Las 6 técnicas de la reestructuración
cognitiva
Estas son las técnicas terapéuticas asociadas a la
reestructuración cognitiva.
A muchos le sorprenderá, pero nuestra vida no se define
por nuestras experiencias, sino por cómo las
interpretamos. Nuestro pensamiento influye mucho en
cómo percibimos nuestra realidad y, a su vez, afecta a
nuestra forma de relacionarnos con el mundo.
Por ejemplo, si cometemos un error lo podemos interpretar
como que somos inútiles, o si alguien se muestra en
desacuerdo con algo que hemos dicho, significa que no le
caemos bien. Esto puede afectar a nuestra autoestima y
sesgar la realidad preocupantemente
Las técnicas de la reestructuración cognitiva se enfocan
en cambiar este patrón de pensamiento patológico, para
hacer que la persona cambie su forma de ver la realidad y
opte por enfrentarla de forma más adecuada, óptima y
eficiente.
Publicidad
Las principales técnicas de la
reestructuración cognitiva
Cada uno de nosotros comprende el mundo a través de
representaciones mentales e imágenes subjetivas, es
decir, percibimos el mundo en base a nuestras creencias y
expectativas. Lo que nos pasa, por aparentemente muy
neutral que sea, siempre le aportamos algún tipo de
significado subjetivo. Esto hace que nuestra vida, nuestros
sentimientos y nuestro bienestar dependa, en gran medida,
de nuestras cogniciones.
La reestructuración cognitiva es una metodología utilizada
para identificar y corregir patrones disfuncionales de
pensamiento. Su principal finalidad es cambiar la forma en
cómo se interpretan las experiencias, modificando
pensamientos irracionales que nos provocan malestar, y
sustituirlos por otros que mejorarán el estado anímico del
paciente.
Las personas con patrones de pensamiento disfuncionales
tienen valoraciones subjetivas que les provocan malestar,
especialmente si disminuyen su grado de autoestima y
autoeficacia. Por ejemplo, una persona que ha suspendido
un examen y presenta este tipo de pensamientos puede
creer que no vale para los estudios en vez de comprender
que necesitaba estudiar más.
Publicidad
En la reestructuración cognitiva se trabaja sobre estos
patrones disfuncionales de pensamiento, haciendo que la
persona se cuestione su sistema pesimista de creencias y
tenga una mejor forma de relacionarse con el mundo. Se
trata de cambiar su pensamiento y conducta para que
pueda disfrutar de la vida, o al menos reducir la
sintomatología vinculada a su baja autoestima.
1. Flecha descendente
En la técnica de la flecha descendente se pretende
identificar la creencia básica que está por debajo del
pensamiento disfuncional. Para ello, el terapeuta empieza
a formular una serie de preguntas con la intención de ir
expandiendo el conocimiento que se tiene sobre el origen y
mantenimiento del pensamiento disfuncional y cómo
incide sobre la problemática psicológica que ha llevado al
paciente a consulta.
Entre las preguntas que hace el terapeuta al paciente
podemos encontrar las siguientes:
¿Qué significaría para usted si ese pensamiento fuera
verdad?
¿Qué hay de malo si fuera ese pensamiento
verdadero?
¿Qué podría pasar de malo?
Se va constantemente haciéndole preguntas al paciente
para que dé todas las respuestas que crea conveniente,
hasta que llega el momento en el que es incapaz de
responder más.
La técnica de la flecha descendente es una de las más
básicas en el tratamiento de la mayoría de los trastornos
psicológicos y permite la modificación de los esquemas de
pensamiento del paciente. Al ver que no tiene más
respuestas para aquello que teme, se plantea la veracidad
de sus excusas y miedos.
Publicidad
Es por medio de esta técnica que se logra parte del
objetivo principal de la reestructuración cognitiva, que es
hacer que el paciente se desprenda de creencias
irracionales y limitantes, para adoptar otras más
funcionales. Se modifican creencias, actitudes y puntos de
vista con la intención de que la persona pase a interpretar
las experiencias de forma distinta, y se plantee objetivos y
expectativas más realistas y adecuadas.
2. Diálogo socrático
Sócrates (470-399 a. C.) fue un filósofo griego en cuya
filosofía había, como noción más importante, el
cuestionarse todo para explorar ideas más complejas. Esta
misma forma de pensar ha llegado hasta la psicología
actual, y es conocido como diálogo socrático. Por medio de
esta técnica se cuestiona el sistema de creencias del
paciente, aunque primero se debe detectar la distorsión
cognitiva que manifiesta.
Las preguntas que se plantean por medio del diálogo
socrático se parecen, en cierta manera, a las de la flecha
descendente. No obstante, aquí se cuestiona directamente
lo realista de sus patrones de pensamiento o preocupación.
Entre algunas de las preguntas que podemos encontrar
tenemos:
¿Es realista mi forma de pensar?
¿Mis pensamientos se basan en hechos o en
sentimientos?
¿Qué evidencias tengo que apoyen esta idea?
3. Intención paradójica
La intención paradójica es una técnica cognitivo-
conductual en la que se le plantea al paciente hacer justo
lo contrario a lo que jamás hubiera pensado que haría.
Consiste en darle una serie de directrices e indicaciones
que, lejos de parecer que vayan a solucionar su problema,
lo que parece que va a conseguirse es potenciar su
problema.
Publicidad
Por ejemplo, uno de los problemas en los que más se usa la
intención paradójica es con el insomnio. El paciente
seguramente haya intentado hacer de todo para conciliar
el sueño, como meditar, irse a dormir antes, evitar la
cafeína entre otros.
Al acudir a terapia espera que el terapeuta le dé esas
mismas indicaciones o inicie una terapia con metodología
muy obvia para solucionar sus problemas de sueño. Sin
embargo, con la intención paradójica no sólo el terapeuta
no le dará indicaciones para conseguir dormir, sino que le
dirá que no duerma, que haga todo lo posible para evitar
conciliar el sueño.
Esto, de primeras, chocará al paciente, dado que es una
alternativa claramente poco instintiva. El paciente llevaba
tiempo esforzándose para conseguir dormir y, ahora, le
dicen que haga lo contrario. Esto es beneficioso, dado que
el paciente pasará de estar esforzándose cada día para
intentar dormir, presentando ansiedad anticipatoria ante el
miedo de no lograrlo, a una situación que sí puede
controlar, que es el no quedarse dormido.
La pasión por la psicología también
en tu email
Únete y recibe artículos y contenidos exclusivos
Suscribiéndote aceptas la política de privacidad
Como la perspectiva es justo la contraria, se rompe el
ciclo de intentar dormir y no conseguirlo, pasando a uno
en el que la causa externa que le impedía dormir, antes
desconocida, es ahora la exigencia de su terapeuta.
Básicamente, el paciente puede controlar no dormir, y en
eso que intenta no dormir, de forma inconsciente, acabará
durmiéndose.
Publicidad
Sea el problema psicológico para el que se use esta
técnica, lo cierto es que implica un cambio en la forma de
pensar. Se pasa de intentar todas y cada una de las
opciones dirigidas a solucionar el problema de forma obvia
a una que no es tan instintiva, viendo que incluso lo que
parece potenciar su problema sirve para solucionarlo.
4. Juego de roles
En la terapia cognitiva se trabaja sobre emociones,
conductas y creencias que no son funcionales para el
paciente. Se intenta cambiar la forma de pensar con la
intención de incorporar cambios positivos en el
pensamiento y la conducta del paciente.Una de las formas
de conseguir todo esto es por medio del “role-playing” o
juego de roles.
Mediante la escenificación e interpretación de roles se
pueden producir cambios significativos en la mente del
paciente, además de incrementar el control emocional y la
empatía. Un ejemplo del uso del role playing es la
escenificación de una entrevista a la que se enfrentará el
paciente en un futuro, y que le está causando mucha
ansiedad porque se plantea preguntas como:
¿Me voy a poner nervioso?
¿No voy a saber lo que decir?
¿Qué pasa si me equivoco contestando las preguntas
del entrevistador?
Al simular una entrevista en consulta el paciente tiene la
oportunidad de practicar. Además, conseguirá ver si todos
los miedos que cree que pueden aparecer estando en una
entrevista real se dan, aunque sea en una situación
controlada. Emular este escenario puede ser de gran
ayuda, dado que le permite trabajar sobre sus emociones y
pensamientos, descubriendo que no es para tanto.
Publicidad
Puede ver si efectivamente se está poniendo nervioso o si
tiene algún problema para formular las preguntas y las
respuestas durante la entrevista. También se puede ver
cómo se da su respuesta fisiológica o si se cumplen
algunos de los miedos que le había comentado al
terapeuta. A su vez puede descubrir aquello que hace mal y
ver cómo trabajar sobre ello, con la ayuda profesional del
terapeuta.
5. ¿Qué pasaría si…?
Generalmente, las distorsiones cognitivas del paciente no
son más que una visión exagerada de la realidad, una
forma temerosa de interpretarla. La técnica del ¿Qué
pasaría si…? es muy útil, dado que consiste en plantearle
al paciente esa misma pregunta, o preguntarle qué cree
que es lo peor que podría pasar en una determinada
situación.
La idea es que, incluso en el peor de los escenarios, hay
cosas que son asumibles y que lo más seguro es que no
sean cosas de vida o muerte.
6. Enjuiciar los pensamientos
Esta técnica consiste en hacer que el paciente actúe
como un abogado defensor, fiscal y juez al mismo tiempo,
defendiendo, atacando y juzgando sus propias distorsiones.
Primero hará de abogado defensor tratando de aportar
pruebas objetivas de su pensamiento, nunca opiniones o
interpretaciones. Luego hará de fiscal, atacándolas
también con evidencias. Finalmente hará de juez, y
valorará si ha llegado el momento de deshacerse de esa
forma de pensar.
Publicidad
Es muy útil esta técnica porque se somete al paciente por
un riguroso proceso de crítica de su forma de pensar, pero
desde diferentes visiones. Tiene que dar pruebas
convincentes de por qué tiene esta forma de pensar, a la
vez que tiene que refutarlas. Básicamente es comparable a
la típica situación de “pros vs. contras”, solo que desde
una visión terapéutica y abordándolo de la forma más
objetiva posible.
Referencias bibliográficas:
Almendro, M.T. (2012). Psicoterapias. Manual CEDE de
Preparación PIR, 06. CEDE: Madrid.
Kahn, J.S.; Kehle, T.J.; Jenson, W.R. y Clark, E. (1990).
Comparison of cognitive-behavioral, relaxation, and
self-modeling interventions for depression among
middle-school students. School Psychology Review,
19, 196-211.
McNamee, S. y Gergen, K.J. (1996). La terapia como
construcción social. Barcelona: Paidós.
Olivares, J. Y Méndez, F. X. (2008). Técnicas de
Modificación de Conducta. Madrid: Biblioteca nueva.