SESIÓN 12
DELITOS DE HURTO
Docente: JORGE ROSAS YATACO
DELITOS CONTRA EL PATRIMONIO
Después de la protección de los bienes jurídicos vida y libertad,
continúa nuestra legislación penal con el tratamiento de la protección al
patrimonio, y que evidentemente tiene relación con la propiedad. Así
nuestra Constitución Política de 1993, prescribe en el artículo 2, numeral
16, que toda persona tiene derecho a “la propiedad y la herencia”. Más
adelante en el artículo 70, respecto a la inviolabilidad del derecho de
propiedad, señala que “El derecho de propiedad es inviolable. El Estado lo
garantiza. Se ejerce en armonía con el bien común y dentro de los límites de ley.
A nadie puede privarse de su propiedad sino, exclusivamente, por causa de
seguridad nacional o necesidad pública, declarada por ley, y previo pago en
efectivo de indemnización justipreciada que incluya compensación por el
eventual perjuicio. Hay acción ante el Poder Judicial para contestar el valor de
la propiedad que el Estado haya señalado en el procedimiento expropiatorio”.
Fidel Rojas dice que en el rubro delictivo “Delitos contra el patrimonio” o “contra el patrimonio y el orden
socioeconómico” (CP español), “contra la propiedad” (CP argentino), etc., por fuerza se ha tenido que
utilizar legislativamente términos jurídicos que son del dominio del derecho privado (civil-comercial). Esta
situación ha generado la problemática del uso en el ámbito penal de la terminología propia de otros
contextos jurídicos. Naturalmente que el problema no es exclusivo del derecho penal patrimonial, sino se
extiende a los demás rubros delictivos (delitos contra la administración pública, ecológicos, financieros,
etc.), con sus características propias.
Ahora bien, otro tema interesante es el bien jurídico que se protege, y tal como el mismo rubro lo señala se
trata de delitos que van contra el patrimonio. Veamos la ilustrada explicación de Percy García Cavero
respecto al patrimonio y dice que, si el patrimonio es definido en un sentido puramente económico, podrá
considerarse bien cualquier entidad con valor económico. Desde esta perspectiva no habría problema para
incluir, como bienes protegidos penalmente, los bienes robados a otro, las drogas o incluso las partes del
cuerpo humano. Y que frente al criterio puramente económico se opone el concepto jurídico de patrimonio,
según el cual limita la protección penal a los bienes que el ordenamiento jurídico reconoce como
susceptibles de derechos reales. Dice que a esta perspectiva se le ha criticado terminar dando protección
penal a objetos sin valor dinerario, lo cual resultaría poco conciliable con un sistema penal como el nuestro
que exige cierta entidad económica del bien en el delito de hurto (una remuneración mínima vital, tal como
se desprende del artículo 444 del Código Penal).
• Percy García Cavero, Nuevas formas de aparición de la criminalidad patrimonial, Jurista Editores, Lima 2010. Pág. 26 y ss.
• Fidel Rojas Vargas, Delitos contra el patrimonio, Vol. I, Grijley, Lima 2000, pág. 37 y ss.
Agrega que las críticas que se le han formulado tanto a la teoría económica como a la teoría jurídica
de patrimonio, han llevado a la doctrina dominante a inclinarse por un concepto mixto de patrimonio.
No obstante, debe señalarse que, al respecto existen muchas variantes del concepto mixto de
patrimonio y que si entrar en una discusión de mayor detalle, la formulación mixta que ha alcanzado
mayor consenso es aquélla que comprende como patrimonio “todos los bienes con valor económico que
una persona tiene bajo la aprobación del derecho de los bienes”. Precisa el autor que, en la doctrina
nacional, diversos autores se han adherido a esta comprensión del patrimonio como bien jurídico
protegido por los delitos contra el patrimonio. No obstante, a esta teoría se le critica, con razón,
constituir una fórmula de compromiso que une dos puntos de vista que se excluyen mutuamente sin
ofrecer un subprincipio que los integre sistemáticamente. En consecuencia, no se le puede considerar
una teoría independiente y libre de antagonismos internos. Finaliza, que en consonancia con el
concepto personal de patrimonio que goza de cada vez mayor reconocimiento, considera el autor que
el patrimonio debe ser entendido como aquellas realidades materiales o inmateriales susceptibles de
apropiación, que la persona utiliza para su realización personal en su interactuación con otras
personas. La susceptibilidad de apropiación implica necesariamente una correspondencia con la
regulación civil de los derechos reales. Esta alineación a una comprensión jurídica del patrimonio no
significa, sin embargo, una renuncia a la formación autónoma de los conceptos jurídico-penales, sino
el reconocimiento de que el Derecho penal actúa sobre una realidad jurídicamente estructurada.
HURTO SIMPLE
ARTÍCULO 185.- El que, para obtener provecho, se apodera
ilegítimamente de un bien mueble, total o parcialmente ajeno,
sustrayéndolo del lugar donde se encuentra, será reprimido con pena
privativa de libertad no menor de uno ni mayor de tres años.
Se equiparan a bien mueble la energía eléctrica, el gas, los
hidrocarburos o sus productos derivados, el agua y cualquier otra
energía o elemento que tenga valor económico, así como el
espectro electromagnético y también los recursos pesqueros objeto
de un mecanismo de asignación de Límites Máximos de Captura
por Embarcación.
Los delitos contra el patrimonio inauguran este título con los
delitos de hurto, cuyo bien jurídico -como ocurre en la mayoría de
las figuras delictivas-, es el patrimonio, lo que se protege.
La acción típica que debe realizar el agente es sustraer un bien
mueble, ya sea en forma total o parcial -dependiendo del bien
material-, del lugar donde se encuentra, de tal forma que le
permite al agente apoderarse de dicho bien ilegítimamente, para
luego obtener un provecho propio o de terceros.
La sustracción es una acción de hecho donde el agente aparta o
separa el bien del lugar donde ha sido dejado o se encuentra,
momentánea o definitivamente, por el titular de dicho bien.
Sin duda alguna, en cuanto al apoderamiento, es la que va a determinar si el delito de
hurto en su ejecución ha quedado en grado de tentativa o se ha consumado. Pues,
este apoderamiento, permite jurídicamente al agente de poder disponer del bien
mueble, sustraído del ámbito de vigilancia de la víctima.
El tipo penal de hurto simple describe que el sujeto activo que, para obtener provecho,
se apodera ilegítimamente de un bien mueble, total o parcialmente ajeno,
sustrayéndolo del lugar donde se encuentra, será reprimido con pena privativa de
libertad no menor de uno ni mayor de tres años. De acuerdo con la interpretación del
tipo penal se trata de que el actor lo primero que tiene que realizar como conducta de
carácter activo es de coger el bien mueble para luego sustraerlo, esto es, sacar del
lugar en que se encuentra el objeto, para de este modo apoderarse el actor y pueda
disponer del bien. Esta acción de sacar el bien mueble del lugar donde se encuentra
está referido al ámbito de vigilancia del sujeto pasivo. Este apoderamiento le permite
al agente que sobre el bien desposeído de su tenedor pueda venderlo, obsequiarlo,
alquilarlo, donarlo, etc.
El objeto sobre el cual recae la sustracción debe tratarse de un bien mueble,
catalogado como tal por el Derecho penal. Para su efectiva configuración no interesa si
el bien mueble es total o parcialmente ajeno, es decir, puede que el sujeto pasivo sea
el dueño del bien o no lo sea, basta con que al momento de la sustracción se
encontraba en posesión del bien.
Por otro lado, tal como ya se había advertido respecto a la calificación de bien mueble,
en este caso se equiparan a bien mueble la energía eléctrica, el gas, los hidrocarburos
o sus productos derivados, el agua y cualquier otra energía o elemento que tenga valor
económico, así como el espectro electromagnético y también los recursos pesqueros
objeto de un mecanismo de asignación de Límites Máximos de Captura por
Embarcación.
La sustracción es la vía ejecutiva que va a generar el apoderamiento, y por sustracción
se entiende el proceso ejecutivo que da inicio al desapoderamiento del bien mueble del
ámbito de control del propietario o poseedor. La aprehensibilidad y el desplazamiento
(remoción) o, en su caso la reconducción expresa el contenido de la sustracción.
Fidel Rojas Varga, Delitos de hurto y robo, Lima 2020, Gaceta Jurídica, p. 103.
HURTO AGRAVADO
ARTÍCULO 186.- El agente será reprimido con pena privativa de
libertad no menor de tres ni mayor de seis años si el hurto es
cometido:
1. Durante la noche.
2. Mediante destreza, escalamiento, destrucción o rotura de obstáculos.
3. Con ocasión de incendio, inundación, naufragio, calamidad pública o
desgracia particular del agraviado.
4. Sobre los bienes muebles que forman el equipaje del viajero.
5. Mediante el concurso de dos o más personas.
La pena será no menor de cuatro ni mayor de ocho años si el hurto es
cometido:
1. En inmueble habitado.
2. Por un agente que actúa en calidad de integrante de una organización
destinada a perpetrar estos delitos.
3. Sobre bienes de valor científico o que integren el patrimonio cultural
de la Nación.
4. (Derogado, Ley N° 30096).
5. Colocando a la víctima o a su familia en grave situación económica.
6. Con empleo de materiales o artefactos explosivos para la destrucción o
rotura de obstáculos.
7. Utilizando el espectro radioeléctrico para la transmisión de señales de
telecomunicación ilegales.
8. Sobre bien que constituya único medio de subsistencia o herramienta de
trabajo de la víctima.
9. Sobre vehículo automotor, sus autopartes o accesorios.
10. Sobre bienes que forman parte de la infraestructura o instalaciones de
transportes de uso público, de sus equipos o elementos de seguridad, o de
prestación de servicios públicos de saneamiento, electricidad o
telecomunicaciones.
11. En agravio de menores de edad, personas con discapacidad, mujeres en
estado de gravidez o adulto mayor.
12. Sobre bienes que forman parte de la infraestructura o instalaciones públicas
o privadas para la exploración, explotación, procesamiento, refinación,
almacenamiento, transporte, distribución, comercialización o abastecimiento de
gas, de hidrocarburos o de sus productos derivados, conforme a la legislación
de la materia.
El delito de hurto se agrava si es que concurre alguno de los
supuestos establecidos en la ley penal. Son estas circunstancias las
que van a revestir la agravación de la pena a imponerse. Muchas de
ellas tiene que ver con el momento de su comisión (durante la noche);
o por la forma como se ejecuta el delito (destreza, escalamiento,
destrucción o rotura de obstáculos); o aprovechando la ocurrencia de
casos fortuitos (con ocasión de incendio, inundación, naufragio,
calamidad pública o desgracia particular de la víctima); o sobre los
bienes sobre el cual se realiza el delito (sobre los bienes muebles que
forman el equipaje del viajero); o por el número de los que intervienen
en el delito (dos o más personas).
El delito de hurto simple se agrava cuando este se lleva a cabo durante la
noche, pues su agravación, para algunos autores corresponde a que hay
un aprovechamiento toda vez que el agente se guarece bajo las sombras
de la noche para cometer el delito; pero frente a ello, qué ocurre si en
dicho lugar hay iluminación total; otros encuentran justificación en que en
ese horario el sujeto pasivo se encuentra durmiendo y el agente aprovecha
esta situación para sustraer los bienes, pero qué ocurre si la agraviada
labora durante toda la noche o durante esa estación se mantiene despierto
y más bien es en el día donde duerme.
La jurisprudencia ha resuelto estas diferencias doctrinales, señalando que
“la denominación expresa del tipo “durante la noche” debe entenderse
desde la perspectiva cronológica-astronómica, y no teleológico-funcional.
Por ello, la noche se define como aquel periodo durante el que una parte
del globo terrestre deja de recibir luz solar, por ende, permanece en
oscuridad.
La consideración o interpretación correcta del supuesto “durante la noche”
en el delito de hurto agravado y robo agravado, previsto y sancionado en
el inciso 1 del artículo 186, y en el previsto y sancionado en el inciso 2 del
artículo 189 del Código Penal, respectivamente, donde la doctrina nacional
no se ha puesto de acuerdo, así como la jurisprudencia nacional, en idas y
venidas; así el R. N. N° 2015-2011 del 19 de enero de 2012, donde
asume la postura teleológica-funcional; mientras que luego con el R. N. N°
3936-2013 del 30 de julio de 2014, donde contrariamente sustenta la
agravante en base a la tesis cronológica-astronómica; para luego en el R. N.
N° 1707-2016 del 28 de setiembre de 2017, regresa con la tesis
funcional-teleológica.
Esto repercute gravemente en el juicio de tipicidad, ya que según como se
interprete este supuesto puede configurar un delito de hurto simple o robo
simple, o transformarse en un delito de hurto o robo agravado; así como
en la determinación de la pena que puede ser leve o grave.
Otras formas de que el delito se agrave son, cuando en su ejecución se realizan
utilizando la destreza, esto es la habilidad de que se vale el agente para
consumar su delito, de tal forma que el sujeto pasivo le es inadvertido; puede
agravarse también cuando el actor para consumar el delito realiza acciones de
escalamiento, esto es, trepar o escalar, salvando los obstáculos, con la finalidad
de llegar al lugar donde se encuentra los bienes y proceder a sustraerlos;
finalmente, también se agrava por rotura o destrucción de algún obstáculo,
esto es quebrantar la defensa que le impedía llegar hasta donde están los
bienes para sustraerlos.
Se justifica la agravación porque el sujeto activo se aprovecha de cualquiera de
estas circunstancias, para sustraer los bienes cuando se está produciendo un
incendio, o una inundación, o un naufragio, o una calamidad pública, o
finalmente alguna desgracia que le acaba ocurrir a la víctima, donde el sujeto
pasivo más está ocupado o interesado en el siniestro, confiando que nadie va a
sustraer su bien, por el gesto de solidaridad que convoca la fatalidad.
Esta agravante halla su justificación en el hecho de ofrecer los viajes, las paradas, el
ingreso y salida de pasajeros, ocasiones que disminuyen objetiva y subjetivamente las
defensas del viajero sobre sus bienes muebles. Objetivamente, al hallarse el equipaje o
parte de él fuera del ámbito de su control directo, lo que dificulta la defensa y la
persecución del delincuente. Subjetivamente, al estar el viajero sometido a
circunstancias de ansiedad, preocupaciones, temores y ritmos biosicológicos que
disminuyen la red de protección-atención que en condiciones normales se establecen
sobre dichos bienes, los mismos que se tornan más vulnerables a la acción ilícita de
apoderamiento por parte de terceros.
Se agrava también, por la pluralidad de personas que participan en la realización del
delito de hurto, lo cual produce una ventaja en el aseguramiento de consumar el hecho.
Pueden ser como mínimo dos no interesando el rol de cada uno de ellos, o más de dos.
Existe pues una ventaja numérica en cometer el delito y asegurar la sustracción de los
bienes del inmueble, por ejemplo.
Fidel Rojas Vargas: Delitos contra el patrimonio, Vol. I; pág. 234.
En este segundo párrafo la pena se agrava, siendo no menor de cuatro ni mayor de
ocho años si el hurto es cometido:
• a. En inmueble habitado. Esto significa que se trata de un inmueble que puede estar
parcialmente o totalmente habitado, tampoco importa si se encuentran en dicho
lugar al momento de consumarse el delito para su configuración.
• b. Por un agente que actúa en calidad de integrante de una organización destinada
a perpetrar estos delitos. Es suficiente que el sujeto activo del delito dedicado a esta
actividad ilícita pertenezca a una organización criminal destinada para el delito de
hurto, no importando el rango o la calidad que tenga en la organización, claro está
que si es jefe o cabecilla le corresponde la pena del último párrafo del artículo que
comentamos.
• c. Sobre bienes de valor científico o que integren el patrimonio cultural de la
Nación. Si el hurto se produce sobre objetos considerados con un valor científico o
sean del patrimonio cultural porque así ha sido considerado, se cumpliría con esta
agravante. En ambos casos se tratan de objetos que tiene un valor importante para
nuestra sociedad, más que dineraria.
• d. (Derogado, Ley N° 30096).
• e. Colocando a la víctima o a su familia en grave situación económica.
Como producto del actuar delictivo del agente, ocasiona que la víctima o su
familia se encuentren en una franca y grave situación económica, ya que lo
único que tenían para sobrevivir es lo hurtado, como puede dinero o un
vehículo del cual es su fuente de trabajo y tiene que sufragar todos los días
dinero.
• f. Con empleo de materiales o artefactos explosivos para la destrucción o
rotura de obstáculos. Reviste una peligrosidad por parte del actor al
agenciarse de artefactos explosivos para romper los obstáculos y consumar
su delito, ya que puede ocasionar lesiones o muertes.
• g. Utilizando el espectro radioeléctrico para la transmisión de señales de
telecomunicación ilegales. El autor se vale de la utilización del espectro
radioeléctrico para trasmitir clandestinamente señales que no han sido
autorizadas.
• Otras circunstancias agravantes pueden ocurrir para que la figura
se agrave aún más:
• a. Sobre bien que constituya único medio de subsistencia o
herramienta de trabajo de la víctima. Algo similar que la causal de
grave situación económica, sin embargo, aquí está expresamente
que lo hurtado sea sobre el bien que es una herramienta de
trabajo sin el cual no podrá subsistir.
• b. Sobre vehículo automotor, sus autopartes o accesorios. El
hurto haya recaído sobre un vehículo o sus autopartes o
accesorios, los cuales ha sido desmantelado para proceder a
“venderlos” en el mercado negro.
• c. Sobre bienes que forman parte de la infraestructura o instalaciones
de transportes de uso público, de sus equipos o elementos de
seguridad, o de prestación de servicios públicos de saneamiento,
electricidad o telecomunicaciones. Pueden tratarse de bienes que
forman parte de las instalaciones de estos locales de servicio público.
• d. Cuando se trata de víctimas menores de edad o con algún problema
de discapacidad, o mujeres en estado de gravidez o adulto mayor.
• e. Sobre bienes que forman parte de la infraestructura o instalaciones
públicas o privadas para la exploración, explotación, procesamiento,
refinación, almacenamiento, transporte, distribución, comercialización o
abastecimiento de gas, de hidrocarburos o de sus productos derivados,
conforme a la legislación de la materia.