DOCUMENTO DE INFORMACIÓN Y AUTORIZACIÓN PARA LA REALIZACIÓN
DE RINOPLASTIA ABIERTA
Nombre y apellidos: .................................................................................................................................................................................
Edad: ...................................................... D.N.I.: ....................................................... Nº historia clínica: ........................................
Diagnóstico del proceso: ............... Fecha: ................................................................
Médico informante: .......................................................................................................... Nº Colegiado: .......................................
Centro: …………………………………………………………………………………………………………………...
Este documento informativo pretende explicar, de forma sencilla, la intervención quirúrgica
denominada RINOPLASTIA ABIERTA, así como los aspectos más importantes del postoperatorio
y las complicaciones más frecuentes que de ella se puedan derivar.
BREVE DESCRIPCIÓN DEL PROCEDIMIENTO QUIRÚRGICO
Llamamos rinoplastia abierta a la técnica quirúrgica que tiene como finalidad la corrección de la
forma externa de la nariz, utilizando una vía de abordaje externa que permite exponer abierta y
directamente la zona de la nariz a corregir.
La intervención se suele realizar bajo anestesia general y, con menor frecuencia, bajo anestesia
local, asociándose, en este último caso, una sedación y analgesia del paciente.
La técnica quirúrgica requiere una serie de incisiones en la pared lateral de la nariz y otra más en
la llamada columela que es la zona que une la punta nasal con el labio superior, lo que permite
exponer toda la pirámide nasal en su porción ósea y cartilaginosa, a cielo abierto.
Acto seguido los tejidos blandos se separan, cuidadosamente, de las estructuras óseas y
cartilaginosas y se corrigen las deformidades presentes, mediante técnicas muy diversas. Una vez
corregidas las deformidades, los huesos y los cartílagos se sitúan de tal manera que adopten la
posición más adecuada.
En ocasiones puede ser necesario el uso de injertos. Estos pueden ser injertos del propio paciente
–llamados, entonces, autólogos-. Suele utilizarse cartílago del tabique nasal o de la oreja, y hueso,
principalmente de la costilla o de la cadera. También se pueden emplear injertos sintéticos, pero
tienen más probabilidades de infección y rechazo.
Tras la intervención se coloca una pequeña férula sobre el dorso de la nariz y se suele colocar un
taponamiento nasal que se mantendrá durante un tiempo variable, en dependencia de la
magnitud de la resección y las características de la reposición de los fragmentos remodelados en
el dorso nasal. El taponamiento puede ocasionar molestias, tales como dolor o pesadez de
cabeza, sensación de taponamiento de oídos, molestias al masticar y sequedad de garganta. Estas
molestias se atenúan con tratamiento sintomático. Los taponamientos nasales, si su tiempo de
permanencia es prolongado, pueden tener que asociarse a antibioticoterapia oral para evitar
infecciones nasosinusales,
Durante las primeras horas del taponamiento, suele drenar por la nariz un líquido sanguinolento,
que se considera normal.
En raras ocasiones, el taponamiento se puede desplazar hacia atrás, por la parte posterior de la
fosa nasal, hacia la garganta, provocando una sensación de molestias y náuseas, que se
solucionan retirando el taponamiento y colocando otro, si es preciso.
El mencionado taponamiento justifica que el paciente respire a través de la boca, por lo que
pueden aparecer diversas molestias de escasa entidad en la garganta.
Después de la intervención, suele existir dolor en la nariz, que se puede irradiar a la cara y a la
cabeza.
Consentimiento Informado aprobado y consensuado por la
Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello
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También pueden aparecer vómitos sanguinolentos con coágulos que, durante las primeras horas,
se consideran normales. Estos coágulos son la manifestación de la sangre deglutida y no precisan
tratamiento, deben desaparecer tras las primeras 24 h de postoperatorio.
Durante los primeros días, probablemente aparecerá un hematoma en la cara o en el contorno
ocular.
El paciente en su domicilio debe mantenerse en reposo relativo durante unos días y evitará
traumatismos sobre la nariz, que podrían modificar el resultado de la intervención quirúrgica. Si
usa gafas no deberá utilizarlas hasta que se lo indique su cirujano.
En caso de presentarse hemorragia por la nariz o la boca, unos días después de la cirugía, el
paciente deberá acudir al hospital para su adecuada valoración y tratamiento.
En caso de NO EFECTUAR esta intervención
Cuando está indicada, el paciente continuará con su deformidad nasal.
BENEFICIOS ESPERABLES
Mejoría en el aspecto externo de la pirámide nasal.
PROCEDIMIENTOS ALTERNATIVOS
No se conocen otros métodos de contrastada eficacia.
RIESGOS ESPECÍFICOS MÁS FRECUENTES DE ESTE PROCEDIMIENTO
Ya se ha señalado la posibilidad de que se produzca una pequeña hemorragia nasal o bucal tras
la intervención quirúrgica. Rara vez tiene una intensidad valorable, si bien puede requerir la
colocación de un nuevo taponamiento nasal. En caso de aparecer una hemorragia en el
postoperatorio, ante todo hay que revisar el taponamiento nasal previamente colocado, a veces
requiere sustituirlo por otro que garantice algo más de presión, excepcionalmente puede requerir
la revisión de la zona quirúrgica bajo anestesia general. También puede acumularse sangre en la
zona quirúrgica y producir un hematoma que requiera drenaje quirúrgico.
Excepcionalmente pueda ser necesaria una transfusión sanguínea.
Puede aparecer una infección de la cavidad operatoria o de las cavidades que rodean la fosa
nasal, tales como los senos. Excepcionalmente puede aparecer una infección en los tejidos
blandos faciales.
En algunos casos, al manipular las zonas óseas del tabique nasal se fractura el fino hueso de la
base del cráneo y se produce salida de líquido cefalorraquídeo. La reparación de esta fístula puede
requerir un procedimiento quirúrgico añadido.
En ocasiones, puede permanecer como secuela, cefaleas de intensidad y localización variables.
La realización de una incisión en la llamada columela supone la permanencia de una pequeña
cicatriz transversal en la misma: por lo general resulta muy poco visible, aunque, en determinadas
ocasiones, es más evidente dependiendo de la textura de la piel o de procesos de cicatrización
poco favorables.
En lo relativo a la fosa nasal, pueden aparecer perforaciones del tabique nasal: son más frecuentes
en las operaciones realizadas sobre el tabique nasal. Las perforaciones septales pueden producir
un ruido o un silbido característico, esencialmente si son pequeñas y anteriores. Con frecuencia
pueden dar lugar a la formación de costras y un sangrado nasal, leve pero reiterativo a lo largo
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del tiempo. Todo ello precisará lavados nasales y la administración de pomadas vaselinadas para
mejorar los síntomas de sequedad nasal.
Pueden formarse sinequias –bridas entre las paredes de la fosa nasal–, que pueden requerir su
sección en un segundo tiempo operatorio.
Pueden aparecer también, trastornos de la olfacción.
Pueden aparecer complicaciones oculares, tales como visión doble durante un tiempo, edema de
los párpados, una pequeña hemorragia conjuntival y hematomas faciales.
Cabe la posibilidad que los elementos osteocartilaginosos de la nariz puedan desplazarse durante
el periodo postoperatorio, ya sea como consecuencia de una cicatrización anómala o de un
traumatismo accidental. Ello produciría defectos estéticos y obstrucción nasal, que podrían
requerir un nuevo procedimiento quirúrgico.
A lo largo del período postoperatorio puede aparecer adormecimiento o alteraciones de la
sensibilidad en la zona de la nariz o la mejilla e, incluso, la falta de sensibilidad en los dientes
superiores, por lesión accidental del llamado nervio infraorbitario.
Por otra parte, cabe la posibilidad de que la piel de la pirámide nasal o de la cara pueda sufrir
lesiones de diversa índole como consecuencia de una cicatrización incorrecta. Por ello, a veces,
aparecen secuelas, tales como atrofia cutánea, retracciones y cambios en la coloración superficial
entre las más frecuentes.
Por otro lado, tal y como ya se ha dicho, en ocasiones se requiere tomar fragmentos de tejidos
de diversas zonas del organismo, tales como cartílago de la oreja o hueso de la cadera, por lo
que la cicatrización de estas zonas podría resultar inestética o dolorosa.
Si ha habido que colocar algún injerto, hay la posibilidad de que se extruya o que se infecte.
En un 20% de los casos es necesario realizar una segunda intervención. Las causas más frecuentes
de esta segunda intervención son: una mala cicatrización, un desplazamiento poco afortunado
de los fragmentos utilizados en la reconstrucción y un traumatismo nasal sufrido en el
postoperatorio. Además, si el paciente presenta grandes deformidades de la pirámide nasal existe
más posibilidad de tener que realizar una segunda cirugía para corregir los defectos que hayan
podido permanecer después de la primera cirugía. Por norma general, la reintervención no suele
realizarse hasta transcurrido un año tras la primera intervención. Puede producirse el hundimiento
o plegamiento del dorso de la nariz en su porción cartilaginosa, como consecuencia de un
trastorno de cicatrización.
No hay que ignorar, además de todo ello, las complicaciones propias de toda intervención
quirúrgica, y las relacionadas con la anestesia general: a pesar de que se le ha realizado un
completo estudio preoperatorio, y de que todas las maniobras quirúrgicas y anestésicas se
realizan con el máximo cuidado, se ha descrito un caso de muerte por cada 15.000 intervenciones
quirúrgicas realizadas bajo anestesia general, como consecuencia de la misma. En general, este
riesgo anestésico aumenta en relación con la edad, con la existencia de otras enfermedades, y
con la gravedad de las mismas.
RIESGOS RELACIONADOS CON SUS CIRCUNSTANCIAS PERSONALES Y PROFESIONALES
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OBSERVACIONES Y CONTRAINDICACIONES
DECLARACIONES Y FIRMAS
Declaro que he sido informado, por el médico, de los aspectos más importantes de la intervención
quirúrgica que se me va a realizar, de su normal evolución, de las posibles complicaciones y
riesgos de la misma, de sus contraindicaciones, de las consecuencias que se derivarían en el caso
de que no me sometiera a la mencionada intervención y de las alternativas a esta técnica
quirúrgica.
Estoy satisfecho de la información recibida. He podido formular todas las preguntas que he creído
conveniente y me han sido aclaradas todas las dudas planteadas.
Declaro, además, no haber ocultado información esencial sobre mi caso, mis hábitos o régimen
de vida, que pudieran ser relevantes a los médicos que me atienden.
Sé, por otra parte, que me intervendrá el facultativo que, dentro de las circunstancias del equipo
médico en el día de la intervención, sea el más adecuado para mi caso.
Acepto que, durante la intervención, el cirujano pueda tomar las muestras biológicas que
considere necesarias para el estudio de mi proceso, o las imágenes precisas para la adecuada
documentación del caso.
Comprendo que, a pesar de las numerosas y esmeradas medidas de higiene del equipo asistencial
que me atiende, el acto quirúrgico y la estancia en el hospital son un factor de las llamadas
infecciones hospitalarias, que son excepcionales, pero posibles.
En el caso de que, durante la intervención quirúrgica, el cirujano descubra aspectos de mi
enfermedad, o de otras enfermedades que pudiera padecer, que le exijan o le aconsejen
modificar, de forma relevante, el procedimiento terapéutico inicialmente proyectado, consultará
la decisión a tomar con la persona autorizada por mí a este respecto. Únicamente cuando las
eventualidades acaecidas durante la intervención quirúrgica pongan en riesgo mi vida autorizo al
cirujano para que adopte la decisión más conveniente para mi salud. Entiendo que es posible que
el cirujano finalice la intervención sin haber completado los objetivos inicialmente planteados, al
enfrentarse a circunstancias no previstas que pudieran requerir mi consentimiento expreso para
ser resueltas.
Entiendo que, en este documento, se me informa de los riesgos y complicaciones más frecuentes
y relevantes de la intervención quirúrgica. No obstante, si yo lo precisara, el médico podría
facilitarme información complementaria sobre todos los riesgos y complicaciones posibles de
este procedimiento quirúrgico. En resumen, considero que la información ofrecida por el médico
y la contenida en el presente documento resultan suficientes y adecuadas para comprender todos
los aspectos de la intervención a la que voy a ser sometido y asumir sus riesgos y posibles
complicaciones.
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Firma: ………………………………………………….
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DE RINOPLASTIA ABIERTA
Tras todo ello, DOY MI CONSENTIMIENTO PARA SER SOMETIDO A ESTA INTERVENCIÓN,
entendiendo, por otra parte, mi derecho a revocar esta autorización en cualquier momento.
En ________________, a ____ de ________________ de 20___
Fdo.: _____________________ Fdo.: _____________________
El paciente El facultativo
TUTOR LEGAL O FAMILIAR
D./D. ª....................................................................................................................... , con D.N.I. ...................................
y en calidad de .................................................................................................... , es consciente de que el
paciente cuyos datos figuran en el encabezamiento, no es competente para decidir en este
momento, por lo que asume la responsabilidad de la decisión, en los mismos términos que haría
el propio paciente.
En ________________, a ____ de ________________ de 20___
Fdo.: _____________________
El representante legal
______________________________________________________________________________________________________
REVOCACIÓN DEL CONSENTIMIENTO
Por la presente, ANULO cualquier autorización plasmada en el presente documento, que queda
sin efecto a partir del momento de la firma.
Me han sido explicadas las repercusiones que, sobre la evolución de mi proceso, esta anulación
pudiera derivar y, en consecuencia, las entiendo y asumo.
En ________________, a ____ de ________________ de 20___
Fdo.: _____________________
El paciente/representante legal
Nombre y apellidos: ………………………………………………………………………………………………………………
Firma: ………………………………………………….
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