platon
Filósofo griego. Nos han llegado escasas noticias de su vida. Nació en la época de la democracia de
Pericles. Perteneció a una familia de la aristocracia, de gran influencia dentro de la oligarquía
revolucionaria. Por parte de su padre, es posible que fuera descendiente de Codro, el último rey de
Atenas.
En el añ o 407 ocurre algo que será decisivo en su vida: su encuentro con Só crates, del que será
alumno durante ocho añ os. Cuando el maestro es condenado a muerte, Plató n se refugiará en
Megara, al temer que Atenas persiguiera a los discípulos de Só crates. En esa ciudad se encontrará
con Euclides.
Se cree que a continuació n realizó varios viajes, probablemente a Egipto y a la Cirenaica, donde
entró en contacto con Aristipo de Cirene y con el matemá tico Teodoro. Segú n la tradició n, marcharía
después a Italia meridional, donde conoció a algunos pitagó ricos. Algunos autores afirman que
entonces fue cuando Filolao le vendió unos escritos secretos de Pitá goras, en los que Plató n se
inspiraría para escribir el Timeo. De esta época de su vida serían los siguientes escritos: Apología de
Só crates, el Hipias I y II, el Eutifrín, el Critó n, el Cá rmides, el Laques, el Lisis, el Protá goras, el Gorgias
y el Menó n.
Su aventura siciliana empezaría en el añ o 388, cuando pensó en la posibilidad de convertir a
Dionisio I el Antiguo a sus teorías político – filosó ficas.
Pero esta relació n no cuajaría, y Plató n fue desterrado. En el viaje de vuelta fue capturado y vendido
como esclavo. El cirenaico Anniceris, que le había reconocido, le compró y le devolvió la libertad. En
el añ o 387 Plató n volvió a Atenas y fundó la Academia, que sería la primera gran escuela de la
Antigü edad, organizada de forma sistemá tica, con aulas y biblioteca. Plató n ejerció en ella su
magisterio, hasta que murió , en colaboració n con su discípulo Aristó teles. En el fondo, la Academia
fue la primera universidad organizada. Su obra se conserva casi completa. Nos han llegado 42
diá logos. Junto con la que escribió Aristó teles, es la obra capital de la filosofía y de toda la cultura
griega. Su aportació n a la formació n del lenguaje filosó fico es extraordinaria y tiene un elevado valor
literario. El género literario utilizado por Plató n fue el diá logo, que tiene una profunda relació n con
su doctrina de la dialéctica como método filosó fico y posee una extraordinaria belleza poética.
Siempre es Só crates el personaje principal.
Su pensamiento muestra una profunda evolució n, partiendo de la doctrina de Só crates y llegando al
descubrimiento de las ideas y culminando en los problemas planteados por ellas, en diá logo con
Aristó teles. Un problema no resuelto es el conocer con exactitud el orden cronoló gico de sus
escritos. En segundo lugar, no se puede separar claramente lo que pertenece a Só crates y lo que es
estrictamente suyo a través de los diferentes diá logos. Plató n no só lo recibió la influencia socrá tica,
sino también otras importantes: pitagorismo, heraclitismo, orfismo, entre otras.
En sus primeros diá logos muestra a Só crates y son, al mismo tiempo, una defensa contra las
acusaciones que le llevaron a la muerte. En Apología de Só crates resalta la importancia de la idea de
verdad. Su meditació n se centra, ademá s, sobre la vida y muerte de su maestro.
En Hipias menor nos da una idea de Só crates como un sofista má s, trata de buscar en qué consiste el
bien, concluyendo que el hombre justo no puede mentir voluntariamente, no puede hacer
voluntariamente el mal. En Critó n, Só crates habla a Critó n, que le quiere obligar a huir de la prisió n,
manifestá ndole que no puede responder a la injusticia con la injusticia, ni hacer el mal a quienes nos
lo han hecho.
En Cá rmides trata de definir el concepto de sabiduría. En el Laques plantea el problema de la
educació n de los niñ os y en Eutifró n analiza la piedad, llevá ndonos en Lisis a, tratando sobre la
amistad, sus momentos má s dialécticos. En otro diá logo de gran interés, Hipias mayor, nos acerca a
lo bello a través de la bú squeda de su definició n y llega a reconocer que no sabe lo que es la belleza.
Fedó n es el primer diá logo que nos hace avanzar hacia su metafísica. Aborda en él el tema de la
inmortalidad del alma. Só crates llega a la conclusió n de su inmortalidad porque para él, todo es lo
que aprendemos, yo recuerdo porque en una época anterior he aprendido lo que ahora recuerdo. En
el Menó n se plantea có mo se adquiere la virtud, si por la enseñ anza, el ejercicio o por la naturaleza,
e insiste en encontrar una definició n para ella. En Protá goras analiza los mismos temas que en
Menó n, insistiendo sobre la sabiduría. Y así, en cada uno de sus escritos va desgranando sus teorías
filosó ficas, para llegar al descubrimiento de las ideas.
El ser verdadero no está en las cosas, sino fuera de ellas, en las ideas que son unas, inmutables y
eternas. Pero estas ideas no son accesibles a mi conocimiento directo, no está n en el mundo. Para
explicar esta teoría recurrió al mito en el que señ ala que el alma se puede comparar a un carro
tirado por dos caballos alados, uno dó cil y otro díscolo, dirigidos por la razó n, que se esforzará en
conducirlo bien. Conocer será , para él, recordar lo que está dentro de nosotros. Las cosas, insiste,
son só lo sombras de las ideas.
La democracia creó las condiciones para una mayor participación del pueblo en la política. El acceso
de mayor cantidad de personas a los debates y la creciente complicación de la administración del
Estado generó la necesidad de información y de preparación técnica. Era necesario dominar el
instrumento político por excelencia: la palabra. Los llamados “sofistas” (sop-histai) fueron personajes
que enseñaron retórica y erística (arte del combate verbal). Cuando Platón comenzó a escribir sus
Diálogos, Atenas era una democracia muy distinta a la que soñó Pericles -el “padre de la democracia”-.
Pululaban arribistas y demagogos que se caracterizaban por poseer cualidades retóricas que les
aseguraban el éxito en las asambleas. La irrupción de Sócrates fue muy conflictiva. La democracia que
se reestablece en el 403 a.C. lo acusa de corruptor de jóvenes y lo condena a muerte. A los ojos de
Platón, esa democracia era insensata e injusta.
Una de sus obras principales fue La Repú blica, con la que consuma su visió n del mundo. El Estado
bueno será para él aquel en el que exista una divisió n del trabajo. Debemos, asimismo, mantener
alejado de nosotros el deseo de felicidad individual, ya que con él iríamos hacia la corrupció n del
Estado y hacia la tiranía. Describe el Estado ideal, pero piensa que siempre está amenazado.
En el libro VII de este diá logo nos presenta el famoso mito de la Caverna: somos prisioneros,
encadenados, que ven desfilar unas imá genes sobre el muro que está ante ellos. La caverna es el
mundo sensible, con sus sombras, que son las cosas.
El mundo exterior es el mundo verdadero, el mundo de las ideas. Es muy importante, señ ala, educar
a los guardianes. El Estado ideal será casi imposible de alcanzar y añ ade que siempre que los
guardianes se adueñ en del poder nos llevará n a la tiranía. Sostuvo la primacía de la sociedad sobre
el individuo, en un sistema de castas, presidido por la clase superior de los filó sofos.
El pensamiento de Plató n dominaría en toda la cristiandad hasta, aproximadamente, el siglo XII, en
el que hubo, debido a las doctrinas de Santo Tomá s y San Alberto, un verdadero giro en el
predominio de las anteriores teorías filosó ficas. Sin embargo, en el siglo XVI sus doctrinas
renacieron con las ideologías de Descartes y Leibniz, de marcado cará cter plató nico. Su influencia se
prolongaría en las obras de Hegel, Fichte y Schelling.
LA ACADEMIA: Una vez en Atenas, en el año 388-387, fundó la Academia, nombre que recibió por
hallarse cerca del santuario dedicado al héroe Academos, especie de “Universidad” en la que se
estudiaban todo tipo de ciencias, como las matemáticas (de la importancia que concedía Platón a los
estudios matemáticos da cuenta la leyenda que rezaba en el frontispicio de la Academia: “que nadie
entre aquí que no sepa matemáticas”), la astronomía, o la física, además de los otros saberes filosóficos
y, al parecer, con una organización similar a la de las escuelas pitagóricas, lo que pudo comportar un
cierto carácter secreto, o mistérico, de algunas de las doctrinas allí enseñadas. La Academia
continuará ininterrumpidamente su actividad a lo largo de los siglos, pasando por distintas fases
ideológicas, hasta que Justiniano decrete su cierre en el año 529 de nuestra era.
APODO ORIGINAL: El nombre real de Plató n era Aristocles. El sobrenombre que se le puso, segú n
algunas versiones, se refiere a que tenía espaldas anchas. Plato, en griego, significa espalda.
UN ESCLAVO ILUSTRE: El tirano Dionisio I de Siracusa se enojó con Plató n y lo expulsó en una nave
espartana que hizo escala en la isla de Egina, hostil a Atenas. Allí, apenas llegó y segú n se cuenta,
Plató n fue vendido como esclavo. Pero, por suerte, Aniceris, también filó sofo, lo identificó y pagó el
rescate por su libertad. De esta manera, Plató n pudo volver a Atenas, en 387 a.C, para retomar su
labor intelectual.
VIAJES PELIGROSOS: Añ os después, Dionisio II, el joven, sucedió a Dionisio I como tirano de
Siracusa, lo que animó a Plató n a regresar a Sicilia. Como sus propuestas fueron rechazadas, huyó de
la isla. El tercer viaje fue peor: el filó sofo Arquitas de Tarento-inventor del tornillo y de la polea-,
tuvo que intervenir para que no lo mataran.
LA MUJER, EN CASA: La sociedad griega era machista. Las mujeres carecían de derechos legales y
políticos, eran excluidas de los asuntos de cará cter pú blico y estaban confinadas en casa, cuidando a
los hijos. Esto se vincula con que los griegos consideraron las relaciones homosexuales concurrentes
con el matrimonio. Explica también que las hetairas (prostitutas) gozaran de gran prestigio.
DE FAMILIA NOBLE: Plató n fue hijo de Aristó n. Su madre Perictíone, pertenecía a la nobleza y
estaba vinculada a la Tiranía de (os Treinta. A la muerte del padre, Perictíone se casó con el rico
Pirilampes. Plató n tuvo dos hermanos, una hermana y un medio hermano.
COSTUMBRES CRUELES: Esparta era un ciudad-estado enemiga de Atenas, pese a que ambas eran
griegas. Sus 5.000 habitantes, todos soldados, adoptaron una oligarquía y no admitían nuevos
ciudadanos. Los recién nacidos con algú n defecto físico eran arrojados por un barranco y los
castigos sociales eran, en general, tan duros que aú n hoy se usa la frase “con crueldad espartana”.
AMISTAD: Plató n tenía muchos amigos pero la amistad en sí misma le planteaba dudas. En una
ocasió n dijo:”No dejes crecer la hierba en el camino de la amistad”.También: “Los amigos se
convierten con frecuencia en ladrones de nuestro tiempo”.
PRINCIPIO Y FIN: Plató n compró un huerto para hacer vida comú n con sus discípulos. Así nació la
Academia, que tomó su nombre de Akademos -héroe que también bautizaba al bosque cercano- La
Academia duró hasta el 529 d.C, cuando Justíniano I, emperador de Bizancio, opuesto a la difusió n
de las enseñ anzas paganas y a la filosofía griega, la clausuró .