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Evolución de las Consonantes en Español

Este documento describe la evolución del sistema consonántico del latín al español medieval, incluyendo la aparición de nuevos fonemas como las consonantes palatales y africadas, así como los cambios de las consonantes iniciales y en posición interior de palabra.
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Evolución de las Consonantes en Español

Este documento describe la evolución del sistema consonántico del latín al español medieval, incluyendo la aparición de nuevos fonemas como las consonantes palatales y africadas, así como los cambios de las consonantes iniciales y en posición interior de palabra.
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EVOLUCIÓN DEL SISTEMA CONSONÁNTICO

1. CONSONANTES LATINAS

El sistema consonántico latino, que estaba


constituido por trece fonemas, era más sencillo
que el del español medieval o el moderno, ya que
no contaba con consonantes palatales ( /ɲ /, / y /,
/ ʎ /, / ʃ /, / ʒ /) ni con africadas ( / ʧ /, / ʤ /).
También carecía de la fricativa velar / χ /
DEL LATÍN AL ESPAÑOL MEDIEVAL
Los nuevos fonemas que se generan en la evolución del latín
al español medieval constituyen un subsistema formado por:

• Siete fonemas dentro del orden palatal


/ʒ/ - /ž/ /ʃ/- /š/

/d͡ʒ/- /ŷ/ /t͡ʃ/ - /ĉ/

/ɲ/- / n̬/

/ʎ/ - /l/̬

/ǰ/ - /y/
• cuatro fonemas de la serie africada:

- dos se encuentran en el orden de los palatales:

/d͡ʒ/- /ŷ/ /t͡ʃ/ - /ĉ/

- dos en el orden de los deontoalveolares

/d͡z/- /ẑ/ /t͡s/- /ŝ/

A estos siete fonemas hay que añadir /r/, /z/ y /β/, y ya queda
mucho más ambiguo si existió /h/ o fue una mera variante de /f/.
2. CONSONANTES INICIALES SIMPLES

/s-/

La alveolar fricativa sorda se mantuvo sin cambios de forma


bastante regular, pero en algunos momentos y en diferentes
circunstancias se resolvió con otros resultados, como š ( ʃ ); ĉ (
t͡ʃ ) o ŝ ( ts)

s- > s-
Se mantuvo en su paso del latín al español en casos como:
SALTU > salto
SŬRDU > sordo
SĚPTEM > siete
Palatalización de s-

El fonema alveolar fricativo sordo /S/, además de mantenerse,


pudo también evolucionar a varios resultados palatales (bien por
su propia naturaleza apicoalveolar, bien por influencia árabe,
puesto que en esa lengua existía un fonema postalveolar muy
cercano acústicamente a la s castellana)

s- > ʃ > x-

SŪCU > xugo > jugo


SOTAR > sota > xota > jota
SAPONEN > xabon > jabón
SIRINGAM > xiringa > jeringa
s- > ts > θ SĬCĪNA > secina > çeçina > cecina

s- > t͡ʃ
SIFILARE > sif(i)lar > siflar >chiflar
/k-/

k- > k-
Ante /a/, /o/, /u/ el fonema velar no se altera:

CABALLU > caballo

k- > g-
CATTU > gato
*COLUPU > golpe

k- > t͡ʃ (ĉ) (ante /e/ o /i/)

CICĚRU > /’kikeru/ > kj ikjeru > t͡ʃit͡ʃero > t͡ʃit͡ʃaro = chícharo
k- > t͡s > θ
Ante las vocales palatales /e/, /i/ se puede transformar en /t͡s/ (/Ŝ/), -
c o ç-, que posteriormente se convirtió en / θ/ en español peninsular.

CĚNTU > çiento > ciento

/’kentu/ > ‘kjentu > ‘kjento > kj ←jento > ‘t͡s jento >
θiento = ciento
/f-/
El fonema labiodental fricativo sordo /f/ fue objeto de dos
tratamientos distintos: conservación o aspiración y pérdida posterior

f>f
f>h>ø f>h>x

f- > f
Se mantiene prácticamente siempre ante el diptongo ue > ŏ, y
con frecuencia ante ie> ě:
FŎNTE > fuente
FŎRTE > fuerte
FŎCU > fuego
FĚSTA > fiesta
f+ líquida

se conserva en los grupos fr- y fl-:

FRŎNTE > fruente > frente FRŪCTU > fruto


FLORE > flor FLACCU > flaco
FRĒNU > freno

También se mantiene en monosílabos:


fue
fui
fe
en palabras que tradicionalmente son consideradas cultismos:
febrero fama
familia fontana
falso fumar

En dialectalismos periféricos admitidos por el castellano también


se ha mantenido la f-:
- del catalán: faena, forja, falla
- del francés: faceta, filete, filón
- del italiano: facha, fachada, filigrana
f- > ø
Aunque puede conservarse ante la vocal ě, en esa transición
hacia el diptongo [je] la /f-/ también puede perderse:

FĚRRU > fierru > hjerro > ierro = hierro

Hay que tener presente que, con mucha frecuencia, el


fonema /f-/ primero se aspira y luego se pierde, como en
FĂRINA > harina y FŪMU > humo.
f- > h- >x
También es posible que el fonema labiodental fricativo
sordo /f/ en posición inicial primero se aspire y luego se
velarice hasta convertirse en una velar fricativa sorda /x/:

FAMELICU > fameligo > famelgo > hamelgo >


jamelgo

*FUTUERE > hoder > joder


I- ( y G-, J- )

Muchas veces pudo coincidir con una yod que, por ser la parte
inicial del diptongo creciente, experimentaba una gran fuerza
(como en la actualidad hierba/yerba). Podemos considerar que se
trataba de un fonema fricativo sonoro, probablemente prepalatal.
Las soluciones que presenta este segmento son varias: puede
velarizarse, palatalizarse o perderse. Muchas veces depende de la
vocal que siga.
I- > ʒ > ʃ > χ
En posición inicial, I- puede velarizarse ante /o/, /u/

JŎCU >xuego > juego

JŎCU: /’ioku/> ‘joku > ’ʒogu > ‘ʃwegu > ‘xwegu > xwego
juego
I-> ǰ (y)

En posición inicial de palabra, I- también puede evolucionar


como una consonante palatal fricativa sonora.
JACET > yace
IAM > ya
IUGU > yugo
En el caso de G- seguida de vocal palatal, también se producirá la
palatalización si la sílaba es tónica:
GEMMA > giema > yema
GĚNERU > gien( )ro > yenro > yerno
GĚLU > gielo > *yelo > hielo
I-> ø
Ante vocal no posterior átona , puede ocurrir que el
segmento desaparezca, como en IACTARE > echar.

GERMĀNU > hermano GINGĪVA > encía


IAIUNO > ayuno
La grafía v- (oposición (b/ - /β/)

Esta semiconsonante [w], escrita u (para la minúscula) y v (para


la mayúscula), pasó al castellano medieval como una
consonante bilabial fricativa sonora /β/, por lo que confluiría con
la pronunciación de la b intervocálica (oclusiva), que por efecto
de la lenición se habría hecho fricativa. Por otra parte, algunas
vacilaciones entre b y v en posición inicial sugieren que, tras
algunos fonemas, no se distinguía la diferencia entre las
formas /b/ y /β/
Desde principios del siglo XIII empiezan a documentarse casos de
grafía b- por v-:
boz
berdad
boda (VOTA > boda ya no recuperó nunca la v-
etimológica),
abogado (ADVOCATU >abogado, tampoco la
recuperó)
Fenómeno llamado betacismo que parece mostrar la neutralización de
los dos fonemas a favor de /b/ en posición inicial absoluta.

Es probable que esta indistinción se hubiera consumado a finales del


siglo XIV y que a lo largo del XV comenzara e extenderse la confusión
al contexto intervocálico.
En el XVII la escritura muestra la confusión de bilabiales y en
el siglo XVIII la Real Academia Española propuso una
ortografía etimológica, sin base fonética, basada en el
reparto latino de b y v.

En nuestras evoluciones desde el latín, indicaremos el


cambio desde la wau latina al actual fonema bilabial oclusivo
sonoro, pasando por una forma bilabial fricativa sonora
medieval: w > β > b.

VACCA : /’uak:a/ > ‘waka > ‘βaka > ‘baka ,


vaca
CONSONANTES EN INTERIOR DE PALABRA

La teoría sustratística, muy generalizada, atribuye la sonorización


a la influencia del sustrato celta, de ahí que en algunos manuales
se hable de “lenición céltica”

La teoría fonética explica la sonorización como efecto de la


asimilación doble o recíproca, mediante la cual las vocales
transmiten su rasgo de sonoridad a la consonante sorda situada
entre ellas.
La teoría estructural busca las causas de la sonorización dentro del
mismo sistema latino, y los estructuralistas encuentran en la
simplificación de las geminadas, tras un fuerte incremento de la
geminación expresiva, el primer paso de una reacción en cadena
En latín vulgar aumentó el número de consonantes geminadas
debido a diversas asimilaciones que se dieron en algunos
grupos consonánticos como :

RS > /s:/ RUSSUM por RURSUM (hacia


atrás)
PS > /s:/ ISSE por IPSE
PT > /t:/ SETTEMBRES por SEPTEMBRIS
MN > /n:/ ALUNNUS por ALUMNUS
MB > /m:/ LUMMUS por LUMBUS
En esta situación, las consonantes geminadas, originarias y latino
vulgares, se vieron forzadas a la simplificación: /k: / > /k/
Esta simplificación hizo presión sobre las consonantes simples
que ya existían y, si eran sordas, se vieron en la necesidad de
sonorizar ( /k/ >/g/) para seguir manteniendo el contraste que
existía originariamente entre geminada y simple

Como la casilla de las sonoras se vio invadida por la


sonorización de las sordas intervocálicas, las sonoras, si eran
oclusivas, se fricatizaron: /γ/.
La simplificación y la sonorización se dieron al mismo tiempo, es
decir, son procesos contemporáneos, por lo que el resultado de la
simplificación no fue modificado por la sonorización.

La fricatización de las oclusivas sonoras pudo producirse sin que


su resultado llegara a la pérdida (hay que tener en cuenta que en
la mayoría de casos no varió la escritura):
NŪBĒS > [‘nuβes] nuves > nubes

Pero en otros casos la fricativa resultante se vio afectada por la


pérdida:
LĬGĀRE > [li’γare] > /li’ar/ liar
Aunque también hay casos de conservación:
AUGŬSTU > agosto
Por lo general, la pérdida se da en casos de palatalización de la
/g/ precedida por vocal palatal (/e/, /i/):

DĬGĬTU > dedo


FRĪGĬDU > frido (med.) > frío
RĒGĪNA > reina

Aunque no faltan casos en los que la vocal precedente no es


palatal y también se pierde:

SĂGĬTTA> saeta
VĀGĪNA > vaina
MĂGĬSTRU > maestro
Hubo algunos casos en los que la sonorización de las oclusivas
sordas fue imposible: cuando la sorda estaba precedida por la
semivocal [u̯]:

AUCA > oca


AUTUMNU > otoño
CAUTU > coto
PAUCU > poco
Tampoco sonorizaron cuando hubo una síncopa vocálica muy
temprana, con lo que se creó un grupo consonántico:

PŌL(y)pu > pulpo


SŌL(ĭ)tārĭu > soltairo > soltero
sŏl(ŭ)tu > suelto
Por lo que se refiere a la degeminación, hay que hacer una
observación, puesto que el español, en el caso de las geminadas
sonoras, no admitió como solución que se simplificaran y se
confundieran con las simples. En esos casos, se reforzó la
pronunciación de las geminadas mientras se mantuvieron
intervocálicas:

/-rr/ > /r̄/


CARRU /’kar:u/> /’kar̄ o/ carro
TĚRRA /’ter:a/> /’tier̄a/ tierra

/l:/> /λ/ y /n:/ > / ɲ/


En estos casos el refuerzo tuvo como consecuencia la palatalización.

CAPĬLLU /ka’pil:u/ > /ka’beλo/ cabello


GALLĪNA /ga’l:ina/ > /ga’λina/ gallina
ANNU > año
Grupos de consonantes en posición inicial

Consonante sorda + l (pl-, fl-, kl-)

Estos grupos son especialmente complejos por la variedad de


resultados posibles, pues pueden conservarse o palatalizarse
y, en tal caso, muestran dos soluciones distintas : ʎ o t͡ʃ

Menéndez Pidal:
Estos grupos evolucionaron a [ʎ]. Según esta propuesta se
trata de un cambio simple y natural por el que se palataliza la
lateral, del que resulta un sonido lateral palatal y el
elemento consonántico inicial se pierde.

CLAVE > /‘klabe/ > ‘kλabe > ‘λabe = llave


PLANU > /’planu/ > ‘pλano > ‘λano = llano
El problema reside en que esta propuesta no explica por
evolución interna ciertos casos que palatalizan en t͡ʃ:
PLŬTEA > choza
PLOPPU > chopo
PLŬVIA > lluvia, pero también chubasco

Y no explica de manera conjunta el comportamiento de los


mismos grupos en interior de palabra, donde también
evolucionaron a t͡ʃ:
CONCLAVARI > conchabar
INFLARE > inchar
AMPLU > ancho
Malkiel :

Ofrece una explicación integrada para grupos iniciales


y mediales. En opinión de este autor, las dos
evoluciones palatales posibles de estos grupos serían
consecuencia de dos oleadas distintas de latinización
que habrían conformado el íbero-romance:

- La primera oleada sería la responsable de la


evolución a palatal africada t͡ʃ, que explica la existencia
de choza, chopo, chubasco, y también los resultados
mediales en conchabar, hinchar, etc.
- Una segunda oleada, de carácter galo-románico,
procedente fundamentalmente de la Provenza, sería la
responsable de las evoluciones a la lateral palatal λ.

La explicación articulatoria sería que la lateral alveolar


agrupada vocaliza, generándose con esto una yod que, a
su vez, atrae al segmento consonántico inicial y lo
palataliza, dando como resultado el fonema palatal
africado sordo t͡ʃ.
En algunos casos este fonema permaneció (choza,
chopo) y en otros se debilitó, evolucionando a la palatal
lateral.

CLAVE > /’klabe/ > kljabe > ‘kjjabe > ‘t͡ʃabe > ‘λabe =
llave
Consonante sonora +l (bl-, gl)

Pueden conservarse o simplificarse, mediante la


pérdida de la consonante oclusiva sonora.
Se conserva en la mayoría de los casos, como:

BLANDU > blando


BLITU > bledo

También pueden simplificarse como:

GLATIRE > latir


GLIRONE > lirón.
Grupos de consonantes en posición interior

Los grupos consonánticos en interior de palabra, como se ha


mencionado con anterioridad, pueden conservarse o
transformarse.

El grupo se conserva en el caso de -rp- : SERPĚNTE > serpiente.

El grupo se transforma en el caso de /ns/ y /mb/, que se


simplificaron mediante la asimilación: ns > s y mb > m:
MENSA > mesa
PALŬMBA > paloma

El grupo consonántico modifica uno de sus segmentos, como en -


rg- > rθ
ARGILLA > arcilla
Finalmente, el grupo consonántico puede transformarse por
vocalización de uno de sus segmentos, como la implosiva
/p/ de CAPITALE (> caudal) que vocalizó en /u/.
Velar + semiconsonante /Kw/ (QUA, QUE)

Algunos autores añaden a los fonemas consonánticos latinos dos


labiovelares /kw/ y /gw/: QUINQUE > cinco o QUĚM > quien
(aunque /gw/ solo ocurriera tras nasal: SANGUINE > sangre,
LINGUA > lengua).
/-kw/+/a/

Precedido de vocal, es decir, en intervocálica, sonoriza el


fonema /k/ y conserva el [w]:

AEQUALE > egual (med.) > igual


AQUA > agua
ĚQUA > yegua.
Precedido por consonante, el /K/ se conserva como sordo y
desaparece el [w]:

SQUAMA > escama


NUMQUA > nunca

/-kw/ + /e, i, o, u/
Cuando le sigue cualquier otra vocal, siempre se pierde el [w] y el
fonema /k/ se comporta como cualquier otro /k/; es decir,
sonoriza en posición intervocálica en /g/ y se mantiene si es
postconsonántico:
AQUĬLA > águila
*SĚQUĬRE > seguir
SQUĬLLA > esquila
QUĪNQUE > cinco
/kw-/
En inicial absoluta, seguido de cualquier vocal , pierde siempre
el w] y el /k/ permanece inalterado:

QUĪ > /ke/que


QUĪNĬŌNE > /kiɲon/ quiñón
QUĚM > /kien/ quien
QUAERĚRE > /kerer/ querer
Seguido de /a/ tónica, se conserva el [w] (en sílaba átona no
se conserva)

QUĂNTU > quanto


QUALE > qual
QUATTŬŌR > quatro
QUĂNDO > quando

Pero: *QUALĂNĬA > calaña


*QUĂSSĬCĀRE > cascar
QUĂTTUORDĚCI > catorce

La grafía será qua- hasta las reformas de la Real Academia


Española de 1815.
Grupos romances o secundarios

Estos grupos surgieron después de la etapa latinovulgar, por eso


son conocidos como grupos romances. Todos ellos se generaron
por la síncopa de una vocal, generalmente la intertónica, después
de que se completaran todos los procesos que constituyen la
sonorización

PŎSĬTU > puesto


PŌLYPU > pulpo
SŌLĬTARĬU > soltero
Debido a la síncopa de las intertónicas, se pusieron en
contacto numerosos fonemas consonánticos que no lo estaban
en latín, y la lengua los toleró durante algún tiempo
(Menéndez Pidal piensa que hasta el siglo XII), aunque en su
gran mayoría fueron rechazados y reestructurados por medio
de varios procedimientos:
a) el paso de n > r:

SĂNGUĬNE > sang( )ne > sangne (med.) > sangre


b) el paso de l > n:

ILĬCĪNA > enzina (med.) > encina


c) el paso de n > l:

ĂNĬMA > an( )ma > alma


d) disimilación de líquidas:

GLĂNDŬLA > land( )la > landre


e) por medio de epéntesis consonántica:

MĚMŎRĀRE > mem( )rar > membrar (med.)


Los grupos constituidos por nasal + líquida, por lo general,
desarrollan una consonante epentética, que suele ser oclusiva
sonora:
HŬMĚRU > om( )ro > ombro > hombro
ĬNGĚNERĀRE > engen( )rar > engendrar

Aunque en los casos de /nr/ cabe también la metátesis de los dos


elementos:
GĚNĚRU > yen( )ro > yerno
VĚNĚRIS > bien( )res > viernes

Si la líquida es lateral, puede desarrollar la consonante epentética o


metatizar los dos fonemas:
TRĚMŬLĀRE > trem( )lar > temblar
CŬMŬLU > com( )lo > colmo
Los grupos de dos nasales (-MN-), al igual que los de nasal y
vibrante, desarrollan una consonante epentética, pero previamente
truecan la segunda nasal por la líquida /r/.

FĒMĬNA > fem( )na > fembra > hembra


HŎMĬNE > om ( )ne > omne (med.) > ombre > hombre
NŌMĬNĀRE > nom( )nar > nomnar (med.) > nombrar
En las secuencias de dos fonemas oclusivos, el que suele
transformarse es el primero. En el grupo de labial + dental, suele
vocalizar el fonema labial:

CĂPĬTĀLE > cabidale > cab( )dal > cabdal (med.) > caudal
CĂPĬTĚLLU > cabidiello > cab( )diello > cabdiello (med.) >
caudillo
CĪVĬTĀTE > cibidade > cib( )dad > çibdad (med.) > ciudad
RĂPĬDU > rabido > rab( )do > rabdo (med.) > raudo

Pero debe tenerse en cuenta que esto no ocurre


hasta bien avanzados los siglos de Oro.
LAS SIBILANTES

El español medieval, como hemos visto, tenía una


serie de fonemas que genéricamente reciben el
nombre de sibilantes, por el silbido que produce el
aire cuando se articulan.

Eran seis fonemas que se encontraban muy próximos


acústicamente y que se articulaban en la zona
dentoalveolar y palatal.
En el castellano medieval, los fonemas sibilantes formaban
oposiciones en posición intervocálica, aunque algunas tenían bajo
rendimiento funcional:
/s/ : /z/ →/espeso/ espesso ‘apretado’ : /espezo/ espeso
/ʃ/ : /ʒ/ → /fi ʃo/ fijo : /fi ʒo/ hijo
/t͡s / : /d͡z/ → /det͡sir/ deçir ‘bajar’ : /de t͡zir/dezir ‘decir’
Todos pertenecen a la categoría de sibilantes y ocupan lugares de
articulación muy próximos en la cavidad oral. Esta semejanza
fonética (que hizo que se confundieran), unida al bajo rendimiento
funcional de algunas de las oposiciones contribuyó a una
reestructuración que ocasionó la pérdida de muchos de ellos y la
recolocación del lugar de articulación de algunos otros.

Esta distinción permaneció en la lengua española hasta el siglo


XVI. Después, las sibilantes se confundieron o fueron
sustituidas por otros fonemas.
Ajuste consonántico / revolución fonológica
de los siglos de oro

a) Desafricación: el momento de oclusión de las


africadas /ʦ / y /ʣ/ desaparece y queda solo el
momento fricativo.

b) Ensordecimiento de la consonante sonora de los


tres pares: se conservan solo las sordas (ya todas
fricativas, después de la desafricación)
c) Adelanto del lugar de articulación de la fricativa
resultante del primer proceso, que era la consonante
más próxima a la zona dental, hasta un punto de
articulación interdental; el resultado es la interdental
fricativa sorda /θ/ (excepto en el español meridional).

d) Retroceso del lugar de articulación de la fricativa


prepalatal /ʃ/ hacia la zona posterior del paladar,
acercando la parte posterior de la lengua al velo del
paladar, a la zona velar; el resultado es la velar fricativa
sorda /x/ (con distintas realizaciones en español
meridional).
De este modo, entre los siglos XVI y XVII, el sistema se
redujo de seis fonemas a tres (en el español
septentrional) o dos (en el meridional), cuyos puntos
de articulación están ya suficientemente distanciados:
entre los dientes, la /θ/; en los alvéolos, la /s/; y en el
velo del paladar, la /x/. El modo de articulación para
todos es fricativo, lo cual supone también una
simplificación, pues la articulación fricativa requiere
menos esfuerzo articulatorio que la africada

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