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Hamlet

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HAMLET.

PRÍNCIPE DE DINAMARCA
(Entran BERNARDO y FRANCISCO, dos centinelas, patrullando y ven algo extraño.)
Centinela 1: ¿Quién anda ahí?
Centinela 2: ¡Alto! ¡Habla!
Centinela 1: ¡Es el rey!
Centinela 2: ¿El fallecido rey Hamlet?
Centinela 1: El mismo.
Centinela 2: Aparece puntualmente a la media noche en el mismo lugar.
Centinela 1: (Pausa) Ya han dado las doce, ahora yo tomo el turno, Francisco.
Centinela 2: Gracias por el relevo. Hace un frío ingrato, y estoy abatido.
Centinela 1 (sale)
(Mientras en el salón, luego de la ceremonia de embestidura, se encuentran CLAUDIO,
GERTRUDIS, HAMLET, POLONIO, LAERTES Y OFELIA)
Claudio: (con pesar) Bueno, ahora tras la muerte de mi hermano, el reino ha sucumbido ante
una gran inestabilidad de la que planeo hacerme cargo, desde Noruega el Fortimbrás ha
presionado para resolver los temas de territorio, cegado por el poder y la oportunidad del
deceso. Pero no lo voy a permitir, ahora que he subido a su antiguo trono y he hecho de su
mujer mi esposa planeo poner orden en este sitio.
(Entra el mensajero)
Claudio: Lleva esta carta hasta las tierras noruegas. Le he escrito al príncipe que detenga su
avance.
Mensajero: Cumpliré con su mandato, rey.
Claudio: que así sea.
(El mensajero hace una reverencia y se va) (Se acerca LAERTES)
Claudio: Laertes ¿Qué hay de nuevo?
Laertes: Vengo a pedir tu autorización para poder devolverme a Francia y retomar mis
estudios.
Claudio: ¿Y Polonio está de acuerdo?
Polonio: Sí, mi señor.
Claudio: Entonces ve y aprovecha tu tiempo. Sobrino Hamlet y ahora hijo mío… ¿Por qué esa
cara larga?

1
Hamlet: No es nada, sólo me da mucho el sol.
Gertrudis: Querido hijo, cambia esa cara de pesar. Tu padre querría que miraras con afecto al
reino de Dinamarca.
Hamlet: es más fácil decirlo que hacerlo.
Claudio: Entiendo tu pesar y respeto tu luto, Hamlet, es algo admirable, mas no dejes que eso
nuble tu perspectiva o se convierta en una idea obsesiva. Tómate un tiempo de los estudios,
y permanece con tu familia en este difícil momento.
Gertrudis: Eso es cierto, por favor quédate un poco más, querido hijo.
Hamlet: Voy a meditarlo…
(TODOS SALEN MENOS HAMLET)
Hamlet: (Aparte) Pues me repugna pensar en la facilidad con que han pasado por sobre el
legado de mi padre, y ahora mi madre se cada con su hermano, sólo por el miedo de no tener
una guía. ¡Hasta un animal habría llorado por más tiempo!
(Entra HORACIO)
Horacio: Salud, su alteza.
Hamlet: Horacio, amigo mío, me alegro de verte ¿Qué te trae por aquí?
Horacio: vine al funeral de tu padre, el Rey.
Hamlet: Por favor, di más bien que vienes a la boda de mi madre o a la embestidura de mi tío.
Horacio: la verdad es que todo ha pasado tan seguido que…
Hamlet: (Con ironía) Al menos les sirvió para ahorrar, los pasteles funerarios fueron el plato
de entrada para la boda. Mi padre debe estar revolcándose en su tumba.
Horacio: Pues en su tumba quizás, pero está lejos de revolcarse.
Hamlet: ¿De qué hablas?
Horacio: lo he visto. Dos centinelas en el lado este, me comentaron que suelen ver el espíritu
del Rey Hamlet pasearse por los alrededores de la torre, como un alma en pena, buscando
algo o a alguien…
Hamlet: ¿Qué? ¡Cuenta ya! ¿Qué sabes?
Horacio: lo que escuchaste. Dicen que se ha aparecido dos noches seguidas. Y lo más
curioso es que se le ve armado.
Hamlet: ¿Armado?
Horacio: Sí, está lejos de ser una visita pacífica.

2
Hamlet: Esta noche iré. Y espero poder encontrarlo.
Horacio: Suerte. Si me necesita estaré al pendiente. (se despiden y salen)
(En otro salón están Ofelia y Laertes, quien termina de empacar para volver a Francia)
Laertes: Bien, ya terminé, así que es hora de despedirnos, hermana mía. Prométeme que
estarás bien y serás prudente.
Ofelia: ¿Lo dudas todavía?
Laertes: Y sobre ese Hamlet, no confíes en él, para él sólo eres un capricho de niño rico
debido a las hormonas, no te dejes llevar por su galanteo.
Ofelia: ¿Estás seguro?
Laertes: Más que seguro. Ahora con la muerte de su padre, Hamlet tiene muchas cosas en
qué pensar y lo que menos buscará será algo serio, sino más bien algo para pasar las penas y
huir de las responsabilidades.
Ofelia: Tus palabras tienen sentido, y sé que lo dices porque te preocupas genuinamente por
mí.
(Entra POLONIO)
Polonio: ¿Sigues aquí Laertes?
Laertes: Se me ha hecho un poco tarde pero ya me voy. Adiós padre, adiós Ofelia, y recuerda
lo que te dije. (Sale)
Polonio: ¿Qué fue lo que te dijo?
Ofelia: Me ha advertido más sobre Hamlet, él y tú no quieren dejar el tema en paz.
Polonio: Ah pues muy bien. He escuchado que se les ha visto pasar mucho tiempo juntos por
los jardines. Dime la verdad ¿Hay algo entre ustedes?
Ofelia: (tímida) Nada. Sólo que últimamente me ha dado muchas muestras de afecto.
Polonio: ¡Bah! A modo de capricho, los príncipes a esta edad son caprichosos, y quieren tener
a las damas que se les antoja, luego las tiran a la basura.
Ofelia: ¡Pero ha sido muy bueno y respetuoso conmigo! Y me ha jurado su afecto.
Polonio: Sólo para obtener lo que quiere. No quiero que sigas alimentando esa tonta ilusión,
te prohíbo que sigas hablando con él y no te atrevas a desobedecerme.
Ofelia: (Triste) Sí, papá, te obedeceré.
(CERCA DEL MAUSOLEO, HAMLET, HORACIO Y LOS CENTINELAS HACEN GUARDIA)
Hamlet: ¿Ese es el lugar?

3
Centinela 1: ese es, señor.
Hamlet: Bien, iré solo.
Horacio: ¿Estás seguro, mi señor?
Hamlet: Más que seguro, si realmente es mi padre me recibirá.
(Salen los centinelas y HORACIO) (SUENA UNA FANFÁRRIA DE GUERRA Y PASA EL
ESPECTRO POR EL FONDO DEL ESCENARIO, HACIENDO SEÑAS PARA QUE LE SIGA)
HAMLET: ¿A dónde quieres que te siga?
REY: escúchame. Se acerca el momento de mi descenso a los infiernos. Una vez que me
escuches querrás tomar venganza.
Hamlet: ¿Qué?
REY: Soy el alma de tu padre, Hamlet, condenada por un tiempo a vagar en la noche hasta
que su voz fuera escuchada, lamentando los últimos momentos de mi vida. Hamlet, hijo mío,
lo que vas a oír a continuación es una atrocidad. Si alguna vez me quisiste Hamlet… ¡Venga
mi inmundo y cruel asesinato!
Hamlet: ¡¿Qué?! ¡¿Asesinato?!
REY: inmundo asesinato perpetuado de la forma más ruin y monstruosa. Escucha, les dijeron
a todos que tomando una siesta junto al lago mientras pescaba, me mordió una serpiente,
pero esa historia es falsa ¡Han engañado a toda Dinamarca! Pero en realidad la única
serpiente en esta historia es la que ahora lleva la corona del reino.
Hamlet: ¡¿Mi tío?!
REY: ¡Sí! ¡Esa bestia incestuosa y enferma de poder! ¡No podía soportar no heredar el trono y
me apartó a mí y a ti! Me ha envenenado aprovechándose de su confianza y ahora ha tomado
a mi mujer y mi reino. Hijo, no puedes dejar que esto quede así como así ¡Véngame! ¡Venga la
muerte de tu padre! (El sol comienza a salir) ¡Ah, ya es el momento de que mi alma descanse!
Debo irme. Toma venganza por mí Hamlet, toma venganza y recupera lo que es tuyo… (sale)
Hamlet: ¡Ah maldito! Sabía que aquí había algo oscuro y sucio. Maldito seas Claudio, pero
recuperaré el legado de mi padre y me vengaré por su asesinato y la burla a su memoria.
(Entra HORACIO acelerado)
Horacio: Señor ¿Qué ha pasado?
Hamlet: No hay un solo canalla en Dinamarca que no sea un pillo redomado.
Horacio: ¿Cómo?
Hamlet: Nada. Pero desde ahora en adelante deberé tener mucho cuidado, Horacio, amigo
mío, eres el único en quién podría confiar.

4
(SALEN)

(Polonio pasea por los jardines o por los pasillos y Ofelia lo alcanza a paso apresurado)
Polonio: Ofelia ¿Qué pasa?
Ofelia: Padre, he pasado un susto tremendo.
Polonio: ¿Cómo ha sido?
Ofelia: Estaba bordando en mi habitación cuando aparece ante mí el príncipe Hamlet, con la
camisa mal abotonada, despeinado, y con los pantalones caídos, totalmente pálido; temblaba
y con el rostro tan triste que parecía un espectro.
Polonio: ¿Se habrá vuelto loco por ti?
Ofelia: Ay no sé, pero después se acercó, me agarró de la muñeca y me apretó, pasando su
dedo por toda mi cara como si la estuviera dibujando. Así un buen rato. Al final,
sacudiéndome el brazo levemente y suspirando tres veces, me miró de forma lastimera,
como si se le acabara la existencia… Entonces me soltó, volteó y se alejó mirándome por
sobre el hombro, sin mirar adelante pues salió sin ayuda de los ojos, ya que los tenía
clavados en los míos.
Polonio: Parece más grave de lo que pensaba. Ven conmigo, vamos a ver al rey ¡Eso es delirio
de amor! ¿Le has hablado con dureza últimamente?
Ofelia: No señor, sólo cumplí con lo que me pediste, devolví sus cartas y rechacé su
compañía.
Polonio: ¡Eso le ha enloquecido! Siento haber tenido una mala impresión de sus intenciones,
pero es natural a mi edad; pensé que quería aprovecharse de ti pero era cierto que estaba
embobado.
(Salen)

5
(En el salón principal, CLAUDIO y GERTRUDIS) (Entra el mensajero)
Mensajero: Señor, llegaron los invitados.
Claudio: Hazlos pasar
(El mensajero deja pasar a Ricardo Rosencratz y Guillermo Guildestern)
Claudio: Bienvenidos, Ricardo y Guillermo, además de lo mucho que ansiábamos verlos, los
mandé a llamar de forma emergente porque los necesitamos. ¿Han oído hablar de la
“transformación de Hamlet”? Creemos que debido a los recientes acontecimientos se
encuentra más afectado y apesadumbrado de lo normal.
Gertrudis: (dolida) Su alma camina errante por los pasillos, sin rumbo y llena de sombra.
Caballeros, me consta que ustedes son grandes amigos de él, y muy cercanos. Si pudieran
pasar un tiempo con nosotros para ayudarnos con el asunto, su gratitud será recompensada.
Ricardo: Estamos dispuestos a cumplir con los designios de los soberanos. (Hace una
reverencia)
Guillermo: Con todo, obedeceremos sin dudar. Y nos ponemos a su servicio. (Hace una
reverencia)
Claudio: Gracias, nobles caballeros.
Gertrudis: Les suplico que de inmediato busquen a Hamlet y hablen con él.
Guillermo: Dios quiera que nuestra presencia sea de ayuda.
(Salen GUILLERMO y RICARDO. Entra el mensajero)
Mensajero: Señor, han llegado noticias desde Noruega.
Claudio: Dímelas ahora.
Mensajero: (Abre la carta y lee) Desde la corte del príncipe Fortimbrás, nos dice que cesarán
los movimientos de guerra que sus hombres habían estado llevando a cabo en relación con la
ocupación del territorio hasta que vuestro reino se recupere del sensible fallecimiento de su
soberano.
Claudio: Me complace escuchar eso. En un momento enviaré una carta de respuesta
agradeciendo la gestión de Fortimbrás. Puedes retirarte.

6
(El mensajero sale) (Entran Polonio seguido de Ofelia)
Polonio: Mi soberano, mi reina, seré breve: vuestro hijo está loco, y no lo digo de forma
metafórica. Miren, por suerte tengo una hija muy obediente que me ha enseñado esto.
Saquen sus propias conclusiones.
(Ofelia le entrega una carta a Polonio quien la lee)
Polonio: «Al ídolo de mi alma, la celestial y hermoseada Ofelia ... » Esa palabra mal escrita;
«hermoseada» es un término infame. Pero escuchad: «... esta carta; a su blanquísimo pecho,
esta carta».
Gertrudis: ¿Eso lo escribió Hamlet?
Polonio: Sí, mi señora… «Duda que ardan los astros, duda que se mueva el sol, duda que haya
verdad, mas no dudes de mi amor. ¡Ah, querida Ofelia! Los versos se me dan mal. No tengo
arte para medir mis lamentos. Pero que te amo más que a nadie, mucho más, créelo. Adiós.
Tuyo siempre, queridísima amada mientras mi cuerpo sea mío, Hamlet.» Como verán, esto
que me ha dado Ofelia comprueba mi teoría. El príncipe tiene un delirio amoroso acrecentado
por los recientes acontecimientos; su mente es un caos y sus acciones son reflejo de ello.
Claudio: ¿Estás seguro, Polonio?
Polonio: Cuando me he equivocado yo.
Claudio: ¿Cómo podemos comprobarlo?
Polonio: Déjenmelo a mí, y soy capaz de jugarme hasta mi título honorario. Cuando lo vea la
próxima vez le mandaré a Ofelia, nosotros nos ocultaremos tras un tapiz y así podrán
confirmar su delirante comportamiento.
(Entra distraídamente Hamlet leyendo un libro)
Gertrudis: (Preocupada) Miren qué absorto viene en su lectura, el pobre.
Polonio: Por favor ocúltense, se los enseñaré.
(CLAUDIO y GERTRUDIS se esconden)
Polonio: ¿Cómo está, príncipe Hamlet?
Hamlet: Muy bien gracias, señor pescadero.
Polonio: ¿Perdón, honrado señor?
Hamlet: Claro: tal como va el mundo, ser honrado es ser uno entre diez mil.
Polonio: Muy cierto, señor.
Hamlet: ¿Tienes una hija?
Polonio: Sí señor.

7
Hamlet: Que no salga sola, ser mujer es una dicha pero conlleva muchas desgracias.
Polonio: (Aparte) ¿Qué te parece? Siempre con mi hija, y al principio no me conoció: dijo que
era pescadero. Está loco. ¿Me habré visto así yo también cuando sufrí penas de amor en mi
juventud? Mejor le hablaré otra vez (a HAMLET) ¿Qué lees, señor?
Hamlet: Palabras, palabras, palabras…
Polonio: ¿Y de qué tratan?
Hamlet: Son calumnias, pues el satírico granuja dice aquí que los viejos tienen la barba cana,
la cara llena de arrugas, los ojos segregando resina o savia de ciruelo, y que andan escasos
de juicio y flojos de muslos. Todo lo cual, señor, aunque lo creo con firmeza y entereza, no me
parece correcto escribirlo así.
Polonio: (aparte) Hay algo de lógica en su locura. (A HAMLET) Honorable señor,
humildemente pido retirarme.
Hamlet: No soy quien para darte nada más que mi sangre ¡Mi vida!
Polonio: Adiós señor (Al salir se encuentra con Ricardo y Guillermo). Si buscan al príncipe,
ahí está.
Ricardo: ¡Respetable príncipe!
Guillermo: Estimado príncipe ¿cómo se encuentra?
Hamlet: ¿Cómo están, mis magníficos amigos?
Ricardo: No podemos quejarnos.
Guillermo: gracias por recibirnos en el palacio.
Hamlet: ¿Palacio? Cárcel. Dinamarca es una cárcel.
Ricardo: (Entre risas) Entonces ojalá lo fuera todo el mundo, una cárcel espléndida.
Hamlet: Sí, y con encierros y calabozos… y Dinamarca es de los peores.
Guillermo: No tenemos esa opinión, príncipe.
Hamlet: Pues porque para ustedes no lo es.
Ricardo: Si así lo ve su ambición, todo país es poco…
Hamlet: mejor cambiemos de tema ¿Qué hacen aquí en Elsenor?
Guillermo: oímos de su malestar y del fuerte luto que ha cargado tras la muerte del Rey.
Hamlet: Ah, entonces los han hecho venir… ¿con qué fin?
Ricardo: Pues acompañarte, señor. Y ayudarte a sobrellevar el momento.
Guillermo: Por suerte logramos desviar la gira de ese famoso teatro itinerante.

8
Hamlet: ¿Cómo? ¡Pero si me agrada mucho el arte!
Ricardo: ¿Te complacería entonces si lo trajéramos?
Hamlet: Será una buena forma de complacer al rey y la reina.

(En el salón, Hamlet y las actrices se preparan)


Hamlet: Bienvenidas a Elsenor.
Actriz 1: Gracias por la invitación, mi señor.
Actriz 2: Nos complace poder ayudarle ¿Hay algo más que nos quisiera pedir?
Hamlet: ¿Cómo les va con la memoria? ¿Podrían intercalas unos versos que escribí con la
representación de la muerte de Gloria? (Hamlet les enseña una hoja de papel)
Actriz 1: Sin problema. (Lo recibe y ambas leen)
(En el salón Claudio, Gertrudis, Polonio, Ofelia, Ricardo y Guillermo en el público, llega
Hamlet)
Gertrudis: (A Ricardo y Guillermo) ¿Entonces… no han podido averiguar nada sobre Hamlet?
Ricardo: Bueno, él reconoce que algo anda mal.
Guillermo: Pero ha sido muy hermético al respecto, mi señora.
Gertrudis: ¿Pero los recibió bien?
Guillermo: Más que bien, como todo un caballero.
Ricardo: Pero un poco forzado. Además se distrajo fácilmente cuando mencionamos a los
actores.
Claudio: ¿Y Hamlet? ¿Le dijiste que vendría Ofelia?
Gertrudis: No, tal como me lo pediste. (A Ofelia) Espero que puedas ayudarlo.
Ofelia: Haré todo cuando pueda, señora.
Polonio: Bien, te dejaremos acá, con un libro para que te veas más interesante, con el rostro
melancólico como siempre, será atraído como abeja a la miel. Nosotros nos sentaremos por
allá.
(Se alejan todos menos Ofelia, saliendo del foco del escenario) (Entra Hamlet ensimismado)

9
Hamlet: Ser o no ser, esa es la cuestión: si es más noble para el alma soportar las flechas y
pedradas de la áspera Fortuna o armarse contra un mar de adversidades y darles fin en el
encuentro. Morir, dormir: dormir, tal vez soñar. Sí, ese es el estorbo; ¿quién soportaría los
azotes e injurias de este mundo, el desmán del tirano, las penas del amor menospreciado y la
tardanza de la ley, pudiendo cerrar cuentas uno mismo con un simple puñal? La conciencia
nos vuelve unos cobardes, ese es el color natural de nuestro ánimo. -Pero, alto: la bella Ofelia.
Hermosa, en tus plegarias recuerda mis pecados.
Ofelia: Mi señor ¿Cómo ha estado su alteza estos días?
Hamlet: bien, gracias.
Ofelia: He traído aquí los recuerdos que me has dado, pensaba devolverlos.
Hamlet: ¿Yo? Yo no te he dado nada nunca.
Ofelia: Pero señor, sabes que sí, y con ellos bellos momentos y palabras dulces. Toma (Le
entrega las cartas)
Hamlet: ¡Ahá! ¿Eres honesta, Ofelia?
Ofelia: ¿Señor?
Hamlet: ¿Eres bella?
Ofelia: ¿Qué me quieres decir?
Hamlet: Que si eres honesta y bella debes tener mucho cuidado de que las cosas no se
confundan.
Ofelia: ¿Pero es que acaso no es un don poseer ambas virtudes?
Hamlet: Antiguamente esto era un absurdo, pero ahora los tiempos lo confirman... Antes te
amaba.
Ofelia: (triste) Y yo te creí.
Hamlet: No debiste creerme. No puede brotar una flor de la maleza. Así que en realidad no
era amor.
Ofelia: ¿Me engañaste entonces?
Hamlet: ¡Mejor vete a un convento! ¿O quieres criar hombres pecadores? Todos lo son,
incluso yo soy muy orgulloso, vengador, ambicioso, con más disposición para hacer daño que
ideas para concebirlo, Todos somos unos miserables: no nos creas a ninguno. Venga, vete a
un convento. ¿Dónde está tu padre?
Ofelia: No sé, señor.
Hamlet: ¡Pues que Dios lo guarde y se le olvide donde!
Ofelia: (Asustada) ¡Señor! Por favor necesitas ayuda.

10
Hamlet: Vamos, vete a un convento, donde no caigas en las tentaciones de la carne. Vete.
Adiós (sale)
Ofelia: (sola) ¡Ah su mente está destruida por el delirio y yo, la mujer más abatida, que gozó
de la miel de sus promesas, veo ese noble y soberano caer en la locura.
(Horacio en el fondo, Hamlet se sienta a su lado)
Horacio: ¿Está todo listo?
Hamlet: Sí, pon atención al Rey, si en algún momento notas incomodidad o un gesto
asqueado no lo dejes pasar.
Horacio: Sí, señor, si durante la obra lo veo extrañado te avisaré.
Hamlet: Ya va a comenzar. Yo seguiré en mi papel de loco. Búscate un buen lugar.
Horacio: Sí, mi señor.
(Claudio y Getrudis entran a sentarse en el palco principal, junto a él Polonio y Ofelia detrás,
Hamlet tras Gertrudis y junto a él Horacio, tras de ellos Guillermo y Ricardo)
(Se abre el telón y comienza la obra, se ve un rey y una reina, ella se arrodilla para jurarle
fidelidad y él la recibe en sus brazos. Juntos se acuestan sobre un lecho y mientras duermen
aparece una persona misteriosa que vierte veneno en el oído del rey, quien no vuelve a
despertar. La reina lo llora, sin embargo de inmediato la misma figura que envenenó al Rey
aparece a consolarla, la abraza y luego se pone la corona del difunto)
Actor reina: Que la desgracia nos una.
Actor rey: Y que la venganza no nos separe.
(Finaliza la obra) (Claudio se pone de pie y se retira ofuscado, los sigue Polonio, Ofelia y
Gertrudis)
Horacio: Creo que su plan funcionó señor. Definitivamente se le vio incómodo. Entonces ¿has
confirmado tus sospechas?
Hamlet: Pronto… pronto… (Salen todos)
(En el salón Claudio, Guillermo y Ricardo)
Claudio: No, no. No me parece que él esté acá, no me gusta su actitud de amenaza.
Ricardo: ¿Y qué podemos hacer por usted, señor?
Guillermo: Nuestra lealtad está contigo.
Claudio: Pues prepárense para la travesía, tengo un plan.
(En sus aposentos, Gertrudis descansa. Entra Polonio)
Polonio: Es un mandato del rey, debes pedirle a Hamlet que regrese a Inglaterra.

11
Gertrudis: Si el rey lo cree necesario, lo haré.
Polonio: Dígale que ya no puede andar perdiendo el tiempo por el castillo, que debe retomar
sus deberes. Se lo ruego, sea bien clara.
Gertrudis: (suspira) Lo haré (Se escucha la voz de Hamlet llamando a Gertrudis “¡Madre,
madre!”) Ahí viene, escóndete.
(Entra Hamlet)
Hamlet: Y bien, madre, ¿qué ocurre?
Gertrudis: Hamlet, has ofendido mucho a tu padre y deberás volver a tus estudios.
Hamlet: Madre, tú has ofendido mucho a mi padre.
Gertrudis: Vamos, vamos, hablas con la lengua muy suelta.
HAMLET: Venga, venga, preguntas con la lengua muy perversa.
Gertrudis: ¿Qué es esto, Hamlet? ¿Olvidas quién soy?
HAMLET: Por la cruz, nada de eso. Eres la reina, esposa del hermano de tu esposo y, ojalá no
lo fueras, pero eres mi madre.
Gertrudis: Muy bien. Te mandaré con quien sepa ubicarte.
HAMLET: Vamos, vamos, siéntate. Tú no te mueves ni te vas hasta que seas capaz de
mirarte en el espejo. (Hamlet desenvaina su espada)
Gertrudis: ¿Qué esto Hamlet, vas a matarme?
(Gertrudis grita asustada, pero Hamlet desvía su espada tras ella) (Cae Polonio gritando de
dolor)
Hamlet: ¿He matado una rata?
Gertrudis: ¿Hamlet qué has hecho? ¡Qué locura criminal es esta!
Hamlet: Creí que era el rey…
Gertrudis: Esto es un pecado
Hamlet: ¿Pecado? Pecado es el que has cometido hacia la memoria de mi padre.
Gertrudis: (llora) Hamlet, no sigas, tus palabras son como puñales.
Hamlet: (Con rabia) Ese no es el rey, es un criminal.
Gertrudis: ¡No sigas hablando, basta!
Hamlet: Un rey de mentiras.
(Aparece el espectro del rey tras Gertrudis)

12
Hamlet: ¡Aquí estoy, cumpliendo tu designio!
Rey: Sólo vengo a recordarte tu propósito, no puedes desquitarte con tu madre cuando la rata
mayor sigue en vida.
Hamlet: Lo haré, haré caso a tu regaño.
Gertrudis: ¡Está loco! (huye)
(En altamar, Hamlet zarpó a Inglaterra, sin embargo el rumbo del barco no era el que
conocía. De pronto un ruido lo alertó y al salir se encuentra con el motín)
Pirata1: Hasta aquí ha llegado tu aventura, príncipe.
Hamlet: Quién los ha enviado.
Pirata2: Lamentamos decirte que no llegarás a arribar a Inglaterra.
Pirata 3: Ni volver a Dinamarca.
Pirata 1: Sufrirás el mismo destino que el Rey, traicionado por alguien de tu confianza.
(Uno desvía el timón y los otros tratan de apresar a Hamlet, lo toman de ambos brazos pero
este se safa y logra huir al barco salvavidas, emprendiendo camino de vuelta a Dinamarca.
Los piratas huyen con el barco, a tierras extranjeras) (En el reino se cree que el príncipe a
muerto)
Centinela 1: ¿Oíste las noticias?
Centinela 2: ¿Sobre qué?
Centinela 1: El barco del príncipe Hamlet fue atacado por piratas, se cree que ha muerto.
Centinela 2: (baja la cabeza) Es muy triste.
Centinela 1: Ahora descansa con su padre el Rey.
(En el salón, Claudio y Gertrudis, ella preocupada llora en un pañuelo, llega el mensajero)
Mensajero: (apresurado) Señor, hay noticias del puerto!
Claudio: ¡Habla ya, hombre!
Mensajero: El príncipe ha arribado a Elsenor.
Gertrudis: ¡Dios santo!
Mensajero: El príncipe Hamlet está vivo, ha vuelto, sobrevivió al ataque! Viva el príncipe!
(Gertrudis sale a recibirlo)
Claudio: ¡Maldita sea, trae a Ricardo y Guillermo!

13
(En sus aposentos, Hamlet observa una carta, llega Horacio)
Horacio: ¡Qué alegría saber de su llegada señor, y verlo a salvo!
Hamlet: No hay tiempo para eso Horacio, mira (le entrega la carta)
Horacio: ¿Qué es esto? (la observa) Es una carta enviada con instrucciones de Ricardo y
Guillermo. Dice que por órdenes del rey, se acabe con la vida del príncipe Hamlet!
Hamlet: Dame acá! Serán los nombres de los traidores los que estarán aquí (modifica la carta)
Entrégala al mensajero; ya no hay vuelta atrás.
(Horacio sale velozmente)
(En el salón principal, Claudio en el trono, llega el mensajero)
Mensajero: Señor, ha llegado el señor Laertes.
Claudio: Hazlo pasar ¿Y qué hay de Guillermo y Ricardo?
Mensajero: por ninguna parte señor, es como si se los hubiera tragado la tierra.
(Entra Laertes)
Laertes: ¿Así que Hamlet se ha atrevido a volver luego de asesinar a mi padre?
(Entra Gertrudis corriendo y llorando)
Gertrudis: Ofelia Ofelia! Ha fallecido Ofelia!
Laertes: ¡Ofelia! ¿Cómo?
Gertrudis: Ahogada, ahogada, cayó al río mientras recogía sus flores, la pobre creyó que
Hamlet había muerto.
Laertes: (cae de rodillas llorando)
Claudio: Tranquilo, joven Laertes, también lamento la muerte de tu familia, pero debemos ser
astutos. Todo es culpa de Hamlet, si él y tú se enfrentarán a un duelo podrás vengarte, tu
espada estará envenenada. (aparte) Y si falla, celebraremos con una ponzoñoza copa.
(ESCENA FINAL) (En el salón, todos los personajes, Hamlet y Laertes se preparan para el
duelo)
Claudio: Bienvenido príncipe Hamlet, lamento que esta llegada no sea la mejor de las
bienvenidas. Pero las acciones tienen consecuencias.
Hamlet: lo mismo digo, tío, lo mismo digo.
Claudio: Bien, presenten sus espadas. Comiencen.
(Hamlet y Laertes se enfrentan, la pelea es pareja hasta que por un mal movimiento ambas
espadas caen y se mezclan, Laertes se lanza pero Hamlet lo esquiva y logra conectar el

14
golpe. Laertes cae derrotado. Todos se ponen de pie.)
Claudio: ¿Laertes? ¡Se han cambiado las espadas! ¡Ganó Hamlet!
Laertes: No puede ser… (aparte) ¡Esto no va con mi consciencia! Hamlet, todo fue un plan
para vengar la muerte de mi padre y de mi hermana Ofelia, pero al final fui yo el herido con la
espada envenenada, no bebas de la copa del triunfo.
Claudio: ¡Tonterías! ¡Vamos a brindar por tu victoria!
(Cae Gertrudis que se había bebido parte de la copa) (Hamlet arremete contra Claudio y lo
acorrala en el trono, amenazádolo con su espada y obligándolo a confesar y beber el
veneno)
Claudio: Sí! Fui yo! Fui yo quien mató al Rey Hamlet!
(Claudio cae al piso tosiendo y finalmente se derrumba)
Laertes: Recibió su merecido, bebió del veneno que él mismo preparó. Perdóname, noble
Hamlet.
(Hamlet cae al suelo rendido pues también había sido herido por la espada de Laertes)
(Horacio llega y sostiene a Hamlet)
Hamlet: Mi final ha llegado. Voy a seguirte, padre, he cumplido con tu memoria y limpié los
hechos de tu muerte. Si tan sólo pudiera haber disfrutado de este triunfo… Ah, Horacio, ya
basta; me muero y tú vives… relata mi historia y mi causa a su pueblo.
Horacio; nada de eso, señor. Usted vivirá.
Hamlet: Ante lo acontecido, la cárcel sería mi destino. Horacio, dame la copa, dame lo que
queda de la copa, ya me debo ir. (Bebe el veneno) Ya me voy, amigo mío… (suena un
cañonazo de guerra) ¿Qué es eso?
Horacio: Fortimbrás ha arribado al reino.
Hamlet: El fuerte veneno quiebra mi alma. No viviré para oír las nuevas de Inglaterra, pero
adivino que Fortinbrás, será elegido rey. Le doy mi voto agonizante. Díselo, junto con todos
los sucesos que me han llevado... El resto es silencio.
(Lanza un suspiro y muere)
Horacio: Ha silenciado un noble pecho. Buenas noches, descansa dulce príncipe, que los
ángeles te lleven al descanso eterno de los cielos. ¿Por qué se escuchan tambores?
(Aparece Fortimbrás)
Fortimbrás: ¿Dónde está la escena? ¿Qué tragedia ha acontecido?
Horacio: ¿Qué quieres ver? Es algo de asombro y de dolor.
Fortimbrás: La triste caída de un legado poderoso. Cuatro de mis capitanes portarán a

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Hamlet marcialmente al mausoleo real, pues, de haber podido, habría sido un gran rey. Su
muerte será honrada con sones militares y ritos de guerrero. Vamos, que disparen los
soldados.
(Salen en marcha solemne, seguida de una salva de cañón.)
CIERRA TERÓN
FIN

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