EFESIOS 2
Autor: L.T Ruffa
*VIVIFICADOS, RESUSITADOS Y BENDECIDOS*
v 1-3
“Estabais *MUERTOS* en vuestros delitos y pecados”
Que importante lo que hizo Cristo en nosotros, debemos recordarlo cada día para vivir lejos de
lo que nos llevó a la muerte y cerca del que por gracia y amor nos dio la vida.
No podemos olvidar quienes éramos y de dónde nos sacó el Señor.
Nos fuimos detrás de la corriente de este mundo, los deseos de nuestra carne, conforme y en
obediencia a satanás, como “hijos de desobediencia”; y eso nos diferencia completamente de
la nueva criatura que somos en Cristo. Ya no vivo yo, vive Cristo en mí.
No podemos vivir como lo hacíamos cuando estábamos muertos, ahora vivimos y lo hacemos
para Él. Y vamos a vivir asechados por nuestros tres enemigos; el mundo, el diablo y la carne.
También es importante entender el poder de nuestros pensamientos y cuidarnos de ellos.
V 4-10
“Pero Dios”
Un inmenso cambió porque a pesar de todo lo que éramos, el merecido rumbo que teníamos,
el daño que hicimos, nuestro egoísmo, orgullo, soberbia, necedad y pecado; Él con su gran
amor, eligió amarnos. El único que tiene la misericordia suficiente, el único digno, el Dios de
gracia. Como dijo David en Salmos 103:10-11.
Por eso intervino en nosotros, por su Gran Amor expresado en el precio que pagó, dejando a
Jesús en la agonía de la cruz del calvario.
MacDonald dice: “Y el amor de Dios es grande a causa de la extremada indignidad y condición
repulsiva de las personas amadas. Estando nosotros muertos por nuestros delitos y pecados.
Éramos enemigos de Dios; estábamos destituidos y en degradación. A pesar de todo ello, Él
nos amó”. “La misericordia significa que no recibimos el castigo que nos merecemos. La gracia
significa que recibimos la salvación que no merecemos. La recibimos como regalo, no como
algo que ganamos. Y nos viene de Aquel que no tenía obligación de darla”.
Aún muertos, nos vivificó juntamente con Cristo (POR GRACIA).
Es increíble que sea voluntario de Dios.
En Cristo fuimos:
- Vivificados juntamente con Él.
- Resucitados juntamente con Él.
- Sentados juntamente con Él.
-
Inmediatamente en el momento de nuestra salvación podemos disfrutar de las bendiciones
del sacrificio del Señor Jesús en nuestra unión con Él. Efesios 1:3 en esos lugares celestiales de
bendición. Podemos ver en Romanos 6 nuestra muerte y resurrección con Cristo.
“Las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para nosotros”, son tan inmensas que no
alcanza la eternidad para conocerlas, su *gracia* inmensa e inentendible. Porque por ella
somos salvos, por medio de la fe que nos regaló Dios (gracia).
“Si hoy estamos en Cristo es porque Dios tomó la iniciativa de atraernos a Él con cuerdas de
amor” Sugel Michelen.
“*No por* obras, sino *para* obras”. Porque somos aquel poema, diseño y creación de Dios
en Cristo, para ocuparnos y andar en las buenas obras que Él preparo para su gloria.
V 11-13
Tres versículos en los que Pablo muestra la lejanía de los gentiles con Dios, que desesperante
es alguien fuera del alcance del amor de Dios. No podemos considerar una vida sin Cristo, sin
ser pueblo de Dios, fuera de sus promesas, sin esperanza y con una eternidad sufriendo el
máximo castigo, estando *lejos* de Dios. Hebreos [Link] "¡Horrenda cosa es caer en manos
del Dios vivo!". Debería producir dolor en el alma del cristiano, el ver una persona enemistada
con Dios, sabiendo lo que le espera si no pasa por la sangre de Jesús. No podríamos soportar
un segundo sin la justificación por medio de Cristo.
“En Cristo, el Padre no nos ve como lo que eramos; Él nos ve a través del lente de lo que Cristo
es” Sugel Michelen.
Y cuando nosotros estuvimos lejos, fuimos hechos *cercanos* por la sangre del Amado.
V 14-22
En el original es una indicación enérgica acerca de nuestro Señor Jesucristo ¡Él es nuestra paz!
El príncipe de paz, Jehova Shalom, Él es la paz, es la única fuente de paz del creyente, es la
plenitud de paz, “La posesión de todas las cosas necesarias para la paz de una persona”.
Aquel que nos dio paz para con el Padre, también de ambos pueblos hizo uno, dio paz para los
hombres. La palabra paz “eirene”, en el griego viene del verbo “eiro” que quiere decir “unir”.
Ahora en Cristo no hay ni judío ni gentil, ahora es uno, es cristiano. El nuevo pacto termina con
la ley, costumbres y fiestas. La nueva dispensación es llamada la dispensación de la *iglesia*
hasta que Cristo venga. El tiempo que en Cristo somos un cuerpo, su cuerpo.
Reconciliación para los lejanos (gentiles) y para los cercanos (judíos), ambos necesitan paz.
Sellados por un mismo Espíritu, somos miembros de la familia de Dios. Formando una iglesia,
cuya piedra del ángulo es Cristo Jesús. En la cual cada miembro va creciendo y edificando
*para* que seamos un templo santo en el Señor, como morada del Espíritu de Dios para
siempre.