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FICHA: EL ARTE EN LA EDAD MEDIA
ARTE ROMANICO
CONTEXTO HISTÓRICO
La Edad Media es un período histórico que comienza en el año 476 con la caída del Imperio Romano de
Occidente trás ser destronado el último emperador, Rómulo Agústulo, por el jefe de los bárbaros, Odoacro, y
finaliza en 1492 con el descubrimiento de América. Algunos historiadores aceptan versiones de su final en 1453
con la caída del Imperio Romano de Oriente. La Edad Media, o Medioevo, se separa en períodos:
* Temprana Edad Media (siglo V a siglo IX), * Alta Edad Media (siglo IX a siglo XI) y
* Baja Edad Media (siglo XI a siglo XV).
El Medioevo antiguamente era considerado como una época oscura atrasada cultural y socialmente. Hoy sabemos
que el Medioevo y el Feudalismo comprenden el desarrollo de la posterior expansión europea, el nacimiento del
capitalismo y la modernidad.
Es necesario comprender que la Edad Media y el Feudalismo no son sinónimos:
Edad Media: es un período histórico que va del siglo V al XV.
Feudalismo: sistema político, económico y social que rigió en Europa entre los siglos X y XV.
Características de la Edad Media
a) Alta Edad Media (Siglo IX hasta siglo XI)
Se caracteriza por su economía agraria y el apoyo del régimen feudal. Los bárbaros germanos eran robustos de ojos
azules y de elevada estatura, estaban organizados en tribus con su rey electivo. Su rasgo más saliente era la
belicosidad, nacida de su religión, lo que llevó a numerosas guerras entre las distintas tribus; otras consiguieron
pactos con los emperadores y se establecieron dentro de las fronteras como pueblos aliados. De este modo habían
penetrado los francos en la Galia, los visigodos en España, los ostrogodos en Italia, los vándalos en África del
Norte, y el reino de los anglosajones en Inglaterra.
La invasión bárbara rompe la unidad política romana. La misión de la iglesia será la conversión de los pueblos
germanos a la religión cristiana para formar en torno a Roma la unidad católica. La invasión violenta de los
germanos destruyó la organización política y social de la civilización urbana clásica, para dar lugar a una sociedad
rural de señores feudales y siervos de la gleba.
El régimen feudal es la organización social, política y económica de la Europa Occidental durante los siglos IX al
XV. Así como el imperio romano se caracteriza por su régimen centralizador, el feudalismo rompe esta unidad,
acarreando un fraccionamiento territorial y político y la existencia de numerosas costumbres y leyes de
ascendencia germánica. Se basa en la fusión de dos instituciones germanas: El beneficio o cesión vitalicia de tierras
a soldados y el vasallaje o juramento de fidelidad de las bandas guerreras ante su caudillo. Los nobles y los altos
dignatarios del clero recibieron del rey, en recompensa de servicios prestados, extensos territorios feudales, siendo
primero vitalicios y luego hereditarios.
b) Baja Edad Media (Siglo XI hasta el siglo XV)
Se caracteriza por la aparición de la clase comercial o burguesía y la creación de las ciudades o burgos. También se
crearon las universidades. Estas eran una comunidad de profesores y discípulos organizadas en corporación
autónoma para enseñar y aprender. Las primeras universidades aparecieron en el s. XIII.
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A fines del siglo XI el aumento de la demografía; el incremento de la agricultura, con nuevos cultivos como el
arroz; el progreso de la industria, agrupando a los patrones y obreros en gremios y el resurgimiento del comercio
marítimo, como resultado de las Cruzadas, provocará un inusitado desarrollo urbano. En las proximidades de los
castillos o de los monasterios, en los cruces de caminos comerciales o en puertos de mar, se agrupó la población
constituyendo las villas; y en las afueras de las arruinadas ciudades antiguas se formaron los burgos. A los
habitantes de estos burgos, generalmente comerciantes, industriales y gente que no se dedicaba a trabajos
manuales, se les llamó burgueses.
Las villas y los burgos dependían, al formarse, de un señor feudal pero de pronto se fueron emancipando al
comprar sus libertades o conquistarlas por la fuerza. Los reyes favorecieron este movimiento de emancipación de
la burguesía en su lucha por abatir la nobleza feudal.
La iglesia tenía una gran influencia en esta época. Era rica y poderosa. Los monasterios recibían vastas posesiones
en forma de legados y donaciones y eran además focos de cultura y civilización. Gracias a esta influencia se
dulcifican las costumbres y se va moldeando su civilización. El espíritu pagano es sustituido por el espíritu
cristiano.
ARTE ROMANICO
La denominación de románico se utiliza en Francia en 1820, aludiendo al antiguo arte de Roma por su semejanza
con algunos elementos arquitectónicos (arcos, columnas,...). Al igual que a las lenguas vulgares derivadas del latín
se las conoce como lenguas románicas o romanas, de igual manera ocurrió con este arte.
El estilo románico se desarrolla, según los países o zonas, desde mediados del siglo X al siglo XII (aunque en
algunas zonas rurales se prolongará por más tiempo) y en un marco geográfico fundamentalmente europeo.
Se le considera el primer estilo internacional europeo porque, de alguna forma, con más o menos intensidad y
durante más o menos tiempo, Europa está inmersa en una corriente artística bastante homogénea, pese a que surge
y evoluciona en pleno sistema feudal, caracterizado a grandes rasgos, por un mundo de economía cerrada, de base
agraria, y por una fragmentación política, lo que podría explicar, entre otras causas, la existencia de escuela o
variantes existentes en el románico.
De todas formas, el nacimiento y auge de este lenguaje común encuentra su fundamento, por un lado, en la
recuperación de todo tipo que conoce durante estas centurias una gran parte de Europa y, por otro, en la existencia
de una fuerza unitaria a escala internacional.
a) Recuperación: se experimenta en Europa, lentamente, sobre todo tras el impacto de las invasiones bárbaras
y la fragmentación del Imperio Carolingio. La misma abarca: aspectos demográficos, un crecimiento
económico basado en la explotación de la tierra, que permite el enriquecimiento, entre otros, de la nobleza,
y el clero.
b) La existencia de una fuerza unitaria a escala continental, que puede sintetizarse en la presencia en todos
los pueblos de un sentimiento religioso cristiano de occidente que va a impregnar las diferentes
manifestaciones cotidianas y culturales de esta época. En efecto, el arte románico es un arte
fundamentalmente religioso. La Iglesia, que ejerce tanto un poder temporal como, sobre todo, espiritual. Se
produce un robustecimiento del poder del papa, que impulsa la unificación del rito cristiano, promueve el
desarrollo de la vida monástica, sobre todo en la Orden de Cluny, cuyos monasterios se extienden por toda
Europa, y anima peregrinaciones, cuyos caminos se convertirían en vías de intercambio y contacto,
desbordando como es lógico, el aspecto meramente religioso.
Los centros de peregrinación de la cristiandad medieval nacieron alrededor de los sepulcros: Jerusalén, con su
tumba vacía; Roma, con las sepulturas de San Pedro y San Pablo; Compostela en cuyo cementerio se halló la
tumba del apóstol Santiago, a principios del siglo IX. Cuando no existían tumbas, se usaban reliquias, que también
eran adoradas por los fieles, en las que confiaban como generadoras de milagros. Esta devoción por las reliquias
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animó los caminos que conducían a las iglesias y a los monasterios que las custodiaban, planteando la necesidad de
ampliar y embellecer los espacios de devoción.
Estas vías de peregrinación también favorecían las actividades comerciales y culturales, difundían y divulgaban
experiencias de construcción, recetas de oficio, temas de inspiración, y facilitaban el deambular de talleres de
artistas, jugando un papel decisivo en la difusión del románico y en el progreso de las actividades creativas.
Rutas de los Caminos a Santiago de
Compostela
El arte románico es pues, una manifestación artística
profundamente religiosa, a través de la cual se invita, a los fieles, a la meditación, al recogimiento y a la oración
como medio de acercamiento a Dios.
ARQUITECTURA ROMÁNICA:
La arquitectura románica es, esencialmente, de carácter religioso. Es la expresión más representativa de este
estilo, ya que integra armónicamente soluciones constructivas con las artes plásticas.
Sus creaciones más especiales son: Iglesias, Abadías, Monasterios y Catedrales, y en mucha menor medida:
Castillos, Torres, Puentes y otras construcciones.
“La iglesia románica, casa de Dios en la tierra, debía reflejar el orden universal que
emanaba de la divinidad… su estructura debía ir más allá de las necesidades
puramente constructiva mediante la observancia de determinadas leyes simbólicas.
Simbólicamente, el espacio-camino que separa la portada de la cabecera presenta
tres ámbitos: el terrenal, el de transición y el divino. El terrenal se corresponde con la
nave longitudinal y viene definido por el ritmo de los arcos de medio punto que, a
modo de gigantesca olas, va empujando al fiel hacia el ábside. Esta zona, común a
todos los cristianos, es propiamente el cuerpo de la iglesia, de la que cada cristiano es
un miembro.
La nave longitudinal queda interrumpida por la cúpula, que se levanta en el espacio
de transición: el crucero. Si los tramos cuadrados de la nave principal simbolizan la
Tierra y las formas circulares del ábside son reflejo de lo divino, la cúpula del
crucero que, en tanto que elemento arquitectónico, participa de las dos formas
geométricas (estructura semiesférica apoyada sobre una planta cuadrada), une
simbólicamente dos mundo en él, el terrestre y el divino.
La concavidad del ábside, como imagen del espacio divino, es el núcleo de
densificación de todas las líneas de fuerza de la iglesia, tanto estructurales como
simbólicas; es el límite del espacio divino”.
J. SUREDA, Historia del Arte.
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NAVE LATERAL
TRANSEPTO
ÁBSIDE CRUCERO NAVE CENTRAL
TRANSEPTO NAVE LATERAL
Este Oeste
PLANO DE UNA IGLESIA ROMÁNICA
SAN MARTÍN DE FRÓMISTA – PALENCIA – ESPAÑA
SIGLO XI
La Iglesia: Función, significado y símbolo:
Además de función de culto y casa de Dios, encierra todo un simbolismo, pues representa el cuerpo místico de
Cristo, cuyo reflejo más exacto es la planta de cruz latina, típica de la iglesia de peregrinación. Al entrar en el
templo por la fachada principal, situada en el oeste, y dirigirse hacia el ábside, caminamos hacia la luz del Oriente,
hacia la “luz de Dios”.
La planta (sección horizontal de los muros) es, muy en sus comienzos, de tipo basilical, planta relacionada con
edificios públicos romanos.
Las iglesias románicas suelen ser de tres o de cinco naves (espacio entre muros o filas de arcadas), como las de San
Martín de Frómista (Palencia), Sant Climent y Santa Maria de Taüll (Lérida).
Pronto esta planta se va haciendo más uniforme, transformándose en una planta de cruz latina (simboliza la Cruz
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de Cristo), planta característica del medioevo europeo, con nave central terminada en ábsides o capillas (parte de
la iglesia con altar) semicirculares y una nave transversal llamada "transepto".
La zona donde se cruza la nave central con el transepto, se llama crucero. La prolongación de las naves laterales
sobre la central, por detrás de la capilla mayor, se llama girola o deambulatorio.
ARCOS DE MEDIO PUNTO
El arco más utilizados en la arquitectura románica es el arco de medio punto o semicircular.
Por los problemas ocasionados en la construcción, paulatinamente se va apuntando, para dar lugar a arcos
apunteados o ojivales.
Además, los arcos son un elemento básico para la construcción de las bóvedas de las naves en iglesias, abadias y
monasterios.
También inician las arquivoltas de los pórticos, siendo éstos abocinados.
Asimismo se utilizan para la introducción de la luz, escasa, en el interior de los templos, por medio de estrechos
ventanales.
ANÁLISIS DE LA OBRA CATEDRAL DE SANTIAGO
A) Análisis técnico:
* FORMA: catedral románica, típico modelo de iglesia de peregrinación, con planta de cruz latina y cabecera con
girola y absidiolos. La longitud del edificio es de 97 metros.
* MÉTODO: Obra arquitectónica realizada en piedra.
* DESCRIPCIÓN GENERAL: El edificio, una de las mayores construcciones del estilo románico, presenta a sus
pies un nártex, en el que se sitúa el Pórtico de la Gloria. En la construcción primitiva, en este espacio se situaban a
cada lado sendas torres de planta cuadrada.
El interior del templo se divides en tres naves. La central posee un ancho de 10 metros y alcanza una altura de 22,
cubriéndose con bóveda de cañón. Las naves laterales, de menor altura y unos 5 metros de anchura lo hacen con
bóvedas de aristas. Sobre dichas naves laterales se alzan tribunas que asoman a la nave central mediante arcos
geminados. Sus vanos exteriores proporcionan iluminación a la parte superior de la nave central, lo que contrasta
con la mayor penumbra de la zona inferior.
Las bóvedas se sostienen mediantes pilares compuestos que presentan columnas adosadas, organizadas de forma
tal que la columna que mira hacia la nave central se eleva a lo largo de toda la altura de la misma, hasta alcanzar el
inicio del arco fajón correspondiente.
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El transepto se organiza también en tres naves en cuyos extremos se abren sendas portadas al exterior. Por otra
parte, en uno de sus lados mayores este transepto presenta cuatro absidiolos, dispuestos dos a cada lado de la
cabecera. Sobre el crucero se alza un cimborrio. En toda este enorme transepto se alzan también tribunas sobre las
naves laterales.
La cabecera de la catedral es de amplias dimensiones y dispone de una girola con cinco capillas radiales en los
absidiolos. De ellas, la central presenta al interior forma absidada, mientras que al exterior se cierra con testero
plano.
Todo el espacio interior del templo está organizado de manera que los fieles (tras concluir aquí su peregrinación
hasta la tumba del apóstol Santiago) pudiesen acceder a la catedral por la portada de los pies y recorrerla hasta
llegar a la girola, en cuyo espacio central se encuentra el sepulcro del citado apóstol.
Todo este camino interior del edificio permite que puedan desarrollarse sin interferencias las ceremonias
religiosas.
b) Análisis simbólico:
La catedral de Santiago viene a simbolizar, en primer lugar, la importancia de una ciudad y una sede obispal en la
que se encuentra situado el sepulcro de uno de los doce apóstoles de Cristo. En este sentido, la propia planta de la
iglesia es imagen de la cruz de Cristo y, en consecuencia, representación en pìedra de la idea de la cruxifixión y
muerte de Jesús como base para la salvación del mundo. Pero, por otro lado, la construcción simboliza a la
perfección el desarrollo del reino astur-leonés en un momento en el que el espacio geográfico peninsular se
encontraba fragmentado y en el que sobresalía el mundo islámico representado por al-Andalus.
c) Análisis sociológico:
El sepulcro del apóstol Santiago fue redescubierto hacia el año 829, de forma tal que sobre el mismo se edificó
(reinando Alfonso II el Casto) un primer templo, de reducidas dimensiones. Más tarde se levantaron allí otras dos
basílicas prerrománicas a las que finalmente acabó sustituyendo la catedral que ahora podemos contemplar.
El hecho de disponer de la única tumba conservada de uno de los doce primeros discípulos de Jesús (junto con la
de San Pedro, en Roma), convirtió a la antigua Iria Flavia en el centro de un creciente movimiento de
peregrinaciones que pronto alcanzó a toda la cristiandad europea, de la cual Santiago de Compostela acabó
convirtiéndose en uno de los principales centros religiosos. Surgió así el Camino de Santiago, una ruta de
peregrinación que acababa precisamente aquí su recorrido. Los distintos ramales de esta vía se unían tras cruzar los
Pirineos, para recorrer a continuación todo el norte peninsular y concluir en Compostela. De esta manera, el
camino facilitó los intercambios culturales entre las distintas zonas del continente y llevó más allá de las fronteras
de la península la fama de una ciudad y de una monarquía (la astur-leonesa) que impulsó la devoción a las reliquias
del apóstol. Sucedía todo ello en una Europa ruralizada y feudal, pero que lentamente se iría abriendo al desarrollo
de las ciudades, del comercio y de las actividades burguesas, siempre bajo la atenta mirada de la Iglesia cristiana
como controladora única de las conciencias.
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Los monasterios:
Están situados en el campo o en las afueras de las poblaciones; donde viven los monjes en retiro, dedicados
enteramente a la oración, a la meditación y al estudio. Poseían grandes propiedades territoriales, de cuyos
productos se abastecen.
El monasterio como edificio religioso tiene su propia distribución. Adosado al cuerpo del templo hay un patio o
claustro, espacio cuadrangular de arquerías con columnas no muy altas y con frecuencia pareadas, que se apoyan
sobre un muro corrido de baja altura. Alrededor del claustro, en la parte oriental, se encuentra la biblioteca, la sala
capitular con bancos de obra en su contorno y la sala de los monjes. La sala capitular es un lugar de encuentro de
la comunidad, utilizándose también para las conferencias que el abad ofrece periodicamente y para la plegaria de la
Nona (última de las horas menores, antes de vísperas). Son importantes monasterios: Santo Domingo de Silos
(Burgos), Santo Domingo de la Calzada (La Rioja), Santa Maria de Poblet (Tarragona) y Sant Serni de Tavèrnoles
(Lérida).
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Claustro del Monasterio de Santo Domingo de Silos – Burgos
EL ARTE GÓTICO
EL CONTEXTO HISTÓRICO
A partir del siglo XIII hay una mayor desarrollo del comercio, la ciudad recupera su lugar central en lo
económico y cultural
Los monasterios pierden protagonismo frente a las universidades
La burguesía inicia su ascenso
La catedral simboliza a la ciudad medieval a partir de este momento.
EL ESTILO GÓTICO
Sucede al románico desde el siglo XIII y hasta el XV
Denominación peyorativa (arte “bárbaro”) dada por los renacentistas
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Estilo revalorizado en el siglo XIX
Rompe con el equilibrio simétrico, la regularidad y el geometrismo del románico: sustituye todo esto por
una estética pragmática
¿Por qué una estética pragmática?
La idea de que sólo la racionalidad humana es el único sistema de conocimiento y que las formas sensibles son sólo
una apariencia engañosa de la verdad, es desplazada por la convicción de que de los sentidos son necesarios
descubrir las cosas de la naturaleza, verdadera fuente de conocimiento.
Como consecuencia de este cambio de mentalidad, en el campo del arte y la arquitectura, el obstinado equilibrio
simétrico y la regularidad y geometrismo del románico, son desplazados. El arquitecto ya no tiene que apegarse a
formas regulares para construir (círculos y cuadrados fundamentalmente) sino que se ve libre para trabajar, no
como un geómetra sino como un ingeniero. Por tanto, si en el campo de las ideas se sustituye el idealismo por el
naturalismo, en el campo del arte se sustituye la inteligencia abstracta por el empirismo.
René Huyghe escribe sobre la arquitectura gótica:
"Una estética pragmática edifica monumentos donde, descartadas las superficies planas, se erizan de puntas, de
calados, de proyecciones, se rompen en el juego complejo de los salientes y las aberturas, donde las líneas
tropiezan, se cortan, se interseccionan con aspereza, donde todas las previsiones de la inteligencia son derrotadas
por el imperioso dictado de los hechos"
La evolución final de lo románico desemboca en la obra llamada gótica, la más brillante del medievo, que, una vez
desarrollada especialmente en Francia, abarca en su expansión los países de Alemania, España y Portugal,
Inglaterra, Flandes (hoy Bélgica) y Suecia. En este desarrollo, Italia, donde la tradición de las formas
arquitectónicas generadas por el Imperio Romano era muy intensa, resistió la penetración gótica, que fue
generalmente débil. Pero a Italia, por una particular aversión del gran pintor Rafael Sanzio o Santi hacia las formas
que analizamos, se debe el calificativo de gálico con que conocemos tales producciones. Pues en un informe oficial
que, como conservador de las ruinas imperiales, dirigió al papa León X, queriendo despreciar tan hermosa
expresión del arte medieval la calificó como obra de bárbaros godos, y de ahí el término gótico que había de
perpetuarse.
LA GEOGRAFIA Y LA CRONOLOGIA DE LO GÓTICO
El consenso universal atribuye la creación y tipificación del arte gótico a Francia. Y dentro de ese bello país, una
región geográfica limitada por los ríos Sena, Marne, Ourcq, Aisne y Oise, y por ello denominada la Isla de Francia,
fue la parte en que más importancia adquirió la bella creación que hizo florecer la arquitectura; pero que también
brindó ocasión al desarrollo de la escultura, la vidriería coloreada, el miniado (pintura en minio, oro y otros colores
de las orlas y letras mayúsculas en ciertos libros) y la pintura sobre tablas; y finalmente a la ejecución de piezas de
orfebrería, de esmalte, de hierro forjado, de muebles y de tapicería.
EL SISTEMA CONSTRUCTIVO PROPIO DE LA ARQUITECTURA GÓTICA
Egipcios y asirios, griegos y romanos dieron origen a construcciones que llamamos clásicas, cuyas paredes y
columnas constituyen el soporte de dinteles y techos horizontales o de arcos y bóvedas corrientemente
semicirculares.
Actualmente, una feliz alianza del hierro y del hormigón (cemento, arena y piedra que mezclados con agregado de
agua luego se endurecen), a la que denominamos hormigón armado, constituye la original solución moderna del
arte de construir.
Entre la original construcción clásica generada en la Edad Antigua y la original edificación moderna de nuestros
días, el medievo generó el original sistema gótico. En éste la estabilidad del edificio se logra por una sabia
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asociación de pilares y columnas, contrafuertes (como los románicos ya descritos), bóvedas, aristones (nervaduras
de piedra saliente en los encuentros de las bóvedas), arbotantes (arcos exteriores de piedra que se apoyan en las
paredes más altas y descansan en las más bajas) y pináculos (elegantes torrecillas que suman su peso al de los
pilares sobre los que se asientan).
La arquitectura gótica que analizamos, corrientemente ejecutada en piedra y pocas veces en ladrillo, se equilibra,
pues, dentro de un sistema propio. El peso de sus bóvedas, denominadas de crucería, descarga sobre las nervaduras,
que lo trasladan a pilares, columnas o haces de columnas, para llegar así al suelo resistente a través de los
cimientos. Las paredes ya no juegan un papel importante en el equilibrio; y si bien en algunos sitios se refuerzan
con los contrafuertes (procedentes de la arquitectura románica), en otros admiten la formación de grandes
ventanales o hermosos rosetones circulares destinados a la
iluminación de los interiores. Finalmente, el arbotante, comportándose en lo alto de los exteriores como una muleta
de piedra, y el pináculo, aportando a la obra su peso propio y el de las esculturas que a veces lo adornan, logran dar
mayor estabilidad al edificio.
Si bien este sistema gótico resolvió de manera original la construcción de un edificio, su puesta en ejecución fue
mejorada por los múltiples recursos aplicados al dotarla de una delicada elegancia decorativa y al tornar así la obra
en algo hermoso.
Bajo la techumbre, independiente de las bóvedas que cierran un templo o emergiendo de los planos inclinados de
los techos cerrados por sólidas cubiertas de plomo, todo un mundo de formas decorativas -en mucho servidas por la
inspiración afirmada en la naturaleza circundante- reporta belleza al monumento arquitectónico.
Analicemos aunque sea brevemente las formas que caracterizan a las obras de la arquitectura gótica:
a) La ojiva. El carácter mayor de puertas, ventanas y bóvedas surge de la naturaleza de sus siluetas. En ellas luce
el arco quebrado, logrado en el diseño por dos tramos de circunferencias de distinto centro y llamados a cruzarse en
la parte superior. Aunque sin fundamentos, a este arco quebrado se le llama ojiva; lo que, por extensión, hace que a
la arquitectura gótica se la denomine, a veces, ojival.
b) La columna. Alargada, como sujeta a una incontenible fuerza ascensional, la columna, sea aislada, sea
agrupada en haces, de fuste cilíndrico, a veces dotada de juego helicoidal, en tirabuzón, arranca de basas
geométricas, enriquecidas por molduras y figuras, y remata en capiteles adornados con valores vegetales, la vid
entre otros, sencillos en los comienzos y de formas atormentadas en los momentos finales del estilo.
c) Las cornisas. Decorando los fríos caracteres de su geometría fundamental, ofrecen las cornisas, según las
épocas, aplicaciones de una suerte de festones y largas guirnaldas de hojas.
d) Las gárgolas. La evacuación del agua de lluvia caída sobre los techos se opera por canales dotados de
vertederos que la alejan de los muros del edificio. Tales vertederos, denominados gárgolas, se prestan a la
representación escultórica de las más diversas y extrañas figuras, algunas grotescas, de marcada fuerza decorativa y
reveladoras de la singular fantasía de sus autores. Muy conocidas son las gárgolas de la famosa catedral de Nuestra
Señora de París.
e) Los rosetones. Magníficas aberturas circulares se abren en las fachadas, a altura media, y están cubiertas de
vidrio coloreado similar al de las vidrieras que cierran los ventanales. Algunas, organizados sus rayos en piedra,
ofrecen en su perímetro sucesivos arcos que se entrelazan a aquéllos dando la impresión de festones.
f) Los tímpanos. Forma geométrica que evoca los frontones de los templos griegos; estos tímpanos, en ángulo
agudo, enmarcan las portadas, descansan sobre columnillas y encierran esculturas resueltas en alto relieve y con
acumulación de numerosas figuras. Represéntase a menudo, en el correspondiente a la fachada principal, el Juicio
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Final y en las laterales, escenas de la vida de la Virgen.
g) Las torres. En una arquitectura como la gótica, llamada a acentuar la línea vertical y a dotar al edificio de una
fuerza inconteniblemente ascensional, las torres, pareadas en la fachada principal, desempeñaron un papel
preponderante, pues estaban llamadas a verse coronadas por una prolongada y aguda flecha, y tenían como función
alojar juegos de potentes campanas de bronce y a ostentar, a veces, relojes públicos muy curiosos por sus
mecanismos y por la alegre música de sus carillones. Raras son las grandes catedrales francesas que ofrezcan
terminadas sus torres. Muchas de ellas, truncadas a cierta altura, carecen de flecha.
h) La torrecilla. Surgiendo por encima del encuentro de la nave transversal con el crucero, estas elegantes
torrecillas, terminadas en una flecha que remata en el signo de la cruz, se destacan en el exterior de las catedrales
con singular elegancia.
i) Las balaustradas. Están resueltas a veces con sucesivas columnillas y otras con frisos perforados en formas de
tréboles o figuras llameantes, y recorren las fachadas con pujante fuerza decorativa. Los ventanales. Organizadas
sus formas en piedra, su estereotomía, o sea la manera en que están éstas talladas para su conveniente aplicación,
resalta en las siluetas de los arcos ojivales de cierre y en los pilarejos, llamados parteluces, que enmarcan sus
múltiples secciones. Así los ventanales constituyen el soporte arquitectónico de las vidrierias. Esta parte está
organizada como lo fuera en la obra románica e ilustra la vida de los santos o episodios de las Sagradas Escrituras.
La luz solar da exquisita vida a estos trabajos -la verdadera pintura gótica-, y al penetrar en los ambientes
caracteriza su atmósfera y las paredes y pisos en que se proyecta con múltiples efectos de colores.
LA CATEDRAL GÓTICA: NOVEDADES ARQUITECTÓNICAS
Centralidad de la luz como elemento de espiritualidad (crea un mundo no terrenal)
Anhelo de elevación: preeminencia de la línea vertical: estirando columnas y rematando en pináculos y
agujas
Utilización del arco apuntado u ojival y la bóveda de crucería
Triunfa el vano sobre el muro
Donde la arquitectura gótica es esencialmente diferente a la románica es en el sistema de abovedamiento, ya que en
el románico se emplean pesadas bóvedas de medio cañón sobre arquerías de medio punto que debían soportar
inmensos esfuerzos, en colaboración de gruesos muros. El arquitecto románico -como el gótico- buscó también el
carácter ascensional del templo y la luz, pero se vio maniatado por los recursos arquitectónicos de que disponía. En
su lugar, prefirió centrarse en el orden y la regularidad de las formas para transmitir armonía.
La arquitectura gótica se basó en el arco apuntado y la bóveda de crucería, amén del arbotante.
El arco apuntado nació en el románico de Borgoña. La famosa abadía de Cluny III lo incorpora de manera
majestuosa y es rápidamente difundido. El arco apuntado ejerce menos resistencia que el de medio punto al peso
superior que soporta y su estilizada figura permite una estética ascensional que será explotada plenamente por el
gótico.
El segundo (primero en importancia) elemento esencial de la arquitectura gótica es la bóveda de crucería.
La bóveda de arista románica es la formada por el cruce perpendicular de dos bóvedas de medio cañón. La bóveda
de arista es usada de manera sistemática en el románico, en concreto para cubrir las naves laterales. Básicamente la
bóveda de crucería es el resultado del cruce de dos bóvedas de cañón apuntado soportada por dos arcos cruceros
diagonales
Estas estructuras liberan de casi todo el peso a los muros perimetrales, localizándolo en cuatro puntos
determinados. Esto permite desmaterializar el muro mediante grandes vanos o ventanales con tracerías caladas en
las que se encastraron hermosísimas vidrieras coloreadas. Para reforzar los puntos de evacuación del peso se
reforzaron los contrafuertes ya usados de manera continua en el románico y, sobre todo, se empleó el arbotante,
verdadero arco de apuntalamiento que conduce el peso soportado por las zonas de sostén definitivamente hacia el
exterior del edificio a través de un contrafuerte situado en el exterior coronado por un pináculo.
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ARCO APUNTADO
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LA FACHADA GÓTICA
La típica fachada gótica se divide en tres cuerpos horizontales y tres secciones verticales o calles, donde se abren
las tres portadas que se corresponden con las naves interiores. Las dos torres laterales forman parte del cuerpo de la
fachada y se rematan frecuentemente por agujas o chapiteles. Por último, el gran rosetón calado, además de fuente
de luz y color para el interior, supone un magnífico centro para la totalidad del conjunto.
ESCULTURA Y PINTURA GÓTICAS
• Mayor cantidad de temas
• Mayor cantidad de soportes: fresco, retablo, vidriera, piedra
• Naturalidad en la representación: proceso de humanización
• Aparecen retratos por primera vez desde la época romana
• Mayor interés en la narración
Veamos un ejemplo de escultura gótica:
La Anunciación y la Visitación. Catedral de Reims, Francia. Hacia 1230-1260.
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En principio, se trata de dos escenas diferentes: la Anunciación, a la izquierda, y la Visitación, a la derecha.
Fijémonos en ese ángel que avisa a María de que va a ser madre de Dios. Se vuelve hacia ella y le sonríe,
moviendo sus brazos, mientras la propia María permanece más rígida y estática, tal como sucedía en la escultura
románica. Pasemos ahora al otro grupo: María acude a visitar a su prima Isabel, que va a ser madre de Juan el
bautista: en las dos mujeres observamos un enorme cambio. Esos pliegues de los ropajes, la conversación que
parecen tener, el contrapossto de ambas figuras... todo es novedoso y, si nos fijamos con detalle, podemos entrever
una cierta referencia a la técnica de los paños mojados, tan característica de las obras de Fidias (Partenón).
En eso consiste la grandeza de la escultura gótica. Con ella se produce un incremento del naturalismo de las obras
respecto a la etapa románica: los rasgos se individualizan, el movimiento se incrementa y el naturalismo se
acentúa. Tanto es así, que en el grupo que hemos comentado podría afirmarse que las cuatro figuras son obras
exentas, colocadas allí para engrandecer y embellecer la portada por la que accedían al templo aquellos que iban a
ser coronados reyes de Francia.
Detalle de la imagen anterior: el ángel que sonríe
En conclusión, con el gótico podemos atisbar el primer paso del proceso que va a permitir a la escultura liberarse
de su dependencia de la arquitectura, alcanzando por sí misma (como en la Antigüedad) la categoría de gran arte. Y
este enorme cambio lo encontraremos allá donde busquemos, no sólo en Francia; procesos similares se dan en
Alemania, en España, en Italia o en los Países Bajos.
LA PINTURA ITALIANA DEL TRECENTO Y LOS PRIMITIVOS
FLAMENCOS
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• Dentro del período gótico, ya en el siglo XIII aparecen 2 corrientes pictóricas que suponen una ruptura con
el estilo gótico y que constituyen el antecedente del Renacimiento
• Se trata de la pintura italiana del Trecento y de los primitivos flamencos
Pintura italiana del Trecento
En Italia, durante los comienzos de la época gótica, había prevalecido un estilo pictórico caracterizado por su
dependencia de los modelos bizantinos, en los que predominaban la tradición de la pintura de iconos, la frontalidad
y rigidez de las figuras representadas, la ausencia de fondo y la preponderancia del color dorado. Sin embargo, esta
tendencia bizantinizante concluye en el siglo XIV , merced a las aportaciones de los pintores italianos del Trecento.
En primer lugar nos encontramos, en la ciudad de Siena, con un grupo de pintores que marca la transición desde lo
bizantino a la nueva época. En sus obras el color dorado está aún bien presente, aunque irá perdiendo importancia
de manera progresiva, mientras comienza a aparecer el paisaje y se incrementa el número de figuras que se
incluyen en una misma escena. Destacan en esta escuela las apotaciones de Ducio y de Simone Martini, cuyo
retrato al fresco de Guidoricio da Forliano nos muestra de forma rotunda los nuevos vientos que soplan en la
pintura italiana, con la abundante introducción del paisaje en la obra.
Simone Martini (1284-1344)
• Máximo representante de la escuela de Siena
• Pintura suave y detallista, aún persisten dorados bizantino
• En la Anunciación aparece como novedad la comunicación entre los personajes
• El retrato ecuestre de Guidoriccio da Fogliano introduce un ejemplo de pintura profana y se abre un camino
a resaltar valores personales propios luego del individualismo renacentista
Pero si de Siena pasamos a la cercana Florencia, nos sorprenderá la obra de Giotto (1266-1337), con el cual los
planteamientos modernos se muestran mucho más consolidados, hasta tal punto de que podríamos también
incluirlo dentro de un primer impulso del arte renacentista. En este artista el bizantinismo es algo ya pasado,
residual.
Autor de una extensa cantidad de obras pintadas al fresco (si todas fueron debidas a su mano), en ellas el paisaje,
sea natural o urbano, está bien presente, mientras que los personajes componen escenas, se acentúa el movimiento
y el volumen y el color alcanzan un protagonismo inusitado. Al mismo tiempo, Giotto manifiesta un gran interés
por los problemas de la perspectiva, aún no resueltos de forma completa.
Fue así como, con las obras que Giotto nos dejó en la capilla de la Arena de Padua, en la iglesia de la Santa Cruz
de Florencia o en la basílica superior de Asís, el arte pictórico inició un camino de novedades y sorpresas en el que
los seres humanos y la naturaleza que los rodeaba serían el elemento predominante de su atención.
Giotto: “La aprobación de la Regla”: San Francisco situado en el punto central de la composición, entrega la Regla
de su orden al Papa Honorio III, que le bendice y le autoriza a predicar la palabra del Señor. La escena se desarrolla
en un interior concebido ya como una caja espacial, y éste es un hecho de gran trascendencia en la pintura, pues
por primera vez desde la Antigüedad se presenta un tipo de perspectiva dentro de un espacio que resulta verosímil:
las cortinas, las ménsulas y las arquerías de la zona superior han sido pintadas de acuerdo con una nueva
perspectiva que crea la ilusión de la tercera dimensión, la profundidad.
Giotto dio un gran paso en la conquista de la realidad, aunque este espacio aún tiene mucho de escenografía,
porque para este pintor el ambiente es un elemento integrador de la acción y no un motivo en sí mismo, anuncia ya
la perfección matemática de la perspectiva renacentista.
Giotto destacó también por su gran dominio del dibujo, por la valoración de la luz, por la forma de matizar los
colores y por el aspecto rotundo y monumental de sus figuras, que influyeron en algunos artistas del Renacimiento.
Unas figuras, y esto también es importante, que son capaces de transmitir una gran expresividad, que encuentra uno
de sus ejemplos culminantes en el “Llanto sobre el cuerpo de Cristo muerto”, una de las 38 escenas evangélicas
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que pintó hacia 1303-1305 en la Capilla Scrovegni de Papua. El tremendo dramatismo que emana de este fresco se
debe tanto a los gestos de dolor de sus protagonistas como a la propia composición en sí.
LOS PRIMITIVOS FLAMENCOS
EL ARTE DEL OLEO SOBRE TABLA
Flandes, una región de la actual Bélgica en la que las actividades artesanales relacionadas con los textiles de lana
alcanzaron, desde el siglo XIII, un notable desarrollo y, con ellas, se produjo un gran incremento del comercio. Fue
así como en algunas ciudades de la zona (Brujas, Lovaina, Gante) surgió una poderosa clase burguesa que
consiguió convertir a todo la región en un área de gran riqueza y que quiso diferenciarse, en sus costumbres
cotidianas, de los hábitos de la nobleza. Para ello, sus espaciosas mansiones urbanas alcanzaron un nivel de confort
inusual para la época y en ellas surgió una nueva moda: la de decorar las paredes de las estancias principales con
cuadros, la mayor parte de pequeño formato y realizados sobre tabla.
Es este contexto socioeconómico el que explica el surgimiento de la escuela pictórica que llamamos de los
"primitivos flamencos", una serie de artistas que atiende los encargos de esa burguesía, sin olvidar los de otras
clientelas, como la propia Iglesia o la nobleza. En estas obras, cuya minuciosidad y detalle nos sorprenden,
veremos fielmente retratada la sociedad de la época, podremos disfrutar de los paisajes naturales y recrearnos con
los colores empleados. Todo ello al servicio de un arte natural, que se aleja de cualquier idealización y busca la
representación de las personas y las cosas (incluso las más nimias y pequeñas) tal y como son. Para todo esto, los
pintores perfeccionaron una técnica antes poco usada, la de la pintura al óleo, que proporciona a la obra una
mayor consistencia, mostrando al mismo tiempo un avance considerable en el terreno de la perspectiva.
La nómina de artistas flamencos es extensa, ya que además los pintores solían organizarse en gremios, como el
resto de los oficios burgueses, y en los talleres trabajaban numerosas personas, desde maestros ya consagrados a
aprendices. Pero entre ellos destacan especialmente los hermanos van Eyck (Jan y el misterioso Hubert), Robert
Campin, Roger van der Weiden o Hans Menlings, concluyendo, ya en el siglo XVI, con las aportaciones de
Pieter Brueghel o el Bosco. Artistas en definitiva que, trabajando en su mayor parte en la Edad Media, configuran
lo que podríamos considerar el inicio de un Renacimiento específico en la zona del norte de Europa.
Jan van Eyck
Este pintor (1390-1441) fue quien consiguió llegar al punto culminante en la búsqueda de la realidad.
Su desempeño fue de gran meticulosidad ya que perfeccionó la técnica del óleo hasta conseguir un tipo de pintura
capaz de sustituir a la pintura al temple (con aglutinante a base de huevo en vez de con aceite), que era la que hasta
este momento se utilizaba de manera casi exclusiva. El óleo, tal y como lo usó van Eyck presentaba tres ventajas
fundamentales: no secaba tan rápido y permitía trabajar con más lentitud, el color se podía aplicar sobre otras capas
de color y permitía lograr efectos sorprendentes dejando transparentar las capas de color que había debajo. Los
efectos que permitía asombraron a sus contemporáneos que adoptaron esta técnica con rapidez.
van Eyck fue un magnífico retratista, como lo demuestra el “Hombre del turbante rojo” (1433), que representa con
absoluta fidelidad a una persona de mediana edad. El retrato de gesto sereno, concentrado y analítico (tal vez sea el
propio van Eyck), resulta, sin embargo, muy expresivo, porque mira de frente al espectador y le atrapa con sus
ojos, se sitúe donde se sitúe: por primera vez el retratado mira al espectador y le incluye en el cuadro, ampliando
así el espacio del mismo y dándole profundidad, algo muy difícil de conseguir con un fondo negro.
ANÁLISIS DE UNA OBRA DE ARTE: “EL MATRIMONIO ARNOLFINI” DE JAN VAN EICK
Analizamos ahora uno de los cuadros más emblemáticos y discutidos de la historia de la pintura, el retrato que de
los esposos Arnolfini realizó el pintor flamenco Jan van Eyck.
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1) DETERMINAR:
a) TIPO DE OBRA: Pintura.
b) TÍTULO: Retrato de Giovanni Arnolfini y su esposa.
c) AUTOR: Jan van Eyck (1390-1441).
d) FECHA: 1434.
2) ANALIZAR:
A) Análisis técnico:
* FORMA: Pintura sobre tabla de roble. 82x60 cm.
* MÉTODO: Obra realizada al óleo, mediante pincel.
* DESCRIPCIÓN GENERAL: El famoso cuadro de los Arnolfini nos presenta a la pareja en el momento de
contraer matrimonio. Ambos personajes, retratados en primer plano, se sitúan en una estancia con suelo de madera,
e iluminada por una ventana que se abre a la izquierda. A los pies de la pareja aparece un perro y, en un segundo
plano pueden observarse la esquina de una alfombra y el dosel de una cama. En el centro de la composición figura
una lámpara que cuelga del techo y, en la pared del fondo, un espejo en el que se refleja todo el contenido de la
habitación. A su izquierda cuelgan unos rosarios y, sobre el marco, encontramos una inscripción en latín, en
caracteres góticos, con el siguiente texto: "Johanes de Eyck fuit hic, 1434" (Jan van Eyck estuvo aquí, 1434).
Giovanni Arnolfini aparece retratado en actitud seria, ricamente ataviado en color oscuro, con capa y amplio
sombrero. Su mano derecha, levantada, parece jurar o bendecir, mientras la izquierda sostiene la de su esposa
Giovanna, también ricamente vestida en color verde vivo, con velo blanco. Su abultado vientre, sobre el que apoya
su otra mano, parece manifestar con claridad que se encuentra embarazada.
Una suave luz envuelve la escena, dando de lleno en el rostro femenino, mientras se atenúa en torno al del
mercader.
B) Análisis simbólico:
El cuadro de los Arnolfini ha originado una gran controversia entre los historiadores del arte, por la gran cantidad
de elementos simbólicos que incluye y la dificultad de interpretación de algunos de ellos, hasta el punto de que los
especialistas debaten si la obra contiene realmente la escena de la celebración de un matrimonio, siendo como una
especie de acta del mismo, o una ceremonia de exorcismo de una pareja que trata de alejar de sí el mal de no haber
tenido descendencia. Entre los elementos simbólicos, destacan los siguientes:
* Algunos de los objetos que figuran el el cuadro, así como la propia ambientación de la escena, aluden a la riqueza
del mercader Arnolfini: la ropa, el mobiliario, la alfombra, la decoración de la estancia o la presencia de naranjas
junto a la ventana lo que, dada su procedencia del sur de Europa, puede considerarse un verdadero lujo en la
Flandes del siglo XV.
* Los dos pares de zuecos (los de ella, junto a la cama; los de él, en primer plano, a la izquierda) relacionan a los
esposos con el hogar y el hecho de que los supongamos descalzos alude a una idea de fertilidad, muy común en la
época en la que el cuadro fue pintado.
* Los colores predominantes son también claramente simbólicos: mientras el verde alude a la fertilidad, el rojo lo
hace a la pasión.
* El perro es una alusión evidente a la idea de fidelidad dentro del matrimonio.
* La lámpara, en la cual sólo encontramos una vela encendida (cuya luz pasaría desapercibida en pleno día), es una
clara referencia a Jesucristo y, al mismo tiempo, viene a representar también la llama del amor, que puede
consumirse.
* Los rosarios, situados a la izquierda del espejo, aluden a la necesidad de perseverar en la oración.
* El espejo, de forma circular, y en cuyo marco se nos muestran diez de las catorce estaciones del Víacrucis,
muestra la escena de la habitación desde una perspectiva inversa, pudiéndose apreciar la parte trasera de la pareja,
así como la presencia de otras dos personas, las cuales podrían asistir como testigos a una ceremonia para la cual,
en aquella época, no era necesario un sacerdote. Por tanto, el espejo contendría el elemento esencial para identificar
correctamente la escena representada: un enlace matrimonial en presencia de testigos, uno de los cuales podría ser
el propio pintor.
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* Tanto la borla que cuelga de la cama como el abultado vientre de Giovanna son claras alusiones a la fertilidad.
Precisamente, sobre la borla, en el cabecero de la cama, aparece una figura femenina que podría ser Santa
Margarita (patrona de los partos) o Santa Marta (patrona del hogar).
* Sobre las manos de la pareja aparece una gárgola en actitud sonriente. Algunos autores consideran que este
elemento es básico para comprender el significado del cuadro: un exorcismo mediante el que se pretende alejar el
mal que atenaza a la pareja: la falta de descendencia.
C) Análisis sociológico:
Giovanni Arnolfini fue un rico mercader italiano, procedente de Lucca, que se asentó en la ciudad de Brujas
(Flandes) atraido por las posibilidades comerciales de la zona, en la que logró una extraordinaria fortuna, de la cual
el cuadro que comentamos en buen reflejo. Los objetos representados son, en si mismos, exponentes de las
extensas relaciones geográficas de su propietario.
Este es, precisamente, el contexto en el que se desarrolla la pintura de los artistas denominados "primitivos
flamencos", de los cuales van Eyck es el máximo exponente: una burguesía consolidada, próspera en los negocios,
atraida por la moda de la decoración de interiores mediante tapices y, como en este caso, cuadros, entre los cuales
los retratos ocupan un importante papel.
3) OTRAS CUESTIONES:
Para concluir, debe insertarse esta obra dentro de la amplia producción del autor, entre la que destacan
especialmente el políptico de la adoración del cordero místico (conservado en la catedral de San Bavón, Gante), la
Virgen del canónigo van der Paele, asi como numerosos retratos de personajes de la época, entre los cuales
conocemos otro que efectuó a Giovanni Arnolfini.
Van Eyck es considerado como el mejor representante de esta escuela de primitivos flamencos y, durante mucho
tiempo se pensó que había sido él quien inventó la técnica de la pintura al óleo. Hoy se cree más bien que la
perfeccionó, de manera que su pincelada, de secado más lento, le permitía representar con mayor exactitud las
figuras de sus cuadros. De este modo, esta pequeña obra es una síntesis de todas las características de la escuela:
minuciosidad, interés por el color, naturalismo y estudio de la perspectiva.
Finalmente, la colocación del espejo en el fondo de la escena supone una verdadera innovación en el mundo de la
pintura, pensándose que esta obra influyó decisivamente en otros cuadros que emplean el mismo recurso, como
ocurre en las Meninas de Velázquez.
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