura del telón.

Escenas. Son las situaciones que ocurren en cada acto. Una escena puede ser larga
o corta, conforme a los deseos del autor, y puede involucrar tantos personajes y
acciones como desee. Por lo general ante la salida de algún personaje principal, el
cambio de escenario o avance mínimo en el tiempo, se abre una nueva escena. El
cambio de escena está marcado por el cambio en la iluminación (se apagan y
prenden las luces para marcar la transición).

Elementos de una obra de teatro

Personajes. Son los protagonistas de la historia y son interpretados por los


actores y actrices. Es posible que un actor interprete a más de un personaje.

Escenario. Es la locación en la que transcurre la representación, es decir, el espacio


físico. Suele tener diversos elementos a los que se denomina escenografía.

Objetos. Son elementos de escenografía que complementan el escenario, las


acciones de los personajes y el contexto en el que transcurre la historia. Los
elementos ayudan al público a imaginar un contexto más amplio que el que en
realidad están viendo en el escenario.

28
Telón. Es una cortina que cubre el ancho y alto del escenario. Se abre al comienzo
de la obra y se cierra al finalizas, aunque también puede utilizarse para indicar la
apertura o cierre de distintos momentos dentro de la misma obra.

Música. Es un elemento que complementa la ambientación y escenografía, porque


apela a las emociones de la audiencia.

Público. Es la audiencia que presencia la obra desde el auditorio o platea. Su


reacción y respuesta durante todo el transcurso de la actuación es importante
para determinar el éxito de la obra.

Guion de una obra de teatro

En general, un guión de obra de teatro suele detallar:


Diálogos: Son las conversaciones o monólogos que realiza cada personaje, en
orden cronológico.
Acotaciones: Son aclaraciones que no deben ser recitadas, sino que contribuyen a
que el actor pueda interiorizarse mejor con el personaje o con una acción en
particular que debe representar.
Descripciones: Son acotaciones que tampoco son recitadas, sino que sirven para
ampliar los detalles de una escena en particular o de la interacción entre los
personajes.
En el texto teatral no hay un narrador, excepto que exista también como un
personaje en la obra (incluso si no participa de la trama pero acompaña al público y
explica). Este texto a menudo se piensa como la convivencia del texto primario
(diálogos) y del texto secundario (acotaciones).

Fuente: [Link]

29
Actividades de comprensión y análisis

Punto de partida
📝 Ver el siguiente video disponible en Link on line sobre los textos expositivos -
explicativos.
1. A partir de lo observado anteriormente, determinar:
a) ¿Cuál el el “fenómeno problemático” o tema del que trata el texto leído?
b) ¿Cuál es la explicación que se da a ese fenómeno?

Recursos expositivos - explicativos


Los textos expositivos - explicativos presentan la información valiéndose de diversos
recursos, estos son los que se encuentran en la presentación y en el cuadro:

30
2. Buscar en el texto “¿Qué es un obra de teatro?” los siguientes recursos:
a) Definición
b) Reformulación
c) Comparación
3. Agregar ejemplos de obra de teatro al final del texto. ¿Qué subtítulo le pondría para
presentar los ejemplos? Agregarlo.

Relación del texto expositivo - explicativo con la obra literaria “Prohibido


suicidarse en primavera”
1. Marcar en el siguiente fragmento de la obra (pp:7 - 8) el texto primario y el texto
secundario:

ACTO PRIMERO
En escena, el Doctor Roda y HANS, su ayudante, con bata de enfermero. El
primero, de aspecto inteligente y bondadoso; el segundo, de rostro y palabra
mortalmente serios. El DOCTOR, al lado de una mesa volante de trabajo, revisa
sus ficheros.
DOCTOR.— Desengaños de amor, 8. Pelagra, 2. Vidas sin rumbo, 4. Catástrofe
económica… cocaína… ¿No tenemos ningún caso nuevo?
HANS.— El joven que llegó anoche. Está paseando por el parque de los sauces,
hablando a solas.
DOCTOR.— ¿Diagnóstico?
HANS.— Dudoso. Problema de amor. Parece de esos curiosos de la muerte que tienen
miedo cuando la ven de cerca.
DOCTOR.— ¿Ha hablado usted con él?
HANS.— Yo sí, pero no me ha contestado. Sólo quiere estar solo.
DOCTOR.— ¿Decidido?
HANS.— No creo: muy pálido, temblándole las manos. Al dejarle en el jardín he roto
detrás de él una rama seca, y se volvió sobresaltado, con cara de espanto.
DOCTOR.— Miedo nervioso. Muy bien; entonces hay peligro todavía. ¿Su ficha?
HANS.— Aquí está.
DOCTOR (Leyendo).—«Sin nombre. Empleado de banca. Veinticinco años. Sueldo,
doscientas pesetas. Desengaño de amor. Tiene un libro de poemas inédito». Ah, un
romántico; no creo que sea peligroso. De todos modos vigílelo sin que él se dé cuenta. Y
avise a los violines: que toquen algo de Chopin en el bosque al caer la tarde. Eso le hará
bien. ¿Ha vuelto a ver a la señora del pabellón verde?
HANS.— ¿La Dama Triste? Está en el jardín de Werther.
DOCTOR.— ¿Vigilada?

31
HANS.— ¿Para qué? La he venido observando estos días; ha visitado todas nuestras
instalaciones: el lago de los ahogados, el bosque de suspensiones, la sala de gas
perfumado… Todo le parece excelente en principio, pero no acaba de decidirse por
nada. Sólo le gusta llorar.
DOCTOR.— Déjala. El llanto es tan saludable como el sudor, y más poético. Hay que
aplicarlo siempre que sea posible como la medicina antigua aplicaba la sangría.
HANS.— Pero es que igual le ocurre al profesor de Filosofía. Ya se ha tirado tres veces
al lago, y las tres veces ha vuelto a salir nadando. Perdóneme el doctor, pero creo que
ninguno de nuestros huéspedes hasta ahora tiene el propósito serio de morir. Temo
que estamos fracasando.
DOCTOR.— Paciencia, Hans, nada se debe atropellar. La Casa del Suicida está basada en
un absoluto respeto a sus acogidos, y en el culto filosófico y estético de la muerte.
Esperemos.
HANS.— Esperemos (Señalando con un gesto). La Dama Triste.
(La DAMA TRISTE llega al jardín de la meditación.)

2. Una vez separados ambos textos, marcar las descripciones, los diálogos y las
acotaciones del fragmento anterior.
3. Según el fragmento leído:
¿Quiénes son los personajes?
¿Cuál es el escenario?
¿Cuáles son los elementos escenográficos que se requieren para representar esta
escena en el primer acto?

📝A modo de cierre, realizar el siguiente crucigrama donde se encuentran los


conceptos más relevantes vistos sobre el teatro. Se puede hacer desde el siguiente link
o debajo:

[Link]
conceptos_del_genero_dramatico.html

32
Referencias
1.(EN PLURAL) Sugerencias que el autor da al director y a los actores para que
interpreten de una manera específica un determinado pasaje de la obra.
[Link] que se usa para desfigurar algo con el fin de que no sea conocido.
3.(en plural)Cada uno de los seres reales o imaginarios que figuran en una obra literaria,
teatral o cinematográfica.
[Link] una de las partes en las que se divide la obra dramática.
[Link] habla de los personajes, escrita en el texto y realizada verbalmente en escena.
[Link] una de las partes en que se dividen los actos de una obra teatral.
[Link] o lugar en que se realiza una acción ante espectadores o participantes.
[Link] de las personas reunidas en determinado lugar para asistir a un espectáculo
o con otro fin semejante.
[Link] en que se expone, con los detalles necesarios para su realización, el contenido
de una película, de un programa de radio o televisión, de un anuncio publicitario, de un
cómic o de un videojuego.
[Link] de gran tamaño se coloca en la parte del escenario para que pueda subirse y
bajarse durante toda la obra.

33
Técnica de estudio: cuadro sinóptico

Para qué elaboramos cuadros sinópticos...


Para plasmar la información de manera inmediata.
Para reducir la información a lo más importante y estrictamente esencial.
Para ordenar la información de manera lógica.
Para comprender un texto.
Para memorizar información compleja.

Actividades de comprensión y análisis

Punto de partida
📝 Ver el siguiente video disponible en Link on line y realizar la actividad que se
encuentra a continuación:
1. Releer el texto expositivo “El teatro: Origen y clasificación” y “¿Qué es una obra de
teatro?”.
2. Realizar dos tipos de cuadro sinópticos a partir de la información de cada texto.
3. A la hora de realizar los cuadros se debe optar por hacer uno horizontal y otro
vertical. Para eso considerar la cantidad de información ya seleccionada
anteriormente y la cantidad de subtemas que tiene cada texto que se desprende
del tema general.
34
Construcciones sustantivas
¿Qué es una construcción?
Una construcción es un conjunto de palabras regidas por un núcleo, que cumple una
determinada función en una oración.
La clase de palabras de los sustantivos conforma un núcleo de construcción
sustantiva. Este núcleo sustantivo puede recibir una serie de modificadores.

Modificadores de las construcciones sustantivas

Modificador directo
El modificador directo (md) es una palabra o conjunto de palabras que agregan
información sobre el núcleo al que modifica, sin necesidad de recurrir a un nexo
(una preposición).
Las clases de palabras que pueden funcionar como modificadores son:
artículos, adjetivos, adverbios, pronombres posesivos y pronombres demostrativos.
Por ejemplo:
La calle abandonada
MD N MD

El asunto sumamente difícil


MD N MD N
MD

Modificador indirecto
El modificador indirecto (MI) es una construcción que modifica a un núcleo mediante
una preposición que funciona como nexo. Su estructura está formada siempre por
dos partes: la preposición, que funciona como nexo subordinante (n/s), y una
construcción, que cumple la función de Término (T).
Por ejemplo:
La calle abandonada de mi barrio
MD N MD N/S MD N
T
MI

35
Aposición
La aposición (ap) es una construcción sustantiva que sigue a otra y se utiliza como
alternativa para referirse a ella. La aposición puede funcionar como una explicación
de la construcción a la que modifican. Además, son intercambiables con la
construcción.
Por ejemplo:
SES PVS
Remigio López, la calle abandonada, será repavimentada

N MD N MD
AP

Al ser un elemento que se puede cambiar de lugar, la construcción podría ser: “La
calle abandonada, Remigio López, será repavimentada” y la oración no perdería
coherencia. Otra manera de identificarla a simple vista es que se encuentra entre
comas.

Modificador indirecto comparativo (MIC)


La construcción comparativa establece una semejanza o equivalencia entre el
núcleo al que está modificando y el núcleo del término posterior al nexo. El nexo
comparativo (n/comp) de este tipo de construcciones puede ser “como” o “cual”.
Por ejemplo:
Un genio como pocos

MD N N/COMP N
T

MIC

36
Actividades de comprensión y análisis

Punto de partida
📝 Ver el siguiente video disponible en Link on line y realizar las actividades que
siguen a continuación:
1. Ubicar los siguientes modificadores de la siguiente lista en el lugar
correspondiente del texto. Como se ve en el ejemplo, mencionar qué tipo de
modificador es y marcar con una flecha a qué núcleo modifica.

de Madrid - un - para heridos -tras un éxodo por Costa Rica, Venezuela, Perú,
Colombia y Cuba- de la guerra civil española - de futuro

Alejandro Casona nació en Besullo, una aldea montañesca asturiana, nieto de un


herrero, hijo de Faustina Álvarez García y Gabino Rodríguez Álvarez, ambos
maestros. Nació el 23 de marzo de 1903 y falleció en Madrid el 17 de septiembre de
1965. Fue ...... dramaturgo y maestro de la Generación del ´27.
El estallido ..................................................................... rompió toda expectativa ......................... para
Casona. Su compromiso con el gobierno de la República fue firme, pero pronto se dio
cuenta de que la guerra iba para largo. Estuvo en un hospital ................... montando
representaciones .............................. de guerra con el Teatro del Pueblo y dando alguna
conferencia sobre teatro en Valencia antes de dejar España en febrero de 1937.
Exiliado en un principio en México, ........................................................................................................................, se
estableció finalmente en Buenos Aires, Argentina, en 1939.

2. Subrayar con rojo los núcleos sustantivos y con azul, los modificadores indirectos
preposicionales que los modifican.
Desengaños de amor
La señora del pabellón verde
El jardín de Wherter
El profesor de Filosofía
El propósito serio de morir
3. Actividad de producción escrita
Contar brevemente lo que ocurre en el Acto primero de la obra de teatro leí[Link]
texto debe contener construcciones sustantivas que contengan los siguientes
modificadores:
MD - N -MD MD - N - MI
MD - N - MD - AP MD - N - MD - MIC
37
Actividad integradora
Escribimos y actuamos una escena teatral

¿Cómo escribimos un guion teatral?


1. Elegir una de las siguientes imágenes para escribir el guion teatral de una breve
escena.

2. Pensar dónde y cuándo se desarrollará la trama.

3. Proponer una descripción para localizar la acción. Se puede guiar con las siguientes
preguntas:
¿Interior o exterior? ¿Qué lugar es? ¿Es de día, de tarde o de noche?

4. Redactar la descripción para explicar los siguientes aspectos:


Quiénes están en escena.
Cómo es el lugar.
Qué están haciendo los personajes.

5. Armar el diálogo entre los personajes. La escena debe tener, al menos, una secuencia
dramática: algún cambio en la situación de los personajes.

6. Agregar acotaciones cuando sean necesarias. Recordar que van entre paréntesis.

7. Indicar con qué transición cierra la escena.

8. Completar las siguientes fichas con todos los datos pensados anteriormente:

38
Para practicar cómo producir el guion, se puede completar la siguiente ficha con la
estructura de la escena teatral y luego seguir el modelo para terminar de escribirla:

9. Revisar la ortografía y la redacción. Verificar que se comprendan todos los


elementos propios del guion en la escena escrita.
10. Repartir los personajes y los parlamentos, ambientar el salón o el escenario donde
se va a representar la escena y ¡a actuar!

39
Anexos

66
Anexo 1

La pieza ausente
de Pablo de Santis

Comencé a coleccionar rompecabezas cuando tenía quince años. Hoy


no hay nadie en esta ciudad —dicen— más hábil que yo para armar esos
juegos que exigen paciencia y obsesión.

Cuando leí en el diario que habían asesinado a Nicolás Fabbri, adiviné


que pronto sería llamado a declarar. Fabbri era director del Museo del
Rompecabezas. Tuve razón: a las doce de la noche la llamada de un
policía me citó al amanecer en las puertas del museo.
Me recibió un detective alto, que me tendió la mano distraídamente [Link]
content/uploads/2014/07/pieza_perdida.jpg
mientras decía su nombre en voz baja —Laínez— como si pronunciara
una mala palabra. Le pregunté por la causa de la muerte: “Veneno” — dijo entre dientes.

Me llevó hasta la sala central del Museo, donde está el rompecabezas que representa el plano de la ciudad, con
dibujos de edificios y monumentos. Mil veces había visto ese rompecabezas: nunca dejaba de maravillarme. Era tan
complicado que parecía siempre nuevo, como si, a medida que la ciudad cambiaba, manos secretas alteraran sus
innumerables fragmentos. Noté que faltaba una pieza.
Laínez buscó en su bolsillo. Sacó un pañuelo, un cortaplumas, un dado, y al final apareció la pieza. “Aquí la tiene”.
Encontramos a Fabbri muerto sobre el rompecabezas. Antes de morir arrancó esta pieza. Pensamos que quiso
dejarnos una señal.
Miré la pieza. En ella se dibujaba el edificio de una biblioteca, sobre una calle angosta. Se leía, en letras diminutas,
Pasaje La Piedad.
—Sabemos que Fabbri tenía enemigos —dijo Laínez. Coleccionistas resentidos, como Santandrea, varios
contrabandistas de rompecabezas, hasta un ingeniero loco, constructor de juguetes, con el que se peleó una vez.
—Troyes— dije. Lo recuerdo bien.

— También está Montaldo, el vicedirector del Museo, que quería ascender a toda costa. ¿Relaciona a alguno de
ellos con esa pieza? —Dije que no.
— ¿Ve la B mayúscula, de Biblioteca? Detuvimos a Benveniste, el anticuario, pero tenía una buena coartada.
También combinamos las letras de La Piedad buscando anagramas. Fue inútil. Por eso pensé en usted.
Miré el tablero: muchas veces había sentido vértigo ante lo minucioso de esa pasión, pero por primera vez sentí el
peso de todas las horas inútiles. El gigantesco rompecabezas era un monstruoso espejo en el que ahora me
obligaban a reflejarme. Solo los hombres incompletos podíamos entregarnos a aquella locura. Encontré (sin
buscarla, sin interesarme) la solución.
—Llega un momento en el que los coleccionistas ya no vemos las piezas. Jugamos en realidad con huecos, con
espacios vacíos. No se preocupe por las inscripciones en la pieza que Fabbri arrancó: mire mejor la forma del hueco.
Laínez miró el punto vacío en la ciudad parcelada: leyó entonces la forma de una M.

Montaldo fue arrestado de inmediato. Desde entonces, cada mes me envía por correo un pequeño rompecabezas
que fabrica en la prisión con madera y cartones. Siempre descubro, al terminar de armarlos, la forma de una pieza
ausente, y leo en el hueco la inicial de mi nombre.

67
EDGAR ALLAN POE

LOS CRIMENES DE LA CALLE


MORGUE

2003 - Reservados todos los derechos

Permitido el uso sin fines comerciales


EDGAR ALLAN POE

LOS CRIMENES DE LA CALLE


MORGUE

Las condiciones mentales que suelen considerarse como analíticas son, en sí mismas, poco
susceptibles de análisis. Las consideramos tan sólo por sus efectos. De ellas sabemos, entre
otras cosas, que son siempre, para el que las posee, cuando se poseen en grado
extraordinario, una fuente de vivísimos goces. Del mismo modo que el hombre fuerte
disfruta con su habilidad física, deleitándose en ciertos ejercicios que ponen sus músculos
en acción, el analista goza con esa actividad intelectual que se ejerce en el hecho de
desentrañar. Consigue satisfacción hasta de las más triviales ocupaciones que ponen en
juego su talento. Se desvive por los enigmas, acertijos y jeroglíficos, y en cada una de las
soluciones muestra un sentido de agudeza que parece al vulgo una penetración
sobrenatural. Los resultados, obtenidos por un solo espíritu y la esencia del método,
adquieren realmente la apariencia total de una intuición.

Esta facultad de resolución está, posiblemente, muy fortalecida por los estudios
matemáticos, y especialmente por esa importantísima rama de ellos que, impropiamente y
sólo teniendo en cuenta sus operaciones previas, ha sido llamada par excellence análisis. Y,
no obstante, calcular no es intrínsecamente analizar. Un jugador de ajedrez, por ejemplo,
lleva a cabo lo uno sin esforzarse en lo otro. De esto se deduce que el juego de ajedrez, en
sus efectos sobre el carácter mental, no está lo suficientemente comprendido. Yo no voy
ahora a escribir un tratado, sino que prologo únicamente un relato muy singular, con
observaciones efectuadas a la ligera. Aprovecharé, por tanto, esta ocasión para asegurar que
las facultades más importantes de la inteligencia reflexiva trabajan con mayor decisión y
provecho en el sencillo juego de damas que en toda esa frivolidad primorosa del ajedrez. En
este último, donde las piezas tienen distintos y bizarres movimientos, con diversos y
variables valores, lo que tan sólo es complicado, se toma equivocadamente —error muy
común— por profundo. La atención, aquí, es poderosamente puesta en juego. Si flaquea un
solo instante, se comete un descuido, cuyos resultados implican pérdida o derrota. Como
quiera que los movimientos posibles no son solamente variados, sino complicados, las
posibilidades de estos descuidos se multiplican; de cada diez casos, nueve triunfa el jugador
más capaz de concentración y no el más perspicaz. En el juego de damas, por el contrario,
donde los movimientos son únicos y de muy poca variación, las posibilidades de descuido
son menores, y como la atención queda relativamente distraída, las ventajas que consigue
cada una de las partes se logran por una perspicacia superior. Para ser menos abstractos
supongamos, por ejemplo, un juego de damas cuyas piezas se han reducido a cuatro reinas
y donde no es posible el descuido. Evidentemente, en este caso la victoria —hallándose los
jugadores en igualdad de condiciones— puede decidirse en virtud de un movimiento
recherche resultante de un determinado esfuerzo de la inteligencia. Privado de los recursos
ordinarios, el analista consigue penetrar en el espíritu de su contrario; por tanto, se
identifica con él, y a menudo descubre de una ojeada el único medio —a veces, en realidad,
absurdamente sencillo— que puede inducirle a error o llevarlo a un cálculo equivocado.

Desde hace largo tiempo se conoce el whist por su influencia sobre la facultad calculadora,
y hombres de gran inteligencia han encontrado en él un goce aparentemente inexplicable,
mientras abandonaban el ajedrez como una frivolidad. No hay duda de que no existe ningún
juego semejante que haga trabajar tanto la facultad analítica. El mejor jugador de ajedrez
del mundo sólo puede ser poco más que el mejor jugador de ajedrez; pero la habilidad en el
whist implica ya capacidad para el triunfo en todas las demás importantes empresas en las
que la inteligencia se enfrenta con la inteligencia. Cuando digo habilidad, me refiero a esa
perfección en el juego que lleva consigo una comprensión de todas las fuentes de donde se
deriva una legítima ventaja. Estas fuentes no sólo son diversas, sino también multiformes.
Se hallan frecuentemente en lo más recóndito del pensamiento, y son por entero
inaccesibles para las inteligencias ordinarias. Observar atentamente es recordar
distintamente. Y desde este punto de vista, el jugador de ajedrez capaz de intensa
concentración jugará muy bien al whist, puesto que las reglas de Hoyle, basadas en el puro
mecanismo del juego, son suficientes y, por lo general, comprensibles. Por esto, el poseer
una buena memoria y jugar de acuerdo con «el libro» son, por lo común, puntos
considerados como la suma total del jugar excelentemente. Pero en los casos que se hallan
fuera de los límites de la pura regla es donde se evidencia el talento del analista. En
silencio, realiza una porción de observaciones y deducciones. Posiblemente, sus
compañeros harán otro tanto, y la diferencia en la extensión de la información obtenido no
se basará tanto en la validez de la deducción como en la calidad de la observación. Lo
importante es saber lo que debe ser observado. Nuestro jugador no se reduce únicamente al
juego, y aunque éste sea el objeto de su atención, habrá de prescindir de determinadas
deducciones originadas al considerar objetos extraños al juego. Examina la fisonomía de su
compañero, y la compara cuidadosamente con la de cada uno de sus contrarios. Se fija en el
modo de distribuir las cartas a cada mano, con frecuencia calculando triunfo por triunfo y
tanto por tanto observando las miradas de los jugadores a su juego. Se da cuenta de cada
una de las variaciones de los rostros a medida que avanza el juego, recogiendo gran número
de ideas por las diferencias que observa en las distintas expresiones de seguridad, sorpresa,
triunfo o desagrado. En la manera de recoger una baza juzga si la misma persona podrá
hacer la que sigue. Reconoce la carta jugada en el ademán con que se deja sobre la mesa.
Una palabra casual o involuntaria; la forma accidental con que cae o se vuelve una carta,
con la ansiedad o la indiferencia que acompañan la acción de evitar que sea vista; la cuenta
de las bazas y el orden de su colocación; la perplejidad, la duda, el entusiasmo o el temor,
todo ello facilita a su aparentemente intuitiva percepción indicaciones del verdadero estado
de cosas. Cuando se han dado las dos o tres primeras vueltas, conoce completamente los
juegos de cada uno, y desde aquel momento echa sus cartas con tal absoluto dominio de
propósitos como si el resto de los jugadores las tuvieran vueltas hacia él.

El poder analítico no debe confundirse con el simple ingenio, porque mientras el analista es
necesariamente ingenioso, el hombre ingenioso está con frecuencia notablemente
incapacitado para el análisis. La facultad constructiva o de combinación con que por lo
general se manifiesta el ingenio, y a la que los frenólogos, equivocadamente, a mi parecer,
asignan un órgano aparte, suponiendo que se trata de una facultad primordial, se ha visto
tan a menudo en individuos cuya inteligencia bordeaba, por otra parte, la idiotez, que ha
atraído la atención general de los escritores de temas morales. Entre el ingenio y la aptitud
analítica hay una diferencia mucho mayor, en efecto, que entre la fantasía y la imaginación,
aunque de un carácter rigurosamente análogo. En realidad, se observará fácilmente que el
hombre ingenioso es siempre fantástico, mientras que el verdadero imaginativo nunca deja
de ser analítico.

El relato que sigue a continuación podrá servir en cierto modo al lector para ilustrarle en
una interpretación de las proposiciones que acabo de anticipar.

Encontrándome en París durante la primavera y parte del verano de 18..., conocí allí a
Monsieur C. Auguste Dupin. Pertenecía este joven caballero a una excelente, o, mejor
dicho, ilustre familia, pero por una serie de adversos sucesos se había quedado reducido a
tal pobreza, que sucumbió la energía de su carácter y renunció a sus ambiciones mundanas,
lo mismo que a procurar el restablecimiento de su fortuna. Con el beneplácito de sus
acreedores, quedó todavía en posesión de un pequeño resto de su patrimonio, y con la renta
que éste le producía encontró el medio, gracias a una economía rigurosa, de subvenir a las
necesidades de su vida, sin preocuparse en absoluto por lo más superfluo. En realidad, su
único lujo eran los libros, y en París éstos son fáciles de adquirir.

Nuestro conocimiento tuvo efecto en una oscura biblioteca de la rue Montmartre, donde nos
puso en estrecha intimidad la coincidencia de buscar los dos un muy raro y al mismo
tiempo notable volumen. Nos vimos con frecuencia. Yo me había interesado vivamente por
la sencilla historia de su familia, que me contó detalladamente con toda la ingenuidad con
que un francés se explaya en sus confidencias cuando habla de sí mismo. Por otra parte, me
admiraba el número de sus lecturas, y, sobre todo, me llegaba al alma el vehemente afán y
la viva frescura de su imaginación. La índole de las investigaciones que me ocupaban
entonces en París me hicieron comprender que la amistad de un hombre semejante era para
mí un inapreciable tesoro. Con esta idea, me confié francamente a él. Por último,
convinimos en que viviríamos juntos todo el tiempo que durase mi permanencia en la
ciudad, y como mis asuntos económicos se desenvolvían menos embarazosamente que los
suyos, me fue permitido participar en los gastos de alquiler, y amueblar, de acuerdo con el
carácter algo fantástico y melancólico de nuestro común temperamento, una vieja y
grotesca casa abandonada hacía ya mucho tiempo, en virtud de ciertas supersticiones que
no quisimos averiguar. Lo cierto es que la casa se estremecía como si fuera a hundirse en
un retirado y desolado rincón del faubourg Saint-Germain.

Si hubiera sido conocida por la gente la rutina de nuestra vida en aquel lugar, nos hubieran
tomado por locos, aunque de especie inofensiva. Nuestra reclusión era completa. No
recibíamos visita alguna. En realidad, el lugar de nuestro retiro era un secreto guardado
cuidadosamente para mis antiguos camaradas, y ya hacía mucho tiempo que Dupin había
cesado de frecuentar o hacerse visible en París. Vivíamos sólo para nosotros.

Una rareza del carácter de mi amigo —no sé cómo calificarla de otro modo— consistía en
estar enamorado de la noche. Pero con esta bizarrerie, como con todas las demás suyas,
condescendía yo tranquilamente, y me entregaba a sus singulares caprichos con un perfecto
abandon. No siempre podía estar con nosotros la negra divinidad, pero sí podíamos falsear
su presencia. En cuanto la mañana alboreaba, cerrábamos inmediatamente los macizos
postigos de nuestra vieja casa y encendíamos un par de bujías intensamente perfumadas y
que sólo daban un lívido y débil resplandor, bajo el cual entregábamos nuestras almas a sus
ensueños, leíamos, escribíamos o conversábamos, hasta que el reloj nos advertía la llegada
de la verdadera oscuridad. Salíamos entonces cogidos del brazo a pasear por las calles,
continuando la conversación del día y rondando por doquier hasta muy tarde, buscando a
través de las estrafalarias luces y sombras de la populosa ciudad esas innumerables
excitaciones mentales que no puede procurar la tranquila observación.

En circunstancias tales, yo no podía menos de notar y admirar en Dupin (aunque ya, por la
rica imaginación de que estaba dotado, me sentía preparado a esperarlo) un talento
particularmente analítico. Por otra parte, parecía deleitarse intensamente en ejercerlo (si no
exactamente en desplegarlo), y no vacilaba en confesar el placer que ello le producía. Se
vanagloriaba ante mí burlonamente de que muchos hombres, para él, llevaban ventanas en
el pecho, y acostumbraba a apoyar tales afirmaciones usando de pruebas muy sorprendentes
y directas de su íntimo conocimiento de mí. En tales momentos, sus maneras eran glaciales
y abstraídas. Se quedaban sus ojos sin expresión, mientras su voz, por lo general ricamente
atenorada, se elevaba hasta un timbre atiplado, que hubiera parecido petulante de no ser por
la ponderada y completa claridad de su pronunciación. A menudo, viéndolo en tales
disposiciones de ánimo, meditaba yo acerca de la antigua filosofía del Alma Doble, y me
divertía la idea de un doble Dupin: el creador y el analítico.

Por cuanto acabo de decir, no hay que creer que estoy contando algún misterio o
escribiendo una novela. Mis observaciones a propósito de este francés no son más que el
resultado de una inteligencia hiperestesiada o tal vez enferma. Un ejemplo dará mejor idea
de la naturaleza de sus observaciones durante la época a que aludo.

Íbamos una noche paseando por una calle larga y sucia, cercana al Palais Royal. Al parecer,
cada uno de nosotros se había sumido en sus propios pensamientos, y por lo menos durante
quince minutos ninguno pronunció una sola sílaba. De pronto, Dupin rompió el silencio con
estas palabras:

—En realidad, ese muchacho es demasiado pequeño y estaría mejor en el Théâtre des
Varietés.

—No cabe duda —repliqué, sin fijarme en lo que decía y sin observar en aquel momento,
tan absorto había estado en mis reflexiones, el modo extraordinario con que mi interlocutor
había hecho coincidir sus palabras con mis meditaciones.

Un momento después me repuse y experimenté un profundo asombro.

—Dupin —dije gravemente—, lo que ha sucedido excede mi comprensión. No vacilo en


manifestar que estoy asombrado y que apenas puedo dar crédito a lo que he oído. ¿Cómo es
posible que haya usted podido adivinar que estaba pensando en... ?
Diciendo esto, me interrumpí para asegurarme, ya sin ninguna dada, de que él sabía
realmente en quién pensaba.

—¿En Chantilly? —preguntó—. ¿Por qué se ha interrumpido? Usted pensaba que su escasa
estatura no era la apropiada para dedicarse a la tragedia.

Esto era precisamente lo que había constituido el tema de mis reflexiones. Chantilly era un
ex zapatero remendón de la rue Saint Denis que, apasionado por el teatro, había
representado el papel de Jeries en la tragedia de Crebillon de este título. Pero sus esfuerzos
habían provocado la burla del público.

—Dígame usted, por Dios —exclamé—, por qué método, si es que hay alguno, ha
penetrado usted en mi alma en este caso.

Realmente, estaba yo mucho más asombrado de lo que hubiese querido confesar.

—Ha sido el vendedor de frutas —contestó mi amigo— quien le ha llevado a usted a la


conclusión de que el remendón de suelas no tiene la suficiente estatura para representar el
papel de Jerjes et id genus omne.

—¿El vendedor de frutas? Me asombra usted. No conozco a ninguno.

—Sí; es ese hombre con quien ha tropezado usted al entrar en esta calle, hará unos quince
minutos.

Recordé entonces que, en efecto, un vendedor de frutas, que llevaba sobre la cabeza una
gran banasta de manzanas, estuvo a punto de hacerme caer, sin pretenderlo, cuando
pasábamos de la calle C... a la calleja en que ahora nos encontrábamos. Pero yo no podía
comprender la relación de este hecho con Chantilly.

No había por qué suponer charlatanerie alguna en Dupin.

—Se lo explicaré —me dijo—. Para que pueda usted darse cuenta de todo claramente,
vamos a repasar primero en sentido inverso el curso de sus meditaciones desde este instante
en que le estoy hablando hasta el de su rencontre con el vendedor de frutas. En sentido
inverso, los más importantes eslabones de la cadena se suceden de esta forma: Chantilly,
Orión, doctor Nichols, Epicuro, estereotomía de los adoquines y el vendedor de frutas.

Existen pocas personas que no se hayan entretenido, en cualquier momento de su vida, en


recorrer en sentido inverso las etapas por las cuales han sido conseguidas ciertas
conclusiones de su inteligencia. Frecuentemente es una ocupación llena de interés, y el que
la prueba por primera vez se asombra de la aparente distancia ilimitada y de la falta de
ilación que parece median desde el punto de partida hasta la meta final. Júzguese, pues,
cuál no sería mi asombro cuando escuché lo que el francés acababa de decir, y no pude
menos de reconocer que había dicho la verdad. Continuó después de este modo:

—Si mal no recuerdo, en el momento en que íbamos a dejar la calle C... hablábamos de
caballos. Éste era el último tema que discutimos. Al entrar en esta calle, un vendedor de
frutas que llevaba una gran banasta sobre la cabeza, pasó velozmente ante nosotros y lo
empujó a usted contra un montón de adoquines, en un lugar donde la calzada se encuentra
en reparación. Usted puso el pie sobre una de las piedras sueltas, resbaló y se torció
levemente el tobillo. Aparentó usted cierto fastidio o mal humor, murmuró unas palabras,
se volvió para observar el montón de adoquines y continuó luego caminando en silencio.
Yo no prestaba particular atención a lo que usted hacía, pero, desde hace mucho tiempo, la
observación se ha convertido para mí en una especie de necesidad.

»Caminaba usted con los ojos fijos en el suelo, mirando, con malhumorada expresión, los
baches y rodadas del empedrado, por lo que deduje que continuaba usted pensando todavía
en las piedras. Procedió así hasta que llegamos a la callejuela llamada Lamartine, que, a
modo de prueba, ha sido pavimentada con tarugos sobrepuestos y acoplados sólidamente.
Al entrar en ella, su rostro se iluminó, y me di cuenta de que se movían sus labios. Por este
movimiento no me fue posible dudar que pronunciaba usted la palabra «estereotomía»,
término que tan afectadamente se aplica a esta especie de pavimentación. Yo estaba seguro
de que no podía usted pronunciar para sí la palabra «estereotomía» sin que esto le llevara a
pensar en los átomos, y, por consiguiente, en las teorías de Epicuro. Y como quiera que no
hace mucho rato discutíamos este tema, le hice notar a usted de qué modo tan singular, y
sin que ello haya sido muy notado, las vagas conjeturas de ese noble griego han encontrado
en la reciente cosmogonía nebular su confirmación. He comprendido por esto que no podía
usted resistir a la tentación de levantar sus ojos a la gran nobula de Orión, y con toda
seguridad he esperado que usted lo hiciera. En efecto, usted ha mirado a lo alto, y he
adquirido entonces la certeza de haber seguido correctamente el hilo de sus pensamientos.
Ahora bien, en la amarga tirada sobre Chantilly, publicada ayer en el Musée, el escritor
satírico, haciendo mortificantes alusiones al cambio de nombre del zapatero al calzarse el
coturno, citaba un verso latino del que hemos hablado nosotros con frecuencia. Me refiero a
éste:

Perdidit antiquum litera prima sonum.

»Yo le había dicho a usted que este verso se relacionaba con la palabra Orión, que en un
principio se escribía Urión. Además, por determinadas discusiones un tanto apasionadas
que tuvimos acerca de mi interpretación, tuve la seguridad de que usted no la habría
olvidado. Por tanto, era evidente que asociaría usted las dos ideas: Orión y Chantilly, y esto
lo he comprendido por la forma de la sonrisa que he visto en sus labios. Ha pensado usted,
pues, en aquella inmolación del pobre zapatero. Hasta ese momento, usted había caminado
con el cuerpo encorvado, pero a partir de entonces se irguió usted, recobrando toda su
estatura. Este movimiento me ha confirmado que pensaba usted en la diminuta figura de
Chantilly, y ha sido entonces cuando he interrumpido sus meditaciones para observar que,
por tratarse de un hombre de baja estatura, estaría mejor Chantilly en el Théâtre des
Varietés.

Poco después de esta conversación hojeábamos una edición de la tarde de la Gazette des
Tribunaux cuando llamaron nuestra atención los siguientes titulares:

«EXTRAORDINARIOS CRÍMENES

»Esta madrugada, alrededor de las tres, los habitantes del quartier Saint-Roch fueron
despertados por una serie de espantosos gritos que parecían proceder del cuarto piso de una
casa de la rue Morgue, ocupada, según se dice, por una tal Madame L'Espanaye y su hija
Mademoiselle Camille L'Espanaye. Después de algún tiempo empleado en infructuosos
esfuerzos para poder penetrar buenamente en la casa, se forzó la puerta de entrada con una
palanca de hierro, y entraron ocho o diez vecinos acompañados de dos gendarmes. En ese
momento cesaron los gritos; pero en cuanto aquellas personas llegaron apresuradamente al
primer rellano de la escalera, se distinguieron dos o más voces ásperas que parecían
disputar violentamente y proceder de la parte alta de la casa. Cuando la gente llegó al
segundo rellano, cesaron también aquellos rumores y todo permaneció en absoluto silencio.
Los vecinos recorrieron todas las habitaciones precipitadamente. Al llegar, por último, a
una gran sala situada en la parte posterior del cuarto piso, cuya puerta hubo de ser forzada,
por estar cerrada interiormente con llave, se ofreció a los circunstantes un espectáculo que
sobrecogió su ánimo, no sólo de horror, sino de asombro.

»Se hallaba la habitación en violento desorden, rotos los muebles y diseminados en todas
direcciones. No quedaba más lecho que la armadura de una cama, cuyas partes habían sido
arrancadas y tiradas por el suelo. Sobre una silla se encontró una navaja barbera manchada
de sangre. Había en la chimenea dos o tres largos y abundantes mechones de pelo cano,
empapados en sangre y que parecían haber sido arrancados de raíz. En el suelo se
encontraron cuatro napoleones, un zarcillo adornado con un topacio, tres grandes cucharas
de plata, tres cucharillas de metal d,Alger y dos sacos conteniendo, aproximadamente,
cuatro mil francos en oro. En un rincón se hallaron los cajones de una cómoda abiertos, y,
al parecer, saqueados, aunque quedaban en ellos algunas cosas. Se encontró también un
cofrecillo de hierro bajo la cama, no bajo su armadura. Se hallaba abierto, y la cerradura
contenía aún la llave. En el cofre no se encontraron más que unas cuantas cartas viejas y
otros papeles sin importancia.

»No se encontró rastro alguno de Madame L'Espanaye; pero como quiera que se notase una
anormal cantidad de hollín en el hogar, se efectuó un reconocimiento de la chimenea, y —
horroriza decirlo— se extrajo de ella el cuerpo de su hija, que estaba colocado cabeza abajo
y que había sido introducido por la estrecha abertura hasta una altura considerable. El
cuerpo estaba todavía caliente. Al examinarlo se comprobaron en él numerosas
escoriaciones ocasionadas sin duda por la violencia con que el cuerpo había sido metido allí
y por el esfuerzo que hubo de emplearse para sacarlo. En su rostro se veían profundos
arañazos, y en la garganta, cárdenas magulladuras y hondas huellas producidas por las uñas,
como si la muerte se hubiera verificado por estrangulación.
»Después de un minucioso examen efectuado en todas las habitaciones, sin que se lograra
ningún nuevo descubrimiento, los presentes se dirigieron a un pequeño patio pavimentado,
situado en la parte posterior del edificio, donde hallaron el cadáver de la anciana señora,
con el cuello cortado de tal modo, que la cabeza se desprendió del tronco al levantar el
cuerpo. Tanto éste como la cabeza estaban tan horriblemente mutilados, que apenas
conservaban apariencia humana.

»Que sepamos, no se ha obtenido hasta el momento el menor indicio que permita aclarar
este horrible misterio.»

El diario del día siguiente daba algunos nuevos pormenores:

«LA TRAGEDIA DE LA RUE MORGUE

»Gran número de personas han sido interrogadas con respecto a tan extraordinario y
horrible affaire (la palabra affaire no tiene todavía en Francia el poco significado que se le
da entre nosotros), pero nada ha podido deducirse que arroje alguna luz sobre ello. Damos a
continuación todas las declaraciones más importantes que se han obtenido:

»Pauline Dubourg, lavandera, declara haber conocido desde hace tres años a las víctimas y
haber lavado para ellas durante todo este tiempo. Tanto la madre como la hija parecían vivir
en buena armonía y profesarse mutuamente un gran cariño. Pagaban con puntualidad. Nada
se sabe acerca de su género de vida y medios de existencia. Supone que Madame
L'Espanaye decía la buenaventura para ganarse el sustento. Tenía fama de poseer algún
dinero escondido. Nunca encontró a otras personas en la casa cuando la llamaban para
recoger la ropa, ni cuando la devolvía. Estaba absolutamente segura de que las señoras no
tenían servidumbre alguna. Salvo el cuarto piso, no parecía que hubiera muebles en
ninguna parte de la casa.

»Pierre Moreau, estanquero, declara que es el habitual proveedor de tabaco y de rapé de


Madame L'Espanaye desde hace cuatros años. Nació en su vecindad y ha vivido siempre
allí. Hacía más de seis años que la muerta y su hija vivían en la casa donde fueron
encontrados sus cadáveres. Anteriormente a su estadía, el piso había sido ocupado por un
joyero, que alquilaba a su vez las habitaciones interiores a distintas personas. La casa era
propiedad de Madame L'Espanaye. Descontenta por los abusos de su inquilino, se había
trasladado al inmueble de su propiedad, negándose a alquilar ninguna parte de él. La buena
señora chocheaba a causa de la edad. El testigo había visto a su hija unas cinco o seis veces
durante los seis años. Las dos llevaban una vida muy retirada, y era fama que tenían dinero.
Entre los vecinos había oído decir que Madame L'Espanaye decía la buenaventura, pero él
no lo creía. Nunca había visto atravesar la puerta a nadie, excepto a la señora y a su hija,
una o dos voces a un recadero y ocho o diez a un médico.

»En esta misma forma declararon varios vecinos, pero de ninguno de ellos se dice que
frecuentaran la casa. Tampoco se sabe que la señora y su hija tuvieran parientes vivos.
Raramente estaban abiertos los postigos de los balcones de la fachada principal. Los de la
parte trasera estaban siempre cerrados, a excepción de las ventanas de la gran sala posterior
del cuarto piso. La casa era una finca excelente y no muy vieja.

»Isidoro Muset, gendarme, declara haber sido llamado a la casa a las tres de la madrugada,
y dice que halló ante la puerta principal a unas veinte o treinta personas que procuraban
entrar en el edificio. Con una bayoneta, y no con una barra de hierro, pudo, por fin, forzar
la puerta. No halló grandes dificultades en abrirla, porque era de dos hojas y carecía de
cerrojo y pasador en su parte alta. Hasta que la puerta fue forzada, continuaron los gritos,
pero luego cesaron repentinamente. Daban la sensación de ser alaridos de una o varias
personas víctimas de una gran angustia. Eran fuertes y prolongados, y no gritos breves y
rápidos. El testigo subió rápidamente los escalones. Al llegar al primer rellano, oyó dos
voces que disputaban acremente. Una de éstas era áspera, y la otra, aguda, una voz muy
extraña. De la primera pudo distinguir algunas palabras, y le pareció francés el que las
había pronunciado. Pero, evidentemente, no era voz de mujer. Distinguió claramente las
palabras "sacre" y "diable". La aguda voz pertenecía a un extranjero, pero el declarante no
puede asegurar si se trataba de hombre o mujer. No pudo distinguir lo que decían, pero
supone que hablasen español. El testigo descubrió el estado de la casa y de los cadáveres
como fue descrito ayer por nosotros.

»Henri Duval, vecino, y de oficio platero, declara que él formaba parte del grupo que entró
primeramente en la casa. En términos generales, corrobora la declaración de Muset. En
cuanto se abrieron paso, forzando la puerta, la cerraron de nuevo, con objeto de contener a
la muchedumbre que se había reunido a pesar de la hora. Este opina que la voz aguda sea la
de un italiano, y está seguro de que no era la de un francés. No conoce el italiano. No pudo
distinguir las palabras, pero, por la entonación del que hablaba, está convencido de que era
un italiano. Conocía a Madame L'Espanaye y a su hija. Con las dos había conversado con
frecuencia. Estaba seguro de que la voz no correspondía a ninguna de las dos mujeres.

»Odenheimer, restaurateur. Voluntariamente, el testigo se ofreció a declarar. Como no


hablaba francés, fue interrogado haciéndose uso de un intérprete. Es natural de Ámsterdam.
Pasaba por delante de la casa en el momento en que se oyeron los gritos. Se detuvo durante
unos minutos, diez, probablemente. Eran fuertes y prolongados, y producían horror y
angustia. Fue uno de los que entraron en la casa. Corrobora las declaraciones anteriores en
todos sus detalles, excepto uno: está seguro de que la voz aguda era la de un hombre, la de
un francés. No pudo distinguir claramente las palabras que había pronunciado. Estaban
dichas en alta voz y rápidamente, con cierta desigualdad, pronunciadas, según suponía, con
miedo y con ira al mismo tiempo. La voz era áspera. Realmente, no puede asegurarse que
fuese una voz aguda. La voz grave dijo varias veces: "Sacré", "diable", y una sola "Man
Dieu".

»Jules Mignaud, banquero, de la casa "Mignaud et Fils", de la rue Deloraie. Es el mayor de


los Mignaud. Madame L'Espanaye tenía algunos intereses. Había abierto una cuenta
corriente en su casa de banca en la primavera del año... (ocho años antes). Con frecuencia
había ingresado pequeñas cantidades. No retiró ninguna hasta tres días antes de su muerte.
La retiró personalmente, y la suma ascendía a cuatro mil francos. La cantidad fue pagada en
oro, y se encargó a un dependiente que la llevara a su casa.
»Adolphe Le Bon, dependiente de la "Banca Mignaud et Fils", declara que en el día de
autos, al mediodía, acompañó a Madame L'Espanaye a su domicilio con los cuatro mil
francos, distribuidos en dos pequeños talegos. Al abrirse la puerta, apareció Mademoiselle
L'Espanaye Ésta cogió uno de los saquitos, y la anciana señora el otro. Entonces, él saludó
y se fue. En aquellos momentos no había nadie en la calle. Era una calle apartada, muy
solitaria.

»William Bird, sastre, declara que fue uno de los que entraron en la casa. Es inglés. Ha
vivido dos años en París. Fue uno de los primeros que subieron por la escalera. Oyó las
voces que disputaban. La gruesa era de un francés. Pudo oír algunas palabras, pero ahora no
puede recordarlas todas. Oyó claramente "sacré" y "Man Dieu". Por un momento se
produjo un rumor, como si varias personas peleasen. Ruido de riña y forcejeo. La voz
aguda era muy fuerte, más que la grave. Está seguro de que no se trataba de la voz de
ningún inglés, sino más bien la de un alemán. Podía haber sido la de una mujer. No
entiende el alemán.

»Cuatro de los testigos mencionados arriba, nuevamente interrogados, declararon que la


puerta de la habitación en que fue encontrado el cuerpo de Mademoiselle L'Espanaye se
hallaba cerrada por dentro cuando el grupo llegó a ella. Todo se hallaba en un silencio
absoluto. No se oían ni gemidos ni ruidos de ninguna especie. Al forzar la puerta, no se vio
a nadie. Tanto las ventanas de la parte posterior como las de la fachada estaban cerradas y
aseguradas fuertemente por dentro con sus cerrojos respectivos. Entre las dos salas se
hallaba también una puerta de comunicación, que estaba cerrada, pero no con llave. La
puerta que conducía de la habitación delantera al pasillo estaba cerrada por dentro con
llave. Una pequeña estancia de la parte delantera del cuarto piso, a la entrada del pasillo,
estaba abierta también, puesto que tenía la puerta entornada. En esta sala se hacinaban
camas viejas, cofres y objetos de esta especie. No quedó una sola pulgada de la casa sin que
hubiese sido registrada cuidadosamente. Se ordenó que tanto por arriba como por abajo se
introdujeran deshollinadores por las chimeneas. La casa constaba de cuatro pisos, con
buhardillas (mansardas). En el techo se hallaba, fuertemente asegurado, un escotillón, y
parecía no haber sido abierto durante muchos años. Por lo que respecta al intervalo de
tiempo transcurrido entre las voces que disputaban y el acto de forzar la puerta del piso, las
afirmaciones de los testigos difieren bastante. Unos hablan de tres minutos, y otros amplían
este tiempo a cinco. Costó mucho forzar la puerta.

»Alfonso García, empresario de pompas fúnebres, declara que habita en la rue Morgue, y
que es español. También formaba parte del grupo que entró en la casa. No subió la escalera,
porque es muy nervioso y temía los efectos que pudiera producirle la emoción. Oyó las
voces que disputaban. La grave era de un francés. No pudo distinguir lo que decían, y está
seguro de que la voz aguda era de un inglés. No entiende este idioma, pero se basa en la
entonación.

»Alberto Montan, confitero declara haber sido uno de los primeros en subir la escalera. Oyó
las voces aludidas. La grave era de francés. Pudo distinguir varias palabras. Parecía como si
este individuo reconviniera a otro. En cambio, no pudo comprender nada de la voz aguda.
Hablaba rápidamente y de forma entrecortada. Supone que esta voz fuera la de un ruso.
Corrobora también las declaraciones generales. Es italiano. No ha hablado nunca con
ningún ruso.

»Interrogados de nuevo algunos testigos, certificaron que las chimeneas de todas las
habitaciones del cuarto piso eran demasiado estrechas para que permitieran el paso de una
persona. Cuando hablaron de "deshollinadores", se refirieron a las escobillas cilíndricas que
con ese objeto usan los limpiachimeneas. Las escobillas fueron pasadas de arriba abajo por
todos los tubos de la casa. En la parte posterior de ésta no hay paso alguno por donde
alguien hubiese podido bajar mientras el grupo subía las escaleras. El cuerpo de
Mademoiselle L'Espanaye estaba tan fuertemente introducido en la chimenea, que no pudo
ser extraído de allí sino con la ayuda de cinco hombres.

»Paul Dumas, médico, declara que fue llamado hacia el amanecer para examinar los
cadáveres. Yacían entonces los dos sobre las correas de la armadura de la cama, en la
habitación donde fue encontrada Mademoiselle L'Espanaye. El cuerpo de la joven estaba
muy magullado y lleno de excoriaciones. Se explican suficientemente estas circunstancias
por haber sido empujado hacia arriba en la chimenea. Sobre todo, la garganta presentaba
grandes excoriaciones. Tenía también profundos arañazos bajo la barbilla, al lado de una
serie de lívidas manchas que eran, evidentemente, impresiones de dedos. El rostro se
hallaba horriblemente descolorido, y los ojos fuera de sus órbitas. La lengua había sido
mordida y seccionada parcialmente. Sobre el estómago se descubrió una gran magulladura,
producida, según se supone, por la presión de una rodilla. Según Monsieur Dumas,
Mademoiselle L'Espanaye había sido estrangulada por alguna persona o personas
desconocidas. El cuerpo de su madre estaba horriblemente mutilado. Todos los huesos de la
pierna derecha y del brazo estaban, poco o mucho, quebrantados. La tibia izquierda, igual
que las costillas del mismo lado, estaban hechas astillas. Tenía todo el cuerpo con
espantosas magulladuras y descolorido. Es imposible certificar cómo fueron producidas
aquellas heridas. Tal vez un pesado garrote de madera, o una gran barra de hierro —alguna
silla—, o una herramienta ancha, pesada y roma, podría haber producido resultados
semejantes. Pero siempre que hubieran sido manejados por un hombre muy fuerte. Ninguna
mujer podría haber causado aquellos golpes con clase alguna de arma. Cuando el testigo la
vio, la cabeza de la muerta estaba totalmente separada del cuerpo y, además, destrozada.
Evidentemente, la garganta había sido seccionada con un instrumento afiladísimo,
probablemente una navaja barbera.

»Alexandre Etienne, cirujano, declara haber sido llamado al mismo tiempo que el doctor
Dumas, para examinar los cuerpos. Corroboró la declaración y las opiniones de éste.

»No han podido obtenerse más pormenores importantes en otros interrogatorios. Un crimen
tan extraño y tan complicado en todos sus aspectos no había sido cometido jamás en París,
en el caso de que se trate realmente de un crimen. La Policía carece totalmente de rastro,
circunstancia rarísima en asuntos de tal naturaleza. Puede asegurarse, pues, que no existe la
menor pista.»

En la edición de la tarde, afirmaba el periódico que reinaba todavía gran excitación en el


quartier Saint-Roch; que, de nuevo, se habían investigado cuidadosamente las
circunstancias del crimen, pero que no se había obtenido ningún resultado. A última hora
anunciaba una noticia que Adolphe Le Bon había sido detenido y encarcelado; pero
ninguna de las circunstancias ya expuestas parecía acusarle.

Dupin demostró estar particularmente interesado en el desarrollo de aquel asunto; cuando


menos, así lo deducía yo por su conducta, porque no hacía ningún comentario. Tan sólo
después de haber sido encarcelado Le Bon me preguntó mi parecer sobre aquellos
asesinatos.

Yo no pude expresarle sino mi conformidad con todo el público parisiense, considerando


aquel crimen como un misterio insoluble. No acertaba a ver el modo en que pudiera darse
con el asesino.

—Por interrogatorios tan superficiales no podemos juzgar nada con respecto al modo de
encontrarlo —dijo Dupin—. La Policía de París, tan elogiada por su perspicacia, es astuta,
pero nada más. No hay más método en sus diligencias que el que las circunstancias
sugieren. Exhiben siempre las medidas tomadas, pero con frecuencia ocurre que son tan
poco apropiadas a los fines propuestos que nos hacen pensar en Monsieur Jourdain
pidiendo su robede-chambre, pour mieux entendre la musique. A veces no dejan de ser
sorprendentes los resultados obtenidos. Pero, en su mayor parte, se consiguen por mera
insistencia y actividad. Cuando resultan ineficaces tales procedimientos, fallan todos sus
planes. Vidocq, por ejemplo, era un excelente adivinador y un hombre perseverante; pero
como su inteligencia carecía de educación, se equivocaba con frecuencia por la misma
intensidad de sus investigaciones. Disminuía el poder de su visión por mirar el objeto tan
de cerca. Era capaz de ver, probablemente, una o dos circunstancias con una poco corriente
claridad; pero al hacerlo perdía necesariamente la visión total del asunto. Esto puede
decirse que es el defecto de ser demasiado profundo. La verdad no está siempre en el fondo
de un pozo. En realidad, yo pienso que, en cuanto a lo que más importa conocer, es
invariablemente superficial. La profundidad se encuentra en los valles donde la buscamos,
pero no en las cumbres de las montañas, que es donde la vemos. Las variedades y orígenes
de esta especie de error tienen un magnífico ejemplo en la contemplación de los cuerpos
celestes. Dirigir a una estrella una rápida ojeada, examinarla oblicuamente, volviendo hacia
ella las partes exteriores de la retina (que son más sensibles a las débiles impresiones de la
luz que las anteriores), es contemplar la estrella distintamente, obtener la más exacta
apreciación de su brillo, brillo que se oscurece a medida que volvemos nuestra visión de
lleno hacía ella. En el último caso, caen en los ojos mayor número de rayos, pero en el
primero se obtiene una receptibilidad más afinada. Con una extrema profundidad,
embrollamos y debilitamos el pensamiento, y aun lo confundimos. Podemos, incluso, lograr
que Venus se desvanezca del firmamento si le dirigimos una atención demasiado sostenida,
demasiado concentrada o demasiado directa.

»Por lo que respecta a estos asesinatos, examinemos algunas investigaciones por nuestra
cuenta, antes de formar de ellos una opinión. Una investigación como ésta nos procurará
una buena diversión —a mí me pareció impropia esta última palabra, aplicada al presente
caso, pero no dije nada—, y, por otra parte, Le Bon ha comenzado por prestarme un
servicio y quiero demostrarle que no soy un ingrato. Iremos al lugar del suceso y lo
examinaremos con nuestros propios ojos. Conozco a G..., el prefecto de Policía, y no me
será difícil conseguir el permiso necesario.
Nos fue concedida la autorización, y nos dirigimos inmediatamente a la rue Morgue. Es
ésta una de esas miserables callejuelas que unen la rue Richelieu y la de Saint-Roch.
Cuando llegamos a ella, eran ya las últimas horas de la tarde, porque este barrio se
encuentra situado a gran distancia de aquel en que nosotros vivíamos. Pronto hallamos la
casa; aún había frente a ella varias personas mirando con vana curiosidad las ventanas
cerradas. Era una casa como tantas de París. Tenía una puerta principal, y en uno de sus
lados había una casilla de cristales con un bastidor corredizo en la ventanilla, y parecía ser
la loge de concierge. Antes de entrar nos dirigimos calle arriba, y, torciendo de nuevo,
pasamos a la fachada posterior del edificio. Dupin examinó durante todo este rato los
alrededores, así como la casa, con una atención tan cuidadosa, que me era imposible
comprender su finalidad.

Volvimos luego sobre nuestros pasos, y llegamos ante la fachada de la casa. Llamamos a la
puerta, y después de mostrar nuestro permiso, los agentes de guardia nos permitieron la
entrada. Subimos las escaleras, hasta llegar a la habitación donde había sido encontrado el
cuerpo de Mademoiselle L'Espanaye y donde se hallaban aún los dos cadáveres. Como de
costumbre, había sido respetado el desorden de la habitación. Nada vi de lo que se había
publicado en la Gazette des Tribunaux. Dupin lo analizaba todo minuciosamente, sin
exceptuar los cuerpos de las víctimas. Pasamos inmediatamente a otras habitaciones, y
bajamos luego al patio. Un gendarme nos acompañó a todas partes, y la investigación nos
ocupó hasta el anochecer, marchándonos entonces. De regreso a nuestra casa, mi
compañero se detuvo unos minutos en las oficinas de un periódico.

He dicho ya que las rarezas de mi amigo eran muy diversas y que je les menageais: esta
frase no tiene equivalente en inglés. Hasta el día siguiente, a mediodía, rehusó toda
conversación sobre los asesinatos. Entonces me preguntó de pronto si yo había observado
algo particular en el lugar del hecho.

En su manera de pronunciar la palabra «particular» había algo que me produjo un


estremecimiento sin saber por qué.

—No, nada de particular —le dije—; por lo menos, nada más de lo que ya sabemos por el
periódico.

—Mucho me temo —me replicó— que la Gazette no haya logrado penetrar en el insólito
horror del asunto. Pero dejemos las necias opiniones de este papelucho. Yo creo que si este
misterio se ha considerado como insoluble, por la misma razón debería de ser fácil de
resolver, y me refiero al outre carácter de sus circunstancias. La Policía se ha confundido
por la ausencia aparente de motivos que justifiquen, no el crimen, sino la atrocidad con que
ha sido cometido. Asimismo, les confunde la aparente imposibilidad de conciliar las voces
que disputaban con la circunstancia de no haber hallado arriba sino a Mademoiselle
L'Espanaye, asesinada, y no encontrar la forma de que nadie saliera del piso sin ser visto
por las personas que subían por las escaleras. El extraño desorden de la habitación; el
cadáver metido con la cabeza hacia abajo en la chimenea; la mutilación espantosa del
cuerpo de la anciana, todas estas consideraciones, con las ya descritas y otras no dignas de
mención, han sido suficientes para paralizar sus facultades, haciendo que fracasara por
completo la tan cacareada perspicacia de los agentes del Gobierno. Han caído en el grande
aunque común error de confundir lo insólito con lo abstruso. Pero precisamente por estas
desviaciones de lo normal es por donde ha de hallar la razón su camino en la investigación
de la verdad, en el caso de que ese hallazgo sea posible. En investigaciones como la que
estamos realizando ahora, no hemos de preguntarnos tanto «qué ha ocurrido» como «qué ha
ocurrido que no había ocurrido jamás hasta ahora». Realmente la sencillez con que yo he de
llegar o he llegado ya a la solución de este misterio, se halla en razón directa con su
aparente falta de solución en el criterio de la Policía.

Con mudo asombro, contemplé a mi amigo.

—Estoy esperando ahora —continuó diciéndome mirando a la puerta de nuestra


habitación— a un individuo que aun cuando probablemente no ha cometido esta carnicería
bien puede estar, en cierta medida, complicado en ella. Es probable que resulte inocente de
la parte más desagradable de los crímenes cometidos. Creo no equivocarme en esta
suposición, porque en ella se funda mi esperanza de descubrir el misterio. Espero a este
individuo aquí en esta habitación y de un momento a otro. Cierto es que puede no venir,
pero lo probable es que venga. Si viene, hay que detenerlo. Aquí hay unas pistolas, y los
dos sabemos cómo usarlas cuando las circunstancias lo requieren.

Sin saber lo que hacía, ni lo que oía, tomé las pistolas, mientras Dupin continuaba hablando
como si monologara. Se dirigían sus palabras a mí pero su voz no muy alta, tenía esa
entonación empleada frecuentemente al hablar con una persona que se halla un poco
distante. Sus pupilas inexpresivas miraban fijamente hacia la pared.

—La experiencia ha demostrado plenamente que las voces que disputaban —dijo—, oídas
por quienes subían las escaleras, no eran las de las dos mujeres. Este hecho descarta el que
la anciana hubiese matado primeramente a su hija y se hubiera suicidado después. Hablo de
esto únicamente por respeto al método; porque, además, la fuerza de Madame L'Espanaye
no hubiera conseguido nunca arrastrar el cuerpo de su hija por la chimenea arriba tal como
fue hallado. Por otra parte, la naturaleza de las heridas excluye totalmente la idea del
suicidio. Por tanto, el asesinato ha sido cometido por terceras personas, y las voces de éstas
son las que se oyeron disputar. Permítame que le haga notar no todo lo que se ha declarado
con respecto a estas voces, sino lo que hay de particular en las declaraciones. ¿No ha
observado usted nada en ellas?

Yo le dije que había observado que mientras todos los testigos coincidían en que la voz
grave era de un francés, había un gran desacuerdo por lo que respecta a la voz aguda, o
áspera, como uno de ellos la había calificado.

—Esto es evidencia pura —dijo—, pero no lo particular de esa evidencia. Usted no ha


observado nada característico, pero, no obstante había algo que observar. Como ha notado
usted los testigos estuvieron de acuerdo en cuanto a la voz grave. En ello había unanimidad.
Pero lo que respecta a la voz aguda consiste su particularidad, no en el desacuerdo, sino en
que, cuando un italiano, un inglés, un español, un holandés y un francés intentan describirla
cada uno de ellos opina que era la de un extranjero. Cada uno está seguro de que no es la de
un compatriota, y cada uno la compara, no a la de un hombre de una nación cualquiera
cuyo lenguaje conoce, sino todo lo contrario. Supone el francés que era la voz de un
español y que «hubiese podido distinguir algunas palabras de haber estado familiarizado
con el español». El holandés sostiene que fue la de un francés, pero sabemos que, por «no
conocer este idioma, el testigo había sido interrogado por un intérprete». Supone el inglés
que la voz fue la de un alemán; pero añade que «no entiende el alemán». El español «está
seguro» de que es la de un inglés, pero tan sólo «lo cree por la entonación, ya que no tiene
ningún conocimiento del idioma». El italiano cree que es la voz de un ruso, pero «jamás ha
tenido conversación alguna con un ruso». Otro francés difiere del primero, y está seguro de
que la voz era de un italiano; pero aunque no conoce este idioma, está, como el español,
«seguro de ello por su entonación». Ahora bien, ¡cuán extraña debía de ser aquella voz para
que tales testimonios pudieran darse de ella, en cuyas inflexiones, ciudadanos de cinco
grandes naciones europeas, no pueden reconocer nada que les sea familiar! Tal vez usted
diga que puede muy bien haber sido la voz de un asiático o la de un africano; pero ni los
asiáticos ni los africanos se ven frecuentemente por París. Pero, sin decir que esto sea
posible, quiero ahora dirigir su atención sobre tres puntos. Uno de los testigos describe
aquella voz como «más áspera que aguda»; otros dicen que es «rápida y desigual»; en este
caso, no hubo palabras (ni sonidos que se parezcan a ella), que ningún testigo mencionara
como inteligibles.

»Ignoro qué impresión —continuó Dupin— puedo haber causado en su entendimiento, pero
no dudo en manifestar que las legítimas deducciones efectuadas con sólo esta parte de los
testimonios conseguidos (la que se refiere a las voces graves y agudas), bastan por sí
mismas para motivar una sospecha que bien puede dirigirnos en todo ulterior avance en la
investigación de este misterio. He dicho «legítimas deducciones», pero así no queda del
todo explicada mi intención. Quiero únicamente manifestar que esas deducciones son las
únicas apropiadas, y que mi sospecha se origina inevitablemente en ellas como una
conclusión única. No diré todavía cuál es esa sospecha. Tan sólo deseo hacerle comprender
a usted que para mí tiene fuerza bastante para dar definida forma (determinada tendencia) a
mis investigaciones en aquella habitación.

»Mentalmente, trasladémonos a ella. ¿Qué es lo primero que hemos de buscar allí? Los
medios de evasión utilizados por los asesinos. No hay necesidad de decir que ninguno de
los dos creemos en este momento en acontecimientos sobrenaturales. Madame y
Mademoiselle L'Espanaye no han sido, evidentemente, asesinadas por espíritus. Quienes
han cometido el crimen fueron seres materiales y escaparon por procedimientos materiales.
¿De qué modo? Afortunadamente, sólo hay una forma de razonar con respecto a este punto,
y éste habrá de llevarnos a una solución precisa. Examinemos, pues, uno por uno, los
posibles medios de evasión. Cierto es que los asesinos se encontraban en la alcoba donde
fue hallada Mademoiselle L'Espanaye, o, cuando menos, en la contigua, cuando las
personas subían las escaleras. Por tanto, sólo hay que investigar las salidas de estas dos
habitaciones. La Policía ha dejado al descubierto los pavimentos, los techos y la
mampostería de las paredes en todas partes. A su vigilancia no hubieran podido escapar
determinadas salidas secretas. Pero yo no me fiaba de sus ojos y he querido examinarlo con
los míos. En efecto, no había salida secreta. Las puertas de las habitaciones que daban al
pasillo estaban cerradas perfectamente por dentro. Veamos las chimeneas. Aunque de
anchura normal hasta una altura de ocho o diez pies sobre los hogares, no puede, en toda su
longitud, ni siquiera dar cabida a un gato corpulento. La imposibilidad de salida por los ya
indicados medios es, por tanto, absoluta. Así, pues, no nos quedan más que las ventanas.
Por la de la alcoba que da a la fachada principal no hubiera podido escapar nadie sin que la
muchedumbre que había en la calle lo hubiese notado. Por tanto, los asesinos han de haber
pasado por las de la habitación posterior. Llevados, pues, de estas deducciones y, de forma
tan inequívoca, a esta conclusión, no podemos, según un minucioso razonamiento,
rechazarla, teniendo en cuenta aparentes imposibilidades. Nos queda sólo por demostrar
que esas aparentes «imposibilidades» en realidad no lo son.

»En la habitación hay dos ventanas. Una de ellas no se halla obstruida por los muebles, y
está completamente visible. La parte inferior de la otra la oculta a la vista la cabecera de la
pesada armazón del lecho, estrechamente pegada a ella. La primera de las dos ventanas está
fuertemente cerrada y asegurada por dentro. Resistió a los más violentos esfuerzos de
quienes intentaron levantarla. En la parte izquierda de su marco veíase un gran agujero
practicado con una barrena, y un clavo muy grueso hundido en él hasta la cabeza. Al
examinar la otra ventana se encontró otro clavo semejante, clavado de la misma forma, y un
vigoroso esfuerzo para separar el marco fracasó también. La Policía se convenció entonces
de que por ese camino no se había efectuado la salida, y por esta razón consideró superfluo
quitar aquellos clavos y abrir las ventanas.

»Mi examen fue más minucioso, por la razón que acabo ya de decir, ya que sabía era
preciso probar que todas aquellas aparentes imposibilidades no lo eran realmente.

Continué razonando así a posteriori. Los asesinos han debido de escapar por una de estas
ventanas. Suponiendo esto, no es fácil que pudieran haberlas sujetado por dentro, como se
las ha encontrado, consideración que, por su evidencia, paralizó las investigaciones de la
Policía en este aspecto. No obstante, las ventanas estaban cerradas y aseguradas. Era, pues,
preciso que pudieran cerrarse por sí mismas. No había modo de escapar a esta conclusión.
Fui directamente a la ventana no obstruida, y con cierta dificultad extraje el clavo y traté de
levantar el marco. Como yo suponía, resistió a todos los esfuerzos. Había, pues,
evidentemente, un resorte escondido, y este hecho, corroborado por mi idea, me convenció
de que mis premisas, por muy misteriosas que apareciesen las circunstancias relativas a los
clavos, eran correctas. Una minuciosa investigación me hizo descubrir pronto el oculto
resorte. Lo oprimí y, satisfecho con mi descubrimiento, me abstuve de abrir la ventana.

»Volví entonces a colocar el clavo en su sitio, después de haberlo examinado atentamente.


Una persona que hubiera pasado por aquella ventana podía haberla cerrado y haber
funcionado solo el resorte. Pero el clavo no podía haber sido colocado. Esta conclusión está
clarisima, y restringía mucho el campo de mis investigaciones. Los asesinos debían, por
tanto, de haber escapado por la otra ventana. Suponiendo que los dos resortes fueran
iguales, como era posible, debía, pues, de haber una diferencia entre los clavos, o, por lo
menos, en su colocación. Me subí sobre las correas de la armadura del lecho, y por encima
de su cabecera examiné minuciosamente la segunda ventana. Pasando la mano por detrás de
la madera, descubrí y apreté el resorte, que, como yo había supuesto, era idéntico al
anterior. Entonces examiné el clavo. Era del mismo grueso que el otro, y aparentemente
estaba clavado de la misma forma, hundido casi hasta la cabeza.
»Tal vez diga usted que me quedé perplejo; pero si piensa semejante cosa es que no ha
comprendido bien la naturaleza de mis deducciones. Sirviéndome de un término deportivo,
no me he encontrado ni una vez «en falta». El rastro no se ha perdido ni un solo instante.
En ningún eslabón de la cadena ha habido un defecto. Hasta su última consecuencia he
seguido el secreto. Y la consecuencia era el clavo. En todos sus aspectos, he dicho,
aparentaba ser análogo al de la otra ventana; pero todo esto era nada (tan decisivo como
parecía) comparado con la consideración de que en aquel punto terminaba mi pista. «Debe
de haber algún defecto en este clavo», me dije. Lo toqué, y su cabeza, con casi un cuarto de
su espiga, se me quedó en la mano. El resto quedó en el orificio donde se había roto. La
rotura era antigua, como se deducía del óxido de sus bordes, y, al parecer, había sido
producido por un martillazo que hundió una parte de la cabeza del clavo en la superficie del
marco. Volví entonces a colocar cuidadosamente aquella parte en el lugar de donde la había
separado, y su semejanza con un clavo intacto fue completa. La rotura era inapreciable.
Apreté el resorte y levanté suavemente el marco unas pulgadas. Con él subió la cabeza del
clavo, quedando fija en su agujero. Cerré la ventana, y fue otra vez perfecta la apariencia
del clavo entero.

»Hasta aquí estaba resuelto el enigma. El asesino había huido por la ventana situada a la
cabecera del lecho. Al bajar por sí misma, luego de haber escapado por ella, o tal vez al ser
cerrada deliberadamente, se había quedado sujeta por el resorte, y la sujeción de éste había
engañado a la Policía, confundiéndola con la del clavo, por lo cual se había considerado
innecesario proseguir la investigación.

»El problema era ahora saber cómo había bajado el asesino. Sobre este punto me sentía
satisfecho de mi paseo en torno al edificio. Aproximadamente a cinco pies y medio de la
ventana en cuestión, pasa la cadena de un pararrayos. Por ésta hubiera sido imposible a
cualquiera llegar hasta la ventana, y ya no digamos entrar. Sin embargo, al examinar los
postigos del cuarto piso, vi que eran de una especie particular, que los carpinteros
parisienses llaman ferrades, especie poco usada hoy, pero hallada frecuentemente en las
casas antiguas de Lyon y Burdeos. Tienen la forma de una puerta normal (sencilla y no de
dobles batientes), excepto que su mitad superior está enrejada o trabajada a modo de
celosía, por lo que ofrece un asidero excelente para las manos. En el caso en cuestión, estos
postigos tienen una anchura de tres pies y medio, más o menos. Cuando los vimos desde la
parte posterior de la casa, los dos estaban abiertos hasta la mitad; es decir, formaban con la
pared un ángulo recto. Es probable que la Policía haya examinado, como yo, la parte
posterior del edificio; pero al mirar las ferrades en el sentido de su anchura (como deben de
haberlo hecho), no se han dado cuenta de la dimensión en este sentido, o cuando menos no
le han dado la necesaria importancia. En realidad, una vez se convencieron de que no podía
efectuarse la huida por aquel lado, no lo examinaron sino superficialmente. Sin embargo,
para mí era claro que el postigo que pertenecía a la ventana situada a la cabecera de la
cama, si se abría totalmente, hasta que tocara la pared, llegaría hasta unos dos pies de la
cadena del pararrayos. También estaba claro que con el esfuerzo de una energía y un valor
insólitos podía muy bien haberse entrado por aquella ventana con ayuda de la cadena.
Llegado a aquella distancia de dos pies y medio (supongamos ahora abierto el postigo), un
ladrón hubiese podido encontrar en el enrejada un sólido asidero, para que luego, desde él,
soltando la cadena y apoyando bien los pies contra la pared, pudiera lanzarse rápidamente,
caer en la habitación y atraer hacia sí violentamente el postigo, de modo que se cerrase, y
suponiendo, desde luego, que se hallara siempre la ventana abierta.

»Tenga usted en cuenta que me he referido a una energía insólita, necesaria para llevar a
cabo con éxito una empresa tan arriesgada y difícil. Mi propósito es el de demostrarle, en
primer lugar, que el hecho podía realizarse, y en segundo, y muy principalmente, llamar su
atención sobre el carácter extraordinario, casi sobrenatural, de la agilidad necesaria para su
ejecución.

»Me replicará usted, sin duda, valiéndose del lenguaje de la ley, que para «defender mi
causa» debiera más bien prescindir de la energía requerida en ese caso antes que insistir en
valorarla exactamente. Esto es realizable en la práctica forense, pero no en la razón. Mi
objetivo final es la verdad tan sólo, y mi propósito inmediato conducir a usted a que
compare esa insólita energía de que acabo de hablarle con la peculiarísima voz aguda (o
áspera), y desigual, con respecto a cuya nacionalidad no se han hallado siquiera dos testigos
que estuviesen de acuerdo, y en cuya pronunciación no ha sido posible descubrir una sola
sílaba.

A estas palabras comenzó a formarse en mi espíritu una vaga idea de lo que pensaba Dupin.
Me parecía llegar al límite de la comprensión, sin que todavía pudiera entender, lo mismo
que esas personas que se encuentran algunas veces al borde de un recuerdo y no son
capaces de llegar a conseguirlo. Mi amigo continuó su razonamiento.

—Habrá usted visto —dijo— que he retrotraído la cuestión del modo de salir al de entrar.
Mi plan es demostrarle que ambas cosas se han efectuado de la misma manera y por el
mismo sitio. Volvamos ahora al interior de la habitación. Estudiemos todos sus aspectos.
Según se ha dicho, los cajones de la cómoda han sido saqueados, aunque han quedado en
ellos algunas prendas de vestir. Esta conclusión es absurda. Es una simple conjetura, muy
necia, por cierto, y nada más. ¿Cómo es posible saber que todos esos objetos encontrados
en los cajones no eran todo lo que contenían? Madame L'Espanaye y su hija vivían una
vida excesivamente retirada. No se trataban con nadie, salían rara vez y, por consiguiente,
tenían pocas ocasiones para cambiar de vestido. Los objetos que se han encontrado eran de
tan buena calidad, por lo menos, como cualquiera de los que posiblemente hubiesen
poseído esas señoras. Si un ladrón hubiera cogido alguno, ¿por qué no los mejores, o por
qué no todos? En fin, ¿hubiese abandonado cuatro mil francos en oro para cargar con un
fardo de ropa blanca? El oro fue abandonado. Casi la totalidad de la suma mencionada por
Monsieur Mignaud, el banquero, ha sido hallada en el suelo, en los saquitos. Insisto, por
tanto, en querer descartar de su pensamiento la idea desatinada de un motivo, engendrada
en el cerebro de la Policía por esa declaración que se refiere a dinero entregado a la puerta
de la casa. Coincidencias diez veces más notables que ésta (entrega del dinero y asesinato,
tres días más tarde, de la persona que lo recibe) se presentan constantemente en nuestra
vida sin despertar siquiera nuestra atención momentánea. Por lo general las coincidencias
son otros tantos motivos de error en el camino de esa clase de pensadores educados de tal
modo que nada saben de la teoría de probabilidades, esa teoría a la cual las más
memorables conquistas de la civilización humana deben lo más glorioso de su saber. En
este caso, si el oro hubiera desaparecido, el hecho de haber sido entregado tres días antes
hubiese podido parecer algo más que una coincidencia. Corroboraría la idea de un motivo.
Pero, dadas las circunstancias reales del caso, si hemos de suponer que el oro ha sido el
móvil del hecho, también debemos imaginar que quien lo ha cometido ha sido tan vacilante
y tan idiota que ha abandonado al mismo tiempo el oro y el motivo.

»Fijados bien en nuestro pensamiento los puntos sobre los cuales he llamado su atención (la
voz peculiar, la insólita agilidad y la sorprendente falta de motivo en un crimen de una
atrocidad tan singular como éste), examinemos por sí misma esta carnicería. Nos
encontramos con una mujer estrangulada con las manos y metida cabeza abajo en una
chimenea. Normalmente, los criminales no emplean semejante procedimiento de asesinato.
En el violento modo de introducir el cuerpo en la chimenea habrá usted de admitir que hay
algo excesivamente exagerado, algo que está en desacuerdo con nuestras corrientes
nociones respecto a los actos humanos, aun cuando supongamos que los autores de este
crimen sean los seres más depravados. Por otra parte, piense usted cuán enorme debe de
haber sido la fuerza que logró introducir tan violentamente el cuerpo hacia arriba en una
abertura como aquélla, por cuanto los esfuerzos unidos de varias personas apenas si
lograron sacarlo de ella.

»Fijemos ahora nuestra atención en otros indicios que ponen de manifiesto este vigor
maravilloso. Había en el hogar unos espesos mechones de grises cabellos humanos. Habían
sido arrancados de cuajo. Sabe usted la fuerza que es necesaria para arrancar de la cabeza,
aun cuando no sean más que veinte o treinta cabellos a la vez. Usted habrá visto tan bien
como yo aquellos mechones. Sus raíces (¡qué espantoso espectáculo!) tenían adheridos
fragmentos de cuero cabelludo, segura prueba de la prodigiosa fuerza que ha sido necesaria
para arrancar tal vez un millar de cabellos a la vez. La garganta de la anciana no sólo estaba
cortada, sino que tenía la cabeza completamente separada del cuerpo, y el instrumento para
esta operación fue una sencilla navaja barbera. Le ruego que se fije también en la brutal
ferocidad de tal acto. No es necesario hablar de las magulladuras que aparecieron en el
cuerpo de Madame L'Espanaye. Monsieur Dumas y su honorable colega Monsieur Etienne
han declarado que habían sido producidas por un instrumento romo. En ello, estos señores
están en lo cierto. El instrumento ha sido, sin duda alguna, el pavimento del patio sobre el
que la víctima ha caído desde la ventana situada encima del lecho. Por muy sencilla que
parezca ahora esta idea, escapó a la Policía, por la misma razón que le impidió notar la
anchura de los postigos, porque, dada la circunstancia de los clavos, su percepción estaba
herméticamente cerrada a la idea de que las ventanas hubieran podido ser abiertas.

»Si ahora, como añadidura a todo esto, ha reflexionado usted bien acerca del extraño
desorden de la habitación, hemos llegado ya al punto de combinar las ideas de agilidad
maravillosa, fuerza sobrehumana, bestial ferocidad, carnicería sin motivo, una grotesquerie
en lo horrible, extraña en absoluto a la humanidad, y una voz extranjera por su acento para
los oídos de hombres de distintas naciones y desprovista de todo silabeo que pudieran
advertirse distinta e inteligiblemente. ¿Qué se deduce de todo ello? ¿Cuál es la impresión
que ha producido en su imaginación?

Al hacerme Dupin esta pregunta, sentí un escalofrío.

—Un loco ha cometido ese crimen —dije—, algún lunático furioso que se habrá escapado
de alguna Maison de Santé vecina.
—En algunos aspectos —me contestó— no es desacertada su idea. Pero hasta en sus más
feroces paroxismos, las voces de los locos no se parecen nunca a esa voz peculiar oída
desde la calle. Los locos pertenecen a una nación cualquiera, y su lenguaje, aunque
incoherente, es siempre articulado. Por otra parte, el cabello de un loco no se parece al que
yo tengo en la mano. De los dedos rígidamente crispados de Madame L'Espanaye he
desenredado esté pequeño mechón. ¿Qué puede usted deducir de esto?

—Dupin —exclamé, completamente desalentado—, ¡qué cabello más raro! No es un


cabello humano.

—Yo no he dicho que lo fuera —me contestó—. Pero antes de decidir con respecto a este
particular, le ruego que examine este pequeño diseño que he trazado en un trozo de papel.
Es un facsímil que representa lo que una parte de los testigos han declarado como cárdenas
magulladuras y profundos rasguños producidos por las uñas en el cuello de Mademoiselle
L'Espanaye, y que los doctores Dumas y Etienne llaman una serie de manchas lívidas
evidentemente producidas por la impresión de los dedos.

Comprenderá usted —continuó mi amigo, desdoblando el papel sobre la mesa y ante


nuestros ojos —que este dibujo da idea de una presión firme y poderosa. Aquí no hay
deslizamiento visible. Cada dedo ha conservado, quizás hasta la muerte de la víctima, la
terrible presa en la cual se ha moldeado. Pruebe usted ahora de colocar sus dedos, todos a
un tiempo, en las respectivas impresiones, tal como las ve usted aquí.

Lo intenté en vano.

—Es posible —continuó— que no efectuemos esta experiencia de un modo decisivo. El


papel está desplegado sobre una superficie plana, y la garganta humana es cilíndrica. Pero
aquí tenemos un tronco cuya circunferencia es, poco más o menos, la de la garganta.
Arrolle a su superficie este diseño y volvamos a efectuar la experiencia.

Lo hice así, pero la dificultad fue todavía más evidente que la primera vez.

—Esta —dije— no es la huella de una mano humana.

—Ahora, lea este pasaje de Cuvier —continuó Dupin.

Era una historia anatómica, minuciosa y general, del gran orangután salvaje de las islas de
la India Oriental. Son harto conocidas de todo el mundo la gigantesca estatura, la fuerza y
agilidad prodigiosas, la ferocidad salvaje y las facultades de imitación de estos mamíferos.
Comprendí entonces, de pronto, todo el horror de aquellos asesinatos.

—La descripción de los dedos —dije, cuando hube terminado la lectura— está
perfectamente de acuerdo con este dibujo. Creo que ningún animal, excepto el orangután de
la especie que aquí se menciona, puede haber dejado huellas como las que ha dibujado
usted. Este mechón de pelo ralo tiene el mismo carácter que el del animal descrito por
Cuvier. Pero no me es posible comprender las circunstancias de este espantoso misterio.
Hay que tener en cuenta, además, que se oyeron disputar dos voces, e, indiscutiblemente,
una de ellas pertenecía a un francés.

—Cierto, y recordará usted una expresión atribuida casi unánimemente a esa voz por los
testigos; la expresión «Mon Dieu». Y en tales circunstancias, uno de los testigos (Montani,
el confitero) la identificó como expresión de protesta o reconvención. Por tanto, yo he
fundado en estas voces mis esperanzas de la completa solución de este misterio.
Indudablemente, un francés conoce el asesinato. Es posible, y en realidad, más que posible,
probable, que él sea inocente de toda participación en los hechos sangrientos que han
ocurrido. Puede habérsele escapado el orangután, y puede haber seguido su rastro hasta la
habitación. Pero, dadas las agitadas circunstancias que se hubieran producido, pudo no
haberle sido posible capturarle de nuevo. Todavía anda suelto el animal. No es mi propósito
continuar estas conjeturas, y las califico así porque no tengo derecho a llamarlas de otro
modo, ya que los atisbos de reflexión en que se fundan apenas alcanzan la suficiente base
para ser apreciables incluso para mi propia inteligencia, y, además, porque no puedo
hacerlas inteligibles para la comprensión de otra persona. Llamémoslas, pues, conjeturas, y
considerémoslas así. Si, como yo supongo, el francés a que me refiero es inocente de tal
atrocidad, este anuncio que, a nuestro regreso, dejé en las oficinas de Le Monde, un
periódico consagrado a intereses marítimos y muy buscado por los marineros, nos lo traerá
a casa.

Me entregó el periódico, y leí:

CAPTURA

En el Bois de Boulogne se ha encontrado a primeras horas de la mañana del día... de los


corrientes (la mañana del crimen), un enorme orangután de la especie de Borneo. Su
propietario (que se sabe es un marino perteneciente a la tripulación de un navío maltés)
podrá recuperar el animal, previa su identificación, pagando algunos pequeños gestos
ocasionados por su captura y manutención. Dirigirse al número... de la rue... faubourg
Saint-Germain... tercero.

—¿Cómo ha podido usted saber —le pregunté a Dupin— que el individuo de que se trata es
marinero y está enrolado en un navío maltés?

—Yo no lo conozco —repuso Dupin—. No estoy seguro de que exista. Pero tengo aquí este
pedacito de cinta que, a juzgar por su forma y su grasiento aspecto, ha sido usada,
evidentemente, para anudar los cabellos en forma de esas largas guerres a que tan
aficionados son los marineros. Por otra parte, este lazo saben anudarlo muy pocas personas,
y es característico de los malteses. Recogí esta cinta al pie de la cadena del pararrayos. No
puede pertenecer a ninguna de las dos víctimas. Todo lo más, si me he equivocado en mis
deducciones con respecto a este lazo, es decir, pensando que ese francés sea un marinero
enrolado en un navío maltés, no habré perjudicado a nadie diciendo lo que he dicho en el
anuncio. Si me he equivocado, supondrá él que algunas circunstancias me engañaron, y no
se tomará el trabajo de inquirirlas. Pero, si acierto, habremos dado un paso muy importante.
Aunque inocente del crimen, el francés habrá de conocerlo, y vacilará entre si debe
responder o no al anuncio y reclamar o no al orangután.

Sus razonamientos serán los siguientes: «Soy inocente; soy pobre; mi orangután vale
mucho dinero, una verdadera fortuna para un hombre que se encuentra en mi situación.
¿Por qué he de perderlo por un vano temor al peligro? Lo tengo aquí, a mi alcance. Lo
encontraron en el Bois de Boulogne, a mucha distancia del escenario de aquel crimen.
¿Quién sospecharía que un animal ha cometido semejante acción? La Policía está
despistada. No ha obtenido el menor indicio. Dado el caso de que sospecharan del animal,
será imposible demostrar que yo tengo conocimiento del crimen, ni mezclarme en él por el
solo hecho de conocerlo. Además, me conocen. El anunciante me señala como dueño del
animal. No sé hasta qué punto llega este conocimiento. Si soslayo el reclamar una
propiedad de tanto valor y que, además, se sabe que es mía, concluiré haciendo sospechoso
al animal. No es prudente llamar la atención sobre mí ni sobre él. Contestaré, por tanto, a
este anuncio, recobraré mi orangután y le encerraré hasta que se haya olvidado por
completo este asunto.»

En este instante oímos pasos en la escalera.

—Esté preparado —me dijo Dupin—. Coja sus pistolas, pero no haga uso de ellas, ni las
enseñe, hasta que yo le haga una señal.

Habíamos dejado abierta la puerta principal de la casa. El visitante entró sin llamar y subió
algunos peldaños de la escalera. Ahora, sin embargo, parecía vacilar. Le oímos descender.
Dupin se precipitó hacia la puerta, pero en aquel instante le oímos subir de nuevo. Ahora ya
no retrocedía por segunda vez, sino que subió con decisión y llamó a la puerta de nuestro
piso.

—Adelante—dijo Dupin con voz satisfecha y alegre.

Entró un hombre. A no dudarlo, era un marinero; un hombre alto, fuerte, musculoso, con
una expresión de arrogancia no del todo desagradable. Su rostro, muy atezado, estaba
oculto en más de su mitad por las patillas y el mustachio. Estaba provisto de un grueso
garrote de roble, y no parecía llevar otras armas. Saludó, inclinándose torpemente,
pronunciando un «Buenas tardes» con acento francés, el cual, aunque, bastardeada
levemente por el suizo, daba a conocer a las claras su origen parisiense.

—Siéntese, amigo —dijo Dupin—. Supongo que viene a reclamar su orangután. Le aseguro
que casi se lo envidio. Es un hermoso animal, y, sin duda alguna, de mucho precio. ¿Qué
edad cree usted que tiene?

El marinero suspiró hondamente, como quien se libra de un peso intolerable, y contestó


luego con voz firme:
—No puedo decírselo, pero no creo que tenga más de cuatro o cinco años. ¿Lo tiene usted
aquí?

—¡Oh, no! Esta habitación no reúne condiciones para ello. Está en una cuadra de alquiler
en la rue Dubourg, cerca de aquí. Mañana por la mañana, si usted quiere, podrá recuperarlo.
Supongo que vendrá usted preparado para demostrar su propiedad.

—Sin duda alguna, señor.

—Mucho sentiré tener que separarme de él —dijo Dupin.

—No pretendo que se haya usted tomado tantas molestias para nada, señor —dijo el
hombre—. Ni pensarlo. Estoy dispuesto a pagar una gratificación por el hallazgo del
animal, mientras sea razonable.

—Bien —contestó mi amigo—. Todo esto es, sin duda, muy justo. Veamos. ¿Qué voy a
pedirle? ¡Ah, ya sé! Se lo diré ahora. Mi gratificación será ésta: ha de decirme usted cuanto
sepa con respecto a los asesinatos de la rue Morgue.

Estas últimas palabras las dijo Dupin en voz muy baja y con una gran tranquilidad. Con
análoga tranquilidad se dirigió hacia la puerta, la cerró y se guardó la llave en el bolsillo.
Luego sacó la pistola, y, sin mostrar agitación alguna, la dejó sobre la mesa.

La cara del marinero enrojeció como si se hallara en un arrebato de sofocación. Se levantó


y empuñó su bastón. Pero inmediatamente se dejó caer sobre la silla, con un temblor
convulsivo y con el rostro de un cadáver. No dijo una sola palabra, y le compadecí de todo
corazón.

—Amigo mío —dijo Dupin bondadosamente—, le aseguro que se alarma usted sin motivo
alguno. No es nuestro propósito causarle el menor daño. Le doy a usted mi palabra de
honor de caballero y francés, que nuestra intención no es perjudicarle. Sé perfectamente
que nada tiene usted que ver con las atrocidades de la rue Morgue. Sin embargo, no puedo
negar que, en cierto modo, está usted complicado. Por cuanto le digo comprenderá usted
perfectamente, que, con respecto a este punto, poseo excelentes medios de información,
medios en los cuales no hubiera usted pensado jamás. El caso está ya claro para nosotros.
Nada ha hecho usted que haya podido evitar. Naturalmente, nada que lo haga a usted
culpable. Nadie puede acusarle de haber robado, pudiendo haberlo hecho con toda
impunidad, y no tiene tampoco nada que ocultar. También carece de motivos para hacerlo.
Además, por todos los principios del honor, está usted obligado a confesar cuanto sepa. Se
ha encarcelado a un inocente a quien se acusa de un crimen cuyo autor solamente usted
puede señalar.

Cuando Dupin hubo pronunciado estas palabras, ya el marinero había recobrado un poco su
presencia de ánimo. Pero toda su arrogancia había desaparecido.

—¡Que Dios me ampare! —exclamó después de una breve pausa—. Le diré cuanto sepa
sobre el asunto; pero estoy seguro de que no creerá usted ni la mitad siquiera. Estaría loco
si lo creyera. Sin embargo, soy inocente, y aunque me cueste la vida le hablaré con
franqueza.

En resumen, fue esto lo que nos contó:

Había hecho recientemente un viaje al archipiélago Indico. Él formaba parte de un grupo


que desembarcó en Borneo, y pasó al interior para una excursión de placer. Entre éI y un
compañero suyo habían dado captura al orangután. Su compañero murió, y el animal quedó
de su exclusiva pertenencia. Después de muchas molestias producidas por la ferocidad
indomable del cautivo, durante el viaje de regreso consiguió por fin alojarlo en su misma
casa, en París, donde, para no atraer sobre él la curiosidad insoportable de los vecinos, lo
recluyó cuidadosamente, con objeto de que curase de una herida que se había producido en
un pie con una astilla, a bordo de su buque. Su proyecto era venderlo.

Una noche, o, mejor dicho, una mañana, la del crimen, al volver de una francachela
celebrada con algunos marineros, encontró al animal en su alcoba. Se había escapado del
cuarto contiguo, donde él creía tenerlo seguramente encerrado. Se hallaba sentado ante un
espejo, teniendo una navaja de afeitar en una mano. Estaba todo enjabonado, intentando
afeitarse, operación en la que probablemente había observado a su amo a través del ojo de
la cerradura. Aterrado, viendo tan peligrosa arma en manos de un animal tan feroz y
sabiéndole muy capaz de hacer uso de ella, el hombre no supo qué hacer durante un
segundo. Frecuentemente había conseguido dominar al animal en sus accesos más furiosos
utilizando un látigo, y recurrió a él también en aquella ocasión. Pero al ver el látigo, el
orangután saltó de repente fuera de la habitación, echó a correr escaleras abajo, y, viendo
una ventana, desgraciadamente abierta, salió a la calle.

El francés, desesperado, corrió tras él. El mono, sin soltar la navaja, se paraba de vez en
cuando, se volvía y le hacía muecas, hasta que el hombre llegaba cerca de él; entonces
escapaba de nuevo. La persecución duró así un buen rato. Se hallaban las calles en
completa tranquilidad, porque serían las tres de la madrugada. Al descender por un pasaje
situado detrás de la rue Morgue, la atención del fugitivo fue atraída por una luz procedente
de la ventana abierta de la habitación de Madame L'Espanaye, en el cuarto piso. Se
precipitó hacia la casa, y al ver la cadena del pararrayos, trepó ágilmente por ella, se agarró
al postigo, que estaba abierto de par en par hasta la pared, y, apoyándose en ésta, se lanzó
sobre la cabecera de la cama. Apenas si toda esta gimnasia duró un minuto. El orangután, al
entrar en la habitación, había rechazado contra la pared el postigo, que de nuevo quedó
abierto.

El marinero estaba entonces contento y perplejo. Tenía grandes esperanzas de capturar


ahora al animal, que podría escapar difícilmente de la trampa donde se había metido, de no
ser que lo hiciera por la cadena, donde él podría salirle al paso cuando descendiese. Por otra
parte, le inquietaba grandemente lo que pudiera ocurrir en el interior de la casa, y esta
última reflexión le decidió a seguir al fugitivo. Para un marinero no es difícil trepar por una
cadena de pararrayos. Pero una vez hubo llegado a la altura de la ventana, cerrada entonces,
se vio en la imposibilidad de alcanzarla. Todo lo que pudo hacer fue dirigir una rápida
ojeada al interior de la habitación. Lo que vio le sobrecogió de tal modo de terror que
estuvo a punto de caer. Fue entonces cuando se oyeron los terribles gritos que despertaron,
en el silencio de la noche, al vecindario de la rue Morgue. Madame L'Espanaye y su hija,
vestidas con sus camisones, estaban, según parece, arreglando algunos papeles en el cofre
de hierro ya mencionado, que había sido llevado al centro de la habitación. Estaba abierto,
y esparcido su contenido por el suelo. Sin duda, las víctimas se hallaban de espaldas a la
ventana, y, a juzgar por el tiempo que transcurrió entre la llegada del animal y los gritos, es
probable que no se dieran cuenta inmediatamente de su presencia. El golpe del postigo
debió de ser verosímilmente atribuido al viento.

Cuando el marinero miró al interior, el terrible animal había asido a Madame L’Espanaye
por los cabellos, que, en aquel instante, tenía sueltos, por estarse peinando, y movía la
navaja ante su rostro imitando los ademanes de un barbero. La hija yacía inmóvil en el
suelo, desvanecida. Los gritos y los esfuerzos de la anciana (durante los cuales estuvo
arrancando el cabello de su cabeza) tuvieron el efecto de cambiar los probables propósitos
pacíficos del orangután en pura cólera. Con un decidido movimiento de su hercúleo brazo
le separó casi la cabeza del tronco. A la vista de la sangre, su ira se convirtió en frenesí.
Con los dientes apretados y despidiendo llamas por los ojos, se lanzó sobre el cuerpo de la
hija y clavó sus terribles garras en su garganta, sin soltarla hasta que expiró. Sus
extraviadas y feroces miradas se fijaron entonces en la cabecera del lecho, sobre la cual la
cara de su amo, rígida por el horror, apenas si se distinguía en la oscuridad. La furia de la
bestia, que recordaba todavía el terrible látigo, se convirtió instantáneamente en miedo.
Comprendiendo que lo que había hecho le hacía acreedor de un castigo, pareció deseoso de
ocultar su sangrienta acción. Con la angustia de su agitación y nerviosismo, comenzó a dar
saltos por la alcoba, derribando y destrozando los muebles con sus movimientos y
levantando los colchones del lecho. Por fin, se apoderó del cuerpo de la joven y a
empujones lo introdujo por la chimenea en la posición en que fue encontrado.
Inmediatamente después se lanzó sobre el de la madre y lo precipitó de cabeza por la
ventana.

Al ver que el mono se acercaba a la ventana con su mutilado fardo, el marinero retrocedió
horrorizado hacia la cadena, y, más que agarrándose, dejándose deslizar por ella, se fue
inmediata y precipitadamente a su casa, con el temor de las consecuencias de aquella
horrible carnicería, y abandonando gustosamente, tal fue su espanto, toda preocupación por
lo que pudiera sucederle al orangután. Así, pues, las voces oídas por la gente que subía las
escaleras fueron sus exclamaciones de horror, mezcladas con los diabólicos parloteos del
animal.

Poco me queda que añadir. Antes del amanecer, el orangután debió de huir de la alcoba,
utilizando la cadena del pararrayos. Maquinalmente cerraría la ventana al pasar por ella.
Tiempo más tarde fue capturado por su dueño, quien lo vendió por una fuerte suma para el
Jardín des plantes. Después de haber contado cuanto sabíamos, añadiendo algunos
comentarios por parte de Dupin, en el bureau del Prefecto de Policía, Le Bon fue puesto
inmediatamente en libertad. El funcionario, por muy inclinado que estuviera en favor de mi
amigo, no podía disimular de modo alguno su mal humor, viendo el giro que el asunto
había tomado y se permitió una o dos frases sarcásticas con respecto a la corrección de las
personas que se mezclaban en las funciones que a él le correspondían.
—Déjele que diga lo que quiera —me dijo luego Dupin, que no creía oportuno contestar—.
Déjele que hable. Así aligerará su conciencia. Por lo que a mí respecta, estoy contento de
haberle vencido en su propio terreno. No obstante, el no haber acertado la solución de este
misterio no es tan extraño como él supone, porque, realmente, nuestro amigo el Prefecto es
lo suficientemente agudo para pensar sobre ello con profundidad. Pero su ciencia carece de
base. Todo él es cabeza, mas sin cuerpo, como las pinturas de la diosa Laverna, o, por
mejor decir, todo cabeza y espalda, como el bacalao. Sin embargo, es una buena persona.
Le aprecio particularmente por un rasgo magistral de hipocresía, al cual debe su reputación
de hombre de talento. Me refiero a su modo de nier ce qui est, et d'expliquer ce qui n'est
pas.

Donado por Letras Perdidas

________________________________________

Súmese como voluntario o donante , para promover el crecimiento y la difusión de la


Biblioteca Virtual Universal.

Si se advierte algún tipo de error, o desea realizar alguna sugerencia le solicitamos visite el
siguiente enlace.
KIFLAND SCHOOL

ANEXO DE ORTOGRAFÍA BÁSICA


Y REGLAS DE PUNTUACIÓN
“El conocimiento de las normas ortográficas es condición necesaria para el completo desarrollo del individuo, ya
que es indisociable de la adquisición de las destrezas básicas de la lectura y la escritura. Es la propia sociedad la que
recompensa a quienes dominan la ortografía con una buena imagen social y profesional y, en sentido contrario, la que
sanciona a las personas que muestran una ortografía deficiente con valoraciones que afectan a su imagen y pueden
restringir su promoción académica y profesional”.

Fragmento de la “Introducción” a la Ortografía de la lengua española, de la Real Academia Española

ÍNDICE Páginas

ORTOGRAFÍA................................................................................................................. 3
Uso de la tilde............................................................................................................... 3
Reglas generales............................................................................................................ 3
Acentuación gráfica de las palabras con secuencia vocálica........................................... 3
Tilde diacrítica............................................................................................................... 4
Actividades.................................................................................................................... 5
Usos de b....................................................................................................................... 7
Usos de v....................................................................................................................... 8
Actividades.................................................................................................................... 9
Usos de s...................................................................................................................... 13
Usos de c..................................................................................................................... 14
Usos de z...................................................................................................................... 15
Actividades.................................................................................................................. 15
Usos de g y j................................................................................................................. 16
Actividades.................................................................................................................. 18
Usos de h..................................................................................................................... 19
Actividades.................................................................................................................. 20
Signos de puntuación................................................................................................... 21
El punto....................................................................................................................... 21
La coma....................................................................................................................... 22
Actividades.................................................................................................................. 23
BIBLIOGRAFÍA.............................................................................................................. 27

1
ORTOGRAFÍA
USO DE LA TILDE
La tilde o acento gráfico u ortográfico es un signo en forma de rayita oblicua (´) que, colocado sobre la vocal de
una palabra, indica que la sílaba a la que pertenece dicha vocal se articula con acento, esto es, con mayor
relieve o prominencia que las de su entorno.
A. REGLAS GENERALES
Acentuación gráfica de las palabras polisílabas
Las reglas de acentuación gráfica de las palabras polisílabas están formuladas teniendo en cuenta dos factores:
el lugar que ocupa en ellas la sílaba tónica y la letra en que terminan.
Según el lugar que ocupa en ellas la sílaba tónica, las palabras de más de una sílaba pueden ser en español
agudas, graves, esdrújulas o sobresdrújulas, tal como se explica en el siguiente cuadro.
Agudas La sílaba tónica es la última colibrí, mirar, talón
Graves La sílaba tónica es la penúltima ángel, celeste, martes
Esdrújulas La sílaba tónica es la antepenúltima página, típico, único
Sobresdrújulas La sílaba tónica es anterior a la antepenúltima cómaselo, dígannoslo, imagíneselo

Para cada una de estas clases de palabras existen reglas específicas de acentuación gráfica, que se detallan a
continuación.
a) ACENTUACIÓN GRÁFICA DE LAS PALABRAS AGUDAS

Las palabras agudas llevan tilde cuando terminan en n, s o en vocal: razón, compás, acá, comité,
magrebí, revisó, iglú.

b) ACENTUACIÓN GRÁFICA DE LAS PALABRAS GRAVES

Las palabras graves se escriben con tilde en los siguientes casos:

● Cuando terminan en consonante distinta de n o s: dólar, lápiz, referéndum, Tíbet, tórax, túnel.
● Cuando terminan en más de una consonante: bíceps, cíborg, fórceps, récord.
● Cuando terminan en y: yérsey, yóquey.

c) ACENTUACIÓN GRÁFICA DE LAS PALABRAS ESDRÚJULAS Y SOBRESDRÚJULAS

Las palabras esdrújulas y sobresdrújulas se escriben siempre con tilde: análisis, hábitat, rápido,
llévenselo, díganmelo.

2
B. ACENTUACIÓN GRÁFICA DE LAS PALABRAS CON SECUENCIAS VOCÁLICAS (HIATO)
La mayor parte de las sílabas en español contienen una sola vocal. Sin embargo, algunas sílabas contienen dos
y hasta tres vocales. Así, en la palabra cien, las vocales i y e se articulan en la misma sílaba, formando un
diptongo; y en buey, la u, la e y la y se pronuncian igualmente dentro de la misma sílaba, formando un
triptongo.
Hay también palabras que contienen secuencias de dos o más vocales que, por el contrario, se articulan en
sílabas distintas, dando lugar a un hiato; así ocurre en país, donde las vocales a e i pertenecen a sílabas
diferentes.
El siguiente cuadro refleja los tipos de secuencias vocálicas del español.
Diptongo Dos vocales que forman parte de una misma sílaba au-la, es-toy, deu-da, vier-nes
Triptongo Tres vocales que forman parte de una misma sílaba buey, cam-biáis, miau
Hiato Dos vocales que forman parte de sílabas sucesivas distintas fe-o, ha-bí-a, o-í-do,
pun-tú-a

La h intercalada no influye en que sean hiatos o diptongos las secuencias de vocales entre las que se sitúa. Así,
contienen diptongos palabras como sahu-me-rio, prohi-bir o ahi-ja-do, mientras que pro-hí-bo, a-za-har o
ta-húr incluyen hiatos.
Las palabras que contienen secuencias vocálicas se acentúan gráficamente según las reglas generales antes
enunciadas para las palabras polisílabas, con una sola excepción: las palabras que contienen hiatos formados
por una vocal cerrada tónica (i, u) y una abierta átona (a, e, o) llevan siempre tilde, al margen de las reglas
generales: serías, mío, búho, transeúnte.

C. TILDE DIACRÍTICA
La tilde diacrítica se utiliza para diferenciar en la escritura ciertas palabras de igual forma, pero distinto valor,
que se oponen entre sí por ser una de ellas tónica y la otra átona.
Tilde diacrítica en palabras monosílabas
Según las reglas generales de acentuación, las palabras monosílabas no llevan tilde. Constituyen una excepción
a esta regla general un grupo de palabras monosílabas tónicas de uso frecuente que se oponen a otras
formalmente idénticas, pero de pronunciación átona. Para diferenciar gráficamente estos pares de
monosílabos se prescribe la utilización de la tilde diacrítica en el elemento tónico del par.

tú -pronombre personal: tu -posesivo:


Tú no digas nada. ¿Dónde está tu casa?
él -pronombre personal: el -artículo:
Él lo sabe todo. El cartero ya ha venido.
mí -pronombre personal: mi -posesivo:
Hazlo por mí. Olvidé mi sombrero.
Solo dependo de mí mismo. -sustantivo (nota musical):
Empieza en mi mayor.
sí -pronombre personal: si -conjunción, con distintos valores:

3
Se lo ha reservado para sí. Si no lo encuentras, dímelo.
Está orgullosa de sí misma. Pregúntale si quiere ir.
-adverbio de afirmación: Haz como si no lo supieras.
Sí, lo haré. Pero ¡si yo no lo sabía!
-sustantivo (aprobación o asentimiento): Si será bobo...
En el referéndum, triunfó el sí. -sustantivo (nota musical):
La obra está en si bemol.
té -sustantivo (planta e infusión): te -pronombre personal:
Posee una plantación de té. Ayer no te vi en la reunión.
Desayuno té con leche. ¿De qué te arrepientes?
● El plural tés mantiene la
tilde diacrítica del singular.

dé -forma del verbo dar: de -preposición:


Dé gracias a que estoy de buen humor. Vienen de lejanos países.
sé -forma del verbo ser: se -pronombre, con distintos valores:
Sé más discreto, por favor. ¿Se lo has traído?
-forma del verbo saber: Luis se preparó la comida.
Yo sé qué ha pasado. Solo se han visto una vez.
Siempre se queja por todo.
Ese año se quemó su casa.
-indicador de impersonalidad:
Aquí se trabaja mucho.
-indicador de pasiva:
Se hacen trajes a medida.
más -adverbio de cantidad: mas -conjunción adversativa equivalente a pero:
Ana vive más lejos que tú. Me creyeron, mas solo después de verlo.
Cada vez tiene más canas.
No puedes pedir más.

Tilde diacrítica en qué, quién, cuál, cómo, cuán, cuánto, cuándo y dónde
Estas palabras llevan tilde diacrítica cuando se usan en oraciones interrogativas y exclamativas directas e
indirectas. Ejemplos:
● ¿Quién llamó? / Me pregunto quién llamó. / ¡Quién lo hubiera dicho!
● ¿Qué dijiste? / Me pregunto qué dijiste. / ¡Qué bueno!
● ¿Cuál es la forma correcta? / Me pregunto cuál es la forma correcta.
● ¿Cuánto es? / Me pregunto cuánto es. / ¡Cuánto sabes!
● ¿Cuándo llegaste? / Me pregunto cuándo llegaste.
● ¿Dónde es la reunión? / Me pregunto dónde es la reunión.
● ¿Cómo se llama? / Me pregunto cómo se llama. / ¡Cómo llueve!
● ¿Cuán lejos es capaz de llegar? / Me pregunto cuán lejos es capaz de llegar.

Tilde en aún y aun


4
El adverbio aún/aun puede pronunciarse como palabra átona con diptongo (Aun cuando digas la verdad no te
creerán.) o como palabra tónica con hiato (Aún no ha llegado.)
Acentuación de adverbios terminados en –mente
Estos adverbios están formados por un adjetivo más el sufijo –mente. Estas palabras conservan la tilde del
adjetivo base: difícil + mente = difícilmente.
Cuando el adjetivo base no lleva tilde, la forma derivada tampoco va tildada: sola + mente = solamente.

✍ Actividades
1) En el siguiente texto, tildar las palabras cuando corresponda.
Los mayas no conocian la rueda ni tenian animales de tiro, pero edificaron preciosas piramides escalonadas,
templos y palacios, y esculpieron sus impresionantes caras de piedra valiendose tambien de instrumentos
liticos. No conocian el arado, pero vigilaban desde sus observatorios la orbita de los astros y tenian el
calendario mas exacto del mundo. Creian en fuerzas cosmicas que habian trazado su destino y se sometian
como esclavos al calendario en el que cada dia estaba consagrado a una divinidad. Ella determinaba sus dias
buenos y malos y no hacian nada sin consultarla. Un dia, hace unos 600 años, abandonaron de pronto los que
habian edificado con tanto esfuerzo y desaparecieron de la llanura central de la peninsula de Yucatan.

2) Transcribir del texto anterior

a) dos palabras agudas:


b) dos palabras graves:
c) dos palabras esdrújulas:
d) dos palabras con hiato:
e) dos palabras con diptongo:

3) Tildar los monosílabos de las siguientes oraciones cuando corresponda.

a) De un ejemplo de monosílabo.
b) Te trajeron el te frío.
c) Tu miras tu propio ejemplo.
d) El cuento lo relató el.
4) Tildar las palabras cuando corresponda.

5
utilmente melodramaticamente
primorosamente materialmente
cortesmente legitimamente
posiblemente irreversiblemente
amorosamente espiritualmente
ultimamente estupidamente
noblemente invariablemente
validamente despoticamente

5) Señalar con una cruz, entre las opciones, la oración que tiene todas las palabras bien tildadas.

a) Si el educador no quiere ejercer poder mas le vale cambiar de profesión.


Sí el educador no quiere ejercer poder más le vale cambiar de profesión.
Si el educador no quiere ejercer poder más le vale cambiar de profesión.
Si el educador no quiere ejercer poder mas le vale cambiar de profesión.

b) Creo que sí lo sé: todos son educables aun cuando los métodos hayan fracasado.
Creo que sí lo se: todos son educables aún cuando los métodos hayan fracasado.
Creo que si lo sé: todos son educables aun cuando los métodos hayan fracasado.
Creo que si lo se: todos son educables aun cuando los métodos hayan fracasado.

c) Solo se que estoy completamente solo en la tarea de educar y que dia a dia me someto a examen, mas
no he caído en la desesperanza.
Solo sé que estoy completamente solo en la tarea de educar y que día a día me someto a exámen, mas
no he caído en la desesperanza.
Solo sé que estoy completamente solo en la tarea de educar y que día a día me someto a examen, mas
no he caído en la desesperanza.
Solo sé que estoy completamente solo en la tarea de educar y que día a día me someto a examen, más
no he caído en la desesperanza.

USOS DE B Y V
No existe en español ninguna diferencia en la pronunciación de las letras b y v. Por esta razón suelen
producirse confusiones en el momento de escribirlas.
Usos de b
Se escribe b en los siguientes casos:
▪ Cuando precede a otra consonante: abdominal, branquias, blanco, obvio, submarino.

▪ En posición final de palabra: club, esnob. Excepciones: palabras de procedencia eslava: molotov.

6
▪ Después de la sílaba tur-: turbio, turbina, disturbio, perturbación.

▪ Después de las sílabas iniciales ha-, he-, hi-, hu-: había, Hebe, hibernar, hubo.

▪ Después de las sílabas iniciales ra-, re-, ri-, ro-, ru-: rabanito, rebote, ribera, robot, rubí. Excepciones: rival y
sus derivados (rivalizar, rivalidad) y sustantivos propios (Rivera, Rivas, etc.).
▪ En palabras que empiezan con las sílabas bu-, bur-, bus-: buzo, burbuja, busto.

▪ En palabras terminadas en –bilidad: posibilidad, habilidad, contabilidad. Excepciones: movilidad, civilidad,


servilidad y sus derivados.

▪ En verbos terminados en –ibir: escribir, prohibir, exhibir. Excepciones: vivir y sus compuestos y derivados
(sobrevivir, convivir, malvivir).
▪ En verbos terminados en –buir: atribuir, distribuir, contribuir.

▪ En verbos terminados en –aber y –eber y sus derivados: saber, haber, caber, deber, beber. Excepción:
precaver.
▪ En palabras terminadas en –bundo, -bunda: vagabundo, moribunda, errabundo.

▪ Las terminaciones –aba, -abas, -ábamos, -aban del pretérito imperfecto de indicativo de los verbos de la
primera conjugación (terminados en –ar en infinitivo): saltaba, cantabas, amábamos, dudaban.
▪ El verbo ir en pretérito imperfecto del indicativo: iba, ibas, íbamos, iban.

▪ En palabras compuestas cuyo primer elemento es bien- o bene-: bienvenido, benevolente, beneplácito.

▪ En palabras que contienen los sufijos –fobia o –fobo: claustrofobia, xenófobo, hidrofobia.

▪ En palabras que contienen los siguientes prefijos:

PREFIJO SIGNIFICADO EJEMPLOS

bio- ´vida´ biología, biodegradable, biografía

sub- ´bajo´/ ´debajo de´ submarino, subalterno, subacuático

bi-, bis-, biz- ´dos´/´dos veces ´ bicentenario, bilingüe, bisabuelo, bizcochuelo

bibli(o)- ´libro´ biblioteca, bibliografía, bibliorato

7
Usos de v
Se escribe v en los siguientes casos:
▪ A continuación de ol-: olvidar, disolver, solvente.

▪ A continuación de las consonantes d y b: adverbio, animadversión, obvio, subversión.

▪ A continuación de la sílaba cla-: clavo, esclavitud, clavícula. Excepciones: los derivados en –ble y –bilidad
de verbos terminados en –clar: reciclable, mezclable, anclable.
▪ A continuación de la sílaba di-: diván, divorcio, divino, dividir, divulgar. Excepciones: dibujo y sus derivados,
y las palabras en las que el prefijo di- se antepone a palabras que empiezan con b: dibranquial.

▪ A continuación de las sílabas iniciales lla-, lle-, llo-, llu-: llave, llevar, llover, llovía.

▪ A continuación del grupo equi-: equivalente, equivocación, equívoco.

▪ En los adjetivos terminados en –avo/-a, -ave, -evo/-a, -eve, -ivo/-a: octavo, suave, nuevo, breve, activo,
masiva.
▪ En las formas verbales del pretérito perfecto simple y pretérito imperfecto del subjuntivo de andar, estar,
tener: estuve, estuviéramos, anduvo, anduviesen, tuvimos, tuvieran...
▪ El verbo ir en presente de indicativo y subjuntivo: voy, va, vamos, vayas, vayamos, vayan...

▪ El sufijo –voro/-a (´que come´): herbívoro, carnívora, omnívoro.

▪ Los verbos mover, valer, venir, ver y volar y todos sus derivados: valgo, valioso, movemos, movimiento,
vienen, venida, vemos, vista, vuelan, voladizo.

✍ Actividades

1) Conjugar los infinitivos de los siguientes fragmentos en pretérito imperfecto de indicativo. El primero va
como ejemplo.
a) Fiorello Bodoni se despertaba (despertarse) de noche y………………….. (escuchar) los cohetes
que……………….. (pasar) suspirando por el cielo oscuro. …………………… (Levantarse)
y………………………. (irse) a buscar el aire de la noche. De pie y semidesnudo en la
oscuridad,………………………. (observar) las fuentes de fuego que…………………………
(murmurar) en el aire.

8
b) Visitados por el sol en horas de sombra, los peces grises del estanque…………………… (bostezar)
en agua musgosa y tibia, mirando con el ojo redondo a aquellos obreros, negros sobre el claro del
cielo, que…………………… (ir) rebajando la altura secular de la casa.
c) El coche……………. (ir) destartalado. No era un todo terreno y el camino no era de ripio sino de
canto rodado. Como una coctelera enloquecida, Paco y yo………………… (ir) felices
y……………………. (cantar) viejas melodías de la infancia, que……………….. (acentuar) según
el movimiento del auto.
2) Escribir el antónimo (expresa una idea opuesta; ejemplo: claro/oscuro) de cada uno de los siguientes
verbos, en el mismo tiempo y la misma persona.
a) abrían:
b) dormías:
c) encendíamos:
d) traía:
e) negabas:

f) respondían:

3) Completar los espacios con un sinónimo de las palabras y expresiones dadas que lleve “b”.
La actividad requería que ………………………(a) una ……………………………. (b), de tal modo que, al
hacer un intercambio para leerla, resultara ………………………… (c) para los
demás……………………………… (d) de quién se…………………… (e). La…………………………. (f)
consistía en…………………………. (g) indicios sobre sí mismos, sin…………………. (h) nombres o datos
muy precisos. Algunos trabajos fueron…………………….. (i) y……………………….. (j) ingenio en el
cumplimiento de la consigna.
a) comunicaran por escrito
b) vida de una persona contada por ella misma
c) factible
d) revelar, mostrar
e) discurría, hacía referencia, se ocupaba
f) destreza, capacidad
g) mostrar, exponer
h) asignar, adjudicar
i) intachables, irreprochables
j) evidenciaban, probaban
9
4) Completar las columnas del cuadro con palabras de la familia de las dadas.

SUSTANTIVO ADJETIVO VERBO


hábil
imposibilitar
confiable
amabilidad
comprobable
debilitar

5) Escribir junto a cada adjetivo un antónimo con b.

negro esclavo

alto pacífico

malo iniciado

rico desértico

haragán silencioso

cerrado erguido

humilde escaso

ignorante entretenido

humilde permitido

valiente opaco

6) Escribir el sustantivo y el adjetivo que correspondan a cada uno de los siguientes verbos.

VERBO SUSTANTIVO ADJETIVO

llover

vivir

volar

10
vaciar

envolver

mover

advertir

vacilar

7) Escribir derivados de los verbos indicados en la primera columna con la ayuda del significado y el
ejemplo.

VERB SIGNIFICADO PALABRA


O DERIVADA

1. Ver apenas, con dificultad entrever


VER
2. Conversación acordada con alguien con una finalidad especial.//
Género periodístico
3. Advertir algo con anticipación
4. Algo que no se puede prever es un...
5. Ver de nuevo

1. Acordar algo con alguien


VENIR
2. Participar en un hecho o conversación
3. Sustantivo derivado del anterior
4. Actuar con anticipación
5. Sustantivo derivado del anterior

8) Escribir junto a cada sustantivo un sinónimo con v.

casa fatuidad

11
fuerza fogosidad

futuro sinceridad

floresta utilidad

causa comprobación

fuga arrogancia

charla desfachatez

altura tersura

9) Completar los espacios colocando la forma verbal adecuada correspondiente al verbo entre paréntesis.

Cuando (estar)...................... en México, recorrí gran parte de la península de Yucatán, admirando su gente,
su paisaje y sus impresionantes ruinas arqueológicas. (Tener)............................ la suerte de encontrarme
allí con unos amigos con quienes (andar).......................... recorriendo la ciudad maya de Chichén Itzá. Uno
de ellos me presentó a un campesino de la zona con quien (sostener)........................................... una larga e
interesante conversación. Luego, fuimos a Palenque, en donde (tener)........................ la fortuna de asistir a
una ceremonia de carácter religioso, cuyas asombrosas imágenes (retener)............................................
durante mucho tiempo en mi memoria.

10) Colocar b o v según corresponda. Luego, tildar los textos.


a) A _eces, vengo a la escuela en _icicleta porque me permite una mas rapida mo_ilidad, mas los dias
llu_iosos o__iamente de_o viajar en colecti_o.
b) Ayer esta_amos estudiando y _uscando material para la proxima prue_a de _iologia y escri_imos todas
las dudas. No se si tendre la posi_ilidad de o_tener una aclaracion cuando pueda consultarselas a la
profesora. La prue_a sera teorico-practica, asi que no solo tengo que leer la _i_liografia sino que
tambien de_o ejercitar _arios temas.
c) La corriente electrica fluye rapidamente por un ca_le de co_re.
d) Es muy instructi_o leer las _iografias de los hom_res cele_res.
e) Retri_uyo con ama_ilidad las pala_ras de homenaje que ha reci_ido, sintiendo aun la emoción vivida.
f) Si se quiere lograr la ur_anizacion de ese pequeño pue_lo, estamos de acuerdo en que si se de_eran
prohi_ir muchas cosas, y solo sera posi_le con la cola_oracion de todos sus ha_itantes.

12
g) En esa gra_ación tipicamente casera a_undan los ruidos, que hacen perder sila_as y aun pala_ras
enteras de la con_ersacion.

11) Completar con la palabra correcta seleccionada del paréntesis.

a) En su viaje a la India se contagió con un..................................... muy extraño. (vacilo, bacilo)


b) Los malos negocios lo llevaron a perder gran parte de sus................................... (vienes, bienes)
c) Esa semana,................................ una gran cantidad de problemas. (tubo, tuvo)

USOS DE C, S Y Z
Argentina pertenece al área hispanohablante que sesea, es decir, que no distingue en la pronunciación entre
los sonidos que representan las letras c, s y z.

Usos de s
Se escribe s en los siguientes casos:
▪ En los adjetivos terminados en –oso/-a: hermoso, gozosa, perezoso, delicioso. Excepción: mozo/-a.

▪ En las palabras que terminan en –sivo/-a: comprensivo, extensiva, abusivo, persuasiva. Excepción:
nocivo/-a.
▪ En el pronombre átono se, antepuesto al verbo (se cayó) o pospuesto y unido al verbo (caerse).

▪ En las palabras que terminan en –sión cuando dicho final corresponde a –so, -sor, -sorio, -sible, -sivo/-a en
otros sustantivos o adjetivos afines: expresión (expreso), confesión (confesor), ilusión (ilusorio), fusión
(fusible), compasión (compasivo).
▪ En las palabras que terminan con los siguientes sufijos o elementos compositivos:
o –ense (gentilicios y adjetivos y sustantivos que expresan relación o pertenencia): marplatense,
bonaerense, forense, castrense. Excepción: vascuence.
o –és, -esa (gentilicios y adjetivos y sustantivos que expresan relación o pertenencia): cordobés,
portuguesa, montañés, burguesa.
o –ésimo/-a (numerales ordinales y fraccionarios): vigésimo, centésimo, milésimo. Excepciones:
décimo, undécimo, duodécimo...
o –ísimo/-a (terminación de adjetivos en grado superlativo): altísimo, grandísimo, buenísimo.

Usos de c
Se escribe c ante e, i en los siguientes casos:

13
▪ En las palabras que empiezan con cerc- o circ-: cerca, circo, circuito, círculo, circunstancia.

▪ En las palabras que terminan en –ancia, -ancio, -encia, -encio: abundancia, cansancio, paciencia, silencio.
Excepciones: ansia, hortensia.
▪ En los verbos terminados en –ceder, -cender y –cibir: conceder, ascender, percibir.

▪ En las palabras terminadas en –cial: especial, esencial, artificial. Excepciones: controversial, eclesial.

▪ En las palabras terminadas en –ciencia, -cente y –ciente: conciencia, docente, paciente. Excepciones:
ausente, presente.
▪ En las palabras terminadas en –cimiento: acontecimiento, nacimiento, conocimiento. Excepciones:
asimiento, desasimiento.
▪ En las palabras terminadas en –cioso/-a: codicioso, deliciosa, ocioso, preciosa. Excepciones: ansioso,
pretensioso, fantasioso.
▪ En las palabras terminadas en –icio, -icia, -icie: justicia, calvicie, bullicio.

▪ En las palabras esdrújulas terminadas en ´-ice, -ícito/-a: vértice, cómplice, apéndice, lícito, explícito,
implícito.
▪ En las palabras que terminan con el sufijo –áceo/-a (´perteneciente a´, ´semejante a´): grisáceo, rosácea,
herbácea, violáceo.
▪ En las palabras que terminan con el sufijo –cida (´que mata´) o –cidio (´acción de matar´): insecticida,
homicidio, fungicida, genocidio.
▪ En las palabras que terminan en –ción, cuando dicho final corresponde a -to, -tor, -do, -dor en otros
sustantivos o adjetivos afines: invención (invento, inventor), rendición (rendido, rendidor).
▪ En las palabras que en singular terminan con z cuando pasan al plural: peces, luces, jueces.

Usos de z
Se escribe z en los siguientes casos:
▪ En las palabras que terminan en –triz, muchas de las cuales son formas femeninas de sustantivos y
adjetivos terminados en –dor y –tor: actriz, directriz, emperatriz, matriz.
▪ En los adjetivos terminados en –az que designan cualidades: sagaz, falaz, voraz, capaz, tenaz.

▪ En las palabras que terminan con –anza: confianza, bonanza, esperanza, enseñanza, semejanza.

▪ En las palabras que terminan con –azgo: hallazgo, hartazgo, noviazgo, liderazgo.
14
▪ En las palabras que terminan con el sufijo –azo/-a (con valor aumentativo o despectivo, ´golpe´, acción
repentina o contundente´): madraza, golpazo, portazo, flechazo.
▪ En los sustantivos abstractos derivados de adjetivos que designan cualidades terminados en –ez, -eza:
madurez, entereza, sensatez, belleza.
▪ En los adjetivos terminados en –izo/-a que denotan ´semejanza´, ´propensión´ o ´pertenencia´: asustadizo,
rojizo, olvidadizo, advenedizo. También en sustantivos que denotan lugar: caballeriza, pasadizo.
✍ Actividades

1) Escribir sustantivos abstractos derivados de los siguientes adjetivos que contengan z.

redondo bueno

confiado rudo

fuerte pesado

esbelto torpe

2) Escribir un sustantivo terminado en –ción o -sión de cada una de ls siguientes verbos.

decepcionar rever

rotar revelar

admitir explotar

percibir invadir

imprimir comprobar

culminar poseer

edificar suspender

3) Completar las oraciones con la palabra correcta.

a) La mona vestida de.............................. mona queda. (seda/ceda)

b) Quien se.......................... , ............................. quiere. (caza/casa)


15
c) Agua que no...................... de beber, déjala correr. (as/has/haz)

d) No hay que dejar al................................., lo que puede lograr la voluntad. (asar/azar/azahar)

e) Desde la........................................ del volcán se veía con claridad el............................... (sima/cima)


(cauce/cause)

4) Completar los espacios en blanco con s, c o z.

El hombre que ca_aba perdi_es


Hablaba una ve_ el conde Lucanor con Patronio, su con_ejero, y le dijo:
-Patronio, algunas per_onas me ha_en daño a ve_es en mi ha_ienda o cuando me ven, me di_en que les
pe_a mucho y que lo hi_ieron obligados por la ne_e_idad. Quiero saber qué conducta seguir cuando estas cosas
me _u_edan.
-Señor –re_pondió Patronio_, lo que te preocupa se pare_e a lo que le _u_edió a un hombre que ca_aba
perdi_es y, conforme las iba ca_ando, las mataba a todas. Mientras lo ha_ía, el viento golpeaba sus ojos, y lo
ha_ía llorar. Una de las perdi_es dijo a las otras: “Este hombre, aunque nos mata, nos compade_e y llora por
eso”. Otra perdi_ le dijo de_de afuera: “Agrade_co a Dios haberme _alvado del que quiere ha_erme daño y
_imula _entirlo”. Tú, señor conde Lucanor, cuídate _iempre del que te perjudica y di_e que le pe_a.
USOS DE G Y J
Se escribe con g en los siguientes casos:
▪ En las palabras que contienen la sílaba gen en cualquier posición, incluidas las que terminan en –gencia,
-gente: origen, imagen, gentil, urgente, diligencia, contingente. Excepciones: ajenjo, jengibre, jején.
También los derivados de palabras escritas con j como avejentar, piojento y las formas de verbos
terminados en –jar, -jer, -jir: bajen, aventajen, crujen, tejen, dejen.
▪ Las palabras que contienen la secuencia gest-: congestión, gestar, gestión, sugestión, gestor. Excepciones:
majestad (y derivados), vejestorio.
▪ Las palabras que contienen las secuencias gia, gio: alergia, cirugía, contagio, vestigio, energía, magia.
Excepciones: bujía, crujía, herejía, apoplejía, hemiplejia, lejía.
▪ Las palabras que empiezan con gene-, geni-, geno-, genu-: generoso, género, genético, genoma, genital,
genio.
▪ Las palabras terminadas en –ginoso/-a: oleaginoso, cartilaginoso, ferruginoso, vertiginoso.

▪ Las palabras terminadas en –gésimo/-a y –gesimal: vigésimo, cuadragésimo, sexagesimal.


16
▪ Los verbos terminados en –ger, -gir: proteger, emerger, afligir, corregir, dirigir, fingir, regir, rugir, surgir.
Excepciones: tejer, crujir. Las formas de los verbos en –ger, -gir en las que el fonema antecede a las vocales
/a/, /o/ se escriben necesariamente con j: protejo, aflija, corrijamos, emerjo.
▪ Las palabras que contienen las raíces grecolatinas:

Raíz Significado Ejemplos

angio- ´vaso´, ´conducto´ angioplastia, angioma, angiosperma

geo- ´tierra´ geografía, geología, geometría, apogeo, geocentrismo

german(o) ´de Germania´, germánico, germanofilia


´alemán´

ger(onto) ´vejez´, ´viejo´ geriátrico, gerontología, gerontocracia

giga- ´mil millones de veces´ gigavatio, gigahercio

gine(co) ´mujer´ ginecología, gineceo, ginecocracia

-algia ´dolor´ neuralgia, lumbalgia, nostalgia

-fagia ´acción de comer o antropofagia, aerofagia


tragar´

gen- ´generar´, ´producir´ génesis, primogénito, congénito, endógeno, alérgeno, cancerígeno,


patógeno, oxígeno

-gero ´que genera o produce´ alígero, flamígero

-logía ´estudio´, ´disciplina´ ecología, filología, terminología

-rragia ´flujo´, hemorragia, verborragia, blenorragia


´derramamiento´

Se usa la letra j ante e, i en los siguientes casos:


▪ Las palabras terminadas en –aje, -eje: coraje, follaje, lenguaje, hospedaje, peritaje, despeje, hereje.
Excepción: ambages (usada en la expresión sin ambages).
▪ Las palabras graves terminadas en –jero/-a: callejero, pasajera, viajero, consejero. Excepción: ligero y
derivados.
▪ Los verbos terminados en –jear incluidas todas sus formas: hojear, canjear, chantajear.

17
▪ Los sustantivos terminados en –jería: brujería, cerrajería, conserjería, relojería.

✍ Actividades
1) Escribir sinónimos de las siguientes palabras que contengan j.

pedantería pajarera

excursión alegre

estuche zumo

prudente promesa

exacto pedazo

2) Escribir dos palabras derivadas a partir de las siguientes.

mensaje

viaje

afligir

corregir

dirigir

generoso

imagen

extranjero

3) Completar con g o j.

refu_io esco_ieron li_ero


nostal_ia reco_amos flo_era
ma_ia cru_iente tra_eron
ur_encia tra_inar pedago_ía

18
4) Completar con los verbos indicados en pretérito perfecto simple y colocar g o j en las palabras en las que
faltan letras.

Así como los árabes (dejar).............................. sus huellas en el léxico español, otros pueblos también
(producir)....................................... sus aportes en nuestra len_ua. A partir del francés, se
(introducir)............................... _alicismos, por e_emplo: baga_e, maquilla_je, engrana_e, gara_e,
equipa_e. El influ_o _ermánico (traer).........................
como resultado al_unos _ermanismos, como lison_a, emba_ada, aren_a, agasa_ar. Los italianismos se
re_istraron en castellano desde época anti_ua, porque ya en el siglo XVI se (contraer)...................................
en España usos que refle_aban la influencia de Italia: esdrú_ulo, ma_estuoso, _ornada, arpe_io, can_ear.

USOS DE H
Se usa h en los siguientes casos:
▪ Delante de los diptongos /ua/, /ue/, /ui/ tanto en inicial de palabra como en posición interior de comienzo
de sílaba: hueco, huevo, hueso, ahuecar, marihuana, chihuahua.
▪ Delante de las secuencias /ia/, /ie/ en posición inicial de palabra: hiato, hielo, hierro, hierba, hialino.

▪ En palabras que empiezan por las secuencias herm- histo-, hog-, holg-, horr- y hosp-: hermano,
hermafrodita, historia, histología, hogar, hoguera, holgar, horma, hormona, hormiga, horror, horrible,
hospedar, hospital. Excepciones: ermita y sus derivados, ogro y derivados.

▪ En palabras que empiezan por la secuencia hum- seguida de vocal: humano, humus, humildad, humor,
humillar.
▪ Los verbos de uso frecuente haber, habitar, hablar, hacer, hallar, hartar, helar, herir, hervir, hinchar, y
hundir, incluidas todas las formas de su conjugación.
▪ Llevan h tras la secuencia ex- las voces exhalar, exhausto, exhibir, exhortar, exhumar y derivados (no así
exuberante ni exuberancia).
▪ Las palabras con raíces de origen griego:
Raíz Significado Ejemplos
helico- ´espiral´ helicoidal, helicóptero
helminto- ´gusano´ helmíntico, helmintología
helio- ´sol´ heliocéntrico, helioterapia, heliotropo
hema- ´sangre´ hematoma, hematocrito, hematología, hemoglobina
hemo-
hemato-
19
hemi- ´medio´, ´mitad´ hemisferio, hemiciclo
hepato- ´hígado´ hepatitis, hepatología
hepta- ´siete´ heptágono, heptasílabo
hetero- ´otro´, ´distinto´ heterogéneo, heterosexual, heterónimo
hex(a)- ´seis´ hexágono, hexaedro
hidr(o)- ´agua´ hidrante, hidrología, hidráulico, hidroeléctrico
higr(o)- ´humedad´ higrómetro
hiper- ´superioridad´, ´exceso´ hipertrofia, hipertensión, hipermercado
hipo- ´inferioridad´, ´escasez´ hipotensión, hipotermia, hipoglucemia
hip(o)- ´caballo´ hipódromo, hipocampo, hípico, hipopótamo
hol(o)- ´todo´ holograma, holístico
homeo- ´semejante´, ´parecido´ homeopatía, homeostasis
homo- ´igual´ homonimia, homogéneo, homosexual

✍ Actividades

1) Escribir un derivado de cada una de las siguientes palabras que comiencen con el diptongo ue.

orfandad hospedaje
ovoide oquedad
óseo hollar
hortelano holgar

2) Escribir tres palabras que contengan cada uno de los siguientes prefijos.

a) hidro-:
b) hipo-:
c) hema-:
d) hexa-:
e) hetero-
f) hepato-

3) Escribir un sinónimo de cada una de las siguientes palabras que lleven h.

fastidio congelado

20
andrajoso encontrar

perezoso adulador

español diestro

probo griego

óxido suceso

rendija proeza

brujo mecer

rectitud espanto

robar legumbre

4) Escribir la palabra correspondiente a cada definición. Todas llevan h.

a) Demostración exagerada de algún afecto:


b) Entrada de mar en la costa:
c) Adorno precioso de valor:
d) Persona alojada en casa ajena:
e) Ligeramente impregnado de agua:
f) Flor blanca del naranjo:
g) Polígono de seis lados:

SIGNOS DE PUNTUACIÓN
La función de los signos de puntuación es delimitar las unidades del discurso y organizar la información en
capítulos, apartados, secciones y párrafos para facilitar la correcta interpretación de los textos.
Además ponen de relieve ideas, indican la modalidad de los enunciados, destacan giros sintácticos, eliminan o
reducen ambigüedades y generan efectos estilísticos.
En este curso se verán los usos más importantes del punto y de la coma.

El punto
Su función es señalar el final de una oración (que no sea interrogativa o exclamativa).
Se escribe sin separación de la palabra que lo precede y se deja un espacio respecto de la palabra o signo que
le sigue.

21
Tipos de punto

Punto y Separa oraciones de un mismo párrafo.


seguido Se mantiene el tema o la idea que se viene desarrollando en la secuencia siguiente a él.
Punto y Separa párrafos de un texto.
aparte Las unidades que separa guardan menor relación semántica que las separadas por punto y
seguido.
Al iniciar un nuevo párrafo se puede dejar sangría (estilo latino) o comenzar junto al margen
izquierdo (estilo anglosajón).
Punto final Señala la terminación de un escrito o de una división importante de un texto.
Otros usos del punto
▪ En abreviaturas: se coloca punto aun cuando le siga otro signo de puntuación. Ejemplo: etc.,

▪ En combinaciones con otros signos:


o Con comillas: el punto va después de las comillas de cierre. Ejemplo: Dijo el testigo: “No recuerdo
qué ropa tenía puesta”.
o Con paréntesis: el punto se coloca después del paréntesis de cierre. Ejemplo: El libro es reciente
(2010).
o Idéntico criterio se sigue con corchetes y rayas.
No corresponde punto:
▪ Cuando una oración termina con una abreviatura.

▪ Cuando una oración termina con puntos suspensivos.

▪ Después de signos de exclamación o de interrogación.

▪ En los años, numeración de páginas y números de decretos, leyes o artículos.

▪ En las fechas que encabezan una comunicación.

▪ En los epígrafes de cuadros, tablas, ilustraciones, fotografías.

▪ En las siglas.

La coma
La coma indica una pausa breve dentro de un enunciado.
Se escribe junto a la palabra que la precede y con separación de un espacio de la palabra o signo que le sigue.
22
Usos más importantes
▪ Delimita incisos, ya sean o expresiones adjetivos explicativos. Un inciso es un corte en el discurso que sirve
para introducir una explicación o aclaración. Con los incisos, el texto se enriquece; si se lo suprime, no varía
el texto en lo esencial de su significación. Ejemplos:
o García Lorca, el poeta español, fue asesinado en Granada.
o El parral, que estaba mal podado, no dio uva este año.
o Sus ojos, relucientes, lo seguían desde el balcón.

▪ Delimita elementos de una enumeración. Se debe tener en cuenta:


o Que los elementos que se enumeran no deben ser complejos. Ejemplo:
El libro aborda el problema desde el punto de vista político, económico, sociológico y cultural.
o Que el último elemento de la enumeración, precedido por y, e, ni, o, u no queda separado por
comas. Ejemplo:
No me gusta la cumbia, la salsa ni el cuarteto.

o Que en las enumeraciones incompletas no se coloca conjunción ante el último término, sino coma.
La enumeración se puede cerrar con etcétera o su abreviatura etc., con puntos suspensivos o con
punto. Ejemplo:
Durante la entrevista se habló de política, de temas culturales, de su trayectoria profesional, etc.

▪ Separa vocativos (elementos que se usan para nombrar al interlocutor). Ejemplo:


Señoras y señores, quedan en buena compañía.

▪ Separa el sujeto del predicado, solo en caso de omisión del verbo. Ejemplo:
Los que no tienen el material, en este grupo.

▪ Conviene colocar comas ante excepto, salvo, menos. Ejemplo:


Me gustan todas las comidas, excepto el arroz.

▪ Se usa coma antes de por lo tanto, por consiguiente, así que, de manera que. Ejemplo:
Él mismo eligió esa carrera, así que no quiero quejas.

▪ Se usa coma antes de pero, mas, aunque, sino que. Ejemplo:


El trabajo está listo, aunque sería necesario revisarlo.
23
▪ Se usa coma para marcar la alteración del orden regular. Ejemplo:
En aquella época, aún circulaba el tranvía.

▪ Se usa coma después de conectores como es decir, a saber, ahora bien, pues bien, en primer lugar, por
último, además, con todo, sin embargo, no obstante, por una parte, por otra parte, por el contrario, en
cambio, efectivamente, generalmente... Ejemplo:
Estamos de acuerdo con la propuesta; no obstante, queremos formularle una crítica.

▪ Se usa coma tras locuciones como: en cuanto a, con respecto a, con referencia a, a pesar de todo, aun
así... Ejemplo:
Con respecto a su solicitud, debo informarle que está siendo considerada.

No se emplea coma
▪ Entre sujeto y verbo, salvo que el sujeto incluya la palabra etcétera o una aclaración. Ejemplos:
o Chile y Bolivia llegaron a un acuerdo.
o Chile, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, etc., tienen costumbres semejantes.
o Chile, Bolivia y Perú, que firmaron un acuerdo recientemente, participarán de la reunión.

✍ Actividades

1) Reescribir el siguiente texto colocando los puntos aparte que corresponda. El texto tiene cuatro
párrafos.

El rey secreto

En la ciudad hay un rey secreto. Nadie –excepto los guardianes- sabe quién es. Ni él mismo lo sabe.
Puede ser un barrendero, un abogado criminalista, el jefe de estación del ferrocarril. Sus decisiones
mínimas son consideradas decisiones de Estado. Sus palabras casuales se convierten en sentencias. Sin
saberlo, ordena castigos y ejecuciones. Imaginemos: enciende un fósforo y ordena un incendio. Acaricia
un gato y el liberado un prisionero. Tira una piedra y derrumban una torre. Pero son ejemplos que
imaginamos sin certeza alguna. Quizás no hay ninguna relación entre sus actos casuales y sus
consecuencias: enciende un fósforo y derrumban una torre. Cada siete años, la conspiración triunfa y el
rey es asesinado. Entonces se elige al azar otro rey cualquiera: un médico, un equilibrista, un nombre
raro en la guía telefónica, alguien que pasa, el que escribe esto, el que lee esta página.
Pablo De Santis
24
2) Colocar las comas que correspondan en las siguientes oraciones.

a) La risa disminuye las contracturas cervicales mejora la presión sanguínea reduce los niveles de
colesterol fortalece el sistema inmunológico y mejora el estado de ánimo de los seres humanos.
b) Las investigaciones demuestran que una sonora carcajada varias veces al día es el remedio más
económico y eficaz contra el estrés.
c) Increíble pero real.
d) Por eso los científicos no dudan en señalar que la terapia más rápida es una contundente carcajada.
e) La risa la más antigua medicina.

3) Reescribir los siguientes textos colocando los puntos y seguido y aparte, las mayúsculas y las comas.

La brújula

Los chinos utilizaron para navegar la aguja imantada que tiene la propiedad de señalar al Norte
y la colocaron sobre un corcho que flotaba en un vaso lleno de agua o aceite en el siglo XII los
árabes la llevaron a Occidente el perfeccionamiento de la brújula se atribuye a un marino
italiano Flavio Gioja que colocó la aguja en equilibrio sobre un eje de metal para facilitar su
oscilación y la encerró en una caja de cristal para evitar que el viento y la tierra la perturbaran
los italianos la llamaron bussola es decir caja. Con ella los navegantes pudieron prescindir de la
orientación del sol y de las estrellas navegaron de noche y se alejaron de las costas

Un intenso olor a gas volvió a sentirse anoche en distintos puntos de la Capital y del Gran Buenos Aires
donde anteayer existía una gran preocupación por parte de los vecinos por no poder determinar el
origen de las emanaciones. En una conferencia de prensa realizada ayer en el Comité de Operaciones

25
de Emergencia (COE) de la ciudad, el titular de Defensa Civil de la comuna Víctor Capilouto aseguró que
el organismo en carácter de urgente está trabajando en conjunto con la Municipalidad del partido de
Avellaneda y con varias dotaciones de bomberos de la Policía Federal. El anuncio se hizo luego de que
el jefe de gobierno porteño Aníbal Ibarra se reuniera con el COE y tomara contacto con el intendente de
Avellaneda Oscar Laborde. Se presumía que las emanaciones tendrían su origen en el polo industrial de
Dock Sud.

4) Establecer la diferencia que existe entre las oraciones siguientes, según el sitio en que vaya ubicada
la coma.

a) Ignoro lo sucedido luego, permanezco desinformado. / Ignoro lo sucedido, luego permanezco


desinformado.
b) No cite la bibliografía así, predispone al lector. / No cite la bibliografía, así predispone al lector.
c) Hizo las correcciones como le habían indicado. /Hizo las correcciones, como le habían indicado.
d) No vino entonces, me enfurecí con él. / No vino, entonces me enfurecí con él.

5) Justificar (comentar porqué hay que usar la coma) el uso o la ausencia de la coma entre el sujeto y
el predicado de las siguientes oraciones.

a. Las elecciones para gobernadores y presidente, serán en el transcurso de 2007.


b. Las lluvias, que anegaron gran parte de Tucumán y algunas zonas de Córdoba, ponen de
manifiesto la precariedad en que vive mucha gente.
c. Dólares, euros, reales, marcos, pesetas, etc., parecen fortalecerse cada vez más.
d. Los festivales de verano, una costumbre ya instaurada, convocan cada vez a más amantes
de la música autóctona.
e. Estudiantes y trabajadores de varios gremios, se han aliado en una singular protesta.
f. Calles cortadas, acequias desbordadas, cables caídos, teléfonos sin funcionar, etc., son el
resultado de la fuerte tormenta última.

6) Justificar el uso de cada una de las comas en las siguientes oraciones.

a) Vecino, colabore con la limpieza.


b) Si desea elaborar una conclusión adecuada, estudie cada uno de los pasos de la operación.
c) En casa de herrero, cuchillo de palo.
d) Entró en vigencia en el servicio de transporte mendocino, la Redbus, tarjeta electrónica.
e) Nuestra idiosincrasia, ¡ay de nosotros!, más de una vez queda olvidada.
26
f) Aunque el gobierno provincial ha prometido una cuantiosa recompensa para hallar al asesino, no
hay aún informantes serios.
g) Han aparecido nuevas versiones para el Himno Nacional Argentino, de Parera y López y Planes.
h) Unas provincias aplicarán ya el cambio en materia educativa, otras, paulatinamente.

BIBLIOGRAFÍA

● Academia Argentina de Letras (2011). Diccionario argentino de dudas idiomáticas. Buenos Aires,
Santillana.

● Ramallo de Perotti, M. (2010). Sé qué pero no cómo. (Instrumentos lingüísticos para la elaboración de
trabajos finales). Parte I. Mendoza, Zeta editores.

● Ramallo de Perotti, M. (2008). Sé qué pero no cómo. (Instrumentos lingüísticos para la elaboración de
trabajos finales). Parte II. Mendoza, Zeta editores.

● Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2005). Diccionario
panhispánico de dudas. Madrid, Santillana.

● Real Academia Española ((2010). Nueva gramática de la lengua española. Manual. Asociación de
Academias de la Lengua Española y Real Academia Española. Buenos Aires, Espasa.

● Real Academia Española (2012). Ortografía básica de la lengua española. Buenos Aires, Espasa.

27

También podría gustarte