EXPEDIENTE ROJAS
LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
EXPEDIENTE ROJAS
LA TECNOLOGÍA
DEL COSMOS
Pierre Monteagudo
Primera edición: junio 2019
© Del texto: Pierre Monteagudo
© De la traducción: Olga Núñez Miret, 2016
© Diseño de cubierta: Jorge Coello, 2019
Impreso en España — Printed in Spain
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A la memoria de Héctor R. Rojas,
a todas las personas que han contri
buido a la difusión de su historia y a
mi esposa Mariana con amor.
H
e dedicado miles de horas a la investigación y prepara-
ción de este libro. Considero probado que el astrofísico
venezolano Héctor R. Rojas fue víctima de los poderes
que gobiernan en la sombra. Sus valiosas aportaciones al progra-
ma espacial estadounidense fueron borradas de la historia con la
complicidad de altos funcionarios públicos. Este trabajo es fruto
del análisis de documentos y testimonios, junto con declaracio-
nes de testigos y fuentes independientes, datos que arrojan luz
sobre la vida de un hombre de bien, cuyo apellido aparece en
línea con los de Ford y Kissinger en documentos oficiales recien-
temente desclasificados.
La posibilidad de que un científico de primer orden mundial, per-
teneciente al Programa Lunar Apolo de la NASA, y estrecho colabo-
rador del Gobierno de los Estados Unidos, haya recibido la solicitud
de analizar tecnología obtenida del Cosmos, tal como se hace eviden-
te en este trabajo de investigación, es tan real como inquietante. Que
luego haya sido obligado a guardar silencio bajo amenazas de todo
tipo, es consecuencia de la actividad de algunos individuos siniestros
que permanecen ocultos, cometiendo todo tipo de atrocidades, al
amparo del poder establecido. Y me pregunto: ¿Cuál es la dimensión
aproximada del ocultamiento? Pienso que conocer todos los detalles
será imposible y podría resultar aterrador. De momento, arrojemos
algo de luz sobre el caso Rojas, hasta donde la censura impuesta por
las entidades gubernamentales involucradas nos lo permite.
11
ÍNDICE
AGRADECIMIENTOS................................................................ 17
PRÓLOGO. ÁLVARO MARTÍN................................................. 19
PRIMERA PARTE. SECRETOS DE LA NASA.......................... 23
I. MAR DE LA TRANQUILIDAD, 20 DE JULIO DE 1969...... 25
II. AÚN HOY EN DÍA MI ALMA LLORA DEBIDO A
ESTA GRAN PÉRDIDA......................................................... 31
Bajo la sombra del árbol de caujaro comenzó todo............... 32
III. PERSIGUIÓ SUS SUEÑOS HASTA EL FINAL............. 39
IV. LA DULCE VIRGINIA ME ESPERABA CON EL
TESORO EN PARÍS............................................................... 43
V. NASA REPORTS 1/2/3 LA CONFIRMACIÓN............... 51
VI. ¡MADRE MÍA! QUE GENTE TAN DESCUIDADA
VIVE EN ESTE PLANETA.................................................... 63
VII. EL MEMORÁNDUM KISSINGER............................... 67
VIII. LA METÁFORA DEL MAL «THE AGENCY»............. 73
IX. GUERRA FRÍA, TRAICIÓN Y SILENCIAMIENTO..... 77
X. AÑOS DE SUFRIMIENTO PRECEDIERON AL
DESCANSO ETERNO.......................................................... 83
13
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
XI. EL DESCUBRIMIENTO…............................................. 87
DOCUMENTOS DESCLASIFICADOS................................... 91
DOCUMENTO Nº 1............................................................. 93
DOCUMENTO Nº 1 (TRADUCCIÓN).............................. 95
DOCUMENTO Nº 2............................................................. 97
DOCUMENTO Nº 2 (TRADUCCIÓN)............................ 101
DOCUMENTO Nº 3........................................................... 105
DOCUMENTO Nº 3 (TRADUCCIÓN)............................ 109
DOCUMENTO Nº 4........................................................... 113
DOCUMENTO Nº 4 (TRADUCCIÓN)............................ 117
DOCUMENTO Nº 5........................................................... 121
DOCUMENTO Nº 5 (TRADUCCIÓN)............................ 123
SEGUNDA PARTE. SATURNOS............................................ 125
I. EL ASESOR CIENTÍFICO............................................... 127
II. APOLO 11 - 50 ANIVERSARIO..................................... 131
III. SOY UN HÍBRIDO........................................................ 135
Honor y amor.................................................................... 136
IV. UN LÍDER MODERNO................................................ 139
Una moraleja potente para todas las edades........................ 140
V. LOS PAPELES DEL CALTECH...................................... 143
VI. BOMBAS V2 | COHETES SATURNO V..................... 147
VII. BASES MILITARES EN LA LUNA.............................. 153
VIII. LA FUERZA ESPACIAL.............................................. 157
¿Existe el rayo antigravitacional?......................................... 160
14
Pierre Monteagudo
La fuerza espacial necesitará gravedad artificial................... 160
¿Qué papel jugará la NASA?............................................... 162
IX. LA CARA OCULTA DE LA NASA................................ 167
¿Vuelos secretos a la Luna?................................................. 169
Temblores en la Luna......................................................... 175
X. MSC EL HOGAR DE LOS ASTRONAUTAS................ 177
XI. NASA REPORT 4 CONFIRMADO.............................. 181
Un giro inesperado de los acontecimientos......................... 182
Anuncio histórico.............................................................. 183
¿El NASA report 4 se ha perdido?...................................... 184
En el resumen del Estudio Nº 1 dice lo siguiente............... 187
En el resumen del Estudio Nº 2 aparece esta descripción...... 189
En el resumen del Estudio Nº 3 se menciona lo siguiente..... 191
La fotografía de una flagrante metedura de pata................. 198
XII. REVELACIONES DE LA MISIÓN APOLO 11.......... 207
XIII. UN COMPLEJO CIENTÍFICO-MILITAR DE
PROPORCIONES COLOSALES......................................... 217
XIV. EMPLAZAMIENTOS SUBTERRÁNEOS.................. 225
XV. UN RAYO CAPAZ DE PERFORAR UNA MONTAÑA... 229
XVI. TESLA Y ROJAS DOS GENIOS UNIDOS POR UN
RAYO..................................................................................... 233
XVII. ROSWELL Y LA LUNA: LA CONEXIÓN SECRETA... 241
XVIII. SATURNOS. TECNOLOGÍA DEL COSMOS....... 251
XIX. ME HICIERON DAÑO.............................................. 263
XX. EL TRATAMIENTO...................................................... 267
XXI. LA DEMANDA............................................................ 277
15
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
XXII. EL RESURGIR DE UN LUCHADOR...................... 283
XXIII. UN DESCUBRIMIENTO HISTÓRICO................. 287
XXIV. RADIACIONES CÓSMICAS................................... 291
LECTURAS RECOMENDADAS............................................ 297
EL ACORDEÓN Y LOS VALSES VIENESES..................... 299
CONCLUSIONES DE LA INVESTIGACIÓN
GRAFOANALÍTICA EXPEDIENTE ROJAS...................... 301
INVESTIGACIÓN GRAFOANALÍTICA........................... 303
HÉCTOR RAFAEL ROJAS.................................................. 303
CONCLUSIONES................................................................ 303
EL UNIVERSAL................................................................... 307
SOBRE LA TESIS DOCTORAL DE HÉCTOR R. ROJAS...... 309
EL OBSERVATORIO DE PARÍS-MEUDON..................... 311
LOS RECUERDOS YA NO SON NUESTROS.................. 313
RECONOCIMIENTO......................................................... 317
A LA SOCIEDAD DEL MISTERIO.................................... 317
AGRADECIMIENTOS.............................................................. 323
GLOSARIO................................................................................. 327
BIBLIOGRAFÍA......................................................................... 337
16
AGRADECIMIENTOS
Éste es un capítulo especialmente hermoso en mi relación con
las letras. Un momento que vivo con intensa emoción, al tener la
oportunidad de agradecer a un buen número de personas que han
contribuido a que se conozca a un héroe anónimo de la ciencia.
Pocas veces en la historia de la difusión literaria sucede que
a un autor le otorgan un reconocimiento y apoyo como el que
he recibido de las «Amigas de Expediente Rojas», en Chile. Es
el grupo de trabajo integrado solo por mujeres, verdaderamente
aguerridas, que de forma solidaria y altruista están divulgando a
los cuatro vientos, a lo largo y ancho de ese precioso país, los con-
tenidos de mi obra literaria. Las múltiples actividades coordina-
das por doña Mónica Villarroel son una contribución inestimable
a la consecución de un sueño. Valgan estas palabras para aproxi-
marme un poco a la expresión de la inmensa gratitud que siento.
Mil gracias Santiago Fernández e Isabel Mayoral, excelentes
anfitriones en Guadalajara (España), por abrir las puertas a un
escritor actual y presentarlo con tanto cariño, ante la sociedad del
misterio. Gracias María José Fernández, por el impresionante tra-
bajo que realizas junto con tu equipo técnico y humano, en «Di-
vulgadores del Misterio», para difundir tantos secretos, enigmas
y otras realidades. Gracias Javier Irueste Borda, por estar siempre
disponible para dar un impulso a la difusión del caso Rojas. Gra-
cias a Pedro del Mazo y al grupo de profesionales de Tresimedia
Comunicación por la creación en sus estudios de televisión, del
17
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
audiovisual que presenta la esencia de la vida del genio astrofísi-
co Héctor R. Rojas. Gracias Celia Velasco-Saori, por el enorme
esfuerzo que realizaste para hacer posible la presentación de estos
hechos históricos, en una conferencia inolvidable en Palma de
Mallorca. Gracias Pedro Prieto García, mallorquín incansable y
valiente perseguidor de la noticia en el mundo. Gracias Francisco
Estévez, por tu gran contribución sin la cual no hubiera sido po-
sible este homenaje. Mi profundo agradecimiento al señor Pedro
Montes de Oca, vecino y amigo de toda la vida de Héctor R. Ro-
jas por su colaboración permanente en la búsqueda de la verdad.
Gracias Paco Villaverde por tu excelente trabajo como fotógrafo
oficial de Expediente Rojas y por los momentos compartidos en
el fragor de la reivindicación. Mi eterno agradecimiento a Juan
Manuel Álamo y a Jesús Fersán. Gracias Antonio Rodríguez Co-
bos, por tus valiosas sugerencias y el apoyo que me has dado des-
de el mismo día en que nos conocimos. Gracias Stefano Mulas
Baiocchi, por tu extraordinaria colaboración. Por último, unas
breves palabras para agradecer a la sociedad del misterio por su
generosidad en la difusión de la historia del doctor Rojas. Un
reconocimiento que continúo expresando, en la parte final de
esta obra, con toda la amplitud que merece el apoyo recibido de
tantas personas.
18
PRÓLOGO
Álvaro Martín
La historia venía de lejos, pero para mí comenzó el jueves 5 de
julio de 2018. Aquel día inolvidable grabamos un episodio de
Ecos de lo Remoto desde un lugar muy especial. Hicimos un pro-
grama de radio en uno de los tres puntos, alrededor del mundo,
que sirvieron de unión entre nuestro planeta y la Luna, cuan-
do aquellos valientes se embarcaron en una aventura que llevó
al ser humano a traspasar las fronteras establecidas. Me refiero al
Museo Lunar de Fresnedillas de la Oliva (Madrid), punto clave
antaño, desde donde se avisó a la tripulación de la misión Apolo
11 que les quedaban treinta segundos para alunizar aquel 20 de
julio de 1969. Donde hoy encontramos este museo lleno de pie-
zas auténticas, así como reproducciones pertenecientes a distintas
misiones espaciales, en aquella época se instaló una gran antena
para contactar con los astronautas y que pudieran llevar a buen
puerto su epopeya. Las otras dos estaban situadas en California
y en Australia, de tal manera que los hombres del espacio nunca
perdieran su cordón umbilical con el planeta azul.
Llevaba tiempo con ganas de entrevistar a Pierre Montea-
gudo, pero por guiños del destino fue aquel día y en aquel
entorno privilegiado, rodeados de aparatos esenciales para la
comunicación más allá de la Tierra. Además de hablar sobre
las curiosidades y anécdotas de la llegada del hombre a nues-
19
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
tro satélite natural, quise que el programa sirviera también
para romper una lanza a favor de todos los héroes anónimos,
personas que apenas son recordadas pero cuyas aportaciones
fueron vitales para que Neil Armstrong pudiera pronunciar
las célebres palabras «este es un pequeño paso para el hombre,
pero un gran salto para la humanidad», grabadas a fuego en el
imaginario colectivo.
Y hasta allí se desplazó el autor de este libro, puntual, luciendo
una camisa color burdeos y su característica sonrisa serena. Tenía
algunos datos que a vuelapluma pude seleccionar sobre Héctor
R. Rojas, el que iba a ser protagonista del programa y asimismo
de los esfuerzos y desvelos de Pierre. Lo que se contó aquella ma-
ñana me dejó tan sorprendido como entusiasmado, con ganas de
saber mucho más sobre aquel científico venezolano. Pero antes,
como si volviéramos a ser niños, nos maravillamos contemplando
trajes de astronauta, antiguos recortes de prensa, la comida que se
llevaban al espacio e incluso un frasco con vodka «espacial» ruso.
Finalmente, junto con mi compañero radiofónico Israel Gordon
nos sentamos en la mesa ante los micrófonos de Onda Madrid
para hablar de historias silenciadas, de héroes que hoy dejarían
de ser anónimos.
A nuestras espaldas un montón de consolas y cables originales
usados por aquellos hombres que se comunicaron con «Apolo»,
y por delante casi una hora de tertulia sobre este personaje que
descubriríamos con gran asombro, mientras Monteagudo iba na-
rrando su vida en un in crescendo en el que sus ojos brillaban más
y más por momentos. Los cálculos que realizó Héctor R. Rojas
tuvieron un papel esencial a la hora de posar el módulo Águila
en la Luna (pues así se llamaba en clave la nave utilizada), favore-
ciendo el alunizaje en el mejor lugar posible. Probablemente sin
él —al igual que sin Fresnedillas de la Oliva— este periplo podría
haber tenido un amargo final, y apenas fue reconocido; más bien
al contrario. En su trayectoria profesional, entre los que tendrían
20
Pierre Monteagudo
que haberlo ensalzado, solamente ha habido desacuerdos polí-
ticos, diplomacia fallida, intereses militares y… ¿presiones que
van más allá de las palabras?, ¿memorias borradas intencionada-
mente? Una eminencia científica que tal vez se metió en terre-
nos pantanosos, pudiendo haber llegado a viajar al espacio, pero
también —en lo terrenal— el ejemplo de un hombre hecho a sí
mismo, el protagonista del libro suscita el interés allá por donde
pasa mediante su heraldo, tal y como sucedió aquella mañana
de julio de 2018 ante los allí presentes, y más tarde en forma de
miles de oyentes en todo el mundo que conocieron por primera
vez la existencia de un Expediente Rojas.
Para que un libro cumpla su sagrada función de comunica-
ción, de abrir mentes y de inspirar, en primer lugar es necesario
que exista algo interesante que contar. En este caso es la apasio-
nante vida de Rojas y su conexión con el Cosmos, un asunto que
podría vincularlo (y de qué manera) con el fenómeno OVNI.
Esto es el mensaje. Pero también hace falta una persona impli-
cada en la causa, como lo es Pierre Monteagudo; un caballero
andante que ha dedicado cientos de horas y miles de kilóme-
tros a reivindicar la figura del astrofísico venezolano en tertulias,
programas de radio, congresos, presentaciones... Pudo conocerlo,
pero no en el mejor momento, pues el autor era tan solo un niño.
O quizás sí que era el momento perfecto porque creo que en esa
infancia fecunda se sembró una semilla que hoy florece en este
gran libro. Esto es el emisor. Por último, antes de que empiece a
degustar esta obra, querido lector, me quiero dirigir a usted para
darle las gracias, simplemente por concederle una oportunidad a
esta magnífica biografía. Porque faltaba un término más en esta
ecuación literaria y es probablemente lo más importante: usted,
es decir, el receptor.
En Madrid, a 26 de noviembre de 2018
21
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
Álvaro Martín (Madrid, 1988) es un entusiasta buscador de
misterios, amante del rock’n’roll y del noble arte de contar histo-
rias, cosa que ha venido haciendo en diversas revistas como Ta
nit o Más Allá, y en programas radiofónicos, siendo director de
Ecos de lo remoto. También ha hecho sus incursiones televisivas
en Cuarto Milenio y en Telemadrid. Es autor del libro Enigmas y
misterios de Madrid (Almuzara).
22
PRIMERA PARTE
SECRETOS DE LA
NASA
I.
MAR DE LA TRANQUILIDAD,
20 DE JULIO DE 1969...
E
n el curso de una investigación se llegan a conocer personas
con historias realmente fascinantes. Una de ellas es el ma-
drileño Carlos González Pintado que trabajó para la NASA
durante 43 años en Madrid. Si de alguien se puede afirmar que
vivió en primera persona los momentos más emocionantes y dra-
máticos de la era espacial es de Carlos González. Se desempeñó
como jefe de operaciones y llegó a ser subdirector en el Complejo
de Comunicaciones con el Espacio Profundo en Robledo de Cha-
vela (Madrid Deep Space Communications Complex, en inglés).
Gracias a sus conferencias y entrevistas pude hacerme una idea
muy aproximada de lo emocionante que debió haber sido el ate-
rrizaje del Apolo 11. ¿Por qué el 20 de julio de 1969 se produjo
tal acontecimiento? ¿O quizás no? Vayamos por partes.
Aunque no guarda ninguna relación con el doctor Rojas, lo
cierto es que ese día, mientras González estaba en el segundo
año de su brillante carrera en el complejo de Robledo, Rojas se
encontraba en el apogeo de su trayectoria profesional sentado en
una sala de operaciones de la NASA en Houston, y ambos vivie-
ron el acontecimiento en primera línea. El doctor Rojas había
dedicado los últimos años de su vida a trabajar en la definición
del mejor lugar posible para el aterrizaje en la Luna de una nave
25
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
espacial tripulada. Las investigaciones que he llevado a cabo así lo
demuestran. Y hay más, mucho más…
¿Qué vieron ese día estos dos hombres de ciencia? En prin
cipio nada que no pueda ser explicado científicamente, ni naves
extraterrestres, ni alienígenas, ni construcciones artificiales en la
Luna. No dudo que haya vida inteligente en el Universo, pero ese
día no hubo ninguna manifestación al respecto, y todo lo aconte-
cido fue cosa de humanos.
La maniobra de aterrizaje se inició con la separación de los mó-
dulos lunar y de mando, y ahí comenzaron los problemas. El sistema
de acoplamiento no estaba totalmente despresurizado y el vehículo
espacial, bautizado como Águila (Eagle, en inglés) salió despedido a
presión como si del corcho de una botella de cava se tratase.
Una vez que el vehículo se orientó espacialmente para encen
der el motor de frenado, las comunicaciones con las estaciones
en la Tierra se perdieron. La antena de alta ganancia del módulo
lunar estaba programada con una máscara para eludir el propio
vehículo, pero un signo equivocado hacía que la antena mirase a
la nave cuando creía mirar a la Tierra.
Lo primero que pensaron en la estación de la NASA en Ro
bledo (Madrid) fue que tenían un problema en los equipos de re-
cepción, entonces las pulsaciones de todas las personas presentes
se dispararon. Cuando comprobaron que la señal del Columbia
se recibía con nitidez, a pesar de que había otra antena, la de 9
metros de la isla de Ascensión, que también había perdido la se-
ñal, se relajaron un poco hasta que, por fin, la comunicación se
recuperó en Robledo.
Uno de los legendarios astronautas de aquel viaje espacial fue
Edwin (Buzz) Aldrin, quien desde el interior orientó manual
mente la antena durante todo el descenso a la superficie lunar
para poder recuperar y mantener las comunicaciones.
Por si no fuera suficiente contratiempo, al poco de iniciar la ma-
niobra, surgió súbitamente la alarma 1202 registrada en el ordena-
26
Pierre Monteagudo
dor de a bordo. A efectos prácticos la «máster alarma» se expresaba
en forma de señal lumínica de color rojo intenso, cuyo constante
parpadeo golpeaba el rostro de los astronautas, mientras, en el con-
trol central en la Tierra los técnicos se afanaban por comprender el
origen y alcance del fallo que se estaba produciendo.
Al cabo de unos segundos, Houston indicó continuar la ma
niobra de descenso con normalidad, sin prestar la menor atención
al incidente registrado. Si se piensa un momento, resulta increíble
que aquella odisea espacial tuviera éxito utilizando ordenadores
cuya capacidad era menor que la de los dispositivos electrónicos
que utilizamos de manera cotidiana. La memoria RAM no llegaba
a 33 Kb. mientras que el disco duro apenas superaba el medio me-
gabyte (589.824 Kb.). Para hacerse una idea de la proeza realizada,
hay que pensar que los teléfonos móviles de la actualidad superan
con creces esa capacidad de procesamiento de información.
Dice un autor muy conocido que si algo va mal se puede poner
peor, y eso fue precisamente lo que sucedió en el vuelo de aproxi-
mación del módulo Águila hacia la superficie escarpada de la Luna.
Mientras los astronautas soportaban la tensión del rojo centelleante
de la primera alarma, se activó la segunda, la 1201, indicaba que
el ordenador había traspasado el límite de su operatividad dejando
de realizar ciertas funciones. Llegados a este punto, los intrépidos
astronautas solo tenían dos alternativas: utilizar el motor de despe-
gue del habitáculo en el que se encontraban o aterrizar como fuera.
En el mando central, en Houston, el personal estaba muy ner-
vioso y quería que se abortara la misión. En ese caso, se tendría
que haber activado el mecanismo de propulsión para catapultar
la nave de escape de los astronautas hasta la órbita para acoplarse
al módulo de mando.
Neil Armstrong, al igual que sus compañeros, se había pre
parado intensamente durante años para dejar su huella en la his-
toria de la humanidad, y no estaba dispuesto a abandonar en el
último momento, cuando solo unos metros lo separaban de po-
27
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
ner el primer pie en la Luna. Muy pocas personas saben lo que su-
cedió en ese instante. Lo que pudo ser un día trágico se convirtió,
gracias a la pericia de Armstrong y Aldrin, en un momento glo-
rioso para el programa espacial estadounidense. Habían decidido
aterrizar como fuera, aunque sus vidas corrieran un grave peligro.
En una mezcla de intrepidez y valentía, Armstrong tomó los
mandos de la nave y, pasando a modo semiautomático, realizó
la maniobra de alunizaje manualmente. En el complejo científi-
co de Madrid, se encontraba Carlos González monitorizando las
constantes vitales de los astronautas, por lo que pudo observar
como a medida que se llevaba a cabo la delicada tarea de aterrizar,
las pulsaciones de Armstrong iban en aumento hasta superar las
150 por minuto. En un momento dado, el magnífico piloto dijo
por radio «vamos largos», lo que significaba que el análisis de las
marcas topográficas de la Luna que servían de guía en la trayec-
toria hacia el lugar de aterrizaje indicaba que la nave superaba los
puntos de cuatro a seis segundos antes de lo previsto. Armstrong
supo entonces que aterrizaría en una zona diferente de la defini-
da y en un área que se encontraba sin cartografiar. Ni siquiera
un problema considerable y potencialmente peligroso como este
pudo persuadir al astronauta de desistir de su histórica misión.
El experto piloto continuó guiando el módulo lunar en vuelo
rasante sobre una zona agreste de la superficie lunar llena de rocas
y pendientes. Mientras Armstrong maniobraba sin poder encon-
trar un lugar adecuado donde posarse, por la radio se escuchó
alto y claro «30 segundos»: el control central avisaba de que a la
nave solo le quedaban unas gotas de combustible, suficiente para
ese exiguo tiempo de vuelo. En el momento en que Houston
indicaba abortar la misión, el piloto realizó un giro desesperado
para llegar hasta una llanura sin rocas, descendiendo suavemente
para protagonizar un gran salto en la historia de la conquista del
espacio con el primer alunizaje tripulado. Todo el mundo respiró
aliviado al saber que los tripulantes se encontraban bien y que la
28
Pierre Monteagudo
nave permanecía intacta. Al hacer las comprobaciones se pudo
determinar que tan solo quedaba en los depósitos carburante para
17 segundos de navegación. En definitiva, el aterrizaje había te-
nido lugar con éxito a ocho kilómetros de la zona prevista inicial-
mente en el Mar de la Tranquilidad.
En una de sus innumerables conferencias, pregunté a Carlos
González si en su condición de experto en misiones espaciales de
la NASA podría afirmar que el hombre llegó a la Luna tal como
fue contado al mundo el 20 de julio de 1969, y su respuesta fue
categórica. «No tengo la menor duda al respecto. Lo viví en vivo
y en directo y las pruebas son concluyentes».
Durante toda la misión del Apolo 11, González fue el encar
gado de verificar las constantes vitales de los astronautas, y pudo
constatar de primera mano cómo el pulso de Armstrong, Aldrin
y Collins iba y venía según las vicisitudes del momento. Por otro
lado, con la antena de veintiséis metros de Fresnedillas se pudo
captar la señal del vuelo espacial proveniente de la Luna con una
precisión increíble: no admitía ni una desviación de doscientas
cincuenta milésimas de grado, ya que hubiese sido imposible la
recepción de los datos.
Los radares permitieron medir la distancia a la que se encon
traba la emisión de la señal recibida. Viajando a la velocidad de
la luz que es de 300.000 kilómetros por segundo, la información
llegaba en un tiempo de 1,2 segundos, que es el equivalente a rea-
lizar un recorrido de unos 390.000 kilómetros, o sea, la distancia
aproximada que en ese momento separaba la Luna de la Tierra.
La divulgación al mundo del acontecimiento se produjo casi
cinco horas más tarde, porque había que esperar a una hora te-
levisiva razonable para emitir en todo el territorio de los Estados
Unidos. En el momento de anunciarse la gran noticia era madru-
gada en España.
En cuanto a la polémica sobre las fotos tomadas a Neil Arm
strong mientras descendía por la escalerilla del Apolo 11, queda
29
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
claro que fueron hechas de forma automática por una cámara
fotográfica especialmente adaptada por la NASA para funcionar
soportando las condiciones extremas de temperatura y gravedad.
Dicha cámara estaba ubicada en una de las patas del módulo lu-
nar.
Por su brillante trayectoria al servicio de la NASA, le fue con
cedido a Carlos González uno de los más altos galardones que la
Agencia Espacial otorga a sus empleados no estadounidenses, la
medalla por servicios públicos excepcionales.
30
II.
AÚN HOY EN DÍA MI ALMA
LLORA DEBIDO A ESTA
GRAN PÉRDIDA
L
a tarde había transcurrido muy animada, el doctor Rojas
nos había comentado sus expectativas de futuro, y sus es-
fuerzos para desarrollar un programa de estudios avanzados
acerca del funcionamiento del Universo. Para ello, contaba con el
auspicio y la colaboración de la National Aeronautics and Space
Administration, mejor conocida por sus siglas en inglés como la
NASA. Esta agencia coordina todas las misiones espaciales tanto
tripuladas como robóticas de los estadounidenses y participa en
muchas otras en colaboración con Europa, Rusia y Japón.
Como es habitual en los proyectos importantes, existía la pre
ocupación por lograr los apoyos necesarios para financiar un grupo
de estudio en los Estados Unidos de América. Ese era el gran sueño
de Héctor R. Rojas, brillante astrofísico venezolano, doctorado por
la Universidad de la Sorbona de París. Por entonces, generaba mucho
interés con sus disertaciones sobre «la inexistencia del tiempo como
parámetro físico» o su explicación de las implicaciones de la Teoría
de la Relatividad de Albert Einstein. En un sentido más mundano
escribía en su folleto de publicación semanal de la época, y cito: «En
el mundo se ha implantado un sistema que nubla la percepción de
lo verdadero y se nos encamina hacia una vida que solo persigue re-
31
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
muneraciones comerciales, aptitudes seudopolíticas y una mediocre
mentalidad ante lo venidero». Si se analiza con detenimiento se pue-
de llegar a la conclusión de que se trata de ideas que siguen siendo de
total actualidad más de cuatro décadas después.
Bajo la sombra del árbol de caujaro comenzó todo...
Comenzaba una agradable noche tropical cuando el doctor Ro
jas nos acompañó hasta el patio de su humilde morada. Nos de-
tuvimos justo debajo de un árbol cuyo fruto eran pequeñas «uvas»
blancas de tamaño inferior a un centímetro y forma esférica. Lo
recuerdo como si fuera hoy, en medio de mi infinita curiosidad
eché mano de una de esas «benditas uvas» y me la llevé a la boca:
el sabor era pegajoso y repugnante, así que de forma automática la
tomé con mis dedos menudos y luego de observarla brevemente
con asco, me deshice del supuesto manjar maldiciendo mi suerte.
Al percatarse de lo sucedido, el doctor Rojas, fijó sus profundos
ojos sobre los míos, y muy amablemente me dijo que no comiera
eso, ya que se trataba de «pega» (término local utilizado para indi-
car que era pegamento). Resultó que nos encontrábamos bajo la
«sombra» del árbol de caujaro (Cordia alba). Este en concreto era
un hermoso ejemplar de unos seis metros, aunque puede haberlos
de hasta diez metros de altura. La fruta madura del caujaro se torna
de color blanco transparente y su pulpa a menudo se usa como pe-
gamento casero en la elaboración de cometas de papel multicolor.
Afortunadamente, este suceso fortuito y original permitió que se
activara mi memoria fotográfica para recordar por siempre detalles
increíbles de lo compartido con aquel singular personaje. Es difícil
de explicar, pero ese día sentí el llamado de la ciencia y mi vida
cambió para siempre. Convertí el estudio de los fenómenos cientí-
ficos más cotidianos en una auténtica pasión que, a la postre, me ha
permitido alcanzar un atisbo de conocimiento sobre la forma cómo
funcionan las cosas en el mundo y el Universo.
32
Pierre Monteagudo
Del mismo modo que sucede con tantos proyectos maravi
llosos, este se vio truncado por la imposibilidad de lograr el apoyo
necesario para organizar la expedición académica. A la postre, el
doctor Rojas, decepcionado por las circunstancias adversas, deci-
dió viajar en persona a Washington D.C. y presentar su proyecto
a los estadounidenses con la esperanza de recabar su apoyo. Más
adelante me referiré con amplitud al contenido de esa propuesta
realizada por el astrofísico en plena «Guerra Fría», y la reacción de
los funcionarios implicados. En las conversaciones estuvo presen-
te el doctor Rojas acompañado por un joven científico y amigo
llamado Jorge Augusto Crespo, que continúa permaneciendo en
silencio aún en la actualidad. Por el Departamento de Estado
americano el «anfitrión» fue Addison E. Richmond Jr., funciona-
rio comisionado por el secretario de estado Kissinger para que lo
mantuviera informado de todo lo tratado en la reunión.
Los documentos que he podido analizar indican la más que
probable asistencia de representantes de la Casa Blanca. De este
encuentro no existen indicios que se conozcan sobre la figura om-
nipresente de la Agencia Central de Inteligencia (CIA). No obs-
tante, cualquiera de los presentes, excepto el doctor Rojas, podía
perfectamente ser un activo de «The Agency». El objeto de todos
los estadounidenses era escuchar lo que tenía que decir ese hom-
bre de ciencia, al que siempre habían considerado un europeo al
servicio de los Estados Unidos, sin reparar en que su patria era
Venezuela.
Unos días antes de partir, el doctor Rojas no tenía el sem
blante muy animado ante la posibilidad de recibir el apoyo del
Gobierno de Estados Unidos, en el marco de un programa bilate-
ral de cooperación científica y tecnológica. Con la proximidad de
su viaje celebró un encuentro privado con mi padre, quien luego
me comentaría la importancia de lo hablado. Mi progenitor te-
nía una relación especial con el doctor Rojas, era su colaborador
más cercano, además de alumno aventajado en los estudios sobre
33
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
la Luna y el Universo. Quizás por esta razón, el científico le en-
tregó un manojo de documentos «confidenciales» que contenían
abundante información acerca de sus propias investigaciones. El
material que tuve a la vista estaba constituido por una veintena de
folios de un papel cebolla grueso en formato muy parecido al A3
(29,7 x 42 centímetros), sobre los que había escrito a mano un
repertorio interminable de ecuaciones, notaciones científicas y un
lenguaje técnico tan complejo que su significado, aún hoy en día,
no podría comprender en lo más mínimo. Cuando mi padre me
enseñó el «expediente» quedé atónito e impresionado ante aquel
orden caótico de jeroglíficos técnicos y científicos, entonces le
pregunté: ¿qué es esto?, a lo que él respondió: son los papeles que
el doctor Rojas me entregó para que los conserve.
No podía salir de mi asombro, por lo que formulé instinti
vamente una nueva pregunta: pero, ¿qué dice? La respuesta inme-
diata de mi padre fue: «son los experimentos que el doctor Rojas
hizo en sus viajes a la Luna». Al igual que cada lector puede estar
preguntándose, yo lo he hecho durante más de cuatro décadas:
¿Es posible que ese astrofísico delgado y de baja estatura visitara
la Luna? En caso afirmativo, y existen indicios, ¿por qué no lo
contaron? Esto es lo que he descubierto al respecto:
El doctor Héctor R. Rojas, con el método que el mismo había
inventado, determinó el lugar adecuado para el aterrizaje en la
Luna, del Apolo 11.
Debido a su condición de experto en la topografía de la su-
perficie lunar, continuó trabajando en la NASA para anticipar los
problemas que podrían surgir a la hora de explorar diferentes áreas
de nuestro satélite, en misiones posteriores del programa Apolo.
Por lo anterior, el doctor Rojas fue el encargado de informar a
los astronautas acerca de las precauciones que debían tomar du-
34
Pierre Monteagudo
rante su caminata lunar. Más concretamente, recomendó a Neil
Armstrong y Buzz Aldrin, dos cosas:
1. El cuidado que debían tener al caminar sobre la superficie
de la Luna por el posible escape de gases a través de pequeños
cráteres.
2. La clase de informaciones que debían tratar de obtener,
dentro de los límites de tiempo disponible para la misión.
En febrero de 1969, casi seis meses antes del viaje del Apolo
11, el doctor Rojas se preparaba para comparecer en el cuartel
general del Centro Espacial de Vuelos Tripulados de la NASA,
en Washington D.C. (Office of Manned Space Flight, NASA
Headquarters, en inglés). El objeto era discutir los detalles de su
posible viaje a la Luna en un plazo de uno a dos años.
El científico estuvo trabajando en la Agencia Espacial Esta-
dounidense hasta principios de 1971. Por increíble que parezca,
las cuentas cuadran.
Nadie sabe mejor que un auditor (una de mis profesiones) lo
importantes que son los papeles de trabajo en el proceso de una
auditoría. De forma análoga, los «papiros» que Rojas había entre-
gado a mi padre, eran una documentación científica de máxima
relevancia acerca de los experimentos realizados por el astrofísico,
como parte de su trabajo en el NASA Lunar Apollo Program
(Programa Lunar Apolo de la NASA). No cabe duda, que consti-
tuían una prueba de incalculable valor acerca de su contribución
al proyecto que permitió la llegada del hombre a la Luna.
A la vista tuve los papeles de trabajo de uno de los científi-
cos venezolanos más prominentes de todos los tiempos. Sobre la
naturaleza del contenido de aquella especie de pergaminos mo-
35
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
dernos, pienso que se trataba de información clasificada, conside-
rada secreta, relacionada con el programa espacial estadouniden-
se, sobre experimentos realizados por Héctor R. Rojas, acerca de
fenómenos cuya naturaleza no fue revelada. De hecho, el objeto
del posible viaje espacial del astrofísico, era que pudiera observar
diferentes cuerpos cósmicos desde la superficie lunar.
En aquel momento no tenía ni idea de que el destino me lle
varía, más de cuarenta años después, a encontrar los NASA Re-
ports en la encantadora ciudad de París, mientras me encontraba
en el curso de la investigación previa a la publicación del libro
que tiene en sus manos en este momento.
Toda la carrera profesional del doctor Rojas en Estados Uni
dos al servicio de la NASA, ha quedado envuelta en el más abso-
luto secretismo y misterio que las agencias del Gobierno estadou-
nidense tienden sobre las informaciones de carácter tecnológico y
científico, que primero se usan con fines militares y años o déca-
das después llegan a conocerse y aprovecharse en el ámbito civil.
Tras la muerte de mi padre, este material científico quedó bajo
mi custodia. Lo conservé como si de un tesoro se tratara. A me-
nudo les echaba un vistazo con la ilusión de quien observa un
trozo de la historia de grandísimo valor. Un día, motivado por el
interés que tenía en llegar a descifrar el significado exacto de la
información contenida en aquellos «papiros», hablé del tema con
un señor muy educado y culto que a diario venía a la cafetería
en la que por aquel entonces me ganaba la vida con poco más
de quince años. Durante un respiro en la actividad, mientras le
servía su habitual café matutino, le hablé de los documentos en
cuestión. Viendo que Mauro, un hombre ya entrado en edad, se
reía en tono burlesco de mis sinceras afirmaciones, le ofrecí llevar
al día siguiente todo el material en mi poder con la condición de
que me ayudara a analizar su contenido.
Esa tarde llegué a casa emocionado ante la posibilidad de po-
der conocer la información de esa colección de símbolos ininteli
36
Pierre Monteagudo
gibles para mí. Era la oportunidad largamente esperada de mi
vida para comprender el significado de aquellos documentos top
secret. Al traspasar el umbral de la puerta, corrí hasta mi armario
y busqué donde habitualmente guardaba los papeles manuscritos
del doctor Rojas. No obstante, debajo de la ropa donde los tenía
siempre no había nada, revisé por todas partes sin suerte. Ya des-
esperado ante la búsqueda infructuosa se me ocurrió preguntar a
mi madre si los había visto.
Por aquel entonces, mi madre había sido abducida por una
fuerza terrenal muy poderosa. Se había integrado visceralmente
en el seno de un extraño culto religioso de alabanza a Dios. Apar-
te de lo loable que pueda resultar dicha actividad, llegó a profesar
un fanatismo de tal magnitud que veía la acción del demonio en
todas partes y a todas horas. Una de las estrategias más cuestio-
nables de estos grupos es infundir el miedo a sus fieles seguidores
para evitar las deserciones. Está bastante claro que es una forma
de manipulación psicológica. Un día, para mi desgracia, mi pro-
genitora al revisar mis cosas se topó con mi «tesoro», los papeles
de trabajo del doctor Rojas. Al no encontrarlos sospeché que ella
podría tener algo que ver con la desaparición de tan preciado bo-
tín, mi reacción fue dirigirme a paso veloz hacia el otro extremo
de la casa. Dejé atrás las habitaciones, atravesé el salón y, saliendo
al jardín, me encontré de frente con mi madre, a la que pregunté
de sopetón: ¿has visto los documentos que tenía guardados en
mi armario? La respuesta que me dio como si no ocurriera nada,
me partió el alma, fue como si un clavo ardiente me penetrara las
entrañas. Sin el más mínimo apuro me dijo que esos papeles eran
cosa del diablo y que los había tirado a la basura. En ese instan-
te fui presa de la desesperación, me llevé las manos a la cabeza,
empecé a vociferar maldiciendo mi mala suerte, al tiempo que
gritaba preguntándole cómo era posible que hubiera hecho tal
cosa. Empecé a correr de un lado a otro intentando hallar el cubo
de la basura, pero mi madre terminó confesando que los había
37
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
depositado el día anterior en el contenedor de la calle. Aunque
hice todo lo humanamente posible, dadas las circunstancias, ja-
más volví a ver tan valioso legado.
Aún hoy en día mi alma llora por esta gran pérdida. Estuve
ante la oportunidad de la vida para un investigador y divulgador
científico de lo misterioso y se esfumó de la forma más incom-
prensible.
Cuatro décadas después de estos acontecimientos, al escribir
estas líneas por primera vez, he tenido que detenerme varias veces
a lamentar mi infortunio. Se trata del episodio de mi vida más
relevante en mi relación con la ciencia y a la vez el más absurdo,
estúpido y descabellado de todos, ya que constituyó la pérdida
irreparable de un material de incalculable valor científico. Había
sido víctima de un rezago de la «santa inquisición medieval».
38
III.
PERSIGUIÓ SUS SUEÑOS
HASTA EL FINAL
E
l doctor Rojas era un activo importante de la ciencia en
el mundo occidental. Trascendió las nacionalidades muy
pronto en su vida para convertirse en un políglota que ha-
blaba cuatro idiomas. Vivió en Francia, México, Italia y Estados
Unidos. Se casó con una española residente en París, la señora
Francisca Odriosolo, con la que tuvo dos hijos. Aun así, nunca
quiso cambiar de nacionalidad, aunque ello le hubiera permiti-
do recibir importantes apoyos en sus proyectos de investigación
científica. En una oportunidad, se vio ante la posibilidad de ocu-
par un importante cargo si previamente adoptaba la nacionalidad
francesa pero declinó tal honor por sus sentimientos patrios. Al
respecto, en conversación con sus íntimos afirmaría: «Amo mu-
cho a Francia, pero no hasta el punto de abandonar mi naciona-
lidad venezolana».
Héctor R. Rojas tenía un sueño y fue tras él hasta que lo vio
truncado. Lo confesó en privado y en público muchas veces ante
sus estudiantes, familiares y amigos. El relato lo escuché en varias
ocasiones de su propia boca y posteriormente contado por mi
padre, su fiel discípulo.
39
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
Yo solo era un niño, pero sus ideas me emocionaban y aunque
han pasado muchos años, mientras escribo estas líneas me em-
barga una gran tristeza por lo que tuvo que padecer para realizar
su sueño y por la forma vil en que fue tratado. Es especialmente
duro, porque lo conocí personalmente, cuando tenía una mente
lúcida y privilegiada.
A mediados de los años setenta, Rojas vivía en una casa mo
desta en el barrio la Barraca, en mi ciudad natal Maracay, en el
Estado Aragua, en Venezuela. En esencia, su sueño era enseñar
los conocimientos que había adquirido en diferentes áreas cientí-
ficas durante sus trabajos con distintas entidades como la NASA,
la Institución Carnegie de Washington, el Observatorio de Pa-
rís-Meudon o el Observatorio de Potosí (México). El lugar ideal
para realizar su sueño era el ámbito universitario y anhelaba im-
partir clases en las Universidades de Latinoamérica y Europa.
El doctor Rojas sentía una necesidad especial de compartir la
ciencia conocida de la época con sus congéneres, deseaba por vo-
cación y convicción transmitir todos esos interesantes y valiosos
conocimientos acerca del funcionamiento del Cosmos. Así se lo
hizo saber a los gobernantes, tanto en Venezuela, como en Esta-
dos Unidos. No obstante, en aquel tiempo y espacio ningún po-
lítico supo entender el alcance y la magnitud de sus propuestas.
Al contrario, tuvieron un gran recelo hacia las ideas del ilustre
científico, por lo cual en su propio país fue marginado debido a
la ignorancia y los prejuicios.
En este sentido fue muy ingenuo y tuvo que pagar las conse
cuencias de su «osadía» al proponer cosas impensables para algunos
políticos del momento. El mundo se encontraba en plena «Gue-
rra Fría», con el enfrentamiento entre Estados Unidos y la antigua
Unión Soviética. La potencia dominante no quería compartir nada
que pudiera ayudar al enemigo a ganar la carrera espacial.
Si hay algo que debo enfatizar, luego de una larga investiga
ción sobre la vida profesional de Héctor R. Rojas, es que destacó
40
Pierre Monteagudo
en el estudio de la astrofísica, hasta el punto de llegar a ser con-
siderado por la NASA como un autor relevante, merecedor de
la publicación de todos sus trabajos a finales de los años sesenta.
No obstante, en la actualidad, hay que preguntarse: ¿Por qué el
historiador jefe de la NASA afirma no tener ninguna información
del doctor Rojas? ¿Qué juego es este? No sabe, no contesta. O,
quizás: ¿Podría ser un ocultamiento orquestado por el Departa-
mento de Estado Americano? Poco a poco iré respondiendo a
estas cuestiones.
Héctor R. Rojas tenía una mente prodigiosa, pero luego de sus
estudios, experimentos y logros científicos, se convirtió en una
persona incómoda para el orden establecido. Su sueño de enseñar
ciencia, compartir conocimientos, cooperar para el desarrollo y
progreso de las sociedades latinoamericanas y europeas, resultó
demasiado ofensivo y peligroso para los sectores más retrógrados
dentro de las instituciones norteamericanas.
En un momento dado, el astrofísico entró en contacto con el
Gobierno de Estados Unidos. A finales de 1974 escribió una carta
enviada a la Casa Blanca a través de la embajada estadounidense
en Caracas. El 18 de julio de 1975, se produjo la respuesta del
Departamento de Estado Americano mediante el memorándum
registrado con la clave R182203Z, en el que se otorgaba un sal-
voconducto a Héctor R. Rojas para viajar a Washington D.C.
solo o acompañado de su amigo el científico de dieciocho años de
edad Jorge Augusto Crespo. Más adelante, hablaré de los detalles
del contenido de esta prueba excepcional a la que denomino con
el apellido del personaje político que la firma: «Memorándum
Kissinger».
41
IV.
LA DULCE VIRGINIA ME
ESPERABA CON EL TESORO
EN PARÍS
Diciembre de 2015
E
n el curso de mi investigación todos los caminos condu-
cían a París. Al principio, un hilo muy fino era todo lo que
tenía, pero al halarlo una y otra vez, sin prisa pero sin pau-
sa, la madeja se deshizo en múltiples y misteriosas nuevas líneas
de información sobre el doctor Rojas.
Han pasado muchas lunas y ciertos datos solo conducen a
callejones sin salida. No obstante, un plácido día de finales de
otoño, con una temperatura estupenda, me encontraba de visita
en la ciudad del Sena cuando la suerte me sonrió. Las entidades
superiores de orden no reconocido se confabularon para llevarme
ante el mismísimo «Santo Grial» de mi investigación.
La suya fue una vida que sirve de inspiración ante la adversidad.
Nada fue fácil para él. Héctor Rafael Rojas nació el diez de junio de
1928 en la ciudad petrolera de Maracaibo, capital del Estado Zu-
lia. Es una tierra de clima soleado, con temperaturas muy altas que a
menudo superan los 40º Celsius, incluso a la sombra. Se encuentra
ubicada en el extremo noroccidental de Venezuela y es la segunda ciu-
dad en importancia económica del país. Maracaibo es mundialmente
43
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
conocida por sus explotaciones petrolíferas y la intensa actividad em
presarial que generan a lo largo de toda la ribera oriental del lago del
mismo nombre. Como curiosidad, quiero mencionar la designación
de Maracaibo como capital mundial del relámpago. Después de un
minucioso estudio de la NASA, en mayo de 2016, se anunció; que la
zona del Lago de Maracaibo, es el lugar del mundo donde mayor con-
centración de relámpagos, rayos y centellas se precipitan a la Tierra.
El doctor Rojas vino al mundo en el seno de una familia muy
humilde, pero su fuerza y determinación lo llevarían a convertirse
en un prominente científico. ¡Tenía una voluntad de hierro!
Durante su más tierna infancia se trasladó con toda su familia a
la ciudad de Puerto Cabello, donde su madre con mucho amor y
ternura, le enseñó las primeras letras. El niño Héctor Rafael hizo el
primer curso de primaria en la escuela Bartolomé Salom y aprobó
con muy buenas calificaciones. Sin embargo, en ocasiones, debido
al aburrimiento, dejaba de asistir a algunas clases y se marchaba a
jugar a la playa o a pasear por la plaza. Al año siguiente, cuando
Héctor Rafael contaba con solo ocho años de edad, la familia se
trasladó a la ciudad de Maracay, donde muchos años después este
servidor tendría el honor de conocerlo meses antes de su último
viaje a Washington D.C. Los tres cursos académicos siguientes,
hasta cuarto de primaria inclusive, los hizo como interno en el co-
legio Padre Antonio Leyh de La Trinidad. Completó esta etapa de
formación cursando dos años en la escuela Felipe Guevara Rojas.
Una vez culminada la primaria, el joven Héctor Rafael comenzó
sus estudios de bachillerato en el prestigioso Liceo Agustín Coda-
zzi. Eran los años cuarenta del pasado siglo, una época en la que sus
amigos lo llamaban cariñosamente «Rojitas». Por espacio de cuatro
años compaginó la asistencia a clase con la actividad laboral. De esa
manera, contribuyó a la economía familiar. Se sabe que trabajó en
la tipografía Mario,y también, en la enseñanza a niños y niñas de
quinto y sexto de primaria. Por las noches daba clases en el grupo
escolar República de México, todo ello en la ciudad de Maracay.
44
Pierre Monteagudo
Después de cursar cuatro años, viajó a la ciudad de Caracas
para finalizar esta etapa de formación en el Liceo Fermín Toro.
Estando en la capital de Venezuela, ya graduado como bachiller,
realizó las gestiones para matricularse en la Sorbona de París. La
ilusión que tenía por estudiar en la universidad parisina, era tan
grande, que un día, poco antes de viajar a Francia, el joven Héc-
tor Rafael visitó una sastrería y explicó al dueño los detalles de su
inminente viaje. Con el atrevimiento de quien iba a realizar sus
sueños y a emprender una increíble aventura por el mundo, le pi-
dió al sastre que le confeccionara dos trajes. Aunque en aquel mo-
mento no tenía dinero, se comprometió a volver una vez que se
hubiese graduado para realizar el pago correspondiente. El buen
hombre impactado por la petición de aquel adolescente, no solo
confeccionó los trajes, sino que además se los regaló. Conociendo
al personaje, con la perspectiva privilegiada que me concede la
investigación realizada, puedo llegar a sentir una pequeña dosis
de la gran emoción que pudo experimentar.
Para realizar sus estudios universitarios en la capital francesa,
el joven Héctor Rafael contaba con el ofrecimiento de una beca
de 500 bolívares (entre diez y quince mil de las antiguas pese-
tas), pero solo recibió el dinero dos meses, ya que un político de
nombre Julio de Armas, que por aquel entonces era ministro de
educación de la República de Venezuela, le revocó la ayuda sin
que se sepa con certeza la razón, aunque seguramente haya sido
debido a recortes presupuestarios, que son cosas de políticos de
todos los tiempos.
Todos podemos imaginarnos lo que significaría encontrarnos
estudiando en un país diferente del nuestro y sin dinero. ¿Qué
haríamos? A buen seguro volver a casa lo antes posible. En estas
difíciles circunstancias, el joven Héctor Rafael apeló a su espíritu
de sacrificio y férrea voluntad para enfrentar la adversidad en un
país extraño y poder continuar con sus estudios. Al principio fue
especialmente duro, durante algún tiempo logró ocultar la crítica
45
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
situación a su madre. No obstante, un buen día, en unos grandes
almacenes de la ciudad, corrió el rumor de que el profesor Car-
los Claveri y algunos alumnos del Liceo Agustín Codazzi hacían
una colecta para enviar dinero a Francia. El dinero recogido iba
destinado a la compra de libros para un estudiante venezolano en
París. Inevitablemente, la madre terminó enterándose de la crisis
por la que atravesaba. La familia le envió toda la ayuda que pudo
y con mucho esfuerzo continuó sus estudios de física y matemá-
ticas en la Sorbona, sin ningún apoyo por parte del Gobierno
venezolano.
A lo largo de su vida de estudiante universitario tuvo que tra
bajar muy duro para costearse todos los gastos. Durante un tiem-
po fue limpiador de vidrieras. Una buena temporada, todos los
días laborables se levantaba a las dos de la madrugaba para ir a
trabajar en el mercado de París, mientras que los fines de semana
se iba a recoger leña a la montaña que luego vendía en la ciudad.
Con el paso de los años, el joven Héctor Rafael que había
pasado la parte más importante de su vida de estudiante en la
cautivadora ciudad de París, se convirtió en el doctor Rojas. Se
graduó el 07 de junio de 1956, con la más alta mención francesa
«Mention Très Honorable» (Summa Cum Laude). El 11 de sep-
tiembre de 1958, regresó a Venezuela con su familia y amigos,
pero por muy poco tiempo.
El régimen político de entonces recelaba de un hombre tan
preparado y de sus ideas de poner la ciencia al servicio de las per-
sonas y el progreso social. Era visto y considerado por el sistema
como un posible problema, así que los políticos, astutamente, lo
nombraron embajador plenipotenciario solo para hacerlo viajar
fuera del país. Cansado de tanta politiquería, el científico salió
de Venezuela el 5 de febrero de 1959, rumbo a Francia, sin saber
que ese era el propósito de la Junta de Gobierno, pero al mismo
tiempo contento por dejar atrás ese ambiente incomprensible de
animadversión hacia el conocimiento.
46
Pierre Monteagudo
En esos años la actividad profesional del doctor Rojas fue muy
intensa. Viajó a México para trabajar en el Tecnológico de Mon-
terrey, una de las mejores universidades privadas del país, que se
encuentra ubicada en el Estado de Nuevo León.
En esa época, el importante centro académico contaba con
una cátedra de astrofísica. El científico trabajó como profesor—
investigador responsable de dirigir un proyecto de observación
astronómica llevado a cabo en el Observatorio de Potosí, que por
entonces funcionaba en el Cerro del mismo nombre.
Mientras se encontraba sumergido en este proyecto científico
hizo su mayor descubrimiento, el denominado «Método Rojas»
para facilitar el aterrizaje de naves espaciales tripuladas en la Luna
con mayores garantías de éxito. Por este hallazgo recibió el reco-
nocimiento de la comunidad científica y se sentaron las bases de
su futura colaboración en el programa Apolo de la NASA.
Entre 1961 y 1962 fue miembro de la Institución Carnegie
de Washington. Realizó múltiples observaciones de estructuras
galácticas con el telescopio Hale de Monte Palomar, equipado
con un espejo de 5,08 metros de diámetro, que durante muchos
años fue el mayor telescopio óptico del mundo. Este importan-
te observatorio astronómico estadounidense, está situado en una
montaña de unos 1700 metros de altura, al sur de la ciudad de
Los Ángeles, en California.
He podido comprobar como figura su nombre en los anuarios
de esta prestigiosa organización sin ánimo de lucro que, desde su
fundación en 1902, tiene independencia financiera para evitar
cualquier forma de manipulación política. Afirman con orgullo
que los científicos de la Institución Carnegie son exploradores de
nuevas áreas de investigación en la frontera del conocimiento,
para preparar el camino a las siguientes generaciones.
Entre 1962 y 1964 el astrofísico trabajó en el Pan American
College, en la ciudad de Edinburg, Texas (Estados Unidos), don-
de se desempeñó como científico colaborador en astronomía.
47
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
Debido a su brillante expediente académico y a los descubri
mientos que había realizado, recibió el apoyo económico del
Consejo de la Sección de Ciencia de la Organización del Tra
tado del Atlántico Norte (OTAN). Este organismo, le notificó el
otorgamiento de una beca para financiar la continuación de sus
investigaciones en el legendario Observatorio astronómico de Pa-
rís-Meudon. En ese centro científico francés pasaría los siguientes
dos años, entre 1964 y 1966, llevando a cabo estudios sobre es-
trellas muy brillantes.
Fruto de sus observaciones astronómicas durante esta etapa en
Meudon, Rojas presentó la tesis doctoral cuyo título original en
francés es: Classification spectrale des étoiles B et mesure d’inten-
sité des raies d’hydrogène en émission d’étoiles Be lo que viene a
representar una clasificación espectral de estrellas tipo B, que son
muy masivas, como bolas gigantescas de gas que pueden llegar a
tener quince veces el tamaño de nuestro Sol y generar un calor
muchísimo mayor.
Es importante destacar la opinión de un astrónomo exper-
to que me ha asesorado en los detalles técnicos. Luego de leer e
interpretar el resumen de la tesis doctoral de Héctor R. Rojas,
dijo: «Puedo afirmar que se trata de un trabajo muy completo
para caracterizar las estrellas de tipo B con líneas de emisión». Y
agregó: «Un hecho muy interesante es que en la primera página
se menciona a los investigadores que integraron el tribunal que
en la Sorbona de París dictaminó sobre el contenido del trabajo
presentado».
Para lectores conocedores de la materia, sugiero revisar una
breve explicación adicional1.
Si bien estoy muy agradecido por la colaboración recibida,
con total conocimiento y responsabilidad, omito el nombre de
mi asesor científico para evitar que pueda ser objeto de posibles
represalias.
1 Ver: “Sobre la tesis doctoral de Héctor R. Rojas”, en la página 309.
48
Pierre Monteagudo
Hasta aquí, me he referido de forma abreviada a los días pre
vios al comienzo del trabajo estelar del doctor Rojas en el Pro
grama Apolo, al que ingresó en 1966, para su desempeño en
el NASA Manned Spacecraft Center (centro de vuelo de naves
tripuladas de la Agencia Espacial Estadounidense), ubicado en
Houston (Texas). En febrero de 1973, este enorme e importante
complejo militar y científico pasó a llamarse Lyndon B. Jonhson
Space Center por decisión de los políticos.
En relación con la beca concedida al doctor Rojas, aunque so
licité más información al archivo central de la OTAN en Bruselas,
no fue posible obtener nada más. ¿O quizás sí? Según afirmaron,
todo lo demás que tenían sobre el astrofísico es información «cla-
sificada», lo que equivale a decir que no están dispuestos a com-
partirla. Sin embargo, a través de otras fuentes he podido saber
que mientras trabajaba en París, Héctor R. Rojas, fue asesor cien-
tífico y miembro de una comisión consultiva de la OTAN, que le
otorgó uno de los reconocimientos más importantes que recibiera
en vida. Resulta muy llamativo que en la actualidad manifiesten
no tener conocimiento. «Si hubo algún documento sobre este
reconocimiento, fue destruido», según me dijo una funcionaria
del archivo de esa entidad.
¿Qué tenemos hasta ahora? Información clasificada y docu
mentos destruidos, lo cual es una buena manera de mantener el
secretismo y correr un tupido velo sobre la información que no
desean que sea de conocimiento público. En este punto es inevi-
table preguntarse: ¿por qué? Analizaré ampliamente las posibles
respuestas más adelante.
49
V.
NASA REPORTS 1/2/3
LA CONFIRMACIÓN
L
a largamente esperada visita al Observatorio de París resul-
tó ser muy emocionante. Este histórico complejo cientí-
fico se encuentra en pleno centro de la ciudad, muy cerca
de una concurrida estación de metro. Luego de identificarme en
la entrada, caminé extasiado por un jardín interno que, por su
enorme tamaño y diversidad, parece más bien un exuberante bos-
que lleno de vida y color. Al llegar al edificio histórico donde se
aloja la biblioteca me detuve un buen rato a observar su fachada
de piedra.
Justo a la izquierda de la entrada hay una puerta que da acceso
a una pequeña sala en la que se agolpan miles de libros. Allí se en-
contraba la dulce Virginia, una joven de largos cabellos ondulados
y rostro simétrico, cuyas suaves facciones estaban acompañadas por
una voz melodiosa para mis oídos. Por unos segundos, mientras es-
peraba a que me atendiera, olvidé la importante investigación que
tenía entre manos y fui solo un hombre que admiraba la belleza.
Cuando me presenté y expuse el objeto de mi visita, la joven no pa-
recía tener conocimiento de lo que le hablaba. Entonces, me centré
en la misión y le expliqué que los documentos que quería ver per-
tenecían a la biblioteca del Observatorio de Meudon y que, gracias
a la amabilidad de su personal, había concertado previamente su
51
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
traslado a París para poder consultar el expediente con mayor facili-
dad. La bibliotecaria me dijo que esperara un momento y se dirigió
a una pequeña oficina adjunta. Por momentos, mi corazón palpi-
taba con más fuerza de lo habitual en espera de aquellas noticias,
¿estarían allí los informes? Después de unos minutos la hermosa
joven regresó y, con una gran sonrisa en los labios, depositó en mis
manos los informes que arrojarían luz sobre una etapa crucial de la
vida profesional del doctor Rojas. Ese fue un momento muy emo-
tivo y glorioso en mi investigación porque llegaba la confirmación
irrefutable de que Héctor R. Rojas fue un prominente científico
que no figura en ningún lugar, a pesar del extraordinario trabajo
que realizó para el programa espacial de Estados Unidos.
Aunque los tenía ante mí, me costaba trabajo creerlo, eran los
tres informes originales en inglés que el doctor Rojas había escrito
para la NASA mientras trabajaba en el Programa Apolo, en Hous-
ton (Texas). Esta información es la base del misterio que nos ocupa
(en ese momento no tenía la menor idea de la existencia de un
cuarto trabajo publicado por la NASA). Otros dos documentos
consultados fueron la tesis doctoral y su resumen presentado a la
Facultad de Ciencias de la Sorbona de París, con el fin de obte-
ner el doctorado. Con esto quedaba disipado cualquier intento de
sembrar un ápice de duda sobre la actividad y nivel profesional
del personaje. En alguna oportunidad se dio el caso de que algún
envidioso había tratado de insinuar que la formación académica
del astrofísico no era real, incluso llegó a tratarse de un intento de
desacreditación orquestado por parte de funcionarios venezolanos
de la época, que actuaron tanto por su cuenta como bajo presiones
de los estadounidenses. Existe constancia de comunicaciones ofi-
ciales (telegramas electrónicos) de marzo de 1976, entre el Depar-
tamento de Estado y Cordiplan (Ministerio de Venezuela), donde
se menciona al funcionario venezolano Carlos Ortiz como el enlace
en el caso de Héctor R. Rojas. Más adelante, explicaré cuál fue el
papel de Ortiz en todo este asunto.
52
Pierre Monteagudo
En un giro retorcido de la política de secretismo de algunas or-
ganizaciones gubernamentales estadounidenses, esta información
fue literalmente retirada de circulación. Los informes tienen el
estatus de «desclasificados» pero a la americana, es decir, no se
pueden leer, porque no figuran en ningún sitio. No están alojados
en ningún servidor de internet o solo aparecen los títulos de los
informes con una nomenclatura, pero no los contenidos.
Esta situación me resultó tan inquietante que decidí investigar en
profundidad. Algo extraño tenía que haber ocurrido para que la his-
toria de un brillante científico y su aportación a la ciencia hubiesen
caído en el más absoluto anonimato. La valoración de los primeros
indicios me hizo sospechar aún más. Mi intuición me llevó, con mu-
cho esfuerzo, a un recóndito lugar del mundo donde estaba el mate-
rial. Gracias a mi tenacidad en la búsqueda de la verdad, y debido a la
ayuda que he recibido de muchas fuentes, pude examinar con detalle
un material de suma importancia que, por otro lado, nadie más iba
a leer porque muy pocas personas saben o recuerdan que existe. En
esto se basa una parte de la política de secretismo que consiste en
afirmar que la información está desclasificada sin que nadie pueda
acceder, leer o consultar su contenido. Así funciona el mundo de la
era de la desinformación en el que nos encontramos.
Los NASA Reports 1/2/3 son una serie de informes que el
doctor Rojas preparó durante la fase previa al primer alunizaje
tripulado. De su lectura se deduce que pueden existir varios do-
cumentos más, producto de investigaciones en las que el científi-
co habría trabajado para la Agencia Espacial Estadounidense (el
8 de abril de 2016, mis fuentes me confirmaron la existencia del
NASA Report 4). Estos informes adicionales constituirían un se-
gundo bloque de estudios realizados por el astrofísico, que nunca
se han dado a conocer públicamente.
Esta documentación fue fundamental a la hora de determinar
la mejor zona posible para el aterrizaje en la Luna del Apolo 11 y
misiones posteriores.
53
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
Pero vayamos por partes: ¿qué información contiene el NASA
Report 1?
El primer informe elaborado por Héctor R. Rojas y publicado
por la NASA se titula originalmente en inglés: A Method of Pre
dicting the Optimum Lunar Landing Area for a Manned Spacecraft,
cuya traducción es: un método de predicción de la zona óptima para
el aterrizaje en la Luna de una nave espacial tripulada. Se preparó
por encargo de la NASA y fue elaborado íntegramente por el
científico cuando trabajaba en la División de Sistemas Aeroespa-
ciales de la Lockheed Electronics Company, en Houston (Texas).
La Agencia Espacial lo recibió en diciembre de 1966.
Como he mencionado antes, el doctor Rojas hizo uno de
sus descubrimientos más importantes mientras se encontraba
trabajando en México. Durante el curso de esa investigación,
el científico creó un método para definir con total exactitud la
inclinación del sitio del alunizaje, a fin de evitar problemas y
de reducir en todo lo posible el riesgo para la vida de los astro-
nautas.
De eso trata este primer informe, en el que se habla de una
tabla de coeficientes espaciales, muy útil para recopilar datos que
sirven para calcular, con precisión matemática, la mejor zona para
el aterrizaje de una nave espacial tripulada.
Con este hallazgo el doctor Rojas despertó un extraordinario
interés en Estados Unidos y Europa, siendo sus servicios requeridos
por la NASA para trabajar en el programa Apolo. Aunque la Agen-
cia Espacial lo ha mantenido en estricto secreto, probablemente
por orden del Departamento de Estado, su descubrimiento cons-
tituyó una gran aportación al programa espacial estadounidense
y al proyecto de enviar al hombre a la Luna. «El método Rojas»
simplificaba el proceso, evitando muchos problemas a la hora del
aterrizaje o en el despegue de la superficie lunar para la vuelta a la
Tierra de los astronautas. Una de mis fuentes, altamente cualifica-
da, lo describe de la siguiente manera:
54
Pierre Monteagudo
«El primer NASA Report explica una técnica matemática para
obtener la distribución de temperatura a partir de la medida en un
punto, hecha por las sondas espaciales Surveyor, y la magnitud del
brillo o color de la Luna, sobre la base de observaciones realizadas
desde la Tierra. Es muy interesante ver cómo el doctor Rojas creó un
método que permite, con la medida en un solo punto, inferir la tem
peratura a su alrededor observando desde la Tierra».
En palabras de mi asesor científico, cuyo nombre llevo gra
bado en mi corazón, «el primer NASA Report es una preparación
de la técnica matemática que se iba a utilizar para analizar las
imágenes tomadas por los orbitadores alrededor de la Luna».
El NASA Report 2 fue entregado a la Agencia Espacial en fe
brero de 1967. En el informe se explica la Primera Aplicación del
Método de Transformaciones Sucesivas, Firts Application of the
Successive Transformation Method es su título en inglés.
En este segundo informe se utiliza el «Método Rojas» para
obtener la temperatura en la Luna a partir de la medida real in
situ del Surveyor, y medidas de temperatura superficial o color
hechas desde la Tierra. El astrofísico pudo comprobar que la tem-
peratura estaba relacionada con la topografía del terreno, ya que
existían diferentes lecturas en cráteres, laderas y depresiones. De
este modo, el doctor Rojas llegó a estimar un mapa de la topo-
grafía y relieve de la Luna mucho más preciso que el obtenido
solo con las imágenes. Esto le permitió estudiar con mucho más
detalle las zonas con menos rugosidades donde a la postre sería
más factible aterrizar.
El NASA Report 3, se titula en inglés Second Application of the
Successive Transformations Method to Predict the Safest Lunar Lan
ding Site for an Astronaut. Este informe entregado a la NASA en
julio de 1967, es la segunda aplicación del método original de
transformaciones sucesivas para predecir el lugar más seguro para el
aterrizaje en la Luna de una nave espacial con astronautas a bordo.
55
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
En este tercer informe el científico utiliza su método para
analizar la cantidad de luz que refleja un planeta, lo que se co-
noce con el nombre de albedo. Estudia diferentes distribuciones
de formaciones topográficas, cráteres y laderas en función de su
albedo y su forma. También analiza minuciosamente la compo-
sición de la Luna observando la luz que refleja (albedo lunar).
El astrofísico llega a la importante conclusión de que la super-
ficie lunar debe estar compuesta por una capa de rocas, tierras
o material volcánico con irregularidades de entre 10 micras y 1
centímetro. Fruto de este trabajo propone una serie de acciones
adicionales que debían llevarse a cabo para estudiar con mayor
precisión las diferentes zonas de aterrizaje, así como las formas
de medir las pendientes en la superficie de nuestro satélite na-
tural.
Al final de este informe, el doctor Rojas hace una serie de
reconocimientos dirigidos a las personas que hicieron suge
rencias y revisiones para la elaboración de los NASA Reports
1/2/3.
Se mencionan a Mr. J. Keith Westhusing, del laboratorio de
geofísica de Lockheed Electronics Company y Mr. Roland R.
Vela, del Departamento de Trazado de Mapas Científicos. Se
agradece el tiempo y esfuerzo dedicados para contribuir a la ela-
boración de los informes a las siguientes personas: Kenneth Ren-
fro, D. Spooner, Frank Wilhite, Bruce Kates y William Barker,
este último director general del Área de Geofísica. Se menciona
también a los compañeros de trabajo más cercanos al doctor Ro-
jas: Rollie Woodruff (Director), Dr. Jackson Barnes (Supervisor)
y los colegas Mrs. Elizabeth Dillinger, Dr. Luis Flores, Dr. B. S.
Carroll y Dr. M. Meicler, del Departamento de Análisis de la
Lockheed.
Estos agradecimientos son una prueba más de la dimensión
del trabajo realizado por el científico, que en sus pormenorizados
informes advierte de todas las acciones previas que se debían lle-
56
Pierre Monteagudo
var a cabo en su ámbito de estudio, para tener éxito en el aterri-
zaje de una nave espacial en la Luna, atenuando los riesgos para
su tripulación.
El asesor científico que ha revisado los NASA Reports conclu
ye su dictamen diciendo: «ha sido muy interesante leer los infor-
mes y darse cuenta de que, probablemente, en el momento de
enviar al Apolo 11 a la Luna, se sabían muchas menos cosas y con
menos precisión de la Luna, de lo que hoy sabemos de Marte o
Venus; y sin embargo, aún falta mucho para dar el paso de enviar
astronautas a explorar a esos planetas. A la vista de los informes
que he podido revisar, se puede afirmar que el trabajo realizado
por el doctor Rojas fue muy importante para uno de los mayores
hitos de la investigación espacial».
Por la enorme utilidad de sus conocimientos y debido a la im-
portancia de su trabajo para el programa espacial, Héctor R. Ro-
jas continuó, en septiembre de 1967, su desempeño en el George
Marshall Space Flight Center (MSC por sus siglas en inglés). Se
trata de uno de los centros de vuelo espacial más importantes
de la NASA. Tiene su sede en Huntsville (Alabama), y era diri-
gido en la época por Werner Von Braun, un legendario hombre
de ciencia. El inmenso complejo contaba con talleres, laborato-
rios de pruebas, área de lanzamiento y control de misiones, entre
otras instalaciones.
Durante estos años, el doctor Rojas tuvo la delicada
responsabilidad de analizar la composición morfológica y la
topografía de la superficie lunar. Debía mejorar lo realizado
previamente, mediante observaciones detalladas de la Luna y
experimentos con modelos fotométricos, para preparar el des-
censo de Armstrong y Aldrin. Las informaciones y fotografías
que analizó habían sido recopiladas por las sondas espaciales
Surveyor, Ranger y Orbiter.
En el ejercicio de sus funciones, el doctor Rojas tuvo un
papel relevante en el feliz vuelo del Apolo 8. La noticia fue re-
57
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
señada ampliamente por la prensa nacional de Venezuela. Era
la segunda misión tripulada y estaba formada por los astro-
nautas Frank Borman II, James Lovell Jr. y Williams Anders.
Se les había encomendado la misión de observar con detalle la
superficie lunar, describirla y tomar fotos, que luego servirían
al doctor Rojas y su equipo científico para determinar con
mayor precisión el área más adecuada para el futuro alunizaje
de naves tripuladas. Para ello, debían centrar su atención en
una zona conocida como Mar de la Tranquilidad, que siete
meses después sería el lugar designado para el aterrizaje del
Apolo 11.
Una cámara especialmente adaptada fue utilizada por los as-
tronautas para tomar las fotos a través de una pequeña ventana.
En los momentos más idóneos a lo largo del vuelo orbital se
tomaron hasta setecientas fotos de los lugares de mayor inte-
rés. La información recabada en esta misión espacial fue crucial
para los cálculos que los técnicos hicieron posteriormente en la
Tierra.
Dada la naturaleza del trabajo que había realizado, ante la
proximidad de la misión Apolo 11, destinada a permitir la cami-
nata del hombre sobre la Luna, en diciembre de 1968 el doctor
Rojas fue enviado al Centro Espacial John F. Kennedy, donde vi-
viría los emocionantes momentos que condujeron a la conquista
del satélite natural de la Tierra.
Estados Unidos había construido este complejo científico para
que sirviera a su programa espacial como base de lanzamiento de
los poderosos cohetes Saturno V, encargados de llevar al espacio
las naves tripuladas y las misiones robóticas.
Cabe destacar que este centro ha sido utilizado en todas las
misiones tripuladas de la NASA desde octubre de 1968. Fue en
el Centro Espacial Kennedy donde el doctor Rojas se preparó
para el proyecto más importante de su vida: Viajar a la Luna en
misiones posteriores al Apolo 11.
58
Pierre Monteagudo
¿Qué pruebas apoyan esta afirmación? De forma directa, ninguna.
¿O quizás sí? Cada lector debe sacar sus propias conclusiones a partir
de la lectura de las siguientes líneas. En los prolegómenos del viaje a
la Luna, entre enero y julio de 1969, los periódicos más importantes
de Venezuela difundieron la noticia del exitoso trabajo del astrofísico
en el Programa Apolo. Esas informaciones permitieron saber que la
NASA había publicado cuatro libros escritos por el doctor Rojas en
los que se recoge el contenido de los NASA Reports 1/2/3/4.
En las cartas dirigidas a su amigo, el economista Ezio Ruffino,
queda claro que el científico era un idealista y un patriota. Aspiraba
ingenuamente a que sus logros profesionales en Estados Unidos
fueran reconocidos también como un triunfo de su patria. Expresó
con meridiana claridad que prefería no firmar más «papeles» (con-
tratos) con la NASA, siempre y cuando Venezuela lo apoyara con
el pago de sus honorarios de un año (1969) en la Agencia Espacial.
Las confesiones hechas por el hombre de ciencia a su an
tiguo compañero de estudios, el Dr. Ruffino, me han permitido
hacer una reconstrucción forense de los hechos. No tengo un
atisbo de duda sobre la veracidad de las afirmaciones. Años
después, en particular por la exhaustiva investigación realizada
en la actualidad, he podido hacer las debidas comprobaciones
hasta donde el secretismo de las entidades implicadas me lo ha
permitido. Mientras investigaba la conexión azteca de la vida
profesional del doctor Rojas, un científico mexicano me dijo
unas sabías palabras: «Cabe recordar que el viaje a la Luna era
un proyecto de secreto extremo, de seguridad nacional, pues
significaba un hito de la Guerra Fría y, por lo tanto, los técni-
cos involucrados debían llevar una vida muy poco pública...
Por lo que entiendo la dificultad de lograr rescatar registros de
tránsito, académicos, etcétera».
No obstante, a pesar de las limitaciones, tenemos lo siguiente:
Fragmento de la carta dirigida a Ezio Ruffino.
59
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
«Huntsville, (Alabama) 26 de diciembre de 19682
Sr. Ezio Ruffino
Maracay, Venezuela
Querido amigo:
[…]El viaje interplanetario del Hombre alrededor de la Luna ha
resultado ser un éxito grandioso3. Yo me siento feliz de que mi cola
boración personal, de la cual ya tú eres conocedor por los primeros libros
que te envié desde Houston hace más de un año, haya dado buenos
resultados4. […] En mis pensamientos y actos yo busco servir a nuestra
Patria, aun cuando ella ignore mi existencia. En el próximo trabajo
que voy a realizar, me gustaría que el nombre de nuestro País tuviera
su debida representación en el NASA Manned Spacecraft Center […]
Después del éxito mencionado del primer viaje del Hombre alrededor
de la Luna, los proyectos para alunizar serán acelerados. Para esto último,
la nueva colaboración científica que tengo para ofrecer es la definición
exacta de la inclinación del sitio de alunizaje seleccionado desde la Tie
rra, esto con el fin de evitar insospechados problemas de aterrizaje, o de
salida de la superficie lunar. Se evita así riesgos de las vidas de los hombres
que se “pasearán” sobre el suelo de nuestro satélite natural.
Sinceramente,
Héctor R. Rojas
1302-Q Boxwood Drive
Huntsville, Alabama, 35805»
Mes y medio después…
2 Sede del George Marshall Flight Center of NASA.
3 Se refiere al Apolo 8.
4 NASA Reports 1/2/3.
60
Pierre Monteagudo
Desde su domicilio en Chicago, el doctor Rojas escribe de
nuevo al señor Ruffino:
«Orland Park, 11 de Febrero de 1969
Dr. Ezio Ruffino B
Valencia, Venezuela
Querido amigo:
Perdóname el hecho de no haber respondido antes tu atenta carta del 24
de Enero. Yo recibí recientemente carta de mi madre donde menciona las
publicaciones del 29 de Enero, hechas por los Diarios… De esa manera supe
que tú habías recibido las cartas que te envié desde Huntsville y Saint Louis.
Mi trabajo para la futura exploración lunar del APOLLO-11 va en
buen camino, pero creo que yo mismo habré de ir a la Luna, quizás un
año después de la primera exploración de la superficie del satélite nuestro.
En los momentos presentes, y al mismo tiempo que preparo el trabajo que
ya tú conoces, debo ir a Washington D.C. para discutir sobre ese asunto
con el Office of Manned Space Flight del NASA Headquarters. Como tú
sabes, los primeros hombres que desembarcarán en la Luna no son cien
tíficos y ya la NASA considera la necesidad de reemplazar los militares
por equipos de hombres más adecuados para el estudio de su superficie.
El obstáculo mío es que mi cuerpo es bastante débil por naturaleza. Sin
embargo, es también probable que dicho obstáculo sea vencido mediante
las nuevas medicinas creadas después del examen5 hecho a los primeros as
tronautas que orbitaron nuestra Tierra, sin contar los perfeccionamientos
que serán obtenidos después del examen de los astronautas del APOLLO-8.
Sinceramente,
Héctor R. Rojas»6.
5 Revisión médica.
6 Firma manuscrita.
61
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
En este momento es importante recordar los hechos narra
dos en el capítulo II sobre los papeles de trabajo manuscritos del
doctor Rojas, que tuve en mi poder durante muchos años. La na-
turaleza de los experimentos plasmados en esos «papiros» es des-
conocida. Nunca se informó sobre su contenido y nunca se hará.
Tampoco son parte de los NASA Reports que le publicaron al
científico. Entonces, ¿qué son? Solo puedo afirmar lo que recuer-
do con claridad. Cierro mis ojos y lo que veo es una fotografía del
instante: en ella me encuentro junto a mi padre, mirando a la fa-
chada de nuestra casa en la época, y súbitamente recibo el manojo
de documentos de sus manos; y como respuesta a mi inquietud,
una categórica e inquietante afirmación: «Son los experimentos que
el doctor Rojas hizo en sus viajes a la Luna».
62
VI.
¡MADRE MÍA! QUE GENTE
TAN DESCUIDADA VIVE EN
ESTE PLANETA
¿S abías que los restos biológicos de algunos astronautas se
quedaron en la Luna? Sí, así fue. Es bastante improbable
que exista en el Universo otra civilización capaz de lle-
nar de basura la órbita de su planeta en tan poco tiempo y dejar
hasta sus restos biológicos esparcidos por la superficie de su único
satélite natural. Este logro corresponde a los seres humanos.
Si alguna raza mucho más avanzada que la nuestra llegase a
tener la inmensa motivación necesaria para viajar por el espacio,
recorriendo distancias tan grandes que la mente humana no pue-
de ni comprender, para llegar a un pequeño planeta azul llamado
Tierra, en un rincón de una galaxia conocida como la Vía Láctea,
se sorprendería de la cantidad de basura que vuela alrededor de
nuestro hogar y de todo lo que el ser humano ha dejado abando-
nado en la Luna.
El tiempo dedicado por los astronautas a las caminatas lunares
les permitió recoger veintiocho kilogramos de rocas y muestras de
suelo lunar. Es bien sabido que ese peso adicional habría supuesto
un mayor consumo de combustible en el vuelo del habitáculo a
la hora de despegar rumbo al Columbia (módulo de mando) en
órbita. Entonces se decidió que todo lo que no era absolutamen-
63
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
te imprescindible debía ser abandonado. Entre las cosas que se
dejaron en la superficie lunar están los trajes espaciales, las botas,
los cascos, las cámaras Hasselblad y un recipiente con todos los
residuos biológicos de los tres astronautas desde que salieron de
la Tierra, se situaron en la órbita lunar y dos de ellos bajaron al
satélite para dejar su huella biológica, nunca mejor dicho.
Con la satisfacción de quien ha cumplido una misión, el doc-
tor Rojas regresó a su país en 1971. En su barrio fue recibido
como un héroe por familiares y amigos. Sus vecinos lo agasajaron
con ocasión de su vuelta a casa. Manifestaron públicamente el
orgullo que sentían por la trayectoria vital y extraordinaria labor
científica llevada a cabo por su ilustre compatriota. Una de las
personas que mejor conoció y más compartió con el doctor Rojas
fue su vecino y amigo Pedro Montes de Oca, quien trabajó en la
biblioteca Agustín Codazzi junto a la Casa de la Cultura. Allí veía
a menudo al joven Héctor Rafael consultando libros y estudiando
durante sus años de bachillerato.
Aunque era un hombre ecuánime, tranquilo y pausado, su
mente estaba constantemente inquieta por el deseo, que se torna-
ba en necesidad, de difundir el conocimiento. Al poco tiempo de
volver a su humilde morada en la ciudad de Maracay fue invitado
a trabajar como asesor cultural del Ministerio de Educación de la
República de Venezuela, llevando a cabo funciones académicas
en el prestigioso Instituto Pedagógico El Mácaro, que ese mismo
año fue convertido en centro de capacitación y perfeccionamien-
to docente, con actuación en los ámbitos rural y urbano.
El doctor Rojas era apolítico, pero tenía cierta inclinación ha-
cia las reivindicaciones de carácter social y, en ocasiones, se pro-
nunció públicamente sobre los desmanes e injusticias cometidos
por algunos políticos, lo cual le generó más de un problema. A
comienzos de 1958, hizo unas declaraciones a un importante
diario de circulación nacional. En esa oportunidad se manifestó
en desacuerdo con la persecución emprendida contra un ilustre
64
Pierre Monteagudo
médico y científico llamado Humberto Fernández Morán. Este
inventor había sido Ministro de Educación a solicitud de la Junta
de Gobierno por espacio de unos diez días, justo antes del derro
camiento del dictador Marcos Pérez Jiménez. Fernández Morán
había nacido en la misma ciudad que Rojas, en Maracaibo, tan
solo cuatro años antes que el astrofísico, por lo que eran hombres
de ciencia que se habían entrevistado en varias oportunidades y
seguramente también eran amigos.
A partir de ese momento, el objeto de persecución y descono
cimiento fue el propio Rojas. Los partidarios de la corriente
ideológica que se instaló en el poder después de la dictadura im-
pidieron el ingreso del astrofísico en la Universidad Central de
Venezuela. Más tarde, fue obligado a marcharse del país, con el
encargo de adquirir unos equipos para el Observatorio Cajigal
que a la postre fueron desembarcados en un puerto venezolano
donde permanecieron deteriorándose por tiempo indefinido.
Si bien había pasado bastante más de una década, la politiquería
barata le seguía persiguiendo. No es una casualidad que el doctor
Rojas trabajara como asesor del Ministerio de Educación y profesor
en el Instituto Pedagógico El Mácaro durante los tres últimos años
del primer gobierno del socialcristiano Rafael Caldera.
En diciembre de 1973, se celebraron las elecciones presiden
ciales que llevaron a Carlos Andrés Pérez al poder en su primer
período (1974-1979). Este personaje pasaría a la historia por ser
el único presidente de la República de Venezuela destituido por
corrupción durante su segundo mandato (1989-1994). Poste-
riormente fue condenado por malversación de fondos públicos,
en mayo de 1996. Funcionarios venezolanos pertenecientes a este
Gobierno subordinado a las órdenes de agentes estadounidenses,
actuaron para borrar el historial laboral y profesional de Héctor
R. Rojas. Desde entonces, fue objeto de un desconocimiento ab-
soluto de toda su trayectoria profesional, que se ha prolongado
hasta nuestros días.
65
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
Ha sido la inspiración de su esfuerzo, la tenacidad frente a
la adversidad y la profunda admiración que sentimos los que lo
conocimos en vida y aquellos que hemos recibido testimonio de
sus logros científicos, lo que me ha llevado a este pequeño gran
homenaje en forma de libro que recopila, hasta dónde es posible,
una parte importante de su hacer humano.
66
VII.
EL MEMORÁNDUM KISSINGER
E
n julio de 1975, comenzaba con mucho recelo la era de
cooperación espacial entre Estados Unidos y la Unión
Soviética. El programa conjunto Apolo-Soyuz se puso en
marcha para beneficio de la humanidad. No obstante, algunos
estadounidenses percibían este acercamiento con los comunistas
como una amenaza a la seguridad y defensa de su país.
Precisamente en esos días se produjo el último viaje del doc
tor Rojas a Washington D.C. Como ya he mencionado antes,
se despidió solo de sus amigos más cercanos, los más íntimos,
miembros de un grupo privado de estudio. En esa ocasión, el
doctor Rojas entregó a su amigo Baldomero sus papeles manus-
critos de trabajo, el preciado tesoro que en su momento llegaría a
mis manos y a posteriori perdería de manera inconcebible. El bri-
llante científico conocía la magnitud de su proyecto, la grandeza
de su propuesta que, en esencia, era contribuir al progreso de
los pueblos a través del conocimiento. Aunque era el momento
soñado en la vida de Rojas, se le veía taciturno. Si bien deseaba
fervientemente impulsar un intercambio cultural entre Venezuela
y Estados Unidos con la participación de Europa, dada su en-
trañable relación con Francia y sus vínculos con España, ¡no las
tenía todas consigo! ni mucho menos. Su semblante era más serio
de lo habitual y denotaba preocupación. ¿Quizás el astrofísico en
67
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
su fuero interno, intuía el riesgo que estaba corriendo al proponer
cosas que podían disgustar a los estadounidenses?
A finales de 1974, el doctor Rojas se había dirigido por carta a
la Casa Blanca solicitando una entrevista con el entonces presiden-
te de Estados Unidos Gerald Ford. El propósito era presentar sus
propuestas de cooperación bilateral en el ámbito de la ciencia y la
tecnología. (Ver encabezado del documento desclasificado Nº 1)7.
Después de esperar muchos meses, el 30 de julio de 1975, el
Departamento de Estado americano dio respuesta a esa carta. El
asunto del telegrama es muy explícito y no deja lugar a dudas, la
traducción es: «Respuesta a la carta dirigida al presidente en la
que solicita una entrevista». En la misma línea aparecen juntos
dos nombres, precedidos de la nomenclatura que se utiliza en
estos casos:
«TAGS: OGEN, VE, (FORD, GERALD R.) (ROJAS, HÉC-
TOR)». (Ver documento desclasificado Nº 3)8.
El mensaje enviado por un funcionario del Departamento de
Estado llamado George S. Springsteen estaba dirigido a un em-
pleado de la Casa Blanca de nombre Brent Scowcroft. En el texto
se informaba de todos los preparativos para la visita del doctor
Rojas a Washington D.C. Estos personajes conocen bien toda la
historia, ya que aparecen en múltiples documentos relacionados
con el científico. De hecho, Brent Scowcroft es la misma persona
a la que se menciona en otro telegrama como el receptor de la car-
ta que el astrofísico había enviado a la Casa Blanca el miércoles,
02 de octubre de 1974.
En este punto, sin saberlo, el doctor Rojas se encontraba solo
ante el peligro. Finalmente, había recibido la autorización para
abordar un avión militar con destino a Washington D.C. El pro-
pósito del viaje era entrevistarse con Addison E. Richmond Jr.,
7 Ver documento desclasificado N° 1, en la página 93.
8 Ver documento desclasificado Nº 3, en la página 105.
68
Pierre Monteagudo
comisionado especial de Henry Kissinger, para escuchar las pro-
puestas de cooperación científica y tecnológica que quería hacer
aquel hombre de ciencia. De todo lo hablado debía informarse al
secretario de estado.
En otro documento desclasificado, Richmond explica que la
embajada de Estados Unidos en Caracas contactó por teléfono
con un joven científico venezolano de dieciocho años de edad
llamado Jorge Augusto Crespo (también se menciona la direc
ción de su domicilio en aquella época), al que a petición de Rojas
solicitaron que acudiera a la reunión junto con él.
El doctor Rojas había conocido y entablado amistad con Cres
po durante la época de estudiante de este último en la ciudad
de Houston (Estados Unidos), donde pasó muchos años como
tantos otros venezolanos. Este personaje ha permanecido en el
anonimato, pero por motivos muy diferentes. Hasta el presente
no ha dicho ni una sola palabra sobre el terrible daño infligido a
Héctor R. Rojas por parte de funcionarios del Departamento de
Estado americano. Puede ser porque aún vive y trabaja en Estados
Unidos y sigue teniendo miedo de aquellos que lo amenazaron
si contaba algo. He seguido el rastro de Crespo y conocido deta-
lles de su vida actual. No obstante, aunque le he pedido que me
cuente su versión de los hechos, no ha realizado manifestación
alguna al respecto.
El memorándum que menciona estos hechos fue desclasi
ficado el 06 de julio de 2006 por la funcionaria Margaret P.
Grafeld, directora mundial de control de información del De-
partamento de Estado. Su función básica es censurar y limitar
lo que el público puede conocer acerca de las actividades de su
Gobierno. Es habitual que sirva de enlace y celebre reuniones
con representantes de infinidad de instituciones públicas de su
país, entre ellas, la Agencia Central de Inteligencia (CIA). Lo
más sorprendente del asunto es que este memorándum lleva la fir
ma de Kissinger, que como ya he mencionado era el secretario de
69
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
estado americano en la época, conocedor de todos los hechos y máxi
mo responsable de impartir las órdenes en relación con la suerte que
debía correr el doctor Rojas9.
El 24 de marzo de 1976, en otro telegrama electrónico de Kis-
singer (como se puede ver H.K. aparece por todos lados en esta
historia), se establece contacto diplomático clasificado con funcio-
narios venezolanos pertenecientes a un ministerio de planificación
llamado Cordiplan. El objeto de la comunicación era indicar el
procedimiento que se debía seguir en Venezuela para el total desco-
nocimiento público de la trayectoria profesional de Héctor R. Ro-
jas. El funcionario en Venezuela al que le impartieron las órdenes
desde Estados Unidos fue Carlos Ortiz, el mismo al que por otros
canales se le notificó acerca de la inminente operación de devolu-
ción a su país del científico venezolano, al que habían mantenido
retenido durante varios meses en Estados Unidos.
En esos días se produjo la llamada telefónica de un hombre
no identificado a casa de la madre del doctor Rojas. En ella se le
indicaba la fecha y la hora en que debía acudir a recogerlo al Ae-
ropuerto Internacional de Maiquetía Simón Bolívar (Caracas-Ve-
nezuela). ¿Por qué estuvo privado de libertad? ¿Qué le hicieron
durante ese tiempo? ¿Por qué la salud de un hombre joven y sano
se deterioró tanto? ¿Qué dijeron los médicos que le atendieron a
su regreso? Pronto responderé hasta donde me resulta posible a
estas cuestiones.
La comunicación del 24 de marzo de 1976 enviada por el De
partamento de Estado a Caracas, estaba clasificada como «solo de
uso oficial». Aunque el contenido ha sido desclasificado reciente-
mente, solo se puede leer el encabezado, el texto no se encuentra
disponible por estar «irrecuperable», lo cual es un eufemismo que
viene a significar, que más de cuarenta años después de ocurridos
los hechos, el público no debe conocer lo sucedido. En este punto y
dadas las evidencias, ¡es inevitable pensar que de nada bueno se trata!
9 Ver documento desclasificado N° 2, en la página 97.
70
Pierre Monteagudo
Lo que sí se lee con claridad son dos nombres en línea prece
didos de la nomenclatura y que escribo literalmente; «TAGS:
PFOR, TGEN, VEN, US (KISSINGER, HENRY A.), (ROJAS,
HÉCTOR R.)»10.
Esto tiene una doble lectura: por un lado muestra la impor
tancia que se otorgó a las gestiones realizadas por el astrofísico ve-
nezolano, cuyas propuestas fueron conocidas al más alto nivel y al
mismo tiempo intimida. Aún hoy en día da mucho miedo saber
que el doctor Rojas estuvo tan estrechamente relacionado con un
personaje tan siniestro como Kissinger. Sin embargo, ese hecho
arroja luz sobre el destino que correría el prominente científico.
En esos días hubo una intensa actividad telemática entre Was-
hington y Caracas, en la que se hacía alusión directa al doctor
Rojas, pero sin que se permita aún en la actualidad leer los con-
tenidos de las comunicaciones registradas como contactos diplo-
máticos. Más adelante, el lector tendrá la oportunidad de conocer
algunos detalles que se han intentado mantener ocultos aún en
la actualidad.
El 30 de marzo de 1976, se produjo el que parece ser el último
contacto sobre este asunto, cuyo texto ha sido destruido y decla-
rado irrecuperable por el Departamento de Estado. Lo único que
se puede leer no es menos importante, ya que permite establecer
la conexión entre funcionarios de los dos gobiernos que se pu-
sieron de acuerdo sobre la política de desconocimiento público
de Héctor R. Rojas y su devolución a Venezuela en un vuelo re-
gular con llegada a Caracas. Se utiliza la nomenclatura habitual,
siendo el origen del telegrama el «State Department» y el destino
perfectamente expresado de la siguiente manera: «TAGS: PFOR,
TGEN, VE, US, CORDIPLAN, (ROJAS, HÉCTOR R.) (OR-
TIZ, CARLOS)»11.
10 Ver documento desclasificado N° 4, en la página 113.
11 Ver documento desclasificado N° 5, en la página 121.
71
VIII.
LA METÁFORA DEL MAL
«THE AGENCY»
N
o resulta nada fácil explicar lo que viene a continuación.
Es muy duro saber y aceptar que el mal actúa en el mun-
do a expensas de gobiernos que se jactan de respetar y
promover los derechos humanos, la igualdad, la libertad y la de-
mocracia, pero que al mismo tiempo hacen otra cosa bien distin-
ta. Por eso en este punto recurro a una metáfora con el ferviente
anhelo de que permita a mis apreciados lectores entender mejor
el final de esta historia.
Muchas veces me he emocionado a medida que investigaba
acerca de la vida de ese brillante científico al que conocí cuan
do era solo un niño. A veces he llorado físicamente, y otras
tantas en mi interior, en lo más profundo de mi ser. Me he
preguntado en multitud de ocasiones hasta dónde puede llegar
la maldad humana y ahora lo describo aproximadamente. Sé
que me quedo muy corto al no poder ni querer contar detalles
más escabrosos. Recuerde, querido lector, que este libro tiene la
pretensión de ser mi particular homenaje a la memoria póstuma
de Héctor R. Rojas.
Todas las piezas del rompecabezas estaban sobre la mesa de tra-
bajo. Después de años de investigación los fragmentos del misterio
empezaban a encajar. Quedó claro que hay gente muy mala en el
73
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
mundo, grupos de personas realmente malévolas que se ocultan
tras las siglas de infinidad de instituciones seudogubernamentales.
«The Agency» es el nombre metafórico que doy a esa entidad
que engloba la perversión elevada a la dimensión desconocida
que campea a sus anchas por el mundo, sin que ni siquiera nos
demos cuenta. Son muy hábiles y sigilosos, actúan en función de
sus oscuros intereses y su presupuesto es muy holgado; vamos,
que no tienen problemas para financiar sus operaciones de conve-
niencia a lo largo y ancho del planeta. Son auténticos entramados
criminales enquistados en el interior de los grupos de poder que
dirigen las actividades mundiales desde la sombra. No los sientes
ni percibes, pero a buen seguro están ahí. Su objetivo y razón de
ser no es otro que el de continuar dominando y manteniendo
viva la llama del conflicto que les permita perpetuarse en el con-
trol y la supremacía mundial.
«The Agency» está en todas partes y funciona bajo diferentes ban-
deras, tiene ingresos ordinarios y extraordinarios, obtenidos de forma
legal o ilícita, que le permiten sufragar sus «actividades». También
cuenta con partidas secretas millonarias que administra de la for-
ma que crean conveniente sus líderes negativos, sin rendir cuentas a
nadie o a casi nadie. Esta entidad maquiavélica defiende la idea de
que el fin justifica los medios y actúa en consecuencia; no vacila en
fabricar pruebas, en crear informes falsos para dar soporte y aspecto
de legalidad a sus maléficos planes. Comprar conciencias aquí y allá
es una forma utilizada habitualmente para el logro de sus objetivos.
Si alguna persona incomoda a «The Agency» se lo harán sa
ber de diferentes maneras: mensajes, cartas anónimas, llamadas,
visitas, accidentes o silenciamiento, son sus métodos preferidos
para hacer desistir a cualquiera que pretenda entrometerse en sus
planes hegemónicos.
En este punto, me explicaré mejor mediante un ejemplo mez
cla de mito y leyenda; si todo el poder maléfico combinado de
Lucifer y sus ejércitos satánicos se aglutinase en una sola entidad
74
Pierre Monteagudo
para dar origen a una institución de la maldad, esa precisamente
sería «The Agency».
Cuando una persona se convierte en una molestia mayor para
esta corporación del horror, a buen seguro, recibirá la visita de
dos o más hombres altos y corpulentos, elegantemente trajeados
de oscuro, a menudo de negro, que con amabilidad o sin ella
transmitirán al «entrometido» un mensaje muy contundente: ¡O
te callas o la próxima vez no lo contarás! En una situación así, no
conviene hacerse el valiente, los acontecimientos podrían degene-
rar en todo tipo de situaciones realmente tétricas.
Los esbirros del mal no dudarán en neutralizar a cualquie-
ra que suponga una amenaza para sus propósitos, sobre todo si
osa comentar sus oscuros intereses. Cuando alguien llama por su
nombre a las cosas calificando las actuaciones de «The Agency»
como delitos execrables y crímenes horrendos, se sitúa en el pun-
to de mira de individuos sin escrúpulos, de dedo ligero y gatillo
fácil. Pueden ocurrir muchas cosas; los maestros del horror ac-
túan como facilitadores para orquestar tenebrosas campañas de
descrédito personal y profesional, utilizando todos los medios de
difusión conocidos. Es muy habitual que «The Agency» organice
la desaparición temporal o permanente de individuos que airean
sus oscuros propósitos, en este último caso no se volvería a sa-
ber nada del infortunado. De otra forma, puede aparentarse una
muerte natural, un desgraciado accidente o simularse un suicidio,
cuando en realidad se está ante un silenciamiento. ¡Se las saben
todas! Conocen muy bien las técnicas para torturar e infligir un
terrible sufrimiento a sus víctimas. Son muy persuasivos y en el
improbable caso de que no puedan hacerte desistir de tus inten-
ciones, irán a por tus seres queridos para obligarte a través del
chantaje emocional.
¿Sabe que es lo más sorprendente de todo? Hasta los propios
miembros de «The Agency» son prescindibles en cualquier mo-
mento. Si estás dentro y te vuelves incómodo, serás eliminado, si
75
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
te surgen inquietudes y preguntas, o sientes escrúpulos y padeces
un repentino ataque de remordimientos, acabarás silenciado.
El misterio y la ficción me sirven de herramienta para ilustrar
como fluye la maldad en el mundo hasta llegar a constituir una
entidad supranacional que lo controla y dirige todo sin que tan
siquiera nos lleguemos a enterar. En la práctica, al gran público
solo le cuentan el 10 % de lo que sucede aderezado con ingentes
cantidades de información intrascendente en unos casos, o sesga-
da y falsa en la mayor parte de las ocasiones. De la inmensa mayo-
ría de las cosas que suceden en nuestro mundo no nos informan
nunca o nos enteramos por una casualidad del destino, a veces
por una filtración de organizaciones como WikiLeaks, que sacan
a la luz las informaciones que algunos no quieren contarnos, o
por la lectura de un libro.
Muchas personas lo ignoran, otras no lo recuerdan y otras tan-
tas no le dan importancia, pero es una gran realidad: la Adminis-
tración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA) realiza
estudios científicos de diversa índole relacionados con el espacio,
que permiten obtener avances científicos y tecnológicos cuya pri-
mera y principal aplicación es en el ámbito militar. En esta faceta
poco conocida de la NASA, esta prestigiosa institución científica
se ha convertido sin quererlo y sin poder evitarlo, en un instru-
mento más de la expresión del mal que representa «The Agency».
¡No me cabe la menor duda! El doctor Rojas fue una víctima
de toda esta ranciedad que impregna el comportamiento humano
de algunos sectores dentro de ciertas instituciones pertenecientes
al ámbito político, militar y científico en el mundo.
76
IX.
GUERRA FRÍA, TRAICIÓN
Y SILENCIAMIENTO
D
e forma lenta, pero inexorable, me fui adentrando en
el inframundo que por momentos parecía impregnarlo
todo en esta historia. Los tentáculos de «The Agency»
eran y continúan siendo muy largos y tenebrosos. Nada escapa
a su control y Héctor R. Rojas no sería la excepción. Siguien-
do mi intuición, a medida que avanzaba en la investigación, el
panorama se iba ensombreciendo, se llenaba de consternación y
oscuridad. Se percibe la mano corrompida de muchas personas e
instituciones actuando como instrumentos del mal. La verdad,
no me quedan ganas de hablar de estas cosas.
Éste es un homenaje a la memoria de un gran hombre y no
quiero, ni debo, profundizar en las actuaciones de gente des
aprensiva que le causó un gran daño irreparable. No obstante,
cada lector podrá sacar sus propias conclusiones a partir de los
hechos que presento a continuación de manera resumida.
Las propuestas que el doctor Rojas hizo en los encuen-
tros celebrados en Washington D.C. sonaron a traición para
sus interlocutores. ¿Quién era para atreverse a contar los se-
cretos que conocía acerca del programa espacial estadouni-
dense?, fue lo que pensaron. A medida que el científico iba
exponiendo su sueño de promover un intercambio cultural
77
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
para el fom ento de la ciencia en América Latina y Europa
como herram ienta de progreso social, los que le escuchaban
montaban en cólera.
La «Guerra Fría» estaba en su apogeo con incursiones aéreas
frecuentes de rusos y estadounidenses probándose mutuamente.
Querían demostrar fortaleza frente al enemigo y, al mismo tiem-
po, verificar la eficacia de las defensas del contrario. Se dedica-
ban a medir la verdadera capacidad operativa del adversario para
detectar un hipotético ataque nuclear. El juego mortal consistía
en prepararse para ser capaz de destruir al contrario antes de que
pudiera reaccionar y lanzar un ataque nuclear masivo. Así era la
mentalidad de los dirigentes militares y políticos de estos países.
Las incursiones de los soviéticos se realizaban continuamente
desde el este, a través del Círculo Polar Ártico, o desde Siberia
cruzando el estrecho de Bering en vuelo de aproximación a las
tierras de Alaska.
El programa espacial conjunto (entre ambos países), que se
inició a mediados de 1975, sirvió para confirmar la rivalidad exis-
tente y no constituyó en absoluto el fin de la «Guerra Fría». Al
contrario, se trataba de viejos rivales que aprovecharon la ocasión
para espiarse mutuamente. Muchas personas en prominentes
cargos dentro de la administración estadounidense consideraron
este acercamiento a los comunistas como una grave amenaza a
los intereses de Estados Unidos. Para los más radicales estaba en
juego la supremacía mundial, lo cual era injustificable. Había que
mantener el dominio. El fin justificaba los medios sin que hubie-
ra discusión posible. Nadie debía cometer la osadía de disputar a
la potencia dominante su papel hegemónico en el mundo, pensa-
ban muchos miembros de la élite política.
En medio de ese escenario de geopolítica se encontraba el doc
tor Rojas, para expresar sus ideas de promover la educación, la
ciencia y la tecnología para beneficio de los pueblos del mundo.
Cabe preguntarse, ¿dónde estaba el problema? Aunque no se haya
78
Pierre Monteagudo
contado, el gran escollo fue que sabía demasiado sobre el progra-
ma espacial estadounidense, se disponía a contarlo al mundo y
quería atribuir parte del mérito a su patria.
Los iluminados que percibían amenazas en todas partes, no
estaban dispuestos a compartir nada que pudiera servir para que
otros países tomaran la delantera en la carrera espacial o en cual-
quier otro ámbito del conocimiento. Hay que recordar que, a fin
de cuentas, todo avance en cualquier materia tenía y sigue tenien-
do en la actualidad, como premisa fundamental, su aplicación en
el sector militar. Así quedó demostrado con el uso restringido y
secreto de internet por parte de los militares durante décadas.
Por otro lado, hay que considerar como probable que los
conocimientos, estudios y experimentos del doctor Rojas fueran más
allá de la observación de estrellas, el análisis de la superficie lunar
o la invención de un método para simplificar el aterrizaje de naves
espaciales. Con pleno conocimiento de lo que afirmo, a la luz de los
indicios, evidencias, testimonios y recuerdos propios, considero que no
se puede descartar la posibilidad de que parte de las investigaciones
realizadas por Héctor R. Rojas tuvieran lugar en la órbita o sobre
la superficie de la Luna, por el interés de su posible uso en el ámbito
militar.
Por esos motivos, se le había escuchado a tan alto nivel, etique
tándolo como una amenaza, a la que había que neutralizar.
En un instante se esfumaron los sueños y los ideales de un
gran científico sepultados por la dimensión de la maldad de «The
Agency», como ha sucedido con tantos otros. Hasta entonces, el
doctor Rojas había gozado de una salud envidiable. ¡No se le co-
nocían achaques! Era un adulto joven en plenitud de facultades,
justo como lo conocí y recuerdo en sus días previos a ese fatídi-
co viaje. Todos los testimonios recabados de fuentes fidedignas
indican que tenía una mente privilegiada y lúcida que generaba
79
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
conocimiento constantemente. Con la colaboración de sus es-
tudiantes publicaba su propio semanario, en el que se podían
leer sus editoriales y artículos de opinión, así como también los
escritos por decenas de colaboradores que a menudo acudían a
su casa con el firme propósito de escuchar sus disertaciones sobre
la Luna, el espacio y otras cosas más mundanas como la manera
en que el individuo era y continúa siendo subyugado de forma
implacable y sistemática.
El doctor Rojas era un hombre totalmente sano al que mu
chos, en su enorme ciudad, conocían como una gran persona y
prominente científico. Sus vecinos en el barrio La Barraca estaban
muy orgullosos de él, porque a pesar de sus logros y frecuentes
salidas al extranjero siempre regresaba y seguía viviendo junto a
ellos en su casa de toda la vida de una forma muy modesta, lejos
de la opulencia que había conocido en sus viajes por el mundo.
Cuando el doctor Rojas fue devuelto a Venezuela, su perfil
médico había cambiado completamente. Su estado de salud era
deplorable, sufría los rigores de un mal desconocido. Los médicos
que le atendieron en el Hospital Central de Maracay no encon-
traron explicación, ni entendieron su padecimiento.
Como ya he mencionado antes, su familia recibió una llamada
para anunciar el día y hora de su regreso en un vuelo regular
procedente de Estados Unidos. Esta comunicación telefónica fue
atendida por su madre y le provocó una profunda consternación
y sufrimiento. No era nada habitual y desde luego no presagiaba
nada bueno. Al colgar el teléfono pensó que algo muy malo tenía
que haber ocurrido para que Héctor Rafael, como lo llamaban en
su entorno familiar, no se comunicara personalmente con ella,
tal como hacía cada vez que sus múltiples responsabilidades se lo
permitían. La intuición de la afligida mujer era correcta.
Había más preguntas que respuestas. ¿Qué le habían hecho?
Tratando de averiguar lo sucedido, un grupo de allegados se
dirigió a la sede del Instituto Pedagógico El Mácaro, lugar donde
80
Pierre Monteagudo
el doctor Rojas había trabajado durante tres años, a fin de pedir
una explicación. La respuesta de las autoridades en ese momento
y por siempre fue que no lo conocían de nada y que nunca había
trabajado en ese centro educativo. La familia y los amigos del
astrofísico no lo sabían, pero ya estaba en marcha la operación
global de desconocimiento del científico, cuyo nombre ha per-
manecido injustamente en el anonimato hasta nuestros días. En
fechas recientes, he vuelto a preguntar en El Mácaro por los años
de desempeño del doctor Rojas como profesor en esa institución.
La búsqueda realizada por el personal actual, totalmente ajeno a
lo sucedido, ha tenido idéntico resultado: en los archivos ¡no hay
nada sobre Héctor R. Rojas!
En este punto, tengo que afirmar sin ambages que todos los in-
dicios, pruebas y testimonios recabados durante mi investigación
señalan que toda la información sobre el brillante científico fue
eliminada de los archivos públicos donde se encontraba durante
el primer Gobierno de Carlos Andrés Pérez. Era la continuación
del marginamiento del astrofísico iniciado por la misma corriente
ideológica de Pérez a comienzos de 1958, cuando el doctor Ro-
jas había pedido públicamente un trato justo para el prominente
hombre de ciencia e inventor Humberto Fernández Morán. Ade-
más, ahora se profundizaba en el desconocimiento, porque así
fue solicitado por funcionarios estadounidenses que lo hicieron
desaparecer de sus propios archivos, incluidos los de la NASA.
A lo largo de este libro se hace evidente que el doctor Rojas
trabajó en la NASA durante años y contribuyó en muchos episo
dios estelares de la carrera espacial. Cuando llegó el momento
oportuno encontré la manera de solicitar a la Agencia Espacial
Estadounidense la información que quisieran aportar sobre Héc-
tor R. Rojas y su trabajo en el Programa Apolo. La reacción que
obtuve del organismo científico fue guardar absoluto silencio. Me
queda claro haber logrado enviar a la NASA un mensaje 5X5,
esto significa ¡alto y claro! expresado en la jerga militar, pidiendo
81
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
su opinión para ser incluida en este homenaje póstumo. El canal
utilizado para hacer la consulta fluyó al más alto nivel, sin que
pueda comentar los detalles. La única respuesta obtenida de la
NASA fue un sospechoso silencio, hasta que llegó la confirma-
ción del desconocimiento del trabajo realizado por el doctor Ro-
jas, a través de una extensa comunicación electrónica del Histo-
riador Jefe de la NASA, el señor Williams Berry, en la que afirmó
lo siguiente: Hemos examinado los registros que tenemos en la
sede de la NASA y no hemos encontrado ninguna información
sobre el señor Rojas. Esto no es insólito. Los documentos conte-
nidos en la Colección de Referencia Histórica son principalmen-
te sobre asuntos de normativas del funcionamiento de la sede
de la NASA. Tenemos muy poca información detallada sobre los
centros de la NASA y no tenemos informes personales (no nos
está permitido archivar ese tipo de documentos).
82
X.
AÑOS DE SUFRIMIENTO
PRECEDIERON AL
DESCANSO ETERNO
D
urante muchos años, hasta que llegó el día de su descan-
so eterno, el doctor Rojas padeció terribles dolores de
cabeza y convulsiones que no pudieron ser asociadas con
ninguna patología conocida. Uno de los trastornos subyacentes a
su último viaje fue extrañísimo: consistía en una pérdida selectiva
de memoria que se manifestaba de una forma muy concreta en
la que, cada vez que familiares o amigos le preguntaban sobre sus
años de trabajo como científico en la NASA, no respondía nada.
Aunque se tratara de profundizar mencionando sus contribucio-
nes al programa espacial estadounidense y el viaje del hombre a la
Luna, permanecía en silencio sin expresar ninguna emoción. La
razón por la que no contestaba parece evidente y al mismo tiem-
po abre nuevas interrogantes. Aunque su familia nunca entendió
lo que le sucedía, ahora sabemos la verdad. El doctor Rojas no
podía responder a esas preguntas porque simple y llanamente no
recordaba ese período de su vida laboral y profesional.
Avances recientes en investigación cerebral logrados por equi-
pos de neurocientíficos civiles permiten intuir que nos encontra-
mos a las puertas de poder borrar las conexiones cerebrales res-
ponsables de los recuerdos. Aunque deben realizarse más ensayos
83
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
y todavía no parece que lo hayan logrado, es innegable que desde
hace muchos años trabajan en el borrado selectivo de contenidos
alojados en la memoria de los seres humanos. Con fines muy
loables se estudia la posibilidad de suprimir ciertos recuerdos
traumáticos que pueden ser precursores de graves enfermedades,
afectar sensiblemente el bienestar o incluso llegar a ser invalidan-
tes en el caso de algunas personas.
Sin embargo, estos experimentos ya fueron realizados antes,
con fines inconfesables, en el ámbito de la inteligencia militar
desde hace, al menos, sesenta años en Estados Unidos y otros paí-
ses. Los avances han permitido la supresión o borrado selectivo
de recuerdos en personas sometidas a medicamentos conocidos,
drogas experimentales, descargas eléctricas y técnicas que aún hoy
en día se mantienen en secreto. El principio utilizado es muy sim-
ple, la mejor manera de guardar una información secreta es que
quien la haya conocido no la recuerde. Todos los indicios señalan
que esto pudo haberle sucedido al doctor Rojas.
Consideremos lo siguiente: en un estudio de 2013, investi
gadores de una prestigiosa universidad intentaron con éxito su-
primir en personas el recuerdo de un accidente de tráfico o agre-
sión física. Para ello, utilizaron electrochoques aplicados después
de anestesiar a los individuos. Los científicos piensan que cada
vez que evocamos un episodio alojado en nuestra memoria, su re-
presentación neuronal se desestabiliza. Es en ese momento cuan-
do se pueden manipular los recuerdos para modificarlos o supri-
mirlos. Los investigadores pudieron constatar el efecto previsto
al observar que las personas objeto del estudio tenían grandes
lagunas en el recuerdo de la historia grabada en su memoria antes
de la aplicación de las descargas eléctricas12.
La información que no desean que se conozca está relaciona
da con el «tratamiento» que le dieron al doctor Rojas durante los
meses de su retención en Estados Unidos.
12 Ver: “Los recuerdos ya no son nuestros”, en la página 313.
84
Pierre Monteagudo
Durante gran parte de la investigación mi intuición me señalaba
el posible devenir de los acontecimientos. Luego llegaron más evi-
dencias, pruebas y testimonios de personas cercanas al científico,
que lo conocieron en vida y tuvieron la oportunidad de recibir
información de primera mano sobre algunas de las vivencias del as-
trofísico. La ausencia prolongada, sin justificación, del doctor Ro-
jas, fue evidente y llegó a ser calificada por algunos de «secuestro».
Tiempo después cuando el doctor Rojas fue devuelto a su país
por las autoridades estadounidenses, llegaría a afirmar ante per-
sonas de su confianza lo siguiente: «Me pusieron una máquina
en la cabeza y me dejaron casi a cero», lo cual a la luz de los he-
chos, se puede considerar como una referencia clara a la pérdida
de memoria experimentada después del «tratamiento». También
agregó: «Me había preparado para ese momento y resistí». De esas
afirmaciones se infiere que el científico era consciente de lo que
le podía suceder, ya que entre otras cosas, conocía perfectamente
la intensa preparación a la que eran sometidos los astronautas,
bajo hipnosis, para poder soportar los rigores de los viajes espa-
ciales. Por supuesto, no se puede comparar el terrible sufrimiento
que pudo experimentar el doctor Rojas, al ser víctima de proce
dimientos invasivos, dolorosos y perjudiciales para la salud, más
parecidos a una forma de tortura, con el entrenamiento volunta-
rio que reciben los astronautas.
La exposición a potentes campos electromagnéticos podría ser
la explicación de los terribles padecimientos que el doctor Rojas
sufrió a lo largo del resto de su vida, hasta su fallecimiento el do-
mingo, 12 de mayo de 1991. Es aquí donde cada apreciado lec-
tor debe sacar sus propias conclusiones. Solo puedo agregar que
no sabemos a qué técnicas o medicamentos pudo estar expuesto
Héctor R. Rojas durante el período de tiempo de su retención,
pero los daños cognitivos y las secuelas para su salud fueron per-
manentes. No debo, ni quiero profundizar en este tema lleno de
sombras y oscuridad.
85
XI.
EL DESCUBRIMIENTO…
A
l doctor Rojas le gustaba ir al restaurante El Campestre,
un lugar muy emblemático, rodeado de naturaleza, don-
de se sirve comida criolla. El establecimiento continúa
funcionando en la denominada carretera de Turmero, muy cerca
del Pedagógico El Mácaro dónde el científico fue profesor. A pe-
sar de ser extremadamente reservado, en ese sitio con ambiente
distendido, el astrofísico compartió algunas de sus vivencias.
A las 23:55 hora española del 21 de junio de 2016, recibí una de
las mayores aportaciones en el curso de toda mi investigación. En-
tré en contacto con una fuente de altísima cualificación y reputa-
ción profesional. Una vez efectuadas las debidas comprobaciones,
pude determinar la gran calidad de las informaciones recogidas de
primerísima mano, que a la postre me permitieron atar una serie
de cabos sueltos.
Antonio Silva Cazar, al que menciono por su importante con
tribución a esta historia, es médico cirujano, por la Universidad Cen-
tral de Venezuela, especialista en medicina interna, con un postgrado
en nefrología, realizado en la UNAM (México), parasicólogo y abo-
gado experto en derecho médico. Es miembro fundador del Centro
Médico Maracay y durante siete años fue paracaidista en la Fuerza
Aérea de Venezuela, con un total de trescientos cincuenta y un saltos
desde el avión, actualmente se encuentra en situación de reserva.
87
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
Por diferentes medios y en múltiples oportunidades se hizo
evidente la amistad genuina que unió al médico con el astrofísico
y aún más, la admiración del doctor Silva Cazar hacia el genio y
figura de Héctor R. Rojas, expresada claramente al afirmar: «Tuve
la gran suerte de haberlo conocido». En varias ocasiones, me han
conmovido y motivado a seguir adelante con este homenaje, sus
palabras acerca de los impresionantes logros del doctor Rojas, su
humildad y sabiduría.
En ese momento comprendí que era la respuesta a mi intui-
ción, que se presentaba de manera coherente y natural, en con-
cordancia con las inferencias e inquietudes que había experimen-
tado a lo largo de todo el proceso de investigación.
Hacía mucho que me preguntaba si no había algo más pro
fundo y complejo en la vida profesional del doctor Rojas. Más
allá de las investigaciones astronómicas ¿existiría algo más? ¿Otro
tipo de experimentos? Pensé que tenía que haber un móvil muy
poderoso para que dos gobiernos se pusieran de acuerdo en la
comisión de atrocidades hacia un científico. ¿Qué había sucedido
para que dieran rienda suelta a tanta maldad? ¿Qué más podía
saber el astrofísico?
Quizás en plena «Guerra Fría», la información sensible que
tenía ¿podía caer en manos del enemigo?
El decimotercer libro que pensaba publicar el doctor Rojas,
me aportó una respuesta que antes solo intuía. En total el promi-
nente científico venezolano había publicado doce libros sobre sus
investigaciones. Su siguiente obra describiría el funcionamiento
de un rayo muy potente, capaz de desintegrar un avión en el aire.
Mientras pensaba en ese proyecto, manifestó con claridad su de-
seo de que la tecnología fuera para su país, y expresó, al mismo
tiempo, su preocupación por la posibilidad de ser objeto de un
plagio.
La información no me extrañó. En sus años de trabajo en Es
tados Unidos, el doctor Rojas había recibido advertencias de todo
88
Pierre Monteagudo
tipo. Aunque estuvo en la NASA, una entidad de carácter cientí-
fico, es muy probable que presionado por quienes financian a la
Agencia Espacial haya participado en investigaciones que tuvie-
ran por objeto el uso de la tecnología con fines militares.
En los años posteriores a su regreso definitivo a Venezuela,
en 1971, la vigilancia sobre el doctor Rojas era notoria. Tenía
asignados vehículo oficial y escoltas para su protección, aunque al
referirse al asunto, en confidencia a un buen amigo, el astrofísico
dijo: «Me están vigilando». Era la consecuencia lógica del trabajo
científico con posibles aplicaciones en el campo militar, que el
doctor Rojas había realizado para los estadounidenses.
¡Pero aún hay más! En aquellos días, el doctor Rojas tuvo una
reunión con el presidente de Venezuela, Dr. Rafael Caldera. No
era la primera, ni la última, pero ese fue un encuentro especial
que pudo influir en los hechos posteriores. El astrofísico recibió
el encargo de viajar a la Unión Soviética en misión secreta hasta
la fecha. La idea no le gustó en lo más mínimo. Conocía muy
bien las implicaciones que podía tener un viaje a ese país, consi-
derando sus vínculos con el Gobierno americano. No obstante,
el científico se sintió obligado por el político, cosa muy habitual,
y realizó el viaje poco después. Del tiempo de permanencia y las
actividades del doctor Rojas en la Unión Soviética no se tiene
ninguna noticia.
89
DOCUMENTOS
DESCLASIFICADOS
Documento Nº 1
Telegrama electrónico del Departamento de Estado de los Esta-
dos Unidos, de fecha 02 de octubre de 1974.
Nota del autor: para abreviar solo se incluye el encabezado
del documento donde se hace referencia a la carta enviada por el
doctor Rojas a la Casa Blanca en 1974. Se mantienen los errores
gramaticales, abreviaturas y letras mayúsculas tal como figuran en
el texto original.
«Canonical ID: P750005-1538_b
Subject: POSSIBLE APPOINTMENT TO DISCUSS
INT SCIENTIFIC COOPERATION. Date: 1974 Oc-
tober 2.
From: Springsteen, George S.
To: Scowcroft, Brent
Original Classification: UNCLASSIFIED Current
Classification: UNCLASSIFIED Previous Handling Res-
trictions: — N/A or Blank -Archive Status: P-Reel Index
Type: ME Locator: TEXT ON MICROFILM Referen-
ce(s): n/a Executive Order (E.O.): — N/A or Blank -Mar-
kings: Declassified/Released US Department of State EO
Systematic Review 30 JUN 2005 Enclosure: N/A or Blank
-Concepts: FOREIGN POLICY POSITION, MEE-
TINGS, SCIENTIFIC COOPERATION TAGS: Tech-
93
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
nology and Science—Technology [TECH] United States
[US] Venezuela [VE] Office: — N/A or Blank -Document
Character Count: — N/A or Blank -Date: 1974 October
2, 00:00 (Wednesday).
Margaret P. Grafeld Declassified/Released US Depart-
ment of State EO Systematic Review 06 JUL 2006».
94
Documento Nº 1 (TRADUCCIÓN)
«Identificación Canónica: P750005-1538_b
Asunto: POSIBLE CITA PARA DISCUTIR COOPERACIÓN
CIENTÍFICA INTERNACIONAL. Fecha: 2 Octubre 1974.
De: Springsteen, George S.
A: Scowcroft, Brent (N.A.: Funcionario de la Casa Blanca).
Clasificación Original: SIN CLASIFICAR Clasificación ac-
tual: SIN CLASIFICAR Restricciones Previas de Manejo: No
Aplicable (N/A) o Sin Respuesta -Nivel de Archivo: Rollo-P
Tipo de Índice: ME Localizador: TEXTO EN MICROFILM
Referencia(s): N/A Orden Ejecutiva (EO): N/A o Sin Respuesta
-Calificación: Desclasificado/Divulgado por el Departamento de
Estado de los Estados Unidos.
EO (Orden Ejecutiva) Revisión Sistemática 30 JUN 2005
Anexo: N/A o Sin Respuesta -Conceptos: POSICIÓN EN
POLÍTICA EXTERIOR, REUNIONES, COOPERACIÓN
CIENTÍFICA ETIQUETAS: Tecnología y Ciencia -Tecnología
[TECH] Estados Unidos [US] Venezuela [VE] Oficina: — N/A
o Sin Respuesta -Documento Número de letras: — N/A o Sin
Respuesta -Fecha: 2 Octubre 1974, 00:00 (Miércoles).
Margaret P. Grafeld Desclasificado/Divulgado por el Departa-
mento de Estado de los Estados Unidos como parte de su Revi-
95
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
sión Sistemática en cumplimiento de la Orden Ejecutiva del 06
JULIO 2006».13
Captura de pantalla, del encabezado del documento, obtenida de la pági-
na web de WikiLeaks.
13 Fuente: [Link]
96
Documento Nº 2
Telegrama electrónico del Departamento de Estado de los Esta-
dos Unidos, de fecha 18 de julio de 1975.
Nota del autor: comunicación de la Secretaría de Estado ame-
ricana, dirigida a la embajada de Estados Unidos en Caracas (Ve-
nezuela), otorgando un salvoconducto a Héctor R. Rojas, para
abordar un avión militar con destino a Washington D.C.
Transcripción literal del documento original en inglés. Se
mantienen los errores gramaticales, abreviaturas y letras mayús-
culas, tal como figuran en el texto de procedencia.
«SUBJECT: WASHINGTON VISIT OF DR. HECTOR R.
ROJAS.
UNCLASSIFIED
PAGE 01STATE 170053
21 ORIGIN OES-05
INFOOCT-01ARA-10ISO-00SS-15/031 R
DRAFTED BY OES/APT/BMP: CTHOMAS APPROVED
BY OES/APT/BMP: MBEAUBIEN ARA/NC:
TSONANDRES (INFO) S/S-S:
SSHEA (INFO)
127742 R 182203Z JUL 75 FM
SEC. STATE WASHDC TO: AM EMBASSY CARACAS
97
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
UN CLAS STATE 170053. E.O. 11652:N/A - TAGS:
TGEN, VE
SUBJECT:
WASHINGTON VISIT OF DR. HECTOR [Link]
1. A. E. RICHMOND, JR., DIRECTOR, BILATERAL/
MULTILATERAL S&T PROGRAMS, DEPARTMENT OF
STATE, RECEIVED A COMMERCIAL CABLE FROM DR.
HECTOR R. ROJAS, CALLE 7, SUR, CASA 20 BARRIO LA
BARRACA, MARACAY, VENEZUELA, STATING THAT HE
WOULD QTE TAKE THE MILITARY PLANE AT ANYTI-
ME TO COME TO WASHINGTON TO DISCUSS S&T
COOPERATION BETWEEN VENEZUELA AND THE U.S.
UNQTE.
2. DR. ROJAS HAD WRITTEN THE WHITE HOUSE
LATE LAST YEAR PROPOSING U.S. VENEZUELA S&T
[Link] LETTER WAS REFERRED TO THE
DEPARTMENT AND ANSWERED ROUTINELY NOTING
THAT MR. RICHMOND COULD INFORMALLY MEET
WITH ROJAS TO HEAR HIS SUGGESTIONS SHOULD
ROJAS BE IN [Link] WAS THEN LEARNED
THAT IT IS JORGE AUGUSTO CRESPO, A YOUNG (18
YRS OLD) SCIENTIST FRIEND OF ROJAS, WHO WOULD
LIKE TO VISIT.
3. EMB IS REQUESTED TO ADVISE JORGE AUGUS-
TO CRESPO AT HIS OWN ADDRESS (AV VALPARAISO
EDIF VALPARAISO, 2 PISO, NO. 6 LOS CAOBOS, CARA-
CAS), BY PHONE, OR MEMO THAT MR. RICHMOND
UNCLASSIFIED
PAGE 02STATE170053
WILL MEET WITH HIM AND/OR DR. ROJAS WHEN
HE DESIRES AND REQUEST THAT ROJAS OR CRESPO
ADVISE WHEN THEY, TOGETHER OR SEPARATELY,
WILL BE IN WASHINGTON. ANY COMMENT EMB MAY
98
Pierre Monteagudo
HAVE IS APPRECIATED, BUT NOT NECESSARY. OES
HAPPY TO EXTEND COURTESY [Link] THIS
WILL SATISFY MULTIPLE INQUIRIES WITHOUT FUR-
THER ADO.
KISSINGER.
Margaret P. Grafeld Declassified/Released US Department of
State EO Systematic Review 06 JUL 2006
Message Attributes:
Automatic Decaptioning: X Capture Date: 01 JAN 1994
Channel Indicators: n/a Current Classification: UNCLASSI-
FIED Concepts: SCIENTIFIC COOPERATION Control
Number: n/a Copy: SINGLE Draft Date: 18 JUL 1975 Decap-
tion Date: 01 JAN 1960 Decaption Note: Disposition Action:
n/a Disposition Approved on Date: Disposition Authority: n/a
Disposition Case Number: n/a Disposition Comment: Disposi-
tion Date: 01 JAN 1960 Disposition Event: Disposition History:
n/a Disposition Reason: Disposition Remarks: Document Num-
ber: 1975STATE170053. Document Source: CORE Document
Unique ID: 00 Drafter: [Link] Enclosure: n/a Executive
Order: N/A Errors: N/A Film Number: D750250-0714 From:
STATE Handling Restrictions: n/a Image Path: I Secure: 1 Lega-
cy Key: link1975/newtext/t19750741/[Link] Line Count:
67 Locator: TEXT ON-LINE, ON MICROFILM Office: ORI-
GIN OES Original Classification: UNCLASSIFIED Original
Handling Restrictions: n/a Original Previous Classification: n/a
Original Previous Handling Restrictions: n/a Page Count: 2 Pre-
vious Channel Indicators: n/a Previous Classification: n/a Pre-
vious Handling Restrictions: n/a Reference: n/a Review Action:
RELEASED, APPROVED Review Authority: Shaw DG Review
Comment: n/a Review Content Flags: Review Date: 03 JAN
2003 Review Event: Review Exemptions: n/a Review History:
RELEASED <03 JAN 2003 by Thomas VJ>; APPROVED <22
MAR 2004 by Shaw DG> Review Markings:
99
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
Review Media Identifier: Review Referrals: n/a Review Re-
lease Date: n/a Review Release Event: n/a Review Transfer Date:
Review Withdrawn Fields: n/a Secure: OPEN Status: NATIVE
Subject: WASHINGTON VISIT OF DR. HECTOR R. RO-
JAS TAGS: TGEN, OTRA, VE, US, (ROJAS, HECTOR R),
(CRESPO, JORGE AUGUSTO) To: CARACAS Type: TE
Markings: Margaret P. Grafeld Declassified/Released US Depart-
ment of State EO Systematic Review 06 JUL 2006».
100
Documento Nº 2 (TRADUCCIÓN)
«Identificación Canónica: 1975STATE170053_b
Asunto: VISITA A WASHINGTON DEL DOCTOR HEC-
TOR R. ROJAS.
PÁGINA SIN CLASIFICAR 01STATE170053
21 ORIGIN OES-05
INFOOCT-01ARA-10ISO-00SS-15/031 R
REDACTADO POR OES/APT/BMP: APROBADO POR
CTHOMAS
DE OES/APT/BMP: MBEAUBIEN ARA/NC: TSONAN-
DRES
(INFO) S/S-S:
SSHEA (INFO) 127742 R 182203Z JUL 75 FM
SECRETARIO DE ESTADO WASHINGTON DC A: EM-
BAJADA AMERICANA EN CARACAS SIN CLASIFICAR
ESTADO
170053. E.O. 11652: N/A - ETIQUETAS: TGEN, VE
ASUNTO: VISITA A WASHINGTON DEL DOCTOR
HECTOR [Link]
1. A. E. RICHMOND, JR., DIRECTOR, PROGRAMAS
S&T (CIENCIA Y TECNOLOGÍA) BILATERALES/MULTI-
LATERALES, DEPARTAMENTO DE ESTADO, RECIBIÓ UN
TELEGRAMA COMERCIAL DEL DR. HECTOR R. ROJAS,
CALLE 7, SUR, CASA 20 BARRIO LA BARRACA, MARACAY,
101
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
VENEZUELA, QUE DECÍA QUE ÉL. COMILLAS. TOMARÍA
EL AVIÓN MILITAR EN CUALQUIER MOMENTO PARA
VENIR A WASHINGTON A DISCUTIR COOPERACIÓN
CIENTÍFICA Y TECNOLÓGICA ENTRE VENEZUELA Y
LOS ESTADOS UNIDOS. CERRAR COMILLAS.
2. EL DR. ROJAS HABÍA ESCRITO A LA CASA BLANCA
A FINALES DEL AÑO PASADO PROPONIENDO COO-
PERACIÓN CIENTÍFICA Y TECNOLÓGICA ESTADOS
UNIDOS VENEZUELA. LA CARTA FUE ENVIADA AL
DEPARTAMENTO Y RECIBIÓ UNA RESPUESTA RUTI-
NARIA MENCIONANDO QUE EL SEÑOR RICHMOND
PODRÍA REUNIRSE CON ROJAS DE MODO INFORMAL
PARA OÍR SUS SUGERENCIAS EN EL CASO DE QUE RO-
JAS ESTUVIESE EN WASHINGTON. ENTONCES SUPI-
MOS QUE ERA JORGE AUGUSTO CRESPO, UN JOVEN
(18 AÑOS DE EDAD) CIENTÍFICO AMIGO DE ROJAS,
QUIEN DESEABA VISITARNOS.
3. SE HA SOLICITADO A LA EMBAJADA QUE INFOR-
ME A JORGE AUGUSTO CRESPO EN SU DIRECCIÓN
PERSONAL (AV VALPARAISO EDIF VALPARAISO, 2 PISO,
NO. 6 LOS CAOBOS, CARACAS), POR TELÉFONO, O
MEMO DE QUE EL SEÑOR RICHMOND SE REUNIRÁ
CON ÉL Y/O DR. ROJAS CUANDO LO DESEEN.Y SOLICI-
TE QUE ROJAS O CRESPO LE INFORMEN DE CUANDO
ELLOS, JUNTOS O POR SEPARADO, VAYAN A ESTAR EN
WASHINGTON. AGRADECEREMOS LAS OBSERVACIO-
NES DE LA EMBAJADA, PERO NO SON NECESARIAS.
OFICINA DE ESTADO ESTÁ DE ACUERDO EN OFRE-
CER UNA VISITA DE CORTESÍA. CREEMOS QUE ESTO
SATISFARÁ MÚLTIPLES CONSULTAS SIN MÁS PREÁM-
BULOS. KISSINGER (SIN CLASIFICAR)NNN
102
Pierre Monteagudo
Margaret P. Grafeld Desclasificado / Divulgado por el Depar-
tamento de Estado de los Estados Unidos Orden Ejecutiva Revi-
sión Sistemática 06 JUL 2006.
Atributos del Mensaje:
Archivado Automático: X Fecha de Captura: 01 ENERO 1994
Indicadores de Canal: n/a Clasificación Actual: SIN CLASIFICAR
Conceptos: COOPERACIÓN CIENTÍFICA Número de Con-
trol: n/a Copia: ÚNICA Borrador Fecha: 18 JUL 1975 Inicio del
archivo: 01 ENERO 1960 Nota en el archivo: n/a Acción Sub-
secuente a la Implementación de la Resolución: n/a Resolución
Aprobada en Fecha: n/a Resolución Autorizada por: n/a Número
de Caso de la Resolución: n/a Comentario de la Resolución: n/a
Fecha de la resolución: 01 ENERO 1960 Ocasión de la Resolu-
ción: n/a Historia de la Resolución: n/a Motivo de la Resolución:
n/a Comentarios de la Resolución: n/a Documento Número:
1975STATE170053. Origen del Documento: CORE Identifi-
cador Único del Documento: 00 Redactado por: C. THOMAS
Anexo: n/a Orden Ejecutiva: N/A Errores: N/A Número de Film:
D750250-0714 Departamento: ESTADO Restricciones de Mane-
jo: n/a Ruta de Imagen: I Seguridad: 1 Clave de Legado: link1975/
newtext/t19750741/[Link] Número de Líneas: 67 Localiza-
dor: TEXTO EN LÍNEA, EN MICROFILM Oficina:
ORIGEN OES Clasificación Original: SIN CLASIFICAR
Restricciones de Manejo Originales: n/a Clasificación Previa
Original: n/a Restricciones de Manejo Originales: n/a Número
de páginas: 2 Indicadores Previos de Canal: n/a Clasificación Pre-
via: n/a Restricciones de Manejo Originales: n/a Referencia: n/a
Acción tras la Revisión: PUBLICADO, APROBADO Revisión
Autorizada por: Shaw DG Comentario de la Revisión: n/a Ad-
vertencias del Contenido de la Revisión: n/a. Fecha de Revisión:
03 ENERO 2003 Ocasión de la Revisión: n/a Excepciones de la
Revisión: n/a Historia de la Revisión: PUBLICADO <03 ENE-
103
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
RO 2003 por Thomas VJ>; APROBADO <22 MAR 2004 por
Shaw DG> Calificación de la Revisión:
Código de Identificación de la Revisión de Medios de Comu-
nicación: Referencia de la Revisión: n/a Fecha de Publicación de
la Revisión: n/a Ocasión de la Publicación de la Revisión: n/a Fe-
cha de Transferencia de la Revisión: n/a Áreas Exentas de la Re-
visión: n/a Seguridad: ABIERTA Nivel: NATIVO Asunto: VISI-
TA A WASHINGTON DEL DOCTOR HECTOR R. ROJAS
ETIQUETAS: TGEN, OTRA, VE, US, (ROJAS, HECTOR R),
(CRESPO, JORGE AUGUSTO)
A: CARACAS Tipo: TE Calificación: Margaret P. Grafeld
Desclasificado/Divulgado por el Departamento de Estado de los
Estados Unidos como parte de su Revisión Sistemática en cum-
plimiento de la Orden Ejecutiva del 06 JULIO 2006».14
Captura de pantalla, del encabezado del documento, obtenida de la pági-
na web de WikiLeaks.
14 Fuente: [Link]
104
Documento Nº 3
Telegrama electrónico del Departamento de Estado de los Esta-
dos Unidos, de fecha 30 de julio de 1975.
Nota del autor: respuesta a la carta enviada por Héctor R.
Rojas a la Casa Blanca. Es todo lo que se ha podido rescatar de
la censura.
Transcripción literal del documento original en inglés. Se
mantienen los errores gramaticales, abreviaturas y letras mayús-
culas, tal como figuran en el texto de procedencia.
«Canonical ID: P750125-1754_b
Subject: REPLY TO LETTER TO THE PRESIDENT RE-
QUESTING AN APPOINTMENT.
From: Springsteen, George S.
To: Scowcroft, Brent (N.A.: White House).
Original Classification: UNCLASSIFIED Current Classifica-
tion: UNCLASSIFIED Previous Handling Restrictions: N/A or
Blank -Archive Status: P-Reel Index Type: ME Locator: TEXT
ON MICROFILM Reference(s): n/a Executive Order (E.O.): —
N/A or Blank -Markings: Margaret P. Grafeld Declassified/Re-
leased US Department of State EO Systematic Review 05 JUL
2006 Enclosure: — N/A or Blank -Concepts: N/A OR BLANK
-TAGS: Gerald Ford [FORD, GERALD R] Operations—Ge-
105
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
neral [OGEN] Venezuela [VE] Office: — N/A or Blank -Docu-
ment Character Count: — N/A or Blank -Date: 1975 July 30,
00:00 (Wednesday)
Capture Date: 01 JAN 1994 Channel Indicators: n/a Current
Classification: UNCLASSIFIED Concepts: n/a Control Num-
ber: S7513215 Copy: SINGLE Draft Date: 30 JUL 1975 De-
caption Date: 01 JAN 1960 Decaption Note: n/a Disposition
Action: n/a Disposition Approved on Date: n/a Disposition Au-
thority: n/a Disposition Case Number: n/a Disposition Com-
ment: n/a Disposition Date: 01 JAN 1960 Disposition Event:
n/a Disposition History: n/a Disposition Reason: n/a Disposi-
tion Remarks: n/a Document Number: P750125-1754 Docu-
ment Source: CORE Document Unique ID: 00 Drafter: n/a
Enclosure: n/a Executive Order: N/A Errors: N/A Film Number:
P750125-1754 From: OES SS SPRINGSTEEN, GEORGE S.
Handling Restrictions: n/a Image Path: n/a I Secure: 1 Legacy
Key: link1975/newtext/w1975072/[Link] Line Count:
— N/A or Blank -Locator: TEXT ON MICROFILM Office:
ORIGIN OES Original Classification: UNCLASSIFIED Origi-
nal Handling Restrictions: n/a Original Previous Classification:
n/a Original Previous Handling Restrictions: n/a Page Count: —
N/A or Blank -Previous Channel Indicators: n/a Previous Classi-
fication: n/a Previous Handling Restrictions: n/a Reference: n/a
Review Action: RELEASED, APPROVED Review Authority:
More fi RH Review Comment: n/a Review Content Flags: n/a
Review Date: 16 OCT 2003 Review Event: n/a Review Exemp-
tions: n/a Review History: RELEASED <16 Oct 2003 by More
fi RH>; APPROVED <16 Oct 2003 by More fi RH> Review
Markings: n/a.
Review Media Identifier: n/a Review Referrals: n/a Review Re-
lease Date: N/A Review Release Event: n/a Review Transfer Date:
n/a Review Withdrawn Fields: n/a Secure: OPEN Status: NATI-
VE Subject: REPLY TO LETTER TO THE PRESIDENT RE-
106
Pierre Monteagudo
QUESTING AN APPOINTMENT TAGS: OGEN, (FORD,
GERALD R) (ROJAS, HECTOR) To: WHITE HOUSE S.
COWCROFT, BRENT.
Type: ME Markings: Margaret P. Grafeld Declassified/Re-
leased US Department of State EO Systematic Review 05 JUL
2006 Margaret P. Grafeld Declassified/Released US Department
of State EO Systematic Review 05 JUL 2006».
107
Documento Nº 3 (TRADUCCIÓN)
«Identificación Canónica: P750125-1754_b
Asunto: RESPUESTA A LA CARTA AL PRESIDENTE
SOLICITANDO UNA REUNIÓN.
De: Springsteen, George S.
A: Scowcroft, Brent (N.A.: Funcionario de la Casa Blanca)
Clasificación Original: SIN CLASIFICAR Clasificación Ac-
tual: SIN CLASIFICAR -Restricciones Previas de Manejo: No
Aplicable o Sin Respuesta —Nivel de Archivo: Rollo-P Tipo de
Índice: ME Localizador: TEXTO EN MICROFILM. Referen-
cia: No Aplicable.
Orden Ejecutiva (E.O.): — N/A o Sin Respuesta -Clasifica-
ción: Margaret P. Grafeld Desclasificado/Divulgado por el
Departamento de Estado de los Estados Unidos Orden Eje-
cutiva Revisión Sistemática 05 JUL 2006 Adenda: — N/A o Sin
Respuesta -Conceptos: N/A O SIN RESPUESTA -ETIQUE-
TAS: Gerald Ford [FORD, GERALD R] Operaciones-General
[OGEN] Venezuela [VE] Oficina: — N/A o Sin Respuesta - Nú-
mero de letras del documento: — N/A o Sin Respuesta -Fecha:
30 Julio 1975, 00:00 (Miércoles)
Fecha de Captura: 01 ENERO 1994 Indicadores de Canal:
n/a Clasificación Actual: SIN CLASIFICAR Conceptos: n/a Nú-
mero de Control: S7513215 Copia: ÚNICA Fecha del Borrador:
30 JUL 1975 Fecha de Inicio del Archivo: 01 ENERO 1960
109
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
Nota en el Archivo: n/a Acción Subsecuente a la Implementación
de la Resolución: n/a Resolución Aprobada en Fecha: n/a Reso-
lución Autorizada por: n/a Número de Caso de la Resolución:
n/a Comentario de la Resolución: n/a Fecha de la resolución:
01 ENERO 1960 Ocasión de la Resolución: n/a Historia de la
Resolución: n/a Motivo de la Resolución: n/a Comentarios de
la Resolución: n/a Documento Número: P750125- 1754 Ori-
gen del Documento: CORE Identificador Único del Documen-
to: 00 Redactado por: n/a Adenda: n/a Orden Ejecutiva: N/A
Errores: N/A Número de Film: P750125-1754 De: OES SS
SPRINGSTEEN, GEORGE S. Restricciones de Manejo: n/a
Ruta de Imagen: n/a I Seguridad: 1 Clave de Legado: link1975/
newtext/w1975072/[Link] Número de Líneas: — N/A o
Sin Respuesta -Localizador: TEXTO EN MICROFILM Oficina:
ORIGEN OES Clasificación Original: SIN CLASIFICAR Res-
tricciones de Manejo Originales: n/a Clasificación Original Pre-
via: n/a Restricciones de Manejo Originales: n/a Referencia: n/a
Acción tras la Revisión: PUBLICADO, APROBADO Revisión
Autorizada por: More Fi RH Comentario de la Revisión: n/a Ad-
vertencias del Contenido de la Revisión: n/a. Fecha de Revisión:
16 OCTUBRE 2003 Ocasión de la Revisión: n/a Excepciones de
la Revisión: n/a Historia de la Revisión: PUBLICADO <16 OC-
TUBRE 2003 por More fi RH>; APROBADO <16 Oct 2003
por More fi RH> Calificación de la Revisión: n/a.
Referencia de la Revisión: n/a Fecha de Publicación de la Re-
visión: n/a Ocasión de la Publicación de la Revisión: n/a Fecha de
Transferencia de la Revisión: n/a Áreas Exentas de la Revisión: n/a
Seguridad: ABIERTA Nivel: NATIVO Asunto: RESPUESTA A
LA CARTA AL PRESIDENTE SOLICITANDO UNA REU-
NIÓN ETIQUETAS: OGEN, (FORD, GERALD R) (ROJAS,
HECTOR) A: CASA BLANCA S. COWCROFT, BRENT.
110
Pierre Monteagudo
Tipo ME. Calificación: Margaret P. Grafeld Desclasificado/
Divulgado por el Departamento de Estado de los Estados Unidos
como parte de su Revisión Sistemática en cumplimiento de la
Orden Ejecutiva del 06 JULIO 2006».15
Captura de pantalla, del encabezado del documento, obtenida de la pági-
na web de WikiLeaks.
15 Fuente: [Link]
111
Documento Nº 4
Telegrama electrónico del Departamento de Estado de los Esta-
dos Unidos, de fecha 24 de marzo de 1976.
Clasificación del mensaje: «solo uso oficial».
Nota del autor: el mensaje contenido en esta comunicación
continúa estando censurado por el emisor: State Department.
Transcripción literal del documento original en inglés. Se man-
tienen los errores gramaticales, abreviaturas y letras mayúsculas,
tal como figuran en el texto de procedencia.
«Canonical ID: 1976STATE071020_b
Subject: BILATERAL COOPERATION IN SCIENCE
AND TECHNOLOGY From: Department of State To: Vene-
zuela — Caracas.
Original Classification: LIMITED OFFICIAL USE
Current Classification: UNCLASSIFIED Previous Handling
Restrictions: N/A or Blank -Archive Status: Electronic Telegrams
Type: TE Locator: ADS TEXT UNRETRIEVABLE, TEXT ON
MICROFILM Reference(s): n/a Executive Order (E.O.): — N/A
or Blank -Markings: Margaret P. Grafeld Declassified/Released
US Department of State. EO Systematic Review 04 MAY 2006
Enclosure: N/A or Blank -Concepts: DIPLOMATIC COM-
MUNICATIONS, SCIENTIFIC COOPERATION, TECH-
113
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
NOLOGICAL EXCHANGES, TEXT TAGS: Henry Kissinger
[KISSINGER, HENRY A] Political Affairs—Foreign Policy and
Relations [PFOR] Technology and Science—General [TGEN]
United States [US] Venezuela [VE] Office: — N/A or Blank
-Document Character Count: 120 Date: 1976 March 24, 00:00
(Wednesday)
MRN: 1976STATE 071020 SEGMENT NUMBER: 000001
EXPAND ERROR ENCOUNTERED; TELEGRAM TEXT
FOR THIS SEGMENT IS UNAVAILABLE.
Capture Date: 01 JAN 1994 Channel Indicators: n/a Cu-
rrent Classification: UNCLASSIFIED Concepts: SCIENTIFIC
COOPERATION, TEXT, TECHNOLOGICAL EXCHAN-
GES, DIPLOMATIC COMMUNICATIONS Control Num-
ber: n/a Copy: SINGLE Draft Date: 24 MAR 1976.
Decaption Date: 01 JAN 1960 Decaption Note: n/a Dispo-
sition Action: RELEASED Disposition Approved on Date: n/a
Disposition Authority: Shaw DG Disposition Case Number: n/a
Disposition Comment: 25 YEAR REVIEW Disposition Date:
28 MAY 2004 Disposition Event: n/a Disposition History: n/a
Disposition Reason: n/a Disposition Remarks: n/a Document
Number: 1976 STATE 071020. Document Source: CORE
Document Unique ID: 00 Drafter: n/a Enclosure: n/a Executi-
ve Order: N/A Errors: CORE2 Film Number: D760111-0707
From: STATE Handling Restrictions: n/a Image Path: n/a I Se-
cure: 1 Legacy Key: link1976/newtext/t19760326/[Link]
Line Count: 4 Locator: TEXT ON MICROFILM, ADS TEXT
UNRETRIEVABLE.
Office: ORIGIN ARA Original Classification: LIMITED
OFFICIAL USE Original Handling Restrictions: n/a Original
Previous Classification: n/a Original Previous Handling Res-
trictions: n/a Page Count: 1 Previous Channel Indicators: n/a
Previous Classification: LIMITED OFFICIAL USE Previous
Handling Restrictions: n/a Reference: n/a Review Action: RE-
114
Pierre Monteagudo
LEASED, APPROVED Review Authority: ShawDG Review
Comment: n/a Review Content Flags: ANOMALY Review Date:
21 JUL 2004 Review Event: n/a Review Exemptions: n/a Review
History: RELEASED <21 JUL 2004 by Boyle JA>; APPROVED
<01 NOV 2004 by Shaw DG> Review Markings: n/a
Margaret P. Grafeld US Department of State. EO Systematic
Review 04 MAY 2006.
Review Media Identifier: n/a Review Referrals: n/a Review Re-
lease Date: n/a Review Release Event: n/a Review Transfer Date:
n/a Review Withdrawn Fields: n/a Secure: OPEN Status: NA-
TIVE Subject: BILATERAL COOPERATION IN SCIENCE
AND TECHNOLOGY TAGS: PFOR, TGEN, VE, US, (KIS-
SINGER, HENRY A), (ROJAS, HECTOR R.) To: CARACAS
Type: TE Markings: Margaret P. Grafeld Declassified/Released
US Department of State».
115
Documento Nº 4 (TRADUCCIÓN)
«Identificación Canónica: 1976STATE071020_b
Asunto: COOPERACIÓN BILATERAL EN CIENCIA Y
TECNOLOGÍA Del: Departamento de Estado A: Venezuela
— Caracas.
Clasificación Original: USO LIMITADO OFICIAL Clasi-
ficación Actual: Sin Clasificar - Restricciones Previas de Manejo:
— N/A o Sin Respuesta —Nivel de Archivo: Telegramas Electró-
nicos Tipo: Localizador TE: ANEXO TEXTO IRRECUPERA-
BLE, TEXTO EN MICROFILM Referencia(s): n/a Orden Eje-
cutiva (E.O.): — N/A o Sin Respuesta -Referencia: Margaret P.
Grafeld Desclasificado/Divulgado por el Departamento de Estado
de los Estados Unidos. Orden Ejecutiva Revisión Sistemática 04
MAY 2006 Anexo: N/A o Sin Respuesta -Conceptos: COMU-
NICADOS DIPLOMÁTICOS, COOPERACIÓN CIENTÍFI-
CA, INTERCAMBIOS TECNOLÓGICOS, ETIQUETAS DE
TEXTO: Henry Kissinger [KISSINGER, HENRY A] Asuntos
Políticos Política y Relaciones Exteriores [PFOR] Tecnología y
Ciencia—General [TGEN] Estados Unidos [US] Venezuela [VE]
Oficina: — N/A o Sin Respuesta —Número de Letras del Docu-
mento: 120 Fecha: 24 Marzo 1976, 00:00 (Miércoles)
MRN: 1976STATE 071020 NÚMERO DE SEGMENTO:
000001 EXPANDER EL ERROR ENCONTRADO; EL TEX-
TO DEL TELEGRAMA CORRESPONDIENTE A ESTE
SEGMENTO NO ESTÁ DISPONIBLE.
117
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
Fecha de captura: 01 JAN 1994 Indicadores de Canal: n/a Cla-
sificación Actual: SIN CLASIFICAR Conceptos: COOPERA-
CIÓN CIENTÍFICA, TEXTO, INTERCAMBIOS TECNO-
LÓGICOS, COMUNICADOS TECNOLÓGICOS Número de
control: n/a Copia: ÚNICA Borrador Fecha: 24 MAR 1976.
Fecha de inicio del archivo: 01 JAN 1960 Nota de Archivo: n/a
Acción Subsecuente a la Implementación de la Resolución: PUBLI-
CADO Resolución Aprobada en Fecha: n/a Resolución Autorizada
por: Shaw DG Número de Caso de Resolución: n/a Comentario
de la Resolución: REVISIÓN A LOS 25 AÑOS Fecha de la Reso-
lución: 28 MAYO 2004 Ocasión de la Resolución: n/a Historia de
la Resolución: n/a Motivo de la Resolución: n/a Comentarios de la
Resolución: n/a Número de Documento: 1976 STATE 071020.
Origen del Documento: CORE Identificador Único del Docu-
mento: 00 Redactado por: n/a Adenda: n/a Orden Ejecutiva: N/A
Errores: CORE2 Número de Film: D760111-0707 De: ESTADO
Restricciones de Manejo: n/a Ruta de Imagen: n/a I Seguridad:
1 Clave de Legado: link1976/newtext/t19760326/ [Link]
Número de Líneas: 4 Localizador: TEXTO EN MICRO- FILM,
ADS TEXTO IRRECUPERABLE.
Oficina: ORIGEN ARA Clasificación Original: USO LIMI-
TADO OFICIAL Restricciones Originales de Manejo: n/a Clasi-
ficación Original Previa: n/a Restricciones Originales de Manejo:
n/a Número de Páginas: 1 Indicadores de Canales Previos: n/a
Clasificación Previa: USO OFICIAL LIMITADO Restricciones
Originales de Manejo: n/a Referencia: n/a Acción Subsecuente
a la Revisión: PUBLICADO, APROBADO Autorización de la
Revisión: ShawDG Comentario de la Revisión: n/a Advertencias
del Contenido de la Revisión: ANOMALÍA Fecha de la Revi-
sión: 21 JUL 2004 : n/a 2003 Ocasión de la Revisión: n/a Excep-
ciones de la Revisión: n/a Historia de la Revisión: PUBLICADO
<21 JUL 2004 por Boyle JA>; APROBADO <01 NOV 2004 por
Shaw DG> Calificación de la Revisión: n/a
118
Pierre Monteagudo
Margaret P. Grafeld US Departamento de Estado. Orden Eje-
cutiva Revisión Sistemática 04 MAYO 2006.
Identificación de la Revisión en los Medios de Comunicación:
n/a Referencia de la Revisión: n/a Fecha de Publicación de la
Revisión: n/a Ocasión de la Publicación de la Revisión: n/a Fecha
de Transferencia de la Revisión: n/a Áreas Exentas de la Revi-
sión: n/a Seguridad: ABIERTA Nivel: NATIVO Asunto: COO-
PERACIÓN BILATERAL EN CIENCIA Y TECNOLOGÍA
ETIQUETAS: PFOR, TGEN, VE, US, (KISSINGER, HENRY
A),(ROJAS, HECTOR R.) A: CARACAS Tipo: TE Califica-
ción: Margaret P. Grafeld Desclasificado/Divulgado por el De-
partamento de Estado de los Estados Unidos».16
Captura de pantalla, del encabezado del documento, obtenida de la pági-
na web de WikiLeaks.
16 Fuente: [Link]
119
Documento Nº 5
Telegrama electrónico del Ministerio de Planificación de Vene-
zuela (Cordiplan), dirigido al Departamento de Estado de los
Estados Unidos, de fecha 30 de marzo de 1976.
Clasificación del mensaje: «solo uso oficial».
Nota del autor: únicamente se incluye el encabezado de la
comunicación porque el texto adjunto sigue estando censu-
rado por el Departamento de Estado. Transcripción literal del
documento original en inglés. Se mantienen los errores grama-
ticales, abreviaturas y letras mayúsculas, tal como figuran en el
texto de procedencia.
«Canonical ID: 1976CARACA03636_b
Subject: BILATERAL COOPERATION IN SCIENCE
AND TECHNOLOGY From: Venezuela—Caracas. To: De-
partment of State.
Original Classification: LIMITED OFFICIAL USE Current
Classification: UNCLASSIFIED Previous Handling Restric-
tions: — N/A or Blank -Archive Status: Electronic Telegrams
Type: TE Locator: ADS TEXT UNRETRIEVABLE, TEXT
ON MICROFILM Reference(s): 76 STATE 71020 Executive
Order (E.O.): — N/A or Blank -Markings: Margaret P. Grafeld
Declassified/Released US Department of State. EO Systematic
121
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
Review 04 MAY 2006 Enclosure: — N/A or Blank -Concepts:
MEETINGS, SCIENTIFIC COOPERATION, TECHNO-
LOGICAL EXCHANGES TAGS: Political Affairs—Foreign
Policy and Relations [PFOR] Technology and Science—General
[TGEN] United States [US] Venezuela [VE] Office: — N/A or
Blank -Document Character Count: 120.
Date: 1976 March 30, 00:00 (Tuesday).
Subject: BILATERAL COOPERATION IN SCIENCE
AND TECHNOLOGY TAGS: PFOR, CORDIPLAN, (RO-
JAS, HECTOR R.), (ORTIZ, CARLOS) To: STATE.
Type: TE Markings: Margaret P. Grafeld Declassified/Relea-
sed US Department of State. EO Systematic Review 04 MAY
2006».
122
Documento Nº 5 (TRADUCCIÓN)
«Identificación Canónica: 1976CARACA03636_b
Asunto: COOPERACIÓN BILATERAL EN CIENCIA Y
TECNOLOGÍA De: Venezuela-Caracas. A: Departamento de
Estado.
Clasificación Original: USO OFICIAL LIMITADO Cla-
sificación Actual: SIN CLASIFICAR Restricciones Previas de
Manejo: — No Aplicable o Sin Respuesta —Nivel de Archivo:
Telegramas Electrónicos Tipo: Localizador TE: ADS TEXTO
IRRECUPERABLE, TEXTO EN MICROFILM Referencia(s):
76 STATE 71020 Orden Ejecutiva (E.O.): — N/A o Sin Res-
puesta -Calificación: Margaret P. Grafeld Desclasificado/Divul-
gado Departamento de Estado de los Estados Unidos. Orden
Ejecutiva Revisión Sistemática 04 MAY 2006 Anexo: — N/A o
Sin Respuesta -Conceptos: REUNIONES, COOPERACIÓN
CIENTÍFICA, INTERCAMBIOS TECNOLÓGICOS ETI-
QUETAS: Asuntos Políticos Política y Relaciones Exteriores
[PFOR] Tecnología y Ciencia-General [TGEN] Estados Unidos
[US] Venezuela [VE] Oficina: — N/A o Sin Respuesta —Núme-
ro de Letras del Documento: 120.
Fecha: 30 Marzo 1976, 00:00 (Martes)
Asunto: COOPERACIÓN BILATERAL EN CIENCIA Y
TECNOLOGÍA ETIQUETAS: PFOR, CORDIPLAN, (RO-
JAS, HECTOR R.), (ORTIZ, CARLOS) A: STATE. Tipo: TE
123
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
Calificación: Margaret P. Grafeld Desclasificado/Divulgado por
el Departamento de Estado de los Estados Unidos».17
Captura de pantalla, del encabezado del documento, obtenida de la pági-
na web de WikiLeaks.
17 Fuente:
[Link] [Link]
124
SEGUNDA PARTE
SATURNOS
I.
EL ASESOR CIENTÍFICO
E
n muchas ocasiones he mencionado públicamente a
una persona a la que tan solo podía identificar como
el asesor científico de Expediente Rojas. Se trata de un
profesional en activo que durante estos años de larga investi-
gación ha estado siempre disponible para leer e interpretar los
estudios realizados por el astrofísico Héctor R. Rojas, que he
ido encontrando por el mundo, en manos de particulares y en
instituciones científicas que actúan de forma transparente al
compartir la información que tienen en sus archivos. Ahora,
contando con la debida autorización, me llena de inmensa sa-
tisfacción y orgullo poder expresar mi más profunda gratitud
al astrofísico Juan Carlos Morales. Considero que su aporta-
ción a mi obra literaria tiene una importancia en grado super-
lativo que se hace aún más evidente al presentar un extracto
de su formación académica y bagaje profesional: Doctor en
Astronomía y Astrofísica (2010), por la Universidad de Bar-
celona, donde se licenció en Física (2005), y colaboró con el
Departamento de Astronomía y Meteorología, en la búsque-
da de sistemas binarios eclipsantes18, durante el último curso
18 Los sistemas binarios eclipsantes están formados por dos estrellas que
orbitan una entorno a la otra. Una peculiaridad interesante de este tipo de
sistema es que a partir del estudio de sus órbitas se puede determinar de
forma muy precisa la masa que tienen las estrellas que lo integran, y a partir
127
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
de la carrera. A partir de esa investigación inicial, desarrolló
su tesis doctoral sobre la base del estudio de las propiedades
fundamentales de estrellas de baja masa, (más pequeñas que
nuestro Sol), y su actividad magnética. En su tesis, titulada en
inglés: «The effect of activity on the fundamental properties
of low-mass stars», (efecto de la actividad en las propiedades
fundamentales de las estrellas de baja masa), combina los re-
sultados de sus propias observaciones astronómicas, obteni-
dos mediante el estudio de los sistemas binarios eclipsantes,
con el análisis a través de sofisticados modelos teóricos de la
estructura y evolución estelar. Posteriormente, se dedica al es-
tudio de exoplanetas, (planetas que orbitan estrellas fuera de
nuestro Sistema Solar). En el período 2013-2015, realiza estu-
dios postdoctorales19 en el Laboratorio de Estudios Espaciales
e Instrumentación en Astrofísica del Observatorio de Paris, en
Meudon, (curiosamente, es el mismo centro científico donde
el doctor Rojas fue investigador, de 1964 a 1966), y en el
Instituto de Astrofísica de París (IAP)20. Desde mediados de
2015, trabaja como investigador en el Instituto de Estudios
de los eclipses mutuos que producen se puede calcular su radio. Es la única
manera de medir la masa y el tamaño de las estrellas, independientemente
de los modelos informáticos que se utilicen para hacer los cálculos.
19 En sus estudios posdoctorales participa en el análisis del caso científico
de una misión dedicada al estudio de las atmósferas de exoplanetas con
un telescopio espacial. Esta misión, que en la actualidad se llama ARIEL,
ha sido seleccionada por la Agencia Espacial Europea (ESA), para el lan-
zamiento de instrumentos de observación y análisis, que en principio está
previsto para el año 2028.
20 El Instituto de Astrofísica de París (IAP), en Francia, es un laborato-
rio del centro de investigación científica (CNRS), que está asociado con
la Universidad Pierre et Marie Curie. Es uno de los 3 institutos que son
miembros fundadores de la Asociación Europea de Investigación en As-
tronomía (EARA) y punto de confluencia de dos importantes campos de
investigación, que reúne a astrofísicos y físicos teóricos de diferentes en-
tidades.
128
Pierre Monteagudo
Espaciales de Cataluña (IEEC-CSIC), y está centrado en el
descubrimiento y estudio de exoplanetas mediante el instru-
mento CARMENES21.
21 En el libro Expediente Rojas – NASA Reports 1/2/3 aparece el artículo
titulado; “CARMENES: El cazador de exotierras habitables entra en funcio-
namiento” en el cual el autor de la obra explica que Carmenes es el nombre
que recibe un instrumento óptico capaz de observar estrellas en rangos de
luz visible e infrarroja de forma simultánea. Se encuentra acoplado en el
Telescopio Zeiss de 3,5 metros, que está situado en Calar Alto, el monte más
alto de la Sierra de Los Filabres (2168 metros), en la provincia de Almería,
en España. En el informe: “CARMENES 2017: UNA ODISEA PLANETA-
RIA” se plantean algunas preguntas interesantes: ¿Existen planetas habita-
bles? ¿Cuántos hay? ¿Dónde están? También se explica que Carmenes es
uno de los pocos instrumentos con las características técnicas necesarias
para contribuir a responder a esas preguntas, mediante el descubrimien-
to de planetas extrasolares del tipo exotierras habitables. En la actualidad,
Carmenes continúa monitorizando, con una precisión de ~1 m/s, la veloci-
dad radial de algo más de 300 estrellas del tipo enanas M, que son brillan-
tes, están relativamente cerca de la Tierra y son más pequeñas que nuestro
Sol. Han sido cuidadosamente seleccionadas, para detectar en su entorno la
presencia de exotierras habitables. Es importante recordar que Calar Alto
alberga el Centro Astronómico Hispano-Alemán, que fue fundado en el
año 1973.
129
II.
APOLO 11 - 50 ANIVERSARIO
E
n el 50 aniversario del primer aterrizaje tripulado sobre la
superficie de la Luna, un hito histórico llevado a cabo por
la misión Apolo 11, el 20 de julio de 1969, Expediente
Rojas, mi primera propuesta literaria, me permitió presentar a la
opinión pública mundial, la que considero es una de las más gra-
ves conspiraciones acreditadas de las últimas décadas. El análisis
de informaciones contrastadas me ha llevado a concluir que en
ese complot intervinieron funcionarios de dos Gobiernos. Con
tristeza, debido a la dimensión de la injusticia cometida, y so-
bre todo por el daño causado al personaje, debo expresar con
la mayor rotundidad que se pusieron de acuerdo para borrar el
historial profesional de un genio astrofísico de la NASA (Agencia
Espacial Estadounidense), llamado Héctor R. Rojas. A mediados
de los años setenta, cuando yo solo era un niño y el doctor Rojas
se encontraba en la cúspide del conocimiento mundial para llevar
al hombre a la Luna y otras cosas más, tuve la oportunidad de
visitar su casa en muchas ocasiones. En su humilde morada, entre
ratos de ocio y entretenimiento propios de mi edad, me encontré
rodeado de cientos de personas ávidas de conocimiento y pude
escuchar sus charlas sobre la llegada de las misiones tripuladas a
nuestro satélite natural. Con el paso del tiempo, tras una exhaus-
tiva investigación, se hizo evidente que se trataba de información
131
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
privilegiada, relacionada con uno de los acontecimientos más im-
portantes en la historia de la humanidad. Por distorsiones de la
geopolítica y la conducta aberrante de algunos individuos en el
ejercicio del poder, no existe conocimiento público alguno acerca
de las aportaciones que el científico hizo a la humanidad y por las
cuáles debería ser recordado como un padre de la astronáutica. La
triste realidad es que el personaje fue víctima de un esfuerzo sis-
temático para el ocultamiento de su trabajo más relevante como
directivo de la NASA. A la postre, esta actuación seudoguberna-
mental ha supuesto que la exitosa actividad profesional del doc-
tor Rojas, haya permanecido envuelta en un manto de misterio,
secretismo y censura, hasta nuestros días. Sucedió de esa manera
porque a los que contaron la historia de las misiones Apolo, no
les interesaba hablar de las aportaciones a la carrera espacial de los
Estados Unidos de un científico venezolano que había rechazado
adoptar la nacionalidad de ese país.
En la continuación de esta impactante historia, profundizo
en ciertos detalles que los lectores de esta trama desean cono-
cer. Aquello que no me atreví a contar en la primera entrega.
Considero que ahora es el momento de presentar una serie de
informaciones, a la luz de las nuevas evidencias, que han surgido
como fruto de una investigación que está muy viva y aún con-
tinúa ofreciendo resultados. En el largo camino recorrido, se ha
hecho evidente una y otra vez que la realidad supera ampliamente
a la ficción.
He escuchado con atención las inquietudes de muchas perso-
nas interesadas en conocer el alcance y profundidad de los des-
cubrimientos del doctor Rojas. A partir de allí, mi mente, alma y
corazón me han indicado la senda que debo seguir. Por otro lado,
hace algún tiempo que la intuición me señala que hay una distan-
cia muy corta entre el trabajo científico de Héctor R. Rojas y el
análisis de tecnologías como la recuperada en el incidente OVNI
de Roswell (Nuevo México, julio de 1947). Cabe preguntarse:
132
Pierre Monteagudo
¿Existe una conexión secreta entre Roswell y la Luna? ¿Podría
ser el doctor Rojas el vínculo? ¿Por qué se le dio el nombre de
«Saturnos» al acero obtenido del Cosmos? ¿Es posible que ese
material ultraligero haya sido utilizado en la construcción de los
cohetes Saturno V, que impulsaron las misiones lunares? Son al-
gunas de las preguntas que surgen en esta investigación a partir de
la interpretación de las últimas revelaciones. La respuesta a estas
cuestiones, incluye como declaraba públicamente el astrofísico, el
análisis de información secreta y ultrasecreta.
133
III.
SOY UN HÍBRIDO
A
penas tuve conciencia de mi propia existencia, me encon-
tré rodeado de conocimiento por los cuatro costados. Por
un lado estaba un científico muy riguroso como el doctor
Rojas y por el otro, una serie de personas deseosas de descubrir los
misterios del Universo, entre los que se encontraban varios inves-
tigadores de campo del fenómeno OVNI, incluidos mis propios
padres. Crecer al calor de esos grupos de investigación me ha
llevado a leer, hablar y escribir sobre ciencia y tecnología, a la par
que escucho y analizo todo lo relacionado con el mundo del mis-
terio con total naturalidad. ¡Es una bendición de la vida! Puedo
oír las versiones y opiniones más diversas y al final sacar mis pro-
pias conclusiones, que luego comparto con mis congéneres, con
la esperanza de poder contribuir aunque sea de forma mínima a
construir un mundo mejor. Se dice que las personas estamos en
la Tierra por un objetivo muy concreto, no sé si será cierto, pero
mi propósito existencial es, desde hace años, muy claro: Trabajar
para reconducir el triste final que le espera a la sociedad humana.
En honor a la verdad, debo decir que no he logrado hacer nada
que pueda contribuir a evitar el escenario desolador que aguarda
a la humanidad, en las próximas décadas.
Dentro de mí hay un fuego que me impulsa a difundir la his-
toria de ese héroe anónimo de la ciencia que fue Héctor R. Rojas.
135
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
Es la llama de la justicia que arde en mi interior. Contar esos he-
chos históricos deliberadamente ocultados es la misión más hono-
rable que me ha correspondido en la vida. No puedo describir con
palabras la enorme gratificación emocional que siento al realizar
esta tarea que he asumido con satisfacción y orgullo. Es la ardua
labor de explicar la manera cómo ciertos grupos de individuos,
que permanecen enquistados dentro de los órganos de poder en
las potencias mundiales, trabajan activamente para manipular la
información. A diario, la sociedad recibe ingentes cantidades de
datos intrascendentes, sesgados o falsos. Nos llegan aderezados con
un aliño maloliente, que trae consigo un olor nauseabundo. Es una
pestilencia insoportable, causada por la muerte de la veracidad, un
hecho ocurrido hace ya mucho tiempo. Versiones distorsionadas
de lo que acontece, o noticias inventadas, se ofrecen a la audiencia
de forma constante y creciente, debido a los intereses sectarios que
hay en juego. Es la sociedad de la desinformación en la que nos en-
contramos. Lo peor de todo y dependiendo del caso, es que la mis-
mísima versión oficial surge adulterada en su propio origen. Otras
veces se ofrecen detalles edulcorados de la realidad y a menudo las
informaciones son tergiversadas de una forma sistemática, por los
autodenominados garantes del mundo libre y los derechos sociales.
Auténticas eminencias se prestan para emitir recomendaciones que
conducen a millones de consumidores en el mundo a tomar deci-
siones trascendentales para sus vidas, sobre la base de argumentos
falsos o datos manipulados. Sin lugar a dudas, lo sucedido al doctor
Rojas es una prueba más de esta oscura realidad.
Honor y amor
Con frecuencia me preguntan sobre las motivaciones que ten-
go para llevar a cabo, con la pasión que me caracteriza, la acti-
vidad de escribir y divulgar un tema tan complejo y polémico.
Ciertamente, el amor que siento por la historia guía mis pasos
136
Pierre Monteagudo
hacia la reivindicación mundial de su personaje. A medida que
iba descubriendo la dimensión de la injusticia cometida contra el
doctor Rojas, fue creciendo en mi interior la necesidad de ofrecer
una respuesta a ese silencio histórico. Tal como les sucede a tantas
personas en nuestro mundo las injusticias me indignan y aun-
que no puedo responder a todas como quisiera, al menos en este
caso siento que debo procurar hacerlo con toda la fortaleza de mi
convicción. Tras esta reflexión pude comprender que al rescatar
estos hechos del anonimato y la censura, también me correspon-
dería el inesperado honor de contarlos al gran público. Esa es la
recompensa que me inspira a seguir adelante en esta misión y si
en el fragor de esa lucha, por dar a conocer los hechos ocultados,
tuviera que ofrendar un pedacito de mi alma, es un precio que
estoy dispuesto a pagar. Así lo había decidido antes de comenzar
la titánica labor que me llevo a publicar Expediente Rojas y de
nuevo lo ratifico en este informe final y en cada presentación
pública que llevo a cabo.
Todos los recursos que se obtengan por la distribución de esta
obra serán destinados a la difusión de su contenido. En el pro-
ceso que he emprendido para la reivindicación de la vida de un
personaje con la categoría humana de Héctor R. Rojas, no caben
los afanes mercantiles. De esta manera, expreso el compromiso
de hacer mi mayor y mejor esfuerzo para que cada día más per-
sonas, en todos los rincones del planeta a donde pueda llegar esta
historia, tengan la posibilidad de decidir, en lo más profundo de
su fuero interno, si desean conocer estos hechos históricos, sin las
omisiones y falsedades que han sido promovidas por los indivi-
duos y las instituciones implicadas.
137
IV.
UN LÍDER MODERNO
E
l científico venezolano que hoy está definiendo con sus ob-
servaciones desde la Tierra la inclinación exacta del sitio
donde deberá alunizar el Apolo 11, es un hombre de ori-
gen social muy humilde, que a fuerza de sacrificios y venciendo
los más serios obstáculos económicos obtuvo su grado de astro-
físico en la Universidad de la Sorbona. Así comenzaba la noticia
del miércoles, 22 de enero de 1969, publicada en un importante
periódico22.
Una infancia y juventud condicionadas por la pobreza no pu-
dieron impedir que Héctor R. Rojas se convirtiera en uno de los
científicos de vanguardia en la búsqueda de información sobre
la Luna y el Universo. Aunque no resulte fácil de comprender,
la realidad es que fue su voluntad de hierro la que lo llevó a im-
ponerse ante la adversidad, una y otra vez. De hecho, esa férrea
determinación, para perseguir sus sueños, acompañó al científico
a lo largo de toda su existencia. Fue de esa manera como alcanzó
sus objetivos y metas en la vida. A la postre, esa tenacidad pocas
veces vista en una persona, resultó ser mucho más decisiva que
22 Este amplio reportaje fue publicado en la página 5, del «Diario El Cara-
bobeño», en la ciudad industrial de Valencia, Estado Carabobo, en Vene-
zuela. Ésta y otras reseñas periodísticas del año 1969 están disponibles en:
[Link]
139
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
la propia inteligencia, para la consecución de sus logros y éxitos
profesionales.
Una moraleja potente para todas las edades
Uno de mis sueños como escritor es que la lectura de mis pro-
puestas literarias sirva para inspirar a los más jóvenes en la cultura
del esfuerzo. Por aquello de los avances en la medicina, hoy en día,
se considera joven a toda persona menor de ochenta años. Si, si, así
es, usted lo es y que lo siga siendo depende de que permita al espíri-
tu jovial, que habita en su interior, tener una presencia activa en su
vida. Es posible gracias a la inestimable contribución de la ciencia
y la tecnología. En ese sentido, uno de los más hermosos recuerdos
que me queda del tiempo que pude compartir con Héctor R. Ro-
jas, es la moraleja que nos deja su historia. Tiene gran relevancia en
la actualidad y es apta para todos los públicos. A continuación, la
expreso tal y como me ha inspirado en tantas ocasiones:
Esfuérzate, esfuérzate, paso a paso en la vida, sin prisa pero sin
pausa, que el progreso y los éxitos te llegarán como recompensa. Luego
celébralo, adopta la sana costumbre de hacerlo con cada logro que
alcances, por pequeño que parezca. Y si llegado el momento de eva
luar los resultados obtenidos, llegases a la conclusión de que no son
todo lo que esperabas, detente a pensar por un instante: ¿Has hecho
tu mayor y mejor esfuerzo? Si es así, celébralo también. No pierdas ni
un instante en lamentaciones.
Aunque se encontraba en los primeros puestos de la inves-
tigación universal, no olvidaba sus orígenes y declaraba públi-
camente que los triunfos que había logrado le pertenecían a
Venezuela. Una conclusión a la que he llegado tras una larga
investigación, es que el doctor Rojas ocupaba una posición
privilegiada dentro de la NASA. No era un científico más,
140
Pierre Monteagudo
dentro del Programa Lunar Apolo. Ostentaba la categoría de
un autor reconocido y merecedor de la publicación de todos
sus trabajos. Podía haber llevado una vida muy próspera en los
Estados Unidos, pero la aspiración genuina que siempre tuvo
fue la de regresar a su patria para ofrecer sus conocimientos
como experto en diferentes áreas. Una y otra vez expresó ese
firme propósito, por lo demás muy legítimo, de que el recono-
cimiento y los beneficios obtenidos a partir de los inventos y
descubrimientos que había realizado, sirvieran para fomentar
el progreso de su pueblo.
Héctor Rafael había sido un niño prodigio, enamorado de la
física, las matemáticas y un auténtico apasionado de la astrono-
mía. Tenía un coeficiente intelectual superior a la media y rasgos
de comportamiento típicos de las personas superdotadas. Traba-
jaba todo el tiempo y solía ir a dormir a eso de las cuatro de
la madrugada. A menudo lo explicaba de la siguiente manera:
«Tengo que aprovechar todo el tiempo disponible. Llevo tantos
años esperando la noche para poder estudiar las estrellas que ya
estoy acostumbrado». Muchas personas que lo recuerdan con ad-
miración y respeto, señalan que siempre estaba estudiando y que
se ponía nervioso cuando no tenía algo que hacer.
El doctor Rojas fue un adelantado a su tiempo, un líder mo-
derno que predicaba con el ejemplo. Su apuesta era clara, diáfana
y transparente, en favor de la democratización del conocimiento
como herramienta para el progreso social de todos los pueblos.
Para este autor, ha sido una experiencia inolvidable, poder descu-
brir como el astrofísico hizo compatible una vida llena de logros,
éxitos y hazañas científicas, con la gran calidad humana que lo
caracterizó como persona. En este sentido, su liderazgo forjado
hace décadas al calor de la Guerra Fría, en la actualidad, ofrece
una respuesta contundente al antiliderazgo que ha surgido con
fuerza en el mundo23. Ha sido una gratísima sorpresa poder leer
23 El antiliderazgo en el ejercicio del poder se caracteriza por la expresión
141
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
declaraciones públicas del personaje en las que, hace cincuenta
años, hablaba de igualdad de géneros mediante la asignación de
becas para estudios universitarios, 50 % para mujeres y 50 % para
hombres.
La historia de Héctor R. Rojas es un soplo de aire fresco, todo
un referente frente a los antivalores, en estos momentos en que la
sociedad padece las facetas más despreciables del ser humano, en
el ejercicio del poder. En mi caso, me ha servido como terapia,
inspirándome en los momentos de dificultad. Tener presente la
tenacidad del personaje me ha llevado a enfrentar la adversidad
procurando superarme cada día. Para mí, ha sido un ejemplo de
cómo se puede avanzar hacia el encuentro con el camino de la
sabiduría.
exacerbada de la incoherencia en el desempeño de las funciones. Un rasgo
de la personalidad del líder negativo que lo lleva a convertirse en un anti-
líder, es su incapacidad para reconocer, aceptar y gestionar la sobredosis
de prepotencia, soberbia y arrogancia que está presente en sus acciones. El
antiliderazgo es el resultado de la escasez de empatía, de la falta de respeto
hacia las opiniones y pensamientos de los demás, del estilo de ordeno y
mando, que impone la autoridad, sin ofrecer la más mínima posibilidad de
diálogo. Se expresa mediante la crítica destructiva incluso hacia los colabo-
radores y la ausencia de calidad en la comunicación, así como el regodeo
permanente ante los problemas, sin aportar soluciones. En su forma más
grotesca es deshonesto, carente de ética y delincuencial.
142
V.
LOS PAPELES DEL CALTECH
L
os archivos del Instituto de Tecnología de California, en
Pasadena (Estados Unidos),24 conservan un testimonio del
intercambio de correspondencia que el doctor Rojas, man-
tuvo con Jesse L. Greenstein,25 Director del Programa de Astro-
nomía del Caltech. Aunque estas cartas son de una época previa
al trabajo realizado por el científico en la NASA, analizar su con-
tenido es importante porque nos permite vislumbrar el nivel de
los contactos que mantuvo en Estados Unidos y su progresión
profesional, en los años que precedieron a la incorporación del
astrofísico al Programa Lunar Apolo.
El doctor Rojas recibió la orientación profesional de Greens-
tein y siguiendo sus sugerencias se puso en contacto con el físico
24 Un total de doce cartas relacionadas con Héctor R. Rojas, que correspon-
den al período 1959-1964, se conservan en la carpeta 11, de la caja 32. Los
archivos del Caltech fueron creados en 1968, para conservar la memoria
colectiva del Instituto de Tecnología de California. Su misión es preservar y
tener a disposición de los investigadores que lo requieran, los documentos y
registros institucionales que cuentan la historia de la entidad. También tie-
ne colecciones únicas que describen la ciencia conocida, desde Copérnico,
hasta nuestros días. Fuente: [Link]
25 Jesse Leonard Greenstein, astrónomo graduado en Harvard (1929), rea-
lizó estudios de las estrellas y su composición utilizando el telescopio de 508
centímetros (200 pulgadas), de Monte Palomar. Se constituyó en mentor de
los nuevos astrónomos.
143
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
y astrónomo, Ira S. Bowen, Director de los Observatorios Astro-
nómicos de Monte Wilson y Monte Palomar, que en esos años se
encargaba de coordinar la asignación de becas postdoctorales para
los programas de observación espacial de la Institución Carnegie
de Washington. Tras realizar la solicitud, el doctor Rojas obtuvo
una beca para realizar un estudio en el campo de la radioastro-
nomía.
En fechas recientes, he formulado a la prestigiosa organización
científica, una petición de información que amablemente han
respondido para explicar que según sus registros, el doctor Rojas
fue miembro de la Institución Carnegie. Trabajó en el Departa-
mento de Magnetismo Terrestre desde marzo de 1961, hasta el
15 de junio de 1962. De ello, existe una mención en los anuarios
de la entidad (Year Books, en inglés), y fruto de su investigación
presentó un manuscrito que conservan en sus archivos y lleva por
título: «Análisis de radiación en la línea neutral de hidrógeno en
21 centímetros, entre las longitudes galácticas L (I) = 90 ° y L (I)
= 130 °», fechado en abril de 1962. Para preparar este estudio, el
astrofísico tuvo que escudriñar el Universo, mediante una serie de
observaciones de estructuras galácticas que realizó con el radiote-
lescopio Carnegie de 60 pies (18,29 metros).
En una de estas cartas el doctor Rojas, menciona la subven-
ción recibida de la Fundación Nacional de Ciencias, que le per-
mitió hacer una investigación en el campo de la fotometría estelar
mientras trabajaba en el Colegio Panamericano de Edinburg. Ese
estudio se titula: «La clasificación espectral de estrellas B en el
sistema UBV26: Informe especial sobre un descubrimiento astro-
nómico en el campo de la fotometría estelar».
26 El título original, en inglés es: The Spectral Classification of B Stars in
the UBV System: Special Report Concerning an Astronomical Discovery in
Stellar Photometry. Las personas interesadas pueden leer y descargar gra-
tuitamente el estudio científico en la página web: [Link]
com/investigaciones/
144
Pierre Monteagudo
Estas informaciones y otras que con mucho tesón he podido
obtener, a través de particulares o instituciones privadas de varios
países, son útiles para mostrar una parte del legado del doctor
Rojas y desmontan los comentarios malintencionados de algunos
ignorantes, que en su propio país se subieron a la ola de la des-
información, seguramente promovida por Washington, sobre el
nivel académico, la dimensión científica y la propia existencia de
Héctor R. Rojas.
145
VI.
BOMBAS V2 | COHETES SATURNO V
L
as comprobaciones realizadas sobre la vida profesional
del doctor Rojas, me llevaron a un asombroso descubri-
miento. Durante el tiempo que estuvo trabajando en el
Centro de Vuelo Espacial George C. Marshall (MSFC), ubica-
do en la ciudad de Huntsville, en Alabama (Estados Unidos),
de septiembre de 1967 a diciembre de 1968, el astrofísico ha-
bía coincidido en ese complejo científico de la NASA, con
un personaje legendario, el ingeniero y diseñador de cohetes,
Wernher von Braun27 que, en los años sesenta, ya era conside-
rado una leyenda viva y la cabeza visible del Programa Espacial
Estadounidense.
Von Braun había llegado a los Estados Unidos, en septiembre
de 1945, acompañado de otros 6 científicos que habían tenido un
papel estratégico en el desarrollo del programa de misiles de Ale-
mania. En las instalaciones militares donde fueron confinados,
ya se encontraban almacenados los componentes suficientes para
27 De manera oficial, von Braun fue el primer director del MSFC, desde
su creación en julio de 1960, hasta febrero de 1970. El complejo inició sus
operaciones cuando 4.670 funcionarios civiles del Ejército de los Estados
Unidos se convirtieron en personal de la NASA y la Agencia de Misiles Ba-
lísticos del Ejército (ABMA, por sus siglas en inglés), le transfirió al MSFC
los terrenos que necesitaba para su funcionamiento, unas 745 hectáreas,
con edificios, equipos y proyectos espaciales incluidos.
147
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
proceder a ensamblar unas cien bombas volantes V-2. Las piezas
habían sido confiscadas, junto con miles de documentos técnicos
(planos y diseños), por los militares desplegados en Alemania,
como resultado de la Operación Paperclip.28 De hecho, entre fi-
nales de ese año y principios del siguiente, más de un centenar
de expertos, procedentes de Alemania, se unieron al grupo de
von Braun en las instalaciones militares de Fort Bliss, en Texas.
Los especialistas eran trasladados a diario al Complejo de Pruebas
con Misiles, White Sands, en Nuevo México, para trabajar en el
perfeccionamiento de la tecnología utilizada en las bombas V-2,
consideradas las precursoras de los misiles modernos.29 En 1950,
fueron trasladados con sus familias a la zona residencial del anti-
guo arsenal de armas químicas de Redstone, cerca de Huntsville.
Durante toda su vida, von Braun había pensado en la posibi-
lidad de los viajes a la Luna e incluso a Marte. Al mismo tiempo,
sabía que para ello se necesitarían cohetes muy poderosos. Con
esa idea en mente, le propuso a la Agencia de Misiles Balísticos
del Ejército (ABMA), crear un programa integrado para el de-
sarrollo de misiles y naves espaciales. Ese fue el preludio para la
creación del MSFC, en el contexto de las propias instalaciones
de Redstone. De ese modo, el Marshall pasó a ser el centro neu-
rálgico para el diseño y construcción de cohetes con varias fases,
28 Es la operación “clic de papel” que los servicios de la inteligencia militar
estadounidense iniciaron en marzo de 1945, hacia el final de la Segunda
Guerra Mundial, para capturar a miles de científicos e ingenieros alemanes
y evitar que sus valiosos conocimientos cayeran en manos de los soviéticos.
Posteriormente, muchos fueron integrados en el Programa Espacial de los
Estados Unidos.
29 El objetivo prioritario en aquella época era desarrollar misiles balísti-
cos de largo alcance, para disuadir y eventualmente atacar a la URSS. Con
el mandato del presidente Kennedy de trabajar para llevar al ser humano
a la Luna, antes del final de la década de 1960, todos los conocimientos
alcanzados en el terreno de la aeronáutica militar sirvieron para diseñar
el cohete Saturno V, que proporcionó el empuje necesario a las misiones
lunares Apolo.
148
Pierre Monteagudo
de la clase Saturno, con la capacidad de contener el combustible
suficiente para impulsar las misiones espaciales a la Luna. En ese
momento, von Braun y el resto de los científicos alemanes que
colaboraron en el Programa Lunar Apolo, se convirtieron en la
vanguardia del proyecto de máxima prioridad de la NASA, para
construir el Saturno V.30
Es el momento de plasmar en esta obra una breve reflexión
acerca de cómo von Braun, un antiguo militante del partido nazi,
llegó a ser reverenciado por la gente de la época, mientras un be-
nefactor de la humanidad, el doctor Rojas, fue el blanco del más
absoluto silencio histórico.
Desde el año del lanzamiento del Apolo 11, el escritor Nor-
man Mailer, manifestaba una inquietud similar al preguntarse:
¿Por qué von Braun era tan conocido y venerado?31 Lo cierto es
que debido a la complejidad de la misión sabemos que, llevar al
hombre a la Luna y devolverlo sano y salvo a la Tierra, fue una ha-
zaña colectiva, fruto del ingenio y el trabajo de miles de hombres
y mujeres que con su esfuerzo contribuyeron a esa gesta histórica.
A pesar de ser considerado un héroe de la carrera espacial, en
los Estados Unidos, nadie olvidaba que von Braun era un ex-
miembro de las SS y el cerebro responsable de la construcción de
30 El imponente vehículo de lanzamiento de las misiones Apolo, tenía casi
111 metros de longitud y 10 metros de diámetro. Era como un cañón gigan-
te alimentado por más de 3 millones de kilos de combustible, de los cuáles
2/3 partes se consumían en los primeros minutos del despegue. El Saturno
V, constaba de 3 etapas que fueron sometidas a múltiples test de funciona-
miento en las Instalaciones de Pruebas Dinámicas del MSFC.
31 En su obra del año 1969, titulada: “Un Fuego en la Luna”, Norman Mai-
ler argumenta cómo al estudiar la sicología humana y la morfología de los
cohetes había llegado a una inevitable conclusión: La sociedad estadouni-
dense veneraba a von Braun porque mantenía en el recuerdo su trabajo, de-
bido a la excitación que experimentaba por el aspecto fálico de los cohetes
Saturno V. Según Mailer, en la mente de algunos hombres, el vehículo de
lanzamiento Saturno V, era como una especie de pájaro de fuego que en la
punta llevaba la vida, a la Luna.
149
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
los misiles V-2, en el Centro de Investigación de Cohetes de Pee-
nemünde, en el norte de Alemania. Las evidencias indican que se
reunía con frecuencia con altos oficiales nazis y utilizaba tanto el
uniforme como los distintivos del régimen. Por el contrario, no
existe constancia alguna de que expresara malestar, preocupación
o desaprobación por el trato inhumano y la tortura infligida a las
personas esclavizadas que trabajaron bajo sus órdenes.
Sobre el doctor Rojas puedo afirmar con certeza que durante
16 meses estuvo en el MSFC, trabajando en el análisis del suelo
y la topografía de la Luna, con el propósito de mejorar lo logrado
con las observaciones ópticas desde telescopios en la Tierra. Para
ello, realizó una serie de experimentos, en el campo de la fotome-
tría32 con modelos adaptados, que le permitieron lograr dos cosas:
• Definir la forma y dirección de la distribución de la luz emi-
tida por la Luna.
• Medir la cantidad de luz reflejada en diferentes áreas de la
superficie lunar.
Una vez que obtuvo valores precisos para esos parámetros (dis-
persión e intensidad lumínica), el astrofísico pudo catalogar los
desniveles del terreno y tomar lecturas de la temperatura en los
lugares de interés, para el aterrizaje de las misiones tripuladas, en
la Luna. En paralelo, también analizó miles de fotos del satélite
de la Tierra, que habían sido enviadas por las sondas espaciales
Surveyor, Lunar Orbiter y Ranger. Ahora bien: ¿Qué importancia
tenía ese trabajo para el éxito de la misión Apolo 11?
A la luz de los hechos, pienso que las aportaciones del doctor Rojas
tuvieron un valor estratégico para todas las misiones Apolo, tanto
las que han sido declaradas oficialmente por la NASA, como las que
seguramente fueron organizadas y realizadas en secreto.
32 La fotometría es la ciencia que estudia la forma como el ojo humano per-
cibe el brillo de la luz reflejada por un cuerpo con el propósito de establecer
diferentes medidas de intensidad.
150
Pierre Monteagudo
Algunos detalles señalan la manera como el científico analiza-
ba la luz reflejada por la superficie de la Luna,33 para determinar la
causa de los diferentes niveles de intensidad lumínica que percibía
mediante sus propias observaciones. Durante la luna llena (pleni-
lunio), con el disco lunar iluminado en su totalidad, realizaba los
experimentos que le permitieron obtener una serie de datos muy
útiles para calibrar los sensores de las naves espaciales. Al mismo
tiempo, el astrofísico tenía la delicada tarea de asegurarse que los
cambios en la intensidad de la luz emitida por la Luna correspon-
dían a modificaciones de su relieve y que no eran la consecuencia
de fallos en la calibración de los instrumentos.34 Sin duda, tuvo
que ser un trabajo muy laborioso que implicaba medir y registrar
una serie de minúsculas variaciones en la cantidad de luz emitida
cada noche y, poco a poco, lograr la máxima precisión posible en
los datos recopilados. De esa forma, escudriñando la cara de la
Luna, en toda su amplitud (disco completo), fue como el doctor
Rojas llegó a crear un modelo mucho más preciso para el análisis
de la topografía lunar, mediante la observación de la radiación
reflejada por su superficie.
Esta brevísima descripción de las actividades del científico en
el MSFC, es una forma de ilustrar la importancia de su trabajo, a
33 Es bien sabido que la Luna no tiene luz propia, solo refleja una pequeña
parte de la luz que recibe del Sol. Por ese motivo, las observaciones reali-
zadas desde instrumentos ópticos en la Tierra, se producen cuando esos
aparatos, que son muy sensibles, captan una porción de la radiación solar
que incide sobre la superficie lunar. En esta obra, para mencionar este fenó-
meno físico, se utilizan indistintamente los verbos reflejar y emitir
34 El conjunto de las observaciones realizadas también permitió obtener
parámetros para mejorar la calibración y afinar el funcionamiento de los
telescopios terrestres y espaciales. En este sentido, la Luna es una buena
referencia para definir las correcciones ópticas que son necesarias porque
actúa como una fuente de luz estable que permite identificar cualquier dis-
minución en el rendimiento de las mediciones que hacen los instrumentos,
incluso los que se encuentran a bordo de naves espaciales.
151
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
modo de preámbulo, para explicar cómo la injerencia y la mani-
pulación, de los poderes que gobiernan en la sombra, llegan a ser
factores que determinan la presencia de un personaje en los libros
de historia o su completa ausencia.
El tratamiento social e histórico otorgado a la figura de von
Braun, en buena medida, tuvo su origen en el hecho de haber to-
mado, con buen sentido de oportunidad, la decisión de adoptar la
ciudadanía estadounidense, en abril de 1955. Pocos años después, la
sociedad comenzó a considerar que la llegada del hombre a la Luna
era el acontecimiento más importante en la historia de la humanidad
y, quizás por eso, cada vez que el personaje se presentaba en un lu-
gar para ofrecer una conferencia, la gente lo recibía con entusiasmo,
simple y llanamente, porque les daba igual su pasado tenebroso. De
hecho, lo consideraban un buen ciudadano, leal y patriota.
Por otro lado, un comportamiento diametralmente opuesto,
fue un aspecto clave, que tuvo repercusiones muy negativas, en
la vida del doctor Rojas. En una expresión de su patriotismo, el
científico explicó que no estaba dispuesto a perder su condición
de ciudadano venezolano, y por eso nunca había contemplado
la posibilidad de adquirir otra nacionalidad, ni tan siquiera la
estadounidense. A partir de ese momento, empezó a caer en des-
gracia. Esa convicción y apego a su tierra, le supuso echarse en
contra a la administración y muchas puertas que conducían hacia
el reconocimiento público de su trabajo quedaron clausuradas:
A través de varias fuentes independientes he podido constatar que
Héctor R. Rojas pasó, de ser un firme candidato a ganar el Premio
Nobel, a convertirse en un científico marginado de la historia de la
carrera espacial de los Estados Unidos y vilmente silenciado.
152
VII.
BASES MILITARES EN LA LUNA
E
n plena Guerra Fría, los pilares de la creación del programa
espacial de los Estados Unidos,35 estuvieron cimentados
sobre la base de la imperiosa necesidad que tenía la Fuerza
Aérea, de realizar un seguimiento contante de las actividades bé-
licas de la URSS36 y otros países considerados enemigos. Los siste-
mas de espionaje y reconocimiento aéreo se hicieron imprescindi-
bles porque nadie deseaba que el país volviera a ser sorprendido,
como había sucedido durante la Segunda Guerra Mundial, con el
ataque de los japoneses a la base naval de Pearl Harbor, en Hawái.
Por otro lado, desde finales de 1948, el Departamento de De-
fensa había solicitado al ejército la puesta en marcha de un pro-
yecto para la construcción de misiles con capacidad para trans-
portar bombas atómicas. Para ese propósito fue creado el progra-
ma Redstone,37 con von Braun y su equipo a la cabeza.
35 La Agencia Espacial Estadounidense (NASA), fue creada en julio de
1958, con un presupuesto de 100 millones de dólares.
36 Oficialmente, Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). Fue
disuelta el 25 de diciembre de 1991, dando paso a la creación de la actual
Federación de Rusia.
37 Con la experiencia acumulada por las pruebas realizadas con los cohetes
V-2, los ingenieros alemanes desarrollaron el primer misil balístico de corto
alcance, con capacidad para transportar una ojiva nuclear.
153
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
Al mismo tiempo, hay que tomar en cuenta que en relación
con la misión Apolo 11, los militares tenían mayor interés en la
posibilidad de un encuentro en la órbita terrestre. Es decir, pen-
saban que después del despegue, al llegar a la atmósfera, la nave
se podía insertar en una órbita alrededor de la Tierra para luego
volar y aterrizar sobre la superficie de la Luna. Consideraban que
esa opción daría un impulso mayor al desarrollo de la tecnología
necesaria para establecer estaciones espaciales, en la órbita terres-
tre, con fines bélicos. De ese modo, podrían vigilar mejor las ac-
tividades de los rusos. En este punto, a comienzos de la década
de los años sesenta, llevar misiones tripuladas a la Luna, tenía
un valor estratégico menor para la esfera militar. No obstante, el
camino a seguir fue indicado por un grupo de científicos, entre
los que se encontraba el doctor Rojas. Con su valioso trabajo de-
mostraron que la fórmula del encuentro terrestre era inviable, ya
que los cálculos indicaban dos cosas:
1) En un vuelo espacial que partiendo desde la órbita terrestre
intentase alunizar directamente, la nave terminaría estre-
llándose.
2) Si para evitar lo anterior, el Apolo 11 se situaba en una
segunda órbita, en este caso en torno a la Luna, para frenar
lo suficiente y realizar la maniobra de descenso, entonces
el consumo total de combustible sería más del doble y el
tamaño del vehículo de lanzamiento espacial, que ya era
grande, tendría que ser descomunal. En medio de esa tesi-
tura, los datos mostraron que la mejor opción era realizar
un viaje hasta la órbita lunar, para luego aterrizar en su
superficie y así se hizo.
Lo cierto es que el motivo subyacente de los viajes a la Luna,
fue el convencimiento del Pentágono de que servirían para esta-
blecer emplazamientos militares permanentes, en la superficie del
154
Pierre Monteagudo
satélite. A los pocos meses de estar en el poder, la administración
Kennedy, había llegado a ese acuerdo con el Alto Mando. Esa
fue la razón por la que accedieron a desviar hacia el Programa
Lunar Apolo, una buena cantidad de recursos que originalmente
estaban destinados a financiar actividades de índole estrictamente
castrense. Por ese motivo, al menos en parte, el presupuesto de la
Agencia Espacial se elevó a miles de millones de dólares anuales.
Estas cuestiones, aparentemente inconexas, puestas en contex-
to y analizadas en conjunto con otros datos, me llevan a la conclu-
sión de que el estamento militar había decidido instalar bases en
la Luna. Esa determinación formaba parte de un proyecto cuyo
objetivo era conseguir una ventaja estratégica disuasoria, que más
bien definiría como ofensiva, que se alcanzaría al tener operativa
la infraestructura necesaria para atacar a la antigua URSS, con
armas nucleares, desde la superficie lunar. Las evidencias señalan
que ese escenario fue contemplado y se llevaron a cabo todos
los preparativos. De hecho, considero como muy probable que
se realizaran una serie de pruebas con esa intención. Ese fue el
verdadero propósito de las actividades secretas desarrolladas du-
rante las misiones tripuladas a la Luna, que constituyeron una
especie de prospección bélica que puso en evidencia la enorme
dificultad técnica y los costes elevadísimos de un proyecto arma-
mentístico de esa magnitud. Con posterioridad, a pesar de to-
das las expectativas, la idea fue desestimada por su complejidad y
porque requería de un presupuesto exorbitante. En la actualidad,
vemos como una variante de la clásica aspiración de militarizar la
Luna, encuentra un apoyo en la extravagante figura de Trump y
su anunciada fuerza espacial.
155
VIII.
LA FUERZA ESPACIAL
L
a iniciativa presidencial ha dado luz verde a la creación de
un Comando de Operaciones Especiales Espaciales, con
amplias facultades para destruir, derribar y aniquilar lo que
crean conveniente, sin que nadie asuma responsabilidades de nin-
gún tipo, a fin de cuentas su ámbito de actuación se encontrará
fuera de la jurisdicción de las leyes y los tratados internaciona-
les, más allá de nuestro planeta, en el espacio exterior. Parece el
anuncio del tráiler de una película de ciencia ficción pero es la
espeluznante realidad.
No es una casualidad que después de escribir sobre antilíderes
y su nefasta influencia en el mundo, encuentre el momento para
referirme brevemente a este tema de candente actualidad. Hace
poco tiempo hemos asistido al anuncio de Donald Trump, acerca
de la creación de una fuerza espacial estadounidense. Tal iniciativa
sería un motivo de alarma social sino fuera porque sabemos que las
potencias mundiales llevan décadas realizando todo tipo de experi-
mentos para probar y desarrollar tecnología militar, con la finalidad
de ser utilizada en todos los ambientes de la Tierra. La diferencia
es que ahora se quitan la careta y definitivamente sitúan el nuevo
teatro de operaciones militares en el espacio exterior.
Las escusas de la administración Trump para fomentar las
actividades militares que conducirán a una escalada bélica en
157
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
la órbita terrestre se relacionan con la necesidad de mejorar la
seguridad en las comunicaciones satelitales, la gestión del co-
mercio y el turismo o la recogida de basura espacial. La realidad
es que para abordar esas problemáticas no hace falta situar un
ejército permanente en el espacio. Por otro lado, ya la Fuerza
Aérea tiene un comando espacial que se encarga de estos asun-
tos en estrecha colaboración con la NASA.
Las verdaderas actividades que desarrollará la Fuerza Espacial
que Trump tiene en mente, se relacionan con su propósito de pro
longar la supremacía bélica de los Estados Unidos, hasta donde sea
posible, más allá de nuestro planeta.
En este escenario, que inevitablemente conducirá a una cre-
ciente tensión bélica sobre la atmósfera terrestre, subyace la an-
tigua aspiración de varios Gobiernos estadounidenses de liderar
el control del entorno espacial en el sentido más amplio. Por
tanto, las intenciones reales guardan relación con los siguientes
aspectos:
1) Sobrepasar en todos los ámbitos las capacidades científicas,
tecnológicas y sobre todo militares de Rusia y China.
2) Conocer con la mayor exactitud la ubicación de los satéli-
tes, estaciones espaciales y emplazamientos de armas, que
el resto de las potencias pueda tener o situar en el futuro,
en la órbita de la Tierra.
3) Mantener operativo un dispositivo militar en el espacio
con la capacidad para neutralizar con la mayor rapidez,
cuando lo crean conveniente, cualquier tecnología que
otros países puedan, eventualmente, colocar en órbita
alrededor de nuestro planeta. Se trata de una fuerza pre-
ventiva, de carácter disuasorio, que se crea en tiempos
de paz con la expectativa del advenimiento, en un futuro
158
Pierre Monteagudo
cercano, de una confrontación a gran escala en el espa-
cio exterior.
4) Tener un comando de fuerzas especiales, integrado por
militares con instrucción avanzada en tácticas de combate
en el espacio, situado más allá de la órbita, para enfren-
tar eventuales amenazas extraterrestres. En este sentido, las
situaciones potencialmente peligrosas que será necesario
afrontar en algún momento de nuestro futuro más próxi-
mo, se relacionan con los objetos cercanos a la Tierra38, que
en esencia son cuerpos rocosos de diferentes formas y ta-
maños que en su periplo orbital, alrededor del Sol, llegan a
acercarse peligrosamente a nuestro planeta.
Por insólito que pueda parecer también se contempla la posi-
bilidad de que llegue el momento en que la humanidad tenga que
hacer frente a alguna amenaza biológica procedente del Cosmos.
Aunque no tenemos pruebas irrefutables acerca de la existencia de
vida más allá de la Tierra, las evidencias señalan que los científicos
civiles ya tienen indicios indirectos. Por otro lado, mi experiencia
en el análisis de datos, me lleva a inferir que los promotores de
la Fuerza Espacial tienen información privilegiada acerca de la
existencia de múltiples formas de vida en el Universo; microorga-
nismos, virus, bacterias y especies inteligentes. De hecho, existen
protocolos militares bien definidos sobre cómo actuar, ante una
amenaza biológica que pueda surgir, por la eventual llegada a la
Tierra, de un agente patógeno que pueda sobrevivir al viaje por
el espacio exterior, encapsulado en uno de los meteoritos que a
diario caen a la superficie terrestre.
38 Se considera que son objetos cercanos a la Tierra, en inglés, Near Earth
Objects (NEOs), los asteroides y cometas que se le aproximan a una dis-
tancia inferior a 195 millones de kilómetros (1,3 Unidades Astronómicas,
tomando en cuenta que la distancia media de nuestro planeta al Sol, es de
150 millones de kilómetros) y que tardan menos de 200 años en dar una
vuelta completa alrededor del Sol.
159
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
¿Existe el rayo antigravitacional?
En las reuniones de la Organización de las Naciones Uni-
das (ONU), no solo se escuchan palabras conciliadoras. En una
oportunidad en que el doctor Rojas asistía a una de esas asam-
bleas, su produjo un rifirrafe entre diplomáticos estadounidenses
y europeos. Sucedió que los primeros hicieron algunas adverten-
cias, de malas maneras (como casi siempre), a los segundos. Por
algún motivo, se entendió la referencia al uso de algunos aviones
modernos, como una amenaza. A lo cual respondieron los re-
presentantes de Europa, recordando la tecnología que ya poseían
desde la década de los setenta. El arma antigravitacional ya exis-
tía, se encontraba en poder de los gobiernos europeos, y estaba
disponible para ser utilizada.
La fuerza espacial necesitará gravedad artificial
Durante años, el doctor Rojas había trabajado para diseñar
un sistema que pudiera dotar de gravedad el interior de las na-
ves espaciales. Su esfuerzo estuvo centrado en concebir la manera
de compatibilizar e integrar los avances en la creación de am-
bientes con gravedad artificial, con el propio funcionamiento de
una nave espacial. Desde hacía décadas se conocían los principios
físicos y matemáticos para desarrollar la tecnología necesaria y
un experto en esas áreas de conocimiento, el doctor Rojas, ya
había formulado las bases teóricas, en el año 1971. Sin embargo,
tal como sucede con la mayoría de los avances científicos, fue
puesto a disposición, primero que nada, del estamento militar.
El momento en que esta ciencia de vanguardia fue incorporada
a las misiones espaciales estadounidenses es un secreto. La poca
información suministrada por la NASA sobre esta cuestión, seña-
la que la Estación Espacial Internacional (ISS), que se encuentra
en órbita alrededor de la Tierra, desde hace más de dos décadas,
160
Pierre Monteagudo
cuenta con un pequeño módulo de centrifugación capaz de crear
gravedad artificial. El objetivo primordial es utilizar ese habitácu-
lo para realizar experimentos en diferentes áreas de la biología y
la medicina, con especial énfasis en el análisis del perfil médico de
los astronautas que están sometidos a los rigores de la ingravidez.
Lo cierto es que para llevar a cabo los futuros viajes espaciales,
por ejemplo al planeta Marte, será necesario que las naves tripu-
ladas cuenten con ambientes que de forma permanente simulen
la gravedad terrestre39 en los módulos donde los astronautas pasen
la mayor parte del tiempo. De esa manera, podrán recibir a diario
una especie de dosis terapéutica, que les permita contrarrestar el
efecto perjudicial que tiene para la salud de los humanos, per-
manecer largos períodos de tiempo en ambientes de microgra-
vedad40.
Para los integrantes de una fuerza militar, que eventualmente
permanezcan destinados durante meses o años, a bordo de una
estación espacial en órbita alrededor de la Tierra, o que constitu-
yan la dotación táctica desplegada en la Luna, para la construc-
ción de una base militar permanente sobre su superficie, será in-
dispensable la exposición a la gravedad artificial durante al menos
una hora cada día.
Es importante mencionar que al mismo tiempo existen en el
mundo varios centros de investigación, con sus respectivos equi-
pos de científicos civiles, trabajando para avanzar en la búsqueda
39 Para comprender lo que es la gravedad terrestre con más facilidad, se
puede decir que la Tierra atrae a todos los cuerpos que están en su superfi-
cie, en proporción a la masa que cada uno posee y ejerciendo mayor inten-
sidad cuanto más cerca se encuentren del centro terrestre.
40 Al hablar del espacio exterior es importante aclarar que la gravedad
nunca es completamente inexistente. En realidad, se aproxima a cero pero
siempre existe un pequeño remanente de gravedad que es consecuencia de
las interacciones que se producen entre la propia estructura del Universo
(espacio-tiempo) y la materia que contiene. Por eso lo más apropiado es
hablar de microgravedad.
161
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
de una forma de crear gravedad artificial en el interior de futuros
hábitats humanos en el espacio. Se trata de una paradoja muy
triste, que surge como consecuencia del desfase temporal existen-
te entre los avances secretos, en ciencia y tecnología, obtenidos en
los laboratorios militares de las potencias mundiales que reciben
ingentes cantidades de recursos y las limitaciones que enfrentan
los equipos de personas dedicadas a la generación del conoci-
miento en el ámbito civil.
¿Qué papel jugará la NASA?
Debido a las limitaciones presupuestarias y a la imperiosa ne-
cesidad de contar con el asesoramiento de verdaderos expertos
en el entorno espacial, en la práctica, sucederá que los dirigentes
políticos y militares utilizarán todos los recursos humanos, técni-
cos, científicos e infraestructuras de la Agencia Espacial Estadou-
nidense, para la puesta en marcha y apoyo a las operaciones de
la Fuerza Espacial. Toda la experiencia acumulada por la NASA,
en muchas décadas de investigación aeroespacial, estará a dispo-
sición del alto mando. Inevitablemente, este proyecto constituirá
un paso más hacia la completa militarización de la NASA.
Mi abuela se preguntaba con mucho fundamento: ¿Qué tanto
rascarán allá arriba? Lo cierto es que no sabemos la mayor parte
de lo que han hecho y continúan haciendo en el espacio, pero a
buen seguro los escombros caerán sobre la humanidad. Nuestra
sociedad se encuentra secuestrada por algunos indeseables que
con sus acciones han lastrado las posibilidades de supervivencia
de nuestra especie, que hoy se enfrenta a las consecuencias del
colapso global de los ecosistemas de la Tierra.
Un ejemplo de como la actividad humana, y sobre todo la
inacción de los dirigentes políticos, está perjudicando al mundo
es el proceso de calentamiento global que sufre nuestro planeta.
En diciembre de 2015, tuve la oportunidad de asistir a la vigési-
162
Pierre Monteagudo
ma primera Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cam-
bio Climático, celebrada en París, (Francia). En los meses previos
sentí la necesidad y la motivación de participar en ese evento para
conocer de primera mano lo que a juicio de muchos científicos es
el problema más grave que afronta la humanidad.
En la delegación de los países nórdicos pude escuchar con
atención la conferencia del científico ruso, Andrey Sirin, experto
en ecología, en gestión sostenible de los recursos naturales y un
estudioso del entorno natural del círculo polar ártico. Por aquel
entonces, ya me encontraba inmerso en la reflexión sobre cómo
podría el mundo enfrentar las terribles consecuencias de fenóme-
nos como el efecto amplificado del cambio climático. Al entre-
vistar a Sirin, la inquietud me llevó a formular la pregunta per-
tinente: ¿Qué se puede hacer frente al calentamiento global? Su
respuesta con una sola palabra resultó ser sencilla, sorprendente
y al mismo tiempo, magistral; «Adaptarse», la gente tendrá que
hacerlo para sobrevivir.
Pero, ¿qué significado tiene esa afirmación de que las personas
tendrán que adaptarse a un espectacular aumento de la tempera-
tura media del planeta?
En la actualidad contamos con un conjunto de sofisticados
modelos informáticos que han sido perfeccionados en los últi-
mos años. Contienen un detallado registro histórico del clima
y generan proyecciones muy fiables que señalan con claridad
como en las próximas décadas la Tierra llegará a experimentar un
alarmante incremento de la temperatura, que en algunas zonas
podría oscilar entre 4 y 8 grados centígrados. Estos programas
permiten predecir el comportamiento del clima, hasta tal punto
que los fenómenos meteorológicos extremos aparecen de forma
natural, sin necesidad de agregarlos a mano. Las técnicas actuales,
que hacen posible predecir el clima con tal precisión, constitu-
yen una herramienta científica fiable para anticipar la evolución
de los ecosistemas del mundo, en las próximas décadas. Algunas
163
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
predicciones indican que llegará el verano en que los casquetes
polares se derritan para siempre. Por consiguiente, las reservas de
agua dulce de los polos desaparecerán y el nivel del mar se situará
varios metros o incluso decenas de metros, por encima del actual.
Es un escenario posible, que ya nos han presentado de forma
reiterada, pero sin que se haya explicado suficientemente las terri-
bles consecuencias que eso tendrá para la vida en nuestro planeta.
Se vislumbra un futuro, en el que se acentuará la tendencia en
muchos lugares de la Tierra a ser solo parcialmente habitables.
Ya es una realidad en la actualidad, y la sociedad humana tendrá
que enfrentar esta situación construyendo hábitat subsuperficia-
les o subacuáticos, es decir, muchos hogares más temprano que
tarde serán construidos bajo tierra o sumergidos en algunas de las
múltiples masas de agua (lagos, mares y océanos) que existen en
el mundo. La otra opción es evacuar la Tierra, tal como propuso
el científico británico Stephen Hawking, pero esa es una utopía
que en el mejor de los casos, en un futuro lejano, podría cobijar a
unos pocos miembros de la élite mundial.
Tal como ocurre con la reflexión sobre la crisis climática que
está en pleno desarrollo, el análisis de la información disponible
sobre la creación de un comando militar en el espacio permite
prever un horizonte catastrófico que está intrínsecamente asocia-
do con la idea de fuerza espacial que tienen los estadounidenses.
Mi intuición me indica que traerá consigo desgracias para la hu-
manidad.
La opinión pública mundial haría bien en exigir una explica-
ción al Gobierno de los Estados Unidos, para que responda a las
preguntas fundamentales: ¿Cuáles son los objetivos verdaderos
para los que ha sido creada esta fuerza espacial? ¿Se trata de la
beligerancia entre potencias mundiales? O existen otras razones.
¿Qué hay más allá del esfuerzo para prolongar en el espacio, el
dominio militar que ejercen en la Tierra? ¿Hay que pagar apo-
yos electorales con la asignación de contratos a los fabricantes de
164
Pierre Monteagudo
armas? Gastar sumas multimillonarias en la dotación armamen-
tística de este ejército espacial, ¿impulsará a la economía estadou-
nidense? Y, por increíble que parezca, hay que preguntarse: ¿La
Fuerza Espacial ha sido creada para enfrentar una posible amena-
za inteligente que provenga del espacio exterior? Pienso que es-
tamos ante una combinación de posibilidades, pero en todos los
casos, las consecuencias de esta escalada bélica se perciben como
extremadamente peligrosas para el bienestar de la humanidad.
165
IX.
LA CARA OCULTA DE LA NASA
E
n el transcurso de la investigación fue cobrando fuerza la hipó-
tesis de que el doctor Rojas había sido reclutado por la OTAN,
en 1955, cuando aún le faltaba un año para graduarse en la
Universidad de París. Existen indicios que señalan que su colaboración
con el Gobierno de los Estados Unidos, más allá del Programa Lunar
Apolo, habría abarcado un período de más de veinte años.
Del análisis de la documentación que he podido recuperar del
olvido y la censura, se infiere que el astrofísico era un directivo41
de confianza dentro de la Agencia Espacial Estadounidense. Fre-
cuentaba las dependencias de la NASA, a lo largo y ancho del
país, entrando y saliendo de ellas, tal como lo haría un científico
con una acreditación de seguridad de alto nivel. En estos años, se
ha hecho evidente que el doctor Rojas tenía mucha información
sobre las actividades científicas y militares de la NASA.
Gracias a las cartas personales enviadas por el astrofísico a un an-
tiguo compañero de estudios y al bibliotecario don Pedro Montes de
Oca, con el que tuvo amistad y cercanía toda su vida, han llegado
hasta nuestros días, las confidencias que el científico hizo en la época
41 Cuando aún no había terminado de redactar el libro que usted está leyendo,
aproximadamente 3 meses después de escribir este párrafo, hice un descubri-
miento histórico. Las circunstancias en las que pude acceder a la información
del cargo y la responsabilidad de mayor nivel, (al menos que se conozca hasta
la fecha), que tuvo el doctor Rojas en la NASA, serán explicadas más adelante.
167
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
en que trabajaba en el proyecto de llevar al hombre a la Luna. Por
una reveladora misiva, de fecha 11 de febrero de 1969, sabemos que:
• En la directiva de la NASA se había iniciado el debate sobre
la necesidad de enviar astronautas científicos a la Luna, en
lugar de solo a militares.42 Esto sucedió a raíz del éxito de
la misión Apolo 8, en diciembre de 1968. Ese vuelo orbital
entorno a la Luna, proporcionó la seguridad que la Agencia
Espacial necesitaba para acelerar los planes de cara al pri-
mer aterrizaje tripulado en la Luna.
• El trabajo que el doctor Rojas estaba realizando para la futura
exploración lunar del Apolo 11, iba por buen camino. Sobre
esa importante labor, hay que recordar que en esos días el as-
trofísico estaba centrado en la definición exacta de la inclina-
ción del sitio de alunizaje seleccionado desde la Tierra.
• Cuando aún faltaban 6 meses para que se produjeran las
primeras caminatas lunares, protagonizadas por los astro-
nautas militares, Neil Armstrong y Buzz Aldrin,43 el cien-
tífico ya tenía indicios de su posible viaje a la Luna44, que
a la postre fue programado para el año siguiente (1970),
42 Según la versión oficial, el primer y único científico que participó en una
misión de la NASA a la Luna, para caminar sobre su superficie y recoger
muestras de rocas, fue Harrison H. Schmitt, un geólogo que viajó en el Apo-
lo 17, en diciembre de 1972.
43 En los meses previos a la misión Apolo 11, Armstrong y Aldrin, fueron
asesorados por Héctor R. Rojas, porque era el máximo experto de la NASA
en la topografía lunar.
44 El doctor Rojas se encontraba trabajando en una misión secreta para la
NASA, destinado en el IIT Research Institute Astro-Sciences Center, 10 West
35th Street, Chicago, (Illinois). Su domicilio estaba a orillas del lago Michigan,
en el 167, con avenida 115, en Orland Park, Illinois, 60462. Cuando iba al cuar-
tel general de la NASA, vivía en una zona residencial del Distrito de Columbia;
en el 3615 Patterson Street N.W., Chevy Chase Circle, en Washington D.C. Am-
bas ciudades (Chicago y Washington D.C.), se encuentran a unos 1125 kilóme-
tros de distancia por carretera y aproximadamente a 2 horas de vuelo en avión.
168
Pierre Monteagudo
a esa primera exploración de la superficie lunar. Por un
motivo que continúo investigando, en esos días de febrero
de 1969, el doctor Rojas se encontraba en el Instituto de
Tecnología de Illinois, preparando su viaje a Washington
D.C., para reunirse en el cuartel general de la NASA, con
la finalidad de hablar de ese tema.
¿Vuelos secretos a la Luna?
La secuencia de los indicios que apuntan hacia la participación
del astrofísico en vuelos no oficiales de la NASA, a la Luna, no
termina aquí.
• Otra carta a la que he tenido acceso, en este caso enviada al
señor Montes de Oca, sitúa al doctor Rojas en Washington
D.C., el lunes 24 de marzo de 1969. Aunque de momento
no se conocen más detalles, resulta coherente pensar que
se encontraba en esa ciudad, tal como lo había anunciado,
para el encuentro con los directivos de la NASA, encarga-
dos de decidir el momento en que el científico formaría
parte de la tripulación de las misiones Apolo.
• En los medios periodísticos, el nombre de Héctor R. Rojas
se difundió al mundo, el 18 de julio de 1969, (dos días antes
del alunizaje de la misión Apolo 11), al ser informado que
era firme candidato a viajar a la Luna, en vuelos de la NASA.
Por la importancia histórica que tiene y para ilustrar mejor esta
cuestión, a continuación presento la noticia que fue publicada en
varios periódicos de circulación nacional, en Venezuela y otros a ni-
vel internacional, que incluso publicaron la fotografía de la casa del
doctor Rojas, en su barrio de toda la vida, en la ciudad de Maracay45.
45 La dirección exacta era: Casa Nº 20, de la calle Nº 7 (Sur), en el barrio
“La Barraca”. En ese domicilio tuve el privilegio de visitar al científico y
169
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
escucharlo hablar sobre su trabajo en la NASA, (estando en la compañía de
mis padres), en infinidad de ocasiones, a lo largo del período 1973-1976. La
persona lectora de esta obra puede ver la noticia ampliada en la web oficial:
[Link]
170
Pierre Monteagudo
La imagen, tomada de un periódico original del 18 de julio
de 1969, corresponde a un reportaje de la Agencia de Prensa Ser-
vipreca, realizado en la ciudad de Valencia, en Venezuela. En el
cuerpo de la noticia se informa sobre el trabajo del doctor Rojas,
mencionando que fue asesor de los astronautas del Apolo 11 y lo
más relevante de todo, se expresa con claridad que él mismo “via-
jará a la Luna, dentro de uno o dos años, enviado por la NASA”.
Este argumento cobra fuerza si se toma en cuenta que dentro
del Programa Lunar Apolo, se había incluido a un grupo conocido
como los astronautas científicos, integrado por 14 expertos no mili-
tares que estaban preparados para viajar a la Luna, aunque algunos
habían iniciado la formación para ese puesto, sin saber pilotar un
avión y mucho menos una nave espacial. Ese era el contingente de
científicos de élite en el que se encontraba el astrofísico, a la espera de
viajar para realizar una serie de experimentos en la Luna46.
Después de analizar toda la información disponible, estoy con
vencido que los vuelos no oficiales de la NASA a la Luna, en los que
fue tripulante Héctor R. Rojas, tuvieron lugar a lo largo de 1970,
precisamente el año en que la Agencia Espacial solo admite haber
llevado a cabo la misión Apolo 13.
Tras el éxito de las misiones tripuladas previas (Apolo 11 y
12), el accidente del Apolo 13, generó mucha inseguridad y me-
tió el miedo en el cuerpo a los directivos de la NASA. Es posible
46 Existe constancia de una reunión celebrada en Houston, en algún mo-
mento del año 1969, en la que James Webb, en su condición de administra-
dor de la NASA, le informaba a los astronautas militares, a los directores de
la Agencia Espacial y a los astronautas científicos, que una reducción en el
presupuesto obligaría a restringir los viajes a la Luna, en los primeros meses
del año siguiente. De manera oficial, la NASA solo admite haber realizado
un vuelo a la Luna, durante el año 1970. Fue la misión Apolo 13, que despe-
gó el 11 de abril y tuvo que regresar a la Tierra seis días después, sin efectuar
el alunizaje programado, debido a una explosión a bordo.
171
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
que se hayan preguntado: ¿Para qué arriesgar el prestigio conse-
guido? ¿Si enviamos la siguiente misión (oficial) ahora, y en lugar
de un accidente, perdemos la nave y la tripulación? Sería volver
a rememorar la horrible tragedia del Apolo 1.47 En esa tesitura,
pienso que alguien pudo proponer que se realizaran algunos vue-
los secretos a modo de prueba, antes de retomar el programa de
misiones oficiales.
En este punto, es importante recordar las palabras que me dijo
mi padre, don Baldomero Monteagudo, aquel día, a mediados
de los años setenta, mientras sostenía en mis manos los papeles
manuscritos del científico: «Son los experimentos que el doctor
Rojas hizo en sus viajes a la Luna».
Está claro que la información relacionada con esta serie de
acontecimientos históricos, ha sido omitida en unos casos y ocul-
tada en otros. Con esta reflexión, el lector podrá preguntarse:
¿Qué razones podían tener para enviar a Héctor R. Rojas a la
Luna? Varios años de investigación y análisis me han llevado a las
siguientes conclusiones:
1) Era un astrofísico destacado por el estudio de cuerpos
celestes muy grandes y su trabajo titulado «Clasificación
Espectral de Estrellas», había recibido el reconocimien-
to de la Agencia Espacial Estadounidense, mediante su
publicación, tal como hicieron con otras investigaciones
del doctor Rojas que luego cayeron en las garras de la
censura.
2) Por algún motivo, el estamento militar de la NASA tenía
interés en profundizar en el estudio de las radiaciones cós-
micas y ese precisamente, era uno de los ámbitos de cono-
47 Durante una prueba de funcionamiento de la cabina de mando del Apo-
lo 1, el 27 de enero de 1967, se desató un pavoroso incendio dentro del ha-
bitáculo de los astronautas, sin que se pudiera hacer nada para salvar la vida
de los infortunados; Edward H. White, Virgil I. Grissom y Roger B. Chaffee.
172
Pierre Monteagudo
cimiento donde el doctor Rojas podía hacer aportaciones
importantes. Aunque su interés era un tanto distinto, ya
que estaba basado en la búsqueda del conocimiento con
la intención de lograr la utilidad práctica de ciertas radia-
ciones, en la agricultura, la medicina y la industria, para
beneficio de la humanidad. En ese campo, era un referente
el trabajo del astrofísico titulado «Estudio de la Radiación
de Microondas en la Atmósfera de Venus». A la postre, esa
investigación que había sido realizada con otro enfoque
científico y por otros motivos profesionales, condujo al
doctor Rojas a realizar una serie de descubrimientos so-
bre esta materia,48 que podían aportar bienestar a la socie-
dad humana, pero que han sido marginados y etiquetados
como seudociencia, debido a los intereses mercantiles de
una poderosísima industria farmacéutica que, aunque pa-
rezca descabellado, sigue pensando que curar a las personas
no es negocio.
3) Dentro del Programa Lunar de la NASA y como integrante
de la misión Apolo 11, cuyo objetivo oficial era llevar al
hombre a la Luna y posibilitar su regreso a la Tierra con
vida, el doctor Rojas hizo otra grandísima contribución de-
rivada de muchos años de investigaciones. El estudio se ti-
tula: «Análisis de la Composición, Morfología y Topografía
de la Superficie Lunar». El científico había realizado infini-
dad de observaciones ópticas de la Luna, desde telescopios
terrestres. También había analizado miles de fotos de nues-
tro satélite natural tomadas por las sondas espaciales. De
esa manera, el doctor Rojas llegó a convertirse en el mayor
48 Otro estudio realizado por el doctor Rojas, se titula: «La utilidad de au-
mentar las áreas de tierra cultivable a través de la radiación cósmica me-
diante satélites artificiales». El informe sobre este trabajo de investigación
fue enviado, en el año 1985, a la Agencia Espacial Europea, una entidad con
la que el doctor Rojas mantuvo contacto.
173
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
experto de la NASA, en el suelo lunar. Al mismo tiempo,
como autor del «Método de las Transformaciones Sucesi-
vas», utilizó esa técnica matemática para detectar los riesgos
que el relieve lunar suponía para la misión y la vida de los
astronautas. Fruto de ese trabajo concienzudo, durante la
etapa de preparación de la misión Apolo 11, el astrofísico
informó a la directiva de la Agencia Espacial Estadouniden-
se, que en la Luna se producían constantes escapes de gases
de un color negro intenso, a través de diminutos cráteres,
en cuyo interior y alrededores había sustancias corrosivas
que podían perjudicar la salud de los astronautas. Durante
todo el proceso de análisis de las múltiples variables que
podían incidir negativamente en el desarrollo de la misión,
el doctor Rojas tuvo una preocupación especial por saber
todo lo posible sobre la composición abrasiva del suelo
lunar. Con esa información proporcionó asesoramiento a
los astronautas sobre la necesidad de caminar con extremo
cuidado, teniendo especial atención, en las cercanías de los
cráteres, para no ocasionar accidentalmente una ruptura de
las capas interiores, que diera lugar a emanaciones violentas
de gases que podían impregnar con partículas tóxicas sus
trajes espaciales y causar un perjuicio a su salud, cuando
llegase el momento de despojarse de ese soporte vital, al
volver al módulo lunar. Qué Armstrong y Aldrin estuvie-
ran prevenidos para enfrentar esa contingencia era de vital
importancia para evitar que fueran sorprendidos por vapo-
res saliendo a presión del interior de la Luna y perdieran la
verticalidad, en una caída aparatosa que podría tener con-
secuencias imprevisibles. También insistió en que tomaran
todas las precauciones para evitar caer en los huecos e hizo
énfasis en lo cuidadosos que debían ser a la hora de quitar-
se los trajes espaciales después de la caminata lunar, para
no sufrir lesiones por exposición al polvo lunar abrasivo.
174
Pierre Monteagudo
Aunque son informaciones de las que oficialmente no se ha
hablado nunca, lo cierto es que siguiendo las coordenadas
selenográficas sugeridas por el «Método Rojas» se locali-
zaron, en las fotografías tomadas por las sondas espaciales
«Orbiter», varios de los cráteres en los que el escape de gases
podía poner en riesgo la vida de los astronautas. Esos pun-
tos del terreno, establecidos con precisión, fueron evitados
durante las caminatas lunares. Por todo lo anterior, más el
hecho de su estatura (1,60-1,65 metros)49 y contextura del-
gada, resulta coherente que se considerara al doctor Rojas
como un científico civil ideal para viajar a la Luna.
Temblores en la Luna
En otras reseñas periodísticas del 19 de julio de 1969, se ex-
plicaba como la máxima preocupación del científico había sido
instruir a los astronautas del Apolo 11, para que fueran capaces
de anticipar ciertos peligros y reducir a la mínima expresión la
posibilidad de sufrir algún accidente en la superficie lunar. El as-
trofísico les advirtió que se podían producir temblores, tal como
los conocemos en la Tierra, mientras estuvieran caminando sobre
la Luna. De hecho, desde que se tienen registros, se sabe que los
movimientos sísmicos lunares de baja intensidad son habituales
y en algunos casos pueden ser más fuertes y de varios minutos de
duración.
Los astronautas de varias misiones Apolo, situaron en torno
a los respectivos lugares de alunizaje una serie de instrumentos
científicos muy precisos, llamados sismómetros, con la finalidad
de captar los temblores y llevar un registro de su frecuencia, in-
tensidad y duración. Recientemente, la NASA ha vuelto a revisar
los resultados obtenidos durante buena parte de la década de los
49 En el Programa Lunar Apolo, los astronautas debían tener una estatura
máxima de 1,80 metros.
175
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
años setenta. En esta ocasión, una vez más, han olvidado men-
cionar que fue gracias al arduo trabajo de Héctor R. Rojas, que se
pudo anticipar este peligro para los exploradores de la Luna y que
su dedicación contribuyó a disipar los riesgos. Se trata de una más
de tantas omisiones que han hecho los que adulteran la historia
según sus propios intereses.
4) Por si fueran pocos los logros científicos descritos, sabe-
mos que los militares estadounidenses también exigían
al doctor Rojas una cuota de desarrollo tecnológico con
aplicación en el campo militar. En la primera entrega de
Expediente Rojas ya mencioné que el astrofísico había de-
sarrollado un rayo capaz de derribar aeronaves en vuelo.
Ahora debo agregar que por tratarse de un experto en la
topografía y composición del suelo lunar, fue un candidato
ideal para valorar la posibilidad de construir bases militares
en la Luna. Más allá de las investigaciones de carácter es-
trictamente científico y tomando en cuenta que el mundo
se encontraba en plena Guerra Fría50, está claro que sim-
plemente por su capacidad para contribuir al desarrollo de
tecnología de uso militar, su candidatura para viajar a la
Luna fue vista con agrado por el alto mando militar.
50 Es el período de la historia del mundo caracterizado por el enfrenta-
miento a escala planetaria entre las dos grandes superpotencias militares,
Estados Unidos y la URSS, tras el final de la Segunda Guerra Mundial, en
el año 1945.
176
X.
MSC EL HOGAR DE LOS
ASTRONAUTAS
E
n la primera semana del mes de julio de 1969, en la que pro-
bablemente fue la última conferencia de prensa antes del vuelo
del Apolo 11 a la Luna, los astronautas de esa misión entraron
en el escenario del salón de actos, en el Manned Spacecraft Center51
(MSC), con máscaras antigás de tipo militar sobre sus rostros. Aun-
que eran conscientes de estar haciendo el ridículo, ya que fueron ob-
jeto de las risas de los presentes, por insólito que parezca se trataba de
51 El MSC era el hogar de los astronautas de las misiones Apolo, un complejo
donde tenían a su disposición hasta una instalación para realizar pruebas bajo
el agua, en el interior de un tanque de flotabilidad de 23 metros de diámetro.
En ese entorno ensayaban, las maniobras que iban a realizar en los viajes a la
Luna, mediante la simulación del ambiente de microgravedad que se iban a
encontrar en el espacio. Las instalaciones del MSC (siglas en inglés) empe-
zaron a funcionar oficialmente en noviembre 1961, como el Centro Espacial
de Vuelo Tripulado de la NASA, encargado del control de las misiones, con
la responsabilidad específica de coordinar el programa de vuelos espaciales
tripulados. Desde su fundación, es uno de los complejos de investigación ae-
roespacial más grandes de la Agencia Espacial Estadounidense. Está ubicado
a unos cuarenta kilómetros al sureste del centro de la ciudad de Houston,
sobre una extensión de aproximadamente 656 hectáreas de terreno. En el año
1973, fue rebautizado como Centro Espacial Lyndon B. Johnson (JSC por sus
siglas en inglés). En la actualidad, sus competencias abarcan múltiples pro-
yectos de investigación espacial. Entre otros, contribuye en la coordinación
de las operaciones y misiones de la Estación Espacial Internacional.
177
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
una medida de profilaxis prevista por la NASA para protegerlos del
posible contagio de algún virus o infección bacteriana, a pocos días
del inicio de su periplo lunar. Lo cierto es que permanecieron casi
dos semanas sometidos a una cuarentena parcial por la que se vieron
obligados a restringir todo contacto, con familiares y otras personas,
que no fuera absolutamente esencial para los objetivos de la misión.
Antes de quitarse las máscaras para responder a las preguntas de los
periodistas, Armstrong, Aldrin y Collins, se sentaron en el interior
de una especie de jaula de plástico grueso de algo más de treinta y un
metros cúbicos. Dentro de ese cubículo se mantuvieron aislados de
los microorganismos del resto de los mortales que ocupaban las bu-
tacas de la sala. La higiene ambiental en el entorno de los astronautas
se llevó al extremo de situar estratégicamente, sobre el entarimado,
unos metros por delante de su posición, varios ventiladores en fun-
cionamiento, que propagaban potentes ráfagas de aire sobre el públi-
co asistente, con la intención de alejar cualquier vestigio de resfriado
o catarro del entorno de los viajeros del espacio.
En el año 1966, el doctor Rojas, como astrofísico del Programa
Lunar Apolo, tenía su lugar de trabajo en el MSC. Ese complejo mi-
litar, científico e industrial, también fue el hogar de los astronautas
de la misión Apolo 11. El lugar donde recibieron la mayor parte del
adiestramiento táctico que necesitaban para perfeccionar sus habilida-
des técnicas. Ese proceso de instrucción hizo posible que llegaran a sin-
cronizarse como un equipo de atletas de alto rendimiento que, sobre
la base de una gran disciplina, se habían preparado mental, emocional
y sicológicamente de cara a su participación en las misiones espaciales.
La naturaleza de la extraordinaria labor realizada por el doctor
Rojas, para contribuir a la llegada del hombre a la Luna, consistió
en obtener numerosos y precisos parámetros físicos de su superficie.
Durante años había trabajado utilizando técnicas matemáticas muy
complejas como la extrapolación.52 De esa manera, pudo aprovechar
52 En los años previos al aterrizaje del Apolo 11, el doctor Rojas trabajó con
un conjunto de datos conocidos y contrastados, de los que obtuvo otra serie
178
Pierre Monteagudo
al máximo los datos enviados por las sondas espaciales Surveyor y
Orbiter. Un conjunto de parámetros que resultaron ser de mucha
utilidad a la hora de efectuar los cálculos previos e imprescindibles
para aterrizar en la Luna. A lo largo del proceso de formulación cien-
tífica utilizó como herramienta principal el «Método Rojas» de las
transformaciones sucesivas para determinar el rango de diferencia en
esfericidad “h” de la Luna. Este concepto técnico hace referencia al
hecho de que nuestro satélite natural no es completamente esférico,
ya que presenta una serie de irregularidades en su topografía. Por
ejemplo; la esfericidad es mayor en el polo norte, que en el polo sur.
Para favorecer las posibilidades de éxito de la misión Apolo 11,
el astrofísico emprendió la titánica labor de realizar un completo es-
tudio selenográfico53 de las regiones ecuatoriales de la Luna. En su
análisis, además de explicar la posible composición de los mares, hizo
una descripción de las formaciones montañosas, valles, laderas, cráte-
res (grandes, medianos y pequeños) y otras irregularidades topográfi-
cas situadas en la cara visible de nuestro satélite natural. Con esa in-
formación el científico procedió a elaborar un mapa de la topografía
lunar, el más completo antes del primer alunizaje, en el que señaló las
características del terreno y los detalles del relieve que podían consti-
tuir una amenaza a la hora del aterrizaje del vehículo lunar Águila54.
de parámetros aproximados, con un nivel de calidad aceptable en los resul-
tados. Gracias a complejos cálculos matemáticos pudo prolongar la línea de
la información suministrada por los datos que se conocían con exactitud.
53 Es un concepto relativo al término selenografía. En el contexto de esta
obra resulta útil para explicar que el doctor Rojas realizó un detallado es-
tudio de la topografía lunar. Hizo un análisis de los llamados mares de la
Luna, esas llanuras que abarcan una gran extensión y están formadas por
rocas basálticas, que en algunos puntos adoptan un color muy oscuro.
54 El módulo lunar (Lunar Module, en inglés, designado con las siglas LM
y bautizado como Eagle), fue la pequeña nave espacial que descendió hasta
posarse suavemente sobre la superficie de la Luna, con Neil Armstrong y
Buzz Aldrin a bordo. En la órbita, alrededor de la Luna, permaneció el mó-
dulo de mando Columbia (Command Module, siglas CM) y en su interior
el astronauta Michael Collins.
179
XI.
NASA REPORT 4 CONFIRMADO
U
na noche despejada y estrellada era el escenario soñado. A
lo largo de su vida, el doctor Rojas esperó que llegase la
oscuridad para realizar observaciones astronómicas. Miles
de horas de trabajo, investigación y formulación matemática, lo lle-
varon a inventar el “Método de las Transformaciones Sucesivas” que
pronto demostraría ser de gran utilidad en el proceso para capturar
datos del Cosmos y utilizarlos en la planificación del aterrizaje de mi-
siones tripuladas o robóticas, en la Luna, o en cualquier otro satélite
o planeta, como por ejemplo; Venus y Marte. Sobre la base de esa
técnica matemática a la que he bautizado como el «Método Rojas»,
el astrofísico procedió a redactar al menos 4 estudios confirmados,
muy precisos, que a mediados de la década de los años sesenta fueron
publicados por la NASA. Esos informes contienen cálculos y deta-
lles nunca antes conocidos de la superficie, la topografía, el relieve y
la composición del suelo lunar. Son los cálculos para aterrizar en la
Luna que contribuyeron a garantizar la seguridad de los astronautas
de la misión Apolo 11 y al éxito del primer alunizaje tripulado, el 20
de julio de 1969. En síntesis:
Esos 4 estudios científicos constituyen el conjunto de investi-
gaciones, análisis, conclusiones y recomendaciones imprescin-
dibles para el éxito de la misión Apolo 11, que fueron acepta-
181
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
dos por la NASA e incorporados a la planificación estratégica
del Programa Lunar Apolo.
A partir de este brillante trabajo, el doctor Rojas fue conside-
rado un autor relevante de la NASA. Pero, ¿dónde radica la ver-
dadera trascendencia de la aportación del astrofísico a la carrera
espacial? La importancia de su trabajo se hace aún más evidente
si tomamos en cuenta que los soviéticos tenían los conocimientos
técnicos necesarios para lanzar al espacio naves tripuladas. Por
tanto, es razonable y coherente pensar que:
Si los soviéticos hubieran tenido acceso al trabajo de Héctor
R. Rojas, podrían haber llegado a la Luna hasta dos años antes
que los estadounidenses. Por tanto, la aportación científica de
Rojas fue decisiva para la consecución del hito histórico que
supuso para los Estados Unidos ser los primeros en llegar a la
superficie lunar con misiones tripuladas.
Un giro inesperado de los acontecimientos
Con pocos días de diferencia recibí dos noticias muy importan-
tes para la investigación. Se produjo una circunstancia absoluta-
mente novedosa, la NASA ofreció sus primeras explicaciones sobre
el caso Rojas. Ante una solicitud de información, un funcionario
estadounidense55 me escribió diciendo lo siguiente: Revisé el Servi-
dor de Informes Técnicos de la NASA56 que se supone que contiene
“los documentos creados o patrocinados por la NASA desde 1958
hasta el presente” pero, curiosamente, no encontré ninguno de los
informes del Dr. Rojas. Y agrega: Si usted tiene archivos digitales de
55 Su identidad no puede ser revelada, por diversos motivos que no debo
explicar en este momento.
56 Éste es el enlace al sitio en internet mencionado por la fuente: https://
[Link]/[Link].
182
Pierre Monteagudo
los informes NASA reports 1/2/3, es posible que desee ofrecerlos
al Programa de Información Científica y Técnica de la NASA.57 Se-
gún este mismo funcionario, en su institución no tienen ninguno
de los informes completos, solo tienen copias de las portadas que
les fueron enviadas por Héctor R. Rojas como documentos adjun-
tos a una carta del 1 de febrero de 1969.
Anuncio histórico
A principios de febrero de 2019, fuentes de la NASA me anun-
ciaron el inicio de las gestiones para publicar los estudios del as-
trofísico venezolano Héctor R. Rojas, en el Servidor de su Progra-
ma de Información Técnica y Científica. Previamente, el día 10
de enero, me había llegado información ratificando lo obvio, que
dichos estudios se realizaron bajo el contrato que el doctor Rojas
mantuvo con el NASA - Manned Spacecraft Center (MSC), de
Houston, en Texas, (actual Centro Espacial Johnson), y hasta ese
momento no estaban disponibles al público. En la misma co-
municación expresaron lo siguiente: “Estamos trabajando para
cambiar eso y, en un día o dos, nos pondremos en contacto con
usted para confirmar que han sido puestos a disposición del pú-
blico en nuestro sitio de internet”. No obstante, al día siguiente,
en una segunda comunicación telemática me informaron que se
necesitaría más tiempo, quizás varias semanas, antes de que los 3
estudios del doctor Rojas estuvieran disponibles. Entonces, me
empecé a preguntar: Después de tanto tiempo, ¿Se hará justicia?
¿Publicaran el contenido de los NASA reports 1/2/3/4 o conti-
nuará el misterio sobre el legado científico del doctor Rojas?
57 El funcionario indica por segunda vez a quién debo dirigirme, en la
NASA: [Link] para aportar una copia de los estudios
perdidos del doctor Rojas.
183
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
¿El NASA report 4 se ha perdido?
Continuando con esta historia de omisión y ocultamiento, la
misma fuente me escribió diciendo que el Informe Nº 4 del doctor
Rojas no es un estudio que esa entidad aeroespacial haya elaborado o
patrocinado. Inevitablemente, mi inquietud fue aumentando. ¿Será
posible que la NASA haya perdido, ocultado o censurado otro infor-
me del doctor Rojas? Pienso que así ha sido. Veamos porqué:
En el año 2015 quedó acreditado de manera irrefutable que
existen los NASA Reports 1/2/3, los cuales pude consultar en
persona y fueron digitalizados por el Observatorio de París. Lue-
go de infinidad de gestiones y sobreponiéndome a multitud de
negativas pude lograr algo que a priori parecía casi imposible.
Desde el 20 de febrero de 2019, los tres primeros estudios cien-
tíficos redactados por el doctor Rojas bajo contrato de la Agencia
Espacial Estadounidense, se encuentran disponibles en el Servidor
del Programa de Información Técnica y Científica de la NASA58.
Se pueden ver, leer y descargar por primera vez después de más de
50 años y, ahora sí, con el nombre de su autor: Rojas, Héctor R.
En la actualidad la investigación y redacción del Informe Nº
4, del doctor Rojas, para el Programa Lunar Apolo de la NASA,
está plenamente confirmada. Lo sabemos sin ningún género de
dudas porque está escrito negro sobre blanco en una prestigiosa
publicación científica de la época, la revista estadounidense Optical
Spectra. Durante varios días pude consultar un ejemplar original
correspondiente al bimestre julio/agosto de 1968. Fue posible gra-
cias a la inestimable colaboración del personal de la biblioteca Ga-
briel Ferraté, ubicada en el Campus Norte, de la Universidad Poli-
58 El NASA Technical Reports Server (NTRS), contiene todos los estudios
científicos creados o patrocinados por la NASA desde el año 1958, hasta el
presente, no obstante, faltaban los informes preparados por el doctor Rojas.
184
Pierre Monteagudo
técnica de Cataluña. Fueron días muy emocionantes, en el marco
de la investigación, porque en ese lugar de búsqueda incesante y
generación de conocimiento me reuní con el asesor científico de
Expediente Rojas al que fui enseñando uno a uno, los estudios del
doctor Rojas que he podido rescatar de la censura y el olvido.
La traducción de parte del texto en inglés que aparece en la revista
número 4, del volumen 2, de Optical Spectra, dice literalmente:
Desde agosto de 1966 hasta agosto de 1967, el escritor59 estaba pre
parando en el Centro de Naves Espaciales Tripuladas de la NASA60 un
estudio sobre las características de la superficie lunar para respaldar al
Programa Lunar Apolo. El estudio se realizó utilizando el método de
transformaciones sucesivas, que es un descubrimiento realizado a partir
de observaciones astronómicas y es útil para predecir cualquier tipo de
datos. Debido a esta capacidad para predecir cualquier tipo de datos,
se prepararon cuatro informes en el Centro de Naves Tripuladas con el
propósito de predecir el sitio óptimo de aterrizaje en la Luna, para una
nave tripulada (Informe No. 1), obteniendo la temperatura efectiva del
de la superficie lunar (Informe No. 2), prediciendo el área de aterrizaje
lunar más segura para un astronauta (Informe No. 3) y analizando las
fotografías del Topógrafo y el Orbiter (Informe No. 4).
Aunque ya lo he mencionado antes, por la importancia his-
tórica que tiene, considero que es algo fundamental explicar de
forma abreviada el objetivo de las principales investigaciones rea-
lizadas y plasmadas por Héctor R. Rojas, en estos informes:
El Estudio Nº 1, publicado el 01 de diciembre de 1966, es la técnica
matemática creada por el astrofísico. Contiene una serie de coeficientes
espaciales que le sirvieron para recopilar los datos de la superficie de la
59 Al final del artículo se menciona al autor de la siguiente manera: Hector
R. Rojas, Doctor of the University of Paris, France. Optical Spectra — July/
August, 1968.
60 En inglés, NASA Manned Spacecraft Center (MSC), en Houston, (Texas).
185
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
Luna que luego utilizó para calcular, con precisión matemática, el área
lunar óptima para el aterrizaje de las naves tripuladas. Mediante las
transformaciones sucesivas de su propio método, el doctor Rojas pudo
determinar la temperatura que se encontrarían los astronautas en la
región ecuatorial de la Luna, al desembarcar en su superficie.
Captura de pantalla, con la descripción del Estudio Nº 1, obtenida de la
página web oficial del Programa de Información Técnica y Científica de la
NASA. Fuente: [Link]
186
Pierre Monteagudo
En el resumen del Estudio Nº 1 dice lo siguiente:
Desde el punto de vista de la seguridad, nuestro conocimiento ac
tual de la Luna es inadecuado para tomar una decisión rápida sobre
el mejor sitio para el aterrizaje de una nave espacial tripulada. Hasta
la fecha, se han propuesto diez sitios de los cuales debemos seleccionar
el más seguro. Se necesitan datos adicionales de las áreas selecciona
das para comparar los resultados con datos obtenidos de muestras
terrestres del sitio donde el topógrafo ha aterrizado. Este documento
propone un método de transformaciones sucesivas de los datos de ob
servación obtenidos durante el programa Surveyor, del cual podemos
esperar adquirir una cantidad considerable de información sobre los
sitios propuestos.
En el estudio Nº 2, publicado el 01 de febrero 1967, el cien-
tífico utilizó una técnica matemática llamada extrapolación hasta
obtener una distribución de temperaturas, conocida en la NASA
como «Contornos de Rojas».
187
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
Captura de pantalla, con la descripción del Estudio Nº 2, obtenida de la
página web oficial del Programa de Información Técnica y Científica de la
NASA. Fuente: [Link]
188
Pierre Monteagudo
En el resumen del Estudio Nº 2 aparece esta
descripción:
En el informe 1 de estos estudios se describió un método básico
para predecir las temperaturas de la superficie lunar, utilizando lec
turas registradas por Surveyor I y extrapolación, (proyección), para
obtener temperaturas de superficie en otras áreas seleccionadas. Las
áreas seleccionadas fueron aquellas consideradas como posibles sitios
de aterrizaje de Apolo. Este segundo informe indica que las isotermas
de temperatura están directamente relacionadas con el perfil topo
gráfico de las áreas de superficie que cubren. Si, luego de las obser
vaciones adicionales de Surveyor II, se hace evidente que el “Método
de Transformaciones Sucesivas” proporciona datos de temperatura
precisos, esta técnica se convertiría en una herramienta valiosa para
trazar el perfil de cualquier superficie remota donde podría aterrizar
una nave espacial tripulada.
En el estudio Nº 3, publicado en julio de 1967, el astrofísico
presentó un minucioso análisis de la composición de la Luna y
la cantidad de luz solar reflejada por la superficie lunar (albedo
lunar). Lo hizo sobre la base de las observaciones realizadas desde
la Tierra y el análisis de las imágenes tomadas por las sondas es-
paciales automatizadas que orbitaron alrededor de la Luna, antes
del envío de las misiones tripuladas.
189
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
Captura de pantalla, con la descripción del Estudio Nº 3, obtenida de la
página web oficial del Programa de Información Técnica y Científica de la
NASA. Fuente: [Link]
190
Pierre Monteagudo
En el resumen del Estudio Nº 3 se menciona lo
siguiente:
El propósito de la primera aplicación del “Método de Transfor
maciones Sucesivas” descrito en el segundo informe, era determinar
el lugar óptimo para el aterrizaje en la Luna de una nave tripulada.
Los resultados obtenidos mediante la extrapolación de la temperatu
ra A proporcionada por Surveyor, se pueden resumir de la siguiente
manera: (1) El método es eficiente para permitir la selección del área
de aterrizaje óptima. (2) La zona seleccionada es extensa y relativa
mente plana; en consecuencia, es suficiente para permitir la difícil
operación de aterrizaje que resulta de la alta velocidad de la nave
cuando llega a la Luna. (3) La temperatura relativa obtenida es
más baja que la del Surveyor que aterrizó. En este tercer informe, se
describe una segunda aplicación de las “Transformaciones Sucesivas”
para determinar las condiciones más seguras para el astronauta en
el sitio de aterrizaje seleccionado. Especialmente, en relación con la
determinación de la composición del material de la superficie lunar.
Como medio para realizar esta tarea, el propósito de este documento
es analizar los cráteres lunares, ya que están presentes en gran parte
de la superficie lunar.
El estudio Nº 4, fue publicado en el año 1967 por la editorial
de uno de los más importantes complejos científicos de la NASA.
191
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
Se trata del Centro Espacial de Naves Tripuladas, de Houston. El
centro neurálgico de las comunicaciones Tierra-Luna, durante las
misiones Apolo. ¿Por qué decir ahora que este informe no es de la
NASA? ¿Desconocimiento, desinformación u ocultamiento?
La realidad es que hace unos días recibí desde Washington
D.C., una copia en blanco y negro de la portada original de ese
informe, que a continuación presento:
Su título en inglés: “Third Application of the Successive
Transformation Method, for the analysis of the Surveyor and
Lunar Orbiter photographs” cuya traducción es: Tercera Aplica-
ción del Método de las Transformaciones Sucesivas, para el análi-
sis de las fotografías de Surveyor y Lunar Orbiter.
192
Pierre Monteagudo
Este estudio preparado por Héctor R. Rojas, Ph. D., para el
NASA — Manned Spacecraft Center (MSC), tiene dos edicio-
nes, ya que además de ser publicado en inglés, fue traducido al
francés y enviado a científicos e instituciones de Francia, por
el Comité de Ciencias Aeronáuticas y del Espacio del Senado
de los Estados Unidos.
También he tenido acceso a la portada a full color:
Portada del Estudio Nº 4 cuyo contenido sigue siendo materia
reservada y se encuentra retenido o clasificado, por entidades gu-
bernamentales, porque contiene información ultrasecreta sobre la
llegada del ser humano a la Luna.
193
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
Pero, a pesar de las intensas gestiones y consultas que se están
realizando para la desclasificación de esas dos ediciones del estu-
dio científico Nº 4, no se ha obtenido ninguna respuesta positiva
o concreta de las entidades implicadas, solo ambigüedades:
1) El Grupo 1 de la Oficina de Libertad de Información (FOIA)61
de la NASA, con sede en Washington, D.C., ha dicho que en el
Jonhson Space Center (Centro Espacial Jonhson, llamado MSC,
en la época de las misiones Apolo), no encuentran el estudio Nº 4
y que probablemente no exista o haya sido destruido. Esto también
lo decían cuando se les solicitó la publicación de los tres primeros
informes del doctor Rojas, que ahora se encuentran alojados en el
Servidor de la NASA.
2) El Grupo 2 de la oficina que gestiona la Libertad de Infor-
mación (FOIA) de la NASA, con sede en Fort Worth, en College
Park, Maryland, ha dicho que tienen 10000 metros cúbicos de
material bajo su custodia y que en caso de existir el informe, no
saben dónde se encuentra. En su comunicación telemática me
sugieren que lo busque yo mismo y les suministre las coordenadas
exactas de su ubicación, por si así pudieran ponerlo a disposición
del público. No obstante, advierten que aunque lo encuentre pro-
bablemente no se publicaría porque puede ser materia reservada
de alguna Agencia Federal de los Estados Unidos. Es decir, cinco
décadas después, el estudio sobre la Luna, puede seguir estando
clasificado, sin que especifiquen ¿por quién? Y sobre todo sin res-
ponder la inquietud esencial:
¿Por qué un estudio de interés histórico, científico y cultural
tendría que permanecer retenido por el Gobierno Federal de los
Estados Unidos, bajo la etiqueta de “ultrasecreto”, después de
que hayan transcurrido más de 50 años desde su publicación?
61 Los Grupos FOIA 1 y 2, son los equipos jurídicos que deben garantizar la
transparencia en la aplicación de la Ley de Libertad de Información de la NASA.
194
Pierre Monteagudo
¿Es posible que un estudio científico sobre las características de la
superficie lunar contenga información vital para la Seguridad Nacio-
nal? ¿Se trataría de experimentos y prospecciones militares? ¿Quizás la
información que intentan mantener oculta se relaciona con el proyecto
para el emplazamiento en la Luna de bases militares permanentes?
Los funcionarios de los dos grupos de gestión de la Ley de Libertad
de Información se han apresurado a cerrar la solicitud de desclasifica-
ción del archivo de Rojas, de forma rápida y prematura. En sus comu-
nicaciones oficiales, que llevan el logotipo de la NASA, solo expresan
ambigüedades y no informan nada en concreto. Dicen que el report
4 puede estar “retenido permanentemente” en alguna Oficina Federal
de los Estados Unidos, por ejemplo la conocida como NARA.62
Debido a la denegación de la solicitud de Libertad de Infor-
mación para el estudio Nº 4 del doctor Rojas, para el Programa
Lunar Apolo, se han cursado dos apelaciones:
• La 1ª APELACIÓN: correspondiente a la respuesta nega-
tiva del Grupo FOIA 1, ha sido enviada, tal como lo es-
tablece el protocolo, al Administrador de la NASA, en el
Cuartel General de la Agencia Espacial Estadounidense, en
Washington, DC - 20546.
• La 2ª APELACIÓN: debido a la negativa del Grupo FOIA
2 a publicar el informe en cuestión, ha sido enviada a:
“Apelación bajo la Ley de Libertad de Información”63 Aten-
ción: Archivista Adjunto de los Estados Unidos. Archivos Nacio-
nales en College Park.
62 National Archives and Records Administration (NARA). En español, Archi-
vos Nacionales y Administración de Documentos. En teoría es una agencia in-
dependiente vinculada al Gobierno Federal de Estados Unidos, que se encarga
de la custodia de los registros históricos de la NASA.
63 Siguiendo las instrucciones que suministran para proceder con las ape-
laciones, éstas han sido cursadas llevando en el sobre y en la carta de ape-
195
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
8601 - Adelphi Road.
Maryland - 20740 - 6001
(Estados Unidos).
Seguramente, a estas alturas, se haya preguntado; ¿Por qué se
realizó la traducción del report 4 al francés? Conocemos de pri-
mera mano y con exactitud64 las razones que tuvo Héctor R. Rojas
para traducir su trabajo y enviarlo a algunos científicos europeos:
• Consideró el hecho de que la Organización del Tratado del
Atlántico Norte (OTAN) y la Organización Europea de Investi-
gación Espacial analizaban los hallazgos de la investigación lunar
estadounidense y soviética.
• También tomó en cuenta que la confirmación de la capaci-
dad del «Método Rojas», (report 1), para el estudio de cualquier
tipo de datos solo fue posible gracias al patrocinio de la OTAN.
Entonces, el doctor Rojas asumió la labor de informar a algu-
nas personas en Europa sobre los estudios lunares realizados en el
Centro de Naves Espaciales Tripuladas, (NASA - Houston). Lue-
go, se dio cuenta de la identificación errónea de una foto clave
de la superficie lunar y de las implicaciones que eso podía tener.
Por lo tanto, el propio doctor Rojas tradujo el Informe Nº 4
al francés y suministró la información correcta sobre la imagen.
También informó al Administrador de la NASA tres cosas:
1) Acerca del error de interpretación que habían tenido con la
fotografía de la Luna.
lación la frase en inglés: “Appeal under the Freedom of Information Act”.
64 Está muy bien explicado en la página 83 del artículo publicado en la
revista Optical Spectra. La persona lectora interesada puede ver el texto
original en inglés y su traducción en la página web oficial del caso Rojas:
[Link]
196
Pierre Monteagudo
2) Sobre el hecho de que fue traducido al francés el Informe Nº 4.
3) Qué una copia de la edición francesa, había sido enviada a
Francia a través del Senado de los Estados Unidos.
La enorme importancia de este estudio científico se debe a que con-
tiene el análisis de las fotografías tomadas por las cámaras especialmen-
te acondicionadas, que fueron instaladas a bordo de las sondas espacia-
les Surveyor y Lunar Orbiter, gracias a las cuales se pudieron obtener
varias decenas de miles de imágenes de la región ecuatorial de la cara
visible de la Luna, precisamente donde poco tiempo después aterriza-
ron las misiones Apolo. En este trabajo, el doctor Rojas comenta que
el propósito fundamental del análisis de las fotografías fue confirmar la
topografía de una región lunar muy concreta, en la que se encuentra el
cráter Copérnico65. Era necesaria una validación que sirviera de apoyo
y complemento a las observaciones desde telescopios terrestres y debía
efectuarse por medios distintos a la observación óptica. En este contex-
to, fue el ojo experto del doctor Rojas, agudizado por las décadas de
investigaciones sobre la Luna, el que pudo descubrir que por error se
atribuía al cráter Copérnico, una fotografía que en realidad correspon-
día al cráter lunar Kepler66.
Para el análisis en las fotografías disponibles, de las caracterís-
ticas relevantes de la superficie lunar, el doctor Rojas procedió a
dibujarlas en un plástico transparente, con el fin de comparar el
terreno con las mediciones de temperatura obtenidas a partir de la
proyección a una gran parte de la superficie lunar (extrapolación),
del dato de temperatura proporcionado por la sonda Surveyor I67.
65 El cráter lunar Copérnico es una muestra del bombardeo al que ha esta-
do sometida la superficie lunar. Los expertos consideran que el impacto de
un objeto cósmico sólido, hace aproximadamente 800 millones de años, dio
origen a este imponente cráter que tiene 93 kilómetros de diámetro.
66 El cráter lunar Kepler tiene solo 32 kilómetros de diámetro y se consi-
dera que fue producido por el impacto de un meteorito, en una época de
antigüedad similar a la del cráter Copérnico.
67 En una reunión de trabajo que mantuvimos en Barcelona, el asesor científico
197
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
De ese modo, pudo demostrar que la temperatura superficial del
satélite estaba relacionada con la topografía lunar, ya que existían
diferentes contornos de temperatura para depresiones, crestas, monta
ñas y cráteres. En este punto, hay que destacar que utilizando como
herramienta el «Método Rojas» las lecturas de temperatura corres
pondientes a cada una de las características del terreno se pueden
distinguir fácilmente en una fotografía de la superficie lunar.
A partir de esta comparación, el doctor Rojas pudo detectar el
grave error cometido, y procedió a comunicar la subsanación a todos
los interesados, señalando que la imagen atribuida por la NASA al
cráter lunar Copérnico, en realidad era del cráter lunar Kepler.
Así fue como, a partir de estos 4 estudios, Héctor R. Rojas pre-
paró un mapa de la topografía y el relieve de la Luna mucho más
preciso que el obtenido solo con imágenes. En el proceso, llegó a
convertirse en el máximo experto de la NASA en el suelo lunar.
Por tanto, no es nada extraño que su candidatura fuera aprobada
y pasase a formar parte del grupo de astronautas científicos.
La fotografía de una flagrante metedura de pata
Debido a los comentarios que en privado hacían algunos cien-
tíficos sobre la imagen cuestionada, el doctor Rojas se propuso
solucionar la discrepancia. Tras un análisis preliminar se hizo evi-
dente que existía un error de interpretación en el dictamen de la
NASA, porque los “Contornos de Temperatura” que el astrofísico
había calculado para el cráter Copérnico no coincidían con la dis-
tribución de las características mostradas en la fotografía lunar68.
de esta obra literaria me explicó que las extrapolaciones efectuadas por Héctor
R. Rojas, para determinar las temperaturas en la cara visible de la Luna, son
muy complejas y requirieron una gran capacidad de percepción espacial.
68 La fotografía en discusión había sido tomada por la sonda espacial Orbiter
2, a solo 45 kilómetros de la superficie lunar. Por eso, nadie se atrevía a objetar
el comunicado de la NASA, atribuyéndola al cráter Copérnico. Pensaban erró-
neamente: ¿Quién nos va a creer? Cuando informemos que desde la Tierra,
198
Pierre Monteagudo
Los “Contornos de Temperatura” de Rojas, le permitieron demostrar que esta
fotografía es, en realidad, del cráter lunar Kepler.
Entonces, realizó la misma comparación con otros cráteres
importantes cerca de Copérnico. Para ello utilizó los mejores ma-
pas lunares disponibles, y obtuvo el siguiente resultado: La distri-
bución de las características mostradas por la fotografía analiza-
da, coincidió perfectamente con los “Contornos de Temperatura”
calculados por el doctor Rojas para el cráter Kepler. Después de
esta identificación, realizó una comprobación final; Comparó las
características lunares relevantes de la imagen que había sido mal
clasificada con una fotografía del cráter lunar Kepler (tomada por
la sonda Orbiter III) y la información topográfica correspondien-
te proporcionada por el mapa lunar. De esa manera, se obtuvo
evidencia concluyente de que la fotografía suministrada a los me-
dios de comunicación por la NASA, no era del cráter Copérnico
(como anunciaron a bombo y platillo), sino que correspondía al
cráter Kepler.
(a casi 400.000 kilómetros de distancia), hemos descubierto que la fotografía
tomada a corta distancia de la Luna no corresponde al cráter Copérnico.
199
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
En síntesis, al analizar todos los datos obtenidos, junto con las in
formaciones previas conseguidas a través de las observaciones ópticas
desde la Tierra, el doctor Rojas pudo seleccionar los mejores lugares en
la superficie lunar, para el aterrizaje de las misiones Apolo.
La definición precisa de las coordenadas selenográficas de los
lugares escogidos para el alunizaje figura en estos estudios. Estas
posiciones lunares fueron consideradas tanto en las misiones ofi-
ciales y como muy probablemente en otras expediciones a la Luna,
organizadas de forma extraoficial por la NASA. La posibilidad de
que se hayan efectuado vuelos secretos a la Luna, con la finalidad
de hacer experimentos relacionados con el desarrollo de sistemas
armamentísticos, es una realidad que surge de manera natural a lo
largo de la investigación del caso Rojas. Estas conclusiones son una
aportación más al debate que durante décadas ha existido sobre
las actividades ocultas de la Agencia Espacial Estadounidense, solo
que ahora empezamos a desvelar algunos detalles e inevitablemente
surge una nueva inquietud: ¿Quiénes fueron los tripulantes de esos
vuelos secretos de la NASA, a la Luna?
En medio de tanta omisión, secretismo y falsedad, por parte
de las entidades implicadas, sabemos que en el Informe Nº 4, el
doctor Rojas calculó el lugar del alunizaje de la sonda espacial
Surveyor 169. Con posterioridad, fue verificado el cumplimiento
del pronóstico mediante el análisis de las fotografías tomadas por
el Lunar Orbiter 3,70 de la zona donde previamente había aterri-
zado la Surveyor 1.
69 La Surveyor 1 fue la primera de un total de siete sondas espaciales robo-
tizadas que bajo esta denominación fueron enviadas a la Luna para recoger
datos in situ como preparación de las misiones tripuladas. Con su tecnolo-
gía pudo amortiguar el descenso hasta posarse suavemente sobre la superfi-
cie lunar y tomar miles de fotografías que se transmitieron a la Tierra, para
su posterior análisis y valoración.
70 El Lunar Orbiter 3 fue parte de una serie de cinco orbitadores espaciales
diseñados como auténticos laboratorios fotográficos. Su misión fue la de
200
Pierre Monteagudo
A modo de resumen, por la importancia histórica de esta
información, quiero destacar nuevamente que todas las pro-
puestas efectuadas por el astrofísico fueron incluidas en el plan
general para llevar al ser humano a la Luna, pero omitieron
mencionar al investigador responsable. A estas alturas, me
queda bastante claro que tienen la mala costumbre de atri-
buirse los méritos de otras personas, con el agravante de que
han mantenido bajo estricta censura el contenido del NASA
Report 4. Ese informe, aún no puede ser consultado en nin-
gún lugar porque las múltiples acciones de búsqueda realiza-
das han resultado infructuosas.
Hay que recordar que el doctor Rojas había distribuido co-
pias de sus tres primeros estudios para la NASA. Por esa razón,
ahora pueden ser vistos por todas las personas interesadas en
la página de internet publicada en su honor. Por primera vez,
después de cincuenta años, expertos de instituciones acadé-
micas y entidades científicas de todo el mundo pueden leer
e interpretar los cálculos para aterrizar en la Luna, tal como
fueron plasmados por su autor. Pienso que a partir del tercer
informe, el doctor Rojas recibió advertencias y fue persuadido
para que no compartiera ningún contenido sobre sus investi-
gaciones en la NASA. Lo sabemos porque cuando el científico
tuvo que enviar información a la Institución Carnegie de Was-
hington D.C., sobre su trabajo en el Programa Lunar Apolo,
solo pudo acreditarlo enviando copias de las portadas en blan-
co y negro de sus 4 estudios, pero no los contenidos. Carta de
Héctor R. Rojas al Presidente de la Institución Carnegie de
Washington D.C.:
fotografiar amplias extensiones de la Luna, primero desde la órbita y luego
en vuelo de aproximación hasta su estrellamiento contra la superficie lunar.
El análisis de las cientos de imágenes que pudo tomar y transmitir a la Tie-
rra, contribuyó a definir los sitios de alunizaje más seguros para las sondas
espaciales Surveyor y las misiones tripuladas del Programa Apolo.
201
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
202
Pierre Monteagudo
TRADUCCIÓN
Orland Park (Illinois), 1 de febrero de 1969.
Presidente de la Institución Carnegie de Washington.
Washington D.C.
Estimado señor,
Me tomo la libertad de escribirte con el propósito de hacer la siguiente
pregunta:
Estuve bajo la dirección del doctor Tuve, (1961 – 1962), con una beca
de la Institución Carnegie para Radioastronomía.
He estado asistiendo a la NASA en su Programa Lunar Apolo en el
Centro de Naves Tripuladas. (Nota del autor: MSC, en Houston).
El próximo diciembre de 1969, debo unirme a la Unesco para conti-
nuar la investigación lunar en su Comité Científico Espacial.
¿Es posible obtener una beca de Carnegie para Geofísica, en cualquier
momento desde ahora, hasta noviembre de 1969, con el propósito de co-
rrelacionar más adelante tal investigación con la investigación lunar futura
ya citada?
Espero recibir tu respuesta muy pronto. Entretanto, te ruego que acep-
tes la mejor expresión de mis consideraciones más destacadas.
Sinceramente tuyo,
Firma manuscrita: Héctor R. Rojas
Doctor de la Universidad de París, Francia.
203
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
Héctor R. Rojas
Avenida 167, con 115
Orland Park, Illinois, 60462.
Centro Espacial de Vuelo Tripulado
En los días previos a la publicación de esta obra he recibido la
atenta comunicación de un físico y astrónomo en activo, en la que
me ha solicitado una copia de los estudios que el doctor Rojas había
presentado a la NASA. Según me explicó en su misiva, como parte
de las celebraciones por el 50 aniversario del alunizaje del Apolo 11,
tiene la intención de ofrecer una serie de conferencias en importantes
centros científicos de los Estados Unidos. Ese tipo de honorables
iniciativas, que empiezan a surgir en muchos países, contribuyen al
homenaje a la memoria póstuma de Héctor R. Rojas. Mientras espe-
ro el desarrollo de los acontecimientos, doy la bienvenida a todas las
personas y entidades interesadas en conocer estos detalles excluidos
de la historia de la carrera espacial. Pienso que no se puede negar lo
evidente, por la omisión de una opinión sobre el asunto, cuando las
investigaciones del doctor Rojas están disponibles en el Servidor de
la NASA y los informes pueden ser obtenidos, por todo aquel que lo
desee, con una simple visita a la web oficial71.
Lo cierto es que el conjunto de las investigaciones realizadas le
permitieron, a Héctor R. Rojas, estudiar detalladamente las zonas
de la superficie lunar, con menos rugosidades, donde a la postre
aterrizaron las misiones Apolo. Esa fue la ventaja comparativa que
71 Desde hace varios años, en la web oficial, en honor a la memoria póstuma del
doctor Rojas, se puede obtener una copia digital de los informes con total libertad
y sin ningún coste. Usted puede hacer un acto de justicia hacia el personaje de este
libro, dar una alegría a su autor y contribuir a democratizar el conocimiento, con
solo descargar los tres primeros estudios del doctor Rojas, para la NASA, y obser-
var su contenido. Enlace a los cálculos para el aterrizaje en la Luna de las misiones
Apolo: [Link]
204
Pierre Monteagudo
tuvieron los estadounidenses en su carrera por llegar a la Luna antes
que los soviéticos. Nuevamente, pido la atención de la persona que
está leyendo este trabajo, sobre el hecho incuestionable de que las
aportaciones del doctor Rojas al programa espacial estadounidense
resultaron decisivas para desembarcar en la Luna, antes de que lo
lograra la Unión Soviética. Más adelante aportaré datos y conclu-
siones que señalan como, desde el punto de vista técnico, los rusos
se encontraban mucho más cerca de lo que se pensaba en la carrera
por llevar a sus cosmonautas a la superficie lunar.
205
XII.
REVELACIONES DE LA MISIÓN
APOLO 11
D
espués de un meticuloso trabajo quedó demostrado que
la superficie lunar tiene un gran número de desniveles,
de diferentes proporciones, que van desde el ecuador
hasta ambos polos, en los cuales se observa una distribución va-
riable de las desigualdades, con un relieve mucho más accidenta-
do en el polo sur. El doctor Rojas llegó a la conclusión de que esas
variaciones en el terreno lunar actúan de forma parecida a como
lo hace un espejo, de tal manera que una buena parte de la luz se
refleja en dirección a su fuente de origen, el Sol. Como resultado
de sus investigaciones, antes del alunizaje de las misiones tripu-
ladas, ya se sabía que la gravedad lunar no es contante sino que
experimenta una serie de fluctuaciones o anomalías gravitatorias.
Algunos aspectos relevantes de los hallazgos científicos de Héctor
R. Rojas se pudieron conocer por las declaraciones públicas del
Dr. Ezio Ruffino que en el marco de su actividad profesional en
el mundo académico y universitario, ofreció los detalles a los me-
dios de comunicación. Por eso conocemos algunas pinceladas de
un estudio acerca de la atracción gravitatoria, ejercida por la Tie-
rra sobre la Luna, una fuerza que se expresa con mayor intensidad
en uno de los polos lunares.
207
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
A menos de siete meses de la llegada del hombre a la Luna, la
gestión eficiente de los tiempos era apremiante. La misión Apolo
8 fue un gran éxito debido a que se alcanzaron todos los objeti-
vos que habían sido propuestos. En especial, hay que destacar lo
siguiente:
• Fue la primera vez que un vuelo tripulado alcanzó la órbita
de la Luna.
• De cara a la evolución del Programa Apolo resultó funda-
mental la prueba de vuelo realizada con el binomio inte-
grado por la cabina de mando, donde estaban alojados los
astronautas, y el compartimiento de servicio. Al ser unidas,
esas dos secciones, formaron el denominado Módulo de
Comando y Servicio (CSM). Un sistema interdependien-
te de provisión de energía, suministros y soporte vital que
aportaba equilibrio a la misión, dotándola de todo lo nece-
sario durante el tiempo de permanencia de los astronautas
en el espacio.
• En el vuelo de regreso a la Tierra se llevó a cabo la primera
maniobra de reentrada en la atmósfera terrestre y el habitá-
culo de los astronautas amerizó de forma suave y controla-
da en las aguas del Océano Pacífico Norte, al sur de Hawái,
de donde fue rescatado por el amplio dispositivo naval que
había sido desplegado con el portaviones USS Yorktown a
la cabeza.
Como fruto de todo el conocimiento acumulado floreció
un nuevo desafío. La clave de ese momento pasa por respon-
der a la siguiente interrogante: ¿Cuál era el reto profesio-
nal más inmediato al que se enfrentaba el doctor Rojas? Las
evidencias que he podido analizar sobre esta cuestión son
concluyentes:
208
Pierre Monteagudo
El científico estaba concentrado en calcular el grado de inclina
ción del área de alunizaje como paso previo para determinar con
exactitud la intensidad de la retropropulsión72 que el módulo lunar
Águila iba a necesitar cuando llegase el momento de descender a la
superficie de la Luna.
Pronto descubriremos como el doctor Rojas se superó a sí mis-
mo, con otra aportación todavía más importante e histórica, al
encargarse de dirigir las operaciones.
Los cálculos y ensayos que era necesario realizar fueron el mo-
tivo por el cual después del exitoso vuelo del Apolo 8, se llevaron
a cabo las misiones preparatorias Apolo 9 y 10, antes de que la
mítica expedición del Apolo 11 desembarcara en la Luna.
En un principio, en la NASA, se había pensado que no sería
difícil alunizar yendo directamente desde una órbita dada a la
superficie lunar. No obstante, el meticuloso trabajo de Héctor
R. Rojas, había demostrado que los desniveles de la topografía
hacían el viaje más difícil de lo que se suponía a priori.
Las conclusiones a las que llegó el astrofísico, a partir de las
observaciones ópticas de la superficie lunar, fueron corroboradas
con el análisis que realizó de las imágenes enviadas por las sondas
espaciales. En el año 1969, el científico lo explicaba a los medios
de comunicación de la siguiente manera: El grado de confirma-
ción ha sido tan sorprendente que ahora es fácil discernir en las
fotografías transmitidas por los Lunar Orbiters, los desniveles de
72 Para realizar la maniobra final de aproximación y aterrizaje en la Luna,
había que calcular con precisión la altitud a la que se debía generar el im-
pulso necesario para frenar el vehículo lunar y lograr que se posara con
suavidad. Al conocer ese dato, se pudo estimar la cantidad de combustible
indispensable para completar esa fase del alunizaje. Llegado el momento,
se procedió a encender el motor de descenso, para suministrar el empuje
necesario, en el sentido contrario al desplazamiento del Águila, con el pro-
pósito de aminorar su velocidad, en la toma de contacto con la superficie
lunar, a solo 3 metros por segundo.
209
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
la topografía lunar, mediante los valores generados por el Método
de las Transformaciones Sucesivas73.
Al llegar a este punto, el doctor Rojas pudo comprender el
origen de una serie de fracasos sufridos por las misiones espaciales
de los soviéticos:
1) Los primeros ensayos de la antigua URSS con las misiones
Lunik74 no cumplieron su objetivo. Esto sucedió porque la
variación en el coeficiente angular de las fases75 ocasionaba
que en la Tierra se obtuvieran datos incorrectos. Durante
algún tiempo, los científicos rusos, no se percataron de que
el origen del problema se encontraba en su análisis defi-
ciente de la topografía lunar. Como consecuencia de ello,
erraban en los cálculos debido a que el reflejo de las señales
de radar que enviaban a la Luna, al ser interpretado, les
proporcionaba información errónea.
73 En estas declaraciones, el científico menciona la técnica matemática
que inventó para obtener, organizar y analizar, diferentes series de datos
astronómicos relativos a los planetas y sus lunas. El ajuste, adaptación y
perfeccionamiento de su método le permitió al astrofísico conseguir un
conjunto de parámetros específicos de la superficie lunar que luego utilizó
para calcular con exactitud matemática la ubicación de las mejores zonas
de alunizaje para las misiones tripuladas. En todo su trabajo, la premisa
fundamental era siempre la misma: Seleccionar los sitios de aterrizaje en la
Luna, que ofrecieran las mejores condiciones de seguridad posibles, para
los astronautas, de cara a las caminatas lunares.
74 El programa espacial soviético bautizó como Luna (Lunik, en el mundo
occidental), a una serie de sondas espaciales cuyo objetivo era estudiar el sa-
télite natural de la Tierra y llegar a posarse con suavidad sobre su superficie.
Las primeras misiones tuvieron muchos contratiempos hasta que pudieron
perfeccionar la técnica utilizada y el vuelo del Lunik 9 concluyó con un
exitoso aterrizaje sobre la Luna, el 3 de febrero de 1966.
75 Se refiere al grado de inclinación del área de la Luna, donde debían ate-
rrizar las sondas espaciales rusas. Debido a que no había sido calculado con
la suficiente precisión, las lecturas obtenidas contenían parámetros falsos
que perjudicaron el desempeño de varias misiones soviéticas.
210
Pierre Monteagudo
2) El éxito de la NASA con las sondas espaciales de la serie
Surveyor76 se trató más de un hecho fortuito, que del resul-
tado de la superioridad técnica o científica de los Estados
Unidos, en comparación con el desarrollo tecnológico al-
canzado por la URSS.
3) Los intentos de aterrizaje en la Luna, de las sondas espacia-
les Surveyor 2 y 4, fueron un fracaso debido a las caracterís-
ticas de la topografía lunar, por la existencia de abundantes
fases con diferentes coeficientes angulares (irregularidades
en el terreno). No fueron fallos mecánicos como se había
pensado en un principio. Por esa razón, para evitar sorpre-
sas con las variaciones o desniveles, en la inclinación del
sitio designado para el alunizaje, se tomó la decisión de
preparar, con anterioridad, un estudio muy minucioso de
la topografía en la región ecuatorial de la Luna.
Es indudable que el descenso de las sondas espaciales Surve-
yor, sobre el escarpado terreno lunar, puso en evidencia que el
uso combinado de ciertas técnicas, como el rebote77 y el sistema
de retropropulsión, por si solas, no ofrecían la suficiente garantía
para afrontar los cambios en la trayectoria, que sería necesario
realizar, en los instantes finales, justo antes de que el Águila se
posara en la Luna.
El doctor Rojas explicó a la directiva de la NASA lo que sucedería
en el caso de que el Módulo Lunar Águila intentase alunizar, median-
te un vuelo directo, desde una órbita dada, hasta la superficie lunar.
En ese caso, la nave espacial se estrellaría debido a que la velocidad de
76 El programa de sondas espaciales Surveyor, (no tripuladas), consistió
en enviar a la Luna, un total de 7 misiones automatizadas para analizar su
superficie y tomar muchos miles de fotografías. Solo 5 de esos exploradores,
con capacidad para taladrar el suelo lunar y tomar muestras, cumplieron
con los objetivos previstos.
77 En su informe el doctor Rojas utiliza la expresión en inglés; Jumping and
hopping.
211
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
su desplazamiento en órbita, no permitiría efectuar con la suficiente
anticipación las maniobras vitales, para modificar el rumbo y evitar
los cambios bruscos del grado de inclinación en el lugar del alunizaje.
Para desplegar la misión Apolo 11, en la superficie lunar, con
un nivel de seguridad aceptable para sus tripulantes, la expedi-
ción tuvo dos componentes:
• El Módulo Columbia, con el piloto Michael Collins, que
permaneció en una órbita lunar estacionaria y el Módulo Lunar,
con dos astronautas a bordo, que descendió a la superficie. Am-
bos módulos estaban unidos, girando alrededor de la Luna, hasta
que llegó el momento de iniciar el descenso.
• El Apolo 11 encendió su motor principal, en dos ocasiones:
Primero durante 357,5 segundos, para reducir su velocidad y en-
trar en una órbita elíptica de gran amplitud. Más tarde, con una
segunda ignición, de solo 16 segundos, se modificó el rumbo para
situar a la nave en una órbita circular de 100 kilómetros, en torno
a la Luna, que era la necesaria para el inicio de la maniobra de ate-
rrizaje. Acto seguido se produjo una pequeña detonación, activada
por Collins, que dio paso a la separación de los dos componentes78.
Tras la maniobra anterior, el módulo lunar continuó su vuelo
de forma independiente. Antes de encender el motor, para tomar
el impulso necesario, con el objetivo de situarlo en la posición
orbital correcta, y proceder al alunizaje, los emocionados astro-
nautas aguardaron hasta alcanzar la distancia mínima de seguri-
dad entre ambas naves. La siguiente acción, que forma parte de
los estudios realizados por el doctor Rojas, fue explicada por el
astrofísico, en una carta fechada en marzo de 1969.79 Siguiendo
78 El sistema de acoplamiento, entre ambos módulos, no estaba totalmente
despresurizado y el vehículo lunar salió despedido a presión. Afortunada-
mente, no se produjeron daños de importancia.
79 Parte del contenido de la carta dirigida al Dr. Ezio Ruffino, que en esa
212
Pierre Monteagudo
con el plan de vuelo, cuando consideró que era seguro, el piloto
del vehículo espacial Águila, Neil Armstrong, continuó con las
operaciones. Estando aún en la órbita lunar, procedió a activar los
controles e hizo “pivotar”80 la nave para orientarla espacialmente y
seguir la trayectoria correspondiente a la dirección de inclinación
del lugar elegido para el aterrizaje. Esa acción de “pivotar” tuvo
que ser repetida en el momento de abandonar la Luna.
Por todo lo anterior, en el primer semestre de 1969, fue im-
prescindible realizar otras dos misiones de entrenamiento, a modo
de ensayo previo al viaje del Apolo 11. La primera fue el Apolo
9, con el objetivo de practicar las operaciones y verificar el fun-
cionamiento de los dos módulos, en un vuelo orbital alrededor
de la Tierra. La segunda fue el Apolo 10, para realizar todas las
maniobras, (excepto el aterrizaje), pero esta vez en la órbita de la
Luna. Una vez que concluyeron con éxito esas misiones, estaban
dadas las condiciones para lograr el hito histórico de situar al ser
humano sobre la superficie de la Luna. Efectivamente, y sin que
tenga dudas al respecto, tal hazaña fue conseguida el 20 de julio
de 1969, con el aterrizaje del vehículo lunar Águila.
Tras posarse sobre la Luna, el programa indicaba que los astro-
nautas debían dormir pero la adrenalina fluyendo y la emoción
de un momento único en sus vidas no les permitió conciliar el
sueño. De hecho, en medio del tenso vuelo, las pulsaciones de
Armstrong se habían disparado hasta llegar a 156 por minuto y
apenas empezaban a normalizarse. Dadas las circunstancias, des-
época trabajaba en la Universidad de Carabobo, en Valencia (Venezuela),
fue reseñado en un amplio reportaje del Diario El Universal, (Caracas—
Venezuela), en su edición del sábado, 19 de julio de 1969, en la víspera del
aterrizaje del Apolo 11. La reseña completa se encuentra disponible en la
web oficial del caso Rojas: [Link]
80 La acción de pivotar, es el movimiento de la nave sobre un punto para
situarla en el espacio con la orientación más adecuada a la maniobra que
se vaya a realizar. En este caso, se trataba de la inserción en la órbita de
descenso.
213
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
de el control central se autorizó el inicio de los preparativos para
la caminata lunar. Se prolongaron por espacio de dos largas horas,
que se hicieron eternas para los protagonistas. Ese fue el tiempo
necesario para que los astronautas se pusieran los trajes espacia-
les y el resto del equipo de soporte vital, verificaran su correcto
funcionamiento y dieran inicio a la “excursión.” Durante el paseo
por la superficie de la Luna, Armstrong y Aldrin, siguiendo las
recomendaciones que habían recibido del doctor Rojas, procedie-
ron a examinar las rocas que presentaban un aspecto compatible
con un origen lunar. Al terminar el acopio, habían logrado reco-
ger veintiocho kilogramos de rocas que subieron a la nave, antes
de deshacerse de toda la indumentaria y los residuos biológicos
que fueron abandonados en la Luna, para reducir el peso del
Águila, de cara a su vuelo de regreso. A la hora establecida, des-
pués de descansar lo que pudieron, continuaron con la misión.
Se situaron en sus puestos y procedieron a activar el sistema de
propulsión para el ascenso.81 La nave recibió el empuje necesario
para volver a la órbita lunar y acoplarse con suavidad al Colum-
bia. Armstrong y Aldrin, se deslizaron por el estrecho conducto
hasta tomar su posición en la cabina de mando del Columbia.
Acto seguido, antes de iniciar el viaje de regreso a la Tierra, se hi-
cieron los preparativos y procedieron a desacoplar la nave Águila
que permaneció en una órbita lunar descendente, hasta estrellarse
contra la superficie de la Luna.
Antes de ser rescatados de las aguas del océano Pacífico, los
astronautas se enfundaron en los trajes de aislamiento biológico
y al subir a bordo del portaviones que comandaba el operativo
de rescate, permanecieron recluidos en el interior de una espe-
cie de pequeño vagón de metro. Al llegar a su cuartel general,
81 En alguna rueda de prensa, le habían preguntado a Armstrong y Aldrin
sobre lo que harían si llegado el momento fallaba el motor de ascenso y no
podían abandonar la superficie de la Luna. Los disciplinados astronautas
respondieron con naturalidad que preferían no pensar en ello.
214
Pierre Monteagudo
fueron alojados en el edificio de recepción lunar que había sido
especialmente acondicionado para mantenerlos en cuarentena
durante tres semanas. Las muestras traídas de la Luna también
fueron sometidas a ese proceso, ya que las instalaciones contaban
con un laboratorio donde fueron depositadas las rocas lunares. El
aislamiento de los viajeros del espacio puede parecer demasiado
riguroso pero era considerado indispensable, para evitar cualquier
tipo de contaminación con material lunar e incluso se llegó a ha-
blar de la necesidad de prevenir un posible contagio con agentes
patógenos desconocidos. Los astronautas recibían la visita de sus
seres queridos y del personal de la NASA, ubicados detrás de un
cristal grueso y se comunicaban mediante micrófonos. En cier-
to modo, tenían un aspecto similar al de los técnicos de sonido
cuando están metidos dentro de una típica pecera de las que se
utilizan en algunas emisoras de radio.
215
XIII.
UN COMPLEJO CIENTÍFICO-
MILITAR DE PROPORCIONES
COLOSALES
U
na de esas calurosas noches de verano, después de ho-
ras de escribir, hice un alto para tomar un refrigerio y
entrando en la cocina me encontré cara a cara con un
precioso ejemplar de Tettigonia viridissima. El hallazgo me causó
sorpresa. El saltamontes, de color verde brillante, con su típica
cabeza triangular y ojos saltones, no dejó de mirarme un solo
instante. Mientras tanto, con cierta inquietud por su bienestar,
casi sin darme cuenta, inicié un típico diálogo interno. ¿Qué le
habrá traído por estos lares? Al mismo tiempo pensé que no se
encontraba en un lugar adecuado. Enseguida le ofrecí la palma de
mi mano derecha y la hermosa criatura se subió sin esperar ni un
segundo. Para evitar que se perdiera en el laberinto de concreto
acerqué con mucho cuidado mi mano izquierda para improvisar
un habitáculo seguro en el cual transportar al inesperado visitan-
te. Todavía siento la fuerza que ejercía el pequeño saltamontes so-
bre mi mano mientras daba cabezadas para encontrar una salida.
En mi caso, debido al excesivo calor, propio de la época estival,
permanecía en casa con el torso desnudo, a pesar de lo cual, no
dudé en pedir a una persona cercana que me abriera la puerta de
la vivienda primero y luego la de salida a la calle. Bajando las esca-
217
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
leras a toda prisa, me aproximé al césped y apoyando mis manos
con suavidad separé las palmas lentamente. Antes de completar
la acción sentí el impulso del majestuoso animalito que alzando
el vuelo se perdió en medio de la oscuridad. La inesperada visita
me había dado el motivo para prolongar una pausa, que por otro
lado era conveniente y necesaria. Tras ese momento de relax con-
tinué con la misión.
Cuando leí por primera vez la noticia quedé impactado con su
contenido. Eran las declaraciones públicas del científico, conce-
didas a un importante medio de comunicación, en las que anun-
ciaba el inicio de la construcción de un complejo científico-mili-
tar, para el estudio del Universo, al más puro estilo de las naciones
más poderosas del mundo.
El doctor Rojas había recabado los apoyos de 32 países, para
la creación del Centro de Estudios Espaciales Venezuela-NASA
(CEEVN). Se trataba de un proyecto científico, tecnológico y
militar de proporciones colosales, que iba a marcar un preceden-
te en la historia aeroespacial de nuestro planeta. Contaba con el
respaldo de 16 naciones europeas y otras tantas pertenecientes
al continente americano. Conseguir la implicación de todas esas
personas, entidades y gobiernos llegó a ser posible gracias a que
Héctor R. Rojas fue miembro de la mayoría de las sociedades e
instituciones científicas del mundo.
En la maqueta elaborada a escala, de lo que iba a ser un im-
ponente centro de investigaciones, se podían observar un total de
32 edificios, a modo de representación de las elevadas torres, cuya
construcción se había proyectado, sobre una extensión de 100
hectáreas de terreno custodiado por personal militar, en la ciudad
de Maracay, en el Estado Aragua.
218
Pierre Monteagudo
Maqueta del Centro de Estudios Espaciales y Militares Venezuela-NASA
El presupuesto para esa impresionante obra ascendía a la can-
tidad de 960 millones de bolívares de la época. Solo como refe-
rencia, para tener una percepción aproximada de la magnitud de
la inversión que contemplaba este proyecto, hay que decir que
por efecto de la inflación su coste actual estaría por encima de los
977 millones de dólares82.
82 Tomando en cuenta que se conoce perfectamente el tipo de cambio que
había entre ambas monedas a mediados de los años setenta, expresar la
equivalencia en dólares estadounidenses, del coste de la obra, ofrece una
mejor aproximación a lo que sería su valor actual. En el año 1976, la tasa
cambiaria fija era: 1 $ = 4,30 bolívares. Por lo tanto, 960 millones de bolíva-
res de ese año equivalían a 223.255.814 $. Utilizando una calculadora que
realiza ajustes sobre la base del registro histórico de la inflación en los Esta-
dos Unidos, obtenemos como resultado que esa cantidad sería equivalente a
977.319.476 $ del año 2017. Fuente: [Link]
219
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
Estaba previsto que las primeras cien personas becadas dentro
del plan de estudios, llegarían a Alemania en septiembre de 1976.
Ese era el primer contingente de un grupo de mil quinientos jó-
venes que según lo programado debían dedicar seis meses a apren-
der el idioma alemán, para continuar con cinco años de estudios
universitarios, en diferentes especialidades, en la ciudad de Bonn.83
Para completar la formación científica estaba previsto que el grupo
académico cursara un año de postgrado en los Estados Unidos.
Dentro del proceso de selección del alumnado estaban pautadas
una serie de pruebas sicológicas para asegurarse, en la medida de lo
posible, que el personal del futuro Centro Espacial tendría el grado
de compromiso necesario para mantener en reserva información
estratégica relacionada con su trabajo cotidiano. En concreto, el
doctor Rojas había señalado como prioritaria la integridad personal
que debían tener las personas que formaran parte de las activida-
des, ya que iban a trabajar con «datos secretos y ultrasecretos», muy
sensibles para los intereses de las naciones patrocinadoras.
Cabe preguntarse, ¿qué significa trabajar con informaciones de
este tipo? Cuando se habla del tratamiento de información ultra-
secreta no se trata de una etiqueta cualquiera. A esas alturas de su
vida, un científico del nivel de Héctor R. Rojas, se estaba refiriendo
a lo que en inglés se conoce como «Top Secret». Es el máximo
nivel de seguridad que se impone en los países anglosajones al tra-
tamiento y divulgación de la información y el conocimiento. Una
acción que a menudo se justifica bajo el paraguas de la Seguridad
Nacional, que en función de las necesidades de cada momento les
ofrece cobertura y sirve de excusa para ocultar las noticias que tie-
nen mayor trascendencia para la sociedad mundial.
En un momento dado, los individuos más comprometidos
con la causa de la desinformación que permanecen ocultos
83 Era la capital de la República Federal de Alemania, en la época y hasta
el año 1990.
220
Pierre Monteagudo
como un tumor latente, dentro del entramado de órganos de
poder que ha existido, en las organizaciones estadounidenses
de todos los tiempos, se percataron de la magnitud de los pla-
nes del astrofísico y arremetieron contra él.
El «tratamiento» aplicado al doctor Rojas, sobre el que ofre-
ceré detalles más adelante, le fue administrado por ese grupo de
desaprensivos. Tenían que mantener en secreto ciertos detalles
muy sensibles, sobre las fechorías que cometen algunos grupos
de poder que, con fines inconfesables, actúan bajo el paraguas
cómplice y protector de ciertas entidades gubernamentales. Está
claro que debido a sus investigaciones y a los años de trabajo en
la NASA, el astrofísico sabía mucho acerca de las actividades
científicas y militares. Manejaba informaciones del máximo ni-
vel de confidencialidad y, aunque no pensara compartirlas, ac-
tuaron preventivamente en su contra. El grado de conocimiento
que tenía en relación con las operaciones encubiertas, a raíz de
su capacidad y nivel de implicación profesional, mientras había
estado al servicio del Gobierno de los Estados Unidos, era de tal
magnitud que no dudaron en silenciarlo. La cuestión es: ¿Qué
información podía ser tan importante como para hacerle daño
a un científico?
Una de las razones principales es que parte de su trabajo estaba
relacionado con el desarrollo de tecnología de uso militar y permitía
establecer vínculos estrechos entre el incidente Roswell, la recupera
ción de tecnología procedente del Cosmos y su análisis por parte del
personal científico-militar de la NASA.
El sueño del doctor Rojas se estaba materializando en un pro-
grama de formación que situaría a Venezuela en el grupo de las
naciones mejor dotadas de la época, con la infraestructura y la
cualificación necesarias, para realizar estudios avanzados sobre la
221
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
Luna y el Universo. En ese contexto, es probable que otras inte-
ligencias hubieran podido cooperar en la difusión de la ciencia,
al margen del estricto control de la potencia dominante. Cier-
tamente, el astrofísico tenía la aspiración de crear un centro de
conocimiento que se mantuviera al margen de la Guerra Fría.
¿Cómo iba a permitir tal cosa un personaje como Henry Kis-
singer? Conociendo un poco su trayectoria es posible intuir que
seguramente pensaría: ¿Qué idea era esa de difundir los secretos
de Estados Unidos, para fomentar el progreso social en el mun-
do? ¿Cómo era posible que un científico desafiara los intereses de
la élite? Estoy convencido que el siniestro personaje encontró en
la respuesta a esas preguntas, su justificación para infligir un gran
daño a Héctor R. Rojas.
A mediados de los años setenta el científico coordinaba la
publicación del semanario “Actualidad: Órgano divulgativo del
Centro de Estudios Espaciales Venezuela-NASA.” Gracias a las
noticias de ese folleto y a las entrevistas que el astrofísico conce-
día, sabemos que la principal función del complejo aeroespacial
sería recibir información del Cosmos, para utilizarla con fines
industriales, médicos y militares. Era la consecución del mayor
sueño que el personaje había tenido durante toda su vida: De-
mocratizar el conocimiento para el beneficio de los pueblos de
la Tierra. El doctor Rojas lo expresaba con meridiana claridad
en todas sus intervenciones públicas, en las que explicaba que
era un proyecto concebido para impulsar el desarrollo industrial,
la ciencia, la tecnología, el conocimiento y la sabiduría con óp-
timos resultados. “Se trabajaría sobre la base de datos obtenidos
del Cosmos”, mediante satélites artificiales que serían puestos en
órbita utilizando cohetes de lanzamiento fabricados en el mismo
complejo científico-militar.
El doctor Rojas estaba muy comprometido con el proyecto y
trabajaba sin parar, lo había hecho durante años, con esa férrea
voluntad que lo caracterizaba. Era un patriota y un romántico
222
Pierre Monteagudo
pero tenía los pies sobre la tierra. Sabía que en esa época, Vene-
zuela pasaría a ser el único país en tener un centro de investigacio-
nes de esa complejidad. A pesar de su fervor, siempre enfatizaba
que sería una entidad científica de carácter mundial, dirigida por
el alumno más brillante y disponible para dar respuesta a las ne-
cesidades del mundo del futuro. En la actualidad, para hacernos
una idea tan solo aproximada de la magnitud que iba a tener ese
complejo de operaciones espaciales, hay que considerar que una
vez terminadas las obras contaría con:
• Cuatro helipuertos, estratégicamente situados en lo más
alto de los edificios principales y acondicionados para el
aterrizaje únicamente de helicópteros.
• Construcciones subterráneas de amplía capacidad, bajo
cada torre, con diferentes niveles de seguridad, para el ac-
ceso del personal autorizado.
¿Con qué propósito se construirían esas instalaciones bajo
tierra? ¿Se trataría de emplazamientos para realizar experimentos
ultrasecretos? ¿Qué naturaleza y finalidad podrían tener ese tipo
de investigaciones?
En los próximos capítulos presento los detalles, (tal como en
su día lo hizo el científico), de la tecnología que habitualmente
utilizan los militares para construir bases secretas en las entrañas
de la tierra.
A los villanos de esta historia, que están plenamente identi-
ficados, no le gustaron las manifestaciones públicas que el doc-
tor Rojas hizo sobre estos temas. En la siguiente oportunidad
que dispusieron actuaron contra su integridad física, en lo que
no dudo en calificar como la agresión más brutal conocida en
mucho tiempo, contra un estrecho colaborador del Gobierno
estadounidense.
223
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
Ejemplar del semanario “Actualidad: Órgano divulgativo del
Centro de Estudios Espaciales Venezuela-NASA”, correspondiente
al mes de junio de 1974.
224
XIV.
EMPLAZAMIENTOS
SUBTERRÁNEOS
P
ienso que el lector puede tener interés en una explicación
adicional acerca de la utilidad que tiene para el aparato po-
lítico-militar de las potencias mundiales, contar con instala-
ciones bajo tierra. Gracias a la información aportada por el doctor
Rojas, sabemos que desde hace mucho tiempo disponen de la tec-
nología necesaria para construir esas bases y que se iba a utilizar en
la edificación de un complejo científico y militar. Al reflexionar so-
bre los detalles que el astrofísico no podía contar puedo agregar que
estos emplazamientos se erigen, en localizaciones estratégicamente
seleccionadas, para ser dotados con la tecnología punta y el conoci-
miento más vanguardista que se encuentra en poder del estamento
militar. Claramente, la intención subyacente es experimentar bajo
el más absoluto de los secretos, hasta más allá de los límites de la
ética y la legalidad. Dada la naturaleza de las actividades a las in-
formaciones relacionadas se les asigna la categoría de ultrasecretas.
De esta manera pueden operar subrepticiamente, envueltos en un
manto de opacidad, bajo poca o ninguna supervisión y el completo
desconocimiento por parte de la opinión pública.
Algunos propósitos al crear este tipo de instalaciones son:
225
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
1) Qué su ubicación sea secreta y las actividades realizadas no
puedan ser observadas por satélites espía.
2) Funcionar, con el máximo nivel de seguridad, en búnke-
res a prueba de ataques con armas convencionales y nu-
cleares. Estos complejos se construyen al resguardo de po-
sibles catástrofes naturales, en zonas deshabitadas que no
tienen antecedentes de actividad sísmica o movimientos
tectónicos.
3) Realizar experimentos para desarrollar armas cada vez más
sofisticadas. Se trabaja en la búsqueda de nuevas fuentes
de energía con fines bélicos y en el desarrollo de fórmulas
para intensificar el poder destructivo de aquellas que ya se
conocen.
4) Diseñar, construir prototipos y hacer pruebas, hasta perfec-
cionar la tecnología armamentística.
5) Analizar innumerables procesos físicos, químicos y biológi-
cos, relacionados con las especies inteligentes, para repro-
ducir sus mecanismos de funcionamiento y comunicación
en entidades robóticas cada vez más sofisticadas, dotadas
de inteligencia artificial, que por su versatilidad se utilizan
para reemplazar a los humanos en los nuevos escenarios de
confrontación armada. En un futuro no muy lejano, esta
tecnología se utilizará para suplantar a los humanos en to-
dos los ámbitos.
6) El uso con fines bélicos de la nanotecnología, quizás es la
actividad más peligrosa de todas. En ese mundo, de lo in-
finitamente pequeño, los científicos militares trabajan en
el desarrollo de máquinas inteligentes con capacidad au-
toreplicante. Son nanorobots que ejecutan las órdenes que
reciben pudiendo llegar a hacerse autosuficientes porque
tienen la capacidad de aprovechar los recursos de su entor-
no para hacer copias de sí mismos. Una versión siniestra de
estos artilugios, podría llegar a convertirse en invasora de
226
Pierre Monteagudo
seres vivos y alimentarse de sus receptores como mecanis-
mo de replicación. Algo parecido a lo que hacen los virus
en la naturaleza pero, en este caso, con máquinas creadas
específicamente para hacer daño.
7) El desarrollo de la biónica y la robótica con el fin de inte-
grar un cerebro biológico en un cuerpo formado por piezas
mecánicas y componentes electrónicos, para constituir un
todo capaz de reproducir los patrones de comportamiento
de los seres humanos.
8) Digitalizar el cerebro humano, (se argumenta que será la
verdadera inmortalidad), como paso previo a la completa
suplantación de las personas por parte de la inteligencia
artificial.
9) La combinación de todo lo anterior se utiliza para perfec-
cionar unidades de combate robóticas que reproducen el
comportamiento de los soldados humanos, con mayor po-
tencia, habilidades adicionales y sin las limitaciones propias
de una persona, especialmente, porque carecen de emocio-
nes.
Aunque estas actividades se mantienen ocultas, bajo el pa-
raguas que proporciona el uso distorsionado del concepto de la
Seguridad Nacional, en los últimos setenta años se han filtrado
datos suficientes de cuya interpretación se infiere que los experi-
mentos, entre otros campos, también se relacionan con:
• El dominio y control de la gravedad.
• El diseño de mecanismos avanzados de invisibilidad.
• Ingeniería genética para crear humanos con un rendimien-
to incrementado, habilidades adicionales y nuevas capaci-
dades.
• El análisis de la biología de especies inteligentes no huma-
nas.
227
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
• Manipulación del tejido espacio-tiempo.
• Viajes en el tiempo, tanto al futuro como al pasado.
• La creación de virus mortíferos.
• El desarrollo de superarmas biológicas, como las bacterias
resistentes a los antibióticos.
• Clonación de seres humanos con fines inconfesables.
Son algunas de las actividades secretas que se realizan en bases
subterráneas, con el auspicio de los gobiernos de las potencias
mundiales, de las que se filtran informaciones con cuentagotas y
algunos detalles escabrosos se irán conociendo con el paso de las
décadas.
228
XV.
UN RAYO CAPAZ DE PERFORAR
UNA MONTAÑA
A
medida que conocía los detalles de la noticia, mi primera
reacción fue preguntarme: ¿Qué tecnología puede hacer
tal cosa? Por lo que sabía ni siquiera las perforadoras ali-
mentadas con energía nuclear podían hacer una obra de ingenie-
ría de tal magnitud y sobre todo, en tan poco tiempo. ¿Podría ser
una máquina, para abrir túneles, utilizando una fuente de energía
desconocida? Tal como ha sucedido en tantas oportunidades, la
versión oficial omitió informar sobre estos avances, que ya existían
a comienzos de los años setenta. Se trata de tecnología de vanguar-
dia, que en la esfera militar se empezó a utilizar hace cinco décadas.
No obstante, solo en fechas recientes, han surgido indicios de su
uso en el ámbito de la ingeniería civil para la construcción de tú-
neles, en los países nórdicos. Por otro lado, el análisis de los datos
disponibles, me lleva a inferir que ese rayo perforador puede haber
sido utilizado en las obras de excavación del túnel bajo el Canal de
la Mancha, que une Francia y Reino Unido.
Como paso previo, para poder escribir estas líneas, he tenido
a la vista una serie de informaciones que considero de la máxima
calidad. La valoración que he realizado me permite afirmar que en
el año 1976, el Gobierno de Francia había puesto a disposición
del proyecto del doctor Rojas, para la construcción del Centro de
229
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
Estudios Espaciales, un tipo especial de rayo láser capaz de perforar
un túnel en el interior de una montaña en un tiempo record. Esa
colaboración excepcional de los franceses, fue posible por el arraigo
y las estrechas relaciones de trabajo y amistad, a muy alto nivel, que
el astrofísico tenía con diversas personalidades de ese país. Según
los cálculos que he podido realizar con los datos disponibles, el
conducto subterráneo planificado, iba a tener al menos doscientos
treinta y cinco metros. La máquina perforadora dotada de tecno-
logía punta, solo de uso militar, utilizaría energía láser de altísima
intensidad para hacer la abertura en un tiempo inferior a treinta
minutos. En este proceso cualquier fisura en el interior del túnel
quedaría sellada, con parte del material fundido extraído de la pro-
pia montaña, y cauterizada por el intenso calor generado. Una vez
terminada la obra, en el perímetro de la excavación, se habría for-
mado un revestimiento de sostenimiento a todo lo largo del túnel,
con la solidez necesaria para ser utilizado durante cientos de años.
A la luz de este nuevo descubrimiento, es importante recordar
que debido a la exhaustiva auditoría que le hice hace muchos
años a la dilatada trayectoria profesional de Héctor R. Rojas, que-
dó establecido que existía una coincidencia milimétrica entre las
manifestaciones del astrofísico y la realidad de los hechos que
contaba. A medida que iba comprobando una y otra vez la auten-
ticidad de sus afirmaciones quedé boquiabierto.
Lo cierto es que el proyecto diseñado por el científico reque-
ría una infraestructura específica para la apertura de un canal de
suministros, que permitiera transportar todo lo necesario de la
forma más rápida posible, desde un puerto marítimo. Estaba pre-
visto que esa fuese la principal línea de abastecimiento de equipos
científicos, maquinarias, materiales, tecnología y muchas otras
cosas, que sería preciso trasladar a diario al Centro de Estudios
Espaciales. La ruta estaría custodiada, de principio a fin, por fuer-
zas castrenses que se iban a encargar de garantizar la seguridad en
el acceso y tránsito del personal especializado. El emplazamiento
230
Pierre Monteagudo
científico-militar gozaría de una ubicación estratégica en el norte
de Venezuela, a orillas del Mar Caribe, a muy pocos kilómetros
de una gran instalación portuaria, en la ciudad de Puerto Cabe-
llo. Este conjunto de características haría posible su puesta en
marcha con relativa facilidad.
El doctor Rojas tenía lazos muy estrechos con Francia y rela-
ciones de amistad con científicos de ese país y en general de toda
Europa. Hay que recordar que durante muchos años, había es-
tado colaborando con la Organización del Tratado del Atlántico
Norte (OTAN). Por ese motivo, pudo obtener el ofrecimiento de
cooperación de los franceses, para la construcción de esa autovía
que según la planificación debía atravesar la montaña, para co-
nectar el complejo científico con una salida al mar.
El astrofísico había trabajado en la planificación de todos los
detalles del proyecto, durante más de 4 años, hasta que llegó el
momento de presentarlo en Washington D.C., ante represen-
tantes de la Casa Blanca y del Departamento de Estado. Por
los papeles que la gestión de WikiLeaks ha sacado a la luz sobre
este caso, sabemos que el doctor Rojas tenía previsto viajar en
un avión militar84, (un medio de transporte que utilizó de forma
habitual durante años, para desplazarse entre Europa y Améri-
ca), cosa que hizo en algún momento a partir del memorándum
1975-STATE-17005385, de fecha 18 de julio de 1975, a través del
84 A principios de los setenta, aviones DC-3 volaban regularmente hacia
los Estados Unidos, despegando desde instalaciones militares venezolanas.
A partir de septiembre de 1976, las aeronaves anticuadas fueron sustituidas
por aviones militares del tipo Hércules C-130 que salían cada semana rum-
bo a ese país, desde la Base Aérea El Libertador, ubicada en la localidad de
Palo Negro, en el Estado Aragua.
85 El documento electrónico aparece firmado por Henry Kissinger, Secre-
tario de Estado en la época de los hechos. La comunicación fue dirigida a
la sede de la embajada estadounidense en Caracas y su contenido original,
escrito en inglés, con su respectiva traducción al español, puede ser con-
sultado desde la publicación, en el año 2016, de Expediente Rojas NASA
Reports 1/2/3 y también en esta obra, (ver documento desclasificado Nº 2).
231
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
cual se le informó al astrofísico que sería recibido y escuchado por
funcionarios de las entidades implicadas. El propósito de ese en-
cuentro era presentar el proyecto de creación del Centro de Estu-
dios Espaciales y Militares Venezuela-NASA, que había superado
la etapa de planificación y se encontraba en fase de ejecución, con
la previsión de iniciar las obras de forma inminente. De hecho,
fue anunciado a bombo y platillo en las cadenas nacionales de
televisión.
A pesar de su buena voluntad las cosas se torcieron y el doctor
Rojas fue objeto de un trato inhumano. Es posible que las perso-
nas interesadas en conocer el desenlace de esta historia, se puedan
preguntar: ¿En qué consistieron las atrocidades cometidas contra
el científico? La respuesta a esta delicada cuestión requiere un
capítulo aparte, que más adelante nos hará entrar en un mundo
tenebroso en el que se promueven procedimientos tan invasivos,
que se parecen más a la tortura que otra cosa, desde las más altas
instancias del poder establecido, como un medio justificado para
lograr sus fines sectarios. Como casi todo en esta historia, una vez
más, la realidad supera ampliamente a la ficción.
232
XVI.
TESLA Y ROJAS DOS GENIOS
UNIDOS POR UN RAYO
Palma de Mallorca, 29 de junio de 2018
L
as similitudes entre los dos hombres de ciencia se hicieron
tan evidentes, que desde el público surgió un espontáneo
que a voces pedía ser escuchado. Se trataba de un asisten-
te bienintencionado. Por mi parte, me encontraba concentrado,
hablando ante un auditorio formado por un buen número de
personas expectantes, ante la dimensión de la historia que estaban
descubriendo. La conferencia transcurría en el instante en que
presento las evidencias del complot contra el doctor Rojas, justo
en ese momento culminante en que recibo una buena descarga
de adrenalina y siento que una llama arde en mi interior. Experi-
mento esa sensación, cuando se aproxima la parte en la que des-
cribo el terrible daño infligido al personaje. Explicar las atrocida-
des cometidas por funcionarios pertenecientes a dos Gobiernos,
con la intención de silenciar a un científico, es la tarea más dolo-
rosa que he realizado en estos años de reivindicación de la vida de
Héctor R. Rojas. Con frecuencia, en las presentaciones públicas,
se ha hecho evidente la indignación que me invade. He tenido
una gran dificultad para digerir el trago amargo que supone re-
cordar el daño que le causaron algunos políticos desaprensivos.
233
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
Son aquellos que para alcanzar sus fines, por perversos que sean,
cometen todo tipo de violaciones de los derechos civiles, incluso
contra un benefactor de la humanidad. Lo insólito y paradójico
es que simultáneamente se dedican a enarbolar la bandera de los
derechos humanos. Es una larga historia de horror y desolación
que no parece tener un final.
El buen hombre se puso de pie, como impulsado por el descu-
brimiento que había hecho, al escuchar mis palabras. A la par que
exponía su punto de vista, el señor se aferraba a un ejemplar de
Expediente Rojas, en el que a la postre le hice la correspondiente
dedicatoria. Pude percibir la incomodidad de mi anfitriona, la gran
escritora de novela romántica Celia Velasco-Saori. No obstante, a
pesar de su malestar inicial, se mantuvo ecuánime y atenta a lo que
tuviera que decir el invitado en su inesperada intervención. En mi
caso, asumí esa ocurrencia con la naturalidad que me caracteriza
y dejando que fluyera el caos, de una situación tan atípica como
imprevista, hice un alto en mi disertación para escuchar atenta-
mente al lector. Al final de su alegato, tras la grata sorpresa que me
produjo escuchar sus ideas, lo felicité porque tenía toda la razón.
Hacía algún tiempo que había decidido que ese argumento sería
un capítulo imprescindible de mi siguiente libro, el que usted está
leyendo en este momento. El comentario fortuito, de una persona
interesada en los datos relevantes de la historia del doctor Rojas, fue
un acicate que me impulsó a seguir adelante.
Aunque le había dado vueltas a la conexión indiscutible en-
tre los hallazgos científicos de dos grandes genios como Nikola
Tesla y Héctor R. Rojas, lo cierto es que un espectador, de forma
independiente, guiado por su percepción de la realidad, se había
percatado de las coincidencias existentes y lo había hecho público
mucho antes de que yo mismo comenzara a escribir sobre el vín-
culo existente. Hacía mucho tiempo que me llamaba la atención
las dramáticas similitudes que rodearon la vida de esos dos bri-
llantes hombres de ciencia. Este hecho, que a priori podría haber
234
Pierre Monteagudo
sido considerado como trivial, en definitiva, ha resultado ser un
momento estelar en el desarrollo de los acontecimientos relacio-
nados con el trabajo que he realizado durante años para presentar
estas conclusiones.
Siendo muy joven una epidemia de cólera azotó la aldea don-
de vivía con su familia y estuvo a punto de morir. La humanidad
casi se pierde la genialidad de Tesla. Solo la promesa de su pa-
dre de apoyarlo en la consecución de sus sueños, le transmitió la
fortaleza necesaria para sobrevivir a las complicaciones derivadas
del padecimiento de esa terrible enfermedad. A la luz de los he-
chos conocidos, se puede afirmar que escapó de las garras de una
muerte prematura para llegar a convertirse en uno de los mayores
inventores de todos los tiempos. Este enigmático hombre, es otro
héroe anónimo de la ciencia que, poco a poco, ha empezado a ob-
tener a título póstumo el reconocimiento por sus logros y éxitos
científicos. Tesla fue un ingeniero y físico de origen Serbio, que
tuvo una prolífica vida como inventor, hasta llegar a registrar for-
malmente varios cientos de patentes, en Estados Unidos y otros
países. Una mente prodigiosa, repleta de ideas innovadoras, que
fructificó como si de un terreno abonado se tratase, para con-
cebir, diseñar y desarrollar los innumerables experimentos que
dieron lugar a sus creaciones tecnológicas. La dimensión de su
trabajo fue de tal envergadura que llegó a vislumbrar y anunciar,
con varias décadas de anticipación, la transformación que experi-
mentaría el mundo en el siglo XX.
Ciertos rasgos de la personalidad de Nikola Tesla hicieron evi-
dente una coincidencia asombrosa con la manera natural y hu-
mana de comportarse, que caracterizaba al doctor Rojas, en su
interacción con el entorno. Eran dos hombres muy románticos,
generosos, solidarios y altruistas, que fueron víctimas de los des-
almados, explotadores privados, políticos y militaristas, que se
aprovecharon de su ingenuidad. Ambos hablaban y escribían con
fluidez en varios idiomas. Su máxima aspiración era poder llegar
235
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
a lograr la democratización en el uso de los inventos y avances
tecnológicos que habían conseguido, a partir de sus propias in-
vestigaciones, para el progreso de los pueblos del mundo. En este
sentido, el sueño más hermoso y al mismo tiempo utópico que
tuvo Tesla, fue el de promover la distribución universal de energía
eléctrica inalámbrica, de bajo coste para los usuarios, a un pre-
cio simbólico y si de él hubiese dependido, totalmente gratuita.
Así era la calidad humana de Tesla, en franca sintonía con todo
lo que recuerdo y he descubierto sobre los esfuerzos de Héctor
R. Rojas, para fomentar el progreso social a escala planetaria. Se
trata de un descubrimiento extraordinario, el hecho de poder es-
tablecer estos paralelismos, en la vida de dos grandes científicos
que también tuvieron en común haber sido objeto de una gran
injusticia. Pero las similitudes no terminan ahí. Tesla le perdonó
millones a la empresa Westinghouse Electric86 y el doctor Rojas
no aceptó los dólares que le ofreció el Gobierno estadounidense
por sus inventos. El astrofísico solo estaba interesado en que los
méritos y beneficios derivados de su trabajo fueran compartidos
con su país de origen. Aunque por distintas causas, al final am-
bos fueron marginados y silenciados por el orden establecido que
los consideraba una amenaza. La industria de la época solo veía
en los inventos de Tesla una forma fácil de hacer negocios muy
lucrativos, con un riesgo calculado que habían definido como
86 La Westinghouse Electric Company, fue fundada en 1886, en los albores
del proceso para la electrificación del mundo. Su modelo de negocio abarcó
en el sentido más amplio la creación de infraestructuras, la fabricación de
máquinas y la producción y distribución de corriente eléctrica a grandes
distancias. La sabiduría y el trabajo de Nikola Tesla le dieron a esa empresa
una serie de inventos, orientados a la implantación de la corriente alterna,
que por contrato lo llevaron a ganar enormes cantidades de dinero. En un
momento dado, Tesla fue persuadido por el empresario George Westin-
ghouse para que no exigiera las cantidades devengadas, bajo el argumento
de que pondría en bancarrota a la empresa. En un gesto de infinita genero-
sidad, Tesla renunció a lo que por derechos contractuales le había llevado a
ganar millones de dólares.
236
Pierre Monteagudo
mínimo y gestionable. El incipiente pero poderoso negocio de la
explotación de los combustibles fósiles calificaba las ideas de Tes-
la, de iluminar el mundo gratuitamente, como un auténtico dis-
parate mercantil que podía poner en riesgo las inmensas riquezas
que estaba obteniendo la industria con la distribución de energía.
Por otro lado, en la vida de estos dos genios, hay infinidad
de evidencias que relacionan sus investigaciones científicas con el
diseño de sistemas armamentísticos. Considero más que probable
que Tesla inventara un dispositivo con el nombre de «Telefor-
ce».87 Una tecnología muy sofisticada y adelantada a su tiempo,
a la que algunos periódicos sensacionalistas llamaron coloquial-
mente “el rayo de la muerte,” una expresión que ha permanecido
en el imaginario colectivo hasta la actualidad. Por cosas como
esta, fue objeto de un estrecho seguimiento por parte del ser-
vicio de inteligencia estadounidense de la época, la Oficina de
Servicios Estratégicos (OSS), una entidad considerada como la
antecesora de la actual Agencia Central de Inteligencia (C.I.A.).
En el momento de la muerte de Tesla, en el año 1943, se hicieron
con los papeles de trabajo del científico, esgrimiendo su clásico y
prostituido concepto de la “Seguridad Nacional”. De esa manera
se apropiaron de innumerables diseños e inventos que, a buen
seguro, fueron estudiados de forma minuciosa por equipos de
expertos pertenecientes a varias ramas del conocimiento, unidos
en un solo esfuerzo, con el objetivo en común de fabricar armas
cada vez más poderosas y letales.
Por su parte, el doctor Rojas, en paralelo a la investigación es-
trictamente científica, también trabajaba en el desarrollo de pro-
87 La traducción más precisa es «Telefuerza». Era un arma capaz de im-
pulsar con gran aceleración un haz de partículas de tungsteno, dotadas de
una masa muy pequeña y altamente energizadas, hasta un objetivo distante.
Es muy posible que esa combinación de millones de partículas con carga
eléctrica, desplazándose a una velocidad considerable, con una tasa de dis-
persión reducida, contribuyese a mantener la potencia destructora del haz
de fuerza hasta distancias de varios cientos de kilómetros.
237
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
totipos de tecnología militar. De hecho, gracias a las confidencias
que el astrofísico le hizo a una fuente de mi investigación, que
goza de la máxima credibilidad, hoy sabemos que a comienzos de
la década de los setenta tenía preparado el contenido de su deci-
motercer libro. En ese manuscrito, que nunca llegó a publicarse,
describía los parámetros para el funcionamiento de un dispositi-
vo destinado a la emisión de energía laser de alta potencia. Era un
arma concebida y diseñada para emitir pulsos electromagnéticos,
en forma de rayos, que podían propagarse a largas distancias por
el aire, hasta llegar a su objetivo e incluso destruir aeronaves en
pleno vuelo. Este invento del doctor Rojas, tenía la ventaja, sobre
otras tecnologías similares, de haber logrado minimizar la dis-
persión en el ambiente de la energía proyectada, con lo cual se
lograba evitar una reducción sustancial de la potencia destructiva
del rayo a medida que aumentaba la distancia de su recorrido en
el aire.
Ahora es importante recordar una revelación anterior sobre
la existencia de tecnología láser en poder de los franceses. Todo
parece indicar que el invento de Tesla, el rayo de Rojas capaz de
abatir aviones y el láser diseñado para perforar montañas, son
diferentes expresiones de un mismo desarrollo tecnológico.
En la práctica, el doctor Rojas, con sus investigaciones, estaba
redescubriendo o perfeccionando el potente rayo y la forma de
usarlo en el campo de batalla, de una manera análoga a como
muchos años antes, ya había sido concebido por Nikola Tesla.
La secuencia temporal de los hechos indica que estos dos gran-
des genios no pudieron conocerse físicamente. Tesla murió en
New York, en enero de 1943, mientras que el doctor Rojas estuvo
en Washington D.C. y otras muchas ciudades estadounidenses, a
partir del año 1959.
No obstante, como científico de confianza de los políticos y milita
res, durante la década de los años sesenta, es altamente probable que
238
Pierre Monteagudo
Héctor R. Rojas haya tenido acceso a la documentación ultrasecreta
que la inteligencia militar de los Estados Unidos había incautado a
Tesla. En plena Guerra Fría la finalidad lógica, que se percibe con
claridad en todo este asunto, sería la de poder obtener algún avance
en el desarrollo de tecnología bélica.
Conociendo la personalidad del astrofísico, con la visión pri-
vilegiada que he logrado, sobre la base de una larga investigación,
estoy convencido que de haber coincidido en el tiempo, el doctor
Rojas, habría visitado a Tesla en el lugar en que se encontrase.
Analizando esta posibilidad, con la perspectiva que otorga el paso
de los años, sucede que con frecuencia imagino ese mágico mo-
mento, como el encuentro de dos científicos brillantes, auténti-
cos líderes modernos, con visión de futuro y una inmensa calidad
humana.
239
XVII.
ROSWELL Y LA LUNA:
LA CONEXIÓN SECRETA
Guadalajara, 6 de abril de 2018
E
l viaje había sido ameno gracias a la compañía de Paco
Villaverde, un gran conversador, que desde el principio es
el fotógrafo oficial de Expediente Rojas. Un auténtico pro-
fesional y amigo que me acompaña, a la mayoría de los eventos
en los que intervengo, para inmortalizar los momentos compar-
tidos con tantas personas maravillosas que vamos conociendo, en
cada pueblo y ciudad que visitamos. Era una preciosa tarde de
primavera. Recuerdo que estaba realmente emocionado con el
trato cercano y los apoyos recibidos. El día anterior, había estado
en una importante emisora de radio88, en la que también tenían
una cámara enviada por la televisión local89. Por extraño que pa-
rezca, en ese ambiente, me encontré tan a gusto como un pez en
el agua, contando la historia que por los pelos le había arrebatado
al oscurantismo. La fortuna y el destino se dieron la mano para
jugar su papel. Me llevaron ante una gran periodista, inteligente
y muy interesada en los viajes a la Luna. La entrevista fluyó con
88 Entrevista con Mónica Gallo en esRadio 106.5 FM Guadalajara.
89 Alcarria TV: [Link]
241
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
total naturalidad hasta convertirse en una de las más interesantes
y amenas que he tenido en muchos años de divulgación.
En la pequeña y acogedora ciudad española de Guadalajara
quedó inaugurado el ciclo de conferencias sobre la vida y obra
de Héctor R. Rojas. Aunque en los meses anteriores había tenido
varias charlas y presentaciones, en esta oportunidad, la motiva-
ción me llevó a ofrecer, con auténtica pasión, un formato inédi-
to que había preparado para todas las personas que asistieran al
encuentro, en el NOIA Café y Tertulias. En la parte final de la
intervención me hicieron muchas preguntas. Hubo un interés
generalizado, sobre el nivel de conocimiento que pudo tener el
doctor Rojas, con respecto a tecnología secreta en poder de los
estadounidenses, que tuviera relación con el fenómeno OVNI
y la posibilidad de que exista vida extraterrestre. Aunque en ese
momento no contaba con los datos suficientes para responder a
esas cuestiones, por asombroso que parezca, solo unos días des-
pués, hacia finales del mes, comencé a vislumbrar la respuesta a
algunas de esas incógnitas.
Durante varios meses estuve esperando el momento de recibir
la documentación. Tenía una gran expectación ante la posibilidad
de que llegara a mis manos el fruto de las últimas indagaciones.
Tal como habíamos quedado, una fuente de total credibilidad,
desde un remoto lugar, me había enviado el soporte físico con la
información que me disponía a analizar con todo detalle. Con
anterioridad, había recibido una parte de su contenido por me-
dios electrónicos pero no lo consideraba suficiente, en realidad
nunca lo hago, hasta que logro comprobar la calidad y relevancia
de los datos, a partir de los cuáles procedo a exponer las con-
clusiones y opiniones que manifiesto públicamente. Después de
tanto esperar, cuando al fin me entregaron el paquete, me invadió
la emoción. En un santiamén me senté en mi sitio de trabajo,
procedí a extraer el sobre y después de abrirlo con mucho cuida-
do, tuve a la vista el material impreso que ahora conservo como
242
Pierre Monteagudo
si fuera un tesoro. En ese momento ya podía valorar el alcance y
profundidad de las declaraciones públicas del doctor Rojas, reali-
zadas años después de lo sucedido en Roswell.
La primera lectura me causó una impresión que jamás olvi-
daré. Por unos minutos, me quedé atónito ante la dimensión del
hallazgo. En esta etapa de la investigación tenía la oportunidad de
analizar información que conducía a uno de los descubrimientos
más relevantes de las últimas décadas. Acto seguido realicé mi ri-
tual personal de agradecimiento por la generosidad de la vida que
me había concedido el inesperado honor de informar al mundo,
sobre algunos detalles desconocidos, acerca de una tecnología ul-
trasecreta cuya existencia ha sido negada tantas veces, por los en-
tramados que tejen la desinformación, desde las más altas esferas
del poder, en el seno de las administraciones estadounidenses de
todos los tiempos.
Considero que los apreciados lectores y lectoras de este trabajo
merecen que haga el mayor esfuerzo para facilitar la comprensión
de esta revelación. Por ello, a continuación hago un brevísimo
comentario, sobre lo que muchos investigadores y expertos coin-
ciden en afirmar, que es una buena aproximación a lo que sucedió
en los primeros días del mes de julio de 1947, en la ciudad de
Roswell (Nuevo México), en los Estados Unidos.
El incidente OVNI de Roswell, es el caso más emblemático
en la historia de la ufología moderna. Las evidencias indican que
el estamento militar impartió las órdenes para silenciar toda la
información generada a partir del estrellamiento de una o más
aeronaves de origen desconocido. Con la información disponible
en este momento, considero que aeronave es un término ade-
cuado para referirse a los objetos voladores no identificados que
estuvieron involucrados. Es así, porque no tenemos suficientes
elementos de juicio para afirmar que se podría tratar de naves con
capacidad para viajar por el espacio exterior. De momento, lo
que sabemos con bastante certeza es que navegan por los cielos de
243
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
la Tierra, sin las limitaciones propias de los aviones construidos
por la industria aeronáutica civil. A pesar de las restricciones de
información, en las próximas líneas, quedará establecida la co-
nexión entre el incidente OVNI de Roswell y las informaciones
suministradas por ese científico de nivel estratosférico, llamado
Héctor R. Rojas, que en sus años de trabajo dentro del Programa
Lunar Apolo tuvo conocimiento de una serie de tecnologías ul-
trasecretas, que en la actualidad, tan solo, empezamos a desvelar.
A medida que conozcamos todos los datos disponibles, podremos
entender e inferir otras cosas.
En la divulgación de los hechos acaecidos en Roswell hubo
dos detalles que influyeron de forma decisiva:
En primer lugar, los encargados de promover la desinforma-
ción sobre lo ocurrido, lo hicieron tan mal, es decir, fueron tan
chapuceros, que en realidad lograron amplificar la difusión de
todo lo relacionado con este caso. Hay que recordar que era una
época en la que todavía no se había instaurado la era de secretismo
que envuelve a todas las expresiones del fenómeno OVNI. Por esa
circunstancia, los militares que condujeron esta operación de en-
cubrimiento, aún no se encontraban preparados para realizar la
tarea con la eficacia que a posteriori demostrarían en la manipu-
lación de las investigaciones relacionadas con otros casos, vincu-
lados a la cuestión ufológica, en los que trabajaron sobre la base
de la experiencia adquirida en Roswell, para el tratamiento de la
información. En segundo lugar, el testimonio de tantos lugareños
que pudieron presenciar, al menos en parte, los acontecimientos
en pleno desarrollo, hizo que la noticia corriera como la pólvora,
llegando a convertirse en un clamor popular, por el cual la comuni-
dad solicitó una explicación sobre la existencia de múltiples restos,
de una o más aeronaves siniestradas, e incluso cuerpos de pequeños
seres de aspecto humanoide pero con una morfología sospechosa-
mente parecida a la humana. En el marco del debate mundial sobre
la cuestión ufológica muchos se han apresurado a decir que se tra-
244
Pierre Monteagudo
taba de seres extraterrestres. No obstante, las reflexiones que he rea-
lizado durante décadas, fruto del análisis de informaciones creíbles,
me han llevado a inferir otra cosa muy distinta. Pienso que es bas-
tante más probable que los seres mencionados en casos como éste,
en realidad sean Entidades Biológicas no Humanas, pertenecientes
a otra especie inteligente que perfectamente ha podido evolucionar
en la Tierra, de forma paralela a los humanos. En relación a los lu-
gares donde podrían vivir en nuestro planeta, hay que decir que la
Tierra solo es parcialmente habitable para los humanos y sobran los
sitios recónditos de la geografía terrestre en los que podrían pasar
su vida, coexistiendo con la nuestra y sin ser detectados. Sobre esta
hipótesis de trabajo tengo la intención de centrar los esfuerzos, de
investigación y análisis que realice en los próximos años.
Resulta asombroso comprobar que la versión oficial inicial
ofrecida por los militares a cargo de las operaciones, informó
sobre la caída de un platillo volante90. Luego se retractaron de
sus afirmaciones y en un segundo comunicado procedieron a di-
fundir una historia absurda, que no convenció ni siquiera a los
subalternos encargados de informar a los medios de comunica-
ción locales (prensa y radio). En esta última adaptación de los
hechos, el comando de inteligencia militar responsable de la zona
de Roswell, siguiendo las instrucciones del alto mando, atribuyó
lo sucedido a unas mediciones meteorológicas, en medio de las
cuáles se había precipitado a tierra un globo sonda.
Para entender mejor como pudo ser que todos los militares
implicados en la farsa del globo, del que años después se informó
que en realidad tenía la finalidad de espiar a los soviéticos, acepta-
ran las órdenes de difundir esa información fraudulenta, sin hacer
90 A raíz de una serie de avistamientos de OVNIS, en esos días fue acuñado
el término que popularmente los denomina como platillos volantes. Dicha
expresión coloquial para referirse a estos artilugios, guarda relación tanto
con la forma de algunos de los no identificados observados, como por su
manera de navegar por los cielos.
245
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
preguntas de ningún tipo, hay que tomar en cuenta el contexto
histórico en el que sucedió el incidente Roswell. Habían trans-
currido justo dos años desde el final de la Segunda Guerra Mun-
dial. Además de la formación castrense, que prepara al individuo
para acatar las órdenes sin pedir explicaciones, en la milicia de esa
época aún permanecía intacto el fervor patriótico por la victoria
sobre las fuerzas de la Alemania nazi y el Imperio de Japón, de tal
forma que los subalternos daban crédito a todo lo expresado por
sus superiores sin plantear la más mínima objeción.
En el caso de Roswell, hubo al menos dos lugares confirmados
de impacto. En uno de ellos, se encontraron cientos de trozos de
una especie de metal muy fino y ultrarresistente. Eran pedazos de
diferentes tamaños y formas pero con la característica en común
de ser extraordinariamente ligeros y flexibles. Cada vez que una
persona ejercía una mínima fuerza sobre algunas de esas piezas,
se doblaba con gran facilidad. Tras lo cual, al dejar de ejercer pre-
sión, el extraño material recobraba su forma habitual al instante.
Todos los intentos por deformar, romper o alterar las cualidades
de esos insólitos pergaminos metálicos, aplicándoles calor o ha-
ciendo pasar por encima de ellos a un tractor, resultaron infruc-
tuosos. No hubo ninguna acción de los testigos del fenómeno
que pudiera alterar la estructura o composición de ese extraño
material.
A pesar de su enorme dureza parece razonable pensar que esos
pedazos, antes del accidente, habrían formado parte de piezas de
mucho mayor tamaño integradas en el fuselaje o la estructura
interior de uno o más objetos voladores no identificados que, con
probabilidad, se estrellaron en el desierto de Roswell. Y cabe pre-
guntarse: ¿Qué fuerza resultó ser tan poderosa, como para abatir
a alguna aeronave hecha con este material tan resistente? ¿Se pro-
dujo un fallo tecnológico? ¿Hubo un enfrentamiento entre no
identificados? ¿Una batalla con fuerzas militares convencionales?
O quizás, ¿una colisión en vuelo? No lo sabemos, pero es posible
246
Pierre Monteagudo
que el incidente se produjera por una confluencia de varios fac-
tores:
1. Una climatología adversa. Es sobradamente conocido que
las noches en la región de Roswell, con frecuencia, son frías
y tormentosas. En esos días, la zona había sido azotada por
fenómenos meteorológicos extremos. Las informaciones
disponibles indican que hubo abundantes rayos y centellas
por doquier. Un ambiente inapropiado para la navegación
aérea, que pudo afectar de algún modo a cualquier objeto
que estuviese en vuelo, por muy sofisticado que fuera. Nin-
guna tecnología es infalible por avanzada que nos parezca,
tanto si es cosa de humanos, como de supuestos extrate-
rrestres. Los llamados platillos volantes también se precipi-
tan a tierra y en el futuro nos volverá a sorprender la noticia
de que otro ha caído, en algún lugar de nuestro planeta,
siempre y cuando el orden establecido le permita al gran
público conocer los detalles. El acceso a la información y el
conocimiento de las causas exactas de estos accidentes, no
es posible debido al estricto protocolo de desinformación y
silenciamiento que despliegan las potencias mundiales.
2. Como consecuencia de las reiteradas invasiones del espa-
cio aéreo restringido, en el entorno de las bases militares
ubicadas en la zona, hay que considerar como factible que
se llevaran a cabo un conjunto de operaciones bélicas. De
hecho, podría tratarse de aeronaves abatidas por una acción
combinada de la aviación y las fuerzas de tierra del ejército
de los Estados Unidos. Analizando los acontecimientos con
la perspectiva actual, gracias al trabajo de investigación rea-
lizado por expertos en la materia, considero que en Roswell
se produjo la concurrencia de una serie de hechos que con-
tribuyeron a crear el escenario propicio para una respuesta
247
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
militar a la intrusión por parte de los no identificados en la
zona prohibida. Es más que probable que en esa coyuntura,
se pusieran en alerta los sistemas de defensa propios de es-
tos complejos militares, como parte del protocolo habitual,
para desplegar tecnología armamentística desarrollada tras
el final de la Segunda Guerra Mundial. Esta hipótesis toma
fuerza si se considera, como parte del posible origen de las
hostilidades, la preocupación que existía sobre la posibili-
dad de que los no identificados pudieran, de algún modo,
afectar el funcionamiento de los sistemas de armas nuclea-
res alojados en los silos de algunos de esos emplazamientos,
conocidos o secretos. Al respecto, también existen abun-
dantes referencias sobre el extraño interés que muestran
los platillos volantes, y las inteligencias que se intuye están
asociadas al fenómeno, por los lugares donde se produce
energía atómica o almacena armamento de esta naturaleza.
3. Por otro lado, hay que considerar como factible que al me-
nos dos platillos volantes, en medio de sus actividades en
la zona, hayan colisionado entre sí, en pleno vuelo. Hoy
por hoy, no tenemos suficientes elementos de juicio para
afirmar o descartar la posibilidad de que en el estrellamien-
to de Roswell estuvieran involucradas aeronaves militares
en medio de una persecución y enfrentamiento con los no
identificados. La pregunta es: ¿Por qué si se ha investigado
tanto sobre este caso, aún no ha sido posible llegar a con-
clusiones más precisas acerca de lo sucedido? La realidad es
que este incidente da lugar a múltiples interpretaciones de-
bido a que la versión oficial cambió en varias oportunida-
des. Al principio, militares de alto rango, reconocieron los
hechos e informaron sobre la caída y recuperación de los
restos de un platillo volante. A continuación, se produjo un
desmentido oficial, tras el cual se escenificó la parodia de
248
Pierre Monteagudo
presentar un conjunto de restos, acompañados de la escusa
más absurda de todas las posibles. Esa que ha pretendido,
durante más de setenta años, atribuir lo sucedido a un glo-
bo meteorológico. En definitiva, se trata de un episodio
más de la campaña de desinformación promovida desde las
más altas esferas del poder político y militar.
La infinidad de personas que en Roswell, y otras localidades
cercanas, fueron amenazadas de muerte, tuvieron siempre claro
que no se trató de un globo. Habían seguido los acontecimientos
en vivo y en directo. Sabían diferenciar un globo de un platillo
volante. No era la primera vez que en alguna granja de la zona, se
recogían los restos de una aeronave de la Fuerza Aérea. Algunos
miembros del servicio de inteligencia militar se encargaron de
amedrentar a los vecinos, para que no hablaran más del asunto, y
durante muchos años la amenaza surtió efecto. También se inti-
midó a los periodistas que bajo presión se limitaron a difundir la
versión fraudulenta que presentaba como responsable de todo el
maremágnum a un simple globo meteorológico. Este episodio es
una clara expresión de la incipiente era de la desinformación que
se empezó a fraguar en la década de los cuarenta.
249
XVIII.
SATURNOS
TECNOLOGÍA DEL COSMOS
L
a pregunta de la reportera fue directo al grano: ¿Cómo se
dará esa ayuda a la medicina o a la industria? El doctor
Rojas, que era un buen divulgador, le respondió con un
ejemplo. De sus palabras literales se desprende que procedió a
esbozar las características de una tecnología obtenida del Cosmos
a la que denominó los «Saturnos».
Héctor R. Rojas, un científico rigurosísimo, humilde y huma-
no, al que nunca se le escuchó alardear de sus logros profesiona-
les, ofreció una explicación pública de la naturaleza del exótico
material:
“La comunidad científica lo conoce con el nombre de los
«Saturnos». Se trata de un nuevo tipo de acero, que entre otras
propiedades tiene la de ser ultraligero, al punto de que un sim-
ple movimiento del pie lo deforma, aunque es tan duro que ni
un tractor lo rompe. Fue descubierto mediante datos obteni-
dos del Cosmos.”
Este material con múltiples aplicaciones en la industria ae-
roespacial también habría sido muy útil en el sector automotriz,
si el estamento militar hubiese permitido su uso, por ejemplo;
para el ensamblaje de vehículos con tecnología de vanguardia o
en muchos otros ámbitos de la actividad civil. A la luz de lo que
251
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
ya conocemos, es lógico preguntarse: ¿Qué relación tienen los
«Saturnos» con el incidente OVNI de Roswell?
A pesar del intento de manipulación de la información, gra-
cias a los múltiples testimonios recogidos por diferentes investi-
gadores tras el accidente de Roswell, considero que está plena-
mente acreditado que se llevó a cabo un procedimiento, para la
recuperación de un buen número de piezas, en el entorno de los
lugares de impacto. Al mismo tiempo, la descripción que hacen
los testigos de Roswell, en referencia a esos trozos de aspecto me-
tálico que fueron incautados por los militares, se corresponde a la
perfección con las características atribuidas por el doctor Rojas, al
material que llamó «Saturnos».
Una vez más se confirma que han estado ofreciendo una ver-
sión adulterada de los hechos. Han negado, por omisión y oculta-
miento de pruebas, que exista el metal en cuestión y en definitiva,
ese material ha pasado a convertirse, desde 1947, en tecnología
destinada únicamente a un uso militar.
La entrevista continuó con la periodista intrigada por las ma-
nifestaciones del doctor Rojas sobre el acero cósmico: ¿Cómo lo
obtuvieron? El astrofísico se detuvo en el punto que consideraba
que era el límite de la información que podía suministrar, to-
mando en cuenta las exigencias de confidencialidad que le ha-
bían hecho en la NASA. Los estrictos protocolos de secretismo
establecidos por quienes dirigen y financian a la Agencia Espa-
cial Estadounidense, obligaron al doctor Rojas a callarse lo que a
buen seguro le hubiera gustado contar al mundo. Su propia ética
profesional le imponía la necesidad de respetar las normas esta-
blecidas. Hay que recordar que el personaje había trabajado toda
su vida rodeado de militares. De hecho, mientras vivía en París,
fue durante muchos años asesor científico de la Organización del
Tratado del Atlántico Norte (OTAN). También tuvo escoltas en
sus desplazamientos, en territorio estadounidense, entre las dife-
rentes dependencias de la NASA y cuando estuvo de regreso en
252
Pierre Monteagudo
Venezuela, luego de concluir su trabajo en el Programa Apolo.
Por lo tanto, es normal que no estuviera dispuesto a ser más ex-
plícito en sus declaraciones públicas. Sabía a lo que se arriesgaba
y a la luz de lo sucedido posteriormente, se infiere que además de
su silenciamiento y marginación de la historia, es probable que
hayan considerado tomar otras medidas más drásticas contra él.
Tal como les puede suceder a las personas, que de un modo u
otro conozcan este trabajo, mi expectación iba en aumento y de
forma natural surgió la siguiente interrogante:
¿Qué quería decir el doctor Rojas con esas afirmaciones?
Es innegable que en mi mente se había establecido una asocia-
ción inmediata entre los datos que estaba analizando y el teatro
de operaciones militares montado en Roswell (Nuevo México),
en los Estados Unidos, tras el incidente OVNI de julio de 1947.
Analicemos lo siguiente: ¿Qué motivaciones tendría el Alto Man-
do, para ordenar el despliegue militar? Considero que básicamen-
te fueron estas:
1. Proceder a la recuperación de toda evidencia física del ac-
cidente. En la actualidad, está bastante claro que todo lo
relacionado con las diferentes expresiones de la cuestión
ufológica es considerado, por el estamento militar de las
potencias mundiales, como información ultrasecreta.
2. Apropiarse de toda la tecnología disponible en el escenario
del estrellamiento de uno o quizás dos platillos volantes.
Lamentablemente, con la información disponible sobre
este caso, no se puede ser más preciso acerca del número de
los no identificados involucrados. Debido al hermetismo
en las operaciones militares llevadas a cabo y a la desinfor-
mación que los servicios de inteligencia promovieron tras
el incidente, han surgido una serie testimonios contradic-
torios que no contribuyen al esclarecimiento de los hechos.
253
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
Más allá de mi propia percepción, acerca del significado de
lo expresado por el doctor Rojas, tal como lo hago de forma ha-
bitual, me propuse buscar una confirmación independiente por
parte de un experto. ¡Vaya si la lograría! Con pocos días de dife-
rencia, sucedieron dos cosas muy importantes. ¿Casualidad? Lo
dudo. Por un lado recibía la información en su soporte original,
en papel, tal como se lo había pedido a esa fuente de inestimable
valor para mi investigación, y por el otro me llegaba la invitación
para asistir a una conferencia sobre la civilización egipcia, que en
esos días iba a ofrecer el maestro don Enrique de Vicente.
Hice el viaje a Madrid, en un tranquilo día de mayo del 2018,
utilizando el tren de alta velocidad, un transporte público, rápi-
do, cómodo y relativamente económico.
A lo largo de la exposición, prolífica en imágenes, escuché con
interés y agrado las explicaciones que Enrique hizo sobre la cul-
tura en el antiguo Egipto, los faraones, las pirámides, tradiciones,
usos y costumbres. Una descripción detallada de los rituales y
parafernalias de una de las civilizaciones más importantes en la
historia de la humanidad. Su conferencia me hizo recordar uno
de los libros de aventuras más hermoso que había leído en mi
juventud; Sinuhé el egipcio, del escritor de novela histórica fin-
landés Mika Waltari. También vino a mi mente el tristemente
célebre episodio de la destrucción de la biblioteca de Alejandría.
Durante la comida que compartimos, cuando tuve la opor-
tunidad, le hablé a Enrique del nuevo tipo de acero que había
conocido por las declaraciones públicas de Héctor R. Rojas. Hice
una descripción literal, concreta y breve, sin aportar detalles ni
dar opiniones, y al finalizar sin perder un momento le hice la
pregunta de rigor: Enrique, ¿eso te suena de algo? La respuesta se
produjo de forma instantánea. Llegó nítida y esclarecedora con
una simple palabra que aún retumba en mis oídos: «Roswell».
Su reacción fue idéntica a la que yo mismo había experimentado
unos días antes, al estar analizando la información, pero con una
254
Pierre Monteagudo
gran diferencia: Al escucharlo de sus labios, la inquietud me in-
vadió. Era la interpretación de un gran experto, que confirmaba
mi propia percepción del asunto. En un acto reflejo me revolví en
la silla, al tiempo que hacía un movimiento espontáneo y dando
una palmada en mi rodilla derecha, exclamé: ¡Ves, justo lo que
había pensado! En ese momento, pude comprender que era la
respuesta a la expectación de tantas personas, que me formularon
preguntas con insistencia, sobre el grado de conocimiento que
habría tenido el astrofísico de la NASA, sobre la cuestión ufoló-
gica. Como premio al esfuerzo y la constancia, había obtenido
la ratificación de la existencia de una conexión secreta entre las
investigaciones del doctor Rojas y el caso Roswell.
En resumen, esto es lo que sabemos:
1. El nombre de esa tecnología cuya existencia ha sido negada
por las autoridades estadounidenses durante más de 70 años:
«Saturnos», es la denominación que los científicos le han
dado a ese acero cósmico casi irrompible que fue obtenido
en el lugar del estrellamiento OVNI de Roswell. En ese con-
texto, y tomando en cuenta que aún continúan ocultando
información sobre el asunto, es inevitable preguntarse: ¿Por
qué lo llamaron «Saturnos»? La procedencia y naturaleza de
ese material tan exótico ha sido mantenida bajo el más abso-
luto secretismo, y por lo tanto, su composición sigue siendo
desconocida para la opinión pública. A medida que analizo
el asunto, más interrogantes invaden mi cabeza: ¿Podría estar
relacionado de alguna manera con el planeta Saturno? Inves-
tigaciones recientes han demostrado que el agua en estado
líquido y las moléculas orgánicas son abundantes en nuestro
Sistema Solar. ¿Podría tratarse de un material, obtenido a
partir de la tecnología desarrollada por formas de vida inte-
ligente, cuyo origen se encuentre en alguna de las remotas
e inexploradas lunas, que integran el sistema de Saturno? A
255
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
priori, hacer una reflexión sobre estas cuestiones puede pare-
cer una simple quimera pero solo especular con esa posibili-
dad resulta inquietante y aunque de momento son preguntas
que no tienen respuesta, dejan abierta la puerta a una futura
investigación que podría arrojar resultados fascinantes.
2. La forma como un científico muy riguroso describe una tec-
nología de origen extraterrestre, sin mencionar el fenómeno
OVNI y procurando mantenerse dentro de los límites que
le impusieron, para evitar la difusión de información clasifi-
cada por la cúpula militar como ultrasecreta. Aunque estoy
convencido que el astrofísico hizo un esfuerzo genuino para
cumplir con el orden establecido, no me cabe la menor duda
que el doctor Rojas sabía demasiado y cuando estimaron que
ya habían obtenido de él, todo lo que podía aportar a la carre-
ra espacial y armamentística de los Estados Unidos, tomaron
medidas para silenciarlo. Y con profunda tristeza, por la vileza
con que fue tratado, surge en mi mente la siguiente inquietud:
¿Cuántos héroes anónimos de la ciencia habrán sufrido mar-
ginación, daños y silenciamiento por defender sus ideales?
3. El nivel de conocimiento que tenía un destacado astrofísico
de la NASA, perteneciente al Programa Lunar Apolo, sobre
una de las expresiones más relevantes del fenómeno y pese al
secretismo reinante, uno de los casos de actividad OVNI más
destacados y mejor documentado, (hasta donde la censura lo
ha permitido), del que se tenga noticias. Y debo agregar:
A la luz de las nuevas evidencias, considero altamente pro-
bable que Héctor R. Rojas haya formado parte de equipos
científicos multidisciplinares dedicados al análisis de tecno-
logía obtenida del Cosmos, mediante la aplicación de técnicas
de ingeniería inversa.
256
Pierre Monteagudo
La inferencia91 es una herramienta útil, que me ha servido para
llegar a ciertas conclusiones que contribuyen a ilustrar la manera
cómo podría haberse desarrollado un proceso de evaluación tec-
nológica de ese tipo. Cuando los científicos reciben el mandato
de descifrar los misterios que entraña una aeronave, sobre la cual
se desconoce prácticamente todo, recurren a la ingeniería inversa.
En el caso que nos interesa, relacionado con al menos un pla-
tillo volante recuperado después de haberse estrellado en Roswell,
no se disponía de información sobre la estructura molecular92 de
los materiales que formaban parte de su composición, ni existían
planos del diseño, ni conocimiento alguno de los aspectos técnicos
relativos a su funcionamiento. Tampoco se conocían los detalles del
sistema de propulsión, basado en el dominio de la antigravedad, la
fusión nuclear, la antimateria o la energía oscura. No obstante, es
importante mencionar que el comportamiento en vuelo de aero-
naves tecnológicamente más avanzadas, tantas veces observado en
los platillos volantes, es inherente a un mecanismo de propulsión
que ha superado las limitaciones del uso de los combustibles fósiles
y otras fuentes de energía, habitualmente utilizadas en nuestra so-
ciedad. La capacidad para generar una fuerza con efecto contrario
a la gravedad (antigravedad), parece ser congruente con la opera-
tividad de estas naves. Otras fuentes de energía candidatas pueden
ser: La generada a partir de un proceso controlado similar al que
tiene lugar en el interior de las estrellas (fusión nuclear). La pro-
ducida por antipartículas con carga eléctrica contraria a la materia
ordinaria (antimateria), o el aprovechamiento del componente más
91 Es la deducción que permite construir una idea lógica a partir del análi-
sis y la valoración de las informaciones y los datos disponibles.
92 Es la disposición como están colocados dos o más átomos, (partículas de
materia muy pequeñas), para formar una molécula. Las propiedades de los
materiales varían en función de la configuración que adoptan los átomos
cuando se unen para constituir las moléculas. Por su parte, las moléculas
vienen a ser como una especie de ladrillos que se integran para formar esos
materiales.
257
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
abundante del Universo observable (73%), la denominada energía
oscura que se encuentra a la espera de un nombre más apropiado,
cuando su naturaleza sea comprendida.
En tales circunstancias, sería necesario recoger y clasificar todos
los restos esparcidos por la zona del accidente y proceder a recopilar
toda la información disponible de forma minuciosa y metódica.
Esa fue la tarea encomendada desde las más altas esferas, que el
personal de inteligencia militar se encargó de llevar a cabo en el
área del siniestro.
Los científicos responsables de analizar esa tecnología tuvieron
que estudiar los mecanismos de posicionamiento y navegación,
los elementos de camuflaje y los sistemas bélicos que pueden in-
cluir mecanismos de disuasión y armas defensivas o de ataque. Por
sorprendente que parezca se trataría de examinar en profundidad
los dispositivos físicos, digitales, holográficos o incluso biológicos
que estuvieran dentro del aparato o incorporados en su fuselaje, así
como los instrumentos electrónicos, computacionales o cuánticos
que se pudieran hallar a bordo. En medio de esta situación, la op-
ción elegida tuvo que ser la ingeniería inversa aplicada, mediante
el análisis de la aeronave como un todo, siendo sometida al más
profundo escrutinio, con la intención de descifrar los mecanismos
relacionados con su “actividad”, funcionamiento e interacciones.
Desde un punto de vista técnico y científico este procedimiento se-
ría el más indicado para el logro de los objetivos de la investigación,
que se pueden resumir en lo siguiente:
• Recabar todos los datos aprovechables para avanzar en un
proceso de replicación tecnológica.
• Responder en el sentido más amplio a la pregunta: ¿De qué
está hecho? Es decir, no solo descubrir sus constituyentes mate-
riales sino también describir las propiedades físicas y químicas
que tienen esos componentes.
258
Pierre Monteagudo
• Entender la disposición técnica del artilugio, como paso previo
al diseño y construcción de copias, a modo de prototipos que, con
una elevada probabilidad, pudieron llegar a reproducir de manera
fiel o muy aproximada el funcionamiento y las prestaciones del ori-
ginal. Considero que lo lograron y es razonable pensar que algún
modelo creado a imagen y semejanza de la tecnología recuperada en
Roswell, pudo ser utilizado con el propósito de efectuar una especie
de adaptaciones a la carta, sobre la base de las necesidades de sus
nuevos usuarios: Pilotos de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos.
Pese al manto de secretismo que arrojaron sobre este caso, con
el nivel de conocimiento actual, quedan pocas dudas sobre el ca-
mino tomado por los científicos involucrados en un proyecto de
esta naturaleza. Debieron investigar la relación existente entre la
estructura atómica de los materiales y sus propiedades observa-
bles a simple vista o cuantificables por distintos medios. Con ese
análisis, estaba en juego poder llegar a reproducir con éxito las
prestaciones de esa tecnología de origen cósmico, sin que de mo-
mento se pueda precisar más, acerca del lugar del Cosmos de su
procedencia. Por consiguiente, habría sido necesario comprender
con la mayor precisión posible los patrones de funcionamien-
to interno de los materiales. En este sentido, hay que tomar en
cuenta que a escala atómica, la configuración de los electrones
que orbitan entorno al núcleo de los átomos que forman parte
de la composición de los materiales examinados, es la que con-
tribuye a determinar las cualidades electromagnéticas, antigravi-
tatorias y la capacidad de absorber o disipar las ondas de radio
que emiten los sistemas de radar. Con ese estudio acerca de la
naturaleza intrínseca de los materiales recuperados en Roswell,
pudieron llegar a determinar las propiedades que permiten a los
platillos volantes ser indetectables, cuando las inteligencias que
los controlan así lo desean. A partir de allí, considero que este
análisis fue el paso previo a la incorporación de esa tecnología
al ámbito militar terrestre, mediante su uso generalizado en la
259
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
construcción de aviones de combate, fragatas y otras naves o ae-
ronaves, de uso militar y a menudo ultrasecreto, por parte de las
Fuerzas Armadas de los Estados Unidos93.
Otro aspecto a tener en cuenta, que es de enorme importancia,
es el relativo a las comunicaciones entre los no identificados, que
a menudo han sido observados desplazándose en grupos forma-
dos por varios platillos volantes. Es una realidad que no se puede
ignorar. Por lo tanto, es necesario saber que, independientemente
de la formación que adopten en la navegación aérea, es indis-
pensable mantener la comunicación necesaria para garantizar la
seguridad de las naves implicadas.
Una vez que los científicos llegaron al punto de poder des-
entrañar los misterios de la materia, mediante el descifrado de
la configuración atómica de los metales y aleaciones utilizados
en la construcción de un platillo volante, la creación de réplicas
fue viable. A partir de ese momento, los ingenieros y diseñadores
militares, tuvieron a su disposición esos materiales exóticos para
ser utilizados en la confección de otros modelos de aeronaves,
con una versatilidad análoga a la que exhiben los no identificados
pero al mismo tiempo, con la incorporación de las modificacio-
nes necesarias, para responder a requerimientos estratégicos de
orden estrictamente militar. En ese caso, la manipulación de las
entrañas de la materia permitiría introducir ajustes en la medida
de las necesidades, para influir en el comportamiento aerodiná-
mico y las propiedades térmicas e incluso ópticas que guardan
relación con el sistema de camuflaje.
93 En los casos de avistamiento OVNI que se producen en la actualidad,
es imposible discernir a simple vista que tipo de inteligencia está detrás del
fenómeno. Puede tratarse de misiones robóticas sin tripulación, aeronaves
militares terrestres, platillos volantes controlados por Entidades Biológicas
no Humanas, visitantes de nuestro propio futuro y en algunos casos pueden
ser la expresión de un fenómeno de origen extraterrestre. Esta última, es
solo una de las posibilidades pero no la más factible.
260
Pierre Monteagudo
Es bien sabido que se puede aumentar la resistencia de un
metal, añadiéndole lo que se conoce como impurezas, hasta gene-
rar una aleación casi indestructible, mediante alteraciones de su
estructura interna para eliminar tensiones y potenciar la cohesión
del material a nivel atómico.
Resulta inevitable pensar en la posibilidad de que el doctor
Rojas haya sido convocado por el estamento militar de la NASA,
para trabajar en el selecto grupo de científicos que tienen acce-
so a tecnología ultrasecreta, de origen extraterrestre. Los indicios
apuntan en esa dirección y más pronto que tarde, podrían surgir
nuevas y sorprendentes revelaciones.
De momento, hay suficientes evidencias para afirmar que la
intención del estricto protocolo político-militar establecido en el
ámbito de las potencias mundiales, persigue el objetivo de analizar
en secreto toda la tecnología que se pueda recuperar en los lugares
donde se registre la actividad OVNI. La finalidad es adquirir el
conocimiento necesario para reproducir procesos, funcionamiento
y utilidades, en los laboratorios humanos, para desarrollar armas
cada vez más sofisticadas y mortíferas, que contribuyan a generar
ventajas tácticas y operativas en el escenario de los conflictos bélicos
terrestres y por insólito que pueda parecer, en los futuros teatros de
operaciones militares que serán constituidos en el espacio, como
resultado lógico de la creación de la anunciada fuerza espacial.
Por razones como esta, mantienen bajo un estricto control la
difusión de los aspectos veraces de las diferentes expresiones y rea-
lidades del fenómeno OVNI, a la par que promueven la omisión,
manipulación y falsedad (sobre todo en internet), como instru-
mento de desinformación sobre la cuestión ufológica. Esta forma
de proceder es parte de un esfuerzo continuo y sistemático para
desarrollar más y mejor tecnología armamentística, cueste lo que
cueste, con el propósito primordial de mantener una posición de
poder frente al resto del mundo.
261
XIX.
ME HICIERON DAÑO
Ateneo de Madrid, 8 de septiembre de 2018
E
sa tarde se presentó soleada y con una temperatura ideal.
No hacía demasiado calor y se podía caminar por la calle
con tranquilidad. Tal como habíamos quedado me en-
contré, con unos buenos amigos, en un lugar emblemático, con
espacio disponible para la cultura, la literatura e históricamente
apropiado para la reivindicación. Era la primera actividad pública
en la que participaba, tras el parón típico del mes de agosto. Una
tarde de sábado en la que podía hacer mil cosas, pero lo que me
apetecía era contar a la gente la gran injusticia cometida contra
Héctor R. Rojas.
Hacia el final de mi conferencia, tal como lo había hecho en
ocasiones anteriores, expuse ante los presentes la reflexión que
procura dar respuesta a una de las inquietudes más habituales de
todos los públicos que han conocido los detalles del caso Rojas.
La pregunta que todo el mundo se hace: ¿Por qué el Gobierno
de Venezuela permanece ajeno a la denuncia implícita en este
trabajo literario? Tomando en cuenta que se trata de un régimen
antagonista con el estadounidense; ¿Qué motivo tienen sus diri-
gentes para estar tan callados? Es que no dicen nada. O quizás,
su silencio cómplice habla tan alto de sus intenciones que no
263
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
se necesitan las palabras. ¿Les interesa investigar lo sucedido? Lo
dudo mucho, sobre todo, hasta ver que sus acciones demuestren
que les queda un ápice de dignidad, para llegar al fondo de esta
cuestión. ¿Prefieren pasar del tema por miedo al excéntrico man-
datario estadounidense? Es lo más probable. El entramado que
tienen montado se les caería en unas pocas horas, con un simple
estornudo del escrotus94. La realidad es que solo les interesa per-
manecer el mayor tiempo posible en el ejercicio mercantil de la
política e intentar perpetuarse en el poder, aunque sea a costa de
la miseria del pueblo venezolano.
Por mi parte, indignado por la dimensión de la injusticia, una y
otra vez, he alzado mi voz para señalar, de forma pública y notoria,
que estamos en presencia de un conjunto de atrocidades cometidas,
por una potencia extranjera, contra el científico venezolano más im
portante de todos los tiempos.
Con insistencia he preguntado: ¿Cuál es la razón para que no
haya sido activado el Ministerio de Relaciones Exteriores de Ve-
nezuela, con el fin de pedir una explicación? Cualquier nación
soberana tiene el derecho y el deber de efectuar consultas diplo-
máticas, para indagar que hay de cierto en esas afirmaciones de
un escritor actual, sobre el daño provocado a uno de sus ciudada-
nos. El protocolo en las relaciones bilaterales de los países admite
que un requerimiento de este tipo sea tramitado con absoluta
normalidad. Entonces, ¿dónde está el problema?
La triste realidad es que para entender esta situación no se puede
pensar como lo haría una persona normal, sino todo lo contrario.
Tras varios años de infructuosos contactos la única información
que he recibido, en dos ocasiones, de los políticos revolucionarios,
ha sido idéntica y resulta sobrecogedora. Siguiendo canales extrao-
ficiales me han hecho saber que se encuentran concentrados en
94 Una pequeña licencia literaria para explicar la traducción más aproxi-
mada al español para el apodo en inglés “scrotus” que le han puesto, en las
redes sociales, al cuadragésimo quinto Presidente de los Estados Unidos.
264
Pierre Monteagudo
luchar contra un intento de golpe de estado.95 Así califican a la
situación de crisis humanitaria, sin precedentes, que está vivien-
do la sociedad venezolana en la actualidad. Es un argumento tan
descabellado que sería para desternillarse de risa, sino fuera por la
tragedia que están padeciendo tantas familias venezolanas.
En este momento, en el que sugiero una vez más la necesidad
de una acción de consulta y pronunciamiento, por parte de la
Cancillería de Venezuela, es oportuno recordar y responder a la
pregunta formulada en un capítulo anterior sobre las barbarida-
des que se cometieron contra el doctor Rojas.
No sabemos a qué drogas conocidas en la época o experimen-
tales, fue sometido Héctor R. Rojas durante el tiempo de su re-
tención. No obstante conocemos, sin ningún género de duda,
las consecuencias de esa especie de lobotomía química y electro-
magnética, a la que fue sometido. Le originó pérdida de memo-
ria, limitaciones cognitivas, daño neurológico y secuelas para el
resto de su vida. Los médicos que lo trataron al ser devuelto a su
país, no encontraron una explicación a sus males. En un primer
95 Es el asalto al poder por medio de la violencia. De esta manera tratan de
etiquetar un escenario político y social que no es blanco o negro, sino que
presenta una amplia gama de grises. Algunos dirigentes bolivarianos están
convencidos que sus rivales políticos y adversarios ideológicos promueven
acciones violentas, de forma permanente, para hacerse con el poder. Al mis-
mo tiempo, hay millones de ciudadanos que padecen una hambruna deses-
perante y devastadora. Han llegado a una situación de hartazgo debido a la
marginación y el estigma que sufren por pensar de manera diferente. Ante
esa terrible realidad, la corrupción imperante y los abusos de poder, han
decidido votar a la oposición y por ese motivo, perfectamente democrático,
son tildados de golpistas por las fuerzas gubernamentales. Mientras tanto,
los simpatizantes del gobierno han recibido adiestramiento militar para la
lucha urbana, conservan armas de fuego en casa, y permanecen agrupados
en milicias civiles a disposición del ejército. Según el adoctrinamiento que
han recibido, deben acudir a defender la causa revolucionaria, en caso de
guerra civil o ante la supuesta invasión que se avecina, por parte de una
fuerza armada imperialista. Ese es el caldo de cultivo de la confrontación
fratricida que está en pleno desarrollo.
265
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
momento, el astrofísico aterrorizado por las amenazas contra su
vida y la integridad de su familia, decidió permanecer en silencio.
El recuerdo del tormento que había vivido, lo persuadió durante
años. ¿Volverían los torturadores? Es sabido que en la década de
1980, el doctor Rojas fue visitado por muchos extranjeros. Qui-
zás eran antiguos amigos o más bien una forma de recordarle lo
que le podía volver a pasar. Hasta que un día, sobrepasado por
el sufrimiento de mantener el silencio, empezó a contar algunos
detalles de lo que le habían hecho. Hoy en día son múltiples las
fuentes que corroboran lo sucedido. Más allá de las informacio-
nes que manejo desde hace años, en fechas recientes he recibido
el mensaje de una persona que conoció en vida al científico, en
el que expresaba lo siguiente: “Ahora entiendo porque Rojas nos
decía que le habían hecho daño…” Usan a las personas y luego
las desechan… ¡Malditos!
Dadas las circunstancias, casi hay que agradecer que no lo eli-
minaran físicamente pero, no se puede ignorar que durante los
meses de su cautiverio, es muy probable que esa posibilidad fuese
contemplada en el ámbito de la inteligencia militar dentro de
las entidades involucradas. Pienso que ahora es el momento de
dedicar las próximas páginas a explicar cómo actuaban las fuerzas
oscuras de la época y describir una aproximación a lo que pudo
ser el “tratamiento Kissinger” estándar aplicado al doctor Rojas,
por su interés en democratizar el conocimiento.
266
XX.
EL TRATAMIENTO
E
l último de una larga serie de mensajes no me sorprendió
en absoluto. Era la expresión de la impotencia de otra per-
sona más, que recordaba con admiración el trabajo y la
calidad humana del doctor Rojas. Una de tantas informaciones
que he ido recibiendo al cabo de los años, con la expresión escrita
de una señora, que reflejaba con meridiana claridad la indigna-
ción que sentía, al descubrir el significado de aquellas enigmáticas
palabras pronunciadas por el astrofísico venezolano hacía varias
décadas: “Me hicieron daño.” Ésa fue una de sus últimas revela-
ciones al mundo. Más allá de lo explicado hasta ahora, considero
que es un acto de justicia, procurar responder con mayor ampli-
tud a esta pregunta: ¿Cuál fue la verdadera naturaleza del “trata-
miento” aplicado a Héctor R. Rojas? Al redactar estas líneas me
detengo con frecuencia para respirar profundo y tratar de digerir
el trago amargo de contar esta tristísima realidad. Siento que es
mi deber expresar, con suficiente amplitud y claridad, lo que le
hicieron a este científico.
Ciertos detalles que son bien conocidos acerca de las activida-
des de Ewen Cameron,96 un personaje célebre por ser el creador de
96 Para escribir este capítulo, durante la etapa de recopilación de informa-
ción, he escuchado el pódcast de Santiago Camacho, en el que habla de
Ewen Cameron. Audio: [Link]
267
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
los métodos modernos de tortura sicológica, pueden contribuir a
arrojar luz sobre la metodología perversa y la violencia subyacente
que pudieron utilizar en contra del doctor Rojas. Cameron, de
profesión siquiatra, paso su vida suministrando tormento a las
desafortunadas personas que se cruzaron en su camino. Estuvo
oculto, trabajando subrepticiamente para desarrollar técnicas de
control mental, detrás de la fachada de un buen número de aso-
ciaciones médicas relacionadas con su especialidad. En ese en-
torno, fue desempeñando sus macabras labores, en los Estados
Unidos, mientras trabajaba para la Agencia Central de Inteligen-
cia (CIA), en el marco de un siniestro programa cuyo nombre
en clave era Proyecto MKUltra, donde “Ultra” indicaba la dis-
posición oficial de otorgar el máximo nivel de confidencialidad a
la gestión de todas las informaciones relacionadas con las activi-
dades de ese tétrico plan. Pese a tanto secretismo es bien sabido
que utilizaban drogas experimentales tan poderosas como para
causar la invalidez e incluso la muerte. Las personas sometidas a
ese cóctel de narcóticos, entre otros efectos secundarios, sufrían
pérdida de memoria, amnesia, parálisis corporal, envejecimiento
prematuro y daño cerebral permanente.
Los esfuerzos de Cameron también se centraron en desarrollar
métodos innovadores de borrado de memoria. Es un hecho que
para perfeccionar sus técnicas utilizó como conejillos de indias a
muchas personas, de todas las edades, afectadas por enfermeda-
des diversas, que acudieron a él para ser tratados como pacientes
y poder seguir un protocolo médico contra la ansiedad, la depre-
sión y otras dolencias asociadas. Este individuo llegó a convertirse
en un auténtico especialista en la supresión integral de la persona-
lidad de los seres humanos. En este sentido, se sabe que fue capaz
de privar de su identidad a algunos de los miles de pacientes,
con los que hizo experimentos de forma ilegal. Si hacemos un
esfuerzo para imaginarnos lo aterrador que sería llegar a perder
el bagaje que tenemos como personas, a partir de la eliminación
268
Pierre Monteagudo
de nuestros recuerdos, conocimientos, ideas, convicciones y va-
lores, en síntesis, un borrado mental, que incluya la supresión de
los recuerdos de nuestras vivencias de toda una vida, entonces,
empezaríamos a aproximarnos a la comprensión de la verdadera
magnitud de la agresión cometida contra el doctor Rojas.
El método Cameron era invasivo, doloroso y causaba lesiones
y secuelas, tanto temporales como permanentes. Se administraba
a los pacientes de forma prolongada en el tiempo, mediante un
proceso con 3 etapas bien definidas:
En primer lugar, se procedía a ejecutar, lo que no dudo en
calificar como, una técnica de tortura basada en la inducción de
un sueño profundo y prolongado. Cameron, inducia un estado de
inconciencia en el paciente utilizando una combinación de dro-
gas, con un efecto sedante muy potente, que actuaban sobre el
sistema nervioso central, para sumergir a la persona en un sueño
del que no podía despertar. Si bien esta acción reducía la percep-
ción del dolor experimentado por la víctima, ya que se encontra-
ba narcotizada, la realidad es que el despertar de la persona era
horrible debido a la combinación de los efectos secundarios que
padecía. Entre otros: Babeo, mareos, vómitos, dolores de cabeza,
cansancio extremo, estado generalizado de nerviosismo, ansie-
dad, miedo, temblores, convulsiones, en resumen, una sensación
parecida a la que puede llegar a sentir una persona que ha sufrido
un accidente cerebrovascular (ACV)97.
La inyección masiva de barbitúricos, en el torrente sanguíneo de
los pacientes, tenía la finalidad esencial de mantenerlos dormidos
durante períodos de tiempo de hasta 3 meses. De ese modo, Ca-
meron procedía a aplicar, de forma simultánea, innumerables des-
cargas eléctricas (electrochoques), acallando de antemano las obje-
97 Simplificando mucho se puede decir que es un infarto cerebral. Ocurre
cuando, por causas diversas, se interrumpe el flujo de sangre al cerebro. La
severidad de las lesiones será tanto más grave, cuanto mayor sea el tiempo
que ese órgano permanezca sin recibir la vital provisión de oxígeno.
269
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
ciones, protestas, gritos, expresiones de máxima excitación y dolor,
que la persona afectada expresaba tras ser invadida por el pánico,
que le generaba el hecho de encontrarse en esa lúgubre situación.
Desde la perspectiva de una mente siniestra, el “tratamiento”
surtía el efecto deseado. No existía rechazo por parte del paciente
y tampoco recordaba la duración del proceso. En este momento,
confieso las limitaciones que tengo, con el uso del lenguaje escri-
to, para explicar el comportamiento perverso de Ewen Cameron
y sus colegas de fechorías. Me faltan palabras para describir estas
aberraciones: Resulta que la intensidad y frecuencia, en la apli-
cación de electricidad a las víctimas, eran criminalmente eleva-
das. Es así, porque en esta especie de tortura electroconvulsiva, se
multiplicaba la potencia de las descargas hasta niveles decenas de
veces superiores a lo que podría ser considerado como una dosis
terapéutica98.
En la segunda fase, se despertaba a los sujetos que eran obje-
to del experimento y se tomaban notas del nivel de efectividad
del proceso, cuyos resultados se medían en función del grado de
control alcanzado sobre la personalidad de los pacientes. Los que
no habían muerto, al volver a la conciencia, se encontraban to-
talmente desorientados, confundidos y aterrados. El maestro del
horror, con la puntualidad de un reloj atómico, cada día, seguía
aplicando electricidad en el cuerpo de las cobayas humanas con el
agravante de que en esta etapa se encontraban conscientes. Como
resultado de todo lo anterior, la persona quedaba hundida en una
98 Se puede decir que el procedimiento seguido por Cameron era una ano-
malía siniestra en el uso de la clásica Terapia Electroconvulsiva (TEC), que
desde hacía muchas décadas se venía utilizando. En la actualidad, se conti-
núa usando esta terapia bajo el estricto control de personal médico especia-
lizado, regido por la ética y la moral, para administrar una corriente eléctri-
ca de muy baja intensidad, con fines terapéuticos. En este caso, se procura
aliviar el sufrimiento de personas que padecen ciertas enfermedades, como
la depresión invalidante, que ha resultado ser ultrarresistente al resto de los
tratamientos disponibles.
270
Pierre Monteagudo
profunda amnesia y con frecuencia sucedía que no podía recordar
ni su propio nombre.
El tercer paso consistía en drogar a los pacientes con LSD y
privarlos de sus percepciones sensoriales99. Se les administraba el
ácido alucinógeno, como parte de un método químico de control
mental e incluso lobotomía farmacológica, que llegaba a provo-
car una amnesia retrógrada permanente100. Eran mantenidos en
celdas, a oscuras, sin sonidos y en un ambiente con niveles ba-
jos de oxígeno. El suministro de agua y alimentos era racionado.
Se limitaba a proporcionar lo mínimo indispensable para evitar
el fracaso del experimento, que sobrevenía en el caso de que se
produjera la muerte de los torturados. En una variante de la me-
todología anterior, se atormentaba a los infortunados mediante
la privación del sueño. Para ello, en medio del confinamiento, se
proferían insultos y humillaciones mediante mensajes de audio,
día y noche, sin descanso, durante varias semanas. El objetivo
era sembrar de pensamientos falsos, del tipo autoinculpatorios, la
mente de la persona agredida y llegar a despojarla de su persona-
lidad. En síntesis, se trataba de un auténtico método para inducir
99 La privación sensorial, como medio de tortura, consistía en reducir o
eliminar los estímulos que la persona recibía a través de sus cinco sentidos,
(vista, oído, gusto, olfato y tacto). Se sometía al sujeto de experimentación a
un proceso de aislamiento ambiental, por el cual sufría una merma drástica
del funcionamiento de su cerebro. Esto le provocaba un desequilibrio sen-
sorial, originado por el desajuste en la proporción de los estímulos internos
y externos que recibía. A partir de allí, el afectado entraba en una situación
de caos sicológico. Como resultado de todo lo anterior, la víctima sufría al-
teraciones del comportamiento, sugestión y alucinaciones, que aumentaban
de intensidad, a medida que se prolongaban las restricciones sensoriales.
100 Es la pérdida de memoria de largo plazo que experimenta una persona.
Se caracteriza por la imposibilidad que tiene para recordar las vivencias
previas a las lesiones cerebrales causadas, en este caso, por el “tratamiento”
recibido que funciona como una técnica de borrado de los recuerdos.
271
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
o reforzar un episodio sicótico101, en grado superlativo, similar al
producido por los narcóticos.
Todo lo descrito con anterioridad me ha permitido ilustrar el
suplicio al que sometieron a Héctor R. Rojas, durante el tiempo
de su retención ilegal. Los malhechores respondieron a sus pro-
puestas de cooperación científica y tecnológica, entre los pueblos
del mundo, aplicándole la técnica de persuasión coercitiva. Una
forma de tortura sicológica extremadamente elaborada, con el
fin de erradicar el pensamiento crítico de la persona afectada y
modificar sus creencias, convicciones y valores, suprimiendo las
actitudes que son contrarias al interés del orden establecido.
Los resultados de esta acción contra el doctor Rojas, se hicieron
evidentes cuando fue devuelto a su país. Los testimonios que he
podido recoger de personas allegadas al científico, son esclarecedo-
res. Sus familiares y amigos pidieron explicaciones en el Instituto
Pedagógico El Mácaro, ese centro académico, donde el astrofísico
había sido profesor e investigador, durante tres años, en el período
1971-1973. Recordarán quiénes sigan esta trama que el historial
profesional de este personaje fue borrado de los registros internos
en esa institución gubernamental. En la actualidad, más de cua-
renta y cinco años después, la solicitud de su restitución continúa
siendo una reivindicación que he reiterado públicamente ante el
Gobierno de Venezuela, que por su parte mantiene el más absoluto
silencio, impregnado de complicidad, sobre las atrocidades come-
tidas contra el científico. La prolongada ausencia del doctor Rojas,
encendió las alarmas. Había permanecido un buen número de me-
ses, quizás hasta un año, sin dar señales de vida. En todo ese tiempo
no se había comunicado con su madre, lo cual llamo mucho la
101 La sicosis es un estado gravemente alterado de la personalidad. La per-
sona afectada por un brote sicótico agudo, como es el caso que nos ocupa,
experimentaba alucinaciones muy vívidas, que le llevaban a percibir ante sí
misma, como si fuera real, la presencia de múltiples figuras agresoras. Esto
era parte de un proceso de desconexión con la realidad, que los afectados
sufrían, a la par del resto de terribles padecimientos.
272
Pierre Monteagudo
atención porque resultaba muy extraño que de forma inesperada
abandonara la costumbre de establecer contacto con su progenito-
ra, cosa que hacía de forma habitual sin importar en qué lugar del
mundo se encontrase trabajando. La incertidumbre llevó a la gente
a pensar que algo muy malo tenía que haberle sucedido. Lo cierto
es que tras ser devuelto a Venezuela, Héctor R. Rojas, presentaba
un estado de salud muy deteriorado, con limitaciones cognitivas,
convulsiones esporádicas y dolores de cabeza muy intensos y recu-
rrentes. Se hizo evidente que tenía lagunas en la memoria, com-
patibles con lo que se conoce como amnesia retrógrada, un tipo
de trastorno neurológico que limita los recuerdos de las vivencias
previas a la más que probable lesión que le ocasionaron en la parte
del cerebro dedicada a la remembranza. Por eso, no recordaba gran
parte de lo vivido durante su etapa profesional en el Programa Lu-
nar Apolo de la NASA102.
Cuando el científico se armó de valor, y se pudo sobreponer al
horror de recordar lo que le habían hecho, ofreció a sus más alle-
gados algunas pistas de lo sucedido. La mejor forma de explicar
estos hechos es respondiendo a la pregunta clave: ¿Qué quería de-
cir el doctor Rojas al afirmar que le pusieron una máquina sobre
la cabeza y lo dejaron casi a cero?
Tomando en cuenta lo que sabemos sobre las técnicas utiliza-
das en MKUltra es coherente pensar que un dispositivo de natu-
raleza desconocida, puesto sobre el cráneo del astrofísico, tenía la
finalidad de aplicarle corriente eléctrica y campos magnéticos de
alta intensidad, para irradiar las áreas de su cerebro relacionadas
con la memoria y los recuerdos. Al mismo tiempo, si tomamos
en cuenta que las secuelas padecidas por el doctor Rojas fueron:
Cefaleas intensas y recurrentes, amnesia retrógrada, pérdida de
102 Otros detalles abominables de los experimentos con humanos realiza-
dos por Ewen Cameron y otros infames, que colaboraron con él y profundi-
zaron en el desarrollo de los métodos de tortura descritos, no se mencionan
en esta obra. Son la expresión más abyecta del comportamiento humano.
273
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
memoria declarativa y convulsiones, pienso que la denomina-
ción más apropiada para el “tratamiento” aplicado al científico es:
«Tortura Electromagnética Profunda»103. En la que utilizaron una
intensidad lo suficientemente potente como para causarle daños
neurológicos. A partir de allí, el científico experimentó una re-
ducción sustancial de su umbral para la expresión de un estado
convulsivo (EC). Todo lo cual explicaría las convulsiones recu-
rrentes que padeció a lo largo del resto de su vida.
Tras un profundo análisis, considero que la intención global del
proceso era desactivar o destruir las redes neuronales que están co-
nectadas con un área profunda del cerebro, en la que se encuentra
alojado el hipocampo, un pequeño órgano con forma de semiluna
que es parte integral de la corteza cerebral y actúa como si fuera un
director de orquesta coordinando diferentes áreas del cerebro en
una sinfonía responsable de generar, almacenar y evocar los recuer-
dos. El hipocampo juega un papel muy importante en la gestión de
la memoria y la recuperación de los recuerdos. En líneas generales,
tener una buena remembranza a largo plazo se puede considerar
un indicador del adecuado funcionamiento del hipocampo. Por el
contrario, un deterioro o lesión de ese órgano104 interrumpe la acti-
103 Al tipificar lo sucedido como tortura, lo hago tras una larga reflexión
y tomando en cuenta lo siguiente: El artículo 1 de la Convención contra la
Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, adoptada
por la Asamblea General de las Naciones Unidas el día 10 de diciembre de
1984, arroja claridad sobre ese concepto al establecer su definición legal e in-
ternacionalmente aceptada: «...se entenderá por el término “tortura” todo acto
por el cual se inflija intencionadamente a una persona dolores o sufrimientos
graves, ya sean físicos o mentales, con el fin de obtener de ella o de un tercero
información o una confesión, de castigarla por un acto que haya cometido, o se
sospeche que ha cometido, o de intimidar o coaccionar a esa persona o a otras, o
por toda razón basada en cualquier tipo de discriminación, cuando dichos do-
lores o sufrimientos sean infligidos por un funcionario público u otra persona en
el ejercicio de funciones públicas, a instigación suya, o con su consentimiento...»
104 El caso de Henry G. Molaison ilustra a la perfección los problemas deri-
vados de la disfunción del hipocampo. Para tratarle una epilepsia aguda, le
274
Pierre Monteagudo
vidad habitual de ciertos grupos de neuronas. La persona afectada,
entre otros males, sufre amnesia retrógrada que cursa con pérdida
de memoria declarativa. En el caso del doctor Rojas, ese trastor-
no se hizo evidente por las limitaciones que tuvo para evocar los
recuerdos de sus vivencias del pasado, sobre todo las relacionadas
con su etapa de trabajo en la NASA. En condiciones normales, el
astrofísico no habría desterrado jamás de su mente ese conjunto de
experiencias inolvidables que había vivido en el seno de la Agencia
Espacial Estadounidense. A pesar de todas las amenazas recibidas,
conociendo al personaje, pienso que el doctor Rojas, en caso de
haber conservado intacta su función memorística, en un momento
dado habría decidido seguir contando sus experiencias científicas,
con total normalidad, tal como lo había hecho habitualmente an-
tes de recibir el “tratamiento”. No obstante, nunca más lo pudo
volver a hacer con la locuacidad que lo caracterizaba. Algunos sín-
tomas que fueron notorios en el comportamiento del astrofísico,
tras su devolución a Venezuela, eran compatibles con una lesión del
hipocampo. En conclusión:
La posible combinación de las drogas administradas, junto a los
electrochoques y la exposición a poderosos campos magnéticos, tuvo
que haber provocado la muerte masiva de células nerviosas, la des
trucción de conexiones cerebrales y el deterioro irreversible de algunos
circuitos neuronales, teniendo como secuela la afectación severa de la
memoria y los recuerdos105.
practicaron una lobotomía terapéutica que a la postre le causó una amnesia
casi total. Tras su muerte en el año 2008, el cerebro de Molaison fue estudia-
do en profundidad atribuyéndose la pérdida de su memoria a largo plazo y
su incapacidad para expresar recuerdos verbalmente, al hecho de la cirugía
que le habían practicado en el hipocampo.
105 La CIA ha informado en varias oportunidades que el Proyecto MKUltra
fue abandonado totalmente en los años setenta, pero algunos investigadores
y escritores han reiterado sus denuncias afirmando que el desarrollo de técni-
cas de tortura continúa bajo otras denominaciones.
275
XXI.
LA DEMANDA
E
l prestigioso astrónomo, Martin Schwarzschild106 dejó
constancia de un intercambio de misivas con el doctor
Rojas. En febrero de 1964, procedió a registrar un total
de 4 cartas, que forman parte de la Colección de Libros Raros y
Colecciones Especiales, de la Universidad de Princeton, en New
Jersey, (Estados Unidos)107.
Analizando el contenido de esas correspondencias se deduce
que Héctor R. Rojas, tenía establecida su residencia en: 128, rue
Mouffetard, de París 5èm — Francia, y por motivos laborales,
en 1962, cambio su domicilio al 1106 de Walnut Street, en la
ciudad estadounidense de McAllen, en Texas. Es interesante re-
cordar que desde el comienzo del año anterior, había estado tra-
106 La mayor parte de la carrera profesional de Martin Schwarzschild trans-
currió en la Universidad de Princeton. Durante muchos años fue Profesor
Emérito de Astronomía. Martin, era hijo del famoso físico y astrónomo ale-
mán, Karl Schwarzschild.
107 Entre los años 1959 y 1964, el doctor Rojas mantuvo correspondencia
con una serie de destacados científicos en los Estados Unidos. Un total de
dieciséis cartas, una de ellas escrita a mano y el resto a máquina, se conser-
van en las colecciones de documentos que permanecen bajo custodia en los
archivos de dos centros académicos de mucho prestigio. Las 4 cartas que se
mencionan, forman parte de los llamados documentos de Martin Schwar-
zschild, alojados en la caja 9, carpeta 16, de la División de Manuscritos del
Departamento de Libros Raros y Colecciones Especiales.
277
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
bajando en el Instituto Tecnológico de Monterrey. Durante esa
etapa en México, estuvo al frente de un proyecto de observación
astronómica con base en el Cerro Potosí, en el Estado de Nuevo
León, que en su parte norte tiene frontera con Texas. En este
período de tiempo, toda su actividad científica estuvo conectada
geográficamente, mediante una alta dosis de pragmatismo que
llevaba al personaje a asumir nuevos retos profesionales de forma
constante108.
El desafío de una nueva investigación se encontraba en Texas
y allí fue a parar el doctor Rojas. Algunos detalles de su trabajo
en la Universidad de Edinburg, que muestran rasgos de su perso-
nalidad, han quedado reseñados para la posteridad como conse-
cuencia de una discrepancia laboral que terminó en los juzgados.
El texto de una sentencia109 firme de la Corte de Apelaciones
de Texas, en fecha 29 de junio de 1965, muestra como el Tribu-
nal de Apelaciones Civiles de Texas, en Corpus Christi, ratificaba
la sentencia del tribunal de primera instancia, en favor del Dr.
Héctor R. Rojas, en su demanda contra el Colegio Panamericano
(Pan American College), de la ciudad de Edinburg. El astrofísico
había iniciado el procedimiento civil por daños y perjuicios deri-
vados del incumplimiento de contrato por parte de esa entidad.
En el litigio fue asistido por el letrado L. Aron Peña. El detallado
dictamen judicial es bastante esclarecedor y me ha permitido ha-
cer esta síntesis, que es el fiel reflejo de la sentencia:
108 Por su enorme importancia histórica debo destacar nuevamente que
durante los días de su trabajo en el Cerro Potosí, el doctor Rojas tuvo la
inspiración para formular la técnica matemática que, a la postre, utilizaría
como herramienta clave en la elaboración de los cálculos para el aterrizaje
del Apolo 11, en la Luna.
109 Los datos del procedimiento judicial son: Citaciones 392 S.W.2d 707
(1965). Expediente número 111. Autor: Paul W. Green, Juez de la Corte de
Apelaciones de Texas, hasta el año 2004.
Fuente: [Link]
college-v-rojas/
278
Pierre Monteagudo
Doctor en Astronomía, Héctor R. Rojas, con residencia en Fran-
cia, comenzó su relación laboral al ser contratado para el período
septiembre de 1962 - mayo de 1963, como Investigador Asociado
del profesor Paul Engle, en un programa de investigación astrofísica,
de la Universidad de Edinburg. El trabajo de campo del doctor Rojas
se desarrolló en el Observatorio Astronómico de gran altura, situado
en el Monte Infiernillo, en el norte de Nuevo León, en México.
En un informe presentado a la Fundación Nacional de Cien-
cia,110 en marzo de 1963, el profesor Engle hizo una valoración
del desempeño profesional del astrofísico, al escribir: “El Dr. Hé-
ctor R. Rojas está profundamente involucrado en este trabajo con
nosotros y ha demostrado ser el investigador más satisfactorio.”
En virtud de la buena relación existente, en junio de 1963, las
partes renovaron el contrato por un año, con vigencia hasta el 31
de mayo de 1964. Hasta ese momento había existido una rela-
ción correcta entre ambos científicos. No obstante, en el segundo
año de su trabajo, según varios testimonios, surgió una animad-
versión personal muy fuerte. Ciertamente, algunas informaciones
señalan que el profesor Engle era conocido por su mal carácter y
en realidad, no era astrónomo. Por ello, el doctor Rojas considera-
ba que no tenía la preparación necesaria para diseñar y definir las
actividades en el campo de la astronomía que luego le ordenaba
realizar. Aun así, estaba de acuerdo en que podían trabajar juntos
para asegurar el éxito del programa de investigación. Entonces,
cuando le correspondió subir al estrado, el astrofísico declaró que
reconocía al profesor Engle como director de su departamento,
pero debido a su falta de formación en la especialidad, no podía
permitirle interferir en su trabajo. La expresión que refleja la sen-
tencia es: No me puede decir qué hacer o qué no hacer.
110 El informe estaba dirigido a la National Science Foundation, de los Es-
tados Unidos, en su carácter de entidad patrocinadora, que financiaba el
programa de investigación mediante una subvención. El profesor Engle era
el encargado de administrar los fondos.
279
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
La tensa situación condujo a un despido improcedente, en
fecha 25 de octubre de 1963. Engle, siguiendo su línea, insistió
ante el presidente de la Universidad para que se desestimaran las
alegaciones del doctor Rojas y finalmente el despido fue confir-
mado por la Junta de Regentes, sin el debido finiquito y abono
de cantidades. Visto que no había posibilidad de una solución
amistosa, en 1965, el doctor Rojas se vio obligado a demandar al
Pan American College, por el incumplimiento del contrato.
Tomando en cuenta que el salario anual estipulado en el con-
trato era de 8.000,00 dólares por servicios profesionales, el tribu-
nal estimó que había quedado pendiente de pago la cantidad de
$ 4.666,64 más $ 434,00 por los gastos de viaje pactados para
regresar a Francia.
El Juez presentó ante el jurado una única pregunta: ¿Existe
alguna evidencia de que el Colegio Panamericano tuviera justifi-
cación alguna, para despedir al Dr. Héctor R. Rojas? En su fallo,
el jurado encontró que no había una sola causa justificada para
el despido. El veredicto favorable al astrofísico estableció en $
5.100,64 el total de los salarios impagados. La moción de la enti-
dad demandada solicitando la realización de un nuevo juicio fue
rechazada y el juez procedió a firmar la sentencia.
Me encontré con este capítulo jurídico en la vida del cientí-
fico, mientras buscaba otra querella mucho más importante. Un
litigio distinto, que no parece figurar en ningún sitio. A pesar de
lo cual, sigo indagando bajo el convencimiento de que algún día
aparecerá la gran demanda, la que interpuso Héctor R. Rojas,
contra el Tío Sam111. En este punto de la investigación se percibe
con fuerza, gravitando sobre este asunto, la mano tenebrosa de
«The Agency». Por el testimonio de personas que conocieron los
hechos de primera mano, sabemos que el astrofísico dio inicio a
ese procedimiento judicial, a finales de la década de los setenta,
111 La expresión “Tío Sam” es la personificación del gobierno estadouni-
dense.
280
Pierre Monteagudo
y durante años estuvo pendiente de su resultado. La cuestión es:
¿Qué demandó? Quizás los derechos de autor por sus inventos o
el trato inhumano recibido. ¿La argumentación jurídica ofrecería
detalles del tiempo de su retención? ¿Cuál fue el resultado? Y, lo
más inquietante: ¿Por qué no se puede localizar ningún vestigio
de la demanda? ¿Quién podría tener interés en ocultar su conte-
nido? La búsqueda continuará…
281
XXII.
EL RESURGIR DE UN LUCHADOR
A
pesar de las limitaciones, durante la década de 1980,
el doctor Rojas se mantuvo activo. Impartía clases de
física, química y matemáticas a estudiantes de todos
los niveles. Uno de sus alumnos, que en aquella época era
estudiante de ingeniería, después de leer Expediente Rojas,
tuvo a bien ponerse en contacto conmigo para comentarme
que había recibido clases de física y astronomía en el período
1982-1986. Según me explicó, el doctor Rojas había sido
para él, un gran maestro e instructor al que describió como
una persona lúcida, coherente y reflexiva, de un profundo
pensamiento crítico, pero sobre todo muy humilde para el
cúmulo de conocimiento que poseía. En el final de sus días,
olvidado por su nación, permaneció fiel a sus convicciones.
Se dedicó a democratizar el conocimiento entre sus estudian-
tes, a quienes les tocará reivindicar su memoria y continuar
sus trabajos, por el bien común de la humanidad. Sus aportes
a la navegación espacial y en concreto, los cálculos para el
aterrizaje de naves tripuladas en la Luna, solo constituyeron
una de las tantas aplicaciones del método Rojas, de las trans-
formaciones sucesivas. Hay muchos otros aportes a la ciencia
que el Dr. Héctor R. Rojas se propuso socializar, poniendo
en riesgo su integridad física y mental. Durante años trabajó
283
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
para la implantación de un Centro de Estudios Espaciales
para Latinoamérica112.
Hasta ese momento sus palabras habían sido como una dul-
ce melodía para mis oídos. El mensaje me resultaba familiar
porque corroboraba todo lo que por otras fuentes ya sabía. No
obstante, empecé a sentirme muy incómodo cuando prosiguió
con su exposición diciéndome: En la actualidad, un grupo de
amigos del doctor Rojas, que lo recordamos con profunda ad-
miración, nos hemos reunido, en Venezuela, para promover la
realización de un evento de reivindicación de su vida y obra.
De hecho, estamos haciendo los preparativos para constituir
una Fundación que llevará su nombre. Tenemos la intención
de continuar con sus trabajos de investigación. Y para lograr
tan loable objetivo vamos a requerir de todo el apoyo posible
de quienes lo conocieron y hoy reivindican su nombre. Men-
talmente, empecé a preguntarme: ¿Por qué no lo han hecho
hasta ahora? Pronto se cumplirá el 50 aniversario de la misión
Apolo 11, en la que el doctor Rojas jugó un papel estelar,113 pero
hasta ahora nadie lo había recordado para nada. Mi desasosiego
inicial se transformó en indignación y le pregunté: ¿Sabes dón-
de está enterrado el doctor Rojas? Su respuesta me indicó que
sabía de lo que hablaba: Sí, en un pequeño cementerio entre
las poblaciones de Mariara y San Joaquín. En ese punto de la
conversación, el malestar me superó y le expliqué con lujo de
detalles, lo que ahora resumo: Los restos mortales del doctor
Rojas, reposan en un cementerio municipal abandonado, que
no se puede visitar porque ha sido invadido por grupos de de-
112 Estas manifestaciones de un antiguo alumno del astrofísico, constitu-
yen una confirmación adicional de lo explicado con anterioridad, sobre los
años de trabajo del doctor Rojas para la creación de un gran complejo de
estudios espaciales.
113 En el momento de hacer esta mención sobre el papel estelar de Héctor
R. Rojas, aún no había recibido la confirmación de su aportación histórica
a la misión Apolo 11.
284
Pierre Monteagudo
lincuentes extremadamente peligrosos. Ese es el triste destino
del científico venezolano más importante de todos los tiempos.
En tales circunstancias, ¿cómo me van a hablar de homenajes?
El primer gesto de verdadera admiración hacia el personaje, la
primera señal de que algo está cambiando en su país, sería que
los restos mortales del doctor Rojas fueran recuperados de ese
lúgubre lugar donde se encuentran para ser inhumados en un
lugar santificado, de acuerdo con la condición de creyente del
astrofísico. Por mi parte, seguiré trabajando para lograr esa par-
te de la reivindicación del personaje.
285
XXIII.
UN DESCUBRIMIENTO
HISTÓRICO
A
finales del 2018, hice algunas variantes en la metodolo-
gía de trabajo. Intensifiqué las acciones sobre el terreno
y procedí a modificar algunas estrategias de búsqueda de
información. Como premio al esfuerzo obtuve resultados impor-
tantes. Así fue como hice una serie de descubrimientos que pre-
sento con total naturalidad, tal y como los he conocido.
En varias ocasiones he expresado de forma pública que el doc-
tor Rojas era lo que se conoce como un superdotado. Tenía una
capacidad intelectual superior a la media, con un coeficiente in-
telectual de 140114. Demostraba una grandísima dedicación a su
trabajo y una voluntad de hierro para alcanzar sus objetivos vi-
tales. Siempre fue muy creativo en las propuestas científicas que
realizaba e incansable en la búsqueda de sus metas. Tenía lo que
se conoce coloquialmente como memoria fotográfica115. Esa habi-
114 Aunque hay muchos sistemas de clasificación y medición que varían
según su autor, se considera que una persona es superdotada cuando las
pruebas científicas demuestran que tiene una habilidad intelectual innata,
que se puede cuantificar y arroja como resultado que posee un coeficiente
intelectual de 130 o más.
115 El término científico es eidética y se refiere a una extraña capacidad
para efectuar, con la vista, una especie de escaneado de documentos. La
persona que nace con esa cualidad, tiene la habilidad de recordar con un
287
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
lidad le permitía conservar en la mente todo lo que leía. Aunque
pasara mucho tiempo, cuando lo necesitaba, podía recordar los
pormenores de todo lo que había leído con anterioridad. Era ca-
paz de recordar detalles que ninguna otra persona podría. En una
época, hacia el final de sus días, ejercitaba sus facultades recordan-
do su tesis doctoral y escribiéndola de memoria en una pizarra.
Cuando todos los rincones del encerado estaban ocupados por
trozos de conocimiento, que evocaban sus años de estudiante en
la Universidad de París, llamaba a su escribiente y le pedía que lo
copiara en un cuaderno. Tras la muerte del científico el asistente
conservó el manuscrito durante décadas, como quien atesora un
gran legado, hasta que pasó a formar parte del conjunto de evi-
dencias documentales del caso Rojas. Ciertamente, la capacidad
de almacenamiento de información en el cerebro del astrofísico
parecía ser casi ilimitada.
Por ese motivo, había sido sometido a múltiples pruebas, re-
conocimientos y tests, durante los años que vivió en Europa. De
hecho, le hicieron tantas evaluaciones que un día preguntó: ¿Por
qué me hacen tantas pruebas? La respuesta de los especialistas,
fue simple y sin detalles; son para comprobar hasta donde llegan
sus habilidades.
A pesar del “tratamiento” recibido por el doctor Rojas, no es
extraño que conservara estas habilidades intelectuales116.
Después de tantos años de trabajo resultó muy gratificante entrar
en contacto con el escribiente del doctor Rojas. Un profesor de mate-
nivel de detalle asombroso casi la totalidad de lo que haya visto, leído o
escuchado.
116 En algunas personas esta capacidad de procesar información se en-
cuentra asociada al padecimiento de trastornos neurológicos. Es famoso
el caso de Kim Peek, que nació con daños cerebrales. A pesar de sus limi-
taciones de movilidad y dificultades para vestirse, recordaba los miles de
libros que había leído en su vida. Es una paradoja un tanto macabra que en
su caso no pudiera interpretar ni una mínima parte de la información que
nunca olvidaba.
288
Pierre Monteagudo
máticas que en su etapa de estudiante, durante los dos años previos a
la muerte del astrofísico, había dedicado mucho tiempo a transcribir
y tomar notas de un buen número de datos, según las indicaciones
que iba recibiendo. Debido a la cantidad de información, recogida
de primera mano, que me suministró esta fuente de inestimable va-
lor, pronto me percaté que había encontrado al albacea intelectual
del científico. Para ilustrar la confianza que existía entre ellos, valga
con mencionar que cada tarde cuando se reunían el doctor Rojas
preparaba el café y compartían una o varias tazas. Analizar toda la
documentación, antes de emitir un dictamen, llevará varios meses,
quizás años. No obstante, hay una información histórica que quiero
dar a conocer sin ninguna dilación. Durante el descenso del módulo
lunar Águila, algunos datos variables tuvieron que ser calculados so-
bre la marcha. Había que verificar con rapidez el consumo de com-
bustible de la nave, para que no se encontrara sin el vital suministro a
pocos metros de la superficie lunar, sin tiempo para abortar la misión
y con el peligro de estrellarse. Ante esa perspectiva;
El doctor Rojas fue llevado a la Sala de Control de Operaciones
de Vuelo, de la misión Apolo 11. En medio de computadoras, pan-
tallas de seguimiento y multitud de instrumentos de telemetría,
es decir, toda la tecnología de la época, dispuesta para ser utili-
zada en el aterrizaje, le explicaron que todos los equipos estaban
a su disposición y le preguntaron: ¿Qué necesitaba para hacer el
trabajo? El astrofísico les pidió papel y lápiz, se sentó y empezó a
dirigir las operaciones. En muchas ocasiones, a lo largo de la in-
vestigación, he podido vislumbrar que el científico ejercía un cargo
directivo de mucha importancia dentro de la NASA. Ahora puedo
afirmar que el Dr. Héctor R. Rojas, fue el encargado de dirigir el
aterrizaje del módulo lunar Águila, sobre la superficie de la Luna.
Siento satisfacción y orgullo al dar a conocer esta informa-
ción pero al mismo tiempo, me queda un sabor muy agridulce,
289
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
al comprobar la manera como se omitió un aspecto tan impor-
tante de la historia de la carrera espacial estadounidense. ¿Qué
motivación tuvo la directiva de la NASA, para mantener oculto
este dato? ¿Fue para no tener que dar explicaciones sobre el papel
tan relevante de un científico latinoamericano? ¿Lo hicieron por
iniciativa propia o siguiendo instrucciones del Departamento de
Defensa? ¿La omisión de esta información tuvo algo que ver con
los hechos posteriores? Pienso que la respuesta a estas pregun-
tas guarda relación con el silenciamiento al que fue sometido el
científico y la brutal operación de desprestigio que se emprendió
contra él, en Caracas, pero con el sello distintivo de Kissinger y
sus secuaces.
Cuando nos aproximamos al final de esta obra, siento una
profunda inquietud. La intuición me señala con fuerza la posi-
bilidad de que el doctor Rojas fuera el blanco de una campaña
de acoso y derribo, orquestada desde Washington y ejecutada a
través de su Embajada en Caracas, mediante una serie de accio-
nes encubiertas del servicio secreto, que estuvo muy activo, en la
Venezuela de esa época. Solo el tiempo nos dirá que explicaciones
adicionales encontraremos y las sorpresas que nos depara el genio
y figura de este singular personaje.
290
XXIV.
RADIACIONES CÓSMICAS
E
n la búsqueda de una solución para el hambre en el mun-
do, el doctor Rojas había realizado una pormenorizada in-
vestigación sobre la utilidad cotidiana que podían tener
los rayos cósmicos. Una parte de las conclusiones están recogidas
en un amplio estudio donde el astrofísico describió la manera
como los rayos cósmicos pueden multiplicar la producción agrí-
cola. Este trabajo en concreto, tenía el objetivo de innovar en los
procesos agrícolas a nivel mundial. Para ello, planteaba la posibi-
lidad de dirigir la luz de determinados rayos hacía la Tierra, uti-
lizando una serie de satélites artificiales. En el estudio se explica
que la descomposición del espectro luminoso permite obtener
determinadas radiaciones que benefician a la agricultura. Para lle-
varlo a la práctica, lo primero sería elegir las ondas de radiación
más apropiadas para fomentar la producción agrícola. El cientí-
fico no ofreció detalles sobre la manera como había obtenido esa
información. En general, todo lo relacionado con el programa
estadounidense para el estudio de las radiaciones cósmicas ha per-
manecido envuelto en el más absoluto secretismo.
Adicionalmente, el doctor Rojas explicaba que había sido des-
cubierta la manera como una selección de las radiaciones cós-
micas podía ser de mucha utilidad, en el campo de la medicina,
para luchar contra ciertas enfermedades, tales como: Leucemia,
291
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
cáncer, ciertas epidemias, problemas intestinales y trastornos cir-
culatorios, entre otras patologías. Ese conocimiento haría pasar
a la humanidad de la era industrial a la del uso de determinadas
radiaciones para el beneficio de la humanidad. Aunque esto se
conoce desde hace décadas, aún en la actualidad, no tenemos no-
ticias de que se haya desarrollado algún proyecto para el aprove-
chamiento de las radiaciones cósmicas. Por otro lado, la opinión
pública mundial tiene abundantes evidencias de los poderosos
intereses económicos y empresariales que giran en torno al nego-
cio farmacéutico.
En relación con este tema, ha sido una auténtica sorpresa des-
cubrir que la Agencia Espacial Europea (ESA), tuvo conocimien-
to del importante hallazgo del doctor Rojas. En una comunica-
ción de fecha 28 de noviembre de 1985, el señor W. Brado, Jefe
de Gabinete del Director General de la ESA, acusa recibo del
informe y se lo agradece al astrofísico. Por la enorme importancia
de la información, a continuación se puede observar la fotografía
de la carta original, en inglés, y su traducción al español.
292
Pierre Monteagudo
TRADUCCIÓN
Logotipo de la ESA Agencia Espacial Europea
CAB/INT/I.32/VH/th/11635 28 Noviembre 1985
Dr. H. R. Rojas
Doctor de la Universidad de París
293
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
Avenida Constitución, Barrio “23 de Enero”
Maracay - Venezuela.
Estimado Dr. Rojas
Gracias por su carta, que el profesor Lust me envió para que
le respondiera, y el informe muy interesante titulado «La utilidad
de aumentar las áreas de tierra cultivable a través de la radiación
cósmica mediante el satélite artificial».
Es alentador observar que muchos de sus estudiantes tengan
tanto interés en la ciencia espacial y sus aplicaciones. Sin embar-
go, por mucho que me gustaría ofrecer la asistencia técnica que
esté dentro del poder de la ESA, me temo que no estoy seguro de
cómo, a primera vista, la ESA puede ser de gran ayuda.
Le he pedido a mi personal que le envíen algunos folletos so-
bre los programas y actividades de la ESA, con especial referencia
a nuestros programas de ciencia y observación de la Tierra. Su-
geriría que cuando sus estudiantes vengan a Europa, se comuni-
quen conmigo o con el señor Jean Arets en la Oficina de Asuntos
Internacionales, mencionando intereses específicos. Luego hare-
mos todo lo posible para que se reúnan con nuestros expertos en
las áreas de su interés.
Con mis mejores saludos,
Suyo sinceramente,
W. Brado
Jefe de Gabinete del Director General
294
Pierre Monteagudo
Al observar el sobre y la carta enviada por la Agencia Espacial
Europea, al doctor Rojas, nótese una discrepancia de una década,
entre las fechas. A priori, se podría pensar que el sobre correspon-
de a otra misiva expedida 10 años después de la correspondencia
cuya imagen se adjunta en este libro. No obstante, las indagacio-
nes realizadas me permiten señalar que más bien se trata de un
error en el sello de correos y que la carta seguramente fue expedi-
da en París, el 2 de diciembre de 1985.
Ahora bien, en estas circunstancias lo pertinente era preguntar
a la ESA, que información podían aportar, y tratar de esclarecer
la relación del doctor Rojas con esa institución. De tal manera
que realicé la consulta en varias ocasiones, en días diferentes y
en distintos idiomas (francés, inglés y español). La respuesta fue
siempre la misma, no hubo contestación alguna. Pensaba que al
ser europeos actuarían de otra forma. Pobre de mí, ¡que ingenuo!
295
LECTURAS
RECOMENDADAS
EL ACORDEÓN Y LOS VALSES
VIENESES
Durante sus años en París, en un ambiente de creación y expre-
sión artística, el astrofísico mostró su predilección por la música
clásica. En especial disfrutaba, con la interpretación de los val-
ses vieneses tradicionales, escuchando piezas de grandes autores
como Johann Strauss y Wolfgang Amadeus Mozart. Uno de esos
clásicos, El Danubio Azul, era su vals favorito. Al presenciar un
espectáculo admiraba la escenificación, la coreografía y la elegan-
cia del baile. Mientras se deleitaba escuchando a los integrantes
de la orquesta tocar las melodías más emblemáticas y viendo a los
bailarines danzar al compás de la música, el doctor Rojas, mate-
mático al fin, analizaba mentalmente la acústica del escenario.
Esa afición por la música era parte de una faceta artística que
el personaje había expresado desde joven, con su facilidad para
tocar instrumentos musicales. En algunas fechas especiales, apro-
vechaba las pausas en sus constantes viajes de trabajo, para ame-
nizar las reuniones con familiares y amigos, tocando el acordeón.
Es famosa su interpretación de los acordes de La Marsellesa, el
himno nacional de Francia. Ciertamente, el astrofísico amaba a
ese país, por todo lo que significaba en su vida y lo hacía evidente
de esa manera.
Con el interés de presentar a las personas que siguen esta his-
toria, algunos rasgos adicionales de la singular personalidad del
299
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
científico, he encargado la realización de un estudio grafológico
a la carta manuscrita que se presenta a continuación. Una misiva
escrita en francés, a la edad de treintaiún años y rubricada por
Héctor R. Rojas, con su habitual firma legible, en París, a 2 de
abril de 1959:
300
CONCLUSIONES DE
LA INVESTIGACIÓN
GRAFOANALÍTICA EXPEDIENTE
ROJAS
Conclusiones emitidas
por el Perito
D. F r a n c i s c o R o b l e s C a m p o y
info@[Link]
[Link]
301
INVESTIGACIÓN
GRAFOANALÍTICA
HÉCTOR RAFAEL ROJAS
CONCLUSIONES
La grafía de Héctor Rafael Rojas, muestra que se trata de una per-
sona que posee un control sobre sí misma a la hora de establecer
contactos a nivel social, con respeto por las normas de cortesía y
tendencia al equilibrio en su comportamiento. Posee autocon-
trol, con orden interno y personalidad estable.
No ejecuta ninguna acción sin haber realizado un análisis pre-
vio de la situación, es por ello que carece de espontaneidad, por
principio sobre todo de prudencia.
En sus relaciones sociales tiene propensión a la timidez en
cuanto a su trato con los demás.
La grafía denota que es una persona con tendencia al aho-
rro de recursos y a la economía. No se le define como ego-
centrista, porque tiende a disminuir la importancia atribuida
al Yo.
303
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
Tiene una elevada capacidad de concentración, atención y
sentido del deber, atracción por el orden y el método, con un
gran respeto por las normas. Con tendencia al equilibrio y a la
adaptación personal y social. Posee una percepción realista de sí
mismo y de sus recursos.
Es una persona serena que controla sus emociones y actúa con
diplomacia ante los demás, pero con escasa receptividad ante la
influencia ajena, ya que tiene tendencia a dejarse llevar más por el
intelecto y a ser una persona más calculadora y distante hacia lo
externo, con pinceladas narcisistas.
Desea que se le comprenda a la hora de exponer lo que comu-
nica y mostrar sus argumentos.
Por su tipo de personalidad, sus actuaciones se caracterizan
por el formalismo con los demás a la hora de tratar en su rol
social. Es previsivo, prudente y con tendencia a la reflexión. Va
a su propio ritmo en el trato con las personas que lo rodean y
con las que decide relacionarse. Aunque muestra y marca pautas
en el contacto con el entorno, en su círculo más cercano, el de
confianza, se muestra emotivo y necesita establecer relaciones de
cercanía con un trato más relajado que hace evidente su grado de
304
Pierre Monteagudo
extroversión. No obstante, mantiene cierta frialdad en las mani-
festaciones afectivas, con predominio del apego a su figura mater-
na más que a la paterna.
Posee habilidad para el razonamiento deductivo, tiene buena
memoria, gran capacidad realizadora y dinamismo, con predomi-
nio de la lógica frente a la intuición.
Su personalidad denota rasgos de subordinación, obediencia y
rectitud, con acatamiento de lo establecido por las normas.
Estamos en presencia de una persona que se reafirma en su
toma de decisiones, con un carácter sólido e independiente, de
capacidad técnica y poco influenciable. Prioriza las ideas sobre los
sentimientos y los valores morales, sobre los estéticos, filosóficos
o sociales.
Muestra amabilidad a la hora de comunicarse con los demás,
diplomacia y seducción. Consigue las cosas con buenas maneras.
Es consciente de sus defectos y suele mostrar una actitud in-
trovertida, por la que actúa con discreción, distanciamiento, re-
serva, reflexión y prudencia. Es una persona creadora y construc-
tiva que tiene la necesidad de reconocimiento.
305
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
Posee solidez interna y equilibrio entre la realidad íntima y la
realidad social. Es consciente de sus capacidades y por ello, hay
una correlación entre las aspiraciones y la vida real. Actúa con cla-
ridad en sus relaciones con los demás y existe coherencia entre sus
palabras y sus hechos. Muestra una ambición positiva, con deseos
de superación personal, motivación hacía el logro de objetivos y
buena dotación de energía para vencer los obstáculos.
En Málaga, a 20 de diciembre de 2018
Por el Perito Grafólogo
Fdo. Francisco Robles Campoy
306
EL UNIVERSAL
Resulta insólito que tenga que explicar que uno de los periódi-
cos más importantes de Venezuela, haya retirado de su página de
internet un amplio reportaje sobre la publicación de Expediente
Rojas. La noticia apareció en la edición impresa del diario El Uni-
versal, de fecha 8 de diciembre de 2016. Fue colgada en la web
del periódico117 y eliminada, unos meses más tarde. Para todas las
personas que no hayan podido leer su contenido, aquí aparece
reproducido íntegramente.
117 Noticia de la edición digital del diario «El Universal» (Caracas-Vene-
zuela). Enlace original: [Link]
venezolano-fue-parte-del-equipo-que-logro-llegada-luna_630472
307
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
Esta noticia puede ser vista con mayor amplitud en:
[Link]
308
SOBRE LA TESIS DOCTORAL DE
HÉCTOR R. ROJAS
El tipo de estrellas que el científico estudió en el Observatorio de
París-Meudon, tiene una vida relativamente corta, mucho menor
que la de nuestro Sol. Evolucionan muy rápido y su final tiene
lugar en una apocalíptica explosión conocida con el nombre de
Supernova. El proceso puede dar lugar a la formación de un agu-
jero negro supermasivo, donde se concentra tanta cantidad de
materia y radiación, que resulta imposible de concebir para la
mente humana. El doctor Rojas clasificó las estrellas en función
de las variaciones de su luminosidad y temperatura, en categorías
desde B1 hasta B9, especificando las diferencias de tamaño.
Las estrellas Be que observaba se caracterizan por tener espec-
tros con líneas intensas de emisión de hidrógeno y velocidades de
rotación muy altas. Se cree que ambos fenómenos, muy proba-
blemente, estén relacionados.
El objetivo fue medir la emisión de átomos de Hidrógeno que
da lugar a las líneas de la serie Balmer, con la idea de estudiar los
fenómenos relacionados con esta emisión, que solo se encuentra
presente en algunas estrellas de tipo B, las catalogadas como Be.
Por lo que se lee en su tesis, el doctor Rojas propuso una nueva
forma de medir las líneas teniendo en cuenta el contorno de los
espectros teóricos y el de la línea de emisión real, con el fin de
evitar algunas incertidumbres. También propuso una calibración
309
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
entre el subtipo espectral y las propiedades de las líneas de hidró-
geno, observando que algunas de esas líneas presentaban variabi-
lidad. Adicionalmente, estudió el efecto de la composición.
310
EL OBSERVATORIO
DE PARÍS-MEUDON
No puedo desaprovechar la oportunidad de referirme a uno de
los centros científicos más emblemáticos de Francia, donde traba-
jó el doctor Rojas. El Observatorio de Meudon, fue fundado en
1875 por un pionero de la astrofísica llamado Pierre Janssen. Las
instalaciones se erigieron sobre las ruinas de un antiguo castillo
medieval, en el ámbito de lo que antaño fue una finca real. El
complejo de investigación se encuentra en las proximidades de
París, y es uno de los principales que se dedica a la astronomía. En
la actualidad, su actividad técnica está mayormente limitada a los
instrumentos de observación solar que son utilizados a diario. De
hecho, cuenta con la mayor colección de imágenes de nuestro Sol
que existe en el mundo. El resto de los telescopios se usan para di-
vulgación, prácticas de estudiantes universitarios y observaciones
de objetos muy brillantes. Aunque ya no se realiza la observación
científica nocturna, continúa siendo sede de algunos centros de
investigación adscritos al Observatorio de París, como: el Labo-
ratoire d’Études Spatiales et d’Instrumentation en Astrophysique
(LESIA). Esto hace que cada día acudan a Meudon más de un
centenar de trabajadores entre científicos, técnicos y administra-
tivos. El acceso está restringido al personal del Observatorio de
París y científicos visitantes bajo estrictas medidas de seguridad.
311
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
Desde el año 2007, en los jardines del sitio de Meudon hay
una preciosa maqueta del Sistema Solar a escala, que recorre toda
la terraza del observatorio explicando con sencillez las enormes
distancias que separan los planetas y haciendo una comparativa
de sus diferentes tamaños.
Desde la terraza, las vistas de los alrededores de París y de la
Torre Eiffel en la lejanía son espectaculares. Todo el lugar está
rodeado por amplios jardines y monumentos históricos de arqui-
tectura clásica. Para ser justos, hay que decir de Meudon que es
un lugar de ensueño que conserva el encanto de la ciencia clásica
integrado en una pequeña villa.
Su mayor atracción es La Gran Cúpula, que tiene 18,5 metros
y alberga un enorme telescopio. Desde 1926, Meudon forma par-
te del complejo científico formado por el Observatorio de París.
Indiscutiblemente, ambos lugares son sitios históricos.
Desde su creación ha sido un centro científico de élite a ni-
vel mundial. En la actualidad, sus técnicos diseñan instrumentos
para ser acoplados en los modernos telescopios que se instalan en
lugares del mundo mucho más apropiados para la observación
astronómica.
312
LOS RECUERDOS YA NO SON
NUESTROS
Los científicos que investigan el cerebro humano continúan ana-
lizando la forma de modificar o suprimir los recuerdos, y para ello
utilizan medicamentos, electricidad y luz.
Desde hace muchas décadas los investigadores estudian la ma-
nera de cambiar la memoria para borrar recuerdos o aumentar su
capacidad. En pruebas de laboratorio realizadas con ratones se
han logrado modificar las conexiones entre neuronas relacionadas
con el aprendizaje.
Los avances alcanzados por científicos civiles en este campo
en los últimos años permiten intuir que se encuentran muy cer-
ca de poder borrar las conexiones neuronales complejas que son
responsables de los recuerdos y suprimir a voluntad ciertos con-
tenidos de la memoria.
En un estudio de la Universidad de Radboud (Países Bajos)
el doctor Marijn Kroes y su equipo de investigadores utilizaron
corriente eléctrica aplicada sobre el cráneo (electrochoques) a un
grupo de personas que sufrían una depresión mayor. Los par-
ticipantes en el experimento vieron previamente dos grupos de
imágenes relacionadas con un accidente de tráfico y una agresión
física. Los científicos utilizaron una técnica que permite modifi-
car o suprimir los recuerdos pidiendo a los voluntarios que vieran
las imágenes poco antes de recibir las descargas eléctricas. Un día
313
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
después, las personas sometidas al estudio experimentaron
una pérdida considerable de la información que habían evo-
cado poco antes de ser sometidos al electrochoque. Se espera
que este tipo de tratamientos pueda ser de utilidad en pacientes
con enfermedades psíquicas.
Este «método del olvido» sería beneficioso en el tratamiento
de personas con enfermedades derivadas del estrés producido por
haber sufrido una experiencia traumática como ocurre en los ca-
sos de violencia de género o accidentes de tráfico.
Otros estudios sugieren que mediante una técnica de estimu-
lación magnética del cerebro se podría llegar a tener una super-
memoria.
El estado actual de los avances científicos en el ámbito civil no
permite afirmar si en un futuro cercano los investigadores serán
capaces de implantar falsos recuerdos en el cerebro. Pero el debate
está en pleno desarrollo. En la actualidad, las técnicas de manipu-
lación de la memoria humana son objeto de controversia en todo
el mundo por sus implicaciones éticas. Es necesario considerar
los aspectos éticos de tales prácticas. En 2008, el experto en bioé-
tica Matthew Liao y el neurólogo Anders Sandberg, ambos de la
Universidad de Oxford, alertaron sobre la necesidad de valorar las
consecuencias que puede tener la aplicación de estas técnicas de
manipulación de los recuerdos. Estos investigadores son críticos
con la posibilidad de optimizar la memoria con estos métodos y
se preguntan si no sería fuente de problemas mayores.
Desde hace al menos 50 años se sabe que los recuerdos de las
personas se pueden falsear con diferentes métodos, técnicas y es-
trategias psicológicas. De hecho, es posible implantar recuerdos
en la mente de algunas personas. En un interesante experimen-
to realizado recientemente en Inglaterra y Canadá, un equipo de
psicólogos logró convencer al 70 % de los participantes en el es-
tudio de una idea falsa. Mediante una técnica de sugestión, los
investigadores convencieron a los sujetos de que habían cometido
314
Pierre Monteagudo
un delito. En la tercera entrevista, los individuos explicaron con
lujo de detalles su participación en un atraco y expresaban su
convencimiento de haber recordado un hecho real que con el
paso del tiempo habían olvidado.
En animales como los ratones la modificación de sus recuer-
dos se efectúa mediante manipulación genética. Se logra intro-
duciendo en el cerebro una proteína sensible a la luz asociada al
recuerdo de una situación en la que tuvo miedo. Cada vez que
el investigador activa la luz, el ratón evoca el recuerdo y vuelve a
sentir miedo. Es inquietante pensar que algo parecido se pue-
da hacer con personas. Aunque se ha informado acerca de resul-
tados parciales en humanos, lo cierto es que no se puede descartar
que en secreto se hayan usado métodos, medicamentos y técnicas
invasivas para manipular recuerdos en el ámbito militar.
Por: Pierre Monteagudo
El Norte de Castilla.
16 de marzo de 2016.
[Link]
[Link]
315
RECONOCIMIENTO
A LA SOCIEDAD DEL MISTERIO
Quiero enviar unas palabras colmadas de gratitud a todas las
personas que dirigen, presentan y colaboran en los importantes
programas de radio y otros medios digitales que han dedicado
tiempo y esfuerzo para exponer al mundo los hechos históricos
deliberadamente ocultados que, gracias a su trabajo, ya son de
dominio público. ¡Un millón de gracias! para:
«Todo nos da Igual», un pódcast presentado y dirigido por
Carlos Dueñas: Expediente Rojas. Héroes Anónimos. Audio:
[Link]
«El Centinela del Misterio» en Intereconomía Televisión, con Ra-
fael Núñez Huesca y Carlos Bustos:* Imágenes: [Link]
XyFj0f8Q
«Cambalache Internacional»: Lo que la Verdad Esconde, un
programa sociocultural y musical, presentado por el periodista
Marcos Iacovelli.
«La Llave de los Misterios» con Agora Plaza Sotomayor.
317
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
«Tierra de Sueños», con Pedro Riba, (Barcelona, marzo de
2019),* Imágenes de TV: [Link]
Programa Especial «Flash DEX», un pódcast dirigido y pre-
sentado por Santiago Camacho: Expediente Rojas, la Confirma-
ción. Audio: [Link]
«Luces en la Oscuridad», un programa de radio dirigido y pre-
sentado por Pedro Riba, con la colaboración y producción de
Jordi Fortià.* Audio: [Link]
«La Misterioteka - IB Magazine» dirigido y presentado por
Carlos Durán, con la colaboración de David Fernández, en canal
4 radio de Palma de Mallorca. Enlace noticia: [Link]
[Link]/la-nasa-publica-50-anos-despues-los-informes-del-profe-
sor-hector-rojas-sobre-la-llegada-del-hombre-a-la-luna/?fbclid=I-
wAR0VL0Mb1d-g_j8CrSY0DOx4BDw2uZJ60LHJHLG75z-
4FHgSJkUfzwxXA8i4
«Alma, Corazón y Vida» un programa dirigido y presentado
por Elizabeth Gil Rentería, que se emite en esRadio Mallorca.*
«Alerta Ovni 2012» con Héctor Orozco Jaramillo y María Sal-
mon.
«Canal del Misterio» dirige y presenta Nuria Mejías.
«Cultivando el Alma» dirigido y presentado por Myriam Co-
bos CM*
«Días Extraños» un pódcast dirigido y presentado por Santia-
go Camacho. Audio: [Link]
318
Pierre Monteagudo
«Divulgadores del Misterio» dirigido por María José Fernán-
dez, con la colaboración de Javier Bravo Damian y Raúl Sanchi-
drian. Vídeo: [Link]
«Ecos de lo Remoto» dirigido y presentado por Álvaro Mar-
tín, con la colaboración de Israel Gordon. Un programa especial
desde el Museo Lunar, de Fresnedillas de la Oliva, en Madrid.*
Audio: [Link]
«El Candelabro» con Fernando Mullor.
«El Centinela del Misterio» dirigido y presentado por Carlos
Bustos, con la colaboración de José Luis Hernández Garvi y Jesús
López-Mingo Gumiel. Un programa que se emite por Metropo-
litan Radio.* Audio: [Link]
«El Centinela del Misterio» en Intereconomía Televisión, con
Rafael Núñez Huesca y Carlos Bustos:* [Link]
DZUwrTI
«El Cosmonauta» dirigido y presentado por el compañe-
ro escritor Ismael Santiago Rubio. Audio: [Link]
com/29253878
«El Último Peldaño» dirige y presenta Joaquín Abenza, con la
colaboración de don Francisco Barrera y María Chicano, en Onda
Regional de Murcia. Audio: [Link]
«Espacio en Blanco» presentado y dirigido por Miguel Blan-
co, con la colaboración y realización de Natalia Sotillos Alcaraz.
Un programa legendario, emitido por Radio Nacional de España
(RNE).
Audio: [Link]
319
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
«Espacio Exterior» dirigido y presentado por Rosario Fuentes,
con la colaboración de Ángel Beitia, Inma Arguelles, José Vicente
Alós y Luis Pisu. Un programa emitido por Radio Manises.*
«75 Escalones» con Vicente Soler y Susana Rodríguez.
«Expediente XIII» con José Antonio Aguado, Sergio García y
Raúl Illana. Un programa emitido por ACUP radio, en Palencia.*
«Enigma en la Onda» dirigido y presentado por Jorge Ríos.
Un programa emitido en Onda Cero Menorca.
«El Ojo de Horus» dirige y presenta Antonio Rodríguez Cobos.
Audio: [Link]
«Hoy por Hoy» con Carlos Flores, en la Cadena SER Valla-
dolid.
«Informe Enigma» dirige y presenta Jorge Ríos, en Radio Pla-
tja d’Aro, en Gerona.
«La Cueva de los Duendes» dirigido y presentado por Jesús
López-Mingo Gumiel. Audio: [Link]
«La Misterioteka - IB Magazine» dirigido y presentado por
Carlos Durán, con la colaboración de David Fernández, en canal
4 radio.
Enlace noticia: [Link]
senta-en-mallorca-el-secreto-del-astrofisico-de-la-nasa-hector-ro-
jas/
«La Puerta Secreta» con Isabel Daudén y la colaboración de
Nando Domínguez.
320
Pierre Monteagudo
«La Realidad Oculta» dirigido y presentado por José María
Ibáñez. Un programa emitido por esRadio, en Palma de Mallor-
ca.
«La Rueda del Misterio» un pódcast que dirige y presen-
ta el Dr. Miguel Ángel Pertierra. Audio: [Link]
com/28728232
«Letras Encadenadas» dirige y presenta don Miguel Ángel Cá-
ceres.
«Luces en la Oscuridad» dirigido y presentado por Pedro Riba,
con la colaboración y producción de Jordi Fortià.
Audio: [Link]
«Misterios en Viernes» con Miguel Linares y Sheila Gutiérrez.
Audio: [Link]
«Otros Mundos — La Nave del Misterio» dirigido y presenta-
do por Javier Belmar, con la colaboración de María De Barreiro.
Audio: [Link]
«Ser Mujer» un programa dirigido y presentado por Marilena
Estarellas, en Radio Mallorca.
*Nota del autor: Entrevistas, en diferentes ciudades de España,
a las que he tenido el privilegio de asistir de manera presencial.
Los programas del año 2019 se mencionan en orden cronológico
y los de años anteriores en orden alfabético.
321
AGRADECIMIENTOS
Gracias a todas las personas que han hecho posible que esta obra
literaria haya sido publicada en su edición especial «Amigos del
autor». Han sido mis mecenas, que han apostado por la historia,
su personaje y por mí, y por ello quiero darles un fuerte abrazo.
Han sido (por orden alfabético del nombre):
Adela Lobato
Agustín Alvaro Berruezo
Alberto Giménez Prieto
Álvaro Martín Pérez
Antonio Rodríguez Cobos
Caridad Tornero García
Carlos Bustos Pérez
Elizabeth Gil Renteria
El Centinela del Misterio
Georgina Villarroel Gutiérrez
Carlos Anero Gil
Carlos Miralles Canals
Cristina Lenuta Matíes
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EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
Diana Alejandra Estévez Pasquel
Emperatriz Albina Figueroa Escobar
Francisco Barrera Hernández
Francisco José Monteagudo Pasquel
Fran Recio Galán
Felipe Andrés Barrientos Villarroel
Helen Bustos Prieto
Héctor Bernardo Villarroel Gutiérrez
Israel Gordon López
Javier Iruesta Borda
Jesús Fersán
Jesús López Mingo-Gumiel
Jordi Gómez Muñoz
José María Ibáñez Gandía
José Vicente Alos Rodrigo
Juan José Artigas Cortes
Juan José Miralles Canals
Juan Miguel Bascuñana Cañadas
Julia del Carmen Cid Fuentes
Manolo G. Sanahuja
Manuel Revilla Peñaranda
María Angélica Villarroel Gutiérrez
María Belén Blanco Barba
María Elvira Villarroel Gutiérrez
María Luisa Durán Guzmán
María Rodríguez Hernández
Marie Giovanna Montalti Rojas
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Pierre Monteagudo
Miguel Ángel Linares Tenorio
Mónica Jiménez Sánchez
Mónica Villarroel Gutiérrez
Oveymar Prieto Castaño
Paqui García Gallego
Thierry Gaulin
Tony Blanco
Toño Mediavilla
Rafael Cárdenas Gómez
Rosario Fuentes Liébana
Santiago Fernández e Isabel Mayoral
Sara Ponce de León Campos
Verónica Cano Alarcón y José Alonso Mas
325
GLOSARIO
Aeroespacial: se define de esta manera a todo lo que concier-
ne simultáneamente a la aeronáutica y la astronáutica.
Aeronáutica: navegación en el aire. Tiene lugar en un am-
biente con atmósfera y gravedad. Es un concepto asociado al uso
de naves aéreas en la Tierra.
Agujero negro: es una región del espacio-tiempo que contie-
ne una cantidad de masa inmensamente grande confinada en su
interior y genera un poderosísimo campo gravitatorio que atrapa
todo lo que tiene a su alrededor, incluso la luz.
Años/Luz: con la finalidad de facilitar la divulgación de concep-
tos complejos se utiliza esta unidad de longitud que expresa la dis-
tancia que recorre la luz en un año. Los astrónomos prefieren utilizar
el pársec, medida equivalente a unos 3,26 años/luz y sus múltiplos.
Astrobiología: es una rama del conocimiento científico que
estudia el origen, presencia y evolución de la vida en el Universo.
Se apoya en la astronomía, astrofísica, biología, química, infor-
mática, geología y otras disciplinas.
Astrobiólogo: es el científico multidisciplinar que apoyado
en sus conocimientos de biología y astronomía estudia las posi-
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EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
bles evoluciones de la vida en el Universo. Para ello, analiza in-
formación sobre distintas atmósferas, en planetas y lunas, con
la expectativa de encontrar las señales que indiquen una posible
evolución de la vida.
Astrofísica: es la rama de la astronomía que estudia las radia-
ciones procedentes de los astros, para determinar sus propiedades
físicas con el objeto de definir su estructura y evolución.
Astrofísico: se denomina así al especialista en astronomía y
astrofísica.
Astronauta: navegante del espacio cósmico. El tripulante de
una nave espacial.
Astronáutica: es la ciencia que estudia la navegación en el espa-
cio interplanetario. Su objeto de estudio comprende los proyectos,
cálculos, diseño de naves, estimación de sus trayectorias y las consi-
deraciones técnicas para el despegue y aterrizaje. Este tipo de viajes
está condicionado por la falta de atmósfera en el espacio, la ausen-
cia de gravedad, el confinamiento de los astronautas en un espacio
cerrado por largos períodos de tiempo y las dificultades propias del
viaje espacial (meteoritos, radiaciones, etc.).
Apollo (Programa): es el nombre que los estadounidenses die-
ron a su programa de investigación aeroespacial destinado a llevar
al hombre a la Luna.
Alunizaje: aterrizaje en la Luna. Emplear este término resulta
muy práctico para expresar dicha acción, aunque nada impide gene-
ralizar con el uso de las voces aterrizaje o aterrizar. Si se adopta una
denominación especial para cada futura acción de aterrizaje sobre la
superficie de un planeta tendremos una serie de complicados y ex-
328
Pierre Monteagudo
travagantes verbos en función del nombre de cada uno. Por ejemplo,
amartizar, para referirse al aterrizaje en la superficie de Marte.
Astronomía: es la ciencia que estudia los astros a través del
análisis de las emisiones de ondas electromagnéticas.
Aterrizaje: es la acción mediante la cual un vehículo aéreo
o nave espacial se posa sobre la superficie de la Tierra o de otro
planeta, asteroide o cuerpo cósmico.
Calar Alto: lugar situado en la Sierra de Los Filabres, en el
norte de Almería, en Andalucía (España). Es la sede del Observa-
torio Astronómico hispano-alemán que alberga el proyecto Cár-
menes para la búsqueda de planetas similares a la Tierra.
Cosmos: sinónimo de Universo que expresa en un sentido
más amplio la representación de todo lo que existe de manera
natural y se rige por leyes universales, observando un orden y
armonía.
Departamento de Estado: entidad perteneciente al poder
ejecutivo de los Estados Unidos responsable de las relaciones in-
ternacionales. Su máximo representante es el secretario de estado
cuyo rango puede ser asimilable al de un ministro.
Encélado: pequeña luna de Saturno del tipo bola de nieve.
Posee un océano interior de agua salada que está siendo objeto
de estudio por la posibilidad de que se produzcan en su interior
procesos químicos que hayan permitido el florecimiento de algu-
na forma de vida.
Espacio (cósmico): es aquel que se encuentra fuera de la at-
mósfera terrestre.
329
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
Estrella: es una bola o esfera de gas. Se mantiene a tempe-
raturas muy elevadas como consecuencia de las reacciones ter-
monucleares que se producen en su interior. Se forman por la
condensación de nubes de gas y polvo que existen en el Universo.
Europa: satélite natural del planeta Júpiter que muestra indi-
cios de actividad geológica y la existencia de un océano de agua
líquida bajo su corteza. Es uno de los mejores candidatos en el
Sistema Solar para albergar alguna forma de vida.
Exoplanetas: es todo aquel planeta que gira en torno a una
estrella diferente de nuestro Sol, por lo cual, se encuentra fuera
del Sistema Solar. Su detección se produce mediante métodos
indirectos.
Exotierras: son exoplanetas que presentan condiciones simi-
lares a nuestra Tierra que podrían favorecer el surgimiento de la
vida. Se caracterizan por tener atmósfera y orbitar en torno a su
estrella dentro de la llamada «zona habitable», donde la tempe-
ratura es moderada. Su tamaño es relativamente pequeño. Son
rocosos y, a menudo, cuentan con la existencia de agua líquida en
su superficie. Continuamente se están descubriendo exoplanetas
cada vez más parecidos a la Tierra y se sabe que solo en nuestra
galaxia existen miles de millones de «exotierras».
Fresnedillas: localidad de la Comunidad de Madrid ubica-
da en plena cuenca del río Guadarrama. Alberga desde 2010 la
sede del Museo Lunar para disfrute de todos los visitantes. http://
[Link]
Galaxia: sistema de estrellas que existe de manera indepen-
diente y se mantiene con su propia gravedad. Está formada por
un número inmensamente grande de estrellas, planetas, satélites
330
Pierre Monteagudo
naturales e infinidad de objetos cósmicos, gas, polvo, radiación,
todo unido mediante un coordinado baile gravitatorio. Si se ob-
serva el cielo nocturno y despejado se puede decir que es una
franja brillante de luz de estrellas que atraviesa el horizonte.
Henry Kissinger: político estadounidense que fue secretario
de estado de 1973 a 1977. En marzo de 2016 en el marco de
un debate político televisado el precandidato demócrata Bernie
Sanders afirmó de él lo siguiente: «Henry Kissinger fue uno de los
secretarios de estado más destructivos en la historia de este país
(N.A.: en referencia a Estados Unidos). Estoy orgulloso de decir
que no es mi amigo. Considérenme alguien que no escuchará a
Kissinger», recalcó Sanders en su intervención.
Houston Manned Space Flight Center: es el nombre original
de un importante organismo dependiente de la NASA, cuyas insta-
laciones están en Houston (Texas). En este centro de operaciones se
encuentran centralizados los servicios de la NASA responsables de
los proyectos y vuelos de naves espaciales tripuladas. Está interco-
nectado con las estaciones de la red mundial dedicadas al control y
seguimiento de las naves espaciales lanzadas por los estadouniden-
ses, el mantenimiento de las comunicaciones con los astronautas
y la transmisión de órdenes de los responsables de cada vuelo. En
1973 paso a llamarse Lyndon B. Jonhson Space Center.
HIRES: es un consorcio de entidades europeas cuyo proyecto
científico construye el mayor telescopio terrestre del mundo. Es-
tará dotado de una serie de instrumentos ópticos que permitirán
la observación astronómica simultánea en luz visible e infrarroja,
multiplicando la capacidad de detectar «exotierras» en el Universo.
Hubble: es un telescopio espacial que gira en órbita alrededor
de la Tierra, más allá de la atmósfera, evitando las interferencias que
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EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
disminuyen la calidad de la observación astronómica. Su nombre
es un homenaje al astrónomo Edwin Hubble. Desde 1990 se en-
cuentra en funcionamiento enviando a la Tierra enormes cantida-
des de datos y fotos de un gran valor para el estudio del Universo.
Institución Carnegie de Washington, DC: es una organiza-
ción sin ánimo de lucro fundada en el año 1902. Trabaja para
fomentar la investigación científica y el descubrimiento como
medios de progreso social. La astronomía es uno de los pilares
fundamentales de su labor institucional.
Luna: es el único satélite natural de la Tierra. Tiene un diáme-
tro ecuatorial de 3476 kilómetros. Las sondas lunares estadouni-
denses Surveyor, Ranger y Lunar Orbiter, ofrecieron mucha in-
formación sobre el relieve de la Luna, la estructura del suelo y la
naturaleza de las rocas.
Lunar Orbiter: fueron una serie de cinco satélites artificiales
pertenecientes al programa Apolo. Su principal objetivo consistió
en fotografiar los lugares más apropiados para el aterrizaje del
Apolo 11 y sucesivas misiones tripuladas. Estas sondas espacia-
les estaban dotadas de dos cámaras, una de ellas provista de un
teleobjetivo. Permitieron obtener valiosas imágenes que han sido
estudiadas intensamente por los astrónomos. Desde la Tierra se
podía modificar la órbita para obtener un plano más cercano de la
superficie lunar y en consecuencia fotos más detalladas.
NASA Marshall Space Flight Center: importante Centro Es-
pacial ubicado en Huntsville (Alabama). Dispone de todos los
medios necesarios para la construcción de naves espaciales y el
seguimiento de las misiones tripuladas y robóticas. En sus insta-
laciones fue construido el colosal cohete Saturno que impulsó a
los primeros astronautas.
332
Pierre Monteagudo
NASA Reports 1/2/3: es la forma utilizada por el autor de
esta obra para denominar los informes escritos por el astrofísico
Héctor R. Rojas, como parte de su trabajo en el programa Apo-
lo. Hay que recordar que en el curso de la investigación se pudo
confirmar la publicación por parte de la NASA, de un cuarto
libro, basado en las exhaustivas investigaciones del científico ve-
nezolano.
Módulo: cada uno de los elementos independientes que for-
man una nave espacial. El Apolo 11 constaba de un módulo de
mando, un módulo de servicio y un módulo lunar.
Módulo de mando: (CM por las siglas en inglés de Com-
mand Module). Era una cápsula cónica de 3,35 metros de altura
y 4 metros de diámetro, que sirvió de habitáculo a los tres astro-
nautas y a la vez fue el centro de mandos de la nave.
Módulo de servicio: (SM por las siglas en inglés correspon-
dientes a Service Module). Era en esencia un cohete propulsor
que se podía activar repetidamente para corregir la trayectoria de
vuelo, con el fin de frenar la nave en la entrada a la órbita de la
Luna o impulsarla en su vuelo de regreso a la Tierra.
Módulo lunar: (designado en inglés por las siglas LM corres-
pondientes a Lunar Module). Es una pequeña nave espacial aco-
plada al módulo de mando. Su finalidad fue transportar a dos
astronautas hasta la superficie lunar y una vez realizada la cami-
nata, recolección de muestras, rocas, suelo y la toma de vídeos y
fotografías, regresar a la órbita donde se encontraba el módulo de
mando.
NASA (National Aeronautics and Space Administration):
es la agencia gubernamental responsable del programa espacial
333
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
estadounidense fundada en 1958 para coordinar y dirigir las in-
vestigaciones aeronáuticas y espaciales de Estados Unidos.
Órbita: en relación con una nave espacial se dice que es la
trayectoria que describe en torno a un cuerpo cósmico, planeta
o satélite.
OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte):
alianza militar entre gobiernos de Norteamérica y Europa.
Ranger: nombre que recibieron una serie de sondas espaciales
destinadas a realizar misiones complementarias: en primer lugar,
fotografiar la Luna desde distancias cada vez más próximas du-
rante la caída de la nave, hasta el momento del impacto, y trans-
mitir las imágenes a medida que las iban tomando las dos cáma-
ras de a bordo. En segundo lugar, una vez que se hallaba cerca de
la superficie lunar, soltaba una cápsula provista de un retrocohete
que al activarse permitía un aterrizaje suave y la transmisión de
datos sobre la topografía y las condiciones del suelo.
Relatividad general: Teoría formulada por Albert Einstein
basada en la idea de que las leyes de la ciencia deben ser las mis-
mas para todos los observadores, independientemente de su mo-
vimiento.
Robledo de Chavela: localidad cercana a San Lorenzo del Es-
corial, en la provincia de Madrid, donde existe una de las princi-
pales estaciones de la red de seguimiento aeroespacial de la NASA
en el mundo. El centro de Robledo jugó un papel muy relevante
en todo el programa Apolo.
Satélite (natural): es aquel astro que gravita en torno a un
planeta. Un ejemplo es la Luna que gira alrededor de la Tierra.
334
Pierre Monteagudo
También se denomina así a las naves espaciales que gravitan en
torno a cualquier objeto cósmico en cuyo caso son considerados
satélites artificiales.
Sistema Solar: es el conjunto de cuerpos cósmicos en órbita alre-
dedor del Sol, que integran el sistema planetario en el que se encuen-
tra la Tierra. Está formado por ocho planetas; Mercurio, Venus, Tie-
rra, Marte (interiores y rocosos), Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno
(exteriores y gaseosos), cinco planetas enanos e infinidad de satélites
naturales, asteroides de diferentes tamaños, polvo y gas.
Sonda Espacial: toda nave dotada de instrumentos científicos
destinada a la exploración espacial.
Sopa prebiótica: es uno de muchos términos diferentes que
permite denominar a un líquido o caldo de compuestos químicos
orgánicos (carbono, nitrógeno, hidrógeno, metano ) que tras ser
expuestos a radiaciones y energía sufrieron una evolución paula-
tina precursora de la vida en la Tierra.
Sorbona: es el nombre con que se conoce a la Universidad
de París. Es una institución académica de reconocido prestigio a
nivel mundial.
Surveyor: serie de sondas espaciales estadounidenses destina-
das a estudiar las regiones ecuatoriales de la Luna, con la finalidad
de seleccionar los mejores lugares para el aterrizaje del Apolo 11.
Su funcionamiento fue coordinado con los «Lunar Orbiter», y
realizó miles de fotos y diversos análisis de la superficie lunar.
Tranquilidad (Mar de la): es una llanura de la región ecuato-
rial de la Luna donde se apreciaron condiciones favorables para el
aterrizaje de una nave espacial tripulada.
335
EXPEDIENTE ROJAS – LA TECNOLOGÍA DEL COSMOS
Titán: es la luna más grande del planeta Saturno, con algo más
de 5000 kilómetros de diámetro. Gracias a los estudios realizados
por la sonda espacial Cassini, se ha podido confirmar la existen-
cia en su superficie de lagos de metano en estado líquido. Posee
una atmósfera más densa que la terrestre y moléculas prebióticas.
Es considerado un buen candidato para la búsqueda de posibles
formas de vida.
Universo: es todo lo que existe y nos rodea; espacio, tiempo,
materia y energía. Está formado por estrellas, planetas, satélites,
cometas, asteroides y una larga lista de objetos cósmicos.
Vía Láctea: es una galaxia en forma espiral a la que pertenece
el Sistema Solar. En una zona apartada de su centro en uno de sus
brazos se encuentra la Tierra.
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BIBLIOGRAFÍA
Páginas Webs:
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Nota del autor: Otra fuentes consultadas no se incluyen en la
bibliografía para no entorpecer una investigación que sigue en
curso.
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Preguntas al autor:
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