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PH

El pH de la piel es importante para su función de barrera y protección. La piel tiene normalmente un pH ácido entre 4.5 y 5.9, lo que mantiene el equilibrio de la flora bacteriana. Diversos factores como la limpieza, productos cosméticos, medicamentos o cambios hormonales pueden alterar el pH de la piel.

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El pH de la piel es importante para su función de barrera y protección. La piel tiene normalmente un pH ácido entre 4.5 y 5.9, lo que mantiene el equilibrio de la flora bacteriana. Diversos factores como la limpieza, productos cosméticos, medicamentos o cambios hormonales pueden alterar el pH de la piel.

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La piel es el órgano que constituye nuestra principal barrera de defensa


contra el medio ambiente y las infecciones. Por tanto, es muy importante el
papel del pH para que funcione correctamente esta barrera de defensa.
El pH (del latín, pondus hydrogenium, es decir, peso del hidrógeno) es
básicamente una medida del grado de acidez o alcalinidad de una sustancia.
Es un parámetro químico cuya medida nos indica cuan ácida o alcalina es
una solución. El valor de neutralidad es el 7, por debajo se sitúan los valores
ácidos y por encima los valores alcalinos. Por ejemplo, el pH del agua es 7,
las sustancias menores de 7 son ácidas y las mayores de 7 son alcalinas.
La acidez de la piel actúa como un potente protector natural evitando que
diferentes tipos de gérmenes (bacterias, virus, hongos) proliferen en la
misma. También actúa como protector de la flora normal promoviendo un
balance entre la sequedad y el exceso de la grasa cutánea.
Nuestra piel, o más bien el manto ácido protector que la recubre y que está
formado por la unión del manto aéreo (capa de vapor de agua y dióxido de
carbono que es liberado del metabolismo de las células) y la emulsión
epicutánea (o manto hidrolipídico), tiene un pH determinado. En concreto, es
un pH ácido que varía en condiciones normales entre 4.5 y 5.9.
El manto hidrolipídico se forma por la mezcla de las secreciones de las
glándulas sudoríparas y sebáceas con los productos provenientes de la
queratinización de las células del estrato córneo.
Las sustancias que le dan el pH ácido a nuestra piel son principalmente los
ácidos láctico y urocánico, que se eliminan por el sudor, y los ácidos grasos
aportados por las glándulas sebáceas.
Sobre nuestra piel, en el manto ácido existe una importante colonización de
microorganismos que forman la flora bacteriana. Estos comienzan a
aparecer ya en el mismo momento del nacimiento y se mantienen, con
ciertas variaciones, en equilibrio mientras que el pH de la piel se encuentre
en los valores ácidos habituales, rondando el pH 5.5. Pero si se produce un
aumento del valor de pH, es decir, si la piel se alcaliniza durante un tiempo,
la función defensora no funcionará correctamente y se producirá el
crecimiento de otro tipo de microorganismos que resultan, o pueden resultar,
dañinos y podrían producir alguna patología o la aparición de infecciones.
¿QUÉ OCURRE SI HAY ALTERACIONES DEL PH?
Si el pH sube y se vuelve más alcalino, el equilibrio se altera, las enzimas
cutáneas pierden su actividad, la piel se seca, pierde agua y no puede formar
los lípidos que necesita. Además, la función de barrera se altera, queda más
desprotegida ante las infecciones. Un pH elevado de la piel puede influir en
la actividad enzimática del metabolismo de los lípidos en el estrato córneo,
que podría provocar una alteración del manto ácido de la piel observada
algunas enfermedades de la piel como la dermatitis atópica.
También influye en la integridad, cohesión y descamación del estrato córneo.
El pH elevado activa la descamación y compromete la integridad y cohesión
entre las células del estrato corneo.
Si el pH baja y se acidifica demasiado se produce inflamación y
enrojecimiento de la piel
Los productos limpiadores (jabones, champúes, geles) son generalmente
neutros o alcalinos y su uso afecta al pH del manto ácido, alcalinizándolo.
Tras el uso de un producto de limpieza alcalino, transcurren entre 2 y 12
horas para volver a alcanzar el equilibrio. Por tanto, nuestra piel necesita
productos limpiadores suaves con pH ácido para no debilitar el manto ácido.
FACTORES QUE PUEDEN ALTERAR EL PH DE TU PIEL
Existen diferentes factores que pueden llevar a que se produzca una
alteración en los valores normales de pH de tu piel:
LA LIMPIEZA:
El cómo y el con qué realizas la higiene diaria de tu piel es muy importante
en el mantenimiento de un pH adecuado en la piel.
La mayoría de los jabones, geles, champúes y otros productos de limpieza
son alcalinos, y provocan un cambio del pH de la piel. Durante el tiempo que
tu organismo tarda en reajustar el pH, la piel no estará adecuadamente
protegida.
Cuando hablamos de pH neutro en los productos de higiene y cuidado de la
piel, nos referimos a un pH de alrededor de 5.5 que es el valor medio de la
piel sana. Estos productos serán “neutros” con la piel y no ocasionarán
cambios en su pH.
LOS PRODUCTOS COSMÉTICOS INADECUADOS:
Además de los productos para la higiene, cualquier otro cosmético que nos
pongamos sobre la piel sin un pH adecuado puede ocasionar un
desequilibrio y con él una alteración de la flora bacteriana afectando la
función de barrera de la piel.
Por eso es recomendable utilizar productos que sean respetuosos con el pH
de la piel sana. Además, los productos que contienen alcohol también
pueden alterar el manto ácido.
Lo adecuado es usar productos para el cuidado de la piel que tengan el pH
entre 4.5 y 6 para que la piel pueda ajustarse rápidamente después de cada
aplicación.
Debido a su propiedades reguladoras de bacterias y su buena tolerancia, son
preferibles los jabones dermatológicos con un pH ácido para la limpieza de la
piel de las personas con enfermedades de tipo seborreico
La mayoría de champúes tienen un pH entre 3,5 y 7. Los champúes alcalinos
esponjan el pelo y son muy efectivos porque en estos el pH la cutícula se
abre, permitiendo a los agentes activos actuar en toda la estructura del
cabello. Sin embargo, no se recomienda usarlos con regularidad porque
destruyen la cutícula.
Los champús ligeramente ácidos pH 4,5 son los más adecuados porque
fortalecen la cutícula del cabello y la aplanan. En estas condiciones el pelo
se ve brillante y se siente suave al tacto.

La edad de la piel y el pH
El pH de la piel va cambiando con la edad, y con los años se vuelve más
alcalina y queda expuesta a trastornos que van desde las arrugas hasta la
pigmentación y el acné.
Los recién nacidos tienen un pH de la superficie de la piel más alto en
comparación con los adultos, pero esto se normaliza en tres días.
Esta piel también muestra una propensión a las ampollas, probablemente
debido a la escasa cohesión de las células del estrato corneo y a una
alteración de las defensas antimicrobianas (ambas funciones dependientes
del pH).
La Piel moderadamente envejecida (> 55 años), también tiene una barrera
de permeabilidad defectuosa y una alteración de la integridad, en paralelo
con un valor de pH elevado. La acidificación de la piel normaliza la función de
barrera de permeabilidad y la integridad / cohesión del estrato córneo.
LOS CAMBIOS DE TEMPERATURA Y HUMEDAD:
La temperatura y la humedad, al alterar la cantidad de agua presente en el
film hidrolipídico, pueden producir también variaciones en el pH.
Además, una piel deshidratada es una piel más sensible y menos protegida
contra la acción de los agentes externos.
ALGUNOS MEDICAMENTOS:
Medicamentos como los antibióticos, los diuréticos y los quimioterápicos,
entre otros, pueden alterar el pH, eliminando su función de barrera
protectora.
LOS CAMBIOS HORMONALES:
Durante la adolescencia, el embarazo y la menopausia los cambios en los
niveles hormonales pueden llevar aparejados también cambios en el pH de la
piel, sobre todo en algunas zonas como los genitales.
¿Cómo varía el pH de la piel a lo largo del cuerpo?
La estructura de la piel y su pH difieren levemente de acuerdo a dónde se
encuentren en el cuerpo. Mientras que la mayor parte de la piel del rostro y el
cuerpo tiene un pH entre 4,7 y 5,75, se dan diferencias notables:
Manos
Las manos trabajan duro y están en constante exposición a los factores
externos. Como resultado, el pH de la piel de las manos se estresa. Su
manto ácido protector puede verse debilitado y la piel está más susceptible al
resecamiento y a la irritación.
Axilas
La piel de las axilas puede permanecer largos períodos de tiempo sin luz ni
aire, condiciones propicias para el crecimiento de las bacterias. La piel de las
axilas también está frecuentemente sometida a los químicos abrasivos de
algunos desodorantes y/o productos removedores del bello. Por estas
razones, tiene un pH cercano a 6,5. Esta significante reducción de acidez la
hace más susceptible a las bacterias. La descomposición de estas bacterias
genera el olor corporal desagradable.
La zona genital
Al igual que la piel de las axilas, la piel de la zona genital tiene un pH de 6,5.
Esta reducción de la acidez la vuelve propensa a las infecciones bacterianas.

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