DECENIO DE LA IGUALDAD DE OPORTUNIDADES PARA MUJERES Y HOMBRES”
“AÑO DE LA LUCHA CONTRA LA CORRUPCIÓN Y LA IMPUNIDAD”
Liceo Naval “Almirante Guise” “Trabajo bien hecho” Área de DPCYC
Nivel Secundaria 2019
3°
FICHA N° 13 – LA DEMOCRACIA EN EL PERÚ
II BIM – DESARROLLO PERSONAL, CIUDADANIA Y CIVICA- J.A.S
Alumno(a): …………………………….. Grado: 3° Sección: …. Fecha: / /2019
Profesor(a):………………………………………………………………………
¿EXISTE DEMOCRACIA EN EL PERÚ?
A
propósito del aniversario del
autogolpe de Fujimori del 5 de abril de
1992, la semana pasada diversos
políticos reflexionaron sobre la democracia
peruana. En vista de ello, si bien opino que
luego de la caída del fujimorismo hemos
tenido avances en esta área, considero que
nuestra democracia se encuentra
incompleta y aún está pendiente de
construcción.
Antes que nada, debemos tener un
concepto claro de qué es democracia,
puesto que lamentablemente parece que este término está entre aquellos que se suelen utilizar
a menudo, sin saber su significado. Así tenemos que uno de los mitos más comunes es reducir la
democracia, limitándola a la celebración de elecciones periódicas. En respuesta, planteo
como premisa fundamental que la democracia sí son elecciones, pero no solo elecciones.
Esta concepción amplia es la que recoge la Carta Democrática Interamericana, esa misma
que se quiere aplicar para el caso de Venezuela, dada su coyuntura actual, la cual fue
además firmada en nuestra capital, Lima, el 11 de setiembre de 2001. De este importante
documento jurídico se desprende que la democracia es un sistema de gobierno que
comprende necesariamente una serie de elementos, tales como: celebración de elecciones
periódicas, libres, justas, con sufragio universal y secreto; respeto de los Derechos Humanos y
libertades fundamentales; separación de poderes; sujeción constitucional de las instituciones del
Estado; transparencia en la gestión pública; participación ciudadana; entre otros.
No obstante, su gran importancia para el respeto de los DD. HH. y el desarrollo nacional, la
democracia en el Perú tiene una etapa pendiente en su proceso de construcción: la imperiosa
necesidad de fomentar los valores democráticos en nuestra sociedad. ¿Cuáles son? Pues estos
valores incluyen participación ciudadana, transparencia en la gestión pública, tolerancia,
pluralismo, etc.
Para demostrar mi punto de vista, a las pruebas me remito. En primer lugar, el 5 de noviembre
de 2014 RPP señaló que una encuesta realizada por encargo del Instituto Integración concluyó
que “solo uno de cada cuatro peruanos (el 23%) tiene interés en la política”, lo que prueba la
falta de participación ciudadana en los asuntos públicos. En segundo lugar, otra encuesta del
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mismo Instituto publicada en RPP el 24 de julio de 2015 reveló que “uno de cada dos peruanos
desconoce las funciones de un congresista”, demostrando que un sector importante de la
población no conoce las funciones del Poder Legislativo. Por ende, es más difícil que
comprendan el concepto de separación de poderes, el cual es un pilar de la democracia. En
tercer lugar, según una encuesta de Pulso Perú de junio de 2015, el 39.5 % de peruanos se
considera autoritario (las palabras sobran para señalar por qué esto no es democrático).
Como reflexión final, la promoción de valores democráticos en nuestra sociedad no se logrará a
través del facilismo legislativo; es decir, no se solucionará con la aprobación de más o menos
leyes. La solución a este problema pendiente se logrará con más educación para que las
nuevas generaciones puedan aprender de nuestro ensayo error histórico como país, con los
constantes vaivenes democracia/dictadura que hemos tenido, e internalicen que por más
imperfecta que pueda ser en ocasiones, la democracia es la mejor garantía que tienen los
individuos para salvaguardar su libertad. En caso contrario, por más elecciones que tengamos,
nuestra democracia será siempre incompleta.
ACTIVIDAD:
- Lee la siguiente lectura y comenta.
LECTURA 01: Ética, Ciudadanía y Democracia
Ser ciudadano no sólo consiste en ser titular de derechos universales, implica
asimismo ser un agente político, un sujeto capaz de intervenir en la vida pública
para incorporar temas de interés común en la agenda política, para generar
corrientes de opinión, para vigilar la buena marcha del ejercicio de la función
pública de parte de las autoridades elegidas. Como se ha dicho recientemente,
“la democracia no llega sola”; el poder sólo se limita con lucidez si los ciudadanos
actuamos en conjunto.
Es necesario que los ciudadanos nos informemos antes de votar, y que se
contrasten las propuestas y los argumentos de los candidatos en los foros de
debate disponibles en el sistema político y en las instituciones de la sociedad civil.
Debemos examinar rigurosamente los programas de gobierno, así como evaluar
detenidamente las trayectorias de los postulantes al sillón de Pizarro.
Aquí la eficacia y la probidad en el ejercicio de la función pública, así como el
compromiso con la consolidación de una democracia liberal en nuestro país,
constituyen criterios fundamentales para decidir con sensatez y sentido de justicia a
quién apoyar en las urnas, y a quién no. En esta línea de reflexión, no debemos
avalar el clientelismo como estrategia política, tampoco la tolerancia frente a la
corrupción o la condescendencia con el narcotráfico. De nosotros depende que el
despotismo (no necesariamente ilustrado) y la deshonestidad no constituyan
opciones para la administración del poder.
La capacidad de emitir un voto consciente constituye una condición necesaria
para el cultivo de la ciudadanía democrática, pero no es una condición suficiente.
Podemos reunirnos y actuar juntos para expresar ideas comunes que nos movilicen,
así como para ejercitar el control político en términos de vigilancia cívica. Esta
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dimensión de la ciudadanía requiere una disposición permanente, una práctica
presente tanto en períodos electorales como después de las elecciones.
En realidad, la participación ciudadana constituye el único remedio contra
cualquier forma de autoritarismo que se proponga amenazar las bases de la vida
pública. Sólo podemos contener las pretensiones autocráticas de cualquier
autoridad política en la medida en que estemos dispuestos a actuar juntos, y a
resistir a toda forma de concentración del poder. Es preciso recuperar el valor de la
política, concebida como una actividad que nos convoca a todos, y que expresa
una forma crucial de libertad.
Fuente: La República
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LECTURA 02: ¿Puede la democracia peruana
sobrevivir a la corrupción?
Después de casi veinte años de tratar de reconstruir su democracia, Perú todavía
sigue luchando por encontrar una fórmula que le permita al gobierno funcionar sin
corrupción. En los últimos años, una sucesión de presidentes peruanos están
prófugos o en prisión. Y en la crisis política más reciente, Pedro Pablo Kuczynski,
antes de cumplir dos años en la presidencia, se vio obligado a renunciar.
Kuczynski no tuvo más remedio que dar un paso al costado tras la revelación de
unos videos en los que aparecen funcionarios del gobierno ofreciendo sobornos a
legisladores de la oposición en el Congreso para intentar evitar su destitución.
En el año 2000, videos grabados clandestinamente también ocasionaron el final
abrupto del régimen autoritario de Alberto Fujimori, uno de los predecesores de
Kuczynski.
Sin embargo, pese a que los videos han arrojado luz sobre las transacciones turbias
en las más altas esferas del poder en el Perú en las últimas décadas, la corrupción
persiste. Ha sido más fácil expulsar o encarcelar a los presidentes que limpiar la
política en el país.
Hace poco, Perú fue el anfitrión, con Martín Vizcarra a la cabeza, el
exvicepresidente de Kuczynski, de la Cumbre de las Américas, en la que
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participaron los jefes de Estado de los países de América, incluido el representante
de Estados Unidos. No fue una sorpresa que los grandes temas de la reunión hayan
sido mejorar la gobernabilidad democrática y el combate a la corrupción.
Fuente: Los Andes
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ACTIVIDAD EN EL CUADERNO:
- Escribe 5 conclusiones sobre la democracia peruana.
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